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Esto es lo que debe ocurrir para evitar el colapso de Siria después de Assad

El colapso épico del Ejército Árabe Sirio (SAA) en los últimos diez días y la cobarde huida de Assad de Damasco a primera hora de la mañana del domingo anuncian el amanecer de una nueva Siria. El riesgo más inmediato es que todo el país se derrumbe como Afganistán, Irak y Libia antes que él. Eso podría crear un agujero negro de inestabilidad del que podrían surgir innumerables amenazas terroristas globales. Esto es lo que tiene que suceder para evitar que la Siria post-Assad experimente ese futuro oscuro: Leer más

Ucrania pierde 10.000 drones al mes como consecuencia de la guerra electrónica de Rusia

La Guerra de Ucrania ha trastocado los paradigmas tradicionales del combate terrestre. La proliferación de drones FPV (visión en primera persona) y municiones operadas remotamente ha creado un campo de batalla altamente digitalizado, donde el control del espectro electromagnético se vuelve crucial.

Como dijimos en una entrada de julio, “el ejército ruso tiene los sistemas de guerra electrónica más potentes del mundo”. Una de las pocas cosas que reconocen en occidente: Rusia les ha adelantado de manera espectacular en este terreno.

La guerra electrónica es una disciplina militar que se enfoca en el uso estratégico y táctico de sistemas electrónicos para controlar y aprovechar el espectro electromagnético en el campo de batalla. En el ejército ruso tiene varios niveles de profundidad. El primero está en la misma Rusia, donde rastrean todo el territorio nacional. El segundo está en los teatros de operaciones militares, con grandes antenas montadas en camiones. La guerra electrónica tiene como objetivo obtener una ventaja sobre el enemigo al interrumpir, degradar o destruir sus capacidades de comunicación, navegación y sistemas electrónicos.

Se usa contra artillería, aviones de combate o misiles cruceros, entre otros objetivos y, en el caso de la Guerra de Ucrania, le está permitiendo al ejército ruso inutilizar un alto número de drones. Ucrania está perdiendo alrededor de 10.000 drones al mes como consecuencia de la guerra electrónica rusa.

Rusia dispone de una amplia variedad de sistemas de guerra electrónica con diferentes propósitos, pero el responsable de tantos drones interceptados es el Shipovnik Aero, que tiene la capacidad de interceptar una gran variedad de ellos, tanto comerciales como militares, distorsionando la señal del operador del dron hasta tomar su control.

Una vez el dron pierde la señal de control con el operador, Shipovnik Aero genera un campo de navegación falso y reemplaza sus coordenadas originales por las que deciden los operadores del sistema de guerra electrónica. Cuando no es posible, le obligan a regresar a su punto de lanzamiento y extraen información de inteligencia del mismo.

Tiene un alcance de 10 kilómetros. Los soldados rusos se suelen situar a unos 7 kilómetros del frente, y tardan unos 25 segundos en neutralizar un dron desde que lo detectan hasta que lo interceptan, aunque este tiempo puede variar según el modelo al que se enfrente y sus capacidades de defensa ante esos sistemas.

Incluso los aviones de combate rusos están equipados con sistemas de guerra electrónica potentes que pueden tener un impacto negativo en la electrónica de los aviones de combate de la OTAN y en los propios pilotos.

El ejército francés se prepara para la guerra electromagnética

Actualmente, Occidente no dispone de ningún medio eficaz para contrarrestar la guerra electrónica rusa. Al mismo tiempo, a la OTAN y al Pentágono les preocupa que los ingenieros rusos mejoren constantemente los sistemas de guerra electrónica existentes y trabajen activamente en la creación de sistemas de nueva generación.

Es el caso del ejército francés que ha iniciado ahora la formación de unidades para dominar el espacio electromagńetico y el combate antidrones. La adaptación táctica rompe con la organización anterior, donde la guerra electrónica era responsabilidad exclusiva de los Regimientos de Señales 44 y 54 y la 785 Compañía Especializada.

Además, la Sección Técnica del Ejército (STAT) está desarrollando el proyecto ISIS, que tiene como objetivo dotar a las unidades de infantería de un sistema capaz de identificar automáticamente las fuentes de interferencia y mapear la situación táctica en tiempo real. En colaboración con la empresa TRAAK y el Laboratorio de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de París, este proyecto permitirá a soldados no especializados analizar el espectro radioeléctrico, localizar transmisores y caracterizar las señales detectadas.

La ampliación de las capacidades de guerra electrónica sigue el ejemplo del ejército estadounidense, que ya ha creado pelotones especializados dentro de sus brigadas de combate.

La actual reorganización refleja un cambio profundo en el ejército francés. La creación de la Brigada de Inteligencia y Ciberelectrónica (BRCE), adscrita al Comando de Inteligencia y Acciones Profundas (CAPR), ilustra esta evolución. Los sistemas existentes como LINX, CATIZ o EMILIE se complementarán con las nuevas técnicas descentralizadas de ISIS.

Esta transformación debería permitir al ejército francés establecer comunicaciones resistentes en entornos degradados y mantener su eficacia operativa. El control del espectro de radiofrecuencia se convierte así en una cuestión estratégica importante que determina el éxito de las futuras guerras.

Las armas occidentales enviadas a Ucrania ayudan a mejorar las rusas

La Guerra de Ucrania no sólo se ha convertido en un choque entre la OTAN y Rusia, sino también en un campo de batalla, donde los países occidentales prueban su equipamiento militar contra las armas soviéticas y rusas.

Después del Golpe de Estado en 2014, las potencias occidentales comenzaron a suministrar equipos y armas al ejército ucraniano. Los cánones de la OTAN se introdujeron gradualmente y los asesores militares occidentales capacitaron al personal militar para utilizar los nuevos equipos.

Sin embargo, el mayor flujo de ayuda militar occidental y de armas llegó a Ucrania en 2022, después del inicio de la guerra.

Parte del armamento suministrado a Kiev consistía en viejos equipos soviéticos que la URSS había suministrado masivamente a los países de Europa del este. Su manejo no supuso ningún problema para las tropas ucranianas, que utilizaban principalmente armas soviéticas.

Al mismo tiempo, prácticamente todos los países de la OTAN suministraron sus propias armas o armas occidentales adquiridas de otros países.

La aparición de armas occidentales modernas en los teatros de operaciones militares de Ucrania despertó interés, tanto por parte del ejército ruso como de las empresas del complejo militar-industrial, así como preguntas sobre la eficacia de su uso en combate.

Durante décadas Occidente se ha enorgullecido de sus avances militares, pero casi siempre los utilizó contra países que no estaban a su altura y carecían de la capacidad de oponerse a la OTAN. Por otra parte, desde la época de la URSS, el choque directo entre el equipamiento militar de ambos bloques siempre ha favorecido la creación de nuevos modelos, o incluso tipos enteros de equipamiento militar soviético.

Sin embargo, la financiación militar de Rusia y los países de la OTAN no se puede comparar. El año pasado el gasto militar solo de Estados Unidos ascendió a casi un billón de dólares, más de la tercera parte del presupuesto militar mundial, y el de todos los países de la OTAN a más de 1,3 billones de dólares, el 57 por cien.

No obstante, los presupuestos del Pentágono son un agujero negro, un gasto lleno de despilfarro y fraude. Recientemente no logró superar su séptima auditoría consecutiva, con miles de millones de dólares que nadie sabe a dónde han ido a parar.

Al dinero del Pentágono habría que agregar el gasto militar de los países socios que tienen el estatuto de “aliado importante fuera de la OTAN”. Por ejemplo, el gasto militar de sólo dos de estos países asiáticos, Corea del sur y Japón, fue de alrededor de 100.000 millones de dólares. Incluso el presupuesto militar de Ucrania ha alcanzado los 65.000 millones de dólares.

Pues bien, el año pasado el gasto militar de Rusia ascendió a menos de 110.000 millones de dólares: el 4,5 por cien del gasto mundial. Sin disponer de una financiación comparable a la de los países de la OTAN, el complejo militar-industrial ruso consigue producir nuevos tipos de armas y mejorar el equipamiento militar que ya utiliza el ejército ruso.

Una de las fuentes de mejora del armamento ruso fueron los modelos de equipo militar de la OTAN obtenidos en el campo de batalla en Ucrania. Esto incluye vehículos blindados (tanques, vehículos de combate de infantería, vehículos blindados de transporte de personal y vehículos blindados), lanchas patrulleras, sistemas de misiles tierra-aire, estaciones de radar y otros medios de defensa aérea, medios de comunicación y guerra electrónica, drones, sistemas antirradar y misiles de crucero de diferentes tipos, lanzagranadas y sistemas antitanques, armas pequeñas y muchos otros.

Entre los modelos más famosos de armas occidentales capturados por el ejército ruso se encuentran los tanques estadounidense Abrams, el británico Challenger y el alemán Leopard; vehículos blindados americanos Bradley y alemanes Marder; los sistemas móviles franco-italianos de misiles tierra-aire Mamba, los flamantes cañones antiaéreos autopropulsados ​​alemanes Skynex, los sistemas de misiles antitanques estadounidenses Javelin y los sistemas antitanques portátiles sueco-británicos NLAW. Además de los misiles de largo alcance ATACMS (Estados Unidos), Storm Shadow (Reino Unido) y Scalp (Francia).

Las capturas son enviadas a las unidades militares científicas del ejército ruso y a las empresas del complejo militar-industrial para investigar contramedidas, métodos para derrotar las armas de la OTAN, así como para desarrollar nuevos equipos militares.

El equipamiento militar ruso modernizado y los nuevos tipos de armas están atrayendo un interés creciente en el mercado mundial de armas. En febrero, en la exposición internacional de defensa y seguridad World Defense Show en Arabia saudí, el complejo militar-industrial ruso presentó sus nuevos cazas, aviones de transporte, helicópteros y sus misiles, drones y sistemas de defensa aérea, hidroalas y sumergibles, vehículos blindados y armas de francotirador.

En septiembre, en la exposición internacional de armas ADEX de Azerbaiyán, presentaron la munición oculta Lancet-E, modernos drones y bloqueadores que han demostrado su eficacia en el teatro de operaciones.

En noviembre, en la exposición internacional Airshow China, presentaron sus productos más de 20 empresas rusas de cabecera en el campo de la guerra, especializadas en el desarrollo y producción de aviones militares, helicópteros, armas aéreas, sistemas de defensa aérea y antimisiles, guerra electrónica, motores y aviónica. El caza de quinta generación Su-57 fue la estrella de la exposición.

Eslovaquia alerta a Hungría sobre un ataque contra el oleoducto ruso Druzhba

Los servicios secretos húngaros están examinando la posibilidad de un ataque al oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso a los países de Europa central y oriental, tras una alerta de Eslovaquia sobre un ataque en preparación, asegura el diario húngaro Magyar Nemzet, destacando que las autoridades húngaras se tomaron muy en serio esta amenaza (*).

El 30 de noviembre el ministro de Interior eslovaco, Matus Sutaj-Estok, anunció que se habían detectado en el país actividades que sugerían la preparación de un ataque a una infraestructura crítica. Varias personas sospechosas de estar implicadas en la preparación de atentados fueron detenidas durante una investigación el 26 de noviembre. Matus Sutaj-Estok dijo que en Hungría un grupo organizado también podría realizar un reconocimiento alrededor del oleoducto Druzhba en previsión de un futuro ataque.

El presidente del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento húngaro, Sas Zoltan, confirmó que el servicio de inteligencia está examinando información sobre un posible ataque a infraestructuras críticas. Hungría acogía actualmente a muchos inmigrantes, entre los que se podían incluir tanto terroristas como espías extranjeros. “El oleoducto Druzhba es una infraestructura segura y goza de una protección especial. Por lo tanto, podemos confiar en su seguridad”, afirmó Sas Zoltan.

Tras la declaración del ministro del Interior eslovaco, el domingo los bomberos polacos informaron que el oleoducto Druzhba había sido dañado, provocando una fuga de petróleo. El representante del operador del tramo polaco de este oleoducto, la empresa PERN, declaró que no se podía descartar la hipótesis de un sabotaje. Según el gobierno polaco, el oleoducto estaba cerrado y no había amenaza de incendio o explosión.

Construido en la década de los sesenta, el oleoducto Druzhba se extiende a lo largo de aproximadamente 4.000 kilómetros y conecta a los proveedores de petróleo rusos y kazajos con los consumidores europeos. El oleoducto se bifurca en Bielorrusia, la parte norte se dirige a Polonia y Alemania, y la parte sur a Ucrania, Hungría, Eslovaquia y la República Checa.

En junio Ucrania detuvo el tránsito de petróleo suministrado por el gigante energético ruso Lukoil a través del oleoducto, citando sus propias sanciones contra la empresa. La medida afectó directamente a Hungría y Eslovaquia. El suministro fue sustituido por Tatneft, otra empresa petrolera rusa.

Un mes después el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, acusó a Bruselas de orquestar la suspensión del suministro de Lukoil para presionar a los dos Estados. Eslovaquia y Hungría son los únicos miembros de la Unión Europea que han rechazado suministrar ayuda militar a Ucrania y han pedido repetidamente que se resuelva la guerra por medios diplomáticos.

(*) https://magyarnemzet.hu/belfold/2024/12/terroristak-magyarorszagon-komolyan-kell-venni-a-szlovakok-figyelmezteteset

La OTAN abre una nueva base anfibia en Noruega cerca de la frontera con Rusia

La OTAN no descansa y abrirá una nueva base anfibia en Noruega, cerca del Ártico y de la frontera con Rusia. La nueva base militar está en Sorreisa y preparará a las tropas para ataques anfibios.

Soldados estadounidenses, británicos y holandeses serán entrenados en operaciones militares anfibias. La nueva instalación de guerra se establecerá al norte de las islas Lofoten, en el Ártico noruego, a unos cientos de kilómetros en línea recta del estratégico puerto ruso de Murmansk, hogar de una base militar y naval clave.

El centro de formación tendrá capacidad para acoger a varios cientos de soldados de la OTAN, subrayó el ministro de Defensa noruego, Bjorn Arild Gram, precisando que estará plenamente operativo en 2026.

“Necesitamos entrenarnos juntos para poder defender a Noruega, los países nórdicos y la OTAN en una crisis y en caso de guerra”, dijo, añadiendo que su país se encuentra ahora “en una situación de seguridad más seria”.

“Queremos una mayor presencia aliada en Noruega”, dijo. El nuevo centro estará estrechamente vinculado a varias instalaciones militares cercanas, lo que, según él, será de gran utilidad para la OTAN.

La nueva base de Sorreisa se dedicará principalmente a operaciones militares anfibias, que normalmente incluyen un asalto naval seguido de un desembarco en tierra.

“Necesitamos que nuestros aliados conozcan el clima y las condiciones meteorológicas de Noruega”, explicó Bjorn Arild Gram. “Más entrenamiento y ejercicios son beneficiosos para la seguridad noruega. También debemos entrenar juntos cuando sea necesario”, afirmó.

La primavera pasada el gobierno noruego presentó un plan que prevé un aumento histórico del gasto en defensa, con el fin de dedicar 54.000 millones de dólares al ejército entre 2024 y 2036.

Como parte del plan, Oslo también quiere adquirir su primer sistema de defensa aérea de largo alcance y ampliar el ejército de una a tres brigadas, al tiempo que aumenta el tamaño de la Guardia Nacional a 45.000 efectivoos.

En septiembre pasado Lavrov anunció que Moscú frenaría las ambiciones expansionistas de la OTAN en la región. “La OTAN está intensificando sus ejercicios relacionados con posibles crisis en el Ártico. Nuestro país está plenamente preparado para defender sus intereses a nivel militar, político y técnico-militar”, declaró entonces.

Rusia aprueba una expansión sin precedentes del gasto militar

El miércoles la cámara alta del Parlamento ruso aprobó el proyecto de ley de presupuestos 2025-2027, que prevé un aumento del 30 por cien del gasto militar el próximo año, en plena escalada con Occidente en torno a Ucrania.

El texto, previamente votado por una amplia mayoría de los diputados de la Duma (cámara baja), debe ser promulgado ahora por Putin, una medida que no deja lugar a dudas.

El presupuesto para el año que viene prevé que el gasto en Defensa alcanzará casi 13.500 millones de rublos en 2025, alrededor de 119.000 millones de euros al ritmo actual), o más del 6 por cien del PIB ruso.

En total, al menos el 40 por cien del presupuesto federal de 2025 se dedicará el próximo año a la defensa y la seguridad nacional.

El presupuesto militar ya se había disparado en un año en casi un 70 por cien en 2024, representando este año con inversiones en seguridad el 8,7 por cien del PIB según Putin, una novedad en Rusia desde la caída de la URSS hace más de 30 años.

Desde 2022 el Kremlin ha reorientado en gran medida su economía hacia la guerra, desarrollando a gran velocidad su complejo militar industrial, en particular contratando cientos de miles de nuevos trabajadores, una estrategia que ha hecho subir los salarios.

A pesar de la subida a finales de octubre del tipo de interés del Banco Central hasta el 21 por cien, la inflación se mantiene en torno al 8,5 por cien, el doble que el objetivo del 4 por cien.

El gasto militar no está dispuesto a disminuir en los próximos meses, ya que Putin firmó un decreto a mediados de septiembre ordenando un aumento de casi el 15 por cien en el número de soldados, elevándolo a 1,5 millones.

Reino Unido creó un equipo militar para mantener a Ucrania siempre en guerra

Importantes figuras militares de Reino Unido propusieron llevar a cabo el atentado contra el Puente de Kerch, entrenar de forma encubierta a fuerzas terroristas en la retaguardia de Rusia al estilo “Gladio” y preparar a la población británica para un descenso en el nivel de vida causado por la guerra por delegación en Ucrania.

Una camarilla de veteranos militares y de inteligencia británicos elaboraron planes para prolongar la guerra por poderes en Ucrania “a toda costa”. Convocada bajo la dirección del Ministerio de Defensa británico inmediatamente después de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la célula se autodenominó Proyecto Alquimia. Mientras el gobierno británico saboteaba las conversaciones de paz entre Kiev y Moscú, el equipo presentó una serie de planes “para mantener a Ucrania en guerra” imponiendo “dilemas estratégicos, costos y fricciones a Rusia”.

Tras la política británica en Ucrania hay una mano oculta que ha diseñado una guerra larga y agotadora a través de operaciones encubiertas en la retaguardia. Los planes del Proyecto Alquimia abarcan todos los campos concebibles de la guerra, desde ataques informáticos hasta “operaciones discretas” y terrorismo abierto. La célula incluso presentó un plan para perseguir y desmantelar medios de comunicación independientes a través de una campaña agresiva de acoso legal y censura en línea, para obligarles a cerrar. Los planes fueron entregados en los despachos superiores de las instituciones británicas de seguridad.

Fundado por un alto funcionario del Ministerio de Defensa británico, el Proyecto Alquimia está compuesto por militares veteranos y de inteligencia unidos por un plan de guerra total de Occidente contra Rusia. Algunos han entrenado a las tropas ucranianas en tácticas de sabotaje clandestino.

Los miembros del equipo de seguridad nacional reconocen tácitamente que sus operaciones desbordan los límites de la ley británica. Por lo tanto, sugirieron que Londres debería estar “preparado para usar la ley de manera creativa” para alcanzar sus objetivos, e incluso estar dispuesto a eliminar “las restricciones legales a las operaciones inasumibles de Reino Unido” contra Rusia.

Algunas de las recomendaciones más extremas del Proyecto Alquimia ya se han implementado, a menudo con resultados calamitosos. Incluyen la propuesta del equipo de atacar el Puente de Kerch en Crimea, que provocó una escalada rusa que incluyó ataques punitivos contra la infraestructura eléctrica de Ucrania. También planearon la construcción de un ejército secreto, al estilo Gladio, de terroristas ucranianos para llevar a cabo asesinatos y sabotajes detrás de las líneas enemigas.

El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, cayó bajo la influencia del Proyecto Alquimia poco después de su elección en julio, cuando abrazó con entusiasmo el papel de “primer ministro en tiempos de guerra”. Sin embargo, después de prometer que apoyaría a Ucrania “hasta donde sea necesario”, se está alejando silenciosamente de esa política. En Kiev, los ucranianos piensan que sus “amigos” de Londres los metieron en un lío y no pueden o no quieren sacarlos de él.

Para los espías que se reunieron en torno al Proyecto Alquimia, cuanto más dure la guerra por delegación, más caerá la credibilidad de Putin en el país y en el extranjero y se degradará su capacidad para luchar contra la OTAN. Hoy, la táctica del Proyecto Alquimia ha fracasado claramente, ya que Putin sigue siendo popular dentro de Rusia, mientras que un ejército ucraniano en decadencia pierde territorio día a día a pesar del constante rearme por parte de Occidente. Pero los planificadores de la guerra en Londres siguen firmemente comprometidos con la escalada, negándose a archivar sus propuestas.

Una larga saga de piratas y bucaneros

El Proyecto Alquimia se fundó por orden personal del teniente general Charlie Stickland, encargado de “planificar, ejecutar e integrar operaciones militares conjuntas y multinacionales en el extranjero dirigidas por Reino Unido” como jefe del Cuartel General Conjunto Permanente. En las comunicaciones que se han filtrado Stickland se jacta de que su familia “viene de una larga línea de piratas y bucaneros”.

Stickland convocó la primera reunión del Proyecto Alquimia el 26 de febrero de 2022, pocos días después de que las tropas rusas hicieran su incursión inicial en Ucrania. Según las actas de la reunión, “una variedad de académicos, autores, estrategas, planificadores, encuestadores, comunicadores, científicos de datos y técnicos destacados” estuvieron presentes para producir un “documento de opciones generales de estrategia”.

El documento consistía en una serie de propuestas para que el gobierno británico “derrotara a Putin en Ucrania y estableciera las condiciones para la remodelación de un orden internacional abierto del futuro”. A lo largo del documento, la necesidad de “mantener a Ucrania luchando” se describía como el “esfuerzo principal” de Londres en el conflicto.

En un correo electrónico dirigido a los oficiales británicos con fecha del 3 de marzo de 2022, Stickland describió el documento como “una travesura que he estado haciendo” con un equipo de “pensadores secundarios”. Expresó su satisfacción por el hecho de que “esto ha sido visto por todo tipo de personas”, incluidos altos funcionarios del gobierno y militares británicos, “y ha tenido buena acogida”.

Un documento que enumera a los reclutas potenciales y confirmados del Proyecto, escrito por Morris, menciona a una serie de personas del sector privado y del mundo académico, junto con altos funcionarios del ejército. Morris, que actualmente es miembro del “Centro de Gran Estrategia” del King’s College, figura en el documento como “cabecilla civil”. El de “cabecilla militar” lo desempeñaría Simon Scott, un brigadier del ejército, distinguido en 2013 por sus “valientes servicios” en Afganistán.

Las operaciones de información estarían a cargo de un miembro aún por determinar de la 77 Brigada de Operaciones Psicológicas de Gran Bretaña. También figuraba como participante en las operaciones de información el veterano agente británico de guerra psicológica Amil Khan, fundador de la empresa de análisis de “contradesinformación” Valent Projects.

En 2021 el entonces Príncipe de Gales, el rey Carlos de Inglaterra, reclutó a los Valent Projects de Khan para que un influencer de YouTube atacara a los escépticos de la pandemia. Anteriormente, Khan participó en el programa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido para fomentar el cambio de régimen en Siria.

Un golpe palaciego en el Kremlin y luego un Plan Marshall para Rusia

Dentro de la sala de guerra encubierta del Proyecto Alquimia, la obsesión por una guerra larga se apoderó rápidamente de los miembros de la célula, que se inspiraron en un documento de políticas que Stickland atribuyó a “The Elders”, a los que describió como “un grupo de actores de Fusion”, refiriéndose al estrato de académicos y figuras de la industria de defensa con fuertes vínculos con el ejército británico.

Un documento de Alquimia redactado bajo la supervisión de Stickland y titulado “El próximo capítulo de Ucrania: documento de opciones de la gran estrategia de los ancianos”, sugiere que los miembros de la camarilla se habían convencido a sí mismos de que era inevitable un “golpe palaciego” dentro del Kremlin. Mientras Rusia tuviera problemas en Ucrania, creían, la inteligencia británica tendría “la oportunidad de desafiar” la “creciente estatura de Moscú como actor internacional competente” en la escena mundial.

“Una guerra prolongada contra un estado pequeño hace que [Putin] parezca un tonto”, afirmaba el documento. “Está obsesionado con el fin de Gadafi; querrá evitarlo […] La presión de los oligarcas aumentará a medida que se alargue una guerra prolongada; no querrá darles excusas para amenazar su autoridad”. El equipo razonó que “una guerra prolongada afectará la credibilidad internacional [de Putin]”, ya que “un fracaso en derrotar rápidamente a Ucrania reducirá seriamente […] su credibilidad ante nuevos amigos ricos en Bielorrusia, Hungría, China, India, Oriente Medio, Brasil, etc.”

“Lo más importante”, la prolongada participación rusa en Ucrania “envalentonará a la OTAN”, argumenta la camarilla. Convencidos de que Putin fracasaría en la región oriental del Donbas, lo que provocaría un colapso de su gobierno, los miembros del Proyecto Alquimia fantasearon abiertamente con absorber a Rusia en el orden financiero dominado por Occidente después bajo el disfraz de un “Plan Marshall post Putin”. De particular interés fue el “reencuentro” de Londres con Moscú “en los mercados mundiales de energía y materias primas”, una aparente referencia al deseo de Occidente de gas y trigo rusos baratos.

Una Operación Gladio para Ucrania

Para lograr la balcanización de Rusia, los miembros del Proyecto Alquimia se inspiraron en la Operación Gladio, una operación encubierta orquestada por la CIA y la OTAN que vio a paramilitares fascistas llevar a cabo ataques terroristas de falsa bandera en toda Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial en un intento de evitar que el comunismo echara raíces.

Una sección que detalla las posibles “operaciones discretas” en el documento de estrategia del Proyecto Alquimia, enfatiza la “necesidad de intervenir en todos los sentidos excepto el oficial” y recomienda explícitamente “manuales de permanencia en Gladio/panfletos partisanos” que se actualizarían para la Era de la Información”.

Otro punto que el Proyecto Alquimia propuso fue desplegar tropas mercenarias “para desbancar a Wagner”. El objetivo era crear un contrapeso británico para la fuerza fundada por Prigozhin. El objetivo requería la formulación de “una nueva doctrina, concepto operativo y marco legal, para integrar eficazmente” a los mercenarios y otros actores no militares. Según estas directrices, se emplearían empresas privadas británicas capaces de utilizar “armamento sofisticado como SAMS, informático, aire de combate y drones” para “operar, entrenar y acompañar a las formaciones ucranianas”.

Se pretendía que todas estas operaciones fueran “patrocinadas y comandadas” en última instancia por el gobierno de Londres “utilizando una cobertura discreta” para no activar el artículo 5 de los estatutos de la OTAN.

Tras la elaboración de su documento estratégico, Stickland invitó a su equipo de “pensadores colaterales” a presentar más propuestas para operaciones de estilo Gladio. Entre las que se elaboraron había una para “inhabilitar el puente de Kerch de una manera audaz e interrumpir el acceso por carretera y ferrocarril a Crimea y el acceso marítimo al Mar de Azov”.

El Proyecto Alquimia también elaboró una presentación en PowerPoint titulada “Entrenamiento de una fuerza de comando ucraniana para restaurar la soberanía marítima”, que describía la formación de una fuerza de comando ucraniana de 1.000 efectivos “entrenada en Gran Bretaña por veteranos militares equipados con equipo británico” para “degradar la Armada rusa y abrir otro flanco en la lucha por Jerson y el sur de Ucrania”.

El equipo estuvo trabajando en el plan durante al menos tres meses en el momento de la presentación. “Los ucranianos en el extranjero y los voluntarios dentro de Ucrania” ya habían sido reclutados, antes de las 12 semanas de entrenamiento básico “en el uso de todas las armas de las tropas, incluidos morteros, misiles antitanque, francotiradores, asaltos desde acantilados, entrenamiento con pequeñas embarcaciones y demoliciones”, decía la propuesta.

El plan preveía la integración formal de los comandos en la Armada ucraniana. La futura fuerza “será un multiplicador de fuerza y ​​muy móvil”, mientras que la “anticuada doctrina rusa tendrá dificultades con una fuerza naval altamente motivada y bien equipada que lleve a cabo operaciones relámpago y ataques contra Crimea”.

Además, “individuos que hablen ruso con fluidez y sean considerados aptos para operaciones encubiertas”, incluidas “operadoras femeninas”, serían “introducidas en el sur de Ucrania ocupada y Crimea para la recopilación de inteligencia y el sabotaje de objetivos clave de infraestructura”. Serían entrenados por oficiales del MI6. Para ello, el Proyecto Alquimia pidió al gobierno británico un total de 73,5 millones de libras. “El programa está en un alto estado de preparación. Estamos listos para empezar”, dijeron.

La suma debía ser pagada a Elders Services, una empresa fundada por los miembros del equipo y registrada en una dirección a sólo 24 kilómetros de Fort Monckton, que el ex oficial del MI6 Richard Tomlinson describió como “el centro de entrenamiento de operaciones de campo del SIS”.

Se desconoce cuánto dinero recibió, si es que recibió alguno, la empresa por reeditar la Operación Gladio en Ucrania. Elders Services cerró en marzo del año pasado después de menos de un año de funcionamiento, sin presentar la contabilidad.

Los espías británicos contra los medios díscolos

En Proyecto Alquimia había una sensación de que la hegemonía occidental se estaba desmoronando en las fronteras que separaban a Ucrania de Rusia. En referencia a la alianza Brics, que se reunió en Kazán en octubre para desafiar el orden financiero dominado por Estados Unidos, instaron a los dirigentes británicos a “prepararse para SWIFT II”, ya que SWIFT “iba a ser destruido” por las sanciones antirrusas de Occidente, “lenta, pero inevitablemente”.

Según el equipo, los países de todo el mundo “verían la necesidad de un medio alternativo no estadounidense” para estacionar de manera segura su efectivo y comerciar. En una rara muestra de sobriedad política, los espías británicos predijeron que las sanciones a Rusia combinadas con la guerra en Ucrania impondrían precios más altos a los bienes de consumo y “golpearían a los votantes británicos en el bolsillo”.

Eso es “una amenaza al apoyo público” a la “línea dura” del gobierno británico sobre Ucrania, advirtieron. “La opinión pública interna de Reino Unido” se “hartaría” de pagar más por los bienes de consumo diario, lo que significa que “crecería la presión para un compromiso”.

Para preparar a la población británica para la tormenta que se avecina, el Proyecto Alquimia propuso lo que describieron de forma insulsa como “operaciones de información”, pero que podrían describirse con mayor precisión como una mezcla de propaganda pública interior y ataques malignos a medios de comunicación disruptivos.

La tarea que describieron no solo incluía desmantelar la “infraestructura de desinformación rusa” presionando a las redes sociales para que prohibieran RT y Sputnik, sino también apuntar a medios independientes críticos. “Se pueden emprender varias acciones contra estos medios. La más obvia es legal, ya que el contenido de estos medios de comunicación a menudo contraviene la ley de medios en Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea”, dijeron los planificadores.

“Las partes agraviadas actualmente tienden a ignorar la difamación/libelo de estos medios. Si los persiguieran agresivamente, es probable que se vieran obligados a cerrar”.

Afirmaban que hasta ahora Grayzone había logrado ocultar su financiación, lo que sugiere que el medio está financiado de forma encubierta por Rusia o algún otro estado enemigo. Las fantasías paranoicas de la inteligencia británica pueden explicar que la policía antiterrorista británica interrogara a uno de los periodistas, Kit Klarenberg, sobre el tema cuando lo detuvieron en el Aeropuerto Internacional de Luton en mayo del año pasado.

Colocar al ejército británico al frente de la guerra contra Rusia

Además de desempeñar un papel destacado en la manipulación de los medios, el Proyecto Alquimia buscó colocar a los peones del ejército británico al frente del Tribunal Penal Internacional para investigar y procesar al gobierno ruso por presuntos crímenes de guerra en Ucrania.

Londres debía crear “condiciones internacionales, mecanismos de recopilación y financiación para la recopilación de datos y pruebas” en la guerra por delegación, y brindar “todo el apoyo posible, incluida la inteligencia” al Tribunal “en sus esfuerzos por investigar los crímenes de guerra”, tal como lo hicieron los espías británicos para el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY).

Aunque no se los nombra en el documento, desde entonces abogados británicos de alto perfil, incluida Amal Clooney (*), están a la vanguardia de los esfuerzos para procesar a funcionarios rusos por crímenes de guerra y establecer un análogo del TPIY. El gobierno británico jugó un papel fundamental en el nombramiento del mentor de Amal Clooney, Karim Khan, como fiscal del Tribunal Penal Internacional.

Las provocadoras propuestas del Proyecto Alquimia parecen haber llegado al escritorio del primer ministro Keir Starmer de alguna forma. En la cumbre del 75 Aniversario de la OTAN, Starmer emitió un respaldo sin concesiones a los ataques profundos del ejército ucraniano contra Rusia. Haciéndose eco del lenguaje agresivo que se encuentra en los documentos del Proyecto Alquimia, se comprometió a “entregar 3.000 millones de libras esterlinas en apoyo a Ucrania cada año […] durante el tiempo que sea necesario”.

Pero a medida que la ofensiva del ejército ucraniano en la región rusa de Kursk flaquea, el gobierno de Biden se ha distanciado de los llamamientos a atacar el corazón de Rusia. Afortunadamente para los dirigentes británicos, empeñados en llevar la lucha hasta Moscú, el Proyecto Alquimia ha garantizado que siga teniendo a mano una serie de opciones no oficiales.

Como señaló en su documento de estrategia, “Reino Unido siempre busca actuar multilateralmente, pero está dispuesto a asumir una dirección unilateral cuando lograr un consenso multilateral pueda resultar una tarea que lleve mucho tiempo o resulte difícil”. Entre los patrocinadores encubiertos de la guerra, que se encontraban atrincherados a más de 1.600 kilómetros de las líneas del frente, había un acuerdo firme: “Debemos intentar a toda costa que Ucrania siga luchando”.

—Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2024/11/16/uk-plot-keep-ukraine-fighting/

(*) Amal Clooney es la esposa del conocido actor de Hollywod

El ejército británico pierde cada mes 300 soldados más de los que recluta

Los ejércitos europeos no seducen y, como consecuencia de ello, el reclutamiento no alcanza para reponer los abandonos. A pesar de ello, los militares sueñan despiertos, especialmente los británicos. “Cada año se establecen objetivos de contratación que no se alcanzan. El año pasado, la moral de las tropas alcanzó mínimos históricos” y “nuestras fuerzas perdieron cada mes 300 soldados más de tiempo completo de los que reclutaban”, dijo John Healey, el ministro de Defensa británico, durante una audiencia parlamentaria.

Al abandonar su puesto como Jefe de Estado Mayor, el general Patrick Sanders dijo que “en los próximos tres años, deberíamos poder hablar de un ejército británico de 120.000 hombres, incluidos los reservistas. Pero aún así no será suficiente”.

El último estudio de defensa estratégica, publicado en 2021, planeaba aumentar el número de efectivos del ejército británico y Grant Shapps, el antiguo ministro de Defensa británico, dijo que “la fuerza del ejército británico no bajará de los 73.000 hombres”. Sin embargo, un reportaje publicado por el diario The Times en enero estimaba que en 2026 tendría menos de 70.000 efectivos.

Las explicaciones del desinterés no son originales: la remuneración, las condiciones de vivienda, las dificultades para conciliar la vida militar y familiar, etc. Para intentar remediarlo, el ministro del ramo anunció la mayor subida de los sueldos en 20 años.

También hablan de conceder “bonos de retención” de 8.000 libras esterlinas a los suboficiales que ya hayan cumplido cuatro años de servicio. El importe de estas bonificaciones podría llegar incluso a las 30.000 libras esterlinas para conservar a los especialistas clave en el ámbito de la aeronáutica.

Otra medida tiene como objetivo agilizar el proceso de reclutamiento, ya que el ministro indicó que, durante la última década, del millón de jóvenes que solicitaron ingresar en el ejército, el 75 por cien había cambiado de opinión antes de realizar las primeras pruebas.

Putin se ha sacado un conejo de la chistera

Al presentar el nuevo misil Oreshnik, Putin se preocupó de destacar que se trata de un arma nueva, cuyo origen no es soviético. Como los mejores magos, “Putin se ha sacado un conejo de la chistera”, decía una web estadounidense, y no hay nada mejor que probar el invento sobre la marcha.

Pero el jueves no todo fueron novedades. Había viejas cuentas que saldar y Putin aprovechó la ocasión para recordar que Estados Unidos había cometido un error al desmarcarse unilateralmente el Tratado INF en 2019.

Como expusimos ayer, el antecedente del Oreshnik es el RS-26 con un alcance más corto y una ojiva con seis (en lugar de los cuatro anteriores) cargas de reentrada independientes.

Si nos remontamos aún más en el tiempo, el Oreshnik pertenece a la misma categoría que los SS-20 que desencadenaron la crisis de los euromisiles en 1977 al mismo tiempo que Zbigniew Brzezinski publicaba su libro “El Gran Tablero”, en el que sostenía que Rusia era débil, su ejército estaba anclado en los tiempos soviéticos y no tenía más remedio que someterse a la OTAN.

Desde entonces en los medios estadounidenses circula el concepto de “guerra fácil”, que se ha extendido a otros países, además de Rusia, como Irán, por poner un ejemplo. Una guerra es “fácil” porque hay una parte mucho más fuerte que la otra; está más y mejor armada y hoy esas armas son -principalmente- los misiles. De ahí que durante la Guerra Fría los misiles fueran el núcleo de las negociaciones de desarme.

A su vez aquellas negociaciones dieron lugar a la clasificación oficial de los misiles para reducirlos o eliminarlos, como expusimos ayer en otra entrada. Sin embargo, como se observa cada día en Ucrania, hoy la tecnología militar ha cambiado los teatros de operaciones.

El Oreshnik es la mejor demostración de ello, y no sólo por su invulnerabilidad, sino porque lo mismo se puede lanzar sobre Ucrania que sobre Reino Unido, sin que haya manera de saber de antemano el tipo de carga que lleva.

La presentación en sociedad del nuevo misil la hizo Putin en persona para que no haya ningún género de dudas de que se trata de un aviso para navegantes. Al hablar de su “alcance Medio”, Putin recordaba -a quienes tienen un poco de memoria- que el Oreshnik es el nuevo SS-20 de los tiempos soviéticos que obligó a Estados Unidos a firmar el Tratado INF.

El desmantelamiento de la URSS hizo creer a Estados Unidos que había “guerras fáciles” y se desmarcaron del Tratado INF. Sólo faltaba que Rusia hiciera lo propio, como cabía esperar, y se trata sólo de un ensayo de prueba edn condiciones reales de guerra, recordó Putin. “La cuestión de un mayor despliegue de misiles de corto y mediano alcance se resolverá basándose en las acciones de Estados Unidos y sus estados satélites”, añadió.

Algún ingenuo le preguntaría a Putin: ¿a qué se refiere cuando habla de los “estados satélites” de Estados Unidos? A buen entendedor…

La propia naturaleza del misil le permite a Putin darse un lujo apoteósico: cuando lo disparemos “pediremos a la población civil, así como a los ciudadanos de países amigos, que abandonen las zonas peligrosas con antelación. Lo haremos por razones humanitarias. Lo haremos públicamente, abiertamente, sin correr el riesgo de contramedidas por parte del adversario, que también recibirá esa información. ¿Por qué podemos hacer esto? Porque hasta la fecha no existe ninguna contramedida contra este arma”.

Los países de la OTAN tienen buenos motivos para estar asustados

El jueves el ejército ruso atacó la fábrica Yuzhmash en la ciudad de Dnepropetrovsk con un misil Oreshnik, inédito hasta la fecha. Es un disparo de advertencia que responde a la imparable escalada de la OTAN en Ucrania.

Según el Pentágono, Rusia les informó del lanzamiento una hora antes. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, matizó que no fue exactamente así: la alerta se activó automáticamente.

El misil no puede ser interceptado por las modernas defensas aéreas. Vuela a una velocidad de 10 mach, es decir diez veces la velocidad del sonido, o tres kilómetros por segundo. Es de mediano alcance y vuela a una distancia de 1.000 a 5.500 kilómetros.

No existe ningún sistema de defensa aérea o antimisiles en el mundo capaz de interceptar estos misiles hipersónicos. El misil podría alcanzar muy rápidamente objetivos clave de la OTAN en Europa. Podría llegar a la base estadounidense de misiles Aegis Ashore en Redzikowo, Polonia, entre ocho y once minutos después del lanzamiento.

La OTAN no tiene misiles que vuelen a tales velocidades, ni tampoco misiles hipersónicos. Aunque Estados Unidos se ha jactado repetidamente de poseer tales misiles, nunca ha demostrado su vuelo. Han mostrado misiles volando a una velocidad supersónica de 5,5 veces la velocidad del sonido, pero en artillería la velocidad hipersónica comienza en 6 ó 7 mach.

El principio de funcionamiento es similar al demostrado por el misil hipersónico Kinjal, lanzado por el avión supersónico MiG-31K, o el vehículo planeador del sistema hipersónico Avangard acelerado por el misil balístico intercontinental UR-100N UТТKh.

El misil está equipado con varias ojivas. Acelera a velocidad hipersónica y los bloques de separación vuelan hacia el objetivo también a velocidad hipersónica.

El nuevo misil ruso podría transportar al menos seis ojivas de reentrada contra objetivos independientes múltiples (MIRV).

Misiles de corto, medio y largo alcance

Los misiles se pueden clasificar según el alcance que son capaces de alcanzar. Los misiles balísticos de corto alcance (SRBM) están diseñados para apuntar a fuerzas enemigas dentro de un radio de aproximadamente 1.000 kilómetros. Normalmente utilizados en escenarios tácticos, permiten una respuesta rápida a amenazas regionales.

Los misiles balísticos de medio alcance (MRBM) amplían su alcance operativo a aproximadamente 3.500 kilómetros. Estos sistemas fortalecen las capacidades de disuasión de un país al permitir atacar objetivos más distantes sin recurrir a sistemas intercontinentales.

Los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) representan la categoría de mayor alcance, con capacidades que superan los 5.500 kilómetros. Estos misiles sirven como elemento de disuasión estratégico, capaces de transportar cargas explosivas de un continente a otro e influir significativamente en el equilibrio internacional de fuerzas.

Estados Unidos, Rusia y China han desarrollado estos tres tipos de armas. A finales de la década de los ochenta, por iniciativa de Gorbachov, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (Tratado INF) que prohíbe a ambos países todos los misiles balísticos lanzados desde tierra, misiles de crucero y lanzadores de misiles nucleares y convencionales con un alcance entre 500 y 1.000 kilómetros (corto y medio) y entre 1.000 y 5.500 kilómetros (alcance intermedio).

El tratado no se aplicaba a los misiles lanzados por aire o por mar. En mayo de 1991 los países habían eliminado 2.692 misiles, a lo que siguieron diez años de inspecciones in situ para verificarlo.

Si bien se prohibió el despliegue de misiles de cierto alcance, el desarrollo de misiles continuó. Alrededor de 2008, Rusia utilizó el diseño básico del misil intercontinental RS-24 (Yars) para desarrollar una versión más flexible con una carga útil más ligera. El resultado fue el misil RS-26, más fácil de manejar. Aunque pudo alcanzar el alcance necesario para ser clasificado como misil intercontinental, su carga útil era demasiado baja para ser verdaderamente efectivo.

Estados Unidos se retira del Tratado INF

A principios de 2018 Rusia decidió detener todo desarrollo del RS-26 e invirtió su dinero en el vehículo de planeo hipersónico Avanguard, más prometedor. Meses después Estados Unidos se retiró del Tratado INF porque, como dijimos entonces, necesitaba contrarrestar el desarrollo de armas chinas en el Océano Pacífico, particularmente en el Mar de China Meridional, ya que China no firmó el Tratado INF.

La retirada de Estados Unidos del INF se alineó con la retirada de 2002 del Tratado de Misiles Antibalísticos, que limitaba las defensas antimisiles. Poco después, Estados Unidos anunció la construcción de “instalaciones antimisiles” en el este de Europa. Estas instalaciones pueden reutilizarse fácilmente para disparar misiles de crucero contra Rusia.

En julio de este año la OTAN anunció que Estados Unidos desplegaría misiles de alcance intermedio con capacidad nuclear en Alemania a partir de 2026. Eso recreaba la situación que experimentó Europa antes de la firma del Tratado INF. Los misiles podrían alcanzar las principales instalaciones militares, industriales y administrativas rusas, así como la infraestructura de defensa.

El tiempo de vuelo de esos misiles, que en el futuro podrían estar equipados con cabezas nucleares, es de unos diez minutos.

Las ‘medidas espejo’ de Putin

Rusia tenía que responder a la amenaza con lo que Putin calificó como “medidas espejo” (*). Estados Unidos ya ha realizado ejercicios para desplegar sistemas de misiles Typhoon desde su territorio hasta Dinamarca y Filipinas, dijo Putin. Esta situación recuerda los acontecimientos de la Guerra Fría relacionados con el despliegue de misiles Pershing estadounidenses de medio alcance en Europa.

Si Estados Unidos implementa esos planes, añadió Putin, “nos consideraremos liberados de la moratoria unilateral previamente asumida sobre el despliegue de armas de ataque de mediano y corto alcance, incluido el aumento de las potencia de fuego de las tropas costeras de nuestra Armada”.

El ataque del jueves a la fábrica Yuzhmash en Dnepropetrovsk es la primera demostración de que Rusia casi ha completado el desarrollo de las “medidas espejo”. Sin recurrir a armas nucleares, Rusia es capaz de destruir cualquier instalación militar o fábrica en Europa con una probabilidad garantizada del 100 por cien, lo cual crea un nuevo escenario militar del que la OTAN va a tomar buena nota.

(*) http://en.kremlin.ru/events/president/news/74651

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