El secuestro de Maduro por las tropas estadounidenses en Caracas ha desencadenado una conmoción mundial. Trasladado a Estados Unidos para sentarle en un banquillo, acusado de “narcoterrorismo”, Maduro se encuentra ahora en las zarpas del cártel de Marco Rubio.
La operación puso de relieve la participación de especialistas militares cubanos y rusos en la defensa del país caribeño, que, sin embargo, resultó insuficiente para evitar la captura del presidente chavista.
El ataque estadounidense puso a prueba los sistemas de defensa antiaérea rusos desplegados en Venezuela. Según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, la eficacia de esos sistemas estuvo muy por debajo de las expectativas. Las tropas estadounidenses, compuestas por aproximadamente 200 efectivos, lograron desplegarse en el centro de Caracas sin encontrar resistencia significativa por parte de los radares rusos.
El ataque también provocó la muerte de varios militares cubanos que se encontraban en la capital venezolana para apoyar a las fuerzas locales.
Para Estados Unidos la operación constituye una demostración de fuerza y un mensaje sobre el alcance de sus intervenciones selectivas.
A partir de aquí se están emitiendo toda suerte de especulaciones, aunque los detalles concretos del operativo no se conocen. La del jefe del Pentágono es una de ellas: no compreis armas rusas porque no son fiables y, en efecto, el aparente fracaso de las defensas rusas para proteger a Venezuela podría influir en la percepción internacional de la tecnología militar rusa.
Hay otros que sostienen que lo que no es fiable no es el armamento sino los propios rusos, que conocían el ataque de antemano, a pesar de lo cual desactivaron las defensas antiaéreas y dejaron pasar a los helicópteros para que secuestraran a Maduro. A su vez, eso significa que se produjo un pacto entre Estados Unidos y Rusia, que en algún lugar del mundo (Ucrania) obtendrá alguna clase de concesiones a cambio de traición (porque estamos hablando de eso: una traición).
Por fin, algunos suponen que los rusos (y quizá también los chinos) son un recurso para todo y para todos. Por ejemplo, desde 2015 los rusos estaban comprometidos en la defensa del gobierno legítimo de Siria y el año pasado los dejaron abandonados frente a la chusma yihadista de Al Sharaa y los suyos.
Lo mismo puede ocurrir con Irán, y con Burkina Faso, y con Corea del norte, y quizá también con… cualquier país injustamente agredido por el imperialismo. Rusia es el pais encargado de sacar las castañas del fuego a los demás.
Al parecer, en algún momento Moscú ha asumido algún extraño compromiso frente al mundo para defender las causas justas. Ese compromiso llega al punto de estar obligado a defender a países por encima de ellos mismos, es decir, a aquellos que no están dispuestos a hacerlo por sí mismos.
Es más, debe asumir esa tarea de manera desinteresada porque si envía mercenarios y cobra por los servicios de protección se convierte en una especie de guardia de seguridad contratado.
Las baterías antiaéreas eran rusas y los guardaespaldas de Maduro eran cubanos. El ejército venezolano, del que dicen que era el baluarte del chavismo, no ha aparecido por ninguna parte.