En una medida impensable hace tan solo unos meses, más de 350 exdirigentes de la Unión Europea, entre ministros, embajadores y altos cargos, han pedido la suspensión del acuerdo de asociación con Israel.
En una medida impensable hace tan solo unos meses, más de 350 exdirigentes de la Unión Europea, entre ministros, embajadores y altos cargos, han pedido la suspensión del acuerdo de asociación con Israel.
El domingo el New York Times publicó un editorial titulado “La guerra de Trump está debilitando a Estados Unidos”. Es un lenguaje característico que individualiza las decisiones que toma un gobierno, que a su vez actúa en nombre de un Estado, para imputárselas a una persona. Sería mejor titular “La guerra de Estados Unidos debilita a Estados Unidos”.
La BBC ha vuelto a quedar al descubierto. Una de sus reporteras, Ghoncheh Habibiazad, se pasó de rosca pidiendo el bombardeo nuclear de Irán. Pero el periodismo era sólo una de sus fachadas. Su carrera había sido impulsada por una red de propaganda respaldada por la CIA. No era más que uno de esos peones empeñados en desestablizar Irán.
Irán está recurriendo a ingeniosos vídeos de animación para denunciar la agresión imperialista. Ha creado clips recurriendo a personajes del estilo Lego. Un canal de YouTube llamado Ajbar Enfejari (Noticias Explosivas), es el autor de estas animaciones virales, según el New Yorker (*). Estos vídeos han generado millones de visitas y han atraído comentarios de audiencias de todo el mundo.
Murray Edelman (1919-2001) fue un influyente politólogo estadounidense que revolucionó el estudio de la política al centrarse en su dimensión subjetiva y simbólica, en lugar de en los hechos objetivos o las instituciones formales, y es uno de los autores más recurridos en la comunicación de gobiernos y empresas.
Un fantasma terrorista acecha a Europa, el de Ashab Al Yamin (Hayi), oficialmente conocido como “Harakat Ashab Al Yamin Al Islamia”, una organización chiíta aparecida unos días después del comienzo de la guerra de Irán, como por casualidad.
El bulo es bastante conocido: durante el asedio de Sarajevo, en 1993 y 1994, las fuerzas serbias que sitiaban la ciudad permitieron a millonarios extranjeros, en busca de sensaciones fuertes, utilizar rifles de francotirador para disparar contra civiles desde una colina cercana, cobrando honorarios de hasta 100.000 euros.
Como venimos comentando, los imperialistas están reorganizando sus aparatos de propaganda y, hasta ahora, sus ejemplos más característicos son la venta del Washington Post a Bezos, el capataz de Amazon (que ha despedido en masa a los periodistas), y la de Warner a Paramount. A ellos se suma ahora el canal satelital Sky.
La cadena australiana va a poner fin a su empresa conjunta con Emiratos Árabes Unidos tras las acusaciones de que está involucrada en la difusión de propaganda política y ocultación del genocidio en Sudán.
La maquinaria de propaganda de Israel se enfrenta a una presión judicial cada vez mayor después de que “influencers”, consultores y empresas de imagen presentaran demandas por valor de millones de shekels contra el gobierno de Tel Aviv, acusándolo de no pagar el trabajo realizado en apoyo a su campaña de intoxicación durante el genocidio de Gaza.
Los aparatos ideológicos tradicionales padecen una crisis terminal, tanto por la proliferación de los medios digitales, como por las nuevas plataformas en línea, cuyo buque insignia es Netflix. Los jóvenes devoran a los viejos.
El Washington Post está sumido en una reorganización que amenaza con acabar con uno de los portavoces más acrisolados de los aparatos de seguridad, como la CIA, con larga tradición en engaños y manipulaciones de todos los colores.