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Categoría: Guerra psicológica (página 21 de 45)

La joven fallecida en Irán no muestra ningún indicio de golpes ni malos tratos

Mahsa Amini, de 22 años, falleció el 16 de septiembre en un hospital de Teherán y su muerte ha provocado manifestaciones y disturbios en las principales ciudades iraníes, donde los manifestantes se han enfrentado a la policía, han incendiado vehículos y han coreado consignas contra el gobierno.

Un medio de comunicación público informó el jueves de que 26 personas y policías habían muerto en los disturbios. La activación de los grupos iraníes de oposición se produce justo después del ingreso del país en la OCS y del envío de drones a Rusia.

También se están convocando contramanifestaciones iraníes. El viernes miles de personas se reunieron en todo el país para mostrar su apoyo al gobierno. La joven no fue detenida, y mucho menos por no llevar hijab. En Teherán es muy corriente que las mujeres no lleven velo, ni en la calle ni en los establecimientos abiertos al público.

Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran todo el incidente, desde el encuentro con una policía hasta su desplome en plena vía pública.

El presidente iraní, Ebrahim Raissi, prometió el jueves una investigación sobre la muerte de la joven, al tiempo que precisó que el médico forense no había informado de ningún abuso por parte de la policía.

La muerte de Mahsa Amini ha sido explotada por los medios de comunicación occidentales para destacar la magnitud de los disturbios. Sin embargo, el padre de la joven fallecida, Amjad Amini, ha condenado las protestas y quiere saber la verdad de lo ocurrido.

Las manifestaciones “no tienen nada que ver” con la familia y “no cuentan con nuestro apoyo”, ha dicho. La familia “está descontenta”, ha dicho a la agencia de noticias iraní Tasnim. Si la muerte no debe a causas naturales, el único deseo de la familia es identificar y castigar a quien pudiera ser responsable de su fallecimiento.

Amini subrayó que la familia aún no ha sido informada de los resultados del análisis forense sobre la causa de la muerte de su hija. El Director General de Medicina Forense de Teherán dijo el miércoles que no hay rastro de golpes o heridas en la cabeza y la cara de la joven fallecida, en contra de lo que difunden los medios de comunicación occidentales.

“En cuanto a las informaciones engañosas de que a Amini le salía sangre de las orejas y que tenía una fractura en la base del cráneo, nosotros, los médicos forenses, confirmamos que no hay ninguna señal de hematoma o hinchazón en el ojo y tampoco hay fractura en el cráneo”, añadió el forense. En consecuencia, la muerte de Masha no fue el resultado de una fuerza externa.

El incidente, grabado por las cámaras de seguridad, muestra a una policía acercándose a Amini y señalando su hijab. Amini y el agente tuvieron un desacuerdo verbal, tras lo cual la policía se dio la vuelta y dejó a Amini sola.

En ese momento, y sin que se produjera ningún altercado físico entre las dos personas, Amini se desmaya y posteriormente se informó de que había caído en coma. Se puede ver a la policía corriendo para ayudar a Amini y evitar que se caiga. Amini fue trasladada al hospital para recibir tratamiento.

El vídeo muestra que no hubo violencia, ni golpes, ni se produjo ninguna detención. La joven tenía un tumor cerebral y había estado en tratamiento durante algún tiempo antes del incidente. Los registros médicos confirman las repetidas visitas de Amini al hospital para recibir tratamiento.

Radiografía de una farsa política y mediática

Desde las elecciones presidenciales de 2016 en Estado Unidos, que permitieron a Trump acceder a la Casa Blanca, hemos venido prestando una atención especial al montaje intoxicador que le calificaba como un personaje cercano a Putin. A veces esta payasada se presenta con el formato del “candidato manchú”: Rusia había interferido en aquellas elecciones para que triunfara “su candidato favorito”.

Tras comprobar el éxito, ese mismo formato se siguió aplicando luego a otras situaciones mundiales, como el independentismo catalán o el Brexit. El último capítulo de ese culebrón es el registro en la vivienda de Trump, una acción que carece de precedentes en los anales de ningún país del mundo.

Hemos sostenido que estos montajes forman parte de un Golpe de Estado, lo mismo que la intrusión en los servidores del Partido Demócrata o el asalto al Capitolio. Otros hablan de guerra civil. En cualquier caso, en Washington hay maniobras soterradas para mantener la política exterior del Partido Demócrata al frente de la Casa Blanca.

Lo interesante de estos culebrones es analizar el origen, que está en el FBI, aunque otras instituciones, como la Casa Blanca y Obama, no están exentas de responsabilidad en la farsa. A su vez, el FBI conduce a la pista de Igor Danchenko, que aparece en la foto de portada.

Danchenko es un residente estadounidense de origen ruso que trabajó como “experto” de la Brookings Institution, uno de los equipos de estudio de los imperialistas. Fue quien alimentó en 2016 el expediente recopilado por Christopher Steele, que no es más que una colección de falsedades.

El Partido Demócrata financió la investigación de Steele y lo utilizó durante meses para sabotear la política exterior que el equipo de Trump quiso implementar.

Danchenko compareció ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Alexandria, acusado de engañar al FBI. La pretensión del fiscal es distanciar a Danchenko del FBI. El responsable del montaje no fue el FBI sino su testigo. Naturalmente, también eso es falso: Danchenko es un agente del FBI, según la cadena Sky (1). Es el mismo FBI.

Nunca existió ninguna conspiración rusa y el FBI lo supo desde el primer momento, pero la dirección política, nombrada por Obama, siguió a lo suyo porque hace lo que le mandan. Le ordenaron establecer algún vínculo de Trump con Putin, fuera como fuera.

El regalo les llegó de Steel, es decir, de Londres y del MI6, un organismo experimentado en este tipo de farsas. Para el FBi era la manera de tirar balones fuera. La fuente era el MI6, que siempre es “intachable”.

A finales de julio el Washington Times publicó (2) un reportaje de Rowan Scarborough demostrando que las fuentes no llegaban de tan lejos. El montaje tuvo su origen en el FBI y el MI6 sirvió de puente para borrar las pistas.

El caso es que todo es un engaño. Danchenko “engañó” al FBI que, a su vez, “engañó” a los medios que, finalmente “engañaron” al mundo entero. Los sagaces sabuesos del FBI no son tan listos como en las películas y los periodistas que se hacen eco de sus informaciones son imbéciles de remate.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=LKBQ-XQor6E
(2) https://www.washingtontimes.com/news/2020/jul/26/igor-danchenko-outed-steele-dossier-source/

El Pentágono ordena una auditoría sobre la guerra sicológica encubierta

El Pentágono ha ordenado una auditoría exhaustiva sobre la manera en que se está llevando a cabo la guerra de información encubierta, después de que las principales empresas tecnológicas identificaran y desconectaran las cuentas falsas que gestionan los militares estadounidenses.

La semana pasada Colin Kahl, subsecretario de Defensa para la Política, pidió a los mandos militares que participan en operaciones sicológicas en línea que rindan cuentas completas de sus actividades antes del mes que viene, después de que la Casa Blanca expresara su creciente preocupación por el intento del Departamento de Defensa de manipular las audiencias en el extranjero.

El mes pasado los investigadores de la Universidad de Stanford revelaron que en los últimos años Twitter y Facebook habían eliminado más de 150 cuentas falsas creadas en Estados Unidos. Aunque no atribuyen las cuentas falsas a los militares estadounidenses, dos funcionarios reconocieron que el Centcom, el Mando Central del ejército estadounidense, está bajo escrutinio.

La investigación no aclara cuándo se produjeron los desmantelamientos de las cuentas falsas, pero algunas fuentes dijeron que habían tenido lugar en los últimos dos o tres años. Algunas eran recientes e incluyen los mensajes del verano que difundían propaganda antirrusa, citando la “guerra imperialista” del Kremlin en Ucrania.

Las cuentas falsas no tuvieron mucho éxito, mientras que las auténticas atrajeron más seguidores.

El general Patrick Ryder, secretario de prensa del Pentágono, dijo que las operaciones informativas del ejército “apoyan nuestras prioridades de seguridad nacional”. El Centcom tiene jurisdicción sobre las operaciones militares en 21 países de Oriente Medio, norte de África y Asia Central y Meridional.

Según el informe de la Universidad de Stanford, las cuentas eliminadas incluían un sitio de medios de comunicación en farsí que compartía contenidos publicados por Voice of America Farsi y Radio Free Europe, financiados por Estados Unidos. Otro, dijo, estaba vinculado a una cuenta de Twitter que en el pasado había afirmado operar en nombre del Centcom.

Una cuenta falsa publicó un mensaje incendiario en el que se afirmaba que los familiares de los refugiados afganos fallecidos habían informado de que los cadáveres habían sido devueltos desde Irán con órganos desaparecidos. El mensaje estaba vinculado a un vídeo que formaba parte de un artículo publicado en un sitio web afiliado al ejército estadounidense.

El Centcom no especificó si estas cuentas fueron creadas por su personal o por contratistas. Si el mensaje de la extracción de órganos resulta proceder del Centcom, dijo un funcionario del Pentágono, sería “absolutamente una violación de la doctrina y las prácticas de entrenamiento”.

El Washington Post ha destapado que en 2020 Facebook desactivó cuentas ficticias creadas por el Centcom para contrarrestar las publicaciones chinas que sugerían que el coronavirus fue creado en un laboratorio militar estadounidense en Fort Detrick. Los perfiles falsos, que conversaban en árabe, farsi y urdu, se utilizaron para amplificar la información oficial de los CDC, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, según la cual el origen del virus estaba en China.

La Casa Blanca ha presionado al Pentágono para que aclare y justifique sus políticas informativas. Temen que sean demasiado amplias, dejando espacio para tácticas que, incluso si se utilizan para difundir información veraz, erosionen la credibilidad de Estados Unidos.

—https://www.stripes.com/theaters/us/2022-09-19/pentagon-clandestine-psychological-operations-7388658.html

La guerra sicológica contra Rusia dentro de Rusia

Se suele decir muy habitualmente que la primera víctima de una guerra es la verdad. Lo que pocos acaban de entender, a pesar de la que nos está cayendo encima, es que los medios de intoxicación (prensa, radio, televisión, redes sociales) son instrumentos de guerra, exactamente igual que los obuses y los submarinos. La propaganda es un arma de guerra que dispara “noticias”, “reportajes”, “fotos” y “vídeos”.

La OTAN no sólo ha suministrado armas a Ucrania sino también “noticias” e “informaciones” como la matanza de Bucha, la de Izium o el bombardeo de Rusia contra la central nuclear de Zaporiya.

Hay quien supone que el enemigo de esos disparos intoxicadores somos nosotros, las poblaciones de los países que están apoyando a Ucrania, ya que los rusos están engañados por la censura y la intoxicación occidental no les resulta accesible. Deberían leer un artículo publicado la semana pasada por el periódico estadounidense Politico, que se titulaba “El lanzamiento de la guerra psicológica contra Rusia” (*). Está escrito por el antiguo jefe de la inteligencia militar estadounidense David Shedd.

El plan consiste en desmoralizar y dividir a la sociedad rusa desde dentro siguiendo el aforismo de Sun Tzu: “No es necesario destruir al enemigo; basta con privarle de la determinación de unirse a la batalla”.

Como la intoxicación occidental dentro de Rusia ha fallado hasta la fecha, Shedd propone cambiar de estrategia “temporalmente”. La propaganda occidental tiene que dejar de venderles a los rusos la democracia o el sueño americano porque son “patriotas por naturaleza”.

El intoxicador también pone otros mecanismos sobre la mesa: la necesidad de utilizar “el humor y la sátira” como arma contra el Kremlin, para lo cual es necesario personalizar los objetivos. Es algo que nunca falla y por eso los medios hablan de “la guerra de Putin”. Shedd quiere añadir otros personajes, como el Patriarca Cirilo de Moscú.

Los demás mecanismos son bastante conocidos. En un pais tan gigantesco como Rusia, la intoxicación debería fomentar el “separatismo étnico”, especialmente en Tatarstán.

En el mundo moderno hay que contar con los “influenciadores” de las redes sociales porque “cuando la información de la oposición procede de fuentes en las que los rusos confían, la perciben mejor”. El papel de esos “influenciadores” es tanto mejor en cuanto se dejan arrastrar por la propaganda dominante. Son “influenciadores” en tanto se dejan influenciar por la corriente dominante, a la que dan un toque personal.

Recientemente la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, los calificó de “colaboradores de la información”, una especie de correa de transmisión entre los mensajes nucleares elaborados por Estados Unidos y una amplia clientela de lectores y usuarios de las redes sociales.

El punto de llegada debería ser la difusión de rumores contra el Kremlin y la dirección del ejército, capaces de promover protestas y disturbios, como en cualquier otra “revolución de colores”. El mejor momento para que prospere el malestar social tiene que aprovechar las debilidades y dudas, como el reciente ataque ucraniano cerca de Jarkov.

(*) https://www.politico.com/news/magazine/2022/09/07/waging-psychological-war-against-russia-00054995

Elecciones en Italia: ¿a quién financia el Kremlin?

En tiempos del franquismo se hablaba del “oro de Moscú” para decir que los “rojos” eran agentes de un país extranjero, el peor que cabía imaginar: la URSS.

Seguimos más o menos igual porque en Moscú les debe sobrar el dinero y financian políticas como el Brexit, la independencia de Catalunya o al mismísimo Trump.

Las centrales estadounidenses de inteligencia han tomado el relevo de la propaganda franquista y desatan todo tipo de campañas. Ante las proximas elecciones italianas del 25 de septiembre ha empezado el baile intoxicador: hay que votar a los partidos que no estén financiados por el Kremlin; cualesquiera que sean.

“Antes del 25 de septiembre, los votantes italianos tienen derecho a saber si alguno de los partidos que figuran en las papeletas ha sido financiado por Putin”, exige Enrico Letta, cabecilla del Partido Democrático, uno de los típicos grupos de la izquierda domesticada.

El Departamento de Estado estadounidense acaba de publicar un estudio de su servicio de inteligencia que parece escrito por esa izquierda domesticada. Asegura que Rusia apoya a los partidos de “extrema derecha” europeos.

Los dirigentes de los tres partidos de la reacción niegan categóricamente cualquier financiación rusa y Giorgia Meloni, la dirigente de Fratelli d’Italia, apoya a Ucrania en la guerra con Rusia. Pero nada de eso importa. La campaña ya está en marcha.

Según el informe del Departamento de Estado, el Kremlin no ha escatimado gastos para “socavar la democracia en unos 20 países”. Desde 2014 ha pagado discretamente al menos 300 millones de dólares a partidos políticos y candidatos electorales.

Si repartimos 300 millones entre ocho, entre varios países y entre varios partidos, llegaremos a la conclusión de que los rusos son unos tacaños. Con esas migajas no se pueden ganar unas elecciones.

Los bots de la OTAN han inundado internet de propaganda contra Rusia

Uno de los mayores ejércitos de bots jamás descubiertos trabajaba en secreto para promover los intereses de la OTAN en la Guerra de Ucrania.

Investigadores del departamento de matemáticas la Universidad australiana de Adelaida, que estudiaron 5,2 millones de mensajes publicados en las semanas posteriores a la operación militar de Rusia en Ucrania, han publicado un estudio que revela que entre el 60 y el 80 por cien de los mensajes fueron compartidos por cuentas falsas, y que el 90 por cien de ellos eran favorables al gobierno ucraniano (*).

Twitter reconoce que el 10 por ciento de sus cuentas sus falsas, pero en el caso de Ucrania, el porcentaje es muy superior.

Las cuentas falsas, que utilizaban etiquetas como #IStandWithUkraine, #IStandWithZelenskyy y #ISupportUkraine, se utilizaron en masa para perpetuar mitos como el del “fantasma de Kiev”, un piloto inexistente que los bots pro-ucranianos pusieron durante meses como ejemplo del coraje ucraniano, antes de que los portavoces del gobierno de Zelensky reconocieran que nunca existió.

Los investigadores descubrieron que los bots se desplegaron en momentos clave de la guerra, como cuando comenzaron los combates en Mariupol y cuando Rusia se afianzó en su primera gran ciudad ucraniana.

Según la información recopilada por el Observatorio de Internet de Stanford y Graphika, una página proestadounidense dirigida a usuarios de redes sociales de Asia Central llegó a retocar una foto de la actriz puertorriqueña Valeria Menéndez para convencer al público de que había seres humanos reales detrás de la campaña de propaganda.

Un gráfico comparó la foto de una actriz puertorriqueña antes y después de ser alterada por los operadores de una red estadounidense de bots.

Queda por ver el impacto que estas redes de bots pueden haber tenido en la percepción pública de la Guerra de Ucrania.

Sin embargo, dado que los lectores están cada vez más preocupado por cuestiones más inmediatas, como la crisis energética provocada por las sanciones antirrusas o la falta de agua potable en ciudades estadounidenses como Jackson (Mississippi), las encuestas muestran que el interés por la Guerra de Ucrania se ha reducido notablemente.

(*) https://www.adelaide.edu.au/newsroom/news/list/2022/09/08/bots-manipulate-public-opinion-in-russia-ukraine-conflict

La maquinaria de propaganda estadounidense dirige la campaña mundial sobre los uigures

En mayo el gobierno regional chino de Xinjiang celebró una conferencia de prensa en la que afirmó que la NED (Fundación Nacional para la Democracia de Estados Unidos) ha sido “el principal apoyo de las fuerzas y organizaciones antichinas que pretenden separar la región de Xinjiang de China”. La NED es también la organización que está detrás de las denuncias de violaciones de los derechos humanos.

Según Liu Weidong, investigador del Instituto de Estudios Americanos de la Academia China de Ciencias Sociales, entre 2004 y 2020, la NED dio más de 8,75 millones de dólares a organizaciones separatistas de Xinjiang, convirtiéndose en el mayor donante del conocido “Congreso Mundial Uigur” y de otros grupos que buscan separar la región de Xinjiang de China.

Apodada la “segunda CIA”, la NED se ha infiltrado en varios países para animar a los ciudadanos a participar en el “activismo democrático” con el fin de servir a los intereses de la política exterior estadounidense. Dondequiera que haya “manifestaciones espontáneas” contra regímenes indeseables para Estados Unidos, la NED y sus empleados están detrás de la agitación.

Carl Gershman, que dirigió la NED desde su fundación en 1984 hasta 2021, llegó a sostener abiertamente que China necesita una revolución de colores para resolver los problemas de Xinjiang y que un cambio de régimen podría convertir al país en una república federal al gusto de Occidente.

En 2022 la NED financió nueve programas relacionados con Xinjiang con 2,5 millones de dólares. Los programas incluían “el uso de nuevos medios de comunicación para crear propaganda y la creación de una base de datos sobre los derechos humanos de los uigures”. Estos programas tenían y siguen teniendo un objetivo muy claro: fomentar una supuesta crisis de derechos humanos en China para favorecer los objetivos de Estados Unidos y Occidente.

La NED no sólo proporcionó financiación a determinadas organizaciones, sino que también entrenó y alentó a las fuerzas antichinas y a los grupos separatistas “para cooperar mejor con la estrategia estadounidense de contención de China”.

¿Qué hicieron las organizaciones separatistas con el apoyo de la NED? Liu dijo que para conseguir el reconocimiento de la NED, los separatistas de Xinjiang y el Congreso Mundial Uigur han trabajado duro para fabricar mentiras y difundir desinformación sobre Xinjiang. Esta propaganda está plagada de acusaciones exageradas que van desde “campos de concentración” hasta “genocidio” y “crímenes contra la humanidad”, utilizando el vocabulario típico de los actores occidentales.

El Congreso Mundial Uigur, fundado en Estados Unidos en 2004 con la ayuda de las fuerzas antichinas de Estados Unidos y Occidente, creó un “tribunal uigur”, en el que personas que luego se revelaron como actores pagados en apariciones en los medios de comunicación dieron falsos testimonios sobre “abusos contra los derechos humanos”, mientras los medios occidentales siguen difundiendo estas acusaciones.

Desde finales del siglo XX, Estados Unidos, que lo ha militarizado todo, siempre ha utilizado los “derechos humanos” como pretexto para interferir en los asuntos de otros países e incluso para iniciar guerras, provocando graves crisis humanitarias y flujos de refugiados en Europa y otros lugares. Para promover el proceso de “americanización”, la NED también ha estado activa en Ucrania durante mucho tiempo.

“Estados Unidos siempre acusa con arrogancia a otros países de violaciones de los derechos humanos, mientras que él mismo es el principal causante de los desastres humanitarios, el destructor del orden internacional, el violador de los derechos humanos y el perpetrador del genocidio”, dijo Xu Guixiang, portavoz del gobierno regional de Xinjiang, en una conferencia de prensa en mayo.

A pesar de las operaciones de Estados Unidos, la población de Xinjiang lleva más de cinco años disfrutando de una vida estable sin ataques terroristas respaldados por Occidente. El Congreso Mundial Uigur y otros movimientos antichinos seguramente seguirán fabricando historias sensacionalistas, al menos mientras haya dinero de ayuda occidental.

—https://markkusiira.com/2022/09/02/ei-mikaan-yllatys-amerikkalaisjarjesto-xinjiangin-propagandan-takana/

Google bombardea a los usuarios de Gmail con propaganda ilegal

Las empresas tecnológicas son el nuevo crimen organizado. Acaparan más delitos y multas que cualquier otro tipo de empresas, incluidas las farmacéuticas. Han sido sancionadas en muchos países por prácticas ilegales e incluso delictivas. Sin embargo, las multas son tan reducidas que merece la pena seguir con las mismas prácticas porque son muy rentables.

En los últimos años, casi todos los servicios de Google (Youtube, Gmail, Android) han sido objeto de sanciones en Europa. En mayo la Agencia Española de Protección de Datos le impuso la multa más alta hasta la fecha por dos infracciones muy graves por ceder datos a terceros sin legitimación y por no respetar la voluntad de los usuarios de que sus datos dejen de ser públicos.

En julio Dinamarca prohibió todos los servicios de Google en las escuelas públicas de un municipio y potencialmente para el resto del país.

En 2019 la Cnil, la Agencia francesa de Protección de Datos, le impuso una multa de 50 millones de euros por no proporcionar a los usuarios de Android información suficiente sobre el uso de sus datos personales.

Lo mismo ocurrió en 2021, cuando la Cnil multó a Google con 150 millones de euros por las “cookies” publicitarias. Ese mismo año, el servicio Android también fue denunciado ante la Cnil por el seguimiento de los internautas con fines publicitarios a través del sistema operativo, que equipa el 80 por cien del mercado de móviles.

La Autoridad Francesa de la Competencia multó a Google con 150 millones de euros por abuso de su posición dominante en el mercado de la publicidad de búsqueda, una multa confirmada en abril de este año.

La asociación de defensa de la intimidad de los internautas Noyb (None of your business, No te concierne) ha conseguido en dos ocasiones, en 2015 y de nuevo en 2020, la anulación del acuerdo entre la Unión Europea y Estados Unidos para la transferencia de datos europeos a través del Atlántico.

Ahora una nueva demanda de Noyb acusa a Google de enviar correos electrónicos con publicidad ilegal a través de su buzón de Gmail, sin obtener previamente el consentimiento de los usuarios. Esta práctica comercial se considera “spam” (correo no deseado). El spam es un correo electrónico comercial enviado sin consentimiento, y es ilegal.

“Mientras que Gmail filtra con éxito la mayoría de los mensajes de ‘spam’ externos en una carpeta separada, los anuncios no solicitados enviados por Google se envían directamente a la bandeja de entrada del usuario. Esto da la impresión de que el usuario se ha suscrito a estos correos electrónicos o servicios, cuando en realidad no se ha obtenido ningún consentimiento”, dice un comunicado de Noyb.

Una directiva europea sobre intimidad electrónica prohíbe a las empresas enviar publicidad no solicitada por vía electrónica, que es lo que ha hecho Google aprovechándose de su control sobre Gmail. Simplemente Google es publicidad comercial.

Twitter engaña a todo el mundo

Un antiguo jefe de seguridad de Twitter, Peiter Zatko, acusa a la red social de mentir a los reguladores y a los accionistas para encubrir graves problemas de seguridad de los datos y un fraude en la eliminación de las cuentas falsas.

La polémica aparece envuelta en medio del proceso judicial contra Elon Musk para obligarle a cumplir su promesa de compra de las acciones. El multimillonario acusa a Twitter de mentir sobre el número de cuentas falsas en la plataforma, y utiliza dicho argumento para justificar su marcha atrás y cancelar así la compra de la empresa.

En un documento de 84 páginas, filtrado a la prensa (*), Zatko denuncia “fallos graves y escandalosos, ignorancia deliberada y amenazas a la seguridad nacional y la democracia”. Los ejecutivos de Twitter han ocultado el número de pirateos a los reguladores y a los miembros del consejo de administración.

Twitter tiene un acuerdo de 11 años con la Comisión Federal de Comercio, un plan de seguridad. La mitad de los servidores de la empresa ejecutan programas obsoletos y vulnerables y los ejecutivos ocultan al consejo de administración el número de infracciones y la falta de protección de los datos de los usuarios, presentando en su lugar gráficos tranquilizadores.

También afirma que miles de trabajadores tienen acceso interno al programa principal de la empresa, lo que ha provocado durante años vergonzosos pirateos, como el de las cuentas de usuarios de alto perfil, como Obama, Trump y Elon Musk.

El denunciante también ataca la gestión de las cuentas falsas por parte de Twitter, que prioriza el crecimiento de su base de usuarios sobre la lucha contra el spam y los bots.

El tema de los bots está en el centro de la disputa con Musk, que acusa a Twitter de minimizar la proporción de cuentas falsas y de spam, estimada en un 5 por cien por la plataforma. La supuesta negligencia denunciada por Zatko puede dar a Musk un argumento adicional para justificar el abandono de su plan de compra de Twitter por 44.000 millones de dólares, y evitar el pago de indemnizaciones.

Zatko es un antiguo pirata informático conocido por el apodo de “Mudge”. Fue contratado a finales de 2020 por el cofundador y antiguo patrón de Twitter, Jack Dorsey, tras el pirateo de las cuentas de numerosas personalidades.

Fue despedido dos semanas después de un enfrentamiento con Parag Agrawal, el nuevo cabecilla de la plataforma. Ha denunciado a la empresa y cuenta con el apoyo de Whistleblower Aid, que ya defendió a Frances Haugen, una antigua informática de Facebook que destapó los chanchullos de la empresa de Zuckerberg el pasado otoño.

La denuncia de Zatko ha pasado a la Comisión de Bolsa y Valores, la Comisión Federal de Comercio, el Departamento de Justicia y el Comité de Inteligencia del Senado. “De ser ciertas, estas acusaciones pueden suscitar preocupación por la confidencialidad de los datos y los riesgos de seguridad para los usuarios de Twitter en todo el mundo”, dijo el senador Dick Durbin en un comunicado.

(*) https://edition.cnn.com/2022/08/23/tech/twitter-whistleblower-peiter-zatko-security/index.html

¿Crímenes de guerra del ejército ucraniano? Amnistía Internacional deshoja la margarita

Como muchas otras ONG, Amnistía Internacional está bajo la influencia occidental y, con la apariencia de proteger los derechos humanos, defiende los intereses de sus patrones, especialmente el imperialismo británico.

Los ejemplos abundan. En el caso de Siria, Amnistía Internacional repitió sistemáticamente los argumentos transmitidos por los principales medios de comunicación para justificar la agresión contra el gobierno de Damasco.

El 2 de febrero llegó la primera sorpresa: Amnistía Internacional publicó un informe en el que criticaba la situación en Palestina, que calificó de apartheid. El informe aportaba pruebas de que “las leyes, políticas y prácticas aplicadas por las autoridades israelíes han creado progresivamente un sistema de apartheid contra el pueblo palestino en su conjunto”.

El mundo se frotó los ojos. Nunca es tarde para reconocer sus errores y rectificar. Pero el informe pasó desapercibido porque los medios de comunicación se callaron como de costumbre e Israel alzó la voz al estilo de siempre. Cualquier crítica al sionismo es antisemitismo. No hay más que hablar.

La bomba estalló el 4 de agosto. Amnistía Internacional publicó un informe en el que denunciaba las tácticas del ejército ucraniano, que ponían en peligro a los civiles. Es un crimen de guerra.

En medio de las vacaciones y la ola de calor, la información tampoco llegó a los titulares de las cadenas internacionales, pero no importó. No cabe la más mínima fisura en la perorata dominante. Debieron empezar a sonar los teléfonos. Los que ponen el dinero mostraron su disgusto y la ONG se vio obligada a matizar, mostrando que es mucho menos independiente de lo que reconoce.

Diez días después, la organización se retractó y dijo que expertos independientes comprobarían el informe para entender “lo que falló”. Cuando Amnistía Internacional cuenta la verdad, aparece la posverdad.

Publicaron un segundo comunicado. “Lamentamos profundamente la angustia [sic] y la ira que ha provocado nuestro comunicado de prensa sobre las tácticas de combate del ejército ucraniano”.

Tras la reacción de los jefes, “expertos independientes” examinarán el informe que acusa al ejército ucraniano de violar el derecho humanitario. Esas prácticas sólo son típicas de los rusos.

La Secretaría Internacional de Amnistía Internacional, decía el segundo comunicado, no había respondido adecuadamente a las críticas de la “comunidad internacional”, o sea, de la Casa Blanca y el gobierno británico.

Quedamos a la espera de lo que los “expertos independientes” dictaminen sobre los crímenes de guerra cometidos por el ejército ucraniano, que estará a la altura de los epidemiólogos y sus brotes, variantes y demás.

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