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Categoría: Estrategia (página 49 de 153)

Estados Unidos provoca a Rusia para que recurra a sus armas nucleares tácticas

Biden ha autorizado al ejército ucraniano a llevar a cabo ataques con armas estadounidenses contra objetivos en el interior de Rusia, afirma el Washington Post, aunque la aprobación se aplica sólo a las regiones de Rusia que limitan con la región de Jarkov (*).

El Pentágono enviará instrucciones a Ucrania sobre las condiciones para el uso de las armas de largo alcance.

No hay nada nuevo. Es algo que ya se estaba haciendo, aunque de manera encubierta. Por lo demás, es otra prueba más de que la Guerra de Ucrania enfrenta a Rusia con la OTAN y, más concretamente, con Estados Unidos, que es quien dirige las operaciones sobre el terreno (junto con su perrito faldero, Reino Unido).

También aparece con claridad, que la presencia de tropas de la OTAN no es ningún secreto y que, a pesar de que sólo se habla de “entrenadores”, en las trincheras los cadáveres llevan los parches oficiales que prueban su lugar de origen.

El choque de Rusia con la OTAN no es un riesgo sino una evidencia y el siguiente paso en la escalada son las armas nucleares. Estados Unidos está provocando a Rusia para que recurra a sus armas nucleares tácticas. Si Rusia no lo hace es porque quiere seguir manteniendo la iniciativa.

El plan de Estados Unidos consiste en aumentar los costes para Rusia, fundamentalmente económicos. Por el contrario, Rusia evalúa exclusivamente las amenazas contra el Estado.

Hay un balance que -seguramente- Rusia tiene muy en cuenta, que son las divisiones internas del bloque belicista. En primer lugar, las divisiones entre Estados Unidos y la Unión Europea. Después las divisiones internas en la OTAN, donde cada vez las decisiones las toman un pequeño grupo de países. La última son los países de la Unión Europea que no apoyan los ataques en territorio ruso.

A largo plazo, esas divisiones internas van a convertirse en un foco de complicaciones para los adversarios más feroces de Rusia.

Otro dato a tener en cuenta es que las elecciones presidenciales en Estados Unidos están a la vuelta de la esquina y la absurda condena de Trump demuestra que en Washngton las peleas internas también son intensas.

La filtración de la noticia del Washington Post forma parte de esas contradicciones internas.

Pero el bando de la guerra también muestra desacuerdos importantes entre Washington y Kiev: Biden tampoco asistirá a la cumbre en Suiza, que definitivamente se va a quedar en agua de borrajas.

La filtración, dicen algunas fuentes, tiene como fin estudiar la reacción en Rusia a todas y cada una de las sucesivas provocaciones, es decir, tanto las retóricas como las reales.

En Moscú dicen que el uso de armas occidentales por parte de Kiev sin la participación de la OTAN es imposible. Kiev recibe misiles cuyas misiones aéreas se basan en datos de reconocimiento espacial y aéreo de la Alianza imperialista. La OTAN autoriza y supervisa cada uno de los disparos de la artillería ucraniana.

A medida que el ejército ucraniano huye en desbandada, aumenta la posibilidad de que el choque deje de tener intermediarios y las potencias con armas nucleares se van a ver las caras directamente.

Hay 20 países europeos que son miembros de la Unión Europea y la OTAN (y algunos de ellos son miembros de ambas organizaciones) que se oponen a este escenario. Al menos públicamente no autorizan a Ucrania utilizar armas occidentales fuera de la zona de guerra.

Entre ellos están Austria, Bélgica, Bulgaria, Hungría, Grecia, Irlanda, España, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Croacia.

Sin embargo, esos 20 países no cuentan prácticamente nada y los verdaderos amos toman las decisiones sin consultarles siquiera, lo cual puede ser otra fuente de problemas a medio plazo porque los amos siempre necesitan de los lacayos.

En Europa las decisiones sobre la Guerra de Ucrania las toma una minoría muy pequeña de países, Reino Unido, Francia y Alemania, que presentan a los demás los hechos consumados y les presionen para que se traguen cada uno de los sapos.

De este trío la postura más clara es la de Alemania, que se opone totalmente a que Kiev golpee el interior de Rusia, mientras que oficialmente Reino Unido no ha prohibido el uso de armas británicas sobre suelo ruso y Francia tampoco.

El Kremlin sigue cada uno de los pasos que dan estos países y no ha escatimado ni tiempo ni esfuerzo en advertir a cada uno de ellos de las consecuencias de sus actos.

(*) https://www.washingtonpost.com/world/2024/05/30/nato-europe-us-weapons-ukraine-russia/

La OTAN destruye un radar estratégico del ejército ruso

El 23 de mayo varios drones de fabricación portuguesa impactaron contra una estación de radar estratégica rusa en Armavir, en el sur de Rusia. No está claro cuántos drones se utilizaron en el ataque y cuántos fueron derribados. Parece que al menos uno o dos drones fueron alcanzados y otro se estrelló contra un edificio anexo que alberga a los militares que operan el radar, que probablemente alberga las comunicaciones de la defensa antiaérea rusa.

Inicialmente, las fuentes ucranianas afirmaron que los drones lanzados contra el radar eran del tipo HUR, es decir de fabricación ucraniana. Era falso. Los rusos recuperaron los drones parcialmente destruidos. Se trata de Tekever AR3 de fabricación portuguesa. En junio pasado Portugal anunció que suministraría los drones a Ucrania, después de que Reino Unido pagara su importe.

La utilización del armamento de la OTAN para este tipo de ataques supone una escalada significativa de la guerra que podría desencadenar represalias rusas contra los países de la OTAN. Hasta ahora, Rusia apenas ha dicho nada, pero podría atacar instalaciones de la OTAN o incluso comenzar a usar armas nucleares tácticas.

En definitiva, el motivo fundamental de la guerra de Ucrania es el intento de evitar este tipo de provocaciones y que el país vecino se convierta en una base de misiles nucleares de la Alianza imperialista.

Armavir está en la Base Aérea Baranovsky, en Krasnodar Krai, cerca del Cáucaso. Se compone de dos radares de largo alcance destinados a advertir de un ataque nuclear. Eliminar los radares estratégicos expone a Rusia a ataques con misiles de largo alcance lanzados desde cualquier punto, especialmente si parten cerca de sus fronteras.

Es la primera vez que instalaciones estratégicas de defensa nuclear son atacadas en Rusia o en otro país. Si los rusos hubieran creído que se trataba de un ataque de la OTAN a sus instalaciones nucleares, podrían haber desencadenado una respuesta nuclear.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, entre otros belicistas, ha instado a Ucrania a disparar misiles de largo alcance hacia el interior del territorio ruso, a pesar de que saben que los radares no pueden distinguir si un misil tiene una ojiva convencional o nuclear.

Los rusos sospechan que Estados Unidos, sobre todo desde 2019, prepara en secreto un arsenal nuclear en Europa del este, junto a las fronteras de Rusia, principalmente en Polonia y Rumanía. Como ya hemos anunciado en entradas anteriores, hay países fronterizos con Rusia que han manifestado su interés por acoger el armamento nuclear de la OTAN.

En 2019 Putin denunció que Estados Unidos estaba instalando lanzaderas en Rumania y Polonia que podrían disparar misiles de defensa aérea o misiles de crucero Tomahawk con ojivas nucleares. Oficialmente, los misiles de los cruceros Tomahawk están equipados con ojivas convencionales. aunque originalmente son nucleares.

Desde los años ochenta, el tratado INF regulaba el armamento nuclear intermedio. En 2019 Trump retiró a Estados Unidos de la regulación e inmediatamente después Rusia hizo lo propio. En diciembre de 2021, antes de atacar a Ucrania, Putin se dirigió a Biden y a la OTAN para proponer que Rusia, la OTAN y Estados Unidos retiraran las armas estadounidenses y de la OTAN de Europa del este, en particular de Polonia.

El llamamiemto de Putin no fue atendido y el ejército ruso atacó Ucrania el 24 de febrero de 2022. De aquellos polvos vienen estos lodos. Ya no cabe discutir sobre la escalada o el ataque en profundidad contra Rusia. Es un hecho, y cuando el ejército ruso responda, las plañideras volverán a llorar, como lloran desde hace dos años.

La industria de guerra rusa aumenta la fabricación de drones kamikaze Geran-2

La industria de guerra rusa ha aumentado la fabricación de drones Geran-2, un arma cada vez más utilizada en la Guerra de Ucrania. Estos drones kamikazes, construidos sobre la base del modelo iraní Shahed-136, son eficaces y baratos de producir.

Con un alcance de unos 1.500 kilómetros y una capacidad de carga explosiva de 40 kilos, han demostrado sobradamente su eficacia. Su tasa de éxito de ataques se sitúa entre el 15 y el 25 por cien. Su eficacia relativa, combinada con un asequible costo de producción, los convierte en una seria amenaza para la infraestructura militar ucraniana, particularmente en las áreas de energía, transporte y comunicaciones.

Una investigación del Wall Street Journal encontró que estos drones desempeñaron un papel crucial en los ataques a Ucrania. De los 8.000 misiles balísticos, misiles de crucero y drones de ataque de largo alcance utilizados por Rusia en los dos primeros años de guerra, 4.637 eran drones Geran-2 o Shahed-136. La mayor dependencia de los drones muestra su importancia estratégica para el ejército ruso.

La producción de estos drones cuenta con el apoyo de una fábrica en Yelabuga, en la región rusa de Tartaristán, donde la producción ha aumentado un 60 por cien con respecto al consumo total de estos drones en los dos años anteriores.

Si el ritmo actual de lanzamientos de drones, que ronda los 200 por mes, aumentara a 500, la infraestructura de Ucrania podría verse seriamente amenazada. El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, un grupo de expertos con sede en Washington, estima que la producción de drones Geran-2 podría alcanzar las 4.500 unidades este año, con una producción anual total cercana a las 9.000 unidades.

El gobierno del PSOE y SUMAR ha invitado a Israel a invertir en la industria militar española mientras reconocía al Estado Palestino

La Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España, FEINDEF, organizada por la Fundación Feindef, cuyo mecenazgo lo realiza el Ministerio de Defensa, y según su web, «ofrece oportunidades de negocio en el mundo de la defensa» organiza su IV edición. Leer más

Las interferencias electrónicas rusas inutilizan el armamento de Estados Unidos

Cuando el ejército ruso entró en Siria, el armamento occidental dejó de funcionar debido a las interferencias electrónicas. El territorio se convirtió en una burbuja y el instrumental de los aviones dejó de funcionar.

En Ucrania ha ocurrido algo parecido. El ejército ucraniano ha tenido que dejar de utilizar algunas de las armas entregadas por Estados Unidos debido a la guerra electrónica rusa. Lo admitió la CNN el año pasado (1) y el viernes el Washington Post volvió sobre este inconveniente (2).

Por su parte, el sábado Putin afirmó que desde febrero de 2022, la producción de equipos de guerra electrónica se ha multiplicado por 15.

Las municiones fabricadas en Estados Unidos dependen de una guía satelital que no resiste las interferencias rusas. Entre esas municiones están los proyectiles de artillería guiados por GPS Excalibur, cohetes para sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes Himars y bombas lanzadas por aviones Jdam.

Estados Unidos detuvo por completo las entregas de proyectiles Excalibur hace seis meses después de que los informes de campo confirmaran que eran ineficaces, dice el Washington Post.

Una evaluación interna del ejército ucraniano reconoce que la tasa de éxito de las municiones cayó a sólo el 10 por ciento en cuestión de meses. “La tecnología Excalibur en las versiones existentes ha perdido su potencial”, dice el informe, y agrega que las interferencias rusas refutan su reputación como arma de “un solo disparo y un solo objetivo”.

Cuando se suministraron al ejército ucraniano en 2022, los Himars fueron noticia de portada. Por fin llegaba el arma milagrosa que haría retroceder a los rusos. Un año después nadie se acordaba de aquello. “Los rusos desplegaron la guerra electrónica, desactivaron las señales de satélite e Himars se volvió completamente ineficaz”, lamenta un alto oficial ucraniano al periódico. Por esa razón, la OTAN tuvo que recurrir al despliegue de un “proyectil muy costoso” contra objetivos de menor importancia, añade.

La tasa de éxito de los Jdam también cayó significativamente pocas semanas después de su primera entrega a Kiev en febrero del año pasado, cuando se demostró que tampoco resistía las interferencias. Las bombas de fabricación estadounidense no alcanzaron sus objetivos entre 200 metros y 1,2 kilómetros.

Los militares ucranianos reconocen al Washington Post que es difícil hacer los ajustes necesarios al “armamento defectuoso” debido a un “proceso excesivamente burocrático” en Washington. Sin embargo, en el caso de los Jdam el fabricante pudo proporcionar un parche y las municiones todavía están en funcionamiento en el campo de batalla.

Rusia ha advertido repetidamente que los suministros de armas a Ucrania por parte de Estados Unidos y sus secuaces no impedirán que Moscú alcance sus objetivos militares, añadiendo que eso sólo prolonga los combates y aumenta el riesgo de un choque directo entre Rusia y la OTAN.

Según las fuentes rusas, el suministro de armas, el intercambio de inteligencia y el entrenamiento de las tropas ucranianas significa que los países occidentales ya se han convertido en partes beligerantes de la guerra.

(1) https://www.cnn.com/2023/05/05/politics/russia-jamming-himars-rockets-ukraine/index.html
(2) https://www.washingtonpost.com/world/2024/05/24/russia-jamming-us-weapons-ukraine/

El orden internacional basado en reglas

En 2021, durante una cumbre sobre China, Antony Blinken trató de explicar lo que diferencia a Estados Unidos del país asiático. “Nuestro gobierno está comprometido a encabezar la diplomacia para promover los intereses de Estados Unidos y fortalecer el orden internacional basado en reglas”.

China, añadió el secretario de Estado, mantiene un “comportamiento agresivo” que se basa en la “coerción económica”, al tiempo que desprecia la democracia. “Cada una de estas acciones amenaza el orden basado en reglas que mantiene la estabilidad mundial”.

Después el término “orden internacional basado en reglas” se ha convertido en un tema de conversación favorito que el gobierno de Biden ha transmitido al mundo y, sobre todo, a sus grandes cadenas de comunicación.

En las facultades de Derecho los catedráticos están sorprendidos. No saben si es un nuevo nombre para lo mismo de siempre o algo distinto.

El derecho internacional tiene un serio problema: que procede del mutuo acuerdo entre Estados soberanos o de organismos internacionales creados por ellos.

No es lo que Estados Unidos propone: sustituirlo por el dictado característico de su hegemonía o, por decirlo sin eufemismos, la ley del más fuerte. Las reglas tienen un problema: que todos deben cumplirlas, lo cual se vuelve engorroso tarde o temprano. Hasta el más astuto puede pillarse los dedos.

En un editorial el periódico británico Financial Times propone que Estados Unidos se quite la careta y abandone la retórica sobre el “orden basado en reglas” y, en su lugar, vuelva a la retórica de siempre de la Guerra Fría: a diferencia de países como China, Estados Unidos defiende la libertad y la democracia (1).

¿Qué es la libertad y qué es la democracia? Lo que Estados Unidos dictamine. Así es como se cierra el círculo. Lo mismo que en la Guerra Fría, las democracias del mundo no necesitan «disculparse por haber sido despiadadas en la defensa de las sociedades libres”, dice el Financial Times.

“Las propias acciones de Estados Unidos están socavando elementos vitales del orden basado en reglas”, añade el periódico. Es “una frase que no significa nada para una persona normal”.

Estados Unidos infringe las reglas con frecuencia, reconoce también el periódico. “Los aranceles del 100 por cien que el gobierno de Biden ha impuesto a los vehículos eléctricos chinos son prácticamente imposibles de conciliar con las normas comerciales de la Organización Mundial del Comercio”.

La orden de detención contra Netanyahu y Gallant por parte del Tribunal Penal Internacional también ha puesto a Estados Unidos en aprietos. A un socio menor no le pueden pedir cuentas y Blinken ha sido el primero en proponer sanciones contra el Tribunal.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Sería mejor hacer lo que John Bolton propuso hace años: abolir la ONU (2).

Pero la iniciativa del Financial Times tampoco está nada mal. ¿Por qué Estados Unidos está obligado a guardar las apariencias ante el resto del mundo?

Vivimos en un país libre

Si privamos a Estados Unidos de su derecho a decidir cuándo un país es libre y democrático y cuándo no, hay otra manera de saberlo, preguntar a la población, realizar una encuesta: ¿cree Usted que vive en un Estado libre y democrático?

Así se ha hecho recientemente (3) y el ombligo del mundo se quedaría sorprendido si averiguara que China es quien obtiene los mejores resultados. El 79 por cien de sus ciudadanos cree que su país es altamente democrático. Sólo alrededor de la mitad de los estadounidenses encuestados dijeron lo mismo sobre Estados Unidos.

En el ombligo del mundo los charlatanes creen que un país es libre y democrático solo porque hay muchos partidos, muchas elecciones y muchas tertulias en televisión. Sin embargo, la población opina como Rousseau. Lo que más le gusta es que su gobierno sirva a los intereses de la mayoría y no a la minoría, ni a sí mismo.

(1) https://www.ft.com/content/8249cd96-bda3-48c9-bf91-005df4125f9d
(2) https://www.forbes.com/sites/mikeosullivan/2020/06/19/rebutting-john-boltons-vision-for-the-un/
(3) https://www.allianceofdemocracies.org/wp-content/uploads/2024/05/DPI-2024.pdf

Instructores militares franceses llegan a Ucrania

El comandante en jefe del ejército ucraniano, Olexandr Syrsky, ha autorizado a los instructores militares franceses a acudir a los centros de formación ucranianos para impartir cursos de adiestramiento.

“Doy la bienvenida a la iniciativa de Francia de enviar instructores [militares] a Ucrania para entrenar al personal militar ucraniano”, dijo Syrsky en un comunicado.

“Junto con el ministro de Defensa, Roustem Oumerov, tuvimos una reunión por videoconferencia con el Ministro de las Fuerzas Armadas de la República Francesa, Sébastien Lecornu”, añadió.

“Ya he firmado los documentos que permitirán a los primeros instructores franceses visitar pronto nuestros centros de formación y familiarizarse con sus infraestructuras y su personal”, continúa.

“Creo que la determinación de Francia animará a otros socios a sumarse a este ambicioso proyecto. Agradecemos al ministro [francés] el apoyo amistoso del pueblo francés y la asistencia militar y económica brindada a Ucrania para repeler la agresión militar rusa”, concluyó.

El Ministerio francés de las Fuerzas Armadas no ha confirmado la información, indicando que “el entrenamiento en suelo ucraniano es uno de los proyectos discutidos desde la conferencia sobre apoyo a Ucrania convocada por el Presidente de la República el 26 de febrero”.

No obstante, el ministro del ejército, Sebastien Lecornu, anunció la “actualización” de la ayuda militar francesa a Ucrania, que incluye la entrega de cañones autopropulsados Caesar, la munición para la defensa antiaérea, con misiles Aster, y para ataques de largo alcance con misiles Scalp y A2SM.

El 26 de febrero Macron no descartó enviar “tropas occidentales” sobre el terreno y anunció la entrega de misiles. El 2 de abril confirmó, una vez más, que no excluye el envío de tropas terrestres a Ucrania si Moscú “atraviesa las líneas del frente” y si Kiev lo solicitaba.

Ucrania: la alternativa a la derrota es la escalada

Occidente continúa intensificando su retórica contra Rusia. Recientemente, la antigua subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, también ha propuesto bombardear el territorio ruso en profundidad con armas de la OTAN. Según ella, Washington debería permitir que el ejército ucraniano lleve a cabo este tipo de ataques con armas estadounidenses, lo que demuestra el belicismo alcanzado por los padrinos de Zalensky.

Nuland fue una de las principales figuras estadounidenses que apoyan al gobierno de Kiev. Fue una estratega clave durante el Golpe de Estado de 2014 y la posterior política de preparación para la guerra contra Rusia. Su reciente renuncia al Departamento de Estado fue vista como una señal de desesperación, dado el inminente colapso del ejército ucraniano.

Aunque ya no ocupa el cargo, Nuland continúa haciendo campaña para que Estados Unidos aumente su participación en la guerra. Ella llamó públicamente a Washington a permitir que Kiev utilice sus armas contra objetivos dentro del territorio, atacando bases militares fuera del campo de batalla. Según Nuland, es la mejor manera que tienen los ucranianos de impedir que los rusos lleven a cabo sus operaciones, por lo que atacarlos de forma preventiva sería una estrategia interesante en el contexto militar actual.

“Estados Unidos y sus aliados deberían ayudarles más a atacar las bases rusas, cosa que no hemos querido hacer hasta ahora […] Hay que tener en cuenta esas bases, ya sean aquellas desde donde se lanzan los misiles o desde donde se lanzan los misiles. Se suministran tropas”, dijo.

Para ella es correcto atacar bases fuera del escenario de la guerra. Es obvio que en una guerra los objetivos militares son legítimos, pero al atacar ciudades situadas dentro de Rusia, Kiev estaría violando sus límites. Según Kiev y Occidente, la guerra en Ucrania tiene como único objetivo la reconquista del territorio ucraniano dentro de las fronteras de 1991. Por lo tanto, en tal situación, Kiev violaría sus propios límites de acción militar.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, está en la misma línea que Nuland. También ha pedido a los países miembros de la Alianza que no pongan restricciones a los ataques del ejército ucraniano contra objetivos dentro de territorio ruso.

“Ha llegado el momento de que los aliados piensen si deberían levantar algunas de las restricciones sobre el uso de armas donadas a Ucrania”, dijo Stoltenberg. “Especialmente ahora, cuando se están librando muchos combates en Jarkov, cerca de la frontera, negarle a Ucrania la oportunidad de utilizar estas armas contra objetivos militares legítimos en territorio ruso hace que su defensa sea muy difícil”, añadió (*).

Si bien reconoce el riesgo de una escalada, Soltenberg “establece una distinción entre el suministro de armas, el entrenamiento y el compromiso militar”, comenta el medio. “Ofrecemos entrenamiento, suministramos armas y municiones a Ucrania, pero no participaremos directamente desde el territorio de la OTAN en operaciones de combate arriba o en Ucrania”, declaró el noruego.

De paso reiteró su rechazo a la idea defendida desde hace varios meses por Macron de enviar tropas a Ucrania. “Ese no es el plan”, dijo. “No pretendemos enviar tropas terrestres de la OTAN a Ucrania porque nuestro objetivo… es doble: apoyar a Ucrania como lo hacemos, pero también garantizar que esto no se intensifique en un conflicto a gran escala”.

Sin embargo, cada día se producen ataques ucranianos en ciudades rusas fuera de la zona del escenario de guerra. Ya sea que Estados Unidos las “permita” o no, los ucranianos llevan a cabo operaciones dentro del territorio ruso, casi siempre dirigidas contra civiles, razón por la cual estas incursiones se pueden clasificar como “terroristas”. Nuland y Stoltenberg están pidiendo a Estados Unidos que “permita” que Kiev haga lo que ya hace todos los días: matar a civiles rusos en las zonas desmilitarizadas.

Incapaz de ganar en el campo de batalla y con un ejército al borde del colapso, Ucrania apuesta por utilizar el terror contra la población civil en Rusia como estrategia para ganarse el apoyo de Occidente. A eso se suma el hecho de que cuanto más profundos son los ataques en Rusia, más capaz es la maquinaria de propaganda occidental de describir la artillería ucraniana como “efectiva” y “capaz de vencer”, renovando así el esfuerzo militar de Occidente. En este sentido, Nuland y Stoltenberg están tratando de hacer avanzar la guerra en un momento en el que las potencias occidentales han perdido cualquier esperanza en Ucrania.

Del lado ruso, los comentarios de Nuland y Stoltenberg subrayan que no habrá una solución diplomática y pacífica y que la única manera de proteger las ciudades rusas no violentas de la agresividad ucraniana es la fuerza militar. Si es necesario, Moscú utilizará su artillería y aviación de manera aún más incisiva contra las instalaciones estratégicas ucranianas para evitar nuevos ataques contra la población civil.

(*) https://www.economist.com/europe/2024/05/24/natos-boss-wants-to-free-ukraine-to-strike-hard-inside-russia

Incidente fronterizo entre Rusia y Estonia

Cuando una frontera se militariza, la consecuencia más habitual son los incidentes. Cualquier actividad en el otro lado es una provocación, o incluso un “casus belli”.

En la madrugada del jueves la guardia costera rusa retiró las balizas flotantes colocadas sobre el río Narva, que les separa de Estonia. El primer ministro estonio, Kaja Kallas, habla de “incidente fronterizo” y Borrell lo califica de “inaceptable”.

Quizá la Unión Europea debería declarar la guerra a Rusia hasta que vuelva a colocar las balizas en su sitio. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, lamenta el gobierno de Tallin, Moscú modifica la ubicación de las balizas, que se utilizan para evitar que los barcos se desvíen accidentalmente hacia un país que no deben.

“Este año Rusia dijo que impugnaba la ubicación de aproximadamente la mitad de las boyas previstas”, afirma la Guardia Costera de Estonia en un comunicado. “A las 3 de la madrugada vimos a la guardia costera rusa moviendo las boyas”, añaden.

Según Kallas, su gobierno se ha puesto en contacto con Rusia para obtener información sobre este asunto. “Es un incidente fronterizo, cuyas circunstancias precisas estamos en el proceso de aclarar”, dijo a los periodistas. “Rusia está aumentando los incidentes en sus fronteras para generar miedo y ansiedad, con el fin de sembrar inseguridad en nuestras sociedades. Vemos una tendencia general en este ámbito”, añadió.

“Estas acciones son inaceptables. La Unión Europea está esperando explicaciones de Rusia tras la retirada de estas boyas y su inmediata sustitución”, explicó Borrell en un comunicado.

Europa oriental es un polvorín. El incidente sigue a otra disputa fronteriza que ocurrió en la región y que involucra a Rusia. El miércoles Lituania convocó a un asesor diplomático ruso por sus planes de extender unilateralmente la frontera marítima de Rusia hacia aguas que consideran lituanas y finlandesas, advirtiendo que podría ser una “táctica de guerra híbrida”.

Según un proyecto de resolución del Ministerio de Defensa ruso publicado el martes, Moscú planea ampliar sus aguas territoriales a partir de enero de 2025, cambiando su frontera en el Mar Báltico con Finlandia y Lituania.

Esta nueva frontera permitiría a Moscú declarar bajo su jurisdicción zonas marítimas que Finlandia y Lituania consideran suyas. Según el documento, también se cambiarían las fronteras de Rusia en la región de Kaliningrado y el Golfo de Finlandia.

Del ‘Escudo Oriental’ al ‘Escudo Báltico’

A Polonia y los Estados bálticos la OTAN no les resulta suficiente. El viceministro de Defensa polaco, Cezary Tomczyk, ha anunciado planes para unir fuerzas con Lituania, Letonia y Estonia para construir una línea de defensa unificada en el Báltico en las fronteras con Rusia y Bielorrusia. “Es muy importante para nosotros”, dijo el jueves durante una reunión con los ministros de Defensa de los países del norte de Europa.

La iniciativa, denominada “Escudo Báltico”, sigue a los planes anunciados la semana pasada por el gobierno de Varsovia de gastar 2.500 millones de dólares para crear una red de fortines, controles de carreteras, zonas de inundación, zanjas antitanque y posiciones de tiro cerca de las fronteras con Kaliningrado y Bielorrusia, conocidas como el “Escudo Oriental”.

La creación de las defensas fronterizas de Polonia tardará varios años y se suma al muro de 187 kilómetros de largo y 400 millones de dólares que Polonia erigió en la frontera con Bielorrusia en 2021 con el pretexto de frenar la inmigración ilegal.

Los detalles de las defensas ampliadas del “Escudo Báltico” son escasos, pero el ministro de Defensa letón, Laurynas Kasciunas, ha admitido esta misma semana que las defensas de su país incluirían conos antitanque, fortines de hormigón armado y dientes de dragón. Estonia planea construir alrededor de 600 pequeños fortines.

Dede que entraron en la OTAN, Polonia y los países bálticos se pusieron a la vanguardia de la histeria antirrusa. Han llenado las fronteras de todo tipo de “escudos”. La Alianza imperialista se ha situado en las inmediaciones de la frontera con Rusia, en violación de los compromisos de Estados Unidos de no extenderse más allá de la Alemania reunificada.

Polonia refuerza sus fronteras con Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado

En octubre de 2021, cuando Bielorrusia fue acusada de favorecer la afluencia de emigrantes en las fronteras de Lituania y Polonia, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se negó a financiar la construcción de vallas y muros, como le pedían los países afectados.

“He sido muy clara sobre el hecho de que existe una posición común de larga data de la Comisión y el Parlamento Europeo, de que no habrá financiación para alambres de púas y muros”, dijo Von der Leyen, tras una cumbre de los Veintisiete en Bruselas.

Más de dos años después, la situación ha cambiado. La Guerra de Ucrania demuestra que los países del este de Europa quieren convertir la región en un polvorín. En enero los tres países bálticos anunciaron su intención de establecer una “línea defensiva” a lo largo de sus fronteras con Rusia y Bielorrusia, claramente inútil desde el punto de vista militar.

La “construcción de instalaciones defensivas antimovilidad es un proyecto cuidadosamente estudiado y considerado, cuya necesidad surge de la actual situación de seguridad”, explicó Hanno Pevkur, ministro de Defensa de Estonia. “La guerra de Rusia en Ucrania ha demostrado que además de equipos, municiones y hombres, también son necesarias instalaciones defensivas físicas en la frontera” para defender “desde el primer metro”.

El sábado Polonia confirmó que haría lo mismo, porque comparte frontera con Rusia (Kaliningrado) y Bielorrusia.

“Hemos tomado la decisión de invertir 10.000 millones de zlotys [2.340 millones de euros] en nuestra seguridad y especialmente en proteger nuestra frontera oriental”, declaró Donald Tusk, el primer ministro polaco. “Este sistema de fortificaciones, un refuerzo de 400 kilómetros de la frontera con Rusia y Bielorrusia, será un elemento de disuasión, una estrategia para hacer retroceder la guerra a nuestras fronteras”, añadió.

Pero no son sólo proyectos; las obras ya han comenzado. Tusk mencionó este proyecto, al que llamó “Escudo Oriental”, durante una visita a las unidades del ejército polaco desplegadas en la región fronteriza de Podlaquia la semana pasada. Se trata de defender “la frontera exterior no sólo de Polonia sino también de la Unión Europea. Toda Europa tendrá que –y sé que lo conseguiremos– invertir en la frontera oriental de Polonia”, dijo, sin mencionar a la OTAN.

El “Escudo Oriental” debería facilitar el cierre del Corredor de Suwalki que, situado entre Polonia y Lituania, es la única vía de acceso terrestre entre Kaliningrado y Rusia.

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