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Categoría: Estrategia (página 137 de 156)

Drones de combate turcos han atacado a la población libia sin seguir instrucciones de seres humanos

La guerra de las máquinas contra los seres humanos ya no es ninguna película, según afirma la ONU en un informe de 500 páginas sobre la situación en Libia que publicó en marzo.

Los drones de combate Kargu-2, fabricados por la empresa turca STM, persiguieron a la población sin seguir instrucciones procedentes de seres humanos.

“Los convoyes logísticos en retirada y las unidades de las fuerzas afiliadas a Haftar fueron perseguidos y tiroteados a distancia por drones de combate o sistemas de armas letales autónomas”, dice el informe.

Los sistemas automáticos de armas “habían sido programados para atacar objetivos, sin necesidad de una conexión de datos entre el operador y la munición y, por lo tanto, estaban realmente en modo de búsqueda automática», añade la ONU.

El documento no dice si hubo víctimas o heridos como resultado de los ataques, pero los expertos de la ONU dicen que “el acoso constante de drones de combate, combinados con sistemas de armas letales autónomas” ha ocasionado la “derrota de las fuerzas afiliadas a Haftar en el oeste de Libia”.

“Kargu puede utilizarse eficazmente contra objetivos tanto estáticos como móviles gracias a su capacidad de procesamiento de imágenes en tiempo real y a sus algoritmos de aprendizaje automático integrados en la plataforma”, asegura la empresa fabricante de drones.

Las armas de guerra autónomas llevan años preocupando a la ONU. En 2017 se inició un debate sobre su prohibición y en 2013 Human Rights Watch lanzó una campaña “Stop Killer Robots” para expresar su preocupación por estos avances tecnológicos del material bélico.

En 2018 el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó estas armas como “políticamente inaceptables y moralmente repugnantes” y pidió a los Estados miembros que las prohibieran.

En agosto del año pasado Human Rights Watch publicó un informe en el que afirmaba que la mayoría de los países del mundo reconoce la necesidad de que sean los seres humanos quienes manejen este tipo de armas.

Sin embargo, Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur, Israel y Australia se oponen a su prohibición internacional. En cuanto a China, desea prohibir su uso, pero no su desarrollo y producción. Todos estos países siguen desarrollando o invirtiendo masivamente en en sistemas de inteligencia artificial y armas autónomas.

Dinamarca ayudó a Estados Unidos a espiar a dirigentes europeos de varios países

Dinamarca ayudó a Estados Unidos a espiar a varios altos dirigentes europeos, entre 2012 y 2014. Esta vigilancia preocuparía a los dirigentes de Alemania, Suecia, Noruega, Holanda y Francia, incluida la canciller alemana Angela Merkel.

La noticia fue revelada el domingo por la cadena de radio-televisión pública danesa Danmarks Radio (1). El gobierno danés estaba al corriente de estas actividades de sus servicios secretos al menos desde 2015, sin informar a sus aliados europeos. En esa fecha, el organismo encargado de controlar a la inteligencia danesa, alertado por un informante, abrió una investigación que finalizó en agosto pasado con la destitución de toda la cúpula del servicio secreto.

En 2015 la revista alemana Der Spiegel reveló que los servicios alemanes habían intervenido el teléfono de Laurent Fabius cuando era ministro francés de Asuntos Exteriores. Ambos gobiernos trataron de tapar el asunto, ya que estropeaba la imagen idílica de las relaciones franco-alemanas.

Todos espían a todos, pero lo más rocambolesco es que Dinamarca se espiaba a sí misma, según Deutsche Welle. El espionaje danés no estaba al servicio de su país sino de Estados Unidos y ayudó a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos) a espiar a los ministros daneses de Asuntos Exteriores y de Finanzas, así como a un fabricante de armas danés (2).

La filtración ha provocado una protesta entre los países europeos vigilados. El gobierno alemán indicó que estaba “en contacto con todos los interlocutores nacionales e internacionales para obtener aclaraciones”, según un comunicado. Suecia y Noruega también han pedido explicaciones y Macron calificó el espionaje como “inaceptable entre aliados, y menos aún entre aliados y socios europeos”.

La información, en sí misma, no es nueva, y se hace eco de las revelaciones de 2013 de Snowden de que la NSA había intervenido el teléfono móvil de la canciller alemana Angela Merkel.

Entonces Merkel expresó su malestar a Barack Obama y tachó de “inaceptable” el espionaje “entre amigos”. Por lo tanto, como dice Snowden en su cuenta de Twitter, Biden está preparado para responder cuando visite Europa, ya que estuvo involucrado en el escándalo la primera vez, ya que era el Vicepresidente en tiempos de Obama (3).

La NSA espía a los dirigentes europeos desde los años noventa y, entre ellos, al Banco Central, lo que indica la amplitud y la persistencia de la vigilancia estadounidense, incluso sobre sus aliados europeos.

(1) https://www.dr.dk/engagement/taet-paa/stil-spoergsmaal-om-den-danske-spionskandale-hvilke-konsekvenser-faar-den-for-vores-samarbejde-i-europa
(2) https://www.dw.com/en/danish-secret-service-helped-us-spy-on-germanys-angela-merkel-report/a-57721901
(3) https://t.co/TJL7gr6dy8

El Pentágono ha creado la mayor fuerza militar encubierta que ha conocido el mundo

En la última década el Pentágono ha creado la mayor fuerza militar encubierta que ha conocido el mundo. Unas 60.000 personas forman ahora parte de ese ejército secreto, muchas de las cuales trabajan con identidades enmascaradas y con un perfil bajo, todo ello como parte de un programa masivo llamado “borrado de rastros”.

Esa fuerza es diez veces superior a los elementos clandestinos de la CIA, lleva a cabo misiones dentro y fuera del país, tanto con uniforme militar como bajo cobertura civil, en la vida real y en línea, a veces ocultándose en empresas y consultorías privadas, algunas de las cuales ya son conocidas.

Este cambio sin precedentes ha colocado a un número cada vez mayor de soldados, civiles y contratistas bajo identidades falsas, en parte como resultado natural del crecimiento de las fuerzas especiales encubiertas, pero también como respuesta intencionada a los retos de viajar y operar en un mundo cada vez más transparente.

El traslado de guerra a internet ha generado miles de espías que realizan su trabajo diario con nombres falsos, el mismo tipo de operaciones nefastas que Estados Unidos denuncia cuando los espías rusos y chinos hacen lo mismo.

El informe de la revista Newsweek sobre este mundo secreto es el resultado de una investigación de dos años que incluyó la revisión de más de 600 currículos y 1.000 anuncios de empleo, decenas de solicitudes de la Ley de Libertad de Información y docenas de entrevistas con participantes y responsables de la defensa (*).

Lo que surge es una ventana a un sector poco conocido del ejército estadounidense, pero también a una práctica no regulada. Nadie conoce la dimensión total del programa, y la explosión del “borrado de rastros” nunca ha sido examinada por su impacto en la política y la cultura militar.

El Parlamento nunca ha celebrado una audiencia sobre el tema, y los militares que dirigen esta gigantesca fuerza clandestina desafían la ley, las Convenciones de Ginebra y el código de conducta militar.

(*) https://www.newsweek.com/exclusive-inside-militarys-secret-undercover-army-1591881

El pasaporte sanitario de la Unión Europea es una medida de bloqueo contra Rusia y China

Desde el comienzo de la pandemia venimos insistiendo en el vínculo entre las medidas aprobadas con pretextos sanitarios, especialmente el cierre de fronteras, con la política de las grandes potencias hacia China y otros países.

El pasaporte sanitario forma parte de esa misma política de bloqueo y sanciones. Las personas que han sido vacunadas con Sinopharm, Sputnik y otras fabricadas por China y Rusia, no podrán viajar a Europa, si los planes de Bruselas salen adelante.

A pesar de que la OMS ha aprobado la vacuna china, la Unión Europea sólo permitirá la entrada a los viajeros que hayan recibido vacunas autorizadas, entre las cuales no están las chinas ni las rusas hasta la fecha.

Es el típico chantaje imperialista que está dando lugar a una negociación entre bastidores, que sólo puede concluir con la retirada de la propuesta de pasaporte sanitario de Bruselas y la aprobación de ambas vacunas.

Hasta el más inepto entiende que el pasaporte sanitario de los 27 no tiene nada que ver con la sanidad. La vacuna Sputnik ha sido avalada por las publicaciones científicas y autorizada por más de 60 países, pero no por Bruselas.

No obstante, la Unión Europea tiene una válvula de escape: sus provocaciones no son vinculantes para los Estados miembros, que seguirán siendo soberanos en la aceptación de las llegadas a sus territorios.

Hay otra escapatoria que demuestra aún más claramente la provocación: Bruselas también elabora otra lista de países cuyos viajeros se consideran seguros aunque los viajeros no se hayan vacunado, en la que actualmente hay siete países: Australia, Israel, Nueva Zelanda, Ruanda, Singapur, Corea del Sur y Tailandia.

Por su parte, China negocia un acuerdo de reciprocidad para que su población pueda viajar a los países europeos.

Este tipo de listas son tan arbitrarias como todas las demás: de quita y pon, negociables. Depende de una “tasa de incidencia” que a veces es de 25 y a veces de 75. También depende de “mecanismos de emergencia” que permiten suspender las llegadas procedentes de un país en caso de “deterioro de la situación sanitaria”.

En fin, otra tomadura de pelo que nada tiene que ver con la salud pública.

Estados Unidos concede un plazo a Guaidó para destituir a Maduro que acaba el 1 de diciembre

El gobierno golpista de Guaidó tiene fecha de caducidad: será reconocido por Estados Unidos sólo hasta el 1 de diciembre, según el últimátum que le ha concedido Biden. Esto explica la decisión desesperada de proponer una negociación con Maduro en busca de “elecciones libres”, haciendo a un lado su demagógico “cese de la usurpación”. Ante el fracaso de este mantra, intentar sacarlo del poder por la vía electoral, que es la última carta que puede jugar Guaidó.

La decisión la notificó el embajador para Venezuela, James Story, al G-4 (coalición de los principales cuatro partidos golpistas de Venezuela) en una reunión que se llevó a cabo el martes en Bogotá, la capital colombiana.

“Tenemos información fidedigna y cierta de que hasta el 1 de diciembre le da plazo Estados Unidos a la interinidad. Es una decisión del Departamento de Estado y Story la hizo oficial en una reunión con el G-4 en Bogotá”, ha asegurado Oswaldo Muñoz en una entrevista concedida a PanAm Post (*).

El cambio en la política de la Casa Blanca hacia Venezuela es evidente. Muñoz asegura que Estados Unidos exigió a Guaidó “resolver” antes del 1 de diciembre. Esto no solo se traduce en una retirada del reconocimiento al dirigente golpista como presidente interino, sino también el acceso a los fondos y la ayuda de Washington.

El último desembolso aprobado por Estados Unidos asciende a 152 millones de dólares del total de 342 millones en activos congelados en la Unión Americana. El monto total retirado por Guaidó hasta la fecha es de 245 millones de dólares, dejando disponibles 97 millones, menos de un tercio de la cifra inicial.

Guaidó decidió negociar con Maduro porque está “con el agua al cuello” y necesita buscar oxígeno. Todo parece indicar que Maduro está dispuesto a dárselo, pero únicamente porque esto representa también mayor oxígeno para su régimen.

“Si no hay una salida viable, [Guaidó] no puede ser eterno. Si logra un acuerdo sería ideal, pero es difícil pensar en una negociación justa cuando la otra parte ya tiene previamente sobre la mesa un nuevo CNE [Consejo Nacional Electoral] y una fecha para las elecciones” regionales.

Estados Unidos podría reestablecer las relaciones diplomáticas con Maduro una vez que deje de reconocer oficialmente a Guaidó. La política de Trump hacia Venezuela fue una estafa porque vendió la esperanza de una salida por la fuerza que nunca ocurrió.

En este momento Maduro tiene el escenario a su favor porque las fórmulas aplicadas previamente “no funcionaron”, razón por la cual la Biden está apostando por una política más abierta al diálogo, en la que también busca favorecer sus intereses económicos en Venezuela.

La “cubanización” de la oposición venezolana es algo que Muñoz considera otro grave error, pues recuerda que más de 50 años de sanciones a La Habana no han dado resultados para lograr someter a la Isla.

El golpista Guaidó no supo aprovechar lo que tuvo en las manos y perdió tiempo y efectividad. Llegó a contar con el reconocimiento de más de 60 países y se apresuró al ofrecer la esperanza de un golpe que no ha dejado más que frustración. El cese de la “usurpación” de Maduro fue una falacia desde el comienzo.

(*) https://panampost.com/jose-gregorio-martinez/2021/05/18/eeuu-plazo-guaido-sacar-maduro/

Las razones del Golpe de Estado militar en Myanmar

Desde el Golpe de Estado de febrero, un país desconocido como Myanmar está en un primer plano, especialmente por la sanguinaria represión desatada por la Junta Militar (Tatmadaw) que se ha apoderado de las riendas del país. Del resto se habla más bien poco.

Myanmar también interesa mucho al imperialismo. La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 celebrada en Londres a principios de mayo puso al país en el orden del día. Ninguna de las partes dio detalles, pero las filtraciones indican que discutieron sobre Myanmar al mismo tiempo que sobre China.

El Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, se ha reunido con su homólogo indio, S. Jaishankar, tres veces desde que los militares tomaron el poder. El imperialismo se apresta a “restablecer los derechos humanos” en Myanmar y para ello cuenta con India en el marco del proyecto Quad, dirigido contra China.

Lo que no han hecho y no harán nunca será aprobar sanciones contra el ejército, ni imponer un embargo de armas que le arroje -aun más- a los brazos de Rusia y China.

Myanmar es un país estratégico, ubicado entre Tailandia, Laos, Bangladesh e India, con una ventana al Océano Índico, una ruta de acceso al Mar Rojo y al Canal de Suez. Pero, sobre todo, Myanmar tiene 2.200 kilómetros de frontera con China.

Cuenta con grandes reservas de gas, principalmente en el estado de Arakan, una región controlada por su propio ejército que hoy es conocida por albergar a la población rohingya, de religión islámica y privada de la nacionalidad birmana.

Desde su fundación tras la Segunda Guerra Mundial, Myanmar ha sido gobernado, de forma más o menos brutal, por militares, aunque tiene poco parecido con los gobiernos golpistas latinoamericanos clásicos. El ejército birmano se forjó en la lucha contra el colonialismo británico. Se le podría calificar de nacionalista o tercermundista, aunque lo más importante es que es dueño de industrias clave del país y está interesado en fomentar la inversión extranjera, cuyo principal origen es China.

Como tantos otros Estados surgidos de la descolonización, es un Estado artificial, un mosaico de diferentes pueblos muy mal avenidos. Cada una de las regiones son militarmente autónomas.

Tanto los chinos como las diferentes religiones forman parte de ese mosaico. Como ya se ha explicado aquí en otra entrada, Myanmar se puede considerar como un Estado confesional budista, implacable con otras religiones, como el islam.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Nacional Birmano dirigido por el general Aung San luchó junto a Japón para expulsar al ejército colonial británico. Por su parte, Gran Bretaña, que en aquella época también controlaba la India, utilizó a las minorías étnicas kachin y karen para librar una guerra de guerrillas contra Japón y sus aliados birmanos.

Una revolución de colores y luego otra más

En 2010 el imperialismo logró que los militares pasaran a un aparente segundo plano y empezó a creer que se le abría un mercado muy próspero. El plan de Estados Unidos siempre consistió en hacerse con el control de Myanmar, apartar a los militares e instalar un gobierno civil que se plegara a sus exigencias. Washington vio la oportunidad que andaba buscando. Puso en marcha a las 77 ONG que financia a través de la Fundación Nacional para la Democracia. Comenzaron las manifestaciones y los ataques a empresas e instalaciones chinas.

Lo que resulta significativo es la rapidez con la que comenzaron las revueltas. Las revoluciones de color suelen tardar años en crear colectivos y preparar a sus figurines. Necesitan apoyo financiero y de comunicaciones, así como orientación política de los asesores de las embajadas imperialistas. En Myanmar sólo tardaron diez días en salir a la calle.

En 2016 la candidata preferida de Estados Unidos, Suu Kyi, la hija del antiguo dirigente militar y padre de la nación, Aung San, se instaló al frente de un nuevo gobierno. Pero no cambió nada porque Aung San Suu Kyi también era amiga de China y, además, resultó ser otra nacionalista, tan implacable con las minorías étnicas del país como los militares. Ganó las elecciones de 2020 porque excluyó del voto a muchas regiones.

Aung San Suu Kyi representa a una oligarquía que quiere apoderarse de una parte de las industrias controladas por los militares, un plan en el que está muy interesado el imperialismo. Tras el Golpe Militar de 1962, el ejército había emprendido lo que calificó como la “vía budista al socialismo” que nunca fue otra cosa que capitalismo de Estado y un extenso sector público de la economía, que los militares gestionaban y que hacía negocios con las empresas privadas de los militares y de sus familiares.

Pero en Myanmar son tan importantes como los negocios legales como los ilegales. El contrabando, el tráfico de drogas, los casinos ilegales y la corrupción también están controlados por los militares.

Las industria pesada y las empresas más lucrativas están bajo el control de dos monopolios públicos controlados por los militares: la Myanmar Economic Corporation (MEC) y la Myanmar Economic Holdings Limited (MEHL). En 2016 había 50 empresas y 500 fábricas públicas propiedad de los ministerios y organismos del Estado. Muchas de ellas estaban obsoletas y requerían inversiones que sólo podían proceder del extranjero.

Las empresas públicas desempeñan un papel decisivo en la economía. Emplean a unos 150.000 trabajadores y generan la mitad de los ingresos fiscales. Están presentes en casi todos los sectores, desde el transporte al textil, desde la banca a los recursos naturales. Sus administradores pueden adjudicar contratos a socios del sector privado, que muy a menudo son empresas propiedad de altos oficiales del ejército.

Al año de llegar al gobierno, Aung San Suu Kyi y los suyos no sólo pretendieron privatizar ese extenso sector público, sino apoderarse de él a precios de ganga. Nombró vicepresidente a Myent Swe, un antiguo militar de alto rango, que también era presidente del comité que supervisaba las privatizaciones.

Fue su perdición. El reparto no satisfizo a todos y los militares dieron un Golpe de Estado para conservar su tajada.

Más información:
— El golpe en Myanmar es un golpe a la política exterior de Estados Unidos y a su principal agente birmana, Suu Kyi
— El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático
— Los medios acaban con el mito que ellos mismos crearon por encargo del imperialismo: Aung san Suu Kyi
— Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la represión
— Cuando el terror viste ropajes budistas

Todos los ataques informáticos se imputan a Rusia

En enero la policía desmanteló en varios países una red de piratas informáticos llamada Emotet, que en ese momento era la plataforma básica de alrededor del 25 por ciento de los delitos informáticos.

Wikipedia y otros medios de comunicación afirmaron falsamente que Emotet estaba formado por piratas rusos. Sin embargo, el centro operativo de Emotet fue descubierto en Ucrania. En una redada la policía ucraniana encontró decenas de ordenadores, un centenar de discos duros, unos 50 kilos de lingotes de oro y grandes cantidades de dinero en diferentes divisas.

Los verdaderos autores eran, pues, ucranianos.

Hoy Estados Unidos sigue acusando a Rusia de participar en un ataque informático bajo rescate que ha cerrado Colonial Pipeline, el mayor oleoducto del este de Estados Unidos.

El FBI ha identificado al grupo pirata como DarkSide, que surgió el año pasado para bloquear los sistemas informáticos de las grandes empresas y obligarlas a pagar un rescate para desbloquearlos.

“Hasta ahora, nuestras agencias de inteligencia no han demostrado que Rusia estuviera involucrada, aunque hay pruebas de que los actores y el ransomware estén en Rusia”, dijo Biden a los periodistas. A pesar de ellos, Rusia “tienen cierta responsabilidad en la dirección del ataque”, añadió Biden.

Pero no hay pruebas de que DarkSide tenga nada que ver con Rusia. Al igual que Emotet, es un grupo con ánimo de lucro que sólo quiere ganar dinero.

Una versión de DarkNet impide que se ejecute en sistemas con una configuración de idioma específica. Incluso está diseñado para realizar comprobaciones de idioma en los objetivos y detenerse si detecta ruso, ucraniano, bielorruso, armenio, georgiano, kazajo, turcomano, rumano, etc.

Es una lista bastante larga de idiomas de Europa del este, y el ruso es sólo una de ellas. No está claro por qué los autores de DarkNet no quieren que su ataque funcione en máquinas con una determinada configuración del idioma. Pero, ¿por qué un actor ruso protegería las máquinas con configuraciones en ucraniano o rumano? Ambos países son hostiles a Rusia. Así que afirmar que esto apunta de alguna manera a los actores rusos es infundado.

Estados Unidos afirma que el reciente ataque de SolarWinds, que permitió la intrusión en varios servicios gubernamentales, también fue obra de Rusia. Pero ese ataque requería complicidad interna y acceso a los ordenadores y procesos de SolarWinds. Entonces Trump lo atribuyó a China. Pero ninguna de esas afirmaciones estaba respaldada por pruebas.

Sin embargo, Estados Unidos sancionó a Rusia por la intrusión de SolarWinds. Esa política sistemática puede tener complicaciones: si Estados Unidos sigue culpando a Rusia sin ninguna prueba, puede que un día a Rusia deje de importarle y empiece a destruir sistemas informáticos de Estados Unidos. El precio a pagar es el mismo, seas inocente o culpable. Por lo tanto, es mejor atacar y beneficiarse de ello.

—https://www.moonofalabama.org/2021/05/more-hacks-more-baseless-accusations-against-russia.html

Más información:
— Las operaciones de bandera falsa contra Rusia involucran ataques informáticos igualmente falsos

Militares rusos capturan a un mercenario francés en la República Centroafricana

La desestabilización que llevan a cabo los colonialistas franceses contra el gobierno de la República Centroafricana va en aumento y, como consecuencia de ello, la presencia de Rusia también es creciente.

La prensa francesa cuenta la segunda parte, pero calla la primera, como si ambas fueran por separado. El gobierno francés admite una presencia militar creciente en el Sahel, pero la República Centroafricana queda fuera del foco de atención.

Pero recientemente se ha producido un acontecimiento desagradable: los mercenarios rusos de la empresa de seguridad Wagner han capturado en Bangui, la capital centroafricana, a un colega francés con un arsenal de armas.

Al detenido lo llevaron delante de las cámaras de la televisión local a la antigua usanza, como trofeo de guerra, mostrando también el arsenal que tenía en su poder.

La versión oficial del gobierno francés es la que cabía sospechar: “No sabemos nada”. En su juventud el tipo pasó por el ejército, pero ya no pertenece a él. También se sabe que ha pasado por Mali, una zona de guerra en la que opera el ejército francés.

Los mercenarios franceses llevan décadas recorriendo África, sobre todo las antiguas colonias. Hacen el trabajo sucio. En la mayoría de los casos, son subcontratistas que actúan por cuenta de los servicios de inteligencia, o bien multinacionales con grandes intereses económicos en la zona.

Decenas de empresas francesas de seguridad privada operan en África. Se venden al mejor postor, que unas veces es el gobierno local y otras los movimientos armados que tratan de derrocarlos.

Francia está de retirada de la República Centroafricana, a la que ha cortado el grifo de las subvenciones. Mientras en 2019 Putin invitó al presidente centroafricano, Faustin Archange Touadera, a participar en la cumbre Rusia-África de Sochi.

El embajador ruso en Bangui reconoce el envío de 535 mercenarios, que califica como instructores que no participan en los combates. Sin embargo, además de la prensa francesa, las ONG aseguran lo contrario y aluden a un número de tropas rusas que van de los 800 a los 2.000.

África está tan de moda en Rusia, que las productoras de cine han roda una película que está teniendo un enorme éxito, “Turista” (*), con un guión a medio camino entre “Rambo” y “Diamantes de sangre”. Los protagonistas son los mercenarios rusos de Wagner luchando en apoyo al gobierno centroafricano contra un movimiento armado, o sea, la pura realidad.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=djii2-nSFy8

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