El chantaje del FBI a Martin Luther King

El miércoles el diario New York Times publicaba una carta de 1964 dirigida por el FBI a Martin Luther King de manera anónima, según parece con el propósito de incitarle al suicidio. La carta había sido descubierta por Bervely Gage, una historiadora de Yale, mientras investigaba documentos biográficos de Hoover.

La carta ocupa una única página mecanografiada. Muestra el odio visceral de la policía federal estadoundense, dirigida entonces por J. Edgar Hoover, a Luther King y al movimiento por los derechos civiles. El racismo de Hoover es conocido. El mismo Presidente Johnson se lo reprochó.

La carta le trata de «completo impostor», «arrastrado», describiéndole como el «demonio», «una bestia anormal». «No puedes creer en Dios y actuar como lo haces», añade la carta.

Según Gage, la carta la escribió un adjunto de Hoover, William Sullivan, que la envió junto con una grabación de audio para demostrar que Luther King mantenía una relación extraconyugal. «Escucha, saboreala, animal anormal», le decía la carta. «Te hemos grabado todos tus adulterios, tus orgías sexuales, desde hace tiempo. Esto no es más que una pequeña muestra».

La carta continuaba: «No te queda otra cosa que hacer, ya sabes de qué se trata», lo que aparentemente es una invitación al suicidio. Cuando recibió esta carta Luther King le contó a un amigo que alguien quería matarle.

El anónimo formaba parte del Programa Cointelpro de destrucción de cualquier organización progresista y reivindicativa en Estados Unidos. No fue la única carta amenazante que recibió Luther King. El FBI, que tenía a un infiltrado en la jerarquía de su congregación religiosa, le envió también otros anónimos amenazándole con revelar más informaciones si no abandonaba su lucha por los derechos civiles.

El mismo día de su asesinato, la oficina del FBI en Mississipi lanzó dos nuevos programas de desinformación utilizando rumores para desacreditarle ante los negros pobres. En el momento de su asesinato el FBI le vigilaba desde un edificio al otro lado de la calle. Los policías del FBI fueron los primeros que acudieron para proporcionarle los primeros auxilios.

El FBI comenzó a investigar a Luther King y a su congregación religiosa en 1961 por orden de Robert F. Kennedy. El intento de probar que Martin Luther King era comunista se debía a que los racistas creían que los negros del sur habían estado hasta el momento felices con su situación, pero que estaban siendo manipulados por comunistas y agitadores extranjeros.

Al año siguiente el FBI creyó descubrir que uno de los ayudantes de Martin Luther, Hunter Pitts O’Dell, mantenía relaciones con el Partido Comunista de Estados Unidos. Otro de los consejeros más importantes de King, Stanley Levison, también tenía relaciones con el Partido Comunista. Stanley Levinson, abogado, había tenido relaciones con el partido comunista a lo largo de negociaciones comerciales, pero el FBI rechazó los informes que indicaban que no tenía ninguna asociación con ellos.

El FBI intervino los teléfonos en las casas y oficinas de King y Levison, así como en los hoteles donde se hospedaban cuando estaban de viaje por el país. El FBI informó de ello a Robert Kennedy y al entonces presidente John F. Kennedy, quienes intentaron persuadir a King de que se apartara de Levison fallidamente.

Por su parte, Martin Luther negó categóricamente tener relaciones con los comunistas, diciendo en una entrevista «que había tantos comunistas en su movimiento de libertades como esquimales en Florida»; Hoover respondió acusándolo de ser «el mentiroso más grande del país».

Como no pudieron encontrar nada contra Luther King, las investigaciones del FBI se centraron en desacreditar su vida privada. En primer lugar intentaron probar que era un marido infiel. Las grabaciones, algunas de ellas hechas públicas tiempo después, no aportaron ninguna prueba concluyente al respecto.

El FBI distribuyó informes sobre las supuestas infidelidades conyugales a periodistas amigos, aliados, a las fuentes de financiación de su congregación religiosa e incluso a la propia familia de Luther King.

Hoover no admitió que el Papa de Roma recibiese a un tipo «asqueroso», según palabras textuales escritas por el propio Hoover en un documento, o que se le concediese a Luther King el Premio Nobel de la Paz, anotando que «también podrían concederle el premio al mejor gato callejero». La expresión «gato callejero» (alley cat) se utilizaba frecuentemente para referirse a aquellas personas que llevaban una vida díscola y promiscua sexualmente.

Finalmente, el FBI abandonó sus investigaciones sobre la vida privada de Martin Luther para concentrarse en la congregación religiosa y el movimiento Black Power. Pero después de que en marzo de 1968 una manifestación en Memphis fuese acaparada por el Black Power, Hoover lanzó una nueva campaña de descrédito contra Luther King.

Luther King fue asesinado de un tiro en la garganta el 4 de abril de 1968 mientras estaba en el balcón de una habitación de un motel en Memphis.

La mayor parte de los informes y grabaciones con las escuchas telefónicas realizadas a Luther King continúan clasificadas como secreto debido a una demanda judicial presentada en 1977 por Bernard Lee, uno de sus colaboradores, quien consiguió que permanecieran selladas a lo largo de los siguientes cincuenta años, hasta 2027.

comentario

  1. ¡Joder! Estamos inmersos en el resultado de una inconmensurable marranada. Véase, asimismo, el tratamiento que le dieron a Stalin, expresado en este gráfico: copy.com/BOK7PyYWWjefNaHx

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