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Caos dentro de las filas del ejército israelí en la Guerra de Gaza

Un antiguo general del ejército israelí, Isaak Brik, denuncia al periódico Maariv que en Gaza los soldados israelíes sufren la falta de equipo, apoyo logístico e incluso alimentos.

Reina un caos total entre los soldados israelíes en la Franja debido a la falta de equipo y logística, mientras el primer ministro israelí enfrenta amenazas contra su coalición gubernamental.

El general Brik dijo que el 7 de octubre informó a Netanyahu que el ejército aún no estaba preparado para ir a la guerra. “Su equipo no quería que escuchara la verdad y lo mantuvo alejado de mí. Le dije que el ejército no estaba listo para ir a la guerra de inmediato, porque algunos soldados no han entrenado durante cinco años y faltan equipos”, dijo Brik.

“Desde el 7 de octubre, he recibido muchas solicitudes de información de soldados”, dice Brik, añadiendo que no se mencionaó el “enorme caos” en las filas del ejército israelí en Gaza.

“El equipo, la logística, los alimentos y todo lo que se necesita para avanzar no funciona, porque el ejército ha subcontratado todo a empresas privadas”, afirma el general.

“No hay nadie que repare inmediatamente los tanques. Decenas de tanques están atrapados [en Gaza] esperando a ser retirados”, continúa Brik.

Los medios de comunicación israelíes guardan silencio sobre esta cuestión, probablemente para preservar la moral de las tropas, mientras se intensifican las críticas al gobierno de Netanyahu.

Brik añade que desde el comienzo de la guerra se ha reunido seis veces con Netanyahu. “Tiene gente muy radical en la coalición [gubernamental] que amenaza con desmantelar el gobierno si no hace lo que quieren”, añade elgeneral, “y el gobierno es más importante para él que el país; ese es nuestro principal problema”.

Lo que Netanyahu le admite en privado es diferente de lo que dice en público. El Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, tiene una influencia significativa sobre el Primer Ministro.

“Durante la última conversación, aunque lo convencí, cuando salió hablaba un idioma diferente. Ben-Gvir amenazó constantemente con disolver su gobierno si no hacía esto o aquello y su miedo a ver disuelto el gobierno es mayor que el problema de seguridad que enfrenta”.

—https://www.newarab.com/news/mass-chaos-among-israeli-army-gaza-says-former-general

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La OTAN se verá arrastrada a la guerra con Rusia si Ucrania es derrotada

El jueves el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, advirtió que la OTAN se verá arrastrada a la guerra si el ejército ruso derrota a Ucrania.

Hablando en una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, para discutir su reciente ausencia mientras estaba hospitalizado por complicaciones de una cirugía de cáncer de próstata, Austin pronosticó que Putin no se detendrá si gana la Guerra de Ucrania.

Austin hizo esas declaraciones después de que el Congreso no aprobara un paquete de ayuda militar de 60.000 millones de dólares para Ucrania, como había solicitado Biden.

“Si Putin tiene éxito ahora, no se detendrá”, dijo Austin. “Continuará tomando medidas más agresivas en la región. Y otros dirigentes mundiales, otros autócratas, verán esto y se sentirán alentados por el hecho de que esto sucedió y no apoyamos una democracia”.

También dijo que los países bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) son especialmente vulnerables ante lo que calificó como “ambiciones expansionistas de Putin”. Los tres países son miembros de la OTAN, lo que significa que Rusia estaría declarando la guerra a toda la alianza militar al atacar a un solo país.

“Si eres un Estado báltico, estás realmente preocupado por si serás el próximo o no”, dijo Austin. “Conocen a Putin, saben de lo que es capaz… Y, francamente, si Ucrania cae, realmente creo que la OTAN entrará en una pelea con Rusia”.

A medida que Ucrania se desmorona, la OTAN tensiona la cuerda con Rusia, con una cascada de provocaciones y declaraciones delirantes. La OTAN se va quitando la máscara y ya no oculta el activo papel que desempeña en Ucrania desde el Golpe de Estado fascista de 2014.

El New York Times ha destapado que los fortines subterráneos que la CIA excavó en la frontera entre Ucrania y Rusia formaban parte de un plan más amplio, llamado Operación Goldfish, que además del espionaje, pretendía llevar a cabo operaciones de sabotaje y terrorismo en el interior de Rusia (*).

Francia, una potencia colonial que ha perdido sus últimos baluartes en África, se muestra especialmente rabiosa, emitiendo amenazas. Cuando el viernes los periodistas le informaron a Lavrov de las últimas bravuconadas de Macron, no pudo contener una carcajada.

En cuanto a Alemania, la reciente publicación de las conversaciones de los altos mandos de su Fuerza Aérea, han arrojado más leña al fuego.

Una de las razones expuestas por Rusia para atacar Ucrania hace dos años fue la expansión de la OTAN hacia el este, que no ha acabado. Finlandia se unió a la OTAN en abril del año pasado y Suecia hará lo mismo a finales de este año.

(*) https://indianexpress.com/article/world/the-spy-war-how-the-cia-secretly-helps-ukraine-fight-putin-9181565/

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El ejército alemán planeó un ataque contra Rusia en Crimea

Desde su estallido hace dos años, la Guerra de Ucrania sigue siendo un importante punto de fricción en el escenario internacional, en el que participan no solo los ejércitos ucraniano y ruso, sino que también involucra directamente a las potencias occidentales por numerosas vías, entre ellas el apoyo militar y las sanciones económicas.

Además, las repercusiones de la guerra se extienden mucho más allá de las fronteras de Ucrania y afectan a la economía y la política internacionales. La reciente revelación de información confidencial interceptada por Rusia no hace más que exacerbar la complejidad de la situación, poniendo de relieve los desafíos diplomáticos que enfrentan ciertos países europeos.

El 19 de febrero los medios de comunicación rusos difundieron extractos de una reunión confidencial dentro del ejército alemán. La grabación, que dura 40 minutos. En la conversación participan el general de brigada Frank Graefe, jefe del departamento de operaciones y ejercicios del Comando de la Fuerza Aérea de la Bundeswehr, el teniente general Ingo Gerhartz, inspector de la Fuerza Aérea y los oficiales de operaciones aéreas Stephan Fenske y Frostedte.

Se les escucha discutir los planes para atacar a Rusia en Crimea con misiles de crucero Taurus, para lo cual deben desplegarlos previamente en Ucrania.

El gobierno alemán ha quedado con el culo al aire porque hasta ahora el canciller Olaf Scholz se había mostrado reacio a suministrar misiles Taurus a Ucrania por razones operativas.

El gobierno de Berlín ha ordenado abrir una investigación por parte de los servicios de inteligencia militar para comprender el alcance de la filtración. Naturalmente, lo que van a investigar es la filtración, no el que altos militares alemanes hayan planeado un ataque contra el puente de Kersh.

La voladura del gasoducto Nord Stream ya dejó claro que el gobierno alemán no tiene ningún interés por aclarar nada, sino por taparlo todo. “Desde el principio debemos tener mucho cuidado para evitar que nos puedan involucrar en el conflicto”, dice el general Graefe.

Además de discutir sobre la efectividad de los misiles Taurus, los militares alemanes proponen la posibilidad de lanzarlos contra el puente de Kersh, mostrando que el ejército ucraniano no es capaz de llevar a cabo tal operación sin el apoyo directo de Alemania.

La situación se complica aún más por las declaraciones sobre la posible participación de otros países de la OTAN, en particular Reino Unido, en el apoyo a las operaciones militares ucranianas, lo que ha provocado fuertes tensiones diplomáticas.

La filtración también revela una coordinación más estrecha entre los padrinos de Ucrania de lo que habían admitido públicamente hasta ahora.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso exigió aclaraciones al gobierno alemán tras la filtración, lo que coloca a Berlín en una posición delicada en el escenario internacional. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajarova, subrayó que cualquier intento de Alemania de eludir estas preguntas sería visto como una admisión de culpa.

Por lo demás, la captación de los mensajes no fue nada complicada porque los oficiales alemanes hablan por videoconferencia, facilitando así la tarea al espionaje ruso.

La revista Der Spiegel reconoce fallos importantes dentro del ejército alemán que podrían tener importantes repercusiones políticas y militares.

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Rusia planea romper las defensas ucranianas y capturar Kiev en junio

Zelensky tiene los días contados. Desde hace varias semanas, el pesimismo ha cundido en la OTAN y en Ucrania, a medida que las tropas rusas rompen las defensas en el frente. La caída de Avdeievka ha reforzado los temores sobre la fiabilidad de las defensas de Kiev.

Al gobierno ucraniano le preocupa que la ofensiva rusa pueda recibir un impulso significativo antes del verano. En la conferencia que conmemora el segundo aniversario del inicio de la guerra, Zelensky dijo que Rusia planea lanzar una nueva operación ofensiva en mayo-junio. Según él, este período será el más difícil para su gobierno.

El ejército ucraniano hace evaluaciones cada vez más sombrías de la situación militar: Rusia está intensificando los ataques y las retiradas de los ucranianos son cada vez más desorganizadas.

Los ucranianos carecen de municiones. La Unión Europea no ha podido cumplir su promesa de enviar un millón de proyectiles de artillería antes del 1 de marzo. Tampoco han entregado los aviones de combate y los sistemas de defensa aérea prometidos a Zelensky.

Durante el mes de febrero el ejército ruso ha tomado el control de varias localidades de la región de Donetsk, entre ellas Avdeievka, Severnoye, Pobeda, Lastochkino y Petrovskoye. La inteligencia ucraniana ha informado de que Rusia está planeando llevar a cabo una vasta operación de desestabilización a fin de sembrar el caos político en la retaguardia que acabaría con Zelensky y los máximos dirigentes ucranianos.

Ante la incapacidad de la Unión Europea de cumplir sus promesas de entregar las municiones, la República Checa pidió comprar proyectiles de terceros países, entre ellos Turquía, Corea del Sur y Sudáfrica.

La República Checa ya ha encontrado proveedores para comprar alrededor de 800.000 municiones de artillería para Ucrania fuera de la Unión Europea. Se trata de municiones de calibre 155 y 122 milímetros.

La iniciativa checa ha recibido el apoyo de Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Canadá y Suecia.

Por su parte, Bélgica también destinará 200 millones de euros a la compra de unos 50.000 proyectiles de calibre 155 milímetros.  Al menos así lo ha prometido el primer ministro Alexander De Croo.

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La Fuerza Aérea rusa despliega por primera vez el nuevo caza Su-57

La Fuerza Aérea rusa ha desplegado un caza Su-57 de quinta generación para misiones de ataque contra objetivos ucranianos en la región de Lugansk. Los informes indican que el caza entró en el espacio aéreo ucraniano durante la operación. El avión utilizó misiles de crucero Kh-59MK2 para atacar objetivos más allá del alcance visual.

Varios aspectos de la información siguen siendo cuestionables, incluido el tipo de misiles utilizados por el avión y por qué el Su-57 entró en el espacio aéreo ucraniano mientras que el Kh-69 es capaz de atacar objetivos en todo Lugansk desde las profundidades de Rusia.

Los ataques con el Kh-59MK2 los días 7 y 8 de febrero fueron los primeros confirmados por fuentes ucranianas, ya que esta clase de misil ya ha sido probada en combate en Siria y está optimizada para neutralizar pequeños objetivos blindados.

A pesar de su largo alcance de ataque de 300 kilómetros, el misil es lo suficientemente compacto como para alojarse en los compartimientos de armas internos del avión, lo que permite a los Su-57 conservar sus secciones reducidas de manera efectiva contra la detección de radar.

No se sabe que ninguna otra clase de caza de quinta generación sea capaz de transportar internamente una clase similar de misil.

Dos batallones que forman un solo regimiento están desplegando actualmente estos cazas Su-57. A finales del año pasado entraron en servicio 22 aviones, después de que 12 de ellos fueran entregados ese año, en comparación con sólo seis entregas en 2022.

Este año se esperan 20 aviones o más, lo que llevará la producción de la clase a una escala que superará la de cualquier otra clase de caza ruso, o de cualquier caza del mundo que no sea el F-35 estadounidense y los chinos J-10C, J-16 y D-20.

Con un coste de compra de aproximadamente 35 millones de dólares por avión, dependiendo del tipo de cambio del rublo, esto hace que el Su-57 sea más barato de comprar que los otros dos únicos cazas de quinta generación que se producen en el mundo, el J-20 chino y el mucho más barato y más ligero: el monomotor F-35.

A mediados de esta década la Fuerza Aérea rusa planeó que el avión formara su columna vertebral y se espera que más de 200 unidades entren en servicio para 2025, aunque los retrasos en el programa han retrado los planes hasta este año, en lugar de 2018 como se planeó inicialmente.

Se espera que una nueva clase de bomba planeadora desarrollada específicamente para el avión, la PBK-500U Drel, entre en producción en masa también este año, lo que podría aumentar significativamente la probabilidad de que el avión se despliegue más profundamente en el espacio aéreo ucraniano para atacar objetivos a menor distancia.

—https://militarywatchmagazine.com/article/su57-strike-mission-regiment-ukraine

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La industria rusa de guerra desarrolla las defensas antiaéreas

La industria rusa de guerra ha desarrollado un nuevo sistema de misiles antiaéreos y antibalísticos, llamado SS-500 Prometeo, según el diario Izvestia. Se trata de un sistema antiaéreo, que además de ser flexible y modular, podría contrarrestar las armas hipersónicas.

Por el momento, no se han publicado imágenes de su funcionamiento y el Kremlin no ha confirmado la novedad.

Según la información disponible, el SS-500 Prometeo sería capaz de interceptar y destruir misiles y planeadores hipersónicos. Si eso es cierto, sería el primer sistema de este tipo que vería la luz, lo que confirmaría la superioridad tecnológica de Rusia en la materia militar.

Además de su capacidad para destruir municiones muy veloces, lo que sorprende también son sus capacidades de vigilancia. El SS-500 podría detectar lanzamientos de misiles a una altitud de más de 3.000 kilómetros.

Su despliegue no está previsto para todas las fuerzas armadas rusas. Al menos inicialmente, sólo se verán afectadas las unidade que participan en la defensa de Moscú.

La industria rusa de guerra da prioridad al desarrollo de otros productos equipos militares más esperados en la Guerra de Ucrania que, hasta el momento no ha impedido las inversiones masivas para desarrollar el arsenal militar.

Hace dos años la OTAN se las prometía muy felices, pronosticando el colapso económico y militar de Rusia. Ha ocurrido lo contrario. Rusia se ha fortalecido considerablemente, tanto militar como económicamente. Ahora tiene un ejército entre cuatro y cinco veces mayor que en febrero de 2022, entrenado en dos años de guerra real de alta intensidad.

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El ejército británico no puede cumplir sus compromisos internacionales con la OTAN

Aunque ha sido puesto a prueba por sus compromisos en Afganistán e Irak, desde el ejército británico ha perdido casi todos los fondos presupuestarios, a pesar de que el importe del gasto militar de Reino Unido siempre ha estado por encima del 2 por cien del PIB exigido por la OTAN.

Los programas de rearme que había puesto en marcha están experimentando muchas dificultades, lo que provoca costos y retrasos adicionales. El caso del vehículo blindado “Ajax” también es elocuente.

La última revisión estratégica de defensa publicada en 2021 por el gobierno británico, actualizada posteriormente para tener en cuenta la frustrada experiencia de la Guerra de Ucrania, señaló una nueva disminución en el número de efectivos del ejército británico, que debe pasar de 82.000 a alrededor de 73.000 soldados.

Pero las previsiones para 2026 son mucho peores: es posible que el ejército no pueda alcanzar los 70.000 efectivos. Esta reducción del tamaño se debería compensar con una mayor capacidad de respuesta y una automatización del funcionamiento.

Ciertamente, todavía tiene la capacidad de movilizar 16.000 hombres para el ejercicio Steadfast Defender de la OTAN y encabezar un batallón multinacional en Estonia. Pero en una carta dirigida a los oficiales retirados, cuyo contenido fue publicado por el diario The Telegraph, el general Patrick Sanders pregunta cuánto tiempo más podrán permanecer en el este de Europa.

Sanders denuncia que el ejército británico no tiene una financiación suficiente y que hay una brecha entre los recursos concedidos y las pretensiones imperialistas del gobierno de Londres. Tal como van las cosas, teme que el ejército británico no pueda cumplir sus compromisos con la OTAN, ni llevar a cabo operaciones en el exterior. “Nuestra resiliencia estratégica está amenazada y podríamos vernos reducidos a una fuerza terrestre más pequeña, estática y centrada en la defensa del país.

Uno de los destinatarios de la carta, el coronel Richard Kemp, que sirvió en Afganistán, los Balcanes e Irak, reconoce que la capacidad del ejército británico para realizar operaciones en el extranjero está amenazada debido a los recortes presupuestarios.

“Es muy preocupante, dadas las múltiples amenazas procedentes de China, Rusia e Irán, que nuestras fuerzas armadas se hayan quedado sin los recursos necesarios para luchar eficazmente y apoyar nuestros aliados en el extranjero”, afirma.

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La victoria en Ucrania coloca a Rusia como interlocutor principal en Asia central

La victoria de Rusia en la Guerra de Ucrania ha aumentado su credibilidad como proveedor de seguridad para Asia central. A los países de la región no se les escapa que, por sí sola, Rusia ha humillado a la OTAN.

Es un momento decisivo, al que se debe sumar el compromiso diplomático que Rusia mantiene con los talibanes.

Ya hemos expuesto que Moscú ha quitado sus ojos de occidente y busca buenas relaciones con otros vecinos que no son los europeos. Además, uno de los mantras de la propaganda occidental ha desaparecido: el de que la influencia de Rusia en Asia central está en declive y que los estados de Asia central están saliendo de la sombra de Rusia y afirmando su independencia de una manera no vista desde el colapso de la URSS en 1991, como dice el Financial Times.

El año pasado la región creció a una tasa del 4,8 por cien y los gobiernos saben que Rusia contribuyó a ello. La recuperación de la economía rusa y su crecimiento del 3,6 por cien el año pasado crearon oportunidades de negocio para los países de Asia Central.

Pero el gran bocado llegó con la Guerra de Ucrania y las sanciones económicas, que provocaron la salida de empresas occidentales del mercado ruso, lo que creó nuevas oportunidades para los estados regionales. Al mismo tiempo, las sanciones impulsaron a las empresas rusas a trasladar sus negocios a la región.

Los estados regionales adoptaron una postura oficial de neutralidad en la guerra, pero los empresarios de Asia central han permitido a Rusia sortear las sanciones y se han lucrado abasteciendo de bienes y tecnología occidentales al mercado ruso. El 9 de mayo del año pasado se produjo en Moscú un acontecimiento ilustrador: todos los presidentes de Asia central se unieron a Putin en las ceremonias de la Plaza Roja por el Día de la Victoria. Fue un gesto masivo de apoyo.

A lo largo del año pasado los diplomáticos de las potencias occidente viajaron a Asia central para que los gobiernos locales sostuvieran las sanciones contra Rusia. Biden y Scholz organizaron dos cumbres históricas en el formato C5+1 en Washington y Berlín respectivamente. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y el presidente Macron, estuvieron presionando en la región.

Fracasaron estrepitosamente. Los países de Asia central no son como los bálticos, o Polonia, o Alemania. No padecen el síndrome del Hermano Mayor. El homólogo kazajo de Blinken le dijo que el gobierno de Astana “no siente ninguna amenaza ni riesgo por parte de la Federación Rusa”. Las declaraciones conjuntas emitidas después de las dos cumbres ni siquiera mencionaron a Ucrania.

El miércoles se celebró en Kazán una cumbre de Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán con Rusia. El presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, le deseó éxito a Putin “en todo lo que haga” y le pidió “nervios de acero”. El presidente kazajo, Kassym Jomart Tokayev, subrayó que “bajo su distinguida dirección [la de Putin], Rusia ha logrado éxitos notables e impresionantes. De hecho, sus declaraciones y acciones están dando forma a la agenda mundial”.

Fue una ducha de agua fría, ya que los imperialistas tenían puestas todas sus esperanzas en que Tokayev jugaría el papel de Zelensky en Asia central.

Los esfuerzos de Rusia para forjar buenos vínculos con los talibanes han acabado por conquistar el ánimo de los gobiernos de Asia central, al reducir la sensación de amenaza por parte de Moscú.

En el Kremlin han cambiado de táctica. Hasta ahora en Asia central la clave consistía en aislar a los países de la región de Afganistán, lo cual iba seguido automáticamente del rearme y la intimidación. La diplomacia rusa adoptó un enfoque diferente al colaborar constructivamente con los talibanes, a pesar de que siguen siendo una organización proscrita en Rusia.

Moscú estima que el gobierno talibán ha estabilizado la situación en su país y que les conviene contribuir a ello, logrando que los países de Asia central cierren las puertas al Califato Islámico y otros grupos respaldados por occidente para que no obtengan ningún tipo de refugio.

Por su parte, los talibanes han agredecido el apoyo de Rusia destinado a fortalecer el Estado afgano. Recientemente, boicotearon una conferencia patrocinada por la ONU sobre Afganistán los días 18 y 19 de febrero en Qatar que, en realidad, era un intento por parte de Estados Unidos de volver a involucrar a los talibanes en un supuesto “diálogo interafgano” que, esencialmente, significaba el regreso a Kabul de los lacayos afganos de occidente que viven en el exilio en Europa y Estados Unidos. Dicho regreso favorecía los planes imperialistas para reconstruir sus redes de inteligencia y sabotaje en Afganistán.

Los talibanes pusieron como condición para participar en la conferencia de Doha el reconocimiento de su estatuto como únicos representantes de Afganistán en la reunión. También se opusieron al nombramiento de un enviado especial de la ONU, cuya principal tarea sería la de promover el “diálogo interafgano”.

En un comunicado previo a la reunión de Doha, el Ministerio de Asuntos Exteriores de los talibanes acusó a las potencias occidentales de “imposiciones, acusaciones y presiones unilaterales”. Lo más interesante de la pantomima que se desarrolló en Doha fue que, a petición de los talibanes, la delegación rusa se negó a reunirse con los llamados “representantes de la sociedad civil afgana”. Rusia había comenzado a trabajar con los talibanes como gobernantes de facto de Afganistán.

Los Estados de Asia central están entusiasmados por la iniciativa diplomática de Rusia para fortalecer la estabilidad regional. El nivel de confianza de la región frente a los gobernantes talibanes ha llegado a tal punto que en la reunión de Kazán, el presidente uzbeko Mirziyoyev planteó la “importante cuestión” de si Uzbekistán y Rusia seguirán adelante con la construcción de un nuevo ferrocarril a través de Afganistán conectando Asia central con el mercado mundial.

—https://www.indianpunchline.com/russias-victory-in-ukraine-resonates-in-central-asia

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Integrar en el ejército alemán a los ciudadanos de segunda que no tienen la nacionalidad

El 12 de octubre el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, concedió una entrevista al semanario Die Zeit, que parecía dirigida a los alemanes que se muestran reacios a apoyar la guerra de la OTAN contra Rusia. Frente al tirano Putin, los alemanes irán “con todo”. Para ello constituirán todo un cuerpo de ejército (Heeresdivision) de 35.000 soldados de aquí a 2025 como parte de una estrategia de disuasión de la OTAN.

Las tropas estarán bajo el mando superior de la OTAN en Europa (Saceur), o sea, que el gobierno alemán pondrá sus fuerzas al servicio de la OTAN. Serán el “flanco oriental de la OTAN” y con esa cobertura podrán establecerse en cualquier país de la región: Polonia, países bálticos, Rumanía, Moldavia…

En los días siguientes, los altos mandos le bajaron los humos al ministro. El inspector del ejército Alfons Mais informó a sus superiores de que, a pesar de todos los esfuerzos del mundo, la Bundeswehr nunca podría constituir una unidad de ese tamaño antes de 2027.

Además, declaró que Alemania no tiene actualmente líneas de producción capaces de equipar y armar a un contingente militar de esas dimensiones. Los almacenes del ejército están vacíos porque todo los han enviado a Ucrania.

En enero Pistorius concedió otra entrevista, esta vez al diario Tagesspiegel, y se desmiente a sí mismo: “No podemos ir con todo, como algunos quisieran que hiciéramos, porque nos encontraríamos indefensos”.

Es lo que tiene ser un ministro, como el alemán, sin ejército ni armas. Su única tarea es hablar con los medios de comunicación. Lo de decir una cosa y luego la contraris tiene otra explicación: Pistorius no es nadie por sí mismo, es la voz de su amo. Son incoherentes porque hablan en funión de lo que les dicta la embajada de Estados Unidos. Un día recibe unas instrucciones y al siguiente le llegan otras nuevas.

Es la historia misma de Alemania desde 1945, cuando los aliados les prohibieron reconstituir su ejército. La columna vertebral de Alemania es la base aérea de Ramstein, donde Estados Unidos planifica cada una de las agresiones dirigidas hacia el este de Europa (Drang nach Osten).

La situación del ejército alemán cambió en los años sesenta, cuando el general De Gaulle sacó a Francia de la OTAN. Hacía falta un recambio y a cambio de tener un ejército de verdad, al gobierno de Berlín no le importó ceder el mando a la OTAN, o sea, a Estados Unidos.

Pero el ejército alemán no es nada absolutamente. Si alguien se pasea por una ciudad alemana verá publidad en las paradas del tranvía pidiendo reclutas. Como en los demás ejército occidentales, los alemanes están dispuestos a llevar a cualquiera a filas porque nadie quiere ir… si no es con abultados incentivos económicos y de otro tipo.

Por ejemplo, buscan mujeres y visten el reclutamiento con las señas más características de la posmodernidad de género. Buscan refugiados y emigrantes para darles papeles, e incluso la nacionalidad, a cambio de que vayan a los cuarteles una temporada. “No seríamos la primera fuerza militar en Europa en hacer esto […] En nuestro país hay personas de segunda o tercera generación que viven en Alemania, pero que todavía no tienen la nacionalidad alemana”, dice Pistorius.

No cabe duda de que la segunda y tercera generación de emigrantes a los que nunca concedieron la nacionalidad, es decir, los ciudadanos de segunda, lucharían ardorosamente por defender a su patria… si supieran cuál es realmente su patria.

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Ucrania ha consumido casi 200.000 millones de euros en ayudas de todo tipo

Desde la Segunda Guerra Mundial ningún país ha recibido más ayudas en menos tiempo: casi 200.000 millones de euros, la mitad de ellos en armamento. Es una cantidad asombrosa, que se aproxima al PIB total de Ucrania antes de la guerra.

No ha bastado para detener el avance del ejército ruso y mucho menos para derrotarle. Es un dinero arrojado a la basura.

El papel primordial de Europa consistió en pagar el funcionamiento de la burocracia ucraniana. Bruselas entregó más de 30.000 millones de euros para apoyo presupuestario y 17.000 millones de euros más para la ayuda a los refugiados.

los fondos estaban destinados a pagar salarios y pensiones, mantener el funcionamiento de los servicios públicos esenciales (hospitales, escuelas y viviendas para personas reubicadas), preservar la estabilidad macroeconómica del país y restaurar las infraestructuras (energía, agua, transporte, carreteras y puentes) destruidas por la guerra.

Además de esas cantidades, los países de la Unión Europea también han proporcionado cantidades significativas de armas, inicialmente extraídas de los arsenales de sus ejércitos y luego fabricadas por empresas locales de armamento.

Según el Instituto Kiel, organización alemana que contabiliza las ayudas, Washington sigue a la Unión Europea con una ayuda que asciende a 68.000 millones de euros en dos años.

Para los estadounidenses, la prioridad era el armamento, que representa el 46,3 por cien de la ayuda total. La ayuda financiera representa el 26,4 por cien y la ayuda humanitaria el 2,2 por cien.

Estados Unidos ha enviado una ayuda que representa el 0,32 por cien de su PIB, la mitad que la mayoría de los países europeos.

Junto con Europa y Estados Unidos, otros países se han organizado para apoyar financieramente a Ucrania contra Rusia. Reino Unido concedió 17.180 millones de dólares, Japón 8.290 millones de dólares, Canadá 6.340 millones de dólares y Suiza 2.670 millones de dólares.

En total, los suministros militares ascendieron a más de 100.000 millones de euros, o sea, casi la mitad de la ayuda.

Una vez acabado el optimismo patológico, los grupos políticos se oponen cada vez más a continuar con el apoyo a Ucrania, pero no es por motivos electorales, sino porque los padrinos de Ucrania no van a poder hacer en el futuro más de lo que han hecho hasta ahora.

No tiene sentido entregar dinero para comprar armas porque ya no las hay en ningún mercado. Los arsenales están agotados. El gobierno de Zelensky sólo necesita el dinero para mantener en funcionamiento la maquinaria burocrática, por lo que acabará convirtiéndose en un país parásito… si la situación sigue como hasta ahora.

Los préstamos concedidos a Ucrania por Europa deberán reembolsarse en un período de 35 años a partir de 2033. Bruselas es responsable de pagar a los Estados miembros que participaron en las ayudas financieramente o mediante la transferencia de armas, equipos o municiones.

El año pasado la Unión Europea pagó 1.000 millones de euros a los Estados miembros por las municiones tierra-tierra y de artillería y misiles que donaron a Ucrania. Por decirlo de otra manera: no es que los países europeos quieran ayudar a Ucrania; es la Unión Europea quien lo impone, a cambio de cobrar ciertos incentivos.

En Europa no saben hablar más que de dinero y por eso es verdad lo que decía un parlamentario italiano: si tanto aman a Ucrania, no envíen dinero. ¡Vayan a combatir a Ucrania!