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El mayor ataque de la aviación rusa contra las instalaciones fronterizas del ejército ucraniano

El jueves Ucrania anunció una inminente contraofensiva en Bajmut y pidió acelerar la entrega de armas, aviones de combate y misiles de largo alcance. Luego, en una entrevista con el periódico japonés Yomiuri, Zelenski la pospuso “debido a las condiciones meteorológicas y los deslizamientos de tierras”.

Es bien sabido: desde los tiempos de Napoleón, Rusia gana las guerras gracias al mal tiempo, que siempre favorece al mismo ejército.

El plan ucraniano consistía en golpear en el emplazamiento de Orejovski. Para ello crearon en la ciudad un grupo de ataque de hasta un batallón reforzado.

Pero el mando del 58 Ejército Conjunto de Rusia se adelantó. Su artillería infligió daños masivos a las posiciones ucranianas y a sus arsenales. Por eso la ofensiva ucraniana ni siquiera pudo comenzar.

Desde las 9 de la noche más de 20 hoteles y escuelas que albergaban a recién formada brigada de asalto de la Guardia Nacional de Ucrania “Chervona Kalina” y otras unidades fueron atacados. Los rusos inutilizaron varios almacenes que contenían municiones, proyectiles de artillería, misiles antitanque y equipos de estacionamiento.

Las bajas ucranianas se estiman en medio millar de muertos y heridos. Internet fue cortado en la ciudad para evitar fugas de información. Los heridos fueron sacados por Zaliznichnoye en dirección a Gulyai-Pole.

Un portavoz del ejército ucraniano confirmó los ataques masivos rusos con munición aérea de precisión. Durante la noche, la aviación rusa llevó a cabo más de 10 ataques aéreos contra objetivos en la región de Sumy.

“La región de Sumy fue atacada por bombas guiadas lanzadas desde unos 10 aviones. Más de 10 de estas bombas guiadas atacaron objetivos en la zona. Las bajas se especifican allí”, reconoció en un comunicado de prensa Yuriy Ignat, portavoz del ejército ucraniano.

Se trata del mayor ataque de la aviación rusa contra las instalaciones fronterizas del ejército ucraniano en los últimos tiempos. Los militares ucranianos destacan el empleo de bombas guiadas de precisión, no de misiles, lo que puede indicar un aumento gradual de este tipo de armamento por parte de la aviación rusa.

El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, declaró que desde el inicio de la guerra, la aviación rusa ha destruido más de 20.000 instalaciones ucranianas, realizando más de 140.000 salidas.

Si se divide esta cifra por los 400 días de guerra, se obtiene una media de casi 360 salidas al día.

En 1999 durante el bombardeo de la OTAN contra Serbia, las fuerzas combinadas de todos los países de la Alianza realizaron una media de 250 salidas diarias, un 30 por ciento menos.

‘Estados Unidos no pretende matar a Rusia sino sólo hacerles sufrir’

Hablando en Chicago ante un auditorio muy selecto el 13 de abril de 2015, el analista político más influyente de Estados Unidos, George Friedman, definió la prioridad estratégica de Estados Unidos: separar a Alemania de Rusia, porque “unidas son la única fuerza que podría amenazarnos”, dijo.

Rusia siempre ha estado interesada en mantener una zona neutral de seguridad en Europa del este. Pero el propósito de Estados Unidos es construir un cordón sanitario desde el Báltico hasta el Mar Negro, como barrera definitiva que separe a Rusia de Alemania.

Friedman señaló que el plan de Estados Unidos no es matar a Rusia, sino “sólo hacerles sufrir”. El comandante del ejército de Estados Unidos en Europa, el general Ben Hodges, acababa de visitar Ucrania, condecorando a soldados ucranianos y prometiéndoles instructores. Estaba haciendo esto fuera de la OTAN, dijo Friedman, porque la adhesión a la OTAN requería la aprobación del 100 por cien y Ucrania corría el riesgo de ser vetada, por lo que Estados Unidos seguía adelante por su cuenta.

Lo que Estados Unidos ha temido durante mucho tiempo, dijo Friedman, es la combinación del capital y la tecnología alemanes con los recursos y la mano de obra rusos. El gasoducto Nord Stream iba en esa dirección, hacia acuerdos comerciales y de seguridad mutuos que ya no requerirían ni el dólar ni la OTAN.

Para Rusia, añadió Friedman, la situación de Ucrania “es una amenaza existencial. Y los rusos no pueden permitirse dejarlo pasar”. Para Estados Unidos, sin embargo, es un medio para un fin: separar a Rusia de Alemania.

Friedman concluyó que la gran pregunta era: ¿cómo reaccionarán los alemanes? Hasta ahora, los dirigentes han reaccionado como los leales gestores de un país bajo la ocupación militar estadounidense, que es lo que es.

Una estrategia militar obsoleta: la guerra nuclear

La Guerra Fría se llamó de esa manera porque no había otra denominación mejor. Las agresiones militares contra la URSS se acabaron en 1945 y no estallaron guerras convencionales entre las dos grandes superpotencias por un motivo evidente: ambas disponían de armas nucleares.

A su vez las armas nucleares se llaman “estratégicas” porque están preparadas para ser utilizadas al margen de las batallas de una guerra convencional. No se han diseñado para cortarle las manos al adversario, sino para cortarle la cabeza. El armamento nuclear soviético apuntaba a Washington y el estadounidense a Moscú.

Así como en una guerra convencional hay un margen de improvisación, que depende del curso de la misma, de sus batallas y sus múltipes situaciones, las armas nucleares está predispuestas de antemano para ser utilizadas sólo en determinadas condiciones muy concretas.

Cada parte tiene las suyas, por lo que la estrategia de unos (Estados Unidos) y otros (URSS, Rusia) son diferentes.

Además, cada parte conoce la del contrario, lo que hace de la guerra nuclear un fenómeno de lo más predecible. Incluso las trayectorias balísticas de los misiles son predecibles, como los trenes que siempre corren por la misma vía.

Son fácilmente detectables porque las defensas antiaéreas han evolucionado mucho más rápidamente que los misiles de ataque. Cada potencia dispone de escudos muy superiores a las espadas, y la mejora de los equipos militares se ha centrado en aquellas armas que son capaces de superar las defensas del adversario.

De ahí que las negociaciones sobre reducción de armamento nuclear se volcaran sobre las defensas antimisiles, como el tratado ABM (Anti Misiles Balísticos), firmado en 1972. Estados Unidos se retiró de ese tratado en 2002.

Una de las maneras de superar una defensa antimisiles es poner las lanzaderas lo más cerca del adversario, para que no tenga capacidad de reacción. En 1962 Estados Unidos puso sus misiles Júpiter en Turquía y la URSS respondió de la misma manera, poniendo los suyos en Cuba.

Así comenzó la crisis de los misiles, en la cual se volvió a demostrar que las negociaciones forman parte de la guerra nuclear misma; son una manera de hacer ese tipo de guerra, y si ya no hay más negociaciones de desarme y si los compromisos firmados se han convertido en papel mojado es porque están obsoletas, exactamente igual que las propias armas nucleares.

Las armas estratégicas son los culturistas de la lucha: enseñan mucho músculo pero no podrían retar a ningún boxeador medianamente entrenado. Es el exhibicionismo de la guerra; se basan en el miedo del contrario, en la permanente intimidación de los bíceps, como hace Corea del norte regularmente. Las armas nucleares se han ensayado muchas veces pero nunca han aparecido en una guerra real.

La guerra nuclear destapó sus vergüenzas con la Guerra de las Galaxias que emprendió Reagan a partir de los años ochenta del siglo pasado. Entonces el exhibicionismo fue puramente retórico: nunca hubo tal guerra, ni siquiera un comienzo de despliegue de armas en el espacio. Estados Unidos jugaba de farol porque, como bien saben los jugadores de naipes, los faroles son parte fundamental de una estrategia y, por lo tanto, de una guerra.

Ingenuamente la URSS claudicó; se bajó los pantalones. Estados Unidos accedió a sus armas estratégicas más escondidas y obligó a desguazar muchas de ellas. Gorbachov firmó tratados como el INF de 1987, sobre misiles de Alcance Intermedio (que la OTAN rompió en 2019).

Con la posterior desaparición de la URSS, Estados Unidos creyó que había ganado la Guerra Fría. El farol le había salido bien; ya no necesitaba enseñar sus músculos. Cuando se demostró que la Guerra de las Galaxias era un montaje de opereta, la URSS ya no existía y en Washington creyeron que llegaba una era de hegemonía omnímoda sin necesidad de disparar un tiro.

A Rusia le costó salir del ensimismamiento que había acabado con la URSS. Las concesiones realizadas en todos los frentes no habían servido para nada, ni siquiera el desmantelamieento de la URSS y el emplazamiento de bases de la OTAN en los antiguos países soviéticos y del este de Europa. Los tratados firmados desde el final de la Segunda Guerra Mundial son papel mojado.

Lo mismo que Corea del norte, desde entonces Rusia ha podido sobrevivir gracias al desarrollo de las fuerzas productivas y la tecnología militar, cuyos únicos precedentes son el Goelro, el plan soviético de electrificación, y los planes quinquenales. Lo mismo que hace un siglo, al final Rusia no sólo ha salido del atolladero sino que ha superado ampliamente a Estados Unidos en muy poco tiempo.

Ahora casi todo el arsenal ruso es nuevo, mientras Estados Unidos no ha probado nuevos sistemas de armas desde hace más de 30 años. Por si eso no bastara, en menos de un año ha agotado el material militar antiguo, como demuestra la Guerra de Ucrania. Estados Unidos sólo fabrica aquellas armas que puede vender a terceros. En Estados Unidos las armas son un mercado para las empresas privadas, mientras en Rusia forman parte del mismo aparato del Estado, que no podría sobrevivir sin ellas, lo mismo que Corea del norte.

Aunque exporte armas, en Rusia las fábricas militares no destacan por formar una industria, por perseguir el lucro privado, sino por ser parte del Estado, lo mismo que las comisarías de policía. Las ventas de armas financian una parte de los presupuestos militares de Rusia. Pero su producción no está al servicio de ningún mercado sino de la guerra y por sí mismas dichas fábricas son capaces de producir armas en más cantidad que los 30 países que forman parte de la OTAN juntos.

Por lo tanto, las fábricas militares rusas producen más y mejor armamento que las occidentales. Producen armas convencionales y nucleares en cantidades gigantescas, pero sobre todo producen armas sofisticadas, muy superiores a las de cualquier otro país, quizá con la única excepción de China. Además, no son experimentales. Han probado su nuevo armamento, tanto en Siria como en Ucrania.

No cabe duda de que Estados Unidos tiene suficiente capacidad técnica para ponerse a la altura de Rusia, aunque necesitaría bastantes años para ello. Lo que no tiene es capacidad económica. No le bastaría con desprenderse de sus viejos arsenales, vendiéndolos a terceros países, para financiar un nuevo presupuesto militar aún mayor. Tendría que endeudarse todavía más, en una situación de crisis galopante.

El mercado mundial de armamento que capitaliza Estados Unidos es lo más parecido a una vieja chatarrería repleta de óxido. Pero las mercancías destinadas al desgüace son un negocio muy rentable que, en definitiva, es lo que importa, porque hay compradores capaces de sacar un gran partido de la roña. Si no se lo creen, pueden darse un paseo por el Rastro de Madrid un domingo por la mañana.

La Guerra de las Galaxias está en pleno apogeo

El año pasado China se puso a la cabeza en el lanzamiento de satélites militares, superando a Estados Unidos, según el informe “Actividades espaciales en 2022”, publicado por el Centro de Astrofísica de la Universidad de Cambridge, en Massachusetts. El documento de 148 páginas ha sido elaborado por Jonathan McDowell (*).

En una comparecencia ante un comité del Senado, el general Chance Saltzman, director de la Fuerza Espacial estadounidense, confirmó que China representa la amenaza más inmediata. Sus constelaciones satelitales tienen múltiples misiones, desde la vigilancia hasta la destrucción de infraestructuras espaciales o terrestres.

El año pasado Estados Unidos completó con éxito un total de 72 de los 78 lanzamientos, mientras que Rusia logró realizar 21. China intentó 64 lanzamientos y logró 62.

Los lanzamientos pusieron en órbita satélites tanto civiles como militares. En cuanto a los satélites relacionados con la defensa, China encabeza la lista con 45 lanzamientos, frente a los 30 de Estados Unidos y los 15 de Rusia. De los 700 satélites operativos de China, actualmente hay 347 dedicados a fines militares, 35 de los cuales han sido lanzados en los últimos seis meses.

El ejército chino dispone de láseres para atacar satélites e inhibidores para inutilizar el GPS y las comunicaciones. Una tecnología les permitiría incluso desviar la trayectoria de un satélite.

Para destruir satélites enemigos, dispone de satélites kamikaze, pero también de Asat (actividades antisatélite) y misiles balísticos modificados para derribar objetivos en el espacio. Sólo cuatro países han probado ya estas municiones: Estados Unidos, China, Rusia e India. En 2021 un informe del Pentágono afirmaba que Pekín dispone de un arsenal antisatélite que amenaza a los satélites en órbita terrestre baja.

Estados Unidos asegura que ha detectado maniobras hostiles chinas en el espacio. El satélite chino TJS-3 lanzado en 2018 se desplazó a la deriva por el cinturón geoestacionario, deteniéndose para observar de cerca primero los satélites estadounidenses, USA 233 y 298. Dedicados a las comunicaciones militares, proporcionan inteligencia no solo a Estados Unidos, sino también a Reino Unido, Países Bajos, Canadá y Australia.

Ante el Senado Saltzman también se refirió a los activos espaciales rusos. Menos capaces que los chinos, supondrían una amenaza “aguda” de ataque o perturbación para los satélites estadounidenses.

Según el general, China y Rusia apuntan a las vulnerabilidades potenciales de Estados Unidos para eliminar la ventaja estadounidense en el espacio. “Esperan que el espacio sea la clave de la guerra del futuro al permitir ataques de precisión de largo alcance. Estos Estados buscan la superioridad inutilizando las comunicaciones y los sistemas de navegación espacial del adversario”, afirmó.

Para mantener la superioridad espacial estadounidense, Saltzman pidió un presupuesto de 30.000 millones de dólares para el año que viene, un aumento de casi 4.000 millones respecto al actual. “Frente a China, debemos mantener una ventaja tecnológica y ser capaces de defender nuestros intereses vitales”, concluyó Saltzman.

(*) https://planet4589.org/space/papers/space22.pdf

Gazprom sigue suministrando gas a Europa a través de Ucrania

Gazprom suministra a Europa gas en tránsito a través de Ucrania en una cantidad de 40 millones de metros cúbicos al día a través de la estación de medición de gas de Soudja, dijo a la prensa un representante de Gazprom.

“Gazprom suministra gas ruso en tránsito a través de Ucrania en el volumen confirmado por la parte ucraniana a través de la estación de medición Soudja, 39,4 millones de metros cúbicos a partir del 19 de marzo. La solicitud de transferencia a través de la estación de medición de gas de Sokhranovka fue rechazada”, dijo.

El día anterior, la cantidad de entregas fue también de casi 40 millones de metros cúbicos.

Anteriormente, la página web del operador del sistema ucraniano de transporte de gas (OGTSU), decía que el tránsito de gas por Ucrania el domingo podría alcanzar los 40 millones de metros cúbicos.

A lo largo de la guerra, los gasoductos de Ucrania no han resultado dañados como consecuencia de los bombardeos y la artillería porque Europa no puede sobrevivir durante mucho tiempo sin el gas ruso.

La construcción de nuevos gasoductos e instalaciones de licuefacción de gas lleva años. Redirigir grandes volúmenes del combustible en un momento en que el mercado mundial y las redes de transporte ya están al límite requeriría la cooperación de los principales países exportadores que, como Qatar, están al límite de su capacidad.

No hay forma de que Europa sustituya los volúmenes de gas que recibe de Rusia forma significativa. La producción mundial de gas licuado ya está prácticamente agotada y la alteración de las rutas comerciales también podría poner a prueba el transporte marítimo.

Más sobre los ataques rusos con misiles contra instalaciones de la OTAN en Ucrania

Dicen algunos que los ataques rusos con misiles Kinjal contra objetivos de la OTAN en Ucrania, de los que ya hablamos en otra entrada, no han existido. Sólo es propaganda del Kremlin. Sin embargo, varios ministros del gobierno de Kiev levantaron la voz en esta ocasión. Dijeron que eran los más potentes desde el comienzo de la guerra.

Incluso Zelensky los calificó como una “señal muy fuerte”. Los rusos habían disparado 6 Kinjal, alcanzando un centro operativo de la OTAN y causando más de 40 muertos.

Los ataques tuvieron lugar el 10 de marzo y, en efecto, lanzaron misiles hipersónicos y, en efecto, alcanzaron a la OTAN. Dos días después Estados Unidos respondió a su manera con una provocación: simuló un bombardeo nuclear contra San Petersburgo, enviando un avión B-52 directamente hacia la ciudad, en una maniobra sin precedentes.

El bombardero atravesó la frontera marítima rusa y llegó hasta Estonia. ¿Por qué enviar una advertencia tan directa y obvia justo después de los ataques del 10 de marzo?

El B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea estadounidense puede transportar armas nucleares y entró en una posición de lanzamiento de misiles contra San Petersburgo, en la región de la isla de Gotland, situada a unos 200 kilómetros de la capital rusa. Tras esta maniobra, realizó un giro brusco y se dirigió hacia Estonia.

Fue el primer acto. El segundo ocurrió un día después: un caza ruso derribó en el Mar Negro del dron MQ-9 Reaper. Es una réplica dirigida contra la OTAN que hay que descifrar.

Los drones de la OTAN que sobrevuelan el Mar Negro nunca habían seguido semejante rumbo, ni habían llevado los transpondedores apagados. Era otra respuesta a la desesperada de la OTAN a los ataques del 10 de marzo contra sus instalaciones.

En la guerra ambas partes, es decir, Rusia y la OTAN, tienen acuerdos, expresos y tácitos, que se han comprometido a no franquear. Por eso es difícil que se produzca una escalada, como ya hemos expuesto en otras entradas.

Por lo tanto, los ataques de Rusia del 10 de marzo se han saltado las líneas rojas, muy posiblemente en respuesta a otra vulneración de las reglas del juego por parte de la OTAN y a una cierta escalada en la guerra que, muy posiblemente, no va a tener continuidad.

La mirada de las gorgonas

El dron MQ-9 Reaper derribado por Rusia es uno de los sistemas de vigilancia más avanzados del Pentágono. Está equipado con el sistema Gorgon’s Stare (La mirada de las gorgonas). Las gorgonas son unas mujeres monstruosas de la mitología griega que tenían unos dientes enormes. Medusa era su jefa y la única mortal. Desde que en 2010 empezó a operar en Afganistán, se denomina así a las técnicas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento del Pentágono.

El dron derribado tenía una variedad de sensores que podían hacer de todo, desde grabar imágenes de vídeo precisas, imágenes térmicas, instantáneas de radar de apertura sintética y grabación de emisiones electrónicas y señales del Cuartel General de Mando ruso (C3). La vigilancia está dirigida por un programa de inteligencia artificial, creado por Darpa, llamado Mind’s Eye.

El dron transmite varios gigabytes de datos por minuto. Una cámara de vídeo de alta resolución registra las frecuencias de las estaciones de radio, las de guiado de misiles, las de radar, determina la ubicación de los sistemas de defensa antiaérea, la ubicación de los cuarteles generales, los puestos de mando y, mediante el reconocimiento visual, toma fotografías de alta resolución.

Apoderarse de Gorgon’s Stare sería un chollo para Rusia. Por eso ha llevado sus buques al lugar de la caída del dron y se preparan para sacarlo a la superficie desde 900 metros de profundidad. La Flota rusa del Mar Negro se ha puesto en guardia para que nadie se acerque.

Además, la Marina rusa ha llevado un buque capaz de subir al dron a la superficie. Es el legendario “Kommuna”, construido en 1913, que tiene un largo historial de rescates de aviones y barcos hundidos. En 1928 levantó el submarino británico L-55 hundido en el Báltico, que fue destruido por las minas mientras evadía a los destructores soviéticos. Dispone de vehículos capaces de operar a profundidades de hasta mil metros.

El Pentágono dice que no le preocupa el rescate de Rusia porque ha borrado por vía remota los datos del dron. Pero hasta el informático más torpe sabe que eso es imposible y que, en todo caso, las informaciones siempre se pueden recuperar, al menos parcialmente, excepto si tiene un dispositivo especial de autodestrucción detonante instalado.

El futuro de Suecia y Finlandia en la OTAN

Ayer Turquía luz verde al ingreso de Finlandia en la OTAN; Suecia tendrá que esperar a que Erdogan levante el veto, después de obtener lo que quiere.

Occidente presenta la aspiración de Suecia y Finlandia de ingresar en la OTAN como una reacción a la acción militar de Rusia en Ucrania, subrayando que la adhesión a la Alianza reforzará el potencial de defensa de estos países. En realidad, la decisión de ingresar en la OTAN no se tomó para defenderse de Rusia, sino para crear una amenaza potencial para Rusia a lo largo de sus fronteras.

No cabe duda de que si aparecen bases de la Alianza en el territorio de estos países, Rusia responderá desplegando sistemas de misiles, incluidas armas nucleares, así como sistemas de defensa antiaérea que se orientarán hacia el territorio de Finlandia y Suecia.

Occidente no oculta que los servicios de inteligencia de la OTAN han detectado una reducción del número de tropas rusas en la península de Kola desde el inicio de la Guerra de Ucrania. Cuando dicen que Rusia ha cambiado radicalmente la situación de seguridad en las fronteras escandinavas, los medios occidentales se refieren al desequilibrio numérico a favor de las fuerzas de la OTAN en esta región. Para consolidar esta posición y obtener un puesto estratégico más ventajoso para un hipotético ataque contra Rusia, la OTAN ha iniciado el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia, aprovechando la situación.

Ya se ha anunciado que Suecia y Finlandia reforzarán considerablemente su cooperación militar con Noruega. Se formará una alianza político-militar sueco-fino-noruega en las fronteras de Rusia. Esta alianza tiene precedentes históricos: los finlandeses han participado en casi todas las guerras ruso-suecas en el bando sueco, y los noruegos (junto con los finlandeses) sirvieron en el ejército sueco de Carlos XII.

Los apetitos de los países escandinavos ya han ido más allá de la mera pertenencia a la OTAN. Por ejemplo, en Oslo ya se habla de la posible entrega de cazas Hornet a Kiev y de la compra de 54 tanques Leopard 2 para reforzar el flanco norte, mientras que el asesor del gobierno finlandés para el Ártico, Jari Vilen, afirma que Rusia dejará de participar en las discusiones sobre cuestiones árticas.

Pero la principal recompensa geopolítica de Occidente por la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN será la transformación del mar Báltico en el “mar interior” de la Alianza, así como el refuerzo de su presencia en los países bálticos, que constituyen un cómodo puesto avanzado para presionar militarmente a Rusia. En la actualidad, la Alianza está prestando mayor atención al Báltico debido a los planes fallidos de convertir el Mar Negro en un “mar interior” de la Alianza.

En este contexto, está surgiendo una estrategia militar antirrusa con su correspondiente configuración, que incluye determinados bloques de países.

Se está intensificando la cooperación militar entre Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca y Alemania con Estonia, Lituania y Letonia. El Ministerio de Defensa estonio presume de que los misiles estonios y finlandeses pueden sobrevolar el Golfo de Finlandia. Lituania exige el despliegue permanente de tropas alemanas. La elección a favor de la Bundeswehr no es casual y viene dictada por consideraciones estratégicas y logísticas sugeridas desde el exterior.

Polonia y Lituania intentan recrear la Rzeczpospolita (República de las Dos Naciones). Alemania se “une” a Lituania a través de Polonia, creando una completa alianza político-militar regional en torno al mar Báltico: Alemania, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca.

Este bloque regional se complementa con un segundo bloque formado por Rumanía, Bulgaria y Grecia, con el objetivo de bloquear la salida de Rusia desde el Mar Negro hacia el Mediterráneo. El nexo entre ambos bloques, que los conecta geográficamente, es un tercer bloque regional formado por la República Checa, Eslovaquia, Ucrania y Moldavia.

Los países escandinavos informan del refuerzo de su infraestructura militar costera, así como de su componente marítimo. Todo indica que quieren atrapar al Báltico en un fuego cruzado.

De los dos países que aspiran a ingresar en la OTAN, sorprende la disposición de las autoridades finlandesas a romper las relaciones de buena vecindad que mantienen desde hace tiempo con Rusia, ya que Finlandia no ha visto ninguna amenaza por parte de Rusia desde hace décadas, lo que indica la subordinación de la política exterior finlandesa a los intereses de Estados Unidos. Las empresas finlandesas orientadas a la exportación se han visto significativamente afectadas por las sanciones antirrusas, con un notable descenso de los beneficios en el sector servicios, que representa el 60 por cien de la economía finlandesa y está orientado en gran medida a Rusia.

Los volúmenes de cooperación económica y comercial con Rusia son menores en el caso de Suecia, Dinamarca y Noruega. En esta situación, es obvio que Helsinki ha tenido que someterse a la presión de sus colegas escandinavos.

—http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=4740

El Mar Negro se ha convertido en uno de los principales teatros de la Guerra de Ucrania

En el Mar Negro la flota militar rusa dominaba desde hace tiempo. Sin embargo, ahora es uno de los principales teatros de operaciones militares de la Guerra de Ucrania, señala el New York Times (*). Su importancia va más allá de la actual rivalidad militar y afecta a los intereses políticos y económicos de ambos países.

La operación militar rusa en Ucrania consiste principalmente en una serie de prolongadas batallas terrestres, pero para los gobiernos de Kiev y Moscú, el Mar Negro se ha convertido en otro importante teatro de operaciones militares.

En los últimos meses, buques de guerra rusos han lanzado una serie de misiles contra objetivos ucranianos, a veces a cientos de kilómetros de distancia. Han alcanzado ciudades e infraestructuras energéticas.

El gobierno ucraniano advierte a la población del país cada vez que detectan lanzaderas de misiles rusas en el Mar Negro. Destruir el aura de superioridad naval de Moscú es una de sus prioridades estratégicas, que pretenden edjecutar mediante una serie de ataques.

Pero la importancia del Mar Negro -donde un dron estadounidense fue derribado el martes por un caza ruso- va más allá de la actual rivalidad militar y afecta a los intereses políticos y económicos de Ucrania y Rusia. Ambos países, junto con Georgia, Rumanía, Bulgaria y Turquía, tienen acceso al Mar Negro, que es un importante enlace entre sus puertos y el Mar Mediterráneo.

Es una ruta de comercio exterior tan importante que, incluso en guerra, sigue siendo uno de los pocos puntos de acuerdo entre las partes. De conformidad con el acuerdo alcanzado el pasado mes de julio bajo los auspicios de Turquía y la ONU, se ha creado un corredor para los buques que transportan grano y otros productos alimentarios. Permite a los barcos salir de los puertos ucranianos y pasar por aguas rusas, dando a Moscú la oportunidad de enviar sus propios cargamentos de alimentos y fertilizantes.

La armada rusa domina desde hace tiempo el Mar Negro y, en 2014, Crimea pasó a formar parte de Rusia. Esto se debe en gran parte a que su flota del Mar Negro había tenido su base en Sebastopol durante varios siglos, y desde febrero del año pasado, Rusia desplegó su flota militar frente a las costas de Ucrania, bloqueando de hecho a los barcos ucranianos en puerto.

El primer día de la guerra, los militares ucranianos asentados en la isla de Zmeyny, frente a la costa de Odessa, se negaron a rendirse al barco militar ruso que quería hacerse con el control de la isla. Posteriormente, las fuerzas rusas capturaron la isla, pero en junio se vieron obligadas a retirarse tras los ataques ucranianos con misiles.

Algunos de los ataques más potentes del ejército ucraniano también han tenido lugar en el Mar Negro. En abril del año pasado, el buque insignia de la Flota rusa del Mar Negro Moskva fue hundido por un ataque con misiles, y en octubre, el puente de Kerch que conecta Crimea con Rusia fue dañado por explosiones.

Además, en noviembre Ucrania utilizó un dron para atacar barcos de la flota militar rusa frente a la costa de Sebastopol.

Tras este ataque, Moscú suspendió temporalmente su participación en el acuerdo sobre cereales.

(*) https://www.nytimes.com/2023/03/14/world/europe/black-sea-russia-ukraine.html

Los misiles hipersónicos de Rusia y Corea son indetectables

El jueves de la semana pasada tanto Corea como Rusia llevaron a cabo los mayores lanzamientos de misiles balísticos hipersónicos de los que se tiene constancia, la primera como parte de una demostración de fuerza en el Mar Amarillo en respuesta a unas importantes maniobras militares dirigidas por Estados Unidos cerca de sus fronteras, y la segunda en la Guerra de Ucrania.

En ambos casos los misiles disparados representaban a una nueva generación de artillería táctica, con trayectorias semibalísticas y gran maniobrabilidad diseñadas para ser casi imposibles de interceptar. El misil coreano era el KN-23, un diseño presentado por primera vez en 2018, poco después de que Estados Unidos desplegara sistemas de misiles Thaad en el lado surcoreano de la frontera.

El misil coreano resultó indetectable para uno de los sistemas antimisiles occidentales más capaces, el Aegis, ampliamente desplegado en aguas surcoreanas. Al menos seis KN-23 fueron disparados por la 8 Compañía de Asalto. Algunas fuentes estiman que su arsenal de KN-23 se cuenta por centenares y aumenta a un ritmo de docenas por año.

El mismo día la andanada rusa se realizó con el misil balístico lanzado desde el aire Kh-47M2 Kinjal, que entró en servicio por primera vez en 2017. Al igual que Corea del norte, se lanzaron seis misiles, lo que indica una escalada importante, ya que Rusia se ha abstenido de utilizar el alto valor de las municiones en grandes cantidades en el teatro ucraniano en el pasado.

El misil demostró estar muy por encima de las capacidades de interceptación del ejército ucraniano, aunque en este sentido es uno de los muchos misiles mucho más baratos y ampliamente utilizados.

El Kh-22 lanzado desde el aire, el Iskander lanzado desde tierra, e incluso los misiles tierra-aire de sistemas como el S-300 utilizados en funciones tierra-tierra, resultaron igualmente imposibles de derribar debido a las limitaciones de las defensas aéreas ucranianas.

Tras el estallido de la Guerra de Ucrania, fuentes gubernamentales rusas anunciaron que el Kh-47M2, el Kinjal, tiene cuatro veces más alcance y lo llevan los cazas de ataque MiG-31K y los nuevos MiG-31I, así como los bombarderos Tu-22M. Se espera que el MiG-31I, que se presentó el año pasado, forme todas las futuras unidades MiG que lleven misiles Kinjal.

El lanzamiento de seis Kh-47M2, considerado excesivo para el escenario ucraniano debido a su corto alcance y a las limitadas capacidades de defensa antiaérea del enemigo, es casi seguro que se diseñó principalmente como una demostración de fuerza para los aliados occidentales de Kiev, y no porque se considerara la forma más eficaz de neutralizar objetivos desde el punto de vista operativo.

Sin embargo, tanto Rusia como Corea han visto que sus capacidades convencionales, y sus capacidades de aviación de combate, disminuían drásticamente en relación con las de sus adversarios desde principios de la década de los noventa, y ambas, por razones muy diferentes, vieron que sus economías se contraían significativamente durante esa década y luego se recuperaban lenta y parcialmente.

Los misiles balísticos hipersónicos con trayectorias deprimidas fueron una de las armas asimétricas clave en los que ambos países han invertido mucho desde entonces. Proporcionan un medio barato y fiable de enfrentarse al poder aéreo mediante ataques a aeródromos.

Ambos países figuran entre las cuatro grandes potencias adversarias designadas por Estados Unidos junto a Irán y China, y se consideran segundo y tercero entre los adversarios de Estados Unidos en términos de potencia militar mundial después de China.

Corea del Norte ha recibido apoyo de Rusia para desarrollar el KN-23, que guarda cierto parecido con el Iskander y el Kh-47M2. El misil coreano es más grande que su homólogo ruso, que se ha ampliado aún más con la entrada en servicio de la variante KN-23B a partir de 2021. Se ha desplegado desde una gama más amplia de lanzadores, incluidos lanzadores sobre ruedas, sobre orugas, submarinos y sobre raíles, mientras que el Iskander ruso ha utilizado exclusivamente lanzadores móviles sobre ruedas.

El misil Sarmat entrará en funcionamiento este mismo año

El 23 de febrero Putin prometió que este año se pondría en servicio el nuevo misil balístico intercontinental, el Sarmat, que hará que quienes intenten amenazar a Rusia se lo piensen dos veces. “Prestamos especial atención, como siempre, al fortalecimiento de la tríada nuclear. Este año se pondrán en servicio los primeros lanzadores del sistema de misiles Sarmat”, declaró en un vídeo difundido en vísperas del primer aniversario del nicio de la Guerra de Ucrania.

El Sarmat, anunciado por primera vez el año pasado, fue descrito por Putin como un misil capaz de desbaratar todos los sistemas antiaéreos.

Según Putin, el misil es invencible y forma parte de la serie de misiles presentados en 2018. El Sarmat, llamado Satán II por la OTAN (siempre imaginativos), tiene un alcance casi ilimitado. La última prueba del Sarmat falló, según la CNN. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declinó hacer comentarios al respecto.

En su discurso anual Putin anunció la puesta en servicio de otros sistemas nucleares, sin especificar cuáles, y la suspensión de la participación de Rusia en el tratado Start, el último acuerdo bilateral de desarme nuclear entre Rusia y Estados Unidos.

“Occidente quiere acabar con nosotros de una vez por todas, pero no saben que es imposible vencer a Rusia en el campo de batalla”, declaró Putin.

Un misil hipersónico ruso impacta en la defensa aérea ucraniana que dirige la OTAN

El ejército ruso ha empezado las operaciones de decapitación. Uno de los misiles hipersónicos Kinjal que disparó el jueves impactó en una fortaleza subterránea cerca a Lvov que albergaba a la defensa aérea ucraniana, que gestiona la OTAN.

El búnker fue destruido en gran parte por la explosión del misil, que penetró entre 80 y 100 metros de profundidad. Los rusos afirman haber matado a unos 100 oficiales, entre ellos varios asesores de la OTAN (1).

Otras fuentes indican que la fortaleza albergaba a unos 300 oficiales (2). En cualquier caso, es un tipo de ataque que a partir de ahora los rusos van a utilizar cada vez más a menudo, el comienzo de una campaña de decapitación para destruir los centros de control y mando de la OTAN en Ucrania utilizando misiles hipersónicos.

La ausencia de una reacción directa de la OTAN no es ciertamente un indicio en contra de la posibilidad de un ataque de este tipo, sino quizás todo lo contrario. Este tipo de intercambios directos se hacen siempre con la máxima discreción por parte de la OTAN.

A partir de ahora, si no se abre un nuevo frente, por lo menos se inicia una nueva forma de guerra, con la intervención de una tecnología muy avanzada en comparación con los combates terrestres cuyo contexto recuerda más bien a la Primera Guerra Mundial.

Esta nueva forma de guerra alimenta el cansancio estadounidense con Ucrania, que se verá reforzado por la bancarrota del capital financiero. En Estados Unidos manda Wall Street y en Wall Street mandan los asuntos internos, los tipos de interés, las cotizaciones, la inflación…

Entramos en una fase de aceleración e innovación de las formas de guerra donde no son necesarios grandes despliegues, grandes maniobras terrestres, ni grandes movilizaciones de equipos bélicos. Serán guerras cada vez más quirúrgicas.

(1) https://theduran.com/russia-controls-bakhmut-roads-closes-on-avdeevka-ukraine-hq-destroyed-china-appoints-pro-russian-defence-chief/
(2) https://johnhelmer.net/unravelling-the-riddles-the-nord-stream-bomb-operation-the-kinzhal-decapitation-operation-the-georgian-beggar-operation/

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