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20 de los 30 países de la OTAN han vaciado sus arsenales enviando armas a Ucrania

20 de los 30 países de la OTAN han vaciado sus arsenales enviando armas a Ucrania, ha dicho un representante de la Alianza. Se trata de los Estados pequeños, dice el New York Times. Los 10 restantes todavía pueden suministrar armas y equipos a Kiev: entre ellos Francia, Alemania, Italia y Países Bajos.

Alemania, Francia y Estados Unidos también están eligiendo las armas que van a transferir para que las armas de largo alcance no alcancen el territorio de Rusia.

Nueve meses después de iniciada la guerra, la falta de preparación fundamental de Occidente ha provocado una carrera desesperada para proporcionar a Ucrania lo que necesita, así como para reponer los suministros de la OTAN.

Con ambos bandos gastando armas y municiones a un ritmo que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial, la competencia por mantener los arsenales a pleno rendimiento se ha convertido en un frente crucial, que podría resultar demoledor para Ucrania.

Según los especialistas de la OTAN, la cantidad de artillería utilizada es asombrosa. En Afganistán las fuerzas de la OTAN podían disparar 300 piezas de artillería; Ucrania puede disparar miles de proyectiles al día y necesita desesperadamente una defensa aérea contra los drones y los misiles rusos.

“Un día en Ucrania equivale a un mes o más en Afganistán”, afirma Camilla Grand, que hasta hace poco fue secretaria general adjunta de la OTAN para inversiones en defensa.

En la Guerra de Ucrania las piezas de artillería están sometidas a un funcionamiento tan intensivo, que dejan de funcionar muy rápidamente y deben ser enviadas de vuelta a reparar a sus países de origen.

—https://www.nytimes.com /2022/11/26/world/europe/nato-weapons-shortage-ukraine.html

A Merkel no le sorprendió el ataque de Rusia a Ucrania

A Angela Merkel no le sorprendió la guerra entre Rusia y Ucrania, según declaró el jueves a Der Spiegel.

“No fue una sorpresa”, dijo Merkel al periódico. En ese momento, “los acuerdos de Minsk se erosionaron”, dice la antigua canciller, en referencia al acuerdo de alto el fuego de 2014 mediado por Alemania y Francia, que pretendía dar a las regiones del este un estatus especial dentro de Ucrania.

También dice que sus esfuerzos por crear otra plataforma de diálogo entre Rusia y la Unión Europea el año pasado no tuvieron éxito.

“Quería, junto con Emmanuel Macron, crear un formato de debate europeo independiente con Putin a través del Consejo Europeo”, dijo Merkel, explicando que se había encontrado con la oposición de otros miembros del máximo órgano de la Unión Europea.

“Ya no tenía fuerzas para hacerme valer”, señaló, aunque todo el mundo sabía que estaba a punto de dimitir. Se enfrentó al mismo problema durante su visita de despedida a Moscú, al sentir que ya no tenía capacidad para influir en Putin.

La antigua canciller dice que “deseaba un periodo más tranquilo” tras su marcha y que habría “impulsado [su iniciativa] más” si hubiera decidido encabezar su partido en las elecciones parlamentarias del año pasado y las hubiera ganado.

Merkel también admite que no se ha movido “ni un milímetro” para resolver no sólo la crisis ucraniana, sino también las tensiones entre “Transnistria y Moldavia, Georgia y Abjasia”, así como las crisis de Siria y Libia. “Era el momento de adoptar un nuevo enfoque”, dijo.

Sin embargo, Merkel defiende su oposición a admitir a Georgia y Ucrania en la OTAN, argumentando que había “ganado tiempo” para que Kiev pudiera prepararse mejor para la ofensiva rusa.

Sin embargo, Merkel se mantuvo firme en que Berlín no debería ser “la primera nación en enviar tanques de última generación” a Kiev, advirtiendo que esto sólo dañaría las relaciones de Berlín con Moscú. “Entonces, Rusia sólo se pondría más en contra de Alemania”, dijo.

La antigua canciller está siendo criticada en Alemania por haber hecho que la economía alemana dependiera demasiado del gas ruso. Merkel defiende su decisión afirmando que la compra de gas a Moscú era la mejor manera de asegurar un futuro verde y alejarse del carbón.

Los nuevos planes militares del general ruso Surovikin en Ucrania

El general ruso Serguei Surovikin está llevando a cabo una campaña militar del siglo XXI en Ucrania utilizando los métodos más modernos. Por ejemplo, Surovikin es partidario del “enfoque indirecto” del teórico militar británico Basil Henry Liddell Harth. La “acción indirecta” tiene como objetivo privar a las fuerzas enemigas de los recursos que necesitan para continuar la guerra, desestabilizándolas.

Como resultado, los militares rusos han abandonado temporalmente las operaciones ofensivas a gran escala contra las posiciones de las fuerzas armadas ucranianas. Desde el 10 de noviembre Surovikin se ha centrado en destruir las infraestructuras críticas del régimen de Kiev mediante ataques masivos contra diversas instalaciones energéticas. Las acciones también están afectando al estado físico y moral del enemigo, y el efecto se intensificará a medida que se enfríe el tiempo. Así que no esperen que los ataques de misiles rusos se detengan. La infraestructura crítica de Ucrania ha quedado tan debilitada que cada vez que los rusos realizan otro ataque aéreo, el sistema nacional ucraniano se derrumba. Lo más importante ahora es que el cambio en Ucrania está en manos del general Surovikin.

Occidente ha estado enviando al ejército ucraniano más y más armas y municiones, que han cruzado las fronteras y han llegado a la línea del frente sin obstáculos. A pesar de sus esfuerzos, Rusia todavía no ha conseguido la plena supremacía aérea sobre Ucrania y las baterías de misiles ucranianas siguen siendo una amenaza real para el poder aéreo ruso. Esto ha impedido a la aviación militar rusa llevar a cabo una serie de misiones específicas, incluida la prohibición de vuelo. En la terminología militar, una prohibición de vuelo es la prevención del despliegue/suministro de tropas y equipos de combate desde el interior hasta la línea del frente.

Sin embargo, el ejército ruso ha conseguido detectar y atacar con misiles Iskander varios centros occidentales de almacenamiento de armas y municiones en el norte y el oeste de Ucrania. En varias ocasiones, incluso atacó trenes con misiles de crucero. Sólo se detenían en las estaciones mientras se cargaban o descargaban las armas. Estos ataques fueron posibles porque las tropas ucranianas y el equipo de combate estuvieron estacionados durante horas en el mismo lugar sin una cobertura AA [prohibición de vuelo] seria.

Hoy, la situación ha cambiado. En cuanto el ejército ruso corta la electricidad en Ucrania, el transporte ferroviario se detiene y con él los trenes de armas, municiones y tropas enviados al frente. La diferencia entre antes del 10 de noviembre y hoy es que el general Sergei Surovikin puede elegir, cada día, qué trenes militares ucranianos destruir, dónde deben ser detenidos por el ejército ruso y qué misiles rusos utilizar contra ellos. Así, el ejército ruso ha impuesto una prohibión de vuelo sobre Ucrania sin tener un verdadero apoyo aéreo.

Cuando los rusos cortan la energía, los convoyes de trenes ucranianos, que transportan armamento occidental destinado al frente, quedan en campo abierto, sin ninguna defensa aérea, exactamente donde el ejército ruso se había establecido previamente. Y son atacados inmediatamente por misiles rusos, como durante el entrenamiento básico de los militares rusos en el campo de tiro de Astrakan.

La red de satélites Starlink de Elon Musk

La red de satélites Starlink de Elon Musk proporciona conexión ilimitada a internet en Ucrania. Es vital para el ejército ucraniano, ya que se utiliza para recibir información de los Awacs estadounidenses, sistemas de reconocimiento aéreo no tripulados. Sin esa información, los militares ucranianos estarían “ciegos y sordos” ante las maniobras militares rusas, las incursiones aéreas tácticas y los lanzamientos de misiles de crucero. Los especialistas militares saben que Rusia dispone de varios dispositivos de interferencia para la red de satélites Starlink.

Sin embargo, Rusia no ha tocado Starlink y no lo hará en el futuro. Porque Stalink es un arma de doble filo para el Presidente Zelensky. Moscú es capaz de ejecutar ofensivas “psyops” [operaciones sicológicas] mundiales de cuarta generación destinadas a destruir, agotar y paralizar los órganos de poder de cualquier Estado enemigo. En Ucrania, las “psyops” [operaciones sicológicas] rusas tienen como objetivo inocular a los militares, pero sobre todo a la población, una percepción predefinida que es la propia visión de Rusia, contraria a la del gobierno de Kiev.

Las redes sociales Twitter o Facebook, VK, Telegram, etc., son canales públicos de transmisión de datos en internet, nada más. Excepto que sin la red Starlink de Elon Musk que proporciona internet en Ucrania, no habría redes sociales a través de las cuales Rusia podría inducir un estado de malestar y pánico entre la población ucraniana. Tampoco puede formar grupos virtuales de descontentos para preparar acciones de protesta contra el régimen de Zelensky. La tecnología para fabricar este tipo de reuniones “espontáneas” se ha generalizado en Estados Unidos, se llama “smart mobs” y tiene como objetivo agitar la situación política interna de un país determinado.

La destrucción de las infraestructuras críticas tendrá un impacto significativo en el estado de ánimo de la población ucraniana. Se supone que las protestas callejeras estarán motivadas por el hecho de que los ucranianos ya no pueden satisfacer sus necesidades básicas (comida, luz, agua potable, calefacción, etc.). La población ucraniana ya está harta de la guerra, por lo que la resistencia interna ucraniana ganará auge rápidamente. La OTAN lleva mucho tiempo utilizando métodos “psyops” [operaciones sicológicas]. Esto se vio, por ejemplo, en 1999, cuando la OTAN bombardeó la infraestructura de Serbia para provocar manifestaciones callejeras contra Slobodan Milosevic. Con un nuevo Maidan dirigido en su contra, el régimen de Kiev no sobrevivirá hasta la primavera.

Guerra en Ucrania: vuelve la artillería

Entre las variadas cosas que se le atribuyen a Stalin está la frase de que la artillería es la “diosa de la guerra”. Desde luego que en su orden del día 225 de 19 de noviembre de 1944 habló de ella como “la principal fuerza de choque del Ejército Rojo”.

En 1946 el general Prochko también destacó que “nuestra doctrina militar ha luchado contra las teorías que pretenden minimizar el papel de la artillería en la guerra moderna […] ha sido y sigue siendo el arma más poderosa”.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo se concentró alrededor de Berlín, el mariscal Zhukov destacó una pieza de artillería cada 10 metros, es decir, más de 40.000 cañones de todos los calibres rodeando la capital alemana. A los lanzacohetes más poderosos los soviéticos los llamaban “katiushas” u “órganos de Stalin”.

Los manuales definen la artillería como “fuego indirecto” porque el tirador dispara sin mirar al objetivo. 75 años después el disparo “a ciegas” vuelve a ser una función central en la Guerra de Ucrania para ambos ejércitos, el ruso y el ucraniano, herederos de la misma escuela de guerra, tanto estratégica, como táctica y operativamente.

Más de setenta y cinco años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Ucrania vuelve a demostrar la importancia de la artillería, que no solamente ataca el campo de batalla adversario, sino su retaguardia más profunda y, desde luego, la aviación y los drones que sobrevuelan. Lo que se denomina “la geometría del campo de batalla”, es decir, sus dimensiones físicas se ha ampliado notablemente y, además de una función táctica, la artillería ha ganado un componente estratégico con los misiles de largo alcance.

Durante casi siete meses, el ejército ruso y ucraniano se han estado disparando sus cañones mutuamente y la desproporción de fuerzas no es tan grande como se ha dicho. En febrero los ucranianos contaban con unas 1.500 piezas de artillería, desde morteros hasta cañones de 152 milímetros e incluso 203 milímetros, así como 350 lanzacohetes múltiples (LMR). La gran mayoría de ellos eran de origen soviético o ruso, o fabricados en Ucrania con licencia rusa.

Mientras, el ejército ruso contaba con tres veces más piezas: unos 4.600 cañones y más de 800 lanzacohetes múltiples.

En 2014 el alcance de los disparos de la artillería ya formó parte de los Acuerdos de Minsk, cuando las piezas más pesadas tuvieron que alejarse de la línea de contacto, lo que el gobierno de Kiev jamás cumplió, bombardeando brutalmente a la población civil del Donbas durante ocho años.

El alejamiento del adversario de un determinado territorio, denominado A2AD en la jerga militar, ha tomado carta de naturaleza en la guerra moderna y, desde luego es un elemento fundamental en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia para poner fin a las hostilidades en Ucrania.

Por su parte, el ejército ucraniano exige piezas de artillería de largo alcance. Las últimas pueden alcanzar los 300 kilómetros, lo que complicará cualquier tipo de negociación, como ya explicó Lavrov en julio:

“Este proceso continúa, de forma consistente y persistente. Continuará mientras Occidente, en su rabia impotente, desesperado por agravar la situación al máximo, siga inundando Ucrania con más y más armas de largo alcance. Por ejemplo, los Himars. El ministro de Defensa, Alexey Reznikov, se jacta de haber recibido ya munición de 300 kilómetros. Esto significa que nuestros objetivos geográficos se alejarán aún más de la línea actual. No podemos permitir que la parte de Ucrania que controlará Vladimir Zelensky, o quien le sustituya, tenga armas que supongan una amenaza directa para nuestro territorio o para las repúblicas que han declarado su independencia y quieren determinar su propio futuro”.

Si Estados Unidos o los países de la OTAN entregan ese tipo de piezas no sólo obstaculizarán las negociaciones de paz sino que serán el detonante para que el ejército ruso haga retroceder el frente hasta donde sea necesario para garantizar su seguridad. Es una ingenuidad suponer que los rusos no van a tener en cuenta la experiencia de los Acuerdos de Minsk.

La crisis de los misiles de 1962 demostró que en la guerra moderna no sólo está en juego el alcance de los misiles, sino el tiempo de reacción de las baterías antiaéreas del adversario para detectarlos y derribarlos. Lo mismo que entonces, Rusia no puede admitir que ningún país instale piezas de artillería justo al borde de sus fronteras.

Rusia está desarrollando una estrategia a largo plazo en Ucrania

El general Lloyd Austin, Secretario de Defensa, es un burócrata obediente y un esclavo sumiso que nunca se había atrevido a levantar la voz, hasta este fin de semana en Halifax, Canadá, donde pronunció un discurso interesante en el que hizo una clara apología del ejército ruso.

“Los rusos tienen un ejército poderoso y sistemas de armas impresionantes”, dijo. Añadió que la Guerra de Ucrania está definiendo los contornos del siglo XXI, una declaración que sigue a la del Secretario General de la OTAN, Stoltenberg, afirmando que una derrota de Ucrania sería una derrota de la OTAN.

Los imperialistas saben que si los rusos logran sus objetivos en Ucrania, sellarán operativamente el declive de las potencias occidentales.

El 19 de octubre, durante su comparecencia en el Senado francés sobre el proyecto de ley de presupuestos para el año que viene, el general Thierry Burkhard, Jefe del Estado Mayor del ejército, comentó que en Ucrania Rusia está desarrollando una estrategia a largo plazo.

“Los rusos están pensando en la continuación de las operaciones más allá del invierno”, dijo. El tiempo juega en contra de los imperialistas. Será un “periodo difícil para la cohesión del campo occidental, porque las palancas de la energía serán utilizadas al máximo por Rusia”, explicó el general francés.

“No debemos desanimarnos”, concluyó.

Por cierto, Jerson ha sido un regalo envenenado de Surovikin al ejército ucraniano, que está maniobrando bajo el constante fuego de la artillería rusa desde el otro lado del Dnieper. Los ucranianos no pueden abastecer a la ciudad de energía, agua ni alimentos. Después de hacer las fotos de rigor, con falsos vecinos que hablan un inglés impecable, el gobierno de Kiev ha pedido a los pocos habitantes que quedan que abandonen la ciudad.

El presupuesto del Pentágono superará el billón de dólares dentro de 5 años

En el mundo las guerras no estallan por generación espontánea sino porque la mano de Estados Unidos aparece por algún lado. Si no hay guerras, hay un peligro de que las haya y, en última instancia, el Pentágono las provoca. En cualquier otro caso la maquinaria industrial de Estados Unidos dejaría de funcionar. Es un país que vive por y para la guerra.

Siempre hubo conjeturas sobre el momento en el que el presupuesto del Pentágono iba a superar el billón de dólares. Cada año está más cerca, pero antes pocos calculaban que llegaría en una fecha tan cercana como 2027.

El Pentágono encadena una guerra tras otra para que el dinero no deje nunca de caer en los bolsillos del complejo militar-industrial, de grandes empresas como Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman y General Dynamics.

El engranaje se complica mucho en esos breves instantes en los que no hay una gran guerra, por lo que dos senadores, Jack Reed y Jim Inhofe han presentado una enmienda para llenar los arsenales de armas, tanto en tiempos de guerra, como en los intervalos de tranquilidad relativa.

Aunque ya se han asignado más de 20.000 millones de dólares para el envío de armas a Ucrania, los contratos firmados no superan los 2.700 millones. Los traficantes de armas temen que la guerra termine antes de gastar el dinero presupuestado para ella. De momento los rumores de negociaciones ya han tumbado las acciones de los traficantes en Wall Street.

La enmienda de Reed e Inhofe ha conseguido enderezar la cotización bursátil sobre la base de considerar que la guerra es como la nueva normalidad. Siempre tiene que haber una guerra, pero si hay varias al mismo tiempo, mejor. Además, como Estados Unidos siempre está en medio de ellas, el Pentágono debe estar preparado y comprar cada vez más armas… por si acaso.

Una vez aprobados los presupuestos militares, las guerras sólo consumen una parte, y no es fácil averiguar el destino del resto. Las guerras de Afganistán e Irak sólo consumieron la mitad del dinero entregado al Pentágono.

Por lo demás, si se computan los gastos militares camuflados en otros organismos públicos, como el Departamentos de Energía, encargado de las armas nucleares, el presupuesto militar ya ha superado con creces el billón de dólares.

En consecuencia, dos terceras partes del dinero público de Estados Unidos pasa por los bolsillos de los militares, que necesitan guerras exactamente igual que los famacéuticos necesitan enfermedades.

Pero como nada es suficiente, Estados Unidos lleva tiempo presionando a los países europeos para que aumenten sus gastos militares, porque ese dinero también va a parar a los bolsillos del complejo militar-industrial, que son empresas estadounidenses.

Es el caso del gobierno español de coalición, siempre obediente a cualquier insinuación procedente de Washington. Este año el presupuesto militar asciende a 11.189 millones de euros, un 7,8 por ciento más que el año pasado. Sin embargo, la OTAN sabe que esa cifra es mucho mayor: 13.203 millones. En plena época de recortes públicos, los militares no pasan estrecheces.

El ejército ruso no tiene prisa

Desde el principio, la Guerra de Ucrania ha sido lo que el ejército ruso ha querido que sea, porque es él quien tiene la iniciativa, que no ha perdido en ningún momento. El problema es determinar los objetivos reales que persigue con la guerra, más allá de las invocaciones formales de “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Aunque, según dicen, en toda guerra la primera víctima es la verdad, en el caso de Rusia no es así porque no hay suficiente información sobre la estrategia del cuartel general, sobre todo si la comparamos con la verborrea cotidiana de la OTAN y su lacayo Zelensky. Rusia no es un país de mentiras sino de secretos. Los oficiales rusos no convocan ruedas de prensa.

En cambio los medios de comunicación imitan a los occidentales y llevan a sus propios “expertos”, que saben divagar tanto o más que los occidentales. Ahora bien, a diferencia de su contraparte, sus comentarios -certeros o equivocados- están influidos por la política interna, más que por la internacional.

A diferencia de la basura occidental, en las cadenas de televisión rusas hay largos debates y críticas a la dirección de la guerra, mucho más ruidosos que las tediosas apostillas de los tertulianos españoles, por poner un ejemplo. En consecuencia, también hay más información e información más interesante, si bien la mayor parte de ella también es puramente especulativa.

Otra diferencia es que el ejército ruso no tiene ninguna prisa, como ha demostrado sobradamente desde el inicio de la guerra, que no es lo que esperaban los “expertos” de la OTAN. No ha habido una “guerra relámpago”, como en 1941, ni una “Tormenta del Desierto”, como en Irak, porque el tiempo juega a favor de Rusia, que está dejando que la OTAN y sus lacayos ucranianos se cuezan lentamente en su propio jugo.

Fuera de Occidente no existe el “shock and awe” (golpe e intimidación) de nuestras sociedades, amantes del vértigo y el café instantáneo. La doctrina militar “shock and awe” es consecuencia de la hegemonía imperialista de Estados Unidos, basada en el despliegue de una fuerza abrumadora, como los brutales bombardeos masivos, por ejemplo. No tiene nada que ver con la estrategia de desgaste que el ejército ruso ha puesto en práctica en Ucrania.

Los matones y los macarras no necesitan teorías militares sofisticadas. La inteligencia no es lo suyo. Les basta con ejercitar los músculos que entrenan cada día en el gimnasio. Lo mismo le ocurre a Estados Unidos, cuyo presupuesto militar es superior a la suma de los 8 países que le siguen. Les convence de que no hay rival que pueda desafiar su hegemonía con ninguna argucia militar.

Por eso no se explican cómo es posible que tuvieran que huir corriendo de Vietnam o Afganistán. Las academias militares están para glosar las victorias, nunca las derrotas. A lo máximo la explicación es la misma que la de la “Armada Invencible”, que fue vencida a causa del mal tiempo. Ahora que en Kiev comienza a nevar, los “expertos” recurren al mismo argumento que Goebbels: los nazis fueron derrotados en la URSS por culpa del frío, la nieve y el barro.

Sus neuronas no dan para más.

El ejército ucraniano ha reclutado a tres tipos distintos de mercenarios extranjeros

Los mercenarios que luchan en las filas del ejército ucraniano pertenecen a tres categorías muy diferentes entre sí y desempeñan papeles distintos, escribe la revista Military Watch, que ofrece un examen de la tropa extranjera más conocida de Ucrania: la Legión Georgiana (1).

El 25 de febrero Zelensky instó a los ciudadanos de los países europeos a acudir a luchar contra Rusia. La Unión Europea y Estados Unidos apoyaron el llamamiento, a pesar de la prohibición del Convenio Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios.

Desde el estallido de las hostilidades, la participación de mercenarios extranjeros de los países occidentales en el ejército ucraniano ha sido ampliamente difundida a nivel internacional, afirma la revista Military Watch. Las evaluaciones de su número, funciones y eficacia varían mucho.

El primer grupo incluye a la “red invisible” de la CIA: profesionales de ejércitos y centrales de inteligencia extranjeras. Estos mercenarios reciben sueldos de los gobiernos occidentales y son enviados a Ucrania “por encargo”.

El segundo grupo está formado por mercenarios, principalmente de los Estados de Europa del este, especialmente de Polonia. Son enviados al frente y sufren grandes pérdidas.

Mamuka Mamulashvili

El tercer grupo está formado por mercenarios del mundo occidental, incluidos soldados retirados de la OTAN con experiencia en combate. A pesar de su nombre, de la Legión Georgiana forman parte militares británicos y otras tropas de países occidentales y que está bajo el mando de Mamuka Mamulashvili, comandante de la unidad.

Decenas de antiguos militares británicos viajaron a Ucrania tras el llamamiento de Zelensky. Muchos de ellos se dirigieron a los campos de entrenamiento creados por Mamulashvili. El diario británico Daily Mail entrevistó a un antiguo soldado británico que se unió al campo de entrenamiento de la Legión Georgiana. Dijo que los instructores del campo tienen “buena gente aquí, ex fuerzas especiales británicas y estadounidenses”. Por su parte, Mamulashvili declaró: “Tengo tres bases en toda Ucrania donde entreno a combatientes extranjeros y los que quieren venir son invitados a darse a conocer en la frontera” (2).

Inmediatamente después del inicio de las hostilidades, algunos franceses también se apuntaron para ir a la guerra en Ucrania y la embajada ucraniana en París organizó el traslado de los voluntarios para acceder a las zonas de combate.

El sitio web de veteranos estadounidenses Military informó de que “en 2016, la Legión Georgiana de Mamulashvili fue el primer batallón de combatientes extranjeros que se incorporó a las Fuerzas Armadas de Ucrania”. El mismo sitio afirma que “la mayoría de los miembros de la Legión Georgiana son de Georgia, pero al menos una cuarta parte de los Lobos Ucranianos, como se autodenominan, proceden de otros países como Estados Unidos, Reino Unido e Israel”. Mamulachvili y los soldados de su batallón recibieron un reconocimiento especial de Zelenskyy, citando su hermandad, valentía y habilidad en el campo de batalla (3).

El ayuntamiento de Zaporiya ha informado de que el ejército ucraniano ha reunido a mercenarios de 40 países de la región. La gran mayoría son polacos, pero también hay ciudadanos de Japón, Australia, Canadá, Francia y países de habla hispana.

(1) https://militarywatchmagazine.com/article/georgian-legion-examine-militia-ukraine
(2) https://www.dailymail.co.uk/news/article-10585449/Ex-British-soldier-went-Ukraine-fight-against-Russia-issues-warning-other.html
(3) https://www.military.com/daily-news/2022/08/24/wolves-leading-pack-inside-key-foreign-unit-fighting-protect-ukraine.html

Terrorismo y guerra biológica en el laboratorio ucraniano

En los últimos días trascendió la denuncia del Ministerio de Defensa ruso de que Ucrania se encontraría preparando desde bombas nucleares a una “bomba sucia”, un explosivo convencional enriquecido con material radiactivo que se disemina al estallar, de manera similar a las armas químicas.

Para Rusia no se trataría del arma más peligrosa que podría ser utilizada por la OTAN en el contexto del actual conflicto en Ucrania. Una de las principales preocupaciones expresadas por el gobierno de Vladimir Putin se centra en un programa de investigación financiado por los Estados Unidos por el que desarrollan insectos portadores de virus modificados para luego ser liberados, ayudando así a combatir amenazas a los cultivos.

El programa “Insect Allies” tiene como finalidad utilizar insectos como pulgones o moscas blancas para infectar cultivos con distintos virus modificados bajo la tecnología CRISPR, un sistema de edición de secuencias de ADN de última generación.

El objetivo original sería así brindar una mayor resistencia a los cultivos frente a plagas y ataques biológicos, asegurando el suministro alimenticio de Estados Unidos en caso de que se produjeran desastres naturales como sequías e inundaciones, pero también como resultado de un conflicto de amplias proporciones o de acciones terroristas de alto impacto.

Sin buscar llamar la atención, el programa fue creado en 2016 con un financiamiento inicial de 45 millones de dólares desde el Pentágono, específicamente, desde la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (Darpa, por su sigla en inglés), ubicada en la ciudad de Arlington, Virginia.

Al frente del programa se encuentra el biólogo y entomólogo Blake Bextine, quien se unió a Darpa como gerente de programa en marzo de 2016 y fue designado para desempeñarse como subdirector interino de la oficina de Tecnologías Biológicas en julio de 2020. En tanto que la investigación específica la llevan a cabo grupos del Instituto Boyce Thompson de Nueva York, la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad Estatal de Pensilvania y la Universidad de Texas.

La iniciativa recibió sus primeras críticas en octubre de 2018, cuando un grupo de científicos y abogados independientes -pertenecientes a distintas universidades de primera línea- publicó un artículo en la prestigiosa revista Science, en el que resaltaban sus temores frente a la controversial investigación: se rechazó lo que fue percibido como un esfuerzo por desarrollar agentes biológicos para fines hostiles.

La evaluación de los expertos insistió en que “Insect Allied” no distaba mucho del diseño de armas biológicas prohibidas conforme al derecho internacional desde 1975, que podrían llenar de plagas y destruir hectáreas de cultivos. Una vez que alcanzó estado público y comenzó a divulgarse a nivel de comunidades científicas y entre instancias gubernamentales, no pasó mucho tiempo antes de que en Europa y Rusia expresaran preocupaciones frente a la naturaleza del programa, en el que una situación de descontrol podría derivar en una catástrofe sanitaria o ambiental.

Desde el gobierno de Estados Unidos se respondió que cualquier acusación era absurda o que formaba parte de la recurrente “campaña de desinformación rusa”.

Al calor del conflicto en Ucrania, hubo una nueva denuncia por parte del Estado mayor ruso a propósito de la utilización de insectos como armas biológicas, desarrollados en biolaboratorios existentes en ese país. La acusación se produjo en el marco de la Convención sobre la Prohibición de Armas Biológicas y Toxínicas (BTWC, por su sigla en inglés) que tuvo lugar en Ginebra el pasado 9 de septiembre.

Según la denuncia efectuada por el Ministerio de Defensa de Rusia, la Agencia de Patentes y Marcas estadounidense emitió el documento No. 8.967.029 correspondiente a un vehículo aéreo no tripulado (presuntamente un dron) para la propagación de insectos infectados con cargas virales. Con la ayuda de este dispositivo, las tropas enemigas pueden ser destruidas o inhabilitadas sin riesgo para el personal militar estadounidense.

Según Moscú, en el marco del acuerdo de cooperación entre Washington y Kiev, existirían más de 50 laboratorios biológicos en Ucrania controlados por el Pentágono, ubicados muy cerca de las fronteras de la Federación Rusa. En tanto que, según la Cancillería china, Estados Unidos controla 336 biolaboratorios en 30 países.

La actividad bioterrorista tendría ya más de una década de vida. Siempre según el Gobierno de Rusia, desde 2010 los territorios rusos fronterizos con Ucrania han registrado un aumento en la incidencia de enfermedades e infecciones causadas por bacterias y virus que utilizan a animales e insectos como vectores, como la brucelosis, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, la fiebre del Nilo Occidental y la peste porcina africana.

La sesión de la BTWC en Ginebra terminó sin ninguna resolución y con la delegación estadounidense sólo aceptando el patentamiento del “vehículo aéreo no tripulado”, aunque ello no signifique que pueda ser utilizado para otros fines que no sean los estrictamente científicos. Pese a las negativas oficiales, la amenaza sigue en pie. Iniciativas como “Insect Allied” podrían provocar un cambio en las condiciones de la guerra en Ucrania. Y de hecho, en las condiciones de cualquier guerra en el futuro.

Daniel Kersffeld https://www.msn.com/es-ar/noticias/mundo/c2-bfhacia-la-guerra-bacteriol-c3-b3gica-en-ucrania/ar-AA142UIa

Estados Unidos y Rusia negocian en Turquía en medio de un atentado terrorista

Dos delegaciones de Estados Unidos y Rusia negocian en Ankara el futuro de Ucrania, según informó ayer el diario ruso Kommersant (1).

La rusa está encabezada por el Director del Servicio de Inteligencia Exterior, Serguei Naryshkin, que aparece en la foto de portada. El secretario de prensa del presidente ruso, Dmitry Peskov, dijo que no podía confirmar ni desmentir la información sobre las conversaciones de Ankara, por lo que la información es cierta.

Rusia exige la retirada de la OTAN a sus posiciones de 1997, que las cuatro regiones de Ucrania que elebraron referéndums pasen a formar parte de Rusia y una garantía de que Ucrania nunca entrará en la OTAN.

Ambas delegaciones se reunieron en Ginebra fue el 10 de enero para mantener conversaciones sobre las garantías de seguridad exigidas por Rusia. La falta de resultados de las mismas condujo al estallido de las hostilidades en Ucrania.

Por su parte, la Casa Blanca confirmó que el director de la CIA, William J.Burns, se reunió con Narychkin en Ankara, pero miente sobre el contenido de las conversaciones. Asegura que Burns no habló con Narychkin sobre Ucrania, sino que viajó hasta Ankara para advertir a Rusia contra el uso de armas nucleares (2).

El Consejo de Seguridad Nacional dijo que la reunión de Burns en Ankara no tenía en absoluto la intención de negociar o discutir una solución a la guerra en Ucrania. Ucrania había sido informada con antelación del viaje, dijo el portavoz.

Biden dice que será Ucrania, y no Estados Unidos, quien dicte si se inician las negociaciones para poner fin a la guerra y cuándo.

Estados Unidos necesita un alto el fuego para seguir en la guerra

Estados Unidos necesita una pausa en la guerra. Necesita tiempo para que Ucrania repare los daños y produzca y entregue más armas y municiones. Es muy posible que espere algún tipo de alto el fuego durante el invierno. El suministro eléctrico en Ucrania empeora a medida que el tiempo se vuelve más frío. Entre el 40 y el 50 por cien de la red está averiada y habrá más.

El gobierno de Biden no tiene ningún interés en terminar la guerra. Ha creado un cuartel general en Alemania, donde un general de tres estrellas y su personal dirigirán los esfuerzos de Estados Unidos en la guerra. La pretensión es que el nuevo mando se encargue de abastecer a Ucrania.

El Pentágono asegura que el general está a cargo del inventario de armas enviado a Ucrania, no de las operaciones de guerra. Pero no se necesita una plantilla de 300 militares para hacer una auditoría. Es personal del cuartel general de guerra.

El cuartel general significa que Estados Unidos se prepara para una guerra prolongada. Un alto el fuego permitiría al ejército ucraniano recuperar fuerzas y construir más líneas defensivas.

Tras la movilización de sus reservas en septiembre, Rusia pronto dispondrá de las fuerzas necesarias para romper las líneas del frente ucraniano y luego asaltar y atacar en profundidad por detrás de ellas. En cuanto el suelo se congele, estará listo para salir. Cualquier pausa ahora dificultaría los movimientos posteriores.

El atentado terrorista en Estambul

Ciertas cábalas indican que las negociaciones entre ambas partes tienen relación con la bomba colocada el domingo por los peones kurdos de Estados Unidos en Estambul. El ministro del Interior turco, Suleyman Soylu, ha responsabilizado a Estados Unidos del ataque terrorista: “Las condolencias de Estados Unidos son como si el asesino fuera uno de los primeros en llegar a la escena del crimen […] Sabemos dónde se coordinó el ataque. Hemos recibido el mensaje que se nos ha dado y sabemos cuál es. No aceptamos las condolencias de la embajada estadounidense”.

El ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, también acusó a Estados Unidos del ataque terrorista. Expresó su agradecimiento a Rusia por las condolencias después del ataque terrorista. “No aceptamos condolencias de todos. Estados Unidos está tratando de seguir siendo corderos, mientras son los verdaderos coordinadores del ataque terrorista en Estambul. Sabemos quién es amigo y quién es enemigo. Agradecemos a Rusia por su apoyo. Rusia siempre ha acudido en nuestra ayuda en los momentos difíciles”.

Estados Unidos no acepta iniciativas políticas al margen de su dictado, ni siquiera cuado proceden de un socio de la OTAN, como Turquía, que ha bloqueado el ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN, poniendo como excusa la protección que ambos países dispensan a los kurdos.

El gobierno de Ankara se ha opuesto a las sanciones contra Rusia y ha mediado para que Ucrania pudiera exportar trigo desde los puertos del Mar Negro.

(1) https://www.kommersant.ru/doc/5667328?from=top_main_1
(2) https://www.nytimes.com/live/2022/11/14/world/russia-ukraine-war-news

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