Washington y Teherán están al borde de la guerra, con el gobierno estadounidense aumentando significativamente la presión sobre el gobierno iraní. El miércoles Trump volvió a amenazar al país, afirmando que un acuerdo nuclear era absolutamente esencial para la paz en la región y el mundo.

Si no se llega a un acuerdo, el gobierno estadounidense estudiará una acción militar. Si bien Trump ha declarado repetidamente que no quiere “llegar tan lejos”, quiere atar las manos al gobierno de Teherán.

A pesar de todo, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Golfo Pérsico, con el despliegue del portaaviones Abraham Lincoln y varios buques de escolta. La demostración de fuerza está destinada a lograr que los iraníes agachen la cabeza, aunque entre bastidores, la situación empieza a aclararse… si hacemos caso a los medios estadounidenses.

Según esas fuentes, Trump pretende reavivar la desestabilización del gobierno, atacando a los altos dirigentes iraníes y a las fuerzas de seguridad implicadas en la represión de los provocadores. “El tiempo se agota” para los dirigentes iraníes, dice Trump.

Según el Washington Post, se han apostado buques de guerra cerca del Estrecho de Ormuz y en el Mediterráneo Oriental, mientras siguen llegando refuerzos. Las instalaciones de misiles balísticos o las asociadas con el desarrollo del programa nuclear iraní podrían ser blanco de ataques estadounidenses, algo que ya hicieron en junio del año pasado.

Pero, como es característico en el actual equipo de la Casa Blanca, el plan no es coherente. Parece que en el gobierno de Washington hay dos propuestas contradictorias. Los sionistas quieren una guerra inmediata. Los que presionan para que prevalezca la diplomacia e instan a Washington a entablar negociaciones con Teherán, quieren evitar una guerra abierta en la región y seguir con la desestabilización y la provocación.

La intervención extranjera podría debilitar aún más la desestabilización callejera y sería incapaz de lograr un cambio de régimen.

Irán moviliza a la Armada en el Golfo Pérsico

Ante las presiones crecientes, Teherán ha declarado que, en caso de un ataque, no dudará en tomar represalias, especialmente atacando las bases militares estadounidenses en la región.

Durante una aparición en la cadena  Sky el embajador iraní en Egipto advirtió que las bases militares, flotas y buques estadounidenses estarían “al alcance de Irán” en caso de una agresión.

En dos conversaciones telefónicas con el emir de Qatar y el presidente de Pakistán, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que su país nunca ha iniciado una guerra ni la desea. Esta postura refleja el compromiso del gobierno de Teherán por mantener abiertos los canales diplomáticos con sus vecinos regionales.

El gobierno iraní tambiénha respondido movilizando a sus socios. Según Al Jazira, la Armada iraní realizará ejercicios con Rusia y China en el Golfo de Omán y el Océano Índico en los próximos días. El anuncio coincide con la declaración del vicepresidente iraní de que “Irán debe prepararse para la guerra”.

Los ejercicios navales con Irán, Rusia y China se han convertido en algo habitual en el Golfo de Omán. Las maniobras más recientes de ese tipo, denominadas “Cinturón de Seguridad Marítima 2025”, tuvieron lugar el pasado marzo cerca del puerto iraní de Chabahar, y congregaron a unos quince buques de guerra y observadores de varios países, entre ellos Pakistán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Europa incluye a la Guardia Revolucionaria en la lista de ‘organizaciones terroristas’

Mientras algunos buscan soluciones que eviten la guerra, los 27 miembros de la Unión Europea quieren prender otro incendio y multiplican las provocaciones. El jueves los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea decidieron por unanimidad añadir la Guardia Revolucionaria a la lista de “organizaciones terroristas” de la Unión Europea.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, calificó la inclusión como un grave error estratégico. “Varios países intentan actualmente evitar el estallido de una guerra total en nuestra región. Ninguno de ellos es europeo. Europa, por otro lado, está avivando el fuego”, escribió.

El Estado Mayor del ejército iraní también emitió un comunicado, denunciando una “decisión hostil y provocadora” que podría tener “consecuencias peligrosas”. Según el ejército, esta medida deriva de una “acción ilógica, irresponsable y vengativa” dictada por la “obediencia ciega” a las políticas de Estados Unidos e Israel.

La declaración refleja la importancia estratégica de la Guardia Revolucionaria en Irán, ya que constituye el brazo político-militar del Estado y controla sectores enteros de la economía.

La Unión Europea sigue los pasos de Estados Unidos, Canadá y Australia, que ya habían incluido a la Guardia Revolucionaria en sus listas de “organizaciones terroristas”.

El ministro de Asuntos Exteriores israelí calificó la decisión de «histórica».

La Unión Europea también ha sancionado a 21 dirigentes iraníes, entre ellos al ministro de Interior, Eskandar Momeni, y a varios dirigentes de la Guardia Revolucionaria. La medida incluye la congelación de activos y la prohibición de viajar a la Unión Europea.

En total, las sanciones de la Unión Europea alcanzan ahora a 247 personas y 50 instituciones iraníes.