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Categoría: Represión (página 25 de 66)

Francia prepara campos de concentración para internar a los apestados de cualquier clase

El gobierno francés ha presentado un proyecto de ley de pandemias ante la Asamblea Nacional que confirma un postulado fundamental de la historia: toda pandemia trae consigo un estado de guerra. A su vez, el estado de guerra trae campos de concentración para encerrar a los disidentes e insumisos.

En esta pandemia los campos de concentración empezaron en Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Ahora la experiencia se quiere extender a otros países y se quiere normalizar para evitar el confuso espectáculo de restricciones sanitarias, toques de queda, pasaportes de vacunas, confinamientos…

En Francia el proyecto de ley 3714, presentado el martes, impone un régimen permanente de gestión de las emergencias sanitarias. Se llama “carta blanca” o “patente de corso”. La salud ha acabado siendo un pretexto para liquidar los derechos y libertades fundamentales.

En el cuadro de Delacroix, la libertad guiaba al pueblo. Ahora dicen que la libertad está sobrevalorada, o que es burguesa. Antes los revolucionarios gritaban “¡Libertad o muerte!”. Ahora algunos sólo se cuidan de su salud; tienen miedo a la muerte.

El gobierno quiere que el proyecto se tratamite por la vía rápida, limitando el estorbo de los debates parlamentarios, que a veces atraen la atención de la población hacia cuestiones inconvenientes, como ésta.

El texto se ha estado preparando durante mucho tiempo. El gobierno lleva un año y medio pidiendo poderes excepcionales para afrontar la “crisis” porque, en medio de la histeria creada, el viento es favorable para introducir este tipo de leyes.

Si el gobierno pretende normalizar la ley marcial con pretextos sanitarios es porque la maniobra ha salido perfecta en casi todos los países. La reacción popular ha comenzado muy tarde y aún no tiene la amplitud necesaria para hacer retroceder los planes establecidos y otros peores que tienen en cartera. Por lo tanto, en el futuro seguirá habiendo pandemia y pretextos parecidos para domesticar a amplios sectores de la población y mantenerlos encerrados (en sus casas o en campos de concentración).

Incluso en países, como España, los seudoprogres han aplaudido con las orejas medidas atroces como el internamiento de 300 jóvenes en Mallorca sin ningún tipo de motivo, un crimen que no deberemos olvidar en lo sucesivo, porque indica el grado de complicidad alcanzado.

En Francia el gobierno podrá imponer el “estado de crisis sanitaria” y, por decreto, las libertades quedan en suspenso hasta que el gobierno quiera. El Ministro de Sanidad puede ordenar “la colocación y el mantenimiento en aislamiento de las personas afectadas o contaminadas”, o susceptibles de estarlo.

Pero eso no es todo. El Primer Ministro tiene las siguientes facultades:

  1. Puede prohibir la circulación de personas y vehículos y regular el acceso y las condiciones de uso de los medios de transporte
  2. Puede prohibir que las personas salgan de sus domicilios
  3. Puede ordenar el cierre temporal y regular la apertura, incluidas las condiciones de acceso y presencia, de una o varias categorías de establecimientos abiertos al público, así como de lugares de reunión, garantizando el acceso de las personas a los bienes y servicios esenciales
  4. Puede prohibir las reuniones en la vía pública o en un lugar abierto al público, así como las reuniones de cualquier tipo
  5. Puede adoptar cualquier otra medida que limite la libertad de empresa
  6. Puede supeditar la circulación de las personas, su acceso a los medios de transporte o a determinados lugares, así como el ejercicio de determinadas actividades, a la presentación de los resultados de una prueba de detección que establezca que la persona no está afectada o contaminada, o a la realización de un tratamiento preventivo, incluida la administración de una vacuna, o de un tratamiento curativo.

El artículo L 3131-12 del Código de Salud Pública especifica el régimen de “colocación” de las personas, una medida que puede tener lugar, a elección de los interesados, “en su domicilio o en un alojamiento adecuado”.

El gobierno también se arroga el derecho de confinar a las personas “susceptibles de estar contaminadas” en un alojamiento durante quince días sin que consultar a los jueces. No puede quedar más claro que los parlamentos ya no pintan nada y los jueces tampoco.

En cuanto a la prensa, es bien sabido que publica al dictado de lo que le dicen sus amos de las finanzas.

Sólo nos quedan las calles.

11 detenidos en Munich durante una manifestación contra el pasaporte de vacunas

Al menos 11 personas han sido detenidas en los fuertes disturbios y enfrentamientos con la policía durante una protesta que ha congregado a cerca de 5.000 personas en las calles de Múnich para protestar contra las medidas restrictivas impuestas en el país.

Así lo ha indicado la policía de Múnich, que ha tenido que usar gas pimienta y porras para dispersar a los manifestantes, que habrían cometido al menos catorce delitos.

Asimismo, se habrían producido varias agresiones a miembros de la policía, aunque de momento no se ha detallado quiénes son los responsables ni de qué manera ocurrieron.

Los manifestantes, que ya habían cancelado una manifestación, se habían puesto en contacto por mensajería instantánea para dar “un paseo espontáneo” por la ciudad, lo que ha derivado, a última hora de la noche, en una gran protesta en el centro de la capital de Baviera.

La policía de la ciudad ha informado que los manifestantes, en un primer momento, han ignorado los llamamientos a dispersarse, aunque finalmente lo han hecho alrededor de las 21.30 horas (hora local), con pequeños grupos que todavía permanecían en la ciudad.

Por otro lado, otra manifestación con cerca de 160 personas, que se oponían a la concentración registrada originalmente, ha transcurrido con normalidad.

Austria contrata a cazarrecompensas para que persigan a los que se nieguen a vacunarse

La carga de hacer cumplir las multas que los austriacos no vacunados tendrán que pagar como parte de su castigo, recaerá en sus empresas, lo que requerirá un nuevo ejército de cazarrecompensas para garantizar que se cumpla la venganza.

El Ayuntamiento de Linz, una población de 200.000 habitantes, ofrece 2.774 euros al mes durante 14 meses para perseguir y multar a los que no se vacunen lo que supone unos ingresos anuales de 38.863 euros (*).

La ciudad tiene una tasa de vacunación relativamente baja, del 63 por ciento.

El papel de los matones será comprobar que quienes no se vacunen, paguen la multa efectivamente.

El trabajo incluye, entre otras cosas, la creación de órdenes de busca y captura, así como la tramitación de recursos. Los matones deben ser resistentes y estar dispuestos a hacer muchas horas extras.

Estos cargos parapoliciales sólo están abiertos a los ciudadanos austriacos, que deberán estar vacunados contra el covid o haberse recuperado totalmente de él.

En Austria las personas no vacunadas podrían verse encarceladas durante un año en virtud de una nueva ley administrativa que les obliga a pagar los gastos de su propio encarcelamiento.

Los austriacos que no se vacunen antes de febrero se enfrentan a multas de hasta 7.200 euros por desobediencia, y los que se nieguen a pagar también se enfrentan a hasta 12 meses de cárcel.

(*) https://www.heute.at/s/linz-sucht-impfpflicht-sheriff-zahlt-2774-im-monat-100179971

La criminalización de la pobreza en Colombia, donde el teror policial no tiene límites

Habitamos el país del miedo y los desconciertos, de las inequidades sociales y las masacres, de la corrupción y otras desdichas. El gobierno de Iván Duque, al que poco le falta para extinguirse, puede ser el peor de los últimos tiempos. Ha estigmatizado y criminalizado con saña la protesta social, y, como si fuera poco, permitido en la violenta represión a las expresiones masivas de malestar la presencia asesina de civiles que disparan así no más a la minga indígena y a otros manifestantes.

El 9 y 10 de septiembre de 2020 fue tiempo de masacre policial. Tras el asesinato de Javier Ordóñez, que se erigió en un símbolo de los caídos por la desaforada brutalidad oficial, la protesta en contra de los abusos de la fuerza pública la reprimieron a balazos. Una reciente relatoría independiente organizada por la ONU, investigación solicitada por la Alcaldía de Bogotá, señaló que en aquellas fechas la policía asesinó a 11 jóvenes.

Tras el crimen de Ordóñez, erigido como el George Floyd criollo, el descontento subió de temperatura. La indignación se hizo sentir y entonces la respuesta a los reclamos fue la bala oficial y también la de algunos civiles. El uso desmedido de la fuerza (así lo calificó la comisión) para conjurar el descontento popular derivó en el asesinato de jóvenes en Bogotá y Soacha. Los agentes se “encarnizaron” contra muchachos de sectores populares.

Hubo, según el informe, una “criminalización de la pobreza de parte de la fuerza pública” y una demostración de diferentes formas de violencia. Ante el estallido social, la respuesta fueron los disparos y no hubo autoridad política, ni ninguna potestad de gobierno para impedir el desafuero de la policía. Ardía Bogotá y las redes sociales, en un clamor desesperado, advertían: “Nos están matando, policías disparando”.

Esos días de incendios de CAI, de abusos de autoridad, de rabia colectiva, tuvieron momentos de largas tristezas y dolores, sobre todo para los familiares de los baleados, de los detenidos arbitrariamente, de los heridos. La relatoría, según lo publicado por El Espectador la semana pasada, da cuenta de diversos momentos de alta tensión, como el testimonio de un muchacho, herido en un brazo y una pierna, que presenció la agonía de un amigo de barrio, Jáider Fonseca, acribillado en inmediaciones del parque de Verbenal.

Esta investigación, cuestionada por el mindefensa Molano, que ha dicho que no se trató de una “masacre policial”, y por la vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, da cuenta de lo sucedido con las víctimas, como el caso de un joven venezolano, Anthony Estrada Espinosa, que “soñaba con su propio servicio como reparador de tecnología y encontró la muerte en Soacha por la bala que disparó un patrullero”.

La relatoría documentó los asesinatos, las heridas de por lo menos 75 personas por arma de fuego, 43 heridos por armas cortopunzantes, 187 por otro tipo de armas y 216 policías heridos. Y se podría inferir que no se trató de un “lunar” o de la intervención de “manzanas podridas”, sino de una acción policial de desprecio por la vida y, como en ciertos casos, crueldad sin límites, como sucedió con el domiciliario de 26 años Cristian Camilo Hernández, muerto el 9 de septiembre y cuya familia se enteró por las noticias de TV.

“Su hermana Lina alcanzó a abrazarlo mientras agonizaba. Duró media hora abrazada a su cuerpo. ‘Deje de chillarle a ese vándalo, usted debe ser igual, unos ñeros’, decían los policías. Otro pasó y lo escupió. Cristian recibió un disparo en la frente y duró dos horas tirado en la calle”, narra El Espectador citando la relatoría.

Los familiares de las víctimas no solo esperan la reparación y que la institución policial pida perdón por los crímenes, sino que haya justicia. Y, ante todo, como lo expresó el padre de uno de los muchachos asesinados (Freddy Mahecha Vásquez), la policía debe reconocer que “las víctimas del 9 de septiembre no eran vándalos, sino jóvenes trabajadores llenos de sueños”.

La relatoría, que ha puesto en evidencia la crueldad y bestialidad de la policía en aquellas jornadas, le pide a la institución que realice un acto de reconocimiento de responsabilidades y pida perdón por los abusos cometidos. “Un gesto que aumentaría su legitimidad si es acompañado por el presidente de la República”, dice.

Esas fechas funestas, en las que las fuerzas oficiales asesinaron manifestantes, son un testimonio más de nuestra historia sangrienta. Un país de masacres en distintos tiempos y circunstancias, como la de las bananeras en 1928 o la de Santa Bárbara en 1963, cuando el ejército asesinó a 13 trabajadores de Cementos El Cairo, que estaban en huelga.

La investigación determinó que la masacre se produjo por “la ausencia de una orden política y operativa de no utilizar las armas de fuego contra los manifestantes”. Nada raro en un país donde sectores retardatarios proclaman: “Plomo es lo que hay y plomo es lo que viene”.

Reinaldo Spitaletta https://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/masacre-policial/ar-AAS0AsC

El Tribunal Superior de Baja Sajonia anula el pasaporte de vacunas

El jueves el Tribunal Administrativo Superior de Baja Sajonia anuló las restricciones sanitarias en los comercios minoristas y establecimietos públicos. Los propietarios de toda Alemania habían presentado demandas judiciales para oponerse a las restricciones sanitarias.

Las restricciones sanitarias restringen gravemente el acceso de las personas sin pasaporte de vacunas, que ya no pueden entrar en muchas tiendas, restaurantes y eventos culturales.

Un tribunal de Baja Sajonia paralizó la aplicación de la normativa sobre el acceso al comercio minorista. El Tribunal argumenta que las restricciones son discriminatorias.

“La sentencia de Baja Sajonia demuestra claramente que la normativa sobre 2G [restricciones sanitarias] no es una garantía legal para gran parte del sector minorista”, afirma Stefan Genth, director general de la Asociación Alemana de Comercio.

Genth espera que otros estados federales en los que se han impugnado las restricciones sanitarias sigan el ejemplo de Baja Sajonia.

“Otros gobiernos estatales deberían ahora también tenerlo en cuenta, evitar imponer cargas injustificadas al comercio minorista y no esperar a que sus ordenanzas vuelvan a ser recogidas por los tribunales”, dice la Asociación en un comunicado.

Desde que se impusieron las restricciones sanitarias al sector minorista a principios de este mes, los comerciantes se han quejado de una fuerte caída de las ventas y del mal momento en que se han impuesto las restricciones, en pleno periodo navideño.

En muchas tiendas, incluidas las de moda y electrónica, sólo se permite la entrada a las personas con el pasaporte de vacunas.

Corea del Sur rastreará a los apestados con técnicas de ‘inteligencia artificial’

El mes que viene Corea del Sur pondrá en marcha un proyecto piloto para utilizar la “inteligencia artificial”, el reconocimiento facial y miles de cámaras de vídeovigilancia para rastrear a los apestados, es decir, a aquellos que han dado positivo en una prueba coronavirus y a sus contactos.

El proyecto está financiado con fondos públicos y se pondrá en marcha en Bucheon, una de las ciudades más densas del país a las afueras de Seúl.

El sistema utiliza algoritmos de “inteligencia artificial” y técnicas de reconocimiento facial para analizar las imágenes recogidas por más de 10.820 cámaras de vídeovigilancia y rastrear los movimientos de un apestado, cualquier persona con la que haya estado en contacto cercano con ella y si lleva mascarilla.

Corea del Sur ya cuenta con un sistema de rastreo de alta tecnología que obtiene datos de tarjetas de crédito, datos de localización de teléfonos móviles e imágenes de circuito cerrado de televisión, entre otras informaciones personales.

Con menos recursos se impone un control más estrecho. En su solicitud de financiación pública para el proyecto piloto de finales de 2020, el alcalde de Bucheon, Jang Deog-cheon, argumentó que este sistema facilita la vigilancia, el seguimiento y el control social.

La normativa establece que los pacientes deben dar su consentimiento para que se utilice el rastreo por reconocimiento facial, pero incluso si no dan su consentimiento, el sistema puede rastrearlos utilizando la forma de su cuerpo y su ropa, dijo el funcionario.

Las técnicas policiales llegan a los hospitales. En Tailandia, el hospital Siriraj Piyamaharajkarun ha instalado un sistema de reconocimiento facial sin contacto de la empresa NEC Thailand para su proceso de registro. El sistema cubre los mostradores de llegada de pacientes al hospital y otros puntos de contacto para facilitar un registro más rápido y preciso.

Gracias a la pandemia, la vigilancia masiva mediante el reconocimiento facial se está extendiendo. El gobierno de Seúl ha firmado nuevos contratos para ampliar la vigilancia a otros terrenos, más allá de la sanidad, como las guarderías.

Como ya hemos informado en otras entradas, Singapur está probando robots que patrullan las calles y reprenden a los residentes que infringen las medidas sanitarias y tienen un “comportamiento social indeseable”.

Esta herramienta se suma a otras técnicas de vigilancia. Las grandes capitales cuentan con un gran número de cámaras de vigilancia, papeleras y farolas equipadas con equipos de reconocimiento facial.

En Francia, la ley sobre «responsabilidad penal y seguridad interior» prevé autorizar los drones policiales. Las imágenes captadas por esos artefactos serán analizadas por un programa informático de reconocimiento facial.

—https://www.reuters.com/world/asia-pacific/skorea-test-ai-powered-facial-recognition-track-covid-19-cases-2021-12-13/

Fracasa el intento del gobierno ruso de imponer los pasaportes de vacunas

El Ministerio de Transportes ruso ha decidido retirar de la primera lectura su proyecto de ley sobre pasaportes sanitarios en el transporte y seguir trabajando en él. Como bien señala el presidente de la Duma, Viacheslav V. Volodin, es consecuencia del amplio rechazo popular.

El otro proyecto de ley, relativo al acceso a los comercios y espacios sociales (restaurantes, bares, cines, teatros, etc.) sigue en el orden del día. La lucha continúa, pero la balanza ya ha cambiado.

La introducción por parte del gobierno de dos proyectos de ley de pasaportes sanitarios, uno relativo al acceso al transporte y otro a los espacios colectivos, ha provocado una reacción popular de una magnitud que el gobierno no esperaba. El presidente de la Duma forzó el debate público, tanto enviando los proyectos de ley a las regiones, como pidiendo a la población que se expresara, lo que hicieron criticando ambos proyectos de ley muy claramente.

Putin rompió el silencio para, sin cuestionar el principio de la utilización de los pasaportes sanitarios en la calle, pedir que se elaboren mejor ambos textos, con el fin de encontrar un equilibrio entre la seguridad y los derechos de las personas.

El Ministerio de Transportes ha atendido este pequeño retroceso presidencial, al menos en parte, comprometiéndose a seguir trabajando para mejorar el proyecto de ley:

“Sin esperar a que finalice el procedimiento oficial de preparación para el examen del proyecto en primera lectura, el Ministerio de Transportes mantuvo conversaciones con los diputados del comité competente de la Duma, con expertos, con empresas de transporte y con organizaciones sociales. Al final, se decidió seguir trabajando en el proyecto de ley”.

El Gobierno, se seguirá trabajando en el proyecto de ley sobre los pasaportes sanitarios en el transporte, pero el relativo al acceso al espacio social será examinado por los diputados, según lo previsto, a mediados de diciembre.

Más bien parece una tregua que una victoria, pero algo es algo.

Volodin ha anunciado hoy que los diputados votarán la retirada del proyecto de ley sobre del orden del día y ha recordado que es el resultado de la opinión expresada por los ciudadanos y sus preocupaciones.

Como el rechazo popular va mucho más allá de los pasaportes sanitarios en el transporte, ya que se refiere, en general, al principio de condicionar el acceso a los lugares públicos a la presentación de un pasaporte, sería bueno que el segundo proyecto de ley se retirara también, no sólo del orden del día, sino que se devolviera al gobierno.

De momento eso no se ha logrado.

—https://tass.ru/obschestvo/13181175

Un manifestante muerto y más de 600 detenidos en una semana de protestas en Túnez

Un manifestante ha muerto y más de 600 han sido detenidos desde el lunes en Túnez, donde han estallado movilizaciones y protestas durante varias noches consecutivas, según el portavoz del Ministerio del Interior, Jalifa Chibani, que detalla los enfrentamientos que se han producido entre la policía y los jóvenes en varias localidades.

Los saqueos y disturbios nocturnos han obligado al ejército a desplegarse en torno a muchos bancos, oficinas fiscales y otros edificios oficiales.

El miércoles, 328 personas fueron detenidas por robos, saqueos, incendios y cortes de carreteras. Esto eleva a más de 600 el número de personas detenidas desde el lunes. El martes ya habían sido detenidas 237 personas, y 44 el día anterior.

Los disturbios estallaron el lunes, con manifestaciones de lucha contra el paro y la carestía de la vida, que se convocan principalmente por la tarde y la noche, aunque también se han producido algunas manifestaciones pacíficas durante el día.

El movimiento de protesta contra el paro y el aumento de los precios fue lanzado a principios de este año por la campaña “Fech Nestannew”. Los manifestantes se concentraron a última hora de la tarde en Túnez para exigir la liberación de los manifestantes detenidos.

Túnez lleva más de dos años en estado de emergencia -medida adoptada tras una serie de atentados yihadistas- y la policía tiene poderes excepcionales.

El miércoles por la noche, se registraron enfrentamientos en la ciudad noroccidental de Siliana, y en Kasserine, Thala y Sidi Bouzid, en el centro marginal. El jueves varias decenas de parados se concentraron en el centro de Sidi Bouzid, una ciudad pobre del centro del país.

También se produjeron refriegas en varias zonas de Túnez y en Tebourba, a 30 kilómetros al oeste de la capital, donde un hombre murió en los enfrentamientos del lunes por la noche.

La principal comisaría de Thala fue incendiada y 21 policías resultaron heridos en todo el país el miércoles.

Los servicios ferroviarios fueron cancelados en algunas zonas después de que un tren fuera atacado en los suburbios del sur de Túnez el miércoles por la noche, según los medios de comunicación locales.

Para mejorar el poder adquisitivo de los ciudadanos, la patronal Utica anunció que había adelantado la fecha de las rebajas 10 días, al 20 de enero, en consulta con el Ministerio de Comercio.

Tras varios años de estancamiento económico y de contrataciones masivas en la administración pública, Túnez, enfrentado a importantes dificultades financieras, obtuvo en 2016 un nuevo préstamo del Fondo Monetario Internacional, de 2.400 millones de euros en cuatro años. Este importe se libera en varios tramos a cambio de un programa de reducción del déficit.

El dinar se ha devaluado en los últimos meses frente al dólar, la inflación superó el 6 por cien a finales de 2017 y el presupuesto de este año prevé nuevos impuestos y subidas del IVA que aumentarán aún más el coste de la vida.

La pandemia ha aumentado la tasa de pobreza, del desempleo y el analfabetismo, sobre todo entre los jóvenes.

Los pasaportes de vacunas son un mecanismo de presión para que la población se vacune a la fuerza

El Instituto Gamaleya es uno de los mayores centros de investigación científica del mundo. Fue creado en tiempos del zarismo y desde 1949 lleva el nombre de un reputado virólogo soviético que empezó trabajando con Pasteur en París.

La URSS lo nacionalizó en 1919, aunque hoy, como las demás instituciones científicas, tiene una doble naturaleza: es un departamento de los Ministerios rusos de Sanidad y Defensa, y está financiado por un fondo de inversiones, público y privado a la vez, civil y militar a la vez…

Actualmente está dirigido por Alexander Gintsburg y fue la primera institución que patentó una vacuna contra el coronavirus que los medios occidentales se han dedicado a denostar porque no había mostrado los pertinentes ensayos clínicos, algo que es común a todas las demás.

Además de un “experto” al uso, Gintsburg es un personaje especialmente turbio, que ha realizado declaraciones absurdas sin morderse la lengua. “Sigo insistiendo en que es necesario no sólo introducir los códigos QR lo antes posible, sino con su ayuda delimitar estrictamente las posibilidades de interacción entre los vacunados y los no vacunados”, dijo ayer.

Siendo judío, debería haber recordado lo que supone la segregación de las poblaciones por el color de la piel, la confesión religiosa o los tratamientos médicos recibidos.

Gintsburg también reiteró la necesidad de observar las medidas de seguridad, en particular el uso de mascarillas. “La mascarilla protege principalmente contra las personas no vacunadas, que no tienen anticuerpos protectores. Y el uso de mascarillas por parte de los vacunados evita la transmisión del patógeno de la persona vacunada, que no sabe que es portadora, a la no vacunada”, dijo.

En octubre del año pasado Rossiyskaya Gazeta le entrevistó: “¿Por qué no lleva Usted mascarilla?”, le preguntó. La respuesta fue: porque “estoy vacunado. Tengo un título alto de anticuerpos. Estoy completamente protegido y no soy peligroso en absoluto. Todos nuestros niños y niñas, todos los empleados están vacunados. Y lo han sido durante mucho tiempo” (*).

Como se ve, es una contradicción típica de esta pandemia. Una vez dicen una cosa y luego dicen la contraria. La ciencia cambia de la noche a la mañana y se aprovechan de que ya nadie se acuerda de lo que decían los “expertos” al principio de la pandemia sobre las mascarillas, sobre aplanar la curva, sobre la inmunidad de rebaño, etc.

Las mascarillas se contradicen con la segregación de las personas. Si aíslas a una parte de la población (vacunada) de la otra (no vacunada), las mascarillas dejan de ser necesarias. Pero este tipo de contradicciones, que en realidad son estupideces, resultan carcterísticas de la doctrinas seudocientíficas corrientes: los vacunados transmiten virus a pesar de las inoculaciones y a pesar de las mascarillas, y lo transmiten exactamente igual que quienes no se han vacunado y no llevan tampoco mascarilla.

Si las vacunas funcionan, no se necesitan pasaportes sanitarios y si no funcionan tampoco.

Si las mascarillas funcionan, no se necesitan pasaportes sanitarios y si no funcionan tampoco.

La diferencia es que en Rusia suelen ser tan directos que es un placer. El alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, ha dicho: “Hay que entender que los códigos QR se introducen para que la gente se acostumbre poco a poco a que se tiene que vacunar”.

En efecto, los pasaportes de vacunas son un mecanismo de presión para que la población se vacune. Esa es su única utilidad: que las personas hagan dejación de sus derechos y pasen por el aro.

Para cualquier Estado del mundo que trata de imponer la vacunación, es intolerable y hasta subversivo que haya quien desatienda los consejos y recomendaciones. Es lógico que no hagan caso de un político, porque nadie lo hace, ni de un periodista porque miente. Lo inaceptable es que no hagan caso tampoco de un “experto”.

Por lo tanto, no se puede dejar que una persona no vacunada circule por las calles, porque ridiculiza al Estado y, sobre todo, deja en evidencia a los mansos que han claudicado a las presiones.

Todo el mundo tiene que vacunarse, porque sin ello, ¿cómo van a conseguir un pasaporte de vacunas? Y si no tienen un pasaporte de vacunas, ¿cómo se acostumbrarán a que se tienen que vacunar?

(*) https://rg.ru/2020/10/01/aleksandr-gincburg-vozbuditel-koronavirusa-ochen-kovaren.html

Sólo por la fuerza podrán imponer los pasaportes de vacunas en Rusia

La fuerza y profundidad de la oposición popular a la introducción de los pasaportes de vacunas en Rusia es cada vez mayor. No se trata sólo de reacciones en las redes sociales, sino, lo que es mucho más importante, en la vida real y cotidiana.

Las muestras de rechazo a los pasaportes de vacunas no remiten. Se habla mucho de la reacción política de los diputados comunistas, pero sólo refleja la posición de la población. Dos ejemplos para ilustrar un fenómeno de rechazo, cada vez más extendido.

En Barnaul, el centro administrativo de la región de Altai, los centros comerciales han decidido por su cuenta, enfrentarse abiertamente al decreto del gobernador local, no comprobar los pasaportes de vacunas, no sólo en la entrada, sino tampoco en las tiendas de los centros en cualquier comercio. No sólo lo hacen de facto, sino que además lo exhiben y así lo afirman con carteles anunciadores.

En Moscú, el rector de la Universidad de Ciencias Técnicas de Baumanka, una de las más renombradas de Rusia, ha introducido los pasaportes de vacunas para los estudiantes como si fuera un signo de progresismo. El Ministerio de Investigación no quiso asumir la responsabilidad de una medida tan impopular y el 2 de noviembre aprobó un decreto en el que ordenaba a los directores de los centros de enseñanza superior que utilizaran las recomendaciones de Rospotrebnadzor, que no son actos normativos, para decidir por sí mismos cómo “luchar contra el coronavirus”.

Los estudiantes de Baumanka consideraron que los pasaportes de vacunas atentaban contra su dignidad y se rebelaron contra ellos. La revuelta incluyó tanto a los estudiantes vacunados como a los no vacunados.

La semana pasada, tras una reunión con padres y alumnos, el rector prometió anular la segregación de los estudiantes en función de los pasaportes de vacunas y permitir el acceso de todos a la enseñanza superior.

El conservatorio de música, que también tuvo esa tentación, la anuló aún más rápidamente. Pero lo destacable es que la reacción de profesores y alumnos fue decisiva.

En Rusia la introducción de los pasaportes de vacunas sólo la podrá hacer el gobierno por la fuerza. Entonces hay que mirar arriba porque se trata de un medida puramente política.

Putin actúa según su costumbre. Su discurso se ha vuelto muy cauto. Se ha reunido con los miembros del Consejo de Derechos Humanos, que se preocupan por los detalles técnicos de la medida, sin cuestionarla en absoluto. La posición de Putin es parecida:

“Debemos ser muy cuidadosos a la hora de adoptar estas decisiones. Antes de adoptar restricciones en el uso de los medios de transporte, tenemos que entender a qué conducirá esto. Y comprobar si el sistema de transporte está preparado, para no limitar los derechos de la gente, pero al mismo tiempo garantizar la seguridad y proteger la salud de estas personas, que tanto nos preocupan”, ha dicho Putin para no decir nada.

Restringir el acceso a los transportes sin vulnerar los derechos de las personas es imposible, imponer pasaportes de vacunas para acceder a los espacios públicos es -en sí misma- una segregación y, por lo tanto, una vulneración de los derechos de las personas, que absolutamente nada puede justificar.

Putin en estado puro. Su cautela es un síntoma de que en el Kremlin no las tienen todas consigo, sobre todo por la rotunda oposición popular.

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