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Categoría: Salud (página 4 de 88)

‘Comer mata’: la campaña contra los alimentos ultraprocesados

A los fumadores ya los tienen convencidos de otro fraude característico: “fumar mata”, el tabaco es malo para la salud y la nicotina es una droga peor que la farlopa.

Lo cierto es que el problema está en los aditivos que las multinacionales productoras añaden al tabaco y, por lo tanto, en las propias multinacionales.

Lo mismo ocurre con la comida. La semana pasada se celebró en Brasil el Congreso Internacional sobre Obesidad (*), donde el epidemiólogo Carlos Monteiro propuso etiquetar los envases de comida ultraprocesada igual que el tabaco. El “fumar mata” se convertiría en “comer mata”.

El consumo de alimentos ultraprocesados está en constante aumento por una razón elemental: porque los trabajadores no pueden pagarse otro tipo de alimentación y se ven obligados a comer basura. Un plato sano es sólo para los que se pueden permitir el lujo de pagar su precio.

Según Monteiro, los alimentos ultraprocesados “están en el origen de la pandemia de obesidad y de otras enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación, como la diabetes”. Entre los alimentos que se deben evitar hay cereales, bebidas azucaradas como refrescos, comida rápida y comidas preparadas.

Es una emergencia de salud pública y se deben tomar medidas impactantes para corregir rápidamente la situación. Los alimentos ultraprocesados son tanto más preocupantes cuanto que figuran en la lista de treinta y dos efectos nocivos para la salud, que provocarían, por ejemplo, enfermedades cardíacas o cáncer.

Monteiro también quiere prohibir la publicidad de estos alimentos para poner freno a las ventas, e incluso impedir que formen parte del menú en las escuelas y establecimientos de salud.

El nombre de “alimentos ultraprocesados” proviene de Monteiro, quien diseñó el sistema de clasificación de alimentos denominado Nova. Se divide en cuatro grupos clasificados en orden ascendente: alimentos sin procesar o mínimamente procesados, los ingredientes culinarios, los alimentos procesados ​​y por último, los que nos interesan y lamentablemente están de moda: los ultraprocesados.

Según las encuestas de salud pública, los mayores consumidores de este tipo de alimentos son los trabajadores y los jóvenes.

(*) https://www.worldobesity.org/training-and-events/events/international-congress-on-obesity-2024

De momento el tratado de pandemias se guarda en la nevera

Las pretensiones del complejo químico-farmacéutico-militar respecto a lo que “deberían” haber sido los resultados de la 77 Asamblea Mundial de la Salud realizada entre los días 27 de mayo al 1 de junio para imponer una dictadura mundial amparada por “Su Ley”, no han dado los resultados esperados a pesar de las amenazas del inquilino de la Casa Blanca plasmadas en el documento “Global Health Security Strategy 2024” de abril de este año, en el cual la amenaza se plasma en una expresión que no deja lugar a dudas: “El gobierno de Estados Unidos tiene asociaciones civiles y militares con organismos encargados de hacer cumplir la ley en todo el mundo” (1).

¿Qué ha pasado? ¿Cuáles han sido los resultados de la modificación del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) y de la imposición de un teórico Tratado de Pandemias? Pongamos algunos ejemplos respecto al RSI.

En el artículo 3 se pretendía eliminar “el pleno respeto a la dignidad, los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas” (2), pero esta redacción se mantiene en el texto aprobado (3).

En el artículo 12 se pretendía incorporar lo siguiente: “El Director General, sobre la base de la información recibida, podrá determinar en cualquier momento emitir un Aviso Mundial de Alerta y Respuesta a los Estados Parte” (4). Pero el texto aprobado queda como sigue: “Si el Director General y los Estados Parte están de acuerdo sobre esta determinación, el Director General, solicitará la opinión del comité que se establezca sobre las recomendaciones temporales apropiadas” (5).

El artículo 44 pretendía imponer “la formulación de leyes y otras disposiciones legales y administrativas para la implementación de este Reglamento” (6). Dicha propuesta queda anulada en el documento aprobado (7).

El Anexo 6 pretendía establecer que “en un escenario de vacunación utilizando productos aún en fase de investigación, los certificados deben considerarse aprobados” (8). Pero el texto final queda como sigue: “Las vacunas y demás medidas profilácticas recomendadas en el presente Reglamento serán de calidad adecuada, las vacunas y medidas profilácticas indicadas por la OMS estarán sujetas a su aprobación” (9).

Después de estos breves ejemplos relacionados con algunos artículos que pretendían dotar de impunidad a los fieles servidores de la industria químico farmacéutica incrustados en la OMS, y elevar al estatus de Dictador Universal a su Director General, podemos decir que las prevenciones, modificaciones y matizaciones al Reglamento de 2005 no sirven absolutamente para nada, dado que como pudimos comprobar en el año 2020, sin ninguna de las “potestades” que ahora se pretendían incluir, se sometió a la población mundial a la más terrible ignominia, vejación, desesperación, enfermedad y muerte, es decir, lo que sin ningún tipo de legalidad burocrática se impuso “de facto”. Ahora simplemente pretendían establecerlo “de iure” para dar la sensación que las barbaridades que puedan imponer en el futuro están respaldadas por un gran consenso internacional. Y pienso que es precisamente esta cuestión la que ha quedado en entredicho, que tal como planteaba en febrero de 2023, David Bell, académico principal del Instituto Brownstone, ex funcionario médico y científico de la Organización Mundial de la Salud: “La Organización Mundial de la Salud planea convertirse en una especie de gobierno autocrático global, eliminando la soberanía nacional y reemplazándola con un estado de salud totalitario” (10).

Una pírrica victoria de los gobiernos de los países que quieren mantener algo de soberanía y tomar sus propias decisiones en materia de salud pública, ya que el conglomerado químico-farmacéutico-militar no cejará en sus pretensiones de control mundial y utilizará todos los medios de que dispone, incluido el asesinato de dirigentes políticos soberanistas, como afirma la Dra. Meryl Nass en la entrevista realizada por Global Research el 21 de mayo de este año: “Varios países han dicho que no les gustan estos tratados. Sin embargo, lo mismo dijo el primer ministro de Eslovaquia, que hace unos 10 días, dijo que Eslovaquia no firmaría los tratados tal como están redactados actualmente. Cinco días después, hubo un intento de asesinato contra su vida. E Irán fue uno de los 11 países que escribieron a la ONU en septiembre, no siguiendo este plan. Y el presidente y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán murieron en un accidente de helicóptero hace dos días. Así que recomendaría a los jefes de Estado que, aunque antes les pedí que declararan públicamente qué harían con relación a las propuestas de la OMS, yo les diría que no se arriesguen ahora” (11).

Así pues, el tema de la salud del proletariado debe ponerse continuamente sobre la mesa y con ello exigir conocer los llamados “expertos” de nuestro país que forman parte del engranaje burocrático de la OMS, quién los designa, a que intereses responden, cuáles son sus nombres y sus vinculaciones con la mafia farmacéutica, etc.

En definitiva, que todo lo correspondiente con la salud del proletariado se ponga al mismo nivel, o por encima, de las reivindicaciones crematísticas coyunturales, dotando a los asalariados de los instrumentos para poder llevar a cabo esta faceta de la lucha de clases. Nos va la vida en ello.

(1) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2024/04/Global-Health-Security-Strategy-2024-1.pdf
(2) https://apps.who.int/gb/wgihr/pdf_files/wgihr1/WGIHR_Compilation-en.pdf
(3) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA77/A77_ACONF14-sp.pdf
(4) https://apps.who.int/gb/wgihr/pdf_files/wgihr1/WGIHR_Compilation-en.pdf
(5) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA77/A77_ACONF14-sp.pdf
(6) https://apps.who.int/gb/wgihr/pdf_files/wgihr1/WGIHR_Compilation-en.pdf
(7) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA77/A77_ACONF14-sp.pdf
(8) https://apps.who.int/gb/wgihr/pdf_files/wgihr1/WGIHR_Compilation-en.pdf
(9) https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/WHA77/A77_ACONF14-sp.pdf
(10) https://brownstone.org/articles/amendments-who-ihr-annotated-guide/
(11) http://www.radio4all.net/files/globalresearchnewshour@gmail.com/GRN%20432%20May%2017.mp3

Los índices de mortalidad no remiten a causa de las vacunas contra el ‘covid’

Tanto los medios científicos como los generalistas se están pasando al bando de los críticos hacia las vacunas, con una conclusión cada vez admitida: el aumento de la mortalidad, que desde 2020 apenas ha remitido con el transcurso del tiempo, es consecuencia de las inyecciones.

Un estudio holandés publicado en el BMJ Public Health con datos de 47 países del mundo occidental muestra que los índices de mortalidad se han mantenido altos durante los últimos tres años consecutivos. Los autores piden una investigación exhaustiva porque “esto no tiene precedentes y plantea serias preocupaciones” (1).

El equipo analizó la mortalidad por todas las causas en la base de datos Our World in Data, reconocida como la principal fuente de datos científicos sobre mortalidad en los países desarrollados. También recurrieron a la Base de Datos de Mortalidad Humana (World Mortality Dataset) para rastrear el exceso de mortalidad durante la pandemia.

Además de presentar cifras del exceso de mortalidad, los autores citan investigaciones que muestran los efectos negativos para la salud de los programas de vacunación y las restriccinoes sanitarias y piden que “se estudien a fondo las causas subyacentes del persistente exceso de mortalidad”.

La semana pasada el diario británico Telegraph se refería al estudio en primera plana bajo el titular: “Las vacunas contra el ‘covid’ pueden haber ayudado a impulsar el aumento del exceso de mortalidad” (2).

La doctora Meryl Nass reproduce del artículo y señala que “el dique se ha roto” (3).

A principios de este año, investigadores noruegos publicaron un estudio revisado por pares en BMC Public Health (4) que muestra un aumento de los índices de mortalidad atribuidas a causas distintas al “covid” en Noruega en 2021 y 2022.

Trial Site News comentó el estudio la semana pasada (5) porque mostraba una “concordancia temporal” entre el aumento del exceso de mortalidad no relacionado con el “covid” en Noruega y el aumento de la vacunación.

El doctor Pierre Kory, que ha escrito numerosos artículos sobre el exceso de mortalidad, dice que hay “muchos mecanismos por los cuales la proteína utilizada en las inyecciones [que] causa daño endotelial e hipercoagulabilidad [coagulación sanguínea excesiva] que conduce a ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, aneurismas aórticos” (6).

“Otros mecanismos aumentan el riesgo de cáncer”, añade, “en particular los hallazgos ubicuos de contaminación del ADN del vial con secuencias que promueven el cáncer, como SV40”.

Cada muerte causada por las vacunas debe ser reconocida

El estudio del equipo holandés sobre el exceso de mortalidad en 47 países mostró que el exceso de mortalidad en 2020 se documentó en 41 de 47 países. Durante los dos años siguientes, este número aumentó a 42 y 43 países en 2021 y 2022, respectivamente. En total, se registraron 3.098.456 muertes adicionales entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2022, incluido poco más de un millón en 2020.

“En 2021, el año en el que se utilizaron las restricciones sanitarias y vacunas contra el ‘covid’ para combatir la propagación del virus y la infección, se registró el mayor número de excesos de muertes: 1.256.942 excesos de muertes”.

En 2022, “cuando se levantaron la mayoría de los confinamientos y continuaron las vacunas”, hubo un exceso de 808.392 muertes.

Los autores señalan que durante la pandemia, los políticos y los medios de comunicación insistieron “diariamente en que cada muerte por ‘covid’ era importante y que cada vida merecía ser protegida por medidas de contención y vacunas”.

“Después de la pandemia, debería prevalecer la misma mentalidad”, dicen. “Toda muerte debe ser reconocida y tomada en cuenta, cualquiera que sea su origen”.

Los autores del estudio holandés pidieron transparencia gubernamental con respecto a los datos sobre las causas de muerte, para que los investigadores puedan realizar “análisis directos y sólidos para determinar los factores subyacentes”. Eso también significa que se deben realizar autopsias para determinar el motivo exacto de la muerte, agregaron.

Los investigadores holandeses señalan que es posible que los datos que analizaron no hayan registrado todas las muertes reales porque “los países pueden no tener la infraestructura y la capacidad para documentar y contar todas las muertes”. Los errores o retrasos en el mantenimiento de registros también pueden provocar muertes no registradas.

Los fallecimientos de origen cardiovascular son la causa del aumento de la mortalidad en Noruega

Los resultados de los holandeses fueron corroborados por un estudio noruego anterior sobre el exceso de mortalidad no relacionado con el “covid” en Noruega entre 2020 y 2022.

Investigadores del Instituto Noruego de Salud Pública analizaron los registros de defunción en los que no se mencionaba la infección por “covid” como causa de muerte para descubrir las causas del exceso de mortalidad. Utilizaron datos del Registro Noruego de Causas de Muerte.

Los autores observaron un exceso de mortalidad “significativo” en 2021 y 2022, por todas las causas (3,7 por cien y 14,5 por cien), por enfermedades cardiovasculares (14,3 por cien y 22,0 por cien) y por tumores malignos en 2022 (3,5 por cien).

El aumento del exceso de mortalidad no relacionado con “covid” se produjo cuando la mayoría de los noruegos recibieron la vacuna, pero no declararon un vínculo causal entre las vacunas y el exceso de mortalidad. “Los datos que tenemos no nos permiten comparar el exceso de mortalidad entre personas vacunadas y no vacunadas”, dijeron.

Los análisis preliminares del registro de Noruega no muestran signos de aumento de la mortalidad entre las personas mayores vacunadas. TrialSite News especuló que los autores del estudio evitaron sugerir que el aumento del exceso de mortalidad cardiovascular podría estar relacionado con el programa de vacunación masiva de Noruega porque podrían tener dificultades para publicar su trabajo.

Los autores noruegos dijeron que los confinamientos también pueden haber contribuido al aumento de la mortalidad. “Ha habido preocupación de que los confinamientos hayan llevado a un menor uso de la atención médica, provocando que enfermedades que de otro modo se habrían descubierto no se diagnosticaran, lo que puede conducir a una mayor mortalidad”, escriben.

Es necesario realizar más estudios para evaluar esa posibilidad. “Los investigadores también deberían determinar si las restricciones sanitarias impuestas han provocado un deterioro de factores del estilo de vida, como una menor actividad física, una dieta menos saludable e incluso problemas de salud social y mental que influyen en la mortalidad”, añaden.

(1) https://bmjpublichealth.bmj.com/content/2/1/e000282
(2) https://www.telegraph.co.uk/news/2024/06/04/covid-vaccines-may-have-helped-fuel-rise-in-excess-deaths/
(3) https://merylnass.substack.com/p/the-dam-has-broken-uks-telegraph
(4) https://link.springer.com/article/10.1186/s12889-023-17515-5
(5) https://www.trialsitenews.com/a/surge-of-cardiovascular-deaths-in-norway-drives-overall-excess-mortality-2021-2022temporal-concordance-with-mass-mrna-covid-19-vaccination-9f1540c7
(6) https://www.heart.org/en/health-topics/venous-thromboembolism/what-is-excessive-blood-clotting-hypercoagulation

Los antivacunas suponen un serio desafío para los planes de la OMS

Si los antivacunas están tan desquiciados, como dicen, no habría motivos para alarmarse con ellos. Pero no está ocurriendo eso. La pandemia ha dado alas a un movimiento que hasta entonces era casi insignificante, fuera de círculos muy reducidos.

Ahora el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha vuelto a la carga declarando que “es hora de ser más agresivos para hacer retroceder a los antivacunas” (*). Se le ve preocupado, no él personalmente sino sus mentores de la industria farmacéutica.

Durante una conferencia titulada “Celebración de los 50 años de progresos en la inmunización”, Ghebreyesus dijo: “Ustedes conocen el serio desafío que plantean los antivacunas, y creo que necesitamos elaborar una estrategia para hacerlos retroceder”.

Por lo tanto, no es para tomárselo a cachondeo: los antivacunas suponen un desafío “serio”, incluso para la OMS. “Creo que es hora de ser más agresivos a la hora de hacer retroceder a los antivacunas”, afirmó. “Creo que aprovecharon el covid como una oportunidad y ya saben todos los estragos que están creando”, expuso.

La OMS siempre ha atacado a las personas que se oponen, en todo o en parte, a las vacunas. La crítica ha llegado al punto de equipararlos con la “extrema derecha”, un tópico cada vez más socorrido que últimamente sirve para todo.

La desesperación se ha disparado porque todo son adversidades para el circo de la OMS y sus valedores. La última ha procedido del antiguo ministro de Interior japonés, Kazuhiro Haraguchi, que se ha disculpado por las muertes y lesiones causadas por las vacunas contra el “covid” en su país.

Por lo demás, en su charla, Ghebreyesus no escondió que el plan consiste en vacunar más y más precozmente, especialmente a los niños desde que nacen. Quieren convencer al mundo de los logros de las vacunas, en general, y de la vacunación infantil en particular.

“Más de 14 millones de niños en 2022 no recibieron una sola dosis de vacuna; trabajando junto con socios como Gavi [la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización] y Unicef, pretendemos reducir esa cifra a la mitad para 2030”, dijo el cabecilla de la OMS.

Ghebreyesus elogió el papel de Gavi “en el apoyo al acceso a las vacunas en todo el mundo” y pidió que los benefactores, como Bill Gates, sigan haciendo donaciones al programa.

Un tribunal portugués dictamina que las pruebas PCR no detectan el ‘covid’

La prueba de PCR es inutilizable legalmente para realizar pruebas de “covid”, ha dictaminado un tribunal portugués. El fallo legal determina que las pruebas de “covid” no son adecuadas para su propósito.

Durante la pandemia la prueba PCR (reacción en cadena de la polimerasa) fue el mecanismo de control más utilizado para detectar el “covid”.

Cuatro turistas alemanes que fueron puestos en cuarentena ilegalmente en Portugal después de que uno de ellos diera positivo por “covid” ganaron su demanda en una sentencia que condena la prueba PCR como “poco fiable” hasta en un 97 por ciento de los casos.

A principios de este mes, los jueces portugueses confirmaron una decisión de un tribunal inferior que declaró ilegal la cuarentena forzosa de cuatro turistas alemanes. El caso giró en torno a la fiabilidad (o falta de ella) de las pruebas PCR de “covid”.

La sentencia, dictada el 11 de noviembre, se produjo tras una apelación contra un recurso de hábeas corpus interpuesto por cuatro alemanes contra la Autoridad Sanitaria Regional de las Azores. El organismo había apelado un fallo de un tribunal inferior que falló a favor de los turistas, quienes afirmaron que habían sido confinados ilegalmente en un hotel sin su consentimiento. Los turistas tuvieron que permanecer recluidos todo el verano después de que uno de ellos diera positivo al coronavirus en una prueba PCR; los otros tres fueron etiquetados como contactos estrechos y, por lo tanto, también los forzaron a guardar la cuarentena.

Los argumentos del Tribunal de Apelación de Lisboa son extensos. Declara que la Autoridad Sanitaria Regional de las Azores había violado tanto el derecho portugués como el derecho internacional al confinar a los alemanes en el hotel. Sólo un médico puede diagnosticar una enfermedad y criticaron el hecho de que nunca fueron evaluados por un médico.

“A la luz de la evidencia científica actual, esta prueba parece incapaz de establecer más allá de toda duda razonable que dicha positividad es de hecho consistente con la infección de una persona con el virus SARS-CoV-2”, concluye la resolución judicial.

Una prueba positiva no corresponde a un caso de “covid”. Las dos razones principales para esto, según los jueces, son que “la fiabilidad de la prueba depende del número de ciclos utilizados” y de “la carga viral presente”. En otras palabras, hay demasiadas incógnitas en torno a este tipo de pruebas.

La prueba PCR es una lotería

No es la primera vez que se cuestiona la credibilidad de las pruebas de PCR. Los resultados tienen mucho que ver con el número de amplificaciones realizadas o el “umbral del ciclo”. Esta cifra es de 35 a 40 ciclos en la mayoría de los laboratorios estadounidenses y europeos, pero los expertos han argumentado que incluso 35 ciclos son demasiados y que un protocolo más razonable requeriría de 25 a 30 ciclos.

Con cada ciclo, la cantidad de ADN viral en la muestra aumenta exponencialmente.

A principios de este año, datos obtenidos en tres estados de Estados Unidos (Nueva York, Nevada y Massachusetts) muestran que cuando se tiene en cuenta la cantidad de virus encontrada en una persona, hasta el 90 por ciento de las personas que dan positivo en una prueba podrían en realidad ser negativas.

Los jueces portugueses citan un estudio realizado por algunos de los principales especialistas europeos y mundiales y publicado por Oxford Academic a finales de septiembre. Demuestra que si alguien dio positivo por “covid” en un umbral de ciclo de 35 o más, la probabilidad de que esa persona estuviera realmente infectada es inferior al tres por ciento y que “la probabilidad de […] un resultado falso positivo es del 97 por cien o más”.

Aunque en este caso los jueces admiten que se desconoce el umbral de ciclo utilizado en los laboratorios portugueses, lo consideraron una prueba más de que la detención de los turistas era ilegal. La implicación era que no se podía confiar en los resultados. Debido a esta incertidumbre, “no hay manera de que el tribunal pueda determinar” si el turista que dio positivo era efectivamente portador del virus y si los demás habían estado expuestos a él”.

Las pruebas de PCR fueron la base del castillo de naipes de los confinamientos impuestos durante la pandemia. El número de casos procede de las pruebas. Da el “número R”, la velocidad a la que un portador infecta a otros. De dicho número surgen los confinamientos.

El aluvión diario de estadísticas ya nos resulta familiar pero, a medida que pasa el tiempo, aumenta la evidencia de que algo estuvo mal en la base misma de la respuesta a la pandemia: las pruebas PCR.

—https://www.frontnieuws.com/msm-zwijgen-als-rechtbank-oordeelt-dat-pcr-covid-tests-97-onnauwkeurig-zijn-ongeschikt-voor-doel/

Brotan epidemias en los campamentos de refugiados sirios de Líbano

Cada vez hay más refugiados en el mundo porque cada vez hay más guerras y guerras más destructivas. Pero a medida que las guerras siguen, nadie se interesa por los refugiados. Dejan de aparecer en los medios de comunicación, las lágrimas se secan y las ONG ya no pueden conseguir donativos.

Después de Palestina, la guerra con mayor proporción de población relativa desplazada es la de Siria, donde los campamentos se han convertido en ciudades improvisadas, especialmente en Líbano.

Las precarias condiciones higiénicas de esos campamentos provocan epidemias porque este tipo de enfermedades no las causan los virus ni las bacterias, sino las malas condiciones de vida, la falta de higiene, la mala alimentación, el hacinamiento, la ingesta de agua no potable…

No nos referimos sólo a las malas condiciones de vida dentro de los campamentos, sino también a las malas condiciones de vida de los propios libaneses, cuyo país lleva varios años en quiebra, viviendo de la caridad internacional.

Líbano es el país del mundo con mayor número proporcional de refugiados. Más de una tercera parte de la población lo son. Sólo en los alrededores de la ciudad de Arsal hay 160 campamentos de refugiados. Si un país en quiebra como Líbano no puede sostener a su propia población, ¿cómo puede acoger a un millón y medio de refugiados sirios y medio millón más de palestinos?

A la OMS estas epidemias le importan un bledo porque son reales. Se trata ictericia, hepatitis A, sarna y diversas formas de erupciones cutáneas. Como siempre, las epidemias ficticias suplantan a las reales.

La mayoría de los refugiados sirios residen en las zonas más desfavorecidas de Líbano, en particular en la Bekaa y el norte, donde gran parte de la propia comunidad de acogida sobrevive en condiciones precarias.

El 2 de mayo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció que la financiación para las intervenciones médicas consideradas “no urgentes”, es decir, aquellas en las que “no existe ningún riesgo inmediato para la vida”, se reducirá a partir del próximo mes de junio.

Los fondos asignados a Unicef ​​para servicios de agua, saneamiento e higiene en los campos también han caído drásticamente. No hay sanidad. Las fosas sépticas no se vacían. El sistema libanés de salud no puede afrontar ninguna epidemia, especialmente si se produce en zonas rurales, donde los recursos médicos son muy limitados.

Líbano ha experimentado varias epidemias relacionadas con la afluencia masiva de refugiados sirios. La aparición de ictericia en los campos de refugiados sirios “es tanto más preocupante cuanto que esta enfermedad es contagiosa y las condiciones precarias que prevalecen en los campos podrían favorecer su propagación, así como la aparición de otras epidemias”, afirmó el 10 de mayo en un comunicado el Ministerio de Sanidad libanés.

La llegada de refugiados sirios a Líbano se ha asociado a una mayor prevalencia de la tuberculosis, que estaba en declive antes de 2011. Al año siguiente el número de casos de tuberculosis aumentó un 27 por cien, con un total de 630 notificados, y las cifras continuaron aumentando hasta 2014.

En 2013 se declaró un brote de leishmaniasis cutánea, una enfermedad de la piel. En 2013 se registraron 1.033 casos, de los cuales el 96,6 por cien se dieron entre los refugiados sirios. En 2010 el número máximo de casos notificados por año fue de seis.

La tasa de incidencia de la hepatitis A en Líbano también ha aumentado considerablemente en 2013 hasta alcanzar 33 casos por cada 100.000 personas. Solo fluctuó entre 5 y 18 casos por cada 100.000 personas antes de 2011. El número medio anual de casos notificados de hepatitis A fue de alrededor de 300 entre 2001 y 2012. Por el contrario, en 2014 el Ministerio de Sanidad informó que se registraron casi 2.600 nuevos casos entre los propios libaneses. El aumento se observó principalmente en las provincias de Bekaa y el norte de Líbano, que son las más cercanas a las fronteras sirias y que registran la mayor densidad de refugiados. Además, en 2013 solo se notificaron a las autoridades libanesas 220 casos de sirios con síntomas de hepatitis A. Esta cifra ascendió a 859 casos en 2014.

En 2022 se registró un resurgimiento de la hepatitis A en Líbano, con 609 casos registrados, según un informe publicado por el Ministerio de Salud en junio de 2022. La mayoría de los casos afectaron a los residentes de Arsal y la Bekaa. Se observó un fuerte aumento, especialmente en verano, atribuido a la contaminación del agua por las heces.

El 5 de octubre de 2022 también se declaró una epidemia de cólera en la región rural de Akkar, en el norte de Líbano, una enfermedad diarreica aguda, que también está causada por la ingestión de agua o alimentos contaminados por heces.

El ministro saliente de Sanidad, Firas Abiad, declaró que la ola epidémica estaba relacionada con la que azota a Siria. Se trata del primer resurgimiento de la enfermedad en Líbano desde 1993. El último caso de cólera se registró el 5 de enero del año pasado. El saldo final fue elevado: 671 casos confirmados, 23 muertes y más de 8.000 casos sospechosos.

Líbano también ha experimentado varias epidemias de sarampión en los últimos veinte años. Se han notificado diez casos cada año en Líbano entre 2010 y 2012. Sin embargo, en 2013 se informó de un brote de sarampión con 1.760 casos registrados, de los cuales el 13,2 por cien se produjeron entre refugiados sirios. Coincidió con una afluencia masiva de estos últimos.

Cinco años después se informó de una segunda ola epidémica con 952 y 1.070 casos en 2018 y 2019, respectivamente. Las provincias más afectadas fueron también las de Bekaa (44,5 por cien) y el norte de Líbano (34,4 por cien).

El año pasado se produjo una tercera ola.

En lugar de hablar de los refugiados de verdad y sus sangrantes problemas, los medios han recurrido a la ficción de los “refugiados climáticos”, una de las cortinas de humo más absurdas que han inventado los organismos internacionales para ocultar el verdadero drama de los refugiados de carne y hueso.

 

Disculpas oficiales por la transfusión de sangre contaminada en Reino Unido

La medicina ha retrocedido una barbaridad y, como consecuencia de ello, la iatrogenia se dispara. Cada vez hay más errores médicos, que son cada vez más graves. Sin contar con las empresas farmacéuticas, que también se equivocan cada vez más.

Por su parte, las “autoridades sanitarias” también tardan cada vez más en reconocer sus responsabilidades. El lunes el primer ministro británico, Rishi Sunak, se disculpó por la transfusión de sangre contaminada en las décadas de los sesenta a los noventa del pasado siglo, que dejó un saldo de 3.000 muertos.

En 2018 encomendaron al juez Brian Langstaff una vasta investigación pública sobre lo que se consideraba como “el peor desastre médico” en la historia de la salud pública británica hasta la pandemia de 2020. El informe, que tiene más de 2.500 páginas, acusa a las “autoridades sanitarias” de encubrir la verdadera causa de las miles de muertes.

Décadas después el gobierno ha aprobado un programa de indemnizaciones ante “la magnitud horrorosa” de lo ocurrido. Durante unos veinte años, miles de personas que padecían hemofilia o habían sido sometidas a operaciones quirúrgicas resultaron contaminadas por el virus de la hepatitis C y el VIH tras recibir transfusiones de sangre.

Durante siete años el juez escuchó a miles de testigos y estudió decenas de miles de documentos. Llegó a la conclusión de que la verdad sobre esta tragedia había estado «oculta durante décadas» y que el escándalo “podría haberse evitado en gran medida”.

“Este desastre no fue un accidente. Las contaminaciones se produjeron porque los responsables (médicos, servicios de transfusión de sangre y los sucesivos gobiernos) no dieron prioridad a la seguridad de los pacientes”, dice el informe.

Debido a la escasez de sangre, el servicio público de salud, el NHS, recurrió a proveedores estadounidenses que pagaban a sus donantes, entre los que se encontraban presos, vagabundos, alcohólicos y miembros de otros grupos con un riesgo importante de infección.

“La respuesta de las autoridades presentes no hizo más que agravar el sufrimiento” de las víctimas, añade. “Ha llegado, por fin, el momento de un reconocimiento nacional de este desastre, de una compensación real y de reivindicar a todos aquellos que han sido tan terriblemente agraviados”, recomienda Langstaff.

El sistema de salud informó tarde a las personas infectadas, a veces después de varios años, mientras que las “autoridades sanitarias” no retiraron la sangre contaminada cuando surgieron las primeras preocupaciones sobre su estado.

El NHS no se esforzó lo suficiente por reducir las importaciones de sangre procedentes de Estados Unidos, mientras que las donaciones de sangre en Reino Unido no fueron supervisadas adecuadamente.

El informe destaca la responsabilidad de los sucesivos gobiernos, que tardaron en actuar cuando surgió el drama.

Algunas víctimas ya recibieron una primera indemnización de 100.000 libras en 2022 tras la publicación de un informe de situación. Pero el coste final se anunciará esta semana y se espera que ascienda a miles de millones de libras.

La OMS desiste de aprobar un tratado de pandemias

El mundo puede respirar aliviado… al menos de momento. El tratado de pandemias no está cerca de ser propuesto a la 77 Asamblea Mundial de la Salud que comienza la semana que viene.

Las negociaciones están suspendidas porque los 194 estados miembros no llegan a un acuerdo. Los principales puntos conflictivos se refieren al desequilibrio entre los países occidentales, sometidos a los grupos de presión farmacéuticos, y los países en desarrollo.

Tal como estaba redactado, el tratado proponía garantizar a la OMS el 10 por cien de la producción de medicamentos, vacunas y pruebas relacionadas con una pandemia en forma de donaciones, y el 10 por cien a precios accesibles en beneficio de los países más esquimados. Algunos países productores de pócimas consideran que el umbral es demasiado alto.

También están bloqueados los debates sobre la cuestión del acceso a patógenos con “potencial pandémico” que la industria farmacéutica espera patentar para la fabricación de vacunas.

Las discusiones se reanudaron el 29 de abril en Ginebra, pero ahora se han suspendido, aunque la farmafia presiona para encontrar canales de discusión para completar un tratado en el futuro.

Lo único que les queda es revisar el Reglamento Sanitario Internacional. El 15 de mayo el grupo de trabajo publicó el informe provisional de la 8 reunión en el que señala que las enmiendas al Reglamento se presentarán por separado de los Acuerdos, aunque los dos instrumentos se refieren entre sí. El texto, que supuestamente estaría disponible desde el 10 de mayo, aún no se ha publicado.

Según The Geneva Health Files, que sigue el desarrollo de las negociaciones, los desacuerdos también se refieren a la necesidad de un nuevo mecanismo financiero para ayudar a aplicar el Reglamento Sanitario Internacional y a la redacción relativa a la transferencia de tecnología en el caso de una “emergencia de salud” (1).

El pasaporte sanitario es la piedra angular

En la última versión disponible, las modificaciones del artículo 31, que se refiere a la salud de los viajeros, han provocado la reacción de muchos observadores. En caso necesario, prevé la posibilidad de obligar a los viajeros a someterse a medidas como un examen o prueba médica, la administración de una vacuna u otra medida preventiva, incluido el aislamiento o la cuarentena.

Aunque el proyecto de Acuerdos fracase, es posible que puedan aprobar ciertos puntos. Podría ser el caso del pasaporte sanitario (“certificado sanitario digital”), que es la piedra angular del plan y que podría concentrar todos los datos administrativos, médicos e incluso bancarios en un mismo soporte.

Todo por la pasta

No obstante, lo que más le preocupa a la OMS es la pasta y está negociando duplicar su presupuesto, que pasaría de 4.000 millones a 7.100 millones en un plazo de cuatro años, principalmente arrojándose en brazos de las grandes multinacionales farmacéuticas.

La OMS disfraza el plan con la etiqueta del logro de un “Objetivo de Desarrollo Sostenible en Salud”.

Bill Gates, el jefe “in pectore” y principal donante de la OMS, es el encargado de vender esta moto a sus colegas multimillonarios, o sea, a los llamados “inversores filántropos” que se esfuerzan por paliar la calamitosa situación de la humanidad.

No es generosidad; es una inversión rentable. En una entrevista en Davos, Gates declaró en 2019 que cada dólar invertido en vacunas le devolvía 20 veces la inversión. Según la revista Forbes, la pandemia le reportó 10.000 millones de dólares de beneficios.

Pfizer paga 250 millones de dólares para evitar 10.000 juicios

Pfizer ha pagado 250 millones de dólares para evitar 10.000 juicios en Estados Unidos por los efectos secundarios de uno de sus fármacos, el Zantac, un medicamento prescrito para tratar problemas estomacales que causa cáncer.

Otras empresas afectadas incluyen a los fabricantes GSK y Sanofi, que pagaron 100 millones de dólares por 4.000 pleitos relacionadas con el Zantac. Juntas, estas empresas desembolsaron 45.000 millones de dólares como resultado de las demandas judiciales.

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) retiró el fármaco del mercado estadounidense en 2020 por el riesgo cancerígeno asociado.

Durante las últimas décadas, Zantac fue uno de los fármacos más vendidos. Contenía ranitidina, que fue retirada del mercado entre 2019 y 2022 por ser cancerígena.

Pfizer dice que hace más de 15 años que no comercializa Zantac y sólo lo hizo durante un período limitado. La multinacional afirma que seguirá defendiéndose de los numerosos pleitos entablados en su contra por los afetados.

El objetivo de la multinacional es cerrar los litigos antes de que los afectados lleguen a los tribunales, donde serían acusados por pacientes con cáncer. Mientras tanto, durante el año pasado, las acciones de la multinacional cayeron un 27 por cien en bolsa, en parte debido a una caída en el mercado de vacunas contra el “covid”.

Otro fabricante que opera en este mercado es AstraZeneca, que recientemente decidió retirar su vacuna Vaxzevria. La empresa anglo-sueca también se enfrenta a decenas de demandas por los daños sufridos por su vacuna contra el “covid”.

Los efectos secundarios, como la trombosis, ahora son admitidos por la propia empresa. Sin embargo, anteriormente, como en el caso de Pfizer para Zantac, la vacuna había sido aprobada para su uso en Europa y fue descrita como “segura”.

(1) https://genevahealthfiles.substack.com/p/wgihr-geneva-may-2024-pandemic-emergency-pheic
(2) https://www.cnbc.com/video/2019/01/23/bill-gates-and-the-return-on-investment-in-vaccinations-davos.html
(3) https://www.forbes.com/sites/jonathanponciano/2020/05/22/billionaires-zuckerberg-bezos/

Canadá ordena a los sanitarios que falsifiquen el número de efectos adversos de las vacunas

Un memorando de la Agencia de Salud Pública de Canadá (PHAC) reconoce que los sanitarios no deben informar de todos los efectos adversos de las vacunas contra el “covid”.

El pretexto para la falsificación de los datos oficiales es que las vacunas ya están sometidas a pruebas rigurosas de seguridad.

“¿Deben informarse todos los eventos adversos posteriores a la vacunación? No”, dice la Guía del usuario para la cumplimentación y presentación de los eventos adversos posteriores a la vacunación. “Durante su desarrollo, las vacunas se someten a rigurosas pruebas de seguridad, calidad y eficacia”.

“Durante los ‘ensayos previos a la autorización’ se hacen esfuerzos para capturar cada evento adverso que sigue a la inmunización”, dice el informe. “En el momento en que se autoriza la comercialización de una vacuna, ya se conoce bien el perfil de seguridad de los eventos adversos comunes, como reacciones en el lugar de la vacunación o fiebre leve”.

Según la PHAC, 55.145 canadienses han sufrido los efectos adversos de las vacunas contra el “covid”, incluidos mareos, náuseas, vómitos, dolor en las articulaciones o dificultad para respirar.

Más de 10.000 de esos casos fueron considerados graves, incluidos 88 abortos espontáneos, 116 casos de daño renal, 198 casos de parálisis facial, 283 ataques cardíacos, 289 accidentes cerebrovasculares y 1.167 casos de inflamación cardíaca.

Además, hasta el 26 de mayo del año pasado la PHAC contabilizó 442 muertes que “ocurrieron después de haber sido vacunado con la vacuna covid-19”.

El programa de lesiones por vacunas de Canadá ha recibido 1.859 solicitudes de indemnización en casos de lesiones graves o muerte a causa de las vacunas. Sin embargo, hasta ahora sólo se han pagado 103 reclamaciones por un total de 6,7 millones de dólares.

Antes de la pandemia, la aparición de solo 20 o más muertes u otras lesiones graves asociadas con una nueva vacuna casi siempre conducía a una rápida retirada de su distribución. Se iniciaban investigaciones para determinar la causa de las muertes y lesiones y las vacunaciones sólo se reanudaban si se encontraba una solución a los aspectos potencialmente mortales. En cambio, se ha considerado aceptable una cantidad mucho mayor de daños por las inyecciones de “covid”.

La Guía del usuario instruye a los médicos, enfermeras y farmacéuticos a actuar con discreción a la hora de informar sobre los efectos secundarios de las vacunas. “De particular interés son aquellos eventos adversos posteriores a la inmunización que cumplen uno o más de los criterios de gravedad: un evento adverso que pone en peligro la vida o resulta en la muerte, requiere hospitalización o prolongación de una hospitalización existente, resulta en una discapacidad residual o causa una malformación congénita”, dice.

La falsificación del número de lesiones causadas por las vacunas no sorprende, ya que a principios de este año un memorando secreto reveló que el gobierno central ocultó intencionadamente los efectos adversos para no alarmar a los canadienses.

El memorando secreto de la Oficina del Consejo Privado del Primer Ministro Justin Trudeau señalaba que las lesiones por las vacunas contra el “covid” e incluso las muertes “tienen el potencial de sacudir la confianza del público”.

“Los efectos adversos después de la inmunización, los informes de noticias y la respuesta del gobierno a ellos tienen el potencial de sacudir la confianza del público en el lanzamiento de la vacunación contra el covid-19”, se lee en el memorando.

En lugar de informar al público con claridad, el memorando sugería desarrollar “estrategias de comunicación ganadoras” para garantizar que el público no pierda la confianza en las inyecciones experimentales.

A pesar de los efectos secundarios conocidos de las inyecciones, el martes de esta semana, Health Canada aprobó una vacuna contra el “covid” de ARNm de Moderna que se distribuirá a los canadienses en otoño.

—https://www.lifesitenews.com/news/canadas-public-health-agency-instructed-staff-to-not-report-all-covid-shot-adverse-events/

Las vacunas contra el ‘covid’ causaron estragos entre los deportistas

En 2021 y 2022, entre los deportistas que se vacunaron contra el “covid” se produjeron 1.600 accidentes cardíacos, incluidas 1.000 “muertes súbitas” en todo el mundo, según una base de datos elaborada por Good Sciencing, que se basa en los casos que han sido objeto de cobertura mediática, tanto de deportistas aficionados como profesionales (1).

El número de casos no incluidos en la base de datos es mucho mayor, sin duda.

La correlación de las lesiones con las inyecciones es obvia. Casi desde el inicio de la campaña de vacunación, aumentaron los paros cardíacos y las muertes súbitas entre los deportistas, a menudo poco después de recibir alguna de las dosis.

Los datos de Good Science, que abarcan dos años ilustrados cronológicamente, permiten excluir un ciclo estacional y muestran el aspecto excepcional del fenómeno, fuertemente correlacionado con las dosis recibidas por el deportista.

El estudio compara los recuentos posteriores a la vacunación con los anteriores a ella. Lamentablemente, los criterios de selección de las poblaciones observadas –nivel deportivo, profesional o aficionado, edad– varían de un estudio a otro y no es posible comparar con éxito los diferentes datos de forma concluyente. Sin embargo, es evidente que entre 2021 y 2022 se produjo un fuerte aumento.

En 2006 el Comité Olímpico Internacional financió un metaanálisis sobre las muertes súbitas de deportistas (2). Se revisaron 2.866 artículos científicos, que abarcaban competiciones internacionales de 1966 a 2004, y se descubrió que se habían registrado 1.101 muertes súbitas entre deportistas menores de 35 años, una media de 29 deportistas por año.

Aquel estudio concluyó que la incidencia de la muerte súbita cardíaca en deportistas jóvenes (de 12 a 35 años) es de 0,5 a 2 por 100.000 al año, aproximadamente 2,5 veces más que en los no deportistas. El deporte con mayor incidencia es el fútbol, como ya destacamos en su momento.

La muerte súbita cardíaca es la causa del 90 por cien de las muertes súbitas y el 82 por cien de las crisis ocurren durante una competición o un entrenamiento. Otras causas son el asma (u otras afecciones pulmonares), el golpe de calor, el abuso de drogas, las embolias cerebrales o incluso la rotura de una arteria cerebral.

Los datos de Good Science muestran que en los dos últimos años, el número de accidentes graves entre los deportistas equivale al total de los 38 años analizados en el metaanálisis del COI. Esto debería constituir una señal alarmante que merecería la apertura de una investigación por parte de todos los sistemas sanitarios del mundo.

Eso no va a ocurrir poque la industria farmacéutica es uno de los principales patrocinadores de las competiciones deportivas de alto nivel, directa o indirectamente a través de la publicidad. El deporte es sinónimo de salud y la farmacia también.

El aumento de los accidentes en plena competición, a menudo espectaculares cuando un deportista conocido se desploma tras un paro cardíaco, se refleja en el número de publicaciones de los medios de comunicación, pero muchas veces sin hacer referencia al estado de vacunación de la víctima.

El tabú, salvo raras excepciones, se aplica no sólo a los medios de comunicación, sino también a clubes y familiares.

(1) https://goodsciencing.com/covid/athletes-suffer-cardiac-arrest-die-after-covid-shot/
(2) https://academic.oup.com/eurjpc/article/13/6/859/5932831

muerte deportista

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