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Xi Jinping prepara a China para la guerra

El dirigente chino Xi Jinping se está preparando para la guerra. En la reunión anual del Parlamento chino y de su máximo órgano asesor político, celebrada en marzo, Xi abordó el tema de la preparación para la guerra en cuatro discursos distintos, en los que dijo a sus generales que “deben atreverse a luchar”.

Su gobierno también anunció un aumento del 7,2 por cien en el presupuesto de defensa de China, que se ha duplicado en la última década, así como planes para que el país dependa menos de las importaciones de grano extranjero.

En los últimos meses, Pekín ha presentado nuevas leyes sobre preparación militar, nuevos refugios antiaéreos en ciudades del estrecho de Taiwán y nuevas oficinas de “movilización de la defensa nacional” en todo el país.

Es demasiado pronto para decir con seguridad lo que significan estos acontecimientos. El conflicto no es seguro ni inminente. Pero algo ha cambiado en Pekín que los responsables políticos y empresariales de todo el mundo no pueden permitirse ignorar. Si Xi dice que se está preparando para la guerra, sería absurdo no creerle.

Los fantasmas lloran, los enemigos tiemblan

La primera señal de que las reuniones de este año de la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino -conocidas como las “dos sesiones” porque ambos órganos se reúnen simultáneamente- podrían no transcurrir como de costumbre se produjo el 1 de marzo, cuando la principal revista teórica del Partido Comunista Chino (PCCh) publicó un ensayo titulado “Bajo la dirección del pensamiento de Xi Jinping sobre el fortalecimiento de las fuerzas armadas, avanzaremos victoriosamente”.

El ensayo se publicó bajo el nombre de “Jun Zheng” -homónimo de “gobierno militar”, en posible referencia al máximo órgano militar chino, la Comisión Militar Central- y sostenía que “debe acelerarse la modernización de la defensa nacional y del ejército”. También pidió que se intensificara la fusión entre militares y civiles, ya que la política de Xi exige que las empresas privadas y las instituciones civiles estén al servicio del esfuerzo de modernización militar de China. Y haciéndose eco de un discurso que Xi dirigió a los dirigentes militares chinos en octubre de 2022, lanzó algunas indirectas apenas veladas a Estados Unidos:

“Frente a las guerras que nos puedan imponer, debemos hablar a los enemigos en un idioma que entiendan y utilizar la victoria para ganar la paz y el respeto. En la nueva era, el Ejército Popular insiste en utilizar la fuerza para detener los combates […] Nuestro ejército es conocido por ser bueno en la lucha y tener un fuerte espíritu combativo. Con mijo y fusiles, derrotó al ejército del Kuomintang equipado con material norteamericano. Derrotó al enemigo número uno del mundo armado hasta los dientes en el campo de batalla coreano y protagonizó poderosos y majestuosos dramas de batalla que conmocionaron al mundo e hicieron llorar a fantasmas y dioses”.

Incluso antes de que se publicara el ensayo, había indicios de que los dirigentes chinos podrían estar planeando un posible conflicto.

En diciembre Pekín promulgó una nueva ley que facilita al Ejército Popular de Liberación (EPL) la activación de sus fuerzas de reserva e institucionalizaría un sistema para reconstituir las tropas de combate en caso de guerra. Estas medidas, como han señalado los analistas Lyle Goldstein y Nathan Waechter, sugieren que Xi podría haber aprendido de la movilización militar del presidente ruso Vladimir Putin en Ucrania.

La ley que rige a los reservistas militares no es el único cambio legal que insinúa los preparativos de Pekín. En febrero el principal órgano deliberador de la Asamblea Popular Nacional adoptó la decisión de ajustar la aplicación de ciertas disposiciones de la Ley de Enjuiciamiento Criminal [china] a los militares en tiempo de guerra. Según el Diario del Pueblo, la Comisión Militar tiene potestad para ajustar las disposiciones legales, incluyendo “jurisdicción, defensa y representación, medidas obligatorias, registros, investigación, procesamiento, juicio y ejecución de penas”. Aunque es imposible predecir cómo se utilizará la decisión, podría convertirse en un arma para atacar a individuos que se oponen a la toma de Taiwán. El EPL también podría utilizarla para reclamar jurisdicción legal sobre un territorio potencialmente ocupado, como Taiwán. O Pekín podría utilizarlo para obligar a los ciudadanos chinos a apoyar sus decisiones en tiempos de guerra.

Desde diciembre el gobierno chino también ha abierto una serie de oficinas de movilización de la defensa nacional -o centros de reclutamiento- en todo el país, incluyendo Pekín, Fujian, Hubei, Hunan, Mongolia Interior, Shandong, Shanghai, Sichuan, Tíbet y Wuhan. Mientras tanto, ciudades de la provincia de Fujian, al otro lado del estrecho de Taiwán, han empezado a construir o mejorar refugios antiaéreos y al menos un “hospital de emergencia en tiempos de guerra”, según los medios de comunicación públicos chinos. En marzo Fujian y varias ciudades de la provincia empezaron a impedir que las direcciones IP extranjeras accedieran a los sitios web del gobierno, posiblemente para evitar el seguimiento de los preparativos bélicos de China.

Entre las propuestas debatidas por la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino -el órgano asesor- figuraba un plan para crear una lista negra de activistas independentistas y dirigentes políticos de Taiwán. Presentado por el popular bloguero ultranacionalista Zhou Xiaoping, el plan permitiría asesinar a las personas incluidas en la lista negra, entre ellas el vicepresidente de Taiwán, William Lai Ching-te, si no reforman sus costumbres. Zhou declaró posteriormente al periódico hongkonés Ming Paoque que su propuesta había sido aceptada por la conferencia y “remitida a las autoridades competentes para su evaluación y consideración”. Propuestas como la de Zhou no surgen por casualidad. En 2014 Xi elogió a Zhou por la “energía positiva” de sus quejas contra Taiwán y Estados Unidos.

También en las reuniones de las dos sesiones, el primer ministro saliente, Li Keqiang, anunció un presupuesto militar de 1,55 billones de yuanes (unos 224.800 millones de dólares) para 2023, un 7,2 por cien más que el año pasado. Li también ha pedido que se intensifiquen los “preparativos de guerra”.

Los expertos occidentales creen desde hace tiempo que China infravalora su gasto en defensa. En 2021, por ejemplo, Pekín afirmó haber gastado 209.000 millones de dólares en defensa, pero el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz cifró la cifra real en 293.400 millones de dólares. Incluso la cifra oficial china supera el gasto militar de todos los aliados estadounidenses del Tratado del Pacífico juntos (Australia, Japón, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia), y es probable que China gaste mucho más de lo que dice.

Pero los momentos más reveladores de las reuniones de las Dos Sesiones estuvieron protagonizados, como era de esperar, por el propio Xi.

El dirigente chino pronunció cuatro discursos en total: uno ante los delegados de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, dos ante la Asamblea Popular Nacional y uno ante los dirigentes militares y paramilitares. En estos discursos, describió un panorama geopolítico sombrío, señaló a Estados Unidos como adversario de China, instó a las empresas privadas a servir a los objetivos militares y estratégicos de China y reiteró que consideraba la unificación de Taiwán y la China continental esencial para el éxito de su política para lograr “el gran rejuvenecimiento de la nación china”.

En su primer discurso, el 6 de marzo, Xi pareció preparar la base industrial de China para la lucha y el conflicto. “En el próximo periodo, los riesgos y desafíos a los que nos enfrentamos no harán sino aumentar y agravarse”, advirtió. “Sólo cuando todas las personas piensen en el mismo lugar, trabajen duro en el mismo lugar, se ayuden en el mismo barco, se unan como uno solo, se atrevan a luchar y luchen bien, podrán seguir obteniendo nuevas y mayores victorias”. Para ayudar al PCCh a conseguir estas “mayores victorias”, se comprometió a “guiar adecuadamente” a las empresas privadas para que inviertan en proyectos a los que el Estado haya dado prioridad.

Puede que Xi haya aprendido de la movilización militar rusa en Ucrania.

Xi también fustigó directamente a Estados Unidos en su discurso, rompiendo su costumbre de no nombrar a Washington como adversario salvo en contextos históricos. Describió a Estados Unidos y a sus aliados como los principales causantes de los problemas actuales de China. “Los países occidentales encabezados por Estados Unidos han aplicado un confinamiento, un cerco y una represión integrales contra nosotros, lo que ha planteado serios desafíos sin precedentes al desarrollo de nuestro país”, afirmó. Mientras el gobierno del presidente estadounidense, Joe Biden, se ha centrado en los “guardarraíles” y otras formas de frenar el deterioro de las relaciones entre China y Estados Unidos, Pekín se prepara claramente para una nueva era de mayores enfrentamientos.

El 5 de marzo Xi pronunció un segundo discurso en el que esbozaba una visión de la autosuficiencia china que iba considerablemente más lejos que cualquiera de sus anteriores debates sobre el tema, afirmando que la marcha de China hacia la modernización dependía de romper la dependencia tecnológica de las economías extranjeras, es decir, Estados Unidos y otras democracias industrializadas. Xi también dijo que quiere que China ponga fin a su dependencia de la importación de cereales y productos manufacturados. “Si carecemos de ambos, el mercado internacional no nos protegerá”, afirmó Xi.

Li, el primer ministro saliente, hizo la misma observación en su “informe de progreso” anual del gobierno el mismo día, diciendo que Pekín debe “mantener sin descanso los cuencos de arroz de más de 1.400 millones de chinos firmemente en sus manos”. China depende actualmente de las importaciones para más de un tercio de su consumo neto de alimentos.

En su tercer discurso, pronunciado el 8 de marzo ante representantes del Ejército Popular de Liberación y de la Policía Armada Popular, Xi afirmó que China debía centrar sus esfuerzos de innovación en reforzar la defensa nacional y establecer una red de fuerzas nacionales de reserva a las que se pudiera recurrir en tiempos de guerra. Xi también pidió una campaña de “educación en defensa nacional” para unir a la sociedad en torno al EPL, inspirándose en el movimiento de apoyo dual, una campaña de 1943 de los comunistas para militarizar la sociedad en su zona base de Yenan.

En su cuarto discurso (y el primero como presidente en su tercer mandato), el 13 de marzo, Xi anunció que la “esencia” de su gran campaña de rejuvenecimiento era la “unificación de la patria”. Aunque insinuó el vínculo entre la anexión de Taiwán y su cacareada campaña para hacer de nuevo grande a China, pocas veces, por no decir nunca, lo ha hecho con tanta claridad.

Hay que tomarse en serio a Xi Jinping

Una cosa que está clara tras una década de gobierno de Xi es que es importante tomárselo en serio, algo que muchos analistas estadounidenses lamentablemente no hacen.

Cuando Xi lanzó una serie de agresivas campañas contra la corrupción, las empresas privadas, las instituciones financieras y los sectores inmobiliario y tecnológico, muchos analistas predijeron que estas campañas durarían poco. Pero han durado. También lo hizo la draconiana política de “cero covid” de Xi durante tres años, hasta que se vio obligado a dar marcha atrás a finales de 2022.

Xi está intensificando ahora una campaña de una década para romper las principales dependencias económicas y tecnológicas del mundo democrático encabezado por Estados Unidos. Lo hace en previsión de una nueva fase de “lucha” ideológica y geoestratégica, según sus propias palabras. Sus mensajes sobre la preparación para la guerra y la equiparación del rejuvenecimiento nacional con la unificación marcan una nueva fase en su campaña de guerra política para intimidar a Taiwán. Está claro que está dispuesto a utilizar la fuerza para tomar la isla. Lo que no está claro es si cree que puede hacerlo sin arriesgarse a una escalada incontrolada con Estados Unidos.

—https://www.foreignaffairs.com/united-states/xi-jinping-says-he-preparing-china-war

Los carniceros de la CIA en Ucrania: la Unidad Thor

La policía ucraniana tiene en sus filas una unidad especial, llamada Thor, cuyo objetivo es mutilar a los soldados rusos, una tarea de carniceros que realizan con la ayuda de la CIA, asegura el diario británico Times (1).

“El grupo de 27 hombres que, oficialmente, es una unidad de operaciones especiales de la policía, opera independientemente del ejército ucraniano y trabaja en estrecha colaboración con la inteligencia militar del país, la GUR, que les proporciona munición e inteligencia”. Según el Times, la unidad está autorizada para elegir sus misiones, acuartelamientos y combates.

Sus hombres, según el Times, son veteranos que combatieron en el Donbas en 2014. El British Express los presenta como antiguos hombres de negocios que tomaron las armas para defender a su país (2). Comenzaron sus hazañas en febrero en la región de Kiev, cuando el ejército ruso se acercó a la capital. Actualmente, la unidad se encuentra en la región de Zaporiya, donde está la central nuclear y donde se espera la próxima visita del director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi.

Sus métodos de lucha son muy particulares: “A medida que la munición se agota y los combates se recrudecen en el este de Ucrania, las tropas de operaciones especiales de Thor creen que mutilar, en lugar de matar, a sus homólogos rusos es más eficaz”.

Refiriéndose a las botellas de plástico que contienen explosivos, el soldado ucraniano Aleksander dijo: “Están pensadas para herir a los rusos. Si les arrancan un brazo o una pierna, serán para siempre una carga para el Estado. Es mejor que matarlos. Recordará al pueblo ruso el coste de la guerra de Putin. Y que ellos podrían ser los siguientes”.

Los miembros de esta unidad desprecian al ejército ucraniano. “Nuestro grupo no actúa como el ejército. Porque si actuamos como un ejército, nos quedaremos rápidamente sin suerte”.

Para mutilar a los militares rusos, utilizan la información que les proporciona la CIA. “Seleccionamos objetivos en el programa, y los objetivos pueden ser colocados allí tanto por el satélite de la CIA como por nuestro propio satélite, que pagan nuestros voluntarios. Allí se recoge información de todo tipo de fuentes”.

(1) https://www.thetimes.co.uk/article/ukraine-special-forces-target-russian-soldiers-wkbxj72h7
(2) https://www.express.co.uk/news/world/1750048/ukraine-soldiers-putin-russia-war

La asociación militar estratégica entre Marruecos y Estados Unidos

La asociación militar estratégica existente entre Marruecos y Estados Unidos fue revisada a comienzos de marzo en Rabat, en sendas reuniones entre el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general de ejército Mark Milley, y el ministro encargado de la Administración de la Defensa Nacional, Abdeltif Loudyi, y el inspector general del ejército marroquí y comandante de la Zona Sur, teniente general Belkhir El Farouk.

El general Milley y Loudyi celebraron la asociación militar estratégica entre ambos países, regida por la hoja de ruta 2020-2030 para la cooperación en materia de Defensa firmada en octubre de 2020, con ocasión de la visita a Marruecos del secretario de Defensa estadounidense, indicó el Estado Mayor del ejército marroquí en un comunicado.

Ambos se felicitaron por los resultados positivos de la Comisión Consultiva de Defensa y destacaron la importancia de las maniobras anuales combinadas “León Africano”, que representa una palanca importante para el éxito al servicio de la interoperabilidad de las fuerzas armadas.

Loudyi se refirió a la declaración tripartita firmada entre Marruecos, Estados Unidos e Israel en diciembre de 2020 ante el rey Mohammed VI, como medio para fortalecer la paz y la estabilidad en el norte de África y Oriente Medio. También elogió el reconocimiento por parte de Estados Unidos de la plena soberanía de Marruecos sobre su Sáhara.

El mismo día el general Milley se entrevistó con el general Belkhir El Farouk, en el Estado Mayor del ejército marroquí en Rabat. Durante su encuentro, que tuvo lugar en presencia de los jefes del Estado Mayor del ejército marroquí, de altos responsables militares estadounidenses y del embajador de Estados Unidos en Rabat, los dos militares expresaron su satisfacción por los resultados positivos del Comité Consultivo de Defensa.

Ambos reiteraron su voluntad de reforzar aún más la cooperación y la asociación estratégica entre los dos ejércitos. También subrayaron la importancia de las maniobras conjuntas “León Africano”.

Siendo ésta su primera visita al continente africano como Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general estadounidense aprovechó la ocasión para destacar el importante papel desempeñado por Marruecos como actor de estabilidad y paz en África y Oriente Medio.

Tras sus conversaciones con los responsables marroquíes, el general Milley declaró a los medios de comunicación que Marruecos es “un socio y un gran aliado” de Estados Unidos y un país estable en un continente y una región en busca de estabilidad.

“Para Estados Unidos, Marruecos es un socio y un gran aliado a nivel no sólo de la región, sino de todo el continente africano”, declaró el oficial estadounidense, que expresó el deseo de su país de consolidar y ampliar estas relaciones.

El general Milley también se felicitó por las “sólidas, concretas y excelentes” relaciones militares entre Estados Unidos y Marruecos, citando las maniobras “León Africano” que se llevan a cabo desde hace casi 20 años y que han demostrado su eficacia.

—https://northafricapost.com/65811-morocco-us-strategic-military-partnership-reviewed-in-rabat.html

Bombas de uranio empobrecido contra armas nucleares tácticas

El lunes de la semana pasada el gobierno británico confirmó que, junto con un escuadrón de carros de combate Challenger 2, enviará también a Ucrania “municiones, incluidos proyectiles perforadores que contienen uranio empobrecido”.

Esas municiones se utilizan para perforar los blindajes de los tanques más modernos, pero son altamente tóxicas. Si se inhala o si entra en contacto con la piel, provoca enfermedades graves, como ocurrió en Irak o en la Guerra de los Balcanes.

Poco después del anuncio, Putin amenazó con responder a la entrega de este armamento. “Hoy hemos sabido que Reino Unido anunció no solo la entrega de tanques a Ucrania, sino también de obuses con uranio empobrecido […] Si esto ocurre, Rusia se verá obligada a responder”, dijo. “Parece que Occidente realmente ha decidido combatir a Rusia hasta el último ucraniano, no con palabras, sino con actos”.

La fabricación de proyectiles antitanque se puede hacer de dos maneras: o bien con tungsteno, o con una aleación de uranio empobrecido y titanio. Esta segunda es mucho más barata porque se puede utilizar el combustible de los reactores nucleares.

Los países occidentales deberían entender a qué juego están “jugando”. Rusia ha definido claramente este tipo de munición como “bombas sucias”, lo que abre la posibilidad de que su ejército lleve a cabo un ataque de represalia con armas nucleares tácticas para destruir los tanques Challenger 2 que enviará el gobierno de Londres.

De común acuerdo, Rusia va a instalar armas nucleares en Bielorrusia, dijo Putin en una entrevista en el canal de televisión Rossiya 24. La razón de tal medida es la declaración de Reino Unido sobre el suministro de munición de uranio empobrecido a Ucrania.

En 1999 la OTAN lanzó sobre Yugoslavia unas 10 toneladas de municiones de uranio empobrecido. El ejército estadounidense también las utilizó en 1991 y en 2003 en Irak.

Antes de los bombardeos de la OTAN, en Serbia no aparecía un número tan elevado de casos de cáncer. En Irak, donde se han encontrado restos de municiones radiactivas lanzadas por la aviación en los desiertos, los niños padecen ahora enfermedades extrañas.

El ejército ruso recurre a la ‘magia negra’ para derribar a los drones ucranianos

Hace unos días The Economist destacaba en un artículo que el ejército ruso hacía “magia negra” en los frentes de Ucrania. Había aparecido un arma nueva de microondas que derribaba los drones ucranianos a varios kilómetros de distancia.

Algunos dijeron que se trataba del sistema Ranets-E, que Rusia había exhibido hace tiempo en ferias militares, pero que desde entonces ha desaparecido de los escenarios. El gobierno de Kiev se lamentó amargamente.

Ranets-E es un potente generador de microondas sobre ruedas diseñado para la destrucción sin contacto de aeronaves enemigas. La estación de instalación es capaz de detectar equipos enemigos, apuntar y guiar automáticamente al objetivo, destruyendo sus entrañas electrónicas con potentes radiaciones de microondas.

La fuentes ucranianas dicen que “parece que los drones arden”. El ejército ruso utiliza la radiación electromagnética de Ranets-E para derribar los drones a una distancia de 6 a 7 kilómetros.

“Los rusos […] están haciendo magia negra en defensa electromagnética. Pueden interferir las señales, afectar al GPS, enviar drones a la altura equivocada, sólo para derribarlos del cielo”, afirma The Economist.

Rosoboronexport, la empresa pública rusa de ventas militares internacionales, presentó Ranets-E en Malasia en 2001 en la exposición comercial LIMA.

Las nuevas armas de radiofrecuencia no sólo inutilizan los sistemas de puntería de las armas de alta precisión, sino también sus circuitos eléctricos mediante la generación de ciertos niveles de radiación electromagnética.

Ranets-E consta de un sistema de antenas, un generador de energía de alta capacidad, equipos de control y medición y un subsistema de suministro de energía.

Su capacidad de salida supera los 500 megavatios. Funciona en una cierta gama de frecuencias de ondas y produce impulsos de 10 a 20 nanosegundos.

El cañón es capaz de incapacitar las armas de alta precisión del enemigo en un radio de 10 kilómetros y garantizar la defensa total en un sector de 60 grados de ángulo.

Rusia se ha lanzado a fabricar una generación de armas de última tecnología. No obstante, en los medios rusos aparecen quejas constantes sobre la burocracia en el ejército. El nuevo material de guerra se demora demasiado en llegar a las tropas.

Para acelerar el envío de nuevas armas a las tropas se ha creado un Centro de Apoyo a la Innovación en Defensa en la Duma, que cuenta con la participación de RVvoenkor.

La maquinaria rusa de guerra aún no ha alcanzado su máximo rendimiento

La maquinaria rusa de guerra aún no ha alcanzado su máximo rendimiento. “Los pirómanos planean enviar más de 400 tanques a Ucrania, tiempo durante el cual produciremos más de 1.600 tanques nuevos, la cantidad total de tanques del ejército ruso será más de tres veces la cantidad de tanques de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, ha prometido Putin.

Algo parecido ha dicho Dmitri Medvedev durante su visita a las fábricas rusas de armamento, invocando el discurso que pronunció Stalin al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Medvedev confirmó que ahora Rusia estaba construyendo 1.500 tanques al año. Los tanques nuevos suman entre 200 y 250 anuales, a los que hay que sumar otros 600 ó 650 más que mejora.

El año pasado Shoigu ordenó duplicar la producción de tanques nuevos únicamente, para lo cual van a levantar dos nuevas fábricas rusas dedicadas a modernizar equipos antiguos, como los T-72 y los T-90, lo que aumentará enormemente la producción.

Las declaración de Putin y Medvedev no son una coincidencia. Rusia puede llegar a producir más de 400 ó 500 tanques nuevos este año y modernizar otros 1.000.

No se conocen con exactitud las pérdidas. Las peores estimaciones hablan de la destrucción de 1.600 tanques desde el comienzo de la guerra. Si son aproximadas, confirman que Rusia es capaz de recuperar sus pérdidas o lo hará pronto, ya que probablemente fabricó entre 800 y 1.000 tanques en total el año pasado y se espera que produzca otros 1.500 este año.

El año que viene podría volver a los niveles de producción soviéticos de 2.500 ó 3.500 tanques anuales, una cifra que sigue siendo exigua en comparación con la Segunda Guerra Mundial, cuando la URSS fabricaba entre 50.000 y 100.000 tanques al año.

El mayor ataque de la aviación rusa contra las instalaciones fronterizas del ejército ucraniano

El jueves Ucrania anunció una inminente contraofensiva en Bajmut y pidió acelerar la entrega de armas, aviones de combate y misiles de largo alcance. Luego, en una entrevista con el periódico japonés Yomiuri, Zelenski la pospuso “debido a las condiciones meteorológicas y los deslizamientos de tierras”.

Es bien sabido: desde los tiempos de Napoleón, Rusia gana las guerras gracias al mal tiempo, que siempre favorece al mismo ejército.

El plan ucraniano consistía en golpear en el emplazamiento de Orejovski. Para ello crearon en la ciudad un grupo de ataque de hasta un batallón reforzado.

Pero el mando del 58 Ejército Conjunto de Rusia se adelantó. Su artillería infligió daños masivos a las posiciones ucranianas y a sus arsenales. Por eso la ofensiva ucraniana ni siquiera pudo comenzar.

Desde las 9 de la noche más de 20 hoteles y escuelas que albergaban a recién formada brigada de asalto de la Guardia Nacional de Ucrania “Chervona Kalina” y otras unidades fueron atacados. Los rusos inutilizaron varios almacenes que contenían municiones, proyectiles de artillería, misiles antitanque y equipos de estacionamiento.

Las bajas ucranianas se estiman en medio millar de muertos y heridos. Internet fue cortado en la ciudad para evitar fugas de información. Los heridos fueron sacados por Zaliznichnoye en dirección a Gulyai-Pole.

Un portavoz del ejército ucraniano confirmó los ataques masivos rusos con munición aérea de precisión. Durante la noche, la aviación rusa llevó a cabo más de 10 ataques aéreos contra objetivos en la región de Sumy.

“La región de Sumy fue atacada por bombas guiadas lanzadas desde unos 10 aviones. Más de 10 de estas bombas guiadas atacaron objetivos en la zona. Las bajas se especifican allí”, reconoció en un comunicado de prensa Yuriy Ignat, portavoz del ejército ucraniano.

Se trata del mayor ataque de la aviación rusa contra las instalaciones fronterizas del ejército ucraniano en los últimos tiempos. Los militares ucranianos destacan el empleo de bombas guiadas de precisión, no de misiles, lo que puede indicar un aumento gradual de este tipo de armamento por parte de la aviación rusa.

El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, declaró que desde el inicio de la guerra, la aviación rusa ha destruido más de 20.000 instalaciones ucranianas, realizando más de 140.000 salidas.

Si se divide esta cifra por los 400 días de guerra, se obtiene una media de casi 360 salidas al día.

En 1999 durante el bombardeo de la OTAN contra Serbia, las fuerzas combinadas de todos los países de la Alianza realizaron una media de 250 salidas diarias, un 30 por ciento menos.

‘Estados Unidos no pretende matar a Rusia sino sólo hacerles sufrir’

Hablando en Chicago ante un auditorio muy selecto el 13 de abril de 2015, el analista político más influyente de Estados Unidos, George Friedman, definió la prioridad estratégica de Estados Unidos: separar a Alemania de Rusia, porque “unidas son la única fuerza que podría amenazarnos”, dijo.

Rusia siempre ha estado interesada en mantener una zona neutral de seguridad en Europa del este. Pero el propósito de Estados Unidos es construir un cordón sanitario desde el Báltico hasta el Mar Negro, como barrera definitiva que separe a Rusia de Alemania.

Friedman señaló que el plan de Estados Unidos no es matar a Rusia, sino “sólo hacerles sufrir”. El comandante del ejército de Estados Unidos en Europa, el general Ben Hodges, acababa de visitar Ucrania, condecorando a soldados ucranianos y prometiéndoles instructores. Estaba haciendo esto fuera de la OTAN, dijo Friedman, porque la adhesión a la OTAN requería la aprobación del 100 por cien y Ucrania corría el riesgo de ser vetada, por lo que Estados Unidos seguía adelante por su cuenta.

Lo que Estados Unidos ha temido durante mucho tiempo, dijo Friedman, es la combinación del capital y la tecnología alemanes con los recursos y la mano de obra rusos. El gasoducto Nord Stream iba en esa dirección, hacia acuerdos comerciales y de seguridad mutuos que ya no requerirían ni el dólar ni la OTAN.

Para Rusia, añadió Friedman, la situación de Ucrania “es una amenaza existencial. Y los rusos no pueden permitirse dejarlo pasar”. Para Estados Unidos, sin embargo, es un medio para un fin: separar a Rusia de Alemania.

Friedman concluyó que la gran pregunta era: ¿cómo reaccionarán los alemanes? Hasta ahora, los dirigentes han reaccionado como los leales gestores de un país bajo la ocupación militar estadounidense, que es lo que es.

Una estrategia militar obsoleta: la guerra nuclear

La Guerra Fría se llamó de esa manera porque no había otra denominación mejor. Las agresiones militares contra la URSS se acabaron en 1945 y no estallaron guerras convencionales entre las dos grandes superpotencias por un motivo evidente: ambas disponían de armas nucleares.

A su vez las armas nucleares se llaman “estratégicas” porque están preparadas para ser utilizadas al margen de las batallas de una guerra convencional. No se han diseñado para cortarle las manos al adversario, sino para cortarle la cabeza. El armamento nuclear soviético apuntaba a Washington y el estadounidense a Moscú.

Así como en una guerra convencional hay un margen de improvisación, que depende del curso de la misma, de sus batallas y sus múltipes situaciones, las armas nucleares está predispuestas de antemano para ser utilizadas sólo en determinadas condiciones muy concretas.

Cada parte tiene las suyas, por lo que la estrategia de unos (Estados Unidos) y otros (URSS, Rusia) son diferentes.

Además, cada parte conoce la del contrario, lo que hace de la guerra nuclear un fenómeno de lo más predecible. Incluso las trayectorias balísticas de los misiles son predecibles, como los trenes que siempre corren por la misma vía.

Son fácilmente detectables porque las defensas antiaéreas han evolucionado mucho más rápidamente que los misiles de ataque. Cada potencia dispone de escudos muy superiores a las espadas, y la mejora de los equipos militares se ha centrado en aquellas armas que son capaces de superar las defensas del adversario.

De ahí que las negociaciones sobre reducción de armamento nuclear se volcaran sobre las defensas antimisiles, como el tratado ABM (Anti Misiles Balísticos), firmado en 1972. Estados Unidos se retiró de ese tratado en 2002.

Una de las maneras de superar una defensa antimisiles es poner las lanzaderas lo más cerca del adversario, para que no tenga capacidad de reacción. En 1962 Estados Unidos puso sus misiles Júpiter en Turquía y la URSS respondió de la misma manera, poniendo los suyos en Cuba.

Así comenzó la crisis de los misiles, en la cual se volvió a demostrar que las negociaciones forman parte de la guerra nuclear misma; son una manera de hacer ese tipo de guerra, y si ya no hay más negociaciones de desarme y si los compromisos firmados se han convertido en papel mojado es porque están obsoletas, exactamente igual que las propias armas nucleares.

Las armas estratégicas son los culturistas de la lucha: enseñan mucho músculo pero no podrían retar a ningún boxeador medianamente entrenado. Es el exhibicionismo de la guerra; se basan en el miedo del contrario, en la permanente intimidación de los bíceps, como hace Corea del norte regularmente. Las armas nucleares se han ensayado muchas veces pero nunca han aparecido en una guerra real.

La guerra nuclear destapó sus vergüenzas con la Guerra de las Galaxias que emprendió Reagan a partir de los años ochenta del siglo pasado. Entonces el exhibicionismo fue puramente retórico: nunca hubo tal guerra, ni siquiera un comienzo de despliegue de armas en el espacio. Estados Unidos jugaba de farol porque, como bien saben los jugadores de naipes, los faroles son parte fundamental de una estrategia y, por lo tanto, de una guerra.

Ingenuamente la URSS claudicó; se bajó los pantalones. Estados Unidos accedió a sus armas estratégicas más escondidas y obligó a desguazar muchas de ellas. Gorbachov firmó tratados como el INF de 1987, sobre misiles de Alcance Intermedio (que la OTAN rompió en 2019).

Con la posterior desaparición de la URSS, Estados Unidos creyó que había ganado la Guerra Fría. El farol le había salido bien; ya no necesitaba enseñar sus músculos. Cuando se demostró que la Guerra de las Galaxias era un montaje de opereta, la URSS ya no existía y en Washington creyeron que llegaba una era de hegemonía omnímoda sin necesidad de disparar un tiro.

A Rusia le costó salir del ensimismamiento que había acabado con la URSS. Las concesiones realizadas en todos los frentes no habían servido para nada, ni siquiera el desmantelamieento de la URSS y el emplazamiento de bases de la OTAN en los antiguos países soviéticos y del este de Europa. Los tratados firmados desde el final de la Segunda Guerra Mundial son papel mojado.

Lo mismo que Corea del norte, desde entonces Rusia ha podido sobrevivir gracias al desarrollo de las fuerzas productivas y la tecnología militar, cuyos únicos precedentes son el Goelro, el plan soviético de electrificación, y los planes quinquenales. Lo mismo que hace un siglo, al final Rusia no sólo ha salido del atolladero sino que ha superado ampliamente a Estados Unidos en muy poco tiempo.

Ahora casi todo el arsenal ruso es nuevo, mientras Estados Unidos no ha probado nuevos sistemas de armas desde hace más de 30 años. Por si eso no bastara, en menos de un año ha agotado el material militar antiguo, como demuestra la Guerra de Ucrania. Estados Unidos sólo fabrica aquellas armas que puede vender a terceros. En Estados Unidos las armas son un mercado para las empresas privadas, mientras en Rusia forman parte del mismo aparato del Estado, que no podría sobrevivir sin ellas, lo mismo que Corea del norte.

Aunque exporte armas, en Rusia las fábricas militares no destacan por formar una industria, por perseguir el lucro privado, sino por ser parte del Estado, lo mismo que las comisarías de policía. Las ventas de armas financian una parte de los presupuestos militares de Rusia. Pero su producción no está al servicio de ningún mercado sino de la guerra y por sí mismas dichas fábricas son capaces de producir armas en más cantidad que los 30 países que forman parte de la OTAN juntos.

Por lo tanto, las fábricas militares rusas producen más y mejor armamento que las occidentales. Producen armas convencionales y nucleares en cantidades gigantescas, pero sobre todo producen armas sofisticadas, muy superiores a las de cualquier otro país, quizá con la única excepción de China. Además, no son experimentales. Han probado su nuevo armamento, tanto en Siria como en Ucrania.

No cabe duda de que Estados Unidos tiene suficiente capacidad técnica para ponerse a la altura de Rusia, aunque necesitaría bastantes años para ello. Lo que no tiene es capacidad económica. No le bastaría con desprenderse de sus viejos arsenales, vendiéndolos a terceros países, para financiar un nuevo presupuesto militar aún mayor. Tendría que endeudarse todavía más, en una situación de crisis galopante.

El mercado mundial de armamento que capitaliza Estados Unidos es lo más parecido a una vieja chatarrería repleta de óxido. Pero las mercancías destinadas al desgüace son un negocio muy rentable que, en definitiva, es lo que importa, porque hay compradores capaces de sacar un gran partido de la roña. Si no se lo creen, pueden darse un paseo por el Rastro de Madrid un domingo por la mañana.

La Guerra de las Galaxias está en pleno apogeo

El año pasado China se puso a la cabeza en el lanzamiento de satélites militares, superando a Estados Unidos, según el informe “Actividades espaciales en 2022”, publicado por el Centro de Astrofísica de la Universidad de Cambridge, en Massachusetts. El documento de 148 páginas ha sido elaborado por Jonathan McDowell (*).

En una comparecencia ante un comité del Senado, el general Chance Saltzman, director de la Fuerza Espacial estadounidense, confirmó que China representa la amenaza más inmediata. Sus constelaciones satelitales tienen múltiples misiones, desde la vigilancia hasta la destrucción de infraestructuras espaciales o terrestres.

El año pasado Estados Unidos completó con éxito un total de 72 de los 78 lanzamientos, mientras que Rusia logró realizar 21. China intentó 64 lanzamientos y logró 62.

Los lanzamientos pusieron en órbita satélites tanto civiles como militares. En cuanto a los satélites relacionados con la defensa, China encabeza la lista con 45 lanzamientos, frente a los 30 de Estados Unidos y los 15 de Rusia. De los 700 satélites operativos de China, actualmente hay 347 dedicados a fines militares, 35 de los cuales han sido lanzados en los últimos seis meses.

El ejército chino dispone de láseres para atacar satélites e inhibidores para inutilizar el GPS y las comunicaciones. Una tecnología les permitiría incluso desviar la trayectoria de un satélite.

Para destruir satélites enemigos, dispone de satélites kamikaze, pero también de Asat (actividades antisatélite) y misiles balísticos modificados para derribar objetivos en el espacio. Sólo cuatro países han probado ya estas municiones: Estados Unidos, China, Rusia e India. En 2021 un informe del Pentágono afirmaba que Pekín dispone de un arsenal antisatélite que amenaza a los satélites en órbita terrestre baja.

Estados Unidos asegura que ha detectado maniobras hostiles chinas en el espacio. El satélite chino TJS-3 lanzado en 2018 se desplazó a la deriva por el cinturón geoestacionario, deteniéndose para observar de cerca primero los satélites estadounidenses, USA 233 y 298. Dedicados a las comunicaciones militares, proporcionan inteligencia no solo a Estados Unidos, sino también a Reino Unido, Países Bajos, Canadá y Australia.

Ante el Senado Saltzman también se refirió a los activos espaciales rusos. Menos capaces que los chinos, supondrían una amenaza “aguda” de ataque o perturbación para los satélites estadounidenses.

Según el general, China y Rusia apuntan a las vulnerabilidades potenciales de Estados Unidos para eliminar la ventaja estadounidense en el espacio. “Esperan que el espacio sea la clave de la guerra del futuro al permitir ataques de precisión de largo alcance. Estos Estados buscan la superioridad inutilizando las comunicaciones y los sistemas de navegación espacial del adversario”, afirmó.

Para mantener la superioridad espacial estadounidense, Saltzman pidió un presupuesto de 30.000 millones de dólares para el año que viene, un aumento de casi 4.000 millones respecto al actual. “Frente a China, debemos mantener una ventaja tecnológica y ser capaces de defender nuestros intereses vitales”, concluyó Saltzman.

(*) https://planet4589.org/space/papers/space22.pdf

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