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Categoría: Oriente Medio (página 70 de 79)

Los kurdos ayudaron a los imperialistas a asesinar al general iraní Qassem Soleimani

El 3 de enero del año pasado drones estadounidenses dispararon al general iraní Qassim Soleimani cuando salía del aeropuerto de Bagdad al que acababa de llegar, alcanzándole mortalmente, junto con Abu Mahdi Al-Muhandis, dirigente de las Fuerzas de Movilización Popular irakíes, que había acudido a recibirle.

El plan del gobierno de Trump para el doble asesinato era secreto, aunque se van destapando algunos detalles, como la activa intervención de los kurdos junto al ejército estadounidense (*), lo que podría tener consecuencias de gran alcance para los kurdos irakíes.

A finales de diciembre de 2019 la Fuerza Delta y de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos comenzó a infiltrarse en Bagdad en pequeños grupos. Los cómplices kurdos ya habían comenzado a infiltrarse en el aeropuerto internacional de Bagdad, haciéndose pasar por mozos de equipaje y personal auxiliar.

Los tres equipos de francotiradores se situaron a 600 y 900 metros del objetivo, la carretera de acceso al aeropuerto para poder triangular a su objetivo cuando saliera de la terminal. Un miembro del Grupo Antiterrorista, una unidad de élite kurda del norte de Irak, estrechamente vinculada a los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos, les ayudó a hacer balance a distancia.

Tras el ataque, un mercenario kurdo disfrazado de policía irakí se acercó a los restos del vehículo de Soleimani, tomó fotografías y obtuvo una muestra de tejido para confirmar el ADN antes de alejarse y desaparecer en la noche.

Ambas víctimas, Soleimani y Muhandis, eran venerados por los chiítas de Irak. Tenían previsto asistir al funeral en Nayaf de los 31 soldados irakíes muertos por Estados Unidos el 29 de diciembre en la frontera sirio-iraquí, cerca de Al-Qaim.

Soleimani también tenía previsto reunirse con el Primer Ministro iraquí, que en ese momento estaba mediando en las conversaciones entre Irán y Arabia saudí. Soleimani llevaba una carta con la respuesta iraní a una previa carta saudí.

Tras el doble asesinato, el Parlamento irakí decidió que todas las tropas estadounidenses debían retirarse de Irak. Mientras, los ataques a las fuerzas estadounidenses que quedan en Irak son casi diarios.

Irán reaccionó lanzando docenas de misiles balísticos contra dos bases estadounidenses en Irak. Aunque no murió nadie, los funcionarios del Pentágono dijeron que más de 100 soldados sufrieron lesiones cerebrales traumáticas.

Pero el ataque con cohetes fue sólo una “bofetada en la cara”, dijo el ayatolá Alí Jamenei. Los imperialistas y sus voceros hablan continuamente de represalias y se refieren a atentados, a asesinatos de altos oficiales o diplomáticos estadounidenses, bien a ataques contra instalaciones de Estados Unidos.

Están muy equivocados y el eje de resistencia (Irán, Siria, Hezbolah y Ansarolah) se lo ha explicado claramente en vacias ocasiones: la respuesta al asesinato de Soleimani y Muhandis es la salida de todos los militares estadounidenses de Oriente Medio. Hassan Nasrallah, el dirigente de Hezbolah ha dicho:

¿Qué entendemos por castigo justo?… El castigo justo significa el fin de la presencia militar estadounidense en la región, las bases militares estadounidenses, los barcos militares estadounidenses, cada oficial y soldado estadounidense en nuestros países y regiones. El ejército estadounidense es el que mató a Soleimani y a Muhandis, y pagará el precio…
La respuesta a la sangre de Soleimani y Al-Muhandis debe ser la expulsión de todas las fuerzas estadounidenses de la región.

El general Esmail Qaani, sustituto de Soleimani al frente de la Brigada Al-Quds, lo ha repetido: “Nuestra promesa es continuar el camino del martirio de Soleimani. Por el martirio de Soleimani, nuestra promesa es la expulsión de Estados Unidos de la región, por etapas”.

Es todo un proyecto militar que se desarrollará en los próximos años. Lo que parece claro es que los kurdos correrán la misma suerte que la de sus jefes estadounidenses.

(*) https://news.yahoo.com/conspiracy-is-hard-inside-the-trump-administrations-secret-plan-to-kill-qassem-soleimani-090058817.html

Helicópteros israelíes atacan las posiciones del ejército sirio en la línea de separación

A primera hora del 6 de mayo, helicópteros de combate israelíes atacaron puestos del ejército sirio a lo largo de la línea de separación al norte de Al Quneitra.

Varios puestos militares situados en las proximidades de la ciudad de Jubata Al-Jashab fueron atacados. La localidad está situada en la línea de separación de fuerzas, a unos cientos de metros de las posiciones militares israelíes en los Altos del Golán ocupados.

La Agencia Árabe Siria de Noticias dijo que un helicóptero israelí había apuntado al campo de Al Quneitra, sin dar detalles de la agresión.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, tres miembros del personal que estaban en los puestos atacados resultaron heridos como consecuencia de los ataques israelíes.

Un día antes, una serie de ataques aéreos israelíes alcanzaron varios objetivos en la costa siria y en Hama. Murió al menos un civil.

Israel ha intensificado su campaña militar contra Siria en los últimos meses. Se supone que la gran campaña tiene como objetivo detener el atrincheramiento iraní en Siria. Sin embargo, muchos de los objetivos alcanzados recientemente por Israel pertenecían al ejército sirio o eran de carácter civil.

—https://southfront.org/israeli-combat-helicopters-attacked-syrian-army-posts-along-separation-line-in-al-quneitra/

Un coronel del ejército británico se reúne con los cabecillas de los grupos terroristas sirios

El coronel británico Richard Bell, comandante en Jefe adjunto de la Fuerza de Operaciones de la Alianza Internacional, se reunió con los cabecillas de grupos terroristas de Siria.

Bell entró ilegalmente al área de Al Tanf, en el este de esta de nación árabe, donde inspeccionó las fuerzas de su país desplegadas junto con las de ocupación estadounidenses en esta zona.

El mando británico sostuvo encuentros con Muhannad Al Talaa, comandante del autoproclamado Ejército de Élite de la Revolución (Jaish Maghawir Al-Thawra, en árabe) y con jefes de otros grupos terroristas.

Los reunidos trataron varias cuestiones, como el aumento del apoyo británico con armas y salarios a los terroristas presentes cerca de la base estadounidense y el campamento de refugiados Al-Rukban.

El oficial prometió aumentar la presión sobre el gobierno de Jordania para que permita el paso de convoyes de ayuda a través de su territorio, ya que esos grupos niegan cualquier ayuda de la ONU al campamento Al-Rukban a través del gobierno de Damasco.

Bell pidió que se reclutara al mayor número posible de jóvenes para enfrentar “cualquier amenaza en la próxima etapa”, según expresó.

La coalición imperialista encabezada por Estados Unidos ocupa desde agosto del 2016 esa zona estratégica ubicada en la frontera siria con Irak y Jordania.

Damasco y Moscú denunciaron que Washington rechaza evacuar el campamento Al-Rukban en esa área con el fin de mantener una justificación para continuar su ocupación militar.

—https://spanish.almanar.com.lb/519664

Israel no reconoce el genocidio de los armenios

La política de Israel sobre el genocidio armenio ha recibido una atención creciente en las últimas dos décadas. Académicos, profesionales, periodistas, activistas y el público en general intentan trazar un mapa de las diferentes razones y agravios que enmarcan la firme posición de Israel: no reconocer el genocidio armenio.

La sabiduría convencional apunta a dictámenes como “las relaciones de Israel con Turquía son demasiado importantes“ o que “Israel prefiere a Azerbaiyán antes que a los armenios”.

Sin embargo, esas razones son demasiado generales para explicar un fenómeno más complejo: qué instituciones estatales de Israel rechazan el reconocimiento y por qué.

Yo diría que es bastante comprensible por qué los dos gobiernos israelíes consecutivos, y el amplio espectro político y cultural representado en el parlamento de Israel, la Knesset, mantienen lo que parece ser una postura totalmente pragmática a pesar de ser contraria a las consideraciones normativas y democráticas liberales, incluida la experiencia histórica específica del pueblo judío.

¿Por qué la Knesset no aprueba el proyecto de ley sobre el genocidio armenio una y otra vez, y hasta qué punto esta postura es estática o fluida de cara al futuro? ¿Y qué impacto tiene la creciente tendencia legislativa y normativa de los países occidentales que reconocen el genocidio en las consideraciones de Israel, con la administración Biden como último ejemplo?

En primer lugar: ¿Qué significa realmente el “reconocimiento del genocidio armenio”? En los círculos académicos, a pesar de la falta de una definición interdisciplinar ampliamente aceptada, el término “reconocimiento” se entiende generalmente como una expresión normativa del reconocimiento de una necesidad humana valiosa: en este caso, la comprensión de que los armenios otomanos sufrieron un genocidio en 1915 y la contrarrestación del revisionismo y el negacionismo históricos.

El acto legislativo de reconocimiento no sólo contribuye a la conmemoración y a la preservación del patrimonio histórico armenio, sino que también puede desencadenar un Día Conmemorativo sancionado oficialmente, incluso un museo nacional conmemorativo respaldado por el Estado. Este paso es de vital importancia para las comunidades armenias de la diáspora. Así, la lucha por el reconocimiento es significativa para tres partes: los armenios, los turcos (que se oponen) y los países que debaten si reconocer el genocidio armenio.

También es un paso que refrenda los valores de la democracia liberal, al afirmar valores fundamentales como la protección de los derechos humanos, la justicia y la protección de las minorías contra la discriminación y la violencia. También impulsa las instituciones internacionales dedicadas a esos valores, como el Tribunal Penal Interno y la Responsabilidad de Proteger de la ONU, un compromiso de 2005 para prevenir el genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad.

Por tanto, si el reconocimiento es un paso normativo que refuerza la democracia liberal, no parece haber un obstáculo evidente para Israel. Pero hay otros dos factores importantes: Turquía y el Holocausto.

A pesar de los fríos vientos diplomáticos que soplan entre Ankara y Jerusalén desde hace varios años, Israel mantiene importantes vínculos económicos y estratégicos con Turquía. Pero si examinamos la política de reconocimiento de otros Estados con un compromiso mucho más profundo con Turquía, vemos que ya no existe una correlación tan inmutable entre los lazos con Ankara y el reconocimiento del genocidio, y el contraste con Israel se vuelve aún más sorprendente.

Tomemos, por ejemplo, las legislaturas de tres miembros de la OTAN: Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos. Al igual que Israel, han sido aliados tradicionales de Ankara desde principios de la década de 1950 y, al igual que Israel, fueron reacios a reconocer el genocidio armenio durante más de 40 años. Su razón principal era no poner en peligro el papel estratégico clave de Turquía en la alianza de la OTAN.

Pero entre 2016 y 2019, algo cambió: los parlamentos de los tres países reconocieron formalmente, el genocidio armenio. Y sus decisiones, que desafían el statu quo, no fueron ni vacilantes ni ad hoc.

¿Qué ocurrió? El desencadenante principal fue una declaración del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El 23 de abril de 2014, en el 99 aniversario del genocidio, Erdogan señaló la muerte de los armenios otomanos que habían perecido junto a millones de personas de “todas las religiones y etnias“ en 1915, describiendo la tragedia como “nuestro dolor compartido”.

Aunque el presidente de Turquía reconocía por fin algunos hechos históricos básicos y ofrecía sus condolencias a los armenios, su mensaje era en realidad una forma sofisticada de negación. No hubo genocidio, y el Estado sucesor de los otomanos, Turquía, no tenía nada por lo que disculparse.

Pero a pesar de la ofuscación, su discurso abrió la puerta a algunos países que querían modificar su posición. Irónicamente, Erdogan había normalizado efectivamente el proceso de reconocimiento del genocidio armenio.

También hubo otros factores que rompieron el tabú del reconocimiento. Estaba el desmoronamiento de las relaciones entre Turquía y sus tres aliados, y el consiguiente debilitamiento progresivo de la OTAN. El proceso de introspección y eventual reconocimiento del propio papel de esos países en la perpetuación de la negación de Turquía. Y el creciente escrutinio de las políticas de Erdogan, especialmente hacia los kurdos. Para el gobierno de Biden, es el cumplimiento de la promesa de volver a dar prioridad a los derechos humanos en la política exterior de Estados Unidos. De ahí que el reconocimiento legislado por Alemania, Países Bajos y Estados Unidos sea una forma de declaración normativa.

¿Y qué pasa con Israel? Cada 2 de abril, desde 1989, el partido de izquierdas Meretz ha intentado y no ha conseguido aprobar el proyecto de ley sobre el genocidio armenio en la Knesset. La declaración de Erdogan de 2014 no supuso ningún cambio significativo en su suerte.

En mayo de 2018, Turquía expulsó al embajador de Israel, Eitan Na’eh, a raíz de la muerte de 61 palestinos a manos de las FDI en las protestas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. La dura retórica de Erdoğan incluyó la acusación de que el “Estado terrorista” de Israel estaba perpetrando a su vez un “genocidio” contra los palestinos. Pero ni siquiera esta crisis movió el dial en la Knesset.

Así que si las cambiantes circunstancias geopolíticas afectaron a los tres aliados de la OTAN, ¿por qué no afectaron a Israel? Porque hay una cuestión básica y fija, mucho menos influenciada por partidos y acontecimientos externos, pero que influye de forma exclusiva en la política israelí respecto al reconocimiento del genocidio armenio: la memoria del Holocausto como “única”.

En Israel existe el compromiso de “nunca más”, una consigna en la sociedad, la política y la diplomacia israelíes desde el nacimiento del Estado de Israel. Pero se ha adoptado en su forma particularista: “nunca más” a la vulnerabilidad judía frente al antisemitismo asesino, en lugar del “nunca más a nadie”, la forma en que se entiende ampliamente, por ejemplo, en la comunidad judía liberal estadounidense.

Ese mismo particularismo funciona también con carácter retroactivo. Las analogías con el Holocausto suelen ser tachadas de “trivialización” del sufrimiento judío. Ese anatema de “compartir” la idea de ser víctimas de un genocidio, o el miedo a las conmemoraciones de genocidios en competencia, tiene un lugar específico.

La fecha del Día del Recuerdo del Holocausto en Israel se observa según el calendario hebreo, pero generalmente cae en la segunda quincena de abril o principios de mayo. Si la Knesset reconociera el genocidio armenio, su Día de la Memoria del 24 de abril caería muy cerca, actualizando la amenaza de “competencia” sobre las conmemoraciones del genocidio.

A pesar de estas importantes consideraciones que pesan en contra del reconocimiento, todavía existe la posibilidad de cambiar el cálculo de Israel. Es menos probable que el punto de inflexión dependa de un deterioro de las relaciones con Turquía o de la presión de Azerbaiyán, sino más bien de un fortalecimiento de los propios procesos democráticos fracturados de Israel.

La existencia de controles y equilibrios problemáticos entre los poderes legislativo y ejecutivo de Israel se plasma en el poder ilimitado que ejerce el ejecutivo sobre la Knesset.

Y debido a las peculiaridades de la cultura política israelí y a sus poco flexibles gobiernos de coalición, el ejecutivo impone una estricta disciplina de coalición para muchas votaciones que en otras legislaturas serían libres votos de conciencia, o reflejarían mejor la diversidad de opiniones dentro de los partidos políticos.

Este es un factor esencial en la cuestión de la aprobación de un proyecto de ley sobre el genocidio armenio: como la unidad de la coalición se impone sobre la libertad de acción de los miembros de la Knesset, hay muy poco margen de maniobra.

Con gobiernos más estables que den más autonomía a los miembros de la coalición (una quimera en la actualidad) es probable que la legislación sobre el reconocimiento del genocidio armenio se apruebe en el pleno, sobre todo si los legisladores son presionados por aquellos israelíes liberales y más jóvenes que quieren ampliar las lecciones universalistas del Holocausto. Por ahora, esta modesta esperanza tendrá que ser suficiente.

Eldad Ben Aharon https://www.haaretz.com/middle-east-news/.premium-why-won-t-israel-recognize-the-armenian-genocide-it-s-not-just-about-turkey-1.9731967

Desde 1967 más de un millón de palestinos ha sido encarcelados por Israel

Israel efectuó más de 3.400 redadas militares y detuvo a más de 4.600 palestinos en Cisjordania ocupada, denunció el sábado pasado la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en el Día del Prisionero Palestino.

La OLP condenó el procesamiento de civiles por tribunales militares israelíes en una marcada jornada que recuerda a los 4.500 presos palestinos que permanecen en cárceles israelíes, 168 menores y 440 de ellos encarcelados sin juicio ni acusación.

Desde 1979, los palestinos conmemoran cada 17 de abril esta efeméride en una población que indirecta o directamente se ha visto afectada por alguna detención. La OLP asegura que, desde el inicio de la ocupación en 1967, más de un millón de palestinos ha sido encarcelados por Israel.

La ONG palestina Addameer asegura que con el pretexto de la pandemia, los prisioneros palestinos han sido aislados y se les ha prohibido visitas de abogados y familiares.

Addameer puso el acento en las 41 mujeres que continúan encarceladas y en los menores que en un 85 por ciento denuncian abusos verbales y físicos.

“Israel es el único país del mundo que tiene tribunales militares de menores, exclusivamente para niños palestinos de más de 12 años. Detiene un promedio de 700 anualmente”, aseguró la organización.

Organizaciones sociales y políticas también denunciaron la “detención administrativa”, un sistema legal que permite a Israel detener sin presentar acusaciones, ni pruebas y que se puede renovar indefinidamente cada seis meses.

El actual dirigente del Califato Islámico se ofreció para informar a Estados Unidos sobre Al Qaeda

El periódico estadounidense Washington Post reveló que el actual líder del Daesh, Abu Ibrahim al Hashemi al Qurashi, había colaborado estrechamente con sus captores estadounidenses durante sus interrogatorios, en particular cuando se ofreció a dar información sobre sus rivales dentro de su antigua organización, que entonces se llamaba Al Qaida en Iraq.

En su edición del 8 de abril, el diario señaló que esta información salió a la luz por parte de funcionarios estadounidenses gracias a la publicación esta semana de decenas de reportes de interrogatorios secretos previos que incluían información sobre este líder terrorista en los meses que pasó en un campo de detención estadounidense en Iraq”.

En los informes sobre los interrogatorios secretos de EEUU, el detenido iraquí número M060108-01 fue descrito como “un prisionero ejemplar que cooperó” con sus captores estadounidenses, habló de una manera inusual y se esforzó por servirles. Después de semanas de interrogatorios, los soldados norteamericanos mataron a un líder del Daesh, Abu Qaswarah, un sueco de origen marroquí, en una redada en la ciudad iraquí de Mosul.

Aunque el Departamento de Defensa de EEUU ya había publicado algunos documentos que describen a un informante llamado Al Qurashi, que se convirtió en jefe del Daesh después de la muerte de Abu Bakr al Baghdadi, los archivos publicados recientemente dibujan un retrato amistoso de un preso en la prisión de Ghazir que proporcionó a EEUU docenas de detalles muy valiosos que le ayudaron a luchar contra la organización terrorista que ahora dirige, que entonces llamada Al Qaida en Iraq.

Un informe de 2008 sobre el hombre, cuyo nombre real es Amir Mohammad Said Abd al Rahman Maula, decía: “El detenido parecía cooperar más en cada sesión de interrogatorio”.

Otro informe cita: “El detenido proporciona mucha información sobre sus socios de Al Qaida en Iraq”.

El periódico estadounidense informa que más de 53 informes parcialmente editados mostraron que la cooperación de Maula al Qurachi con las fuerzas estadounidenses ayudó a dibujar una imagen aproximada de los principales sospechosos de terrorismo y proporcionó identificación de restaurantes y cafés en los que sus camaradas preferían cenar.

“Cínicamente, Maula apareció en los informes como particularmente útil para proporcionar a los estadounidenses la información necesaria para conocer a la unidad de propaganda del grupo, así como para enjuiciar a los no iraquíes de su organización, que son voluntarios de todo el Oriente Medio y África del Norte que se unieron la organización durante la ocupación estadounidense de Iraq. Hay que tener en cuenta que las ramas extranjeras del terrorismo y las operaciones mediáticas se encuentran entre los componentes más efectivos de Daesh en la actualidad”, escribió el WP.

El periódico cita a Christopher Maier, el subsecretario de Defensa de EEUU para Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad, quien dijo: “Maula hizo varias cosas para salvar su pellejo y mostró un largo historial de hostilidad, incluso durante los interrogatorios, hacia los extranjeros del Daesh”.

Maier, quien habló en una entrevista de archivo publicada por el Combating Terrorism Center en West Point, una institución académica financiada por el Pentágono en la Academia Militar de EEUU, también dijo: “Con el surgimiento del Daesh, el deseo de formar un califato en presencia de miles de combatientes extranjeros fue problemático para Maula”, que se convirtió en el sucesor de Abu Bark al Bagdadi, o “califa”, tras la muerte de este último en octubre de 2019.

Después de algunas dudas preliminares sobre la verdadera identidad del nuevo líder, los funcionarios antiterroristas estadounidenses concluyeron que Maula era una figura iraquí que conocían desde su captura anterior.

Se supo que el hombre iraquí de 31 años, que disponía de un cargo de nivel medio dentro del Daesh, fue arrestado a fines de 2007 o principios de 2008, y sufrió decenas de interrogatorios por parte de oficiales militares estadounidenses. Se desconoce la fecha exacta de su liberación. Pero el registro de su interrogatorio se interrumpió en julio de 2008. Para entonces, Maula había dejado de ser un colaborador y los informes revelaron que esperaba ser recompensado por la cantidad de información que proporcionó.

Lo que surge claramente de los informes es que, durante al menos dos meses, Maula fue el sueño de todo interrogador, especialmente cuando reveló la identidad de los líderes terroristas y proporcionó pistas sobre cómo encontrarlos. Durante una sesión de interrogatorio, se refirió a los números de teléfono de 19 responsables del grupo terrorista e incluso reveló cuánto dinero habían ganado algunos de ellos.

“Maula era un pájaro cantor con talento y habilidad únicos. Estos informes de interrogatorios están llenos de detalles”, escribió Daniel Milton, profesor asociado del Centro de Contraterrorismo y uno de los investigadores que revisaron los documentos, en un artículo publicado por el blog de seguridad nacional Lawfare.

El periódico estadounidense dijo que los funcionarios estadounidenses que publicaron los documentos se dieron cuenta de su potencial como fuente de vergüenza para Maula, a pesar de que se sabía que había sido un informante en círculos islamistas extremistas. Destacados comentaristas pro-Daesh habían criticado en los sitios de redes sociales pro-Daesh la decisión de nombrar a Maula como “califa con el argumento de que no estaba calificado para el cargo.

Maula asumió el cargo varios meses después de la liberación de los últimos bastiones del Daesh en Siria por el Ejército sirio. Los funcionarios estadounidenses de contraterrorismo creen que se esconde entre Iraq y Siria, la base tradicional del grupo terrorista. Allí, ha continuado liderando una rebelión de baja intensidad marcada por frecuentes ataques contra puestos militares y funcionarios gubernamentales y tribales.

—https://spanish.almanar.com.lb/514791

‘Nunca hemos supuesto ninguna amenaza para Occidente’, dice el máximo dirigente yihadista de Siria

“Nunca hemos supuesto ninguna amenaza para Occidente”, dice Abu Mohamad Al-Julani, el máximo dirigente de Al-Qaeda/Al-Nosra en Siria, en una entrevista al periódico estadounidense Frontline.

El cabecilla de los yihadistas en Siria asegura que su movimiento no representa ninguna amenaza para Estados Unidos o Europa y que debería ser eliminado de la lista de organizaciones terroristas.

En 2012, el gobierno de Obama puso a Al-Nosra al frente de su lista de organizaciones terroristas. La organización había llevado a cabo la mayoría de los mortíferos atentados terroristas en las zonas leales al gobierno de Siria antes de la escisión que comenzó a operar con las siglas de Califato Islámico.

Al-Nosra también figura en la lista de organizaciones terroristas de la ONU, mientras que en la época del gobierno socialista, con Hollande y Fabius, mantuvo el apoyo de Francia, antigua potencia colonial que había dominado Siria hasta la independencia.

En 2013 la Casa Blanca calificó a Julani personalmente como “terrorista” y ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por información que pudiera conducir a su detención.

Desde entonces Al-Qaeda/Al-Nosra opera por encargo del espionaje turco y qatarí.

En la entrevista Al-Julani asegura que “su papel se limita a luchar contra el presidente sirio Bashar Al-Assad y Daech y que también controla una zona en la que millones de sirios desplazados podrían convertirse en refugiados, lo que refleja intereses comunes con Estados Unidos y Occidente”.

“Ante todo, esta región no representa ninguna amenaza para la seguridad de Europa y Estados Unidos”, añade. “No hemos dicho que queramos luchar. Mi relación con Al Qaeda se ha roto. Incluso en el pasado, mi grupo estaba en contra de llevar a cabo operaciones fuera de Siria”, asegura.

Estados Unidos incorpora a los yihadistas a las milicias de las tribus árabes del norte de Siria

Las tropas Estados Unidos han trasladado una nueva unidad de milicianos de Califato Islámico desde una de sus bases en Hassakeh, en el norte de Siria, a la provincia de Deir Ezzor.

50 terroristas fueron transportados en helicóptero desde la base estadounidense de Al-Shaddadi hasta el campo petrolífero de Al-Omar, ocupado por Estados Unidos y sus secuaces kurdos de las FDS.

No es la primera operación de este tipo, ya que en los últimos meses Estados Unidos han trasladado a decenas de miembros del Califato Islámico desde las cárceles de la ciudad de Hassakeh, controlada por las FDS, a diversas localidades del interior de Siria, tras armarlos y proporcionarles apoyo logístico. La semana pasada helicópteros estadounidenses aterrizaron en la prisión de Al-Hol y transportaron a 40 terroristas a su base en la ciudad de Al-Shaddadi.

Los últimos trasladados al campo de Al-Omar habían sido entrenados por el ejército estadounidense en la base de Al-Shaddadi. Se espera que se integren en una milicia tribal, supervisada por las fuerzas de ocupación y dirigida por Ahmed Al-Khabil.

Este último es el jefe del Consejo Militar de Deir Ezzor, del que forman parte los kurdos de las FDS. Conocido por Abu Khawlat, goza de la protección de Estados Unidos para encubrir sus actos de saqueo y crímenes. En marzo de este año mató a seis habitantes de la aldea de Al Ashitah que se negaron a venderle sus tierras de cultivo.

Es uno de los que saquean el petróleo sirio. Posee un taller de fabricación de drogas en una granja situada en la localidad de Al Shahil, en la provincia de Deir Ezzor. Se hizo famoso por desmantelar y robar las vías férreas de la provincia septentrional y oriental de Deir Ezzor y transportarlas a Irak con otros traficantes. También robaba circuitos eléctricos para venderlos en el mercado negro.

Tiene importantes enfrentamientos con las FDS, con los que a veces discrepa sobre cómo gestionar las regiones que controlan conjuntamente y, especialmente, sobre cómo repartir los ingresos de las operaciones de tráfico y saqueo. Los kurdos han intentado deshacerse de él, pero Estados Unidos lo impide.

Dice hablar en nombre de la tribu Al-Bakir, de la que se ha autoproclamado emir, a pesar de que ha sido repudiado por sus miembros, que lo han acusado de traición, tachándolo de ser instrumento en manos de los kurdos y de Estados Unidos.

Varios dirigentes de esta tribu, que forma parte del clan Al-Akidate, han sido asesinados recientemente en las zonas controladas por las FDS, entre ellos Hussein Sheikh Al-Jamil, que cayó en enero de este año. Unos días antes, fueron asesinados un notable del Al-Akidate, Atliouche Al-Shatat y su hijo. En octubre del año pasado, unos desconocidos dispararon a otro dirigente de esta tribu, Abdel Wahhab Weis Al-Habib.

Los medios de comunicación sirios acusan a las FDS de estar detrás de estas ejecuciones porque las víctimas apoyan al gobierno sirio. En agosto del año pasado, los pistoleros de las FDS dispararon a sangre fría y a plena luz del día al jeque Matchar Al-Hafel, también miembro de Al-Akidate.

A finales de octubre del año pasado Abu Khawlat también fue objeto de un intento de asesinato, el segundo. En junio otro dirigente de las FDS, el portavoz del consejo militar de Manbej, Charfane Darwich, escapó a un atentado y lo mismo le ocurrió a Khaled Al-Khalif, que estaba a cargo de la oficina de petróleo del Consejo Civil de Deir Ezzor.

En una reunión organizada en agosto de 2020 por la tribu Al-Akidate, en presencia de 6.000 de sus miembros, culpó a Estados Unidos, como ocupante de facto, del caos de seguridad y la corrupción administrativa y militar en Deir Ezzor. La asamblea pidió que Deir Ezzor fuera controlada por los árabes y no por los kurdos.

En febrero de este año, una reunión entre los siete representantes de las tribus de la región lanzó un llamamiento a los que se habían unido a las filas de las FDS, pidiéndoles que desertaran y esto pocos días después del bloqueo que las milicias kurdas habían impuesto durante unos veinte días a las dos ciudades de Hassakah y Qamichli.

Rusia presiona a Hezbolah para que retire sus milicias de Siria

A principios de la semana pasada se produjo la visita a Moscú de una delegación libanesa de alto rango de Hezbolah, encabezada por el jefe del bloque parlamentario del partido, el diputado Mohammed Raad.

Desde hace varios días, Líbano es escenario de intensos esfuerzos al más alto nivel para facilitar la formación de un nuevo gobierno, cuya formación está paralizada desde hace casi siete meses. En apariencia, la crisis ministerial se debe a las diferencias entre el presidente Michel Aoun y el primer ministro designado Saad Hariri sobre la elección de algunos ministros y el reparto de carteras, sin olvidar el deseo atribuido al bando del Jefe del Estado de nombrar directamente a un tercio de los ministros para controlar mejor la acción del gabinete.

La diplomacia rusa está presionando a Hezbolah a facilitar la formación de un gobierno en Líbano bajo la presidencia de Saad Hariri. En una entrevista concedida en Moscú a RT, Mohammed Raad confirmó esta petición de Moscú y también subrayó que no se podía hablar de retroceso respecto a la elección de Hariri como primer ministro. Hace dos semanas Hariri se reunió con Lavrov, durante una visita a Emiratos Árabes Unidos.

Más allá de la crisis ministerial en Líbano, las conversaciones de la delegación de Hezbolah en Moscú se habrían centrado principalmente en la situación en Siria y en la implicación directa de las milicias libanesas en los combates junto al ejército regular sirio.

La intervención iraní en Siria y la necesidad de ponerle fin fueron discutidas durante la visita que el jefe de la diplomacia israelí Gabi Ashkenazi realizó a Moscú la semana pasada, donde discutió ampliamente el asunto con Lavrov.

El diario Al-Shark El-Awsat, publicado en Londres y cercano a los saudíés, indica que Rusia ha pedido expresa e insistentemente a Hezbolah que se retire de Siria lo antes posible y que facilite la formación y la acción de un nuevo gobierno en Líbano.

Esta exigencia rusa de retirada de Hezbolah de Siria también ha sido mencionada por otras fuentes en el Líbano durante los últimos días.

El diputado Raad habría protestado contra las peticiones rusas, subrayando que su partido no puede retirarse de Siria por la presencia de organizaciones terroristas en el país vecino. Hezbolah siempre ha asegurado que no se retirará de Siria hasta la eliminación total de los terroristas.

La CIA exigió a Yemen la liberación de un dirigente de Al-Qaeda

La semana pasada el canal Al-Masirah, de los huthíes, divulgó una conversación telefónica entre el director de la CIA, George Tenet (que ocupó el cargo entre 1996 y 2004), y el Presidente yemení, Ali Abdullah Saleh (que ocupó el cargo entre 1990 y 2012). Luego la grabación se ha divulgado en internet (*).

En el audio Tenet exige a Saleh la liberación de un destacado dirigente de Al Qaeda. El cabecilla de la CIA pide la liberación “en un plazo de dos días de alguien que es muy importante para mí personalmente”, y que fue detenido en relación con el papel de Al-Qaeda en el ataque a un destructor naval estadounidense, el USS Cole, en 2000.

Sin embargo, cuando Saleh le pide su nombre del miembro de Al-Qaeda, Tenet le responde que es demasiado arriesgado revelar nombres por teléfono, y añadió que ambos sabían quién era ese individuo.

La grabación da una visión reveladora de cómo Estados Unidos está tomando medidas drásticas entre bastidores, incluso con los jefes de Estado que no tienen más remedio que firmarles cheques en blanco sin rechistar a la menor petición. El hecho de que esta revelación haya sido pasada por alto por todos los medios de comunicación occidentales, ya sean dominantes o supuestamente alternativos, es indicativo del pacto de silencio que pesa sobre la llamada “guerra contra el terrorismo”, que no es más que una instrumentalización del terrorismo para justificar la perpetua ocupación militar de Oriente Medio.

El atentado suicida de Al-Qaeda al que se refiere la llamada, ocurrido el 12 de octubre de 2000, mató a 17 marines estadounidenses e hirió a otros 39.

Según el actual jefe de inteligencia houthi en Yemen, el miembro de Al-Qaeda al que se refiere la llamada es Anwar Al-Awlaki, un clérigo nacido en Estados Unidos, convertido en propagandista. Posteriormente murió en un controvertido ataque con drones de Estados Unidos en 2011, aprobado por Obama.

El hijo de Al-Awlaki, de 16 años, también ciudadano estadounidense, murió en otro ataque de la CIA con drones dos semanas después, junto con su primo y varios otros civiles. En 2017, la hija de ocho años de Al-Awlaki fue a su vez asesinada en una redada de comandos ordenada por Trump.

Un comunicado emitido por las fuerzas huthíes afirma que la conversación es una prueba más de “las relaciones directas entre la CIA y los terroristas de Al-Qaeda y la cooperación de los funcionarios del gobierno de Saleh en esa relación”.

Saleh fue asesinado en 2017 tras cambiar de bando en la Guerra de Yemen, poniéndose del lado de la coalición saudí y abandonando el movimiento houthí al que estaba aliado, tras la toma de la capital Sanaa por parte de los rebeldes en 2014. Los huthíes y el gobierno de Saleh libraron seis guerras intermitentes entre 2004 y 2010.

(*) https://www.middleeastmonitor.com/20210318-houthi-official-cia-asked-yemens-saleh-to-release-al-qaeda-member/

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