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Categoría: Unión Europea (página 4 de 23)

Movilización, militarización y rearme de la Unión Europea

Pronto la Comisión Europea presentará oficialmente el paquete de movilidad militar. Es el último de una serie de planes publicados desde principios de año y destinados a fortalecer la economía de guerra antes de finales de esta década.

Dentro del rearme europeo, el objetivo a largo plazo es crear una zona europea armonizada, una especie de “espacio Schengen militar”, para facilitar un movimiento más rápido y sencillo de las armas y las tropas por el continente.

Los 27 miembros de la Unión Europea sólo tendrán tres días en tiempos de paz y seis horas en caso de emergencia para permitir que sus fronteras sean cruzadas por tropas y equipo militar europeos, dice el Financial Times (*).

Hoy en día, trasladar equipo y tropas militares, por ejemplo de oeste a este, lleva meses, dice Apostolos Tzitzikostas, Comisario de Transporte Sostenible y Turismo de la Unión Europea. “Nuestro objetivo es reducir este retraso a unos pocos días”.

«No puedes defender un continente si no puedes cruzarlo”, añadió en rueda de prensa. «Es muy claro. Por eso estamos creando este Schengen militar».

Como ya explicamos, las carreteras de la Unión Europea no son aptas para el transporte de tropas y Apostolos Tzitzikostas emitió una severa advertencia sobre la preparación del continente para la guerra, diciendo que las carreteras, ferrocarriles y puentes europeos tendrían dificultades para apoyar el despliegue militar a gran escala en caso de conflicto con Rusia.

(*) https://www.ft.com/content/0a07238e-3657-4d1b-8460-35cfc6f8cd66

Los fontaneros de la Unión Europea están involucrados en la corrupción ucraniana

En Europa siempre ha importado muy poco que en Ucrania se produjera un golpe de Estado en 2014 y que desde entonces los nazis camparan a sus anchas. Como a todos los miserables, lo que más les preocupa es la corrupción. No importa que los nazis maten, lo importante es que roban.

Por eso en Bruselas hacen aspavientos con el último escándalo de corrupción entre las camarillas más cercanas a Zelensky. Se hacen los sorprendidos porque quieren hacer creer que envían el dinero a Ucrania, no a cuatro aprovechados para que se llenen los bolsillos.

A causa de las malversaciones, Zelensky padece la crisis política más grave desde que llegó al gobierno de Kiev. No obstante, en Bruselas saben desde el primer minuto lo que pasa con el el dinero que envían; nada les ha pillado de sorpresa.

La cuestión no es el latrocinio sino que la difusión que ha tenido. Los sicarios de Von der Layen no saben cómo responder; llevan varios días confusos y alguno se ha pasado de listo diciendo que la noticia es positiva porque demuestra que en Kiev luchan contra la corrupción.

Es más: hay que enviar más dinero por eso mismo, es decir, no importa que roben; lo fundamental es que un fiscal ucraniano va a abrir una investigación contra los chorizos.

Por ejemplo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, que se está convirtiendo en la piltrafa por antonomasia de la Comisión Europea. Va de tópico en tópico: la corrupción en Ucrania es “sumamente lamentable”, “no puede haber lugar para la corrupción, especialmente ahora” y bla, bla, bla, bla…

Sin embargo, no todos son como ella, afortunadamente. Algunos creen que la respuesta de la Unión Europea está siendo demasiado indulgente y que sólo se preocupa por la imagen. Lo llaman “minimizar el daño reputacional”. La corrupción no importa, el problema es que nos deja en mal lugar…

Ante la evidencia, los jerifaltes europeos se llenan de sutilezas, pero aclaran que -a pesar de todo- la “ayuda” a Ucrania no puede cesar en nigún caso. Otros hablan de doble moral: seguimos enviando dinero pero, al mismo tiempo, exigimos que los ucranianos “luchen contra la corrupción”. Primero corrompemos y luego señalamos a los corruptos con el dedo.

Lo que está claro es que Europa se resigna ante la corrupción en Ucrania. Precisamente por ello hay que combatirla.

… Pero no demasiado, no vaya a ser que nos pasemos de pulcros. La embajadora de la Unión Europea en Kiev, Katarina Mathernova, ha atacado a los investigadores ucranianos que “luchan contra la corrupción” porque investigan “en público”. En otras palabras, la lucha contra la corrupción hay que llevarla a cabo sin que se note demasiado, porque afecta a personajes importantes de los aparatos políticos y económicos de Ucrania… y de la Unión Europea. Sobre todo de la Unión Europea.

A Mathernova la consideran la principal valedora de Zelensky y eso no les ha gustado nada a los que “luchan contra la corrupción” en Kiev, donde tienen la impresión de que la Unión Europea defiende a los corruptos, al mismo tiempo que “lucha” contra ellos.

¿Que carta está jugando la Unión Europea en las oficinas de Kiev? No es fácil decirlo, ni siquiera es posible decir si tiene alguna carta.

Pero las cosas aún se puede poner peor para el trío Von der Layen, Kallas y Mathernova. La mierda puede salpicar a la Unión Europea. Si a la investigación se suman organismos internacionales, no sólo es posible que caiga Zelensky y su camarilla, sino también ciertos fontaneros de la Unión Europea.

La corrupción en Ucrania no sólo es un salario indirecto para que las camarillas que rodean a Zelensky sigan con la guerra hasta donde puedan. No es sólo un asunto interno de Ucrania, sino una grieta bastante más amplia. En ella también están involucrados los donantes, ha denunciado Maria Zajarova. Es imposible que los políticos europeos desconocieran el destino del dinero, porque están en el ajo. El dinero acaba en cuentas vinculadas a personajes europeos, insistió Zajarova.

Bruselas sigue desarrollando su maquinaria de censura a escala continental

A la Unión Europea se le llena la boca con palabras como democracia o libertad. Uno de sus últimos comunicados de prensa anuncia el lanzamiento de un “escudo europeo para la democracia”, que promete preservar desde las “libertades individuales” hasta las “elecciones democráticas”.

No bastaba con un escudro antidrones, ni con un escudo espacial. Hacía falta otro, el más importante, para acabar defintivamente con la libertad de expresión con el pretexto de luchar contra la “desinformación” y las “noticias falsas”.

Bruselas se propone crear un centro de seguimiento encargado de identificar y eliminar la “desinformación” en línea. Según Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de Seguridad y Democracia, el “escudo” permitirá a Europa “responder con mayor rapidez y eficacia a la manipulación informativa y las amenazas híbridas”.

Kaja Kallas no ha ocultado el carácter antirruso de la iniciativa: “Estamos presenciando maniobras, especialmente por parte de Rusia, diseñadas específicamente para dividir a nuestros ciudadanos, minar la confianza en nuestras instituciones y envenenar la vida política en nuestros países”.

La Comisión Europea vende de la moto de una manera poco sutil: se establecerá una nueva “red europea independiente de verificación de datos” en todos los idiomas oficiales de la Unión Europea.

El Observatorio Europeo de Medios Digitales (EDMO), la principal red de verificación de datos de la Unión Europea, financiada con casi 30 millones de euros, recibirá nuevas competencias analíticas “independientes” para supervisar elecciones y situaciones de crisis.

En el diccionario particular de Bruselas la palabra “independencia“ se utiliza para hablar de los tinglados que ellos financian, y “quien paga manda”. Para garantizar esa “independencia”, la Comisión promete una financiación generosa a las ONG y a los medios de comunicación “independientes”.

El “escudo” se basa en la reciente Ley de Servicios Digitales (LSD), la regulación de internet más radical jamás implementada en Europa. Su objetivo es controlar los contenidos en un momento en que la burocracia europea se enfrenta a un nivel de desconfianza pública sin precedentes.

Para lograrlo, pretenden centralizar el control del flujo informativo e imponer su catecismo. En otra palabras, la Comisión Europea sigue desarrollando un aparato de censura a escala continental.

Hace unas semanas, Ursula von der Leyen afirmó que el sistema GPS de su avión había sido interferido por Rusia, una acusación que era falsa. Por su parte, la BBC manipuló recientemente un vídeo de un discurso de Trump.

Sólo les falta empezar a quemar libros. La Comisión Europea y sus tinglados “independientes” no son el “ministerio de la verdad”, no tienen ninguna capacidad para delimitar la información verdadera de la falsa, sobre todo teniendo en cuenta que recurre habitualmente al embuste y la intoxicación.

La red de propagandistas de la Unión Europea

La Unión Europea ha creado una vasta red de propaganda y censura que afecta a todos los niveles de la sociedad civil: ONG, centros de estudios, medios de comunicación e incluso el ámbito académico. La piedra angular de este sistema son los programas que financia, en particular Ciudadanía, Igualdad, Derechos y Valores (CERV), Europa Creativa y la Iniciativa Jean Monnet, que en conjunto inyectan miles de millones de euros en chiringuitos estrechamente vinculados a la maquinaria burocática de Bruselas.

En el marco del programa CERV, por ejemplo, con un presupuesto de casi 2.000 millones de euros para el período 2021-2027, más de 3.000 ONG han recibido financiación para llevar a cabo más de 1.000 proyectos. Oficialmente, esos fondos se utilizan para promover los “valores europeos”. En la práctica, son la caja de resonancia de la propia Comisión Europea.

Muchos proyectos están diseñados explícitamente para luchar contra los “euroescépticos”, “restaurar la confianza en la Unión Europea” o “contrarrestar la retórica antieuropea”. Es publicidad encubierta.

El resultado es una entramado que parece surgido de la sociedad civil pero que, en realidad, son correas de transmisión de la Comisión para crear la ilusión de un apoyo popular a sus políticos y a sus políticas.

La Unión Europea paga al menos 80 millones de euros anuales directamente a medios de comunicación, emisoras, agencias de noticias y “asociaciones periodísticas”, lo que supone casi 1.000 millones de euros en la última década. Programas como IMREG (Medidas de Información para la Política de Cohesión) han financiado a medios de comunicación para que publiquen artículos que elogian los fondos de cohesión de la Unión Europea, a veces sin revelar que el contenido está financiado por la Unión Europea.

Los tentáculos de Bruselas en el mundillo académico

En Europa el mundillo académico y universitario se ha convertido en una herramienta ideológica. A través del Programa Jean Monnet, la Comisión Europea destina aproximadamente 25 millones de euros anuales a universidades e institutos de investigación de todo el mundo para financiar más de 1.500 Cátedras Jean Monnet en 700 instituciones. El objetivo no es apoyar la investigación independiente, sino afianzar la ideología “europeísta” en la educación superior. Los documentos oficiales establecen explícitamente que se espera que los beneficiarios actúen como “embajadores de la Unión Europea” y “sensibilizadores”, en colaboración con los medios de comunicación y las ONG.

Con el nuevo “escudo”, la Comisión pretende ampliar estos mecanismos de propaganda y, sobre todo, de injerencia en los procesos electorales, como se ha visto recientemente en Rumania y Moldavia. El fantasma de la “injerencia rusa” justifica la manipulación propia.

En Rumania anularon las elecciones e impidieron que uno de los candidatos se presentara de nuevo. En Moldavia invocaron “razones de seguridad” para impedir que los expatriados prorrusos votaran.

El “escudo” se propone fortalecer la Red Europea de Cooperación Electoral y, lo que es aún más preocupante, promover “intercambios sistemáticos sobre la integridad de los procesos electorales”.

A todo ello hay que unir, como ya hemos explicado, la creación de una nueva unidad de inteligencia bajo el mando directo de la Comisión Europea. Según el Financial Times, el objetivo es “reforzar la capacidad de la Unión Europea para detectar y responder a las amenazas”. El plan prevé la creación de central supranacional que funcionaría como una filial de la OTAN y, por extensión, de la CIA, sobre todo porque la iniciativa aboga explícitamente por “reforzar la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN”.

Europa quiere crear un ‘escudo espacial‘

La Unión Europea ha dado un nuevo paso en el rearme a ultranza. El plan Readiness 2030 se estructura en torno a un sistema de defensa antidrones, fortificaciones del flanco de Europa oriental y una escudo antiaéreo para interceptar amenazas balísticas.

El proyecto no es barato: asciende a 800.000 millones de euros, aunque no hay un frente identificado, sino una costelación imprecisa de “amenazas“ que afectan a numerosas infraestructuras sensibles o estratégicas.

El elemento más innovador sin duda sigue siendo el Escudo espacial europeo, con el objetivo es llenar las nueve “brechas” que la Comisión Europea ha identificado.

El escudo, cuyo lanzamiento está previsto para el segundo trimestre del año que viene, pretende proteger infraestructura espacial crítica de la Unión Europea. Estos satélites, que proporcionan servicios civiles y militares esenciales como la navegación (Galileo) o comunicaciones seguras (IRIS), son cada vez más vulnerables a las amenazas modernas.

Los riesgos identificados alcanzan a las interferencias y la suplantación de señales realizadas directamente en órbita.

Es mucho dinero para hacer frente a una colección de ambigüedades que nadie sabe si se producirán en algún momento. Es normal que hayan aparecido las primeras fricciones con la OTAN por la duplicación de esfuerzos y estructuras de mando.

Si la Unión Europea se parece cada vez más a una jaula de grillos, la superposición con la OTAN puede convertirse en algo mucho peor porque ya ha advertido que un ataque en el espacio es suficiente para activar su artículo 5 sobre defensa mutua (lo cual es algo que siempre está por descubrir).

Después de semanas de discusiones, parece que se ha llegado a un compromiso en la forma que cabía suponer: la OTAN está por encima de todo y los proyectos de la Unión Europea se tienen que integrar en las estructuras de mando y control de la Alianza.

Bruselas hará lo que mejor sabe: actuar como asesores para la financiación mediante préstamos y subvenciones. Los Estados miembros mantendrán la gestión operativa, lo que podrá abrirse -quizá- a otros compinches, como Reino Unido o Canadá.

No obstante, con la aprobación de la hoja de ruta prevista para finales de este año, la Unión Europea quiere enviar la señal de que el divorcio sigue adelante: no quiere depender únicamente de sus compinches, para evitar que la dejen en la estacada, como en Ucrania.

La duda es siempre la misma: se trata de planes ambiciosos en los que hay que poner demasiado dinero encima de la mesa. Unos planes tan complejos rara vez salen adelante y el dinero siempre falta.

En cualquier caso, Europa no sería nada sin estos planes que se tejen y destejen para demostrar que en las oficinas de Bruselas trabajan a destajo.

La OTAN viaja más allá del norte del Atlántico

En 2019 la OTAN reconoció oficialmente el espacio como parte de su perímetro de seguridad y acordó reforzar los medios de defensa de sus satélites y otras infraestructuras espaciales. Sin embargo, la Alianza dijo que aún no está considerando poner en órbita sistemas de armas, una postura marcadamente diferente a la de Estados Unidos, que se está preparando para librar una guerra en las galaxias y más allá.

Las divergencias entre la OTAN y su padrino afectaron a Canadá. Debido a la subordinación de Canadá con Estados Unidos, lo lógico era que adoptaran la misma línea que los estadounidenses.

Pero no ocurrió así. En 2017 el gobierno acanadiense estableció una política integral con respecto a las operaciones espaciales del ejército, destacando la necesidad de proteger los satélites.

También reconoció la necesidad de colaborar con los colegas del Grupo de los Cinco (Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda) para “fortalecer la disuasión”, mejorando la resiliencia de los sistemas espaciales de los que dependen los ejércitos del Grupo.

Al mismo tiempo, Canadá se rodeaba de los tópicos cracterísticos de estos casos: el gobierno apoya los esfuerzos diplomáticos internacionales “para garantizar que el espacio no se convierta en una zona de conflicto”, es decir, somos “pacifistas”: nos armamos para desarmarnos.

El espacio es un escenario de guerra

Otro tópico: Canadá no va poner en órbita satélites espaciales ofensivos, sino sólo defensivos. Por eso estos países hablan tanto de “escuds” y no de “espadas”. La OTAN dice exatamente lo mismo: no tenemos intención de colocar armas en órbita, dijo Stoltemberg. “Somos una alianza defensiva y nuestro enfoque seguirá siendo plenamente coherente con el derecho internacional”.

A la defensiva todos los jueva más fácil. Dicen que necesitan proteger los satélites de amenazas naturales (tormentas solares o desechos espaciales) y artificiales (ciberataques, interferencias de señales, láseres y misiles).

Según la Alianza, el reconocimiento del espacio por parte de la OTAN desde una perspectiva operativa, junto con las fuerzas aéreas, terrestres, marítimas e informáticas, refleja su creciente importancia para la paz, la seguridad y la prosperidad del planeta.

El espacio es muy importante para la navegación, las comunicaciones y muchas otras aplicaciones industriales.

Este tipo políticas se oponen a la del gobierno estadounidense, que no tiene pelos en la lengua: el espacio es un dominio de guerra, dice el Pentágono. “Estoy convencido de que en el futuro, si entramos en conflicto con un competidor cercano, tendremos que luchar por la superioridad del espacio“, afirmó el general John Raymond, jefe del Comando Espacial de Estados Unidos.

Raymond insistió en que Estados Unidos no quiere hacer la guerra en el espacio y que su enfoque se basa más en la disuasión que en la provocación. Es una distinción que no consuela. El mundo marcha hacia la militarización del espacio tanto o más que la militarización de la tierra.

La Unión Europea quiere obligar a China a transferir su tecnología

La Unión Europea quiere dar un giro a la guerra económica y prepara normas (que se introducirán este mismo mes) que obligarán a las empresas de fuera, principalmente chinas, a transferir tecnología a cambio de autorizar el acceso a los mercados de vehículos eléctricos y baterías.

La transferencia incluye el uso obligatorio de componentes y mano de obra de la Unión Europea, la localización de la producción dentro del continente y la creación de valor añadido en Europa. La alternativa es la creación de empresas conjuntas.

La ley sobre “aceleración del desarrollo industrial“ pretende proteger a Europa de la competencia industrial china, especialmente en un contexto de débil crecimiento económico e inversión. La vieja “locomotora de Europa”, Alemania, está en recesión,

“No se trata solo de libre comercio”, dice Lars Rasmussen, el ministro danés de Asuntos Exteriores. Gigantes chinos como BYD (Hungría) y CATL (España, 4.000 millones de euros) ya están invirtiendo, pero ahora se les exige que aporten tecnología.

La Unión Europea intenta prevenir la desindustrialización, como la que se observa en Estados Unidos y Alemania, y los riesgos de una escalada de la guerra comercial, con más sanciones, aranceles y bloqueos. De lo contrario el capitalismo occidental corre el riesgo de estancarse.

Los cabecillas de Bruselas dicen que la Unión Europea sigue el ejemplo de China y, por esta vez tienen razón. Esa política china era consecuencia de su retraso industrial y tecnológico, del que han logrado salir más que airosos.

Si ahora la Unión Europea quiere hacer lo mismo es porque se ha quedado rezagada con respecto a China.

Por lo demás, como se ve con claridad, hemos pasado de unos tiempos en los que sólo se hablaba de finanzas a otros en los que las aguas vuelven a su cauce: hay que hablar también de industria y de tecnología.

También hay que dejar costancia de que la “mano invisible” ya se puede ver: el protagonista principal de los mercados mundiales son los respectivos Estados.

Los trenes chinos circulan por primera vez por Europa

El miércoles comenzaron a circular por las vías de Austria los trenes fabricados por la empresa pública china CRRC, encargados por la compañía Westbahn. Es la primera vez que un tren chino opera en una línea europea de larga distancia.

Algunos de sus trenes ya circulan en la República Checa, y próximamente en Serbia, y sus locomotoras en Hungría. La empresa china también ha sido elegida para construir la nueva línea entre Belgrado y Budapest.

La empresa ferroviaria austriaca Westbahn, la mayor empresa privada de Austria, puso en servicio el primero de los cuatro trenes de dos pisos encargados en la línea Viena-Salzburgo. Los otros tres trenes entrarán en servicio la próxima semana, operando en la misma ruta.

Es la segunda vez que un tren de fabricación china circula en una línea de larga distancia en Europa y la primera en Europa Occidental. Las empresas europeas Alstom y Siemens están temblando y transmite su angustia a los medios de comunicación: China vende trenes a un precio hasta 30 por cien más bajo.

El ministro de Transportes de Austria, Peter Hanke, condenó la compra, afirmando que es necesario proteger las infraestructuras críticas de Austria y Europa. La palabrería es la misma de siempre: “No debemos hacer que nuestra movilidad dependa de terceros países”, dijo en un comunicado publicado la semana pasada, anunciando su intención de iniciar conversaciones a nivel europeo para bloquear el desembarco de empresas chinas en Europa.

El otro argumento también está gastado: al ser una empresa pública, CRRC recibe importantes subvenciones del gobierno chino, lo que le permite ofrecer precios mucho más bajos. Quizá los europeos no han caído en la cuenta de que las subvenciones chinas son un chollo: las empresas europeas compran mucho más barato.

Si bien CRRC ha ganado licitaciones europeas, principalmente en países de Europa oriental, estos contratos han sido posteriormente cancelados, como en Bulgaria.

Efectivamente, China juega con ventaja: la demanda de trenes es mayor que nunca y los fabricantes europeos tienen dificultades para cumplir con los pedidos; los retrasos se acumulan. En ocasiones, transcurren hasta nueve años entre la firma de un contrato y la recepción de los primeros trenes.

Ante la campaña de los medios, Westbahn ha tenido que salir al paso: el mercado europeo de material ferroviario está dominado por “un oligopolio de unos pocos fabricantes de trenes». Eso provoca “tiempos de espera que ahora alcanzan varios años” para los nuevos trenes, mientras que “los precios se disparan”.

Es lo mismo de siempre: los chinos venden mejor, más barato y más rápido.

Dentro de poco Europa tendrá su propia CIA

Si creían que con el rearme ya tenían bastante en Bruselas, se equivocaron. Ursula Von der Leyen ha decidido crear su propio servicio secreto. Es la consecuencia lógica de la deriva militarista de la burocracia de Bruselas, que se atrinchera en sus mullidos sofás.

El servicio de inteligencia entrará dentro el organigrama de la Secretaría General de la Comisión Europea, según el Financial Times (*).

El objetivo es centralizar la información de los servicios de inteligencia de los Estados miembros y evaluarla en el seno de la Comisión, es decir, otra estructura paralela que acabará sometiendo a los servicios de inteligencia locales al control de Bruselas.

La iniciativa aún no se ha comunicado oficialmente a los 27 Estados miembros.

La resistencia crece incluso dentro de las oficinas de la Comisión Europea. Diplomáticos del Servicio Europeo de Acción Exterior ya han advertido que la nueva unidad duplicaría la estructura existente del Centro de Inteligencia y Situación (INTCEN) y pondría en peligro su futuro.

Aunque no hay mucha información al respecto, parece que han estallado disputas entre Von der Leyen y Kaja Kallas. La presidenta de la Comisión Europea no quiere rivales en el servicio exterior de la Unión Europea.

El Centro de Situación e Inteligencia de la Unión Europea está bajo la autoridad de Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. El plan de Von der Leyen es centralizar al máximo la burocracia europea, que da síntomas cada vez más claros de desmoralización.

(*) https://www.ft.com/content/b8a3aee3-222b-4b4f-a1e2-e7a819ac0dd2

La batalla de las tierras raras empuja a Europa a planificar la economía

En la guerra de las materias primas Europa ha caído en su propia trampa. Ha intentado bloquear y ha quedado bloqueada. Depende de las existencias estratégicas, las compras a granel y el aumento del apoyo público a la industria. Vuelve una cierta autarquía y los países europeos necesitan recuperar el control de sus líneas de producción.

También vuelve el viejo G2 de la Guerra Fría. Si en materia militar Estados Unidos tiene que negociar con Moscú, en economía hay que hablar con Pekín. La “tercera vía” no existe, al menos de momento. La Comisión Europea, está a lo que salga, como los demás países del mundo. Si se suman a las políticas de Washington, como hasta ahora, también tendrán que soportar las represalias chinas.

Aquí la “mano invisible” tiene poco que hacer, por lo que en Bruselas vuelven a la intervención pública y la planificación. La Comisión Europea se prepara para dotarse de una serie de herramientas que garanticen sus suministros de tierras raras y otros metales críticos, un pequeño desafío para quienes antes solo hablaban de competencia y libre comercio.

Vuelve la planificación económica. Bruselas detallará su nuevo programa de acción a principios de diciembre. Se basará en tres pilares: la creación de reservas estratégicas de metales, una plataforma centralizada para la compra de materias primas y la aceleración del apoyo financiero a los proyectos de minería y refinado en territorio europeo para desarrollar la producción local.

“Se está produciendo un cambio general en la doctrina económica dentro de la Comisión: un deseo de ser menos ingenuos en materia comercial y de asumir, como autoridad pública, un papel en la organización de la economía y las cadenas de valor”, asegura un colaborador de Stephane Sejourné, vicepresidente de la Comisión e impulsor del proyecto. “Es algo nuevo, y también una demanda del sector empresarial”, explican en Bruselas.

Los pilares están concebidos para operar en sinergia: para garantizar la viabilidad de los proyectos europeos, una estrategia consiste en asegurar volúmenes de compra de la producción futura, compras que podrían realizarse a través de una plataforma centralizada para acumular existencias.

A diferencia de los países europeos, China siempre ha controlado los mercados de metales, en particular sobre las tierras raras y los metales especializados, esenciales para la fabricación de aerogeneradores, motores eléctricos, equipos militares y chips electrónicos. Europa era consciente de sus vulnerabilidades desde hace varios años, pero todo se aceleró con el inicio de la guerra económica, los bloqueos y las represalias chinas.

Con los controles a la exportación impuestos por China desde abril del año pasado, los envíos de tierras raras se han reducido drásticamente, hasta el punto de que algunos sectores industriales, en particular las automotrices, se han visto obligados a cerrar varias líneas de producción.

Mientras que Estados Unidos reaccionó con rapidez adquiriendo participaciones directas en productores locales y acumulando reservas, el cambio tardó más en materializarse en Europa. Primero fue necesario determinar si los europeos eran meras víctimas colaterales de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y si la situación volvería a la normalidad con el tiempo, o si, en efecto, no habría ninguna mejora significativa.

Tras definir una lista de metales críticos, entre los que se incluyen el níquel, el cobre, el litio y las tierras raras, la Unión Europea activó su mecanismo regulatorio mediante la adopción de la Ley de Materias Primas Críticas. Esta legislación, aprobada el año pasado, estipula que Europa debe extraer al menos el 10 por cien de los metales que consume dentro de sus fronteras, procesar al menos el 40 por cien de ellos y no depender de ningún país para más del 65 por cien de su suministro, en todos los eslabones de la cadena de suministro. Además, el 15 por cien de sus necesidades debe cubrirse mediante el reciclaje dentro de Europa.

La autarquía se complementa con una lista de aproximadamente cuarenta proyectos estratégicos que pueden optar a financiación de Bruselas y con procedimientos acelerados para la obtención de los permisos necesarios.

Países Bajos capitula en el Caso Nexperia

El gobierno neerlandés está dando marcha atrás en el Caso Nexperia, lo que supone un grave revés. Tras semanas de negociaciones, Países Bajos se prepara para devolver el control de Nexperia, el fabricante de chips de capital chino que se incautó en virtud de una ley de hace décadas.

El expolio se produjo tras una ola de caos en la cadena de suministro que paralizó la industria automovilística europea.

Una maniobra política desde La Haya se transformó en una de las mayores disputas tecnológicas del año, poniendo en peligro la producción de fabricantes de aytomóviles, como Volkswagen, Honda y Stellantis.

El narcoestado con pretensiones de entrar en la Unión Europea: Albania

Ursula von der Leyen y los dirigentes de los países euroepeos cortejan a Albania y a su primer ministro, Edi Rama. Ven este territorio balcánico como una zona de amortiguación en el Mediterráneo para proteger y filtrar los flujos migratorios. Esta ventaja justifica hacer la vista gorda ante la corrupción endémica y la infiltración del aparato estatal por el crimen organizado. Esta realidad tácita, sin embargo, convierte a este candidato a la integración europea en el caballo de Troya de esos intereses ocultos.

En algún lugar de Suiza, Arben Ahmetaj parece de repente nostálgico. “En 2019 fui uno de los diez diputados más reelegidos”, recuerda, no sin orgullo, en un inglés perfecto. “¡Hoy todos los rivales de Rama están siendo procesados, incluso aquellos que se oponen a él dentro de su propio partido!” Ministro de Turismo de 2013 a 2017 y de Finanzas de 2019 a 2022, el ex viceprimer ministro vive ahora en el exilio tras su ruptura con el hombre fuerte del régimen.

Ahmetaj siguió de cerca la última campaña del Partido Socialista Albanés (PSSH), del que fue una figura destacada. El partido del primer ministro, dominante en las elecciones parlamentarias del pasado mayo, ganó por aplastante mayoría. Esta victoria le valió a Edi Rama (en el cargo desde 2013) las felicitaciones de Pedro Sánchez, primer ministro español, Giorgia Meloni, primera ministra italiana, e incluso del primer ministro británico, Keir Starmer. Pero también provocó indignación en todo el país, con la oposición denunciando una corrupción generalizada.

La caída de Ahmetaj fue brutal. Todo comenzó en febrero de 2022. Descontento con el escaso margen de maniobra que se le otorgaba y con las crecientes disputas con Rama, el viceprimer ministro presentó su dimisión. Si bien el primer ministro logró convencerlo inicialmente de que permaneciera en el cargo, la situación empeoró con la llegada del verano. Esta vez fue definitiva: en el congreso del partido en julio de 2022, Edi Rama anunció su expulsión.

A partir de entonces, los rumores se dispararon y, poco a poco, el economista se vio acusado de corrupción. “Cuando vi en televisión que habían decidido convertirme en chivo expiatorio, comprendí que no podía volver”, declaró. Durante unas vacaciones en Grecia, tomó la decisión. El ministro caído en desgracia aprovechó un viaje a Suiza, donde estaba tramitando el permiso de residencia de un familiar, para establecerse allí y solicitar asilo político.

En Tirana los periódicos afines al gobierno acusaron al ex viceprimer ministro de estar involucrado en un grave escándalo que sacude al país: la adjudicación de concesiones para la construcción de una incineradora en Elbasan, una pequeña ciudad a unos 50 kilómetros de la capital.

Símbolo de la corrupción que azota al país, las incineradoras son un tema delicado en Albania. De las tres instalaciones proyectadas, que representaban una inversión total estimada en más de 400 millones de euros, dos se han completado. La tercera incineradora, que nunca se materializó, costó 130 millones de euros, procedentes de fondos públicos.

Dos empresarios vinculados al proyecto se han fugado y el exministro de Medio Ambiente, Lefter Koka, fue condenado en 2023 a siete años de prisión. El nombre de Ahmetaj también salió. “Durante meses, los medios de comunicación progubernamentales me acusaron de todo tipo de cosas, incluso a diario. Pero aún hoy, no existe la menor prueba de corrupción en mi contra”, argumenta el exministro.

La persecución denunciada por Ahmetaj recuerda a la sufrida por Fredi Beleri, alcalde de Himara, un pueblo del sur de Albania y miembro de la minoría griega. Acusado de comprar votos en las elecciones municipales de mayo de 2023, Beleri, quien niega las acusaciones, estuvo encarcelado durante más de un año. Con doble nacionalidad, fue elegido miembro del Parlamento Europeo en 2024, representando a Grecia. Ahora, al eurodiputado lo liberan temporalmente para viajar a Estrasburgo para asistir a las sesiones parlamentarias, antes de regresar a prisión en Albania. Esta absurda situación es fuente de tensión entre Atenas y Tirana.

La manipulación del aparato judicial

Desde su huida, los familiares de Ahmetaj que permanecieron en Albania también han sido blanco del sistema judicial. “El fiscal registró la oficina de mi esposa; mi exesposa fue objeto de persecución, al igual que varios amigos. La gente tiene miedo de hablar conmigo”, recalca el exministro.

Tras el allanamiento de la casa de su exesposa, se presentó una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por abuso judicial. El caso está pendiente de resolución. El exiliado también denuncia amenazas e intentos de intimidación, incluso en su domicilio. “Unos hombres vinieron a amenazar a nuestra niñera y le pidieron que espiara a mis hijos. He recibido tres amenazas de muerte”, relata.

En Albania la manipulación del sistema judicial por parte del gobierno es una preocupación generalizada. Es la causa de la caída de Ahmetaj y el origen de sus problemas actuales. La reforma judicial, aprobada en 2016 por una amplia mayoría y apoyada por la Unión Europea y Estados Unidos, tenía como objetivo fortalecer su independencia. Pero el proceso de investigación destinado a garantizar la integridad de los jueces se ha utilizado al revés, para destituir a los jueces neutrales.

“El comité encargado de elegir a los fiscales es designado por el Parlamento, controlado a su vez por el Partido Socialista, y algunos de sus miembros incluso se presentan como candidatos del Partido Socialista”, exclama Ahmetaj. Otra medida clave de la reforma fue la creación de una entidad ad hoc específica para gestionar los delitos más graves: la Estructura Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado (SPAK). Este es el organismo que persigue ahora a Ahmetaj.

El principal productor de cannabis de Europa

Más allá del aparato judicial, otro aspecto preocupa enormemente a Ahmetaj. “Estamos presenciando la cannabisización de nuestra economía”, denuncia. Entre 2014 y 2016, Albania se convirtió en el principal productor de cannabis de Europa. Aunque la policía albanesa ha logrado controlar su cultivo, la bonanza económica ha proporcionado al crimen organizado recursos considerables para diversificar sus actividades e invertir en otros mercados, en particular en el de drogas duras, como la cocaína.

Con un salario medio de 600 euros y el 20 por cien de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza, la economía local lucha por desarrollarse, con la excepción del turismo, y la agricultura sigue siendo la principal actividad económica. Esta situación la hace aún más vulnerable y susceptible al creciente flujo de capital procedente del crimen organizo Este fenómeno, que ado.

En 2024 Europol consideró a los grupos criminales albaneses como una de las cinco principales amenazas en Italia, Francia y Bélgica. Sin embargo, durante mucho tiempo, las autoridades los ignoraron.

La mafia albanesa está reforzando su presencia en Francia. Prueba de ello es el reciente descubrimiento, “por primera vez en la región de París”, de una operación de “Uber Shit”. Históricamente los clanes albaneses participaban simultáneamente en varios tipos de tráfico: drogas, robos y trata de personas. Pero lo que ha cambiado es que, en el caso de las drogas, ahora controlan toda la cadena.

El hampa albanesa se ha especializado en el transporte de cocaína para los italianos, sobre todo desde el norte de Europa o España. Se ha identificado a muchos albaneses durante controles en la ruta España-Nîmes-Grenoble-Italia. El 50 por cien de las detenciones en autopistas involucran a albaneses en tránsito desde España y el norte de Europa, principalmente hacia Italia.

Los albaneses han aprendido de los mafiosos italianos

En Italia la policía constata el creciente poder de las bandas albanesas, como se evidencia en las incautaciones cada vez mayores de cannabis y drogas duras. En septiembre pasado, la Operación Tornado, llevada a cabo en Brescia, en el norte de Italia, resultó en más de 60 detenciones. Con la movilización de 400 policías, la redada permitió la incautación de 300 kilos de cocaína, con un valor total superior a los 60 millones de euros.

La Operación Tornado también desarticuló una red de blanqueo de capitales, mediante facturas falsas, que involucraba al menos 375 millones de euros. Todos los cabecillas eran albaneses y la mayoría reside en el país.

Un coronel de la Guardia di Finanza italiana explica lo que está en juego: la mafia albanesa está creciendo enormemente, “no solo en términos del volumen de droga traficada o del número de personas involucradas, sino sobre todo en su capacidad de organización”.

Hace unos veinte años, los delincuentes albaneses solían unirse a otros grupos extranjeros. Esa época parece haber terminado, lo que confirma su creciente autonomía. Estudiaron a la Ndrangheta y desarrollaron modelos organizativos muy similares.

Aprovechando la pasividad de la policía albanesa, estos grupos se han extendido por todo el mundo. “Hoy en día, la mafia albanesa tiene conexiones en Sudamérica, en Colombia, en Ecuador”, asegura el coronel italiano. Incluso hay polizones que se esconden en las bodegas de los transatlánticos, en el compartimento de anclas, con drogas y comida para sobrevivir al viaje. Tienen coordenadas GPS y abandonan la droga en distintos lugares. Estos modelos de negocio solo funcionan si existe un acuerdo con los cárteles.

La autonomía del hampa va acompañada de vínculos cada vez más estrechos con el gobierno de Rama. Hace unos meses, Taulant Balla, ministro encargado de las relaciones con el Parlamento y, sobre todo, con la diáspora, se vio implicado en escuchas telefónicas que lo vinculaban con un poderoso dirigente mafioso. En la conversación, el delincuente explicó que su banda había reclutado votantes para el ministro. Con 2,5 millones de albaneses empadronados, la población albanesa que vive fuera del país es tan numerosa como la que reside dentro de sus fronteras. Por lo tanto, el cargo de Ministro de la Diáspora es de vital importancia para Edi Rama y su partido.

El hampa controla los puertos de Amberes y Roterdam

En Bélgica una cadena de megajuicios han acabado en más de mil condenas contra miembros de la mafia albanesa, que no ha dudado en poner precio a la cabeza del fiscal Julien Moinil, responsable de las investigaciones. La recompensa es sustanciosa: más de un millón de euros. Moinil confirma el poder financiero de la mafia albanesa y el “colosal blanqueo de dinero que se está produciendo actualmente en Albania”.

Durante una reciente visita a Roterdam para reunirse con sus colegas de Países Bajos, Nicolo Gratteri, el fiscal italiano especializado en la lucha contra la Ndrangheta, compartió sus investigaciones. El hampa controla los puertos de Amberes y Roterdam; pueden introducir fácilmente varios cientos de kilos de droga en un solo viaje.

Las recientes detenciones de miembros del crimen organizado albanés en Colombia, Ecuador y Estados Unidos lo corroboran. Es uno de los principales hallazgos de las investigaciones conjuntas realizadas por la policías europeas. “Descubrimos que eran muy activos. Cuentan con bases logísticas que se extienden desde Albania hasta Bélgica, pasando por Alemania”.

Han aparecido laboratorios clandestinos en Alemania, Bélgica y Reino Unido, entre otros lugares. Es consecuencia directa de la ralentización de las operaciones relacionadas con el cannabis en Albania.

La policía italiana se encarga de los casos ‘delicados’ en Albania

Ahora jubilado, el juez belga Michel Claise recuerda que el crimen organizado albanés comenzó con la trata de personas y el tráfico de armas. Luego pasaron al narcotráfico, y hoy incluso controlan plantaciones de cannabis en Bélgica. La dificultad para colaborar con la policia albanesa constituye un grave problema. “Una colega mía viajó a Albania hace unos años como parte de una comisión rogatoria. Cuando estaba a punto de abordar el avión de regreso, su testigo clave ya había sido asesinado: todas sus peticiones habían sido publicadas en los medios locales”.

El fiscal Moinil también tiene recuerdos que compartir. “He estado allí [en Albania] varias veces, y la colaboración siempre ha sido muy buena, con resultados positivos. Pero en ciertos casos importantes, existe corrupción”, señala. “En el Caso Toyota descubrimos que la investigadora de la fiscalía tenía un teléfono Sky ECC (*). Estaba insultando a la delegación belga y era claramente corrupta. Es escalofriante”.

Cuando ves a un fiscal albanés que gana 800 euros al mes conduciendo un Maserati, es evidente que hay un problema. Por eso la policía italiana está presente en Albania desde 1995 y se encarga de los casos más “delicados”.

En 2014 las cámaras de radar de la frontera fotografiaron al propio hermano del primer ministro Rama, Olsi, conduciendo el coche que utilizaba un clan mafioso cuyos miembros fueron condenados por el caso de un laboratorio clandestino de drogas en Elbasan. Rama negó toda responsabilidad en este asunto, en el que también participaron dos químicos colombianos. Fue absuelto a principios de este año.

En febrero, el protegido de Rama, Erion Veliaj, alcalde de Tirana, considerado durante mucho tiempo como su sucesor, fue detenido por corrupción y blanqueo de capitales. Seis días después, el exagente del FBI Charles McGonagall fue condenado en Estados Unidos por recibir 225.000 euros de un socio de Rama, para desacreditar a rivales políticos, entre ellos al expresidente Sali Berisha.

McGonagall admitió haber recibido encargos del asesor de Rama, Dorian Ducka, y del exjefe de la inteligencia albanesa, Agron Nezaj. Durante cada una de sus visitas a Tirana, el agente estadounidense se reunió con el Primer Ministro.

Un testaferro del cártel de Sinaloa en Tirana

Otra reunión desencadenó un escándalo de una magnitud completamente distinta. En 2022 un periodista descubrió que un empresario albanés también se había reunido con el Primer Ministro durante una visita oficial. No se trataba de un empresario cualquiera: Luftar Hysa era un magnate de los casinos.

Este empresario, residente en México, es sospechoso de ser el testaferro del cártel de Sinaloa, la organización criminal que encabezó El Chapo Guzmán. Una policía declaró en su informe, redactado para solicitar la vigilancia de sus actividades comerciales, que “todo indica que Luftar Ali Hysa se infiltró en la reserva indígena de Kahnawake (en la región de Monteregie, Quebec) para facilitar el lavado de dinero en nombre del cártel mexicano de Sinaloa”.

Inicialmente Rama negó haberse reunido con Hysa, pero finalmente admitió que le había otorgado la licencia del casino de Tirana, así como otra en Marina Bay, en Vlora. Esta pequeña ciudad, un balneario en el sur de Albania, se ha convertido en uno de los centros del lavado de dinero negro.

Unos años antes un policía antidroga, Dritan Zagani, tuvo que huir de Albania a Suiza. En 2013 detuvo urante un control fronterizo un vehículo en Fier, una pequeña ciudad del sur de Albania, utilizado por un grupo de narcotraficantes. El coche pertenecía al ministro del Interior, Samir Tahiri. El vehículo, conducido por su primo Moisi Habilaj, un traficante condenado a 15 años de prisión en Italia, se utilizaba para evadir los controles de carreteras. En lugar de recibir elogios de sus superiores, la detención le valió a Zagani una condena de siete años de cárcel. Tras pasar unos meses en una prisión de Tirana, huyó a Suiza.

Aprovechando sus apariciones en televisión, Rama lo condenó públicamente y solicitó su extradición. Suiza rechazó las solicitudes, ofreciéndole asilo y una nueva identidad, al considerarlo víctima de persecución política.

En 2017 el embrollo provocó un incidente diplomático durante el viaje de Rama a Suiza. El primer ministro albanés tuvo que abandonar al ministro del Interior, ya que las investigaciones italianas lo implicaban directamente. En 2022 Tahiri fue condenado a tres años y medio de prisión por abuso de poder y por aprovecharse de los favores de los narcos. Tras su juicio, fue encarcelado y liberado apenas un año después por “buen comportamiento”.

Zagani vive en Suiza bajo una identidad falsa. “Mi país se ha convertido en un narcoestado”, explica el policía albanés. “Los grupos criminales se han infiltrado en todos los niveles del gobierno. Durante más de dos años, las fuerzas albanesas no han incautado ni un solo kilo de droga en Durres. Solo actúan bajo presión cuando la DEA o los italianos les envían solicitudes y se aseguran de avisar a los traficantes con antelación”.

Para Zagani, las ganancias del crimen están ahora por todas partes en su país. “Basta con dar una vuelta por Vlora o Tirana para ver enormes edificios ocupados a un máximo del 10 por cien de su capacidad. Estos edificios se construyeron con préstamos bancarios que no superan el 10 o el 15 por cien. ¿De dónde sale el dinero?”.

La cocaína es el Plan Marshall de Albania

El hampa ha explotado al máximo los canales abiertos por Edi Rama para atraer capital a Albania. De los más de tres mil millones de euros invertidos en la reconstrucción del centro de Tirana, solo un tercio procede de instituciones financieras, según la periodista Ole Xama. Más de 50.000 apartamentos están desocupados solo en Tirana. Tras sus revelaciones, la periodista ha sido víctima de acoso en línea y su familia ha recibido amenazas.

Las obras proliferan por doquier en una ciudad de apenas medio millón de habitantes, donde grandes nombres de la arquitectura acuden en masa como si buscaran un paraíso. El sector de la construcción, que representa aproximadamente el 17 por cien del PIB de Albania, sigue siendo uno de los principales vehículos para el blanqueo de capitales.

A pesar del hartazgo generalizado de la población con la incompetencia de la casta política, los repetidos escándalos no parecen mermar la popularidad de Rama. Astuto estratega, el dirigente albanés ha duplicado el número de funcionarios públicos en el país desde que llegó al poder y utiliza su carisma para acallar las críticas. “No entiendo por qué Europa hace la vista gorda ante la realidad de la situación en Albania”, suspira Ahmetaj. “El país está completamente plagado de corrupción y dirigido por Rama y su círculo íntimo”.

Desde el extranjero, es difícil ignorar este problema. En 2021 el parlamento neerlandés votó en contra de la adhesión de Albania a la Unión Europea precisamente por el crimen organizado. No obstante, la ubicación ideal del país en el Mediterráneo lo ha convertido en un territorio crucial para Europa y Estados Unidos, especialmente desde el inicio de la Guerra de Ucrania. Rama está explotando esta situación a la perfección.

Cuando los talibanes regresaron al poder en el verano de 2021, Albania fue el primer país en acoger a refugiados afganos. En marzo del año pasado, reabrió la base aérea de Kuçova a las fuerzas de la OTAN.

Rama también se hizo indispensable al prometer a Italia que se haría cargo de los migrantes que Giorgia Meloni se negaba a albergar en su propio territorio. Si bien aún no se ha materializado, el centro de internamiento no está descartado del todo. Las relaciones con su homóloga italiana son excelentes: durante su visita del 25 de mayo, Rama no dudó en arrodillarse ante Meloni para enfatizar los fuertes lazos que lo unen con su “hermana italiana”.

Tras estos gestos de deferencia, Rama vislumbra las negociaciones para el ingreso de Albania en la Unión Europea. Es un país candidato a la adhesión desde 2014. Las reuniones comenzaron en julio de 2022 y siguen su curso, con una proyección de adhesión para 2030 como muy pronto.

En octubre de 2024 Ursula von der Leyen elogió al dirigente de Tirana, que destaca el “trabajo increíble realizado en su programa de reformas”. Es perfecto, concluyó la Presidenta de la Comisión Europea.

“La cocaína se ha convertido en el Plan Marshall de Albania”, suspira un miembro de la Guardia di Finanza, destinado en Albania desde hace tiempo. “Es un narcoestado que se financia con la venta de drogas, pero para los estadounidenses y sus aliados, no es una prioridad”.

La inteligencia artificial nombra un ministro

Mientras espera el despertar de los occidentales, el hampa albanesa sigue tejiendo su red y afianzando su control sobre el mundo político. En su informe provisional sobre la celebración de las elecciones parlamentarias de mayo, la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos señala varias denuncias de compra de votos recibidas durante la campaña. El documento también menciona vínculos entre los partidos políticos y el crimen organizado en ciertas regiones, e indica que bandas organizadas de delincuentes intimidaron y amenazaron a votantes y, en algunos casos, a candidatos.

La elección de unos diez diputados en las elecciones parlamentarias del pasado mayo resulta particularmente sospechosa. Por ejemplo, el socialista Arkend Balla obtuvo un número récord de votos, superando incluso al Primer Ministro en estas elecciones por lista, con 20.718 votos en Durres. Desde que se convirtió en diputado (en 2023), la fortuna de Balla ha crecido exponencialmente: de unos 60.000 € inicialmente, su patrimonio ha ascendido a 2,3 millones de euros, según el medio de comunicación Syri. Otra figura triunfante en las elecciones de este año, Sara Mille (del Partido Socialista), logró obtener más votos que el propio Rama, una vez más, en su ciudad natal. “Recibió el 100 por cien de los votos desde la cárcel”, comenta con ironía Ahmetaj desde su exilio en Suiza. “Es tan descarado que ya ni siquiera lo disimulan”.

Se dice que la joven tiene vínculos con Suel Cela, uno de los dirigentees del “clan de Durres”, que está siendo investigado por varias policías europeas.

El hampa albanesa está pensando a largo plazo y preparándose para el futuro, colocando a sus peones por todas partes, más allá del Partido Socialista y del entorno de Rama. A sus representantes no les ha preocupado demasiado el reciente anuncio del nombramiento de un ministro generado por inteligencia artificial, encargado de combatir la corrupción en la contratación pública. Es una maniobra publicitaria que encanta a los occidentales, aunque el anuncio es, sobre todo, una asombrosa admisión de impotencia. En cuanto a Rama, obsesionado con su sueño de integrarse en Europa, no tiene intención de ceder el control, estando tan cerca de la meta. Curiosamente, la Constitución no estipula ningún límite de mandato en el cargo de presidente del gobierno.

Antoine Harari https://www.blast-info.fr/articles/2025/criminalite-organisee-albanie-le-cheval-de-troie-des-narcos-en-europe-u6U3bO9AQJ-4cu-npUNicA

(*) Sky ECC es el servicio de telefonía cifrada más grande del mundo, suministrado por Sky Global, una empresa fundada en 2008 en Vancouver, Canadá. Operaba a través de tres servidores de la empresa OVHcloud en Roubaix, Francia, lo que en 2021 permitió la infiltración de Europol, que quebró el cifrado.

Los europeos necesitan un ‘zar del rearme’

En medio de la fauna política de la OTAN ha saltado un antiguo Secretario General, Anders Fogh Rasmussen, que asesora a Zelensky desinteresdamente, aunque lo hace a través de su propia empresa, que tiene toda la apariencia de un chiste.

El viernes concedió una entrevista al diario económico danés Borsen (*), en la que expone su plan para el rearme de Europa y su bola de cristal porque no le cabe duda que Rusia atacará a uno o más países de la OTAN “antes de que termine la década”.

Lo peor es que Rusia conseguirá sus objetivos “porque no somos lo suficientemente fuertes”. Ese es el riesgo si no tomamos las medidas necesarias: equiparnos tan exhaustivamente que Putin no se atreva”.

Pero, “¿ganaremos la guerra si lo hace?” Sí, responde Rasmussen. “Pero ahora creo que podemos evitar la guerra si reconocemos la excepcionalidad de la situación y la necesidad de tomar decisiones excepcionales”.

Estas decisiones implican una reorganización completa de la sociedad europea. “Todavía vivimos como en tiempos de paz, pero debemos cambiar radicalmente la mentalidad danesa y europea para adoptar una mentalidad de guerra”, afirma.

Recientemente releyó uno de sus libros favoritos sobre el danés William Knudsen, quien desempeñó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial. Entonces director del gigante automovilístico General Motors, a petición de Roosevelt, Knudsen inició una reestructuración masiva de la industria estadounidense. “En cuestión de meses, la producción estadounidense pasó de centrarse en lo civil a lo militar: en lugar de fabricar automóviles, producíamos tanques, aviones y municiones, lo que permitió a Estados Unidos librar la guerra en Europa y Asia”, explica Rasmussen. “Así es como funciona una economía de guerra”. ¿Y eso es lo que quiere para Europa? “Sí, y es urgente”.

Rasmussen cree que Europa necesita una especie de “zar del rearme”. Al preguntarle sobre el perfil ideal, responde: “Podría tratarse de un dirigente empresarial influyente y respetado, capaz de unir a sus socios industriales europeos y allanar el camino a la burocracia en nombre de Europa”.

El objetivo debe ser una “aceleración drástica” de la producción de defensa europea. Eso requerirá medidas poco convencionales. En su opinión, es evidente que las empresas actuales de guerra no pueden aumentar su capacidad de producción con la suficiente rapidez. “Por eso necesitamos actuar de forma radical, simplemente reorientando la producción civil hacia la militar”

Eso “significa que los países que actualmente producen muchos automóviles tendrán que reducir su producción civil en favor de la militar”. Tendrán que producir equipamientos militares. “Y no me refiero solo a tanques, aviones y portaaviones”. También se trata de las pequeñas y medianas empresas que pueden dedicarse a la fabricación de radares, drones, municiones… “Cualquier cosa imaginable”.

¿Se puede dictar la ley y obligar a Volkswagen a fabricar armas? “Ahí es donde entra en juego el zar del rearme”, explica Rasmussen. “Un hombre así puede reunir a sus colegas en la cúpula del poder y lograr que adopten esta línea de pensamiento; y, por supuesto, tiene que conseguir importantes contratos a largo plazo con los gobiernos”.

¿No resulta preocupante oír esto de alguien que se autodenomina liberal?, le pregunta el periodista. “Sí, pero también es una situación extraordinaria donde el objetivo principal es derrotar a Putin”. Las demás batallas políticas “son inútiles si él gana”, añade Rasmussen. “Debemos dejar todo de lado y priorizar la producción militar, y admito que yo también debo ceder en algunos principios liberales durante un tiempo. Podemos reanudar la batalla de ideas una vez que hayamos derrotado a Putin”.

(*) https://borsen.dk/nyheder/perspektiv/anders-fogh-har-lagt-arm-med-putin-mange-gange-nu-slar-han-alarm

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