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Categoría: Represión (página 23 de 66)

Tras las protestas populares, el gobierno checo abandona los planes de vacunación obligatoria

La República Checa ha desechado los planes de vacunación obligatoria. El miércoles el Primer Ministro, Petr Fiala, anunció que el nuevo gobierno del país abandonada los planes del gobierno anterior de introducir vacunas obligatorias para los ancianos y los que ejercen determinadas profesiones.

“No queremos ahondar en las fisuras de la sociedad”, anunció Fiala en una rueda de prensa. Se había previsto que los mayores de 60 años y el personal sanitario estuvieran obligados a vacunarse a partir del mes de marzo. Sin embargo, las órdenes ya no seguirán adelante, y muchas personas de la sociedad checa e internacional han expresado su alivio.

Fiala subrayó que el gobierno sigue considerando que la vacunación es la forma más eficaz de hacer frente al coronavirus, pero dijo que el gobierno no obligará a los ciudadanos a cumplirla. El decreto de vacunación obligatoria había sido introducido por el anterior gobierno dirigido por el ANO.

Aunque la tasa de vacunación de la República Checa es superior a la de otros países de Europa Central y Oriental, se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea. La tasa de vacunación del país es actualmente del 64 por cien, frente al 56 por cien registrado en septiembre.

En un país de 10,7 millones de habitantes, 6,7 millones se consideran totalmente vacunados. Los informes indican que sólo 2,8 millones de personas en la República Checa han recibido una vacuna de refuerzo.

El nuevo ministro de Sanidad checo, Vlastimil Valek, declaró que la vacunación obligatoria era “un sinsentido desde el principio”.

La decisión de suprimir la obligatoriedad de las vacunas se produjo tras el revuelo causado por los planes. El 9 de enero, miles de personas se manifestaron en Praga contra la imposición, marchando por la capital para protestar contra las vacunas obligatorias para determinados grupos y profesiones.

Los manifestantes se reunieron en el centro de la ciudad para cuestionar públicamente la eficacia de las vacunas actuales y rechazar la vacunación de los niños. Recorrieron la capital coreando “Libertad, libertad”.

Ese fin de semana se produjeron protestas similares, y el sábado 8 de enero hubo manifestaciones más pequeñas en varias ciudades checas. Las manifestaciones fueron en respuesta a la orden del gobierno anterior, a principios de diciembre, por la que se obligaba a vacunar a los mayores de 60 años y a los que ejercían una serie de profesiones, como el personal médico, los policías, los estudiantes de medicina y los bomberos.

En diciembre, el gobierno del Primer Ministro Andrej Babis fue sustituido por otro formado por cinco partidos que ganaron las elecciones parlamentarias de octubre, dirigido por el Primer Ministro Petr Fiala. El nuevo gobierno manifestó su oposición a las vacunaciones forzosas para las personas mayores y se mostró dispuesta a anularlo, pero antes no descartó la vacunación obligatoria para algunos, en función de la evolución de la pandemia.

El gobierno ha anunciado su decisión antes de lo que algunos esperaban, ya que los informes preveían que anunciaría su decisión a mediados de febrero.

https://gript.ie/nonsense-from-the-start-czech-republic-ditches-plans-to-mandate-covid-vaccines/

Israel ensaya sus técnicas de vigilancia total en la población palestina

La policía israelí ha estado utilizando el programa espía Pegasus para vigilar ilegalmente a la población, según informó el martes el diario Calcalist (1). La aplicación puede controlar los teléfonos, extraer información o intervenirlos, todo ello de forma casi indetectable.

El programa se justificó porque era necesario para detectar a “terroristas y delincuentes”, pero la diana es el conjunto de la población. Los vigilantes rastrearon 50.000 números de teléfono, entre ellos los de periodistas, jefes de Estado, abogados, activistas y políticos de diferentes países del mundo.

Los que introducen Pegasus en los móviles capturan una gran cantidad de información que les permite chantajear a los usuarios. Según Calcalist, el espionaje en Israel se dirigió esencialmente a los opositores del Primer Ministro Netanyahu para tomar el control de sus dispositivos con el fin de tener la capacidad de escuchar todas sus llamadas y leer todos sus mensajes.

Aprovechando la pandemia, el Grupo NSO se sumó al control de la población, esta vez con pretextos sanitarios y de rastreo. Para ello utiliza un sistema de análisis epidemiológico llamado Fleming, una herramienta cartográfica avanzada que -supuestamente- identifica la propagación del coronavirus en tiempo real (2).

El programa espía Pegasus se hizo famoso en el mundo entero en 2016, aunque nadie recordó que previamente se había ensayado con los teléfonos móviles de los palestinos. La Unidad 8200 del ejército israelí utiliza estas técnicas de vigilancia para identificar a los palestinos.

Tanto en Cisjordania ocupada, en Gaza o en Israel, los palestinos viven bajo una permanente vigilancia israelí (3). El ejército sionista utiliza los territorios ocupados como laboratorio para probar tecnologías de vigilancia invasivas.

Recientemente el ejército israelí ha desplegado la tecnología de reconocimiento facial Blue Wolf, que culminó con un concurso que premió a los soldados que habían fotografiado a más civiles palestinos.

Desde el inicio de la ocupación en 1967, Israel ha aumentado progresivamente su control sobre las tecnologías de la información y la comunicación en Cisjordania y Gaza, desafiando los Acuerdos de Oslo, que exigían que Israel transfiriera gradualmente el control a los palestinos.

Israel prohíbe los avances tecnológicos a las comunidades palestinas, al tiempo que controla la infraestructura que sustenta el estado de vigilancia. Los israelíes tienen acceso a la tecnología 5G, mientras que los palestinos de la Cisjordania ocupada sólo se tienen que conformar con la 3G y los de Gaza con la 2G.

Los israelíes escuchan todas las conversaciones telefónicas de Cisjordania y Gaza y todos los teléfonos móviles importados a Gaza a través del puesto de control de Kerem Shalom están equipados con un dispositivo israelí de rastreo.

Israel ha creado herramientas de vigilancia para cribar el contenido de las redes sociales palestinas, y desde 2015 ha detenido a cientos de palestinos por sus mensajes en las redes sociales a través de un programa de policía predictiva.

El gobierno de Tel Aviv también ha utilizado la pandemia como pretexto para desplegar nuevas medidas invasivas de vigilancia. Las restricciones sanitarias sirvieron para limitar aún más los desplazamientos de los palestinos, sustituyéndolos por aplicaciones en línea.

Aunque los sionistas la presentaron como una medida de salud pública, los usuarios debían conceder a los ocupantes un acceso a los datos almacenados en sus teléfonos, como llamadas, mensajes y fotos.

La videovigilancia y las aplicaciones de reconocimiento facial son otra realidad cotidiana para los palestinos. En 2000 se instalaron varios cientos de cámaras de circuito cerrado de televisión en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

En 2015 el sistema se amplió enormemente, y hoy en día la tecnología de reconocimiento facial se ha extendido tanto que muchos palestinos ya no se sienten seguros en sus propios hogares.

Algunas cámaras de vídeovigilancia están colocadas de forma que pueden ver lo que ocurre en los domicilios particulares, lo que lleva a algunas mujeres a dormir con el hiyab puesto, mientras que otras familias se resisten a dejar que sus hijos jueguen en la calle.

El año pasado, Microsoft, ante una auditoría pública, anunció que vendería su participación en la empresa israelí de reconocimiento facial AnyVision.

(1) https://www.calcalistech.com/ctech/articles/0,7340,L-3927410,00.html
(2) https://www-nsogroup-com.translate.goog/fighting-the-covid-19/
(3) https://www.middleeasteye.net/opinion/israel-palestine-surveillance-tech-dystopia

El sueño del control se hace realidad: la identidad digital

El Banco Internacional de Pagos se ha manifestado a favor de la vacunación generalizada, con el peregrino principio de que es la única manera de lograr la recuperación económica.

En su reciente informe anual de 2021, también aboga por un sistema mundial de identidad digital, es decir, de asociar a cada uno de los habitantes del mundo a un código de barras.

Finalmente, el Banco es partidario de la introducción de las monedas digitales de los bancos centrales (CBCD) que sustituirán a los dólares y otras monedas fiduciarias.

A falta de ideas originales, el Banco tira de tópicos conocidos. Las monedas digitales, como el bitcoin, sirven para el blanqueo de dinero, para financiar el terrorismo y, ¡cómo no!, son una amenaza para el medio ambiente porque consume demasiada energía.

Unas monedas digitales son malas, pero hay otras que son buenas porque se pueden controlar. Para ello, las deben emitir los bancos centrales y hay que controlar cada una de las transacciones mundiales y, en consecuencia, cada una de las personas, empresas, sociedades e instituciones que hay en el mundo.

El dinero en efectivo se tiene que acabar y la pandemia ha dado un gran salto en esa línea con la imposición de los pagos mediante tarjeta, de manera que el control se extiende hasta el último céntimo.

Cada ciudadano tendrá una cuenta abierta en su banco central, sin intermediarios, y cada transacción es un movimiento de dicha cuenta. La más mínima transacción monetaria, en cualquier parte del mundo y para cada individuo, cada negocio, cada empresa, puede ser analizada y diseccionada.

Lo más interesante es que de esa manera, además de las transacciones, se controlan a las personas, a las empresas y todo tipo de sociedades, no sólo desde el punto de vista económico, sino en todas las facetas de su vida. La identidad digital es todo en uno: un lugar de trabajo, una cuenta corriente, un pasaporte, un certificado de vacunas, un carnet de conducir, una declaración de impuestos, redes sociales…

(*) https://www.bis.org/publ/arpdf/ar2021e.pdf

También Washington internará en campos de concentración a los que no se vacunen

El estado de Washington ha presentado un nuevo proyecto de ley para detener en campos de internamiento a los que no se vacunen. La norma se aplicará a toda la población a partir de los cinco años de edad y los encargados de su ejecución no son policías, jueces ni fiscales, sino sanitarios “a su entera discreción” (*).

La burocracia sanitaria se reconvierte en uno de los aparatos represivos del Estado y podrá emitir “órdenes de detención de emergencia” de las personas o grupos de personas “con fines de aislamiento o cuarentena”.

Los sanitarios pueden pedir a la policía que les ayude a capturar a los apestados y recalcitrantes a las vacunas y, además, ostentarán la condición de “agentes de la autoridad” para hacer cumplir inmediatamente las órdenes emitidas para detener y encarcelar a quienes estimen necesario por el bien de la salud pública.

La “orden de detención de emergencia” legaliza el aislamiento y la detención de los que no se sometan voluntariamente a las inyecciones “durante un periodo no superior a diez días”.

Sin embargo, un juez puede prorrogar la cuarentena forzosa “por un periodo no superior a treinta días” si la persona o familia aislada persiste en rechazar la vacunación.

El miércoles el Consejo de Salud del Estado de Washington celebrará una reunión pública virtual para debatir la aplicación de la nueva norma.

El miércoles de la semana pasada el gobernador del estado, Jay Inslee, que aparece en la foto de portada, lanzó nuevas amenazas a no los vacunados, un estilo de gobierno que, junto a los insultos y chantajes, se ha convertido en norma política habitual durante la pandemia.

Inslee está contratando un “equipo de respuesta” para gestionar las instalaciones del campo de internamiento. Los consultores del equipo ganarán entre 3.294 y 4.286 dólares al mes por sus servicios.

El estado también se ha asociado con el monopolio Amazon para crear un portal web a fin de que las personas se hagan pruebas regulares de coronavirus en casa y seguir manteniendo la ficción de brotes, casos y contagiados.

(*) https://apps.leg.wa.gov/WAC/default.aspx?cite=246-100-040

Una película ‘comunista’ vigilada por el FBI: ‘La vida es bella’

Pocos confundirían la alegría navideña con la subversión comunista como lo hizo J. Edgar Hoover. La campaña del director del FBI para desenmascarar a los simpatizantes soviéticos entre la élite de Hollywood de la posguerra está bien documentada, pero la preocupación de su oficina por la película navideña familiar “La vida es bella” como supuesto caballo de Troya para la difusión de los valores rojos en la América Media es particularmente absurda y una acusación clásica de la época. Un episodio que debe ser recordado.

Un informe de la oficina de campo del FBI en Los Ángeles muestra que entre 1942 y 1958, más de doscientos largometrajes de Hollywood fueron investigados por la Oficina con la ayuda de informantes de la industria cinematográfica. Se investigó el contenido de las películas y el personal implicado en su producción en busca de indicios de que pudieran ser “agentes de propaganda comunista”. La industria cinematográfica estadounidense era, según Hoover y sus investigadores, uno de los principales terrenos en los que la URSS y sus aliados planeaban difundir su propaganda durante la Guerra Fría.

Muchas de las películas estudiadas tenían temas abiertamente militaristas o políticos que los agentes del FBI consideraban que promovían los ideales comunistas o socavaban los principios estadounidenses. La película de Herbert Biberman de 1942, The Master Race, en la que tres oficiales militares -un ruso seguro de sí mismo y viril, un estadounidense con sobrepeso y un británico enclenque- intentan gobernar conjuntamente una ciudad belga antiguamente ocupada por los nazis, es una elección obvia.

Sin embargo, es poco probable que el drama fantástico del director Frank Capra de 1946, que se ve en millones de hogares cada año, le parezca al espectador medio especialmente subversivo o controvertido. Entonces, ¿qué tenía “La vida es bella”, un cuento de hadas sentimental sobre un hombre de familia salvado por su ángel de la guarda, que podía poner tan nerviosos a los secuaces de Hoover?

El informe de campo de Los Ángeles presenta tres criterios por los que se puede identificar que una película tiene tendencias propagandísticas. Dos de ellos son especialmente relevantes para “La vida es bella”, ya que encarnan las dos fuerzas opuestas en la narrativa de la película. La primera es cuando “los valores o instituciones considerados particularmente antiamericanos o procomunistas se magnifican en una película”. Ejemplos: el fracaso, la depravación, el hombre común el colectivo.

Es aquí donde podemos ver la evaluación cínica del FBI sobre el héroe de la película, James Stewart como George Bailey, un desventurado soñador que sacrifica sus propias esperanzas de viajar y triunfar para mantener un pequeño pueblo y un negocio de préstamos heredado de su padre. El trabajo de la vida de George consiste en conceder hipotecas a los trabajadores del centro de Bedford Falls para que puedan comprar sus propias casas y abandonar los barrios marginales de la ciudad. Stewart pronuncia algunos de los monólogos más emocionantes del personaje en defensa de la difícil situación de la clase trabajadora -la gente que “trabaja y paga y vive y muere en esta comunidad“-, normalmente en protesta directa contra su papel de protagonista, que encarna el segundo criterio señalado por el FBI:

“Los valores o las instituciones que se consideran especialmente estadounidenses son difamados o retratados como malvados en una película. Ejemplos: el sistema de libre empresa; la riqueza industrial; el afán de lucro; el éxito; el hombre independiente”.

El avaricioso y traidor Sr. Potter, un canalla interpretado a la perfección por Lionel Barrymore, es el ogro capitalista por excelencia que pretende hacerse con el control de todas las propiedades y negocios de la ciudad y conseguir que las familias trabajadoras alquilen chabolas en los barrios marginales que posee. Bailey, el último hombre que se interpone entre Potter y el dominio total de Bedford Falls, se interpone en el camino del excepcionalismo, el individualismo y la prosperidad de la “libre empresa”. Considerado durante mucho tiempo como el estándar de oro del héroe de la pantalla estadounidense, se convierte, en la mente del FBI, en un soldado de a pie en la campaña para destruir la civilización occidental.

Por supuesto, cuando uno mira más allá de las propiedades narrativas de la película para ver a las personas involucradas, como hizo el FBI, el argumento falla. El informe afirma que los guionistas Frances Goodrich y Albert Hackett eran conocidos por estar “muy cerca de los comunistas” y, de hecho, se sabe que otros presuntos afiliados, como el escritor de la lista negra Dalton Trumbo, influyeron en el guión en su camino hacia la pantalla. Pero las dos personalidades dominantes en “La vida es bella” -el director Capra y la estrella James Stewart- no podían estar más lejos de esta ideología.

Aunque son conocidos por su trabajo con características populistas de “pequeño hombre contra el sistema”, especialmente en la película de 1939 “Mr Smith in the Senate” (Mr Smith Goes to Washington), ambos hombres eran de hecho republicanos registrados y devotos. El propio Capra había expresado abiertamente su admiración por los regímenes fascistas de Benito Mussolini y Francisco Franco. Aunque trabajó con conocidos guionistas de izquierdas como Jo Swerling, Robert Riskin y Sidney Buchman, también intentó preservar su propia credibilidad y distanciarse de las inclinaciones de sus colaboradores sirviendo como informante del FBI sobre sus colegas de izquierdas.

En última instancia, “La vida es bella” (y su recepción) es el producto de la tensión entre personalidades y agendas en conflicto; el resultado final es una historia conmovedora, sin duda, pero sin un marco ideológico explícito. Es una historia sobre la importancia de cada uno de nosotros para la colectividad, una idea básica suficientemente pura de la que los espectadores de todo tipo pueden extraer el mensaje que más les convenga.

Reflexionando sobre la investigación del FBI, John A. Noakes especula que el conflicto entre Bailey y Potter no representa la lucha del comunismo contra el capitalismo, sino más bien una “forma moribunda” de capitalismo familiar centrado en la pequeña empresa frente a una forma “más centralizada y corporativa” que acabará ocupando su lugar en la segunda mitad del siglo XX. Dicho esto, es probable que haya muchos socialistas avispados que se acerquen a ver esta película de cara a la Navidad. ¿Qué podemos aprender de ello?

“La vida es bella” se lee como el triunfo de la acción colectiva sobre el interés individual. Para estropear una película de hace setenta y cinco años: George se ve al borde del suicidio por la amenaza de quiebra y cárcel cuando un depósito de 8.000 dólares cae en manos de Potter. Lo hace porque está convencido de que todos estarían mejor si él no hubiera nacido. Pero los habitantes del pueblo, movilizados por la esposa de George, Mary (Donna Reed), finalmente le traen la salvación al reunir dólares arrugados y ahorrar dinero para compensar el déficit. Esta conmovedora muestra de apoyo mutuo tiene lugar fuera de la pantalla, ya que su ángel de la guarda, Clarence (Henry Travers), muestra a George un mundo distópico en el que él no existe para recordarle su valía.

El informe del FBI considera que Potter es un personaje “ambiguo”, pero no se redime como su predecesor y, por tanto, no interviene en la eufórica conclusión de la película. Por el contrario, es una confirmación rotunda de que el pueblo no puede confiar en los capitalistas que controlan nuestros sistemas y recursos para salvarnos; debemos mirarnos unos a otros.

“Ningún hombre que tenga amigos es un fracasado”, le recuerda Clarence a George cuando le devuelven a sus seres queridos y vecinos. Citando a James Stewart de forma totalmente inexacta en el clímax emocional de la película, se podría decir: “Feliz Navidad Frank Capra. Feliz Navidad J. Edgar Hoover. Feliz Navidad camaradas”.

—https://jacobinmag.com/2021/12/its-a-wonderful-life-fbi-hoover-red-scare-communism/

Los implantes de microchips ya están aquí

Hasta hace muy pocos meses los implantes subcutáneos de microchips eran una de tantas paranoias, que a muchos les daba risa. Ahora son una realidad que va creciendo en muchos países, con empresas emergentes del ramo, como la sueca Epicenter, que ha probado con éxito un microchip del tamaño de un grano de arroz.

El implante se utiliza ahora para rastrear el estado de las personas, tanto si se han vacunado, como si no. Es cuestión de tiempo que los gobiernos de todo el mundo marquen a sus ciudadanos con estas inyecciones, que también son capaces de almacenar información financiera, lo que significa que serán necesarias para comprar y vender.

“Hoy en día es muy cómodo tener un pasaporte covíd siempre disponible en el implante”, afirma Hannes Sjöblad, director de DSruptive, uno de los socios de desarrollo tecnológico de Epicenter.

El gobierno sueco obliga a los ciudadanos a presentar una prueba de inyección si se les solicita en cualquier reunión en la que participen más de 100 personas. Esto incluye conciertos, eventos teatrales e incluso iglesias.

El anuncio del gobierno sobre esta cuestión ha hecho que muchos suecos se apresuren a implantarse los microchips de seguimiento de Epicentre en la piel. Las últimas cifras sugieren que al menos 6.000 suecos están ya etiquetados y preparados para participar en otro experimento social.

Un simple móvil sirve para escanear la muñeca de la persona e identificar el microchip, confirmando el cumplimiento de las normas gubernamentales.

Los 6.000 suecos que han dejado sus muñecas marcadas podrán ahora ir a restaurantes, hacer ejercicio en el gimnasio y participar en otras actividades sociales en las que se exige una prueba de inyección.

Al igual que el microchip sueco, la versión china se basa en la identificación por radiofrecuencia, o comunicación RFID, que utiliza campos electromagnéticos para transmitir señales que verifican la información almacenada.

Los implantes aumentaron tras el inicio de la pandemia, dada la aversión a tocar cosas, incluso en su propio domicilio. Ahora se utilizan ampliamente para realizar pagos, como si se tratara de una tarjetas bancaria.

El almacenamiento de datos de un microchip se puede ampliar eventualmente para albergar una amplia gama de informaciones de identificación, lo que plantea las viejas cuestiones del derecho a la intimidad y facilidad de vigilancia por parte de terceros.

En 2017, justo después de que Donald Trump llegara a la Casa Blanca, una empresa tecnológica con sede en Wisconsin llamada Three Square Market presentó su propia tecnología de microchips implantables que se entregaba a los trabajadores y que les permitía pagar la comida y la bebida durante el descanso.

Estado de emergencia en Kazajistán por las protestas por la subida de los precios de la energía

La capital económica de Kazajistán, Almaty, vivió escenas de caos ayer por la noche, con la policía dispersando con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos a miles de manifestantes indignados por un encarecimiento del precio del gas.

El gobierno de esta antigua república soviética en Asia Central ha dimitido en pleno y los manifestantes se han apoderado de material y vehículos militares y de la policía para intentar asaltar la sede del gobierno.

El presidente Kassym Jomart Tokayev ha impuesto el estado de emergencia en Almaty, la mayor ciudad del país, y en una región occidental rica en hidrocarburos tras unas protestas sin precedentes contra la subida de los precios de la energía.

El Ministerio del Interior informa que hay más de 200 manifestantes detenidos.

Tokayev decretó estados de emergencia desde el 5 hasta el 19 de enero en Almaty (sureste) y en la región petrolífera de Mangystau (oeste), donde surgieron las protestas. Esto supone la imposición de un toque de queda en ambos territorios desde las 23h00 a las 7h00.

Previamente, el presidente kazajo se había dirigido a la población en un vídeo colgado en las redes sociales para pedir prudencia y no ceder a las provocaciones.

La policía lanzó granadas aturdidoras y gases lacrimógenos contra una multitud de unas 5.000 personas que iba creciendo a medida que marchaba por el centro de la ciudad lanzando gritos antigubernamentales y atacando a veces a vehículos.

Los servicios de mensajería de WhatsApp, Telegram y Signal no funcionaban por la noche en Kazajistán, un país en el que este tipo de concentraciones son poco frecuentes.

El movimiento contra el alza de precios del gas empezó el fin de semana en la localidad de Zhanaozen, en el corazón de la región occidental de Mangystau.

La ciudad ha sido en el pasado el escenario de los disturbios más mortíferos del país desde su independencia de la Unión Soviética en 1991. En 2011, al menos 14 trabajadores de una planta petrolera murieron cuando la policía reprimió una protesta para pedir una mejora de las condiciones laborales y salariales.

El movimiento actual se extendió a la gran ciudad regional de Aktau, en las orillas del Mar Caspio, donde imágenes difundidas en redes sociales mostraban a la policía rodeando a los manifestantes la noche del lunes.

El presidente tuiteó el martes que las autoridades habían decidido reducir de 120 a 50 tengues (0,11 dólares) el litro de gas en Mangystau para “asegurar la estabilidad del país”, aunque no consiguió apaciguar las protestas.

También se han celebrado pequeñas marchas y detenciones en la capital Nur-Sultán (antes Astaná), llamada así en honor al expresidente Nursultán Nazarbáyev que en 2019 eligió a Tokayev como sucesor.

‘Quiero cabrear a los no vacunados y seguiré haciéndolo hasta el final’, amenaza Macron

La derrota parlamentaria del lunes le ha sentado muy mal a Macron, que ayer se soltó la lengua en una ronda de preguntas con los lectores del periódico Le Parisien (1). Confiesa que está decidido a “cabrear” a los no vacunados “hasta el final”, limitando para ellos, en la medida de lo posible, el acceso a las actividades de la vida social.

“Realmente quiero fastidiar a los no vacunados. Y vamos a seguir haciéndolo así, hasta el final. Esa es la estrategia”, dijo el Presidente de la República, mientras el proyecto de ley sobre el pasaporte de vacunación daba lugar a un tormentoso debate en la Asamblea.

A la pregunta de un lector del periódico señalando que los no vacunados “ocupan el 85 por cien de las [camas de] reanimación” en los hospitales, lo que lleva a posponer las operaciones, Macron respondió que esta observación “es el mejor argumento” para la estrategia del gobierno y que, “en democracia, el peor enemigo es la mentira y la estupidez”.

“Casi toda la gente, más del 90 por cien, se ha adherido” a la vacunación y “es una minoría muy pequeña la que es resistente”, añadió.

“¿Cómo reducimos esa minoría? Lo reducimos, siento decirlo, molestando aún más. No estoy a favor de molestar a los franceses. Me quejo todo el día de la administración cuando los bloquea. Pues bien, aquí, los no vacunados, tengo muchas ganas de cabrearlos”, continuó.

“No voy a meterlos en la cárcel, no voy a vacunarlos a la fuerza. Y por eso hay que decirles: a partir del 15 de enero ya no podrán ir al restaurante, ya no podrán tomar una caña, ya no podrán ir a tomar un café, ya no podrán ir al teatro, ya no podrán ir al cine”, dijo Macron.

De momento, el cabecilla de la cadena de supermercados Leclerc ya ha anunciado que prohibirán la entrada a los comercios de los no vacunados (2). Naturalmente, se ha encontrado con una campaña de boicot a la marca, y lo que es peor, los que tienen memoria comienzan a recordar que durante la Segunda Guerra Mundial el fundador de la cadena fue un colaboracionista del gobierno de Vichy que denunció a los miembros de la resistencia, uno de los cuales era un republicano español.

El Presidente francés no se resistió al manoseado tópico al que recurren los reformistas cuando la carencia de argumentos es ostensible: “Cuando mi libertad amenaza la de los demás, me vuelvo irresponsable. Un irresponsable deja de ser un ciudadano”. Los políticos de baja estofa, como Macron, se escudan siempre en una preocupación por “los demás” que es imposible de creer, sobre todo en una sociedad capitalista.

Así están las cosas por ahí arriba: un Presidente de la República anuncia que quiere cabrear a 5 millones de personas que ejercen un derecho personal. Lo que no sabe es que ya están bastante cabreados.

(1) https://www.leparisien.fr/politique/europe-vaccination-presidentielle-emmanuel-macron-se-livre-a-nos-lecteurs-04-01-2022-2KVQ3ESNSREABMTDWR25OMGWEA.php
(2) https://www.lexpress.fr/actualite/societe/le-passe-trouble-d-edouard-leclerc_886250.html

La cárcel de Lleida ha aplicado a Pablo Hasél y al resto de su módulo un régimen de aislamiento que se prolonga desde hace semanas

El coronavirus ha sido la excusa perfecta para el endurecimiento de las condiciones penitenciarias que el Estado venía soñando desde hacía años, y una solución a la conflictividad en las cárceles. Entidades y abogados denuncian la doble tortura de las restricciones por el coronavirus en las cárceles, que implican días y días de encierro injustificado en las celdas. Leer más

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