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Categoría: Estrategia (página 7 de 152)

Suiza también sanciona la ‘flota fantasma’ de Rusia

Suiza es un país empeñado en arruinar su tradicional neutralidad. Ni siquiera durante la Guerra Fría enseñó el plumero de la manera en que lo está haciendo ahora. Aunque carece de costas y puertos, el viernes el Consejo Federal se sumó a las sanciones de la Unión Eurpea contra la “flota fantasma” rusa.

Es una flota en la que cabe un poco de todo. Según la Unión Europea son entre 600 y 1400 barcos que permiten a Rusia seguir exportando su crudo burlando las ilegales sanciones occidentales, es decir, que los barcos cumplen toda la normativa del derecho marítimo, a pesar de lo cual están amenazados por la piratería de los países europeos.

Además de los barcos, las sanciones alcanzan a empresas y personas incluidas arbitrariamente en una lista negra sin saber muy bien los motivos. Así, de la noche a la mañana, 22 nuevas entidades y 42 nuevas empresas tienen embargadas sus propiedades, y las personas físicas no puden entrar o transitar por Suiza.

Además, cinco bancos rusos y cuatro filiales de bancos rusos establecidos en terceros países se verán afectados por las prohibiciones de transacción, especialmente porque utilizan sistemas de pago rusos. Es también el caso de ocho empresas de terceros países que socavan el objetivo de las sanciones.

En pocas palabras, las sanciones y embargos son arbitrarios y no es fácil descubrir los motivos de ello, pero es curiosa la manera en la que pretenden que las empresas suizas que operan en Rusia no se vean afectadas por las posibles represalias procedentes de Moscú. Para evitarlo, el Consejo Federal amplía el plazo para hacer excepciones que permitan a las empresas suizas deshacerse de sus propiedades en Rusia y que no les pille el toro.

Por si todo eso no fuera suficiente, Suiza quiere demostrar que las sanciones son de goma y se extienden a Bielorrusia. Dos personas físicas y tres empresas de esa nacionalidad están sujetas al embargo de activos y a la prohibición de entrar o transitar por Suiza.

Europa se suma a la militarización del espacio a ultranza

Los capitalistas y los fondos buitre se frotan las manos con la militarización, tanto del suelo como del cielo. El 26 y 27 de noviembre los países miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) se reunieron en Bremen para acordar el presupuesto del organismo para los próximos años: 22.100 millones de euros.

Un periódico lo ha llamado “el Festival de Eurovisión del espacio”. Cada tres años los ministros de espacio de los 23 estados miembros de la ESA se reúnen en cónclave. La reunión anterior, celebrada en 2023 en Sevilla, aseguró el futuro del Ariane 6 y del cohete Vega C, dio una oportunidad a los minilanzadores y estableció un nuevo modelo contractual con las empresas de transporte espacial basado en la compra de servicios en lugar de equipos.

El primer paso es diseñar lanzadores reutilizables, prescindiendo de los que había utilizado hasta ahora, que eran rusos. En este tipo de eventos los miembros de la ESA deciden las inversiones a lo largo de varios años.

El objetivo es mantener la posición de Europa como potencia espacial y situarse entre los principales actores en esta industria, junto con Estados Unidos, China y Rusia, a la vez que se centra en la cooperación inteligente con India y Japón.

A pesar del aumento del presupuesto en 5.000 millones, Europa invierte considerablemente menos en espacio que Estados Unidos. Representa aproximadamente el 10 por cien de las inversiones en el sector espacial, a la vez que representa aproximadamente el 20 por cien de la economía mundial, o incluso más.

Los buitres están al acecho

Un ejemplo de la industria espacial europea es Hemeria, que tiene su sede en Toulouse y está a punto de ser devorada por el fondo buitre francés FCDE. La empresa cuenta con 400 trabajadores y se dedica al desarrollo de satélites, globos estratosféricos y equipos de seguridad electrónica para submarinos.

El martes anunció que está negociando la entrada del fondo de inversión como accionista mayoritario. FCDE ya ha recaudado 1.100 millones de euros desde 2009 e invertido en empresas estratégicas, como el Grupo Bertin y Exens.

Podría adquirir más del 60 por cien del capital de Hemeria. Se espera que la operación se cierre en el primer trimestre del año que viene.

Desde su creación, Hemeria se ha centrado en la producción militar. Su creación surgió a raíz de una decisión del gobierno francés: cuando el grupo alemán Hensoldt adquirió el fabricante de electrónica Nexeya en 2019, tuvo que desinvertir en ciertas actividades estratégicas, lo que condujo a la creación de la empresa.

Desde entonces ha experimentado un crecimiento explosivo. Comenzó con 118 tabajadores y una facturación de 23 millones de euros. Hoy en día cuentan con una plantilla de 400 y una facturación de 70 millones de euros.

Desde su creación Hemeria ha adquirido cuatro empresas (Eolane, Opensci, CNIM Air Space y Astareon) y esperan que con el dinero del fondo puedan seguir adelante con la centralización de capital.

En seis años la empresa se ha consolidado como cabecera en los sectores espacial y militar. Su globo de vigilancia BalMan, que opera en la estratosfera, cuenta con el apoyo del Ministerio de Defensa francés como parte de su nueva estrategia de gran altitud.

Como fabricante de satélites y proveedor de los 25 satélites de la constelación francesa Kineis, diseñada para el “internet de las cosas”, Hemeria se beneficia de la militarización del espacio. El mercado está en auge: el 12 de noviembre, Macron anunció que las actividades espaciales del Ministerio de las Fuerzas Armadas francesas recibirían 4.200 millones de euros adicionales como parte de la actualización de la ley de gasto militar, además de lo ya asignado.

El ejército francés ha seleccionado a Hemeria para fabricar sus primeros satélites de patrulla, denominados Orbit Guard y Tutatis, para inspeccionar y contrarrestar las amenazas en órbita. Su despliegue está previsto para 2027.

El banco central de Rusia demanda por el robo del dinero en Bélgica

El culebrón Euroclear no descansa ni un minuto. Mientras la Unión Europea quiere apropiarse permanentemente los 235.000 millones de dólares en activos rusos depositados en Europa, el Banco de Rusia anunció ayer la presentación de una demanda contra Euroclear ante el Tribunal de Arbitraje de Moscú.

El Banco ruso acusa a su homólogo belga, especializada en transacciones financieras, de emprender “acciones ilegales”. Euroclear es el principal depositario de los activos rusos, con más de 200.000 millones de dólares.

“Las acciones del depositario Euroclear han perjudicado al Banco de Rusia debido a la incapacidad de gestionar sus activos líquidos y valores”, declaró el Banco ruso en un comunicado de prensa.

“Los mecanismos para el uso directo o indirecto de los activos del Banco de Rusia, así como cualquier otra forma de uso no autorizado de los mismos, son ilegales y contrarios al derecho internacional, violando en particular el principio de inmunidad soberana de los activos”, añade.

Según los medios rusos, la cantidad reclamada incluye los activos congelados y la indemnización por lucro cesante.

No es la primera demanda judicial. Euroclear declaró que actualmente se enfrentan a más de cien recursos legales en Rusia. Moscú considera ilegales las sanciones internacionales impuestas en su contra, incluido el embargo de sus activos, y considera su uso como un robo.

El jueves los 27 Estados miembros de la Unión Europea eliminaron un obstáculo clave para el uso de estos activos embargados al declarar permanentes las sanciones contra Moscú que fundamentan su inmovilización. Anteriormente, estas sanciones se renovaban cada seis meses. En otras palabras, lo que hasta ahora solo era un “préstamo provisional” del dinero ruso, ahora se ha convertido en una apropiación definitiva.

Los activos embargados pueden utilizarse ahora como garantía para financiar un préstamo de 90.000 millones de euros a Kiev. Según la jugarreta de la Comisión Europea, Ucrania solo tendría que reembolsar el préstamo si Rusia abona las reparaciones de guerra. Si se niega, las sanciones que llevaron al embargo seguirían vigentes; Kiev no tendría que pagar nada y Rusia seguiría sin poder exigir la devolución del dinero.

Rusia han advertido reiteradamente que el “préstamo de reparación” provocaría una reacción muy severa. Ayer el Banco Central advirtió que el chanchullo europeo será impugnado ante los tribunales nacionales, las autoridades judiciales de estados extranjeros y organizaciones internacionales, tribunales de arbitraje y otros organismos judiciales internacionales.

Por su parte, Bélgica sigue negándose a aceptar el robo de los activos rusos, por temor a ser el único país que cargue con las consecuencias.

El doble significado de la caída de Pokrovsk

Antes de la caída de Pokrovsk, todas las partes coincidían en que era un centro logístico clave. Tras su caída, Ucrania y sus socios europeos restaron importancia a su victoria, alegando que se trataba más de un triunfo moral y propagandístico para Rusia que de una victoria estratégica. El argumento que se suele esgrimir es que, al ritmo de avance ruso en los últimos cuatro años, se necesitaría “al menos otro año” para capturar el resto de Donetsk.

Pero este cálculo es una falacia que ignora deliberadamente la naturaleza de la estrategia de desgaste de Rusia. La guerra que ha durado casi cuatro años no es una guerra de rápido avance territorial. Es una guerra de agotamiento cuyo objetivo es desgastar las armas y tropas ucranianas hasta que estén tan dispersas que colapsen bajo la fuerza cada vez mayor de las tropas rusas. Afirmar que al ritmo actual el frente ucraniano tardará otro año en derrumbarse es como afirmar que si un muro de ladrillos tardó 100 años en derrumbarse en un 80 por cien, al ritmo actual tardará otros 25 años en derrumbarse. En realidad, podría derrumbarse en cualquier momento.

La caída de Pokrovsk es significativa por dos razones: en el campo de batalla y en la mesa de negociaciones. En el campo de batalla, la pérdida de este centro logístico clave amenazaría la capacidad de las fuerzas armadas ucranianas para abastecer a sus tropas en el Donbas con armas y alimentos. Además, expondría a otras ciudades ucranianas clave al cerco y dejaría a Rusia con kilómetros de territorio sin defensa mientras continúa su avance hacia el oeste.

Al día siguiente del anuncio de la caída de Pokrovsk, los medios de comunicación preguntaron a Putin por qué esta victoria era tan importante. Él respondió que Pokrovsk “es de particular importancia tanto para la parte ucraniana como para las fuerzas armadas rusas”, ya que es “una importante infraestructura que forma parte de la red de transporte regional”.

“Es una buena cabeza de puente para lograr todos los objetivos establecidos al inicio de la operación militar especial. De hecho, desde esta cabeza de puente, desde este sector, el ejército ruso está bien posicionado para avanzar en cualquier dirección que el Estado Mayor considere más apropiada”. El 4 de diciembre, Putin declaró respecto a las partes del Donbas que Rusia aún no controla: “O liberamos estos territorios por la fuerza militar, o las fuerzas ucranianas se retiran y cesan los combates en esta región”.

Putin insistió en que la desastrosa situación en el Donbas nunca debió haber llegado a este punto. “Le dijimos a Ucrania desde el principio: ‘El pueblo no les quiere. Participaron en referendums [en 2022], votaron por su independencia; retiren sus tropas y no habrá combates’. Pero eligieron luchar”.

Pero hemos llegado a este punto. Y el cambio en el campo de batalla ha llevado a un cambio crucial en la mesa de negociaciones. El destino de las actuales negociaciones de paz depende en gran medida de un solo punto. El punto 21 del plan de paz de 28 puntos estipula que “las fuerzas ucranianas se retirarán de la parte de la región de Donetsk que actualmente controlan” y que “Crimea, Lugansk y Donetsk serán reconocidas como rusas de facto, incluso por Estados Unidos”. Rusia insiste en este punto y Ucrania se niega a aceptarlo.

El punto 7 es quizás igual de controvertido. Estipula que “Ucrania se compromete a consagrar en su constitución que no se unirá a la OTAN, y la OTAN se compromete a incluir en sus estatutos una disposición que establezca que Ucrania no será admitida en el futuro”. Este es un punto crucial para Rusia, y Ucrania se ha negado una vez más a aceptarlo.

Pero la mitad de la decisión sobre el punto 7 no está realmente en manos de Ucrania. Ucrania puede optar por rechazar la solicitud de consagrar la neutralidad en su constitución. Pero corresponde a la OTAN decidir qué se incluirá en sus estatutos. A pesar de la constante insistencia de los funcionarios occidentales y los medios de comunicación en que Ucrania tiene derecho a elegir si se une o no a la OTAN, no es cierto que todos los países tengan derecho a unirse a la OTAN; ni la OTAN está obligada a aceptar a todo aquel que desee unirse. La incorporación debe ser por invitación de la OTAN, y sus miembros deben aprobarla por unanimidad. La OTAN no está obligada a invitar a un país solicitante. La OTAN simplemente establece que un país “puede ser invitado a participar”, sin ninguna garantía. Incluso los socios europeos de Ucrania han sugerido cínicamente que Ucrania podría mantener el objetivo de la incorporación a la OTAN en su constitución, mientras que la OTAN acordaría no otorgársela nunca.

Por lo tanto, la paz podría depender de la exigencia, aparentemente inamovible, de que Ucrania ceda aproximadamente el 14 por cien de Donetsk que aún controla.

A finales de noviembre Trump subrayó lo obvio: “Dada la situación actual, si lo analizan con atención, solo va en una dirección. Así que, en última instancia, estos son territorios que Rusia podría obtener de todos modos en los próximos dos meses. Entonces, ¿quieren luchar y perder entre 50.000 y 60.000 personas más, o prefieren actuar ya?”

La crucial caída estratégica de Pokrovsk ha forzado este cambio crucial en la mesa de negociaciones. Ante el fracaso de los acuerdos de Minsk y la amenaza militar y cultural que se cernía sobre los ciudadanos de etnia rusa en el Donbas, Rusia estaba decidida a proteger a estos ciudadanos, si no mediante la autonomía prometida por el acuerdo de Minsk, sí mediante la anexión. Junto con las garantías legales de que Ucrania nunca se convertiría en miembro de la OTAN, esta fue una de las causas fundamentales de la guerra que Rusia insistió en resolver en la mesa de negociaciones o en el campo de batalla.

La caída de Pokrovsk permitirá a Rusia lograr su objetivo militar, ya sea en semanas, meses o un año. Durante este tiempo, miles de ucranianos más morirán. Pedirles que mueran para lograr el mismo resultado que se puede lograr ahora mismo en la mesa de negociaciones sin causar más bajas es moralmente atroz.

La caída de Pokrovsk es significativa porque el cambio en el campo de batalla ha forzado un cambio en la mesa de negociaciones. Europa debe encontrar la manera de que Ucrania y su presidente acepten las condiciones que dicta la realidad y dejen de impulsar una guerra que, como bien saben, no cambiará nada más que el número de muertos.

—Ted Snider ttps://www.theamericanconservative.com/the-double-significance-of-the-fall-of-pokrovsk/

El Ministerio de Defensa británico confirma la muerte de uno de sus soldados en Ucrania

En febrero del año pasado, en medio del debate sobre un posible despliegue de tropas occidentales en Ucrania, Olaf Scholz, entonces jefe del gobierno alemán, justificó su negativa a entregar misiles de crucero aire-tierra Kepd-350 Taurus al ejército de Kiev.

“Es un arma de muy largo alcance, y lo que hacen los británicos y los franceses en cuanto a objetivos y escolta no lo puede hacer Alemania. Sería irresponsable por nuestra parte participar de la misma manera”, declaró en una entrevista con la Agencia de Prensa Alemana (DPA), en alusión a los misiles Scalp/Storm Shadow entregados al ejército ucraniano por París y Londres.

“Lo que hacen otros países, países con tradiciones e instituciones constitucionales diferentes, es algo que nosotros no podemos hacer a la misma escala”, añadió Scholz.

El paracaidista George Hooley

En Reino Unido el comentario de Scholz fue objeto de un aluvión de críticas de los medios, que pedían más carnaza. Entonces el gobierno de Londres se quitó la careta, confirmando la presencia de “un pequeño número” de soldados en Ucrania, aclarando que algunos participaban en “entrenamiento médico”, mientras que otros se encargaban de proteger al personal diplomático. Este reconocimiento oficial tenía como objetivo principal evitar que Moscú explotara las declaraciones del canciller alemán.

Sin embargo, el 9 de diciembre, el Ministerio de Defensa británico anunció la muerte de uno de sus militares en Ucrania, tras “un accidente” durante una prueba de una nueva arma realizada por el ejército ucraniano “lejos del frente”. Se trataba del cabo George Hooley, de 28 años, del Regimiento de Paracaidistas.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se sumó a las condolencias. “Estoy profundamente entristecido por el fallecimiento de un militar británico en Ucrania”, dijo también John Healey, el secretario de Defensa.

“Este trágico incidente es un duro recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes sirven a nuestro país, incluso lejos del frente de batalla. Felicito su profesionalismo y compromiso”, comentó Tanmanjeet Singh Dhesi, presidente del Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes.

Pero la muerte del cabo Hooley es el chocolate del loro. Los británicos han tenido muchas más bajas, que poco tienen que veer con su “labor humanitaria lejos del frente de batalla”. Según The Guardian, un monumento conmemorativo ucraniano enumera actualmente a “cuarenta soldados británicos que murieron defendiendo Ucrania”. Sin embargo, «ninguno de ellos servía en las fuerzas armadas de Reino Unido” en el momento de su muerte, es decir, que se trata ded soldados que se dieron de baja antes de incorporarse al cuerpo expedicionario.

Pero los medios siguen con sus fantasías. La cadena Sky dice que la muerte del paracaidista es un “caso excepcional”. A los propagandistas del imperialismo no les falta razón: necesitan impedir que se demuestre la veracidad de las informaciones procedentes de los medios rusos, porque en la Guerra de Ucrania quien han intoxicado hasta el ridículo han sido los lameculos del imperialismo.

Así se explican los temores de la cadena: “Es probable que el Kremlin explote esta tragedia para amplificar las falsas acusaciones sobre el despliegue de fuerzas de la OTAN en Ucrania”.

Reino Unido tiene que abandonar los vehículos blindados tras detectar averías preocupantes

No son sólo los submarinos nucleares. El equipamiento militar del ejército británico cada vez se parece más a un museo de chatarra. Ahora se enfrenta a otro revés en sus esfuerzos por modernizar sus equipos militares. Mientras sigue lidiando con las dificultades logísticas reveladas en las últimas semanas, incluyendo la disponibilidad limitada de ciertos vehículos de transporte esenciales, otro proyecto estratégico se tambalea.

Esta acumulación de problemas está socavando la pretensión de reforzar las fuerzas terrestres y provocando un examen minucioso de los equipos recientes, incluido el Ajax, que pretende representar la renovación tecnológica de Reino Unido.

El Ministerio de Defensa ha ordenado el cese inmediato de los ejercicios de entrenamiento con vehículos blindados Ajax tras una serie de incidentes durante los ejercicios realizados a finales de noviembre. Varios soldados experimentaron problemas relacionados con el ruido y las vibraciones, y se identificaron alrededor de treinta casos entre las tripulaciones implicadas. De los sesenta y un vehículos desplegados, veintitrés se asociaron con lesiones o enfermedades, una proporción significativa para equipos que aún se encuentran en fase de desarrollo operativo.

Ante esta situación, han encomendado una evaluación exhaustiva a la Oficina de Investigación de Accidentes de Defensa, con el apoyo del equipo de seguridad del ejército y General Dynamics, la empresa fabricante de los vehículos.

El ejército espera que este trabajo dure al menos dos semanas y no prevé la reanudación de las operaciones antes de que se lleguen a alguna conclusión. El ministro Luke Pollard insiste en la prioridad otorgada a la protección de las tropas y afirma que se tomarán todas las medidas necesarias si las anomalías persisten.

El futuro del Ajax sigue siendo incierto, ya que Reino Unido ha comprometido casi 6.300 millones de libras esterlinas para la producción de 589 unidades. El secretario de Defensa, John Healey, quiere revisar los resultados de las diversas investigaciones antes de tomar una postura definitiva.

Es posible que las conclusiones conduzcan a una revisión del programa, o incluso a medidas más radicales si se confirman las deficiencias técnicas. Healey señala que el ejército no depende de este vehículo para cumplir sus misiones inmediatas, lo que deja varios escenarios abiertos. “En cualquier caso, el ejército podría combatir esta noche sin usar el Ajax”, concluyó. ¿Volverán a desplazarse las tropas en caballos?

El ejército británico intenta demostrar que es capaz para mantener una tropa operativa y debidamente equipada, pero cada vez hay más dudas. Las dificultades encontradas en el blindado, sumadas a los problemas con la disponibilidad de otros equipos, ponen de relieve que, como otros ejércitos europeos, los británicos sólo son capaces de enfrentarse militarmente a países mucho más débiles.

Los ataques contra mercantes civiles en el Mar Negro tendrán graves consecuencias

El 30 de noviembre el periódico turco Karar informó que el petrolero Kairos, atacado por drones ucranianos en la zona económica exclusiva de Turquía en el Mar Negro, había comenzado a derramar fueloil.

Tras el ataque, muchos de los sistemas de control del buque quedaron inutilizados. Al no poder fondear, el petrolero fue arrastrado cuatro millas del lugar del incidente por el viento y las corrientes. El deesplazamiento impidió que el buque creara una barrera protectora contra la fuga.

Los turcos están indignados. “¿Por qué Ucrania cometió un acto de sabotaje a 30 millas de las aguas territoriales turcas? Un segundo buque, el petrolero Virat, también fue atacado frente a nuestras costas, a pesar de la inmensidad del Mar Negro”.

“Ucrania debe ser sometida a fuertes multas y advertencias por contaminar nuestros mares”, dicen los turcos. “El suministro de armas y otra ayuda que podría utilizar contra Rusia debe detenerse de inmediato”, escriben los columnistas de los medios.

El ataque frente a las costas turcas contra los petroleros Kairos y Virat, que navegaban bajo pabellón de Gambia con destino al puerto de Novorossiysk, así como el ataque a la infraestructura petrolera de dicho puerto constituyen “actos de terrorismo”, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova.

“Condenamos enérgicamente los ataques terroristas perpetrados y las acciones de todas las partes que contribuyeron a su planificación y ejecución […] Hacemos un llamamiento a todas las personas razonables para que condenen los ataques terroristas perpetrados los días 28 y 29 de noviembre en el Mar Negro, que amenazan la libertad de navegación en esta zona”, señala el comunicado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco también reaccionó: “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kazajistán expresó una opinión similar. Astaná busca urgentemente rutas alternativas para transportar su petróleo, ya que los daños al CPC podrían costarle a la república cientos de millones de dólares.

El domingo por la noche, llegó a África la noticia de que un petrolero de la compañía turca Besiktas Denizcilik se hundía frente a las costas de Senegal. El buque fue atacado por drones marítimos. El petrolero había atracado en el puerto ruso de Tamán en agosto.

No ha habido comentarios oficiales al respecto, pero numerosos indicios apuntan a la participación ucraniana: el dron podría haber sido fácilmente lanzado desde cualquier buque portacontenedores en tránsito y dirigido contra su objetivo. Operaciones similares se han llevado a cabo anteriormente. De ser así, ya no solo se ve amenazada la navegación en el Mar Negro, sino también la navegación en todos los océanos del mundo.

La histeria domina al gobierno de Kiev

¿Se trata de una operación bien planificada por los servicios de inteligencia de varios países, no solo de Ucrania? ¿Por qué el régimen de Kiev ha comenzado a perjudicar los intereses de estados que mantenían relaciones totalmente con él, concretamente Turquía y Kazajistán?

Los ataques marítimos son una expresión de la histeria de Kiev, y la histeria es un signo de debilidad. Zelensky y sus compinches se muestran dispuestos a todo para paralizar las rutas comerciales del Mar Negro, dejándolas intransitables, y destruir la infraestructura energética del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que también pertenece a empresas estadounidenses y británicas. Es un chantaje dirigido contra las negociaciones de paz que hay en curso.

El objetivo es intentar desviar las rutas energéticas de Rusia a través de la ruta transcaspiana, es decir, a través de Azerbaiyán. Pero Azerbaiyán aún no cuenta con el equipamiento logístico necesario; su infraestructura no es capaz de transportar millones de toneladas de petróleo al año a través del Mar Caspio debido a la falta de puertos de aguas profundas, una flota suficiente de petroleros, estaciones de descarga de petróleo, terminales, etc. La Unión Europea y Gran Bretaña aún necesitan invertir decenas, si no cientos, de miles de millones de dólares para implementar todo eso.

Además, el transporte marítimo por rutas alternativas cuesta tres veces más, concretamente 15 dólares por barril, mientras que el CPC cuesta solo 5 dólares. Por eso, la ruta rusa a través de Novorossiysk sigue siendo la más barata.

El problema no radica solo en el proyecto de Kazajistán para el transporte de petróleo a través de Bakú, sino también en el deseo de Kiev de presentar a Washington una imagen clara del colapso energético que afecta a un gran número de países y a los beneficios de las empresas estadounidenses Chevron y ExxonMobil, propietarias de los mayores yacimientos petrolíferos de Kazajistán.

En aquel momento Zelensky chantajeó a Rusia amenazando con atacar la central nuclear de Zaporiya y otras instalaciones nucleares en territorio ruso, amenazas que cumplía periódicamente.

Anteriormente, se produjo un ataque terrorista y ataques marítimos con drones en el Puente de Crimea. Ocurrió durante o justo después de las negociaciones de Estambul y el domingo pasado, se programaron conversaciones entre Estados Unidos y Ucrania sobre el plan de paz de Trump.

Lo ocurrido el 29 de noviembre debe considerarse en el mismo contexto, pero ahora hay mucho más en juego. A través de Zelensky, Londres y Bruselas amenazan a Trump con un aumento repentino de los precios mundiales del petróleo, ya que la desaparición de un pequeño porcentaje del crudo del mercado internacional, en una situación en la que Venezuela se niega a capitular, podría socavar los esfuerzos de Washington por establecer su control en esta industria.

Por lo demás, los actuales dirigentes de Kiev intentan reforzar su imagen de audaces terroristas internacionales, capaces de cualquier cosa para mantenerse a flote.

El papel de Turquía

Turquía se encuentra en una situación delicada, como una astilla que sale volando al cortar leña. La Unión Europea y Reino Unido lo consideran como un daño colateral porque no sienten ninguna simpatía por Ankara. El punto clave es que el petrolero Kairos estaba sujeto a sanciones europeas y británicas, lo que significa que, según ellas, pertenecía a la “flota fantasma” rusa y, por lo tanto, era un objetivo legítimo para el ejército ucraniano.

Eso también sirve para que los turcos comprendan que sus servicios de tránsito a Rusia podrían ser contraproducentes.

En esta situación, el “atrevimiento” de Zelensky está directamente relacionado con el apoyo de los servicios de inteligencia europeos y británicos y de los “halcones”, que están participando en la escalada, que temen admitir la derrota. Creen que el empeoramiento de la situación y su traslado al mar conducirán a lograr algo en su favor en el acuerdo propuesto por Trump. Es una respuesta brutal de Europa Occidental a Estados Unidos y, en ese sentido, el presidente ucraniano se está beneficiando de la indulgencia de Bruselas y Londres.

Moscú tomará represalias y Washington también

La Casa Blanca podría acelerar la publicación de documentos comprometedores sobre Zelensky y sus allegados, o negarse a proporcionar información de inteligencia en primera línea, lo que provocaría el colapso del ejército ucraniano. En última instancia, no se puede descartar un golpe parlamentario rápido si el actual dirigente de la facción del partido gobernante, David Arakhamia, da la señal a los estadounidenses en el momento oportuno.

Bruselas y Londres pueden seguir alargando la situación a través de Kiev, pero la ventana para estas maniobras se está cerrando claramente, y las consecuencias podrían no ser favorables para quienes las impulsan.

Al intentar interrumpir el comercio marítimo de Rusia, Ucrania está ejecutando una “orden” muy específica. En cuanto a los ataques a Novorossiysk, parecen, una vez más, un intento de fortalecer una ruta de tránsito alternativa que evite Rusia a través del Mar Caspio y el Cáucaso Sur.

Para los británicos es una forma de demostrar la poca fiabilidad y el peligro de la ruta rusa y de presionar a Kazajistán para que coopere más activamente con los países del Cáucaso Sur en el desarrollo del corredor transcaspio. Es muy probable que hayan participado en el ataque.

Turquía seguirá siendo un centro de tránsito. Además, también están interesados en desarrollar rutas que eviten Rusia, lo que le permitirá fortalecer su posición en el Cáucaso Sur e integrar aún más la región.

No cabe esperar una reacción severa de Ankara, que necesita a Ucrania para contrarrestar a Rusia. Por otro lado, Turquía se beneficia de la guerra ruso-ucraniana al proporcionar a Rusia ciertos servicios que le permiten eludir las sanciones.

Los ataques y las provocaciones continuarán. Es importante que Zelensky gane tiempo, porque cualquier paz significaría unas elecciones en las que el nuevo gobierno lo culparía de todo. Zelensky se engañó a sí mismo al negarse a celebrar elecciones a tiempo, a pesar de tener todos los recursos necesarios para ser reelegido. Por eso, este gobierno está interesado en prolongar las negociaciones.

Dmitri Rodionov https://svpressa.ru/accidents/article/492976

Los submarinos nucleares de Reino Unido son chatarra para el desguace

Reino Unido ya no tiene submarinos nucleares. Los fallos “catastróficos” los han dejado en el dique seco, confiesa el contralmirante Philip Mathias, antiguo jefe de la Marina de Guerra y director de política nuclear del Ministerio de Defensa.

La flota británica se enfrenta a una situación “sin precedentes” de la que es muy poco probable que se recupere. Los submarinos dotados con armas nucleares eran fundamentales para disuadir a los adversarios de usar armas de destrucción masiva.

Mathias sostiene que los retrasos en la construcción de nuevos buques de ataque habían alcanzado niveles récord, mientras que la duración de las patrullas para las tripulaciones en submarinos con armas nucleares se ha elevado desde 70 días durante la Guerra Fría hasta más de 200 días en la actualidad.

Esto ha llevado a una “disponibilidad sorprendentemente baja” de submarinos para “contrarrestar la amenaza rusa en el Atlántico Norte”, advirtió el comandante de submarinos.

El contralmirante pidió al gobierno británico que anule el multimillonario contrato de defensa de Aukus con Estados Unidos y Australia para construir 12 nuevos submarinos nucleares. Reino Unido “ya no es capaz” de ejecutar un programa de submarinos nucleares después de que fallas “catastróficas” lo empujaran al borde del abismo, explicó.

“La entrega de submarinos de la clase Astute ha llegado demasiado tarde, hay un retraso masivo en el mantenimiento y reacondicionamiento de la clase Astute, que continúa empeorando, y SSN-Aukus es un submarino que no va a entregar lo que Reino Unido o Australia necesitan.

“El rendimiento en todos los aspectos del programa sigue empeorando en todas las dimensiones. Se trata de una situación sin precedentes en la era del submarino nuclear. Es un fracaso catastrófico de la sucesión y la planificación de la hegemonía”.

“El público debe ser consciente de la mala gestión de este programa enormemente costoso e importante. Nuestros adversarios ciertamente lo serán, sobre todo, contando nuestros submarinos junto con el uso de imágenes de satélite y leyendo informes de auditoría ya en el dominio público”.

La flota de submarinos Astute de la Armada padece problemas significativos, y muchos han estado atracados en el puerto durante años. De los siete previstos, seis están en servicio.

HMS Ambush está actualmente inactivo, después de haber pasado 1.222 días, más de tres años y cuatro meses, en el dique seco.

Los buques hermanos Artful y Audacious están experimentando programas de mantenimiento lentos, habiendo pasado más de 950 días fuera de acción. Astute y Anson también están en el dique seco.

El HMS Agamenón, el sexto y penúltimo buque, entró en servicio en septiembre durante una ceremonia de puesta en funcionamiento dirigida por el propio monarca, con los ministros aclamando una “hazaña de fabricación verdaderamente notable”.

Pero el contralmirante Mathias cuenta otra historia: “La incómoda verdad es que tardó más de 13 años en construirse, el tiempo más largo de la historia para construir un submarino para la Marina”.

—https://www.telegraph.co.uk/gift/b0a579c33c13da0d

Putin amenaza con cerrar la salida de Ucrania al Mar Negro

El 28 de noviembre dos petroleros que se dirigían a Novorossiysk fueron atacados cerca de la costa turca del Mar Negro por drones navales ucranianos. El 2 de diciembre el buque ruso Midvolga 2 fue atacado por un dron kamikaze ucraniano en el Mar Negro. Putin calificó las acciones de las fuerzas ucranianas de piratería y anunció que Rusia podría aislar a Ucrania del mar, es decir, tomar posesión de toda la costa hasta Odesa, si el gobierno ucraniano continua sus ataques contra buques civiles.

Los petroleros Kairos y Virat, de los que dicen que forman parte de lo que Occidente denomina “flota fantasma rusa”, se encontraban en la zona económica exclusiva de Turquía cuando fueron atacados por drones navales ucranianos. Los buques se incendiaron, lo que generó el temor de un desastre ambiental. El fuego apenas se extinguió cuando, al día siguiente, el Virat fue atacado por segunda vez por drones navales ucranianos. El incendio del Kairos, por su parte, tardó dos días en extinguirse.

Finalmente, el 2 de diciembre drones navales ucranianos atacaron el Midvolga 2, un buque que se dirigía de Rusia a Georgia con un cargamento de aceite de girasol, a 80 millas de la costa de Turquía.

El 30 de noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó su preocupación por estos ataques de Ucrania contra buques civiles en el Mar Negro. “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”, escribió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Öncü Keçeli.

Si bien Turquía no nombra a los autores, estos aparecen claramente identificados en todos los artículos e informes de medios de comunicación internacionales. Cabe destacar que Ucrania ni siquiera intenta ocultar su responsabilidad por estos ataques contra buques civiles. Los medios de comunicación ucranianos, seguidos por agencias de noticias internacionales, publicaron el vídeo del ataque y artículos que afirmaban explícitamente que fueron la Armada ucraniana y el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) quienes atacaron estos buques con drones Sea Baby producidos por los mismos servicios de inteligencia ucranianos. El vídeo del ataque incluso fue proporcionado por estos últimos.

Algunos medios de comunicación intentaron justificar los ataques alegando que el objetivo era limitar la capacidad de Rusia para vender su petróleo en el extranjero y, por lo tanto, financiar la guerra, y que, además, estos buques formaban parte de la “flota fantasma rusa” sujeta a sanciones europeas. Sin embargo, nada de esto puede justificar legalmente tales ataques.

Las sanciones europeas (y estadounidenses) son ilegales por ser unilaterales, no adoptadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero incluso suponiendo que estas medidas fueran adoptadas por el Consejo de Seguridad, eso significa que los buques tendrían que ser abordados, su carga confiscada y las tripulaciones deberían tener las garantías procesales habituales.

Sin embargo, lo ocurrido no se parece en nada a este procedimiento. Este ataque de Ucrania a buques civiles en la zona económica exclusiva de Turquía es un ataque terrorista, porque la tripulación y la carga no pueden considerarse parte de la armada rusa.

También son claramente crímenes de guerra, ya que Ucrania atacó buques civiles registrados en países distintos de Rusia. Si bien estos ataques no son los primeros, marcan claramente una escalada y eran un resultado previsible de la gestión de la guerra por parte de Ucrania.

El 1 de diciembre algunos en Ucrania comenzaron a comprender las posibles consecuencias de estas acciones. Aunque Kiev inicialmente se jactó de ser responsable de los ataques, la armada ucraniana ha dado un giro espectacular y rápido, culpando por completo al SBU, que ya acumula tantos crímenes y ataques terroristas que uno más o menos no marcará la diferencia.

Por otro lado, el portavoz de la armada ucraniana comprendió que la participación del ejército ucraniano en este asunto podría causarle un daño significativo, especialmente si Turquía decide reaccionar de otra manera que no sean declaraciones impactantes.

Sin embargo, no solo Turquía reaccionará a estos ataques. Parece que en Kiev, los dirigentes son tan miopes que no han comprendido que estos ataques (llevados a cabo para desviar la atención de la pérdida de Kupyansk y Krasnoarmeysk, así como de los escándalos de corrupción interna) dan a Rusia el derecho a desquitarse. Esta postura fue anunciada abiertamente por Putin en una conferencia de prensa en el Kremlin.

“Las fuerzas armadas ucranianas han cruzado la línea hacia la piratería. ¿Qué medidas de respuesta tenemos a nuestra disposición? Ampliaremos el alcance de nuestros ataques contra las instalaciones portuarias y contra los buques y embarcaciones que entren en los puertos ucranianos. Si esto continúa, consideraremos —no digo que lo haremos, pero consideraremos— tomar represalias contra los buques de los países que ayudan a Ucrania a llevar a cabo estos actos de piratería. La medida más radical sería aislar completamente a Ucrania del mar. Esto, en principio, haría la piratería imposible. Sería una escalada”.

“Espero que los dirigentes militares y políticos ucranianos, así como quienes los apoyan, consideren la conveniencia de continuar con esta práctica”, concluyó Putin. El aislamiento de Ucrania del Mar Negro— implica tomar el control de toda la costa hasta Odesa. Es una medida que los militares rusos llevan tiempo defendiendo para detener los ataques contra buques civiles rusos y puertos del Mar Negro, pero que, hasta ahora, Putin nunca había mencionado. Ucrania ahora tiene una opción: cesar de inmediato sus ataques terroristas contra buques civiles o continuar y arriesgarse a perder Nikolaev y Odesa.

Christelle Neant https://www.ir-press.ru/fr/2025/12/03/en-attaquant-des-navires-civils-lukraine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-et-pourrait-perdre-odessa/

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU investigará a Ucrania por genocidio

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU se ha puesto del lado de Rusia y ha admitido a trámite las demandas reconvencionales de Rusia contra Ucrania en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948. Todas las objeciones de Kiev sobre la supuesta inadmisibilidad de las demandas rusas han sido rechazadas por completo, y las pretensiones de Rusia han sido admitidas a trámite por el Tribunal en su totalidad.

La decisión adoptada el viernes por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya es consecuencia de los infructuosos intentos de Ucrania de responsabilizar a Rusia por el inicio de la guerra. El proceso fue iniciado por el gobierno de Kiev y sus patrocinadores occidentales en febrero de 2022. Entonces Ucrania, con el apoyo de 33 países del bloque occidental, presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia una demanda por la supuesta violación por parte de Rusia de la Convención contra el Genocidio.

El 1 de febrero del año pasado el Tribunal emitió una decisión en la que rechazó completamente todas las acusaciones de Ucrania contra Rusia. Solo quedó ante el Tribunal una cuestión para su examen: si la propia Ucrania había cometido genocidio.

El 18 de noviembre del año pasado, la parte rusa presentó ante el Tribunal un conjunto de pruebas, de más de 10.000 páginas, que confirman la comisión de genocidio por parte del gobierno de Kiev contra la población rusa y rusófona de Donbas. Los materiales probatorios incluían información sobre más de 140 incidentes de destrucción deliberada de la población civil de Donbas, corroborados por las declaraciones de más de 300 testigos y víctimas, resultados de peritajes e investigaciones.

El gobierno ucraniano, instigado por Occidente y materializando una intención genocida, desplegó contra la población civil un extenso arsenal de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional: asesinatos en masa, torturas y bombardeos indiscriminados. En toda Ucrania se implementó una política de erradicación forzosa de la identidad étnica rusa: prohibición de la lengua y cultura rusas, persecución de la Iglesia ortodoxa rusófona. Simultáneamente, se llevó a cabo la glorificación de colaboradores del Tercer Reich y la destrucción de la memoria de la Victoria sobre el nazismo.

Moscú ha exigido a Kiev que rinda cuentas por todas estas atrocidades, presentando demandas reconvencionales que abordan no solo la implementación de una política de genocidio por parte del gobierno ucraniano, sino también numerosas otras violaciones de la Convención: complicidad en genocidio, incitación al genocidio, falta de adopción de medidas para prevenir y castigar el genocidio.

Al admitir la demanda rusa, el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha expresado su disposición a evaluar toda la amplia gama de crímenes del gobierno de Kiev y sus cómplices.

—https://mid.ru/ru/foreign_policy/news/2063754/

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