Los países de la Unión Europea mantienen 3.000 rehenes a los que acusan de ser rusos y “cercanos” a Putin. Lo mismo que a otros, las sanciones les han condenado a una “muerte civil” que les impide realizar cualquier movimiento.
Los países de la Unión Europea mantienen 3.000 rehenes a los que acusan de ser rusos y “cercanos” a Putin. Lo mismo que a otros, las sanciones les han condenado a una “muerte civil” que les impide realizar cualquier movimiento.
En los últimos cinco años, más de 62.000 personas han sido detenidas en Reino Unido por introducir determinados contenidos en las redes sociales, según un informe de Big Brother Watch (*). Las detenciones dieron lugar a 18.510 acusaciones y 12.292 condenas.
En los ochenta los objetores de conciencia eran alabados como los paladines del pacifismo, pero ahora las tornas han cambiado: el gobierno británico ya habla de “penas duras” contra ellos. El militarismo se impone en Europa.
El organismo de control del Departamento de Justicia investiga a los policías de la DEA que permitieron que los envíos de fentanilo llegaran a las calles de Estados Unidos en lugar de confiscarlos.
El 5 de agosto, 92 presos políticos antifascistas recluidos en cárceles de Ucrania llevarán a cabo una huelga de hambre colectiva de un día para denunciar las duras condiciones de reclusión y las torturas a las que se ven sometidos.
Cinco miembros de Acción Palestina, declarados culpables de causar daños por valor de más de 200.000 libras esterlinas a una sucursal del Banco Barclays, podrían ser condenados como “terroristas”.
Por primera vez, el ministro francés de Interior, Laurent Núñez, declaró públicamente que el reconocimiento facial está prohibido. “Esta técnica no es legal. Así que no hay razón para que lo apoye; por el contrario, lo denuncio”, dijo ante el Senado en abril.
El jueves se celebró una cumbre en Washington contra el “terrorismo internacional de extrema izquierda” convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio.
En los países europeos la represión va de la mano del militarismo, el rearme y la política de guerra. Por eso no es de extrañar que la ONU se refiera a países, como los europeos, como si formaran parte de una de esas “repúblicas bananeras” que siempre están en los catálogos de los malos informes sobre derechos humanos.
Las crónicas periodísticas de Europa ya son lo más parecido que hay a los sucesos más truculentos y los reportajes de tribunales. La eurodiputada Rima Hassan fue detenida el 2 de abril en París acusada de algo parecido a la “apología del terrorismo” por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
El crimen consistió en citar una frase del militante del Ejército Rojo japonés Kozo Okamoto, quien estaba entre los autores del bombardeo del aeropuerto de Tel Aviv el 30 de mayo de 1972: “Habla a la juventud sobre la causa palestina. Mientras haya opresión, la resistencia no solo será un derecho, sino un deber”, dijo Okamoto.
Para quienes no lo sepan: el derecho legítimo a la resistencia es un principio jurídico enunciado por la Revolución Francesa. Ya ven cómo cambian los tiempos, incluso en Francia: los derechos legítimos se convierten en crímenes de “terrorismo”.
El denunciante de Hassan fue Matthias Renault, un diputado fascista (o sea, de extrema derecha, como dicen ahora). También denunciaron el ministro de Interior francés, la Organización Judía Europea y la Liga contra el Racismo y el Antisemitismo.
La eurodiputada fue sometida a una vigilancia obsesiva. A principios de año la policía empezó a vigilar su móvil retroactivamente, pidieron a las empresas ferroviarias que informaran de sus viajes y a Europol y Air France que revelaran el destino de sus vuelos.
La primera audiencia del juicio se señaló para el 7 de julio, pero el tribunal aceptó la solicitud de aplazamiento de los abogados defensores, motivada por la comunicación tardía de numerosas aportaciones de las asociaciones prosionistas que forman parte civil del proceso.
Con motivo del primer señalamiento, casi 300 personas se reunieron frente al Palacio de Justicia de París en solidaridad con Hassan. En el escenario preparado para la convocatoria se destacó una pancarta con las palabras: “Defender Palestina no es un crimen”.
Muchos militantes solidarios estuvieron presentes en la sala del tribunal, incluido el dirigente de La France Insoumise, Jean Luc Melenchon.
Los sionistas presentes en el proceso han impugnado el aplazamiento del juicio. El proceso es el primero que involucra a una personalidad política acusada de “apología del terrorismo”.
El señalamiento se aplazó finalmente hasta el 19 de octubre para “garantizar que los procedimientos pudieran llevarse a cabo en un clima sereno”, según el juez presidente del Tribunal Penal de París.
Desde que fuera elegida eurodiputada en 2024, Rima Hassan se ha convertido en la “enemiga interior”. Ha sufrido con entereza un aluvión de presiones judiciales, mediáticas y políticas por ser una abierta defensora de la causa palestina.
En dos años se han iniciado 16 procedimientos judiciales enn su contra. Trece de estos casos ya han sido desestimados sin más.
No cabe lugar a engaños de ninguna clase: los países europeos apoyan a Israel y criminalizan la solidaridad con Palestina. ¿Libertad de expresión en Francia? ¿Inmunidad parlamentaria en Europa? Ya basta de estupideces; la caza ha comenzado: prorrusos, proiraniés, propalestinos…