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Categoría: Represión (página 32 de 67)

Un juez brasileño suspende la vigencia del pasaporte de vacunación

Un juez brasileño ha suspendido la vigencia del pasaporte de vacunación en la ciudad de Río de Janeiro. En su resolución, el juez Paulo Sergio Rangel dice que el pasaporte impone una “dictadura sanitaria” y hace una analogía con la esclavitud. “Si antes se marcaba a los esclavos y al ganado con hierro y fuego, hoy la cartilla de vacunación separa a la sociedad. El tiempo pasa, pero las prácticas abusivas, ilegales y retrógradas son las mismas”.

A continuación, el juez continúa con una comparación con el III Reich y las persecuciones sufridas por las minorías: «Otra persona que supo inculcar al pueblo el miedo a los enemigos fue Hitler, que a través de la propaganda nazi, inculcó a la población el miedo a los judíos y a los gitanos”.

El pasaporte de vacunación era obligatorio en Río de Janeiro, desde el 15 de septiembre. Según el decreto firmado por el alcalde Eduardo Paes, el acceso a los gimnasios, las piscinas y las atracciones turísticas sólo se permite a las personas que puedan demostrar que han recibido una dosis de la vacuna. Según Rangel, la exigencia de documentos es una afrenta al derecho a la libertad de circulación.

“Lo dije en otra ocasión y lo repito aquí. El decreto divide a la sociedad en dos tipos: los vacunados y los no vacunados… El alcalde dice quiénes andarán por las calles y quiénes no: sólo los vacunados. ¿Y los no vacunados? No pueden moverse por la ciudad. Su libertad de movimiento está restringida. Están marcados, etiquetados, atrapados en sus casas. Y aunque parezca increíble, todo esto se hace por decreto. La hipocresía llega hasta el punto de no darse cuenta de que el transporte público está lleno de gente”, añade el juez.

La decisión judicial fue solicitada por una ciudadana de Río de Janeiro en un procedimiento de “habeas corpus”, aunque su alcance se extiende a toda la población de la ciudad.

Una demanda para suspender el requerimiento del certificado ya resuelta por el Tribunal de Justicia el 14 de setiembre, aunque la jueza Teresa de Andrade Castro Neves denegó la solicitud.

La fiscalía de Río de Janeiro dijo que apelará la resolución y presentó un recurso para evitar que la exigencia del pasaporte de vacunas quede en suspenso.

—https://www.frontliner.com.br/cai-passaporte-da-vacina-no-rio-de-janeiro/

Represalias de Rusia contra YouTube por la censura a RT

Con el pretexto de la pandemia la censura en las grandes plataformas de internet alcanzó cotas inauditas y con las vacunas la situación ha empeorado aún más. YouTube se dispone a eliminar de sus servidores miles de canales y vídeos, y el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores califica la decisión como “un acto de agresión informativa sin precedentes”.

En Alemania YouTube, que es una sucursal del monopolio Google, ha empezado por eliminar dos canales de noticias operados por la emisora RT y Rusia amenaza con imponer una prohibición total a la plataforma.

El servidor audiovisual eliminó el canal RT y DFP, que acumulan un total combinado de cientos de millones de visualizaciones.

En Alemania RT está entre los cinco primeros canales en lengua alemana en la categoría “Noticias y Política” de YouTube, con 600.000 suscriptores.

Los canales fueron censurados después de que la plataforma recibiera quejas por “información médica falsa” sobre la pandemia que aparecía en cuatro vídeos, uno de los cuales presentaba una entrevista con el epidemiólogo alemán Friedrich Puerner.

A pesar de que las sanciones expiraban el martes, en lugar de restablecer los derechos de emisión en directo del canal, se eliminaron por completo.

“Hemos examinado su contenido y hemos encontrado violaciones graves o repetidas de nuestras directrices de la UE. Por esta razón, hemos eliminado su canal de Youtube”, dijo la plataforma a RT.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso reaccionó rápidamente calificando la decisión de “acto de agresión informativa sin precedentes” y de “clara manifestación de censura y supresión de la libertad de expresión”, al tiempo que sugería que el gobierno alemán era cómplice de la decisión de eliminar los canales.

Sin embargo, no se trata de una simple protesta, sino que Rusia amenaza con prohibir por completo el acceso a YouTube en su territorio. Roskomnadzor, el regulador de los medios de comunicación rusos dice que “por tales acciones, un recurso de Internet puede ser designado como violador de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

“En caso de que el propietario de la plataforma no cumpla con la advertencia, la legislación nos permite tomar medidas, incluido el bloqueo total o parcial de su acceso”, dijo Roskomnadzor.

Las autoridades rusas también amenazan con tomar represalias contra los medios de comunicación alemanes con sede en Rusia, a los que acusan de haber “demostrado repetidamente su injerencia en los asuntos internos de nuestro país”.

La redactora jefe de RT, Margarita Simonyan, afirma que la retirada de los canales equivale a “una declaración de guerra mediática contra Rusia por parte de Alemania”.

Si Rusia bloqueara efectivamente YouTube, tal vez sería el primer ejemplo de un acto de censura que recibe una respuesta que realmente causa un enorme daño a un gigante de Silicon Valley.

Los empresarios italianos deben retener el salario a los trabajadores que no tengan pasaporte de vacunación

El gobierno italiano anunció recientemente la obligatoriedad del pasaporte de vacunación tanto en el sector público como en el privado y que a los trabajadores que no puedan mostrar el pasaporte de vacunación se les retendrá el salario.

Por decreto el gobierno obligó a 23 millones de trabajadores a obtener un certificado que se expide a quienes se han vacunado, se han recuperado del virus o han dado negativo en una prueba reciente. Algunos temían que los trabajadores no vacunados fueran despedidos.

El miércoles de la semana pasada el gobierno anunció que los que no tengan pasaporte no deben ser suspendidos ni despedidos (*). Se considera que se han ausentado de su puesto de trabajo de manera injustificada y les retendrán el salario.

Quienes sean descubiertos trabajando sin el pasaporte de vacunación podrán ser sancionados con multas de hasta 1.500 euros. Además, el gobierno dijo que no se hará cargo de los costes de la prueba para aquellos que prefieran no vacunarse. Las farmacias cobrarán 15 euros por las pruebas a los adultos y 8 euros a los menores de edad.

Los que no se hayan recuperado del virus tendrán que recibir las dos dosis de la vacuna, mientras que los que se hayan recuperado del virus obtendrán el certificado después de recibir la primera dosis.

En Italia el pasaporte de vacunas tampoco es un recurso sanitario sino de control social, ya que permite rastrear la ubicación de su titular en cualquier momento.

(*) https://www.ilgiornale.it/news/cronache/green-pass-obbligatorio-salta-sospensione-lavoro-1977029.html

Acaba el estado de excepción en Chile un año y medio después

Tras un año y medio, el viernes se acabará en Chile el estado de excepción y toque de queda, un medida impuesta en marzo del año pasado usando como excusa la situación sanitaria, pero que distintas voces han apuntado su objetivo de control social.

Sin haber cumplido un sanitario claro, el presidente en funciones, Sebastián Piñera, anunció el fin del cuestionado estado de excepción y por ende, del toque de queda en todo el territorio nacional.

Por su parte, la subsecretaria Daza señaló que se mantendrá la estructura gradual del paso a paso, pero modificando los aforos.

Desde su inicio se cuestionó el sentido de estas medidas, pues apuntaban a disminuir el movimiento de la población en determinados horarios, que incluso a mediados del año pasado se tradujo aumentar la aglomeración en el transporte público aumentando el riesgo sanitario en lugar de combatirlo y además dificultado la circulación, precisamente, en las horas en que hay menos personas en la calle.

Sobre el toque de queda, el experto en Salud Pública, Gonzalo Bacigalupe, señaló en noviembre de 2020 que “sabemos que el toque de queda es una forma de control de la población y sabemos, además, que estar al aire libre, con distancia física y usando mascarilla es una situación bajísima de riesgo y que es necesaria para las personas, porque la mayor parte de los contagios se producen en lugares cerrados”.

“El toque de queda se transforma en una suerte de encarcelamiento de las personas, que a su vez no sucede durante el día, porque al final las personas igual salen a trabajar o a hacer otro tipo de actividades imprescindibles” agregó aquella vez.

—https://resumen.cl/articulos/tras-un-ano-y-medio-finaliza-el-absurdo-estado-de-excepcion-y-toque-de-queda/

La CEOE hace suya la vacunación obligatoria en los trabajos tras la incorporación de Pfizer

La compañía Pfizer es, desde el pasado 15 de septiembre, nuevo miembro de CEOE, tras el acuerdo rubricado entre el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, y el presidente y director general de la empresa biomédica en España, Sergio Rodríguez, todo ello con la perspectiva de introducir la vacunación obligatoria contra el coronavirus en los convenios colectivos. Leer más

Las condenas de Estrasburgo en España se premian: el caso del Comisario Nogueroles

Amazon Prime ha anunciado el estreno de la serie GEO: más allá del límite, que muestra por primera vez en 40 años el proceso de selección del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional. Rodada y supervisada desde su cuartel de Guadalajara, el principal asesor de la misma es su comisario Javier Nogueroles, policía que dirigió la represión del Rodea el Congreso, en 2012, y por la que España ha sido condenada en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Leer más

Singapur endurece las restricciones sanitarias a pesar de que el 80 por ciento de la población está vacunada

Singapur ha endurecido las restricciones sanitarias y sólo autoriza que un máximo de dos personas se reúnan en restaurantes u otros lugares cerrados. Hasta ahora el gobierno permitía que hasta cinco clientes totalmente vacunados cenaran juntos en los restaurantes y hasta dos en los centros de alimentación y cafeterías, independientemente de su estado de vacunación.

Los niños de primaria tendrán que aprender en casa, mientras que las vacunas de refuerzo se extenderán a un grupo de edad más joven que el de los ancianos, dijo ayer el gobierno.

Alrededor del 80 por ciento de la población de Singapur está totalmente vacunada. Las restricciones en el lugar de trabajo se habían suavizado y la mitad de los trabajadores pudieron volver a sus puestos, pero ahora el gobierno está impulsando al máximo el teletrabajo desde casa.

Las nuevas restricciones entrarán en vigor mañana y durarán aproximadamente un mes. Están muy alejadas de la transición anunciada para convivir con el virus.

El gobierno cree que de esa manera evitará la sobrecarga de trabajo del sistema sanitario. Ahora bien, si ese es el objetivo anunciado de la vacunación, quiere decir que las vacunas no cumplen con el objetivo previsto, que es el de evitar las hospitalizaciones y los síntomas más graves de la enfermedad.

Singapur destinará 650 millones de dólares estadounidenses a poner en marcha las nuevas restricciones sanitarias. Impulsará el apoyo al empleo y la exención de los alquileres para algunos propietarios de negocios, y proporcionarán ayuda financiera a los conductores de taxis y coches de alquiler privados.

El paquete final incluye un plan de apoyo al empleo reforzado para los sectores más afectados, como los restaurantes y puestos de comida, el comercio minorista y los cines. El gobierno ofrecerá dos semanas de vacaciones de alquiler a los inquilinos de inmuebles comerciales de propiedad estatal, y un pago en metálico equivalente para los de inmuebles privados.

La ciudad ha prometido casi 100.000 millones de euros para ayudar a amortiguar el golpe de las restricciones sanitarias.

—https://www.smh.com.au/world/asia/singapore-tightens-covid-19-rules-despite-80-per-cent-vaccinated-20210924-p58unr.html

La Unión Europea se dispone a legalizar el reconocimiento facial policial masivo

En abril la Comisión Europea presentó un proyecto de reglamento sobre inteligencia artificial con el pretexto de proponer “un marco jurídico para una inteligencia artificial de confianza”, aunque lo que pretende es autorizar algunas prácticas hasta ahora prohibidas, entre las que destaca el reconocimiento facial policial masivo.

Desde 2016 la normativa europea prohíbe a los Estados miembros analizar los datos biométricos con fines policiales, excepto “en casos de absoluta necesidad”, es decir, cuando la policía no tiene otros medios para esclarecer un delito. Sin embargo, la policía nunca ha demostrado esa “necesidad absoluta”. Aunque a veces sea útil, el reconocimiento facial nunca es “esencial” para el trabajo policial.

El artículo 5 del reglamento que quiere aprobar la Comisión Europea legaliza determinados usos de la inteligencia artificial, incluidos los “sistemas de identificación biométrica a distancia” en tiempo real “en zonas de acceso público con fines policiales”.

La antigua condición de “necesidad absoluta” desaparece y concede manga ancha a la policía. Llega una nueva “patada en la puerta”. Hasta ahora la carga de la prueba recaía en la policía. Tenía que demostrar, caso por caso, que le resultaba materialmente imposible trabajar sin el reconocimiento facial.

Por otro lado, las personas vigiladas se beneficiaban de una presunción legal. No tenían que demostrar que la vigilancia les causaba un daño concreto, porque dicha vigilancia se consideraba intrínsecamente contraria a las libertades fundamentales.

Es lo que recordaron las agencias europeas de protección de datos cuando se reunieron en diciembre del año pasado: “La identificación biométrica a distancia llevada a cabo en el contexto de las manifestaciones políticas puede tener un importante efecto disuasorio sobre el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales, como las libertades de reunión y asociación y, más generalmente, el principio fundador de la democracia […] Sus efectos graves e irreversibles sobre las expectativas (razonables) de la población de ser anónima en el espacio público socavarían directamente el ejercicio de la libertad de expresión, reunión, asociación y circulación”.

El futuro reglamento sobre inteligencia artificial elimina esta presunción y hay que prepararse para que la policía lance sus acostumbradas alarmas sobre crímenes y criminales para que el reconocimiento facial sea plenamente legal.

En lo sucesivo se invertirá la carga de la prueba y las afirmciones de la policía ganarán otra vez presunción de veracidad, como en la ley mordaza española. El funcionamieto policial siempre es correcto. Si alguien considera que un reconocimiento facial masivo vulnera los derechos fundamentales, deberá demostrarlo.

La pandemia ha permitido las devoluciones en caliente en la frontera entre México y Estados Unidos

Hasta 15.000 migrantes, en su mayoría haitianos, llegaron a hacinarse el fin de semana en un campamento improvisado bajo el puente internacional que une Ciudad Acuña (México) y Del Río (Estados Unidos), una remota ciudad tejana de 36.000 habitantes desbordada por la situación.

Tras días de tensión, agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo reprimieron violentamente ante las cámaras nuevos intentos de cruzar el río. Las imágenes dan a entender que usaron fustas y bridas contra los migrantes en una especie de rodeo trágico para impedir a familias que huyeron del país más pobre de América pisar terreno estadounidense. Algunos llevaban niños en brazos.

“Horribles las imágenes de este lunes», aseveró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien expresó que están muy preocupados por el hecho de que los haitianos estén tomando este camino de emigración irregular.

La directora del Observatorio de Derechos Humanos, Alison Parker, manifestó que “el gobierno de Estados Unidos mostró un total desprecio por el derecho a solicitar asilo cuando envió agentes a caballo con las riendas agitando para controlar y disuadir a esta población migrante mayoritariamente negra”.

“Este tratamiento violento de los haitianos en la frontera es sólo el último ejemplo de políticas fronterizas estadounidenses discriminatorias, abusivas e ilegales que están devolviendo a las personas al daño y al desastre humanitario”, añadió.

Las brutalidad de la Patrulla Fronteriza hacia los emigrantes haitianos mancha severamente las promesas de cambio de la actual Casa Blanca respecto a la gestión de la inmigración irregular, frente a la crueldad inaudita que practicaron sus antecesores. Estados Unidos sigue dando la imagen de país hostil. La indignación de Washington no es suficiente. La Patrulla Fronteriza es un cuerpo federal. Ya no pueden culpar a los republicanos. La anunciada investigación de los hechos debe desembocar en una reforma de una fuerza policial que opera con un inaceptable margen de discreción y falta de supervisión.

Las expresiones de condena no se han traducido en compasión hacia los haitianos. Estados Unidos ha iniciado vuelos de deportación de Texas a Haití, un país que solo ofrece miseria y violencia. Hasta el martes, 523 migrantes habían sido deportados en avión y las autoridades han confirmado que seguirán más vuelos. Estas devoluciones en caliente antes de que los migrantes pidan asilo se hacen por medio de una excusa legal instaurada por Donald Trump que, a raíz de la pandemia, permite rechazar en frontera por riesgo sanitario. Biden la sigue usando.

Cerca de 14.000 migrantes haitianos pueden ser deportados a su país en las próximas tres semanas. Pero deportar familias a un país como Haití “desafía el sentido común y la decencia”, criticó con acierto el demócrata Chuck Schumer. El legítimo objetivo de disuadir la inmigración irregular no se puede perseguir castigando a quienes llegan al final del viaje.

No será la última crisis humanitaria en una frontera que no entiende de presidentes. Ni siquiera es la primera protagonizada por haitianos. Las ciudades fronterizas al norte y al sur de México se están convirtiendo en cárceles al aire libre.

—https://elpais.com/opinion/2021-09-23/brutalidad-fronteriza-en-texas.html

La industria de la guerra en Colombia, su privatización y la contratación de mercenarios

La vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, se quejó recientemente de que su país “no debe ser noticia internacional por un grupo de delincuentes y sicarios”. Respondía así a las recientes revelaciones de que, de los veintiocho asesinos directamente implicados en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, veintiséis eran colombianos, producto de la próspera industria de asesinos mercenarios patrocinados por el Estado.

Los militares colombianos están entrenados por los mejores elementos de las fuerzas armadas estadounidenses y a menudo son contratados para proteger la propiedad privada de las empresas multinacionales, realizar misiones de contrainsurgencia y llevar a cabo operaciones sobre objetivos de alto valor. Estas oportunidades dan a los colombianos una ventaja en el mercado internacional de mercenarios.

Como en el caso del asesinato del presidente haitiano, muchos mercenarios colombianos -a veces llamados “paramilitares”- son miembros retirados de las fuerzas armadas colombianas y a menudo han sido entrenados en Estados Unidos, probados en entornos de combate difíciles como la selva para luchar contra los rebeldes, y han sido previamente miembros de escuadrones de la muerte. No sólo están altamente entrenados en técnicas de asesinato y acostumbrados al terreno abrupto, sino que además suelen ser mucho más baratos que sus competidores mercenarios de otros países.

De los veintiséis colombianos identificados como implicados en el asesinato del presidente haitiano, al menos trece eran ex soldados del ejército colombiano y dos estaban siendo investigados por su participación en crímenes de guerra. Al menos siete de ellos recibieron entrenamiento directo de Estados Unidos, aunque el Departamento de Estado ha sido muy ambiguo sobre lo que se les enseñó exactamente. Varios de ellos tienen vínculos con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, incluido al menos uno estrechamente relacionado con la DEA. Uno de los mercenarios capturados, Manuel Antonio Grosso Guarín, era hasta hace dos años un soldado colombiano, y era un comando experto en operaciones especiales y asignado a realizar operaciones de alto valor estratégico, incluyendo asesinatos.

La empresa que reclutó a estos mercenarios colombianos, CTU Security, con sede en Miami, es propiedad de un empresario venezolano, Tony Intriago, vinculado al presidente colombiano Iván Duque. Intriago ayudó a organizar el “concierto de ayuda” de febrero de 2019 en Cúcuta, en la frontera entre Colombia y Venezuela, con el objetivo de socavar al gobierno venezolano.

Mercenarios colombianos han participado directamente en operaciones en Irak, Afganistán y Venezuela. Decenas de empresas mercenarias con sede en Colombia han sido contratadas por Arabia Saudí para luchar en Yemen. También se exportaron mercenarios colombianos a Honduras para defender los intereses de la tierra y más tarde se descubrió que estaban involucrados en el golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya. De los 3.100 millones de dólares que Estados Unidos gastó entre 2005 y 2009 en operaciones de contrainsurgencia y lucha contra el narcotráfico contratadas de forma privada, las empresas colombianas fueron las principales beneficiarias. Si necesita mercenarios para hacer el trabajo sucio, especialmente de carácter reaccionario, los colombianos son una buena inversión.

La privatización de la guerra

El mercado de mercenarios se desarrolló por primera vez en el marco de la guerra de medio siglo del Estado colombiano contra los insurgentes de izquierda y los activistas sociales. Pero, como reveló el asesinato en Haití, el mercado de comandos mercenarios ha crecido considerablemente en los últimos años. El comandante de las fuerzas armadas colombianas, el general Luis Fernando Navarro, declaró a la prensa al día siguiente del asesinato de Moïse que “no hay normas que impidan el reclutamiento” de mercenarios en el extranjero.

Alentada por la Doctrina de Seguridad Nacional de 2003, Colombia ya había legalizado y apoyado el desarrollo de actores armados no estatales, generalmente controlados por élites económicas como terratenientes, industriales y narcotraficantes. El crecimiento de la industria mercenaria en Colombia coincidió con el crecimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la década de 1990, cuando el gobierno legalizó y luego amplió el Sistema Convivir, una reforma que permitió la creación de fuerzas mercenarias, controladas por las élites económicas y que trabajaban junto a los funcionarios del gobierno, los militares y las unidades de inteligencia.

Los paramilitares mercenarios han sido incluso patrocinados por empresas multinacionales, como Chiquita (antes United Fruit Company), Drummond y Coca-Cola. Hoy en día, los mercenarios participan en la protección de la acumulación capitalista en todo el país, especialmente para las multinacionales del petróleo, el gas y el carbón.

Es bien sabido que los funcionarios del Estado colombiano tienen fuertes relaciones con los grupos mercenarios paramilitares. Se sabe que miles de funcionarios policiales y militares colombianos, así como sesenta miembros del Congreso y siete gobernadores, han apoyado a entidades paramilitares de derecha, y un manual secreto de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos filtrado por Wikileaks en 2014 muestra un importante apoyo de Estados Unidos a comandos paramilitares altamente entrenados para llevar a cabo operaciones tácticas y militares (además de otras tácticas como la censura, las operaciones psicológicas y el uso de recompensas en “operaciones dirigidas a objetivos de alto valor”).

La expansión global de los mercenarios colombianos forma parte de la progresiva privatización de la guerra a escala internacional, de la que Colombia es cabcera en el mundo. En 2014 había aproximadamente 740 empresas de defensa en el país, y en 2018 (tras el acuerdo de paz de 2016) el mercado de defensa estaba valorado en 11.100 millones de dólares, y se espera que alcance los 47.200 millones de dólares en 2024.

Además del apoyo legal y logístico, el Estado colombiano ha alimentado intencionadamente una próspera industria de mercenarios ofreciendo sistemáticamente recompensas por las cabezas de los insurgentes. Las personas que atraviesan los territorios en disputa en las zonas de conflicto son recibidas regularmente por soldados que les ofrecen folletos con los nombres y rostros de presuntos militantes, así como detalles de la recompensa ofrecida por información para “neutralizarlos”.

El uso de recompensas monetarias en la guerra ha sido sistemático durante años, y se intensificó bajo el mandato del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien se dice que reclutó a cientos de miles de informantes pagados como parte de una red de inteligencia controlada por el Estado. Uribe, que procede de una rica familia de terratenientes y sigue siendo el político más influyente de Colombia, fue también uno de los más firmes defensores del uso de mercenarios: su presidencia estuvo marcada por el apoyo a los escuadrones de la muerte, en los que participaron desde miembros de su familia hasta altos cargos de los servicios de inteligencia, la policía y el ejército.

Los incentivos económicos forman parte desde hace tiempo de la estrategia militar del Estado. En un trágico escándalo conocido como “falsos positivos“, se ofrecía dinero y ascensos laborales a soldados y mercenarios que decían haber matado a rebeldes. Se sabe que a veces los soldados han dado estos “falsos positivos” a los mercenarios.

El énfasis en ofrecer recompensas monetarias para aumentar el número de personas asesinadas ha dado lugar a una cultura de abuso dentro del ejército colombiano. Según la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de Colombia, unos 6.400 civiles han sido disfrazados de guerrilleros y acusados falsamente de ser insurgentes comunistas por soldados que esperan beneficiarse del sistema de recompensas. Al menos dos mercenarios implicados en el asesinato del presidente haitiano estaban supuestamente implicados en el escándalo de los falsos positivos como antiguos militares.

El asesinato de Jesús Santrich

En mayo, Jesús Santrich, dirigente de las FARC considerado el insurgente más carismático de Colombia, fue asesinado en territorio venezolano, ya sea por fuerzas oficiales del Estado colombiano o por mercenarios que actúan en nombre del Estado. La cabeza de Santrich tenía un precio de 10 millones de dólares y una recompensa ofrecida por el Estado colombiano. Al anunciar la muerte de Santrich, las FARC publicaron una foto de la mano ensangrentada de Santrich, con el dedo meñique cortado, lo que sugiere que probablemente fue asesinado por mercenarios que esperaban cobrar una recompensa.

Sobre el asesinato de Santrich, un ex militar colombiano convertido en mercenario explicó que incluso antes del anuncio de las FARC-Segunda Marquetalia (grupo de combatientes de las FARC que se negó a desmilitarizarse tras los acuerdos de paz de Colombia de 2016), sus fuentes en las fuerzas armadas nacionales ya le habían confirmado personalmente que Santrich había sido asesinado. Aunque el mercenario colombiano no sabía exactamente quién estaba detrás del asesinato, una explicación probable era que los mercenarios llevaron a cabo el asesinato para cobrar la recompensa por la cabeza de Santrich, ya que la recompensa era muy lucrativa.

Los militares colombianos y los actores mercenarios tienen una relación estrecha y continua, mientras que el uso de mercenarios en el contexto del conflicto armado se ve facilitado por el apoyo y la colaboración del Estado con las fuerzas mercenarias.

El hecho de que recientemente se hayan vuelto a emplear mercenarios en Venezuela tampoco es una sorpresa. Los mercenarios colombianos han sido utilizados durante mucho tiempo en territorio venezolano para socavar los gobiernos de Chávez y Maduro. En 2004, un grupo de 153 paramilitares colombianos fue detenido en una operación acusada de conspirar para asesinar a Hugo Chávez.

Al igual que la empresa con sede en Miami que contrató a los mercenarios colombianos para la operación de Haití, otra empresa con sede en Miami, Silvercorp, fue utilizada en el intento de asesinato del presidente venezolano Nicolás Maduro en 2020. Para esta operación fallida, bautizada como Operación Gedeón, se utilizó el territorio colombiano como base de operaciones y ruta de preparación. Situados en el norte del país, donde han abundado los paramilitares patrocinados por el Estado, estos mercenarios situaron sus campos de entrenamiento cerca de las bases militares colombianas y estadounidenses, y luego lanzaron su operación desde pistas de aterrizaje, ríos y costas colombianas.

Después de haber observado y entrevistado a los rebeldes colombianos en sus territorios rurales y montañosos, me parece inconcebible que un grupo armado pueda establecer campos de entrenamiento de mercenarios durante un largo periodo de tiempo y luego planear el asesinato de un presidente extranjero sin la aceptación o el apoyo de las instituciones del Estado.

Todo por la pasta

Colombia ha sido ampliamente condenada internacionalmente tras invadir abiertamente el territorio ecuatoriano en 2008 para asesinar al dirigente de las FARC, Raúl Reyes, operación en la que participó uno de los mercenarios de Haití. Tratando de evitar las repercusiones de tales intervenciones militares, Colombia ha tendido desde entonces -como en el caso del asesinato de Santrich- a utilizar mercenarios como apoderados para dar a la agresión militar la cobertura de una negación plausible.

Los exmilitares colombianos no sólo son empleados como mercenarios por su amplia formación y experiencia en combate, sino que también hay un motivo económico subyacente. El reclutamiento forzoso de colombianos pobres y una fuerza militar activa de casi trescientos mil hombres crea un suministro constante de soldados retirados desesperados que luchan por encontrar un empleo con escasas o nulas habilidades transferibles en la precaria economía colombiana (cerca de la mitad de la mano de obra colombiana tiene un empleo informal). Entre diez y quince mil militares se retiran cada año, lo que hace de estos veteranos “un mundo muy difícil de controlar“, según el coronel John Marulanda, presidente de una asociación colombiana de militares retirados.

Con sueldos de sólo unos 200 dólares al mes, los soldados colombianos pueden ganar mucho más trabajando como mercenarios para el sector privado, mientras que la desesperación de los veteranos colombianos altamente capacitados permite a los contratistas ofrecer sueldos más bajos que los mercenarios de formación similar en países como Estados Unidos. Según el New York Times, los contratistas militares privados se dirigen explícitamente a los antiguos soldados en Colombia, y las “grandes ofertas, con buenos salarios y seguros, han llamado la atención de nuestros mejores soldados“, animando a muchos a dejar el ejército, según Jaime Ruiz, presidente de la Asociación de Funcionarios Retirados de las Fuerzas Armadas de Colombia.

Como a los soldados colombianos se les encarga habitualmente la protección de la propiedad privada como parte de sus responsabilidades oficiales, los soldados retirados también tienen la ventaja de haber trabajado ya estrechamente con empresas privadas y con el tipo de intereses que conforman el sector militar privado. Los grupos de trabajo militares han sido diseñados y dedicados exclusivamente a la protección de las multinacionales del petróleo y el carbón, y los altos cargos que dirigen estas operaciones han sido acusados formalmente de subcontratar asesinatos a paramilitares mercenarios, algunas de estas acusaciones proceden incluso del propio ejército.

También siguen existiendo estrechas relaciones entre las empresas, las asociaciones empresariales y el Ministerio de Defensa Nacional, como se desprende de las entrevistas con los dirigentes empresariales. Por ejemplo, gracias a la colaboración con las empresas de autobuses colombianas, el ejército nacional puede identificar los movimientos de cada persona en el país y los lugares y horas de salida y llegada, lo que obliga a los guerrilleros urbanos a viajar con identidades falsas.

Los mercenarios colombianos, y no el Estado colombiano, pueden haber estado directamente implicados en el asesinato del presidente haitiano. Pero el desarrollo de la industria mercenaria del país sólo puede entenderse como íntimamente ligado al apoyo político del Estado a los actores paramilitares y mercenarios. El asesinato del presidente haitiano está inextricablemente ligado a una historia mucho más profunda de privatización de la guerra en Colombia. En Haití y en todo el mundo, estamos viendo ahora los amargos frutos de esta exportación patrocinada por el Estado.

<p style=»font-size: x-small;»>Oliver Dodd https://jacobinmag.com/2021/07/colombia-mercenary-industry-haitian-coup-assassination-president-jovenel-moise-right-wing-paramilitaries-retired-armed-forces</p>

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