En Oriente Medio y, especialmente en Siria, los kurdos son la carne de cañon de los imperialistas. Estados Unidos e Israel han creado una Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní, de la que forman parte cinco partidos políticos kurdos iraníes.
Según un dirigente del Gobierno Regional de Kurdistán (GRK), el apoyo de la CIA a las milicias kurdas iraníes comenzó varios meses antes del inicio de la guerra contra Irán.
Los cinco grupos de la oposición kurda iraní anunciaron la formación de la coalición en una conferencia de prensa conjunta celebrada el 22 de febrero, aproximadamente una semana antes del lanzamiento de la agresión militar contra Irán. La conferencia reunió a dirigentes del Partido Democrático del Kurdistán Iraní (PDKI), el Partido de la Vida Libre de Kurdistán (PJAK), el Partido para la Liberación de Kurdistán (PAK), la Organización Khabat del Kurdistán Iraní y una facción de Komala.
El gobierno estadounidense ha iniciado conversaciones con las milicias de la oposición iraní y dirigentes kurdos en Irak para brindarles apoyo militar. La CIA está considerando armar a las fuerzas kurdas que operan cerca de la frontera entre Irán e Irak para aumentar la presión y desencadenar un levantamiento popular en Irán.
La concentración de ataques israelíes a lo largo de la frontera occidental de Irán con Irak sugiere una estrategia deliberada destinada a debilitar la infraestructura defensiva de Teherán en la región.
Irán está respondiendo con ataques en toda la región del Kurdistán irakí. Los grupos armados iraníes en Irak podrían intensificar su actividad si los ataques contra Irán se lanzan desde la región del Kurdistán irakí.
Las milicias kurdas iraníes mantienen miles de combatientes a lo largo de la frontera entre Irán e Irak. Desde el inicio de la guerra, varias de ellas han emitido declaraciones que sugieren la inminencia de acciones y piden la deserción del ejército iraní.
Irán ha atacado a las milicias kurdas iraníes
En respuesta, la Guardia Revolucionaria ha intensificado sus operaciones contra las posiciones kurdas. El martes de la semana pasada, atacó a los grupos kurdos lanzando docenas de drones.
La intensidad de los ataques israelíes en las provincias iraníes de Kurdistán y Kermanshah, ambas ubicadas a lo largo de la frontera entre Irán e Irak, parece estar calibrada dentro de la campaña militar más amplia entre Estados Unidos e Israel. La concentración de ataques en esas regiones fronterizas refleja el deseo de debilitar la infraestructura de seguridad de Irán y crear las condiciones que permitan a los kurdos que operan desde la región del Kurdistán irakí acercarse a territorio iraní o incluso cruzarlo.
Irán ha lanzado ataques con drones y misiles contra zonas montañosas del Kurdistán irakí, donde se asientan las milicias, para prevenir la actividad transfronteriza y contener las infiltraciones a lo largo de su frontera occidental. Teherán ha atacado varios centros estratégicos israelíes, así como bases e instalaciones asociadas con grupos de oposición kurdos iraníes, como el KDPI/PDKI, Komala y el PAK. El miércoles, un ataque con drones tuvo como objetivo un depósito de armas en la sede de un grupo de la oposición kurda iraní en la ciudad de Dekala, en el Kurdistán irakí, hiriendo a dos combatientes, según fuentes de seguridad. Fuentes informaron a Reuters que dos drones también atacaron una base militar estadounidense y un hotel en Erbil.
Mientras tanto, la región kurda experimenta una escalada de ataques por parte de milicias irakíes proiraníes. Erbil, capital del Kurdistán irakí, ha sido blanco de ataques con drones y cohetes durante varios días consecutivos, lanzados desde el sur de la región autónoma, en el sector irakí. Muchos de estos ataques tuvieron como objetivo la presencia militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Erbil, donde la mayoría de las municiones entrantes fueron interceptadas por los sistemas de defensa aérea.
El Gobierno Regional de Kurdistán quiere mantenerse al margen
Estos sucesos llevaron al GRK a emitir un comunicado en el que se distancia de cualquier actividad militar dirigida contra Irán y enfatiza que el Kurdistán irakí no se puede convertir en una base de retaguardia para ataques contra los países vecinos. Los dirigentes del GRK también declararon que se habían comunicado directamente con los grupos de la oposición kurda iraní que operan en la región, instándolos a no realizar operaciones transfronterizas hacia Irán desde su territorio.
El GRK se encuentra actualmente bajo intensa presión. Las facciones proiraníes en Irak han advertido al gobierno regional que no autoricen, apoyen ni toleren ninguna acción de las milicias armados kurdos iraníes que pueda involucrar a la región del Kurdistán en la guerra. Mientras tanto, varias organizaciones de la oposición kurda iraní han declarado que sus operaciones en Irán se han intensificado, en particular tras los ataques aéreos iraníes contra sus posiciones en el norte de Irak. El GRK se esfuerza por conciliar los imperativos de seguridad interna, la presión de los actores proiraníes y las actividades de los grupos de la oposición kurda iraní que operan a lo largo de sus fronteras.
Ante las amenazas en su frontera occidental, Teherán prioriza la presión indirecta en lugar del despliegue de fuerzas terrestres. En los últimos días, Irán ya ha lanzado ataques con drones y misiles contra objetivos en la región del Kurdistán irakí, en particular en los alrededores de Erbil, así como contra los lugares que albergan a los partidos kurdos iraníes que operan cerca de la frontera. Algunos de los ataques han tenido como objetivo instalaciones vinculadas a personal e intereses estadounidenses en la región.
Además de los ataques directos, Irán podría recurrir a actores indirectos, en particular grupos como Kataib Hezbollah y otras milicias alineadas con las Fuerzas de Movilización Popular irakí (FMP), para ejercer presión política y de seguridad en la región del Kurdistán irakí. Kataib Hezbollah ha advertido a las autoridades kurdas irakíes, instándolas a actuar con racionalidad y evitar involucrarse en la agresión contra Irán.
Por ahora, la mayor parte de las milicias proiraníes en Irak mantienen una relativa calma, evitando una escalada importante. Sin embargo, su papel podría cobrar mayor relevancia si Teherán concluye que se están lanzando ataques contra Irán desde la región del Kurdistán irakí. En tal caso, podrían movilizar a los grupos armados para atacar instalaciones vinculadas a los kurdos iraníes.
Este enfoque dual —que combina presión indirecta y ataques selectivos con misiles y drones por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán— permite a Teherán restablecer la disuasión y desbaratar las actividades de la oposición, a la vez que minimiza la necesidad de desplegar un gran número de fuerzas terrestres iraníes a lo largo de su frontera occidental. Esta estrategia reduce la exposición de Irán en un teatro de operaciones donde sus fuerzas serían vulnerables frente a los ataques aéreos estadounidenses o israelíes. Históricamente, la estrategia regional de Irán ha favorecido enfoques híbridos, que podrían convertirse en un elemento central de la estrategia de Teherán si se abre un frente en su frontera occidental capaz de crear agujeros de seguridad.
Turquía se mantiene ojo avizor
Los problemas fronterizos en Irán también tienen importantes implicaciones regionales. En particular Turquía es muy sensible a cualquier expansión de la actividad militante kurda. En el pasado, Ankara trató de persuadir al gobierno irakí para que desplegara unidades de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) para combatir a los kurdos antiturcos que operan en el norte de Irak, en particular a grupos vinculados al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Sin embargo, Bagdad duda en desplegar las FMP de esa manera, por temor a una escalada de tensiones en el Kurdistán irakí y a un mayor deterioro de la situación de seguridad interna del país.
La aparición de milicias kurdas que buscan explotar la guerra en curso podría involucrar a Turquía en las hostilidades de forma más directa. Una intensificación de la actividad militante kurda o una retórica más abierta sobre las ambiciones territoriales kurdas —especialmente si están vinculadas a la inestabilidad regional— podrían impulsar a Erdogan a intervenir de forma directa.
Irak se ve cada vez más involucrado en la guerra y Kurdistán se perfila como un posible nuevo frente en una guerra regional que ya se intensifica. Las tensiones han provocado ataques contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos. Un dron atacó un centro de apoyo logístico utilizado por la embajada estadounidense cerca del aeropuerto internacional de Bagdad. Se produjo tras un intento de ataque con drones el día anterior en la misma zona, que las fuerzas de seguridad irakíes afirman haber frustrado. El gobierno irakí se esfuerza por evitar dicha escalada, declarando inequívocamente que el territorio irakí no debe utilizarse como campo de batalla. La situación sigue siendo frágil, y muchos actores involucrados en la guerra mantienen fuerzas auxiliares sobre el terreno que podrían estar más inclinadas a intervenir, a pesar de los esfuerzos oficiales por contenerlas.
Horas antes, el presidente Trump declaró que aún no había aprobado un plan para armar a militantes kurdos, sugiriendo que las informaciones que indicaban lo contrario eran prematuras.
Si esta dinámica se intensifica, Irak podría convertirse rápidamente en un nuevo teatro de operaciones dentro de una guerra más amplia. Una evolución de ese tipo corre el riesgo de exacerbar la inestabilidad en toda la región, atrayendo potencialmente a otros actores, acercando la guerra a las fronteras de Turquía.