La web más censurada en internet

Categoría: Estrategia (página 84 de 151)

La ofensiva ucraniana de primavera: una trampa mortal para Estados Unidos y la OTAN

Bajo la dirección de Estados Unidos, Ucrania está preparando una gran contraofensiva que se espera tenga lugar esta primavera, cuando los campos y las carreteras secundarias sin asfaltar se hayan secado. En la actualidad, la mayoría de los vehículos militares no pueden circular por campos abiertos y tienen verdaderas dificultades para utilizar las carreteras secundarias sin asfaltar.

Ucrania ha reunido doce brigadas para la ofensiva. Nueve de las doce brigadas están equipadas con blindados y artillería estadounidenses y europeos, mientras que las otras tres se componen de viejos equipos rusos, algunos de los cuales han sido modificados por Ucrania.

Ucrania espera importantes ganancias de su ofensiva. Pero parece que la realidad es bien distinta. Incluso el Wall Street Journal tiene sus dudas. La ofensiva ucraniana prevista para finales de la primavera podría ser una trampa mortal para Estados Unidos, la OTAN e incluso para los aliados asiáticos de Estados Unidos.

Una brigada suele tener entre 3.000 y 5.000 soldados. Si se utiliza la cifra más alta, Ucrania tiene previsto destinar 60.000 soldados a la contraofensiva, con el objetivo de romper el control ruso sobre los puertos del Mar Negro distintos de Sebastopol.

Sin embargo, es probable que Ucrania lance algún tipo de ataque simultáneo contra Crimea y Sebastopol, si puede.

La ofensiva es, en gran medida, obra de la subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos, Victoria Nuland. Ella es la eminencia gris del gobierno de Biden cuando se trata de Ucrania.

Nuland nunca ha ocultado su ambición de que Ucrania recupere Crimea. A Nuland, que es rigurosamente antirrusa y anti-Putin, le gustaría ver derrumbarse el gobierno de Putin. Para lograrlo, cree que Ucrania debe obtener una victoria absoluta sobre Rusia, lo que significa que Ucrania recuperará cada metro cuadrado de su territorio perdido. Zelensky está de acuerdo.

Nuland tiene una larga historia con Ucrania. En el gobierno de Obama apoyó a los manifestantes y el derrocamiento del gobierno ucraniano, legalmente elegido. Existen grabaciones de sus conversaciones con el embajador estadounidense en Ucrania en aquel momento para decidir quién sería el mejor para sustituir a Víktor Yanukovich, entonces presidente de Ucrania. Yanukovich fue elegido en 2010 en una segunda vuelta contra la primera ministra Yulia Timoshenko. Yanukovich es originario de Donetsk y ahora está exiliado en Rusia.

Estados Unidos apoyó el Golpe de Estado en Ucrania, a pesar de que era ilegal y antidemocrático. Desde entonces, la mayoría de las regiones rusoparlantes de Ucrania no han participado en las elecciones ucranianas, incluidas las de Zelensky en 2019.

La contraofensiva prevista, a pesar del apoyo de Estados Unidos y la OTAN, se enfrenta a importantes obstáculos. Las nueve brigadas equipadas por Estados Unidos y la OTAN tienen menos blindaje del prometido por la OTAN.

Mantener un mosaico de equipos no será fácil y las reparaciones sobre el terreno serán prácticamente imposibles. Esto supondrá un gran reto para los ucranianos, que tampoco dispondrán de reservas de material para reemplazar lo que puedan perder en combate.

Estados Unidos y Europa han instalado estaciones de reparación en Polonia y Rumanía, pero están lejos de la zona de conflicto.

Las defensas aéreas de Ucrania son muy débiles, ya sea porque han sido destruidas por los rusos o porque carecen de municiones. Incluso los interceptores del sistema de defensa aérea estadounidense Patriot entregados a Ucrania no están disponibles actualmente a menos que se tomen misiles de repuesto de las unidades operativas estadounidenses y europeas.

Eso significa que los rusos tienen superioridad aérea que utilizarán contra las fuerzas ucranianas en caso de ofensiva. La falta de munición es también un problema importante para mantener la ofensiva prometida, si no para continuar la guerra en sí.

Tomemos el ejemplo de la munición para la artillería. Estados Unidos ha suministrado obuses de 155 milímetros, principalmente con proyectiles de alto poder explosivo. El obús M-777 tiene un alcance de unos 21 kilómetros. Hasta la fecha Ucrania ha disparado casi un millón de obuses de 155 milímetros, lo que es mucho.

Ahora no están entregando ninguno. Aunque podrían encontrarse miles de proyectiles adicionales, dado el enorme ritmo de gasto del ejército ucraniano, es difícil ver cómo los proyectiles de 155 milímetros ayudarán mucho en la ofensiva planeada, suponiendo que estas piezas de artillería sobrevivan a los ataques aéreos rusos, lo cual es una gran suposición.

Estados Unidos ha suministrado 142 obuses M-177 remolcados a Ucrania y Estados Unidos y Europa han suministrado aproximadamente 300 sistemas de cañones de 155 milímetros remolcados y autopropulsados a Ucrania.

Ucrania también dispone de obuses D-30 de 122 milímetros de origen ruso, pero éstos son destruidos regularmente por aviones, drones, cohetes y artillería rusos. Rusia tiene unos 6.000 sistemas de artillería y cohetes en Ucrania.

Lo mismo ocurre con los Himars M-142. Las municiones clave para los Himars en Ucrania son los cohetes guiados de lanzamiento múltiple (GMLRS), que tienen un alcance de 15-70 kilómetros. Ucrania ya ha disparado 9.612 de estos cohetes, y cada cohete cuesta unos 160.000 dólares (coste total, excluyendo transporte y apoyo, 1.538 millones de dólares). Pero no hay más cohetes en la cadena de suministro.

Al igual que los 155, los Himars deberían ser retirados de las unidades activas del Ejército y los Marines estadounidenses para reabastecer a Ucrania. Mientras tanto, los rusos afirman que están mejorando en el derribo de cohetes Himars.

También es posible que las brigadas ucranianas no estén al completo, y es probable que el número de brazaletes amarillos o tropas de élite con experiencia sea reducido. Muchos de los que se lanzarán a la batalla son soldados nuevos, marcados con brazaletes verdes.

El gran número de fuerzas varadas en Bajmut (entre 10.000 y 15.000) y en otros lugares (Avdeievka, Ugledar, etc.) plantea un doble problema a Ucrania: o bien relevar a estas fuerzas antes de que sean destruidas, o bien continuar la ofensiva a finales de la primavera, dejando a las fuerzas existentes intentando mantener su posición. Rusia está haciendo progresos constantes, aunque lentos, en las batallas de Bajmut y Avdeievka, pero no en Ugledar.

Si los rusos salen de las batallas a lo largo de la línea de contacto en el Donbas y empujan hacia el oeste, hay poco que los detenga. Esto obligaría a Ucrania a dividir sus brigadas de contraofensiva actualmente reunidas o a dedicarlas por completo a impedir que Rusia alcance el Dnieper y amenace a Kiev.

Rusia también podría llevar a cabo una maniobra del tipo Schlieffen y golpear a las tropas ucranianas implicadas en la ofensiva de finales de primavera en la retaguardia y en sus flancos orientales.

Por lo tanto, el panorama de la ofensiva ucraniana no parece prometedor. Tal vez Ucrania pueda intentar esperar hasta que Estados Unidos y la OTAN sean capaces de suministrar todo el equipo pesado y la munición necesarios, pero es poco probable que esto ocurra hasta dentro de varios años. Sin embargo, es posible que los rusos no quieran dejar que este escenario se desarrolle.

Ucrania podría derrumbarse como entidad política

La posición del gobierno de Biden sobre Ucrania se opone a las negociaciones políticas, al menos por ahora. Hay rumores de que Washington ha pedido a Ucrania que sea más flexible en esta cuestión, pero no están confirmados. Nuland y otros miembros del gobierno se oponen a cualquier acuerdo con los rusos, pero hay otras fuerzas en juego.

En primer lugar, la industria rusa está produciendo municiones y nuevas armas en plena guerra (a diferencia de Estados Unidos y la OTAN). Las fuerzas rusas han sido reconstituidas en su mayoría, o están en proceso de reconstitución, y las fuerzas rusas están luchando en general con más eficacia que antes. El riesgo es que si los rusos ganan, Ucrania como entidad política podría derrumbarse.

El segundo factor es la presión que la Guerra de Ucrania ejerce sobre la OTAN. La OTAN está casi sin municiones y suministros e incluso los políticos europeos pro-Ucrania están empezando a preocuparse por la guerra. La destrucción de los gasoductos Nord Stream también ha repercutido en las relaciones entre Estados Unidos y Alemania.

Un tercer factor es la capacidad de la OTAN para proteger su frontera aún más larga con Rusia, con Finlandia como nuevo miembro de la OTAN, en caso de que estallen combates a través de las fronteras de Ucrania.

Algunos actores de la OTAN creen que son fuertes. Polonia es el mejor ejemplo, pero otros se encuentran en una mala posición militar. Alemania y Reino Unido, dos grandes potencias europeas, tienen ejércitos pequeños con graves carencias de equipamiento. A esto hay que añadir el hecho de que Estados Unidos ha dedicado casi todos sus recursos de ELINT, COMINT e imágenes a apoyar a Ucrania, con lo que se arriesga a tener problemas en otros lugares de Europa o del Pacífico.

Algunos miembros de la OTAN, como Hungría, no apoyan a Estados Unidos ni a la OTAN en Ucrania, y es posible que al menos un actor importante, Turquía, no apoye a la OTAN ni esté de acuerdo con el artículo 5 del sistema de defensa colectiva de la OTAN, que exige la unanimidad de los miembros. Desde la filtración de los documentos del Pentágono, también han ido creciendo las dudas sobre la capacidad de Ucrania para seguir en la lucha.

La Guerra de Ucrania deja sin armas a Taiwán

Por el momento, Estados Unidos tiene poco que proporcionar a Taiwán, Japón o Corea del Sur. La situación es especialmente tensa con respecto a Taiwán, que ha solicitado armamento estadounidense que no está recibiendo debido a la Guerra de Ucrania.

Algunos ejemplos son los Himars, pedidos pero retrasados, y la artillería autopropulsada de 155 milímetros (M-198), que no está disponible a causa de Ucrania. Incluso los nuevos F-16, prometidos a Taiwán, no se están entregando en la fecha prevista. Si nos referimos a las entregas a Bulgaria, el retraso es de al menos dos años. Los aliados asiáticos de Estados Unidos, que también se han enterado de las filtraciones del Pentágono, deben estar preocupados.

Así pues, la oposición de Estados Unidos a un acuerdo negociado con Rusia parece ser un riesgo importante para la seguridad estratégica con poco margen de mejora, incluso si Ucrania consigue ganar terreno en su ofensiva de finales de primavera.

Lo más prudente sería impulsar las negociaciones con los rusos. Esto no será fácil, ya que es poco probable que los rusos acepten un statu quo o un alto el fuego, y probablemente exigirán el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea.

Sin embargo, a menos que el gobierno de Biden cambie de rumbo, seguirá jugando a la ruleta rusa con todas las habitaciones llenas.

—Stephen Bryen https://centerforsecuritypolicy.org/ukraines-spring-offensive-a-likely-death-trap-for-us-nato/

Mercenarios: punta de lanza de las guerras imperialistas

La estrategia del Pentágono en Siria parece basarse en el uso más amplio posible de contratistas, un eufemismo para mercenarios o, más llanamente, “las putas del imperialismo”, como se refiere a ellas el título de un libro de Wilfred Burchett y Derek Roebuck sobre los mercenarios en África.

Cada vez está más claro que los datos oficiales sobre el personal militar estadounidense desplegado en las zonas de guerra en el extranjero subestiman el número real. Del mismo modo, las bajas militares en servicio activo representan sólo una fracción de las muertes estadounidenses que se han producido durante las diversas cruzadas de Washington en el extranjero en los últimos 20 años.

El principal mecanismo de este engaño estadístico es el creciente uso por parte del Pentágono de contratistas civiles, como el que murió en un ataque con drones contra personal militar estadounidense en una base de la coalición en el este de Siria la semana pasada. Según el Servicio de Investigación del Congreso en enero, a finales del año pasado, alrededor de 22.000 contratistas trabajaban para el Departamento de Defensa en la zona de responsabilidad del Mando Central, incluidos 7.908 en Irak y Siria.

Cuando la mayoría de la gente oye el término “contratistas”, asume que se refiere al personal de apoyo que proporciona alimentos, transporte y otros servicios a los militares. Esto es cierto. Pero en muchos casos, los contratistas sustituyen a la seguridad armada -una especie de mercenarios- y pueden sufrir bajas en un porcentaje similar al de las tropas que son oficialmente miembros de las fuerzas armadas estadounidenses.

En 2017 el general John Nicholson, entonces comandante de la misión Apoyo Resuelto de la OTAN y de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado que el Pentágono necesitaba “sustituir soldados por contratistas para cumplir con los niveles de tropas” en Afganistán. En octubre de 2018 había más de 25.000 contratistas en Afganistán. De ellos, 4.172 eran de seguridad privada, de los cuales 2.397 estaban clasificados como armados.

El uso de contratistas alcanzó su punto álgido durante la Guerra Mundial contra el Terrorismo, cuando la Comisión sobre Contratación en Tiempos de Guerra en Irak y Afganistán afirmó en su informe final de 2011 que el Departamento de Defensa, el Departamento de Estado y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) dependían “excesiva y enfermizamente” de los contratistas militares.

Es difícil determinar el número exacto de contratistas armados en los últimos años. Oficialmente, parece que hay pocos. En un informe de febrero de 2021, de los 27.338 contratistas presentes en Afganistán a finales de 2020, se informó de que había 1.413 contratistas de seguridad armados (en contraposición a desarmados) y 96 contratistas de seguridad privados (desarmados) entre Irak y Siria.

Pero según el CRS, este año “el número de empleados contratistas de seguridad que trabajan para el DOD [Pentágono] en Irak y Siria ha fluctuado significativamente con el tiempo, dependiendo de una variedad de factores. En el cuarto trimestre del año fiscal 2022, el DOD [Pentágono] informó de 941 empleados de seguridad en Irak y Siria, ninguno de los cuales fue identificado como personal de seguridad armado”.

Sin embargo, en abril del año pasado, el Departamento de Defensa hizo públicas unas cifras que mostraban que de los 6.670 contratistas militares que había entonces en Irak y Siria, 596 se dedicaban a labores de adiestramiento y seguridad.

En las guerras mueren más mercenarios que tropas regulares

Aunque se supone que no participan directamente en el combate, muchos de los contratistas del Pentágono no son más que modernos “Hessians”, los mercenarios alemanes que las grandes potencias europeas emplearon durante el siglo XVIII. Gran Bretaña utilizó ese ejército privado en un intento de sofocar los intentos de independencia de las colonias americanas. De hecho, las fuerzas de George Washington capturaron a más de 900 de ellos en la ofensiva sorpresa de Navidad de 1776 que capturó Trenton y Princeton.

En nuestros días, la aparición de Blackwater como fuente clave de contratistas durante las guerras de Afganistán e Irak ha puesto de relieve un nuevo e importante componente de la estrategia del Pentágono. Blackwater fue fundada a finales de diciembre de 1996 por el ex oficial de los Navy Seal Erik Prince, y la empresa ha cambiado posteriormente de nombre varias veces, la última de ellas Constellis. Sin embargo, el modelo empresarial básico permanece intacto, y este modelo ha atraído a imitadores. En 2020 el testimonio desde dentro de uno de los oficiales de la empresa debería disipar cualquier ilusión que pudiera quedar de que su personal prestaba servicios de apoyo únicamente al ejército estadounidense.

Los contratistas en situaciones de combate se enfrentan a los mayores riesgos de ese papel. Según cálculos del Instituto Watson de la Universidad Brown, 4.898 soldados estadounidenses habían muerto en Irak el 1 de septiembre de 2021. El número de muertes de contratistas se situaba en un cercano segundo lugar, con 3.650. La sospechosa escala de muertes de contratistas “civiles” estadounidenses era aún más evidente en Afganistán cuando las fuerzas estadounidenses se retiraron definitivamente de ese país en agosto de 2021. Washington reconoció que 2.448 militares estadounidenses habían muerto durante los dos decenios de intervención, frente a 3.846 contratistas. El análisis del Instituto Watson cifra en 3.917 las muertes de contratistas.

A finales de 2021 un analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) señaló que habían muerto más contratistas (casi 8.000) en las distintas guerras posteriores al 11-S que miembros de las fuerzas armadas estadounidenses. Tal resultado sería imposible si los contratistas no estuvieran fuertemente implicados a algún nivel en las operaciones de combate.

Los mercenarios de Estados Unidos en Siria

La estrategia del Pentágono en Siria también parece basarse en el uso más amplio posible de contratistas. Oficialmente Estados Unidos sólo tiene unos 500 soldados en Siria, pero informes recientes elevan la cifra a más de 900 efectivos. Pero un comentario indiscreto del general James B. Jarrard en 2017 sugirió que el número real de tropas estadounidenses en Siria siempre ha estado más cerca de 4.000. Jarrard aparentemente incluyó el cuadro de contratistas de Washington en ese total, incluso si tal admisión era inconsistente con la línea oficial del Pentágono en ese momento.

La externalización generalizada de tareas militares a empresas mercenarias privadas es una faceta en gran medida desconocida de las guerras de Estados Unidos en todo el mundo desde 2001, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo. El libro de Jeremy Scahill “The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army” cuenta la historia de Blackwater, el ejército privado más poderoso y de más rápido crecimiento del mundo. Fundada por el megamillonario cristiano fundamentalista Erik Prince, vástago de una dinastía conservadora que financia causas de extrema derecha, esta empresa de soldados está siendo enviada ahora al frente de una batalla mundial, librada en gran parte en tierras musulmanas, que un presidente evangélico, a quien Prince ayudó a poner en la Casa Blanca, llama “cruzada”.

Los ataques con drones del 23 de marzo contra objetivos militares estadounidenses en el este de Siria, en los que murió un contratista estadounidense y otro resultó herido (además de cinco militares), dan una idea del verdadero alcance (y peligro) de la presencia no invitada de Washington en Siria. El uso de contratistas del Pentágono se ha convertido en una cómoda cortina de humo que oculta el alcance de la implicación de Estados Unidos en guerras innecesarias, sangrientas y moralmente dudosas.

Es posible que ahora estemos asistiendo a la aparición de este proceso en relación con el apoyo estadounidense a Ucrania en su guerra contra Rusia. El ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional Alexander Vindman, famoso por su papel en el primer proceso de destitución contra Trump, está presionando para que Washington envíe contratistas militares para ayudar a Kiev en sus esfuerzos por reparar los sistemas de armas dañados. El CSIS ya sugirió una medida similar en mayo del año pasado para enviar “contratistas de campo de batalla” estadounidenses. No haría falta una escalada dramática de tal apoyo a un papel de combate directo por parte de estos contratistas.

Los dirigentes estadounidenses se están exponiendo a riesgos aún más peligrosos que la injerencia en Afganistán, Irak y Siria, ya que la presencia de mercenarios estadounidenses en Ucrania podría conducir a un enfrentamiento directo con Rusia. El Congreso y el pueblo estadounidense deben exigir mucha más transparencia sobre el papel de los mercenarios de Washington en todas las zonas de combate.

—Ted Galen Carpenter https://responsiblestatecraft.org/2023/03/31/syria-episode-shows-how-contractors-still-used-to-fight-americas-wars/

China no considera a la Comisión Europea como un interlocutor diplomático

Macron ha viajado a China en compañía de Ursula von der Leyen para aprentar que su iniciativa ni era personal, ni tampoco francesa. Tiene a Von der Layen sujeta por la nariz: apoyó su nombramiento al frente de la Comisión Europea a cambio de que Christine Lagarde, una francesa, se hiciera con la dirección de Banco Central Europeo.

El tratamiento de la diplomacia china a ambos viajeros no ha podido ser más frío. Les recibieron a ambos porque son personas educadas y escuchan a cualquier patán, aunque había un buen pretexto: se celebraba el 20 aniversario de la asociación estratégica China-Unión Europea, a pesar de que entre ambas partes no hay ni asociación ni estrategia común.

El plan de Macron era viajar con Olaf Scholz, pero el canciller alemán se adelantó y fue por su cuenta noviembre del año pasado, sin contar con el gobierno de París. Desde luego que quien no pinta nada en estas historia es Josep Borrell, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

Así es como está la unión en la Unión Europea.

Las conversaciones con la Unión Europea continuarán en China del 13 al 15 de abril. Macron viajó a Pekín con una delegación comercial, como antes lo hizo Scholz. El 31 de marzo le tocó el turno a Pedro Sánchez, que se congratuló de haber firmado un acuerdo para exportar 50.000 toneladas de almendras a China…

En su primer discurso como Presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen dijo que “su Comisión” sería geopolítica y que, por tanto, era de esperar que fuera cada vez más visible en el mundo. Por eso se la ve cada vez más junto a Stoltemberg, el Secretario General de la OTAN.

Entre otros muchos defectos, Von der Leyen no puede ser más torpe. Para caderar los ánimos, unos días antes de su viaje tuvo duras palabras contra China, calificándola de “represiva” en materia de derechos humanos: “La escalada que estamos viendo indica que China se está volviendo más represiva internamente y más asertiva externamente”).

En Pekín la castigaron sin postre. Xi Jinping no la invitó a la cena oficial, no celebró una rueda de prensa con ella y se tuvo que reunir con la prensa en la oficina de representación de la Unión Europea en Pekín. Al bajar del avión en Pekín, Emmanuel Macron fue recibido en una alfombra roja por el ministro chino de Asuntos Exteriores, Qin Gang. Pero a Von der Leyen la recibió el ministro de Ecología, Huang Runqiu, en la habitual salida de pasajeros.

El mensaje es muy claro: Pekín no considera a la Unión Europea como un interlocutor político mundial.

Tanto Macron como Von der Leyen pidieron a Xi Jinping que utilizara su relación privilegiada con Putin para poner fin a la Guerra de Ucrania. Tras la muy amistosa visita de Xi Jinping a Moscú hace unos días, habría sido demasiado esperar una condena contra Rusia.

Pero Macron ha vuelto cambiado de Pekín. Después de años de ejercer de limpiabotas de la OTAN, ha empezado a hablar de que la Unión Europea necesita tener una “autonomía estratégica” respecto a Estados Unidos.

Podía haber empezado por ahí. En Pekín le han repetido -por activa y por pasiva- que sin esa “autonomía estratégica” prefieren negociar directamente con el director de orquesta, no con los saltimbanquis.

La Unión Europea no es capaz de enviar el millón de proyectiles que prometió a Ucrania

A finales de marzo la Unión Europea aprobó enviar un millón de municiones a Ucrania en el plazo de 12 meses y aumentar su propia producción. La decisión se tomó en Bruselas el primer día de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los 27 miembros. El acuerdo lo presentaron en Bruselas como un paso histórico para la Unión Europea.

Pero la decisión ha quedado estancada. Los embajadores ante la Unión Europea se reunieron el 5 de abril para tratar el asunto, pero no lograron avanzar significativamente en una de las cuestiones clave. La manzana de la discordia sigue siendo si estos contratos de armamento irán exclusivamente a empresas de la Unión Europea, o si también estarán abiertos a fabricantes de fuera.

Europa no confía en que su industria de defensa tenga capacidad para fabricar en el plazo de 12 meses la cantidad de proyectiles que han prometido. Los tendría que comprar a terceros países y ha saltado la polémica. ¿A quién irá el dinero?

Francia está presionando para que el dinero se quede dentro de las fronteras de la Unión Europea. Grecia y Chipre apoyan a Macron, lo que, según algunos diplomáticos, está relacionado con su deseo de evitar que se adjudiquen contratos a fabricantes turcos.

El objetivo de la Unión Europea es cumplir el plan en tres partes simultáneas. En primer lugar, destinará 1.000 millones de euros a reembolsar a los países que puedan donar inmediatamente munición -y posiblemente misiles- de sus propios ejércitos o reorientar los pedidos que reciban.

En segundo lugar, reservará otros 1.000 millones de euros para comprar conjuntamente más munición para Ucrania y sustituir los proyectiles donados por Europa.

Por último, la Unión Europea quiere estudiar formas de reforzar la capacidad de Europa para fabricar las armas que necesita en los próximos años.

Es más de lo mismo: la Unión Europea se pierde en declaraciones y anuncios de cara a la galería que no está en condiciones de cumplir. Más de dos semanas después de que anunciara en envío a Ucrania de reservas de munición, no está en condiciones de aplicarlo.

El fin del tratado Start-II marca el declive de Europa

En el contexto del nuevo carácter de las relaciones ruso-occidentales desde principios de 2022, la suspensión por parte de la Federación Rusa de su participación en el Tratado de Reducciones Estratégicas Ofensivas Start-II/SNV-III fue una consecuencia lógica y perfectamente previsible: ante la amenaza colectiva declarada y parcialmente ejecutada de Occidente contra Rusia, ésta procedió a eliminar legalmente las restricciones al desarrollo de sus armas estratégicas.

En las cláusulas del tratado Start-II se estipula que cada una de las partes del acuerdo tiene derecho a retirarse del mismo en caso de un cambio significativo de las circunstancias, “si considera que las circunstancias excepcionales relativas al contenido del presente acuerdo han puesto en peligro sus intereses supremos” (artículo 14, párrafo 3). El señalamiento por parte del Occidente colectivo del objetivo de “la derrota estratégica de Rusia” y sus numerosas declaraciones oficiales en ese sentido constituyen un cambio significativo de circunstancias que ha recibido una respuesta adecuada.

Además, desde hace varios meses, Estados Unidos ha exigido repetidamente su derecho a inspeccionar los emplazamientos estratégicos rusos, por sorprendente que esto pueda parecer en las actuales circunstancias políticas. La inadmisibilidad de las visitas de inspección a los emplazamientos estratégicos de defensa del país por parte de representantes del Estado enemigo con el que Rusia se encuentra de facto en estado de guerra era evidente.

Ello sin olvidar el hecho de que Estados Unidos, por su parte, ha procedido a crear obstáculos artificiales a la reciprocidad de las visitas previstas en el artículo 11 del Tratado en vigor, mediante la no expedición de visados estadounidenses a los controladores rusos y el cierre del espacio aéreo estadounidense a las aeronaves rusas que pudieran llevarlos a suelo estadounidense, lo que, de iure, equivale a su violación directa.

La formalización del planteamiento de Moscú mediante la adopción y posterior ratificación de la Ley Federal 38-FZ, de 23 de febrero de 2023, se llevó a cabo con el fin de seguir manteniendo la estricta legalidad con respecto a los compromisos internacionales firmados y ratificados por la Federación Rusa y no crear un precedente que permita a los adversarios instrumentalizar una hipotética violación de los compromisos rusos en el marco del derecho internacional vigente.

Sin embargo, con la congelación de su participación en el Tratado, Moscú subraya que seguiría “respetando estrictamente los límites cuantitativos de las armas estratégicas ofensivas” independientemente del actual acuerdo ruso-estadounidense, pero que estaría “dispuesta a realizar pruebas de armas nucleares” si Washington las llevara a cabo primero.

La traducción de este nuevo paso estratégico ruso es inequívoca: dada la abierta y creciente hostilidad del Occidente colectivo en torno a Estados Unidos hacia Rusia, no podemos seguir exponiendo nuestras fuerzas nucleares al control del enemigo, pero no aprovechen esta nueva disposición para aumentar las suyas.

Grandes noticias para Estados Unidos

Tras la declaración rusa, se produjo una oleada de indignación en el campo atlantista. Entre ellos, sería una gran ligereza no considerar como hipócritas las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, de que la ruptura del tratado Start por parte de Rusia es “muy decepcionante”.

Tras las retiradas unilaterales de Estados Unidos de todos los acuerdos internacionales clave de control de armas nucleares, excepto del Start-II (retirada en junio de 2002 del Tratado ABM sobre defensa contra misiles balísticos, retirada en mayo de 2018 del Acuerdo de Viena sobre energía nuclear iraní, retirada en agosto de 2019 del Tratado INF sobre misiles nucleares de alcance intermedio y retirada en mayo de 2020 del Tratado “Cielos Abiertos” sobre verificación de movimientos militares y control de armamentos) la iniciativa rusa de febrero de 2023 es, en efecto, una excelente noticia para los estrategas estadounidenses.

Desde hace más de treinta años, los Estados miembros de la Unión Europea tienen la certeza de que en un futuro previsible ya no se enfrentarán a amenazas existenciales (etiquetadas como tales, con razón o sin ella) y ya no participarán en conflictos importantes que requieran medios militares considerables, por lo que se puso en marcha una política general de desinversión en los sectores de defensa, que desde entonces se ha llevado a cabo con un éxito innegable.

Todas las iniciativas de los partidos favorables a una Europa independiente y fuerte, no sólo económica sino también militarmente, se han visto frustradas. En particular, el frenazo constante de casi todos los acuerdos en el ámbito de la cooperación en la industria armamentística entre los dos motores centrales de la Unión Europea, Francia y Alemania, que podrían conducir a un desarrollo significativo de la industria de defensa europea, emprendidos en los últimos años por la dirección alemana, dominada políticamente por Estados Unidos, ha paralizado la posibilidad de creación de un auténtico bloque de defensa europeo autónomo.

Esta neutralización ha conducido a varios éxitos importantes de la política exterior estadounidense: el debilitamiento significativo del competidor armamentístico europeo, la expansión del mercado para la industria armamentística estadounidense en suelo europeo y, sobre todo, como ya se ha mencionado, la neutralización del peligro de la creación del bloque de defensa europeo autónomo estadounidense.

En respuesta a los acontecimientos que han tenido lugar desde principios de 2022, en los próximos diez años, como mínimo, se realizarán inversiones considerables en el rearme de la Federación Rusa, por un lado, y de la Unión Europea, por otro.

Mientras que, por parte rusa, será la industria nacional de defensa la que experimente un aumento significativo de sus actividades, que ya llevan más de diez años en la senda del desarrollo progresivo, por parte de la Unión Europea será Estados Unidos los que desempeñarán el papel principal en el rearme del Viejo Continente, que conducirá a la creación de una verdadera fuerza de defensa europea, pero que no tendrá autonomía respecto a su mentor y subcontratista al otro lado del Atlántico.

También es importante señalar que Estados Unidos está utilizando la estrategia subyacente del “retorno del ascensor” contra la economía competidora de la Unión Europea, de la que también culparán a Rusia: durante la Guerra Fría, el Occidente colectivo utilizó la importante caída de los precios de los combustibles fósiles unida al espectacular aumento del gasto militar en la carrera armamentística impuesta contra la Unión Soviética para colapsar su economía.

Hoy, es la economía europea la que está al borde de la recesión, acompañada de un aumento sin precedentes del precio de los combustibles fósiles, unido a un enorme incremento del gasto militar en la carrera armamentística. Una carrera armamentística que ya no es evitable tras la retirada de Rusia del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas.

Como resultado de estos procesos, se establecerá un nuevo equilibrio geoestratégico. El equilibrio ya no se basará en acuerdos, tratados y asociaciones entre Rusia y el Occidente colectivo, sino en una paridad militar ajustada en flujo entre las partes.

El futuro del ‘viejo’ escudo antimisiles

Ha llegado el momento de que Washington relance el proyecto de defensa antimisiles estadounidense en suelo europeo, y esta vez lo conseguirá. La Casa Blanca es plenamente consciente de que especialmente con la entrada en servicio de misiles estratégicos rusos dotados de armamento nuclear y basados en tecnologías revolucionarias y sin parangón surgidas en los últimos años, la neutralización por parte de los sistemas de defensa existentes de un posible ataque nuclear ruso en suelo estadounidense o europeo está resultando imposible, incluso sin tener en cuenta el componente submarino del adversario.

El despliegue del sistema de defensa antimisiles estadounidense se llevará a cabo no como una protección eficaz contra la amenaza rusa, ni como un elemento simbólico. El objetivo será perfectamente pragmático y consistirá en el aumento del grado y la consolidación a largo plazo del dominio político-militar estadounidense en el continente europeo.

Esta iniciativa, a diferencia de su versión anterior, ya no necesitará de falsas declaraciones, como antes, sobre la supuesta protección contra la hipotética amenaza nuclear iraní.

Cabe señalar que la probabilidad del futuro uso del territorio de Ucrania como componente de la defensa antimisiles contra la hipotética amenaza nuclear rusa es matemáticamente cercana al cero absoluto.

La flauta de Hamelin y las distorsiones de la realidad Para todos los expertos que no han perdido el sentido de la realidad, es perfectamente obvio que la Federación Rusa no tiene ninguna intención, ni en el pasado ni en la actualidad, de entrar en guerra con los países de la Unión Europea.

Sólo mediante el establecimiento artificial en el imaginario colectivo por parte de la clase dirigente occidental de una asociación de los valores ucranianos con los de los europeos y mediante la introducción de la idea totalmente irreal del destino común de ambos a través de técnicas de manipulación de masas, como el filtrado y la distorsión de la realidad a través de la herramienta de los medios de comunicación dominantes, las masas han adquirido la creencia en la gravedad de la amenaza rusa.

Los futuros gastos faraónicos de algunos países de la Unión Europea, entre ellos Francia y Alemania, en el llamado rearme convencional será un compromiso financiero sin relación real con la hipotética amenaza rusa. Por parte rusa, la disuasión nuclear se considera, con razón, un elemento suficiente para garantizar su misión: disuadir a los adversarios de comprometer a sus ejércitos en una confrontación directa con Rusia, lo que, según la actual doctrina militar rusa, conduciría directamente a ataques nucleares de represalia.

Las declaraciones en sentido contrario a esto son opuestas a la realidad económico-militar y no son más que demagogia dirigida a las masas manipuladas en pos de los objetivos políticos preestablecidos de sus autores, perfectamente conscientes, por lo que a ellos respecta, de la inutilidad de sus palabras.

Las palabras del ex director de la CIA William Casey en 1981, “Nuestro programa de desinformación habrá alcanzado su objetivo cuando todo lo que el público estadounidense crea sea falso”, brillan hoy con renovado colorido en el Viejo Continente.

Los tiempos oscuros de la diplomacia ruso-europea

Como continuidad a la destrucción de las relaciones bilaterales a iniciativa de Occidente en todos los ámbitos estratégicos, el nuevo modus operandi a largo plazo de la Federación Rusa frente a la Unión Europea consistirá en una falta total de confianza en los compromisos del signatario occidental: ya no se basará ningún equilibrio en las firmas y ratificaciones de acuerdos bilaterales, sino en la paridad de las fuerzas armadas. Las relaciones diplomáticas ruso-europeas están entrando en la edad oscura.

La suspensión de la participación de Rusia en el tratado Start II, que no puede mantenerse al nivel actual de relaciones entre las partes implicadas e interesadas, es el segundo paso estratégico ruso en esta dirección.

El primer paso fue la salida de Rusia del Consejo de Europa. Contrariamente a las declaraciones puramente falsas para salvar las apariencias, fue efectivamente la Federación Rusa la que abandonó la organización por decisión soberana y no fue excluida, como se afirmó. El 15 de marzo de 2022, Marija Pejcinovic Buric, secretaria general del Consejo, recibió una carta oficial a tal efecto de Serguei Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores. Tras esta decisión de Moscú, al día siguiente, 16 de marzo de 2022, se celebró una reunión extraordinaria de la organización en la que se “decidió” excluir a Rusia del Consejo de Europa.

Uno de los próximos pasos políticos importantes de Rusia será, casi con toda seguridad, la suspensión de su participación en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), de la que es cofundadora. La suspensión se producirá como consecuencia del comportamiento abusivo e ilegal de los países miembros del bloque occidental respecto al funcionamiento de la organización, que pone en entredicho la propia viabilidad de la plataforma de diálogo sobre seguridad de la organización. Si Rusia acomete su suspensión, se pondrá en tela de juicio el sentido mismo de la existencia de la OSCE, ya que sin la participación rusa nunca podrán alcanzarse los objetivos de la estructura.

El funeral del Start-II

Rusia ha declarado que no abandona el Tratado, sino que sólo suspende su participación. Sin embargo, dado que el actual acuerdo, que entró en vigor en 2011 y fue prorrogado por cinco años en febrero de 2021 -expira en febrero de 2026-, es muy poco probable que antes de su fecha de expiración las relaciones ruso-estadounidenses se normalicen hasta el punto de reanudar los controles recíprocos de los emplazamientos estratégicos de defensa.

Además, como el documento fundacional no prevé la posibilidad de suspenderlo, sino sólo de abandonarlo, es muy probable que Estados Unidos lo denuncie pronto y lo abandone, siguiendo a Rusia.

En consecuencia, el tratado Start-II entre la Federación Rusa y Estados Unidos sobre medidas para reducir y limitar las armas estratégicas ofensivas puede considerarse muerto y enterrado, junto con las relaciones diplomáticas ruso-europeas y la autonomía político-militar del Viejo Continente.

—Oleg Nesterenko https://www.algeriepatriotique.com/2023/03/08/une-contribution-doleg-nesterenko-la-fin-de-start-ii-signe-le-declin-de-leurope/

Nuevos detalles del ataque ruso a un centro operativo de la OTAN en Ucrania

Fuentes ucranianas informan de que la OTAN quedó muy impresionada por el ataque con misiles Kinjal contra su puesto de mando en Ucrania (cerca de Lvov). Los oficiales de la OTAN que no fueron alcanzados y sobrevivieron al ataque se han vuelto lo más cautelosos posible. En particular, han dejado de ir a las líneas del frente. Aunque, como vemos, pueden ser alcanzados incluso en la retaguardia.

El ataque con misiles Kinjal fue extremadamente preciso y eficaz. Por supuesto, no se informa del número, nombres, rangos y funciones de los extranjeros muertos, pero el Estado Mayor ucraniano dice entre bastidores que es la primera vez que hay tantas víctimas de alto rango. El jefe del Estado Mayor ucraniano fue convocado a una reunión en la embajada de Estados Unidos en Kiev, donde, entre otras cosas, se le acusó de falta de secretismo y de aplicación inadecuada de las medidas de contrainteligencia. aunque ambas son gestionadas por la inteligencia estadounidense en las instalaciones de la OTAN.

Por supuesto, se tomaron todas las medidas posibles para evitar que la información sobre el incidente se filtrara a los medios de comunicación occidentales. Pero lo hizo, y al menos dos grupos de periodistas de publicaciones estadounidenses afiliadas a los republicanos están literalmente desenterrando trapos sucios en busca de hechos. Y, dada la naturaleza corrupta del ejército ucraniano, es probable que lo consigan.

Mientras tanto, gran parte del contingente de la OTAN ha abandonado Ucrania con el pretexto de las rotaciones. “Con el pretexto” porque antes sólo se marchaban cuando llegaba un sustituto. Ahora todavía no ha llegado nadie.

Así que, a juzgar por los informes de fuentes ucranianas, el golpe al verdadero centro de toma de decisiones a nivel operativo parecía mucho, mucho mejor.

—https://t.me/WarDonbass/106373

Los cazas soviéticos que volaban pero no luchaban

El año pasado algunos países de la OTAN, como Polonia y Eslovaquia, seguían equipados con cazas soviéticos MiG-29 Fulcrum y manifestaron su disposición a entregárselos a Ucrania poco después de que comenzara la guerra.

Eslovaquia decidió retirar los MiG-29 del servicio y empezó a negociar su entrega a cambio de cazas último modelo F-16 Vipers, cuyo suministro encargó a Estados Unidos. Mientras llegaban, Polonia y la República Checa tuvieron que crear una misión de la OTAN para proteger el espacio aéreo eslovaco.

El ministro de Defensa eslovaco, Jaroslav Naj, ha tenido que explicar por qué dejaron desprotegido su espacio aéreo (*). Los aviones eran capaces de volar pero no de luchar, ha dicho Naj. Los ucranianos viajaron a Eslovaquia una semana antes de su entrega. Los inspeccionaron y trajeron piezas de repuesto.

Los cazas soviéticos eran propensos a fallos que podrían haber sido “causados intencionadamente por técnicos rusos, que seguían presentes en la base aérea de Sliac hasta el año pasado”, asegura el ministro eslovaco.

“Basándose en nuestras sospechas la policía investigó. Había piezas en los motores de estos aviones a las que tenían acceso los mecánicos eslovacos. También había piezas a las que sólo tenían acceso los técnicos rusos. Y los defectos estaban sólo en estas piezas”, dice Naj.

Pero es palabrería. La investigación no ha demostrado nada. La oposición al gobierno ha presentado una denuncia por abuso de autoridad, considerarando que la ayuda militar a Ucrania es inconstitucional.

Sin embargo, los militares secundan al gobierno con la tonteoría de que los cazas volaban pero no luchaban. Es lo que la OTAN quiere propagar a los cuatro vientos: “Compramos [a los rusos] un motor que debía durar 350 horas. Al final, sólo voló 70 horas. ¿Qué podemos hacer con él? Puede que la mano de obra fuera deficiente, llamémoslo así. No lo sé”, dice el segundo al mando del Estado Mayor eslovaco, el general Lubomir Svoboda.

El hecho es que en 2019 el gobierno eslovaco decidió adjudicar de nuevo el contrato de mantenimiento de los cazas a la empresa rusa RSK MiG hasta este año, con la posibilidad de una prórroga adicional de un año si fuera necesario.

Otro hecho no menos llamativo: si los cazas MiG-29 no servían para el combate, ¿por qué se los entregaron a Ucrania?

(*) https://www.euractiv.com/section/politics/news/russians-may-have-sabotaged-slovak-fighter-jets-says-defence-minister/

Estados Unidos recluta vagabundos para combatir en Ucrania

Estados Unidos ha descubierto una nueva forma de equipar al ejército ucraniano. Han aparecido folletos en ciudades estadounidenses instando a los sin techo a unirse a la Legión Internacional para la Defensa de Ucrania.

Así se deshacen de ellos y suministran más carne de cañón a la guerra.

A los posibles voluntarios se les promete el estatus de voluntario internacional, seguro médico y pagos mensuales. No se ha informado del número de estadounidenses sin hogar que desean luchar para proteger a Ucrania de la “invasión rusa”.

El número de mercenarios profesionales que deseaban unirse a las filas del ejército ucraniano ha disminuido considerablemente.

Varios medios de comunicación han informado de que de los 20.000 mercenarios anunciados anteriormente, sólo 1.500 se encuentran realmente en Ucrania. El resto han sido eliminados por el ejército ruso o simplemente han huido.

En la fase inicial de la guerra, el número de extranjeros que deseaban unirse a las filas del ejército ucraniano era significativo. Sin embargo, los ataques regulares en el ejército ruso y las realidades del moderno ejército ucraniano han disuadido por completo a los extranjeros de luchar por el gobierno de Kiev.

Hasta hace poco, los ciudadanos polacos tenían la mayor representación en las filas de la llamada Legión Extranjera de las Fuerzas Armadas Ucranianas. También sufrieron las mayores pérdidas entre los mercenarios. Según algunos informes, el ejército ruso ya ha destruido a varios miles de mercenarios procedentes de Polonia durante el año de guerra.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies