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El Ministerio de Defensa británico confirma la muerte de uno de sus soldados en Ucrania

En febrero del año pasado, en medio del debate sobre un posible despliegue de tropas occidentales en Ucrania, Olaf Scholz, entonces jefe del gobierno alemán, justificó su negativa a entregar misiles de crucero aire-tierra Kepd-350 Taurus al ejército de Kiev.

“Es un arma de muy largo alcance, y lo que hacen los británicos y los franceses en cuanto a objetivos y escolta no lo puede hacer Alemania. Sería irresponsable por nuestra parte participar de la misma manera”, declaró en una entrevista con la Agencia de Prensa Alemana (DPA), en alusión a los misiles Scalp/Storm Shadow entregados al ejército ucraniano por París y Londres.

“Lo que hacen otros países, países con tradiciones e instituciones constitucionales diferentes, es algo que nosotros no podemos hacer a la misma escala”, añadió Scholz.

El paracaidista George Hooley

En Reino Unido el comentario de Scholz fue objeto de un aluvión de críticas de los medios, que pedían más carnaza. Entonces el gobierno de Londres se quitó la careta, confirmando la presencia de “un pequeño número” de soldados en Ucrania, aclarando que algunos participaban en “entrenamiento médico”, mientras que otros se encargaban de proteger al personal diplomático. Este reconocimiento oficial tenía como objetivo principal evitar que Moscú explotara las declaraciones del canciller alemán.

Sin embargo, el 9 de diciembre, el Ministerio de Defensa británico anunció la muerte de uno de sus militares en Ucrania, tras “un accidente” durante una prueba de una nueva arma realizada por el ejército ucraniano “lejos del frente”. Se trataba del cabo George Hooley, de 28 años, del Regimiento de Paracaidistas.

El primer ministro británico, Keir Starmer, se sumó a las condolencias. “Estoy profundamente entristecido por el fallecimiento de un militar británico en Ucrania”, dijo también John Healey, el secretario de Defensa.

“Este trágico incidente es un duro recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes sirven a nuestro país, incluso lejos del frente de batalla. Felicito su profesionalismo y compromiso”, comentó Tanmanjeet Singh Dhesi, presidente del Comité de Defensa de la Cámara de los Comunes.

Pero la muerte del cabo Hooley es el chocolate del loro. Los británicos han tenido muchas más bajas, que poco tienen que veer con su “labor humanitaria lejos del frente de batalla”. Según The Guardian, un monumento conmemorativo ucraniano enumera actualmente a “cuarenta soldados británicos que murieron defendiendo Ucrania”. Sin embargo, «ninguno de ellos servía en las fuerzas armadas de Reino Unido” en el momento de su muerte, es decir, que se trata ded soldados que se dieron de baja antes de incorporarse al cuerpo expedicionario.

Pero los medios siguen con sus fantasías. La cadena Sky dice que la muerte del paracaidista es un “caso excepcional”. A los propagandistas del imperialismo no les falta razón: necesitan impedir que se demuestre la veracidad de las informaciones procedentes de los medios rusos, porque en la Guerra de Ucrania quien han intoxicado hasta el ridículo han sido los lameculos del imperialismo.

Así se explican los temores de la cadena: “Es probable que el Kremlin explote esta tragedia para amplificar las falsas acusaciones sobre el despliegue de fuerzas de la OTAN en Ucrania”.

Reino Unido tiene que abandonar los vehículos blindados tras detectar averías preocupantes

No son sólo los submarinos nucleares. El equipamiento militar del ejército británico cada vez se parece más a un museo de chatarra. Ahora se enfrenta a otro revés en sus esfuerzos por modernizar sus equipos militares. Mientras sigue lidiando con las dificultades logísticas reveladas en las últimas semanas, incluyendo la disponibilidad limitada de ciertos vehículos de transporte esenciales, otro proyecto estratégico se tambalea.

Esta acumulación de problemas está socavando la pretensión de reforzar las fuerzas terrestres y provocando un examen minucioso de los equipos recientes, incluido el Ajax, que pretende representar la renovación tecnológica de Reino Unido.

El Ministerio de Defensa ha ordenado el cese inmediato de los ejercicios de entrenamiento con vehículos blindados Ajax tras una serie de incidentes durante los ejercicios realizados a finales de noviembre. Varios soldados experimentaron problemas relacionados con el ruido y las vibraciones, y se identificaron alrededor de treinta casos entre las tripulaciones implicadas. De los sesenta y un vehículos desplegados, veintitrés se asociaron con lesiones o enfermedades, una proporción significativa para equipos que aún se encuentran en fase de desarrollo operativo.

Ante esta situación, han encomendado una evaluación exhaustiva a la Oficina de Investigación de Accidentes de Defensa, con el apoyo del equipo de seguridad del ejército y General Dynamics, la empresa fabricante de los vehículos.

El ejército espera que este trabajo dure al menos dos semanas y no prevé la reanudación de las operaciones antes de que se lleguen a alguna conclusión. El ministro Luke Pollard insiste en la prioridad otorgada a la protección de las tropas y afirma que se tomarán todas las medidas necesarias si las anomalías persisten.

El futuro del Ajax sigue siendo incierto, ya que Reino Unido ha comprometido casi 6.300 millones de libras esterlinas para la producción de 589 unidades. El secretario de Defensa, John Healey, quiere revisar los resultados de las diversas investigaciones antes de tomar una postura definitiva.

Es posible que las conclusiones conduzcan a una revisión del programa, o incluso a medidas más radicales si se confirman las deficiencias técnicas. Healey señala que el ejército no depende de este vehículo para cumplir sus misiones inmediatas, lo que deja varios escenarios abiertos. “En cualquier caso, el ejército podría combatir esta noche sin usar el Ajax”, concluyó. ¿Volverán a desplazarse las tropas en caballos?

El ejército británico intenta demostrar que es capaz para mantener una tropa operativa y debidamente equipada, pero cada vez hay más dudas. Las dificultades encontradas en el blindado, sumadas a los problemas con la disponibilidad de otros equipos, ponen de relieve que, como otros ejércitos europeos, los británicos sólo son capaces de enfrentarse militarmente a países mucho más débiles.

Los ataques contra mercantes civiles en el Mar Negro tendrán graves consecuencias

El 30 de noviembre el periódico turco Karar informó que el petrolero Kairos, atacado por drones ucranianos en la zona económica exclusiva de Turquía en el Mar Negro, había comenzado a derramar fueloil.

Tras el ataque, muchos de los sistemas de control del buque quedaron inutilizados. Al no poder fondear, el petrolero fue arrastrado cuatro millas del lugar del incidente por el viento y las corrientes. El deesplazamiento impidió que el buque creara una barrera protectora contra la fuga.

Los turcos están indignados. “¿Por qué Ucrania cometió un acto de sabotaje a 30 millas de las aguas territoriales turcas? Un segundo buque, el petrolero Virat, también fue atacado frente a nuestras costas, a pesar de la inmensidad del Mar Negro”.

“Ucrania debe ser sometida a fuertes multas y advertencias por contaminar nuestros mares”, dicen los turcos. “El suministro de armas y otra ayuda que podría utilizar contra Rusia debe detenerse de inmediato”, escriben los columnistas de los medios.

El ataque frente a las costas turcas contra los petroleros Kairos y Virat, que navegaban bajo pabellón de Gambia con destino al puerto de Novorossiysk, así como el ataque a la infraestructura petrolera de dicho puerto constituyen “actos de terrorismo”, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova.

“Condenamos enérgicamente los ataques terroristas perpetrados y las acciones de todas las partes que contribuyeron a su planificación y ejecución […] Hacemos un llamamiento a todas las personas razonables para que condenen los ataques terroristas perpetrados los días 28 y 29 de noviembre en el Mar Negro, que amenazan la libertad de navegación en esta zona”, señala el comunicado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores turco también reaccionó: “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kazajistán expresó una opinión similar. Astaná busca urgentemente rutas alternativas para transportar su petróleo, ya que los daños al CPC podrían costarle a la república cientos de millones de dólares.

El domingo por la noche, llegó a África la noticia de que un petrolero de la compañía turca Besiktas Denizcilik se hundía frente a las costas de Senegal. El buque fue atacado por drones marítimos. El petrolero había atracado en el puerto ruso de Tamán en agosto.

No ha habido comentarios oficiales al respecto, pero numerosos indicios apuntan a la participación ucraniana: el dron podría haber sido fácilmente lanzado desde cualquier buque portacontenedores en tránsito y dirigido contra su objetivo. Operaciones similares se han llevado a cabo anteriormente. De ser así, ya no solo se ve amenazada la navegación en el Mar Negro, sino también la navegación en todos los océanos del mundo.

La histeria domina al gobierno de Kiev

¿Se trata de una operación bien planificada por los servicios de inteligencia de varios países, no solo de Ucrania? ¿Por qué el régimen de Kiev ha comenzado a perjudicar los intereses de estados que mantenían relaciones totalmente con él, concretamente Turquía y Kazajistán?

Los ataques marítimos son una expresión de la histeria de Kiev, y la histeria es un signo de debilidad. Zelensky y sus compinches se muestran dispuestos a todo para paralizar las rutas comerciales del Mar Negro, dejándolas intransitables, y destruir la infraestructura energética del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que también pertenece a empresas estadounidenses y británicas. Es un chantaje dirigido contra las negociaciones de paz que hay en curso.

El objetivo es intentar desviar las rutas energéticas de Rusia a través de la ruta transcaspiana, es decir, a través de Azerbaiyán. Pero Azerbaiyán aún no cuenta con el equipamiento logístico necesario; su infraestructura no es capaz de transportar millones de toneladas de petróleo al año a través del Mar Caspio debido a la falta de puertos de aguas profundas, una flota suficiente de petroleros, estaciones de descarga de petróleo, terminales, etc. La Unión Europea y Gran Bretaña aún necesitan invertir decenas, si no cientos, de miles de millones de dólares para implementar todo eso.

Además, el transporte marítimo por rutas alternativas cuesta tres veces más, concretamente 15 dólares por barril, mientras que el CPC cuesta solo 5 dólares. Por eso, la ruta rusa a través de Novorossiysk sigue siendo la más barata.

El problema no radica solo en el proyecto de Kazajistán para el transporte de petróleo a través de Bakú, sino también en el deseo de Kiev de presentar a Washington una imagen clara del colapso energético que afecta a un gran número de países y a los beneficios de las empresas estadounidenses Chevron y ExxonMobil, propietarias de los mayores yacimientos petrolíferos de Kazajistán.

En aquel momento Zelensky chantajeó a Rusia amenazando con atacar la central nuclear de Zaporiya y otras instalaciones nucleares en territorio ruso, amenazas que cumplía periódicamente.

Anteriormente, se produjo un ataque terrorista y ataques marítimos con drones en el Puente de Crimea. Ocurrió durante o justo después de las negociaciones de Estambul y el domingo pasado, se programaron conversaciones entre Estados Unidos y Ucrania sobre el plan de paz de Trump.

Lo ocurrido el 29 de noviembre debe considerarse en el mismo contexto, pero ahora hay mucho más en juego. A través de Zelensky, Londres y Bruselas amenazan a Trump con un aumento repentino de los precios mundiales del petróleo, ya que la desaparición de un pequeño porcentaje del crudo del mercado internacional, en una situación en la que Venezuela se niega a capitular, podría socavar los esfuerzos de Washington por establecer su control en esta industria.

Por lo demás, los actuales dirigentes de Kiev intentan reforzar su imagen de audaces terroristas internacionales, capaces de cualquier cosa para mantenerse a flote.

El papel de Turquía

Turquía se encuentra en una situación delicada, como una astilla que sale volando al cortar leña. La Unión Europea y Reino Unido lo consideran como un daño colateral porque no sienten ninguna simpatía por Ankara. El punto clave es que el petrolero Kairos estaba sujeto a sanciones europeas y británicas, lo que significa que, según ellas, pertenecía a la “flota fantasma” rusa y, por lo tanto, era un objetivo legítimo para el ejército ucraniano.

Eso también sirve para que los turcos comprendan que sus servicios de tránsito a Rusia podrían ser contraproducentes.

En esta situación, el “atrevimiento” de Zelensky está directamente relacionado con el apoyo de los servicios de inteligencia europeos y británicos y de los “halcones”, que están participando en la escalada, que temen admitir la derrota. Creen que el empeoramiento de la situación y su traslado al mar conducirán a lograr algo en su favor en el acuerdo propuesto por Trump. Es una respuesta brutal de Europa Occidental a Estados Unidos y, en ese sentido, el presidente ucraniano se está beneficiando de la indulgencia de Bruselas y Londres.

Moscú tomará represalias y Washington también

La Casa Blanca podría acelerar la publicación de documentos comprometedores sobre Zelensky y sus allegados, o negarse a proporcionar información de inteligencia en primera línea, lo que provocaría el colapso del ejército ucraniano. En última instancia, no se puede descartar un golpe parlamentario rápido si el actual dirigente de la facción del partido gobernante, David Arakhamia, da la señal a los estadounidenses en el momento oportuno.

Bruselas y Londres pueden seguir alargando la situación a través de Kiev, pero la ventana para estas maniobras se está cerrando claramente, y las consecuencias podrían no ser favorables para quienes las impulsan.

Al intentar interrumpir el comercio marítimo de Rusia, Ucrania está ejecutando una “orden” muy específica. En cuanto a los ataques a Novorossiysk, parecen, una vez más, un intento de fortalecer una ruta de tránsito alternativa que evite Rusia a través del Mar Caspio y el Cáucaso Sur.

Para los británicos es una forma de demostrar la poca fiabilidad y el peligro de la ruta rusa y de presionar a Kazajistán para que coopere más activamente con los países del Cáucaso Sur en el desarrollo del corredor transcaspio. Es muy probable que hayan participado en el ataque.

Turquía seguirá siendo un centro de tránsito. Además, también están interesados en desarrollar rutas que eviten Rusia, lo que le permitirá fortalecer su posición en el Cáucaso Sur e integrar aún más la región.

No cabe esperar una reacción severa de Ankara, que necesita a Ucrania para contrarrestar a Rusia. Por otro lado, Turquía se beneficia de la guerra ruso-ucraniana al proporcionar a Rusia ciertos servicios que le permiten eludir las sanciones.

Los ataques y las provocaciones continuarán. Es importante que Zelensky gane tiempo, porque cualquier paz significaría unas elecciones en las que el nuevo gobierno lo culparía de todo. Zelensky se engañó a sí mismo al negarse a celebrar elecciones a tiempo, a pesar de tener todos los recursos necesarios para ser reelegido. Por eso, este gobierno está interesado en prolongar las negociaciones.

Dmitri Rodionov https://svpressa.ru/accidents/article/492976

Los submarinos nucleares de Reino Unido son chatarra para el desguace

Reino Unido ya no tiene submarinos nucleares. Los fallos “catastróficos” los han dejado en el dique seco, confiesa el contralmirante Philip Mathias, antiguo jefe de la Marina de Guerra y director de política nuclear del Ministerio de Defensa.

La flota británica se enfrenta a una situación “sin precedentes” de la que es muy poco probable que se recupere. Los submarinos dotados con armas nucleares eran fundamentales para disuadir a los adversarios de usar armas de destrucción masiva.

Mathias sostiene que los retrasos en la construcción de nuevos buques de ataque habían alcanzado niveles récord, mientras que la duración de las patrullas para las tripulaciones en submarinos con armas nucleares se ha elevado desde 70 días durante la Guerra Fría hasta más de 200 días en la actualidad.

Esto ha llevado a una “disponibilidad sorprendentemente baja” de submarinos para “contrarrestar la amenaza rusa en el Atlántico Norte”, advirtió el comandante de submarinos.

El contralmirante pidió al gobierno británico que anule el multimillonario contrato de defensa de Aukus con Estados Unidos y Australia para construir 12 nuevos submarinos nucleares. Reino Unido “ya no es capaz” de ejecutar un programa de submarinos nucleares después de que fallas “catastróficas” lo empujaran al borde del abismo, explicó.

“La entrega de submarinos de la clase Astute ha llegado demasiado tarde, hay un retraso masivo en el mantenimiento y reacondicionamiento de la clase Astute, que continúa empeorando, y SSN-Aukus es un submarino que no va a entregar lo que Reino Unido o Australia necesitan.

“El rendimiento en todos los aspectos del programa sigue empeorando en todas las dimensiones. Se trata de una situación sin precedentes en la era del submarino nuclear. Es un fracaso catastrófico de la sucesión y la planificación de la hegemonía”.

“El público debe ser consciente de la mala gestión de este programa enormemente costoso e importante. Nuestros adversarios ciertamente lo serán, sobre todo, contando nuestros submarinos junto con el uso de imágenes de satélite y leyendo informes de auditoría ya en el dominio público”.

La flota de submarinos Astute de la Armada padece problemas significativos, y muchos han estado atracados en el puerto durante años. De los siete previstos, seis están en servicio.

HMS Ambush está actualmente inactivo, después de haber pasado 1.222 días, más de tres años y cuatro meses, en el dique seco.

Los buques hermanos Artful y Audacious están experimentando programas de mantenimiento lentos, habiendo pasado más de 950 días fuera de acción. Astute y Anson también están en el dique seco.

El HMS Agamenón, el sexto y penúltimo buque, entró en servicio en septiembre durante una ceremonia de puesta en funcionamiento dirigida por el propio monarca, con los ministros aclamando una “hazaña de fabricación verdaderamente notable”.

Pero el contralmirante Mathias cuenta otra historia: “La incómoda verdad es que tardó más de 13 años en construirse, el tiempo más largo de la historia para construir un submarino para la Marina”.

—https://www.telegraph.co.uk/gift/b0a579c33c13da0d

Putin amenaza con cerrar la salida de Ucrania al Mar Negro

El 28 de noviembre dos petroleros que se dirigían a Novorossiysk fueron atacados cerca de la costa turca del Mar Negro por drones navales ucranianos. El 2 de diciembre el buque ruso Midvolga 2 fue atacado por un dron kamikaze ucraniano en el Mar Negro. Putin calificó las acciones de las fuerzas ucranianas de piratería y anunció que Rusia podría aislar a Ucrania del mar, es decir, tomar posesión de toda la costa hasta Odesa, si el gobierno ucraniano continua sus ataques contra buques civiles.

Los petroleros Kairos y Virat, de los que dicen que forman parte de lo que Occidente denomina “flota fantasma rusa”, se encontraban en la zona económica exclusiva de Turquía cuando fueron atacados por drones navales ucranianos. Los buques se incendiaron, lo que generó el temor de un desastre ambiental. El fuego apenas se extinguió cuando, al día siguiente, el Virat fue atacado por segunda vez por drones navales ucranianos. El incendio del Kairos, por su parte, tardó dos días en extinguirse.

Finalmente, el 2 de diciembre drones navales ucranianos atacaron el Midvolga 2, un buque que se dirigía de Rusia a Georgia con un cargamento de aceite de girasol, a 80 millas de la costa de Turquía.

El 30 de noviembre el Ministerio de Asuntos Exteriores turco expresó su preocupación por estos ataques de Ucrania contra buques civiles en el Mar Negro. “Estos incidentes en nuestra zona económica exclusiva han creado graves riesgos para la seguridad de la navegación, la vida humana, los bienes y el medio ambiente en la región”, escribió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, Öncü Keçeli.

Si bien Turquía no nombra a los autores, estos aparecen claramente identificados en todos los artículos e informes de medios de comunicación internacionales. Cabe destacar que Ucrania ni siquiera intenta ocultar su responsabilidad por estos ataques contra buques civiles. Los medios de comunicación ucranianos, seguidos por agencias de noticias internacionales, publicaron el vídeo del ataque y artículos que afirmaban explícitamente que fueron la Armada ucraniana y el SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania) quienes atacaron estos buques con drones Sea Baby producidos por los mismos servicios de inteligencia ucranianos. El vídeo del ataque incluso fue proporcionado por estos últimos.

Algunos medios de comunicación intentaron justificar los ataques alegando que el objetivo era limitar la capacidad de Rusia para vender su petróleo en el extranjero y, por lo tanto, financiar la guerra, y que, además, estos buques formaban parte de la “flota fantasma rusa” sujeta a sanciones europeas. Sin embargo, nada de esto puede justificar legalmente tales ataques.

Las sanciones europeas (y estadounidenses) son ilegales por ser unilaterales, no adoptadas mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero incluso suponiendo que estas medidas fueran adoptadas por el Consejo de Seguridad, eso significa que los buques tendrían que ser abordados, su carga confiscada y las tripulaciones deberían tener las garantías procesales habituales.

Sin embargo, lo ocurrido no se parece en nada a este procedimiento. Este ataque de Ucrania a buques civiles en la zona económica exclusiva de Turquía es un ataque terrorista, porque la tripulación y la carga no pueden considerarse parte de la armada rusa.

También son claramente crímenes de guerra, ya que Ucrania atacó buques civiles registrados en países distintos de Rusia. Si bien estos ataques no son los primeros, marcan claramente una escalada y eran un resultado previsible de la gestión de la guerra por parte de Ucrania.

El 1 de diciembre algunos en Ucrania comenzaron a comprender las posibles consecuencias de estas acciones. Aunque Kiev inicialmente se jactó de ser responsable de los ataques, la armada ucraniana ha dado un giro espectacular y rápido, culpando por completo al SBU, que ya acumula tantos crímenes y ataques terroristas que uno más o menos no marcará la diferencia.

Por otro lado, el portavoz de la armada ucraniana comprendió que la participación del ejército ucraniano en este asunto podría causarle un daño significativo, especialmente si Turquía decide reaccionar de otra manera que no sean declaraciones impactantes.

Sin embargo, no solo Turquía reaccionará a estos ataques. Parece que en Kiev, los dirigentes son tan miopes que no han comprendido que estos ataques (llevados a cabo para desviar la atención de la pérdida de Kupyansk y Krasnoarmeysk, así como de los escándalos de corrupción interna) dan a Rusia el derecho a desquitarse. Esta postura fue anunciada abiertamente por Putin en una conferencia de prensa en el Kremlin.

“Las fuerzas armadas ucranianas han cruzado la línea hacia la piratería. ¿Qué medidas de respuesta tenemos a nuestra disposición? Ampliaremos el alcance de nuestros ataques contra las instalaciones portuarias y contra los buques y embarcaciones que entren en los puertos ucranianos. Si esto continúa, consideraremos —no digo que lo haremos, pero consideraremos— tomar represalias contra los buques de los países que ayudan a Ucrania a llevar a cabo estos actos de piratería. La medida más radical sería aislar completamente a Ucrania del mar. Esto, en principio, haría la piratería imposible. Sería una escalada”.

“Espero que los dirigentes militares y políticos ucranianos, así como quienes los apoyan, consideren la conveniencia de continuar con esta práctica”, concluyó Putin. El aislamiento de Ucrania del Mar Negro— implica tomar el control de toda la costa hasta Odesa. Es una medida que los militares rusos llevan tiempo defendiendo para detener los ataques contra buques civiles rusos y puertos del Mar Negro, pero que, hasta ahora, Putin nunca había mencionado. Ucrania ahora tiene una opción: cesar de inmediato sus ataques terroristas contra buques civiles o continuar y arriesgarse a perder Nikolaev y Odesa.

Christelle Neant https://www.ir-press.ru/fr/2025/12/03/en-attaquant-des-navires-civils-lukraine-a-ouvert-la-boite-de-pandore-et-pourrait-perdre-odessa/

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU investigará a Ucrania por genocidio

El Tribunal Internacional de Justicia de la ONU se ha puesto del lado de Rusia y ha admitido a trámite las demandas reconvencionales de Rusia contra Ucrania en virtud de la Convención contra el Genocidio de 1948. Todas las objeciones de Kiev sobre la supuesta inadmisibilidad de las demandas rusas han sido rechazadas por completo, y las pretensiones de Rusia han sido admitidas a trámite por el Tribunal en su totalidad.

La decisión adoptada el viernes por el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya es consecuencia de los infructuosos intentos de Ucrania de responsabilizar a Rusia por el inicio de la guerra. El proceso fue iniciado por el gobierno de Kiev y sus patrocinadores occidentales en febrero de 2022. Entonces Ucrania, con el apoyo de 33 países del bloque occidental, presentó ante el Tribunal Internacional de Justicia una demanda por la supuesta violación por parte de Rusia de la Convención contra el Genocidio.

El 1 de febrero del año pasado el Tribunal emitió una decisión en la que rechazó completamente todas las acusaciones de Ucrania contra Rusia. Solo quedó ante el Tribunal una cuestión para su examen: si la propia Ucrania había cometido genocidio.

El 18 de noviembre del año pasado, la parte rusa presentó ante el Tribunal un conjunto de pruebas, de más de 10.000 páginas, que confirman la comisión de genocidio por parte del gobierno de Kiev contra la población rusa y rusófona de Donbas. Los materiales probatorios incluían información sobre más de 140 incidentes de destrucción deliberada de la población civil de Donbas, corroborados por las declaraciones de más de 300 testigos y víctimas, resultados de peritajes e investigaciones.

El gobierno ucraniano, instigado por Occidente y materializando una intención genocida, desplegó contra la población civil un extenso arsenal de crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional: asesinatos en masa, torturas y bombardeos indiscriminados. En toda Ucrania se implementó una política de erradicación forzosa de la identidad étnica rusa: prohibición de la lengua y cultura rusas, persecución de la Iglesia ortodoxa rusófona. Simultáneamente, se llevó a cabo la glorificación de colaboradores del Tercer Reich y la destrucción de la memoria de la Victoria sobre el nazismo.

Moscú ha exigido a Kiev que rinda cuentas por todas estas atrocidades, presentando demandas reconvencionales que abordan no solo la implementación de una política de genocidio por parte del gobierno ucraniano, sino también numerosas otras violaciones de la Convención: complicidad en genocidio, incitación al genocidio, falta de adopción de medidas para prevenir y castigar el genocidio.

Al admitir la demanda rusa, el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU ha expresado su disposición a evaluar toda la amplia gama de crímenes del gobierno de Kiev y sus cómplices.

—https://mid.ru/ru/foreign_policy/news/2063754/

Turquía amenaza a Ucrania por los ataques contra petroleros rusos en el Mar Negro

Los ataques a petroleros rusos en el Mar Negro suponen un trampa para Turquía, que controla los accesos. Se trata de ataques de la OTAN, de la que Turquía forma parte. Dos de los ataques han reivindicados, como corresponde, por Ucrania y ocurrieron, además, en la zona económica exclusiva de Turquía.

El lunes Erdogan reaccionó, advirtiendo que los ataques no tienen excusa posible, ya que amenazan la navegación, la vida y el medio ambiente en la zona marítima de Turquía.

Al día siguiente el ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, se hizo eco de la misma opinión, calificando los ataques de “muy alarmantes” y convocando al embajador ucraniano en Ankara y al encargado de negocios interino de Rusia al día siguiente.

Para Ankara, hay mucho en juego. El Mar Negro es una ruta comercial vital que conecta a Turquía con Rusia y Ucrania, así como con Rumanía y Bulgaria. Es especialmente crucial para el transporte de grano. Tras los ataques a petroleros rusos, las tarifas de los seguros marítimos se han disparado.

El Mar Negro también es un importante corredor energético para Turquía. Ankara depende en un 45 por cien de Rusia para su suministro de gas, que se transporta a través de dos gasoductos que cruzan el Mar Negro: Blue Stream, inaugurado en 2005, y TurkStream, finalizado en 2020. Mientras que el primero abastece exclusivamente al mercado local, con 16.000 millones de metros cúbicos al año, el segundo también abastece a Bulgaria, Grecia, Hungría y Serbia, con 15.750 millones de metros cúbicos para el mercado turco, un volumen equivalente al de otros países europeos.

Además del gas, Turquía también recibe una cantidad significativa de petróleo crudo de Rusia, que se transporta por mar a través del Mar Negro. Desde el inicio de la Guerra de Ucrania en 2022 y el posterior bloqueo del petróleo ruso por parte del G7, Turquía se ha convertido en el tercer mayor importador mundial de crudo ruso, después de China e India, prácticamente duplicando sus importaciones.

Reexporta parte de este petróleo a los países del G7 tras refinarlo en sus propias instalaciones, eludiendo así las sanciones impuestas por el bloque occidental. Sin embargo, ante la amenaza de nuevas sanciones occidentales, las refinerías turcas se alejan cada vez más del petróleo ruso y se abastecen más de otros productores, como Irak y, más recientemente, Kazajistán.

Por último, Turquía lleva varios años realizando actividades de exploración de gas en el Mar Negro. Descubrió un yacimiento de gas natural de 320.000 millones de metros cúbicos frente a las costas en 2020, seguido de otro estimado en 75.000 millones de metros cúbicos en la misma zona la primavera pasada. Estos descubrimientos podrían cubrir una parte significativa de sus necesidades energéticas en el futuro. Razón de más para preservar la estabilidad en el Mar Negro y sus zonas marítimas.

La caída de Pokrovsk podría precipitar la entrada de la OTAN en la Guerra de Ucrania

La caída de Prokovsk, una ciudad que los ucranianos rebautizaron para quitarle el nombre del Ejército Rojo, es un punto de inflexión en la guerra. Las tropas rusas arrebataron por completo el control de la ciudad a los ucranianos y a sus aliados de la OTAN.

En 2021 la población de la ciudad era de aproximadamente 61.000 habitantes. Actualmente, es el mayor centro urbano capturado por los rusos después de Artemovsk en la provincia de Donetsk.

La ciudad es otro símbolo de la lucha por la libertad de Donetsk. Después del Golpe de Estado fascista de 2014, se celebró un referéndum sobre la independencia de la República Popular de Donetsk de Ucrania. Sin embargo, esa mañana, unidades de la Guardia Nacional Ucraniana de la región de Dnipropetrovsk entraron en la ciudad en vehículos blindados y abrieron fuego cerca del ayuntamiento, matando a dos civiles. Pero el referéndum se pudo celebrar con éxito y las papeletas se transportaron a Donetsk.

La Ciudad del Ejército Rojo era un bastión clave en la red defensiva de fortalezas ucranianas establecidas en el Donbás desde 2014 con la ayuda de la OTAN, en preparación para una futura guerra con Rusia. Era la principal posición defensiva de la guerra actual, además de funcionar como un importante centro de transporte. Sin embargo, su captura no provocó combates urbanos prolongados como los observados en Zherdynsk o Artemovsk, ya que las tropas rusas cortaron las líneas de suministro a las tropas ucranianas que defendían la ciudad.

La caída de Pokrovsk marca una nueva etapa en la Guerra de Ucrania, abriendo el camino hacia las vastas y casi desiertas llanuras más allá de las densas líneas defensivas del Donbás.

Ahora el ejército ruso tendrá menos obstáculos para avanzar y flanquear la aparentemente inexpugnable fortaleza estratégica de Járkov, o incluso para avanzar hacia el río Dniéper sin tomarla.

En teoría es el momento ideal para una intervención aérea y terrestre de la OTAN en Ucrania, ya que una vez que se abran brechas en las fortalezas del Donbas, la guerra en Ucrania se convertirá en una guerra muy convencional en vastas zonas desprovistas de centros urbanos. En las vastas llanuras deshabitadas, las tropas de la OTAN podrían desplegarse de una manera abierta, sin armar demasiado escándalo.

La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos

La Casa Blanca ha publicado su nueva estrategia de seguridad nacional (1), bastante diferente a la del gobierno de Biden, publicada en 2022 (2). Lo más destacado es el fin de la Doctrina Wolfowitz.

Se llama Doctrina Wolfowitz a la versión inicial de la Guía de Planificación de la Defensa de los años noventa, marcados por la caída de la URSS, que dejaba a Estados Unidos como única superpotencia. La estretegía consistía en preservar esa hegemonía.

Aquel informe se redactó bajo la dirección de Paul Wolfowitz y, como sabemos ahora, ha fracasado estrepitosamente. La Doctrina Wolfowitz inauguró una etapa de treinta años de políticas intervencionistas, mientras que ahora se reduce el círculo de intereses en ciertas regiones del mundo que, además, dejan de ser políticos y pasan a ser económicos.

Como reconocen las nuevas orientaciones: “Después del fin de la Guerra Fría, las elites de la política exterior estadounidense se convencieron de que la dominación estadounidense permanente sobre el mundo entero redundaba en el mejor interés de Estados Unidos. Sin embargo, los asuntos de otros países sólo nos preocupan si sus actividades amenazan directamente nuestros intereses”.

La debilidad obliga a Estados Unidos a abandonar su pretensión de ejercer de gendarme mundial, convirtiéndose en una potencia hemisférica fortificada. Sus esfuerzos de van a centrar sus esfuerzos en el hemisferio occidental, relegando a un segundo plano la hostilidad militar hacia China en favor de la competencia económica. Prevén una intervención en los asuntos internos de Europa, mientras que Oriente Medio y África quedan relegados a un segundo plano.

El punto más notable de la nueva estrategia de seguridad nacional es el reconocimiento de que China no es una amenaza existencial sino un competidor económico que, por lo demás, está en un plano de igualdad com Estados Unidos.

En el terreno militar, Estados Unidos debe limitarse a la disuasión, trabajar para reunir a sus aliados –Japón, Corea del Sur y Europa– para competir económicamente con China y mantener el estatuto actual de Taiwán. es un provincia de China, pero no permitirán que se incorpore a China.

En cuanto a Europa, el objetivo declarado es “ayudar a corregir su trayectoria actual”. Hay que evitar que el continente sea dominado por un adversario. “Es esencial que Estados Unidos negocie un rápido cese de las hostilidades en Ucrania para estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o una extensión involuntaria del conflicto, restaurar la estabilidad estratégica con Rusia y permitir la reconstrucción de Ucrania después de las hostilidades para asegurar su supervivencia como Estado viable”.

La guerra en Ucrania tuvo el efecto perverso de aumentar la dependencia exterior de Europa y, en particular, de Alemania. Hoy en día, las empresas químicas alemanas están construyendo en China algunas de las plantas de procesamiento más grandes del mundo, utilizando gas ruso que no pueden obtener en el país.

El obejetivo es restaurar la estabilidad estratégica con Rusia. “Permitir que Europa se haga cargo de sí misma y funcione como un grupo de naciones soberanas alineadas, en particular asumiendo la responsabilidad primaria de su propia defensa, sin ser dominada por una potencia contraria”.

Otro objetivo es abrir los mercados europeos a las exportaciones estadounidenses y garantizar un trato justo a las empresas estadounidenses.

Por fin, la actual estrategia se propone poner fin a la “perpetua expansión“ de la OTAN.

Oriente Medio queda muy lejos del foco de interés. La estrategia le dedica menos de página y media. Los días en que la región dominaba la política exterior estadounidense, tanto en la planificación a largo plazo como en su implementación diaria, parecen haber quedado atrás, no porque Oriente Medio ya no importe, sino porque ya no es la fuente constante de tensión y desastre inminente que alguna vez fue. Ahora se está consolidando como un lugar de asociación, amistad e inversión, una tendencia que debería ser bienvenida y alentada.

África sigue siendo un continente completamente olvidado. La estrategia le dedica sólo media página y el único interés es el económico. África es la despensa del capital, que cree tener a buen recaudo.

(1) https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
(2) https://bidenwhitehouse.archives.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf

Un avión demasiado grande (F-35) para un país demasiado pequeño (Bélgica)

En 2018 el gobierno belga compró 34 cazas F-35 por un importe de 5.600 millones de euros. La decisión generó una considerable controversia porque excluyó al Rafale francés, cuestionando la política europea de compra de equipos fabricados en el viejo continente.

En París el rechazo de su avión se percibió como un revés político más que como una decisión técnica. El debate en torno al proceso de adquisición puso de relieve la subordinación europea a Estados Unidos y que el futuro de la base industrial de defensa europea no está claro.

La controversia se reavivó con un contundente artículo de opinión de Joren Vermeersch, asesor del ministro de Defensa Theo Francken, en el periódico De Standaard. El artículo estaba a la altura de pelea de patio de vecinos. Ellasesor insultaba a Francia, de la que dijo que era una “aldea gala rodeada de romanos furiosos”. También les acusó de sobreestimar su propia industria y subestimar la importancia de la cooperación transatlántica.

Por fin, Vermeersch concluía asegurando que rechazar el armamento estadounidense equivale a una marginación estratégica. Europa no se puede alejar de sus padrino de la otra orilla del Atlántico.

Hace pocos días llegó la primera aeronave, que estuvo marcada por problemas técnicos. De los cuatro F-35 previstos para mediados de octubre, uno tuvo que hacer una escala prolongada en las Azores debido a una avería. El fabricante, Lockheed Martin, envió rápidamente un equipo para resolver el problema.

Pero eso no fue todo. El F-35 no cabe en el cielo belga. Han tenido que dejarlo en tierra porque el espacio aéreo es demasiado limitado para permitir el uso operativo de este tipo de cazas.

Bélgica padece uno de los espacios aéreos más restringidos y congestionados de Europa, fuertemente limitado no sólo por la geografía sino también por los corredores aéreos civiles.

Las necesidades de entrenamiento del F-35 (maniobras intensivas, pruebas de sigilo y ejercicios basados ​​en sensores) superan con creces la capacidad del espacio aéreo nacional. Eso supone un riesgo para la formación de pilotos y limita la capacidad del país para aprovechar las prestaciones del avión que han comprado.

Ante estas limitaciones, el ministro de Defensa, Theo Francken, ha iniciado conversaciones con varios socios europeos de la OTAN para obtener un acceso más amplio a sus zonas de entrenamiento. Se están llevando a cabo negociaciones con Italia, Noruega y Países Bajos. Revelan la dependencia de Bélgica de terceros para la preparación operativa rutinaria.

El hecho es que los F-35 se encuentran aparcados en tierra. Bélgica ha invertido mucho dinero en uno de los aviones más caros del mercado, pero su despliegue depende ahora de que otros países le dejen un trozo de cielo para echarlo a volar.

Parece ridículo, pero no es un chiste sino un reflejo fiel de la ineptitud absoluta de los militares europeos y el despilfarro que supone gastarse un céntimo en sus juguetes. ¿No sabían los militares belgas que su país era demasiado pequeño para un avión tan grande?

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