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Comandos británicos han ejecutado operaciones encubiertas de alto riesgo en Ucrania

Rusia carga las tintas contra Reino Unido con plena razón. El pasado mes octubre el Ministerio de Defensa ruso ya acusó a los comandos británicos de operaciones especiales tras el ataque con drones a la base naval de Sebastopol, en Crimea.

“La preparación de este acto terrorista y el entrenamiento del personal militar del 73 centro ucraniano de operaciones marítimas especiales fueron llevados a cabo por especialistas británicos con base en Ochakov, en la región ucraniana de Mykolayev”, afirmó Moscú, mientras que Londres también fue acusada de participar activamente en el sabotaje de los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 unas semanas antes.

Los portavoces oficiales de Downing Street rechazaron las acusaciones rusas sin poner demasiado énfasis en los desmentidos. Se trata de otro caso de desinformación procedente del Kremlin. Nada nuevo.

Los comandos británicos de operaciones especiales, pertenecientes al Royal Marine Corps, que forma parte de la Royal Navy y del que también deriva el Special Boat Service, han sido desplegados en Ucrania en al menos dos ocasiones.

Esta vez no es desinformación rusa, sino una confesión del general Robert Magowan, que fue su comandante antes de ser destinado al Cuartel General de las Fuerzas Británicas en mayo de este año. Ya no intentan disimular.

“Ya hemos visto un atisbo del nuevo concepto de ‘Fuerza de Comandos’, que fructificó durante el horrible conflicto de Ucrania”, escribe el general Magowan en las páginas del Globe and Laurel, la revista oficial de los Royal Marines.

“En enero de este año, el comando 45 fue llamado, con muy poca antelación, desde Noruega”, donde se preparaba para participar en el ejercicio Cold Response 22, “para evacuar la embajada británica de Kiev a Polonia”, asegura el general. Después la unidad de Royal Marines regresó en abril para restablecer la presencia diplomática británica en la capital ucraniana, que ya no estaba amenazada por las fuerzas rusas, y para proporcionar protección.

Con sede en Arbroath, Escocia, el Comando 45 cuenta con unos 500 efectivos. Adscrito a la 3 Commando Brigade, lleva a cabo tareas operativas en todo el mundo, según confiesa la Royal Navy.

Durante estas dos fases, los comandos británicos “apoyaron otras operaciones discretas en un entorno extremadamente delicado y con un alto nivel de riesgo político y militar”, reveló el general Magowan.

Es la primera vez que el gobierno de Londres admite oficialmente que las tropas británicas han participado en misiones encubiertas en Ucrania, al menos aparte de proteger recintos diplomáticos o entrenar a soldados ucranianos.

En agosto, el Ministerio de Defensa reconoció que se había enviado personal militar británico a Ucrania “para apoyar la presencia diplomática del Reino Unido” y preparar el adiestramiento de las fuerzas ucranianas. “No tienen función de combate”, insistió. “Nos tomamos muy en serio la seguridad de nuestro personal y este despliegue se revisa constantemente”, añadió el Ministerio.

El general Magowan también reconoce que los Royal Marines “han participado intensamente en el adiestramiento de cientos de militares ucranianos durante todo el verano”.

China y Arabia saudí sellan una alianza estratégica integral

La semana pasada el presidente chino Xi Jinping encabezó una amplia delegación que durante tres días se reunió con los dirigentes saudíes en Riad. Ha sido la primera visita de Xi a un país extranjero desde la pandemia y los confinamientos.

China y Arabia saudí se han convertido en aliados estratégicos integrales. La visita ha conducido a la firma de 34 acuerdos económicos clave. Se firmaron acuerdos de inversión bilaterales por 50.000 millones de dólares.

Ambas partes también acordaron la coordinación entre el programa de desarrollo Visión 2030 de Arabia Saudí y la Ruta de la Seda de China, lanzada en 2013.

La visita se produjo con el telón de fondo de las tensas relaciones de Estados Unidos con ambos países, pero no es el resultado de un cambio repentino de política derivado de la Guerra de Ucrania.

En 2004 China y los 22 miembros de la Liga Árabe crearon el Foro de Cooperación China-Estados Árabes, lo que ha dado a China la ventaja de desarrollar una estrategia colectiva para tejer lazos comerciales, económicos y políticos con todo el mundo árabe, basados en los cinco principios tradicionales de coexistencia pacífica.

El año pasado China anunció proyectos para construir mil escuelas en Irak, una noticia de la que ningún medio informó en los países occidentales, pero que ocupó un espacio considerable en el mundo árabe.

Durante el primer semestre de este año Riad ha sido el mayor receptor de inversiones chinas dentro de la nueva Ruta de la Seda. En 2021 el volumen de negocios comerciales entre Arabia saudí y China ascendió a 80.000 millones de dólares.

Arabia Saudí ocupó el puesto 12 en la lista de países en términos de inversión en la economía china. El año pasado China compró el 17 por cien del petróleo importado por el reino. En marzo de este año Arabia saudí acordó vender su petróleo a China utilizando el yuan chino en lugar del dólar estadounidense. Esta decisión tendrá repercusiones irreversibles en el mercado financiero mundial y en la situación del dólar.

El mapa político y ecnómico mundial está cambiando de manera acelerada. En octubre Arabia saudí renovó su interés por unirse al bloque Brics, un interés expresado por primera vez el pasado mes de julio.

La nueva estrategia de guerra: a la disuasión por la ‘decapitación’

En una conferencia de prensa celebrada tras la cumbre de la Unión Económica Euroasiática en Bishkek, la capital de Kirguistán, Putin aclaró la estrategia rusa de disuasión, consecuencia de la introducción de los misiles hipersónicos en los campos de batalla.

Desde hace tiempo Estados Unidos tiene una estrategia de “decapitación” contra los sistemas de mando y control rusos y chinos, que forma parte de la doctrina del ataque preventivo o de golpear en primer lugar de manera demoledora, de tal manera que no conceda oportunidad a ninguna réplica por parte de Rusia o China.

Rusia no tiene un planteamiento parecido, aunque en la actualidad, dispone de misiles hipersónicos más eficaces que los estadounidenses, por lo que “quizá deberíamos plantearnos adoptar los avances y las ideas de nuestros socios estadounidenses a la hora de garantizar la seguridad”, dijo Putin.

“Si estamos hablando de este ataque de decapitación, entonces tal vez deberíamos pensar en seguir los logros de nuestros socios estadounidenses, sus ideas para garantizar nuestra propia seguridad”, señaló Putin. “Estamos empezando a pensar en ello, mientras que ellos llevan años hablando públicamente de ello”, añadió.

El plan estratégico ruso sería lanzar un ataque preventivo de decapitación “subnuclear”, utilizando misiles hipersónicos guiados con carga convencional. Ni Rusia ni China necesitarían recurrir a las armas nucleares. Tampoco necesitarían renunciar a su compromiso de no ser los primeros en lanzar ese tipo de bombas de destrucción masiva e indiscriminada.

Las armas hipersónicas suponen un grado más de disuasión, justo por debajo de la nuclear y con efectos parecidos. Debido a su fantástico poder de choque, los misiles hipersónicos pueden alcanzar con ojivas convencionales una capacidad destructiva sobre objetivos bien identificados, equivalentes a los de una bomba nuclear, pero sin unos daños colaterales tan grandes.

A diferencia de Estados Unidos, Rusia puede decapitar con un primer ataque sin recurrir al armamento nuclear. Puede golpear de forma selectiva y quirúrgica para destruir los centros de control y mando (militares y políticos) de las fuerzas estratégicas de Estados Unidos.

En caso de escalada, existe un nivel intermedio entre la guerra convencional de alto nivel y la guerra nuclear. Rusia podría descabezar, total o al menos parcialmente, a la dirección política y militar de Estados Unidos, conservando al mismo tiempo su arsenal nuclear intacto.

Desde 2018 el Pentágono es consciente de que los rusos y los chinos les han sacado ventaja en la técnica militar hipersónica. El almirante Richard, jefe del Mando Estratégico, declaró hace muy poco que por primera vez los rusos les superaban en factores clave del dominio estratégico.

Si este análisis es correcto, explicaría ciertos ataques llevados a cabo en Siria y Ucrania, pero no sólo los disparos de los rusos a larga distancia sino también la correspondiente respuesta de la OTAN sobre el territorio ruso. Los rusos prueban las defensas antiaéreas de la OTAN y la OTAN hace lo propio con las rusas.

Por ejemplo, el aeródromo de Dyagilevo está a más de 500 kilómetros del territorio controlado por Ucrania, mientras que el de Engels está a unos 700 kilómetros en el interior de Rusia. Ambos aeródromos fueron ampliamente fotografiados a principios de este mes por los satélites de Maxar, una empresa privada que trabaja para el Pentágono.

Este tipo de ataques de la OTAN son muy pequeños y no tienen ninguna influencia sobre el curso de la guerra. Es lo que el Pentágono llama “una provocación sigilosa”. Están probando las defensas antiaéreas rusas. Rusia es capaz de atacar en profundidad, pero ¿puede también defenderse de manera eficaz?

Europa paga el precio de la sumisión de sus dirigentes a Estados Unidos

Ya hemos explicado en otra entrada que no todos en la socialdemocracia alemana aceptan de buen grado la sumisión a la política de Estados Unidos en la Guerra de Ucrania. Uno de los disidentes más destacados es Oskar Lafontaine, que en 1999 abandonó el gobierno por su oposición a la agresión de su país en las agresiones contra Serbia y Afganistán.

La postura de Lafontaine está mucho más extendida de lo que parece, tanto en Alemania como en otros países europeos, como Francia. Sucede que la censura no permite la emergencia de este tipo de criterios políticos, como ya ocurrió durante la pandemia.

Es interesante darlos a conocer en España, donde el seguidismo respecto a Estados Unidos apenas tiene fisuras, ni siquiera entre los que alardean de un patrioterismo de opereta.

Lafontaine siempre se ha opuesto a los esfuerzos por alinear los intereses europeos con los de la OTAN, que no son otros que los de Estados Unidos. “Europa está pagando el precio de la cobardía de sus propios dirigentes”, dice en una entrevista concedida al Deutsche Wirtschafts Nachrichten (*). El motivo de la conversación es su reciente libro, que tiene un título que no deja lugar a dudas: “Amigos, es tiempo de que os vayais”, en referencia a Estados Unidos y a sus bases militares en Alemania.

El cierre de las bases estadounidenses en Alemania, asegura Lafontaine, “no ocurrirá de la noche a la mañana, pero el objetivo debe ser claro: la retirada de todas las instalaciones militares y nucleares estadounidenses de Alemania y el cierre de la base aérea de Ramstein. Hay que trabajar en ello con perseverancia y, al mismo tiempo, construir una arquitectura de seguridad europea, porque la OTAN encabezada por Estados Unidos está obsoleta, como entretanto ha reconocido con razón el presidente francés, Emmanuel Macron. Esto se debe a que la OTAN ya no es una alianza defensiva, sino una herramienta para hacer valer la pretensión estadounidense de seguir siendo la única potencia mundial”.

“¿Estados Unidos abandonará Alemania sin luchar?”, le preguntan, y responde que no, que va a ser muy duro, pero que no hay otra alternativa.

Estados Unidos es el responsable de la voladura de los oleoducto rusos. “La explosión de los dos gasoductos es una declaración de guerra a Alemania y es patético y cobarde que el gobierno federal quiera esconder el incidente bajo la alfombra. Alemania dice que sabe algo pero no puede decirlo por razones de seguridad nacional. Los gorriones llevan mucho tiempo silbando desde los tejados: Estados Unidos llevó a cabo directamente el ataque o, al menos, dio luz verde. Sin el conocimiento y el consentimiento de Washington, la destrucción de los oleoductos, que atentan contra nuestro país, paralizan nuestra economía y van en contra de nuestros intereses geoestratégicos, no habría sido posible”, afirma con claridad.

El dirigente socialdemócrata también se muestra partidario, como los rusos, de la multipolaridad. “Estamos en plena fase de transición de un orden mundial unipolar a uno multipolar”, afirma. En ese nuevo orden, Europa tiene que ocupar su sitio, junto a otros bloques, de manera independiente y sostenida por una alianza entre Alemania y Francia.

Si Europa se deja arrastrar por las guerras de Washington contra Moscú y Pekín como vasallos estadounidenses, los europeos “sólo podemos perder”, añade.

(*) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/701200/Oskar-Lafontaine-Europa-zahlt-den-Preis-fuer-die-Feigheit-der-eigenen-Staatenlenker

Japón va a duplicar sus gastos militares

Japón quiere convertirse de nuevo en una gran potencia militar. Para rearmarse ha modificado su Constitución y ha aumentado su gasto en defensa desde hace diez años sin interrupción.

El Partido Liberal Democrático, al que pertenece el actual primer ministro, Fumio Kishida, propuso duplicar el gasto militar en las elecciones legislativas de octubre del año pasado.

Sin embargo, la promesa electoral aún no se ha cumplido. El Ministerio de Defensa ha solicitado un aumento de sólo el 2 por cien de su presupuesto para el año que viene: unos 40.000 millones de euros.

Pero Kishida está empeñado en romper una regla adoptada tácitamente por toda la oligarquía japonesa en los años setenta, que establece que el gasto militar del no debe superar el límite del 1 por cien del PIB.

A principios de este mes, Kishida prometió reforzar las potencia militar de Japón, incluidas la naval. “Vamos a acelerar los debates realistas sobre lo que se necesita para defender a nuestro pueblo con todas las opciones sobre la mesa”, dijo, antes de subrayar la urgencia de la situación política internacional.

El lunes, tras una reunión con Fushida y el ministro de Finanzas, Shunichi Suzuki, el ministro de Defensa de Japón, Yasukazu Hamada, confirmó el objetivo de aumentar el gasto militar del país hasta alrededor del 2 por cien del PIB, siempre con los mismos pretextos de inseguridad y conflictividad internacionales.

“Debemos aumentar urgentemente el gasto en defensa en cinco años”, dijo. Las previsiones son las de superar los 80.000 millones de euros en 2027.

Sin embargo, Japón está endeudado hasta las cejas y necesitará recortes y aumentos de impuestos para financiar un esfuerzo de guerra sin precedentes. El gasto militar va a caer en los bolsillos de la industria estadounidense, pero -al menos en parte- también va favorecer a los grandes monopolios japoneses.

El mantra imperialista del orden internacional basado en las reglas de Estados Unidos

Cada día hay más focos de guerra en el mundo, desde Irán hasta el Cáucaso, desde Etiopía hasta Yemen, donde Estados Unidos busca sembrar el caos para desestabilizar y derrocar a los gobiernos que no se ajustan a sus propias reglas e incitar disturbios y guerras civiles.

Mientras tanto, en Ucrania la guerra continúa y marca una nueva fase después de que los ataques rusos a las infraestructuras energéticas ucranianas paralizaran el país. Las fuerzas ucranianas de la OTAN, las que creían tener la victoria en el bolsillo, están empantanadas en sus posiciones a la espera de la ofensiva invernal rusa que, según todos los indicios, será la última.

La población ucraniana es la primera víctima sacrificial de la guerra por delegación deseada y fomentada por Washington y Londres para acosar y desgastar a Rusia, pero las cosas no van según las expectativas de las élites de poder anglosajonas.

En el frente de fuerzas de Rusia, todas las formaciones de misiles han sido reequipadas con el moderno sistema Iskander-M OTRK, que no tiene equivalente en el mundo. Según el Ministerio de Defensa ruso, estos sistemas, dado su poder destructivo y su precisión, así como el hecho de que pueden llevar ojivas nucleares, son los que están marcando la diferencia sobre el terreno en la guerra con Ucrania y la OTAN.

En Ucrania ha comenzado un combate directo entre la empresa rusa Wagner y la estadounidense Mozart. En respuesta a la implicación de la empresa rusa en Ucrania, varios centenares de estos mercenarios extranjeros estadounidenses fueron enviados al territorio de Ucrania para enfrentarse a ella, siendo éste, de hecho, el primer enfrentamiento directo entre fuerzas rusas y estadounidenses en el territorio de Ucrania. Se trata de una empresa privada estadounidense que opera en una zona restringida que coincide con la zona donde se encuentra la empresa rusa. No está claro cuánto tiempo estará esta fuerza militar, pero las pruebas sugieren que estos mercenarios ya están presentes desde hace unos dos meses y son la mayor empresa extranjera que participa en la Guerra de Ucrania, además de las unidades de la OTAN disfrazadas de unidades ucranianas.

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, en su intervención en el Foro de Seguridad Internacional de Halifax (Canadá), afirmó que el resultado de la Guerra de Ucrania marcará el orden geopolítico del siglo XXI y que está en juego la estabilidad y la prosperidad de Occidente.

“El resultado del conflicto determinará el curso de la seguridad mundial para todo el siglo”, dijo Austin. “Todos nosotros en América del Norte corremos el riesgo de quedarnos atrás […] La prosperidad y la estabilidad a ambos lados del Atlántico están en riesgo”, continuó, añadiendo que la operación militar rusa en Ucrania pone en peligro “el orden internacional basado en reglas” que nos mantiene a todos seguros.

El mantra del orden internacional basado en las reglas de Estados Unidos es el que repiten sin cesar y de forma indiscriminada varios miembros del gobierno de Washington para justificar el orden unipolar dominado por ellos que, de hecho, incluye instituciones dominadas por Occidente, como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la ONU, la OMS, la UE, la OTAN y otros organismos que han regulado el orden, la diplomacia y el comercio internacionales desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

En un discurso pronunciado en septiembre, Putin comentó que ese orden, más que beneficiar al mundo, implementa un instrumento de hegemonía, utilizado por Estados Unidos para convertir a los países del resto del mundo en vasallos, con el fin de someter a todos los demás a sus intereses. “Occidente insiste en un orden basado en reglas fantasmas, pero ¿de dónde viene este orden, quién ha visto declarar estas reglas? ¿Quién los ha aprobado o acordado?”, dijo Putin.

Según el director del Consejo de Política Exterior de Defensa de Rusia, Serguei Karaganov, Rusia es una gran potencia milenaria, una civilización que no se adapta a vivir con reglas falsas e improvisadas. Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo orden mundial, en el que Occidente tendrá que vivir dentro de sus posibilidades, ha afirmado Putin en repetidas ocasiones en sus discursos, expresando su deseo de construir un nuevo orden multipolar en el que las distintas potencias deben coexistir en igualdad de condiciones y con respeto a las diferentes culturas, y en el que las disputas entre Estados deben resolverse en el marco de las normas del derecho internacional, sin la injerencia y las sórdidas maniobras de la potencia hegemónica.

Sólo entonces podrá restablecerse un sistema de estabilidad, equilibrio y paz, exactamente lo que ha faltado desde que la superpotencia hegemónica se embarcó en guerras directas o por delegación para restablecer lo que llama el “orden basado en reglas”.

Eso explica la hostilidad y el espíritu agresivo que la élite anglosajona muestra en todos los sentidos contra Rusia y sus aliados. Temen perder el antiguo privilegio de la dominación del mundo que derivan de un mal entendido sentido de excepcionalismo y supremacía sobre los pueblos. La historia definirá el fin de un imperio que se encuentra en su fase final.

Luciano Lago https://www.ideeazione.com/lordine-basato-sulle-regole-il-mantra-della-propaganda-usa/

20 de los 30 países de la OTAN han vaciado sus arsenales enviando armas a Ucrania

20 de los 30 países de la OTAN han vaciado sus arsenales enviando armas a Ucrania, ha dicho un representante de la Alianza. Se trata de los Estados pequeños, dice el New York Times. Los 10 restantes todavía pueden suministrar armas y equipos a Kiev: entre ellos Francia, Alemania, Italia y Países Bajos.

Alemania, Francia y Estados Unidos también están eligiendo las armas que van a transferir para que las armas de largo alcance no alcancen el territorio de Rusia.

Nueve meses después de iniciada la guerra, la falta de preparación fundamental de Occidente ha provocado una carrera desesperada para proporcionar a Ucrania lo que necesita, así como para reponer los suministros de la OTAN.

Con ambos bandos gastando armas y municiones a un ritmo que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial, la competencia por mantener los arsenales a pleno rendimiento se ha convertido en un frente crucial, que podría resultar demoledor para Ucrania.

Según los especialistas de la OTAN, la cantidad de artillería utilizada es asombrosa. En Afganistán las fuerzas de la OTAN podían disparar 300 piezas de artillería; Ucrania puede disparar miles de proyectiles al día y necesita desesperadamente una defensa aérea contra los drones y los misiles rusos.

“Un día en Ucrania equivale a un mes o más en Afganistán”, afirma Camilla Grand, que hasta hace poco fue secretaria general adjunta de la OTAN para inversiones en defensa.

En la Guerra de Ucrania las piezas de artillería están sometidas a un funcionamiento tan intensivo, que dejan de funcionar muy rápidamente y deben ser enviadas de vuelta a reparar a sus países de origen.

—https://www.nytimes.com /2022/11/26/world/europe/nato-weapons-shortage-ukraine.html

A Merkel no le sorprendió el ataque de Rusia a Ucrania

A Angela Merkel no le sorprendió la guerra entre Rusia y Ucrania, según declaró el jueves a Der Spiegel.

“No fue una sorpresa”, dijo Merkel al periódico. En ese momento, “los acuerdos de Minsk se erosionaron”, dice la antigua canciller, en referencia al acuerdo de alto el fuego de 2014 mediado por Alemania y Francia, que pretendía dar a las regiones del este un estatus especial dentro de Ucrania.

También dice que sus esfuerzos por crear otra plataforma de diálogo entre Rusia y la Unión Europea el año pasado no tuvieron éxito.

“Quería, junto con Emmanuel Macron, crear un formato de debate europeo independiente con Putin a través del Consejo Europeo”, dijo Merkel, explicando que se había encontrado con la oposición de otros miembros del máximo órgano de la Unión Europea.

“Ya no tenía fuerzas para hacerme valer”, señaló, aunque todo el mundo sabía que estaba a punto de dimitir. Se enfrentó al mismo problema durante su visita de despedida a Moscú, al sentir que ya no tenía capacidad para influir en Putin.

La antigua canciller dice que “deseaba un periodo más tranquilo” tras su marcha y que habría “impulsado [su iniciativa] más” si hubiera decidido encabezar su partido en las elecciones parlamentarias del año pasado y las hubiera ganado.

Merkel también admite que no se ha movido “ni un milímetro” para resolver no sólo la crisis ucraniana, sino también las tensiones entre “Transnistria y Moldavia, Georgia y Abjasia”, así como las crisis de Siria y Libia. “Era el momento de adoptar un nuevo enfoque”, dijo.

Sin embargo, Merkel defiende su oposición a admitir a Georgia y Ucrania en la OTAN, argumentando que había “ganado tiempo” para que Kiev pudiera prepararse mejor para la ofensiva rusa.

Sin embargo, Merkel se mantuvo firme en que Berlín no debería ser “la primera nación en enviar tanques de última generación” a Kiev, advirtiendo que esto sólo dañaría las relaciones de Berlín con Moscú. “Entonces, Rusia sólo se pondría más en contra de Alemania”, dijo.

La antigua canciller está siendo criticada en Alemania por haber hecho que la economía alemana dependiera demasiado del gas ruso. Merkel defiende su decisión afirmando que la compra de gas a Moscú era la mejor manera de asegurar un futuro verde y alejarse del carbón.

Los nuevos planes militares del general ruso Surovikin en Ucrania

El general ruso Serguei Surovikin está llevando a cabo una campaña militar del siglo XXI en Ucrania utilizando los métodos más modernos. Por ejemplo, Surovikin es partidario del “enfoque indirecto” del teórico militar británico Basil Henry Liddell Harth. La “acción indirecta” tiene como objetivo privar a las fuerzas enemigas de los recursos que necesitan para continuar la guerra, desestabilizándolas.

Como resultado, los militares rusos han abandonado temporalmente las operaciones ofensivas a gran escala contra las posiciones de las fuerzas armadas ucranianas. Desde el 10 de noviembre Surovikin se ha centrado en destruir las infraestructuras críticas del régimen de Kiev mediante ataques masivos contra diversas instalaciones energéticas. Las acciones también están afectando al estado físico y moral del enemigo, y el efecto se intensificará a medida que se enfríe el tiempo. Así que no esperen que los ataques de misiles rusos se detengan. La infraestructura crítica de Ucrania ha quedado tan debilitada que cada vez que los rusos realizan otro ataque aéreo, el sistema nacional ucraniano se derrumba. Lo más importante ahora es que el cambio en Ucrania está en manos del general Surovikin.

Occidente ha estado enviando al ejército ucraniano más y más armas y municiones, que han cruzado las fronteras y han llegado a la línea del frente sin obstáculos. A pesar de sus esfuerzos, Rusia todavía no ha conseguido la plena supremacía aérea sobre Ucrania y las baterías de misiles ucranianas siguen siendo una amenaza real para el poder aéreo ruso. Esto ha impedido a la aviación militar rusa llevar a cabo una serie de misiones específicas, incluida la prohibición de vuelo. En la terminología militar, una prohibición de vuelo es la prevención del despliegue/suministro de tropas y equipos de combate desde el interior hasta la línea del frente.

Sin embargo, el ejército ruso ha conseguido detectar y atacar con misiles Iskander varios centros occidentales de almacenamiento de armas y municiones en el norte y el oeste de Ucrania. En varias ocasiones, incluso atacó trenes con misiles de crucero. Sólo se detenían en las estaciones mientras se cargaban o descargaban las armas. Estos ataques fueron posibles porque las tropas ucranianas y el equipo de combate estuvieron estacionados durante horas en el mismo lugar sin una cobertura AA [prohibición de vuelo] seria.

Hoy, la situación ha cambiado. En cuanto el ejército ruso corta la electricidad en Ucrania, el transporte ferroviario se detiene y con él los trenes de armas, municiones y tropas enviados al frente. La diferencia entre antes del 10 de noviembre y hoy es que el general Sergei Surovikin puede elegir, cada día, qué trenes militares ucranianos destruir, dónde deben ser detenidos por el ejército ruso y qué misiles rusos utilizar contra ellos. Así, el ejército ruso ha impuesto una prohibión de vuelo sobre Ucrania sin tener un verdadero apoyo aéreo.

Cuando los rusos cortan la energía, los convoyes de trenes ucranianos, que transportan armamento occidental destinado al frente, quedan en campo abierto, sin ninguna defensa aérea, exactamente donde el ejército ruso se había establecido previamente. Y son atacados inmediatamente por misiles rusos, como durante el entrenamiento básico de los militares rusos en el campo de tiro de Astrakan.

La red de satélites Starlink de Elon Musk

La red de satélites Starlink de Elon Musk proporciona conexión ilimitada a internet en Ucrania. Es vital para el ejército ucraniano, ya que se utiliza para recibir información de los Awacs estadounidenses, sistemas de reconocimiento aéreo no tripulados. Sin esa información, los militares ucranianos estarían “ciegos y sordos” ante las maniobras militares rusas, las incursiones aéreas tácticas y los lanzamientos de misiles de crucero. Los especialistas militares saben que Rusia dispone de varios dispositivos de interferencia para la red de satélites Starlink.

Sin embargo, Rusia no ha tocado Starlink y no lo hará en el futuro. Porque Stalink es un arma de doble filo para el Presidente Zelensky. Moscú es capaz de ejecutar ofensivas “psyops” [operaciones sicológicas] mundiales de cuarta generación destinadas a destruir, agotar y paralizar los órganos de poder de cualquier Estado enemigo. En Ucrania, las “psyops” [operaciones sicológicas] rusas tienen como objetivo inocular a los militares, pero sobre todo a la población, una percepción predefinida que es la propia visión de Rusia, contraria a la del gobierno de Kiev.

Las redes sociales Twitter o Facebook, VK, Telegram, etc., son canales públicos de transmisión de datos en internet, nada más. Excepto que sin la red Starlink de Elon Musk que proporciona internet en Ucrania, no habría redes sociales a través de las cuales Rusia podría inducir un estado de malestar y pánico entre la población ucraniana. Tampoco puede formar grupos virtuales de descontentos para preparar acciones de protesta contra el régimen de Zelensky. La tecnología para fabricar este tipo de reuniones “espontáneas” se ha generalizado en Estados Unidos, se llama “smart mobs” y tiene como objetivo agitar la situación política interna de un país determinado.

La destrucción de las infraestructuras críticas tendrá un impacto significativo en el estado de ánimo de la población ucraniana. Se supone que las protestas callejeras estarán motivadas por el hecho de que los ucranianos ya no pueden satisfacer sus necesidades básicas (comida, luz, agua potable, calefacción, etc.). La población ucraniana ya está harta de la guerra, por lo que la resistencia interna ucraniana ganará auge rápidamente. La OTAN lleva mucho tiempo utilizando métodos “psyops” [operaciones sicológicas]. Esto se vio, por ejemplo, en 1999, cuando la OTAN bombardeó la infraestructura de Serbia para provocar manifestaciones callejeras contra Slobodan Milosevic. Con un nuevo Maidan dirigido en su contra, el régimen de Kiev no sobrevivirá hasta la primavera.

Guerra en Ucrania: vuelve la artillería

Entre las variadas cosas que se le atribuyen a Stalin está la frase de que la artillería es la “diosa de la guerra”. Desde luego que en su orden del día 225 de 19 de noviembre de 1944 habló de ella como “la principal fuerza de choque del Ejército Rojo”.

En 1946 el general Prochko también destacó que “nuestra doctrina militar ha luchado contra las teorías que pretenden minimizar el papel de la artillería en la guerra moderna […] ha sido y sigue siendo el arma más poderosa”.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo se concentró alrededor de Berlín, el mariscal Zhukov destacó una pieza de artillería cada 10 metros, es decir, más de 40.000 cañones de todos los calibres rodeando la capital alemana. A los lanzacohetes más poderosos los soviéticos los llamaban “katiushas” u “órganos de Stalin”.

Los manuales definen la artillería como “fuego indirecto” porque el tirador dispara sin mirar al objetivo. 75 años después el disparo “a ciegas” vuelve a ser una función central en la Guerra de Ucrania para ambos ejércitos, el ruso y el ucraniano, herederos de la misma escuela de guerra, tanto estratégica, como táctica y operativamente.

Más de setenta y cinco años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Ucrania vuelve a demostrar la importancia de la artillería, que no solamente ataca el campo de batalla adversario, sino su retaguardia más profunda y, desde luego, la aviación y los drones que sobrevuelan. Lo que se denomina “la geometría del campo de batalla”, es decir, sus dimensiones físicas se ha ampliado notablemente y, además de una función táctica, la artillería ha ganado un componente estratégico con los misiles de largo alcance.

Durante casi siete meses, el ejército ruso y ucraniano se han estado disparando sus cañones mutuamente y la desproporción de fuerzas no es tan grande como se ha dicho. En febrero los ucranianos contaban con unas 1.500 piezas de artillería, desde morteros hasta cañones de 152 milímetros e incluso 203 milímetros, así como 350 lanzacohetes múltiples (LMR). La gran mayoría de ellos eran de origen soviético o ruso, o fabricados en Ucrania con licencia rusa.

Mientras, el ejército ruso contaba con tres veces más piezas: unos 4.600 cañones y más de 800 lanzacohetes múltiples.

En 2014 el alcance de los disparos de la artillería ya formó parte de los Acuerdos de Minsk, cuando las piezas más pesadas tuvieron que alejarse de la línea de contacto, lo que el gobierno de Kiev jamás cumplió, bombardeando brutalmente a la población civil del Donbas durante ocho años.

El alejamiento del adversario de un determinado territorio, denominado A2AD en la jerga militar, ha tomado carta de naturaleza en la guerra moderna y, desde luego es un elemento fundamental en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia para poner fin a las hostilidades en Ucrania.

Por su parte, el ejército ucraniano exige piezas de artillería de largo alcance. Las últimas pueden alcanzar los 300 kilómetros, lo que complicará cualquier tipo de negociación, como ya explicó Lavrov en julio:

“Este proceso continúa, de forma consistente y persistente. Continuará mientras Occidente, en su rabia impotente, desesperado por agravar la situación al máximo, siga inundando Ucrania con más y más armas de largo alcance. Por ejemplo, los Himars. El ministro de Defensa, Alexey Reznikov, se jacta de haber recibido ya munición de 300 kilómetros. Esto significa que nuestros objetivos geográficos se alejarán aún más de la línea actual. No podemos permitir que la parte de Ucrania que controlará Vladimir Zelensky, o quien le sustituya, tenga armas que supongan una amenaza directa para nuestro territorio o para las repúblicas que han declarado su independencia y quieren determinar su propio futuro”.

Si Estados Unidos o los países de la OTAN entregan ese tipo de piezas no sólo obstaculizarán las negociaciones de paz sino que serán el detonante para que el ejército ruso haga retroceder el frente hasta donde sea necesario para garantizar su seguridad. Es una ingenuidad suponer que los rusos no van a tener en cuenta la experiencia de los Acuerdos de Minsk.

La crisis de los misiles de 1962 demostró que en la guerra moderna no sólo está en juego el alcance de los misiles, sino el tiempo de reacción de las baterías antiaéreas del adversario para detectarlos y derribarlos. Lo mismo que entonces, Rusia no puede admitir que ningún país instale piezas de artillería justo al borde de sus fronteras.

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