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Los europeos quieren seguir en la Guerra de Ucrania… pero ahora en nombre de la ‘paz’

Unos días después de que el primer ministro británico Keir Starmer anunciara que la creación de una “coalición de voluntarios“ entraba en su “fase operativa”, el 20 de marzo pasado, los representantes de la mayoría de los países de la OTAN se reunieron en las afueras de Londres para elaborar los planes de esa supuesta “fuerza de mantenimiento de la paz” en Ucrania.

Siendo, después de Washington, el principal culpable tanto del desencadenamiento como del mantenimiento de la guerra en Ucrania, Londres espera que más de 30 países, incluidos todos los miembros de la OTAN, participen en la nueva coalición y aporten su contribución.

Por su parte, ayer Macron organizó una nueva cumbre en París entre Zelensky y sus socios de guerra: “Hemos hecho un gran trabajo con los británicos sobre las condiciones para enmarcar el alto el fuego y, por lo tanto, creo que esta será la ocasión de discutirlo y precisarlo”, declaró el presidente francés.

Como Europa no tiene nada que ver con las negociaciones de alto el fuego, de lo que están hablando Reino Unido y Francia, es de no quedar marginados y poner los pies en Ucrania por la puerta atrás, por las buenas o por las malas.

Además, como el alto el fuego tiene un término de 30 días, hablar de una coalición y de un gran despliegue militar, supone planear de una operación a largo plazo y, desde luego, declarar la guerra a Rusia, que todos los días recuerda que no va a admitir la presencia de tropas extranjeras en Ucrania.

Ha sido una de las razones principales para que Rusia iniciara una guerra que dura desde hace más de tres años y ahora es una de las condiciones para la firma del acuerdo de paz: la prohibición firmada y ratificada de la presencia de las tropas de la OTAN en el territorio de Ucrania.

En el Mar Negro no puede haber buques de guerra de potencias no ribereñas

Durante la reunión del 20 de marzo en Londres, los participantes acordaron que las “fuerzas de mantenimiento de la paz” en Ucrania incluirán tanto tropas terrestres como aéreas y navales. En particular, se desplegarán militares británicos y franceses tanto en las ciudades como en los puertos y las infraestructuras críticas.

Eso supone la presencia de los barcos de patrulla y dragaminas de la OTAN que operarán en el Mar Negro. Los que estaban en la reunión “se olvidaron” de la Convención de Montreux, firmada el 20 de julio de 1936, que regula el tráfico marítimo por los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo (Turquía), así como en el mar Negro.

“Cualquiera que sea el objeto de su presencia en el Mar Negro, los buques de guerra de las potencias no ribereñas no podrán permanecer allí más de veintiún días”, dice el artículo 18 del Tratado. Los únicos buques admisibles de la OTAN son los que llevan pabellón de Rumanía, Bulgaria y Turquía que, por lo demás, ya están presentes.

El artículo 17 de la Constitución ucraniana

Hablar de la Constitución ucraniana es una tomadura de pelo, teniendo en cuenta que en 2014 se produjo un Golpe de Estado y que el mandato de Zelensky ha caducado y no se han convocado elecciones. Pero hay que hacerlo a efectos ilustrativos. El artículo 17 es inequívoco: “El despliegue de bases militares extranjeras en el territorio ucraniano está prohibido”.

De una manera cínica se podría decir que es Rusia quien está ayudando a Ucrania a respetar su propia Constitución.

Rusia y Estados Unidos han llegado a un acuerdo sobre la navegación en el Mar Negro

Rusia y Estados Unidos han llegado a un acuerdo sobre el Mar Negro, que tiene por objeto garantizar la seguridad de la navegación mercantil y prohibir el uso de barcos comerciales con fines militares.

El texto de la declaración, llamada Iniciativa del Mar Negro, se publicó el lunes en el sitio web del Kremlin después de las consultas de Riad.

Ambas partes se han comprometido a garantizar la seguridad de la navegación en el mar Negro, abstenerse de recurrir a la fuerza y prohibir el uso de buques comerciales con fines militares, al tiempo que establecen medidas de control adecuadas mediante inspecciones de los buques.

Según el asistente del presidente ruso, Yuri Uchakov, los negociadores se concentraron en la reanudación de la iniciativa cerealera del Mar Negro, vigente en 2022 y 2023. Aunque los países occidentales dijeron que se trataba de garantizar la seguridad alimentaria en el mundo, se quedaron con la mayor parte de los cereales ucranianos. En España, por ejemplo, el cereal ucraniano se utilizó para alimentar las granjas de cerdos y secaderos de jamón.

El Kremlin exige garantías muy precisas, verificables y eficaces, declaró Lavrov en una entrevista, que “no pueden resultar más que de una orden de Washington” dirigida a Zelensky. Ucrania no es fiable, dijo Lavrov; sólo EstadosUnidos puede proporcionar garantías.

Rusia se retiró del acuerdo en julio de 2023 porque sus derechos no fueron respetados, aunque está a favor de reanudar la Iniciativa del Mar Negro. Los negociadores rusos recordaron a Estados Unidos las razones del fracaso de la Iniciativa del Mar Negro y declararon que esperan que esta vez no haya “ninguna ambigüedad”, ni cambios de opinión de última hora.

En virtud del acuerdo sobre los cereales de 2022 y 2023, las medidas discriminatorias dirigidas al suministro de los mercados mundiales de fertilizantes y productos agrícolas rusos debían ser levantadas. Sin embargo, en lugar de abogar por el levantamiento de unas sanciones ilegales, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, optó por buscar fallas en las sanciones, aplicándolas de hecho, lo cual es inaceptable para cualquier miembro de la ONU, y mucho más en el caso del secretario general.

El memorándum ONU-Rusia sobre la necesidad de eliminar los obstáculos a las exportaciones de cereales y fertilizantes provenientes de Rusia “está en vigor desde hace tres años y seguirá en vigor hasta julio de este año”. Sólo hace falta que Guterres se lo lea y aplique. Pero eso es mucho pedir a un lacayo de dilatada trayectoria, como el portugués.

La intervención occidental en Ucrania es una guerra indirecta contra Rusia

No ha trascendido mucho acerca de lo que Rusia negocia con Estados Unidos para llegar a un acuerdo de alto el fuego en Ucrania. Según el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Alexander Grushko, Rusia quiere garantías “incondicionales” sobre Ucrania, en particular la negativa categórica al envío de “fuerzas de mantenimiento de la paz” de la OTAN a territorio ucraniano, sea cual sea el pretexto invocado por la Alianza.

Para Rusia no hay más que una única garantía: mantener a Ucrania lejos de la OTAN. Las potencias occidentales deben dejar de interferir en los asuntos internos de Ucrania, como llevan haciendo desde que en 2014 derrocaron al gobierno legítimo de Kiev.

Pero Rusia no se quita de la cabeza el fiasco de los Acuerdos de Minsk. Occidente nunca cumple sus compromisos. La OTAN no podía instalarse a las puertas de Rusia. Obama y Bush siguienron hablando, como sus predecesores, del eterno “nuevo comienzo”, pero las relaciones se han seguido deteriorando aún más.

Rusia tiene motivos más sobrados para mantenerse en estado de alerta. Hablar de la OTAN y de fuerzas de mantenimiento “de la paz”, es una incongurencia, dice Grushko en una entrevista. “Conocemos bien la historia de la OTAN, y aunque se jacten de ser una alianza defensiva, la historia real de la OTAN está hecha de operaciones militares, de agresiones injustificadas contra Estados desarmados, para afirmar una vez más su hegemonía en los asuntos mundiales y regionales”, asegura.

Por lo tanto, todas esas discusiones “sobre los soldados de la paz de la OTAN en Ucrania” están totalmente fuera de lugar. No importa la etiqueta bajo la cual el contingente de la OTAN se despliegue en el territorio ucraniano, ya sea bajo la de la Unión Europea, la OTAN o un país miembro. “Nos importa poco. Si son desplegados con el consentimiento de Ucrania, eso significa que se encuentran en plena zona de conflicto, con todas las consecuencias que ello implica”, añade Grushko.

Rusia considera que la intervención occidental en Ucrania, ya sea a través de expediciones de armas o de combatientes extranjeros, es una guerra indirecta. El envío de tropas de la OTAN disiparía toda ambigüedad, con el riesgo de un aumento de tensiones sin precedentes.

El jueves está convocada una reunión en París para discutir el envío de soldados británicos dentro de la “coalición de voluntarios”. Parece que en la Unión Europea no hay más que “amantes de la paz”. Nada menos que 30 países están dispuestos a enviar tropas de mantenimiento “de la paz”. Alguno debe creer que primero va a llegar un acuerdo de paz a Ucrania y luego van a enviar tropas para mantener esa paz (o ese acuerdo de paz).

No deben escuchar bien. Putin, ha puesto como condición para cualquier alto el fuego el cese de la ayuda militar occidental a Ucrania y ha rechazado la presencia de tropas extranjeras en Ucrania en el marco de un acuerdo de alto el fuego.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se esfuerza junto a Macron por constituir una «coalición de países voluntarios» dispuestos a contribuir “de una manera u otra”. La reunión del jueves estaría dedicada a la fase operativa de su plan de mantenimiento de la paz en caso de alto el fuego.

El Guardian no se cansa de repetir que el gobierno de Londres tiene intención de enviar soldados británicos a Ucrania “si se llega a un acuerdo de alto el fuego” (1). El portavoz de Keir Starmer ha declarado que serían necesarios “miles de soldados” para apoyar a Ucrania “durante varios años” en caso de un alto el fuego, “ya sea por mar, por tierra o en el aire”, precisa el diario.

Por lo  tanto, estamos entendiendo muy mal, tanto la paz como el acuerdo de paz. Desde Londres lo que nos dicen no es nada de eso, sino lo mismo de siempre: apoyar a Ucrania. Lo ha explicado Luke Pollard, el ministro británico de Defensa: la “coalición voluntarios” debe ser una fuerza creíble que “permitirá a Ucrania beneficiarse de una paz duradera”.

La primera conclusión de Pollard es, pues, que ahora mismo la paz sólo interesa a Ucrania.

La segunda es que los europeos harán lo que les digan desde Washington.  El gobierno de Londres “no desplegará tropas en Ucrania sin el apoyo de Estados Unidos”, dice Pollard (2). Por lo tanto, la “coalición de países voluntarios” ha nacido muerta porque Reino Unido no participará sin la autorización de Estados Unidos, que es quien tiene el mando a distancia en sus manos.

“Para reunir a los países europeas y a otros aliados de todo el mundo con el fin de preparar una fuerza que asegure la paz, será necesario un respaldo estadounidense, una implicación estadounidense”, concluyó Pollard.

(1) https://www.theguardian.com/uk-news/2025/mar/21/uk-military-ukraine-russia-war
(2) https://www.politico.eu/article/uk-wont-deploy-troops-ukraine-without-us-support-says-minister-luke-pollard/

La guerra en el Mar Báltico prosigue bajo una cortina de humo

Como ya hemos expuesto en entradas anteriores, el gobierno británico intenta abrir un frente de guerra naval en el Mar Báltico que, además de la captura de buques, ha desatado agresiones no convencionales, como ataques terroristas “negables” y, eventualmente, un bloqueo conjunto finlandés-estonio del Golfo de Finlandia.

En una entrevista, el Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, confirma que los británicos están tensando la cuerda en el Mar Báltico, añadiendo que su objetivo es frenar las negociaciones entre Rusia y Estados Unidos para lograr un alto el fuego en Ucrania (*).

Aunque Trump ya está al corriente de los planes británicos, Rusia le ha informado oficial y personalmente sobre ellos y le ha pedido que disuada a sus aliados regionales de apoyarlos.

A través de la OTAN los británicos llevan a cabo ciberataques contra los equipos de navegación de los barcos rusos y, según Patrushev, podrían ser los difusores de las recientes acusaciones de sabotaje en el Báltico, lo que ha llevado a a los países ribereños a incrementar y coordinar su presencia naval. Esa proliferación, dice el dirigente ruso, constituye una amenaza para los intereses de Rusia y podría conducir a ataques terroristas contra sus oleoductos submarinos, petroleros y cargueros secos.

Rusia va a responder a esta amenaza mediante drones submarinos y el fortalecimiento de su flota en el Báltico.

Una de las amenazas convencionales es la alianza entre Finlandia y Estonia para bloquear a Rusia en el Golfo de Finlandia. Patrushev advierte que su país está capacitado para desbaratar esa alianza “y castigar a los agresores“.

A partir de ahí, la entrevista de centra en Finlandia, de la cual Patrushev indica que tiene una población amistosa, a diferencia de su gobierno, que ha entrado en la OTAN y ha tardado décadas en quitar la svástica de los aviones de su aerolínea.

El gobierno de Finlandia, añade, distorsiona la historia para no mencionar el objetivo de la “Gran Finlandia“, que consiste en ocupar el noroeste de Rusia, colocar a sus habitantes en campos de concentración y exterminar a los eslavos. Al igual que Finlandia fue utilizada por los nazis en 1939 como trampolín para una agresión contra la URSS, Patrushev también advierte que la OTAN la podría utilizar hoy como trampolín para una agresión contra Rusia.

La ‘flota fantasma’ es el pretexto para algo mucho peor que las fantasmadas

Uno de los últimos ejemplos de la situación en el Mar Báltico es la captura en enero del buque Eventin, que había zarpado del puerto ruso de Ust-Luga con destino a Egipto. El carguero estaba registrado bajo pabellón panameño y fue incautado por Alemania tras quedar a la deriva cerca de la isla de Rügen, debido a una avería en sus motores.

Alemania confiscó un petrolero en un acto abierto de piratería porque, supuestamente, estaba vinculado a la “flota fantasma” rusa y transportaba unas 100.000 toneladas de crudo, con un valor aproximado de 40 millones de euros.

El Kremlin afirma no tiene información sobre el propietario del barco ni las razones exactas de la incautación.

El 14 de marzo la Dirección General de Aduanas alemana emitió una orden de confiscación, lo que significa que tanto el buque como su carga han pasado a ser propiedad del gobierno alemán.

La decisión se formalizó después de un importante revuelo interno entre varios ministerios alemanes y después de que a finales de febrero la Unión Europea incluyera al Eventin en su lista de sanciones, identificándolo como parte de la “flota fantasma” rusa.

Por lo tanto, primero capturan el buque y luego justifican la piratería incluyéndolo dentro de las sanciones contra Rusia, lo cual es una chapuza a la cual es mejor que los europeos no se acostumbren porque las consecuencias pueden ser imprevisibles.

Inicialmente, Alemania remolcó el barco a aguas seguras en el puerto de Sassnitz con el pretexto de evitar un posible derrame de crudo que podía contaminar las aguas. Pero luego el gobierno alemán decidió no permitirle continuar su viaje, justificando la confiscación con otro pretexto fabricado para la ocasión: evitar que Rusia burlara las sanciones y emitir una señal de advertencia al Kremlin de que no van a tolerar el tránsito de petróleo ruso por el Mar Báltico.

Pero Alemania sigue sin atreverse a tomar una decisión sobre lo que va a hacer con el buque y su carga. El Ministerio de Finanzas alemán confirmó que hay “medidas aduaneras en curso”, pero señaló que no son aún “jurídicamente vinculantes”, lo que indica que podría iniciarse algún tipo de “juicio”, lo cual es otro rasgo característico de la piratería.

El derecho marítimo se fundamenta en el principio de libertad de navegación, mientras que las sanciones impuestas por la Unión Europea son ilegales. Rusia tiene derecho a desplazar sus buques por cualquier océano del mundo y la captura de uno de ellos es un acto de piratería y una declaración de guerra, que en este momento no interesa hacer oficial ni a Alemania ni a Rusia.

Sólo en caso de guerra se puede capturar un buque mercante, junto con su carga, lo cual técnicamente se denomina “derecho de presa”. El proceso tiene que acabar finalmente en un juzgado que debe “legalizar” la captura, según el derecho internacional… siempre que Alemania le declare la guerra a Rusia oficialmente.

(*) https://oborona.ru/product/zhurnal-nacionalnaya-oborona/zashchitit-interesy-rossii-na-baltike-i-v-arktike-46770.shtml

Francia quiere defender a Europa cuando apenas puede defenderse a sí misma

Un país endeudado, como Francia, sólo tiene dinero para armas. El martes, durante su visita a la base aérea 116 de Luxeuil-les-Bains, Macron anunció un programa de modernización militar de la base presupuestada en 1.500 millones de euros. La base acogerá dos escuadrones de cazas Rafale y recuperará un papel en el “paraguas nuclear”.

La base es un punto estratégico de la defensa aérea francesa. El ejército francés tiene otras tres bases que albergan partes de su arsenal nuclear: Saint-Dizier (Haute-Marne), Istres (Bouches-du-Rhône) y Avord (Cher), pero la 116 es la más cercana a la frontera alemana, lo que ha llevado al periódico Le Figaro a llamarla la “policía del cielo”. Su papel alcanza tanto al territorio francés como al espacio aéreo de la OTAN. El que Macron haya hecho el anuncio desde esta base confirma que está empeñado en promover el papel de Francia como gendarme de Europa.

Durante su arenga, el presidente francés prometió a la tropa que el gobierno va a invertir 1.500 millones de euros para modernizarla y adaptar sus infraestructuras. El proyecto prevé la acogida de dos escuadrones de Rafale, alrededor de 40 aviones en total, lo que duplicará el tamaño de la base y elevará el número de militares y civiles presentes a cerca de 2.000 para 2035.

Las fuerzas nucleares se retiraron de la base en 2011 y ahora vuelven. Los cazas Rafale estarán equipados con misiles nucleares hipersónicos en la base a partir de 2035. Esta decisión, que marca una evolución importante en la estrategia militar francesa, la presentan como una respuesta a las crecientes tensiones en Europa que ellos mismos han creado.

El misil no existe y el avión que lo dispara tampoco

Habrá que esperar diez años para comprobar que los planes Macron no se van a cumplir. El misil hipersónico al que se refiere el presidente francés es casi con toda seguridad el ASN4G (Aire Suelo Nuclear de Cuarta Generación), propulsado por un “scramjet” y lanzado desde el aire. Todavía está en pañales. Se espera que reemplace el ASMP (Aire Suelo Alcance Medio), un misil crucero supersónico capaz de llevar carga nuclear, alimentado por un “ramjet” y lanzado desde el aire (con velocidad máxima de 3 mach). El ASMP puede tener un alcance de hasta 600 kilómetros, mientras que se espera que el ASN4G lo aumente hasta 1.000 kilómetros.

La afirmación de que el ASN4G será hipersónico significa que volará a velocidades superiores a 5 mach, aunque la cifra exacta aún no se ha divulgada. Un misil que no existe va a ser lanzado desde un avión, el Rafale F5, que tampoco existe.

El gobierno francés dice que los aviones estacionados en la base pueden ser desplegados en “misiones nacionales, multilaterales o de la OTAN, incluyendo los Estados bálticos” y que “juega un papel clave en la seguridad aérea, tanto en el territorio nacional como en el espacio aéreo de los aliados, particularmente en el flanco este [de la OTAN]”.

Sin duda, es otra provocación ya que los nuevos aparatos Rafale armados con los misiles nucleares ASN4G podrían ser desplegados a lo largo de las fronteras rusas, como ha solicitado Polonia, que es el país candidato con más posibilidades.

Mientras Francia sólo tiene planes, Moscú tiene al menos una docena de armas hipersónicas ya en servicio, incluyendo los misiles 9-S-7760 Kinjal lanzados desde el aire, los multipropósito y multiplataforma 3M22 Zircon, así como el Oreshnik terrestre. Hay varios más en desarrollo para los cazas multipropósito Su-57 de última generación, ya probados en combate.

Incluso los misiles hipersónicos de primera generación del ejército ruso, como el 9M723 Iskander, superan la potencia del ASN4G francés, si es que alguna vez los llegan a fabricar. Sin embargo, Macron no tuvo empacho al declarar en la base aérea que “el ejército francés es sin duda el más eficiente del continente”.

Ahora mismo, Francia quiere defender a Europa, pero a duras penas puede defenderse a sí misma. Para conseguirlo tiene que invertir un dinero que no tiene y quiere sea Alemania quien cargue con los gastos porque Macron lo vende como si fuera “defensa europea”.

Rusia escolta sus mercantes con buques de guerra en el Canal de la Mancha

El viernes el diario británico The Times publicó un reportaje pintoresco sobre lo que calificó como una “operación especial rusa” destinada a eludir las sanciones occidentales.

Un periodista se trasladó personalmente al Canal de la Mancha en un barco pesquero y observó a un mercante ruso sancionado, el Maya-1, que estaba cruzando las aguas territoriales británicas y francesas bajo la escolta de dos buques de guerra rusos: el buque antisubmarino Severomorsk y el buque de desembarco Alexander Shabalin.

El carguero transporta componentes destinados a la construcción de la terminal de gas licuado también sancionada, que fueron cargados en China.

A partir de ahí el reportero se llena de especulaciones, e incluye una foto “aterradora” en la que los miembros de la tripulación del Maya-1 observan el Canal de la Mancha con prismáticos. La imagen aparece marcada con un círculo, para que los lectores no tuvieran ninguna duda sobre las “pérfidas intenciones” de los rusos. ¡Intolerable! ¡Están vigilando!

La explicación es mucho más sencilla: como consecuencia de los actos de piratería de buques de la OTAN (y especialmente británicos) en el Mar Mediterráneo y el Báltico, últimamente los rusos escoltan sus barcos mercantes para evitar ataques, capturas y retenciones ilegales en alta mar. A partir de ahora, antes de impedir el paso de los buques mercantes rusos, se lo tendrán que pensar dos veces.

El buque ruso Maya-1 ha sido sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea por su supuesta participación en el traslado de armas desde Corea del norte hacia Rusia. El carguero, que pertenece a la empresa MG Flot, también sancionada, realizó al menos nueve viajes a Corea del norte en los 5 meses previos a febrero del año pasado.

Actualmente se encuentra anclado frente a la entrada sur del Canal de Suez, preparándose para entrar al Mediterráneo. Sería la primera vez que un buque implicado en el tráfico de armas norcoreanas entraría en aguas europeas.

Las armas no bastan: Europa también busca reclutas desesperadamente

En Europa hablan mucho de armas, pero muy poco de quienes van a empuñarlas. Los europeos no quieren ir a la guerra; ni siquiera quieren ir a un cuartel. Tampoco quieren el servicio militar obligatorio, ni participar en las fuerzas de reserva. No hay ardor guerrero. Cuando alguien dice que quiere una guerra es para que vayan otros a las trincheras.

Con un ejército de más de 130.000 efectivos, en 2001 España suspendió el servicio militar obligatorio, aunque es posible movilizar y militarizar a la población por decreto del gobierno (*).

El servicio militar obligatorio en el ejército solo existe en algunos países de la Unión Europea: Austria, Grecia, Dinamarca, Chipre, Finlandia y Estonia. También están Noruega y Turquía, que no forman parte de la Unión Europea pero son miembros de la OTAN, así como Suiza, que no pertenece a ninguna unión.

En los países bálticos, en 2015 Lituania restableció un servicio militar obligatorio de 9 meses para hombres de 19 a 26 años. Letonia hizo lo mismo el año pasado, con un servicio de 12 meses para hombres de 18 a 27 años.

En la primavera del año pasado el entonces primer ministro Rishi Sunak pidió el regreso del servicio militar, que fue abolido en 1960, en Reino Unido, pero perdió su puesto durante el verano.

En Italia el servicio militar obligatorio se suprimió en 2005. Su ejército cuenta con 165.500 soldados. El año pasado se estudió la posibilidad de reintroducirlo, pero debido a los costes que supondría, se llegó a la conclusión de que sería demasiado costoso.

En los últimos años, el ejército de Polonia ha experimentado un crecimiento significativo. Ahora tiene unos 220.000 efectivos y, además de los reservistas tradicionales (20.000 efectivos), hay unas Fuerzas de Defensa Territorial (36.000 efectivos), una rama paramilitar creada en 2016 que funciona como una fuerza de reserva voluntaria.

Aunque el servicio militar obligatorio aún no figura en el orden del día, eso no impide que una revista, como Rzeczpospolita, titule un reportaje: “¿Cuántas personas se movilizarían en Polonia si estallara la guerra?”

En Alemania también hay una falta de candidatos para la Bundeswehr que cuenta con 181.600 soldados. El servicio militar obligatorio en Alemania fue abolido en 2011 y ahora hay discusiones políticas en el país sobre si es posible reanudarlo y en qué forma – más o menos voluntaria o siempre universal.

Parece posible reactivar las oficinas de reclutamiento militar y las comisiones médicas militares, así como proporcionar un número suficiente de instructores y cuarteles que, sin embargo, deben modernizarse. Alemania asume que los reclutas participarán en caso de ataque a un Estado miembro de la OTAN o a Alemania. Si el recluta rechaza el servicio militar, podrá realizar el servicio civil.

Macron ha excluido definitivamente el regreso del servicio militar obligatorio. Según él, en Francia “ya no hay base ni oportunidad logística” para tratar con los reclutas.

Mientras miles de soldados faltan a los llamamientos, el ejército francés tiene que recurrir a las redes sociales para reclutar. En 2023 faltaron más de 2.000 soldados. Cada año el ejército de Tierra, integrado por 120.000 efectivos, debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados. Francia quiere reclutar a 4.200 jóvenes al año, pero los que desean comprometerse no tienen capacidades físicas suficientes. El ejército francés planea crear 6.000 puestos para 2030.

En 2023 más de 2.000 soldados se unieron al ejército francés pero, según el plan, cada año deberían ser reclutados entre 15.000 y 16.000. El gobierno de París quiere aprovechar la “amenaza rusa” para aumentar el número de candidatos a filas. El objetivo es llegar a 44.000 reservistas el próximo año. La reserva militar operativa cuenta hoy con cerca de 45.000 voluntarios.

Es una tarea imposible. Los franceses no superan las pruebas físicas de ingreso. No tienen las aptitudes necesarias, ni las van a tener en el futuro. El ejército de tierra debe reclutar entre 15.000 y 16.000 soldados cada año. Hasta 2022 nunca habían encontrado dificultades. A mediados del año pasado se produjo la primera alerta: se presentaron menos jóvenes y los candidatos no tenían el físico suficiente para soportar el entrenamiento militar.

(*) https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2551817.pdf

El mejor ejército no es el más grande ni el que tiene más armas

La industria europea es bipolar; en apenas un instante pasa de la depresión a la euforia. La empresa francesa Forges de Tarbes estaba al borde de la liquidación en 2021 cuando fue comprada por la holandesa Europlasma, como explicamos hace unos días. Ahora se encuentra abrumada por los pedidos militares. Su principal problema ha pasado a ser el aumento de la producción.

Es el único centro de producción francés que fábrica los cuerpos de proyectiles de 155 milímetros destinados a Ucrania y al rearme de los ejércitos europeas. La empresa fabrica los cuerpos huecos de los obuses, que luego envía a otra empresa, KNDS, que les coloca la carga explosiva.

En Tarbes, en el sitio de la empresa francesa Europlasma, que emplea a 80 trabajadores, el objetivo es duplicar el volumen de producción. Es el único centro de producción en Francia de estos cuerpos huecos, que luego son enviados a la empresa KNDS (antigua Nexter), que les dota de su carga explosiva.

“Pasamos de una producción casi paralizada en 2022 a cerca de 60.000 cuerpos de proyectiles en 2024. En este momento, nuestro ritmo semanal es de 2.000 proyectiles por semana y para finales de año tenemos la pretensión de producir 15.000 al mes”, dice Jerome Garnache-Creuillot, el director de Europlasma, que aparece en la imagen de portada.

Los rusos, por su parte, producen cien veces más: 50.000 proyectiles cada día, recuerda el director. En Tarbes, Europlasma fabrica proyectiles de 155 milímetros estándar OTAN y 152 milímetros estándar del Pacto de Varsovia para los países del este de Europa.

Los proyectiles para Ucrania representan una parte importante de la producción de la empresa, pero la actividad no depende solo de la guerra. Uno de los últimos contratos firmados por Europlasma fue con la República Checa, para fabricar 50.000 cuerpos de proyectiles, 31.000 de los cuales deben entregarse este año.

La capacidad de producción de Forges de Tarbes podría elevarse hasta un máximo de 20.000 proyectiles por día, estima la dirección de la empresa. Los proyectiles los utilizan los cañones franceses Caesar que sólo han disparado sus proyectiles contra Rusia.

“La idea es producir en Forges de Tarbes y mañana ser capaces de fabricar proyectiles de gran calibre en Valdunes”, en el departamento del norte, donde el año pasado Europlasma compró al último fabricante francés de ruedas para trenes, que estaba en quiebra.

Como explicamos en la entrada anterior, Europlasma también quiere apoderarse de Fundiciones de Bretaña, subcontratista del holding automovilístico Renault ubicado en Caudan, donde planea producir más de 20.000 proyectiles medianos (120 milímetros) cada día.

“Creemos que esto puede ampliar la gama de productos y capitalizar sobre el modelo industrial del automóvil”, explica el director. “Con el mundo del automóvil, tenemos acceso a líneas automatizadas de producción; cambiamos la escala. Desde un punto estratégico, hay un verdadero desafío”.

Forges de Tarbes tiene dificultades para aumentar su capacidad de producción. “Nos cuesta encontrar mano de obra calificada o muy calificada; nos faltan caldereros, forjadores y soldadores”, lamenta el director. No son capaces de abastecer la enorme demanda de municiones. Desde el inicio de la guerra, Francia ha entregado 30.000 proyectiles a Ucrania y el objetivo para este año es entregar 80.000 unidades, indicaba Sebastien Lecornu, el ministro francés de las Fuerzas Armadas en enero.

Se ha desatado una fiebre para aumentar la capacidad de producción de armas. Europa produce ahora cerca de dos millones de proyectiles al año, frente a los 300.000 a 400.000 de antes de la Guerra de Ucrania. “Necesitamos un aumento muy rápido en la fuerza defensiva europea. ¡Y lo necesitamos ahora!”, gritó el martes la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, creyendo que el mejor ejército es el más grande o el que tiene más armas.

—https://www.tradingsat.com/europlasma-FR0013514114/actualites/europlasma-apres-les-forges-de-tarbes-et-les-forges-de-gerzat-europlasma-reprend-satma-ppc-1012239.html

Estados Unidos codicia las fuentes de agua canadiense

El viernes Trump advirtió sobre las consecuencias de la sequía en el suroeste de Estados Unidos y sugirió medidas para asegurar el acceso al agua canadiense, que siempre ha sido un punto de interés estratégico para Estados Unidos, lo que ha alimentado una polémica sobre las intenciones económicas y políticas que subyacen a los intentos de anexión del país vecino.

Canadá posee cerca del 20 por cien de las reservas de agua dulce del mundo, incluyendo los Grandes Lagos (compartidos con Estados Unidos) y vastos recursos en ríos y lagos del norte. Eso lo convierte en un vecino crítico, porque estados como California, Arizona y Nevada suelen enfrentarse a crisis hídricas severas.

El año pasado el caudal del río Colorado, vital para el suroeste de Estados Unidos, alcanzó mínimos históricos, y el lago Mead estuvo al 27 por cien de su capacidad. Eso ha llevado a sugerir que el agua podría ser un factor subyacente en las declaraciones de Trump sobre Canadá, aunque él ha enfatizado más los minerales críticos y el comercio.

En febrero Justin Trudeau, que entonces era Primer Ministro de Canadá, afirmó en Toronto que Trump veía los recursos de Canadá —incluyendo agua, minerales y petróleo— como una motivación para la anexión: “Son muy conscientes de lo que tenemos y quieren beneficiarse de ello”, dijo.

Históricamente Estados Unidos ha dependido del agua de Canadá, firmando tratados como el del Río Columbia (1964) y el de los Grandes Lagos (1909, actualizado por el Acuerdo de Calidad del Agua de 1972).

La interpretación y aplicación de esos tratados han dado lugar a tensiones. En 2023 figuras como el gobernador de Nuevo México propusieron importar agua de Canadá a través de oleoductos, un proyecto rechazado por Ottawa como inviable.

Las amenazas de Trump de imponer aranceles del 25 por cien a Canadá, anunciadas en noviembre del año pasado y pausadas en febrero de este año tras las concesiones de Ottawa, y su palabrería sobre la anexión, han avivado el temor de que el agua es un objetivo económico, no necesariamente mediante un apoderamiento físico y directo, sino forzando acuerdos comerciales favorables a Estados Unidos.

Ontario impone un recargo a la exportación de energía a Estados Unidos

Desde el 10 de marzo Ontario aplica un recargo del 25 por cien a la electricidad exportada hacia Estados Unidos. En respuesta a las nuevas barreras arancelarias impuestas por Washington, la provincia canadiense opta por golpear el corazón de la dependencia energética de varios estados al sur de la frontera: Michigan, Minnesota y el estado de Nueva York, que dependen en gran medida de las importaciones de energía procedentes de Canadá.

La implementación del recargo estuvo acompañada de un discurso contundente por parte del gobierno de Doug Ford, el presidente provincial. La electricidad exportada a Estados Unidos, ahora más costosa, podría reportar varios cientos de miles de dólares diarios a las finanzas de la provincia canadiense.

El impacto del nuevo impuesto no se limita a los tres estados directamente afectados. La interconexión de las redes eléctricas norteamericanas supone que cualquier aumento de precios aplicado a un proveedor tiene repercusiones en todo el mercado. La electricidad comprada por Michigan, por ejemplo, puede ser redistribuida a otros estados, haciendo que este recargo sea perceptible a escala federal.

Canadá es uno de los principales proveedores de electricidad a Estados Unidos, con contratos de exportación de larga data. Ontario, en particular, juega un papel clave gracias a su red de producción y transmisión, bien integrada en el mercado estadounidense.

El pulso va acompañado de otras medidas similares. El gobierno de Ford ha llegado a restringir el acceso de empresas americanas a los mercados públicos de la provincia.

Otras provincias canadienses siguen de cerca la evolución del desafío y podrían verse tentadas a adoptar medidas similares. Quebec, por ejemplo, también es un exportador importante de electricidad a Estados Unidos, pero el gobierno de François Legault ha preferido por ahora actuar con cautela. Alberta, por su parte, posee una palanca económica poderosa con su petróleo, un recurso esencial para el mercado estadounidense. Si esta provincia decidiera imponer a su vez un impuesto sobre sus exportaciones de energía, las consecuencias serían mucho más graves para Estados Unidos.

Canadá se replantea la compra de cazas F-35

Mientras Trump vierte continuas amenazas contra Canadá, el nuevo primer ministro Mark Carney, que asumió el cargo el viernes, se replantea la compra de los cazas F-35, a pesar de que ya tiene un contrato firmado y ha pagado un adelanto.

Carney está considerando otras opciones, dijo ayer el Ministero de Defensa canadiense.

El gobierno de Ottawa firmó un contrato con el monopolio bélico estadounidense Lockheed Martin en 2023 para la compra de 88 cazas y ya han pagado los primeros 16 aparatos, que se espera sean entregados a principios del próximo año.

Por su parte, Portugal también estudia otras opciones, aparte del F-35, para sustituir a los F-16 estadounidenses, que actualmente equipan a su Fuerza Aérea y están llegando al final de su vida útil.

El ministro portugués de Defensa, Nuno Melo, dijo el jueves que “la reciente posición de Estados Unidos, en el contexto de la OTAN y a nivel geoestratégico internacional” debería hacerles pensar en “mejores opciones” que las estadounidenses, como los cazas Rafale franceses.

Rusia desarrolla una nueva versión de los lanzacohetes termobáricos

El complejo militar industrial de Rusia ha desarrollado una nueva versión mejorada del TOS-2, un lanzacohetes con ojivas termobáricas múltiples TOS-3, llamado “Dragón”, cuyos efectos son similares a los de un lanzallamas.

Utiliza la misma munición que el TOS-1, es decir, cohetes de 220 milímetros con una ojiva de 45 kilos y un alcance de entre 400 metros y 6 kilómetros.

El coronel Markus Reisner, del Ministerio de Defensa austriaco, asegura que el TOS-3 puede disparar misiles a una distancia de hasta 15 kilómetros. Por lo tanto, no puede ser derribado por drones ucranianos con visión en primera persona (FPV).

El arma tiene una capacidad destructiva extrema. Una sola salva de un TOS-1A puede arrasar una superficie de hasta 40.000 metros cuadrados, aproximadamente 200 por 200 metros.

Está diseñada para incinerar a las tropas e incendiar instalaciones de todo tipo. Puede convertir varias manzanas de una ciudad en ruinas humeantes. Pero son particularmente letales contra las tropas que se refugian en fortines, trincheras, cuevas o edificios, ya que la onda expansiva y el vacío generado penetran en estructuras donde las armas convencionales serían menos efectivas. En valles o áreas cercadas, las ondas reflejadas amplifican el daño.

No es posible esconderse. La explosión termobárica crea una bola de fuego y una onda de choque que vaporiza cuerpos humanos, aplasta órganos internos y consume el oxígeno circundante, matando por asfixia a quienes no mueren directamente por el impacto. Generan una combinación de calor intenso y una onda de presión devastadora al detonar una mezcla de combustible y aire, lo que las distingue de los explosivos convencionales.

Se utilizan en combates a corta distancia o en entornos urbanos. En Siria su eficacia contra fortificaciones yihadistas fue notable y en Ucrania el TOS-1A ha vaporizado las posiciones ucranianas, causando bajas masivas.

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