Yo creía que estas cosas estaban ya meridianamente claras. Quien, desde luego, lo tiene clarísimo es todo el aparato ideológico -el represivo va de suyo- del Estado, incluidos TODOS los partidos del régimen nacido en abril de 1939 y sus distintas encaladuras y encarnaduras de fachada y personal. Estos distinguen perfectamente entre una víctimas y otras. Y quien no parece distinguirlas es la izquierda abertzale oficial en sus nuevos ciclos. Otra demostración de su deriva por la pendiente abajo del reformismo más degenerado. Y es que a ver qué calificativo merece el hecho de nivelar unas víctimas con otras cuando ni el «enemigo» lo hace. Acabarán condenando la violencia «venga de donde venga», aquella murga con que querían distanciarse los «equidistantes» y su «equidistancia», algo imposible en el terreno de la lucha de clases o en las luchas nacionalistas. No es el Estado quién ha cambiado su carácter, sino que es el mundo abertzale -expresión muy del gusto del «stablishment»– quien ha cambiado notoriamente.
Incluso en las mismas Asociaciones de Víctimas de Terrorismo, así llamadas, no es lo mismo una Ángeles Pedraza, que parece lamentar que ETA ya no mate porque la deja sin su sempiterno discurso y, probablemente, sin algo más material y prosaico (se le acaba el chollo, diría un castizo), que Pilar Manjón, hoy, por cierto, reunidas en Madrid con motivo del XII aniversario del 11-M que todavía no se sabe quién fue -algunos tenemos nuestra teoría- el autor material e intelectual. Y es que como dijo no sé quién: «el pueblo español todavía no está preparado para saber quién fue el autor de la masacre».
¡Tócate los perendengues !
Buenas tardes.
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