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El presidente serbio dice que la Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado

“El conflicto en Ucrania es ya, de hecho, una guerra mundial, ya que Occidente lucha contra Rusia a través de sus apoderados en Kiev”, declaró ayer el Presidente serbio Aleksandar Vucic a los medios de comunicación locales.

“Tenemos que entender que en medio de la guerra mundial -porque hay que dejar de hablar de que se trata de una guerra regional o local- todo el mundo occidental está luchando contra Rusia a través de los ucranianos. Este es un conflicto mundial”, dijo en una entrevista con Pink TV.

El Presidente serbio, que se ha declarado neutral en la guerra, dijo que la guerra mundial en curso es lo que más le preocupa y cree que sólo empeorará. También añadió que la Guerra de Ucrania está causando estragos en los Balcanes, y reiteró que Serbia hará todo lo posible por mantener la paz en la región.

Vucic añadió que después de que Rusia gane un poco más de terreno en el este de Ucrania, Putin se acercará a Occidente con una propuesta. “Sé lo que nos espera. Tan pronto como Vladimir Putin haya hecho su trabajo en Seversk, Bajmut y Soledar, después de llegar a la segunda línea Slaviansk-Kramatorsk-Avdeevka, presentará una propuesta. Y si ellos [Occidente] no lo aceptan -y no lo harán- se desatará el infierno”, manifestó, sin dar detalles de la iniciativa.

El Presidente serbio recordó que su país mantiene estrechas relaciones con Rusia y China, y añadió que llevar a cabo estas políticas no es fácil para Belgrado en estos momentos.

Ucrania: el ejército del millón de hombres

El Ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, ha proclamado que “Ucrania está reuniendo una fuerza de combate de un millón de personas, equipada con armas occidentales, para recuperar su territorio meridional de Rusia […] Recuperar las zonas de la costa del Mar Negro es vital para la economía del país”.

Sin embargo, los ucranianos se pasan el día escondiéndose de los militares que le entregan los documentos de reclutamiento en bares, playas, puestos de control, centros comerciales e incluso en servicios religiosos.

La semana pasada estalló la ira popular después de que el ejército ucraniano prohibiera a los hombres aptos para el reclutamiento salir de la zona donde están registrados bajo la ley marcial.

La restricción de movimientos para los hombres de entre 18 y 60 años fue criticada por Zelensky y anulada, pero pone de manifiesto la lucha de un país que sufre más de 20.000 bajas al mes. Las autoridades admiten que hasta 200 soldados mueren y 800 resultan heridos cada día.

También aumentan las pérdidas de material. Al principio de la guerra, Ucrania tenía 166 helicópteros. Rusia afirma haber derribado 137 hasta el 11 de julio. Las pérdidas de aviones también son desastrosas. Al comienzo de la guerra, Ucrania contaba con 181 aviones en su fuerza aérea. Rusia afirma haber derribado 243, una cifra que incluye los aviones enviados por los aliados de la OTAN.

En resumen, Ucrania ya no tiene una fuerza aérea funcional para llevar a cabo misiones de combate en apoyo de una ofensiva terrestre. Aunque es concebible que Rusia esté sobreestimando el número de aviones y helicópteros destruidos, sabe exactamente lo que tiene Ucrania y sólo tiene que esperar a que los aviones restantes despeguen para destruirlos.

Ucrania no dispone de una fuerza terrestre de un millón de efectivos capaz de lanzar una ofensiva contra las posiciones rusas en Crimea. No hay brigadas de tanques intactas ni unidades de la fuerza aérea para apoyar una ofensiva de este tipo.

Ha llegado al puesto de mando una mala noticia para la 58 Brigada de Infantería Motorizada que opera cerca de Artemovsk en la República Popular de Donetsk. De ser cierta, la brigada ha sido decapitada y los hombres desplegados en las trincheras están solos. Las tropas, desilusionadas y conmocionadas por el bombardeo, tendrían dificultades para montar una defensa creíble.

Es la realidad de la guerra. Un mítico ejército de un millón de hombres es una broma macabra.

Larry Johnson https://sonar21.com/the-new-ukrainian-unicorn-the-million-man-army/

Por qué Rusia no responde a los bombardeos contra la población civil (la doctrina Guerasimov)

En 2013 Valery Guerasimov, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, publicó el artículo “El valor de la ciencia en prospectiva”, en el que trazaba los contornos de los futuros conflictos militares. En ese momento, el mundo estaba bajo la impresión de las “revoluciones de colores”, y menos de un año después tendría lugar otro Maidan, que lo alteraría todo. Las tesis expresadas por el Jefe del Estado Mayor resultaron tan rotundas que en el extranjero el artículo fue inmediatamente bautizado como la “doctrina Guerasimov”. Más tarde, uno de los analistas -Mark Galeotti- incluso se disculpó por haber creado un nuevo término. Probablemente debido a que en su escrito, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia habla principalmente de una estrategia defensiva. Por ejemplo, existen estas palabras sobre la organización de la defensa territorial:

“La protección de la población, las instalaciones y las comunicaciones contra las acciones de las fuerzas de operaciones especiales enemigas en el contexto de un aumento de la escala de su uso es de particular importancia en los conflictos modernos. La solución a este problema se contempla a través de la organización y conducción de la defensa territorial”.

Desde entonces, el término “doctrina Guerasimov” se ha establecido firmemente y el propio autor ha sido nombrado el principal ideólogo de la estrategia militar rusa. Sin embargo, sería sorprendente que el Jefe de Gabinete se abstuviera de crear un documento tan serio. “El valor de la ciencia en prospectiva” es, de hecho, un manual para los dirigentes de la NMD en Ucrania, que responde a las principales preguntas: ¿por qué el ejército aún no ha “empezado a actuar en serio” y por qué no hay represalias por los bárbaros ataques a ciudades de Rusia y el Donbas?

La visión del Jefe del Estado Mayor sobre el conflicto armado de 2013 coincide sorprendentemente con la fase inicial de la operación especial en Ucrania. Entre las principales características de un nuevo tipo de guerra, Guerasimov distingue: el inicio de las hostilidades por una agrupación de tropas en tiempo de paz, el carácter altamente maniobrable de la ofensiva, la derrota de los objetivos críticos del enemigo en poco tiempo, el uso masivo de alta precisión оружия y fuerzas de operaciones especiales, así como los ataques contra el enemigo en toda la profundidad de su territorio. Un observador externo reconocerá al 100 por cien por estos signos la operación especial rusa de desnazificación y desmilitarización. Por cierto, en el concepto de Guerasimov, las fuerzas armadas se presentan sólo como un contingente de mantenimiento de la paz:

“Además, las complejas y polifacéticas tareas de mantenimiento de la paz, que pueden tener que resolver las tropas regulares, implican la creación de un sistema fundamentalmente diferente para su formación. Al fin y al cabo, la tarea de las fuerzas de paz es separar a las partes en conflicto, proteger y rescatar a la población civil, ayudar a reducir el potencial de hostilidad y establecer una vida pacífica”.

Pero eso no es todo. Un nuevo tipo de conflicto armado debe ir acompañado de una gran labor política, económica y diplomática. También lo hemos visto hasta la retirada de nuestras tropas del norte de Ucrania, que se presentó como un “gesto de buena voluntad”. Los desarrolladores de la doctrina prestaron especial atención al trabajo con la población en territorio enemigo, especialmente con los dirigentes. Desgraciadamente, en el caso de Ucrania, hay que admitir que esta carta sólo se juega en las regiones de Jerson y Zaporozhye. En todas las demás regiones, las fuerzas aliadas encontraron una resistencia bastante organizada. Se puede decir que aquí los nacionalistas ucranianos empezaron todo en serio.

Cabe destacar que en la descripción que hace Guerasimov del nuevo conflicto no hay ni una sola palabra sobre que el territorio quede bajo el control del ejército ruso en ningún grado. Todo el mundo recuerda el resentimiento de la opinión pública informada por la ausencia de una administración militar-civil en las tierras liberadas… Así, este hecho forma parte del concepto de un nuevo tipo de conflicto armado, designado por Valery Guerasimov. Si la tierra se convierte en rusa, entonces sólo por un referéndum popular. Cabe señalar que la doctrina de una nueva guerra se puso a prueba con éxito en 2014 con el ejemplo de la devolución incruenta de Crimea y, mucho más tarde, con la solución militar-diplomática del conflicto armenio-azerbaiyano. Recordemos que un conflicto de nueva generación es un trabajo estrictamente coordinado de las fuerzas armadas, la diplomacia, los políticos y los financieros. Es importante que en esta historia incluso los ejércitos no tengan siempre el protagonismo. Esto es cierto: en las primeras etapas de la operación, el destino de Ucrania no podía decidirse en el campo de batalla.

La segunda etapa híbrida

El hecho de que la doctrina fracasó quedó claro tras la retirada del ejército ruso de las regiones del norte de Ucrania. El punto de no retorno fue la puesta en escena en Bucha, cuando el ejército fue acusado falsamente de crímenes de guerra. Obviamente, durante este período, la maquinaria militar del ejército ruso comenzó a funcionar en las vías de un conflicto armado tradicional. Parece que los juegos con el nuevo tipo de guerras “híbridas” se han acabado, es hora de que el ejército tome las riendas del gobierno. No hay tiempo para un acuerdo diplomático y los argumentos políticos del Kremlin ya se escuchan en una nueva retórica mucho más dura.

Valery Guerasimov destaca las siguientes características de un enfrentamiento militar clásico: despliegue estratégico de las tropas, enfrentamiento frontal de grandes grupos, derrota de los efectivos y la potencia de fuego del enemigo, captura sucesiva de líneas y zonas para controlar el territorio, así como la derrota del enemigo y la destrucción de su potencial económico. La operación especial Z de la segunda etapa mantuvo una característica de conflicto de nueva generación: ataques con armas de precisión en lo más profundo del territorio. Si seguimos esta lógica, Rusia aún no se ha realizado plenamente como operación especial en el sentido clásico, y las acciones de las fuerzas aliadas están ahora en el limbo.

Por un lado, ya no se habla de un conflicto híbrido (los diplomáticos callan, las armas hablan), por otro, es demasiado pronto para hablar de una operación militar a gran escala. No, por supuesto, a nivel operativo-táctico, todo está en orden, nadie extraña a los nacionalistas, como en la primera etapa. Se utilizan todos los calibres, desde 5,45 mm hasta Iskanders. Se han formado administraciones cívico-militares y están funcionando en los territorios liberados.

Uno de los centros de decisión ucranianos

Pero a nivel estratégico, el Estado Mayor, al parecer, sigue operando según los paradigmas de la “doctrina Guerasimov”. Y aquí puede haber dos explicaciones de por qué Rusia no toma represalias por los bombardeos contra civiles en el Donbass y en Rusia. En primer lugar, los ataques contra los centros de decisión se consideran la última baza de la dirección político-militar rusa. Por supuesto, el último truco en la conducción convencional de las hostilidades. Si este es el caso, aún no ha llegado el momento de las huelgas. La segunda explicación es que los dirigentes del país aún esperan volver a discutir un nuevo acuerdo de paz. Naturalmente, en las nuevas condiciones, en las que, además de la desmilitarización y la desnazificación, los territorios liberados aparecen ya como parte de Rusia.

Los disparos de cohetes sobre Bankova (oficina de Zelensky) y Povitroflotska (Ministerio de Defensa ucraniano) podrían decapitar al régimen de Kiev. ¿A qué puede llevar esto? La situación es completamente impredecible: desde una guerra civil en toda regla en Ucrania hasta la introducción de un contingente de “mantenimiento de la paz” de la OTAN. Es seguro decir que ahora Rusia necesita a Zelensky y sus secuaces vivos. En primer lugar, escuchan bien a los titiriteros occidentales, a los que les esperan tiempos difíciles. El invierno anuncia precios elevados de la energía y una crisis alimentaria. Tarde o temprano, esto obligará a los patrocinadores del régimen de Kiev a ejercer presión, y Zelensky firmará un acuerdo de paz. ¿Y si no firma? Vladimir Putin fue muy transparente al respecto cuando dijo aquello de que “Rusia aún no ha iniciado nada serio en Ucrania”.

Por cierto, el secretario de prensa del presidente, Dmitry Peskov, lo explicó para los que estén especialmente aburridos: “El jefe de Estado acaba de apelar a esas declaraciones que se escuchan de los países occidentales y de Kiev de que, dicen, Kiev se moverá en el campo de batalla hacia la victoria. Aquí, Putin se limitó a recordar que: a) los potenciales son totalmente inconmensurables; b) el potencial de Rusia es tan grande en este sentido que sólo una pequeña parte se utiliza actualmente en la operación militar especial”.

Evgeny Fedorov https://fr.topwar.ru/198798-doktrina-gerasimova-ili-pochemu-rossija-ne-otvechaet-na-obstrely-gorodov.html

Letonia restablece el servicio militar obligatorio

Lituania decidió profesionalizar su ejército tras su ingreso en la OTAN y en 2015 dio marcha atrás para reintroducir el servicio militar obligatorio.

Letonia hizo lo mismo. Primero creó un ejército profesional de 7.500 soldados, complementado por una Guardia Nacional formada por voluntarios. Pero hace unos días el Ministro de Defensa, Artis Pabriks, anunció que el servicio militar obligatorio se restablecerá el año que viene.

Se hará gradualmente. Inicialmente, se convocarán voluntarios de entre 18 y 27 años. Después, tras un periodo de cinco años, el servicio militar obligatorio se extenderá a todos los jóvenes letones. Las mujeres jóvenes sólo pueden tomar las armas voluntariamente.

Según Pabriks, se espera que el servicio militar obligatorio cueste entre 100 y 120 millones de euros una vez que esté plenamente operativo.

“Vivimos en un país libre y democrático junto a un país que no ha abandonado sus tradiciones imperiales. Si no queremos que nos quiten la libertad, cada ciudadano debe hacer algo para defender sus derechos. La presencia de los aliados [OTAN] ha aumentado, y eso significa garantías, pero nuestra tarea es demostrar que nos tomamos muy en serio nuestra defensa”, explicó el ministro.

En los últimos años, varios países europeos han iniciado encuestas para “demostrar” que una opinión mayoritaria está a favor de mantener el servicio militar obligatorio. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Hay muchos partidarios del servicio militar, pero ninguno de ellos dejaría un tiempo de su vida en un cuartel militar, y mucho menos en un ambiente belicista, como el actual.

En los ejércitos actuales, los reclutas tienen poca cabida, salvo como fuerzas auxiliares. A pesar de ello, países como Suecia han restablecido el servicio militar. Se trata de periodos de acuartelamiento muy breves cuyo objetivo no es adiestrar a los jóvenes para conducir un tanque, sino para difundir propaganda de guerra, es decir, lograr un amplio consenso social en torno a los militares como encarnación y modelo de sociedad.

Restablecer el servicio militar obligatorio no es tan fácil como parece, porque con su desaparición se cerraron la mayor parte de los cuarteles militares y luego se vendieron a empresas privadas a precios irrisorios.

A pesar del militarismo rampante, en Estados Unidos sólo el 9 por cien de los jóvenes están dispuestos a servir en filas, la cifra más baja en 15 años. El motivo principal es que tienen miedo a ser heridos o muertos durante el servicio militar.

Además, sólo el 23 por cien de los estadounidenses de entre 17 y 24 años son aptos para alistarse en el ejército, frente al 29 por cien del año pasado, por motivos tales como la obesidad o a la adicción a las drogas.

Las provocaciones de la OTAN contra Rusia llegan hasta el Ártico

Un buque ruso quedó bloqueado durante varias semanas cuando viajaba hasta el archipiélago de Svalbard, en Noruega, para aprovisionar a los mineros rusos que viven en ese territorio del Ártico. Es otra provocación del mismo estilo que la de Kaliningrado.

Rusia no se anduvo por las ramas y lanzó un ultimátum a Noruega, que esta madrugada ha desbloqueado el paso de los contenedores, que ahora van de camino hacia el archipiélago noruego, es decir, cerca del Ártico, en un territorio bajo la salvaguardia de la OTAN.

En Barentsburg, una ciudad de Svalbard, hay una mina de carbón operada por una empresa rusa y en el archipiélago hay un tratado específico que lleva en vigor desde hace un siglo. Pero la OTAN no entiende de tratados ni de compromisos internacionales. Sólo escucha el lenguaje de la fuerza o la amenaza de la misma.

No es nada nuevo, nada que no hayamos conocido antes. Lo novedoso es la preocupación creciente de la Alianza imperialista por el Ártico, lo que ya se ha puesto de manifiesto con la incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN. En 1996 se creó el Consejo Ártico para reunir a los ocho países ribereños (Canadá, Estados Unidos, Dinamarca, Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia), pero ahora la frágil arquitectura de cooperación al norte del paralelo 66, ha desaparecido.

El Consejo fue una iniciativa de la URSS en los años ochenta y ahora han dejado a Rusia al margen de sus reuniones, a pesar de que más de la mitad de las costas del Ártico limitan con Rusia. Pero el Telón de Acero también ha caído sobre la zona polar. Sólo falta que levanten otro muro para acabar de militarizarla, ya que ofrece una posición geográfica idónea para interceptar o disparar misiles a corta distancia.

Estados Unidos, que limita con el Ártico a través de Alaska, está dando cada vez más importancia al Ártico. En 2019 Trump presentó una oferta por Groenlandia a Dinamarca y el año pasado el Pentágono publicó un documento en el que exponía su estrategia para “recuperar el dominio del Ártico”.

El círculo polar también tiene un enorme interés económico. El Pentágono cifra el valor de las reservas mineras del Ártico en 1.000.000 millones de dólares. El subsuelo contiene inmensas reservas de gas y petróleo. La riqueza minera es colosal, ya sea oro, platino, diamantes, titanio o tierras raras, esenciales para los equipos electrónicos y las baterías eléctricas.

Viajar en barco de Shanghai a Nueva York por el hielo lleva siete días menos que por el Canal de Panamá.

La nueva guerra mundial es lo que tenemos delante mismo de nuestras narices

Es muy común leer que la Guerra de Ucrania ha puesto al mundo al borde de una nueva guerra mundial. Aún no ha estallado, pero puede hacerlo. Cuando escriben sobre esa futura guerra, esperan que ocurra algo que no va a ocurrir, mientras subestiman las verdaderas guerras que tienen delante de sus narices.

Parecería que las guerras que hay ahora mismo en curso no son tales guerras o no son mundiales, a pesar de que Estados Unidos tiene sus bases militares repartidas por todo el mundo y, sobre todo, por ciertas partes del mundo. Quizá guerras, como la de Yemen, se consideren poco importantes porque “sólo” son locales, guerras “civiles”, olvidando a los países implicados en ellas. Por ejemplo, Siria es un país ocupado militarmente por Estados Unidos y Turquía, y bombardeado periódicamente por Israel, que también ocupa los altos del Golán.

Quizá no tengamos en cuenta que la ciberguerra es una guerra, o que en los últimos años Estados Unidos y la OTAN han desatado casi 30 guerras, o que, en estos tiempos actuales, las guerras no se acaban nunca. Quizá nadie se preocupe de tenerlas en cuentas a todas ellas y las consideren por separado. Quizá a algunos las guerras sólo les preocupa cuando se acercan a Europa. Quizá piensen que en una guerra mundial que merezca tal nombre algún bando tiene que disparar armas nucleares.

Estamos en una guerra mundial permanente porque así lo han impuesto Estados Unidos y su brazo ejecutor, la OTAN. Si alguien cree que en una guerra mundial tiene que haber combates aéreos, batallas navales o choques de tanques entre la OTAN y Rusia, se equivoca. La guerra mundial es nueva porque no es otra cosa que lo que hemos conocido en la última década.

Es un choque militar claramente diferenciado de los anteriores, con el empleo de fuerzas especiales o de reacción rápida (NFR), con pequeñas unidades exhaustivamente entrenadas, capaces de sostenerse en un territorio hostil con acciones esporádicas, apoyadas en un vasto aparato tecnológico. Es algo imposible con “carne de cañón”, con grandes ejércitos reclutados entre la población y enviados al frente deprisa y corriendo.

Lo hemos vuelto a comprobar en las recientes declaraciones del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien ha anunciado que la OTAN multiplicará por siete el número de tropas en alerta, hasta superar las 300.000 efectivos, frente a los 40.000 que tienen actualmente.

Es una fantasmada. Como todos los macarras, Stoltenberg y sus secuaces son unos bocazas que viven de la intimidación permanente de los más asustadizos. Ni la OTAN ni los Estados miembros pueden tener ni mantener 300.000 soldados en estado de alerta. No podrían lograrlo ni siquiera elevando el gasto militar por encima del 10 por cien, por no decir que los presupuestos bélicos se destinan a las armas, no a pagar a los soldados que las empuñan.

La ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, ha ofrecido 15.000 soldados a la OTAN, es decir, una división completa, que es otro paripé. Lo que va a hacer es poner a una división ya existente en estado de alerta máxima, y nada más. Además, la OTAN necesita otras 19 divisiones más para alcanzar la cifra prometida, y ningún país miembro está en condiciones de hacerlo. Ni siquiera Reino Unido, por no hablar de países como Macedonia o los tres Estados bálticos.

Los miembros de la OTAN sólo disponen de unos pocos efectivos capaces de ir al frente de manera inmediata. La Guerra de Ucrania demuestra que ni siquiera tienen municiones y armas en cantidad suficiente para una guerra a la vieja usanza contra un adversario del tipo de Rusia o China. Los macarras preparan ejércitos para otro tipo de enemigos, mucho más pequeños, casi una policía militar, y no siempre son capaces de salir airosos.

La OTAN es una reliquia de la Guerra Fría, un aparato político que se mantiene en pie para que Estados Unidos pueda controlar Alemania y, a través de ella, a Europa. El pretexto siempre fue el “expansionismo soviético” y no ha cambiado desde entonces, aunque nunca hubo otra expansión que la de la propia OTAN.

Su papel es más policial que militar. Lo que la Guerra de Ucrania demuestra es que la OTAN no va entrar nunca en guerras que no puede ganar gracias a una abrumadora superioridad de fuerzas. Biden no ha enviado tropas a Ucrania, pero sí a Somalia. Lo que cambia es el adversario.

Estados Unidos estrecha el cerco en torno a China

Estados Unidos defiende su hegemonía de la manera habitual, actuando por delegación y creando problemas en el perímetro de Rusia y China. Hoy, el principal frente aparente en la lucha geopolítica es Ucrania, donde occidente está invirtiendo enormes recursos financieros.

En esta situación, puede parecer que Rusia actúa sola y que China adopta una actitud de espera. Sin embargo, eso no es así en absoluto. No se puede decir que China se mantenga al margen. También está librando una guerra fría contra Estados Unidos.

El empeoramiento de la situación en el Estrecho de Taiwán puede ser una prueba de ello. A pesar del disgusto de Estados Unidos, los aviones de la fuerza aérea china vuelan cada vez con más frecuencia en la zona de la isla, lo que irrita al gobierno taiwanés y enfada a Estados Unidos. Esto no permite a Washington centrarse plenamente en Ucrania, lo que supone una ayuda evidente para Rusia.

Al mismo tiempo, se puede observar que hoy en día, a lo largo de todo el perímetro de la frontera china, tiene lugar la fase caliente de la Guerra Fría desencadenada por Estados Unidos contra China.

Imran Khan voló a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Después, se fue a Moscú. En respuesta, Estados Unidos inició el derrocamiento de Imran Khan, llevando al poder a la oposición proamericana. Y ahora está estallando una guerra civil en Pakistán. Pakistán es el aliado más importante de China. La ruta desde el oeste de China a través de Pakistán hasta el Golfo Pérsico es una ruta estratégica de suministro de hidrocarburos. Básicamente, se trata de un territorio fronterizo con China el que ha sido golpeado.

Hace poco el régimen prochino del estado de Sri Lanka fue barrido, con el apoyo de Estados Unidos. Se está gestando una crisis gubernamental en Nepal, que tiene frontera directa con China.

En Filipinas también se ha producido una lucha activa por la presidencia. El ganador es un político asociado a los monopolios chinos. Pero el departamento militar filipino sigue su propia política proamericana. Recientemente, el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, fue allí. Durante su visita, se firmó un acuerdo marco sobre seguridad marítima entre Filipinas y Estados Unidos.

Además, Estados Unidos intenta atraer a Vietnam a la coalición antichina, aprovechando que tiene disputas territoriales con China.

Biden visitó Corea del Sur y Japón en mayo. Son los aliados más cercanos de los Estados Unidos. Muchos creen que durante su visita se hizo una propuesta para ampliar la cooperación militar de Washington con Seúl y Tokio, con la posibilidad de convertir a Japón en una potencia nuclear y desplegar armas nucleares tácticas en territorio surcoreano.

Biden no vuela a Ucrania, sino a Asia oriental. Se reúne con los dirigentes de los países del sudeste asiático y centra sus esfuerzos en esa región.

Casi al mismo tiempo hubo un intento de Golpe de Estado en las Islas Salomón, donde China ayudó al gobierno a mantenerse en el poder mediante la firma de un acuerdo bilateral de seguridad. Además, según los medios de comunicación estadounidenses, China tiene la intención de firmar acuerdos similares con Kiribati y Vanuatu. Es la respuesta de Pekín a las acciones de Washington; crear un cinturón de seguridad en el Océano Pacífico.

Además, hay que prestar atención a las intenciones de la OTAN de conceder el ingreso a los países de Asia Oriental. Está claro que se trata sólo de una medida antichina.

Podemos recordar también la situación de la región autónoma de Gorno-Badajshan, en Tayikistán, que también tiene frontera directa con China. Los días 17 y 18 de mayo de este año las fuerzas de seguridad tayikas llevaron a cabo una operación antiterrorista contra bandas armadas organizadas en ese país.

El Ministerio del Interior de la República declaró oficialmente que las acciones de los militantes fueron coordinadas desde el extranjero por extremistas buscados por el Estado, cuya figura principal es el dirigente del Partido de la Alianza Nacional y el Renacimiento Islámico, Muhiddin Kabiri.

También fronterizo con China, Kirguistán recibió el mes pasado la visita del representante británico Richard Chalk, que dirigió la unidad especial británica RICU-Investigación, Información y Comunicación, un servicio secreto que forma parte de la Oficina de Seguridad y Antiterrorismo del Ministerio del Interior británico. Ahora Chalk dirige la ONG británica REOC Communications. Según fuentes kirguisas, el principal objetivo de su visita era convencer a las autoridades kirguisas de que empezaran a aceptar a los refugiados afganos.

Por supuesto, no se pueden ignorar los acontecimientos de enero en Kazajistán, que llevaron al país al borde de la guerra civil.

Por lo tanto, la desestabilización se está produciendo a lo largo de toda la frontera china, con la excepción de Mongolia. Los eslabones más débiles son Pakistán, Kazajistán y Myanmar.

Estas guerras se libran siempre a través de delegados, de fuerzas políticas aliadas, pero no son menos feroces. Se están demoliendo regímenes enteros, se están sustituyendo gobiernos y se están haciendo preparativos para una guerra a gran escala.

Hay razones para creer que las principales batallas de la actual guerra se librarán en la región de Asia-Pacífico. Ucrania no es más que una maniobra para distraer a Rusia.

Alan Pujaev https://eadaily.com/ru/news/2022/06/13/osnovnye-deystviya-mirovogo-konflikta-budut-proishodit-vokrug-kitaya-ekspert

Rusia pone a Japón entre la espada y la pared

Las sanciones económicas están reconfigurando los mapas económicos en el sentido de una cierta “nacionalización”. Para evitar el expolio de sus inversiones en el exterior, China se está desprendiendo de numerosas empresas. Lo mismo que Rusia, lleva a cabo un repliegue hacia el interior de sus fronteras.

Antes de crear nuevas multinacionales, tanto China como Rusia tendrán que pensar con quién se asocian. No todos los socios son fiables. Sin embargo, como esas inversiones son tan gigantescas que no pueden ser abordadas por capitales separados, es el Estado quien las asume, en una especie de “nacionalización” por partida doble.

El gobierno ruso ha encargado a Gazprom, una empresa pública, que se haga cargo de Sajalin Energy Investment Co., una empresa conjunta que gestiona la extracción de petróleo y gas Sajalin-2, lo que supone una ruptura con las multinacionales Shell, Mitsui y Mitsubishi, que son accionistas minoritarios de Sajalin Energy Investment.

Rusia ha puesto a Japón entre la espada y la pared, algo parecido a lo que le ocurrió a Alemania con el Nord Stream 2. Tendrá que elegir entre seguir con su tradicional servidumbre hacia Estados Unidos o hacer un buen negocio y tener asegurado el suministro de petróleo.

De momento pasaremos por alto que Sajalin es un territorio bajo soberanía rusa que Japón reclama. En el momento actual lo más interesante es que el 10 por cien del gas licuado que llega a Japón proceden de Sajalin y, además, que dos grandes multinacionales japonesas, Mitsui y Mitsubishi, se llevan un trozo del pastel.

Se puede explicar de una manera más rudimentaria: ya que el interés de Sajalin es económico, Rusia pone el caramelo delante de las narices de Japón con una empresa privada de inversiones en la que les deja un pedazo. Los japoneses no tienen Sajalin, pero sus multinacionales pueden aprovecharse de la isla. Es un buen punto de partida para que Japón mejore sus relaciones diplomáticas con Moscú.

Sin embargo, a medida que las presiones internacionales se acentúan con la Guerra de Ucrania, el Kremlin reacciona por elevación para probar hasta dónde llega la complicidad de los socios de Estados Unidos. Moscú incluye a Japón en la lista de “países no amistosos”, cambia el cuadro de Sajalin y las multinacionales japonesas tienen varias opciones para elegir.

La primera es cumplir las nuevas condiciones de Moscú y mantener su participación en el nuevo operador Sajalín-2. La segunda, es que se nieguen a entrar en el nuevo operador, al mismo tiempo que el gobierno Tokio mantiene el contrato de compra de gas. Dicho contrato, firmado en 2009, le garantiza a Japón suministrar más de 1,5 millones de toneladas de combustible al año durante 20 años con unos precios muy por debajo del mercado.

La tercera opción es la más comprometida: Mitsui y Mitsubishi renuncian a su participación en Sajalin-2 y Japón rescinde el contrato de suministro. El gobierno de Tokio tendría que buscarse otro vendedor y pagar un precio bastante más caro y al contado.

Estados Unidos quiere que Japón haga lo mismo que la Unión Europea y se pegue un tiro en el pie optanto por la tercera posibilidad. En tal caso el futuro que le espera es el mismo que a Europa: subidas de precios y racionamiento. Un mal negocio.

En lugar de acercarse, Japón se aleja de Sajalin.

Las milicias del Donbas capturan a un soldado israelí

Un soldado israelí fue hecho prisionero por las milicias de Lugansk. Un vídeo publicado en las redes sociales muestra a Vladimir Kozlovsky mostrando su documento de identidad israelí e identificándose como un técnico que proporciona sistemas de comunicación e información fiables (operador de señales) en las fuerzas de inteligencia ucranianas.

En el vídeo, Kozlovsky dice que intentó salir de Ucrania tras la intervención rusa a través de la frontera eslovaca, pero los funcionarios de la frontera lo detuvieron y lo reclutaron en el ejército, mientras dejaban marchar a su mujer y a su hijo, informaron los medios de comunicación israelíes.

Tras permanecer en Lugansk, Kozlovsky dijo que su unidad fue bombardeada por la artillería rusa y que posteriormente fue hecho prisionero tras la huida de sus comandantes. “Teníamos armas pero no sabíamos cómo usarlas. No nos entrenaron y nos enviaron al campo de batalla sin decirnos que íbamos a luchar. Nos echaron como carne de cañón”, dijo.

También asegura que llevaba muchos años viviendo en Ucrania. El prisionero hizo referencia a la desmoralización en las filas de los soldados ucranianos. Señaló que no cuentan con suficiente armamento y añadió que los oficiales son los primeros en huir del campo de batalla, mientras los mercenarios, que son muchos, reciben un trato especial.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí dijo al sitio web de noticias Ynet que estaba al tanto del caso (*).

Cerca de 30.000 ucranianos han viajado a Israel desde el comienzo de la guerra, muchos de ellos ciudadanos israelíes.

(*) http://www.ynetnews.com/article/byvnqzi9c

Los técnicos de la OTAN toman el relevo de los mercenarios extranjeros

Tras el cruce del río Donetsk, la retirada del ejército ucraniano presenta el aspecto -más bien- de una desbandada. Aproximadamente unos 20.000 soldados ucranianos fueron neutralizados en una estéril defensa de la otra orilla, especialmente en la fábrica Azot, cerca de Severodonetsk. Ha sido una sangría en la que las unidades ucranianas más fanáticas han sido diezmadas con miles de muertos, heridos, capturados y desertores.

Ahora el ejército ruso está atacando Lisichansk desde cinco puntos distintos y no se espera un avance lento porque las unidades ucranianas sólo resisten el tiempo necesario para que el grueso de las fuerzas acabe la evacuación. Prácticamente están cercadas y el retroceso lo llevan a cabo bajo un intenso fuego de artillería ruso.

Entre los capturados es cada vez menor el número de mercenarios extranjeros, aunque la Legión Georgiana ha sido aniquilada cerca de Lisichansk, incluido uno de sus cabecillas Teimuraz Khizanishvili. Otro dirigente, Mamuka Mamulashvili, se grabó a sí mismo rematando fríamente a soldados rusos moribundos.

Los mercenarios georgianos son el prototipo de carniceros llevados a Ucrania por la OTAN. Están involucrados en brutales torturas y asesinatos de tropas cerca de Kiev en marzo, por lo que serán juzgados y condenados a muerte. En una entrevista Mamulashvili reveló la política de sus tropas en cuanto a prisioneros: “Los soldados rusos no se hacen prisioneros”.

En Mariupol cayó el coronel del ejército georgiano Bakhva Chikobava en un enfrentamiento con el ejército ruso. La guerra del 2008 no fue suficiente para él y en 2014 se trasladó a Ucrania, donde se unió al Batallón Azov.

Inmediatamente del cruce del rió Donetsk, capturaron a otros 12 de mercenarios, llegados de varios países distintos. Los que van cayendo ya no son aventureros sin escrúpulos. Después de la condena a muerte de tres “soldados de furtuna” en Donetsk, muchos han desertado y los que quedan entienden claramente lo que están haciendo. Son cuadros y técnicos militares de ejércitos profesionales occidentales, instructores y operadores de sistemas de armas sofisticados enviados por la OTAN.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha amenazado a Rusia con graves consecuencias si se ejecuta la sentencia de muerte de los dos mercenarios británicos. Al mismo tiempo, como dijo uno de los legionarios condenados a su madre, Londres no está tomando ninguna medida real para ayudar a sus ciudadanos de ninguna manera. Por su parte, la abogada del convicto británico Sean Pinner dijo a los periodistas que ni los familiares de su cliente ni los funcionarios británicos habían intentado ponerse en contacto con ella.

Según el Ministerio de Defensa ruso, desde el inicio de la operación especial han llegado a Ucrania 7.000 mercenarios extranjeros, de los cuales 1.956 han muerto y otros 1.779 han regresado a casa. La inteligencia militar rusa busca activamente la ubicación y las bases de entrenamiento de los legionarios extranjeros. Luego son atacados con armas de alta precisión.

Según las últimas informaciones, entre los mercenarios capturados en Lisichansk hay ciudadanos australianos, georgianos y polacos. Hasta la mitad del territorio de Lisichansk está bajo el control de las tropas rusas.

—https://topwar.ru/198363-pod-lisichanskom-vzjaty-v-plen-12-inostrannyh-naemnikov.html

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