Entre Ucrania y Rusia no hay ninguna frontera porque Ucrania renunció a ella

A los intoxicadores les gusta hablar de la “invasión” rusa de Ucrania y de que las fronteras entre los países no se pueden modificar por la fuerza. Se lo deberían haber dicho a los yugoslavos, o a los armenios, o a los somalíes, o a los sudaneses o, sobre todo, a los palestinos.

Otra tonteoría es la de que Rusia inició la guerra para apoderarse de una parte del territorio ucraniano. Sin embargo, cualquier mapa demuestra que si algo le sobra a Rusia es territorio. Es el país más extenso del mundo, casi tanto como todo el continente africano.

En el caso de Ucrania no se trata exactamente de territorios sino de fronteras o, más bien, del empeño de los imperialistas por provocar incendios en las fronteras de Rusia, algo tradicional desde la guerra civil que estalló en la URSS hace cien años. Por eso en 2018 la capital de la URSS se trasladó a Moscú desde San Petersburgo, que estaba demasiado cerca de la frontera.

Las delimitaciones territoriales son el punto débil de un país, como Rusia, precisamente por ser tan extenso y abarcar poblaciones tan diversas en su periferia.

Ahora que los charlatanes lamentan las burlas cotidianas al derecho internacional hay que recordar que son los tratados internacionales entre los países vecinos los que delimitan las demarcaciones. Por ejemplo, el tratado internacional que delimitó las fronteras entre Francia y España es el “Acuerdo de los Pirineos”, firmado en 1659 después de una guerra.

Entre Ucrania y Rusia no hay fronteras mutuamente reconocidas. Tras el final de la URSS, el 31 de mayo de 1997 ambos países concluyeron en Kiev un Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Boris Yeltsin por Rusia y Leonid Kuchma por Ucrania estamparon su rúbrica en el documento.

El Tratado establecía una asociación estratégica entre dos países recién creados y fijó la línea de demarcación soviética como la nueva frontera entre ambos países. Aquella frontera, como todas las demarcaciones soviéticas, era artificiosa; no se impuso por razones nacionales sino económicas y administrativas.

Al desaparecer la URSS, las viejas demarcaciones administrativas no sólo plantearon problemas a Rusia, sino también entre las antiguas repúblicas soviéticas, como es el caso de Azerbayán y Armenia, que se han disputado Nagorno-Karabaj en varias guerras.

El acuerdo entró en vigor en 1999 y se establecieron puestos fronterizos, pero dado que Rusia y Ucrania formaban parte de la misma zona de libre comercio, su efecto fue mínimo.

En 2014 el gobierno legítimo ucraniano fue derrocado mediante un Golpe de Estado fascista orquestado por Estados Unidos y reemplazado por un gobierno cuyo papel era convertir a Ucrania como carne de cañón contra Rusia.

En 2019 el gobierno golpista ucraniano se negó a renovar el Tratado de Amistad, Cooperación y Asociación. Desde ese momento la frontera entre Rusia y Ucrania dejó de existir. En consecuencia, según el derecho internacional, no existe frontera entre Ucrania y Rusia. Como tantas veces a lo largo de la historia, los límites territoriales entre ambos países serán consecuencia del acuerdo de paz que se firme, que es una manera de decir que será Rusia quien dibuje los mapas gracias a su victoria en la guerra.

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