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Balance de un mes de contraofensiva del ejército ucraniano

La contraofensiva del ejército ucraniano, ampliamente anunciado por los altavoces de la OTAN desde principios de año, se ha prolongado durante casi un mes. Desde el 4 de junio, las fuerzas de Kiev intentan avanzar en la parte sur de las líneas del frente en la región de Zaporiya y en la parte occidental de la República Popular de Donetsk.

La estrategia planeada de “guerra relámpago” no tuvo éxito y la ofensiva ucraniana se empantanó en una guerra de posiciones, perdiendo gran parte del equipo militar proporcionado por las potencias occidentales. A fines de junio Kiev solo había logrado ocupar ocho aldeas, pero no pudo llegar a las principales fortificaciones rusas.

Ucrania y sus socios occidentales están ahora particularmente preocupados por el avance planificado hacia el Mar de Azov, ya que los objetivos estratégicos de la contraofensiva han fracasado y el corredor terrestre que conduce a Crimea permanece bajo control ruso. ¿Por qué fracasó la tan cacareada operación ucraniana?

¿Cómo se formó el frente actual?

La línea del frente en la región de Zaporiya y la parte occidental de la República Popular de Donetsk se formó en la primavera del año pasado. En ese momento, las tropas rusas pudieron fusionar sus unidades de Crimea, que capturaron las ciudades de Tokmak y Pologi, con las unidades del Donbas para formar el cerco de Mariupol.

Mientras tanto, los intentos del ejército ruso de acercarse a Zaporiya y capturar las ciudades de Gulyai-Pole y Orejov, los principales bastiones de las ejército ucraniano en la región de Zaporiya, no se vieron coronados por el éxito.

En el este, en el área del saliente Vremyevsky, la lucha siguió activa hasta el verano del año pasado. El 14 de julio el cuartel general de defensa territorial de la República Popular de Donetsk confirmó la captura del pueblo de Neskuchny en el sur de Vremyevka, el último localidad liberada por las milicias populares en esta sección del frente.

La importancia estratégica de este sector del frente

Aunque el ejército ruso no tuvo éxito en Zaporiya ni rodeó las posiciones de las ejército ucraniano en el Donbas, los logros militares de la primavera y el verano pasados ​​fueron extremadamente importantes para Rusia.

Primero, Moscú tomó el control de la carretera Crimea-Melitopol-Berdyansk-Mariupol-Rostovskaya, donde se encuentra el puente automovilístico a Crimea. Gracias a estos esfuerzos, la península está mejor conectada con Rusia continental.

En segundo lugar, el control de estos territorios creó una zona de amortiguamiento alrededor de Crimea y obligó a los ucranianos a retirarse del Mar de Azov, que se convirtió en territorio de toda Rusia. Finalmente, Moscú pudo construir un frente único desde la desembocadura del Dnieper hasta la frontera rusa, como sucedió el verano pasado.

Este posicionamiento, sin embargo, acarreó algunas vulnerabilidades para las tropas rusas. Si la ofensiva ucraniana hubiera tenido éxito y las ejército ucraniano se hubiera abierto paso hasta el mar de Azov, el frente ruso se habría dividido en dos partes. El intento hubiera valido la pena para Ucrania, porque su ejército podría haber bloqueado a las unidades del ejército ruso en el Donbas, lo que hubiera representado una seria amenaza para Crimea y Sebastopol, la principal base militar de la Flota del Mar Negro.

Del ataque a la defensa

Al darse cuenta de la importancia estratégica de la región, Rusia comenzó a transferir unidades allí, lo que a veces provocó pérdidas en otras secciones del frente. Por ejemplo, el 35 Ejército de Armas Combinadas se retiró de Izium, lo que contribuyó a la retirada de Rusia de la región de Jarkov en septiembre del año pasado.

A partir de ahí, el ejército ruso construyó una línea de defensa en profundidad, tarea en la que participaron trabajadores civiles. Cerca de Melitopol construyeron una línea de defensa de dos niveles con un cuadro interior y dos zonas de seguridad. Tokmak y el pueblo de Ocherevatoye estaban preparados para la defensa puntual.

Al evaluar las medidas de defensa de Rusia en esta área, es posible decir que incluso si la ejército ucraniano lograra romper esta línea de defensa, enfrentaría muchas dificultades. Las reservas rusas entrenadas habrían desplegado una contraofensiva y atacado los flancos del ejército ucraniano desde la región de Jerson y la República Popular de Donetsk. El terreno juega a favor del ejército ruso: las tropas se apoyan en particular en los puntos más altos de la región de Zaporiya, cerca de Kamysh-Zarya y Rozovka.

Finalmente, incluso con las mejores fortificaciones, una línea de defensa efectiva es imposible sin soldados motivados y entrenados que trabajen junto con la artillería, la inteligencia y la fuerza aérea. Es por eso que las unidades de élite de la 42 División de Fusileros Motorizados del 58 Ejército se colocaron en la primera línea de defensa de Rusia en dirección a Melitopol, que es de importancia estratégica.

Las expectativas de la OTAN y sus medios de propaganda

Los medios occidentales estaban entusiasmados con las perspectivas de la ejército ucraniano en el sector de Zaporiya. Por ejemplo, el “experto” militar estadounidense John Deni dijo que los ucranianos usarían equipo militar occidental para derrotar fácilmente a Rusia en su contraofensiva.

Las esperadas batallas fueron presentadas por los medios como un punto decisivo de la guerra. Los medios desestabilizaron a los dirigentes ucranianos, obligándolos a justificar el retraso en el inicio de la operación y pedir silencio sobre el tema. Sin embargo, esta situación solo preocupó a los dirigentes ucranianos, mientras que la sociedad, inspirada por la ayuda militar occidental y las numerosas promesas de los políticos, esperaba un éxito inminente.

En Rusia, sin embargo, se estaba gestando una situación opuesta. La sociedad rusa aún no se había recuperado por completo de los reveses en la región de Jarkov y la retirada de Jerson, viendo estos eventos como señales de que la operación militar iba en contra de sus objetivos originales. Estas opiniones fueron apoyadas por algunas personas que, por razones políticas, criticaron a la dirección militar rusa.

Incluso la victoria en Bajmut (Artyomovsk) no levantó por completo el ánimo de la opinión pública; muchas personas atribuyeron este éxito únicamente a los esfuerzos de Wagner, y no al ejército regular ruso, que se encargaría con el bloqueo de la contraofensiva de Ucrania. Como resultado, la sociedad rusa se preocupó por el inminente ataque de las ejército ucraniano que, de tener éxito, aumentaría la apatía rusa y contribuiría a una mayor desmoralización.

Ucrania despliega nuevas brigadas

La ejército ucraniano debía traer a la contraofensiva unidades recién formadas, en su mayoría equipadas con armas occidentales y entrenadas por instructores occidentales. Estas brigadas permanecieron en la retaguardia durante mucho tiempo. Solo algunas unidades (como las brigadas 46 y 77 formadas durante el verano) fueron enviadas a Bajmut (Artyomovsk), donde alcanzaron excelentes resultados.

Otras brigadas continuaron su entrenamiento, aprovechando el tiempo ahorrado por la sangre de las unidades “más viejas”. Por ejemplo, la Brigada 79 luchó en Maryinka, un suburbio de Donetsk, durante un año y medio sin ser relevada. En lugar de enviar nuevas unidades para reemplazarlos, el mando ucraniano ha seguido explotando a los combatientes hasta el día de hoy.

Todo esto con el fin de mantener las nuevas unidades fuertes y listas para la contraofensiva contra Rusia. Ucrania esperaba que las nuevas brigadas aseguraran su marcha victoriosa hacia el Mar de Azov, lo que significaría no solo la victoria de Kiev sobre Moscú, sino también el triunfo de las armas y el entrenamiento militar occidentales. Sin embargo, estas esperanzas no se materializaron.

El saliente de Vremyevsky: la sección más vulnerable de la defensa rusa

El 4 de junio Ucrania lanzó su contraofensiva realizando un ataque de distracción (que luego se convirtió en el ataque principal) en el saliente de Vremyevsky. Aparentemente, el objetivo era sacar las reservas del ejército ruso y arrastrarlas a la batalla en esta área. Estos ataques continuaron durante varios días, pero sin éxito.

Durante el segundo ataque, el 10 de junio, el ejército ucraniano actuó con mayor eficacia y el 13 de junio, Rusia se retiró de las aldeas de Novodarovka, Neskuchnoye, Storozhevoye, Blagodatnoye y Makarovka. El 26 de junio, los ucranianos tomaron el control de Rovnopol y algunas posiciones en los campos en dirección a Novodonetsky y Priyutnoye.

En tres semanas de combates, el ejército ucraniano se apoderó de seis pueblos, todos los cuales había sido evacuados con antelación. Cabe señalar que el Saliente Vryemyevsky fue inicialmente extremadamente poco práctico para la defensa rusa: rodeado por fuerzas ucranianas en los flancos, también tenía el río Mokriye Yaly fluyendo por el centro de las posiciones rusas. Por lo tanto, las fuerzas de Moscú solo podían confiar en varias alturas en los flancos.

Sin embargo, incluso si el terreno estaba a su favor, el ejército ucraniano no tuvo mucho éxito. El avance insignificante tuvo un alto precio: el equipo occidental fue destruido y los datos indirectos muestran que el enemigo sufrió grandes pérdidas. Sin embargo, los intentos de Kiev por abrirse paso continúan. Actualmente, el ejército ucraniano se encuentra con las defensas rusas en Staromayorsky y Urozhaynoye, y espera flanquearlas, lo que solo las acerca a posiciones más fortificadas.

El safari de Orejov y la derrota mediática de Ucrania

El 7 de junio el ejército ucraniano comenzó a moverse en dirección a Melitopol. Inicialmente, la tarea recayó en la Brigada de Asalto de Montaña 128, una unidad que ya había sufrido muchas bajas. En dirección a Vasilevka, la brigada intentó ocupar el pueblo de Lobkovo.

Al día siguiente, el ejército ucraniano lanzó una ofensiva supuestamente dirigida por la 47 Brigada Mecanizada, armada con los nuevos tanques Leopard alemanes. Este ataque terminó mal para los ucranianos: la operación fracasó, los equipos occidentales fueron destruidos y Rusia publicó imágenes de video comprometedoras que se viralizaron en internet.

Inicialmente, el ejército ucraniano negó que hubiera desatado ninguna contraofensiva, hasta que el 10 de junio la creciente presión obligó a Zelensky a confirmar el inicio de la misma y las bajas sufridas, mucho antes de que tuviera un éxito de interés periodístico para presentarlo al público. La estrategia de Ucrania es generalmente mantener sus acciones en secreto hasta que el público y la prensa puedan tener pruebas convincentes de las victorias de Ucrania. Esta vez, sin embargo, las imágenes de los tanques Leopard quemados obligaron a Ucrania a romper la regla.

Batallas en curso al sur de Orejov

Posteriormente, Ucrania logró lograr algunos éxitos en este sector. El aumento de la presión en el frente obligó al ejército ruso a retirarse de dos pueblos más: Lobkovoe y Pyatijatka, donde tuvieron lugar largas batallas. Actualmente, el ejército ruso mantiene sus posiciones defensivas cerca del pueblo de Jerebyanka.

Hacia el este, el ejército ucraniano pudo avanzar a través de los campos hacia el pueblo de Rabotino, que se encuentra en la carretera de Orejov a Tokmak. Ambos bandos han sufrido bajas, pero Ucrania también está perdiendo un activo vital, el tiempo, a medida que se ralentiza el ritmo de la contraofensiva.

Además, la Fuerza Aérea Rusa sigue atacando los almacenes y áreas de preparación del ejército ucraniano. Todo esto aumenta el costo de la contraofensiva y hace que el éxito final del ejército ucraniano sea aún más improbable.

Las esperanzas rotas de una guerra rápida

La serie de derrotas decepcionó a la sociedad ucraniana, que esperaba una operación rápida y un avance en el frente. Cada dos semanas, el periodista ucraniano Roman Shrike pregunta a sus suscriptores de Telegram sobre la duración estimada de la guerra. El 15 de junio la opción de que la guerra continuará durante más de un año recibió por primera vez más de la mitad de los votos.

El propagandista Aleksey Arestovich señaló que el éxito de Ucrania en la región de Jarkov es una excepción a la regla y no puede repetirse una y otra vez. Describió la lucha en la región de Zaporiya como “una lucha sangrienta acompañada de pérdidas en ambos lados”. Para que la próxima ofensiva de Ucrania tenga más éxito, Arestovich cree que el país necesita aviones occidentales.

Mientras tanto, los ucranianos de a pie, algunos de los cuales se han visto obligados a convertirse en refugiados mientras que otros han perdido sus trabajos o han sido reclutados a la fuerza, creen que la situación actual, en la que el país se empobrece día a día y la gente corre peligro a diario, puede durar muchos años más.

Todo esto está ejerciendo presión sobre la empresa, que no ve una victoria rápida a la vista. Al mismo tiempo, varias ciudades, incluida gran parte de kiev, anunciaron una movilización general en nombre de sus consejos regionales. La movilización general en Ucrania ya está en vigor desde el 24 de febrero del año pasado, pero estas nuevas declaraciones muestran una nueva desesperación. Preocupa especialmente la orden dada a todas las personas sujetas al servicio militar de presentarse en las oficinas de alistamiento militar, hayan recibido o no personalmente una citación.

La presión occidental obligó a Zelensky a hacer un movimiento, a pesar de saber que su baza no era buena.

Vladislav Ugolny https://www.rt.com/russia/578910-zelenskys-zugzwang-ukraines-blitzkrieg-has-failed/

El director de la CIA viaja a Kiev para preparar la negociación con Rusia

El director de la CIA, William Burns, ha viajado en secreto a Kiev para transmitir a Zelensky un plan de negociaciones con Moscú antes de que sea demasiado tarde.

Además de Zelensky, Burns se reunió con los dirigentes de la inteligencia ucraniana.

El viaje se realizó en junio, según el Washington Post, y no se hizo público en aquel momento, que coincidió con el fracaso la contraofensiva del ejército ucraniano en el sureste del país contra las tropas rusas.

Los dirigentes ucranianos le presentaron planes para retomar los territorios ocupados por el ejército ruso, antes de comenzar las negociaciones de alto el fuego a finales de año.

El director de la CIA viaja a Ucrania regularmente desde el comienzo de la guerra hace más de un año.

El viaje se produjo antes del Golpe de Estado del pasado 24 de junio por de las tropas de Wagner. Burns telefoneó al jefe de la inteligencia exterior rusa, Serguei Naryshkin, después de la asonada, para asegurarle que Estados Unidos no estaba involucrado.

Los envíos de armas nunca son suficientes

En una entrevista publicada el viernes por el Washington Post, el comandante en jefe del ejército ucraniano, Valery Zalujny, insistió en que la falta de armamento, en particular de aviones de combate, ha limitado la contraofensiva.

El martes Estados Unidos anunció una nueva ayuda de 500 millones de dólares para apoyar la contraofensiva, que incluye municiones para las defensas antiaéreas y vehículos blindados.

En esa misma línea hay que incluir las declaraciones de Frederick Hodges, antiguo comandante del contingente militar estadounidense en Europa. Según Hodges, Ucrania puede liberar Crimea antes de que finalice este verano… si la OTAN amplía la ayuda otorgada al ejército ucraniano. El general pide proporcionar a Kiev sistemas de misiles ATACMS para que las fuerzas armadas ucranianas puedan llegar a Crimea y obligar a la Flota del Mar Negro a salir de Sebastopol.

Los envíos de armas se suceden porque los espadones de la OTAN siguen creyendo que (casi) todo es cuestión de enviar más o mejores armas, a pesar de que una parte de los mismos resultaron inadecuados para esta guerra, mientras que otros nunca llegan a su destino, según el New York Times.

La guerra está demostrando que el equipamiento entregado no estaba diseñado para guerras como la de Ucrania, sino para otro tipo de guerras, como la de Somalia, o bien para vender la producción en las ferias de armamento.

Esta madrugada se ha escuchado una explosión en Kiev sin que hayan sonado las alertas antiaéreas. Al parecer la aviación rusa está probado el dron de ataque pesado S-70 Ojotnik, que es indetectable para los radares que la OTAN ha instalado en la capital ucraniana.

Negociación no, capitulación sí

Por el contrario, hay quien relaciona el viaje de Burns a Kiev con un plan de la OTAN para hacer capitular a Rusia en las próximas semanas. El primer paso es volar la central nuclear de Zaporiya. Naturalmente, la propaganda de la OTAN responsabilizará a Rusia.

Esa campaña de intoxicación ya ha comenzado. Desde hace varios días la OTAN, seguida de Ucrania, viene declarando regularmente que si Rusia vuela la planta, habrá una respuesta de la OTAN con armas nucleares.

La segunda etapa será que Ucrania sea admitida como “miembro temporal” de la OTAN, durante la cumbre del 11 y 12 de julio.

El tercer paso será que la OTAN declare que uno de sus miembros, Ucrania, ha sido atacado y que se debe aplicar el artículo 5 de los estatutos de la OTAN, la defensa colectiva, que deberá contar con la firma de todos los miembros.

El cuarto paso será un ultimátum de la OTAN a Rusia: la retirada inmediata de las tropas rusas del Donbas; en caso contrario, se llevarán a cabo ataques nucleares.

El contencioso de Crimea no se planteará en un primer momento. Será tarea del próximo gobierno ruso. La OTAN sigue transmitiendo que Putin ha quedado debilitado por la intentona de Wagner, que ya no cuenta con el apoyo de la oligarquía rusa y que, por lo tanto, aceptará las condiciones de la OTAN.

Según este plan, Ucrania habrá ganado entonces los dos juegos: la derrota de Rusia y la adhesión a la OTAN.

El único problema es que Rusia no aparece para nada en ese plan tan perfecto. ¿No responderá Rusia?

Los ejercicios ‘Air Defender 2023’

Los ejercicios de la OTAN “Air Defender 2023” que tuvieron lugar del 12 al 23 de junio de este año parecen abonar el criterio de que la OTAN no piensa en la negociación sino en la capitulación.

Se dieñaron como una operación ofensiva aérea en el territorio de Donbas y Crimea copiada de la Operación “Deliberate Force” implementada por la OTAN en 1995 en Bosnia.

“Air Defender 2023” fueron los ejercicios aéreos más grandes en la historia de la OTAN. El mismo día, todos los portamisiles estratégicos del 20 Escuadrón de submarinos estadounidenses anclaron en el Atlántico.

En la OTAN algunos quieren llevar a cabo esa operación al final del verano, cuando la defensa rusa es más vulnerable debido a la afluencia de turistas a Crimea. El mejor indicador de los planes será la transferencia de cazas F-16 a Ucrania.

Pero, como ya hemos explicado en otra entrada, es poco probable que los pilotos ucranianos estén a los mandos de los F-16. La OTAN necesita a sus propios hombres.

Sin embargo, por sí sola la Fuerza Aérea no puede asegurar la victoria. El objetivo sería infligir el máximo daño a las fuerzas marítimas, terrestres y aéreas rusas en el teatro de operaciones. Por lo tanto, la OTAN quiere invertir la ecuación y lograr una superioridad, y no sólo aérea, que hasta ahora no ha tenido.

Rusia está preparada para sabotear los cables submarinos de sus enemigos

Tras la destrucción en septiembre de los gasoductos Nord Stream, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev, dice que se sienten libres de cortar los cables de comunicaciones submarinos de los enemigos del país.

“Si partimos de la complicidad comprobada de los países occidentales en la explosión de los Nord Streams, ya no tenemos ninguna restricción, ni siquiera moral, que nos impida destruir los cables de comunicación de nuestros enemigos en el fondo de los océanos”, ha declarado.

El mes pasado, David Cattler, jefe de inteligencia de la OTAN, advirtió sobre el creciente riesgo de tal acción: “Existen temores crecientes de que Rusia esté apuntando a cables submarinos y otras infraestructuras críticas en un esfuerzo por perturbar la vida occidental y ejercer influencia sobre los países que brindan seguridad a Ucrania”, dijo a la prensa.

“Rusia está mapeando activamente la infraestructura crítica de los aliados, tanto en tierra como en el fondo del mar”, añadió Cattler.

Los océanos son un entorno rico en objetivos militares. Más de 400 cables submarinos transportan más del 95 por cien del tráfico internacional de internet. “En total, transportan un estimado de 10 billones de dólares estadounidenses en transacciones financieras todos los días, lo que convierte a estos cables en un verdadero eje económico”, dijo Cattler.

En febrero, citando “una fuente con conocimiento directo de la planificación de las operaciones”, el periodista estadounidense Seymour Hersh aseguró que los buzos de la Marina de Estados Unidos llevaron a cabo el sabotaje de los oleoductos Nord Stream aprovechando un ejercicio militar de la OTAN.

El mes pasado, un equipo de periodistas europeos informó de que la pista de los atentados conducía a Polonia y Ucrania. Los autores de la voladura viajaron en un yate de 15 metros alquilado a una empresa polaca y amarrado en una pequeña isla danesa cerca del lugar del gasoducto.

En lo que parece ser una estratagema de propaganda orquestada para negar la intervención de Estados Unidos en un acto de guerra económica, varios medios de comunicación informaron de que la CIA había advertido al gobierno ucraniano que no destruyera los gasoductos.

La mortífera eficacia de los drones rusos

El ejército ucraniano está sintiendo en sus carnes la elevada eficacia de los drones rusos, afirma la agencia Reuters. Rusia recurre cada vez más a los Lancet, lo que ha creado muchos problemas a las tropas ucranianas.

Los bombardeos del ejército ruso son capaces de destruir el equipo militar occidental suministrado al gobierno de Zelensky, incluidos tanques, instalaciones de artillería autopropulsada y obuses.

Según Reuters, la ventaja de los Lancet es el bajo costo de su fabricación, en comparación con los misiles del sistema de defensa aérea SS-300.

No es la única ni la principal. El asesor del ministro de Defensa de Ucrania, Yuriy Sak, confiesa que las defensas antiaéreas ucranianas no son capaces de interceptar los drones rusos.

Hablando sobre la diferencia entre los bombardeos de los drones rusos y los de los iraníes Shahed, el asesor señala que los rusos tienen que controlarlos en tiempo real, mientras que los Shahed vuelan en una dirección programada.

El asesor ucraniano volvió a lo de siempre: a mendigar a las potencias occidentales armas antidrones y equipos de guerra electrónica.

China enseña los dientes

La política exterior china está cambiando rápidamente. No hace mucho tiempo su retórica era cautelosa, pero ahora a los diplomáticos chinos se les va la lengua en cuanto tienen a un periodista delante, sobre todo si es de un medio occidental.

Cualquier pretenxto es bueno para largar, como las islas Malvinas, arrebatadas a Argentina por Reino Unido. La semana pasada, el embajador de China ante la ONU, Geng Shuang, hizo un llamamiento a la reanudación de las negociaciones entre Argentina y Reino Unido sobre el futuro de las Islas (1).

Dentro de poco empezarán a lanzar otros cohetes. Quizá España tenga buena suerte y hablen de Gibraltar. Quizá la tenga mala y hablen de Cauta, Melilla y Canarias.

El gobierno de Londres se niega a negociar sobre las Malvinas. En 2013 un referéndum mostró que el 99,8 por cien de la población de las islas está a favor de mantener el archipiélago dentro de Reino Unido. Ni Putin logró un resultado tan elevado en Crimea.

Ahora Pekín apoya abiertamente la posición de Buenos Aires e integra la disputa territorial dentro de un discurso anticolonial general. “La cuestión de las Islas Malvinas es un legado histórico del colonialismo. Aunque la era colonial terminó, el hegemonismo y las políticas de poder correspondientes al pensamiento colonial existen hasta el día de hoy”, dijo Geng Shuang (2).

Argentina ya tiene el apoyo de un país que aspira a diseñar las pautas del mundo próximamente en torno a la lucha contra el viejo y nuevo colonialismo. La correlación de fuerzas ha cambiado. Ya no es Argentina contra Reino Unido sino Reino Unido contra el mundo.

El gobierno de Londres va a recibir un poco de su propia medicina. Ha metido las narices en los asuntos internos de Hong Kong, forma parte de la alianza militar Aukus, dirigida contra China, y ahora le toca ponerse a la defensiva. Cuantas más preocupaciones tengan los británicos en su propio terreno, menos ganas tendrán de inmiscuirse en Asia.

El apoyo de China a Argentina es una de las muestras de la reorganización general de su política exterior. Ahora tiene recursos suficientes, especialmente económicos, para llevar a cabo una política exterior de largo alcance. Ha pasado de la expansión económica, iniciada a finales del siglo, a la expansión política y militar para proteger sus intereses y sus inversiones.

Pekín aún hubiera esperado más tiempo (ver, oir y callar), pero Estados Unidos le ha empujado a tomar parte activa. Parece que China ataca, cuando en realidad no hace más que defenderse porque en Washington ya la han puesto en la picota como el enemigo principal.

La política exterior de China sigue tres ejes. El primero es un discurso general antiestadounidense que sigue las pautas de la lucha contra el colonialismo. En febrero, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China publicó un documento criticando duramente las políticas de Estados Unidos y sus aliados. Las calificó de injustas y neocoloniales.

Este tipo de críticas no eran habituales antes. La política exterior china se está volviendo más agresiva. Pekín ha dado instrucciones a sus diplomáticos para que vayan lanzando mensajes.

En segundo lugar, China cada vez participa de una forma más activa en asuntos que están más allá del Extremo Oriente. Quiere cooperar con países de América Latina, África, Asia, aquellos países que hasta ahora no han podido prosperar en gran parte debido a la presión de los países occidentales. Argentina es uno de ellos.

La intervención sobre las Malvinas, Ucrania y Oriente Medio expresa que China quiere poner encima de la mesa todos los conflictos mundiales.

En tercer lugar, China está expandiendo su presencia militar en el extranjero. Anteriormente, no proporcionaba paraguas de seguridad a otros países. Ahora dice que el papel de Estados Unidos es contraproducente en muchos países de Asia, Oriente Medio y África.

(1) https://www.scmp.com/news/china/diplomacy/article/3224866/china-backs-argentinas-falklands-claim-calls-end-colonial-thinking
(2) https://www.express.co.uk/news/world/1783906/china-demands-UK-argentina-talks-falklands

España no se comerá ni un rosco del saqueo de Ucrania

La «Conferencia de Recuperación de Ucrania» es el nombre de la reunión de dos días, celebrada los días 21 y 22 de este mes, para seleccionar a bancos y empresas que pretenden repartirse el pastel de la economía ucraniana de post guerra. A la reunión no fue invitada España, que días antes ya había sido también «expulsada» de las inversiones militares. Leer más

West Point analiza la estrategia rusa en la Guerra de Ucrania

El Instituto de Guerra Moderna de West Point, que forma parte del Departamento de Formación Militar del ejército de Estados Unidos, ha publicado un informe sorprendentemente lúcido sobre las innovaciones militares que ha introducido Rusia en la Guerra de Ucrania.

El estudio confirma muchos de los principios característicos del ejército ruso desde los tiempos de la URSS, además de las adaptaciones que están revolucionando la guerra moderna, según reconocen en West Point.

En primera línea las tácticas actuales del ejército ruso han desconcertado a muchos observadores, que las han atribuido a la improvisación, a fracasos e incluso a errores de dirección. El informe destaca que, si bien se han producido, errores, como la retirada de Járkov, Rusia está adelantada a su tiempo en términos de avance estratégico militar conceptual.

El campo de batalla moderno, dice el Instituto, se ha convertido en un campo de unidades dispersas y fragmentadas, donde las concentraciones densas de tropas son extremadamente vulnerables a los ataques de precisión. La capacidad de detectar y atacar objetivos a distancias cada vez mayores y con una precisión cada vez mayor aumenta la vulnerabilidad de las concentraciones densas de tropas y, por tanto, limita la capacidad de llevar a cabo operaciones secuenciadas y concentradas a gran escala.

Para mejorar la capacidad de supervivencia, las condiciones actuales obligan a las unidades militares a dispersarse en formaciones más pequeñas, a atrincherarse, o a ambas cosas. Como consecuencia, el campo de batalla tiende a fragmentarse, ofreciendo una acción más independiente a las formaciones tácticas inferiores a medida que la profundidad del frente se amplía considerablemente.

Los estrategas militares rusos, dice el informe, se han anticipado correctamente a la evolución del campo de batalla actual. Como ilustra un estudio de décadas de historia, la estrategia militar soviética y rusa de las últimas décadas ha previsto correctamente una serie de implicaciones de los avances en armamento, así como en tecnologías de detección, que están afectando a la guerra en Ucrania.

El arte operativo soviético

El informe invoca repetidamente el famoso concepto soviético de “arte operativo” (1), desarrollado a partir de las teorías del teórico militar soviético Georgy Isserson (2). El arte operativo es una doctrina que pretende vincular los desarrollos tácticos locales con los objetivos operativos más amplios de la estrategia. Se trata de un replanteamiento doctrinal de la batalla en un marco similar al del ajedrez, en el que los movimientos de los peones individuales representan objetivos generales más amplios en lugar de un simple posicionamiento reactivo a nivel táctico.

En los estudios clásicos de la teoría militar, la estrategia y la táctica se han expuesto como disciplinas separadas y compartimentadas. Los generales centran su formación en el desarrollo de amplios objetivos estratégicos, el movimiento de grandes ejércitos contra las fuerzas de otras agrupaciones de ejércitos igualmente grandes y las teorías sobre cómo se afectan mutuamente. Los comandantes de unidad se centran únicamente en las tácticas locales, en cómo llevar a su pelotón o compañía a un objetivo determinado o atrapar a una unidad enemiga, ignorando por completo los aspectos estratégicos u operativos porque no son de su responsabilidad. Eso crea una especie de ejército desarticulado y compartimentado en el que cada tipo de pensamiento se delega en la parte responsable, pero los dos nunca están del todo conectados.

El arte operativo soviético trata de salvar la distancia enseñando un método de pensamiento estratégico que emplea “fines y medios” simultáneamente.

El nivel operativo de la guerra se sitúa entre la táctica, que implica la organización y el empleo de las fuerzas combatientes en el campo de batalla o cerca de él, y la estrategia, que abarca aspectos de las operaciones teatrales a largo plazo y de alto nivel, así como la dirección política. La URSS fue el primer país en distinguir oficialmente este tercer nivel de pensamiento militar, cuando se introdujo como parte de la teoría militar de las “operaciones profundas” que sus fuerzas armadas desarrollaron en los años veinte y treinta y utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial.

El Instituto pone ejemplos de operaciones en profundidad tal y como las practicó el ejército soviético durante la Segunda Guerra Mundial, cuando crearon una línea de frente altamente escalonada en la que las fuerzas soviéticas atacaban a plena profundidad operativa para facilitar avances que los segundos escalones pudieran explotar. “Esto requería una enorme densidad de tropas a lo largo de una línea de frente ininterrumpida de varios escalones de profundidad, y la estructura de fuerzas del Ejército Rojo se organizó en consecuencia”, dice el Instituto.

Las innovaciones del mariscal Zhukov en el arte operativo

La primera innovación se produjo con la llegada de las armas nucleares en la década de los cincuenta. A partir de entonces cualquier guerra convencional a gran escala implicaría el uso de armas nucleares. Eso aumentó la vulnerabilidad de las concentraciones de fuerzas necesaria para llevar a cabo operaciones en profundidad. Según el mariscal Zhukov, las unidades necesitarían una mayor movilidad para aumentar su capacidad de supervivencia. Había que transformar las divisiones mecanizadas y de fusileros más grandes y engorrosas de la Segunda Guerra Mundial en divisiones de tanques y fusileros motorizados más pequeñas y móviles.

Ante el temor de que las concentraciones masivas de tropas fueran aniquiladas por las armas nucleares en el campo de batalla, el Ejército Rojo trató de transformar su estructura de fuerzas en organizaciones más flexibles y móviles.

En la década de los setenta, la persistente amenaza incluso obligó a los soviéticos a abandonar gradualmente las fuerzas profundamente escalonadas y densamente pobladas, “optando en su lugar por destacamentos tácticos más desplegados hacia delante y grupos de maniobra a escala operativa”.

Los cambios creados por esta nueva doctrina alteraron el ritmo de avance percibido. El anterior método de avance dejaba a las fuerzas a merced del fuego a gran escala, como las ya mencionadas armas nucleares, por lo que se esperaba que una nueva estructura organizativa “más suelta y móvil” consiguiera un ritmo de avance más rápido para mantener a las fuerzas acumuladas vulnerables durante menos tiempo.

La necesaria concentración de fuerzas para las operaciones ofensivas ya no debía lograrse mediante formaciones masivas, sino mediante movimientos rápidos desde posiciones dispersas y fuego cambiante, lo que aumentaba la importancia de las formaciones que operaban de forma independiente. En consecuencia, según la visión soviética, el campo de batalla estaría cada vez más fragmentado, ofreciendo más independencia de acción a los comandantes de las formaciones conjuntas.

Es lo que estamos viendo ahora en Ucrania, donde los comandantes rusos muestran una mayor libertad de movimientos sobre el terreno, lo que ha sorprendido a la propaganda occidental. La imagen del ejército soviético y ruso creada por los intoxicadores es la de un mando centralizado, burocrático y rígido, acompañado de un cuerpo de suboficiales incapaz de tomar decisiones independientes.

Es falso. El informe de West Point resalta que las unidades rusas tienen más independencia operativa, flexibilidad e iniciativa personal que sus homólogas occidentales, incluso que la capacidad de iniciativa de las pequeñas unidad militares está arraigada en las doctrinas militares de Rusia.

La línea del frente ha desaparecido

También forma parte de las tradiciones militares soviéticas y rusas los conceptos de guerra no lineal y guerra sin contacto. El informe de West Point refiere la historia del desarrollo por parte de la OTAN de la doctrina de la batalla aire-tierra, que se creó en los años ochenta para romper un supuesto estancamiento de las fuerzas soviéticas en una guerra en Europa. Para contrarrestarlo, la URSS desarrolló el famoso Reconnaissance-Strike-Complex y el Reconnaissance-Fire-Complex, su contrapartida táctica.

La doctrina de la batalla aire-tierra favorecía en gran medida a la fuerza aérea de la OTAN y el ataque en profundidad para eliminar las líneas secundarias y las “zonas de retaguardia” del Pacto de Varsovia. Fue la primera doctrina que se centró en este tipo de ataques profundos de precisión en la retaguardia, y contribuyó así a cimentar un nuevo paradigma de guerra.

El informe asegura que los soviéticos “trataron de mitigar la destructividad de esta nueva estrategia occidental (ataques en profundidad en la batalla aire-tierra) dispersando más las fuerzas en el campo de batalla, incluidos los elementos de apoyo logístico, para hacerlos menos vulnerables”.

Es otro anticipo de la guerra actual en Ucrania, donde mantener el impulso y lograr la concentración de fuerzas antes de la batalla es muy difícil. La elaboración doctrinal de la URSS ante el nuevo planteamiento de la OTAN culminó en la “batalla no lineal”, en la que batallones separados “tácticamente independientes” y regimientos y brigadas se enzarzan en choques y aseguran sus flancos por medio de obstáculos y fuego de largo alcance.

Las grandes unidades, como las divisiones y cuerpos de ejército, pueden influir en la batalla utilizando sus reservas y sistemas de ataque de largo alcance, pero el resultado se decidirá por las acciones de batallones, regimientos y brigadas conjuntos que luchan por separado en varios ejes en apoyo de un objetivo común. Los combates tácticos son aún más destructivos que en el pasado y se caracterizan por no ser lineales. La línea del frente desaparece y no hay refugios ni retaguardia profunda.

En Ucrania los batallones y regimientos “tácticamente independientes” luchan bajo la influencia de formaciones convencionales sólo de manera auxiliar y el resultado lo decidirían esas pequeñas fuerzas y sus operaciones independientes. El frente de guerra convencional ha dejado de existir y lo sustituyen las “zonas de combate” aparentemente desconectadas.

La guerra sin contacto

El ejército ruso creó el concepto de “guerra sin contacto” por influencia de las guerras de la OTAN en Irak y Yugoslavia, en las que se produjeron “ataques aeroespaciales masivos”.

Según el general Vladimir Slipchenko, uno de los teóricos militares rusos más influyentes de las últimas décadas, la Operación Tormenta del Desierto fue la primera manifestación del creciente uso de armas de largo alcance. El propio concepto de guerra de sexta generación de Slipchenko señalaba la informatización de la guerra y el creciente uso de armas a distancia.

La mayor capacidad para encontrar y atacar objetivos a mayor velocidad y a mayor distancia, lo que ahora se denomina la cadena de muerte en los ejércitos occidentales, convertiría las tradicionales concentraciones masivas de tropas en una empresa peligrosa. Slipchenko hizo hincapié en que todos los conceptos clásicos de un campo de batalla se borrarían gradualmente debido a la naturaleza impredecible y general de los sistemas de ataque modernos. “Conceptos fundamentales como ‘frente’, ‘retaguardia’ y ‘línea de vanguardia’ están cambiando […] Han quedado obsoletos y han sido sustituidos por sólo dos frases: ‘objetivo’ y ‘no objetivo’ para un ataque a distancia de alta precisión”.

En lugar de enormes formaciones escalonadas que se alinean en el campo de batalla para realizar avances con el fin de perturbar las zonas C2 de retaguardia, como los cuarteles generales, se utilizan ataques profundos en la retaguardia del campo de batalla. Este cambio no se debe simplemente a la “conveniencia” de los modernos sistemas de ataque profundo, sino más bien al hecho de que incluso la creación de concentraciones locales de tropas lo suficientemente grandes como para lograr avances convencionales de “batalla profunda” ya no es posible debido a las capacidades de los modernos sistemas ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento) y las doctrinas relacionadas de estilo “recon-fire-complex” para eliminar tales concentraciones.

El Instituto de West Point señala que una serie de teóricos militares rusos modernos como Bogdanov, Chekinov, Kartapolov y Guerasimov han desarrollado posteriormente estas teorías en conceptos como “guerra de nueva generación”. Dos de los teóricos mencionados, Chekinov y Bogdanov, escribieron un artículo sobre el tema, que se titula precisamente “La naturaleza y el contenido de una guerra de nueva generación”, traducido al inglés y publicado en la revista Military Thought (3).

La experiencia de la Guerra del Golfo

En la Guerra del Golfo que estalló a principios de los noventa, el ejército irakí utilizó su obsoleta estrategia de enfrentamiento posicional inflexible que no era rival para las nuevas formas y métodos de guerra utilizados por Estados Unidos y sus aliados. Esta estrategia contribuyó en última instancia a su desastrosa derrota.

La Guerra del Golfo fue una demostración práctica de que la superioridad tecnológica en armamento podía anular la ventaja numérica del enemigo en armas que hacía tiempo que habían madurado. Fue la primera vez en la historia de la guerra que formidables fuerzas terrestres de medio millón de hombres no luchaban para ganar. Sólo se desplegaron plenamente en los últimos días de la guerra, cuando el ejército irakí estuvo a punto de ser rematado por ataques aéreos y de misiles que duraron semanas.

La primera guerra de la nueva era de alta tecnología fue diferente de todas las guerras que la precedieron en muchos aspectos críticos: no había líneas claras de demarcación entre las fuerzas adversarias; los flancos de los beligerantes estaban expuestos; sus órdenes operativos de batalla tenían grandes brechas indefensas, sus elementos de combate separados por una distancia considerable entre sí; el atacante tenía una superioridad abrumadora lograda por armas de alta tecnología; se utilizaron armas de largo alcance y alta precisión a gran escala, especialmente en un momento en el que las fuerzas agresoras estaban tomando la iniciativa estratégica y obteniendo una superioridad absoluta en el aire; las fuerzas de la coalición atacaron de forma regular y selectiva objetivos enemigos clave, instalaciones económicas vitales de importancia militar y centros de control civiles y militares, y destruyeron sistemas de soporte vital en todo el territorio enemigo para obligar al defensor a deponer las armas.

Otro rasgo distintivo de la agresión contra Irak fue que las fuerzas de reconocimiento, fuego, electrónica y guerra de la información de diferentes ramas y armas del servicio se integraron por primera vez en un sistema de reconocimiento y ataque compartido y distribuido espacialmente que hacía un amplio uso de la moderna tecnología de la información y de los sistemas automatizados de control de tropas y armas.

Según West Point, la Guerra del Golfo no empleó formaciones clásicas similares a la forma en que generalmente se han librado las guerras hasta la fecha. No fue como una guerra de la era napoleónica en la que había líneas claramente definidas entre los dos ejércitos, diferenciaciones exactas entre unidades diseñadas para defender los flancos frente a unidades de vanguardia de asalto que se enfrentaban en una línea de contacto bien marcada. Con la llegada de los modernos sistemas de integración y control centrados en la red, la fuerza adversaria fue destruida sin desplegar formaciones convencionales.

Se podría pensar que la URSS hizo lo mismo en Afganistán, pero eso fue diferente porque se trataba de una guerra contra una fuerza irregular, no contra un país con un ejército permanente y convencional. La guerra de Afganistán no se libró contra el propio Afganistán ya que Rusia estaba del lado del gobierno y a petición suya. Luchaban contra los talibanes. En la Guerra del Golfo, en cambio, Estados Unidos y sus socios se enfrentaron a una fuerza armada tradicional y un gobierno legítimo.

En Ucrania han comenzado las guerras de última generación

Según el Instituto de West Point, la Guerra de Ucrania es un “conflicto entre iguales”, porque Occidente ha armado al ejército de Kiev con todos sus sistemas más avanzados. Es la primera de la historia en que dos fuerzas parecidas, modernas, utilizan sistemas modernos capaces de atacarse mutuamente con toda la profundidad operativa y con un alto nivel de precisión. Estados Unidos nunca ha librado una guerra de este tipo, ni tampoco la OTAN.

Esto significa que Rusia está librando actualmente la guerra más compleja y difícil de la era moderna. Es la culminación y la colisión de las dos doctrinas de larga data de la batalla aire-tierra de la OTAN y el complejo de reconocimiento-ataque de Rusia. Se han pasado décadas teorizando sobre cuál de estos sistemas opuestos ganaría en un posible choque de gigantes, y lo estamos viendo en tiempo real.

Las conferencias de Philip Karber en Westpoint (4) reconocen que Estados Unidos estaría en una posición muy mala en un campo de batalla como el de Ucrania, ya que las tácticas de distribución no funcionarían para las unidades del ejército de Estados Unidos cuya contaminación de señales es mucho más grande que la de cualquier otro país del mundo. Esto significa que todos los puestos de mando de retaguardia, áreas C2, etc., se iluminarían como árboles de Navidad en los sensores. Si los drones rusos son capaces de rastrear a los ucranianos a través de las débiles señales de una tarjeta de teléfono SIM, el cuartel general de un batallón estadounidense, con su propia batería de enrutadores wifi 5G en red, sería rapidamente detectado.

Karber señala que el ejército ruso se ha adaptado a este campo de batalla moderno. Su guerra electrónica ha neutralizado en gran medida los ataques Himar, mientras la infraestructura C2 se ha vuelto más resistente a tales ataques, en general.

(1) https://en.wikipedia.org/wiki/Operational_level_of_war
(2) https://ru.wikipedia.org/wiki/Иссерсон,_Георгий_Самойлович
(3) https://www.frstrategie.org/sites/default/files/documents/programmes/observatoire-armee-de-terre-2035/publications/2020/obsat-2020-1.pdf
(4) https://www.youtube.com/watch?v=_CMby_WPjk4&t=2547s

Putin destapa la estrategia de Rusia para acabar la guerra en Ucrania

El viernes de la semana pasada, en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo, a Putin le preguntaron una vez más por la estrategia nuclear de Rusia. Moscú ha comenzado recientemente a desplegar armas nucleares en Bielorrusia. Al mismo tiempo, se ha abierto un debate público a escala nacional sobre la posibilidad del primer uso de armas nucleares contra la OTAN en el marco de la guerra por delegación que se libra actualmente en Ucrania.

La respuesta de Putin no ha sido ninguna sorpresa. En resumen, las armas nucleares siguen formando parte de la caja de herramientas de la estrategia de Moscú, y existe una doctrina que estipula las condiciones para su uso. Si la existencia del Estado ruso se ve amenazada, se utilizarán. Sin embargo, por el momento no es necesario recurrir a tales instrumentos.

Mientras Estados Unidos y Europa Occidental esperan que Rusia sufra una derrota estratégica en el conflicto -el objetivo declarado del Pentágono-, Putin no cree que las cosas vayan en esa dirección. La tan esperada y anunciada contraofensiva ucraniana se ha agotado hasta ahora, con el resultado de grandes pérdidas para Kiev. El ejército ruso, por su parte, ha aprendido de sus errores pasados y se mantiene firme.

Los suministros occidentales de sistemas de artillería, tanques y misiles, que los ucranianos esperaban que cambiaran el curso de la guerra, no han tenido un impacto decisivo. Según Putin, Rusia ha conseguido casi triplicar su producción de armas y municiones y sigue haciéndolo. Mientras tanto, la antaño poderosa industria de defensa ucraniana ha quedado prácticamente destruida.

Tras el fracaso de las primeras iniciativas rusas y occidentales para lograr una victoria rápida el año pasado, ambas partes optaron por estrategias de desgaste. Estados Unidos y sus aliados se han centrado en reforzar las sanciones económicas contra Rusia, tratando de orquestar el aislamiento político de Moscú y esperando que aumente el descontento de la población como consecuencia de las múltiples privaciones cotidianas y el creciente número de víctimas de la guerra. En principio, se trata de un planteamiento estratégico obvio en una guerra larga, en la que el éxito no se consigue tanto en el campo de batalla como minando la retaguardia del enemigo.

El problema para Occidente es que esta estrategia no está funcionando. Rusia ha encontrado formas no sólo de reducir el efecto de las sanciones occidentales, sino también de utilizarlas para reactivar y estimular la producción nacional. De hecho, las sanciones han hecho lo que muchos consideraban imposible: han sacado a la economía del país de la previsible senda de dependencia del petróleo y el gas. Los rusos están volviendo a aprender a fabricar lo que antes podían pero ya no les importaba: aviones de pasajeros, trenes, barcos y similares, por no hablar de ropa y muebles. El gobierno ruso aspira a más, a recuperar el nivel de soberanía tecnológica abandonado tras la desaparición de la Unión Soviética.

El aislamiento político de Occidente ha permitido a Moscú desprenderse de su tradicional fijación en Europa Occidental y Estados Unidos, y le ha impulsado a descubrir el amplio mundo de los dinámicos países no occidentales. No sólo China, India y el resto de los BRICS, sino también Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irán y Turquía. El pasado fin de semana en San Petersburgo, Putin compartió estrado con el presidente argelino y recibió una misión de paz de seis dirigentes africanos. El mes que viene acogerá una segunda cumbre Rusia-África. Desde principios de año, el Ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha realizado tres viajes al continente, visitando una docena de países en total.

En vísperas de las elecciones presidenciales de la próxima primavera, la escena interna rusa está en general tranquila. Putin aún no ha anunciado su candidatura, pero parece más tranquilo que nunca, gestionando tanto la guerra como la paz. Putin ha rechazado la opción de poner al país en pie de guerra recurriendo a la movilización económica y la autarquía, la movilización general y la ley marcial, o suspender las elecciones y entregar el poder a una versión bélica del Comité de Defensa del Estado de Stalin. En su lugar, cultivó cuidadosamente una imagen de calma y normalidad en todo el país, al tiempo que enfrentaba a la población a la realidad de una guerra justa en sus fronteras.

La población se ha adaptado en gran medida a esta realidad compartida. Según los sondeos de opinión, ahora son más los que creen que Rusia está ganando la guerra. Los temores a una movilización más amplia han remitido y algunos de los que abandonaron precipitadamente el país el año pasado están regresando. Las grietas y fisuras que muchos observadores veían en el bando de Putin hasta hace poco, por ejemplo entre el Ministerio de Defensa y la empresa militar privada Wagner, se han vuelto a cerrar, claramente por orden del Presidente. La oposición liberal sólo puede operar desde el exterior, lo que da más credibilidad al argumento del Kremlin de que está aliado con potencias extranjeras que suministran armas para matar a soldados rusos.

Las espectaculares provocaciones de los ucranianos -como las incursiones en la región rusa de Belgorod, los bombardeos de ciudades y pueblos fronterizos, el envío de drones a Moscú y otras ciudades del interior del país, y los intentos de asesinato de destacadas personalidades rusas-, al tiempo que plantean interrogantes sobre las deficiencias del sistema de seguridad interna de Rusia, han reforzado, en conjunto, los argumentos del Kremlin de que no se puede tolerar el actual régimen de Kiev.

La nueva estrategia de guerra larga de Moscú pretende aprovechar los puntos fuertes de Rusia y, al mismo tiempo, explotar las vulnerabilidades de Ucrania y las limitaciones de Occidente. El Kremlin parece convencido de que puede reactivar su industria bélica y ser capaz de suministrar tanto armas como mantequilla, reunir más tropas mediante contratos y aprovechar al máximo sus ventajas en aviación y artillería, al tiempo que cubre las lagunas en drones y comunicaciones. También espera que el índice de bajas mucho más elevado de Ucrania y su pronto desencanto en cuanto a su capacidad para contraatacar, a pesar de toda la ayuda que está recibiendo de Occidente, minen la confianza pública en la actual dirección de Kiev, encarnado en particular por Zelensky. La guerra de desgaste pesa mucho más sobre Ucrania que sobre Rusia.

Por su parte, Occidente repite el mantra de apoyar a Ucrania el tiempo que sea necesario. La estrategia rusa parte de la base de que, cuando Kiev se derrumbe, dejará de considerarse necesario. Además, los rusos creen que los estadounidenses y los europeos occidentales tienen verdadero miedo a considerar dos cosas. La primera, principalmente en lo que respecta a estos últimos, es una colisión directa con el ejército de Moscú, lo que convertiría el conflicto ucraniano en una guerra en toda regla entre Rusia y la OTAN. Dadas las disparidades de poder, es poco probable que una guerra así se mantuviera convencional durante mucho tiempo, lo que llevaría al Kremlin a recurrir a la opción nuclear que su doctrina prevé en tal caso. En segundo lugar, sobre todo para los estadounidenses, la posibilidad de que una guerra europea provoque un intercambio nuclear entre Rusia y Estados Unidos que destruiría el mundo.

Una disuasión eficaz combina generalmente certidumbre e incertidumbre. Certidumbre sobre la capacidad de un adversario para plantear una amenaza inaceptable e incertidumbre sobre las medidas exactas que tomaría en caso de provocación. La estrategia de Estados Unidos hacia Rusia en Ucrania ha consistido en ir cada vez más lejos, aumentando gradualmente su apoyo militar a Ucrania y sondeando la reacción de Rusia en cada fase de la escalada. Hasta ahora, parece que Washington está satisfecho. Sin embargo, más allá de cierto punto, esta práctica puede convertir esta estrategia calculada en una ruleta rusa. La llegada propuesta de los F-16 y la posible entrega de misiles de mayor alcance acercarían la situación a ese punto. Por ello, Putin ha confirmado que la opción nuclear, aunque innecesaria en este momento, no se ha descartado. De hecho, ninguna potencia nuclear aceptaría ser derrotada por otra sin ejercer la última opción.

Pero volvamos a los peores escenarios y a la situación actual. La estrategia del Kremlin, al parecer, consiste en trazar un camino intermedio entre los que querrían congelar el conflicto mientras se fijan los avances sobre el terreno y los que proponen la escalada hasta el primer uso de armas nucleares como vía hacia la victoria. A diferencia de estos dos enfoques, que buscan un resultado rápido, el verdadero camino que puede trazarse a simple vista (¿quién sabe lo que se esconde?) es el de un compromiso a largo plazo, que lleve a que Rusia acabe imponiéndose debido a sus mayores recursos, capacidad de resistencia y disposición a hacer sacrificios en relación con Occidente. Como todas las estrategias basadas en la resistencia, ésta se pondrá a prueba tanto en casa como en el frente.

Dmitry Trenin https://www.rt.com/russia/578287-dmitry-trenin-putin-speif/

La línea Surovikin lleva a la contraofensiva ucraniana al fracaso

El fracaso de la contraofensiva de Kiev debe mucho a las instalaciones rusas y a la llamada línea Surovikin, según Amin Hteyt, general libanés retirado. Los asaltos ucranianos han fracasado por este sistema sin precedentes, que combina posiciones fortificadas y defensas móviles.

La línea se compone tanto de puntos de defensa como de ataque, lo que cogió por sorpresa a los atacantes ucranianos y «sembró el pánico» en sus filas, explica el experto militar.

“Esta línea tiene un método de defensa sin precedentes y único en la historia; se basa en un plan secuencial que tiene en cuenta todos los posibles ataques y acciones del enemigo […] La línea se basa en una defensa constante y móvil al mismo tiempo. Es eficaz no sólo en zonas fortificadas, sino que también ofrece ventajas en términos de tiro y apoyo a las tropas cuando se mueven en profundidad”, según Hteyt.

El sistema Surovikin también permite desplegar una intensidad de fuego constante que impide al adversario abrirse paso. La movilidad y la adaptabilidad de las diferentes líneas también constituyen una ventaja significativa.

“La línea también se caracteriza por un nivel de intensidad de fuego sin precedentes y la capacidad de moverse en tres direcciones a la vez. Esto ha permitido destruir a las fuerzas ucranianas en varios puntos. No hay posibilidad de ruptura, ya que todas las líneas existentes se adaptan a la ofensiva y la contienen con extrema eficacia”, explica Hteyt.

Los observadores destacan la solidez de las líneas rusas desde el comienzo de la contraofensiva ucraniana. La región de Zaporiya está comandada por Alexander Romantchuk, responsable de la concepción de la moderna doctrina defensiva rusa.

Fue precisamente en el eje de Zaporiya donde las tropas ucranianas hicieron sus primeros esfuerzos de contraofensiva, sólo para ser brutalmente rechazadas. El ejército de Kiev ha abandonado sobre el terreno tanques Leopard alemanes y tanques Bradley estadounidenses.

Recientemente el Wall Street Journal destacó la superioridad aérea de Rusia para frenar los intentos ucranianos. En particular, las tropas rusas utilizan helicópteros equipados con misiles de largo alcance para atacar objetivos terrestres, lo que les da una ventaja temporal en el frente sur, admiten los servicios de inteligencia británicos.

Las mafias sindicales muestran su apopyo a los nazis ucranianos

Recientemente el sindicato estadounidense AFL-CIO convocó un acto para recaudar fondos organizado por la Confederación Sindical Internacional para apoyar a los sindicatos ucranianos.

Uno de los beneficiarios del dinero es la Confederación de Sindicatos Libres de Ucrania (KVPU), socio del Centro de Solidaridad del AFL-CIO. Este Centro es una nueva versión de la organización sindical imperialista American Institute for Free Labour Development (AIFLD), financiado casi en su totalidad por la organización tapadera de la CIA, la National Endowment for Democracy (NED), así como por el Departamento de Estado y la USAID.

El actual presidente del KVPU es Mykhailo Volynets, y su adjunto es Ihor Kniazhansky, alias “Dushman”, miembro del neonazi Batallón Azov.

En 2004, Volynets recibió el Premio de Derechos Humanos George Meany-Lane Kirkland de la AFL-CIO, por su labor en la “Revolución Naranja”, respaldada por el gobierno estadounidense.

El premio lleva el nombre de los antiguos presidentes de la AFL-CIO George Meany y Lane Kirkland, que fueron rabiosos anticomunistas durante la Guerra Fría.

Meany mintió ante las cámaras sobre la relación de la AFL-CIO con la CIA, mientras que Kirkland formó parte de la Comisión Presidencial sobre las Actividades de la CIA en Estados Unidos, también conocida como Comisión Rockefeller.

Adrian Karatnycky, mano derecha de Kirkland, fue uno de los impulsores del sindicato polaco Solidaridad, patrocinado por la CIA, así como en otras operaciones de la AFL-CIO en el extranjero. Más tarde se convirtió en presidente de Freedom House, que también participó en el apoyo a la “Revolución Naranja” que condujo al derrocamiento del dirigente ucraniano Viktor Yanukovich.

Volynets es también presidente del Sindicato Independiente de Mineros, afiliado al KVPU, y diputado por el partido Batkivshchyna (Unión Panucraniana “Patria“). El Sindicato de Mineros y el Batallón Azov unieron sus fuerzas durante una manifestación en 2016 frente al Consejo de Ministros. Durante la manifestación, el KVPU delegó en dos de sus miembros para negociar con el ministro de Energía: eran Volynets y Kniazhansky.

Volynets eligió a Kniazhansky porque su estilo de nazi macarra ayudó al sindicato a obtener concesiones del ministro durante las conversaciones. Actualmente Kniazhansky es jefe de la rama de Vinnytsia del Cuerpo Nacional, un partido político fascista.

Durante el Golpe de Estado de 2014, la presidenta de la Federación Estadounidense de Profesores (AFT), Randi Weingarten, cuyos abuelos abandonaron Ucrania a causa de la revolución bolchevique, viajó allí para reunirse con sindicalistas ucranianos. Weingarten afirmó que los informes sobre fascistas en las manifestaciones eran “propaganda rusa”.

En una reunión a la que asistió Weingarten en 2014, Volynets estaba presente.

Weingarten es miembro del consejo del Instituto Nacional Demócrata (NDI), financiado por la NED, y miembro del Comité Nacional Demócrata (DNC). En 2009 fue ponente en una conferencia sindical anticubana. El acto fue patrocinado por varias organizaciones, entre ellas la NED, Freedom House y el Instituto Albert Shanker.

Antiguo presidente de la AFT, Shanker fue uno de los principales responsables sindicales implicados en el apoyo a Solidaridad en Polonia, junto con su colega de la CIA Bayard Rustin.

En 2019 algunos miembros del Congreso de Estados Unidos propusieron declarar al Batallón Azov como organización terrorista. En respuesta, Volynets y otros diputados firmaron una carta en la que defendían y elogiaban al Batallón Azov. La carta subrayaba la idea de que Ucrania debería ingresar en la OTAN en el futuro.

“Todos somos firmes partidarios de profundizar las relaciones entre nuestras naciones, hasta el punto de que acabaremos convirtiéndonos en aliados después de que Ucrania entre en la OTAN”.

—https://covertactionmagazine.com/fr/2022/03/10/l%27union-amicale-nazie-afl-cios-en-ukraine/

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