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Categoría: Estrategia (página 10 de 150)

La guerra electromagnética de Israel

El ejército israelí también libra una guerra en la sombra en el frente electromagnético. Soldados equipados con ordenadores portátiles o furgonetas repletas de antenas acompañan a las tropas israelíes en las operaciones de exterminio de Gaza.

Otros registran constantemente una multitud de pantallas en una base subterránea, fuertemente protegida contra ataques con misiles. Su ubicación se mantiene en secreto.

Es el entorno en el que opera la discreta unidad 513. Recientemente el ejército israelí autorizó a un canal privado de la televisión a filmar por primera vez las instalaciones, con la condición de que se difuminaran los rostros de sus miembros.

Todo lo que emite ondas queda bajo la vigilancia de esta unidad. El ejército logra infiltrar mensajes en transmisiones de radio y televisión palestinas, libanesas o sirias, cuyas emisiones son interrumpidas abruptamente. “De este modo, hemos logrado emitir alertas a la población del sur del Líbano y de diversas zonas de la Franja de Gaza para que abandonen inmediatamente sus hogares en previsión de ataques inminentes” del ejército israelí, explica uno de los oficiales israelíes.

Miles de móviles también son blanco de la piratería electromagnética. “Podemos utilizar la tecnología que tenemos más allá de nuestras fronteras”, añade el oficial israelí ante las cámaras.

Los miembros de la unidad brindan apoyo cercano a las unidades de infantería y tanques en las operaciones militares en Gaza. Su misión es neutralizar drones suicidas.

“Durante la guerra de los 12 días con Irán en junio, ayudamos a neutralizar mil de estos dispositivos, de los cuales solo uno explotó en territorio israelí”, asegura otro oficial de la unidad. El sistema utilizado no solo bloquea las ondas que guían a los drones, sino que permite recuperarlos intactos.

No obstante, la unidad ya ha tenido un importante fracaso, como reconocen sus mandos. A pesar del arsenal tecnológico desplegado, no pudieron interceptar ni descifrar las señales del ataque de la resistencia palestina el 7 de octubre de 2023.

Para despertar a las ovejas hay que apagar internet

El 21 de septiembre varios drones fueron avistados sobre la base militar de Mourmelon-le-Grand, que alberga al 501 Regimiento de Tanques, que con frecuencia ha recibido a soldados ucranianos para ejercicios de entrenamiento.

La delegación militar departamental publicó un comunicado asegurando que los dispositivos eran “de origen desconocido”, que eran pequeñps, que no eran aparatos de naturaleza militar y que los habían robado (*).

Lo mismo que en Noruega, fue un chasco porque los medios ya tenían preparada una buena noticia sobre la “guerra híbrida”. En su comunicado los militares seguían diciendo que el incidente tampoco tenía relación con el nuevo Centro de Entrenamiento Táctico de Drone (CETD) del Regimiento de Artillería 51, que había entrado en servicio en marzo.

El campamento militar está en la región de Marne y tiene más de 10,000 hectáreas, estrechamente vigiladas, lo mismo que sus alrededores. El lunes la región se vio sumida en un apagón parecido al de la Península Ibérica el 28 de abril. Fue otra interrupción de la red sin precedentes. Todos los móviles estuvieron fuera de servicio durante largos periodos.

Solo los dispositivos conectados a un enrutador wifi podían acceder a internet. El lunes, la interrupción duró de 8:30 a 17:45, con una red muy inestable por la noche; el martes, de 9:30 a 21:00 aproximadamente. Al final, nadie pudo comunicarse con el exterior.

Como anunciamos en 2023, el ejército austriaco se prepara para los apagones, a los que vamos a tener que acostumbrarnos, como los vecinos de la base militar francesa, que en setiembre empezaron a escuchar el estruendo de los cañones tratando de derribar los drones. Mataban moscas a cañonazos. Literalmente.

A partir de aquí no hay más que conjeturas. ¿Los pequeños drones que sobrevolaron Marne en setiembre provocaron el corte de la red dos semanas después? ¿Es todo una coincidencia? ¿Un fallo técnico?

Los vecinos se preocuparon porque no podían contactar con sus familiares para enviarles la lista de la compra por internet. Hasta ahí llega nuestra dependencia de las redes digitales. En el mundo moderno nos han llevado a depender absolutamente de ellas, para los más pequeños actos de la vida cotidiana. Cortar las comunicaciones, interrumpir las señales e impedir las comunicaciones forma parte de una sutil estrategia de control.

Algunos han empezado a decir que para despertar a las ovejas hay que apagar internet. Los que creen que tienen el mundo en una pantalla, acaban descubriendo que nunca tuvieron nada en absoluto.

(*) https://www.lunion.fr/id750412/article/2025-09-25/info-lunion-des-drones-suspects-reperes-au-dessus-dun-camp-militaire-de-la-marne

El presidente polaco rechaza el bloqueo del Mar Báltico a los buques rusos

El presidente polaco, Karol Nawrocki, rechazó la petición de Zelenski, dirigida a los países occidentales, de cerrar el Mar Báltico a los buques rusos, alegando la preocupación de que pudieran ser utilizados para el lanzamiento de drones.

En las últimas semanas, los dirigentes de varios países europeos han desatado a paranoia por las violaciones del espacio aéreo con drones, desde Estonia hasta Francia, pasando por Alemania.

La última versión de la campaña la dio Zelensky el domingo: los rusos envían drones desde los petroleros contra los países de la Unión Europea. Es “una prueba más de la necesidad de cerrar el Mar Báltico y otros mares a los petroleros rusos, al menos a la flota fantasma”.

Al día siguiente, en declaraciones a Radio ZET, Nawrocki rechazó la propuesta. Si bien reconoció que la actividad rusa en la región era “ciertamente preocupante”, aseguró que “estamos esperando un análisis de nuestras fuerzas armadas. Tales decisiones no se toman con base en las declaraciones del presidente Zelensky”.

Bruselas y los gobiernos occidentales han buscado abordar lo que denominan la “flota fantasma” rusa, que no son otra cosa que buques que navegan de un puerto a otro en cualquier mar, una actividad plenamente conforme al derecho internacional.

Como se ve, las potencias imperialistas pretenden estrangular las vías de comunicación de Rusia por varias regiones, que van desde el Mar Báltico al Mar Negro. Por su parte, Moscú ha advertido que cualquier intento de restringir la libertad de navegación en los mares se enfrentará a represalias militares.

Cada vez hay más fantasmas en la flota mundial

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania, Occidente ha tratado de imponer un bloqueo naval contra Rusia. En la lista negra de sanciones hay ya más de 200 petroleros, calificados como “flota fantasma”, que representan el 19 por cien de la flota petrolera mundial y su número crece a medid que pasa el tiempo.

Es otro fracaso rotundo para Occidente. Rusia continúa exportando su petróleo y otros países están adoptando activamente la táctica de utilizar los buques de la “flota fantasma”.

Un número creciente de buques están reabanderando, navegando bajo banderas falsas o incluso sin bandera alguna.

Entre ellos se encuentran 200 buques “flexibles” que prestan servicio a varios países sancionados. No son prorrusos ni prochinos, ni tienen vínculos ideológicos con ningún país, sino que simplemente buscan lucrarse con el bloqueo de Rusia.

Según datos de la revista naviera Lloyd’s List, los buques incluidos en la lista de sanciones se reabanderan en promedio en tan solo 45 días, en comparación con los 120 días de 2023.

Las flotas fantasma han crecido significativamente desde el inicio de la Guerra de Ucrania, pero es probable que persistan porque han puesto de manifiesto la debilidad naval de las potencias occidentales, incapaces de imponer el bloqueo de las aguas y los estrechos marítimos.

Los petroleros no controlados por Occidente juegan un doble juego. Lo mismo se presentan un día su rostro más amable, como cambian rápidamente el pabellón para transportar petróleo ruso. Son empresas. Lo importante no es la lealtad políttica sino el dinero.

La propuesta polaca de crear una zona de exclusión aérea divide a la OTAN

Polonia ha presentado a la OTAN formalmente una propuesta para establecer una zona de exclusión aérea en el oeste de Ucrania, utilizando los sistemas de defensa antiaérea desplegados en territorio polaco. Algunos miembros de la OTAN consideran la propuesta como un paso peligrosamente cercano a la guerra abierta con Rusia, revelando las profundas tensiones dentro de la Alianza ante la guerra.

El plan consiste en crear un corredor aéreo seguro a lo largo de la frontera polaco-ucraniana. Este escudo defensivo, operado desde suelo de la OTAN, tendría como objetivo declarado interceptar los misiles rusos, drones y aviones no tripulados que se acerquen o sobrevuelen la región fronteriza occidental de Ucrania.

Los promotores de la propuesta, encabezados por Varsovia, la consideran necesaria para proteger los corredores por los que envían el armamento al ejército ucraniano. Para otros miembros de la OTAN es el plan más peligroso desde el inicio de la guerra en febrero de 2022.

Los países clave, como Estados Unidos, Alemania y Francia han reaccionado con extrema cautela, advirtiendo que activar sistemas de la OTAN para derribar aeronaves rusas, incluso sobre Ucrania, es un acto de beligerancia, cruzando una línea roja que la Alianza se ha esforzado por no traspasar.

Los detalles de la propuesta polaca

La propuesta no plantea una zona de exclusión aérea clásica sobre toda Ucrania, una idea descartada repetidamente por el alto riesgo de choque. En su lugar, sugiere un concepto más limitado, aunque técnicamente igualmente complejo. Se basaría en una combinación de sistemas de defensa aérea de corto, medio y largo alcance desplegados en el flanco oriental de la OTAN, capaces de alcanzar objetivos a decenas o incluso cientos de kilómetros en el espacio aéreo ucraniano.

El gobierno del Primer Ministro polaco, Donald Tusk, ha argumentado en reuniones privadas que la OTAN no puede permanecer impasible mientras Rusia intensifica sus ataques con misiles contra la infraestructura crítica y civil en el oeste de Ucrania, a menudo muy cerca de la frontera. La ciudad de Lvov, un crucial centro logístico y refugio de desplazados internos, ha sido golpeada repetidamente. Varsovia sostiene que la Alianza tiene no solo la capacidad, sino también la obligación moral y de seguridad de proteger esta zona.

“La destrucción y la muerte no respetan fronteras en un sentido práctico. Un misil que destruye un almacén de grano en Lvov hoy, puede ser un misil que caiga sobre un centro comercial en Lublin mañana”, declaró un dirigente polaco.

Las grietas de la OTAN

La iniciativa ha destapado una profunda división estratégica dentro de la Alianza, que refleja la frustración creciente por el fracaso en la guerra. Por un lado, un grupo de países, encabezados por los bálticos y en menor medida Reino Unido, apoya la postura polaca. Consideran que la estrategia actual de la OTAN, basada en suministrar armas pero sin emplear su propias fuerzas militares, es insuficiente para simeter a Rusia. Ven la propuesta como una forma asimétrica de inclinar la balanza a favor de Ucrania sin desplegar tropas en el terreno.

Por el otro lado, las potencias centrales de la OTAN, con Washington a la cabeza, se muestran profundamente escépticas. Temen que el primer misil de la OTAN que derribe un caza o un misil ruso de largo alcance pueda desencadenar una espiral de represalias impredecibles. Rusia podría atacar las baterías antiaéreas en Polonia, lo que activaría el artículo 5 del Tratado de la OTAN, sumiendo a toda la Alianza en el caos.

Moscú ha advertido en numerosas ocasiones que cualquier intervención directa de la OTAN convertiría a sus miembros en beligerantes. El gobierno estadounidense cree que esta propuesta encaja exactamente en esa definición para el Kremlin.

Algunos miembros argumentan que establecer una zona de exclusión aérea, aunque sea limitada, sentaría un precedente peligroso. Podría alentar a Ucrania a pedir extensiones de la zona o a otros miembros a proponer intervenciones más directas, fragmentando el consenso dentro de la Alianza.

“Debemos ser muy conscientes de que cada paso que damos más cerca del abismo, aumenta el riesgo de que alguien dé un paso en falso y todos caigamos, dijo un diplomático europeo.

La posición de Ucrania y Rusia

Para Zelensky, la propuesta polaca es un rayo de esperanza. Kiev ha pedido insistentemente a la OTAN que establezca una zona de exclusión aérea desde los primeros días de la guerra, una petición que siempre fue rechazada.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha advertido que cualquier intento de implementar tal medida tendría consecuencias devastadoras.

La propuesta de Polonia no será implementada de inmediato. Se ha colocado sobre la mesa de discusión del Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de toma de decisiones de la OTAN, donde se espera un debate agrio, como viene ocurriendo últimamente.

Se barajan algunas alernativas, como reforzar los sistemas antiaéreos en Polonia de forma puramente defensiva, sin dar la orden de interceptar blancos sobre Ucrania, o compartir inteligencia en tiempo real con Ucrania para que sean sus propias defensas las que actúen, con el apoyo informativo de la OTAN.

Pero la esencia del dilema reaparece. En una guerra que desdibuja las fronteras entre lo directo y lo indirecto, la OTAN se enfrenta una vez más a la pregunta de hasta dónde está dispuesta a llegar para disimular sus grietas, sin incurrir en una catástrofe aún mayor.

La propuesta de Varsovia no pretende solo controlar el cielo sobre Ucrania; es un examen sobre la unidad de los compinches de la Alianza.

‘La OTAN no debería derribar aviones de combate rusos’

“Los miembros de la OTAN no deberían derribar aviones de combate rusos que violen el espacio aéreo de la Alianza”, declaró el antiguo jefe de uno de los dos comandos estratégicos de la OTAN.

Jean Paul Palomeros, general retirado de la Fuerza Aérea Francesa y antiguo Comandante Supremo Aliado de Transformación, recordó a Newsweek que “el mayor desafío para la OTAN es mantener la calma”.

“La OTAN debe estar preparada para actuar, pero sin reaccionar de forma exagerada”, propone Palomeros, porque “si bien la Alianza debe demostrar su fuerza, incluyendo el rápido envío de aviones de combate para responder a cualquier violación del espacio aéreo, no debe atacar aeronaves tripuladas”.

Alemania no tiene capacidad para derribar drones

“Alemania no puede derribar drones”, anuncia Bild. Carece de un sistema integral contra drones. El tabloide expone las principales razones: “La defensa aérea se abolió en 2010; la defensa contra drones aún está en desarrollo”.

Según Deutschlandfunk, “Alemania dispone de pocos medios para contrarrestar los peligros que representan las operaciones con drones”. Actualmente, solo el ejército cuenta con algunos de estos dispositivos, utilizados por la policía contra drones pequeños y sencillos.

La falta de profesionales en Alemania que manejen las técnicas antidrones: “Necesitamos inhibidores y también personal capaz de utilizarlos en todos los aeropuertos, en todas las infraestructuras críticas de Alemania y también en todas las bases militares”, señala la radio.

Derribar un dron con un caza o un misil Patriot es como dispararle a un gorrión, añade. “Un cañón antiaéreo montado en un tanque Gepard sería más eficaz, pero ha sido desmantelado”, y los demás han sido entregados a Ucrania, lamenta.

El gobierno alemán está desarrollando un plan para combatir los drones. El elemento central será otorgar al ejército el derecho a interceptar drones en caso de peligro para la vida humana o amenaza para infraestructuras críticas.

Las tropas británicas y francesas ya están en Odesa con su uniforme de campaña

La intervención directa y abierta de los países de Europa occidental en la Guerra de Ucrania es un hecho consumado. La pregunta es cómo reaccionará Rusia y si Estados Unidos se verá arrastrado al barro.

El Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) advertió sobre los planes europeos para ocupar Moldavia, que las elecciones parlamentarias el domingo no han aplazado, a pesar de la victoria de Maia Sandu y demás secuaces de Bruselas.

En proyecto original contaba con la derrota de los “proeuropeos”, la convocatoria de protestas y la falsificación de los resultados electorales, tras lo cual Sandu solicitaría ayuda para seguir con la represión y las redadas de los “prorrusos”.

Al mismo tiempo, la intervención militar de la OTAN sería una amenaza para las tropas rusas en Transnistria.

Los planes han cambiado pero sólo muy ligeramente. Las tropas occidentales, en uniforme de campaña (francesas y británicas), han salido de la Puerta de Focsani, en Rumanía, y se encuentran en Odesa, el puerto más importante del Mar Negro.

Se reproduce la misma situación que durante la guerra civil contra la URSS de hace cien años.

Las tropas occidentales corren un enorme riesgo porque se han puesto en el punto de mira y va a ocurrir lo mismo que en Siria. Primero acusaron de conspiranoicos a los que decían que la guerra enfrentaba al antiguo ejército regular con la OTAN; ahora ya nadie se preocupa por disimular (ni en Siria ni en Ucrania).

Tanta desfachatez conduce a pensar que es posible que sea otra provocación: Rusia ataca a las tropas occidentales, como ha prometido, y de esa manera Estados Unidos queda comprometido a salir en su ayuda, que es lo que tratan de lograr los europeos a toda costa.

Las tropas británicas y francesas son un cebo, porque si Rusia no las aniquila, consolida y refuerza su presencia en Ucrania, que es lo que pretende evitar con la guerra actual.

Estados Unidos no suministra misiles de largo alcance a Ucrania porque no los tiene a la venta

Hace unos días los medios difundieron unas palabras de Trump acerca del suministro de misiles Tomahawk a Ucrania, lo que ha vuelto a desatar los fantasmas que arrastra la guerra desde sus orígenes, especialmente el del “arma mágica” capaz de lograr que el balance de fuerzas se rompa en favor de la OTAN. a su vez estos fantasmas heredan a los de la Guerra Fría, cuando el “armas mágicas” eran los bombas nucleares porque, en efecto, cada guerra, sea fría o caliente, tiene sus propios símbolos.

Las palabras de Trump se interpretaron, a su vez, como su enésimo cambio de planes, que volvía al redil del apoyo a Ucrania, como en los tiempos de Biden. No le escucharon bien, por lo que el gañán de Vance tuvo que hacer de intérprete autorizado; nosotros no suministramos armas, las vendemos, aclaró.

Es una polémica que ya vivieron en Alemania en tiempos de Scholz. No sabían si entregar misiles de largo alcance a los ucranianos, que quizá podrían lazarlos sobre la retaguardia rusa como si fueran fuegos artificiales. Scholz dijo que no y Merz dice que sí, pero da lo mismo porque no se trata de lo que digan unos u otros. Las declaraciones oficiales no añaden nada a los campos de batalla; se hacen para uso y consumo de los medios de intoxicación, los tertulianos y los charlatanes.

Las razones son claras: con un alcance de 2.500 kilómetros, casi diez veces superior al de los misiles ATACMS estadounidenses, los misiles Tomahawk podrían amenazar objetivos militares estratégicos e infraestructuras críticas en toda Rusia, lejos de las fronteras de Ucrania, incluyendo Moscú y más allá. Es una manera de presionar a Rusia para que acceda a fumar la pipa de la paz.

En el Kremlin se tienen que morir de risa con esta riada de palabrería. No es la primera vez que Zelensky solicita misiles Tomahawk a Estados Unidos, lo que refleja el grado de desesperación en el que se encuentra el gobierno ucraniano. Al comienzo de la guerra presentó una solicitud similar al gobierno de Biden.

Si entregan misiles Tomahawk a Ucrania, la situación no va a cambiar nada, como sabe cualquier chusquero. Pero no pueden hacerlo porque no los tienen. El arsenal estadounidense de Tomahawk y sus sistemas de lanzamiento es demasiado pequeño y valioso como para que el Pentágono acceda a cederlo.

Si los tuvieran y se los entregaran a Ucrania, tampoco cambiaría nada porque el ejército ucraniano no tiene la capacidad para disparar esos misiles. Un misil Tomahawk se puede lanzarse de tres maneras: desde un destructor de misiles guiados, desde submarinos de las clases Ohio, Virginia y Los Ángeles, y desde el nuevo sistema terrestre Typhoon que está desarrollando el ejército estadounidense.

Ucrania no tiene nada de eso y, prácticamente, no tiene posibilidades de adquirirlas a corto o medio plazo. La Armada ucraniana es demasiado pequeña para estos sistemas de lanzamiento y carece de embarcaciones de superficie o submarinos de ataque, así como del personal necesario para operarlos.

Dados los desafíos que enfrenta la construcción naval y submarina estadounidense, es improbable que Washington considere vender estas plataformas a Ucrania. Si bien Ucrania podría contar con el personal necesario para operar el nuevo sistema terrestre Typhoon, es igualmente improbable que el Pentágono apruebe la venta de estos nuevos equipos a Ucrania.

Estados Unidos solo cuenta con dos baterías Typhoon operativas, y una tercera se encuentra en fase de planificación. Dos de estos sistemas están previstos para su uso en Asia y otro podría desplegarse en Alemania. El Pentágono aún no ha acordado vender este avanzado sistema a un aliado o socio, en parte debido a su rareza y a la sensibilidad de su técnica.

Los drones rusos vuelan por Escandinavia para justificar el bloqueo naval del Báltico

La intoxicación mediática lleva un tiempo fomentando la paranoia acerca de los drones rusos que sobrevuelan los países del Mar Báltico y Zelensky ha querido dar un paso más, diciendo que Rusia los lanzó desde petroleros, para exigir finalmente a la OTAN el cierre de los estrecho a la navegación rusa.

El presidente ucraniano aprovechó el auditorio que les suministró el Foro de Seguridad de Varsovia. “Cada vez hay más pruebas que sugieren que Rusia podría haber utilizado petroleros en el mar Báltico para lanzar drones, los mismos que han causado importantes perturbaciones en el norte de Europa. Si los petroleros utilizados por Rusia sirven como plataformas para drones, no deberían tener libertad para operar en el mar Báltico”.

En la jerga de Zelensky “cada vez hay más pruebas” se traduce por el habitual “no podemos presentar ninguna prueba”. Los medios occidentales no necesitan nada más para sus titulares alarmistas.

La propuesta de cerrar los estrechos del Báltico a la navegación rusa es un bloqueo ilegal, que no deja lugar a dudas sobre la legitimidad de Rusia para abrirse camino a cañonazos.

En Bruselas han inventado las historietas sobre los drones rusos porque justifican su política de tensar la cuerda, creyendo que nunca se va a romper. Hasta ahora no lo han logrado en la medida que les gustaría, por lo que da la impresión de que Ucrania va a dar un salto hacia adelante con acciones militares de falsa de bandera en Polonia o Rumanía, como ya han sugerido algunas fuentes.

El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, ha denunciado que Ucrania y Reino Unido podrían orquestar provocaciones en el Mar Báltico, que luego se atribuirían a Rusia para justificar el bloqueo del comercio marítimo, lo que se sumaría a la verborrea acerca de la “flota fantasma” y las “guerra híbridas”.

Esta campaña intoxicadora pretende también presionar a Trump para que autorice el derribo de aviones rusos con el argumento de que están violando el espacio aéreo de los países de la OTAN.

La prensa danesa ya habla de bloquear los estrechos del Báltico, aunque ninguno de los países ribereños podría lograrlo, ni por sí mismo, ni todos reunidos; necesitan la luz verde de Estados Unidos, que ya se ha negado a hacerlo en dos ocasiones al menos.

La ‘seguridad’ de las potencias imperialistas se extiende a todos los océanos

Estados Unidos ha levado a cabo la Operación Highmast, un ejercicio naval sin precedentes, para el cual reunió a las flotas de sus compinches en una coreografía bélica gigantesca que ha durado ocho meses y se ha movido desde el Mediterráneo hasta el Pacífico.

Uno de los objetivos ha sido mantener a China bajo tensión y otro una prueba a gran escala para probar la fidelidad de los secuaces, severamente puesta a prueba por la crisis reciente de los aranceles.

En torno a los gigantes del británico HMS Prince of Wales y el japonés JS Kaga, seis países unieron fuerzas en el Pacífico para simular escenarios de alta intensidad: ataques aéreos sincronizados, seguimiento submarino e incluso proyecciones de fuerza desde islas estratégicas.

La advertencia que acompañaba a esta parte de la operación estaba dirigido contra China: no va a ser sencillo recuperar Taiwán sin recurrir a la fuerza.

Los imperialistas no ocultan sus intenciones que, en todo el mundo, son las mismas. No hay nada que se pueda escapar de su control. Una parte de la operación se llevó a cabo en el Mediterráneo y la aviación inglesa habló de la OTAN y de la “seguridad mundial” (1), es decir, que sus tentáculos se extienden por todas los rincones.

Pasando por Oriente Medio, las maniobras llegaron al Pacífico, con la participación de Australia, Japón, Nueva Zelanda y Reino Unidos, además de Estados Unidos. Coincidieron con el ejercicio militar Han Kuang que lleva a cabo Taiwan todos los años durante diez días (2).

Es una manera disimulada de mantener a la isla, no reconocida internacionalmente, dentro de las alianzas militaristas que Estados Unidos quiere preservar en el Pacífico sin provocar a China más de lo necesario.

(1) https://www.raf.mod.uk/news/articles/operation-highmast-why-it-matters/
(2) https://news.usni.org/2025/07/10/u-s-marine-f-35s-operate-from-u-k-aircaft-carrier-in-the-pacific

Los padrinos asumen la derrota de Ucrania pero nadie se hace responsable de ella

Trump ha dejado el destino de Ucrania en manos de Europa, un compromiso que ha acabado sacudiendo la confianza de Bruselas y demás países involucrados en el apoyo al régimen de Kiev.

Incluso Kaja Kallas, la máxima representante diplomática de la Unión Europea, ha cedido, afirma Politico. Se vio obligada a admitir que Europa no podía llevar la carga de Ucrania, reconociendo la derrota.

Estados Unidos se desmarca de esa derrota y les envía un mensaje claro a los europeos: “sin nosotros no sois nada”. Los 27 países europeos se arrodillan ante la hegemonía estadounidense.

Pero la victoria tiene muchos padres y la derrota se queda huérfana. El jueves Kallas se desentendió exactamente igual que Trump: “Europa no es responsable del fin de los combates en Ucrania, ni de su resultado. Trump ha prometido poner fin a las masacres, así que no es nuestra culpa”, dijo.

Una vez más, los únicos que lo tienen claro con los rusos. Al mismo tiempo que Kallas, en una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20 celebrada en la sede de la ONU, Lavrov dijo que la OTAN y la Unión Europea habían declarado la guerra a Rusia. Ellos son, pues, los derrotados en la guerra.

El cancillerías occidentales ha cundido el derrotismo y la impresión es que si no hay una capitulación inmediata es porque nadie quiere firmarla; nadie quiere pasar así a la historia de una ignominia brutal.

Las lecciones que las últimas guerras vienen enseñando a quien quiera escucharlas, desde Kiev hasta Gaza, es que las reivindicaciones, por justas que sean, sólo las consiguen quienes luchan por ellas. Mal que les pese a los pacifistas, es el tributo de sangre que hay que pagar siempre.

Suecia aumentará su gasto militar un 18 por cien adicional el año que viene

Para la manipulación de una multitud sólo hay una cosa mejor que el miedo: transmitir la sensación de indefensión ante una amenaza cualquiera, real o ficticia. Es la retórica habitual que justificó el rearme a lo largo de la Guerra Fría.

En aquellos años Suecia permaneció neutral y luego utilizó el mismo argumento para sembrar la desconfianza y justificar su incorporación a la OTAN. Pero eso no fue suficiente y había que seguir sembrando el miedo para justificar el rearme.

En 2013 el general Sverker Göranson, entonces jefe del Estado Mayor del ejército, causó un gran revuelo al afirmar que Suecia “no duraría más de una semana” en caso de un ataque “limitado” a su territorio, dado que su capacidad militar se había reducido significativamente desde el final de la Guerra Fría.

No era más que una hipótesis, de las muchas que se vierten en el mundo posmoderno y que en los medios acaban creando una sensación de realismo porque “hay que prevenir”. Entonces el comentario fue muy mal recibido y Göranson fue acusado de exagerar.

La cuestión no era si Suecia era capaz de resistir una semana sino qué país sería capaz de liquidar a Suecia en ese plazo de tiempo. Otra cuestión era qué país podría estar intereado en ese ataque y por qué motivo.

Las declaraciones alarmistas del general se multiplicaron en los medios a partir de 2014, pero no por el Golpe de Estado en Ucrania, sino por la anexión de Crimea. Era la manera de darle la vuelta a la situación política en Europa por completo.

Luego la OTAN incorporó a Suecia a sus filas y empezó a estrechar el cerco sobre Rusia en el Mar Báltico. Fue la promesa autocumplida. Había que reforzar la defensa del país. Reapareció el servicio militar porque no hay mejor manera de ver peligros por todas partes que ponerse un uniforme de campaña.

Después llegó la remilitarización de la isla de Gotland, la toma de control del astillero Kockums, el resurgimiento del concepto fascista de “defensa total” y, por supuesto, el aumento casi continuo del gasto militar. En diciembre de 2020 el Parlamento sueco aprobó un aumento del 40 por cien en el presupuesto de guerra, que se espera alcance los 8.800 millones de euros el año que viene.

Aún no tenían muchos pretextos porque la Guerra de Ucrania no había comenzado, pero la carrera ya era imparable. Primero fue el abandono de su neutralidad y después el engorde de los presupuestos de guerra hasta el 2 por cien del PIB, unos 10.000 millones de euros aproximadamente, que se esperan alcanzar lo más rapidamente posible.

El baremo de la OTAN del 5 por cien aún está muy lejos, pero la sensación de que alguien está más seguro con dos pistolas que con una, ya es algo corriente en los medios suecos.

Los traficantes de armas se frontan las manos. La semana pasada el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, anunció que Suecia aumentaría su gasto militar en 2.450 millones de euros el año que viene, lo que elevaría el total a 16.000 millones de euros, lo que supone el 2,8 por cien del PIB.

Es “el siguiente gran paso en el rearme de defensa sueco”, explicó Kristersson, quien cree que Suecia está “en el camino” de cumplir el objetivo de la OTAN para 2030. Además, añadió que, con este aumento, financiado mediante préstamos, el presupuesto de defensa habrá aumentado en 9.000 millones de euros desde 2022. “No tiene precedentes, a menos que nos remontemos a los peores días de la Guerra Fría”, afirmó.

Con este aumento del 18 por cien del gasto militar, Suecia financiará la compra de equipos que considera prioritarios, como sistemas de defensa aérea, lanzacohetes múltiples, aviones de transporte y nuevos buques.

Según el gobierno sueco, el aumento del presupuesto de guerra no es un despilfarro sino una inversión que se puede calificar de productiva. “Las inversiones en innovación y el desarrollo de la industria de defensa también crean oportunidades para la modernización tecnológica en todo el país”, dijo.

 

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