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Categoría: Guerra psicológica (página 6 de 45)

El Pentágono asesinó a los prisioneros de guerra estadounidenses capturados por los vietnamitas

La Operación Tailwind fue una incursión en el interior de Laos de las fuerzas especiales estadounidenses para asesinar a los soldados que habían caído presos del ejército vietnamita.

Hollywood ha creado un mito absolutamente falso en torno a esos prisioneros de guerra estadounidenses capturados en Vietnam, donde -supuestamente- padecían toda clase de torturas y calamidades.

Sin embargo, la CIA los calificaba de “tránsfugas” y “desertores” porque colaboraban con el ejército vietnamita, proporcionando información. Imitaban a los controladores aéreos avanzados, suplantaban los canales de radio militares estadounidenses y atraían a los bombarderos estadounidenses a las trampas de la artillería antiaérea de los vietnamitas.

A diferencia de las películas, los cables de la CIA sobre la guerra secreta en Laos que se han desclasificado describen a los prisioneros de guerra bien alimentados, liberados de las prisiones y colaborando con los vietnamitas.

El Pentágono y la CIA emprendieron varias misiones conjuntas para localizarlos y asesinarlos. El 11 de septiembre de 1970 emprendieron una incursión en el sur de Laos, en una zona oficialmente neutral que formaba parte de la Ruta Ho Chi Minh. El ejército vietnamita la recorría para transportar suministros y tropas hacia el sur.

La Operación fue ejecutada por un equipo de asesinos de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, conocido como Grupo de Observación y Estudio (SOG), en colaboración con mercenarios locales que conocían las montañas, posiblemente de los “hmong”. La unidad vestía uniformes desprovistos de insignias y placas de identidad. También iban equipados con armas que no se fabrican en Estados Unidos.

Era una Operación conjunta del ejército, la Fuerza Aérea, la CIA y la NSA. Estaba supervisada por el Estado Mayor Conjunto y la Casa Blanca, con Nixon a la cabeza. No podía haber filtraciones y su existencia se debía negar en cualquier caso.

A lo largo de la Guerra de Vietnam, Estados Unidos siempre aseguró que no desplegaba tropas en Laos. Por ello la información sobre Tailwind se clasificó al más alto nivel de confidencialidad. Se falsificaron los registros de personal para ocultar la participación del SOG y los informes sobre el operativo se redactaron a mano.

El equipo de asesinos estaba integrado por 16 soldados estadounidenses y aproximadamente unos 120 mercenarios. Descendieron de los helicópteros cerca de Chavan y durante los tres días que duró la operación, se enfrentaron a intensos combates con los vietnamitas, lo que resultó en una misión caótica en la que los “skyraiders” de la Fuerza Aérea estadounidense lanzaron gas sarín.

Nixon y Kissinger autorizaron el lanzamiento de gases tóxicos, pero mientras los soldados estadounidenses portaban máscaras antigás, los mercenarios locales carecían de ellas, por lo que el Pentágono sabía que perecerían en la operación, lo mismo que los prisioneros de guerra estadounidenses y los civiles laosianos.

El lanzamiento de gases tóxicos está prohibido por los tratados internacionales. Su empleo fue algo absolurtamente deliberado. Además de máscaras, los miembros del SOG llevaban cápsulas inyectables de atropina, el antídoto a la inhalación del sarín.

Verdades, mentiras y desmentidos

La Operación Tailwind nunca fue conocida hasta décadas después, gracias a un reportaje periodístico titulado “Valley of Death” emitido por la CNN y Time Warner en 1998. El almirante retirado de la Marina, Thomas H. Moorer, que había presidido el Comité de Estado Mayor Conjunto durante la Operación, confesó que el objetivo de la Operación era el asesinato de los prisioneros de guerra y que habían lanzado gas sarín para rescatar a los miembros del SOG.

Moorer dijo que, como Estados Unidos no ratificó los Protocolos de Ginebra hasta 1975, el uso de gas sarín en 1970 era técnicamente legal.

Los medios que publicaron el reportaje y sus periodistas sufrieron todo tipo de presiones políticas y amenazas de muerte. La CIA dijo que no había pruebas de matanzas de prisioneros de guerra ni del uso de gas sarín durante la Operación. Por su parte, el Pentágono publicó un apresurado y característico informe en el que decía que tampoco había podido encontrar ningún rastro de la Operación.

El almirante Moorer padecía senilidad, dijeron los intoxicadores. Entrevistados por los medios, los participantes del SOG confirmaron los detalles de la Operación, aunque luego obligaron a algunos de ellos a sdesmentirse a sí mismos.

Pero, finalmente, ambos medios claudicaron y se retractaron, admitiendo que no había pruebas de los asesinatos de los prisioneros de guerra, ni del uso de gas sarín.

La retractación estuvo acompañada del despido de los dos periodistas que elaboraron el reportaje.

El Pentágono sigue manteniendo el secreto sobre los asesinatos.

La Operación Tailwind se estudia hoy en las facultades de periodismo como un paradigma de la sumisión de los medios de comunicación a sus gobiernos respectivos.

El asesinato de los propios sodados y el empleo de gases tóxicos han pasado a un segundo plano.

WikiLeaks destapa una red mundial de intoxicación financiada por Estados Unidos

La prohibición de RT y Sputnik en los países europeos se justificó porque eran medios públicos que recibián fondos del gobierno de Rusia. Por lo tanto, no eran “independientes”, como si eso fuera algo exclusivo de los medios rusos y no de otros, como la BBC, que también cobran de los presupuestos del Estado.

Es algo que comparten muchos medios de mundo, lo mismo que las agencias de noticias. Por ejemplo, los cazadores de bulos dicen que no es cierto que la BBC haya cobrado de la Usaid. En realidad no es tan falso: el dinero no fue a la BBC directamente sino a su programa “humanitario”, llamado BBC Media Action.

Según WikiLeaks, la Usaid inyectó casi 500 millones de dólares de dinero público a una ONG llamada “Internews Network”, que ha tejido una red mundial de intoxicación (1). Colabora con más de 4.200 medios de comunicación en todo el mundo, llegando a una audiencia de 778 millones de personas y adiestrando a más de 9.000 periodistas para hacerlos sumisos a los dictados del imperialismo.

El presupuesto de Internews Network se ha duplicado desde 2016 y obtiene el 87 por cien de sus fondos del gobierno de Estados Unidos a través de la Usaid, así como de gobiernos europeos. También recibe dinero de la Fundación Ford, de Bill Gates y de la Open Society de George Soros, entre otras, y está muy relacionada con la Fundación Clinton (2).

En 1994, durante el asedio de Sarajevo, Internews Network se asoció con Soros para establecer la Balkan Media Network, promoviendo ciertos medios de intoxicación en la antigua Yugoslavia.

Uno de los proyectos de la red en Latinoamérica y España (“One Health”) nació con la pandemia, para “formar” periodistas capaces de difundir un mensaje uniforme en temas de salud, desastres ambientales y otro tipo de calamidades parecidas (3).

La trama la dirige Jeanne Bourgault, una antigua funcionaria de la embajada de Estados Unidos en Moscú. Su currículum ha desaparecido de la página web de la organización.

WikiLeaks también destapa a figuras clave vinculadas a la red, como Richard J. Kessler y Simone Otus Coxe, esposa del director de la multinacional tecnológica NVIDIA, Trench Coxe.

Tiene oficinas en Londres, París, Kiev, Bangkok y Nairobi. La red mafiosa incluye seis subsidiarias, una con sede en las Islas Caimán, un importante paraíso fiscal, y su dirección de facturación principal es un edificio abandonado en California.

La red promueve la censura y el control de los medios de comunicación del mundo entero. En el Foro de Davos Bourgault confesó que era partidaria de las “listas de exclusión” de la publicidad como forma de presionar para silenciar lo que ella considera como “desinformación” (4). Dijo que “la desinformación genera dinero y debemos seguir ese dinero” y, siguiendo su consejo, la pista nos ha llevado… hasta su oficina.

(1) https://x.com/wikileaks/status/1888072129327083979
(2) https://www.clintonfoundationtimeline.com/category/clinton-foundation-timeline/clinton-global-initiative/
(3) https://healthjournalism.internews.org/article/internews-amplia-sus-cursos-con-enfoque-one-health-para-periodistas-en-america-latina-y-el-caribe/
(4) https://www.youtube.com/watch?v=-qS2Z8hBTK4

La policía austriaca detiene a un periodista británico acusado de ‘terrorismo’

El jueves la policía austriaca detuvo al periodista independiente británico Richard Medhurst y le acusó de “fomentar el terrorismo”, “difundir propaganda” y estar involucrado en el “crimen organizado”.

En cualquier otro país del mundo, con la detención de Medhurst los periodistas habrían puesto el grito en el cielo. Sin embargo, como se trata de Austria, miran hacia otro lado, a pesar de que se trata de un chantaje descarado y un grave atentado contra la libertad de expresión.

El montaje consiste en asimilar el apoyo al pueblo palestino con el apoyo a Hamas y luego calificar a esta organización como “terrorista”, dejando al margen por completo el único terrorismo realmente existente en la región, que es el de Israel.

Medhurst, quien vive en Austria, se ha destacado por sus críticas contra el genocidio de Israel en Gaza. La policía austriaca registro su casa el lunes, confiscó sus dispositivos informáticos y lo interrogaron. “De hecho me tendieron una trampa”, dijo en un vídeo (*).

El periodista explicó que las autoridades migratorias lo citaron a una entrevista durante la cual lo amenazaron con revocarle el permiso de residencia debido a sus reportajes sobre Palestina y Líbano.

Cuando pensaba que la entrevista en la oficina de inmigración había terminado, un grupo de policías vestidos de paisano entró en la habitación mostrando sus placas. Fue detenido y le notificaron una orden autorizando el registro de su domicilio.

Medhurst dijo que los policías lo acusaron de “fomentar el terrorismo”, “difundir propaganda” y estar involucrado en el “crimen organizado”.

La semana pasada, Medhurst dijo que la policía británica había ampliado su investigación sobre él, acusándolo de violar la ley antiterrorista británica. “Y de repente sucede en Viena”, dice en el vídeo. “No creo que sea sólo una coincidencia”.

Medhurst fue detenido en agosto del año pasado al regresar a su país por el aeropuerto londinense de Heathrow. Fue detenido durante casi 24 horas en aplicación de la ley antiterrorista de Reino Unido, por apoyar a una “organización proscrita”, concretamente Hamas.

Medhurst dice que le resultaba difícil creer que la policía británica no se hubiera puesto en contacto con la austriaca sobre él. El periodista dijo que la orden de detención austriaca mencionaba su detención en Londres.

Después del registro, lo llevaron a la comisaría para tomarle las huellas dactilares, fotografiarlo e interrogarlo durante siete horas, pero se negó a responder a sus preguntas antes de ser liberado.

‘Soy periodista, no terrorista, y ellos lo saben’

“Soy periodista, no terrorista, y ellos lo saben”, dijo Medhurst en su vídeo. Agregó que es un cristiano acusado de pertenecer a Hamas, una organización islamista que resiste la ocupación israelí de Gaza.

Medhurst dijo que las acusaciones de ambos países son similares, pero que ahora hay una «escalada radical» para acusarlo de ser «miembro de una organización prohibida». Los británicos sólo le acusan de apoyar a Hamas a través de su periodismo.

“Es una locura”, dijo. “Es un ataque a toda la profesión, a la libertad de expresión, a la democracia misma”. Medhurst dijo que le pueden pedir hasta 14 años de prisión en Gran Bretaña, más dos a cinco años si no les da las claves de sus dispositivos, y posiblemente 10 años en Austria.

Cuatro relatores especiales de la ONU han escrito conjuntamente al gobierno de Reino Unido exigiendo una explicación sobre la persecución de periodistas y miltantes políticos en aplicación de la ley antiterrorista.

Los casos seleccionados por la ONU son los de Johanna Ross (Ganyukova), John Laughland, Kit Klarenberg, Craig Murray, Richard Barnard y Richard Medhurst.

(*) https://www.bitchute.com/video/uzwcuy5V5r0/

Guerra sicológica, intoxicación, desinformación

La guerra sicológica, la instrumentalización de la prensa en la movilización militar, es un rasgo característico del imperialismo que surge durante la Primera Guerra Mundial. En Estados Unidos los lavados masivos de cerebro fueron explotados por el presidente Woodrow Wilson para justificar su entrada en una guerra que, hasta 1917, era sólo europea.

Wilson creó el Comité de Información Pública (CPI), encabezado por el periodista George Creel, que adoptó un enfoque moderno, utilizando la prensa, la radio, el cine y los carteles para movilizar a la población. La publicidad se basó en una mezcla de patrioterismo y censura, haciendo hincapié en la fabricación de un enemigo: Alemania.

Tras la guerra, Estados Unidos desmanteló la mayor parte de la infraestructura relacionada con la guerra sicológica, hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial, a la que Estados Unidos llegó tras una depresión y en medio del aislacionismo político.

El imperialismo estaounidense necesitó el ataque a Pearl Harbor de diciembre de 1941 para reorganizar la propaganda de guerra. Roosevelt creó la Oficina de Información de Guerra (OWI), dirigida por Elmer Davis.

La OWI se centró en dos frentes principales: movilizar a las masas en Estados Unidos y mantener la moral de los aliados. Al mismo tiempo, fundó la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), dirigida por William Donovan, que se centró en operaciones encubiertas, desinformación y la manipulación sicológica.

Estados Unidos se inspiró en las técnicas británicas. Con su larga tradición de intoxicación y desinformación, Reino Unido fue el modelo a seguir. La OSS trabajó estrechamente con el MI6 británico, participando en operaciones de distracción, como las que condujeron al desembarco de Normandía en 1944.

La desinformación convenció a los alemanes de que la invasión aliada tendría lugar en Calais y no en Normandía. La manipulación demostró que la guerra de sicológica podía utilizarse no sólo para influir en las masas, sino también para manipular las decisiones estratégicas del enemigo.

A pesar de sus avances, Estados Unidos enfrentó obstáculos importantes. Existían divisiones internas entre las instgituciones responsables de la comunicación abierta, como la OWI, y las involucradas en operaciones encubiertas, como la OSS. La fragmentación dificultó la coordinación de las actividades relacionadas con la guerra sicológica.

Las tensiones sociales internas complicaron la situación. Las comunidades japonesa y alemana fueron sometidas a estrictos controles, con medidas drásticas como el internamiento de los ciudadanos de origen japonés en los campos de concentración de la costa oeste.

La Segunda Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en la guerra sicológica. Estados Unidos comprendió la importancia de contar con estructuras permanentes para gestionar la intoxicación y la desinformación. La experiencia fue crucial durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos utilizó técnicas de guerra sicológica para contrarrestar la influencia soviética.

Hoy en día, la capacidad de influir en las masas, los lavados de cerebro y la manipulación de las percepciones del adversario no depende sólo de la tecnología o los recursos, sino de la visión estratégica, la colaboración del mundo académico y la eliminación de la memoria colectiva.

El último ejemplo es la ausencia de Rusia en las celebraciones por el 80 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz.

Otro ejemplo es la capacidad para darle una vuelta de 180 grados a la guerra sicológica, identificando los bulos con las redes sociales, que es la tarea en la que más se esfuerzan ahora mismo los medios de intoxicación.

El misterioso derribo de un avión de pasajeros sobre Kazajistán

El 25 de diciembre del año pasado, el Embraer 190AR que operaba el vuelo internacional de Bakú a Grozni, se estrelló cerca del aeropuerto de Aktau, en Kazajistán. Operado por las aerolíneas azerbayanas, el vuelo fue desviado repentinamente hacia el Mar Caspio. A bordo había 62 pasajeros y 5 tripulantes. El aparato no logró completar la maniobra y se estrelló, muriendo 38 personas, incluidos los pilotos y un asistente de vuelo, mientras que 29 personas sobrevivieron con diversas lesiones.

Aunque Grozni está muy lejos de los teatro de operaciones de la Guerra de Ucrania, el avión pudo ser alcanzado por un misil antiaéreo ruso, al aproximarse a la capital chechena, lo que obligó a la tripulación a intentar un aterrizaje de emergencia.

Azerbaiyán, Kazajistán y Rusia han abierto una investigación para determinar las causas del accidente. Las investigaciones preliminares revelaron que la aeronave había sufrido interferencias físicas y técnicas externas, con informes de explosiones escuchadas en vuelo. Rusia admitió que su sistema de defensa aérea estaba activo para repeler los ataques con drones ucranianos en la zona, pero no confirmó la responsabilidad directa.

Pero hay quien no necesita ninguna investigación para saber las causas de un accidente aéreo. Reino Unido apuntó con el dedo inmediatamente a Rusia e inició la correspondiente campaña intoxicadora. Lo mismo hizo el ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, de acuerdo con Estados Unidos, que acusó a Rusia a través de las redes sociales. La CNN difundió la verdad oficial a través de una fuente anónima: el accidente pudo haber sido causado por las defensas antiaéreas rusas.

Querían eximir a Ucrania de toda responsabilidad, a pesar de que había lanzado ataques con drones de largo alcance sobre Grozni en el momento del incidente, lo que podría haber provocado que las defensas antiaéreas rusas dispararan por error contra el avión, o podría haber sido metralla de un dron destruido que lo impactó.

En una entrada anterior aseguramos que no hubo tal accidente, que se trató de un ataque deliberado para obligar a Rusia a cerrar el espacio aéreo del sur indefinidamente como medida de precaución debido al largo alcance de los drones ucranianos.

No obstante, en tal caso Azerbaiyán hubiera tenido que hacer lo mismo, así como otros países del Cáucaso, que se hubieran visto perjudicados por el cierre.

También hay quien destaca que la OTAN no ha hecho lo mismo en el oeste de Ucrania, a pesar de los ataques con drones rusos.

El triángulo comercial de Rusia con Azerbayán

En los últimos años, especialmente después del inicio de la Guerra de Ucrania, las relaciones entre los tres países (Azerbaiyán, Kazajistán y Rusia) han experimentado una convergencia significativa de intereses, especialmente en el sector energético.

Rusia tiene una posición estratégica importante para Azerbaiyán, no sólo por su proximidad geográfica sino también por su influencia política y militar en el Cáucaso. Tras el inicio de la Guerra de Ucrania, Azerbaiyán se ha convertido en un canal crucial para que Rusia desarrolle sus relaciones comerciales con Europa, especialmente a través de la triangulación del comercio.

Eso es particularmente evidente en el sector energético, donde Rusia ha reanudado el suministro de gas a la empresa pública azerbaiyana Socar para compensar las crecientes demandas de sus socios europeos, a pesar de las sanciones impuestas por occidente. La Unión Europea sigue de cerca esa colaboración para evitar que el gas ruso llegue a Europa a través de Azerbaiyán, lo que podría socavar la eficacia de las sanciones.

El comercio con Azerbaiyán es importante para Rusia. El volumen supera los 4.000 millones de dólares. Rusia exporta principalmente petróleo, gas y productos derivados, mientras que Azerbaiyán exporta a Rusia productos como locomotoras, automóviles y productos alimenticios. La cooperación se extiende también al sector técnico-militar.

Aunque mantiene buenas relaciones con Moscú, Azerbaiyán intenta equilibrar sus vínculos internacionales, desarrollando también relaciones con Occidente. Se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de Europa. El gobierno de Bakú mantiene una política exterior equilibrada, tratando de no alejarse ni de Rusia ni de los países occidentales, como lo demuestra la visita del Presidente Ilham Aliyev a Bruselas y sus declaraciones de apoyo a la OTAN, en particular a través de sus relaciones con Turquía.

Desde la caída de la URSS, Estados Unidos ha brindado a Azerbaiyán asistencia militar y apoyo para modernizar su ejército, incluido sistemas de artillería y aviación de campaña. Un ejemplo significativo de esta cooperación fue el anuncio en 2009 de la empresa israelí Aeronautics Defense Systems de construir una fábrica en Bakú. Además, el gobierno de Bakú recibió 30 millones de dólares en ayuda militar de Estados Unidos en 2022.

En el frente diplomático, ha habido numerosos intercambios de visitas oficiales que han fortalecido los lazos con el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, acompañados de cooperación en materia energética, en la que Azerbaiyán desempeña un papel clave en el suministro de petróleo y gas natural a Europa.

La necesidad de mantener una cierta estabilidad económica ha empujado a Azerbayán y Rusia a fortalecer sus lazos comerciales. Rusia, presionada por las sanciones, encontró en Azerbaiyán un aliado útil para sortear algunas de estas restricciones, mientras que Azerbaiyán utilizó su posición para aumentar su relevancia política y su peso económico.

La importancia estratégica de Azerbaiyán para Rusia también queda patente en el proyecto del Corredor Norte-Sur, que pretende crear una salida alternativa al transporte internacional, sin bases militares estadounidenses, incrementando así la cooperación estratégica entre Gazprom y Socar.

En 2022 Rusia buscó fortalecer sus lazos con Azerbaiyán para contrarrestar la influencia occidental en la región, utilizando herramientas como la Unión Económica Euroasiática (UEEA) para acercar a Bakú a una integración más estrecha.

En 2020 la guerra en Nagorno-Karabaj complicó las relaciones con Rusia, en la que Rusia desplegó fuerzas de mantenimiento de la paz. Azerbaiyán expresó su descontento con la presencia rusa, considerándola un obstáculo para su integridad territorial. A pesar de ello, Rusia siguió siendo un actor clave en el mantenimiento de la estabilidad en la región, y Putin y Aliyev mantuvieron un contacto personal regular, como lo demostraron sus continuas reuniones.

Lorenzo Maria Pacini https://strategic-culture.su/news/2025/01/20/loscuro-caso-del-volo-8243-una-trappola-per-mosca/

Qatar tiene a su mejor propagandista a sueldo en el New York Times

En otras entradas hemos hablado del caso de Almudena Ariza como portavoz de los yihadistas sirios de Al Qaeda en TVE y de Raffi Berg con funciones equivalentes en la CIA y el Mosad en la BBC.

No son casos aislados; cada vez hay más mercenarios así en los medios. Hace años ya informamos de otro intoxicador profesional, como Mikel Ayestarán, al que se le vio mucho el plumero durante la Guerra de Siria, aunque ninguno alcanza la talla de Clarissa Ward, de la cadena CNN.

Toca hablar ahora de Declan Walsh, actual corresponsal del New York Times en África, que desde hace años es un propagandista a sueldo de Qatar, otro tipo de periodista que no escribe gratis. Lo mismo que el New York Times, son la voz de su amo. El que paga manda.

Toca hablar ahora de Declan Walsh, actual corresponsal del New York Times en África, que desde hace años es un propagandista a sueldo de Qatar.

Es obvio que este tipo de periodistas no escribe gratis. Lo mismo que el New York Times, son la voz de su amo. El que paga manda.

Walsh se hizo un nombre como corresponsal del New York Times desde 2012, primero en Pakistán, de donde fue expulsado, que es casi un galardón en el mundillo del periodismo. También escapó por poco de ser detenido en El Cairo en 2017, librándose gracias a la intervención de Irlanda, su país natal.

Su carrera ha estado marcada por prestigiosas condecoraciones, como el Premio de Periodismo Robert F. Kennedy (2019) por sus reportajes en Yemen y el Premio Cornelius Ryan (2021) por su libro “Las nueve vidas de Pakistán”, publicado el año anterior.

Entre 2015 y 2020 fue corresponsal del New York Times en Oriente Medio y desde entonces está destinado en África.

Las primeras señales de su papel propagandista en favor de Qatar se remontan a 2017, cuando cinco países árabes, encabezados por Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, bloquearon el país. Desde entonces, Qatar son los buenos y los demás sátrapas del Golfo son los malos.

A partir de entonces el papel de un periodista como Walsh es triple: cantar alabanzas a los éxitos, ocultar la porquería bajo la alfombra y recordar lo malvados que son los vecinos del Golfo Pérsico.

A lo largo de varios meses, Walsh publicó una serie de artículos en el New York Times en los que retrataba a Qatar como la víctima de una persecución, “el hermano pequeño maltratado de los Estados del Golfo”. Era capaz de resistir heroicamente frente a sus vecinos.

Cuando en julio de 2018 el Tribunal Internacional de Justicia “asesta un golpe simbólico al embargo comercial y diplomático impuesto por Emiratos Árabes Unidos y sus aliados –Arabia saudí, Egipto y Bahrein– en un intento de aislar a esta pequeña pero fabulosamente rica nación”, Walsh insiste en la importancia de la decisión, presentándola como una victoria sobre la arbitrariedad.

¿Qatar financia el yihadismo? Silencio…

Walsh dibuja el papel de Qatar como un refugio de tolerancia, que también contrasta con otros países del Golfo. Esta “actitud acogedora es precisamente lo que ha enfurecido recientemente a los vecinos mucho más grandes de Qatar y ha hundido a Oriente Medio en una de sus confrontaciones diplomáticas más dramáticas” (16 de julio de 2017).

Las acusaciones recurrentes de financiación del yihadismo desaparecen de las crónicas del corresponsal, a pesar de que son ampliamente conocidas. En 2013 el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que las donaciones privadas de los países del Golfo eran “una fuente importante de financiación para los grupos terroristas sunitas, particularmente en Siria”.

Estas acusaciones son recurrentes y Washington ha señalado a Qatar como un actor importante en el apoyo al yihadismo, enfatizando su “entorno permisivo” para la recaudación de fondos en favor de los terroristas.

Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado la explotación de trabajadores emigrantes. Los trabajadores procedentes del sur de Asia están sometidos a condiciones de trabajo esclavistas, salarios impagados y severas restricciones a su libertad de movimientos, pero no hay ninguna crónica de Walsh al respecto.

Los informes han puesto de relieve la interferencia política de Qatar en los asuntos de otros países, e incluso de la Unión Europea. Por ejemplo, el escándalo Qatargate expone la participación de sus dirigentes en el soborno de miembros del Parlamento Europeo.

Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los corresponsales de la región, Walsh solo menciona el Mundial de Fútbol de Qatar de 2022 en un artículo, publicado tres años antes de su celebración. La competición, escribió, demuestra la ambición de Qatar de proyectarse en el escenario mundial (19 de diciembre de 2019). Tampoco mencionó nunca a los 6.500 trabajadores emigrantes que murieron en la construccion de los estadios de fútbol.

En 2018, durante los Diálogos Mediterráneos de Roma, Walsh entrevistó al ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Mohamed Al Thani, donde los temas delicados desaparecen. La entrevista fue promocionada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar en su sitio web. Era la mejor propaganda del régimen qatarí.

Un ‘Estado canalla’: Emiratos Árabes Unidos

Además del New York Times, Walsh también hace propaganda de Qatar en su cuenta X/Twitter (@declanwalsh). Las 50 entradas publicadas entre 2013 y 2024 reflejan el lavado de cara del país del Golfo y la demonización de los vecinos.

Por ejemplo, Emiratos es un “Estado canalla” (21 de septiembre del año pasado), dispuesto a manipular el orden internacional en su beneficio. Acusa a sus dirigentes de financiar y armar a facciones en guerra, especialmente en Libia, Etiopía y Sudán, donde dice que sus intervenciones prolongan las guerras para obtener ganancias económicas y políticas.

Desde 2023 Walsh se centra en la participación de Emiratos Árabes Unidos en Sudán. De sus últimas 109 publicaciones, 67 tratan de la guerra en Sudán, mencionando especialmente el papel de Emiratos, que está llevando a cabo una campaña encubierta “bajo una máscara humanitaria”. Emiratos Árabes Unidos apoya a las Fuerzas de Apoyo Rápido, suministrando armas y drones, tratando a los combatientes heridos y evacuando a los más graves a sus hospitales militares” (29 de septiembre de 2023).

En Libia, Walsh señala la ironía de una situación en la que, mientras se celebraba una conferencia de paz en Berlín, “cuatro aviones de carga cargados con equipo militar para Libia, enviados por Emiratos Árabes Unidos, volaban sobre el norte de África”. Mientras tanto, el príncipe heredero Mohammed Bin Zayed, dirigente de Emiratos, “sonrió mientras almorzaba con la Sra. Merkel en una sala luminosa justo antes de la conferencia” (3 de septiembre de 2020). Esta escena ilustra, según Walsh, el sorprendente contraste entre los compromisos diplomáticos desplegados por Emiratos y sus acciones sobre el terreno, en flagrante violación del embargo internacional.

Respecto al bloqueo, Walsh retrata a Emiratos Árabes Unidos como un instigador de crisis regionales, a menudo en alianza con Arabia saudí. Describe una campaña coordinada para aislar a Qatar, con demandas inalcanzables como cortar lazos con Teherán. Si bien “pocos analistas creen que el emir qatarí enfrenta una amenaza seria” (24 de agosto de 2017), Walsh señala que algunos qataríes percibieron estas acciones como una provocación directa y un intento orquestado de desestabilización.

Una vez más, su cuenta X/Twitter, ilustra su cruzada contra Emiratos: de las 70 publicaciones entre 2011 y 2024, ninguna es positiva.

El gobierno de Estados Unidos financia a la red internacional de periodistas

En 2016 los Papeles de Pandora y los de Panamá dieron a conocer la existencia de una red internacional de periodistas de la que, hasta aquel momento, casi nadie sabía de su existencia. En inglés la asociación lleva las siglas OCCRP (Organized Crime and Corruption Reporting Project) y su fundador fue Drew Sullivan. En 2016 ya denunciamos en una entrada que la CIA estaba detrás de los Papeles de Panamá.

La OCCRP es la red de noticias más grande del mundo. Trabaja con docenas de periódicos influyentes para publicar un determinado tipo de primicias, como los Papeles de Panamá o los de Pandora. La mayor parte del dinero procede del Departamento de Estado, aunque también aparecen los mismos filántropos de siempre: George Soros, la Fundación Ford…

La red se creó envuelta en la retórica repetitiva de siempre: un medio informativo, sin fines de lucro, respaldado por filántropos que han comprendido la necesidad de luchar contra la corrupción a escala mundial. “El periodismo de investigación tiene que ser un fenómeno mundial. Se necesita una red para luchar contra una red de corrupción. Y el OCCRP es esa red”, dijo Sullivan.

50 de los medios de comunicación más influyentes del mundo están asociados al OCCPR, como el Guardian, el Times, el Washington Post, Rolling Stone, Der Spiegel, Le Monde… El presentador del programa “Conspiranoicos” de La Sexta, el charlatán Joaquín Castellón, es otro de los que forman parte del tinglado.

De lo que nadie habla es del dinero. ¿Quién paga el tinglado? Como anunciamos en su momento, la respuesta es simple: la mayor parte del presupuesto procede del gobierno de Estados Unidos y, dentro del gobierno, el mayor donante es la Usaid, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Entre 2014 y 2023 el gobierno estadounidense proporcionó más de la mitad del dinero gastado por la red. Desde su fundación en 2008 ha destinado al menos 47 millones de dólares y ha comprometido 12 millones más. Por eso, no aparecen estadounidenses en los Papeles de Panamá, dijimos en 2016. Daba la impresión de que en Estados Unidos no hay corrupción.

Otros gobiernos occidentales, incluidos Gran Bretaña, Francia, Suecia, Dinamarca y Países Bajos, han aportado al menos 15 millones de dólares durante los últimos 10 años. Aunque la red ha admitido que acepta “algún dinero” de los gobiernos, incluido el de Estados Unidos, el alcance total no se sabía hasta ahora (*).

Es importante tener en cuenta que, aunque en Europa, es común que los gobiernos financien a los medios, en Estados Unidos resulta verdaderamente extraño, lo que multiplica las sospechas acerca del OCCRP.

Al enterarse de la magnitud de la financiación del gobierno de Estados Unidos, la radio pública alemana NDR decidió suspender su colaboración con el OCCRP. El miembro de la dirección de consorcio, Lowell Bergman, dimitió en 2014 cuando descubrió sus conexiones con el gobierno. “Estaba abrumado por mis compromisos en otros lugares. También fue entonces cuando me di cuenta de la participación del gobierno de Estados Unidos. Como era claramente un tema complicado, expresé mi preocupación a Drew Sullivan y otros, y respetuosamente renuncié a la junta”, explicó.

Todos los gastos están pagados

Naturalmente, para aparentar independencia política, la OCCRP destapó algunos chanchullos de Estados Unidos, como la entrega de armas del Pentágono a los yihadistas sirios a través del mercado y de traficantes internacionales, entre otros.

Pero, como cabía esperar, la red se centró en los adversarios de Estados Unidos, sobre todo en Rusia y China, junto a todos esos países del Tercer Mundo que son sinónimo de corrupción… sólo si se oponen a Estados Unidos.

El OCCRP ha creado una enorme base de datos, llamada Aleph, que incluye datos que ha obtenido, así como documentos disponibles públicamente que a menudo son difíciles o costosos de recopilar y buscar.

La organización tiene más de 200 empleados en unos 60 países y funciona como un centro para periodistas locales de todo el mundo. Para proyectos de colaboración, OCCRP no solo ofrece su apoyo logístico, editorial y de investigación, sino que también paga los gastos de los periodistas locales, incluidos los salarios. “Pagamos los gastos de la historia. El periodista tiene que viajar a algún lugar, un periodista tiene que obtener cierta información de una base de datos […] Estamos cubriendo esos costos. Y luego también cubrimos un salario para el periodista mientras trabaja en la investigación”, confiesa Paul Radu, cofundador de OCCRP.

“Es la primera organización mundial de periodismo de investigación”, dijo Sullivan. “Tenemos editores en todos los continentes. Tenemos personal en todos los continentes. Y somos la primera organización [periodística] que se ha vuelto mundial. Y hemos participado en casi todos los proyectos de colaboración internacional más importantes”.

Inicialmente Sullivan cuestionó la idea de que OCCRP tuviera un único donante principal, pero luego reconoció que Estados Unidos cumplía esa función.

Un aparato ideológico del imperialismo

Una de las primeras tareas del OCCRP condujo a un golpe de Estado en Filipinas. En 2001 el Centro Filipino de Periodismo de Investigación (PCIJ), otra organización sin fines de lucro, expuso la corrupción del entonces presidente Joseph Estrada, que mantenía una relación distante con Estados Unidos. La revelación condujo a una investigación de juicio político, que fracasó, pero también produjo importantes protestas callejeras, que llevaron a su derrocamiento en un golpe de Estado.

No era necesario sacar los tanques a la calle. Lo mismo que la etiqueta de “dictadura”, la de “corrupción” también mostraba una importante capacidad desestabilizadora, siempre que los medios de comunicación la airearan suficientemente.

Un funcionario del Departamento de Estado destinado en las islas, Michael Henning, fue un importante impulsor del PCIJ que, además, se beneficiaba de la subvenciones procedentes de Estados Unidos.

Henning fue posteriormente destinado a la embajada estadounidense en Bosnia, que entonces se estaba recuperando de la Guerra de los Balcanes. En una entrevista con la radio alemana NDR, confesó que cuando estaba en Bosnia llegó a la conclusión de que “lo que realmente necesitamos es un centro de periodismo de investigación independiente. Y dije que sé algo porque serví en Filipinas”.

Por aquel entonces Sullivan también estuvo en Bosnia, comenzando como ingeniero para un contratista de la NASA, trabajando con una autorización de seguridad. Viajó por primera vez a Bosnia en 1999 para captar a periodistas locales. Henning dijo que puso a Sullivan en contacto con Sheila Coronel, del PCIJ.

El primer millón de dólares

El primer millón de dólares que en 2008 hizo posible la creación del OCCRP provino de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), que forma parte del Departamento de Estado). La Usaid se reunió con el ex funcionario del Departamento de Estado Dave Hodgkinson, que ahora es uno de los principales dirigentes del espionaje estadounidense, encargado de supervisar las relaciones de las centrales de inteligencia con el sector privado.

La subvención se destinó al “Journalism Development Group”, que luego dio origen a OCCRP. Aunque la INL puso el dinero, fue la Usaid quien lo administró. Meg Gaydosik, la funcionaria de la Usaid que se hizo cargo de las funcionies que antes desempeñaba Henning, confirmó que no solo había presionado para obtener fondos para OCCRP internamente, sino que incluso ayudó a reescribir la solicitud del grupo para una importante subvención de Usaid. El apoyo original clave del proyecto procedió de la Usaid, según Gaydosik. Shannon Maguire, antigua funcionaria de la Fundación Nacional para la Democracia, reemplazó a Gaydosik y continúa administrando las relaciones con el OCCRP.

Henning confesó que obtener fondos para programas como los del OCCRP fue fácil porque sus misiones se alineaban con los intereses estadounidenses. “De repente había dinero para alimentar a los bebés”, dijo.

Maguire, la funcionaria de Usaid que ahora maneja el expediente de OCCRP en el gobierno estadounidense, dijo que están orgullosos del trabajo que ha hecho para impulsar la difusión de noticias. “Estamos orgullosos de ser el primer donante público, de que la Usaid sea el primer donante público”, añadió.

No muerdas la mano que te da de comer

Maguire y otros funcionarios de Usaid han asistido a las conferencias anuales de OCCRP y la financiación viene con algunas condiciones, exigidas por las regulaciones estadounidenses, que, sin embargo, son inusuales en una red de noticias. El gobierno puede vetar al personal de alto rango, incluidos los editores de alto rango.

También puede vetar contrataciones de alto nivel. En respuesta a una pregunta sobre el poder de veto del gobierno de Estados Unidos sobre los editores, la junta de OCCRP explicó a la radio alemana: “Esas restricciones son comunes en todas las subvenciones gubernamentales”, y agregó: “En 2017, en el marco de una ley que sancionaba a Rusia, el Congreso autorizó otros 250 millones de dólares para el programa” del OCCRP, añadiendo que el dinero también financiaría esfuerzos “para desarrollar la capacidad de la sociedad civil, los medios de comunicación y otras organizaciones no gubernamentales que contrarrestan la influencia y la propaganda de la Federación Rusa para combatir la corrupción y priorizar el acceso a una información veraz”.

Dos años antes la OCCRP recibió una importante subvención del gobierno de Estados Unidos con el propósito expreso de investigar la “esfera mediática de Rusia” y, en los años siguientes, recibió fondos para investigar otras áreas temáticas y países considerados prioritarios por Washington. Entre 2015 y 2019 el Departamento de Estado otorgó 2,2 millones de dólares a la OCCRP con el propósito de “equilibrar la esfera mediática rusa”. Entre 2019 y 2023, la OCCRP recibió 1,7 millones de dólares, también del Departamento de Estado, para “fortalecer el periodismo de investigación en Eurasia”, una región que incluye a Rusia y Bielorrusia. En 2021 y 2022 la OCCRP dirigió la investigación internacional “Russian Asset Tracker”, basada en la creación de la base de datos no gubernamental más grande del mundo sobre los activos de políticos y capitalistas rusos.

En 2022 la INL otorgó un millón de dólares durante dos años para “fortalecer la capacidad de los periodistas”, “exponer el crimen y la corrupción” y “acelerar el impacto del periodismo de investigación” en Malta y Chipre, dos paraísos fiscales muy apreciados por los capitalistas rusos.

Durante el mismo período, la OCCRP participó en la investigación internacional Cyprus Confidential. El 14 de noviembre de 2023, al día siguiente de la publicación, el presidente de Chipre anunció el inicio de una investigación sobre posibles violaciones de las sanciones contra Rusia, reveladas por los artículos. Tres semanas después, más de veinte agentes del FBI y FinCEN llegaron a Nicosia para ayudar a sus colegas chipriotas.

La INL parecía estar satisfecha con el trabajo realizado. El programa dedicado a Chipre y Malta se renovó en el mes de septiembre siguiente, con 1,3 millones de dólares más dedicados a financiar el OCCRP.

Periodistas y ‘socios’ del gobierno de Estados Unidos

En junio de 2021 el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca reunió a los periodistas para lo que se conoce como una sesión informativa de antecedentes. En ellas las identidades de los dirigentes que hablan deben mantenerse confidenciales, apareciendo solo como “altos funcionarios del gobierno”. La sesión informativa se centró en un nuevo memorando que expone los esfuerzos de Estados Unidos para combatir la corrupción en el mundo.

Ante una pregunta un alto funcionario del gobierno dijo: “La forma en que se expone la corrupción es a través del trabajo de periodistas de investigación y ONG de investigación. El gobierno de Estados Unidos (como dije antes, en términos del apoyo que ya estamos brindando) en algunos casos brinda apoyo a esos actores. Y veremos qué más podemos hacer en ese frente también”.

Ante la respuesta, el periodista le preguntó qué significaba “apoyo” en ese contexto. “A veces todo se reduce a la ayuda extranjera. Hay líneas de ayuda que han impulsado organizaciones de periodismo de investigación. Lo que me viene a la mente de inmediato es OCCRP, así como la ayuda extranjera que se destina a las ONG que, en última instancia, realizan trabajo de investigación sobre la lucha contra la corrupción”, respondió.

En noviembre de 2021 la revista Foreign Policy organizó un evento titulado “Medios independientes y el avance de la democracia” e invitó a la directora de Usaid, Samantha Power, a hablar. En sus comentarios, calificó al OCCRP de “socio” del gobierno de Estados Unidos. “Es un socio importante en la cobertura de los Papeles de Pandora y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación lo coordinó. Esta red del OCCRP no podría hacer eso solo con el libre mercado, ¿verdad? Seiscientos periodistas involucrados en la iniciativa de los Papeles de Pandora: 75 de esa red del OCCRP pasaron años revisando tres terabytes de documentos. Tenemos que pensar estructuralmente sobre cuáles son los medios, nuevamente, para apoyar esos bienes públicos”, dijo Power. “Trabajamos con medios independientes y medios locales de todo el mundo tratando de mejorar su viabilidad financiera”.

Un ejemplo de esa colaboración es el Consorcio Mundial Contra la Corrupción (GACC), un programa que utiliza las investigaciones del OCCRP como arma, intentando sistemáticamente desencadenar investigaciones penales o procedimientos de sanciones basados ​​en los reportajes publicados. El GACC se fundó en 2016 tras una convocatoria de propuestas lanzada por el Departamento de Estado y ganada por el OCCRP, en asociación con otro peón del espionaje imperialista: la ONG Transparencia Internacional.

El GACC está cofinanciado por otros cuatro gobiernos y donantes privados, pero el gobierno de Estados Unidos es el mayor contribuyente: hasta ahora ha pagado 10,8 millones de dólares al OCCRP en virtud del GACC, de los cuales 3 millones se han otorgado como subvención a Transparencia Internacional.

El GACC cumple dos tereas. La primera es desencadenar, sobre la base de los artículos del OCCRP, investigaciones judiciales, procedimientos de sanciones y movilizaciones de la sociedad civil, gracias al apoyo de los lacayos locales de Transparencia Internacional, presentes en 65 países.

El segundo es presionar a los Estados para que endurezcan sus leyes contra la corrupción y contra el blanqueo de dinero. En mayo del año pasado, la OCCRP elaboró ​​un informe sobre los mejores procedimientos para luchar contra los intermediarios (como testaferros y abogados) que facilitan la evasión de las sanciones impuestas a Rusia. El informe se elaboró ​​en colaboración con el Royal United Services Institute (RUSI), un equipo británico de analistas, y fue financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo de Reino Unido. El RUSI tiene estrechos vínculos con los militares británicos y estadounidenses. Uno de sus vicepresidentes es el general David Petraeus, antiguo director de la CIA.

228 impactos policiales en el mundo real

OCCRP y Transparencia Internacional afirman que trabajan de forma independiente y que Washington no les prohíbe actuar en contra de sus intereses. Sin embargo, que una organización periodística lleve a cabo sus actividades por iniciativa y con dinero de Estados Unidos, demuestra todo lo contrario.

Un informe de evaluación del GACC elaborado por OCCRP en 2021 a petición del gobierno estadounidense, identificó “228 ejemplos de impacto en el mundo real”, de los cuales solo 11 se refieren a “las Américas”. No se menciona el número de casos relacionados con Estados Unidos, pero “las Américas” también incluyen América central y del sur. En 2013 la INL invirtió 200.156 dólares en OCCRP para el “Proyecto México” y el Departamento de Estado donó 173.324 dólares a la OCCRP para “revelar y combatir la corrupción en Venezuela”.

Transparencia Internacional abogó por que Estados Unidos pusiera fin a la opacidad que reina en sus paraísos fiscales internos, como Delaware, después de que fuera designado como uno de los mayores paraísos del planeta por una de las investigaciones resultantes de los Papeles de Pandora. Pero el OCCRP no participó en este reportaje, producido por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el Washington Post y, durante los Papeles de Pandora se centró en sus zonas de interés preferidas: Rusia, Asia central y Europa oriental.

En 2017 el OCCRP contrató como “directora de alianzas y políticas mundiales” a una alta funcionaria estadounidense, Camille Eiss, que tenía autoridad sobre el GACC. Justo antes de su contratación, era asesora anticorrupción en el Departamento de Estado. Regresó allí en 2022, para trabajar en la oficina responsable de las sanciones.

En Washington están encantados con el trabajo realizado. En un documento publicado en 2021 por la Casa Blanca, el GACC se presenta como una de las iniciativas que permitieron al gobierno estadounidense “reclutar al sector privado como socio de pleno derecho” y “dar rienda suelta a la defensa del sector privado para la reforma anticorrupción”. Al mismo tiempo, Blinken prometió aumentar las subvenciones del GACC y pidió a otros gobiernos que aportaran 10 millones de dólares adicionales.

Cualquier clase de noticias… menos las de Wikileaks

¿Por qué financiar a periodistas en lugar de enviar simplemente a la policía a descubrir delitos? Porque como se entiende que los periodistas son independientes del gobierno, tienen más posibilidades de conseguir la cooperación de las fuentes. La gente habla más fácilmente con un periodista que con un funcionario. Algunas personas que están al tanto de las actividades delictivas, a veces también quieren que se haga justicia. Pero es complicado si se trata directamente con la policía.

La afirmación de que Estados Unidos apoya el periodismo de investigación en el mundo, sin importar quién esté siendo investigado, se ve socavada por un contraejemplo bastante evidente, a saber, la postura implacablemente hostil del gobierno estadounidense hacia Wikileaks, que surgió en tándem con la OCCRP. Wikileaks alentó a los denunciantes a que le proporcionaran pruebas de corrupción y criminalidad, y luego se asoció con organizaciones de noticias de todo el mundo para publicar sus hallazgos.

Wikileaks comenzó en octubre de 2006 y en marzo de 2008 y el ejército estadounidense concluyó que era una “amenaza potencial de protección de la fuerza, contrainteligencia, seguridad operativa y seguridad de la información para el Ejército de Estados Unidos”. Sugirió que “la identificación, exposición o terminación del empleo o la acción legal contra personas con información privilegiada, filtradores o denunciantes actuales o anteriores podría dañar o destruir este centro de gravedad”.

En 2010 Wikileaks publicó “Asesinato colateral”, una prueba en vídeo de un crimen de guerra estadounidense en Irak, seguida rápidamente por los expedientes de la guerra afgana, los de la guerra irakí y, en noviembre, la publicación de miles de cables internos del Departamento de Estado. Algunos de ellos expusieron niveles extremos de corrupción en Túnez, lo que desató una indignación que pronto estalló en una revolución en toda regla. La Primavera Árabe estaba en marcha. El Departamento de Estado no era partidario de ella.

En diciembre de 2010, por presiones de la Casa Blanca, Amazon, PayPal, Bank of America, Visa, Mastercard y Western Union cortaron los servicios de Wikileaks, en un intento de paralizarlo. Assange pasó años buscando asilo en la embajada de Ecuador en Londres, donde se refugió en 2012. La hostilidad hacia Wikileaks continuó bajo el gobierno de Trump. En 2017 el director de la CIA, Mike Pompeo, planeó su secuestro o asesinato, según Yahoo News. El Departamento de Justicia lo acusó de espionaje por publicar información clasificada y pasó años para lograr su extradición. En 2019 el nuevo presidente ecuatoriano lo entregó a los británicos. Assange fue detenido y encarcelado en Reino Unido, hasta llegar a un acuerdo de culpabilidad en junio del año pasado que le permitió regresar a Australia.

La persecución de Assange durante años choca con las subvenciones a otros periodistas. Demuestra quién es independiente y quién es un lacayo sumiso.

(*) https://www.dropsitenews.com/p/occrp-budget-funding-us-government-usaid

El editor de la BBC para Oriente Medio trabaja para la CIA y el Mosad

El sábado informamos de la revuelta de los periodistas de la BBC, que ha puesto en la picota al responsable editorial de la cadena, Raffi Berg. A partir de entonces las investigaciones se centran en destapar a Berg como miembro del Mosad y la CIA.

Berg dirige la oficina de la BBC en Oriente Medio, donde ha impuesto una cultura de “miedo extremo” a la hora de publicar cualquier crítica hacia Israel. El propio Berg juega un papel clave en la transformación de la cadena en un medio de propaganda sistemática en favor de Israel.

La situación de Berg se hizo pública el mes pasado, después de que Drop Site News publicara una investigación basada en entrevistas con 13 periodistas de la BBC (1), que lo retratan como una figura dominante en el consejo de redacción, que bloquea sistemáticamente los reportajes críticos hacia Israel y los manipula para adaptarlos a las necesidades propagandísticas del gobierno de Tel Aviv.

El informe, escrito por el periodista Owen Jones, es extenso y está bien documentado. Sin embargo, hay un aspecto de la biografía de Berg que evita casi por completo: sus vínculos con la seguridad nacional de Estados Unidos.

Tres años antes de incorporarse a la BBC, Berg trabajó en el Foreign Broadcast Information Service (FBIS) del Departamento de Estado, una pantalla de la CIA conocida por recopilar inteligencia para la central, algo que el propio Berg ha admitido explícitamente.

Como dice la Wikipedia, el FBIS era un servicio de inteligencia de código abierto de la Dirección de Ciencia y Tecnología de la CIA. Supervisó, tradujo y difundió noticias e información disponibles gratuitamente de medios de comunicación fuera de Estados Unidos.

Berg no niega que sea de la CIA. En una entrevista de 2020 con el Jewish Telegraph dijo que estaba “absolutamente emocionado” de trabajar en secreto para el espionaje estadounidense. “Un día me llevaron aparte y me dijeron: ‘Puede que sepas o no que somos parte de la CIA, pero no se lo digas a la gente’”. No le sorprendió, ya que su selección fue extremadamente larga y rigurosa. “Examinaron mi carácter y mi experiencia, me preguntaron si alguna vez había visitado países comunistas y, de ser así, si hice alguna conexión mientras estuve allí”, dijo (2).

Berg también colabora con el Mosad

La CIA, sin embargo, no es la única organización clandestina de espionaje con la que Berg colabora desde hace mucho tiempo. También tiene una extensa relación profesional con el Mosad.

En 2020 Berg publicó “Los espías del Mar Rojo”, un libro que narra la operación israelí para transferir judíos etíopes a Israel. Berg confesó que escribió el libro en colaboración con Dani Limor, un comandante del Mosad que le abrió muchas puertas y pudo conseguir “más de 100 horas de entrevistas” con dirigentes militares y de inteligencia israelíes, incluido el jefe del Mosad (3).

Limor y Berg se hicieron muy amigos. En 2020 publicó una foto de sí mismo con el brazo rodeando al comandante del Mossad. La primera página de “Red Sea Spies” es simplemente un entusiasta respaldo de Efraim Halevy, antiguo director del Mosad, una central que Berg describe como “el mayor servicio de inteligencia del mundo”.

Berg expresó su alegría por el hecho de que Benjamín Netanyahu hubiera mostrado interés en su libro. Su escritorio lo preside una foto de Netanyahu con una copia de su libro.

Al año siguiente envió un mensaje al hijo de Netanyahu, Yair, que le respondió con otra que también se puede ver en la pared de la oficina de Berg en sus publicaciones y videos públicos, enmarcada y colocada junto a fotografías de él reuniéndose con un comandante del Mosad y con Mark Regev, antiguo portavoz de la Oficina del Primer Ministro israelí.

Que un editor de la BBC de Oriente Medio no sólo encuadre estas imágenes y documentos y sino que, además, los muestre en su oficina, resulta revelador de la polítivca imperante en la cadena británica, que ha suspendido a seis de sus periodistas simplemente por darle a “me gusta” a mensajes en favor de Palestina.

Un sionista implacable

Es muy posible que una postura proisraelí ayude a ascender en las filas de la BBC, una cadena conocida desde hace mucho tiempo por su parcialidad en favor de los intereses sionistas.

Nacido y criado en Inglaterra, Berg tuvo un interés de toda la vida en Israel, donde siguió estudios judíos e israelíes en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Trabajó en el FBIS entre 1997 y 1998 y se unió a la BBC en 2001, comenzando como editor y productor de noticias mundiales.

Uno de los primeros artículos de la BBC presenta al ejército israelí y sus reclutas como valientes protectores de su patria y una “fuente de orgullo nacional” y describiendo a las mujeres como una victoria para la igualdad sexual.

En 2009 en el apogeo de la Operación Plomo Fundido –el ataque israelí a Gaza que dejó más de 1.000 muertos– Berg asistió a una manifestación proisraelí en el centro de Londres. Incluso criticó al periódico israelí Jerusalem Post por señalar que sólo 5.000 personas asistieron al evento. Según Berg, había tres veces más gente presente. Posteriormente, la BBC cambiaría sus directrices para impedir que los miembros de su redacción asistieran a protestas controvertidas.

Durante la Operación Plomo Fundido, acusaron al ejército israelí de atacar y asesinar indiscriminadamente a civiles, utilizar a palestinos como escudos humanos y utilizar armas químicas prohibidas, como el fósforo blanco, en zonas civiles.

Tres años después, en noviembre de 2012, Israel lanzó la Operación Pilar de Defensa, un sangriento ataque a gran escala contra Gaza que fue noticia en todo el mundo. Mientras Israel bombardeaba la zona civil densamente poblada, Berg lanzó su propia ofensiva interna, diciéndoles a sus colegas de la BBC que formularan sus historias de una manera que no culpara ni “enfatizara demasiado” a Israel. Según correos electrónicos filtrados, alentó a los periodistas a presentar el ataque como una operación para “detener el lanzamiento de cohetes desde Gaza”, acusando a Hamas de ser el agresor.

Otro correo electrónico de Berg pedía a sus colegas: “Por favor, recuerden que Israel no mantiene un bloqueo alrededor de Gaza. “Egipto controla la frontera sur”, una opinión muy cuestionable que no comparte la ONU, que ha declarado a Israel la potencia ocupante que asedia la Franja.

Revelaciones extraordinarias

Poco después de la Operación Plomo Fundido, Berg fue ascendido y se convirtió en jefe de la oficina de la BBC en Oriente Medio. Esa posición le otorga una enorme influencia a la hora de formatear las noticias sobre la actual guerra contra Gaza. Desde el cargo ha ayudado a transformar la cadena en una red de propaganda israelí sistemática. La tarea consiste en suavizar cualquier referencia demasiado crítica hacia Israel.

“Tiene mucho poder”, le dijo un periodista a Jones, quien explicó que todos los artículos que se refieren a Israel tienen que ser aprobados primero por Berg, dejando incluso a otros editores con “miedo extremo de ordenar cualquier cosa sin su aprobación”.

Berg hace numerosas ediciones antes de la publicación de artículos de terceros, cambiando el marco de los acontecimientos noticiosos para limpiar a Israel de cualquier clase de culpabilidad. Un ejemplo de esto es el encubrimiento del ataque israelí al funeral de la periodista palestino-estadounidense Shirin Abu Akleh. En mayo de 2022 francotiradores israelíes dispararon en la cabeza a la periodista estrella de Al Jazira y mintieron sobre su culpabilidad. Luego, las tropas israelíes atacaron el funeral público, golpeando a los dolientes y lanzando gases lacrimógenos.

El texto de la BBC, escrito por el propio Berg, lo relata así: “La violencia estalló durante el entierro en Jerusalén Este de la periodista Shirin Abu Aqla, asesinada durante una operación militar israelí en la Cisjordania ocupada”, añadiendo que “su ataúd fue empujado cuando la policía israelí y los palestinos se enfrentaron cuando salía de un hospital de Jerusalén oriental”.

Así, el asesinato a manos del ejército israelí se reduce a una simple muerte durante una operación (sin mencionar a ningún responsable), mientras que un ataque policial a un cortejo fúnebre se presenta como un “choque” entre facciones rivales, presumiblemente con la misma responsabilidad.

En julio los soldados del ejército israelí pusieron un perro de ataque a Muhammed Bhar, un hombre de Gaza gravemente discapacitado, y lo mordieron hasta que se desangró. Bajo la supervisión de Berg, el título original era “La muerte solitaria de un hombre de Gaza con síndrome de Down”. Sólo después de una enorme protesta mundial la BBC cambió su enfoque.

Desde que se publicó la investigación, Berg ha guardado silencio, aunque ha contratado a un abogado especialista en pleitos por difamación, Mark Lewis, que fue director de Abogados para Israel de Reino Unido.

La BBC, por su parte, le ha ofrecido un apoyo inequívoco a él y a su trabajo intoxicador.

(1) https://www.dropsitenews.com/p/bbc-civil-war-gaza-israel-biased-coverage
(2) http://jewishtelegraph.com/prof_535.html
(3) https://spyscape.com/article/true-spies-the-inside-story-of-mossads-daring-operation-brothers

Almudena Ariza (TVE) se convierte en la portavoz ‘de facto’ del yihadismo en España

Almudena Ariza es la corresponsal de la televisión pública española en Jersualén, trasladada desde hace algunas semanas a Damasco con motivo del derrocamiento del gobierno de Al Assad y el ascenso al poder de la antigua filial de Al Qaeda en Siria. Ariza es la Clarissa Ward española que, bajo una apariencia de falsa equidistancia, tiene el fecundo trabajo de dar apariencia de legitimidad a los barbudos que cortan cabezas en Siria. Leer más

Los periodistas de la BBC se han hartado de contar mentiras sobre Gaza

En noviembre más de cien periodistas de la cadena británica BBC firmaron una carta abierta exigiendo una cobertura más honesta y precisa de la Guerra de Gaza. Acusan a la BBC de parcialidad sistemática, al enfatizar la retórica israelí, restar importancia a las matanzas de los palestinos y no reflejar la asimetría del enfrentamiento.

Las críticas se centran principalmente en la sección de noticias en línea, que desempeña un papel clave en la manera en que millones de personas en todo el mundo interpretan la situación en Gaza.

El descontento de los periodistas es el resultado de las frustraciones acumuladas durante años. Muchos de ellos dicen que la cobertura sobre Israel y Palestina está estructuralmente influenciada por jerifates como Raffi Berg, jefe editorial para Oriente Medio.

Le acusan a Berg de cambiar artículos y titulares para atenuar las críticas a Israel. La dirección ignora sistemáticamente las quejas de los periodistas sobre su influencia.

La cadena prohíbe mencionar que Israel no permite la entrada de periodistas extranjeros en Gaza para evitar que sus matanzs queden aún más en evidencia.

Este tipo de menciones han sido ignoradas en gran medida, lo que alimentó aún más la frustración de los reporteros.

Ciertos incidentes han exacerbado las tensiones internas. En diciembre Amnistía Internacional publicó un informe acusando a Israel de cometer un genocidio en Gaza. Los periodistas criticaron a la BBC por el manejo mínimo y tardío del informe.

Mientras que otros medios de comunicación lo convirtieron en noticia principal, el informe no fue mencionado en el sitio web de la BBC hasta 12 horas después de su publicación y solo en la séptima posición en la página de inicio. Inicialmente estuvo ausente de la sección especial “Guerra Israel-Gaza”, por lo que obtuvo una audiencia mucho menor.

Otro caso de manipulación fue el de la cobertura de Muhammed Bhar, un palestino con síndrome de Down que fue atacado por un perro militar israelí y dado por muerto. Originalmente se tituló “La muerte solitaria de un hombre de Gaza con síndrome de Down” y fue criticado por no responsabilizar claramente a Israel. Después de la presión pública e interna, se cambió el título, pero la responsabilidad del ejército israelí siguió sin mencionarse claramente.

Los jefecillos dominan la redacción

Raffi Berg es un problema central en la manipulación. Tiene una influencia desproporcionada sobre la línea editorial, cambiando artículos para favorecer a Israel y debilitar las exigencias palestinas.

A la dirección estas preocupaciones no le importan. A pesar de varias “sesiones de escucha” en las que los periodistas expresaron sus críticas, poco o nada han hecho para remediar la situación.

Un análisis de datos de más de 2.900 artículos y titulares en el sitio web de la BBC muestra que las víctimas palestinas son retratadas de maneras menos humanas y emocionales que las víctimas israelíes.

Términos como “masacre” y “atrocidad” se utilizan desproporcionadamente para las acciones palestinas y no para las operaciones militares israelíes. Sólo el 27 por cien de los casos en los que mueren palestinos mencionan explícitamente al responsable en el título, en comparación con el 43 por cien de las víctimas israelíes.

Aunque la cadena reconoce y corrige algunos errores, muchos periodistas creen que persisten lagunas cruciales y que las correcciones suelen llegar demasiado tarde. Creen que la cobertura actual no cumple con las exigencias de rigor periodístico que la BBC dice mantener.

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