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Categoría: Oriente Medio (página 67 de 79)

La CNN publica una investigación que acredita que Israel mató deliberadamente a la periodista de Al Jazeera Shireen Abu Akleh

La periodista de Al Jazeera y ciudadana estadounidense Shireen Abu Akleh fue “muerta a tiros en un ataque dirigido por las fuerzas israelíes”, según una nueva investigación de CNN. Los principales medios estadounidenses no son exactamente conocidos por mirar con ojo crítico a Israel, lo que hace que el informe de CNN sea aún más explosivo. Leer más

Arabia saudí acepta iniciar una tregua en la Guerra de Yemen

La coalición militar encabezada por Arabia saudí que ha invadido Yemen anunció ayer que va a establecer un alto el fuego a partir de hoy, según un comunicado publicado por la Agencia de Prensa Saudí.

La decisión se adoptó con el fin de alcanzar una solución permanente a la guerra en el país vecino, dijo el portavoz de la coalición, el general Turki Al-Maliki.

Anteriormente, el movimiento yemení huthí propuso un armisticio de tres días que, según ellos, podría ser permanente si los saudíes estaban de acuerdo.

Recientemente los huthíes han reanudado sus ataques contra las instalaciones petroleras saudíes. Esto ha provocado más pánico en los mercados internacionales, que ya se tambalean por las operaciones militares en Ucrania y las sanciones contra Rusia.

Los saudíes han puesto el pretexto del inicio del Ramadán, pero se han obligados a aceptar la tregua porque a Estados Unidos le interesa ahora la estabilidad de los mercados energéticos y ahora todos los esfuerzos se dirigen a destruir a Rusia.

La Guerra en Yemen dura desde marzo de 2015. La ONU considera que es la peor crisis humanitaria del mundo. Según la Cruz Roja, en la guerra han muerto cerca de 240.000 civiles, más de la mitad de ellos por causas indirectas, básicamente por falta de alimentos y servicios de salud causados por los bombardeos saudíes.

La neutralidad en la Guerra de Ucrania no es una opción para Palestina

A pesar de las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea, la Autoridad Palestina se ha negado a condenar la intervención rusa en Ucrania. Los dirigentes palestinos entienden que condenar a Rusia significa perder un importante aliado y partidario de sus posiciones políticas.

Unirse al coro occidental contra Rusia aislaría aún más a una Palestina ya muy aislada, que busca aliados que puedan contrarrestar la política prosionista en las instituciones internacionales, férreamente controladas por Estados Unidos.

Tras el colapso de la Unión Soviética y el desmantelamiento del bloque oriental a finales de la década de los noventa, se permitió a Rusia desempeñar un papel, aunque menor, en los planes políticos de Estados Unidos en Palestina e Israel. Participó como copatrocinador en las conversaciones de paz de Madrid en 1991 y en los Acuerdos de Oslo en 1993.

Desde entonces, un representante ruso ha participado en cada uno de los principales acuerdos relacionados con los procesos “de paz”, hasta el punto de que Rusia fue una de las principales partes del llamado Cuarteto de Oriente Medio, que en 2016 trató de negociar un avance político entre el gobierno israelí y los dirigentes palestinos.

A pesar de la continua presencia de Rusia en la mesa política palestino-israelí, Moscú desempeñó un papel subordinado. Fue Washington quien determinó con fuerza la dinámica, el calendario, el lugar e incluso el resultado de las conversaciones “de paz”.

Gracias al apoyo de Washington a Tel Aviv, Palestina sigue ocupada, mientras las empresas coloniales de Israel crecen exponencialmente en tamaño, población y poder económico.

Los palestinos siguen considerando a Moscú como un aliado. Dentro del prácticamente desaparecido Cuarteto -que, además de Rusia, incluye a Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU- Rusia era la única parte en la que, desde la perspectiva palestina, se podía confiar.

Sin embargo, dada la hegemonía casi total de Estados Unidos en la toma de decisiones internacionales, a través de sus presiones en la ONU, su financiación masiva del ejército israelí y su implacable presión sobre los palestinos, el papel de Rusia fue casi simbólica, en última instancia.

Ha habido excepciones a esta regla. En los últimos años, Rusia ha intentado desafiar su papel tradicional en los proceso “de paz” como actor político de apoyo, ofreciéndose a mediar no sólo entre Israel y la Autoridad Palestina, sino también entre los grupos políticos palestinos, Hamás y Fatah.

Aprovechando el espacio político que se presentó en febrero de 2019 tras el corte de fondos del gobierno de Trump a la Autoridad Palestina, Moscú se acercó aún más a los dirigentes palestinos.

Una posición rusa más independiente en Palestina e Israel lleva años tomando forma. En febrero de 2017, por ejemplo, Rusia acogió una conferencia de diálogo entre las diferentes organizaciones palestinas. Aunque la conferencia de Moscú no dio lugar a nada sustancial, permitió a Rusia cuestionar su anterior posición en Palestina, así como el papel de Estados Unidos.

Ante el avance de Rusia en Oriente Medio, en abril del año pasado Biden restableció rápidamente la financiación de su gobierno a la Autoridad Palestina. Sin embargo, La Casa Blanca no revirtió algunas de las principales concesiones de Estados Unidos a Israel en época de Trump, incluido el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Bajo la presión israelí, Estados Unidos aún no ha restablecido su consulado en el este de Jerusalén, que fue cerrado por Trump en 2019. El consulado actuaba como misión diplomática de Washington en Palestina.

En la actualidad la importancia de Washington para la Autoridad Palestina se limita al apoyo financiero. Al mismo tiempo, Estados Unidos sigue siendo el principal apoyo financiero, militar, político y diplomático de Israel.

Aunque las organizaciones palestinas, tanto islámicas como progresistas, han pedido repetidamente a la Autoridad Palestina que se libere de su dependencia casi total de Washington, los dirigentes palestinos siempre se han negado. Para la Autoridad Palestina, desafiar a Estados Unidos en el actual orden geopolítico sería una forma de suicidio político.

Pero Oriente Medio está cambiando rápidamente. La desvinculación política de Estados Unidos de la región en los últimos años ha permitido que otros actores, como China y Rusia, surjan gradualmente como alternativas y socios políticos, militares y económicos.

La influencia rusa y china se deja sentir ahora en todo Oriente Medio. Sin embargo, su impacto en el equilibrio de poder en la cuestión palestino-israelí, en particular, sigue siendo mínimo.

Washington se ha mantenido atrincherado detrás de Israel, ya que el apoyo de Estados Unidos a Israel ya no es una cuestión de prioridades de política exterior, sino una cuestión interna de Estados Unidos, que involucra a poderosos grupos de presión israelíes.

Los palestinos -la sociedad, los dirigentes políticos y los partidos- no tienen ninguna confianza en Washington. Gran parte de la división política entre los palestinos está directamente relacionada con esta cuestión. Pero salir del campo de Estados Unidos requeriría una fuerte voluntad política de la que, por desgracia, carece la Autoridad Palestina.

La causa palestina está carcomida por la desunión interna, por una perspectiva política regional e internacional poco clara, al tiempo que ha sufrido una hemorragia de aliados históricos, entre los que se encuentran muchos países africanos, asiáticos y sudamericanos.

Sin embargo, la guerra ruso-ucraniana plantea a los palestinos uno de sus mayores retos en materia de política exterior desde el colapso de la Unión Soviética. Para los palestinos, la neutralidad no es una opción, ya que la neutralidad es un privilegio que sólo pueden obtener aquellos que pueden influir en la polarización mundial explotando su propia influencia política. Los dirigentes palestinos, debido a su falta de estrategia colectiva, no tienen esa influencia.

El sentido común dicta que los palestinos deben desarrollar un frente unido para hacer frente a las actuales convulsiones mundiales, que acabarán produciendo una realidad geopolítica totalmente nueva. No pueden permitirse el lujo de mantenerse al margen y pretender que podrán capear el temporal por arte de magia.

Ramzy Baroud https://www.middleeastmonitor.com/20220314-weathering-the-global-storm-why-neutrality-is-not-an-option-for-palestinians/

La CIA y sus apéndices kurdos dejan escapar de la cárcel a 800 presos del Califato Islámico

El 20 de enero el Califato Islámico atacó la prisión de Ghweran, en Hasakah, al noreste de Siria, controlada por las milicias kurdas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que desempeñan el papel de apéndices del ejército estadounidense en la región.

Los atacantes detonaron un coche bomba en la puerta norte de la prisión. Avanzaron en tres direcciones con más de 100 miembros y otros 100 presos del Califato Islámico iniciaron un motín dentro de la prisión. Su número aumentó rápidamente después de que tomaran el control del depósito de armas dentro de la prisión.

La Asayish, la policía kurda, anunció un toque de queda de una semana en Hasaka. Todos los puntos de entrada fueron sido bloqueados para impedir la entrada de refuerzos del Califato Islámico. A pesar del despliegue de controles de seguridad en toda la ciudad, unos 800 prisioneros lograron escapar, según Amaq, el medio de comunicación del Califato Islámico.

Seis días después, tras los combates más intensos desde la derrota del Califato Islámico en 2019, las FDS anunciaron la rendición de los miembros del Califato Islámico que huían y afirmaron haber recuperado el control total de la prisión y sus alrededores.

Más de 200 personas de ambos bandos murieron en el tiroteo. Los violentos enfrentamientos provocaron el desplazamiento de miles de civiles y grandes daños en las infraestructuras, atribuidos a las incursiones estadounidenses dirigidas a los barrios de Al-Zohour y Ghweran.

Los detalles del asalto y la fuga de prisioneros no están claros aunue, en cualquier caso, pone de manifiesto una estrecha coordinación entre los grupos del Califato Islámico dentro y fuera de la prisión.

Los kurdos hacen grandes negocios en las cárceles

Los carceleros kurdos facilitaron la incautación del depósito de armas por parte del los presos del Califato Islámico.

La cárcel es uno de los negocios más sucios con los que se financian los kurdos. En las nueve zonas controladas por las FDS y Estados Unidos hay un gran número de prisiones, que son objetivos potenciales de ataques parecidos, especialmente la prisión de Kamba Al-Bulgar, al este de Al-Shaddadi, en las afueras de Hasaka, que alberga a 5.000 miembros del Califato Islámico.

Miembros del Califato Islámico han llegado a pagar a las FDS hasta 8.000 dólares para ser liberados, algo que no sería posible sin la aprobación de la CIA (1).

La prisión es la mayor agrupación de fuerzas que tiene el Califato Islámico del mundo. Alberga a unos 3.500 miembros de más de 50 nacionalidades diferentes. Está enclavada en una de las zonas más fortificadas de las FDS y de las tropas de Estados Unidos.

Pero poco antes del asalto, las FDS retiraron a tres destacamentos que cuestodiaban puntos cercanos a la prisión, lo que proporcionó una ruta de escape para varios cabecillas del Califato Islámico hacia lugares custodiados por la CIA.

Un coche bomba fue capaz de atravesar el cordón de seguridad de las FDS para llegar hasta la misma puerta de la prisión, a sólo un kilómetro del mayor cuartel militar estadounidense de la región.

El ataque coincidió con una operación planificada de antemano para liberar a los detenidos, calificados como “arrepentidos”, para agruparlos en dos lugares específicos cercanos a Hasakah. Aprovechando el caos de las incursiones estadounidenses, Estados Unidos transportó a 750 terroristas del Califato Islámico en autobuses y todoterrenos a lugares del desierto de Al Bukamal, al oeste de la frontera sirio-iraquí, y al este de la montaña de Al Bishri, al sur de Deir Ezzor.

Entre los miembros del Califato Islámico liberados se encontraban varios altos mandos, muchos de ellos de nacionalidad árabe, belga y holandesa. Estaban protegidos por unidades de las FDS y el espacio aéreo estaba protegido por aviones de reconocimiento de Estados Unidos que vigilaban su avance y garantizaban su seguridad, evitando las rutas de alto riesgo.

La inteligencia irakí abre una investigación sobre la fuga

La inteligencia irakí ha investigado esta fuga porque el objetivo era introducir 5.000 terroristas en el país. Por este motivo el ejército irakí ha intensificado sus patrullas en la frontera con Siria.

Un documento de la misma fuente irakí afirma que el número de detenidos del Califato Islámico es mayor que el anunciado por las FDS, aunque no suministra cifras concretas.

Para justificar su complicidad en la fuga, las FDS culparon a los turcos y a los rusos de ella, una excusa reiterada por el Times (2). Pero el asunto ocurrió justamente al revés. El ataque a la cárcel fue precedido por una campaña militar sirio-rusa procedente del este de Homs y encaminada hacia las profundidades de la Badia, el desierto sirio.

El objetivo es eliminar a unos 2.000 terroristas del Califato Islámico desplegados en varios puntos de la región. Las tropas que custodian el aeropuerto T4 fueron reforzadas y se han iniciado patrullas aéreas sirio-rusas con cazas rusos Su-34 y Su-35, aviones de alerta temprana A-50 y aviones sirios MiG-23 y MiG-29.

El plan es, pues, muy ambicioso se desplegará a lo largo de los Altos del Golán, la región sur, el río Éufrates y el norte de Siria. Los pilotos sirios controlan el espacio aéreo y dan cobertura a los cazas, mientras que las tripulaciones rusas realizan ataques contra objetivos terrestres.

El Ministerio de Defensa ruso ha anunciado que este tipo de misiones conjuntas se llevarán a cabo de forma regular. El motivo lo explicó Alexei Zaitsev, subdirector del Departamento de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia: Estados Unidos y las FDS no han logrado eliminar al Califato Islámico ni garantizar la seguridad en una de las regiones que controlan: el noreste de Siria.

“El éxito del ataque del Califato Islámico a la prisión de Sinaa, donde estaban recluidos los terroristas más peligrosos, demostró una vez más que el ejército estadounidense ha fracasado en su misión”, dijo Zaitsev.

La presencia militar de Estados Unidos en Siria es un “ocupación” y uno de sus objetivos es crear un enclave kurdo en el norte, como ya hicieron en Kosovo tras la Guerra de los Balcanes.

(1) https://www.dumptheguardian.com/world/2021/nov/22/former-is-fighters-say-they-paid-way-out-of-kurdish-jail-in-reconciliation-scheme
(2) https://www.thetimes.co.uk/article/west-has-ignored-jihadist-prisons-but-it-cant-ignore-hasakah-attack-g8wjl9qxp

Un operativo turco en Ucrania que ha pasado desapercibido

Los medios han publicatado abundamentemente una operación del ejército estadounidense en Idlib tenía como objetivo a un dirigente del Califato Islámico. Sin embargo, las 15 víctimas civiles colaterales han eclipsado el objetivo inicial de la operación.

Según dicen, el dirigente del Califato Islámico tenía más de 24 apodos. Uno de ellos es Al-Hachimi Al-Quraichi (*), una referencia básica bastante ingenua utilizada por los neófitos de la inteligencia estadounidense interesados en el islamismo.

Según las informaciones, este dirigente, que pasó por cárceles estadounidenses en Irak junto a otro personaje oscuro, Al-Baghdadi, activó su cinturón de explosivos cuando se acercaron las tropas estadounidenses.

Al igual que en la redada contra Bin Laden en Pakistán, uno de los helicópteros militares que participaron en el operativo fue destruido. La información militar estadounidense aclaró esta vez que las fuerzas estadounidenses se vieron obligadas a destruir el avión tras un fallo mecánico.

El cabecilla terrorista vivía en un edificio de tres plantas encima de una familia que no sabía quién era realmente su vecino. Esto explica las víctimas civiles colaterales, en su mayoría niños.

La incursión tuvo lugar en un territorio controlado por Turquía y, por tanto, por la OTAN. Esto significa que el dirigente terrorista vivía bajo el paraguas de los imperialistas.

El patrón se reproduce. La mayoría de los dirigentes -reales o supuestos- de Al Qaeda y el Califato Islámico proceden de los países de la OTAN y nunca de los países del Eje del Mal.

Otro patrón: todos los dirigentes del Califato Islámico han pasado por las cárceles y campos de internamiento del ejército estadounidense en Irak antes de esfumarse repentinamente en el aire. Reaparecen un poco más tarde a la cabeza de grupos armados y equipos militares procedentes de los excedentes de la OTAN o, a veces para que parezca más natural, de un arsenal búlgaro o rumano.

Un país de la OTAN, Turquía, participó en el operativo y sabía que el cabecilla del Califato Islámico, cuyas unidades combaten en Hasakeh, se encontraba en su zona bajo su control en el norte de Siria. Nunca se preocupó por él porque carecía de interés político ni militar.

El operativo de Idlib coincide con una incursión turca en Ucrania, donde la inteligencia turca persiguió a un traficante de armas que amenazó con sacar a la luz toda la red turca de contrabando de armas en las zonas de guerra.

Desde hace algunos años, Turquía ha tejido una red de tráfico de armas en Asia central, Oriente Medio y África, donde subcontrata las guerras que interesan a la OTAN. El gobierno de Erdogan está consolidando su propio complejo militar-industrial y extendiendo su influencia mucho más allá de los antiguos confines del Imperio Otomano.

La operación turca en Ucrania no sólo costó mucho menos que la operación estadounidense en Idlib, que se distinguió por un enorme despilfarro de recursos, sino que tuvo un rendimiento infinitamente mayor, ya que Ankara logró un objetivo estratégico real, mientras que Washington está lavando su imagen sobre la base de un asunto obsoleto que no tiene ningún impacto en la situación regional.

(*) https://www.cbsnews.com/news/isis-confirms-abu-bakr-al-baghdadi-death-announces-new-leader-abu-ibrahim-al-hashimi-today-2019-10-31/

Rusia desactiva los sistemas de defensa antiaérea israelíes

El “escudo de hierro” instalado por Israel para convertir al país en un territorio inexpugnable, se ha hundido. El canal de televisión israelí Kan 11 acusa a Rusia de recurrir a la guerra electrónica para inactivar las defensas antiaéreas y de misiles que el ejército israelí tiene emplazados en el flanco norte (*).

Debido a la exposición directa a las emisiones radioeléctricas, los complejos antiaéreos no pueden rastrear los lanzamientos de misiles desde el territorio de Siria, Irán y Líbano. Esto hace que las mayores ciudades de Israel, incluida Tel Aviv, puedan ser atacadas con misiles.

“En las últimas semanas, el ejército ruso ha intensificado sus operaciones en Siria con el ejército de Assad. Al parecer, el ejército ruso también ha utilizado sistemas de guerra electrónica diseñados para proteger a sus soldados de posibles ataques. La actividad del ejército ruso en la base de Jmeimim, en Siria, ha permitido el funcionamiento de avanzados y potentes sistemas de defensa bajo la influencia de las ondas electromagnéticas en el Mediterráneo oriental”, dijo el canal israelí.

Por el momento, no hay informes de falsas alarmas de los sistemas de defensa antiaérea israelíes en la frontera con Líbano y Siria. Sin embargo, si Israel ajusta sus sistemas a una menor sensibilidad, esto hará que el espacio aéreo de Israel esté débilmente protegido contra los ataques con misiles desde la frontera libanesa.

Anteriormente, el impacto de los sistemas de interferencia electrónica rusos había llevado a los sistemas antimisiles israelíes a atacar objetivos inexistentes, los llamados objetivos fantasma.

(*) https://avia-pro.fr/news/cahal-rossiyskie-kompleksy-vyveli-iz-stroya-sredstva-pvopro-izrailya

Los rebeldes yemeníes elogian el cambio de posición de Rusia sobre la Guerra de Yemen

Mohamad-Ali Al-Houthi, dirigente de la organización yemení Ansarollah, ha elogiado la posición de Rusia durante la última sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la Guerra de Yemen.

“La posición del representante ruso durante la sesión del Consejo de Seguridad fue responsable; presenta un verdadero diagnóstico de la realidad a la que se enfrenta la República de Yemen, a saber, la arrogancia de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y su encaprichamiento con sus propios intereses y el papel que han comprometido en su misión en la ofensiva contra Yemen”, escribió el dirigente huthí en su cuenta de Twitter.

Durante la sesión del Consejo de Seguridad celebrada el martes, el embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dimitri Polianski, informó de un cambio político en relación con los dos acuerdos de Estocolmo (entre los dos gobiernos de Hadi y Sanaa) y Riad (entre el gobierno de Hadi y el Consejo de Transición del Sur).

El proceso político se está acercando a un punto de no retorno tras el cual será imposible reunir a las diferentes partes del Estado yemení. “La comunidad internacional debe reconocer que los protagonistas son obstinados y no están dispuestos a entablar negociaciones bajo los auspicios de la ONU”, dijo Poliansky.

El embajador ruso afirmó que los esfuerzos del enviado especial de la ONU para Yemen no han tenido éxito y que ya no es posible remitirse al actual compromiso dictado por la resolución aprobada en 2015 y que no tiene nada que ver con la situación sobre el terreno. Pidió una solución que pudiera devolver la guerra a una vía política negociada.

Polianski criticó duramente a los miembros occidentales del Consejo de Seguridad: “Lamentablemente, tenemos que reconocer que nuestros compañeros occidentales han demostrado en varias ocasiones que están dispuestos a sacrificar fácilmente la unidad del Consejo de Seguridad en la cuestión de Yemen para servir a sus intereses egoístas. Utilizan el lenguaje de las sanciones y se niegan a encontrar soluciones”.

Según el delegado ruso, las sanciones del Consejo de Seguridad deben ser exclusivamente para impulsar el proceso político en Yemen y no para forzar la presión sobre ciertos protagonistas de la guerra.

Es la primera vez que Rusia expresa una postura crítica hacia el comportamiento de la ONU y las potencias occidentales en la Guerra de Yemen.

Arabia Saudí desató una guerra contra Yemen en 2015 a la cabeza de una coalición árabe, para imponer a su secuaz el cuestionado presidente dimisionario Abed Rabbo Mansour Hadi e imponer su dominio en un país que considera como su patio trasero. También impone un embargo muy severo en aplicación de la resolución de la ONU que también fue votada por Rusia.

Gracias al apoyo militar y político que recibe de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, se ha permitido las peores masacres contra cientos de miles de civiles, destruyendo el país sin descanso, empujando a millones de yemeníes a la peor situación de hambruna y salud.

Las amistosas relaciones de Rusia con el Estado terrorista de Israel

En septiembre de 2015, poco antes de que Israel iniciara su intervención en Siria, Rusia e Israel acordaron un mecanismo de eliminación del conflicto. Ambas partes esperaban limitar el riesgo de incidentes en vuelo, ya que Moscú bombardea a los ejércitos que considera terroristas, al igual que Damasco, e Israel hace lo mismo, pero golpeando a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, así como a los aliados de Hezbolah que habían sido invitados a entrar en Siria, pero que Tel Aviv considera amenazas latentes para su seguridad nacional. Ninguna de las partes quiere enfrentarse a la otra, ya que esto podría provocar una escalada terriblemente peligrosa de las tensiones regionales. Además, Rusia e Israel mantienen excelentes relaciones, sobre todo porque Tel Aviv se ha negado a imponer sanciones a Moscú en solidaridad con sus aliados occidentales todos estos años.

De vez en cuando, Rusia condena oficialmente los ataques israelíes, pero nunca ha actuado para detenerlos, ni directa ni indirectamente. Esta última observación se ha visto respaldada en los últimos años por el hecho de que Siria no ha podido hasta ahora hacer uso de los misiles SS-300 que recibió tardíamente de Rusia a finales de 2018 tras el incidente en las afueras de Latakia, calificado por el presidente Putin como una trágica cadena de acontecimientos. Aunque Rusia reconoce oficialmente la legalidad y los designios antiterroristas de la Orden de la Guardia Revolucionaria Islámica y la presencia de Hezbollah en Siria, algunos observadores sostienen que el Kremlin puede estar esperando discretamente que Damasco exija una retirada honrosa y en varias fases por su parte (en este contexto, bajo la coacción de los ataques israelíes), considerada como un paso hacia una solución de compromiso que ponga fin a la guerra.

Tanto Rusia como Irán luchan contra los grupos terroristas que operan en Siria, pero Rusia lo hace principalmente desde el aire y compartiendo inteligencia táctica con el Ejército Árabe Sirio (EAS), mientras que Irán participa en los combates sobre el terreno con el EAS y su aliado común Hezbollah. Moscú y Teherán comparten, pues, los mismos intereses detrás de su apoyo a Damasco, pero sus visiones de la posguerra para el país parecen divergir. El Kremlin cree que todas las partes implicadas en el conflicto deberán aceptar una secuencia de compromisos mutuos, mientras que la posición implícita de la República Islámica es que su aliado árabe no debe conceder necesariamente nada a quienes no considera como iguales políticos.

Aunque Rusia no está directamente implicada en los ataques israelíes, Irán y Hezbollah pueden estar descontentos de que Moscú ni siquiera les dé una pista cuando tiene aviso previo de los ataques, siguiendo el protocolo inherente al mecanismo de desescalada del conflicto. También podrían preguntarse por qué Siria aún no ha hecho uso de los misiles SS-300 enviados a última hora tras el incidente de septiembre de 2018, con el objetivo declarado de disuadir lo que en su momento se calificó de comportamiento irresponsable por parte de Israel. Desde entonces, Israel ha continuado sus ataques contra Siria, y Damasco sólo ataca los misiles que entran en su territorio, y no utiliza los SS-300 ni ningún otro sistema de defensa aérea para atacar los lanzadores, algo que esperaban muchos observadores.

Es poco probable que Siria espere esto seriamente, y si lo hiciera, sus expectativas serían poco realistas. En realidad, la dinámica de poder parece funcionar al revés: Israel cree que Rusia puede presionar a Siria para que exija la retirada de Irán y Hezbollah de su suelo. Moscú no quiere tomar partido, ya que mantiene muy buenas relaciones con ambas partes, aunque estas relaciones sean de carácter estratégico y repercutan en sus intereses, por lo que hasta ahora se ha mantenido en una posición de retirada y ha dejado que los acontecimientos se desarrollen entre las partes implicadas.

Sin embargo, es precisamente esta pasividad, a pesar de las condenas ocasionales de los ataques lanzados por Israel, la que puede interpretarse como un favorecimiento de los intereses de Tel Aviv, ya que Moscú no hace nada para detener sus ataques contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, ni directa ni indirectamente, como hemos visto anteriormente. Esto lleva a algunos observadores a preguntarse si Rusia no preferirá tranquilamente que los ataques israelíes sirvan como forma de presión para conseguir que Irán exija la retirada de Irán y Hezbollah de su territorio, como parte de un compromiso regional más amplio que el Kremlin podría esperar negociar.

En Israel vive una gran diáspora rusa, que poco a poco ha llegado a tener una influencia significativa en la sociedad y en parte de las administraciones permanentes del país, incluso en la formulación de su política exterior. El Presidente Putin es también muy respetado en Israel por su decidida oposición al antisemitismo, al fascismo y al revisionismo histórico de la Segunda Guerra Mundial. Además, como gran potencia influyente, de nuevo en Asia Occidental con su intervención en Siria, vista como un hacedor de reyes en la resolución de la crisis allí, Israel tiene todas las razones para ampliar pragmáticamente su relación con Rusia, especialmente porque esto podría darle palancas adicionales para equilibrar mejor su relación histórica con Estados Unidos.

Sin embargo, los israelíes no deberían mantener expectativas poco realistas de una acción directa de Rusia contra la influencia iraní en Siria. Esto acabaría minando la campaña antiterrorista de Moscú, así como sus relaciones bilaterales con la República Islámica, que son importantes para mantener la estabilidad en el sur del Cáucaso, el mar Caspio y Afganistán. A lo sumo, Rusia parece dispuesta a “facilitar pasivamente” los ataques regulares de Israel contra los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y Hezbollah, no involucrándose cuando éstos se produzcan, en línea con los términos del acuerdo de desescalada del conflicto de 2015, y posiblemente no permitiendo que Siria utilice los SS-300 y otros sistemas de defensa aérea para apuntar a los aviones israelíes (algo que podría elevar las tensiones), lo que no deja de ser algo importante.

—https://insidearabia.com/israels-working-relationship-with-russia-inside-syria/

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