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La empresa de mercenarios Blackwater intentó apoderarse de la industria militar ucraniana

Erik Prince, el dueño de la empresa de mercenarios Blackwater, quería contratar a veteranos ucranianos para su industria. También quería apoderarse de una gran parte de la tajada del complejo militar-industrial de Ucrania, incluidas las fábricas de motores para aviones de combate y helicópteros.

Su plan, fechado en junio de 2020, lo publicó la revista Time en julio del año pasado (1). Incluye la creación de un “consorcio de defensa aérea verticalmente integrado” que podría aportar a Ucrania 10.000 millones de dólares en ingresos e inversiones.

Antiguo SEAL de la Marina, Prince fue pionero en la industria militar privada, levantando ejércitos en Oriente Medio y África, entrenando comandos en su base de Carolina del Norte y desplegando fuerzas de seguridad por todo el mundo para el Departamento de Estado y la CIA.

La empresa de matones de Prince

Con el gobierno de Trump, la familia de Prince -un poderoso clan de donantes republicanos de Michigan- vio crecer su influencia. La hermana de Prince, Betsy DeVos, fue nombrada secretaria de Educación, mientras que el propio Prince utilizó sus conexiones con la Casa Blanca para hacer grandes negocios en todo el mundo.

En Ucrania persiguió uno de los objetivos más ambiciosos de su carrera. Pero con Trump fuera de la presidencia, el gobierno de Kiev ralentizó el proceso e invitó a una mayor competencia por los activos que codiciaba Prince. “Si hubiera habido cuatro años más de Trump, Erik probablemente habría firmado el acuerdo”, dice Novikov, uno de sus principales negociadores ucranianos.

Los documentos describen una serie de empresas que darían a Prince un papel central en la industria militar de Ucrania y en la Guerra del Donbas, que se ha cobrado más de 14.000 vidas desde que comenzó en 2014.

Una de las propuestas crearía una nueva empresa militar privada que se nutriría de personal de los veteranos de la guerra en el Donbas. Otro acuerdo permitiría construir una nueva fábrica de municiones en Ucrania, mientras que un tercero reuniría a las principales empresas ucranianas de aviación y aeroespaciales en un consorcio que podría competir con empresas como Boeing y Airbus.

Al menos una de las ofertas de Prince a Ucrania parecía estar en línea con los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

En noviembre de 2019 el Wall Street Journal aseguró (2) que Prince estaba compitiendo con una empresa china para comprar una fábrica ucraniana llamada Motor Sich, que produce motores avanzados para aviones. China buscaba estos motores para ampliar su fuerza aérea. Estados Unidos, preocupado por el rápido crecimiento del ejército chino, lleva tiempo instando a Ucrania a no vender. Prince surgió como la alternativa estadounidense, ofreciéndose a salvar la fábrica de las garras de China.

Los peones de Blackwater estaban demasiado cercanos a Rusia

Pero los ucranianos tenían serias dudas sobre la posibilidad de trabajar con Prince. La elección de los aliados de Prince en Kiev -dos hombres vinculados a Rusia- fue especialmente alarmante. Su socio comercial ucraniano es Andriy Artemenko, que fue noticia en 2017 por proponer al gobierno de Trump un “plan de paz” para la guerra en Ucrania que incluía el levantamiento de las sanciones a Rusia por Estados Unidos.

Otro príncipe aliado en Kiev fue Andriy Derkach, un diputado ucraniano al que Estados Unidos acusó de ser un “agente ruso activo”. Tanto Artemenko como Derkach trabajaron en 2020 para impulsar los negocios de Prince en Ucrania.

“Tuvimos que preguntarnos: ¿es este el mejor tipo de asociación que podemos obtener de los estadounidenses? Este grupo de personajes turbios que trabajan para un aliado cercano de Trump”, dice Novikov, el ex asesor presidencial ucraniano. “Era lo peor que Estados Unidos podía ofrecer”. Estas preocupaciones se intensificaron cuando, en un momento crucial de las negociaciones, uno de los socios de Prince presentó una “oferta de participación” por escrito que Novikov consideró un intento de soborno.

Mientras el gobierno ucraniano se resistía a los acuerdos, los aliados de Prince se enfrentaban a problemas mayores en Nueva York, donde Artemenko y Derkach están ahora bajo investigación penal, que se dice que se centra en la trama del “candidato manchú”, del que hemos hablado en otras entradas.

Según Artemenko, los investigadores le han preguntado sobre su relación con Prince. Tanto él como Derkach describieron la investigación como parte de una caza de brujas política contra los aliados de Trump.

La matanza de Blackwater en Bagdad

Entre los socios de Prince en Ucrania estaba Artemenko, un cabildero ucraniano que trabajó con Prince en el sector de la carga aérea durante al menos seis años, transportando desde armas hasta vacunas por todo el mundo. Nacido y criado en Kiev, ahora reside en Washington. En los mensajes de texto se refiere a Prince como “el jefe”.

Su relación comenzó poco después de la salida de Prince del escándalo de Blackwater en 2007. Ese otoño, un grupo de soldados de Prince disparó en una plaza de Bagdad llena de gente, matando a 17 civiles e hiriendo a otros 20. Varios de los pistoleros fueron condenados a décadas en cárceles estadounidenses por su papel en la masacre. Trump indultó a cuatro de ellos en sus últimas semanas de mandato. El testimonio de Prince ante el Congreso sobre el incidente provocó un debate nacional sobre la privatización de la guerra, convirtiéndolo, a sus 38 años, en el rostro desafiante del mercenario moderno.

Como consecuencia de los asesinatos, Blackwater perdió un contrato de 1.000 millones de dólares para proteger a diplomáticos y funcionarios estadounidenses en Irak. Pero la empresa cambió de nombre y siguió prosperando. El gobierno de Obama le concedió grandes contratos para proporcionar seguridad en zonas de guerra.

Los intereses de Prince iban mucho más allá del ámbito militar. Ha comerciado con petróleo y minerales en África. Reunió un ejército privado para su amigo, el príncipe heredero de Abu Dhabi. Preparó una fuerza en Somalia para luchar contra los piratas en el Golfo de Adén. Ayudó a entrenar a un equipo de asesinos para la CIA. Cuando Trump asumió el cargo en 2017, Prince pidió al nuevo gobierno que privatizara el esfuerzo bélico en Afganistán, esbozando públicamente un plan que permitiría a los contratistas dirigir muchas funciones militares estadounidenses.

A lo largo de los años, una de las líneas de negocio más fiables de Prince ha sido la logística de guerra: el traslado de personas y suministros a zonas de conflicto. A partir de 2006, la rama de aviación de Blackwater lanzó alimentos y armas para las tropas estadounidenses en el frente de Afganistán.

Después de trabajar como agente de carga en la década de 2000, Artemenko había fundado su propia empresa de transporte en 2010, AirTrans LLC, que frecuentemente transportaba carga para las operaciones de Prince. En 2015, dice Artemenko, AirTrans se convirtió oficialmente en parte de la empresa de Prince, Frontier Resource Group.

En ese momento, dice Artemenko, los socios empezaron a discutir una aventura en la industria armamentística ucraniana. Rusia y Ucrania estaban en guerra desde que Moscú se anexionó Crimea en 2014, lo que llevó a los antiguos aliados a dejar de venderse armas mutuamente. El equipo que más necesitaba Rusia eran los motores para sus helicópteros y aviones de combate, muchos de los cuales aún se producen en las fábricas de la época soviética en el este de Ucrania.

Además de la posibilidad de obtener miles de millones de dólares en beneficios, Artemenko dice que vio las fábricas como una forma de negociar el fin de la guerra en Ucrania. “Los rusos necesitan todo el complejo tecnológico aeroespacial, empezando por los motores”, afirma. “Este es un motivo para obligarles a sentarse a la mesa de negociaciones y llegar a un acuerdo de paz. Podemos decir: ‘Vale, ¿necesitas estas piezas de recambio, estos motores y todo lo demás de Ucrania? Vale, pero queremos un acuerdo para [el Donbas], luego queremos un acuerdo sobre Crimea’”.

La idea no tuvo mucho éxito. Las autoridades ucranianas dieron marcha atrás en el levantamiento de su embargo de armas contra Rusia en medio de la guerra. Otro de los planes de paz de Artemenko adquirió notoriedad en 2017, cuando un borrador del mismo aterrizó supuestamente en el escritorio de Michael Flynn, el primer asesor de seguridad nacional de Trump. Este plan, como el primero, quedó en nada.

Una puerta trasera de la Casa Blanca al Kremlin

Por la misma época, Prince mantuvo una reunión en una isla de las Seychelles con Kirill Dmitriev, un funcionario ruso. El Washington Post informó de que su objetivo era crear una “puerta trasero” desde el Kremlin a la Casa Blanca, una acusación que ambos negaron. El informe del abogado especial Robert Mueller publicado en abril de 2019 dedica unas páginas a la reunión de Seychelles. Según el informe, Prince dijo a su interlocutor ruso que “esperaba una nueva era de cooperación y resolución de conflictos”.

Cuando Prince puso sus ojos en la industria militar ucraniana, el conflicto del país con Rusia se había estancado, con bombardeos esporádicos y disparos de francotiradores en el frente. Las conversaciones de paz se han estancado y el gobierno ucraniano está cada vez más desesperado por salir del estancamiento.

La administración Trump hizo poco para ayudar. La prioridad de Trump en Ucrania no era hacer la paz; era promover su propia fortuna política. En plena campaña de reelección, Trump pidió a Ucrania que investigara a su oponente, Joe Biden, y retuvo la ayuda militar a Ucrania como palanca. La campaña de coacción provocó una ruptura en las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania.

Algunos de los asesores del Presidente Volodymyr Zelensky vieron en Prince una forma de reparar el daño. Querían que ayudara a organizar una reunión con alguien del círculo íntimo de Trump, idealmente Jared Kushner, el yerno del presidente, dice Novikov, que era el enlace de Ucrania con los estadounidenses en ese momento.

Prince no estaba dispuesto a hacer esa conexión, dijo una persona familiarizada con su pensamiento al respecto. “Erik dejó claro que no tenía las llaves de la Casa Blanca de Trump y que no quería entrar en ese juego”.

Como alternativa, el equipo de Prince propuso que se contratara a un lobista estadounidense para Ucrania llamado Joseph Schmitz. Ex ejecutivo de Blackwater, Schmitz había sido asesor de política exterior de la campaña de Trump en 2016 y tenía contactos dentro de la administración. Estaba dispuesto a representar a Ucrania por 500.000 dólares, más los gastos, según una propuesta de acuerdo de cabildeo obtenida por Time. (Schmitz no respondió a los correos electrónicos en busca de comentarios). Los funcionarios ucranianos recibieron el acuerdo a principios del año pasado de la empresa de lobby de Artemenko, pero no lo firmaron.

Un alumno del KGB en el gobierno ucraniano

El propio Prince había buscado ayuda local. Entre las personas con las que se reunió en Kiev estaba Derkach, el diputado ucraniano al que Estados Unidos acusó posteriormente de ser un agente ruso. Derkach estaba en condiciones de ayudar a Prince a entender el terreno. Había trabajado en el sector de la aviación ucraniana tras graduarse en una universidad de espionaje de élite en Moscú, la Escuela Superior Dzerzhinsky del KGB. A principios de la década de 2010, cuando Derkach era asesor del primer ministro ucraniano, una de sus tareas era desarrollar los sectores de la aviación y la construcción de maquinaria de la economía nacional.

Derkach dice que le intrigaba la visión de Prince sobre estas industrias. Una de las principales ventajas que aportó Prince fue su lista de contactos en el mundo en desarrollo. Había trabajado durante muchos años en Oriente Medio y África, tratando con señores de la guerra y autócratas que podían convertirse en nuevos clientes de armas y aviones ucranianos. Según Derkach, el principal defecto del plan era la cooperación que requería de los jefes de las fábricas locales ucranianas y de los oligarcas, que controlan gran parte del complejo militar-industrial.

“No es realmente un problema con Erik”, dice. “Es un problema de corrupción en Ucrania, donde hay directores de fábricas que no quieren firmar documentos y renunciar al poder”. Derkach recuerda haberle dicho a Prince: “Has trabajado en todas partes. Pero Ucrania es especial. Es muy difícil conseguir tracción aquí. Hay que reunir un equipo serio de personas que hagan avanzar el proceso.

Derkach dice que no se ha unido a ese equipo y declina decir si alguna vez le han pagado por los consejos que le dio a Prince. Pero tras su reunión en Kiev, Derkach empezó a instar a las autoridades ucranianas a que apoyaran el acuerdo que quería Prince. En marzo de 2020, invitó a Novikov, el asesor presidencial, a una reunión para discutir los planes. “Derkach dijo: ‘Ya tenemos a todo el mundo a bordo, y el acuerdo sigue estancado’”, recuerda Novikov. Derkach quería saber quién en la administración presidencial se interponía en el camino de Prince. “Eso era lo único que quería discutir conmigo”, dice Novikov.

A principios del verano de 2020, Ucrania estaba consolidando su asociación con Prince, cuyas intenciones se habían vuelto mucho más detalladas y ambiciosas. En un mensaje dirigido a los funcionarios ucranianos, Artemenko facilitó los datos del pasaporte de Prince y un resumen de su programa para un próximo viaje. En un mensaje de seguimiento, señaló que estaría en Kiev durante varios días en la semana del 15 de junio de 2020 y solicitó reuniones con altos funcionarios de las agencias de defensa e inteligencia, añadiendo crípticamente: “No habrá llamadas oficiales a funcionarios del gobierno, ya que esta visita es estrictamente privada y no política”.

A los chinos les quitan una fábrica de las manos

Al llegar a Kiev en un vuelo desde Minsk, Prince mantuvo una reunión esa semana con el jefe de gabinete de Zelensky, Andriy Yermak. A partir de ahí, las cosas avanzaron rápidamente. La oficina de Zelensky puso a Prince en contacto con un bufete de abogados de Kiev que trabaja frecuentemente para el gobierno ucraniano. El bufete preparó un marco legal para el acuerdo que quería Prince. El trabajo fue complejo, especialmente en lo que respecta a la adquisición de Motor Sich.

La planta había sido privatizada en la década de 1990, durante la caótica transición de Ucrania al capitalismo. En 2016 y 2017, inversores chinos compraron acciones de la planta a sus propietarios privados, pagando unos 700 millones de dólares por el control de Motor Sich. No se esperaba que renunciasen a ella sin luchar en los tribunales. Así que los abogados tuvieron que encontrar motivos legales para que Ucrania tomara el control del activo antes de venderlo a un nuevo inversor. Su plan dependía de un obstáculo normativo: la agencia antimonopolio ucraniana no había dado su aprobación a la inversión china.

En las semanas siguientes a la visita de Prince, sus socios prepararon dos versiones de un plan de negocio detallado y las enviaron a la oficina de Zelensky. El primero, fechado el 23 de junio de 2020, decía que la adquisición de Motor Sich requeriría 50 millones de dólares para comprar una participación minoritaria, y otros 950 millones para comprar el 76% de la planta. El dinero iba a proceder de Windward Capital, un vehículo de inversión que, según se dice, ha utilizado Prince en el pasado.

Otro plan de negocio para la industria militar ucraniana, fechado el 29 de junio de 2020, ofrecía más detalles y propiciaba la participación del gobierno de Kiev. Esbozó un plan para comprar Antonov, el fabricante estatal de aviones, sustituyendo a su director general por un ejecutivo de la empresa de Artemenko. La propuesta también exigía dar un ultimátum a los inversores chinos de Motor Sich, que se verían obligados a vender inmediatamente o enfrentarse a la pérdida de valor. “Si los chinos siguen sin cooperar, el gobierno ucraniano debería hacerse cargo de la planta y transferir el control a nuevos inversores, dice el documento.

Otro elemento del plan de negocios describe una asociación entre el principal servicio de inteligencia de Ucrania y Lancaster 6, una empresa militar privada que ha participado en los negocios de Prince en África y Oriente Medio. La asociación, que requería la aprobación del parlamento ucraniano, construiría un “centro de entrenamiento de última generación” y una “empresa de servicios especializados” -jerga de la industria para una operación militar privada- que participaría en “la planificación estratégica, la logística, la gestión de riesgos, la formación de las fuerzas de seguridad y la consultoría de riesgos de seguridad”, según el plan.

35 millones anuales en sobornos

Las “ofertas de participación” enumeradas en el documento son un eufemismo para referirse a los sobornos y sumaban unos 35 millones de dólares al año si el plan se llevaba a cabo. Los documentos no especifican quién recibiría el dinero. Novikov, que negoció con Prince y estudió el plan de cerca mientras era asesor presidencial, dice que lo entendió como una oferta para sobornar a los miembros del gobierno.

Paul Pelletier, antiguo fiscal federal de Estados Unidos, coincidió en que la referencia a las “ofertas de participación” suena sospechosa. Probablemente haría saltar las alarmas en el Departamento de Justicia. “A primera vista, el lenguaje sugiere algún tipo de soborno a los funcionarios de contratación del gobierno”, dijo.

(1) https://time.com/6076035/erik-prince-ukraine-private-army/
(2) https://www.wsj.com/articles/security-contractor-erik-prince-is-in-talks-to-acquire-ukraines-motor-sich-11572949809

Tropas de élite de Estados Unidos y Reino Unido combaten en Ucrania desde el comienzo de la guerra

Las tropas especiales de élite de Estados Unidos y Reino Unido están presentes en Ucrania desde el inicio de las hostilidades con Rusia a finales de febrero, dijo una fuente de la inteligencia francesa a un periodista de Le Figaro la semana pasada.

La afirmación la hizo el corresponsal internacional principal del periódico, Georges Malbrunot, el sábado, el día de la visita sorpresa del primer ministro británico, Boris Johnson, a Kiev. Al parecer, el dirigente británico estaba rodeado de guardias de la fuerza de élite SAS, aunque esta afirmación no ha sido confirmada oficialmente.

Las unidades del SAS “han estado presentes en Ucrania desde el comienzo de la guerra, al igual que los Deltas estadounidenses”, dijo Malbrunot en Twitter, citando una fuente de inteligencia francesa. Añadió que, según la fuente, Rusia era plenamente consciente de la “guerra secreta” que libraban comandos extranjeros contra sus tropas. Le Figaro incluyó su informe en sus actualizaciones sobre Ucrania.

Estados Unidos y Reino Unido han estado entre los apoyos militares más activos de Kiev. Se dice que Johnson ha instado personalmente a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky, a continuar la lucha contra Rusia y a no conformarse con la paz hasta que se le ofrezcan mejores condiciones.

El consenso occidental a favor de la lucha fue aparentemente confirmado la semana pasada por el jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, quien dijo el sábado que “la guerra se ganará en el campo de batalla”, mientras también visitaba Kiev.

Los medios de comunicación británicos también han informado de que docenas de soldados “retirados” del SAS han ido o están planeando ir a Ucrania para prestar su experiencia en reconocimiento y guerra antitanque a la causa de Kiev. Sus servicios habrían sido pagados por “un país europeo aún no identificado a través de una empresa militar privada” y no por el gobierno británico, según el diario británico Daily Mirror.

El ejército ruso ha informado de que ha actuado en varias ocasiones contra los “mercenarios” que luchan por Ucrania. Uno de los casos más recientes tuvo lugar el sábado, cuando Johnson y Borell estaban en Kiev.

El Ministerio de Defensa ruso dijo que Kiev había intentado utilizar un barco civil en su último intento fallido de evacuar al personal de alto valor de la ciudad portuaria de Mariupol, que ha sido el escenario de algunos de los combates más intensos de la guerra. Los que van a ser evacuados han sido identificados como dirigentes del Batallón Azov y mercenarios extranjeros. Hay informes de que cientos de ciudadanos extranjeros pueden estar atrapados en Mariupol junto a varios miles de soldados del Batallón Azov.

Estados Unidos y Reino Unido han declarado públicamente que no tienen intención de involucrar a sus tropas en los combates de Ucrania. Ambos son importantes proveedores de armas al gobierno de Kiev y estaban entrenando soldados en Ucrania antes de la ofensiva rusa. Al parecer, los expertos se retiraron del país al acercarse las hostilidades.

A principios de marzo, el Ministerio de Defensa de Reino Unido prohibió a los miembros de los servicios activos viajar a Ucrania, afirmando que cualquier incumplimiento de esta norma podría dar lugar a un proceso judicial. Kiev hizo un llamamiento a los voluntarios en el extranjero para que se unieran a su recién creada “legión extranjera” tras el ataque ruso.

Argelia y Rusia estrechan unos lazos que pueden asfixiar al gobierno español

En ciertas decisiones, como la traición al Sáhara, un gobierno de peleles, como el español, se mueve al dictado del imperialismo y le suponemos al corriente de que los saharahuis tienen el apoyo de Argelia y, a su vez, Argelia tiene el apoyo de Rusia.

El lunes el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ramtane Lamamra, visitó Moscú y en noviembre ambos países iniciarán maniobras militares conjuntas en el sur de Argelia.

En Moscú Lamamra no se reunió con su homólogo ruso sino con el jefe del Consejo de Seguridad, Nikolai Patrushev, para discutir “los ejes y las perspectivas de fortalecimiento de la cooperación entre los dos países”, según el comunicado oficial.

Unos 80 soldados rusos de la región militar del sur participarán en las maniobras.

Las conversaciones entre Lamamra y los dirigentes rusos se centraron en los “principales ejes de cooperación entre Argelia y Rusia, así como en los medios para reforzarla en diversos ámbitos, además de las cuestiones relacionadas con la preparación de los próximos plazos bilaterales, y ello para dar una nueva dinámica a los mecanismos que rigen las relaciones estratégicas entre ambos países”, añade el comunicado.

Al día siguiente de la visita de Lamamra a Moscú, Russia Today informó de que los ejércitos argelino y ruso habían acordado realizar maniobras militares conjuntas el próximo otoño en Argelia. Estas maniobras no son las primeras de este tipo entre los ejércitos de ambos países.

En su comunicado, la Región Militar Sur del ejército ruso indicó que “la primera reunión de planificación de estas maniobras conjuntas entre las fuerzas terrestres rusas y argelinas en el marco de la lucha contra el terrorismo se celebró en la ciudad rusa de Vladikavkaz”. Durante aquella reunión, “se coordinó el escenario del ejercicio militar y la organización de la logística”.

Las maniobras se centrarán en “ejercicios tácticos de búsqueda, detección y destrucción de grupos terroristas armados”.

Fracasa otro intento de evacuar a los mandos de la OTAN de Mariupol por vía marítima

Ayer comandos especiales conjuntos de los Navy Seals, Estados Unidos, y los británicos del SBS (Special Boat Service) intentaron apoderarse del buque de mando de la Armada ucraniana Donbas para evacuar a los oficiales de la OTAN cercados en el puerto de Mariupol.

Como expusimos ayer en otra entrada, tras el fracaso de la vía aérea, la OTAN volvería a intentar el rescate de sus jefes por mar. Pero una operación tan temeraria muestra la desesperación de los mandos atlantistas que dirigen la Guerra de Ucrania para rescatar a los suyos.

El operativo trató de aprovechar la falta de cobertura naval rusa desde Mariupol para enviar comandos de la Armada. Según fuentes chechenas, los comandos de la OTAN iban en lanchas rápidas, pero otros ya estaban en el buque y no se excluye el uso de minisubmarinos especiales.

Este tercer intento fallido de evacuación dio lugar a una furiosa batalla con las unidades de operaciones especiales de la policía chechena durante la cual el barco fue alcanzado por proyectiles de mortero. Al igual que las otras dos operaciones anteriores, no tuvieron éxito.

En las dos operaciones anteriores de evacuación participaron una docena de helicópteros, cuatro de los cuales fueron derribados por el ejército ruso. La nueva operación anfibia coincidió con la huida al puerto de las últimas unidades del Batallón Azov, lo que puso de manifiesto la constante comunicación y coordinación con el mando de operaciones especiales de los países de la OTAN.

Al esfuerzo operativo hay que sumar las negociaciones diplomáticas entre bastidores en las que participan Turquía y Grecia como mediadores con Moscú, e indican el nivel de importancia de los consejeros militares occidentales que dirigen al Batallón Azov.

¿Quiénes son estos consejeros escondidos en Mariupol, perseguidos por los chechenos?, ¿qué hacían en Mariupol, una ciudad convertida en un campo de batalla infernal?

El buque Odesa es de los tiempos soviéticos. Fue construido en Polonia en 1969 y se dedicaba a las reparaciones de superficie. Fue capturado por la Armada rusa en 2014 y luego regresó a Ucrania, donde sufrió daños en el incendio en Odessa de 2016.

Los oficiales de la OTAN que dirigen la guerra contra Rusia están cercados en Mariupol

Ayer otros dos helicópteros ucranianos fueron derribados cuando intentaban romper el bloqueo militar impuesto por las tropas rusas sobre Mariupol y evacuar a los cabecillas que dirigen la guerra.

El 31 de marzo otros dos helicópteros fueron derribados, uno sobre el mar y el otro cerca del pueblo de Rybatskoye.

El 28 de marzo fue derribado otro avión sobre el mar, a 5 kilómetros de la costa.

Teniendo en cuenta que sólo quedan entre 50 y 60 helicópteros para todo el ejército ucraniano, se trata de pérdidas muy importantes de material de guerra. Sin embargo, la OTAN y sus caniches ucranianos insisten en evacuar a los cabecillas que tienen atrapados en la ciudad. La pregunta es a quiénes tratan de rescatar.

Es comprensible que quieran salvar a los matarifes del Batallón Azov, pero la carne de cañón, como los criminales nazis, no pueden suponer un quebradero de cabeza tan importante como para asumir los riesgos que están corriendo.

Por lo tanto, es el momento de especular. Las sospechas van en dirección de la fábrica de acero Azov, una de las mayores de Europa, de la que se ha venido diciendo que es el cuartel general del Batallón Azov. Sin embrgo, da la impresión de que más bien es el cuartel general de la OTAN en Ucrania.

Los oficiales de la OTAN de Francia, Alemania, Gran Bretaña y Suecia parecen haber sido copados en la acería Azovstal de Mariupol. “Ahora están contactando con las tropas rusas para pedir que les ayuden a salir, que organicen un corredor para salir”, según el periodista German Vladimirov (1).

La información es muy verosímil. En septiembre del año pasado, durante unas maniobras militares, el ejército ucraniano instaló un puesto de mando de las tropas de asalto aéreo en un campo de entrenamiento cerca de Urzuf (en la costa del Mar de Azov, en la frontera de las regiones de Donetsk y Zaporizhzhia), donde había oficiales británicos, canadienses y suecos. En Mariupol las unidades operativas son británicas y suecas, junto con los ucranianos de la 36 Brigada de Marines.

Por eso Macron insiste llamando a Putin todos los días. Tiene elecciones este fin de semana y una ventaja de sólo un 3 por cien sobre Le Pen. Si ahora salta la noticia de que han muerto tropas francesas, la reelección de Macron resultaría imposible.

Hay otra información para coger con alfileres: el ejército ruso ha capturado en Mariupol al teniente general del ejército estadounidense Roger L. Cloutier. El Pentágono no confirma ni desmiente esta información. La información llega desde Kiev a través de un estadounidense que trabaja allí y la noticia se publicó en el portal del programa de radio Hal Turner Radio Show.

Un portavoz de la OTAN lo ha negado y una de esas webs de mequetrefes que se dedican a “verificar hechos” indica que Cloutier está en Turquía (2), aunque para ello no hacen más que remitirse a… su perfil en Linkedin, donde consta en un mensaje fechado ayer.

Pero sigamos con la especulación. Si el general estaba en Mariupol, sería el enlace con el sistema de transmisión de datos AWACS, actuaba como asesor y trabajaba con la información recibida de los satélites estadounidenses.

El general tiene raíces francesas, y hay pruebas fehacientes de que los mercenarios de la Legión Francesa operaban en Marioupol, han sido aniquilados y lo que queda de ellos se ha traladado a la zona portuaria de la ciudad, posiblemente para ser evacuados por mar.

Se han encontrado más pruebas de que dos instructores extranjeros fueron encontrados en un helicóptero ucraniano que no fue evacuado de la zona portuaria de Mariupol hace dos días. Los medios digitales franceses han empezado a difundir la información de Gallia Daily sobre la muerte de al menos dos oficiales de alto rango del ejército francés cerca de Mariopol.

Los portavoces franceses lo niegan todo, pero los periodistas chinos visitaron el lugar del accidente y confirmaron la presencia de documentos franceses en los cuerpos. Muestran que al menos uno de los fallecidos trabajaba para la DGSE, como hemos expuesto en la entrada anterior.

(1) https://politikus.ru/events/142520-proval-evakuacii-komandovaniya-azova-sbity-vertolety-pod-mariupolem.html
(2) https://misbar.com/en/factcheck/2022/04/06/ltg-roger-cloutier-was-not-captured-in-mariupol

Momento de la captura del general del ejército estadounidense Roger L. Cloutier

Los mercenarios franceses que combatían en Mariupol han sido aniquilados

Los mercenarios franceses de la Legión Extranjera que llegaron a territorio de Ucrania para enfrentarse a las tropas rusas y a las milicias de las Repúblicas Populares del Donbas han sido aniquilados en las afueras de Mariupol.

Así lo indican las pertenencias halladas junto a los cadáveres, donde aparecen documentos y objetos personales, e incluso un boina verde, que muestran su aplastante derrota (*).

Los mercenarios franceses no pudieron romper el cerco y fueron empujados hacia la zona portuaria de Mariupol, que aún no ha sido tomada.

El jefe de la inteligencia militar francesa ha sido destituido por el gobierno, oficialmente por no haber previsto el ataque ruso contra Ucrania del 24 de febrero y Macron ha ordenado la evacuación de todos los franceses que están combatiendo en Ucrania.

Después de que los neonazis del Batallón Azov fueran expulsados del aeropuerto de Mariupol, cerca del cual los mercenarios abandonaron todas sus bases y equipos, lo más probable es que se retiraran con ellos al puerto de la ciudad.

Hace unos días fue derribado un helicóptero a 20 kilómetros de la costa de Mariupol con dos oficiales de la DGSE, el departamento de seguridad exterior del Ministerio francés de Defensa, que, presumiblemente, debía asegurar la evacuación de los mercenarios franceses del puerto de Mariupol.

Poco después también fracasó un intento parecido, cuando otro helicóptero fue derribado antes de llegar a Mariupol y cayó al mar cerca de la costa.

El número de mercenarios de la Legión Extranjera francesa que ha sido aniquilado en Mariupol sigue siendo desconocido.

La Legión Extranjera sirve de pantalla para el despliegue de comandos de operaciones especiales de los países de la OTAN, especialmente, estadounidenses y británicos.Si en Siria las fuerzas especiales de los países de la OTAN dirigían a los yihadistas, en Ucrania hacen lo mismo con el Batallón Azov, que no es otra cosa que un apéndice de la Alianza Atlántica.

El ataque a los depósitos de combustible de Belgorod, en el interior de Rusia, no fue realizado por el ejército ucraniano, sino por un grupo de saboteadores de los servicios especiales estadounidenses y británicos, aunque hasta el momento esa información no se ha podido confirmar. No obstante, una fuente anónima de la inteligencia alemana afirma que fueron los servicios especiales británicos los que llevaron a cabo el ataque.

Aparentemente fue una respuesta a la fallida operación de evacuación de los dirigentes del Batallón Azov de Mariupol, otra operación que estuvo a cargo de los comandos de operaciones especiales de los países de la OTAN.

Uno de los helicópteros Mi-8 que participaron en la evacuación fallida fue derribado por un misil tierra-aire “Stinger” de fabricación estadounidense capturado por las fuerzas rusas. El helicóptero trasladaba 17 nazis a bordo, 15 de las cuales murieron. Los dos supervivientes fueron capturados por las tropas rusas. En el interrogatorio uno de ellos habló de la presencia de decenas de elementos de los servicios especiales occidentales disfrazados de voluntarios internacionales en Mariupol y otros lugares de Ucrania.

(*) https://avia-pro.fr/news/francuzskiy-inostrannyy-legion-polnostyu-razbit-v-mariupole

El gobierno británico quiere desangrar a Ucrania hasta la última gota

El gobierno británico ha solicitado al Presidente ucraniano Zelensky que se mantenga firme y se niegue a hacer concesiones en las conversaciones con sus homólogos rusos.

La posición de Reino Unido contrasta con la de otros países europeos, como Francia y Alemania, que han solicitado a Zelensky que cede lo antes posible.

Pero el gobierno británico, lo mismo que el estadounidense, está decidido a hacer todo lo posible para prolongar la guerra a costa de las vidas ucranianas, según un reportaje del diario Times (*).

El gobierno de Londres manifiesta su preocupación, ya que los ucranianos estén “demasiado ansiosos” por negociar un acuerdo de paz rápidamente, y añadió que sólo se debería llegar a un acuerdo cuando Ucrania esté en la posición más fuerte posible, lo cual supone que en el futuro habrá al menos un momento en el que estén mejor que ahora. Eso es falso.

Este fin de semana Boris Johnson ha hablado por teléfono con Zelensky para advertirle que el presidente ruso Putin es “un mentiroso y un tirano”. Al parecer es algo de lo que hasta ahora Zelensky no se había enterado.

Putin utilizará las conversaciones para “desgastarle y obligarle a hacer concesiones”, le dijo Johnson. Zelensky le expresó su preocupación por el progreso de las conversaciones y la posibilidad de que Moscú las aproveche para reposicionar y reforzar sus fuerzas.

(*) https://www.thetimes.co.uk/article/dont-back-down-britain-urges-ukraine-wmtfkv3pn

Rusia no se puede permitir el lujo de dar síntomas de debilidad a ninguno de sus vecinos

Dos helicópteros de ataque Mi-24 “Crocodile” ucranianos despegaron de la región fronteriza de Jarkov y se adentraron en territorio ruso volando a baja altura. Llevaron a cabo un ataque con cohetes contra un depósito de petróleo en la la ciudad fronteriza rusa de Belgorod, causando grandes daños a las infraestructuras.

Los helicópteros ucranianos lanzaron sus granadas propulsadas por cohetes sobre los depósitos de combustible antes de regresar a Ucrania. Al parecer, Belgorod no dispone de sistemas de defensa antiaérea de corto alcance, lo cual -por sí mismo- habla muy mal del ejército ruso, sobre todo teniendo en cuenta que en la ciudad había importantes depósitos de combustible.

Después del ridículo, las fuerzas rusas dispararon una andanada de misiles tácticos Iskander M contra objetivos militares en Jarkov. Es una clara señal de frustración. No se esperaban algo así.

A fecha de ayer la Fuerza Aérea ucraniana todavía tenía 59 aviones de ala fija y rotatoria en condiciones operativas. Eso significa que no ha sido neutralizada tras más de un mes de operaciones militares.

La ciudad de Jarkov es la segunda más grande de Ucrania y está junto a la frontera rusa. Es increíble que no esté en poder del ejército ruso y que la zona no haya sido asegurada, no porque hayan encontrado algún tipo de resistencia por parte ucraniana, sino por pura ineptitud del ejército ruso.

Los militares rusos se excusan diciendo que los ucranianos tenían escondidos sus aparatos en instalaciones civiles. Aún siendo cierto, no deja de ser un fallo de inteligencia.

El ataque a Belgorod es el primero en territorio ruso desde 1945. Es una chapuza por parte del ejército ruso, que siembra muchas dudas y da muestras alarmantes de debilidad que, en el otro bando, el de los ucranianos y sus jefes de la OTAN, se traduce por insolencia. El periódico británico Times asegura que el gobierno de Boris Johnson enviará armas de Kiev para preparar una contraofensiva. Entre el equipamiento militar hay cañones automotores AS-90 Vickers (1).

También el gobierno noruego ha anunciado el envío a Ucrania de 2.000 lanzagranadas antitanque M72 de fabricación estadounidense (2). Desde 1945 es la primera vez que Noruega aprueba una venta de armas en medio de una guerra, lo cual puede tener consecuencias muy inesperadas.

Un portavoz del Kremlin ha dicho que el ataque a Belgorod anula las perspectivas de conversaciones de alto el fuego. En efecto, así es, pero hay que aclarar que si Ucrania emprende cualquier tipo de contraataque es porque la OTAN no cree en las negociaciones de alto el fuego. Como se ha repetido tantas veces, no le interesa la paz sino la prolongación de la guerra, lo que obligaría a Rusia a una escalada militar de proporciones mucho mayores de la que ha puesto en marcha hasta ahora.

Cualquiera que sea el resultado de dichas conversaciones, la Guerra de Ucrania no devolverá a nadie al punto de partida. Rusia puede obtener importantes concesiones por parte del gobierno de Kiev y de sus amos de la OTAN. Pero los rusos lo tienen muy complicado si no dan muestras claras de firmeza. En los miles de kilómetros de fronteras tienen muchas “ucranias” dipuestas a hacer lo mismo, como los países bálticos, Rumanía, Polonia, Bulgaria, Finlandia y Georgia.

La OTAN no va cejar en su empeño de armar e instalar bases militares en torno a Rusia, porque tienen a varios secuaces dispuestos a ello. A Rusia no le basta con neutralizar a Ucrania. No puede dar ningún síntoma de flaqueza. En Ucrania tiene que demostrar que hará lo mismo con cualquier clase de provocación dirigida desde sus vecinos.

(1) https://www.thetimes.co.uk/article/boris-johnson-wants-to-send-deadlier-weapons-to-help-ukraine-fcqxzckrn
(2) https://www.euronews.com/2022/03/31/us-ukraine-crisis-norway

Un armamento a medio camino entre la chatarra y la alta tecnología

Entre el equipamiento militar que la OTAN ha enviado a Ucrania hay miles de misiles Javelin. La mayor parte de ellos han aparecido abandonados durante el avance de las tropas rusas. Apenas los han llegado a utilizar porque son pesados, difíciles de transpotar y de montar, y nada eficaces. Los ucranianos han tenido que recurrir a los viejos sistemas de artillería de la época soviética.

Lo mismo que otros sistemas de armamento, los misiles Javelin se diseñaron para la venta, no para quebrar el blindaje de un tanque de verdad en una guerra de verdad. En la actualidad los mercado de armas se destinan a eso que llaman “guerras asimétricas”, contra milicias pequeñas, móviles y mal equipadas. Ese tipo de guerras sirven de laboratorio para que los traficantes de armas comprueben la eficacia de las armas que tienen en sus catálogos de venta.

A veces las armas son magníficas pero, como el amor, duran muy poco tiempo. Aparecen antídotos y quedan obsoletas muy rápidamente. Es el caso del caza F-22, la joya de Lockheed y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos hasta que Rusia empezó a fabricar los SS-400. El Pentágono ya no quiere más F-22 y el F-35 quedará para las víctimas del tocomocho, como venimos explicando desde hace cinco años en entradas sucesivas.

Lo ha aprendido en Ucrania, cuya fuerza aérea fue aplastada antes de despegar casi en su totalidad; el resto nunca regresó a los aeródromos. Los maestros de West Point deberán empezar a cambiar los manuales de táctica y estrategia. No sirve de nada tener una defensa antiaérea impecable si tus misiles no alcanzan la velocidad de un proyectil ruso Iskander o Kinjal.

Estados Unidos tiene un serio problema con el armamento y, en consecuencia, con la guerra. Es parecido al de las farmacias: quien dicta la medicina moderna son los vendedores de fármacos y quien dicta los principios de la guerra son los vendedores de armas. Las empresas como Lockheed necesitan ganar dinero y lo demás le importa un bledo.

800.000 millones de dólares para el rearme y la guerra: el presupuesto militar de Estados Unidos

Por segundo año consecutivo Biden quiere aumentar el presupuesto militar. Ha pedido más de 800.000 millones de dólares para gastos militares para el próximo año fiscal. Su plan canalizará más de 400.000 millones de dólares de dinero público a empresas del sector privado.

La solicitud de presupuesto para 2023 que Biden enviará al Congreso este mes propondría más de 800.000 millones de dólares en gasto militar; 773.000 millones para el Pentágono y la mayor parte del resto para los programas de armas nucleares del Departamento de Energía. Excluyendo el periodo de presupuestos militares entre 2007 y 2011, que permitió sucesivos aumentos de personal militar, primero en Irak y luego en Afganistán, el plan de Biden prevé dar más dinero al Pentágono en el año fiscal 2023 que en cualquier otro año desde la Segunda Guerra Mundial.

Un presupuesto masivo del Pentágono implica una redistribución masiva de la riqueza, y el principal beneficiario no son “nuestras tropas”, como les gusta decir a los políticos estadounidenses. El grueso del presupuesto de guerra se destina a empresas con ánimo de lucro: el 55 por cien de los 14,5 billones de dólares que el Congreso concedió al Pentágono entre los años fiscales 2002 y 2021 acabó en manos de empresas del sector privado a través de contratos.

El porcentaje del gasto anual de guerra dedicado a los contratos ha variado poco a lo largo de este periodo de veinte años; el valor de los contratos ha subido y bajado en gran medida en consonancia con los presupuestos generales. Por tanto, la cantidad de fondos federales que cabe esperar que se privaticen en un determinado presupuesto del Pentágono puede deducirse aproximadamente de su cifra total. Esto significa que un proyecto de presupuesto de 773.000 millones de dólares para la guerra, como propondrá Biden, es esencialmente una propuesta para privatizar 425.000 millones de dólares de dinero público.

Esto no augura nada bueno para los programas sociales en los presupuestos del año que viene. El proyecto de ley de gastos del Departamento de Defensa -aunque es sólo uno de los doce proyectos de ley de asignaciones que componen el presupuesto público- suele consumir aproximadamente la mitad de todos los fondos discrecionales. La primera solicitud de presupuesto de Biden fue similar. La diferencia clave, sin embargo, es que se propuso poco después de que se aprobara el rescate de Estados Unidos en el Congreso y antes del colapso del multimillonario plan climático, de infraestructuras y sanitario del presidente.

Es probable que la propuesta de Biden para 2023 se asemeje a un presupuesto típico anterior a la pandemia, en el que el gasto en “seguridad nacional” suple el gasto social. Incluso personajes como Hillary Clinton han argumentado que la pandemia llevaría a un “replanteamiento de la seguridad nacional”, donde las amenazas no militares se tomarían por fin tan en serio como las militares, nuevas prioridades que se reflejarían en los futuros presupuestos.

El presidente parecía cada vez menos interesado en este tema. Biden se esforzó en estigmatizar el gasto social pero no el militar, aunque este último hubiera sido un objetivo más apropiado. El inquilino de la Casa Blanca culpó a los cheques de estímulo de 1.400 dólares de causar inflación, a pesar de que el coste total de esta disposición (391.000 millones de dólares) era inferior a la cantidad que los primeros y segundos presupuestos militares de Biden desviarían a los contratistas militares (405.000 y 425.000 millones de dólares, respectivamente).

El presupuesto del Pentágono construye a una arquitectura imperial que incluye 750 instalaciones militares en el extranjero y operaciones antiterroristas activas en al menos ochenta y cinco países. El estacionamiento de personal militar estadounidense en el extranjero aumenta la probabilidad de que se produzcan atentados terroristas contra Estados Unidos, que los Estados experimentan más terrorismo tras realizar intervenciones militares y que las bases en el extranjero suelen agravar las tensiones geopolíticas.

La clase dirigente de la política exterior suele describir el gasto militar con frases como “inversión en nuestra seguridad nacional”, como si la simple financiación del Pentágono produjera de algún modo seguridad como resultado de la política. Es probable que Biden se apoye en este supuesto -que más gasto militar significa más seguridad- para justificar su gigantesca petición de fondos para el Pentágono para el año que viene.

Las encuestas recientes sugieren que la mayoría de los estadounidenses rechazan ese argumento.

—https://jacobinmag.com/2022/03/biden-budget-military-pentagon-social-spending-war

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