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La salud pública como pretexto para la represión, el control y la vigilancia de masas

Lo mismo que la educación es un vínculo directo entre un profesor y su alumno, la sanidad es otra igual entre un médico y su enfermo. El profesor se debe a su alumno y el médico a su paciente.

Los desastres contemporáneos de la sanidad han consistido en la creación de una burocracia sanitaria en la que el médico es un funcionario que se debe a su Estado, no a su enfermo. Como cualquier otro funcionario, el médico cumple unas rutinas de trabajo, ejecuta unos protocolos y se debe a quien le paga: el Estado.

El médico es un burócrata y el enfermo un robot varado en el taller mecánico. La punta de lanza que está destruyendo la sanidad son las enfermedades llamadas contagiosas, siempre con el mismo pretexto que, por lo demás, es paradógico: el médico ya no debe atender a un enfermo sino a todos los demás, a los que se pueden contagiar, que están por encima del anterior.

Además, de una práctica profesional, la sanidad se ha convertido en una compleja disciplina jurídica. Por encima de la salud hay que cumplir los decretos que la regulan que, en el caso de las epidemias, ponen en marcha una red de instituciones de control y vigilancia que funcionan como las demás que tiene el Estado: de la forma disciplinaria y represiva de la que somos víctimas ahora mismo.

Por ejemplo, un principio fundamental de la medicina ha sido siempre el secreto profesional, que está admitido en la Constitución española, por encima del cual han impuesto la obligación de “notificar” una enfermedad contagiosa.

Las enfermedades son siempre las mismas pero cada Estado no reacciona de la misma manera porque la medicina se rige por normas políticas, no sanitarias. Por eso hay diferentes catálogos de enfermedades contagiosas. Lo que para un Estado es contagioso para otro no lo es. Es fácil deducir que el pretexto de la infección es falso y que las enfermedades no contagiosas que se incluyen en los catálogos como si lo fueran no están ahí por razones de salud sino políticas, es decir, de vigilancia y control.

A medida que el Estado monopolista es más frágil, necesita un mayor control y el listado de enfermedades contagiosas aumenta. En 1995 había en España 35 y ahora hay 60, casi el doble. Ahora a los listados de la OMS, la Unión Europea, y el Estado central se suman las autonomías que han convertido a los contagios en un laberinto, como se ha puesto de manifiesto con el coronavirus.

Con el pretexto del contagio, el Estado ha puesto en marcha una burocracia paralela, la Red de Vigilancia Epidemiológica, que no trabaja con enfermos sino con números (la estúpida “curva”) y en la que no sólo participan médicos sino también los “cazadores de microbios”, los biólogos. El enfermo queda cada vez más lejos y las enfermedades también. Lo que interesa es la bacteria o el virus, por lo que el peso se traslada de los médicos a los biólogos.

Este tipo de enfermedades se llaman hoy de “declaración obligatoria” y su listado parece sacado de la serie de televisión “House”. Muchas de ellas no existen, es decir, el número de casos es cero (1), pero basta que existiera una para atraer un interés que no tienen otras enfermedades mucho más comunes.

Otras no son contagiosas pero el dispositivo se pone en funcionamiento de la misma manera, como si lo fueran, porque el contagio es el pretexto. De ahí que el Estado central adopte la típica terminología burocrática y aséptica (hipócrita) de llamarlas “enfermedades de declaración obligatoria”, mientras que algunas autonomías y países siguen con la vieja terminología de “transmisibles” (2).

La biología se ha acabado enfrentando a la medicina. La sanidad moderna comienza con el error fatal de asociar los microbios a las enfermedades y después sigue con un segundo error, que es su consecuencia: no hacer autopsias. Lo único que interesa hoy es la “carga viral” y las muertes se imputan siempre al microrganismo, lo cual es anticientífico, como bien saben los patólogos:

“La investigación basada en autopsias ofrece información útil y fiable en estudios sobre prevención y epidemiología en diversas áreas de la medicina. Esta información sobre las causas de la muerte es esencial en el desarrollo de políticas de salud nacional e internacional para la prevención y control de las enfermedades” (3).

Sin embargo, la burocracia impone lo contrario: “Si se sospecha una FHV [Fiebres Hemorrágicas Virales] en un fallecido, no se debe realizar autopsia, dada la elevada carga viral de los fluidos corporales” y el cadáver se debe incinerar (4).

Por lo tanto, la causa de la muerte se ignora y lo que es peor: nunca se podrá saber porque el cadáver se ha incinerado. Es lo que acaba de decir el ministro de Sanidad, Salvador Illa en una rueda de prensa: “Toda persona que da un diagnostico positivo y fallece es considerada un fallecido por coronavirus” (5). La sanidad y las políticas que de ella se derivan, funcionan en base a suposiciones, no a hechos comprobados.

Hubo un tiempo en que las cosas se hacían de manera científica. Por ejemplo, en 2010 en Aragón se notificaron 4 fallecidos por encefalopía espongiforme, una enfermedad que está dentro del listado maldito. Afortunadamente se les practicó la autopsia y sólo una de ellas se confirmó como causa de la muerte. Por lo tanto, el hecho de que se registre una “enfermedad de declaración obligatoria” y el paciente muera no significa, en absoluto, que la misma sea la causa de la muerte.

La campaña que ha iniciado la prensa española para deslizar que el número de fallecidos por coronavirus es mucho mayor de lo que establecen las cifras oficiales es, por lo tanto, una aberración. Dentro de un tiempo, cuando ya nadie se acuerde, las tasas de mortalidad pondrán a cada uno en su sitio.

(1) Para el caso de Murcia: http://econet.carm.es/inicio/-/crem/sicrem/PU_datosBasicos/sec112.html
(2) Es el caso de Extremadura: https://saludextremadura.ses.es/web/enfermedades-transmisibles
(3) Protocolo de actuación forense ante la sospecha de meningitis bacteriana y shock séptico fulminante, Cuadernos de Medicina Forense, núm. 37, julio de 2004, pg.8
(4) Protocolo EDO, pg. 217, https://sanidad.castillalamancha.es/sites/sescam.castillalamancha.es/files/documentos/pdf/20140813/protocolos_enferm_declaracion_oblig.pdf
(5) https://www.elindependiente.com/politica/2020/04/08/el-recuento-de-fallecidos-por-coronavirus-en-espana-genera-muchas-dudas/

De la derogación de la ley mordaza a su imposición a toda la población

Quién iba a decirnos que los mayores defensores de la derogación de la Ley Mordaza iban a extenderla a toda la población, a imponer el toque de queda en todo el Estado y a sacar al ejército a patrullar las calles con armamento de guerra incluido. Si tenemos que sacar una lección de estas últimas semanas es que lo que no consigue la crisis económica lo consigue una crisis sanitaria, la aceptación de que existe una represión “por nuestro bien”, por nuestra seguridad. Una represión brutal que hace tan solo unas semanas estábamos denunciando.

El balance es el siguiente. A día de hoy se han puesto 330.000 sanciones, que van desde los 600€ para las leves hasta 30.000€ para las más graves, es decir, 1 multa cada 6 segundos. Se han producido 2.850 detenciones, algunas de ellas acompañadas de actitudes intimidatorias y agresiones. Entre estas se han decretado varios ingresos en prisión acusados de desobediencia grave y atentado contra la autoridad. En total se han practicado más de 3 millones de identificaciones en controles a pie de calle, en controles de tráfico, en autobuses, Metro y Cercanías. Solo en Madrid se han puesto más de 37.500 multas, cerca de 2.400 al día, siendo el distrito de Puente de Vallecas donde más sanciones se han registrado. Y es que el confinamiento no se lleva de la misma forma en casas amplias con jardín que en pisos patera o con familias numerosas. De entre todos los identificados, sancionados y detenidos ¿Cuántos lo han sido por no tener más remedio que ir a trabajar y no poder justificarlo o por tener que ir a cuidar a algún familiar? En cuanto al trabajo, España es tradicionalmente uno de los países con las cifras de economía sumergida más altas de la UE.

Se calcula que 2 millones de trabajadores realizan trabajos en negro, es decir, sin contrato y por tanto sin poder ser justificados. ¿Qué ha sido de todos estos trabajadores que ya no figuran en las listas del paro ni reciben ninguna prestación? ¿En qué situación han quedado? ¿Cuántos de ellos se habrán saltado el confinamiento para tratar de llevar algún ingreso a casa?

Lo más preocupante de todo esto ha sido ver como muchas de esas actuaciones policiales han sido jaleadas desde algunos balcones, cuestión sobre la que hay que manifestarse radicalmente en contra. Es más, es nuestra obligación denunciar que no se puede decretar el confinamiento masivo de millones de personas de la noche a la mañana sin haber asegurado antes su sustento. Esto es igual de irresponsable y de criminal que enviar a miles de trabajadores sanitarios a hacer frente a esta crisis sanitaria sin medios de protección, sin personal suficiente y bajo unas condiciones de sobreexplotación insólitas.

Durante el Estado de Alarma seguimos exigiendo la derogación de todas las leyes represivas, el sobreseimiento de todas las causas abiertas por motivos políticos y sociales, la devolución de las multas y el fin del maltrato policial a los detenidos. Y por supuesto, llamaremos a la lucha si se vulneran aún más los derechos y libertades de las clases populares pasada la crisis sanitaria.

Ayer fueron los luchadores, los comunistas, los anarquistas, los independentistas, los medios de comunicación independientes, los activistas antidesahucios, los twitteros, los raperos…hoy son quienes se saltan por extrema necesidad el confinamiento.

Mañana puedes ser tú
No normalices la represión

Movimiento Antirrepresivo de Madrid

La tormenta perfecta: el comercio internacional se reducirá un tercio como consecuencia de la crisis

El comercio mundial se reducirá entre un 13 y un 32 por ciento este mismo año, muy por encima de la crisis financiera de 2008, reconoció ayer la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La crisis comercial, que se inició el año pasado, no sólo se inició por una caída de la demanda, sino también por el cierre de fronteras, los bloqueos económicos y las guerras comerciales emprendidas por los imperialistas, especialmente contra China.

La reducción va a ser particularmente severa para Estados Unidos y los países asiáticos, cuyas exportaciones podrían colapsar en más del 40 y el 36 por ciento respectivamente, según la hipótesis más pesimista. Europa y el Cono Sur también verían disminuciones de más del 30 por ciento.

La reducción “probablemente será mayor que la contracción del comercio provocada por la crisis financiera mundial de 2008-2009”, advierte la OMC. Si bien los dos episodios son “similares en algunos aspectos”, sobre todo en cuanto a que los gobiernos están interviniendo masivamente para apoyar a los bancos y las empresas.

Como resultado del cierre de las fronteras, el turismo se desploma, las aerolíneas también, así como la hostelería y las empresas de servicios ligados al transporte. Pero también afectará a la oferta de mano de obra.

Es la tormenta perfecta porque desde los años noventa del pasado siglo hasta 2008, el comercio internacional había ido creciendo más que la producción mundial, lo que disimuló el verdadero alcance de la crisis del capitalismo.

Ahora ya ni siquiera las exportaciones podrán frenar el desplome. De ahí que los economistas empiecen a mirarse en su propio ombligo, en su propio mercado interno, a la hora de buscar algún paño caliente.

La ley marcial aprobada en Gran Bretaña amenaza con la posibilidad de un Golpe de Estado en cualquier momento

La ley marcial, los estados de emergencia y demás formas de terrorismo de Estado no se acaban nunca por dos motivos: facilitan la dominación de clase y, además, la justifican. Cabe añadir que las normas que se imponen no expiran nunca, así como tampoco las instituciones que se crean por motivos extraordinarios.

Las formas de dominación se favorecen de tal manera que la burguesía suspira porque surjan dramas, como la voladura de las Torres Gemelas, o virus asesinos, hasta el punto de que si no aparecen conviene iniciarlos, magnificarlos e incluso inventarlos.

En Gran Bretaña la Ley sobre el Coronavirus recién aprobada (*) ha desatado, como es habitual, una campaña de prensa para dejar claro a los más temerosos que “no crea un estado policial” y que las facultades extraordinarias otorgadas a la policía y los militares “sólo” van a durar dos años.

Como todo lo que concierne a esta pandemia, también esa campaña de prensa es falsa, para lo cual no hace falta más que leer el artículo 89, que aclara las partes que son temporales, las que no lo son y las que pueden ser prorrogadas con diferentes pretextos y argucias del Primer Ministro o de cualquier otro miembro del gobierno que lo estime necesario.

Como consecuencia de ello, una cuarta parte (y quizás más) de toda la Ley nunca expirará, por más que la pandemia remita, deje de haber muertos, vacunen a toda la población en masa y los hospitales se vacíen.

Las leyes de emergencia se aprueban para formar parte del elenco represivo de forma permanente. “Per omnia saecula seculorum”, decían los jurisconsultos romanos.

Desde hace siglos un capítulo fundamental de toda ley marcial, pero especialmente en Gran Bretaña, es siempre la impunidad: lo que hagan o dejen de hacer quienes toman las decisiones y las ejecutan no son cuestiones sometidas a responsabilidad. El gobierno y sus funcionarios no rinden cuentas, tienen carta blanca para hacer cualquier cosa, algo que se puede denominar de muchas otras maneras, como “patente de corso” o impunidad.

Pues bien, varias secciones de la Ley británica aclaran que la carta blanca es permanente: los funcionarios públicos están eximidos de responder por cualquier daño que causen a un paciente que esté siendo tratado por el coronavirus e incluso de cualquier otra enfermedad de la que se “sospeche” que pueda estar relacionada con el coronavirus.

En otras palabras, la responsabilidad médica ha desaparecido, tanto para los médicos como para los hospitales. Si matas a un enfermo ya no hay consecuencias, lo puedes seguir matando tranquilamente tal y como ordenan los protocolos sanitarios que el propio gobierno ha aprobado.

Por ejemplo, si alguna multinacional inventa una vacuna, el gobierno puede acelerar su aplicación a los enfermos (y a los sospechosos) sin necesidad de seguir los protocolos habituales de seguridad. Por decirlo en román paladino: podemos utilizar a los enfermos y sospechosos de contagio como ratones de laboratorio.

¿Necesitan Ustedes más ejemplos? Vean: los artículos 59 a 70 permiten dar un golpe de Estado ya que el gobierno puede aplazar las elecciones y esa facultad no tiene un plazo de caducidad. El golpe de Estado es una amenaza que se quedará para siempre. “Per saecula seculorum”.

(*) http://www.legislation.gov.uk/ukpga/2020/7/section/89/enacted

La irresistible seducción de la histeria colectiva: la ‘guerra de los mundos’ de Orson Wells

El mayor acontecimiento de la historia de los modernos medios de comunicación tiene varias características singulares. Se produjo en 1938, cuando hacía muy poco tiempo que se habían iniciado las nuevas técnicas de información de masas, fue a través de la radio y fue una ficción, pero está comprobado que las mentiras tienen exactamente las mismas consecuencias que las verdades, es decir, que no es necesario que una información sea veraz para que cause estragos en masa. De hecho, las religiones, que son una gran falsedad, están mucho más difundidas que el ateísmo, que es la única concepción realmente científica.

Si la creencia en fenómenos, tales como los milagros, está tan extendida, imaginemos lo que puede ocurrir con una información que se viste con una cierta apariencia, por ejemplo, con el respaldo de “todo el mundo lo dice”, o “los expertos aseguran”, o “un primo mío que trabaja en un geriátrico  me ha contado que ayer murieron siete ancianos”.

Los medios de comunicación pueden hacer creer a millones de personas de todo el mundo cualquier cosa que se propongan porque en el mundo moderno los sacerdotes son ellos. El 30 de octubre de 1938 Orson Wells retransmitió en vivo y en directo una invasión marciana y casi todos los oyentes se lo creyeron. Habría algunas excepciones que hoy, paradójicamente, serían acusados de “conspiranoicos” porque ese es otro efecto de los medios de comunicación de masas: invierten la ecuación y tachan de raritos a quienes sostenemos que los extraterrestres nunca han llegado a la Tierra.

“Señoras y señores, interrumpimos nuestro programa de baile para comunicarles una noticia de última hora procedente de la Agencia Intercontinental Radio. El profesor Farrel del Observatorio de Mount Jennings de Chicago reporta que se ha observado en el planeta Marte algunas explosiones que se dirigen a la Tierra con enorme rapidez… Continuaremos informando”. Así empezó Wells su emisión en la CBS, que estaba basada en una novela de otro gigante del siglo pasado: el británico H.G.Wells.

Como ven, la emisión comenzaba con la intervención de un científico, un experto cuyo papel interpretó el propio Wells.

Antes de comenzar, la radio advirtió expresamente que comenzaba una dramatización de la compañía Mercury Theatre de Wells basada en novela “La guerra de los mundos”. Luego Wells sintonizó con la música de la orquesta del Hotel Meridian Plaza de Nueva York con el tema “Stardust” (Polvo de estrellas), para volver a parar a medida que los corresponsales informaban de las últimas novedades de la invasión, en medio de efectos especiales y trucos de sonido.

Unos doce millones de personas escucharon la dramatización y la mayor
parte de ellas fueron presas del pánico, abandonando sus casas y
colapsando carreteras, estaciones y comisarías de policía. Los teléfonos
de emergencia se llenaron con mensajes de personas asustadas que
habían visto a los extraterrestres desde las ventanas de sus casas.
Se multiplicaron las llamadas a los hospitales de personas que querían
acercarse para donar sangre. Unos vecinos dispararon sus armas de fuego
contra el tanque de agua de su pueblo porque creyeron que se había
transformado en una máquina de guerra marciana gigante.

Una mujer denunció a Orson Wells por causarle un ataque de pánico y un hombre recibió una indemnización del propio Wells, que le pagó unos zapatos que tuvo que vender para poder comprar un billete de tren y huir de la invasión alienígena.

A lo largo de la emisión, que duró menos de una hora, la CBS avisó cuatro veces de que era una dramatización, pero en los oyentes el toque de realidad no causó los mismos estragos que la ficción. Cuando los espectadores abandonan apresuradamente un cine porque alguien ha gritado “¡fuego!”, no es necesario que se haya producido un incendio; es suficiente que el animal gregario que todos llevamos dentro salga a relucir, junto a nuestro instinto de supervivencia.

Inminente ola de asaltos y disturbios en busca de comida en las principales ciudades de Estados Unidos

Entre el 12 y el 31 de marzo en Nueva York se denunciaron más de 30 casos de robos en supermercados, lo que supone un aumento del 400 por ciento con respecto al mismo período del año anterior.

El Departamento de Policía de la ciudad informa de un aumento del 75 por ciento en los robos en empresas durante este período, con aproximadamente 254 robos, en comparación con 145 en el mismo período del año pasado.

El Wall Street Journal anuncia (*) un aumento de los robos en los cinco distritos de Nueva York entre el 12 y el 31 de marzo, coincidiendo con los cierres masivos de empresas.

La venta de armas se ha disparado. En las calles las escenas de saqueo se extienden. Las tiendas en Nueva York, San Francisco, Seattle y Chicago se preparan para los disturbios sociales tapando los escaparates con persianas y cerrojos.

Los disturbios sociales han aparecido en primer lugar en los centro de las ciudades en los que vive una gran parte de la población trabajadora. Los ayuntamientos han apelado a la Guardia Nacional, que ha tomado posiciones en las principales arterias y barrios obreros.

En dos semanas 10 millones de trabajadores estadounidenses han perdido su trabajo y, además, tienen deudas que no pueden pagar. Hacen cola en los bancos de alimentos repartidos por todas las ciudades para sobrevivir. Es el auténtico rostro de la única crisis realmente existente en Estados Unidos: la del capitalismo.

Michael LiPetri, Jefe de Estrategias Criminales de la Policía de Nueva York, dice que los saqueadores buscan específicamente comida, alcohol y productos de venta al por menor. Muchos fueron capaces de penetrar por los tejados y romper puertas o ventanas.

Según el Wall Street Journal, en Nueva York los propietarios de algunas cadenas de tiendas se han atrincherado con armas, manifestando el temor de que pronto lleguen los tiroteos y asaltos.

La policía de Nueva York se puede ver desbordada por la ola de disturbios. Uno de cada seis policías está de baja y Trump ha movilizado casi un millón de tropas del ejército.

(*) https://www.wsj.com/articles/new-york-city-sees-more-burglaries-of-businesses-under-coronavirus-emergency-measures-11586008801

La propaganda imperialista ya ha impartido sus consignas sobre ‘el virus de Wuhan’ a todas las cadenas del mundo

Estados Unidos ha lanzado un programa de intoxicación coordinado por la Casa Blanca y varias instituciones federales para acusar a China de expandir el coronavirus por el mundo y manipular los datos sobre la epidemia (1).

El plan se ha remitido al Departamento de Estado para que, a través de las embajadas, circule por las grandes cadenas de intoxicación.

Se trata de una guía sobre la manera de responder a las preguntas acerca del coronavirus, donde los funcionarios siempre deben mencionar su relación con China.

El programa parece haberse elaborado en el Consejo de Seguridad Nacional porque así figura en un apartado de manera explícita.

En Estados Unidos los principales medios de comunicación ya han comenzado a difundir las nuevas consignas. Una búsqueda en inglés del término “Encubrimiento de China” (China cover-up) arrojaba 2.190.000 resultados a las 13:12 horas de esta mañana.

El 1 de abril los encargados de la intoxicación llamaron a la agencia Bloomberg para reforzar la campaña con un fraude paralelo: un informe secreto de los servicios de inteligencia de Estados Unidos demostraría que, en efecto, China está encubriendo la cifra real de muertos (2).

Dicho informe no existe porque, según el New York Times, aún se está elaborando. La CIA trabaja activamente para desmentir las cifras oficiales del gobierno de Pekín. “Hasta ahora, para su gran frustración, la Casa Blanca y la comunidad de inteligencia no han podido reunir cifras más precisas a pesar de sus esfuerzos”, concluía el periódico de Nueva York (3).

A medida que pasa el tiempo, la campaña contra China se vuelve contra sus patrocinadores. El 3 de abril The Economist comentó que todos los gobiernos del mundo mienten sobre este tipo de cifras, incluido el de Estados Unidos: “Cuando el huracán María azotó a Puerto Rico en 2017, América informó de sólo 64 muertes. Un estudio reveló más tarde que el número total de muertes fue cercano a 3.000. Muchas ocurrieron en hospitales que no tenían electricidad“ (4).

Otra característica de la intoxicación es que resulta muy difícil ponerle freno, por lo que incurren en el ridículo. Por ejemplo, el Washington Post recurre a la epidemia para atacar a Irán y asegura que las filas de tumbas recién excavadas en Qom eran “visibles desde el espacio”:

“En Qom, el epicentro espiritual del clero chiíta gobernante en Irán, más de 846 personas han contraído el virus, según las autoridades. Sin embargo, el gobierno iraní no ha publicado el número oficial de muertos en Qom, donde se estima que viven 1,2 millones de personas. Pero los vídeos, las imágenes satelitales y otros datos disponibles del cementerio -un gran complejo a seis millas al norte del centro de la ciudad- sugieren que el número de personas afectadas por el virus allí es significativamente mayor que la cifra oficial” (5).

(1) https://www.thedailybeast.com/white-house-pushes-us-officials-to-criticize-china-for-coronavirus-cover-up
(2) https://www.bloomberg.com/news/articles/2020-04-01/china-concealed-extent-of-virus-outbreak-u-s-intelligence-says
(3) https://www.nytimes.com/2020/04/02/us/politics/cia-coronavirus-china.html
(4) https://www.economist.com/graphic-detail/2020/04/03/covid-19s-death-toll-appears-higher-than-official-figures-suggest
(5) https://www.washingtonpost.com/graphics/2020/world/iran-coronavirus-outbreak-graves/

Las crisis capitalistas de superproducción se saldan con la destrucción de capital: el caso Lufthansa

La aerolínea Lufthansa, un monopolio que comprende también a Austrian Airlines, Swiss, Eurowings y Brussels Airlines, ha admitido que nunca volverá a ser la misma, algo que se puede decir también de las demás empresas del sector. Una parte importante de la aviación comercial jamás volverá a alzar el vuelo. Los aviones se quedarán en tierra para la chatarra.

El monopolio fue el primero en Europa en aparcar una parte de su flota. Hoy casi todas las aerolíneas europeas han suprimido casi todos sus vuelos y piden ser rescatadas por sus gobiernos respectivos. Originariamente las aerolíneas fueron públicas y ahora quieren volver a serlo. Las pérdidas suman millones de euros y ya no interesan al capital privado… excepto si hay rescate.

Pero no hay rescate para todos porque antes los ricos (Alemania) rescataban a los pobres (Grecia) y ahora se tienen que recatar a sí mismos, y no hay tanto dinero.

Lufthansa “no espera que el sector del transporte aéreo vuelva rápidamente a los niveles anteriores a la crisis”, dijo el monopolio en un comunicado. La semana pasada la empresa reconoció que no esperaba que la demanda volviera a los niveles de 2019 en cuatro o cinco años.

Los documentos internos de la aerolínea calculan que quizá en diciembre alcancen entre el 25 y el 75 por ciento (en el mejor de los casos) de su capacidad. Lufthansa “se va a hacer más pequeña”, dijo Carsten Spohr, el presidente del monopolio porque las crisis capitalistas de superproducción se saldan siempre con la destrucción de capital.

Lufthansa se va a imponerse una drástica cura de adelgazamiento. Con 763 aviones en la actualidad, reducirá el tamaño de su flota mediante la venta de 42 aviones, incluidos numerosos aviones de gran capacidad. Los suizos y austriacos también reducirán la envergadura de sus flotas.

Que Germanwings cierre no es noticia porque la marca comercial no existe desde 2015. Sus operaciones se integrarán en Eurowings, cuyos desplazamientos a larga distancia se reducirán.

Los trabajadores irán a la calle. La otra parte de las crisis capitalistas es la destrucción de la fuerza de trabajo. Los sindicatos difundieron un comunicado el lunes en el que hablaban de un “peligro existencial”. Con 87.000 trabajadores, más del 60 por ciento de la fuerza de trabajo de Lufthansa trabajará a tiempo parcial durante una temporada, 62.000 de ellos en Alemania.

La salud no puede quedar en manos de empresas privadas cuyo objetivo es el lucro

El lunes la EMA (Agencia Europea del Medicamento) denunció la escasez de fármacos y la causa la pueden dar por sabida. “Riesgo de escasez de fármacos por la epidemia de coronavirus”, titulaba El Español el 18 de febrero (1). Diez días después la FDA, la institución competente en Estados Unidos en alimentación y medicamentos, anunció la “primera escasez” de fármacos “por el brote de coronavirus que se originó en China” (2). La pandemia está causando tal cantidad de enfermos que las medicinas se agotan, lo que antes no sucedía.

La intoxicación mediática oculta detalles que, por sí mismos, son ilustrativos: el año pasado los veterinarios ya denunciaron la carestía de medicamentos para los animales. donde no hubo ni puede haber ningún pretexto de pandemia (3).

En plena crisis capitalista de superproducción, cuando todos los silos de petróleo del mundo están a tope de su capacidad, hay escasez de remedios, por lo que los precios suben y las grandes multinacionales farmacéuticas se llenan los bolsillos. Hay más enfermos que nunca y no llega para todos. Sobra de todo excepto medicamentos, porque vivimos en una sociedad enferma y hay que seguir produciendo fármacos sin parar.

Pero si no hay una “vacuna” para el coronavirus hay que preguntar por qué están medicando a los “enfermos del virus” y qué les están administrando. Ya se lo decimos nosotros: están sedando, tanto a los hospitalizados como a los recluidos en los geriátricos. La Sociedad Española de Medicina Intensiva ha pedido a los médicos que reduzcan la administración de sedantes. Los tienen anestesiados las 24 horas del día por la tensión a la que les han sometido. Los sedantes son, pues, el fármaco de moda y uno de los que más escasea. Vivimos en una sociedad anestesiada y dormida.

Ahora bien, todo lo que concierne al mercado sanitario tiene su trampa, lo mismo que la política sanitaria, porque la escasez de remedios ya se denunció antes de la histeria, aunque ya casi nadie se acuerda tampoco de aquello.

La carestía de fármacos es lo mismo que el colapso hospitalario. El Colegio de Farmacéuticos elabora listados semanales con los medicamentos que tienen problemas de abastecimiento al menos desde junio de 2017, pero entonces aquello no pareció importar a casi nadie (4).

La escasez no sólo concierne a la Unión Europea, sino al mundo entero. Es un problema “complejo”, decía el Boletín de la Organización Mundial de la Salud en 2012 (5).

En 2014 la AARP denunció la carestía en Estados Unidos, y merece la pena reproducir ahora algún fragmento a fin de que tomen buena nota de los extremos a los que está llegando la sanidad: “En algunas partes del país, equipos de atención médica han tenido que utilizar fármacos pasada la fecha de caducidad especificada por el fabricante. Para evitar que algunos medicamentos para tratar enfermedades que ponen en riesgo la vida desaparezcan por completo, la FDA ha permitido que fármacos que se conoce están contaminados permanezcan en el mercado. Desde que en 2009 la agencia encontró partículas de metal en medicamentos usados para tratar un grupo de enfermedades congénitas, por ejemplo, se permitió a la compañía seguir vendiéndolos, con una advertencia para los médicos para que inspeccionaran la solución y estuvieran al tanto de reacciones adversas. Cuando en el 2011 se encontraron partículas de vidrio en muestras de otra medicina —el fosfato de potasio inyectable— los médicos recibieron instrucciones para filtrar el medicamento con una aguja especial antes de agregarlo a la jeringa” (6).

En el 2011 la Associated Press documentó 15 muertes vinculadas a la escasez de medicamentos en Estados Unidos. Nadie sabe cuántas más ha habido, pero se iniciaron varias demandas exigiendo indemnizaciones por las muertes causadas.

Por lo tanto, la carestía de medicamentos es muy anterior a la histeria del coronavirus. Hasta el año pasado el desabastecimiento era puntual, pero a partir de entonces “se convirtió en un problema estatal de calado que afectó tanto a las farmacias como a los hospitales” (7). El año pasado la carestía se había duplicado en comparación con 2015 y el gobierno implementó un plan de choque.

La causa de la carestía es que la sanidad ya es privada desde hace mucho tiempo porque le llega impuesta al mundo por las grandes multinacionales farmacéuticas y sus tentáculos. No se puede hablar de defensa de la sanidad pública sin expropiar la farmacia, es decir, a las grandes empresas farmacéuticas. No hay salud pública sin socialismo. La salud no se puede dejar en manos de empresas privadas cuyo objetivo es el lucro, única y exclusivamente.

(1) https://espanol.medscape.com/verarticulo/5905022
(2) https://www.fda.gov/news-events/press-announcements/coronavirus-covid-19-supply-chain-update
(3) http://www.diarioveterinario.com/texto-diario/mostrar/1523675/cambia-forma-comunicar-escasez-farmacos-veterinarios
(4) https://www.portalfarma.com/Profesionales/medicamentos/CISMED/Paginas/Listados-de-Medicamentos-con-problemas-de-suministro-Historico.aspx
(5) https://www.who.int/bulletin/volumes/90/3/11-101303/es/
(6) https://www.aarp.org/espanol/salud/farmacos-y-suplementos/info-2014/enfrentar-escasez-medicamentos.html
(7) https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/10362604/02/20/La-falta-de-farmacos-se-duplica-desde-2015-y-el-7-no-tienen-alternativas.html

Estados Unidos y la Unión Europea planearon el secuestro de Maduro

La Casa Blanca y la Unión Europea planearon destituir a Maduro y Diosdado Cabello, y luego liquidar las instituciones constitucionales de Venezuela, excepto el ejército.

El 26 de marzo el Fiscal General William Barr emitió una orden de búsqueda y captura contra ambos, acusándoles de narcotráfico, y prometió una recompensa a quien ayudara a llevarlos ante los tribunales de Estados Unidos (1).

La Armada de Estados Unidos y la DEA debían secuestrar a los dos dirigentes venezolanos y encarcelarlos en Estados Unidos. Varios buques de guerra, incluyendo un destructor, ya estaban listos para ayudar al SouthCom, el mando operativo de Estados Unidos para el Cono Sur.

El 31 de marzo, el Secretario de Estado Mike Pompeo emitió un plan de “transición democrática” para Venezuela, una copia de la “Operación Causa Justa” que permitió a Washington recuperar el control de Panamá en 1989, según la Red Voltaire (2).

Inesperadamente, el Pentágono se opuso a la operación con el pretexto de que era “inapropiada”, por el avance del coronavirus en Estados Unidos.

En realidad, los altos jefes militares se han alineado con la oposición a Trump. El Mando Norte del Pentágono ha planeado destituirle con el pretexto de la gestión de la epidemia, según la Red Voltaire (3).

Un grupo de la inteligencia militar ha intentado bloquear el plan golpista, amenazando con detener a varios generales a los que acusaría de delitos sexuales.

El golpe de Estado en Estados Unidos ha salvado el golpe de Estado en Venezuela. Para llevar adelante sus planes, los golpistas necesitan que la epidemia se extienda por Estados Unidos para denunciar la incompetencia de Trump y apoderarse del poder “por motivos de salud pública”.

(1) https://www.justice.gov/opa/pr/nicol-s-maduro-moros-and-14-current-and-former-venezuelan-officials-charged-narco-terrorism
(2) https://www.voltairenet.org/article209609.html
(3) https://www.voltairenet.org/article209570.html

Más información:
– Fracasa un intento de secuestrar a Maduro por parte de antiguos boinas verdes y mercenarios
 

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