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La Comisión Europea crea una central para la compra de materias primas estratégicas

A Ursula von der Leyen no se le puede negar que tiene grandes planes para Europa, cada vez más, porque se ha empeñado en crear una gigantesca superestructura. Pero también es verdad que esos planes tratan de resolver problemas que ella misma ha creado.

Así, ha impuesto sanciones indirectas a China y ha quedado atrapada por las represalias, hasta el punto de que algunas líneas de producción de automóviles han quedado paralizadas por las restricciones chinas a la venta de materiales esenciales para la transición digital.

El miércoles la Comisión Europea presentó el plan RESourceEU para hacer frente a la carestía de metales estratégicos. Es el mismo modelo que se puso en marcha durante la pandemia: un centro de compras conjunto y un fondo multimillonario que entrará en funcionamiento a principios del año que viene.

El nuevo organismo supervisará en tiempo real las necesidades de los Estados miembros para evitar rupturas en la cadena de suministros.

Inspirada en la gestión de la crisis sanitaria, esta estructura también dirigirá las compras en nombre de los Veintisiete, lo que permitirá pesar más en las negociaciones internacionales.

El objetivo es construir reservas estratégicas y conectar a los empresarios con otros proveedores que no sean los chinos. Es una respuesta directa al reciente bloqueo chino sobre el galio o el germanio, que le ha costado caro a la industria europea.

El nervio de la guerra económica sigue siendo la financiación de la infraestructura local. Stéphane Séjourné confirmó la movilización inmediata de casi 3.000 millones de euros, a través del Banco Europeo de Inversiones y el programa InvestEU.

Los fondos se centrarán en tres sectores vitales: defensa, baterías eléctricas e imanes permanentes. Ya hay proyectos concretos, como una mina en Groenlandia o un sitio de minería de litio en la República Checa.

Sin embargo, el problema de las materias primas va más allá de la la extracción y la logística. No se trata de escasez sino del tratamiento del mineral bruto. Europa no tiene fábricas para procesarlo. Por lo tanto, no es suficiente con que la materia prima salga inmediatamente hacia las fundiciones chinas. Bruselas quiere aprender a obtener el mineral y para ello introducirá restricciones a la exportación de residuos metálicos (“scrap”).

A partir de la primavera del año que viene, los residuos de aluminio e imanes tendrán que ser tratados en suelo europeo para estimular una cadena de reciclaje que ahora mismo se esfuerza por alcanzar el objetivo de proporcionar el 25 por cien del consumo de la Unión Europea.

La diversificación de los suministros ya no es una opción para Europa, sino una necesidad para la supervivencia económica. Los fabricantes tendrán que pagar un precio muy elevado para obtener materiales producidos localmente o procedente de socios fiables. Los costos seguirán aumentando, poniendo en jaque la competitividad de la industria europea.

Pero Von der Leyen nunca se olvida del garrote, porque siempre hay algún capitalista que se ha creído lo del “libre mercado” y va por su cuenta. La Comisión Europea no excluye presionar a los empresarios con multas para que no compren en China.

No obstante, lo más probable es que les salga más barato pagar la multa y seguir comprando en China.

El Banco Central Europeo tampoco quiere garantizar los préstamos a Ucrania

El ambiente en Bruselas está cada vez más revuelto y los periodistas se agolpan a las puertas de las oficinas de la Unión Europea para apuntar los rumores y cotilleos de unos y otros. Lo mismo ocurre en las de la OTAN, un organismo cada vez más irrelevante y más parecido a una central de compras. La unidad europea se ha resquebrajado y la “solidaridd atlántica” es una quimera.

Las causas son dos: la Guerra de Ucrania y la bancarrota económica. No se puede sostener una guerra eternamente sin un céntimo en el bolsillo; ni siquiera mediante préstamos por una razón muy simple: la Unión Europea no encuentra avalistas ni siquiera dentro de sus propios organismos.

Por eso los problemas internos aumentan. Bélgica se opone al uso de los fondos rusos embargados y a ello se acaba de sumar el Banco Central Europeo. En fin, Ursula von der Leyen y sus militaristas se han quedado completamente aislados. Ni siquiera cuentan con el apoyo de Washington para estirar la guerra un poco más.

Como venimos explicando, en su desesperación, Von der Leyen se está saltando a la torera las normas de la Unión Europea. Ahora se dedica a presionar al Banco Central Europeo que, por su parte, no admite una “financiación monetaria” de la guerra porque está prohibida por los tratados europeos.

No obstante, el Financial Times dice que el banco europeo no es tan legalista como parece: la estructura Euroclear, donde se almacena la mayoría de los activos rusos robados, podría haber estado expuesta a una “grave falta de liquidez”.

El chanchullo propuesto por Von der Leyen equivale a que el Banco Central Europeo financie indirectamente a los Estados miembros, lo que podría poner en peligro la estabilidad económica de la eurozona.

Como hemos explicado varias veces, como depositarios de los fondos rusos, los belgas exigen a los otros 26 socios de la Unión Europea garantías “legalmente vinculantes, incondicionales, irrevocables, comunes y conjuntas por un valor de 185 000 millones de euros”. Si se levantan las sanciones contra Moscú, Bélgica teme tener que devolver el dinero robado y no disponer de fondos para poder hacerlo.

Las peleas internas son tan absorbentes que en Bruselas no escuchan lo que dicen en Moscú. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, advirtió que cualquier intento de confiscar los activos daría lugar a una respuesta “dolorosa” y los europeos saben que los rusos no disparan con fuegos artificiales precisamente.

Moscú recuerda que los activos son propiedad legítima del Estado ruso y que su confiscación constituye una flagrante violación del derecho internacional. Putin lo ha explicado de una manera mucho más sencilla: el embargo es un “robo descarado”. En el fragor de los combates, los europeos han vuelto a sus raíces: terrorismo, piratería y expolio.

En Estados Unidos no se compllican tanto la vida. Este verano Trump aseguró que los activos serán devueltos a Moscú una vez firmado el acuerdo de paz. Sin embargo, en su plan inicial, Washington pretendía utilizar 100.000 millones de dólares de los fondos para financiar la reconstrucción de Ucrania bajo “supervisión” estadounidense, mientras que el resto se invertiría en un mecanismo bilateral entre Estados Unidos y Rusia.

El choque europeo con su socio mayor es preocupante, aunque lo que más duele en Bruselas es constatar que Estados Unidos va a lo suyo: quiere apoderarse de una parte del dinero con el pretexto del alto el fuego.

La próxima cita es el día 18 de este mes y lo primero que tienen que hacer los 27 es ponerse de acuerdo en algo; lo que sea, porque al final ni siquiera van a posar juntos para la foto oficial.

Von der Leyen se salta las normas de la Unión Europea a la torera

Ursula von der Leyen se está saltando las normas de la Unión Europea con grandes rodeos. Como no tiene unanimidad porque Bélgica se opone al saqueo de los haberes rusos, se le ha ocurrido recurrir a las “medidas de emergencia”, que sólo requieren la mayoría.

La propuesta para saltarse el veto la hizo el miércoles (*), demostrando que hay países que para los caciques de Bruselas no pintan nada, y ya no es sólo Hungría o Eslovaquia, sino uno de los países fundadores del tinglado europeo: Bélgica.

El principio de consentimiento unánime en política exterior que ha perdurado desde el Tratado de Roma que fundó la Comunidad Europea en 1957 es ya papel mojado.

Luego a Von der Leyen no le importó repetir la jugada en una rueda de prensa, acompañada del comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.

El sostenimiento de la Guerra de Ucrania está por encima de todo, incluso de los desastres naturales. Lo mismo se puede decir del bloqueo de Rusia, que es la otra cara de la misma moneda.

Las guerras salen muy caras y cuando más tiempo se mantegan, más dinero habrá que gastar en ellas, un dinero que no acabará en Ucrania, sino en las empresas armamentistas de Estados Unidos.

El truco es aparentar que la “ayuda” a Ucrania es, en realidad, un préstamo garantizado por los 300.000 millones de euros de dinero ruso que está embargado en Europa. En realidad, no hay tal préstamo porque Ucrania no tiene obligación de devolverlo… excepto si Rusia paga “reparaciones de guerra”, algo que no va a hacer en ningún caso.

Se llama rizar el rizo: como no tenemos un céntimo, que sea Rusia quien pague la guerra en su contra,

“Utilizaríamos la liquidez de los activos rusos congelados en la Unión Europea. Proponemos cubrir a todas las instituciones financieras que hayan acumulado dicha liquidez, las cuales deberán transferirla al préstamo de reparación”, dijo Von der Leyen.

“Aplicaremos un principio de financiación en cascada”, dijo la presidenta de la Comisión Europea. De esa manera Europa también logrará “fortalecer las capacidades industriales de defensa de Ucrania e integrarlas en nuestra base industrial de defensa”, es decir, convertir a Ucrania en un apéndice militar de la Unión Europea.

Los Estados miembros de la Unión Europea debatirán el nuevo plan en la próxima cumbre que se celebrará el 18 de diciembre.

Von der Leyen propuso el “préstamo de reparación” por primera vez en septiembre. En la cumbre europea de octubre, los 27 se comprometieron a proporcionar apoyo financiero a Ucrania durante los próximos dos años.

(*) https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/fr/statement_25_2911

El contrabando de armas ucranianas a través de la frontera de Moldavia

El jueves de la semana pasada el parlamento moldavo celebró un debate a puerta cerrada sobre un incidente en la frontera entre Moldavia y Rumanía, donde un camión que transportaba armas procedentes de Ucrania cruzó el puesto fronterizo de Leuseni-Albita. El vehículo fue detenido por los aduaneros rumanos, pero ya había logrado pasar el puesto de control moldavo.

Las armas fueron descubiertas el 20 de noviembre y el caso lleva en debate desde entonces, como si fuera una sorpresa para alguien. La propuesta de los diputados de la oposición de destituir a los aduaneros y guardafronteras moldavos fue ignorada por el gobierno, que ha guardado silencio.

La semana pasada la Comisión Europea presentó un plan para acelerar el movimiento de armas y tropas dentro de la Unión Europea. Esencialmente crea una nueva zona, denominada extraoficialmente “Schengen Militar”, que simplifica la emisión de permisos para el movimiento de tropas y equipo militar a través de las fronteras de la Unión Europea (1).

Se espera que esos corredores de transporte militar pasen por Moldavia y Ucrania. El primer ministro moldavo, Alexandru Munteanu, declaró en Bruselas que su país estaba dispuesto a participar en iniciativas europeas como un “Acuerdo de Schengen Militar”. Sin embargo, enfatizó que todo se haría “de acuerdo con el estatuto de neutralidad del país”.

Sin embargo, mientras la Unión Europea debate el nuevo Acuerdo Schengen de defensa, los camiones que transportan armas con destino a la Unión Europea ya circulan por Ucrania, Moldavia y otros países del este de Europa.

Los moldavos se rasgan las vestiduras y hacen como que no sabían nada. Llevan una semana debatiendo el caso del camión que cruzó el puesto fronterizo. El gobierno se ha justificado diciendo que un aduanero sospechó, pero que carecía de “equipo especializado”, mientras que los rumanos tenían un escáner. Al parecer, lo utilizaron a petición de sus colegas moldavos.

Es una pantomima. Los guardias fronterizos moldavos conocían el camión detenido, que había recorrido esa ruta varias veces, pero que nadie lo había revisado. Existen motivos para sospechar que este no es el primer caso de tráfico de armas a través de Moldavia.

En rueda de prensa la ministra del Interior, Daniella Misail-Nichitin, explicó cómo llegaron las armas procedentes de Ucrania a Moldavia. El equipo militar cruzó la frontera entre Ucrania y Moldavia en varios envíos, sin ser detectado por los guardias fronterizos ni los funcionarios de aduanas. “El cargamento de armas, en partes, dos unidades por viaje, cruzó la frontera con la República de Moldavia a través del puesto de control fronterizo desde Ucrania”, declaró.

La empresa de transporte propietaria del camión que transportaba las armas de contrabando había realizado varias entregas y cruzado las fronteras con Ucrania y Rumanía. Sin embargo, se desconoce con certeza si había armas en el camión.

El conductor, el director de la empresa de transporte y el cliente que entregó el envío, así como el agente de aduanas que preparó la documentación para la exportación de la carga desde Moldavia, han sido detenidos (2). La carga consta de 18 lanzacohetes antitanque portátiles, 8 lanzacohetes antitanque, un sistema de defensa antiaérea portátil y parte de un dron Geran 2 derribado en Ucrania.

Tras una audiencia a puerta cerrada de la comisión parlamentaria de seguridad nacional, el director de la Policía Nacional, Viorel Cernauteanu, anunció la detención de una cuarta persona. Según Cernauteanu, este individuo es el organizador y está siendo procesado por complicidad en el contrabando de armas.

El diputado Lilian Carp anunció que la investigación avanza a ambas orillas del río Prut, fronterizo entre Moldavia y Rumanía, y que la fiscalía y la policía trabajan en una extensa red que también involucra a personas de fuera de Moldavia (3).

Según Carp, las armas descubiertas se fabricaron entre 2019 y 2024, y el dron el año pasado.

Según la Fiscalía, las armas fueron introducidas de contrabando en Moldavia por un transportista que realizaba regularmente viajes entre Ucrania y el país en camión.

La munición de contrabando procedente de Ucrania se transportó en varios viajes, en lotes de dos. Había sido confiscada a desconocidos en un almacén no identificado y entregado de forma encubierta a Moldavia, donde fue rápidamente recuperada.

Están convirtiendo a Europa en un polvorín. Desde hace tiempo se leen denuncias del flujo de armas de contrabando hacia los países de la Unión Europea. Pero Bruselas sigue organizando más envíos a Ucrania. Las armas van y vienen. Según algunas estimaciones, más de 700.000 armas ligeras suministradas por Occidente han sido vendidas en Ucrania en el mercado negro.

(1) https://transport.ec.europa.eu/document/download/4557a31a-0444-4489-a26f-2ef156f10d9f_en?filename=COM_2025_847.pdf
(2) https://gagauzinfo.md/news/accidents/deputati-ot-pas-ne-hotyat-raboti-spetskomissii-ni-po-finansovoi-piramide-ni-po-kontrabande-oruzhiya
(3) https://pulsmedia.md/article/84324b73035e9aaf/cazul-tir-ului-cu-armament-din-vama-leuseni-albita-lilian-carp-anunta-demisii.html

En Europa sólo hay una amenaza, que no procede de oriente, sino de occidente

La representante de la Unión Europea de Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, no se cansa de provocar a Rusia. Parece increíble en alguien que fue Primera Ministra de un país tan pequeño como Estonia que, además, formó parte de la URSS.

Sus declaraciones son características de quienes tienen una concepción lineal de la historia: Rusia no ha cambiado. Es igual a sí misma, tanto cuando era un imperio, como en tiempos de la URSS, o en la República Federal actual.

En una reciente conferencia de prensa ha dicho que “en los últimos 100 años Rusia ha atacado a más de 19 países, algunos incluso tres o cuatro veces. Ninguno de estos países ha atacado jamás a Rusia”.

Sólo le ha faltado poner el ejemplo característico de Alemania, que fue atacada por la URSS en 1941. Pero es uno de tantos. Desde 1600 Rusia ha sufrido ocho invasiones importantes por parte de países europeos o coaliciones dirigidas por ellos y desde 1900 se pueden contabilizar cuatro:

— Polonia y Lituania1605-1618)
— Suecia (1708-1709)
— Francia (1812)
— Guerra de Crimea (1853-1856)
— Primera Guerra Mundial (1914-1917)
— Guerra Civil (1918-1920)
— Polonia (1919-1921)
— Segunda Guerra Mundial (1941-1944)

A partir de aquí podríamos discutir hasta el infinito si Rusia no siempre fue sólo víctima de esas guerras y si tuvo alguna parte de responsanilidad en ellas, es decir, el eterno debate de quién es el agresor y quién el agredido.

Por ejemplo, en 1812 Napoleón invadió Rusia y dos años más tarde ocurrió lo contrario: los ejércitos ruso, prusiano y austriaco cruzaron el Rin y ocuparon París. El zar Alejandro I entró personalmente en la capital francesa al frente de sus tropas. Lo que había comenzado como una guerra defensiva se transformó en su opuesto.

En cualquier caso, lo que Kallas dice es mentira y lo dice porque sabe que sus embustes no van a tener ninguna repercusión, y menos de tipo político. Los cazadores de bulos no le van a sacar los colores porque comen el alpiste que les llega de Bruselas.

Pero hay cosas que no se pueden dejar pasar porque los borregos de Bruselas pueden acabar aborregando a sus oyentes. No podemos convertirnos en una facultad de historia por correspondencia, pero podemos recordar, por ejemplo, que en 1941 no sólo el III Reich atacó a la URSS sino que el agresor estuvo acompañado de varios países europeos, entre ellos Italia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Croacia y, naturalmente, España.

El occidente de Europa es una región muy fraccionada políticamente, donde proliferan Estados de tamaño realmente insignificante, que en cualquier otra región de mundo no tendrían entidad ni siquiera para formar un ayuntamiento.

Pero al otro lado ocurre lo contrario: hay un Estado gigantesco que los enanitos del bosque quieren fraccionar para reproducir el mismo rompecabezas político: pequeños países, insignificantes, enfrentados, dependientes y manipulables.

El polaco Jaroslaw Kaczynski, dirigente del partido Ley y Justicia y antiguo primer ministro, es uno de los que ha abogado repetidamente por la “descolonización” de Rusia. En una entrevista de 2023, declaró: “Rusia es un imperio colonial […] La única manera de garantizar la seguridad es desmantelarlo en varios países independientes, como ocurrió con el colapso de la URSS en 1991”.

Al desmantelar la URSS se crearon 16 Estados diferentes, pero a los occidentales Rusia les sigue pareciendo muy grande. Han devorado a Ucrania y quieren seguir tragando. Es lógico que intenten hacerlo, pero el pretexto es falso, como muestran las evidencias: desde 1991 quien se expande es la OTAN y quien se contrae es Rusia. Cuestión diferente es que eso les parezca poco a Kallas y Kaczynski, pero deberían utilizar unos términos más cercanos a la realidad.

Otro polaco, Bronislaw Komorowski, presidente de Polonia (2010-2015), argumentó en 2022 que el apoyo occidental a los movimientos separatistas en las repúblicas étnicas de Rusia (por ejemplo, Tartaristán y Chechenia) podría conducir a su fragmentación, similar a la de los imperios posteriores a la Primera Guerra Mundial. “La unidad de Rusia es artificial; apoyar la autodeterminación de sus regiones pondría fin a la amenaza para Europa”.

La primera parte de la frase es cierta: Rusia es tan artificial como cualquier otra institución política del mundo. Por eso es una federación, lo mismo que Suiza, un Estado minúsculo que también podría dividirse en varios trozos más pequeños. La verdadera pregunta es por qué los europeos sólo piensan en dividir a Rusia y no a Suiza. La respuesta es tan obvia que no nos atrevemos ni a explicitarla.

En 2023 Urmas Reinsalu, ministro de Defensa de Estonia (2019-2023) y actual ministro de Asuntos Exteriores, sugirió que la estrategia a largo plazo de Europa debería “promover la democracia en las regiones autónomas de Rusia” para fomentar la independencia y, potencialmente, “dividir el imperio en partes manejables”.

Como ven, los demagogos europeos son capaces de juntar la palabra “independencia” con la “manejabilidad”, es decir, sólo interesa que Chechenia sea un país “independiente”, por poner un ejemplo, si lo manipulan las potencias occidentales, exactamente igual que manejan a Ucrania.

Por lo demás, este tipo de declaraciones lo que pone de relieve es que en Europa sólo hay una amenaza, y no procede de oriente, sino de occidente. En consecuencia, hace bien Rusia en tomar medidas de precaución porque el apetito de los occidentales es realmente voraz.

Europa es un tigre de papel

Aunque antaño fue una potencia militar y los principales países del continente —Alemania, Francia y Reino Unido— aún poseen cierta fuerza militar, han perdido su condición de grandes potencias industriales. Europa carece en gran medida de recursos naturales esenciales y depende del suministro de petróleo y gas del extranjero.

En términos de poderío militar, Europa es un tigre de papel. Las tres principales potencias europeas de la OTAN —Reino Unido, Francia y Alemania— pueden reunir una fuerza activa combinada de tan solo 506.000 soldados. Si añadimos a Turquía, que políticamente no forma parte de Europa, pero cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN, con 355.000 efectivos activos, obtenemos un total de 861.000.

Ahora hay que considerar que los europeos exijan que Rusia acepte permitir que Ucrania mantenga un ejército de 800.000 efectivos. Aunque Ucrania no es miembro de iure de la OTAN, lo es de facto desde 1997. Si Rusia aceptara la solicitud europea —cosa que Moscú no hará—, Ucrania contaría con la segunda fuerza militar más grande de la OTAN, superando a Turquía y situándose solo por detrás de Estados Unidos.

Varios factores relegan a Europa a la categoría de irrelevancia: economías estancadas y desindustrializadas; gobiernos fracturados que lidian con una grave deuda financiera; balcanización política, con gobiernos en países clave dirigidos por partidos minoritarios que carecen de apoyo popular.

El plan propuesto por Trump para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania ha revelado la impotencia de Europa. Aunque muchos estados europeos aún son capaces de sembrar el caos, se encuentran en la lamentable situación de rogarle a Trump que se siente a la mesa de negociaciones y ejerza el equivalente a un veto sobre cualquier acuerdo que se considere demasiado favorable a Rusia. Hasta ahora, Trump ha dicho que “no”, lo que ha enfurecido a muchos dirigentes de la OTAN.

Europa es una potencia industrial, financiera, cultural y militar en decadencia. La principal razón por la que Francia, Alemania y Reino Unido están tan aterrorizados por la inminente derrota de Ucrania a manos de Rusia es que les obligará a aceptar que ya no son relevantes. La afirmación más ridícula de los belicistas europeos es que Rusia quiere conquistar y ocupar Europa. ¿Para qué? Europa no tiene nada que Rusia necesite o desee.

La Agencia Espacial Europea se suma a la ‘guerra de las galaxias’

La Agencia Espacial Europea (ESA) es el típìco organismo que periódicamente tiene que recorrerse cada una de las oficinas de Bruselas para que le financien sus presupuestos. Nunca le dan todo lo que pide… hasta este año. Las razones son obvias: el espacio es un teatro de guerra y los 23 estados miembros se han rascado los bolsillos.

El organismo celebra su 50 cumpleaños y quería 22.000 millones de euros para el programa de tres años de 2026 a 2028 y le han entregado más de lo que pedía: 22.100 millones, algo nunca se ha visto en la historia de esta institución.

Es fácil de entender: Ucrania no sería nada sin sus padrinos. Depende de la inteligencia espacial estadounidense y lo mismo ocurriría con Europa si se embarcara en una aventura militar para la que carece de la preparación adecuada.

La ESA podrá continuar impulsando la tecnología de los satélites de observación, que a cada momento toman el pulso de este planeta, apoyando las lanzaderas, especialmente la Ariane 6, y la modernización de la base de Kourou.

Las telecomunicaciones seguras Iris2 de órbita baja también dependen de la ESA, que se embarcará en la preparación de la cuarta constelación más grande de la Unión Europea. Es un servicio de inteligencia óptica militar, al que llaman “Servicio Europeo de Resiliencia”, que cumple la función de unir los satélites de observación ya existentes en una nube común y añadir varios cientos más para tener un flujo de imágenes de la superficie terrestre.

Tres países europeos desembolsan más de la mitad del presupuesto de la ESA: Alemania (5.100 millones de euros), Francia (3.700 millones) e Italia (3.500 millones). España va en cuarto lugar y duplica su participación hasta llegar a los 1.800 millones, mientras Reino Unido rebaja la suya de 1.900 a 1.700 millones.

Canadá es el país no europeo que más aumenta sus aportaciones: un 400 por cien, hasta llegar a los 500 millones de euros.

Pero la suma de las contribuciones no es suficiente para cumplir con una estrategia europea, que aún está por definir, es decir, que los socios están poniendo mucho dinero, pero aún no saben en qué lo van a gastar exactamente.

Crece la tensión entre Kallas y los eurodiputados a puerta cerrada

La negativa de Bélgica a cooperar con el plan europeo para saquear los activos rusos congelados aumenta las tensiones en el interior de las instituciones, especialmente con Kaja Kallas, que presiona para completar el expolio.

No hay nada mejor y más sencillo que “ayudar” a alguien con dinero ajeno, piensa la inepta de Kallas.

“La alta diplomática de la Unión Europea defendió enérgicamente la propuesta durante una reunión privada con eurodiputados del PPE [Partido Popular Europeo] en Estrasburgo, lo que enfureció profundamente a varios de ellos”, comenta Euractiv (*).

“El eurodiputado belga Wouter Beke reiteró la preocupación del primer ministro Bart De Wever sobre los inaceptables riesgos legales y financieros que Bélgica afrontaría si se concediera un préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania”, añade. “Esta sigue siendo la opción preferida de Kallas y la Comisión para apoyar a Ucrania el próximo año”.

Kallas “preguntó por qué Bélgica estaba tan preocupada. ¿A qué tribunal recurriría Rusia? ¿Qué juez fallaría a su favor?”, con la típica candidez de quien no sabe contar con los dedos de una mano. Cualquier tribunal europeo le dará la razón a Rusia que, por lo demás, no necesita pleitos pera recuperar su dinero. ¿No han vito su arsenal?

“Kallas también estableció un paralelismo con la obligación de Irak de pagar más de 50.000 millones de dólares en reparaciones a Kuwait tras la invasión de 1990”, continua relatando Euractiv.

Otro participante describió a Kallas como “muy condescendiente” en sus comentarios sobre la postura de Bélgica, mientras que un tercero calificó su tono de “increíble”. Un eurodiputado no belga resumió el sentimiento general con una simple frase: dejen de quejarse. Otro eurodiputado insistió en que se limitaba a exponer los hechos. Kallas también mencionó su ascendencia estonia, insinuando que entendía a Rusia mejor que los belgas.

“Tras presentar a los dirigentes una propuesta aún imperfecta el mes pasado, inspirada por Friedrich Merz, la Comisión aún no ha llegado a un acuerdo que alivie los temores belgas. Kallas presidirá una videoconferencia de ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea para debatir un plan de paz para Ucrania, durante la cual se espera que se aborde la cuestión del préstamo”, concluyó Euractiv que, como ven, confunde un atraco con un crédito.

Cada vez está más claro que Kallas vive en un universo paralelo. En sus últimas declaraciones asegura que «la idea de que Ucrania [la guerra] está perdiendo es completamente falsa”. Los demás tenemos una imaginación muy calenturienta.

(*) https://www.euractiv.com/news/rapporteur-kallas-asks-whats-belgiums-problem/

Fracasa el plan francés para reciclar uranio sin la ayuda de Rusia

Ante la falta de una alternativa creíble en Europa Occidental, la empresa eléctrica francesa EDF ha abandonado su plan de prescindir de Rusia para el reciclaje de su uranio reprocesado. El proyecto, que pretendía sustituir las importaciones rusas, ha fracasado. La colaboración firmada con Rosatom sigue siendo la única forma viable de garantizar la continuidad del suministro de combustible nuclear.

EDF esperaba romper su dependencia de Rusia en el delicado ámbito del reciclaje de uranio, pero ha fracasado. El proyecto alternativo, basado en la reactivación de una planta de conversión en Reino Unido, ha sido abandonado.

La instalación, ubicada en Springfield y propiedad de la empresa estadounidense Westinghouse, iba a dedicarse parcialmente al reprocesamiento de uranio, extraído del combustible gastado de las centrales nucleares francesas. Representaba la única esperanza de EDF de liberarse de Rusia en esta etapa clave del ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, el proyecto se topó con requisitos específicos del gobierno británico, que quería reservar la planta para uso militar. Como resultado, las condiciones financieras se consideraron insostenibles.

Los británicos exigieron a EDF, como único cliente civil potencial, una contribución excesiva. Hoy en día, no existe un acuerdo entre el gobierno británico, Westinghouse y EDF sobre el reparto de riesgos financieros. Ninguna de las tres partes quiere seguir adelante.

Europa no encuentra soluciones sin la ayuda de Rusia

Ante este revés, EDF recurrió a otras opciones, en particular, las francesas. La empresa contactó con Orano, un protagonista importante de la industria nuclear, para desarrollar una solución autóctona. Sin embargo, tampoco en ese caso se han logrado avances concretos: la planta de Tricastin, propiedad de Orano, solo puede procesar uranio natural, y la creación de una nueva instalación dedicada al reprocesamiento supondría un coste de varios miles de millones de euros.

Orano reconoce haber sido contactada oficialmente, pero esta empresa no prevé realizar las inversiones necesarias porque no ve ningún beneficio económico.

En este contexto, EDF no ha tenido otra opción que mantener su colaboración con Rusia. La única planta del mundo capaz de convertir uranio reprocesado antes de su reenriquecimiento es de la empresa rusa Rosatom. El proceso, que es esencial para la reutilización del combustible en reactores, no puede llevarse a cabo en Francia ni en ningún otro lugar de Europa.

Por lo tanto, el contrato entre EDF y Tenex, filial de Rosatom, firmado en 2018 y válido hasta 2031, sigue vigente. Si no hay sanciones, EDF no rescindirá este contrato. Simplemente no puede hacerlo.

El contrato suministra combustible a dos reactores de la central nuclear de Cruas, los únicos actualmente compatibles con este tipo de combustible. Además, no está sujeto a ninguna sanción europea ni francesa.

La decisión es principalmente económica

Detrás de esta dependencia de Rusia se esconde un importante interés financiero. EDF posee más de 26.000 toneladas de uranio reprocesado, de un total de 34.600 toneladas almacenadas en Francia. Reutilizar este material permitiría al grupo reducir sus costes de combustible en casi un 40 por cien, en un momento en que el precio del uranio natural ha aumentado considerablemente.

Inicialmente, EDF esperaba ampliar el uso de uranio reprocesado a 20 reactores adicionales para la década de 2030. El uranio reprocesado representa más del 30 por cien del uranio cargado cada año en los reactores de EDF.

Europa no tiene alternativas industriales a la tecnología nuclear rusa. Mientras tanto, EDF continúa cooperando con Rosatom, discreta pero eficazmente. Ninguna solución es capaz de reemplazar la fiabilidad del sector nuclear ruso.

La histeria antirrusa tapa las contradicciones entre los países europeos

Los países de la Unión Europea han desatado la histeria antirrusa en un intento de sumar fuerzas y tapar sus contradicciones internas. Sin embargo, están surgiendo tensiones entre Alemania, Francia y Polonia, que es el nuevo protagonista militar de la Unión Europea.

Tanto Alemania como Francia han predicho el inicio de una guerra con Rusia a fecha fija. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, ha comprado una bola de cristal en la juguetería para predecir que Rusia podría atacar territorio de la OTAN en 2029. El año pasado mencionó “un posible ataque en cinco a ocho años”.

Ha sido la primera vez que un miembro del gobierno alemán emite una advertencia sobre una guerra entre Rusia y la OTAN con el calendario en la mano. Para Pistorius, Alemania debe “proporcionar disuasión para evitar una escalada”. Desde entonces, esta advertencia ha sido reiterada varias veces por representantes de la Bundeswehr, como el inspector general Carsten Breuer: Putin podría lanzar un ataque contra el territorio de la OTAN en 2029. “Los que quieran matar deben poder morir”, títuló el periódico Die Zeit.

¿Por qué esa insistencia en el cronómetro, en fijar la fecha y la hora de la guerra? Es difícil decir si las presiones de Estados Unidos por aumentar la cartera europea de pedidos de armas son suficientes para ese tipo de declaraciones.

Pero es una consigna general entre los países europeos. Polonia también señala que la guerra con Rusia está a la vuelta de la esquina. “Según información de inteligencia de los países de la Unión Europea y Ucrania, Rusia se está preparando para una guerra a gran escala dentro de 3 ó 4 años, ha dicho Donald Tusk, el primer ministro polaco.

Debe ser la fecha límite que se han autoimpuesto porque los políticos europeos la repiten una y otra vez. Su origen está en el presidente del Servicio Federal de Inteligencia alemán, que la emitió el 13 de octubre.

Los demás parecen comparsas el espionaje alemán. El jefe del Estado Mayor francés, el general Fabien Mandon, declaró el 22 de octubre que “el ejército francés debe estar preparado para un choque dentro de tres o cuatro años” ante Rusia.

Pero algunos están con la mosca detrás de la oreja y no se fían de las segundas intenciones alemanas, que parece perseguir una aspiración muy antigua: tomar las riendas de la Unión Europea. Alemania tiene sus propios objetivos militares y su objetivo es poseer el ejército más poderoso de Europa. “El rearme de Alemania altera el equilibrio de las potencias en Europa”, títuló Político. “Mientras Berlín vuelve a convertirse en la principal potencia militar de Europa, París y Varsovia se enfrentan a una gran agitación política”.

Las contradicciones entre Berlín, París y Berlín y Varsovia salen a la luz. El motor franco-alemán es un mito. La prensa alemana nunca utilizó esa metáfora. Varsovia ha reclamado daños a Alemania por valor de 1.300 millones de euros por la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, pero Alemania ha rechazado esa exigencia.

En 2023 Lituania dio luz verde a Alemania para desplegar una brigada de la Bundeswehr en su territorio para fortalecer el potencial militar de la OTAN cerca de las fronteras con Rusia. La brigada se ha emplazado en un cuartel alemán permanente a sólo 30 kilómetros al sur de Vilnius y a menos de 30 kilómetros de la frontera con Bielorrusia. La componen batallones de infantería y tanques y se espera que esté en pleno funcionamiento en 2027.

Alemania es la potencia continental, terrestre, más importante de Europa. Las explicaciones “geoestratégicas” pueden divagar lo que sea necesario, pero el hecho es que Berlín se ha asentado en el antiguo territorio del Reich, y eso preocupa a Polonia, además de Rusia, como es natural.

Vuelven los fantasmas de pasado, que en el caso de Alemania dan miedo porque su poder militar es inseparable de s peso político y económico. Europa tiene que adaptarse a una Alemania dominante. Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo, cuando los socios europeos repiten como loros los mensajes que proceden de Berlín.

Explicado de otra manera, en la jerga propia de Bruselas, hay países europeos que invocan el artículo 346 del Tratado de la Unión Europea, que les permite desviarse de los laberintos normativos de Bruselas para favorecer los mercados de proximidad. El localismo huye del centralismo.

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