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Categoría: Salud (página 66 de 88)

Han muerto más japoneses por suicidio en un mes que por coronavirus en toda la pandemia

En un mes han muerto más japoneses por suicidio que por coronavirus en toda la pandemia. Sólo en octubre los suicidios alcanzaron los 2.153 fallecidos, según la policía, mientras que los muertos imputados al coronavirus no llegan a los 2.000 en toda la pandemia, una cifra insignificante, sobre todo teniendo en cuenta que el gobierno no ha impuesto ningún confinamiento.

Octubre es el cuarto mes consecutivo que ve aumentar la cifra de suicidios. En lo que va de año ya se han quitado la vida más de 17.000 personas.

Los suicidios son preocupantes entre las mujeres trabajadoras, las más afectadas por los despidos. La violencia doméstica ha aumentado, como en otros países del mundo.

Los suicidios de niños, aunque son una porción mucho más pequeña del total, también son más altos. Entre 2016 y 2017 se suicidaron más niños y adolescentes japoneses que en cualquier año desde 1986 (1).

“Tenemos que enfrentarnos seriamente a la realidad”, ha dicho el portavoz del gobierno, Katsunobu Kato, al anunciar que se han reforzado los esfuerzos para asesorar a las víctimas potenciales a través de líneas telefónicas de prevención del suicidio.

La siquiatra Chiyoko Ueda dice que la angustia creada por la crisis económica es evidente. Los pacientes le dicen que su autoestima ha caído porque les preocupa el dinero. Los despidos han enviado a los trabajadores a sus casas y la permanencia prolongada en el hogar ha perturbado sus vidas y su convivencia familiar.

Japón ha luchado contra las altas tasas de suicidio durante mucho tiempo, pero las cifras habían seguido una tendencia descendente este año, hasta que invirtieron el curso en julio, cuando el impacto amortiguador de los subsidios públicos desapareció.

Ese mes Japón añadió 10 millones de dólares adicionales para la prevención de suicidios, después de que se presupuestaran 24 millones de dólares la primavera pasada.

Hasta este año, Japón había estado haciendo progresos constantes para reducir los suicidios, que superaron los 34.000 en 2003. La mejora del asesoramiento y los esfuerzos para combatir el “karoshi” (trabajar hasta la muerte), ayudaron a reducir los suicidios a unos 20.000 el año pasado, la cifra más baja desde que se empezaron a llevar registros en 1978.

Si bien el Japón sigue teniendo la tasa de suicidio más alta de los países del G-7, con 16 por cada 100.000 habitantes, esperaba seguir progresando, con el objetivo de reducirla a 13 por cada 100.000 para 2026, un nivel comparable al de otros países desarrollados.

La tasa de suicidios en Estados Unidos también ha ido en aumento, superando en 2018 la barrera de los 14 por 100.000 habitantes.

A principios de este año, investigadores estadounidenses advirtieron que la pandemia podría provocar 75.000 muertes “por desesperación”, derivadas del desempleo, el confinamiento, la distancia social y otros factores estresantes.

“Estamos en medio de una epidemia de salud mental en este momento, y creo que sólo va a empeorar”, dijo recientemente la doctora Vivian Pender, presidenta de la Asociación Americana de Psiquiatría (2).

“¿No crees que lo peor ya ha pasado?”, le preguntó el periodista.

“No, en absoluto. No, creo que de alguna manera lo peor está por venir, en términos de salud mental. Habrá una tremenda pena y luto por toda la gente perdida, y las oportunidades perdidas, y los sueños y esperanzas perdidas que la gente tenía”.

Más de la mitad de los adultos estadounidenses dijeron en una encuesta reciente que su salud mental ha sufrido a causa de la ola de histerismo. Las recetas de antidepresivos se dispararon un 14 por ciento después de la primera ola.

(1) https://cnnespanol.cnn.com/2018/11/06/japon-tiene-la-tasa-de-suicidio-mas-alta-en-30-anos-entre-jovenes/
(2) https://www.cbsnews.com/news/the-mental-health-toll-of-covid-19/

La ‘vacuna de Oxford’ tiene un defecto de diseño que arroja dudas sobre los resultados anunciados

Ayer AstraZeneca y la Universidad de Oxford reconocieron un error de diseño que arroja dudas sobre los resultados preliminares de su vacuna experimental contra el coronavirus.

La empresa y la universidad describieron las inyecciones como “altamente efectivas” y no mencionaran que algunas cobayas del experimento no recibieron la dosis de la vacuna completa en la primera de las dos inyecciones que se les aplicaron.

El grupo de cobayas que recibió una dosis más baja parecía estar mucho mejor protegido que los que recibieron dos dosis completas.

En el grupo de dosis baja la vacuna pareció tener un 90 por ciento de efectividad. En el grupo que recibió dos dosis completas, la vacuna pareció tener un 62 por ciento de efectividad. Combinados, los fabricantes de medicamentos dijeron que la vacuna parecía tener un 70 por ciento de efectividad. Pero la forma en que la empresa y la universidad llegaron a los resultados y los informaron ha dado lugar a interrogantes.

Los resultados parciales anunciados el lunes provienen de grandes estudios en curso en el Reino Unido y Brasil diseñados para determinar la dosis óptima de vacuna, así como examinar la seguridad y la eficacia. Se probaron múltiples combinaciones y dosis en los cobayas. Fueron comparados con otros que recibieron una vacuna contra la meningitis o una inyección de solución salina.

Ayer la Universidad de Oxford dijo que algunos de los viales utilizados en el ensayo no tenían la concentración adecuada de vacuna, por lo que algunos cobayas recibieron media dosis. La universidad discutió el problema con los reguladores y acordó completar la última etapa del ensayo con dos grupos.

Los expertos dicen que el número relativamente pequeño de personas en el grupo de dosis baja hace que sea difícil saber si la eficacia observada en el grupo es real o una peculiaridad estadística. Unas 2.741 personas recibieron media dosis de la vacuna seguida de una dosis completa. Un total de 8.895 personas recibieron dos dosis completas.

Ninguna de las personas del grupo de dosis baja tenía más de 55 años. Las personas más jóvenes tienden a generar una respuesta inmune más fuerte que las personas mayores, por lo que podría ser que la juventud de los participantes en el grupo de dosis baja sea la razón por la que se veía más eficaz, no el tamaño de la dosis.

Otro punto de confusión proviene de la decisión de agrupar los resultados de dos grupos de participantes que recibieron diferentes niveles de dosificación para alcanzar una efectividad promedio del 70 por ciento.

“Han tomado dos estudios para los que se utilizaron diferentes dosis y han creado un compuesto que no representa ninguna de las dosis”, dijo David Salisbury, miembro del grupo de expertos de Chatham House.

Los investigadores de Oxford dicen que no están seguros y están trabajando para descubrir la razón. Sarah Gilbert, una de las expertas de Oxford que dirige la investigación, dijo que la respuesta probablemente esté relacionada con proporcionar exactamente la cantidad correcta de vacuna para desencadenar la mejor respuesta inmune.

El martes Moncef Slaoui, quien dirige la Operación Velocidad Punta (Warp Speed), dijo que Estados Unidos trata de determinar qué respuesta inmune produjo la vacuna y que pueden decidir modificar el estudio de AstraZeneca para incluir la mitad dosis. “Pero queremos que se base en datos y ciencia”, añadió.

https://www.elfinanciero.com.mx/salud/vacuna-de-astrazeneca-tuvo-un-error-de-manufactura-que-plantea-dudas-sobre-sus-resultados

¿Por qué los cirujanos portan mascarilla en el quirófano?

La mascarilla quedará para la posteridad como el símbolo por antonomasia de esta pandemia y de sus peores delirios. Es al coronavirus lo que el condón al Sida en los años ochenta del siglo pasado.

Muchos creen que las mascarillas sirven para algo porque lo asocian a los hospitales y, por lo tanto, a la sanidad. El emblema aparece en las intervenciones quirúrgicas, donde el personal sanitario las porta. Por algo será…

Hay más de 40 años de estudios científicos al respecto. No bstante, es posible que un cirujano no sepa exactamente los motivos por los cuales es necesario ponerse una mascarilla antes de una intervención quirúrgica. Simplemente lo da por sabido.

En una intervención quirúrgica el personal sanitario se coloca mascarillas para evitar que su saliva contamine los tejidos internos expuestos de los pacientes.

El personal de cocina se pone un gorro por los mismos motivos: para eviar que caigan pelos en la comida.

La policía se pone guantes para no alterar el escenario de un crimen.

Ni el sanitario, ni el cocinero, ni el policía toman precauciones para sí mismos, por su salud, para evitar quedar contaminados.

El personal sanitario enfermo no puede entrar en un quirófano, ni con mascarilla ni sin ella. Si tiene una gripe, por ejemplo, por leve que sea, sabe que no hay ninguna mascarilla que pueda impedir la circulación del virus.

Da igual que las mascarillas sean quirúrgicas o de tela: no pueden prevenir la transmisión de ningún virus. Por eso nunca se ha recomendado el uso de mascarillas durante las epidemias de gripe estacional, por ejemplo.

Los mayores farsantes de esta pandemia (OMS, CDC, NIH, Fauci, Fernando Simón y demás) nunca dijeron que las mascarillas previenen la transmisión del coronavirus. Por eso durante la primera ola de la pandemia dijeron que no eran necesarias, porque no las había. Luego cambiaron de criterio porque ya tenían suministros. Las mascarillas empezaron a ser necesarias cuando pudieron poner una en el rostro de cada uno.

Una calle y un espacio público no son un quirófano, que minimiza los efectos negativos para la salud de quienes las usan. Los quirófanos están equipados con sistemas de intercambio de aire de gran potencia que mantienen presiones positivas, intercambian y filtran el aire ambiente a un nivel muy alto y aumentan el contenido de oxígeno de la atmósfera del quirófano. Estas condiciones limitan los efectos adversos del uso de mascarillas para el personal de la sala de operaciones.

A pesar de estas condiciones extremas de control del flujo de aire, los estudios clínicos demuestran los efectos negativos de las mascarillas: disminución de la respiración arterial de oxígeno y exceso de CO2.

El personal sanitario sólo se coloca mascarillas estériles de un único uso. No usa mascarillas de tela. No las guarda en el bolsillo. No las manipula. No las reutiliza una y otra vez. Si la operación quirúrgica se prolonga, el cirujano se la cambia en cuanto aparecen los primeros signos de acumulación excesiva de humedad, que degrada su eficacia y aumenta los efectos adversos.

En un tema así, los más aprensivos deben tener en cuenta algo importante: los virus no sólo entran por la boca y la nariz, sino también por los ojos. Deberían pensar en comprarse también unas gafas de bucear o algo parecido.

La ciencia concluye que el confinamiento no ha reducido la mortalidad durante la pandemia

Un reciente estudio científico publicado por la revista “Frontiers in Public Health” concluye que el confinamiento no logra lo que se supone que debería: salvar vidas.

Los investigadores han analizado datos de 160 países durante los primeros 8 meses de la pandemia, probando varios factores —incluyendo la demografía, la salud pública, la economía, la política y el medio ambiente— para determinar cómo se correlacionan con la mortalidad atribuida al coronavirus.

“El rigor de las medidas establecidas para luchar contra la pandemia, incluido el confinamiento, no parece estar relacionado con la tasa de mortalidad”, aseguran los científicos (1).

El criterio asociado de una manera más estrecha con una alta tasa de mortalidad es la esperanza de vida, aunque también se observaron mayores tasas de mortalidad por coronavirus en ciertas regiones geográficas del mundo.

“Factores inherentes han predeterminado la mortalidad por covid: comprenderlos podría mejorar las estrategias de prevención al aumentar la resistencia de la población mediante una mejor aptitud física e inmunidad”, dicen los autores del estudio.

La conclusión no es en absoluto sorprendente porque ya había pruebas empíricas más que suficientes para comprobar la eficacia del confinamiento general durante una epidemia. “Hay poca correlación entre la severidad de las restricciones de una nación y si logró frenar el exceso de muertes, una medida que mira el número total de muertes en comparación con las tendencias normales”, señaló en mayo la agencia Bloomberg (2).

A lo largo de este año, los índices de mortalidad de Suecia, que en marzo no confinó, han caído constantemente. Su tasa de 577 muertes por cada millón de habitantes es mucho mejor que la de muchos países europeos que impusieron confinamientos estrictos, como Bélgica, Reino Unido, España e Italia. En setiembre ocupaba el puesto 11 del mundo por tasa de mortalidad y ahora se situa en el 23.

El país escandinavo es objeto de todo tipo de ataques porque ha ridiculizado a los gobiernos que han forzado el confinamiento.

Una vez comprobado el fracaso del experimento, en octubre algunos jefes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cambiaron de criterio y comenzaron a aconsejar la apertura. “El confinamiento sólo tiene una consecuencia que nunca debes menospreciar, y es hacer que la gente pobre sea mucho más pobre”, observó el doctor David Nabarro, enviado especial de la OMS para el coronavirus.

El director del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Michael Ryan, dijo algo similar: “Lo que queremos tratar de evitar […] son esos confinamientos masivos que tanto castigan a las colectividades, a la sociedad y a todo lo demás”, dijo en una rueda de prensa en Ginebra.

(1) https://doi.org/10.3389/fpubh.2020.604339 https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpubh.2020.604339/full
(2) https://www.bloomberg.com/graphics/2020-opinion-coronavirus-europe-lockdown-excess-deaths-recession/

Más información:
– Ahora la Organización Mundial de la Salud se pronuncia contra el confinamiento
– La Organización Mundial de la Salud dice ahora que nunca ha aconsejado el confinamiento para frenar la pandemia
– La OMS ya no recomienda el confinamiento por sus efectos negativos sanitarios, sociales y económicos
– La OMS pone a Suecia como ejemplo de tratamiento modélico de la pandemia por no imponer el toque de queda

 

La ciencia duda que las vacunas contra el coronavirus puedan salvar vidas

Que “las vacunas salvan vidas” es un dogma de fe de la Inquisición posmoderna y quien lo pone en duda está predispuesto al linchamiento. Sin embargo, a nadie se le ocurrirá tachar de “antivacunas” a la revista científica British Medical Journal, que se ha pronunciado negativamente sobre las que hasta la fecha se han presentado para “luchar contra el coronavirus”.

“Ninguno de los ensayos de vacunas está diseñado para detectar una reducción significativa de los ingresos hospitalarios, la admisión en cuidados intensivos o la muerte”, afirmó la revista el 21 de octubre (1).

Si las empresas farmacéuticas y los medios de comunicación a su servicio hacen publicidad asegurando que la “eficacia” es superior al 90 por ciento, ya no sabemos qué entienden por “eficacia” y cómo la miden.

Por eso simultáneamente otro artículo de la misma revista pregunta lo siguiente: “¿Salvarán vidas las vacunas contra el coronavirus?” (2). Sólo la duda ya es ofensiva por sí misma. Si no son capaces de salvar vidas, sería una decepción inmensa para la mayor parte de la población mundial.

¿Serán capaces por lo menos de “contener los contagios”? La respuesta de la revista es que ese asunto ni siquiera se han prepocupado de analizarlo porque -añadimos nosotros- ya tienen la respuesta: una vacuna no impide la transmisión del virus.

La revista añade que “las vacunas se están probando en personas con bajo riesgo de contraer el covid-19 -y aún menor riesgo de enfermedades graves- que pueden no ser representativas de las poblaciones a las que se da prioridad para recibir una vacuna aprobada”.

Es la pescadilla que se muerde la cola. Si las vacunas se administran a cobayas con una salud de hierro, la “eficacia” de las mismas está asegurada de antemano y si se la administran a los más vulnerables es posible que la “eficacia” sea de cero.

En otras palabras: lo que deben demostrar, tanto las empresas como sus “expertos” es que las vacunas son necesarias.

No es algo que sólo ocurra con la actual pandemia. British Medical Journal afirma que “sesenta años después de que la vacunación contra la gripe se recomendara de forma rutinaria para las personas de 65 años o más en Estados Unidos, todavía no sabemos si la vacunación reduce la mortalidad”.

Por lo tanto, los sistemas sanitarios están vacunando a los ancianos contra la gripe de una manera innecesaria.

En esta situación, la revista propone algo que los inquisidores no pueden aceptar bajo ningún concepto: “Abrir un debate crítico sobre muchas cuestiones” relativas a las vacunas. Lo llama “democratización de la ciencia” pero hasta ahora quien manda es la Inquisición, que no entiende de esas cosas.

Si en plena ola de histeria una revista como British Medical Journal se desmarca de las vacunas, hay que empezar a pensar otra vez en lo peor.

(1) https://www.bmj.com/content/371/bmj.m4058
(2) https://www.bmj.com/content/371/bmj.m4037

 

El uso prolongado de mascarillas contribuye a que los virus se propaguen

El porte de mascarillas en lugares públicos es obligatorio en muchos países desde hace meses. El pretexto es que de esa manera se frena la propagación del coronavirus. Sin embargo, las mascarillas no se diseñaron para ello y la consecuencia es evidente: el virus se sigue propagando a pesar de la imposición generalizada de mascarillas.

Ahora bien, no se trata sólo de que las mascarillas no sirvan para nada, sino que provocan aquello que deberían prevenir: la propagación de los virus.

En febrero de este año los CDC de Estados Unidos dieron un paso adelante en esa línea, al atribuir la propagación de virus al uso prolongado de mascarillas. Lo publicaron en su revista médica Emerging Infectious Diseases (1). Se trataba de un metaanálisis de 10 artículos que se han publicado durante los últimos sesenta años.

La conclusión de los mismos es que las mascarillas causan un aumento de las enfermedades respiratorias como la gripe y el covid.

Uno de los principales estudios citados en el informe fue el de 1.607 trabajadores de hospitales de Vietnam, publicado en la revista BMJ Open en 2015 (2). El estudio llegó a la conclusión de que el efecto de las mascarillas quirúrgicas sobre la propagación de los virus era insignificante y que el uso prolongado de las mismas aumentaba significativamente la aparición de enfermedades respiratorias.

Otro estudio más reciente realizado por el equipo de respuesta al coronavirus de los CDC, publicado en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (3), mostró que hay una probabilidad 20 veces mayor de contraer covid por el uso prolongado de una mascarilla en comparación con quienes nunca la usan.

Ese estudio encontró que de los 154 nuevos casos de covid en los que los pacientes tuvieron tanto una prueba PCR positiva como síntomas reales, alrededor del 85 por ciento usaban mascarilla a menudo, o siempre, hasta catorce días antes de la aparición de los síntomas.

El grupo de control también mostró síntomas de algún tipo de enfermedad respiratoria, pero tuvo una prueba PCR negativa. En ese grupo de control, el 88 por ciento de las personas dijeron que usaban mascarilla frecuentemente o siempre.

Alrededor del 4 por ciento de ambos grupos informaron que nunca usaron mascarillas antes de la aparición de los síntomas.

(1) https://wwwnc.cdc.gov/eid/article/26/5/19-0994_article
(2) https://bmjopen.bmj.com/content/5/4/e006577
(3) https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/69/wr/pdfs/mm6936a5-H.pdf

La pandemia sólo explica el 40 por ciento del exceso de muertes de este año en México

Por cada dos muertes por coronavirus hay otros tres casos de mortalidad excesiva por otras causas. Antes de la pandemia se esperaba un incremento de 3,8 por ciento en el número de muertes, pero esa cifra subirá a alrededor de 43,84 por ciento.

De seguir las tendencias actuales en el deceso de pacientes de coronavirus en México, al cierre de 2020, habrá alrededor de 119.000 muertos por Covid y más de 179.000 casos de mortalidad excesiva por otras causas.

Eso quiere decir que, por cada dos casos de muerte excesiva causada por el nuevo coronavirus, habrá otras tres de otro tipo de causas, pues el coronavirus sólo representa 39,6 por ciento de las muertes en exceso, por lo menos hasta agosto.

De acuerdo con un análisis realizado por la organización Acción Ciudadana Contra la Pobreza (ACCP), realizado en octubre pasado, al finalizar el año la mortalidad excesiva sería de 281.340 personas y la mortalidad total será de 1.026.294 personas.

Haciendo el mismo ejercicio, pero con los datos actualizados a la semana que concluye, se observa que la mortalidad excesiva será de 299.430 mexicanos.

Tomando en cuenta las tendencias registradas en la muerte de mexicanos en los últimos años, el Consejo Nacional de Población (Conapo) estimó que en 2020 habría 776.256 defunciones, es decir 28.472 más que los 747.784 que hubo en 2014 según el Inegi, lo que quiere decir que se esperaba un incremento de 3,8 por ciento en registro de defunciones.

Sin embargo, con la epidemia se calcula que haya un 1.075.786 muertos, de los cuales 299.430 es lo que se considerará la mortalidad excesiva y 776.256 la prevista. Si se toma en cuenta que en 2019 hubo 747.784 muertos y se prevé que para 2020 haya 1.075.686 muertos, entonces habría 43.84 por ciento más decesos.

Principales causas de muerte

Según el documento “Características de las defunciones registradas en México durante 2019” del Inegi, el año pasado murieron en el país 663.902 personas por causa de enfermedades y problemas de salud.

En 2019 las 10 principales causas de muerte fueron enfermedades al corazón, diabetes mellitus, tumores malignos, enfermedades del hígado y homicidios, en ese orden.

Por enfermedades del corazón fallecieron 156.041 personas (23,5 por ciento), diabetes 104.354 (15,7 por ciento) y por tumores malignos 88.680 (13,4 por ciento).

Un indicador de lo que se está dejando de hacer en el trabajo médico, debido a la pandemia puede ser el de la detección de pacientes con enfermedades graves. Tan sólo en materia de cáncer de mama, el Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss), en 2019, detectó 5.911 casos, es decir un promedio de 492 al mes.

En 2020, hasta el 19 de octubre pasado esa institución había diagnosticado por primera vez 2.602 casos, es decir, en poco más de 10 meses y medio no se había logrado ni la mitad de la detección del año anterior.

Según ACCP, entre 2019 y 2020 hay una reducción generalizada en la detección de enfermedades, lo cual es grave pues impide cualquier tratamiento y contención posterior.

Entre un año y lo que va del otro se han detectado 90.000 casos menos de hipertensión arterial, 104.000 de diabetes tipo II, 243.000 de obesidad y 75.000 de asma.

De acuerdo con el Sistema de Información en Enfermedades Crónicas (SIC), desarrollado por la Secretaría de Salud y la Fundación Carlos Slim, a escala nacional, menos de la mitad del 1.011.033 pacientes detectados con diabetes cuentan con la primera prueba de medición de glucosa.

En México hay un 1.683.613 pacientes diagnosticados de una enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, obesidad y dislipidemia.

El Imss mantiene servicios prioritarios

El 5 de noviembre pasado el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (Imss), Zoé Robledo Aburto expuso que el Imss ha hecho esfuerzos importantes para seguir atendiendo pacientes no Covid.

Explicó que los servicios que fueron considerados prioritarios para preservar la vida o la función de órganos y que no se suspendieron fueron las urgencias medico-quirúrgicas, área en la que esa institución también se apoya en hospitales privados.

Además, se ha determinado que es prioridad atender a las mujeres embarazadas, que además en un grupo de riesgo. Incluso se hicieron las gestiones necesarias para hospitales del sector privado las atendieran aceptando incluso las tarifas que marcan de catálogos del Imss y no los de sus instituciones.

Tampoco se han cancelado las hemodiálisis y diálisis peritoneal, quimioterapias ambulatorias, los servicios de consulta externa, hematología, nefrología, obstetricia, oncología médica y quirúrgica, laboratorio clínico y radiología con estudios urgentes y bancos de sangre. Sin embargo, mencionó que “otros servicios sí se pospusieron”.

De los 81 hospitales que se designaron como no Covid y los 165 que trabajan como híbridos, disponen de más de 19.000 camas destinadas a la hospitalización de otros padecimientos (diferentes a coronavirus).

Además, las jornadas quirúrgicas se redoblarán para bajar el déficit de cirugía de especialidad y tele consultas.

Informó que tan sólo en agosto, el Imss otorgó cinco millones de consultas en medicina familiar, 481.000 de especialidades, 829 de urgencia, 49.000 dentales, 50.000 intervenciones quirúrgicas y 25.000 partos. Además, ofreció 9.200.000 análisis clínicos y 681.000 estudios de radiodiagnóstico.

“Sí ha habido mucha atención. Desde luego que tenemos un déficit. Al estructural se le suma el de la pandemia, que es de como 30 por ciento”, mencionó. Destacó que la gran mayoría de los hospitales son híbridos, es decir que no solo atienden a pacientes coronavirus, lo cual implica un reto extraordinario porque implica separar servicios en la misma instalación para evitar contagios.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/coronavirus-solo-explica-40-del-exceso-de-muertes-en-2020-20201122-0002.html

The Lancet echa tierra encima de la investigación sobre el origen de la pandemia

Uno de los temas estrella de la pandemia ha sido la búsqueda del origen, aunque no se sabe muy bien si lo que persiguen es localizar el origen del virus o el de la enfermedad, o ambos.

Es un asunto que ha dado lugar a toda suerte de explicaciones, unas más increíbles que otras, aunque sobresalen las que hablan de una manipulación artificial o de laboratorio, en donde el Instituto de Virología de Wuhan acapara la mayor parte de la atención.

La pregunta sobre el origen del virus también interesa a ciertos medios científicos y en julio la revista médica The Lancet creó una comisión para estudiar la cuestión.

En una declaración, la comisión dijo que era “sumamente importante que la investigación de los orígenes del SARS-CoV-2 proceda […] de una manera científica y objetiva que no se vea obstaculizada por los programas geopolíticos y la desinformación”.

En setiembre se vio claro que se trataba de algo muy poco científico: echar tierra encima, una vez más. Eligieron para presidir dicha comisión a Peter Daszak, que prometió llevar a cabo la investigación “con una mente abierta”, algo difícil de imaginar, dado que anteriormente rechazó las sugerencias de que el virus podría haberse escapado de un laboratorio como “absurdas”, “infundadas”, “propias de chiflados”, “conspiranoicos” y “puras tonterías”.

Sin embargo, luego se prestó para estudiar esas tonterías.

Daszak es un “científico” con muy mal cartel. El microbiólogo de la Universidad de Rutgers, Richard Ebright, le ha acusado de mentir “a la escala de Trump”, y el teórico de la evolución Bret Weinstein lo ha calificado como el “paciente cero” de la desinformación sobre el origen del coronavirus.

Daszak ha declarado en The Lancet que “no tiene intereses contrapuestos” en el coronavirus, algo que repitió en el Washington Post.

Sin embargo, Alina Chan, bióloga molecular del Instituto Broad, lo describe como “un viejo amigo, colaborador y financiador del laboratorio” del Instituto de Virología de Wuhan. Parece claro que Daszak va a ser juez y parte.

Es presidente de EcoHealth Alliance, un oscuro tinglado que ha recibido más de 100 millones de dólares de dinero del gobierno de Estados Unidos con el fin de entregarlos, a su vez, al Instituto de Virología de Wuhan, al menos en parte.

Ese dinero financió las investigaciones sobre los coronavirus de los murciélagos del Instituto chino, que estaban destinadas a lograr que el virus fuera infeccioso.

Esto significa lo siguiente: que Daszak no tiene que investigar sino que es él quien tiene que ser investigado. En esta pandemia, por cualquier hilo que se busque, todo conduce a concluir que el máximo interés es el de echar tierra encima, incluso el de los científicos como Daszak.

Luego se preocupan de tachar las dudas sobre sus manejos como “desinfomación”.

Los clientes tendrán que entregar sus datos personales cuando consuman en los bares de Baleares

Los clientes tendrán que entregar sus datos personales cuando consuman en el interior de bares, restaurantes y cafeterías de Baleares. En el caso de que haya un caso positivo de coronavirus en un local, la sanidad autonómica requerirá esa información al establecimiento en cuestión, que estará obligado a entregarla; concretamente la correspondiente a la franja horaria en la que ha estado la persona que ha dado positivo. Leer más

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