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La guerra del imperialismo contra la RDA. La subversión terrorista organizada por Estados Unidos y Alemania Federal

El intento persistente y malintencionado de Occidente de reinterpretar la historia de la República Democrática Alemana (RDA), en su contexto internacional, y difamar su política de seguridad solo puede estar condenado al fracaso, especialmente si oponemos con vehemencia la verdad sobre la base de hechos históricos. Aquí vamos a ir desarrollando algunos de esos hechos que confrontan radicalmente las falsedades difundidas masivamente durante las últimas décadas por historiadores y oligarquías mediáticas que sirven a los intereses de la guerra sucia capitalista.

Los pioneros del anticomunismo ocultan diligentemente las causas reales de las medidas de seguridad fronteriza de la RDA e hipócrita y demagógicamente solo cuentan sus consecuencias y eventos trágicos (víctimas del “Muro”). No dicen una sola palabra sobre los antecedentes políticos y las actividades subversivas controladas por agencias occidentales y organizadas por varios servicios secretos que fueron decisivamente responsables a la hora de sellar la frontera estatal de la RDA (no solo el “Muro”).

Terminada la II Guerra mundial en 1945 y tras la división de Berlín en cuatro sectores, uno soviético y el resto de EEUU, Reino Unido y Francia, Berlín Occidental pasó a convertirse, dentro del propio territorio de la RDA, en el mayor portaaviones de espionaje del mundo con más de 80 agencias de inteligencia occidentales dispuestas a planificar sabotajes, provocaciones, actos terroristas e intentos de golpes de Estado contra la RDA y, por extensión, desencadenar el debilitamiento del Pacto de Varsovia.

Solo en Berlín Occidental, desde 1945, había 117 organizaciones militares alemanas, la mayoría compuestas por antiguos oficiales nazis de la Wehrmacht y las SS, como el “Stahlhelm”, el “Kyffhäuser-Bund”, la “Asociación de Soldados Alemanes”, el “Bund Deutscher Fallschirmjäger” y diversas asociaciones de artilleros. Ex miembros de las SS hitlerianas seguían estando muy activos en Berlín Oeste.

Antes de la construcción del “Muro” antifascista de Berlín, EEUU llevó a cabo el entrenamiento y financiación de grupos criminales compuestos por ex nazis para perpetrar atentados y sabotajes en el interior de la RDA, aprovechando que no había restricciones fronterizas hacia Berlín Este. La relación de actos criminales de la República Federal Alemana (RFA) y EEUU contra la RDA permanecen totalmente ocultos en los libros de historia pero fueron documentados minuciosamente por los órganos de seguridad del Estado de la RDA.

No fue hasta mucho después que se supo que todos esos grupos, capacitados militarmente por Occidente, formaban parte de un complejo entramado de organizaciones “stay behind” (retaguardia) de la conocida red Gladio que diseñaron la CIA, el BND (inteligencia de la RFA) y la OTAN, y que incluso algunas operaban en el territorio de la RDA o desde Berlín Occidental.

Los criminales de guerra nazis buscaron su salvación en Occidente y muchos ciudadanos de la zona de ocupación soviética trasladaron su residencia a Alemania Occidental ya que no encajaban con el desarrollo sociopolítico en el Este. Se trataba, fundamentalmente, de propietarios individuales y corporativos, expropiados y otras fuerzas reaccionarias que organizaron sistemáticamente el robo de materias primas y maquinaria valiosa para llevarla a la zona occidental de Alemania, con la ayuda de EEUU. Esta actividad ilegal se benefició del hecho de que la línea de demarcación, la frontera con las zonas occidentales y Berlín Occidental, constituía una frontera abierta.

Salvo algunas barreras improvisadas y trincheras elevadas, que eran fáciles de sortear, no había un sistema de seguridad tan denso en esta línea que proporcionara un control y protección completos de la frontera. Desde junio de 1948 hasta julio de 1949, soldados soviéticos y policías alemanes de la frontera (de la futura RDA) arrestaron a 214 personas sospechosas de espionaje y sabotaje, así como a 2.418 criminales y confiscaron decenas de toneladas de alimentos y bienes industriales valiosos.

Desde el principio, Alemania Federal, que había sido fundada en mayo de 1949, en violación de los acuerdos de Potsdam, se conjuró para liquidar a cualquier precio el segundo estado alemán, la RDA, creado el 7 de octubre de ese año en respuesta a la provocación alemana occidental. El KgU (Kampfgruppe gegen Unmenschlichkeit o Grupo de Combate contra la Inhumanidad), fue la banda terrorista más activa que se creó Berlín Oeste en 1949 para actuar contra la RDA. El KgU recibió mensualmente 220.000 Marcos de la RFA, 1.000.000 de marcos en moneda de la RDA.

Igualmente, el llamado Servicio Técnico de la Federación Alemana de la Juventud, fue la contracubierta terrorista del KgU. El “Servicio Técnico” estaba compuesto por al menos 2.000 mercenarios, ex oficiales de la Luftwaffe, la Wehmacht y las SS. Sus integrantes recibieron, durante más de un año, y en pequeños grupos, entrenamiento en una base militar de Estados Unidos en Alemania, adiestrándolos en el manejo de armas y explosivos, así como en “instrucción política”.

El Ministro federal para el Estado de Hesse (RFA), el socialdemócrata Georg August Zinn, en 1952, tras descubrirse la organización y los objetivos del “Servicio Técnico” (que incluía una lista negra de políticos de la RFA potencialmente “asesinables”), ordenó la disolución y detención de sus miembros.

Según la manipulable Wikipedia, el KgU se formó con el objetivo de “interrumpir la actividad comunista en la RDA”. Supongo que esta “apreciación” tan “sui generis” fue hecha por algún simpatizante del III Reich. Para “detener el comunismo en la RDA” se utilizó, del mismo modo, la muy influyente estación de radio norteamericana RIAS (Rundfunk im amerikanischen Sektor), como instrumento de guerra psicológica (se instaba a los ciudadanos de la RDA a abandonar el país). Ambos, fueron la puesta a punto de la ofensiva subversiva de Occidente contra la RDA y sus incipientes logros.

Las agencias militares de inteligencia de EEUU, el CIC (Counterintelligence Corps) y el MID (Military Intelligency Division) más la conocida Fundación Ford (una de las fuentes de financiación del feminismo norteamericano y el movimiento LGBTI) fueron las encargadas de ayudar económicamente al KgU para la práctica de sus actividades criminales. Gracias al exitoso trabajo de las fuerzas de seguridad de la RDA (el MfS-“Stasi”) se logró divulgar la misión del KgU y sus prácticas y, lo que es más importante, frustrar muchas de las acciones terroristas que tenían planificadas.

La relación de actos de sabotaje y terrorismo contra la RDA comenzaron nada más constituirse como estado, especialmente en los primeros años de la década de 1950. En 1949, en un momento en que el hambre todavía era omnipresente en todas partes de Alemania, se enviaban trenes enteros con alimentos perecederos hacia la RDA y luego llegaban a la estación de destino con la carga deteriorada. No se puede medir la cantidad de vidas que esto costó a una población hambrienta.

En septiembre de 1951, comenzó la cadena de arrestos en la RDA contra el KgU. Alrededor de 200 miembros de esta organización criminal fueron condenados por espionaje al servicio de la CIA. Diez de ellos habían abandonado la RDA y estaban vinculados a la Universidad Libre de Berlín (Oeste), fundada en 1948 por estudiantes y profesores anticomunistas, muchos de ellos ex nazis.

Del 4 al 8 de septiembre de 1951, el KgU utilizó la táctica de los incendios para cometer sus actos delictivos, como ocurrió en los grandes almacenes de Leipzig donde se utilizaron ampollas de fósforo, incluso en horario de apertura. Muchos de los incendios fueron descubiertos y se apagaron a tiempo.

Un informe capturado al KgU, sobre el intento de quema de un kiosco, decía lo siguiente: “El 22/9/51 alrededor de las 9:00 a.m, el quiosco de periódicos situado entre Bernauerstrasse y Brunnenstrasse detrás del retén de la zona este […] fue incendiado arrojando una ampolla de fósforo. Lamentablemente, el quiosco no se quemó por completo, ya que los bomberos llegaron después de unos 10 minutos con 2 coches. El motivo del ataque: el propietario era “un bolchevique convencido”.

A finales de noviembre de 1951, los tribunales militares soviéticos impusieron la pena de muerte a varios agentes terroristas en 42 juicios secretos y los restantes acusados fueron condenados a entre diez y 25 años en el campo. Las condenas a muerte se llevaron a cabo en Moscú. La captura masiva de terroristas provenientes de Alemania Federal y su posterior ejecución no disuadió a Occidente de persistir en sus actos criminales contra la RDA, a través de la organización KgU.

En mayo de 1952, se planeó volar un puente ferroviario sobre la autopista cerca de Erkner, en Spindlersfeld. Este ataque tenía como objetivo un tren expreso que circulaba en la ruta Berlín-Moscú, que era utilizado por personal militar soviético. Los explosivos fueron entregados al KgU y su origen provenía, con toda seguridad, de los destacamentos militares norteamericanos en Berlín Occidental, a través de la CIA. Fue impedido por miembros de la Volkspolizei de la RDA.

La seguridad del Estado de la RDA (la “malvada” Stasi) descubrió que el KgU, a mediados de diciembre de 1952, también tenía la intención de paralizar la red eléctrica de la RDA mediante la explosión de torres de alta tensión. Obviamente, a los terroristas no les importaba cuántas personas podrían haber muerto congeladas debido a las bajas temperaturas. Otros intentos de atentado terrorista de la época fueron la central eléctrica de Berlín Klingenberg y la prensa de forja de 3.000 toneladas de la fábrica Ernst Thälmann, de Magdeburgo. Ambos sabotajes fueron detenidos a tiempo.

Los actos terroristas fallidos o ejecutados contra la RDA también los detalla el ex funcionario del Departamento de Estado de EEUU, William Blum (1933-2018), en su excelente libro Killing Hope (Matar la esperanza), Alemania años 50, capítulo 8, que resumo brevemente ”los actos criminales iban desde la utilización de explosivos para dañar centrales eléctricas, edificios públicos, astilleros, transporte público o puentes hasta quemar fábricas de azulejos, utilizar venenos como la cantaridina, envenenar animales en cooperativas lácteas (mataron a 7 mil vacas) o añadir jabón a leche en polvo destinada a las escuelas infantiles de la RDA”.

En el matadero de Leipzig, por ejemplo, se frustró lo que debería haber sido uno de los crímenes más espantosos del KgU. Superando el envenenamiento medieval de los Medici y anticipándose a la guerra tóxica estadounidense contra mujeres y niños en Corea y Vietnam, el servicio secreto de los Estados Unidos, el CIC, envenenó ingentes cantidades de carne que estaban destinadas a matar a miles de personas de la ciudad de Leipzig. Pero el culpable pudo ser atrapado y el asesinato en masa ya preparado pudo prevenirse a tiempo.

Otras técnicas empleadas por los terroristas del KgU incluyeron la redacción de falsas instrucciones gubernamentales, operaciones bancarias simuladas y tarjetas de alimentos falsificadas, sin ningún éxito notable ya que fueron abortadas a tiempo por la seguridad del Estado, el MfS-Stasi. Mientras tanto, los preparativos de las organizaciones de inteligencia occidentales y sus agentes diseñaban la guerra radioeléctrica intentando cubrir toda la RDA con una red de radio para facilitar y dirigir las operaciones de ataque contra el Estado socialista.

Una directiva del Partido socialista unificado de la RDA, el SED, de 30 de noviembre de 1956 estableció que la Policía de Fronteras de la RDA (Grenztruppen) tenía la misión de realizar dos tareas: “garantizar la seguridad de la frontera en situaciones convencionales y estar preparados para realizar operaciones de combate en defensa de la frontera estatal”.

La Policía Federal de Fronteras, la Policía de Fronteras de Baviera, el Servicio de Aduanas de Fronteras y la policía de Berlín Occidental a menudo brindaron apoyo adicional (a las agencias de inteligencia) a quienes pusieran a prueba la estabilidad de la frontera estatal de la RDA.

Tres años antes de la construcción del “Muro” (1961) se incrementaron notablemente las actividades criminales de Occidente contra el Estado socialista alemán. Veamos algunos datos reveladores, antes de entrar (en la siguiente entrada) con los nombres y apellidos:

En 1958, se cometieron hasta 804 provocaciones contra la frontera de la RDA y sus órganos de seguridad desde el territorio de la RFA.

Para 1959, ya había se habían contabilizado 1.425 casos en los primeros tres trimestres. Entre ellos se encontraba la grave provocación del 21 de agosto de 1959, cuando fuerzas motorizadas de la Policía Federal de Fronteras (BGS, Bundesgrenzschutz) en Klettenberg invadieron el territorio de la RDA y destruyeron los sistemas de seguridad fronteriza.

El 12 de marzo de 1960, dos oficiales de aduanas occidentales prendieron fuego a la frontera cerca de Ahrenshausen, distrito de Heiligenstadt, destruyendo las marcas fronterizas.

El 17 de marzo de 1960, miembros de la BGS desplegados en Zugstärke en el área cerca de Salzwedel amenazaron con disparar a una patrulla fronteriza en la RDA.

El 19 de marzo de 1960, miembros de la policía fronteriza de la RDA, en Oschersleben, fueron disparados desde la RFA.

El 22 de marzo de 1960, el barco de aduanas “Lave” de la RFA, en el km. 491 del río Elba, trató de embestir a un barco de la policía fronteriza de la RDA.

El 23 de marzo de 1960 varios miembros de la BGS, en la sección del puente de en Schoenberg, dispararon desde un jeep con una ametralladora en dirección a la frontera estatal de la RDA.

En 1960, hubo más de 500 provocaciones, solo en el primer trimestre.

En una reunión de comandantes de las tropas fronterizas el 20 de noviembre de 1964, el ministro de Defensa Nacional de la RDA, general del ejército Heinz Hoffmann, habló sobre la situación político-militar tras la construcción de la barrera defensiva de Berlín.

“Es novedoso para nosotros el comprobar que hay una forma de guerra que se encuentra entre el límite superior de la Guerra Fría y el límite inferior de la guerra convencional, cuyo objetivo principal es la infiltración de comandos en el interior del país para crear bandas de delincuentes entre la población, formar grupos de subversión y propagar el pánico mediante ataques con explosivos a puestos de mando, enlaces de comunicaciones, etc.”

Por tanto, se ordenó a las tropas fronterizas la exigencia inequívoca de que “liquiden todas las acciones de combate encubierto en el área fronteriza y en provocaciones militares o agresiones para garantizar la inviolabilidad de la frontera estatal de la RDA”.

La pregunta es ¿dónde están los archivos que obraban en poder de la Seguridad del Estado de la RDA, que incriminaban a Occidente y sus agencias de inteligencia en todas las anteriores actividades delictivas, y que no salieron a la luz tras la anexión de la RDA por la RFA?  La respuesta no es tan difícil de encontrarla: por una parte, Occidente tenía que ocultar sus crímenes de guerra encubierta contra la RDA y, por otra, había que construir un relato convincente, fuertemente ideologizado y anticomunista, utilizando técnicas de propaganda y falsedades sobre el justificado espionaje de la “Stasi”, con el fin de borrar de la memoria histórica los logros de la RDA.

Toda la información comprometedora para las agencias de inteligencia occidentales se trasladó a EEUU y sus huellas fueron desdibujadas, mientras que el resto permanece censurado (o ha desaparecido) y está en manos de las autoridades del BstU, el comisionado alemán encargado de  gestionar los archivos de la “Stasi”. Los únicos archivos que permanecen abiertos selectivamente son los que tratan del nunca probado “espionaje masivo” de la “Stasi” a sus ciudadanos”. ¿Para cuándo la apertura de los archivos del BND y la exposición de sus múltiples delitos?

En todos los 40 años de existencia de la línea de demarcación y la frontera estatal de la RDA con la RFA (especialmente hasta la construcción del “Muro de Berlín”, en el año 1961), hubo miles de provocaciones, ataques, violaciones fronterizas e invasiones desde el lado occidental, ya fuese desde la RFA o desde Berlín Occidental, incluida la línea de comunicaciones BASA y un túnel con una compleja red de transmisiones (de estos dos hechos se hablará en la tercera parte)

¿Qué país podría soportar todo esto sin defenderse con todos los medios posibles a su alcance, incluido el crear un contundente aparato de vigilancia y construir una frontera militarizada, como fue el caso del mal llamado “Muro de Berlín”?

https://berlinconfidencial.com/2020/08/12/la-guerra-de-occidente-contra-la-rda-1-la-subversion-terrorista-organizada-por-eeuu-y-alemania-federal/

‘Incitación al nixonicidio’, testamento poético de Pablo Neruda

El 23 de septiembre de 1973 el Cementerio Central de Santiago se llenó de gente, de claveles rojos y de obreros cantando La Internacional para dar el último adiós al poeta comunista (en 1945 ingresó en el Partido Comunista de Chile) Pablo Neruda. Dos años antes enfermó gravemente de cáncer. Pero más le quebraron las embestidas del imperialismo yanki y los sabotajes internos contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende y su «socialismo a la chilena». Poco antes, en octubre de 1971, recibía en Suecia, a los 67 años de edad, el Premio Nobel de Literatura festejado en todo Chile. Pero un clima preocupante ya sobrevolaba por las amplias alamedas santiagueñas, que culminó el el «pinochetazo» de 11-9-73. Esto, su enfermedad y ver cómo los milicos destrozaban con saña su casa de Isla Negra acabó con él, pero tuvo tiempo, siendo embajador de Chile en París, de ajustar cuentas con el criminal presidente Nixon en su “Incitación al nixonicidio” del que reproducimos algunos versos. Y ahora, ¡firmes, que el poeta va a disparar!

Comienzo por invocar a Walt Whitman

Es por acción de amor a mi país
que te reclamo, hermano necesario,
viejo Walt Whitman de la mano gris,
para que con tu apoyo extraordinario
verso a verso matemos de raíz
a Nixon, presidente sanguinario.
Sobre la tierra no hay hombre feliz,
nadie trabaja bien en el planeta
si en Washington respira su nariz.
Pidiendo al viejo bardo que me invista,
asumo mis deberes de poeta
armado del soneto terrorista,
porque debo dictar sin pena alguna
la sentencia hasta ahora nunca vista
de fusilar a un criminal asdiente
que a pesar de sus viajes a la luna
ha matado en la tierra tanta gente,
que huye el papel y la pluma se arranca
al escribir el nombre del malvado,
del genocida de la Casa Blanca.

La herencia

Así Nixon comanda con napalm:
así destruye razas y naciones:
así gobierna el triste Tío Sam:
con asesinos desde sus aviones,
o con dólares verdes que reparte
entre politijarpas y ladrones,
Chile,te colocó la geografía
entre el océano y la primavera,
entre la nieve y la soberanía
y ha costado la sangre de la gente
luchar por el decoro.Y la alegría
era delito en tiempo precedente.
¿Recuerdan las masacres miserables?
Nos dejaron la patria malherida
a golpes de prisiones y de sables!

A verso limpio

Horademos a Nixon,el furioso,
a verso limpio y corazón certero.
Así, pues,decidí que falleciera
Nixon, con un disparo justiciero:
puse tercetos en mi cartuchera.
Y por los tribunales venideros,
abriendo puertas, cruzando fronteras,
recluté hombres callados y severos,
caídos en sangrientas primaveras.

Paz, pero no la suya

¡Paz en Vietnam! ¡Mira lo que has dejado
adentro de esa paz de sepultura
llena de muertos por ti calcinados!
Con un rayo de eterna quemadura
preguntarán por ti los enterrados
Nixon, te encontrarán las manos duras
de la revolución sobre la tierra
para humillar tu pálida figura:
será Vietnam que te ganó la guerra.
Nixon, ¡no creo en tu vencida paz!
Tu invasión fue vencida y fue diezmada
cuando ya no podías perder más.
Y cuando tus aviones homicidas
caían como moscas abatidas
por los disparos de la libertad!
Es la victoria de Ho Chi Minh ausente
la que obligó a tu mano ensangrentada
a confirmar la paz de esos valientes.

Diario de loros

Y desde Nueva York el dirigente
es el gerente de la Pepsicola:
Instruye desde allá sus carcamales.
Pontifica “El Mercurio” cada día:
Nixon le dicta los editoriales.
Es un diario “chileno” ¡Mama mía!
Ay qué cinismo, qué melancolía
la de estos loros de pajarería!

Con la centella

Pueblos, mirad el horizonte claro
y con nosotros el joven Lautaro.
Pueblos, el mundo nuestra llama sigue
y con nosotros va Manuel Rodríguez.
Pueblo, no volveremos al pasado
porque va Balmaceda a nuestro lado.
¡Venceremos! El pueblo es soberano
y su mano decide la centella
en la defensa del género humano:
En la noche del mundo nuestra estrella,
la veneran los pueblos más lejanos!

Mi compañero Ercilla

Comencé con Walt Whitman, viejo hermano
del antiguo esplendor americano.
Vino Walt Whitman y me dio la mano.
Ahora llamo a un noble compañero:
entre todos y todo fue el primero
don Alonso de Ercilla, el duradero.
Lo llamo a la batalla y a la esperanza,
a la Revolución y a mi Alabanza
y termino con él en compañía,
cantando a coro y a plena alegría:
la misma antigua lucha esplendorosa
viene del fondo de la Araucania
y nuestra poesía no reposa.

El nudismo en la RDA: una práctica que agoniza (como la libertad misma)

Desde que la Guerra Fría nos lavó el cerebro, siempre creímos que la República Democrática Alemana era un Estado represor y un pueblo reprimido. Como en la película “La vida de los otros”, lo imaginamos como el país de la Stasi, lleno de alambradas, muros, prohibiciones y vigilancia.

Ahora resulta que no, que estábamos engañados también en este punto. En el país de la Stasi florecieron el nudismo y el naturismo, conocidas en Alemania por las iniciales FKK (Freikörperkultur) o “cultura del cuerpo libre”.

¿Cuerpos libres en Alemania oriental? Nunca lo hubiéramos sospechado, hasta que lo acabamos de leer en la prensa occidental (*). Nunca imaginamos que en sus ratos libres aquellos antifascistas y comunistas adustos fueran capaces de mostrar sus atributos en público.

Las asociaciones nudistas germano orientales aún conservan 30.000 miembros en todo el país, pero son cada vez más viejos, como la propia RDA. “El naturismo ya no está en absoluto de moda”, dice en una entrevista Kurt Starke, un investigador sexual de Leipzig. La práctica se ha vuelto “anticuada”, añade.

Este año Alemania celebra el 30 aniversario de la caída del Muro, pero no recuerda que en su lugar han puesto otros, aunque a veces no se quieran ver. Desde 1990 el mundo y Europa se han llenado de muros de todos los tipos posibles.

El naturismo representaba la modernidad, la emancipación de la mujer “y un espacio de libertad”, dice el periódico suizo Le Temps. ¿Un espacio de libertad en la RDA?

Uno de cada dos alemanes orientales practicó el nudismo y la actual canciller Angela Merkel, que creció en la RDA, no fue una excepción a la regla, como lo confirman las fotos de ella en el dispositivo más simple publicadas hace unos años en la prensa.

“En el momento de la reunificación alemana en 1990, teníamos 2.000 miembros”, dice Christian Utecht, presidente de una de las tres asociaciones naturistas de Berlín. “Nunca más alcanzaremos ese nivel. Es imposible. Pero nuestro objetivo es mantener nuestra afiliación actual de 800 miembros”, admite. El naturista, “que odia los trajes de baño”, también lamenta que el espacio reservado para esta práctica se esté reduciendo. “Incluso en la costa del Báltico, encontrar una playa se ha vuelto tan complicado como buscar una aguja en un pajar”, dice.

¡Maldita sea!, ¡Nos han contado la historia al revés! Donde imperó una legislación represiva fue al otro lado del muro. Las leyes de la República Federal de Alemania, que son las actuales, estipulan que el naturismo está prohibido, salvo donde se autorice expresamente. Es lo contrario de la RDA, donde el naturismo era posible, salvo que estuviera expresamente prohibido.

(*) https://www.letemps.ch/monde/nudisme-agonise-exallemagne-lest

De la Guerra Civil a la Resistencia francesa

Hombres, mujeres y niños esqueléticos, presos tras las alambradas, barracones, letrinas bajo la lluvia, mutilados de guerra, una miserable cotidianidad que contrasta con los rollizos gendarmes franceses y senegaleses, de grotescos rostros animalizados como cerdos o perros de presa.

Así lo reflejó en sus dibujos, trazados en los campos de concentración del sur de Francia en que estuvo recluido —Bram, Argelès, Saint-Cyprien—, el exiliado republicano Josep Bartoli (Barcelona, 1910 – Nueva York, 1995).

Había luchado en el frente de Aragón y sido fundador del sindicato de dibujantes de la UGT. Antes de que la Gestapo lo deportara a Dachau, huyó a México, donde fue amante de Frida Khalo. Pero en la Segunda Guerra Mundial otros muchos excombatientes de la Guerra Civil siguieron luchando contra el fascismo desde la Resistencia francesa.

Si de sacar a estos del olvido se ocupa Evelyn Mesquida en “Y ahora, volved a vuestras casas” (Ediciones B), otro libro, “La retirada” (editorial El mono libre) reúne los dibujos de Bartoli.

Mesquida (Alicante, 1945), periodista e «hija de vencidos», ya contó en La Nueve el papel de los españoles en la liberación de París en 1944, y fue la frase que De Gaulle pronunció entonces ante los republicanos la que usa para el título: «¡Pero si no tenían casa a la que volver! Habían luchado contra Franco. Les habrían matado», exclama ante ese sinsentido.

Calcula que había unos 300.000 combatientes entre los exiliados pero no hay cifras de cuántos se enrolaron en la Resistencia. Ella ha seguido sus pasos hablando con supervivientes. «Francia llamó a sus hombres a filas en la guerra contra Alemania, y al quedar campos, minas y fábricas vacíos creó compañías de trabajadores extranjeros a las que se apuntaron españoles que estaban en los campos. Fueron enviados por todo el país y algunos vieron en la Resistencia contra los nazis la oportunidad de seguir luchando contra el fascismo. Pensaban que si ganaban la guerra los aliados les ayudarían contra Franco y podrían regresar a España. Sintieron como una gran traición que no fuera así».

Su motivación y su experiencia en combate en la guerra civil fue esencial en las acciones de la Resistencia, donde algunos dirigieron importantes células. Como Francisco Ponzán, quien con su tribu de militantes libertarios creó una de las redes de evasión de perseguidos por los nazis más efectivas en estrecha colaboración con los aliados. Murió fusilado y quemado en 1944 junto a otros 53 detenidos de la prisión de Saint-Michel en circunstancias poco claras. O la cuarentena de españoles que, liderados por Cristino García y Miguel Arcas, derrotaron a una división de mil alemanes en la batalla de la Madeleine (1944).

Apunta Mesquida cómo los dos oficiales al mando se suicidaron con su pistola al ver que habían sido vencidos «por un puñado de españoles harapientos». Entre ellos se sabe que había dos mujeres anónimas. A diferencia de sus compañeros, ellas no recibieron medalla alguna de Francia.

El olvido es más flagrante en el caso de las mujeres, la mayoría jóvenes, que hacían de enlaces y correo entre los maquis. «Eran mujeres en la sombra» que se arriesgaban al arresto, la tortura y la muerte. Entre ellas, Carmen Bazán, María Vázquez (que participó en la liberación de Ruán), Valentina Serres (que embarazada de siete meses osó recoger con una carretilla el cadáver de su marido, asesinado por los nazis) o Conchita Grange (a la que con 19 años la torturó la Gestapo. «No hablé», le contó a Mesquida. La deportaron a Ravensbruck).

Volviendo a Bartoli, que llegó a esconder su cuaderno de dibujo en la arena del campo de Brams cuando lo llevaron al hospital enfermo de tifus, su obra era una forma de resistencia. Parte de ella se conserva hoy en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. «Su lápiz era, en cierto modo, el fusil que le habían confiscado», opina su sobrino fotorreportero, Georges Bartoli, que incluye en el libro fotos propias. Su figura la recupera también la película de animación Josep, del dibujante Aurel, de estreno aplazado por la pandemia.

Bartoli escapó de los campos franceses hacia el París ocupado gracias a una red de ayuda a judíos y acabó instalándose en Nueva York en 1946, donde trabajó de escenarista, participó en la revista antifranquista Ibérica y expuso junto a artistas como Rothko, Pollock, De Kooning. No volvió a Barcelona hasta 1977, tras la muerte del criminal Franco.

https://www.eldia.es/dominical/2020/09/27/guerra-civil-resistencia-francesa/1112284.html

En carros cargados llegaban los cadáveres de los republicanos asesinados al cementerio de Villadangos tras la guerra civil

¿Qué ocurrió en la localidad leonesa de Villadangos del Páramo durante el levantamiento fascista y la Guerra Civil? ¿Cuántas personas fueron asesinadas en ese lugar? ¿Qué recuerdan los lugareños sobre aquellos trágicos días?

El Ayuntamiento de la localidad, tras un requerimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ha reconstruido los trágicos días del levantamiento y la Guerra Civil.

El relato ahora recuperado permite adivinar la dimensión del drama vivido durante la posguerra. Ha sido elaborado por el propio consistorio: “Pese a que en ninguno de los pueblos del municipio se vivieron actos de violencia ni existió enfrentamiento alguno entre los vecinos por razones políticas, a partir de 1936 el pueblo de Villadangos pasó a la historia por los fusilamientos que tuvieron lugar en el monte”, junto a la Nacional 120.

Se desconoce el número exacto de personas que encontraron la muerte en las circunstancias mencionadas. Algunos investigadores afirman que en el Registro Municipal fueron registradas 86, aunque la lista debe ser revisada.

Cabe destacar la particularidad que se dio en Villadangos alrededor de estos dramáticos sucesos, por la especial sensibilidad con la que los vecinos trataron a las personas fusiladas en el monte. Nos referimos a la coordinación y humanidad que demostraron los viadangueses para dar sepultura a aquellos que fueron represaliados y fusilados.

Al producirse estos terribles hechos cerca de la Estación del Ferrocarril, los trabajadores de la misma, alertaban a los vecinos del pueblo la misma noche en la que se producían los fusilamientos. El párroco del pueblo, Manuel García Arias, fue una de las personas esenciales para llevar a cabo la búsqueda de los cuerpos y sus posteriores sepelios. Como confirman los descendientes de alguno de los monaguillos del momento, Manuel, junto con vecinos del pueblo, acudían en carro de tracción animal a recoger a los fallecidos para después darles cristiana sepultura en el cementerio de la localidad.

Los testimonios de alguna de las personas vivas más mayores de Villadangos en estos momentos, recuerdan como de niños vieron algún carro cargado de cadáveres camino del cementerio. Una imagen brutal que sin duda quedó grabada en sus retinas.

‘La matanza será considerable y prolongada’, predijo la CIA al preparar el Golpe de Estado contra Salvador Allende

El 15 de septiembre de 1970, hace 50 años, Richard Nixon, entonces presidente de Estados Unidos, ordenó una intervención directa y soterrada para evitar que Salvador Allende llegara a La Moneda o, de no ser posible, derrocarlo. Para esto se planearon diversas fórmulas –incluyendo presiones sobre el presidente Frei Montalva–­ que quedaron registradas en documentos secretos.

El 15 de septiembre de 1970, durante una reunión de veinte minutos en la Oficina Oval (en la Casa Blanca) entre las 3:25 pm y las 3:45 pm, el presidente Richard Nixon ordenó a la CIA fomentar un golpe de Estado en Chile. Según notas escritas a mano por el director de la CIA, Richard Helms, Nixon entregó instrucciones explícitas para prevenir que el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende, asumiera su mandato en noviembre. O para crear condiciones para derrocarlo si lo hacía. “Una oportunidad en 10, tal vez, pero salvar a Chile”. “No le preocupan los riesgos que involucre”, anotó Helms en sus notas mientras el presidente exigía un cambio de régimen en la nación sudamericana que se había convertido en la primera en el mundo en elegir libremente a un candidato socialista. “Trabajo de tiempo completo: los mejores hombres que tenemos”. “Hacer que la economía grite”.

Cincuenta años después de escrito, el críptico memo de la conversación de Helms y Nixon sigue siendo el único registro conocido de un presidente de Estados Unidos ordenando el derrocamiento encubierto de un líder extranjero elegido democráticamente. Desde que el documento fue desclasificado por primera vez en 1975 -como parte de una importante investigación del Senado estadounidense sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile y otros lugares-, las notas de Helms se han convertido en la representación icónica de la intervención de Estados Unidos en Chile, y en un símbolo perdurable de la arrogancia hegemónica de Washington hacia naciones más pequeñas.

Para conmemorar 50 años de la orden de Nixon de derrocar a Allende, exactamente a las 3:25 pm -cuando comenzó la reunión-, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó una selección de documentos previamente desclasificados que rastrea la génesis de esta orden presidencial, que tuvo consecuencias, y las circunstancias históricas en que tuvo lugar. La reunión del 15 de septiembre de 1970, a la que también asistieron el Asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Henry Kissinger, y el Fiscal General John Mitchell, es bien conocida en la historia del papel de Estados Unidos en Chile; pero los eventos que llevaron a esa reunión han recibido mucha menos atención. Estos documentos entregan una hoja de ruta de la trama golpista y de cambio de régimen de Estados Unidos. La reunión de la Oficina Oval del 15 de septiembre de 1970 marcó el primer paso importante para socavar la democracia chilena y apoyar el advenimiento de una dictadura militar.

La historiografía abreviada del Archivo de las órdenes de Nixon del 15 de septiembre revela la siguiente secuencia de eventos:

Funcionarios estadounidenses comenzaron en secreto a tantear un golpe militar como parte de la planificación de contingencia para una posible victoria de Allende más de un mes antes de que los chilenos acudieran a las urnas, el 4 de septiembre de 1970. La evaluación inicial de los pros y los contras de un potencial golpe ocurrió después de que el presidente Nixon solicitara, a fines de julio, una “revisión urgente” de los intereses y opciones de Estados Unidos en Chile. Completada a mediados de agosto, la revisión -conocida como “Memorando 97 del Estudio de Seguridad Nacional”- contenía un anexo caratulado como secreto titulado “Opción extrema: Derrocar a Allende”, que abordó supuestos, ventajas y desventajas de un golpe militar si Allende era elegido.

Para preparar esa sección de la evaluación, el 5 de agosto de 1970, el subsecretario de Estado, John Crimmins, envió al embajador estadounidense Edward Korry un cable “solo para sus ojos”. En él, le pedía su opinión sobre “las perspectivas de éxito de los militares y la policía que intenten derrocar a Allende o prevenir que asuma” y “la importancia de la actitud de Estados Unidos para el inicio o el éxito de dicha operación”. Korry envió una respuesta de 13 páginas el 11 de agosto de 1970, en la que se identificaban los plazos clave, los líderes potenciales y los obstáculos para un golpe militar exitoso.

Cuatro días después de la estrecha elección de Allende, el 8 de septiembre de 1970, el “Comité 40” -que supervisaba las operaciones encubiertas- se reunió para discutir sobre Chile. Henry Kissinger presidió el comité. Al final de la reunión, Kissinger solicitó una “evaluación a sangre fría” de “los pros y los contras, los problemas y las perspectivas involucradas si se organizara ahora un golpe militar chileno con la ayuda de Estados Unidos”. En respuesta, Korry envió otro telegrama detallado titulado “Respuesta del Embajador a la Solicitud de Análisis de Opción Militar en la Situación Chilena Actual”. El ejército chileno, informó, “no repetirá ni actuará para evitar que asuma Allende, salvo situación poco probable de caos nacional y violencia generalizada”. Korry advirtió que “no existen oportunidades para nuevas acciones de Estados Unidos para presionar al ejército. Ellos ya saben que tienen nuestra bendición para cualquier movimiento serio contra Allende”. El actor clave en cualquier movimiento militar, escribió Korry, no era Estados Unidos, sino el presidente Eduardo Frei, de cuya “voluntad y habilidades” dependía el futuro de Chile.

En las consecuencias iniciales de la elección de Allende, la conspiración golpista se dividió esencialmente en dos enfoques:

  1. La “fórmula Frei”, que contaba con que el presidente Frei “manejara el golpe” al autorizar a altos oficiales militares a actuar contra la Constitución. Uno de los primeros planes exigía a Frei que anulara las elecciones, nombrara un gabinete militar para dirigir el gobierno, a Jorge Alessandri como presidente interino, y que renunciara con la expectativa de postularse para la presidencia en nuevas elecciones. A través de intermediarios y directamente, los funcionarios estadounidenses presionaron a Frei para que implementara esta complicada táctica y autorizara al ejército chileno a poner fin a lo que Korry llamó su “irresolución flácida”. La CIA incluso envió a un agente especial llamado George Donohue a Santiago para “asegurarle a Frei que si fuera necesario tendrá el doble de la cantidad [de fondos encubiertos de la CIA] que tenía para las elecciones de 1964” si orquestaba el plan y se postulaba para la reelección. Si el plan fallaba, se le ordenó a Donohue que le dijera a Frei que la CIA pagaría para que se reasentara fuera de Chile. Pronto, sin embargo, la embajada y la CIA concluyeron que no se podía contar con Frei para traicionar a su país.

  2. La “fórmula del caos”, para crear un “clima golpista” que diera a los militares chilenos el pretexto para tomar el poder. Seis días antes de que Nixon ordenara un golpe militar, William Broe, el jefe de la división del hemisferio occidental de la CIA, instruyó al jefe de la estación de Santiago, Henry Hecksher, que iniciara “la tarea operativa de establecer esos contactos directos con el ejército chileno que… podrían utilizarse para estimular una golpe si y cuando se tome la decisión de hacerlo”. Se había hecho evidente “al explorar vías para evitar que un gobierno de Allende ejerza el poder”, señaló Broe, “que (A) la ruta política/constitucional en cualquier forma no es un comienzo y (B) la única perspectiva con alguna posibilidad de el éxito en absoluto es un golpe militar antes o inmediatamente después de la toma del poder de Allende”. A los pocos días de la orden de Nixon del 15 de septiembre, la sede de la CIA comenzó a transmitir instrucciones para la “creación de un clima golpista” a través de la “guerra económica”, la “guerra política” y la “guerra psicológica”.

Memorando censurado de la conversación de la CIA sobre la conspiración golpista y texto sin censurar (del archivo de la NSA, Agencia Nacional de Seguridad)

El jefe de la estación de la CIA se opuso a estas instrucciones, por considerarlas poco prácticas y poco probable que tuvieran éxito. No estaba solo. Un número significativo de funcionarios de la CIA, la embajada de EEUU y del Departamento de Estado se opusieron a los planes propuestos para la intervención; por ser poco realistas, propensos al fracaso y diplomáticamente peligrosos. También porque los riesgos de exposición superaban con creces las ganancias potenciales para los intereses de EEUU. La oficina del Departamento de Estado para América Latina se opuso formalmente al anexo secreto en el Memorando 97 sobre el derrocamiento de Allende con el argumento de que “la exposición en un golpe fallido implicaría un costo prohibitivamente alto en nuestras relaciones en Chile, en el hemisferio y en otras partes del mundo. Incluso si el golpe tuviera éxito, la exposición implicaría costos solo marginalmente menos graves en todas estas áreas”. En un cable privado a Kissinger, el embajador Korry advirtió que “estoy convencido de que no podemos provocar [un golpe] y que no debemos correr los riesgos simplemente por tener otra Bahía de Cochinos”. Incluso los principales asesores de Kissinger se opusieron a intervenir en los asuntos políticos internos de Chile. El 14 de septiembre, Winston Lord le envió un memorando con el argumento único de que, si se expone, la intervención estadounidense en Chile “podría socavar completamente nuestra política sobre Vietnam”, que se basaba en elecciones libres y “autodeterminación del pueblo de Vietnam del Sur sin interferencia.” El mismo día, otro asesor de Kissinger, Viron Vaky, le advirtió que la intervención de Estados Unidos podría conducir a “violencia generalizada e incluso insurrección” en Chile.

Vaky incluso cuestionó si la amenaza de un gobierno de Allende realmente superaba los peligros y riesgos de la cadena de eventos que la intervención de Estados Unidos podría poner en marcha. Aconsejó a Kissinger sobre la respuesta: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos… Si estos principios tienen algún significado, normalmente nos apartamos de ellos solo para enfrentar la amenaza más grave para nosotros, por ejemplo, para nuestra supervivencia. ¿Es Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Es difícil argumentar esto”.

Henry Kissinger rechazó estos argumentos y los descartó en sus informes al presidente. Kissinger, junto con el director de la CIA Helms, apoyó totalmente el derrocamiento de Allende a cualquier costo. El 12 de septiembre, hablaron por teléfono sobre un golpe preventivo para bloquear a Allende, una conversación que Kissinger registró en su sistema secreto de grabación. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, declaró Kissinger. “Estoy contigo”, respondió Helms.

De todas las influencias en la directiva golpista del 15 de septiembre del presidente Nixon, Kissinger fue el más fuerte por tres razones: su posición como asesor de Seguridad Nacional; su respaldo al profundo desprecio de Nixon por el Departamento de Estado; y su propia preocupación de que la elección libre y justa de Allende se convirtiera en un modelo para otras naciones de América Latina y Europa, amenazando el control y las alianzas de Estados Unidos. Pero Nixon también se vio influido por la lectura de los detallados cables del embajador Korry, que enfatizaban la necesidad de una agitación económica para crear una justificación para el golpe, y especificaban una ventana de oportunidad para un golpe antes de que el Congreso chileno ratificara a Allende el 24 de octubre.

La decisión de Nixon coincidió con la presencia en Washington de Agustín Edwards, el propietario del principal periódico de Chile y un informante destacado de la CIA sobre la posibilidad de un golpe de Estado. El 14 de septiembre, Edwards desayunó con Kissinger y el fiscal general John Mitchell. Luego mantuvo una larga reunión con Richard Helms y proporcionó inteligencia detallada sobre posibles líderes golpistas en el establecimiento militar y político en Chile. Kissinger trató de organizar una reunión secreta en la Oficina Oval entre Edwards y Nixon, tan secreta que no existen registros que confirmen que tuvo lugar. Nixon se reunió el 14 de septiembre con su amigo cercano Donald Kendall, director ejecutivo de Pepsi, con quien se estaba quedando Edwards, y Kendall informó al presidente sobre los argumentos de Edwards. Helms testificaría más tarde que “el presidente convocó esta reunión [el 15 de septiembre] debido a la presencia de Edwards en Washington y lo que escuchó de Kendall sobre lo que Edwards estaba diciendo sobre las condiciones en Chile”.

En realidad, Nixon necesitaba poca persuasión. Pareció tomar la elección de Allende como una afrenta deliberada contra Estados Unidos. “En todo el mundo está demasiado de moda patearnos”, diría Nixon más tarde a sus principales funcionarios de seguridad nacional mientras determinaban una política a largo plazo para socavar al gobierno de Allende. “No podemos dejar de mostrar nuestro disgusto”.

La instrucción que Richard Nixon dio a Helms hace 50 años puso en marcha una serie de los actos más infames en los anales de la política exterior de Estados Unidos. Para instigar un golpe, la CIA pronto se centró en proporcionar armas, fondos e incluso pólizas de seguro de vida para los operativos militares chilenos para destituir al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, el general René Schneider, que se oponía a un golpe. El 22 de octubre de 1970, Schneider fue interceptado y baleado cuando se dirigía al trabajo. Murió el día siguiente. Su asesinato, apoyado por la CIA, se convirtió en uno de los casos más legendarios de participación de Estados Unidos en el asesinato de líderes extranjeros. El esfuerzo encubierto a corto plazo de la CIA para bloquear la toma de posesión de Allende se convirtió en un esfuerzo clandestino prolongado por tres años para desestabilizar su capacidad para gobernar, creando el “clima golpista” que condujo directamente al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 dirigida por el general Augusto Pinochet. Un año después, cuando el periodista Seymour Hersh publicó la historia de la intervención de Estados Unidos en Chile en la portada del New York Times, la exposición que temían los ayudantes de Kissinger creó uno de los escándalos de política exterior más grandes en la historia reciente de Estados Unidos.

“La matanza será considerable y prolongada”, predijo un cable clasificado de la CIA desde la estación de Santiago, cuando los agentes comenzaron a implementar activamente las órdenes de Nixon. “Nos ha pedido que provoquemos el caos en Chile… le proporcionamos una fórmula para el caos que es poco probable que sea incruenta. Disimular la participación de Estados Unidos será claramente imposible”.

Colección chilena del Archivo de Seguridad Nacional

En respuesta a la solicitud del presidente Nixon de una revisión para preparar planes de contingencia en caso de una victoria de Allende en Chile; la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa preparan un amplio estudio, con este anexo secreto sobre una “opción extrema” para derrocar a Allende. Los redactores advierten que las revelaciones del papel de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende podrían tener “graves consecuencias para los intereses de Estados Unidos en Chile, el hemisferio y el mundo”.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Respondiendo a una solicitud para evaluar una opción secreta para un golpe de Estado contra Allende si es elegido, el embajador de Estados Unidos en Chile envía un extenso cable prediciendo que es “muy poco probable que prevalezcan las condiciones o motivaciones para un derrocamiento militar de Allende.”

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

En un memorando al Subsecretario de Estado U. Alexis Johnson, el jefe de la Oficina de Asuntos de América Latina (ARA), Charles Meyer, solicita que el Departamento de Estado se oponga a los esfuerzos encubiertos para implementar la “opción extrema” de derrocar a Allende con el argumento de que la probabilidad de éxito es baja y los riesgos de exposición son altos.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Cuatro días después de la elección de Allende, Henry Kissinger preside la primera reunión del Comité 40, que realiza operaciones encubiertas en el extranjero. Al final de la reunión, Kissinger solicita que la embajada proporcione de inmediato una “evaluación a sangre fría” de los pros y los contras de un golpe militar para evitar que Allende sea investido presidente.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El jefe de operaciones del hemisferio occidental de la CIA, William Broe, transmite un cable al jefe de la estación de la CIA en Santiago con instrucciones para establecer contactos con militares chilenos, en preparación para apoyar un golpe militar contra Allende.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El embajador Korry responde a la solicitud de Kissinger de una evaluación “a sangre fría” de un potencial golpe de Estado afirmando enérgicamente que el ejército chileno no se moverá a menos que haya “caos nacional y violencia generalizada”.

Archivo de Seguridad Nacional, colección Kissinger Telcon

En una conversación telefónica, Kissinger y Helms discuten la situación. Kissinger deja claro que él y el presidente Nixon no están dispuestos a dejar que Chile “se vaya por el desagüe”. “Estoy contigo”, responde Helms.

Proyecto de desclasificación de la administración de Clinton

En un memorando para preparar a Henry Kissinger para una reunión del Comité 40 sobre Chile, su principal adjunto para América Latina, Viron Vaky, aprovecha la oportunidad para advertir contra los esfuerzos de Estados Unidos para bloquear a Allende. Además de los costos de una posible exposición a la reputación estadounidense en el exterior, presenta un argumento moral audaz: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos”.

Comité del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales con respecto a las actividades de inteligencia, Acción encubierta en Chile, 1963-1973

En estas notas manuscritas, el director de la CIA, Richard Helms, registra las instrucciones del presidente Richard Nixon de fomentar un golpe de Estado en Chile. El presidente le da 48 horas para desarrollar un plan, autoriza un presupuesto mínimo de $10 millones de dólares y le ordena que no le diga a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos que la CIA está tramando el derrocamiento de Allende.

Extreme Option: Overthrow Allende, Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington

Documentos desclasificados de EE.UU. registraron la génesis de la instrucción de Nixon para derrocar a Allende

Uzbekistán reconstruye la historia de su etapa soviética según las necesidades de la política económica

El Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyayev, ha ordenado que se perpetúe la memoria de todos los uzbekos que fueron perseguidos durante el “stalinismo”. Según datos oficiales del gobierno, hay unos 100.000, de los cuales 13.000 fueron fusilados.

Cambiarán los nombres de las escuelas, de las “mahallas” (bloques de viviendas) y publicarán libros con las biografías de las víctimas. “Imagina las grandes cosas que esta gente podría haber hecho en nombre del desarrollo nacional, la ciencia, la economía, la cultura y la literatura, ¡qué grandes avances habrían hecho nuestros pueblos si no hubieran sido reprimidos! Hoy recordamos esta pérdida con tristeza”, subrayó el Presidente de Uzbekistán.

Los dirigentes de las repúblicas surgidas del desmantelamiento de la URSS se han empeñado en recordar a las víctimas de la URSS o de Stalin porque es un signo de distanciamiento con Rusia y de acercamiento a Estados Unidos. Incluso Rusia ha caído en ocasiones en la reescritura de la historia con el único propósito de complacer al imperialismo.

Durante años dio la impresión de que los nuevos libros de historia eran necesarios para romper para siempre con la URSS en mil pedazos. Aquellos pueblos ya no eran “hermanos”. En Nukus, la capital del Karakalpakstán autónomo, se erigió un monumento a la amistad de los pueblos. Dos muchachas, una rusa y una Karakalpak, aparecían cogidas de la mano. Ahora la joven de Karakalpak está sola; su amiga rusa ha sido destruida.

El antistalinismo es una metamorfosis histórica de la rusofobia. Es algo relativamente normal en países como los Bálticos, pero extraña mucho en Asia central, donde hasta la Wikipedia reconoce que en 1990 no había ningún interés por romper con la URSS ni por salir de ella. Países como Uzbekistán se hicieron independientes con desgana.

Hasta no se levantaron complejos conmemorativos como el “Shahidlar hotirasi”, en memoria de las víctimas de la represión. El primer museo público creado en el Uzbekistán independiente tiene un nombre similar.

El museo está dividido en diez secciones, pero sólo cuatro de ellas están dedicadas al período soviético. El primero se centra en la colonización de Asia central por el Imperio zarista, mientras que el segundo se concentra en los años anteriores al colapso de la URSS. Los ejemplos de opresión se asocian exclusivamente con la URSS y Rusia. Desde entonces la represión ya no existe.

Busto de Stalin en Saylyk

La represión era “rusa”. Después de su independencia, Tashkent hizo una apuesta inequívoca por el nacionalismo, que implicaba la negación de todo el período ruso de la historia. El cruel imperio del norte oprimió al pueblo uzbeko durante siglos. Incluso reniegan de la participación uzbeka en la Segunda Guerra Mundial, presentada como una guerra por intereses extranjeros, en la que el pueblo uzbeko se vio obligado a participar por la fuerza.

Ahora Uzbekistán es la única república de Asia central en la que, según las encuestas de opinión, la mayoría de la población no lamenta el colapso de la URSS, a pesar de que el periodo soviético fue el más gigantesco salto adelante de todos los pueblos de Asia central, pero sobre todo de Uzbekistán. Nunca antes una sociedad agrícola tradicional de subsistencia se transformó tan rápidamente en una sociedad moderna, con fábricas, hospitales y universidades.

Los libros de historia no hablan de eso. Sólo les interesa la represión “stalinista”, gracias a la cual las mujeres uzbekas dejaron de llevar velo y se emanciparon plenamente.

Los nuevos libros de historia de Turkmenistán van más allá: dicen que los turcomanos inventaron la rueda.

En Uzbekistán era habitual que el Presidente Islam Karimov acudiera a Moscú a celebrar la victoria contra el fascismo en la Gran Guerra Patria. Pero a partir de 2016 las cosas empezaron a cambiar. Querían estimular las inversiones internacionales y el turismo, para lo cual hay que hacer lo que las potencias occidentales esperan que hagas. Había que cambiar de imagen para que Uzbekistán pareciera un país moderno, asimilable a cualquier otro.

Tras cuatro años de cambios, la reescritura de los libros de historia y el lavado de imagen, The Economist nombró a Uzbekistán “país del año” y la CNN lo nombró entre los destinos turísticos selectos. Esas cosas son imprescindibles para que un país como Uzbekistán entre en la modernidad, las guías de viajes, las recomendaciones gastronómicas y los reportajes de National Geographic.

Los rusos fueron los primeros en redescubrir Uzbekistán. En los medios de comunicación rusos empezaron a aparecer las bellezas de Samarcanda y fotos en los blogs de turismo. A medida que los rusos llegaban haciéndose fotos, la rusofobia pasaba a un segundo plano. En los discursos oficiales nadie habla mal de Moscú y la Gran Guerra Patria vuelve a cambiar en los libros de historia. Ya nadie derriba más monumentos, e incluso el 9 de mayo se construyó el Parque de la Victoria y se rodaron tres películas sobre la victoria contra el fascismo.

La bestia negra de Mirziyoyev ya no es Rusia, ni tampoco la URSS. El discurso de detiene en Stalin, que es poco más que un fetiche fabricado para recibir golpes. Es una crítica acotada y limitada por las necesidades de la política económica.

Paul Robeson: un ejemplo de censura de la música revolucionaria que se ha prolongado hasta hoy

Al comienzo de la Guerra Fría, una chusma racista atacó un concierto de Paul Robeson en las afueras de Peekskill, una localidad del norte del estado de Nueva York. Podemos imaginarnos la agresión con cualquier imagen de la actualidad de Estados Unidos.

Robeson ya no es la leyenda que fue en los años cuarenta. Era hijo de un antiguo esclavo convertido en pastor y una madre cuyos antepasados esclavos se habían casado con indios de Delaware y cuáqueros blancos.

Había nacido en 1896, creció en Nueva Jersey y asistió a la Universidad de Rutgers, que el año pasado celebró el centenario de su graduación con todos los honores. Robeson destacó en todo: en los estudios, en el deporte y en la música.

Hubiera sido un americano perfecto si no hubiera sido negro. Como cantante triunfó en Estados Unidos y en Europa. En la URSS recibió el Premio Stalin. El público nunca había escuchado una voz como la suya.

También era un actor de gran fuerza, una estrella en potencia cuya aura agitaba las visiones de un héroe cinematográfico negro, hasta que las limitaciones raciales de Hollywood quedaron en evidencia.

La Guerra Fría se volvió en su contra. Comenzó la caza de brujas, una operación de gran envergadura para acabar con el más mínimo asomo de cultura progresista en Estados Unidos.

El concierto de Peekskill fue un viraje. Estaba programado para el 27 de agosto de 1949. Mientras sus anfitriones intentaban llevar a Robeson al recinto del concierto, la carretera fue bloqueada y una chusma reaccionaria, que comenzó a gritar consignas racistas y antijudías.

Consiguieron bloquear la llegada del coche en el que viajaba Robeson, destrozaron el escenario, prendieron fuego a las sillas y quemaron una gran cruz al más puro estilo Ku Kux Klan.

Tres días después, la multitud se reunió en Harlem para expresar su apoyo a Robeson. Planearon volver a intentar celebrar el concierto el 4 de septiembre en el mismo lugar.

Los representantes de varios sindicatos, trabajadores del cuero, electricistas, estibadores y almaceneros, tomaron posiciones fuera de la residencia de la familia Robeson en una casa privada antes del concierto. Los veteranos de la Segunda Guerra Mundial se prepararon para cualquier eventualidad.

Los racistas tomaron posiciones con armas largas en una colina cercana, pero Robeson regresó al escenario del concierto rodeado por un cordón de seguridad de los sindicatos. A punta de pistola, Robeson cantó junto con Pete Seeger y otros, comenzando por “Let My People Go!”.

Mientras los espectadores trataban de salir del lugar por un camino estrecho, los racistas golpearon los coches y autobuses con piedras y algunos participantes fueron arrastrados fuera de sus coches y golpeados al grito de “¡Iros a Rusia, judíos y rojos!”

La intoxicación periodística de la época tituló que “¡Robeson se lo había buscado!”. La censura se cebó sobre el cantante comunista. Las organizaciones que decían defender los derechos civiles se apartaron de él y sus conciertos fueron prohibidos. Le quitaron el pasaporte. Su voz fue totalmente silenciada.

Paul Robeson canta ‘Joe Hill’ ante los mineros escoceses en huelga
https://www.youtube.com/embed/B0bezsMVU7c

 

Argentina honra la memoria de Tamara Bunke 53 años después de su asesinato en Bolivia

El ejemplo de revolucionaria y legado de la argentina Tamara Bunke, más conocida como Tania la Guerrillera, fueron enaltecidos en Argentina a 53 años de su asesinato en Bolivia.

En un homenaje organizado por el Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MasCuba), los participantes destacaron la entrega y lucha de una mujer a prueba de todo, que renunció incluso a sus proyectos personales para abrazar las causas revolucionarias, convencida de que un mundo mejor es posible.

Tania fue una combatiente que dedicó cuerpo y alma a la causa revolucionaria a pesar de tener una corta pero intensa vida, subrayó el consejero de la Embajada de Cuba en Argentina, Isidro Betancourt, quien recordó a esa que con apenas 18 años comenzó a militar y muy joven se unió a otro gran argentino, Ernesto Che Guevara, para luchar contra la injusticia social.

Durante el foro, transmitido en vivo por la editorial Acercándonos Ediciones, el diplomático recordó los lazos que se forjaron desde aquella vez que en su papel de traductora, Bunke conoció al Che en Alemania, un momento que devino en una gran amistad para siempre.

Asimismo, subrayó cómo de la mano de la recién fallecida prima ballerina assoluta Alicia Alonso, Tania llegó a Cuba y en esa isla caribeña se integró a la efervescencia revolucionaria, para cumplir arriesgadas misiones. Ahí, dijo, nació Tania la guerrillera, esa que junto al Che fuera la heroica guerrillera en las selvas de Bolivia.

A 53 años de la emboscada en la que perdió la vida, Betancourt destacó que Tania hoy es un paradigma de rebeldía y tenacidad, una leyenda viva que se multiplica en miles de mujeres que lucha por un mundo mejor.

En cada rostro de esas cubanas que enfrenta un bloqueo económico, comercial y financiero impuesto hace más de seis décadas por Estados Unidos, inspiración para esas médicas que en las brigadas de la isla combaten la Covid-19 en el mundo, de las científicas que realizan con éxito el ensayo clínico del primer candidato vacunal contra la pandemia.

Por su parte, Raquel Nemkovsky, miembro del Mascuba, recordó a la Tania sensible, carismática, de aguda inteligencia, quien forjó y entregó su vida a la lucha por la liberación de los pueblos.

“Esa guerrillera que en sus apenas 30 años de edad dejó una huella en la revolución latinoamericana que no se ha extinguido y seguirá alumbrando hasta que los pueblos del mundo logren liberarse de la opresión y la injusticia”, sostuvo.

https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=393260&SEO=exaltan-en-argentina-ejemplo-y-legado-de-guerrillera-tamara-bunke-fotos

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