“El burka es una salvajada. No podemos permitir que se invisibilice a las mujeres de esa forma. El hábito de una monja española forma parte de cierta libertad religiosa que yo respeto. Pero el burka es una animalada” (Gabriel Rufián).

Hace pocos días, Vox presentó una moción en el Congreso de los Diputados para prohibir el acceso a edificios públicos con burka o niqab. Pero las palabras anteriores no pertenecen a ningún diputado de la formación ultraderechista, sino al promotor de la coalición “de izquierdas” Gabriel Rufián en el acto de presentación del pasado 18 de febrero.

Pero no fue la única afirmación alarmante. Su compañero de Más Madrid, lanzó mensajes sobre la “seguridad” en los barrios, indicando que hace falta más presencia policial. La ultraderecha marca el discurso y la izquierda parlamentaria lo sigue.

La ‘nueva’ coalición de izquierdas es una película de los Hermanos Marx

El pasado 9 de febrero, Gabriel Rufián -portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados- lanzó la propuesta de “refundar la izquierda”. Una gran coalición a la izquierda del PSOE. La fecha en la que se anunció no era casual: fue después de que el PSOE perdiera una gran cantidad de votos en Aragón, de que Podemos desapareciera y de que la derecha aumentara su victoria sobre la izquierda parlamentaria.

Los medios de comunicación afines repitieron los mismos eslóganes, como si se tratara de algo nuevo: ilusión, avance, tejer vínculos entre la izquierda, etc. El espacio del acto de presentación de la coalición se llenó “de ilusión”. Pero hay que decirlo todo: tenía capacidad para 500 personas. Es decir, con poca ilusión se llena. Pero ni siquiera ha ocupado las portadas de los periódicos nacionales que se han visto ocupadas por otras noticias. El principal aliado -los medios de comunicación- ya no les acompaña.

Tras el anuncio de Rufián, otros partidos se pronuncian: Más Madrid, Sumar e Izquierda Unida harán otro acto de “refundación de la izquierda” tres días después: el 21 de febrero. Sumar dice que Yolanda Díaz debe ser la candidata de la coalición. Rufián también se quiere presentar, pero señala que “no es cuestión de nombres”. Los Comuns invitan a Rufián a unirse a su candidatura: lo rechaza. Izquierda Unida se queja de que no le han invitado formalmente al acto de Rufián, pero que acudirán como público. Sumar -que tampoco ha sido invitado al acto de Rufián- también acudió como público pero organiza otro tres días después. Parece una película de los Hermanos Marx.

La izquierda españolista no seduce en las periferias del estado

El anuncio de Rufián no sentó bien en su partido. Ante la invitación al nuevo “Frente Popular” liderado presumiblemente por él mismo, Elisenda Alamany -secretaria de ERC- anunció que su espacio político no es España, sino Catalunya. A esto se suma la posible vuelta de Carles Puigdemont y su intención de presentarse a unas elecciones autonómicas que varios medios ya señalan que serán anticipadas. A esto debe unirse el sentimiento en las calles como se demostró el pasado 7 de febrero, donde la manifestación por la mejora del servicio ferroviario acabó con gritos por la independencia, cánticos contra la policía y quema de banderas españolas delante de los representantes de ERC y Junts que estos mismos aplaudieron.

Desde EH Bildu hicieron un anuncio parecido: su espacio es Euskal Herria. Es más, la izquierda parlamentaria vasca ya anunció su intención de presentar una candidatura conjunta con el Partido Nacionalista Vasco -que este último rechazó- de cara a las generales. Independientemente de si tenga éxito o no este proyecto, lo que están mostrando es que tienen un proyecto propio. Madrid ya no puede representar los intereses de la burguesía vasca. Un proyecto que seguramente se vea reforzado en caso de un más que posible gobierno PP-Vox en La Moncloa.

En las calles vascas se respira un clima más tenso que en Catalunya, donde es cada vez más común ver manifestaciones por la independencia seguidas por multitudes de jóvenes como la que acabó con la quema de banderas españolas en diciembre de 2025. Aunque sucesos así no han sido los únicos: derribos de estatuas franquistas, pintadas en locales con símbolos españoles, etc.

Por otro lado, en Galicia el panorama no es diferente. En las últimas elecciones autonómicas, el BNG obtuvo sus mejores resultados arrebatando el segundo puesto al PSOE y echando del Parlamento a Podemos. Por esto mismo, el BNG también ha dicho claramente que no se unirán al proyecto de Rufián ni a ninguna otra coalición: su proyecto está únicamente en Galicia.

El ‘Proyecto Rufián’ es el último intento por mantener la unidad de España

Mientras en Madrid se discuten los cargos y el nombre de la coalición que, de nuevo, “refundará la izquierda“; en otros puntos se está discutiendo en las calles y en las altas instancias, la separación y la más que previsible descomposición del estado español. Un proceso de putrefacción que se acelera a medida que pasan los años.

El proyecto de Gabriel Rufián no es más que otro intento -esta vez mucho más desesperado- desde altas instancias del poder central en Madrid por mantener la estructura del estado español. La diferencia con anteriores intentos es que ni el escenario interno español acompaña, ni el internacional tampoco. Se trata de una carrera contrarreloj donde, a medida que pasa el tiempo, las condiciones se hacen cada vez más difíciles para mantener el juego. El proyecto de la socialdemocracia española está dirigido al fracaso. Como señalábamos en un artículo anterior, la burguesía española ha apostado por la ultraderecha para mantenerse: como ya lo hizo en 1936.