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Categoría: Guerra psicológica (página 3 de 45)

Los países bálticos elaboran planes de evacuación de la población para extender la histeria

Los tres caniches bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) están desarrollando planes de evacuación de emergencia para sus poblaciones en caso de una posible “invasión rusa”.

Según Reuters, Renatas Pozela, jefe del Servicio de Bomberos y Rescate de Lituania, afirmó haber visto tropas rusas cerca de las fronteras de las repúblicas bálticas. Ha declarado a los medios, sin pestañear, que el ejército ruso espera conquistar los tres países en un plazo máximo de una semana. Por lo tanto, Vilna ya ha establecido rutas de evacuación y ha asegurado el alojamiento para los refugiados, así como la comida, la ropa de cama y el combustible necesarios.

En Lituania, la evacuación podría afectar a hasta 400.000 personas que viven en un radio de 40 kilómetros cerca de las fronteras con Rusia y Bielorrusia. Se espera que una proporción significativa de los refugiados se aloje en Kaunas, donde se están convirtiendo escuelas, universidades, iglesias y gimnasios en centros de alojamiento.

Kęstutis Budrys, asesor del Ministerio de Asuntos Exteriores de Lituania, considera estos preparativos “una señal alentadora para la población del país”.

Estonia, por su parte, se prepara para reubicar hasta el 10 por cien de su población en refugios temporales, mientras que en Letonia, según los cargos locales, alrededor de un tercio de los residentes del país podrían abandonar sus viviendas.

Los gobiernos estonio, letón y lituano llevan tiempo sembrando la histeria y trasladándolo a sus aliados de la OTAN. Es un sin-vivir cotidiano. Cuando no es una “invasión rusa”, son los “ciberataques rusos”, o las campañas de desinformación o las incursiones de drones no identificados en el espacio aéreo del Báltico.

TikTok cae en las zarpas de la propaganda sionista

Los que siguen hablando de fantasmas, como el neoliberalismo, no lo han pasado bien con la noticia: el 25 de setiembre, al tiempo que recibía a Netanyahu en la CasaBlanca, Trump forzó la venta de la división estadounidense de TikTok a un consorcio de empresas encabezado por Oracle, Rupert Murdoch y un fondo de Abu Dabi.

TikTok factura 16.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos y el precio de venta se ha fijado en 14.000 millones de dólares. Pero lo de menos es el negocio; es la última batalla por el control de los flujos de información en el mundo. Si antes la red era el patio de los adolescentes, ahora se perfila como el frente ideológico del siglo XXI.

El pretexto del expolio ha sido el de “proteger los datos de los jóvenes y evitar ingerencias extranjeras”. Trump ha invocado la necesidad de evitar que Pekín acceda a los datos de 170 millones de estadounidenses. El gobierno de Estados Unidos teme un “interruptor de influencia” capaz de amplificar o silenciar temas estratégicos (Taiwán, Ucrana, elecciones) sin dejar huella.

El motivo real ha sido el de poner la red social bajo control de la propaganda israelí. Hasta ahora TikTok era la última gran plataforma donde críticas al gobierno israelí circulaban con relativa libertad. Tras la purga de Facebook, miles de usuarios antisionistas se habían refugiado en la aplicación china.

Mientras el New York Times habla de “acuerdo estratégico para salvaguardar la seguridad nacional”, el sitio árabe The New Arab advierte de la “concentración sin precedentes del poder narrativo en manos de empresas de imagen proisraelíes”. Netanyahu ha calificado a TikTok como la “compra más importante en este momento” por su poder para moldear la opinión pública mundial, especialmente entre los jóvenes.

En España el diario Público resumía que “no es solo un cambio de dueños; es un cambio de límites ideológicos”. “Se cierra el últico grifo de la disidencia”, titulaba por su parte un medio alternativo.

Los amiguetes de Netanyahu en internet

La operación deja al anterior propietario, la empresa china ByteDance, con una minoría accionarial y a Oracle gestionando los servidores en Texas. El propietario de Oracle, Larry Ellison, es también propietario de la Paramount y las cadenas CBS y CNN. Recientemente dijo en una conferencia: “Los ciudadanos se portarán de maravilla porque estamos observando y grabando constantemente todo lo que sucede”.

El apoyo económico de Ellison a Israel es cuantioso y directo. En su momento su donación de 16,6 millones de dólares a la organización “Amigos del Ejército Israelí” fue la mayor que recibieron.

Además del dinero, Ellison ha expresado públicamente y en repetidas ocasiones sus profundos vínculos con el sionismo. En un discurso, se refirió al país como “nuestro hogar”, comparando la concentración de empresas tecnológias en Herzliya con la de Silicon Valley.

Las relaciones de Ellison con la clase política israelí son de alto nivel. Su amistad con Netanyahu es ampliamente conocida, incluyendo visitas del primer ministro a su residencia privada en la isla de Lanai. Ellison llegó a ofrecer a Netanyahu un puesto remunerado en la junta directiva de Oracle.

Un ejemplo concreto de su influencia política se reveló en unos correos electrónicos pirateados de 2015. El entonces embajador israelí ante la ONU, Ron Prosor, le pidió a Ellison que evaluara al entonces candidato presidencial Marco Rubio. Después de cenar con Rubio, Ellison respondió: “Marco será un gran amigo para Israel”. Poco después, Ellison organizó una recaudación de fondos para Rubio y aportó millones de dólares a un comité de acción política que lo apoyaba.

Bajo la dirección de Ellison y de la cabecilla Safra Catz, también firme defensora del sionismo, Oracle ha adoptado una postura pública de compromiso con Israel. Catz ha declarado que cualquier trabajador que no esté de acuerdo con esta misión es “libre” de abandonar la empresa.

A través de su hijo David, la familia Ellison compró The Free Press por 150 millones de dólares, nombró editora jefe de CBS a su propietaria, Bari Weiss, conocida por su postura abiertamente prosionista y por sus campañas contra voces críticas con Israel en el ámbito universitario y periodístico.

Washington acusa a grandes monpolios de apoyar al ejército chino

Ni Huawei, ni TikTok, ni DJI son casos aislados. A Estados Unidos no le basta con cerrar las puertas a China, sino que quiere extender el bloqueo a todas aquellas empresas privadas que comercian con China.

Según un informe del Congreso estadounidense, cinco grandes monopolios continúan vendiendo equipamientos a empresas chinas “vinculadas” al ejército. En Estados Unidos ven chinos por todas partes y exige aún más restricciones frente a Pekín.

El informe, publicado el martes, denuncia el alcance de los vínculos comerciales que persisten, a pesar de las restricciones estadounidenses, entre China y la industria mundial de chips, crucial en la carrera por la inteligencia artificial.

Los cinco monopolios vendieron 38.000 millones de dólares en tecnologías esenciales a China el año pasado, hasta el punto de que Pekín representa el 39 por cien de su facturación.

En el punto de mira se encuentran tres empresas estadounidenses (Applied Materials, KLA Corporation y Lam Research), así como el grupo holandés ASML y la empresa japonesa Tokyo Electron. Les acusan de aprovechar el bloqueo estadounidense a las exportaciones de empresas chinas para aumentar significativamente sus ventas a estas últimas.

Según el informe, el año pasado ASML vendió el 70 por cien de sus sistemas de litografía ultravioleta a China, en comparación con el 26 por cien en 2022. Estas herramientas son esenciales para el grabado de circuitos en obleas de silicio para semiconductores utilizados en inteligencia artificial.

Además de no haber cumplido con las restricciones impuestas a las exportaciones de este equipamiento, los congresistas critican que estos monopolios estén abasteciendo a empresas chinas “vinculadas” al ejército. Los fabricantes de máquinas herramienta extremadamente raras y complejas, destinadas al mecanizado de chips electrónicos, están “vendiendo el equipo necesario para forjar armas y herramientas de vigilancia del futuro”, aseguran.

El informe no puede evitar incurrir en los tópicos de siempre: “Son estas ventas las que han hecho a China cada vez más competitiva en la fabricación de una amplia gama de semiconductores, con profundas implicaciones para los derechos humanos y los valores democráticos a nivel mundial”.

Según el informe, cinco empresas chinas, sospechosas por Washington de tener “vinculos” militares, se encontraban entre los 30 principales clientes de estos proveedores entre 2022 y 2024. Entre ellas se encuentra SMIC, el principal fabricante de chips de China. Sin embargo, otras tres empresas chinas, que se han convertido en clientes importantes de fabricantes de herramientas (SwaySure Technology, Shenzhen Pengxinxu Technology y SiEn (Qingdao) Integrated Circuits, plantean preocupaciones de seguridad.

El Congreso recomienda limitar drásticamente las exportaciones a China, extendiendo las restricciones no solo a los componentes de chips más avanzados, sino también, en etapas anteriores, a todas las herramientas utilizadas para fabricar estos componentes. Los congresistas también piden una mayor armonización de los controles de exportación entre los sicarios de Estados Unidos, en particular los Países Bajos y Japón, es decir, exige que su acólitos se sumen a la política de bloqueo.

El Putin más chistoso compara a los drones con los ovnis

Los medios de intoxicación occidentales siempre han pintado a Putin como a un ogro. Así aparece en las fotos y en los actos oficiales. Casi nunca sonríe y cuando ensaya una mueca, se tiene que contener por culpa del protocolo.

Pero nosotros siempre hemos sospechado, y lo hemos puesto de manifiesto, que en uno de los bares del Kremlin pasan las tardes en medio de carcajadas escuchando las imbecilidades de los jerarcas europeos y sus portavoces mediáticos.

Ahora los corresponsales han descubierto el lado chistoso del Presiente ruso y, como es normal, tampoco les gustan sus bromas. No les gusta nada, tanto si dice una cosa como la contraria.

El jueves, durante la sesión plenaria del Foro Valdai, el moderador Fiodor Lukyanov le preguntó por las acusaciones de violación del espacio aéreo de la OTAN. ¿Por qué Rusia envía drones a Dinamarca? “No lo haré más. No los enviaré a Francia, Dinamarca ni Copenhague. ¿Hasta dónde llegan ya?… ¿Lisboa?… ¿Adónde más?”, respondió el presidente ruso en medios de una carcajada.

Putin apenas podía aguantarse en pleno acto público solemne. De cachondeo argumentó que los europeos estaban dando tanta importancia a los incidentes con drones, como antes a los ovnis. “Hay tantos excéntricos allí, igual que aquí, por cierto. Son todos iguales, sobre todo los jóvenes. Te los mandan a diario. A diario, por dios. Que se enteren de todo eso”, dijo, añadiendo irónicamente: “Ni siquiera tenemos drones capaces de llegar a Lisboa. Sí, tenemos drones de largo alcance, pero no hay objetivos en Lisboa”.

Es lógico que en Moscú se burlen. Por ejemplo, en Noruega detuvieron a los que estaban operando drones cerca de un aeropuerto y resultó que eran… alemanes.

El buque “ruso” que capuraron los franceses en medio de una orgía de bulos, tampoco era ruso, sino beninés y estaba fletado por China. En otro acto de piratería, lo capturaron en aguas internacionales. Luego lo registraron a fondo y no encontraron absolutamente nada fuera de lo habitual. Ya ha sido liberado y ha seguido su rumbo en medio del silencio porque el único interés era orquestar otra campaña de intoxicación.

Como bien dijo Putin, Macron intenta “desviar la atención del público”. Para disimular la bancarrota económica, dice: “Franceses, uníos a mí, os guiaré hasta la victoria. Como Napoleón”. Cuando el moderador le indicó que estaba halagando al Presidente francés, Putin respondió que lo hacía “con mucho gusto”, y añadió irónicamente: “De hecho, tenemos […] muy buenas relaciones de trabajo”.

Los periodistas occidentales que estaban presentes en la sala no sólo no se rieron sino que se sintieron ofendidos. El tema de los drones rusos volando por encima de los países de la OTAN es un asunto muy serio. En Dinamarca “el espacio aéreo se está cerrando por pánico”, aunque no sabemos si se trata del pánico de los viajeros de las líneas aéreas o el del gobierno.

“El simple zumbido de un juguete de 500 euros bloquea infraestructuras que valen miles de millones. Esta es nuestra modernidad europea, un coloso de acero que tiembla ante un mosquito”, afirmó la cadena.

El cachondeo del presidente ruso sobre los drones es “a costa” de los europeos porque “ignora por completo” a Europa y destapa su “incapacidad para valerse por sí misma”. Putin está “jugando” y “manejando los hilos”, mientras Europa baila, “atrapada en la farándula de sus propios miedos”. En realidad, confiesa LCI, Rusia “no destruye nada pero lo revela todo: revela nuestra vulnerabilidad, nuestra incapacidad para levantarnos, para liberarnos”.

 

Los satélites espaciales rusos acechan a los alemanes en medio de la oscuridad del espacio

Los rusos resultan muy molestos. Primero fue el avión de Ursula von der Leyen. Luego los drones rusos que caen como la lluvia por todos los rincones de Europea oriental. Después los aviones que invaden el espacio aéreo de los vecinos. Ahora le toca el turno a los satélites espaciales.

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, ha denunciado la supuesta presencia de los satélites rusos “cerca” de los alemanes, alegando interferencias, espionaje y sabotaje espacial.

En una conferencia espacial en Berlín, Pistorius aseguró que las aeronaves alemanas estaban siendo “vigiladas de cerca” por dos satélites rusos (*). Uno se lanzó en 2014 y el otro en 2023. Según su relato, esos aparatos en órbita rusos son espías que acechan en medio de las sombras del cosmos.

Los satélites rusos no solo volaban en paralelo: eran capaces de interferir las comunicaciones, cegar sensores o incluso destruir directamente otro satélite. Todo un catálogo de amenazas, enunciadas con la gravedad de un general en medio de una batalla galáctica.

Para dramatizar aún más, el ministro incluso mencionó “39 satélites rusos y chinos” que sobrevuelan Europa a diario, llegando incluso a aconsejar a los que acudieron al acto que “cuidaran sus palabras”, como si la sala de conferencias se hubiera transformado repentinamente en una cabina de escucha de la Guerra Fría.

Pero tras el melodrama espacial se esconde un mensaje ufano: el anuncio de una colosal inversión de 35.000 millones de euros en programas espaciales durante los próximos cinco años. Un presupuesto astronómico, en toda la extensión de la palabra, presentado como respuesta a una amenaza externa.

Mientras en Europa los trabajadores padecen constantes recortes presupuestarios, el gobierno de Berlín opta por evocar el espectro de la Guerra de las Galaxias para justificar su despilfarro y a Alemania como un actor protagonista de esta nueva saga de la serie.

El discurso refleja la necesidad de proyectarse como un padrino a la altura de Moscú. Los países de la Unión Europea pueden ser comparsas; Alemania no. Al no alcanzar protagonismo en la Tierra, Pistorius quiere forjar una identidad en el espacio exterior.

La comparación con Star Wars no es casual: los satélites rusos se convierten en “naves imperiales” que acechan en la oscuridad, Alemania se disfraza de valiente caballero amenazado y el presupuesto espacial sirve como sable de luz. Pero al esforzarse demasiado en recrear la saga, Berlín corre el riesgo de transformar su política de guerra en un hazmerreir. La diferencia entre una amenaza real y una paranoia cósmica se difumina.

(*) https://news.sky.com/story/german-satellites-being-shadowed-by-russian-satellites-warns-defence-minister-13437664

Una fotoperiodista canadiense deja la agencia Reuters porque reproduce la propaganda israelí

Durante ocho años he trabajado como autónoma para Reuters. Mis fotos han sido publicadas por el New York Times, Al Jazira y otros medios de comunicación. A estas alturas, me resulta imposible mantener una relación con Reuters, dado su papel en justificar y facilitar el asesinato sistemático de 245 periodistas en Gaza. Les debo al menos esto a mis colegas palestinos.

Valerie ZinkCuando Israel asesinó a Anas Al Sharif y a todo el equipo de Al Jazira en Gaza el 10 de agosto, Reuters decidió publicar la afirmación completamente infundada de Israel de que Al Sharif era un agente de Hamas, una de las innumerables mentiras que medios como Reuters han repetido y honrado diligentemente.

Otros cinco periodistas, incluido el camarógrafo de Reuters, Hossam Al Masri, se encontraban entre las 20 personas asesinadas en el Hospital Nasser. Los medios occidentales son directamente responsables de crear las condiciones para tal situación.

Los medios occidentales hicieron posible la muerte de más periodistas en dos años en una pequeña franja de tierra que en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea, Vietnam, Afganistán, Yugoslavia y Ucrania, por no mencionar la hambruna que asoló a toda una población, la masacre de sus niños y los bombardeos masivos.

El hecho de que el trabajo de Anas Al Sharif le valiera a Reuters un Premio Pulitzer no impulsó a la agencia de noticias a defenderlo cuando las fuerzas israelíes lo incluyeron en la lista negra por ser activista de Hamas y la Yihad Islámica. No impulsó a la agencia a defenderlo cuando pidió protección a los medios internacionales después de que un portavoz militar israelí publicara un vídeo que expresaba claramente su intención de asesinarlo tras un informe sobre la creciente hambruna. No impulsó a la agencia a informar honestamente sobre su muerte cuando fue perseguido y asesinado unas semanas después.

He disfrutado del trabajo que he realizado para Reuters durante los últimos ocho años, pero en este momento, solo puedo imaginar llevar este pase de prensa con profunda vergüenza y dolor. No sé qué significa comenzar a honrar el sacrificio y el coraje de los periodistas de Gaza —los más valientes y mejores que han vivido jamás— pero en el futuro, ese es el espíritu con el que dirigiré todas mis contribuciones.

Valerie Zink

—https://nbmediacoop.org/2025/08/26/why-i-can-no-longer-work-with-reuters/

YouTube admite presiones políticas de Biden para censurar contenidos

Alphabet, la empresa matriz de YouTube y Google, reconoce haber sido sometida a presiones directas del gobierno de Biden para censurar ciertos contenidos sensibles. Los temas censurados son la pandemia, las elecciones estadounidenses de 2020 y loso chanchullos de su hijo Hunter Biden.

Ahora el gigante tecnológico promete revisar las cuentas bloqueadas por motivos políticos.

El caso se remonta a la pandemia y las elecciones de 2020, cuando las grandes empresas tecnológicas se sometieron a las directrices de la OMS y la burocracia sanitaria. Ahora las investigaciones realizadas por el Comité Judicial del Congreso están poniendo de relieve la censura sistemática: eliminación de vídeos, prohibiciones masivas y reducción drástica de la visibilidad de los contenidos críticos.

El holding Alphabet/Youtube/Google reconoce que estas decisiones no siempre fueron voluntarias, sino que respondieron a órdenes políticas de la Casa Blanca.

Alphabet aprovechó la ocasión para criticar la Ley Europea de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA). La multinacional cree que estas leyes imponen una carga normativa desproporcionada a las empresas estadounidenses y corren el riesgo de reforzar la censura.

Los congresistas temen que las obligaciones impuestas por la Unión Europea puedan exportarse a Estados Unidos, allanando el camino para una mayor censura.

La decisión del holding Alphabet de flexibilizar su censura y criticar públicamente a la Unión Europea marca un cambio estratégico. La empresa busca restaurar su imagen de plataforma abierta porque las acusaciones de sumisión política han socavado su credibilidad.

La confesión del monopolio tecnológico confirma que la censura digital no era solo una política interna de la plataforma, sino un instrumento del gobierno estadounidense.

Una historia falsa de cabo a rabo: las interferencias rusas del avión de Von Der Layen

La semana pasada los medios de comunicación del mundo entero informaron que el avión en el que viajaba Ursula von der Leyen a Plovdiv, Bulgaria, había experimentado interferencias en el GPS y había tenido que navegar usando mapas de papel.

Era un sabotaje que imputaron a Rusia, un anticipo del ataque que preparan para dentro de muy poco. Los rusos habían tratado de asesinar o, por lo menos, de intimidar, a la Presidenta de la Comisión Europea. Las lamentaciones de los tertulianos y comentaristas de todos los pelajes fueron las típicas de un caso así.

El bulo lo fabricó el Financial Times fue: “El avión de Ursula von der Leyen fue alcanzado por una interferencia posiblemente rusa del GPS” (1). El titular de la cadena ABC repitió exactamente lo mismo (2) y la BBC también se mojaba lo justo: “El avión de la jefa de la UE, Von der Leyen, fue alcanzado por una presunta interferencia rusa del GPS” (3).

En consecuencia, los primeros falsificadores eran muy cautos: el origen ruso de la interferencia sólo era una sospecha. Pero a partir de ahí todos los medios de comunicación se olvidaron de recordar que sólo eran sospechas del Financial Times.

La agencia Associated Press quiso dar un pasó adelante porque había obtenido “toda la información necesaria”, aunque no era necesario porque Bulgaria no iba a investigar nada. Todo estaba muy claro. Las interferencias en el GPS son muy comunes desde el comienzo de la guerra en Ucrania, decía. Les faltaba concluir que todas las interferencias en el espacio aéreo son obra de los rusos.

En la misma línea, la cadena Sky sacó su bola de cristal: se prevé que estos “casos” aumenten (5). ¿Casos? No se puede calificar como mero “caso” lo que es el principio de un ataque en toda regla a la Unión Europa, porque en esta historia lo principal es el origen de las interferencias: proceden de Rusia. Estamos ante una escalada militar. Es el principio de la guerra…

Es preocupante para todos aquellos que viajan en avión, los turistas y los trotamundos. ¿Deben alamarse por las interferencias rusas? ¿deben preguntar a la tripulación de cabina si aún conservan sus mapas de papel en la guantera? Un típico medio de manipulación como ABC quiso sembrar el pánico: “¿Qué puede hacer Europa para defenderse mejor de las interferencias rusas del GPS?” (6).

Por sí misma Europa poco puede hacer pero, afortunadamente, tenemos a la OTAN que nos va a ayudar, dijo The Independent: la OTAN trabaja para contrarrestar las interferencias del GPS por parte de Rusia después del incidente del avión de Von der Layen.

Pero la pregunta correcta no es si los rusos fueron responsables de las interferencias en el GPS del avión, sino si realmente se produjeron tales interferencias. Según el sitio web FlightRadar24, que vigila los datos GPS y telemétricos del tráfico aéreo en todo el mundo, el avión no llegó con horas de retraso a causa de las interferencias, como dijo el Financial Times. Sólo se retrasó nueve minutos, lo que es completamente normal en el transporte aéreo (7).

Cualquiera lo podía haber comprobado en internet en menos de un minuto… excepto los intoxicadores, que sólo revisan los bulos cuando les conviene. Las cargas del avión conservaron la señal del transpondedor durante todo el viaje, como reconoció luego el propio Financial Times: “De forma extraordinaria, el transpondedor a bordo del avión de la señora Von der Leyen pudo establecer la posición tanto del avión como de la emisora ​​durante todo el incidente”.

¿De forma extraordinaria? Deberían haber reconocido que se trataba de un milagro: a pesar de las interferencias rusas, el avión no padeció interferencias. No hubo nada de nada. Aunque se empeña en hablar de un “incidente”, durante el viaje no se produjo nada anormal. “La posición de la aeronave tiene una señal de control precisa y continúa en los sitios web de monitoreo de vuelo, el sistema de seguimiento depende del modo de transmisión automática (ADS-B) que no fue afectado” (8).

Le pueden dar las vueltas que quieran: no hubo tales interferencias, ni rusas ni de ningún otro país. El montaje del Financial Times y demás medios forma parte de la burbuja intoxicadora que nos rodea y que irá en aumento, lo mismo que las provocaciones y manipulaciones.

(1) https://www.ft.com/content/3c330f87-71c4-4db9-8259-f5c132c1f0d3
(2) https://www.abc.net.au/news/2025-09-01/eu-president-plane-gps-intercepted-by-russian-interference/105722818
(3) https://www.bbc.co.uk/news/articles/c9d07z1439zo
(4) https://apnews.com/article/russia-europe-jamming-spoofing-gps-satellite-b6d48d7d515f7edb48c7241f13a22851
(5) https://news.sky.com/story/russia-responds-to-gps-jamming-accusations-but-such-instances-are-expected-to-escalate-13423288
(6) https://www.abc.net.au/news/2025-09-01/eu-president-plane-gps-intercepted-by-russian-interference/105722818
(7) https://www.flightradar24.com/51.47,0.46/6
(8) https://www.ft.com/content/44cb37b6-2d82-402f-8c96-98b951f464af

Google se ha convertido en el aparato de propaganda de Israel

En junio Google firmó un contrato de 45 millones de dólares con Netayahu para implementar una campaña publicitaria digital por todo el mundo que promueva el mensaje del Estado israelí durante el genocidio en curso en Gaza.

El contrato incluye anuncios en YouTube y a través de la plataforma Display & Video 360 de Google, descritos explícitamente en documentos gubernamentales como parte de la guerra de propaganda de Israel.

Una filial de Google, la empresa Display & Video 360, que es la rama publicitaria de la multinacional, ha autorizado una extensa campaña de propaganda denominada explícitamente “hasbara”, un término hebreo que denota la propaganda respaldada por el Estado, a menudo utilizada para encubrir las acciones militares israelíes.

La campaña se lanzó el 2 de marzo al tiempo que crecía la condena internacional por la decisión de Israel de cortar el suministro de alimentos, combustible y ayuda humanitaria a Gaza, lo que desencadenó lo que la ONU describe como una hambruna provocada por los sionistas.

Uno de los resultados más vistos de la campaña fue un video de YouTube del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, que afirmaba falsamente: “Hay comida en Gaza. Cualquier otra afirmación es mentira”. El anuncio fue visto más de 6 millones de veces, impulsado considerablemente mediante promoción pagada en el marco del contrato con Google.

La iniciativa ha sido coordinada por la Agencia de Publicidad del gobierno de Israel (Lapam), un departamento que reporta directamente a la oficina de Netanyahu.

Como parte de la campaña más amplia, Israel también invirtió 3 millones de dólares en publicidad con X/Twitter, 2,1 millones de dólares con la plataforma franco-israelí Outbrain/Teads y una cantidad no revelada para promocionar contenido alineado con Israel en las plataformas del holding Meta/Facebook.

Otros anuncios publicados en el marco del contrato se dirigieron a instituciones internacionales y ONG. Varios intentaron deslegitimar al Organismo de Obras Públicas y Socorro de la ONU, acusando a la UNRWA de “sabotaje deliberado” a la entrega de ayuda.

Otros intentaron difamar a grupos solidarios con Palestina, como la Fundación Hind Rajab, presentándolos como vinculados a “ideologías extremistas”.

La ONU ha alertado sobre la hambruna en toda Gaza. Hasta este mes, al menos 367 palestinos, incluidos 131 niños, han muerto de hambre y desnutrición. A pesar de ello, Google continua publicando anuncios negacionistas del Estado israelí.

Otra campaña publicitaria se dirigió a quienes criticaban las operaciones militares israelíes en Irán, tras la campaña de bombardeos aéreos de 12 días conocida como Operación León Rampante, que mató al menos a 436 civiles iraníes. La campaña “hasbara” del gobierno de Netanyahu fue diseñada para promover los ataques como necesarios para la seguridad de “Israel y Occidente”, con contenido digital distribuido en las plataformas de Google y X/Twitter.

El papel de las empresas tecnológicas estadounidenses en la negación del genocidio en Gaza y la desinformación sobre los crímenes de guerra es creciente. En junio la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, acusó a Google de lucrarse con el genocidio de Gaza. En una reunión con sus trabajadores, el cofundador de Google, Sergey Brin, calificó a la ONU de “organización manifiestamente antisemita”.

Google ya está bajo escrutinio por su participación en el Proyecto Nimbus, una colaboración con Amazon para la computación en la nube que proporciona infraestructura al ejército israelí. La implicación de la empresa con el aparato bélico israelí pone de relieve la complicidad de los grandes monopolios de Silicon Valley en el mantenimiento y la legitimación de los crímenes de guerra.

El tiro por la culata: las pistas de la ejecución de Parubiy conducen a… Kiev

La policía ucraniana ha capturado al hombre que mató a tiros a Andriy Parubiy en Lviv el sábado. Se trata de Mijail Stselnikov y el montaje que ha pretendido llevar a cabo la propaganda imperialista se ha vuelto a esfumar demasiado rápidamente.

Stselnikov no es un agente encubierto de los servicios especiales de Rusia, sino un ucraniano cuyo hijo desapareció durante la guerra. El motivo de la ejecución no es Rusia sino Ucrania.

La policía ucraniana metió a pata. Cuando se conoció la noticia de la detención de un sospechoso del asesinato de Parubiy, en Kiev todas las camarillas, las locales y las internacionales, buscaron la “pista rusa”. Stselnikov debía llevarles directos hasta el Kremlin.

Pero la confesión del detenido dijo otra cosa: su acto fue un acto de venganza personal contra el gobierno ucraniano. Eligió a Parubiy porque vivía cerca, y habría elegido al antiguo presidente Petro Poroshenko si hubiera sido más conveniente.

En respuesta a las preguntas de los periodistas en la sala, ayer Stselnikov dijo: “Quiero ser juzgado rápidamente, canjeado como prisionero de guerra e ir a Rusia a buscar el cuerpo de mi hijo“.

Las palabras del detenido cuentan la historia de un padre que, como tantos otros ucranianos, vive afligido por la guerra. Stselnikov lo tiene claro; no culpa al Kremlin, sino a su propio gobierno. Su hijo no es una víctima de la “invasión rusa”, sino del rumbo seguido por los gobiernos ucranianos desde 2014.

La elección del objetivo no es casual: se trata de personajes que, desde el Golpe de Estado de 2014, han llevado a Ucrania por el camino de la guerra contra Rusia, siguiendo las instrucciones de sus amos de la OTAN al pie de la letra.

Las encuestas confirman el malestar social en Ucrania. Según una realizada por Rating Group el mes pasado, el 82 por cien de los ucranianos apoya ahora las negociaciones con Rusia, en comparación con solo el 11 por cien que apoya la continuación de la guerra.

Hoy Zelensky solo obtendría el 35 por cien de los votos.

Los ucranianos están exhaustos, resentidos y ven a sus dirigentes cada vez más claramente no como protectores, sino como obstáculos para la paz.

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