La web más censurada en internet

Categoría: Represión (página 4 de 67)

La ‘policía del pensamiento’ podría retirar el pasaporte a los estadounidenses por sus opiniones políticas

El miércoles se presentará en el Congreso de Estados Unidos un proyecto de ley para que el Secretario de Estado, Marco Rubio, pueda retirar el pasaporte a los ciudadanos estadounidenses basándose únicamente en sus opiniones políticas.

El proyecto de ley lo presentará el congresista Brian Mast (*). El Secretario de Estado podrá revocar o denegar el pasaporte a personas que hayan sido condenadas, o simplemente acusadas, de apoyar al “terrorismo”.

El proyecto de ley habilita la “policía del pensamiento” y convierte a Rubio en juez, jurado y verdugo. El Secretario de Estado se ha jactado de retirar los visados y permisos de residencia a inmigrantes basándose únicamente en la expresión de sus opiniones favorables a Palestina, reconvertidos en “partidarios de Hamas”.

En los represaliados están el dirigente de las protestas de Columbia, Mahmoud Jalil, quien fue detenido por la policía de inmigración (ICE) después de que Rubio anulara su permiso de residencia; y a Rumeysa Ozturk, la estudiante de Tufts cuyo visado Rubio revocó por publicar un artículo de opinión que exigía a su universidad que desinvirtiera en Israel.

El congresista Mast fue miembro del ejército israelí. En una ocasión declaró que los neonatos “no eran civiles palestinos inocentes” y exigió “expulsar a los simpatizantes del terrorismo de nuestro país”, refiriéndose a los intentos del gobierno de Trump de deportar a Jalil, quien nunca fue condenado ni siquiera acusado de apoyar a un grupo “terrorista”.

(*) https://theintercept.com/2025/09/13/marco-rubio-revoke-us-passports-terrorism/

900 detenidos en Londres en una manifestación de apoyo a Palestina

Ayer la policía detuvo a 890 manifestantes en Londres durante una protesta contra genocidio y en apoyo al colectivo Acción Palestina, uniéndose a cientos más de detenidos en Reino Unido desde la prohibición de la organización.

La policía había advertido que detendría a cualquiera que mostrara un apoyo explícito al grupo, arbitrariamente calificado como “terrorista” por el gobierno laborista a principios de julio. Sin embargo, ayer numerosas personas se concentraron desde el mediodía frente al Parlamento británico, portando pancartas que decían “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina”.

Esta mañana la policía ha confirmado la detención de 890 personas: 857 por apoyar a una organización prohibida por la “legislación antiterrorista” y 33 por otros delitos, incluyendo 17 por violencia contra la policía.

La portavoz de la policía, Claire Smart, difundió un comunicado con los tópicos propios de estos casos: “La violencia que encontramos durante la operación fue coordinada y llevada a cabo por un grupo de personas, muchas de las cuales llevaban capuchas para ocultar su identidad, con el objetivo de crear el mayor desorden posible”.

El día anterior ya había denunciado un nivel de violencia “intolerable” y diciendo que los policías fueron “golpeados, escupidos y atacados con objetos lanzados por los manifestantes”.

La manifestación fue convocada por el colectivo Defend Our Juries. “Nuestro gobierno ha decidido prohibir una organización. Esto es completamente inapropiado, y debería dedicar más tiempo a trabajar para detener el genocidio en lugar de intentar detener las protestas”, declaró uno de los participantes.

La policía de la capital británica afirmó haber desplegado a más de 2.500 agentes para controlar una serie de manifestaciones propalestinas durante el día, incluyendo una marcha de apoyo que, según afirmaron, reunió a más de 20.000 personas.

Antes de su prohibición, Acción Palestina denunció la complicidad británica con el Estado de Israel, en particular en la cuestión de la venta de armas. “Cuando el gobierno detiene a personas bajo la legislación antiterrorista por protestar pacíficamente, algo anda muy mal en el Reino Unido”, declaró Amnistía Internacional, que critica la legislación represiva.

Antes de la movilización de ayer, más de 800 personas ya habían sido detenidas desde julio, y 138 acusadas de apoyar a una “organización terrorista”. La mayoría se enfrenta a seis meses de prisión. Quienes se consideren organizadores de las manifestaciones se enfrentan a hasta 14 años de prisión.

Grandes manifestaciones en apoyo a los palestinos se han celebrado regularmente en Reino Unido desde el inicio de la ofensiva israelí en Gaza en 2023.

Momento en el que la policía londinense detiene a Mike Higgins, un manifestante ciego y discapacitado, y le aplica la Ley Antiterrorismo por sostener un cartel que dice: “Me opongo al genocidio. Apoyo a Acción Palestina”.

La policía estadounidense detiene a 475 trabajadores de Hyundai en una redada sin precedentes

El jueves la policía estadounidense ha detenido a 475 trabajadores de Hyundai en una redada contra los emigrantes surcoreanos de la fábrica porque su visado había caducado. Rl asalto policial se produjo en una fábrica en construcción, al oeste de Savannah, Georgia.

Al igual que los europeos, los surcoreanos pueden hacer turismo en los Estados Unidos llenando un formulario simple (ESTA) y pagando una cuota de entrada. El ESTA también otorga el derecho de hacer negocios, firmar contratos o celebrar reuniones, pero no de trabajar y cobrar un salario.

Es la redada más grande jamás llevada a cabo por el departamento de Seguridad Nacional. Se ejecutó tras varios meses de investigación. La orden de registro fue concedida el 31 de agosto. A la fábrica llegaron varios tipos distintos de policias: FBI, Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, además de la ICE (Inmigración).

Para el Estado de Georgia, Hyundai es un socio importante. El grupo ha invertido 7.600 millones ded dólares en las instalaciones y esperaba crear 12.500 puestos de trabajo para principios de la próxima década. Este año ya se ha abierto una planta de ensamblaje. La planta de baterías, en asociación con otro gigante surcoreano, LG, estaba programada para ser terminada en diciembre. La construcción comenzó en tiempos de Biden, aunque en marzo el constructor apareció en el Despacho Oval en compañía de Trump para anunciar de 20.000 millones de dólares en inversiones.

La campaña contra los trabajadores emigrantes está matando la gallina de los huevos de oro. Los miles de millones prometidos por Hyundai han quedado en el alero, según se desprende de una intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del sur en la televisión.

Hace semanas que las redadas contra los trabajadores emigración van en aumento. El jueves una fábrica de confitería cerca de Siracusa, Nueva York, fue visitada por 75 policías. Más de 40 personas fueron esposadas y detenidas.

El mes anterior la policía llevó a cabo una redada similar en un almacén de Edison, Nueva Jersey, con 29 trabajadores detenidos.

Las tropas de la Guardia Nacional desplegadas en Washington portan armas de fuego

En junio miles de miembros de la Guardia Nacional e Infantes de Marina fueron desplegados en Los Ángeles, California, y desde el 12 de agosto en la capital federal, Washington, donde se encuentran vehículos blindados estacionados frente a la estación de tren y a lo largo de la explanada que flanquean las instituciones y monumentos del país.

Washington alberga a más de 1.900 reservistas de la Guardia Nacional, así como a policías de agencias federales como el FBI, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la DEA (Agencia Antidrogas).

Ayer Trump amenazó con enviar tropas del Cuerpo de Reserva del Ejército a otra importante ciudad, Baltimore. También amenaza con enviar tropas a Nueva York. En cuanto a Chicago, el Washington Post informa que el Pentágono lleva semanas preparándose para desplegar la Guardia Nacional, con el pretexto oficial de “combatir la delincuencia y la inmigración”.

Anoche los reservistas de la Guardia Nacional comenzaron a portar sus armas de fuego, anunció el ejército en un comunicado, añadiendo que están autorizados a usar la fuerza solo “como último recurso y únicamente en respuesta a una amenaza inminente de muerte o lesiones corporales graves”.

Los reservistas de la Guardia Nacional están asignados a cada estado y solo pueden ser desplegados en caso de emergencia nacional, como un desastre natural, a petición del gobierno federal y con la aprobación del gobernador local. No están autorizados a intervenir contra la delincuencia, disturbios ni protestas.

Trump no tiene competencia para enviar tropas federales a ninguna ciudad y ha inventado una crisis para justificar la militarización del país.

Más de 1.600 manifestantes han sido detenidos en Estados Unidos por solidarizarse con Palestina

La Universidad de Columbia ha estado en el centro de la revuelta estudiantil contra la colaboración de Estados Unidos a las matanzas israelíes en Gaza. Organizaron un campamento de protesta contra Israel, lo que desencadenó una ola de acciones similares en otros campus universitarios.

No se trata sólo de un movimiento de solidaridad. Lo que los estudiantes denuncian es la complicidad de las Universidades de Columbia, Yale y Harvard con el genocidio israelí.

Es una parte del movimiento BDS. En Columbia los estudiantes exigen que el rectorado ponga fin a sus inversiones en los gigantes tecnológicos Amazon y Google, que tienen un contrato de 1.200 millones de dólares con el gobierno israelí para crear bases de datos.

En Yale exigieron que la universidad desinvierta en “todas las empresas fabricantes de armas que contribuyen al ataque israelí contra Palestina”. la Universidad tiene programas de intercambio estudiantil con siete universidades israelíes. Harvard tiene tres, mientras que Columbia mantiene relaciones con cuatro.

Muchas de estas protestas han sido violentamente reprimidas. La rectora de la Universidad de Columbia, Nemat Minouche Shafik, ordenó a la policía de Nueva York dispersar el campamento de 50 tiendas de campaña, lo que acabó con la detención de 100 estudiantes de Columbia, incluida la hija de una congresista estadounidense.

Los estudiantes también fueron suspendidos y se les dijo que no podrían completar su semestre académico. En Yale, 50 manifestantes fueron detenidos por “allanamiento de morada”. En Ohio los manifestantes fueron golpeados y sometidos a descargas eléctricas. Unos 300 solidarios fueron arrestadas por la policía en Columbia durante las protestas.

En total, según un recuento de Associated Press, más de 1.600 manifestantes han sido detenidos en todo el país desde los enfrentamientos iniciales.

Horas después de que el rectorado desmantelara el campamento de Princeton, cientos de estudiantes ocuparon un patio central, llevando libros, ordenadores portátiles y lienzos en blanco para crear unal “Universidad Popular para Gaza”. El profesorado se unió a ellos para impartir clases y dirigir debates.

Unas quince universidades llamaron a la policía y estallaron protestas en una treintena de instituciones de educación superior de todo el país.

‘Seguid adelante porque sois nuestra única esperanza’

Las protestas estadounidenses se extendieron a las universidades británicas, aunque recibieron menos atención mediática. En el Trinity College de Cambridge, un retrato de Lord Balfour, el ministro de Asuntos Exteriores británico responsable de una declaración que reconocía un supuesto hogar judío en Palestina, fue profanado y acuchillado antes de ser retirado por la universidad.

En Londres las organizaciones de solidaridad han convocado 13 movilizaciones desde el inicio de la guerra. En su persistencia y magnitud, las protestas solo son comparables a la manifestación de más de un millón de personas contra la decisión de Tony Blair de invadir Irak, que en 2003 fue la mayor de su tipo.

El movimiento de protesta está teniendo un profundo impacto en la propia Gaza, porque por una vez, el pueblo palestino bajo ataque no se siente abandonado a su suerte. El periodista y creador de contenido palestino Bisan Owda dijo: “Seguid adelante porque sois nuestra única esperanza. Y les prometemos que nos mantendremos firmes y siempre les diremos la verdad. Y, por favor, no permitan que su violencia los atemorice. No tienen más remedio que silenciarlos y aterrorizarlos porque están destruyendo décadas de lavado de cerebro”.

Los judíos contra el sionismo

La guerra en Gaza está provocando un debate sin precedentes en las comunidades judías de todo el mundo. A la cabeza de la revuelta contra el sionismo se encuentra una nueva generación de judíos que participan cada vez más en las manifestaciones. Es el caso de Sion Assidon, que se debate entre la vida y la muerte en un hospital de Rabat.

Los judíos están horrorizados por lo que se está haciendo en su nombre. Horrorizados porque su religión se ha transformado en una apología de la limpieza étnica. Horrorizados porque su herencia se ha convertido en una licencia para matar.

La detención de más de 100 estudiantes solidarios con Palestina en Columbia es el peor acto de represión en los campus universitarios de Estados Unidos desde hace décadas. Cuando el rectorado de Columbia solicitó a la policía que detuviera a cientos de manifestantes, la universidad normalizó una cultura represiva.

La causa palestina está ya en todas partes

Estos acontecimientos tendrán consecuencias. En el futuro inmediato, el movimiento de solidaridad con Gaza ha reavivado la causa palestina como nunca. Los grafitis descoloridos que conmemoraban las batallas de la OLP en los campos de refugiados de Líbano han sido reemplazados por nuevos símbolos brillantes que celebran el ataque del 7 de octubre. El triángulo invertido que representa a Hamas saltando en paracaídas sobre los muros de Gaza, también está por todas partes.

El aumento de la solidaridad también ha revertido años de planificación destinados a desconectar la causa palestina del mundo árabe.

Palestina está ya en todas partes. Todas las encuestas lo demuestran. Israel, por otra parte, se encuentra en el banquillo de los acusados.

Reino Unido procesa a 60 solidarios por apoyar a un colectivo de defensa de los palestinos

Al menos 60 solidarios serán procesados por mostrar apoyo para el recientemente prohibido colectivo Acción Palestina, además de otros tres ya acusados, dijo la Policía Metropolitana de Londres el viernes.

“Hemos establecido criterios que nos permitirán investigar y procesar números significativos cada semana si es necesario”, amenazó la policía en un comunicado.

Más de 700 solidarios han sido detenidos desde que el colectivo Acción Palestina fue prohibido y calificado como “grupo terrorista” a principios de julio, incluyendo 522 personas detenidas en una protesta el fin de semana pasado por mostrar pancartas que respaldan al colectivo.

Es el mayor número de detenciones registradas en una sola protesta en la capital británica.

“Las decisiones que hemos anunciado hoy son los primeros números significativos que salen de las recientes protestas, y se pueden esperar muchas más en las próximas semanas”, dijo el jefe de la fiscalía Stephen Parkinson.

“La población debería tener claras las consecuencias de la vida real para cualquiera que elija apoyar a Acción Palestina”, dijo el fiscal.

Las tres primeras personas fueron acusadas a principios de este mes de delitos tipificados en la Ley contra el Terrorismo por apoyar a Acción Palestina, después de que fueran detenidos en una manifestación en julio.

Según la policía, los acusados por este tipo de delitos podrían enfrentarse a penas de cárcel, entre otras consecuencias.

“Estoy orgulloso de cómo nuestros equipos de policía han trabajado tan rápidamente juntos para superar intentos equivocados de abrumar al sistema de justicia”, dijo el comisionado de la policía, Mark Rowley.

En una declaración tras las últimas detenciones masivas, la ministra del Interior, Yvette Cooper, defendió la decisión del gobierno laborista, insistiendo en que la seguridad nacional y la seguridad pública “siempre deben ser la máxima prioridad”.

La ministra añadió que Acción Palestina es “una organización violenta”.

El gobierno prohibió Acción Palestina el 7 de julio, días después de que un grupo de solidarios entrara en una base de la fuerza aérea en el sur de Inglaterra. El colectivo dijo que era en respuesta al apoyo militar del gobierno laborista a Israel y a las matanzas de Gaza.

El Partido Liberal Demócrata ha manifestado su preocupación por la aplicación de la legislación antiterrorista a manifestantes pacíficos.

Trump impulsa el régimen policial en Estados Unidos

Estados Unidos se acerca poco a poco hacia un estado policial a gran escala, cuando Trump cumplió su promesa de militarizar aún más la capital del país. El Presidente amenazó con emplear tácticas similares en ciudades de todo el país mientras el Pentágono elabora los planes para una “Fuerza de Reacción Rápida ante Disturbios Civiles Nacionales”, compuesta por cientos de efectivos de la Guardia Nacional, listos para invadir las ciudades estadounidenses.

La toma de poder en el distrito de Columbia, que eludió a los dirigentes electos de la ciudad, se produce tras despliegues de tropas federales de costa a costa, oleadas de policías federales enmascarados por todo Estados Unidos y un uso tiránico y constante del poder ejecutivo, con pocos precedentes en la historia moderna.

“Nuestra capital ha sido tomada por bandas violentas y criminales sanguinarios”, declaró Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, describiendo la ciudad como un infierno lleno de “maníacos drogadictos” y “caravanas de jóvenes” que “arrasan las calles” día y noche. “Estoy desplegando a la Guardia Nacional para ayudar a restablecer la ley, el orden y la seguridad pública en Washington”, dijo.

Hasta el lunes por la tarde, los miembros de la Guardia aún no habían sido desplegados. “Tienen que presentarse. Tienen que realizar un breve entrenamiento y procesamiento, y luego se pondrán en marcha. Pero esperamos que esto suceda con bastante rapidez”, declaró un portavoz del ejército. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo que la Guardia “llegará a las calles de Washington la próxima semana”.

El programa para el despliegue de tropas es incierto. Según un informe publicado por Trump, las tropas de la Guardia Nacional permanecerán desplegadas hasta que él determine que se han restablecido las condiciones de la ley y el orden.

En Washington la delincuencia violenta está bajo minimos

Las cifras del Departamento de Justicia muestran que la delincuencia violenta en la capital del país se encuentra en su nivel más bajo en 30 años. Si analizamos tanto la forma práctica en que el gobierno de Trump utiliza las tropas en todo el país como su postura sobre su autoridad —la capacidad de utilizar al ejército en cualquier lugar, en cualquier momento y para cualquier propósito—, no hay precedentes.

La última persona que ejerció esa autoridad ilimitada para desplegar las fuerzas armadas en el país y utilizarlas para la aplicación de la ley en este país fue el rey Jorge III, quien perdió la Guerra de Independencia de Estados Unidos.

El uso cada vez mayor de las fuerzas armadas por parte de Trump para asuntos internos es alarmante. Las fuerzas armadas están entrenadas para defender al país de amenazas externas y asistir a las comunidades durante desastres o emergencias, no para realizar labores policiales domésticas cotidianas. Este despliegue constituye un grave abuso de la Guardia Nacional.

Aproximadamente 800 soldados de la Guardia Nacional fueron movilizados en Washington, de los cuales entre 100 y 200 apoyan a la policía en todo momento, según una declaración del ejército. La Guardia Nacional que opera en la capital desempeñará diversas tareas, desde administrativas y logísticas hasta presencia física, en apoyo a la policía.

La alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, declaró que no creía legal utilizar al ejército estadounidenses contra ciudadanos en territorio estadounidense.

El experimento de Trump para un régimen policial

El despliegue de la Guardia Nacional forma parte de los esfuerzos de Trump por someter a la capital a la autoridad federal. Ha declarado que asumirá temporalmente el control del departamento de policía de la ciudad. Cientos de oficiales y agentes de más de una docena de agencias federales, incluyendo el FBI; la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos; la Administración de Control de Drogas; el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas; y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, también se han desplegado por Washington en los últimos días.

Para la represión en Washington Trump invocó una sección de la Ley de Autonomía del Distrito de Columbia, Washington, que le otorga la facultad de asumir temporalmente el control del departamento de policía de la ciudad. Aseguró que la fiscal general Pam Bondi supervisaría la toma de control federal del Departamento de Policía Metropolitana de la capital y, con Hegseth a su lado, añadió que estaba dispuesto a enviar militares a Washington “si fuera necesario”.

En un memorando publicado el lunes, Trump ordenó a Hegseth que se coordinara con los gobernadores de los estados y “autorizara la incorporación de cualquier miembro adicional de la Guardia Nacional al servicio activo, según lo considere necesario y apropiado, para reforzar esta misión”. Hegseth afirmó que, además de la Guardia Nacional de Washington, el Pentágono estaba preparado para desplegar otras unidades militares en la capital.

“Estamos preparados para incorporar otras unidades, como la Guardia Nacional y otras unidades especializadas”, declaró. “Serán fuertes, resistentes y apoyarán a sus aliados en las fuerzas del orden”, añadió. “Trabajaremos junto con toda la policía de Washington y las fuerzas del orden federales para garantizar la seguridad de esta ciudad”.

Las intervenciones militares se reproducen

Es la segunda vez este verano que Trump despliega tropas en una ciudad. El lunes comenzó un juicio en San Francisco para determinar si Trump violó la ley al desplegar tropas de la Guardia Nacional en Los Ángeles en junio sin la aprobación del gobernador de California, Gavin Newsom.

“El presidente Trump está explotando su poder y poniéndolo a prueba de maneras que podrían llevar al despliegue de más tropas estadounidenses en suelo estadounidense. Como vimos en Los Ángeles, el presidente Trump está dispuesto a desplegar fuerzas militares estadounidenses en las calles estadounidenses por motivos incendiarios y políticos”, declaró Reed, senador por Rhode Island. “Normalizar el uso de las fuerzas militares estadounidenses para la vigilancia policial diaria corre el riesgo de erosionar las mismas libertades que nuestros militares juran proteger”.

En sus primeros siete meses en el cargo, Trump ha supervisado el despliegue de alrededor de 20.000 tropas federales en suelo estadounidense, incluyendo personal de la Guardia Nacional, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Infantería de Marina. Sin embargo, el número real de tropas desplegadas podría ser considerablemente mayor. El Comando Norte de Estados Unidos no lleva un registro actualizado del número de tropas que se han desplegado en el país.

Estas tropas han estado operando en al menos cinco estados: Arizona, California, Florida, Nuevo México y Texas, al servicio del programa contra la inmigración del gobierno de Trump. Según el Comando Norte, más de 10.000 soldados están desplegados o ya se han desplegado en la frontera sur. Desde marzo el personal militar se ha desplegado bajo la dirección de Northcom (Comando Norte) con la denominación de Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur, o JTF-SB, reforzando a aproximadamente 2.500 militares que ya apoyan la misión de seguridad fronteriza de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

“Los miembros de la Guardia Nacional no deben hacerse ilusiones sobre lo que se les está enviando a hacer en Washington”.

La militarización de las fronteras

Un tercio de la frontera estadounidense está ahora completamente militarizada debido a la creación de cuatro nuevas áreas de defensa nacional o NDA: extensas extensiones de bases militares estadounidenses patrulladas por tropas que pueden detener a inmigrantes hasta que puedan ser entregados a la Patrulla Fronteriza. Alrededor de 5.500 soldados, marines y miembros de la Guardia Nacional de California también han sido desplegados en Los Ángeles desde principios de junio. El envío de estas fuerzas a Los Ángeles se hizo a pesar de las objeciones de las autoridades locales y de Newsom.

El creciente uso de fuerzas militares en el interior de Estados Unidos representa una violación extraordinaria del principio jurídico “posse comitatus” (*), considerado fundamental en la tradición democrática estadounidense.

“Desde las calles de Los Ángeles hasta los centros de detención de ICE y la capital de nuestra nación, el presidente Trump actúa repetidamente para convertir a la Guardia Nacional en la primera opción para implementar su agenda autoritaria”, declaró Sara Haghdoosti, directora ejecutiva de Win Without War. Ya sea atacando a los inmigrantes o tomando el control de la policía en ., su objetivo con estos despliegues es el mismo: usar la violencia estatal para despojar a la gente de poder, seguridad y dignidad. Los miembros de la Guardia Nacional no deben hacerse ilusiones sobre lo que se les envía a hacer en Washington.

Muchas más tropas, como las de la Guardia Nacional desplegadas en la capital, operan bajo el llamado estatus Título 32, lo que significa que están bajo control estatal, en lugar de federal, a diferencia de los despliegues en Los Ángeles y al otro lado de la frontera sur. Sin un gobernador al que rendir cuentas, la cadena de mando de la Guardia Nacional de Washington D. C. va desde su comandante general hasta el secretario del Ejército, pasando por Hegseth y el presidente.

El plan para la Fuerza de Reacción Rápida ante Disturbios Civiles Domésticos, del que informó por primera vez el Washington Post el martes, prevé que dos grupos de 300 soldados estén en espera para un despliegue rápido en todo el país, desde bases militares en Alabama y Arizona. Según se informa, la fuerza propuesta también operaría bajo el Título 32.

El Pentágono se negó a ofrecer más detalles sobre la iniciativa. “El Departamento de Defensa es una organización de planificación y revisa periódicamente cómo respondería a diversas contingencias en todo el mundo”, declaró a The Intercept el martes un funcionario de defensa, que habló bajo condición de anonimato. “No analizaremos estos planes a través de documentos filtrados, ya sean previos a la toma de decisiones o de otro tipo”.

“Lo que me preocupa específicamente es que cuando se crea una herramienta para un propósito específico, se querrá usar; en este caso, para integrar a las fuerzas armadas en las tareas rutinarias de aplicación de la ley”, dijo Nunn, abogado del Centro Brennan, sobre la fuerza de respuesta rápida. “Tener un botón que se pueda pulsar fácilmente, por así decirlo, para desplegar las fuerzas armadas a nivel nacional hará que el despliegue de las fuerzas armadas en el país sea más frecuente y probable”.

Nick Turse https://theintercept.com/2025/08/12/trump-washington-dc-national-guard-deploy-federalize/

(*) El principio jurídico “posse comitatus” procede del derecho anglosajón y se refiere a la autoridad de la policía para convocar a los ciudadanos a ayudar en la defensa de la ley, especialmente en situaciones de emergencia. En Estados Unidos también es una restricción del uso de fuerzas militares para hacer cumplir las leyes civiles, lo que significa que el ejército no puede intervenir en los asuntos internos del país.

Un tribunal francés ordena liberar a Georges Abdallah la próxima semana

El jueves un tribunal francés ordenó la liberación del militante libanés propalestino Georges Ibrahim Abdallah, considerado uno de los presos franceses con más años de prisión tras permanecer 40 años encarcelado.

La liberación tendrá lugar el 25 de julio. El tribunal de apelaciones emitió su fallo durante una audiencia a puerta cerrada, en ausencia de Georges Abdallah, de 74 años, quien se encuentra recluido en la prisión de Lannemezan (Altos Pirineos).

Está previsto que la policía lo conduzca al aeropuerto de Tarbes con destino a Roissy, donde tomará un vuelo a Beirut. La libertad condicional está sujeta al abandono del territorio francés. “Es a la vez una victoria legal y un escándalo político que no haya sido liberado antes, debido al comportamiento de Estados Unidos y de todos los sucesivos presidentes franceses”, dijo su abogado, Jean-Louis Chalanset, al salir de la vista.

Estados Unidos, como parte civil, se opuso enérgicamente a cada una de las solicitudes de liberación de Georges Abdallah. Encarcelado en Francia desde 1984, el antiguo dirigente de un grupo de cristianos libaneses propalestinos ha podido ser liberado durante 25 años, pero sus doce solicitudes de liberación han sido denegadas.

Líbano, que lleva años exigiendo su liberación a las autoridades francesas, escribió al tribunal de apelaciones para confirmar que se encargaría de organizar su regreso a casa. La decisión del tribunal puede ser apelada por la Fiscalía, pero no tendría efecto suspensivo y, por lo tanto, no impediría que Georges Abdallah regresara a Líbano.

Tanto el Tribunal de Ejecución de Sentencias como, posteriormente, el Tribunal de Apelación fallaron a favor del represaliado, considerando que la duración de su detención era desproporcionada, y dictaminaron que, a sus 74 años, el recluso, que aspira a terminar sus días en su aldea del norte de Líbano, ya no representaba un riesgo para Francia.

En noviembre la sentencia del tribunal fue suspendida inmediatamente por un recurso de la fiscalía antiterrorista. En cuanto al tribunal, si bien en febrero se pronunció a favor de su liberación, pospuso su decisión unos meses.

En la década de los ochenta Georges Abdallah fue el enemigo público número uno de Francia y uno de los presos políticos más notorios. En el contexto de la Guerra Civil Libanesa y la invasión israelí del sur del Líbano en 1978, el recluso promovió la resistencia contra la opresión israelí y estadounidense y siempre se negó a renunciar a sus creencias.

La prehistoria de las torturas de la CIA en las cárceles secretas: el programa Mkultra

El Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha desclasificado una nueva colección de documentos sobre el programa Mkultra de la CIA (1). Junto con Bluebird y Artichoke, el programa es la prehistoria de las posteriores torturas (“interrogatorios reforzados”) que la CIA pondría en marcha a partir de 2001 en las cárceles clandestinas que tenía repartidas por varios países del mundo, algunas de ellas en la Unión Europea.

La nueva colección reúne más de 1.200 documentos sobre experimentos con drogas, hipnosis, aislamiento, privación sensorial y otras técnicas extremas en seres humanos, a menudo ciudadanos estadounidenses, que generalmente desconocían lo que se les estaba haciendo o que participaban en una prueba de la CIA.

Las referencias al programa Mkultra fueron calificadas de “conspiranoicas” hasta que hace 50 años Seymour Hersh las publicó en el New York Times. También han transcurrido 70 años desde que en 1954 el gigante farmacéutico estadounidense Eli Lilly fabricara por primera vez LSD por procedimientos industriales, convirtiéndose así en el principal vendedor de drogas de la CIA.

Entre los documentos más relevantes de la nueva colección se encuentra un plan aprobado en 1950 por el director para crear de “equipos de interrogatorio” que “utilizarían el polígrafo, las drogas y la hipnosis para lograr los mejores resultados posibles en las técnicas de interrogatorio”.

Un memorando de 1951 documenta una reunión entre la CIA y funcionarios de inteligencia extranjeros sobre la investigación del control mental y su interés compartido en el concepto de control mental individual, es decir, que a lo largo de la Guerra Fría los aliados y socios de Estados Unidos estuvieron al corriente de las técnicas de tortura de la CIA.

Una entrada de 1952 expone el diario de George Hunter White, un policía antidrogas que dirigía una “casa de seguridad”, antecedente de las actuales cárceles secretas, donde la CIA experimentaba drogas como el LSD y realizaba otros ensayos con estadounidenses sin su conocimiento.

White fue contratado por Sidney Gottlieb, director del programa Mkultra, para dirigir las primeras cárceles secretas de la CIA en Nueva York y San Francisco, donde administraban LSD, entre otras sustancias, a personas inconscientes, para registrar después los efectos sobre su comportamiento.

Un informe de 1952 habla sobre el uso exitoso de los métodos de interrogatorio Artichoke, que combinaban “narcosis” e “hipnosis” para inducir regresión y posterior amnesia en “supuestos agentes dobles rusos”.

Aparece un informe de 1956 en el que Gottlieb aprueba un proyecto para “evaluar los efectos de grandes dosis de LSD-25 en “voluntarios humanos normales” entre los presos de una cárcel de Atlanta.

En la nueva colección consta un informe de 1963 del Inspector General de la CIA, que llevó a la dirección de la central a reexaminar el uso involuntario en su programa secreto de pruebas de drogas, siempre que fueran de estadounidenses.

También está la declaración de 1983 de Sidney Gottlieb, director del programa Mkultra, en un litigio civil interpuesto por Velma “Val” Orlikow, víctima de proyectos patrocinados por la CIA y dirigidos por Ewen Cameron en el Instituto Allan Memorial de Montreal.

Como Jefe de Operaciones de la Dirección de Planes de la CIA (1952-1962), Subdirector de Planes (1962-1965), Subdirector de la CIA (1965-1966) y Director (1966-1973), Richard Helms mostró un gran interés en el desarrollo de técnicas para el uso de drogas en operaciones encubiertas de inteligencia. Como director de la CIA, en 1973 ordenó la destrucción de los archivos que hicieran referencia al programa Mkultra.

Se trata de otro de los encubrimientos más infames en la historia de la CIA, que ha tenido impunidad total no sólo por las torturas practicadas a los detenidos, sino también en tratamientos médicos rutinarios, en hospitales penitenciarios, cuarteles del ejército, clínicas de rehabilitación de drogas y centros de detención juvenil.

La mayoría de los documentos proceden de los archivos recopilados por John Marks, antiguo funcionario del Departamento de Estado que presentó las primeras solicitudes de desclasificación de los archivos Mkultra. En 1979 escribió el libro sobre el “Candidato manchú” al que hemos aludido varias veces aquí desde 1916.

Posteriormente, Marks donó sus documentos al Archivo de Seguridad Nacional. Muchos de los pasajes censurados de los documentos fueron eliminados con el tiempo, a medida que las investigaciones oficiales, las declaraciones civiles y los relatos detallados arrojaron luz sobre algunos de estos episodios.

Las primeras cárceles secretas de la CIA

Los programas de investigación de control del comportamiento de la CIA contribuyeron decisivamente al desarrollo de técnicas utilizadas por estadounidenses y sus aliados en centros de detención de Vietnam, Latinoamérica, Afganistán, Irak, la Bahía de Guantánamo y prisiones secretas de la CIA en el mundo.

Las técnicas de Mkultra se citan en el manual de interrogatorio Kubark de la CIA de 1963, que sirvió de base para los interrogatorios de prisioneros en Vietnam y, posteriormente, en dictaduras anticomunistas de Latinoamérica.

Si bien muchos proyectos de Mkultra se llevaron a cabo en hospitales, reformatorios, laboratorios e instituciones púbicas, otros se llevaron a cabo en las primeras cárceles secretas de la CIA, donde las cobayas humanas no estaban atendidas por médicos sino por policías antidrogas, como White.

Bajo la dirección de Gottlieb, el policía se camuflaba como un artista bohemio para atraer a víctimas desprevenidas a su guarida, donde experimentaban en secreto con las drogas y grababan su comportamiento.

Antiguo miembro de la OSS que había trabajado en el desarrollo de una “droga de la verdad” para el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, White administraba en secreto LSD a muchas de sus víctimas. Gottlieb, su adjunto Robert Lashbrook y el sicólogo de la CIA John Gittinger se encontraban entre los verdugos de la CIA que visitaban con frecuencia las carceles secretas de White.

Otro científico siniestro, Cameron realizó experimentos aterradores con pacientes siquiátricos y otras personas para el programa Mkultra. Era presidente del departamento de siquiatría de la Universidad McGill y director del Instituto Allan Memorial en Montreal, Canadá, donde llevaron a cabo experimentos de “desesquematización”.

Los métodos de Cameron combinaban el sueño inducido, el electrochoque y la “conducción psíquica”. Las cobayas eran drogadas y después torturadas sicológicamente durante semanas o meses para intentar reprogramar sus intelectos.

La misteriosa muerte de Frank Olson

La misteriosa muerte de Frank Olson en 1953 resulta particularmente interesante. Olson era químico del Ejército y especialista en aerosoles de la División de Operaciones Especiales (SOD) del Cuerpo Químico del Ejército, socio militar de la CIA en la investigación del control del comportamiento.

Oficialmente declarada un suicidio, la muerte de Olson tras caer desde un décimo piso en Nueva York, ocurrió 10 días después de que Gottlieb y sus compinches adulteraran su cóctel en una reunión de la CIA. Posteriormente se determinó que la ingesta de drogas contribuyó a su muerte, pero muchos, incluidos familiares, cuestionaron la conclusión de que Olson, que compartía habitación con Lashbrook esa noche, se hubiera arrojado por una ventana.

En el centro del asesinato estaba Gottlieb, “el jefe de los envenenadores de la CIA”, según tituló en 2019 Stephen Kinzer en su libro (3). Es el ejemplo perfecto del científico de nuevo tipo, sicario de las peores políticas de Estado. Durante décadas Gottlieb dirigió los esfuerzos de la CIA para encontrar drogas, hipnosis y otros métodos extremos para controlar el comportamiento humano, con la esperanza de transformarlos en herramientas utilizables por sus siniestros planes.

Los relatos de la participación de la CIA en los fallidos intentos de asesinato del primer ministro congoleño Patrice Lumumba y del dirigente cubano Fidel Castro, entre otros, se encuentran entre los casos más legendarios, si no los más exitosos, de los esfuerzos de la CIA para implementar las herramientas desarrollados por la unidad de Gottlieb.

Unos cientificos fuera de todo control

Menos conocido es su papel en experimentos con drogas y programas de “interrogatorios especiales” que dejaron a cientos de personas con trauma psicológico y a otras con “deterioro permanente”.

Aunque Mkultra fue aprobado al más alto nivel, operó prácticamente sin supervisión. Fue un cheque en blanco. La autorización presupuestaria inicial de Mkultra eximió al programa de los controles financieros habituales de la CIA y permitió al equipo científico de Gottlieb iniciar proyectos de investigación sin firmar ningún contrato.

Otro canalla de los equipos científicos de la CIA, el doctor Charles Geschickter, fue profesor de patología en la Universidad de Georgetown y director del Fondo Geschickter para la Investigación Médica, una fundación a través de la cual la central de espionaje financió diversas investigaciones y experimentos sobre control de drogas y comportamiento como parte de Mkultra y programas relacionados, como Bluebird y Artichoke.

Cuando Gottlieb llegó a la CIA en 1952, el Proyecto Bluebird, que exploraba la posibilidad de controlar a un individuo mediante la aplicación de técnicas especiales de interrogatorio, ya estaba en marcha. Dirigidos por Morse Allen, jefe de la Oficina de Seguridad, los primeros experimentos Bluebird fueron realizados por equipos de expertos en polígrafo y psicólogos con detenidos y confidentes en centros secretos de interrogatorio estadounidenses en Japón y Alemania.

El nombramiento de Allen Dulles como subdirector de la CIA en 1951 condujo a la expansión de los programas Bluebird bajo un nuevo nombre, Artichoke, y bajo la dirección de Gottlieb. El nuevo programa debía incluir, entre otros proyectos, el desarrollo de “pistolas de gas” y “venenos”, así como experimentos para comprobar si los “sonidos monótonos”, las “conmociones cerebrales”, las “descargas eléctricas” y el “sueño inducido” podían utilizarse como medios para lograr “control hipnótico sobre un individuo”.

En tiempos de Artichoke, la CIA comenzó a reclutar de forma sistemática a investigadores de primer nivel y a solicitar la colaboración de esas instituciones “prestigiosas” que trabajan sobre el control mental. Uno de los primeros en entrar fue el subdirector del Hospital Psiquiátrico de Boston, Robert Hyde, quien en 1949 se convirtió en el primer estadounidense en experimentar el efecto de LSD después de que el hospital adquiriera muestras de la droga del laboratorio Sandoz en Suiza.

En 1952 la CIA comenzó a financiar la investigación del hospital sobre LSD, en la que Hyde se utilizó a sí mismo, a sus colegas, a estudiantes voluntarios y a pacientes del hospital como cobayas. Hyde trabajó en cuatro subproyectos de Mkultra durante la década siguiente.

Ante la insistencia de Geschickter, la CIA proporcionó 375.000 dólares para la construcción de un nuevo centro médico en el Hospital Universitario de Georgetown. A cambio, Geschickter accedió a que la CIA utilizara una sexta parte del nuevo “Anexo Gorman” como “refugio hospitalario” y a proporcionar “pacientes y voluntarios humanos para fines experimentales”.

Poco después de asumir el cargo de director de la CIA en 1953, Dulles autorizó Mkultra, ampliando la investigación de la central sobre control del comportamiento y reorientándola hacia el desarrollo de la “capacidad para el uso encubierto de materiales biológicos y químicos” en “operaciones clandestinas presentes y futuras”.

Para sus crímenes la CIA necesita universidades

Muchos de los 149 subproyectos de Mkultra estuvieron encabezados por universidades sin escrúpulos de ningún tipo como Cornell, Georgetown, Rutgers, Illinois y Oklahoma. El doctor Carl Pfeiffer, director del Departamento de Farmacología de la Universidad Emory, dirigió cuatro subproyectos de Mkultra, todos ellos relacionados con el uso de drogas, en particular LSD, para inducir estados sicóticos.

Esta serie de experimentos dejó secuelas de por vida en muchos de sus participantes, incluyendo a los presos de la cárcel de Atlanta y el centro de detención juvenil de Bordentown, Nueva Jersey.

Otra fundación que servía de fachada de Mkultra, la Sociedad de Ecología Humana, estaba dirigida por el doctor Harold Wolff, neurólogo del Centro Médico Cornell, quien escribió uno de los primeros estudios sobre técnicas de lavado de cerebro para Allen Dulles y posteriormente colaboró con la CIA para desarrollar una combinación de fármacos y privación sensorial que podría utilizarse para borrar la memoria humana.

A través de la fachada que Wolff le proporcionaba, la CIA financiaba los experimentos de Cameron en Toronto.

La colección de documentos que acaba de aparecer vuelve a recordar -una y otra vez- que este tipo de experimentos con seres humanos ya habían sido condenados como crímenes internacionales por el Tribunal de Nuremberg. Los nazis los pusieron en práctica en los campos de concentración y la CIA en sus cárceles secretas. La lucha contra la tortura es una lucha contra el fascismo que pasa por Auschwitz lo mismo que por Guatánamo.

(1) https://proquest.libguides.com/dnsa/64
(2) https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB27/docs/doc01.pdf
(3) https://www.nytimes.com/2019/09/10/books/review/poisoner-in-chief-stephen-kinzer.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies