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Alemania es ‘un estado de higiene histérico y fascista’

El grupo suizo SWPRS, que se dedica a denunciar la intoxicación mediática de las grandes cadenas, afirma que las noticias sobre el colapso de las Unidades de Cuidados Intensivos en Alemania son falsas (1). No hay un aumento del volumen de ocupación (2).

Los periodistas de SWPRS han visitado personalmente los centros de admisión de pacientes de coronavirus en Berlín, que están “completamente abandonados”, según han registrado en un vídeo publicado en YouTube (3).

(Inmediatamente después de publicar este artículo, dicho vídeo ha sido censurado y eliminado de YouTube).

El trabajador de una de esas clínicas de Munich les explicó que habían “esperado durante semanas a que llegara la ola”, pero que no había “ningún aumento en el número de pacientes”. Dijo que las declaraciones de los políticos no se correspondían con su propia experiencia y que el “mito del virus asesino” no se ha confirmado.

En Estados Unidos la cadena CBS también ha falsificado una noticia sobre el colapso de los hospitales en Nueva York con imágenes de los hospitales italianos (4).

El infectólogo y director del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, el doctor Ansgar Lohse, pidió que se pusiera fin rápidamente a los toques de queda y a las prohibiciones de contacto. Argumenta que si las informaciones fueran ciertas, debería estar infectada con el coronavirus mucha más gente. Los jardines de infancia y las escuelas deben reabrirse lo antes posible para que los niños y sus padres puedan ser inmunizados contra la infección por coronavirus (5).

El experto en derecho constitucional Hans Michael Heinig advirtió que “el estado constitucional democrático podría convertirse en poco tiempo en un estado de higiene histérico y fascista” (6).

El profesor Christoph Möllers, de la Universidad Humboldt de Berlín, explica que la Ley de protección contra las infecciones “no puede servir de base para restricciones tan severas de los derechos de libertad de los ciudadanos”.

Según el antiguo presidente del Tribunal Constitucional, Hans Jürgen Papier, “las medidas de emergencia no justifican la suspensión de las libertades civiles en favor de un Estado autoritario y de vigilancia”.

Los periodistas de SPWRS han lanzado peticiones en línea a varios países para poner fin a los toques de queda y otros atentados de los derechos fundamentales. Al mismo tiempo, se están suprimiendo cada vez más las contribuciones críticas en vídeo, incluso a los médicos que critican las políticas sanitarias que se están implementando.

Una manifestación en defensa de los derechos fundamentales en Berlín, durante la cual se distribuyó la Constitución alemana, fue disuelta por la policía (7).

El siglo XXI ha comenzado con una desvergüenza detrás de otra. Mentiras, mentiras, mentiras, mentiras, más mentiras… y todos a callar como perros y a seguir hasta donde les lleve la corriente.

(1) https://swprs.org/a-swiss-doctor-on-covid-19/
(2) https://www.divi.de/register/intensivregister
(3) https://www.youtube.com/watch?v=WiJszJmGdxY [censurado y eliminado]
(4) https://www.theblaze.com/news/cbs-news-footage-italy-hospital-nyc
(5) https://www.mopo.de/hamburg/uke-infektiologe-fordert-es-muessen-sich-mehr-menschen-mit-corona-infizieren-36483636
(6) https://www.focus.de/politik/deutschland/corona-regelungen-der-regierung-medizin-darf-nicht-gefaehrlicher-sein-als-die-krankheit_id_11827625.html
(7) https://kenfm.de/berliner-corona-demo-strafbar-aufgeloest-aber-froehlich/

Un Presidente altamente contagioso: Franklin Delano Roosvelt

En la foto, tomada en Yalta, en el último año de la Segunda Guerra Mundial, Roosvelt, Churchill y Stalin posan sentados. Desde que Roosvelt quedó paralizado por la polio en 1921, sólo hay dos fotos suyas en silla de ruedas. Nunca consintió posar de otra manera e hizo todo lo posible por disimular su parálisis.Los políticos burgueses son forma sin contenido. No son ellos mismos sino su imagen pública, de cara al exterior, pendientes a cada minuto de la pose y de ser recordados para la posterioridad de una cierta manera. En público Roosevelt caminaba con un bastón o sostenido por unas tablillas ortopédicas; en privado, se movía en una silla de ruedas.

Hay un libro de Hugh Gregory Gallagher que detalla los esfuerzos de Roosevelt por aparentar en público que podía caminar con normalidad (1).

El Presidente tenía polio, una enfermedad que la OMS y los manuales de medicina aseguran que es “muy infecciosa” (2). La Wikipedia dice que es “altamente infecciosa” (3). Entonces, ¿cómo consintieron que un político como Roosvelt participara en numerosos actos públicos?, ¿cómo no le impusieron una cuarentena?, ¿cómo es posible que participara en reuniones al más alto nivel como la de Yalta?, ¿Churchill y Stalin no sabían que su colega tenía polio?, ¿no tenían miedo al contagio?, ¿se vacunaron?, ¿o la polio no es contagiosa como quieren hacer creer?

Roosevelt quedó paralizado por la polio en 1921. Los historiadores dicen que se inició en ambas piernas y luego le llegó a alcanzar el pecho. No era un niño; tenía 39 años, por lo que la imagen de la polio asociada a la infancia es un poco extraña.

El médico que diagnosticó a Roosvelt fue Robert Lovett, una eminencia en materia de polio que no supo explicar quién fue el “paciente cero”, ni de dónde provino el contagio del futuro Presidente, si es que lo hubo.

Roosvelt nunca fue sometido a cuarentena. La parálisis no le impidió convertirse en gobernador del Estado de Nueva York en 1928 y ser el único presidente de Estados Unidos elegido cuatro veces, ejerciendo su cargo de 1933 a 1945, es decir, en una época crucial del siglo pasado que va de la Gran Depresión de 1929 a la guerra mundial.

Da la impresión de que nadie le contagió y él tampoco contagió a nadie, lo que es bastante extraño en una enfermedad tan contagiosa. Pero en el mundo de los contagios nadie hace preguntas, nadie obtiene respuestas y nadie se atreve con insinuaciones. Todo queda en el aire.

Como cualquier enfermo, Roosvelt intentó toda clase de curaciones, tanto los remedios convencionales como los más alternativos. En 1926 compró una propiedad en Warm Springs, Georgia, donde fundó un centro de hidroterapia para poliomielíticos, el Instituto Roosevelt de Warm Springs para la Rehabilitación, que sigue funcionando hoy en día (a pesar de que la enfermedad ha sido erradicada, o casi, o al menos eso aseguran los manuales).

Roosvelt no murió de polio sino de una hemorragia cerebral, pero si su fallecimiento hubiera ocurrido hoy, los médicos dirían que la causa fue el poliovirus, que sólo mata a ratos, o más bien nunca. No hay más que leer la rocambolesca historia que cuenta la Wikipedia: aunque los polivirus ya se detectaron hace miles de años, “no hay evidencias de poliomelitis [sic] en poblaciones humanas hasta hace 200 años donde aparentemente el virus se extendió mundialmente” (3).

¿Que ocurrió en el mundo para que cambiara drásticamente una situación sanitaria que se había mantenido durante miles de años (en realidad desde siempre) sin ninguna clase de complicaciones? La respuesta es el desarrollo del capitalismo y sus secuelas: hambre, trabajo extenuante, vivienda insalubre, contaminación, suciedad, urbanización inexistente, ratas, falta de agua potable…

En 1907 y 1916 se desataron sendas “epidemias de polio” en Nueva York, donde impusieron la cuarentena, la policía se adueñó de las calles y a la población le metieron en el cuerpo mucha más histeria que virus. “Prohibido a todos los niños el acceso al cine a causa de la guerra contra la parálisis”, decía un titular del New York Times del 4 de julio de 1916. Se movilizaron todos los recursos imaginables, excepto uno: el de saciar el hambre en los barrios más pobres de la ciudad.

El poliovirus tapa las lacras del capitalismo y van pasando décadas y seguimos igual. No importa que la doctrina fracase. Como el poliovirus no explica nada, algunos expertos siguen buscando otras cortinas de humo, de tal manera que han convertido la enfermedad de Roosvelt en el cuento de nunca acabar (4).

En 2003 el doctor Armond S. Goldman, de la Universidad de Texas, dijo que el diagnóstico de Roosvelt había sido erróneo (5). Los mejores especialistas de la época se habían equivocado al tratarle. No tenía polio sino el Síndrome de Guillain-Barré, que es como desvestir a un santo para vestir a otro.

Lo mismo que sus predecesores, Goldman se puede pasar la vida publicando artículos parecidos para inflar su curriculum académico. Es otro chiste. Los restos de Roosvelt no han sido exhumados, nunca fue objeto de ningún examen de laboratorio y casi todos los registros médicos, que estaban guardados en una caja de seguridad en el Centro Médico Militar Walter Reed, desaparecieron poco después de su muerte. Se supone que fueron destruidos por su médico personal, el almirante Ross McIntire.

Desde hace un siglo, la historia de la polio y demás enfermedades calificadas como “contagiosas” es la de un ridículo espantoso detrás de otro. En Nueva York llegaron a matar a 3.700 perros y gatos en un solo día en 1916, creyendo que eran el foco de la enfermedad.

En los años cincuenta llevaban a cabo fumigaciones masivas con DDT, una sustancia altamente tóxica, en las ciudades de Estados Unidos para combatir la polio, creyendo que el foco infeccioso se había trasladado de los perros y gatos a… los mosquitos.

Las cuarentenas son para los demás. En Estados Unidos aislaron a una ciudad entera del tamaño de Nueva York y no lo hicieron con una única persona: Roosvelt. Que nos lo expliquen.

(1) http://shatnerstoupee.blogspot.fr/2012_06_01_archive.html
(2) https://www.who.int/topics/poliomyelitis/virus-vaccines/es/
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Poliovirus
(4) http://io9.com/5958933/franklin-delano-roosevelt-probably-didnt-have-polio-after-all
(5) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14562158

Más información:
– Contagio: la oscura historia de las enfermedades mediáticas

¿Se arroja Irán en los brazos del imperialismo?

Irán ha pedido un préstamo de emergencia al FMI de 5.000 millones de dólares. En sí misma, la petición ya demuestra que Teherán atraviesa serias dificultades, mucho mayores de lo que parece y que no todas son consecuencia del bloqueo imperialista.

La solicitud es aún más significativa teniendo en cuenta que es la primera vez que ocurre desde la revolución de 1979.

El gobierno no se ha dirigido previamente a sus aliados estratégicos, China y Rusia, sino que ha quedado a expensas de lo que decida Estados Unidos, que es quien abre el grifo del FMI. Si los Brics habian fallecido tiempo atrás, parece que ahora llega el momento de firmar el acta de defunción.

¿No se ha dirigido Irán a sus socios pidiendo ayuda?, ¿se ha dirigido pero no se la han aconcedido?, ¿Pekín ha cerrado el grifo porque tiene su propia crisis?, ¿se acabaron también los faraónicos proyecto de la Ruta de la Seda?

El golpe más duro contra Irán se lo ha dado India, uno de sus más importantes socios comerciales, que claudicó ante Estados Unidos sumándose al bloqueo y buscando proveedores de petróleo en otros lugares.

Podríamos añadir que la pandemia ha hecho el resto, pero no sería exacto: no ha sido la pandemia sino la política sanitaria con la que el gobierno de Teherán ha querido hacer frente a ella.

Irán padece una serie de crisis en cascada porque una mala respuesta ante un problema genera un segundo problema sin haber resuelto el anterior. La petición al FMI está en esa línea de creer que pueden salir del atasco con dinero fresco y no rectificando las políticas que les han llevado hasta el borde del colapso.

¿Cuál es el precio a pagar?, ¿qué condiciones impondrá Estados Unidos para conceder el préstamo?, ¿qué a pasar en Siria?, ¿qué va a pasar en Afganistán?, ¿qué tiene que decir Israel?

Demasiadas preguntas y ninguna respuesta, así que máxima atención a los siguientes movimientos de piezas en Oriente Medio.

Arabia saudí propone conversaciones de paz a las fuerzas yemeníes

Los sátrapas saudíes mantienen conversaciones diarias con las fuerzas de Ansarollah y han invitado a sus representantes y a los del gobierno en el exilio de Yemen a reunirse, ha dicho esta mañana el embajador saudí en Yemen, Muhammad Al Jaber.

El embajador dijo: “Los funcionarios saudíes se reunieron ayer con sus homólogos huthíes para confirmar que los ataques aéreos sobre Sanaa fueron una respuesta a los ataques con misiles balísticos que tuvieron lugar el sábado pasado, y no tenían la intención de intensificar el conflicto”.

Jaber añadió: “Estamos decididos a reducir la escalada, y estamos listos para un alto el fuego en todos los territorios yemeníes si lo aceptan”.

Citando a Jaber, el Wall Street Journal asegura que las conversaciones de paz están en marcha. “La propuesta de conversaciones para poner fin a la guerra que comenzó hace cinco años sigue sobre la mesa, a pesar de la escalada de violencia de hace unos días”.

El periódico añade que “los huthíes todavía no han respondido a la oferta”.

El embajador saudí se refería a los ataques aéreos de su país contra Sanaa, la capital de Yemen, y afirmó que la operación tenía por objeto “destruir objetivos militares ilegales pertenecientes a los rebeldes huthíes y neutralizar y destruir la amenaza balística y las capacidades específicas que amenazan la vida de los civiles”.

El bombardeo saudí se produjo después de que las fuerzas de Ansarollah lanzaran el día anterior su mayor ataque en territorio saudí, que alcanzó a la propia capital, Riad, poniendo a la Casa Real contra las cuerdas.

https://www.almasdarnews.com/article/saudi-arabia-enters-peace-talks-in-yemen-after-massive-attack-by-ansarallah-forces/

Los europeos nos hemos convertido en ‘una nube de puntos que se mueve en un mapa’ gracias a la pandemia

Fotografía de los europeos en plena pandemia
La Comisión Europea ha pedido a los principales operadores de telecomunicaciones de Europa que le informen de los datos privados de los abonados que consten en sus teléfonos móviles.

Orange, Vodafone, Deutsche Telekom y otros cinco operadores de telecomunicaciones ya han acordado cotillear los datos de sus clientes a la Comisión Europea.

El pretexto no hace falta decirlo: comprobar si los usuarios siguen las ordenanzas de confinamiento para impedir la propagación de la pandemia de coronavirus.

La solicitud la hizo a principios de esta semana Thierry Breton, el Comisario Europeo para el Mercado Interior y la Agenda Digital, directamente a la Asociación GSMA, que reúne a 750 empresas del sector de la telefonía móvil en todo el mundo.

Orange ya trabajaba con el Instituto Francés de Investigación Médica, una colaboración fructífera, según nos quieren vender. Los datos de geolocalización proporcionados por el operador permitieron evaluar los movimientos de la población antes de la ley marcial y después de ella.

De esa manera los “expertos” se enteraron de que el 17 por ciento de los parisinos habían abandonado la capital francesa en ese momento. Se supone que los parisinos no se olvidan nunca el móvil en casa, como tampoco olvidan nunca de su nariz.

“No hay un seguimiento individual […] No transmitimos sus fotos, sus contactos”, se excusó Stéphane Richard, el director general de Orange, ante los micrófonos de Europe 1. “Nada identifica a los clientes como individuos. No es más que una nube de puntos que se mueve en un mapa”, añadió. Fue un alivio escucharle porque por un momento creíamos que nos consideraban como personas titulares de derechos, libertades y garantías cívicas.

Es exactamente lo mismo que dijo Obama cuando hace años saltó el escándalo del espionaje al mundo entero: nosotros no nos quedamos con los datos de nuestras víctimas (ya los tenemos), sólo nos interesan los metadatos.

A partir de este tipo de fechorías llegan las justificaciones hipócritas para tranquilizar la conciencia de los defensores de los derechos humanos. A la Comisión Europea le preocupa nuestra salud. Quieren “mejorar las estimaciones epidemiológicas”. Lamentablemente las epidemias anteriores fueron desvastadoras porque… ¡los europeos no estaban enganchados a sus móviles!

Afortunadamente la tecnología avanza una barbaridad y ahora es posible “verificar la eficacia de las medidas de contención”. Necesitan recordarnos algo que no sabíamos: que la vigilancia de los móviles no cura nada. Lo que quieren saber es si sus medidas son realmente eficaces, pero eso ya se lo decimos nosotros sin cotillear ningún móvil: sus medidas son inútiles al 100 por 100. No tienen otro objetivo que el control preventivo de la población.

¿Qué podemos decir de esos lobos que han puesto a cuidar del rebaño? Es el caso de Andrea Jelinek, presidente del Comité Europeo de Protección de Datos Personales, que hace lo contrario de lo que dice su cargo: en lugar de proteger se dedica a airear los datos personales.

Según Jelinek, en Europa no hay novedades legislativas porque el cotilleo ya estaba autorizado por la normativa europea y, naturalmente, él nunca puso ninguna objeción, sino todo lo contrario. Una veces es el terrorismo, otras el narcotráfico, otras el yihadismo… Ahora lo toca el turno a la salud.

Un virus como pretexto para dar un golpe de Estado y aplastar a la disidencia política

Esta mañana hemos desayunado café con churros y con un largo reportaje de la agencia Associated Press, o sea, un portavoz del imperialismo que se titula así precisamente: “El virus como pretexto para aplastar la disidencia” (*). Muy mal tienen que estar las cosas en el mundo para que nos sirvan este tipo de informaciones desde la primera hora de la mañana. Hasta ellos mismos se están asustando de la manada de lobos que han sacado a patrullar las calles, mientras obligan a la población a recluirse en sus casas.

Una noticia así, que es absolutamente cierta, tiene que tener truco. En este caso consiste en poner en marcha el ventilador: todo el mundo está haciendo lo mismo, pero especialmente ciertos países del Eje del Mal. En este caso le toca el turno a Serbia que, como todos, aprovecha la histeria para su propio ajuste de cuentas político.

“Desde que el presidente Alexandar Vucic anunció el 15 de marzo un estado de emergencia indefinido, el parlamento ha sido marginado, las fronteras cerradas, se ha impuesto un toque de queda de 12 horas controlado por la policía y se ha prohibido a los mayores de 65 años salir de sus casas”, dice la agencia en referencia a Serbia.

Hay gobiernos que no se andan con rodeos, pero el más “estricto” no es precisamente Serbia porque el toque de queda es de sólo 12 horas y sólo han confinado a los ancianos. En otros sitios de Europa confinan a todos (enfermos, sanos y grupos de riesgo) y el toque de queda es indefinido.

Pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Presidente no escatima amenazas y advierte a sus ciudadanos “que los cementerios de Belgrado no serán lo suficientemente grandes para enterrar a los muertos si la gente ignora las órdenes de cierre de su gobierno”. Vucic no se anda con rodeos y dice a las claras lo que otros sólo insinúan.

Ni en Serbia ni en ningún otro lugar las medidas adoptadas son realmente un estado de excepción a la antigua usanza, una medida temporal. La paranoia es a cada minuto. El Presidente serbio está todos los días delante de los micrófonos, aprobando un decreto detrás de otro porque para eso tiene plenos poderes. Allí la oposición le critica porque les ha quitado el trozo del pastel que les corresponde.

Según la Constitución serbia, el Presidente carece de potestad gubernativa, pero da igual porque estamos ante un golpe de Estado en toda regla, al estilo boliviano, que es el estilo del siglo XXI. Antes Vucic era una figura testimonial y ahora es que pincha y corta en exclusiva, por encima del Primer Ministro.

Además de la oposición, los defensores de los derechos humanos también lamentan los “abusos” y los “excesos” que ocurren en países apestosos, como Serbia. La ley marcial está justificada por la “crisis sanitaria”, pero no hay que pasarse y recemos para que luego todo vuelva por sus fueros.

Tanto en la economía como en la política burguesa la noción de “crisis” funciona de esa manera. Cuando sobreviene les pilla de sorpresa porque creen en la mano invisible de Adam Smitih, de modo que todo de fluir por sí mismo y la crisis es una excepción, una emergencia. Entonces le buscan explicaciones a la crisis. Pero cuando la crisis se hace permanente, la propia crisis explica todo lo demás.

¿Por qué hemos impuesto la ley marcial? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hemos cerrado las fronteras? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué están colapsados los hospitales? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué se hunde la bolsa? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué hay cinco millones de parados? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué cierran las empresas? Por la crisis sanitaria. ¿Por qué imponen la censura? Porque hay desaprensivos que difunden noticias falsas sobre la crisis sanitaria…

No pregunte más. ¿Qué le ocurre a Usted?, ¿no ve la tele? ¿no se ha enterado de que hay una pandemia?, ¿no se da cuenta de que la situación es muy seria?

Fíjense bien en la seriedad de todo esto: en Serbia hay 800 casos de coronavirus y 16 muertes, pero los gobiernos dictatoriales, como Serbia, China o Rusia, siempre manipulan las cifras, que por lo tanto, deben ser muy superiores.

Lamentablemente, en el caso de Serbia, quien da las cifras es la Universidad Johns Hopkins. Lo realmente significativo de todo esto es que se haya producido un golpe de Estado por 16 muertos y 800 contagiados que, en su mayor parte, dice la agencia de prensa, no tienen ningún síntoma o son muy leves.

(*) https://apnews.com/dffb2fa43d0c5fddc4508f2558603e67

Las cadenas de supermercados especulan con bienes de primera necesidad y disparan los precios

Hay un importante aumento en los precios de una verdulería de Bilbao tras decretarse el confinamiento. Un intermediario de la plaza de abastos más grande del Estado, Mercamadrid, constata este vertiginoso incremento, posiblemente desencadenado por las grandes superficies.

En quince días, el precio del calabacín en Mercamadrid ha aumentado un 273 por ciento, desde el día antes del anuncio del estado de alarma, el 12 de marzo, al viernes de esta semana, 27 de marzo, tomando como referencia los precios de subasta de una gran empresa de Almería que se dedica a la venta de verduras.

Las subastas están más altas porque hay menos género, lo que se deriva en precios más altos. Pero conviene observar qué pasó cuando se decretó el estado de alarma. “En previsión de lo que iba a ocurrir, las grandes superficies triplicaron y cuatriplicaron sus pedidos, agotando las existencias. Compraron toneladas para almacenar. El calabacín y el pimiento son productos perecederos que en cámara aguantan 40 días. Las grandes superficies tienen capacidad para hacerlo, mientras que el pequeño comercio debe comprar al día”, indica el intermediario, que prefiere guardar su anonimato. “Las grandes superficies han actuado generando un monopolio y ahora es el comercio pequeño el que vende producto fresco a precio de hoy, más caro, mientras que los supermercados venden producto de hace dos semanas a precio barato, pre covid-19”, asegura.

Agotar las existencias de algunas verduras tiene tres consecuencias: la primera y más evidente es el aumento del precio, incluso en verduras que hasta la fecha eran consideradas de segunda calidad o variedades menos habituales en las tiendas (el precio de la berenjena larga ha aumentado un 139 por ciento, el de la berenjena blanca lo ha hecho en un 50 por ciento, mientras que este viernes ya no había berenjena rayada).

El segundo efecto es que en los días posteriores a la compra masiva de género, las verduras ofertadas eran, además de más caras, más pequeñas, ya que se cortaron en el campo cuando aún no había terminado su proceso de crecimiento.

La tercera consecuencia, dos semanas después, es que la empresa analizada ya no puede ofrecer en la plaza de abastos ciertas verduras, porque tienen que esperar a que crezcan. Es el caso del pimiento lamuyo rojo, la berenjena rayada y el pepino, del que ahora solo ofrece la variedad corta.

“Cuando esta crisis termine, la gente volverá a comprar en los supermercados pensando que su tendero les ha timado, pero es que es imposible competir con las grandes superficies”, sostiene el intermediario, que realiza compras para pequeños comercios, restaurantes y comedores escolares. “Las gestiones entre empresas de venta de perecederos y grandes superficies son privadas, y posiblemente a precios más bajos que los de subasta”, advierte.

El intermediario también tiene en cuenta las verduras que no tienen buen almacenamiento en cámara, como los guisantes y las judías. Aún así, la semana pasada no había a la venta guisantes, por lo que esta semana ha bajado su precio (ahora son más pequeños), mientras que el precio de las judías peronas ha llegado a incrementarse un 94 por ciento (3,15 euros el kilo, en el precio de subasta mínimo), y sigue habiendo en existencias.

Desde Mercairuña, un mayorista que vende a comercio pequeño y a grandes superficies y que, a su vez, es productor agrícola, sostiene que en el confinamiento “se ha vendido mucha judía y calabacín, porque son verduras fáciles de cocinar, mientras que otras de temporada pero más difíciles de preparar, como la alcachofa, mantienen su precio”.

Esta táctica “responde a la lógica capitalista por la cual el poder empresarial para dictar precios provoca su incremento con el fin de engordar beneficios con productos esenciales en momentos de excepción, a costa de empobrecer a las trabajadoras que se ven obligadas a pagar lo que dicta el mercado de los oligopolios”. Considera que “la inflación es claramente una expresión de la lucha de clases y las trabajadoras organizadas debemos también tratar de mantener un control sobre los precios que nos afectan”.

Desde el organismo vasco de consumo, Kontsumobide, indican que debido al estado de alarma en este momento se han suspendido las inspecciones y se ha habilitado una línea online para recoger las quejas de la ciudadanía, realizar una criba y pasarlas al Ministerio de Consumo.

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/especular-con-lo-basico-tiempos-alarma

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias

El coronavirus no se transmite a través del aire, por lo que las mascarillas no son necesarias, ha reconocido por fin la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un estudio publicado este fin de semana.

El estudio analiza las formas de transmisión del virus que causa el coronavirus, y la conclusión a la que llega es que el coronavirus se transmite únicamente por contacto con las gotitas respiratorias que una persona contagiada proyecta al estornudar o al toser, y no hay ninguna evidencia de transmisión por el aire.

“La transmisión por gotitas se produce cuando una persona que se encuentra en estrecho contacto (menos de un metro) de otra que tiene síntomas respiratorios (como tos o estornudos) y entra así en riesgo de poner sus propias mucosas (boca y nariz) o sus ojos expuestos a sus gotitas respiratorias potencialmente infecciosas”, explica el estudio.

“El contagio puede producirse por contacto directo con una persona infectada o por contacto con una superficie o un objeto que ésta haya utilizado”, añade.

La transmisión por vía aérea supondría la permanencia en el aire de las partículas infectadas, de forma que el coronavirus sería transmisible a más de un metro. En el contexto específico del coronavirus, esta transmisión aérea sólo se produce en circunstancias muy específicas vinculadas a tratamientos médicos en los que se genera un efecto aerosol, como en una intubación o en una respiración asistida.

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/03/30/5e819b41fc6c83156e8b4691.html

Las tasas de mortalidad imputables al coronavirus también se han inflado en Alemania

La semana pasada la Red Alemana de Medicina Basada en Pruebas publicó en su web una declaración sobre el coronavirus titulada “¿Dónde está la evidencia?” (*). La Red es una asociación de unos mil científicos, investigadores y profesionales de la medicina alemanes. Se fundó en 2000 para difundir los métodos de la medicina basada en pruebas y orientada al paciente en la práctica, la enseñanza y la investigación.

Según la Red, “en la mayoría de los casos”, el coronavirus se muestra como “un resfriado leve o incluso sin síntomas”. Por consiguiente, afirman, es muy poco probable que se hayan registrado todos los casos de infección, a diferencia de las muertes, que se registran casi en su totalidad.

Dicho recuento conduce a “una sobreestimación de la tasa de mortalidad”, aseguran.

Según un estudio sobre 565 evacuados japoneses de Wuhan, a todos los cuales se les hicieron pruebas, independientemente de los síntomas, sólo el 9,2 por ciento de los infectados fueron detectados por los tests de coronavirus basados en síntomas que se utilizan actualmente.

Por lo tanto, lo más probable es que el número de personas infectadas sea aproximadamente 10 veces superior al registrado. En tal caso, la tasa de mortalidad sería sólo una décima parte de la que se mide actualmente y posiblemente más.

La disponibilidad de pruebas de coronavirus es limitada. En Estados Unidos, por ejemplo, no disponen de una instalación de pruebas adecuada y financiada con fondos públicos para todos los positivos de coronavirus. La primera base de datos sólo está disponible desde el 11 de marzo.

Lo mismo ocurre en Alemania, donde el colaso hospitalario ha contribuido a una sobreestimación de la tasa de la mortalidad.

A medida que la enfermedad se propaga, indica la Red alemana, se hace cada vez más difícil identificar la fuente de la infección. Como resultado, los resfriados comunes en las personas que, sin saberlo, han tenido contacto con un afectado por el coronavirus, no lo asocian al coronavirus y, por lo tanto, no van al médico.

También se produce una sobreestimación de la mortalidad cuando se sabe que una persona fallecida ha sido infectada de coronavirus, pero esa no ha sido la causa de la muerte.

De cualquier manera, la tasa de mortalidad del 0,2 por ciento establecida actualmente para Alemania por coronavirus es inferior a la tasa para la gripe calculada por el Instituto Robert Koch, que fue del 0,5 por ciento en 2017/18 y del 0,4 por ciento en 2018/19.

La declaración critica también el cierre de fronteras y el mantenimiento de lo que aquí llamamos “distancia de seguridad”, para lo cual se apoya en la revisión Cochrane de 2011. Lo mismo apunta sobre el cierre de escuelas, aunque las pruebas existentes no son tan concluyentes en dicho caso.

En cuando al confinamiento, la Red dice que retarda la propagación de la gripe, pero aumenta la infección de los miembros de la familia, aunque no se pronuncia sobre si los datos existentes se pueden trasladar de la gripe estacional al coronavirus.

“Muchas preguntas permanecen sin respuesta”, concluye la declaración.

https://www.ebm-netzwerk.de/de/ueber-uns/wer-wir-sind

La navaja de Occam hace sangrar cuando te cortas con su filo

Juan Manuel Olarieta

Regularmente los artículos sobre ciencia, cualquier tipo de ciencia, invocan la “navaja de Occam” pero jamás citan a Occam, no conocen su obra, a pesar de que, por cierto, está traducida al castellano.

Una mención a Occam da lustre a cualquier exposición y pone al autor muy por encima del lector, como si le mirara por encima del hombro.

Guillermo de Occam fue un monje franciscano del siglo XIV. Era inglés y, siglos después, las corrientes filosóficas anglosajonas, empiristas y positivistas, se apropiaron de su pensamiento para sostener el idealismo. Ha ocurrido lo de siempre: en la medida en que dichas corrientes filosóficas son hoy dominantes, han impuesto al mundo, incluido el mundo académico, sus propias concepciones sobre Occam.

Sin embargo, Occam fue uno de los primeros y más importantes materialistas de la Edad Media, hoy conocidos como “nominalistas”, y su “navaja” es una de las más poderosas armas de la dialéctica.

Como cualquier otra noción dialéctica, la “navaja de Occam” es una manera de tratar la complejidad, aunque los coleccionistas de tópicos, cuyo prototipo es la Wikipedia, la reducen a un simpleza, por no decir una vulgaridad: “ante dos explicaciones sobre un mismo fenómeno, hay que elegir la más sencilla” (1).

“La ciencia no versa sobre los singulares sino que está constituida por universales que están en lugar de los mismos singulares”, escribió Occam (2). Cuando una cosa se pone en el lugar de otra, la suplanta, no es una falsificación (si se hace correctamente) sino todo lo contrario: la esencia misma del método científico.

En la Edad Media los escolásticos lo calificaron como “suppositio” y, además de los científicos, todos los seres humanos la utilizamos en nuestras argumentaciones, aunque no lo sepamos y, por lo tanto, no seamos conscientes de ello. Otra cosa distinta es que lo hagamos bien o mal.

Pondré un ejemplo para ilustrarlo: cuando decimos que en un determinado país la inflación ha sido del 3,2 por ciento, sustituimos los movimientos de todos los precios por un único promedio, que suplanta las subidas y bajadas de todos los precios de cada una de las mercancías. A su vez, el índice general de precios no se elabora con los cambios en los precios de todas las mercancías, sino sólo con una parte de ellas: la llamada “cesta de la compra”.

Es, pues, una suplantación por partida doble, una generalización. Cuando la ciencia quiere analizar un conjunto muy grande de fenómenos, no estudia todos y cada uno de ellos, sino que toma una colección reducida de ellos, que los estadísticos llaman “muestra representativa”.

Los índices, los promedios y las “muestras representativas” no son otra cosa que la misma “navaja de Occam”, según la cual hay una parte que representa al todo, lo simboliza y, aunque siempre hay excepciones, la regla se confirma en ellas.

Como toda operación dialéctica, envuelve numerosas contradicciones, como la que ha quedado expuesta, la contradicción entre el todo y cada una de sus partes, pero también la contradicción entre lo universal y lo particular, entre lo abstracto y lo concreto, el texto y el contexto…

Hegel dijo exactamente lo mismo que Occam con las siguientes palabras: “Esta unidad de lo universal y lo particular es la noción, y la noción es lo que forma ahora el contenido del juicio” (3).

En ocasiones escuchamos que “no se puede (o no se debe) generalizar”, cuando la ciencia no es más que generalizaciones… siempre que, naturalmente, como dice Hegel, lo universal no haga perder de vista lo particular, es decir, que toda regla tiene su excepción y que las excepciones sólo lo son en referencia a la regla, que es lo general, lo universal.

En la ciencia la suplantación de lo particular por lo general llega hasta el punto de que, por ejemplo, el índice de precios no es un precio, ni el cambio de ningún precio en concreto, es decir, que los economistas sustituyen un valor de cambio por algo que carece por completo de valor, por una pura abstracción estadística, cuantitativa, una operación explicada al detalle por Marx en las primeras páginas de El Capital.

Cuatro siglos después, el escocés David Hume llevó a Occam a la vulgaridad actual de la Wikipedia. Según Hume, los fenómenos de la realidad se presentan “juntos pero no revueltos”, unos al lado de los otros, o uno después de los otros, pero sin vínculos internos entre ellos: “Un suceso sigue a otro sin que seamos capaces de comprender la fuerza o poder en virtud del actual la causa opera o hay alguna conexión entre ella y su supuesto efecto […] Todos los acontecimientos aparecen sueltos y separados. Un acontecimiento sigue a otro, pero nunca hemos podido observar un vínculo entre ellos. Parecen conjuntados, pero no conectados» (4).

La correlación no significa causalidad, repiten hoy los estadísticos. El mundo es una colección dispersa de acontecimientos no ligados entre sí y el objeto de las ciencias, según Hume y las corrientes hoy dominantes, lo constituyen cada uno de esos fenómenos aislados y dispersos. Un mundo de realidades separadas conduce al panorama actual de ciencias igualmente separadas, unas de espaldas a las otras, con el pretexto de la especialización.

La dialéctica, por el contrario, defiende que todos los fenómenos están mutuamente relacionados entre sí. Cada parte, decía Hegel, se relaciona con las demás y con la totalidad. Cuando hay un todo es porque se puede dividir en partes; a su vez las partes sólo significan algo cuando se refieren al todo. “Se va del todo a las partes y de éstas al todo”, resumía Hegel (5).

Desde que Hume escribiera su obra en el siglo XVIII, la batalla ideológica continúa. Occam es de los nuestros. Por eso la dialéctica materialista se empeña en no permitir que se apropien de su obra de la manera tan cutre en que lo hacen, sobre si todo si se visten -como es habitual en ellos- con las galas y adornos propios de la ciencia. Con mucha más razón cuando quienes mencionan la “navaja” son pedantes y charlatanes de baja estofa.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Occam
(2) Guillermo de Occam, Los sucesivos, Orbis, Barcelona, 1985, pg.59.
(3) Hegel, Lógica, Folio, Barcelona, 2002, tomo II, pg.128.
(4) Hume, Investigación sobre el conocimiento humano, Madrid, 2003, pg.85.
(5) Hegel, Lógica, cit, tomo II, pgs.43 a 45.

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