La web más censurada en internet

Categoría: Economía (página 77 de 101)

El precio del petróleo llegará a los 100 dólares y desatará una ola inflacionista

Con el pretexto de restringir las emisiones procedentes de combustibles fósiles, los imperialistas han disuadido a las empresas petroleras de invertir en la extracción de nuevos yacimientos. Mientras los monopolios de la energía se ven presionados para reducir la producción, la demanda mundial sigue en aumento.

Sin un aumento significativo de la inversión, la demanda de petróleo y gas superará a la oferta en un futuro no muy lejano. Este desajuste podría provocar carestía y subir el precio del petróleo hasta los 100 dólares el barril.

La subinversión crónica en nuevos yacimientos de petróleo desde la crisis de 2015 llevará a un pico en la producción mundial de petróleo antes de lo esperado, pero no por un agotamiento de las reservas, como dicen algunos, sino por motivos seudoecológicos, ligados a los planes de descarbonización. El petróleo sigue ahí, pero las políticas seudoecologistas están desincentivando su extracción.

En contra de algunas predicciones publicadas a principios del año pasado de que el consumo mundial de petróleo nunca volvería a los niveles anteriores a los confinamientos, la demanda está ahora a sólo unos meses de alcanzar y superar esos máximos. El nuevo récord medio anual establecerá el próximo año.

La OPEP espera, además, que la demanda mundial de petróleo siga creciendo hasta mediados de la década de 2030 para alcanzar los 108 millones de barriles diarios (bpd), tras lo cual se espera que se estanque hasta 2045, según las últimas perspectivas anuales del cártel. Otros analistas prevén un pico de demanda a finales de esta década.

Sin embargo, la inversión en nuevas fuentes de suministro va muy por detrás del crecimiento de la demanda mundial de petróleo. El año pasado las nuevas inversiones cayeron a su nivel más bajo en una década y media. El año pasado, la inversión mundial en exploración y producción cayó a 350.000 millones de dólares, su nivel más bajo en 15 años, según las estimaciones de Wood Mackenzie.

Tampoco se espera que la inversión aumente significativamente este año, a pesar de que el petróleo está a 80 dólares. Esto se debe a la política de cero emisiones netas.

Según la OPEP, la industria petrolera tendrá que realizar enormes inversiones en los próximos 25 años para satisfacer la demanda. El sector necesitará una inversión acumulada a largo plazo en las fases previas, intermedias y posteriores de 11,8 billones de dólares para 2045.

El desfase entre una demanda creciente y una oferta que va con retraso provocará el aumento de los precios del petróleo a niveles de 100 dólares el barril. Patrick Pouyanné, director general de la francesa TotalEnergies, declaró este mes en el foro Energy Intelligence que los precios del petróleo se dispararían de aquí a 2030 si la industria dejara de invertir en nuevos suministros, como sugieren algunos escenarios que prevén una producción neta nula para 2050. “Si dejamos de invertir en 2020, dejamos todos estos recursos en el suelo… y entonces el precio se disparará. E incluso en los países desarrollados, eso será un gran problema”, dijo Pouyanné.

Francisco Blanch, jefe mundial de investigación de materias primas y derivados del Bank of America, también predice que el petróleo alcanzará los 100 dólares en septiembre del año que viene, o incluso antes si este invierno es mucho más frío de lo esperado.

Un barril de crudo a precios por encima de los 100 dólares significa inflación y reducción drástica de los salarios reales de los trabajadores.

Huawei pierde una tercera parte de su mercado a causa de bloqueo imperialista

La empresa china Huawei sufre el bloqueo estadounidense. El viernes presentó los libros de contabilidad, que registran un fuerte descenso de sus resultados. En los tres primeros trimestres, es decir, entre enero y septiembre, sus ventas cayeron más de un 32 por ciento, hasta 456.000 millones de yuanes (71.300 millones de euros).

Desde la etapa de Trump, Estados Unidos no ha escatimado esfuerzos en los últimos años para poner obstáculos a Huawei. El gigante chino ya no puede abastecerse de tecnologías estadounidenses, de las que dependen gran parte de sus actividades. El fabricante de equipos de telecomunicaciones, número uno del mundo por delante de los europeos Ericsson y Nokia, ha sido expulsado de muchos mercados de 5G en Estados Unidos y Europa.

Algunos pensaron que la llegada de Biden a la Casa Blanca aliviaría las sanciones contra Huawei. Pero eso no ha ocurrido. Washington sigue adelante con su bloqueo. Esta semana pidió a otra empresa china, China Telecom, que cesara todas sus actividades en Estados Unidos, por razones de “seguridad nacional”.

Huawei reconoce que su negocio de consumo, en particular los móviles, se ha visto muy afectado por el bloqueo. Para salir del atolladero está apostando por otras áreas del holding, como el desarrollo de su negocio “Enterprise”.

En el ámbito de las telecomunicaciones, no pretende limitarse a suministrar equipos y antenas 5G a los operadores. Desde hace tiempo quiere desempeñar un papel en la digitalización de diversos sectores empresariales. Su objetivo es ofrecer toda una gama de servicios, combinando la nube y la inteligencia artificial, para que las empresas sean más competitivas.

Huawei ha invertido también en coches autónomos, puertos y energía.

La subida de los precios de la energía colapsa la escuálida industria española

Con más de 200 euros por megawatio hora para los trabajadores, una tarifa nunca antes alcanzada en España, el invierno va a ser duro, pero también para las empresas. Si algunas de ellas ya quedaron tocadas el año pasado a causa de los toques de queda, ahora van a sufrir la puntilla.

Para las empresas españolas el precio de la electricidad se ha disparado hasta los 125 euros, muy lejos de los 51,22 euros de Francia o los 87,1 euros de Alemania. Muchas empresas cierran y otras hacen las maletas para buscar nuevos emplazamientos en el extranjero.

Al menos cinco de las principales empresas industriales españolas han decidido suspender la producción en sus fábricas a causa del precio de la energía. La empresa Sidenor, situada en las afueras de Barcelona y distribuidora de acero en Europa, ha anunciado que detendrá algunas líneas de producción.

Lo mismo ocurre con Fertiberia, distribuidor de productos fertilizantes agrícolas. Otras empresas siguen trabajando, pero suben los precios cuando sacan sus productos al mercado. La energía solía representar la mitad de los costes de producción, cifra que ahora ha aumentado al 80 por ciento.

En Euskadi, Arcelor Mittal ha puesto en marcha un sistema de paradas cortas de las líneas de producción en los momentos en que la electricidad es más cara. Soluciones temporales que no resuelven el problema del aumento de los precios de la electricidad.

Si persiste, llegarán las deslocalizaciones de grandes centros de producción, pero también cierres de pequeñas empresas y grandes dificultades para el comercio minorista. Las peluquerías, las panaderías y los pequeños comercios también consumen electricidad, pero no pueden repercutir el aumento de precio en sus clientes, que ya tienen que hacer frente a la subida de las facturas en casa. 

La situación se está convirtiendo en un problema crónico que acabará con reducciones de salarios, horas extras y precariedad.

Quien controla el petróleo tiene la hegemonía mundial

Como ha sucedido a partir de los años cincuenta los combustibles fósiles han condicionado el desarrollo de la economía y las condiciones de vida de millones de habitantes del mundo y el exceso de acumulación de un pequeñísimo número de empresarios. Claro que el problema no es causado por el petróleo, el gas y el carbón. El problema tiene su causa en la forma monopolística de apropiación de algunas sustancias de la naturaleza y su forma de comercialización.

Las primeras empresas que se propusieron monopolizar el petróleo fueron norteamericanas y eso correspondía a la política del Gobierno de los Estados Unidos, que ya desde los años 20 el presidente Harding planteaba: “se presume que llegará el día en que la hegemonía mundial pertenezca a la nación que posea petróleo y sus derivados” [1]. Siguiendo esa política los gobiernos estadounidenses decidieron prestar apoyo económico y político especial a todos los ciudadanos o empresas “que buscan concesiones o derechos sobre petróleos”.

En esos años se propusieron adquirir yacimientos petroleros en todo el mundo, especialmente en América Latina. En los años 40 como consecuencia de la guerra en la cual todavía no participaban, pero previendo que la guerra que se desarrollaba en Europa dispararía el consumo de los combustibles fósiles, la Administración de Petróleo en Tiempo de Guerra de los Estados Unidos identificó: “La necesidad de emprender una acción inmediata a fin de adquirir derechos de propiedad y dirección sobre las reservas de petróleo extranjeras” [2].

Como se ve la política de los gobiernos norteamericanos ya establecían la necesidad de monopolizar los yacimientos petroleros de todo el mundo para lo cual prestaban un apoyo tanto político como económico a las empresas de ese país que tuvieran el mismo objetivo. Estas acciones validaban la visión de Lenin de que la economía capitalista se enrutaba hacia la monopolización.

Hasta la caída del socialismo en Europa los combustibles fósiles, especialmente el petróleo estaba monopolizado por las llamadas Siete Hermanas, cinco de las cuales eran estadounidenses y dos inglesas, las cuales controlaban el 90 por ciento del mercado del petróleo mundial, además controlaban el 75 por ciento de las reservas del petróleo del mundo capitalista. Las empresas norteamericanas eran: la Standard Oil Company de Nueva Jersey y California, la Gulf, la Texaco y la Socony-Mobiloil y las inglesas Royal Dutch Shell y la British Petroleum.

Ahora otros son los países y las empresas monopolizadoras tanto del petróleo como del gas y el carbón. El nuevo panorama esta constituido por las empresas rusas, chinas e indias. Por ejemplo, Rusia vende el 40 por ciento del gas que se utiliza en la Unión Europea. Estos países necesitan tanto este combustible ruso que, en contra de la oposición de los Estados Unidos, aceptaron la construcción de un gasoducto de aquella nación que termina en la Europa. No obstante la provisión de ese gas, los precios del combustible están disparados en la Unión Europea.

La Organización de Países Exportadores del Petróleo, OPEP, “coordina y unifica las políticas petroleras entre sus países miembros con la finalidad de garantizar unos precios estables. Lógicamente, estos países tienen una gran incidencia en el precio del petróleo a nivel mundial. Además, la OPEP controla un poco más del 40 por ciento de la producción del petróleo. Para mayor control de la producción de cada uno de los países fijan, desde los años 80, el porcentaje de producción de cada uno de estos países. Aunque su objetivo inicial no era monopolizar el crudo sino impedir que las siete hermanas le impusieran bajos precios de compra de este producto, las dinámicas capitalistas convirtieron ese ente en un monopolio más proclive a elevar los precios del crudo.

Los miembros de la OPEP son: Angola, Arabia Saudita, Argelia, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Catar, Venezuela. Es necesario destacar que estos países neutralizaron en los años 70 el monopolio que ejercían los Estados Unidos e Inglaterra en el mercado mundial petrolero.

Los monopolios petroleros de las empresas estadounidenses e inglesas impusieron precios bajos que favorecieron el desarrollo de las industrias de esos países. Pero esos precios les llenaron sus arcas hasta el punto que los cuatro monopolios que reemplazaron a Las siete hermanas tenían capitales varias veces superiores a sus inversiones iniciales.

La reacción de los precios de los combustibles ante las variables situaciones sanitarias de este semestre ha sido la siguiente: el último año el precio OPEP del petróleo se ha incrementado un 56,33 por ciento. Pero algunos analistas ante la dinámica de los últimos días afirman que el año próximo el precio podría llegar a los 120 dólares.

El efecto de la pandemia y la dinámica propia de los agentes manipuladores de la geopolítica del petróleo movilizaron sus precios de 74,651 el primero de julio del 2019, hasta el primero de abril del 2020, 17,64 dólares. Con los instrumentos que poseen los monopolios hoy enrumban el precio hacia los 100 dólares. Por supuesto, arrastran a niveles astronómicos el gas, el carbón y consecuentemente la electricidad.

El impacto del aumento de la energía domiciliar está provocando un efecto político que puede tener consecuencias sobre el modelo económico neoliberal, las movilizaciones populares exigiendo nacionalización de los servicios de electricidad. Para evitar el descontento social en Francia por estos incrementos en las tarifas de energía domiciliares, el presidente Macron en Francia está ofreciendo un subsidio a las familias pobres y de clase media hasta el mes de marzo.

José del Río https://semanariovoz.com/geopolitica-del-petroleo/

Una nueva fuente de energía menos ‘limpia’ de lo que dicen: el hidrógeno

Lo mismo que otros sectores económicos (financiero, suelo), los problemas de la energía no se pueden resolver bajo el capitalismo con cambios en las fuerzas productivas, ni en nuevas tecnologías, sino en las relaciones de producción, nacionalizando las empresas íntegramente.

La energía es el corazón de los movimientos económicos y está, además, estrechamente vinculada al imperialismo y al control político de las grandes potencias sobre los mercados mundiales. En otras palabras, para muchos países el suministro energético genera dependencia internacional. Aquellos que necesiten sacudirse esa dependencia no pueden poner todos los huevos en la misma cesta; necesitan recurrir a todas las fuentes de suministro: convencionales (carbón, petróleo, hidráulica), alternativas (eólica, fotovoltaica), e incluso nucleares.

El hidrógeno se ha incorporado a las nuevas tecnologías energéticas, aunque aún le queda un importante recorrido por delante. Los grandes bloques económicos, como la Unión Europea, se han puesto a ello después de darse un baño de realismo con las energías eólica y la fotovoltaica. Bruselas ha hecho del hidrógeno su principal objetivo y ha destinado 2.000 millones de euros hasta el año que viene para apoyar la producción de hidrógeno.

El año pasado el gobierno surcoreano destinó 267 millones de euros para apoyar el desarrollo de vehículos de pila de combustible (que producen electricidad a partir del hidrógeno) y estaciones de servicio de hidrógeno. El objetivo es convertirse en un país cabecero en la producción y gestión de este combustible.

Korea Gas ha anunciado su intención de invertir unos 3.600 millones de euros de aquí a 2030 en la construcción de 25 plantas de producción de hidrógeno y 700 kilómetros de gasoductos. En marzo de 2019 el Ministerio de Comercio, Industria y Energía de Corea del sur creó una empresa especializada, HyNet, para construir una infraestructura de carga de hidrógeno.

Una amplia penetración del hidrógeno en el sistema energético sólo puede lograrse de forma gradual, dado el desarrollo actual de las fuerzas productivas y las limitaciones económicas, industriales y políticas. El objetivo de la Comisión Europea es que el hidrógeno represente entre el 13 y el 14 por ciento del combinado energético en 2050. Eso significa que la transición llevará tiempo.

El precio del kilo de hidrógeno dista mucho actualmente de ser competitivo. Para garantizar su rentabilidad, es imprescindible reducir drásticamente este coste hasta alcanzar, en primera instancia, el obtenido con el gas natural. Ahora bien, si los precios de la energía siguen aumentando, la rentabilidad del hidrógeno se podría acelerar.

Los seudoecologistas aseguran que el hidrógeno es una fuente de energía “limpia”, lo cual sólo es cierto sólo en parte. El proceso de fabricación de hidrógeno más barato, con el estado actual de desarrollo de las fuerzas productivas, recurre al metano, un gas tan denostado como el carbón o el petróleo.

En el momento actual, las inversiones necesarias para convertir al hidrógeno en un combustible ascienden a cantidades fastuosas que sólo se pueden emprender con dinero público. Las grandes potencias se lanzan a realizar esos desembolsos como una subvención encubierta de los grandes monopolios energéticos. Gastos pública y beneficios privados.

Tales inversiones también tienen por objeto apoderarse de una nueva tecnología, naturalmente patentada, que mantenga las posiciones de dominio de las grandes potencias sobre el resto del mundo: la inmensa mayoría de países dependientes, resignados a ser calificados de “contaminantes” y “sucios”.

Los titulares apocalípticos llenan las primeras planas de los noticiarios

Lior Ron, director de la división logística de Uber Technologies, ha dicho en una entrevista con CNBC que el colapso del sector del transporte automovilístico de Estados Unidos es un “auténtico Armagedón” (1).

Lo que está ocurriendo ahora resultaba inimaginable: los puertos estadounidenses están experimentando grandes atascos y decenas de barcos hacen colas incapaces de descargar todo lo que llevan. Hacen falta trabajadores para descargar contenedores y conductores de camiones para transportar sus contenidos a los almacenes. Incluso se ha llegado a decir que se producirá una gran escasez de alimentos y otros insumos básicos. La Casa Blanca ha advertido a sus ciudadanos que es posible que los precios de los productos se eleven y que las estanterías estén vacías en Navidad (2).

Según la CNBC el costo de transporte de mercancías se ha elevado en un 300 por ciento. Además, la escasez de contenedores ha provocado que se retrase la llegada de las mercancías compradas a China, por lo que la elevación del precio de los productos afectará gravemente a los consumidores. Un alto ejecutivo de Uber Technologies ha declarado que esta crisis “afecta a todo el sector del transporte por carreteras, nunca habíamos visto algo así”.

La cadena de televisión CNBC ha dado a conocer que no existen suficientes camioneros (3) debido a las restricciones impuestas por el coronavirus. Las razones detrás de todo esto son bastante conocidas: despidos masivos debido a la inactividad y cierre “temporal” de las escuelas de conductores de camiones. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, el sector del transporte por carretera perdió el 6 por ciento de sus trabajadores, además de un total de 1,52 de conductores, es decir, al menos 90.000 trabajadores. Ahora faltan casi 100.000 conductores.

El periódico italiano Corriere della Sera culpa de lo sucedido al “cuello de botella” que provocaron las restricciones económicas en todo el mundo: “Han afectado todos los puntos de la cadena logística de transporte de productos elaborados, semielaborados y materias primas, causando la falta de contenedores, buques de carga, congestión portuaria, escasez de camiones y camioneros, además de dañar la capacidad de almacenamiento. A esto se suma la omnipresente escasez de mano de obra, lo cual se hace sentir cada vez más en una amplia variedad de sectores” (4).

Aunque Bloomberg dice que existen otras razones para la crisis de suministros: “Tras las medidas restrictivas impuestas por la pandemia del coronavirus, los fabricantes y los analistas predijeron una caída en la demanda de varios productos. Sin embargo, la demanda de muchos productos se ha mantenido e incluso ha aumentado, por lo que muchas industrias no estaban preparadas para ello” (5).

Las empresas tampoco midieron el impacto que tendría el paso del trabajo presencial al teletrabajo, especialmente si tenemos en cuenta que los gobiernos les dijeron a los consumidores que se quedaran encerrados en casa, por lo que muchos se vieron obligados a comprar teléfonos, ordenadores, consolas de videojuegos, etc., en cantidades inusitadas hasta ahora. El mercado de computadores personales creció en un 11 por ciento en 2020, algo que no había sucedido en 10 años.

Además, se ha producido una reducción de la importación de microchips procedentes de Asia y esto frenó muchas de las industrias que dependen de los microprocesadores como los automóviles, la informática, los celulares, los videojuegos, los electrodomésticos y los dispositivos médicos… Bloomberg dice que “se trata de una pesadilla no sólo para los niños que esperaban recibir consolas de videojuegos en Navidad, sino también para las empresas, dado que esta temporada festiva es la que proporciona la mayoría de sus ingresos”.

Joe Biden tuvo que reunirse con representantes de varias distribuidoras privadas (Walmart, Target) y empresas de transporte, pero también con las autoridades portuarias de Los Ángeles, Long Beach y los sindicatos de trabajadores portuarios para que estuvieran dispuestos a trabajar 24 horas al día y siete días a la semana y de ese modo transportar el 40 por ciento de los contenedores que llegan a Estados Unidos cada día. ¡Al parecer ya no habrá cierres!

Muchos aseguran que los productos que no han sido enviados desde Asia hasta ahora no llegarán a las tiendas a mediados de diciembre, lo que demuestra que las cadenas logísticas se rompieron con bastante facilidad. En los últimos 12 meses las mercancías que cruzan el Océano Pacífico ya no tardan 13 horas sino 13 días en ser descargadas y ni hablar de que los precios se han disparado. Por ejemplo, ahora cuesta siete veces más que hace un año enviar un paquete de Los Ángeles a Shanghai. Sameera Fazil, subdirectora del Consejo Económico de la Casa Blanca, dijo que es necesario un milagro para resolver este problema. Por otra parte, se ha vuelto muy difícil construir contenedores ya que la “pandemia” ha afectado a la industria del acero y la madera.

En Europa, la situación tampoco es buena: en Alemania faltan 80.000 camioneros, mientras que las ventas y la producción de automóviles han caído alrededor de un 30 por ciento. Según la consultora Alix Partners este año se producirán 7,7 millones de coches menos, lo que equivale a un 10 por ciento de la producción mundial.

La crisis del transporte ha provocado la subida del precio de los alimentos. La FAO ha informado que el precio del aceite vegetal ha batido todos los récords. Mientras tanto, han subido en un 20-30 por ciento los precios de los productos lácteos, la carne importada y los cereales con respecto al 2019 (6).

Esto ha dejado en evidencia la creciente dependencia de Estados Unidos y Europa de los suministros importados de Asia, especialmente de China. Estados Unidos depende de un 90 por ciento de los suministros chinos para la fabricación de ciertos productos médicos y esta cifra se eleva a más de un 80 por ciento con respecto a las tierras raras (7).

En semejantes circunstancias, lo más conveniente no es pregonar el Armagedón o reunirnos con la Casa Blanca, sino combatir la psicosis que ha generado la pandemia.

(1) https://www.cnbc.com/2021/10/14/head-of-uber-freight-says-the-us-is-in-a-shipping-armageddon-and-theres-no-one-solution.html
(2) https://www.reuters.com/world/us/americans-may-not-get-some-christmas-treats-white-house-officials-warn-2021-10-12/
(3) https://news.ati.su/news/2021/10/14/nehvatka-voditeley-vedet-k-krizisu-gruzoperevozok-v-ssha-190400/
(4) https://www.corriere.it/esteri/21_ottobre_14/usa-merci-scarse-collasso-porti-mettera-rischio-natale-7a2422f4-2c5d-11ec-98f9-fbd4bdd13a87.shtml
(5) https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2021-03-31/prices-are-going-up-across-supply-chains-will-inflation-come-for-you-too
(6) https://www.fao.org/news/story/ru/item/1393201/icode/
(7) https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/Biden-s-Asia-policy/US-and-allies-to-build-China-free-tech-supply-chain

Vladimir Malyshev https://www.fondsk.ru/news/2021/10/18/pochemu-zapadnye-smi-trubjat-ob-armageddone-54706.html https://www.geopolitica.ru/es/article/por-que-los-medios-de-comunicacion-occidentales-han-comenzado-hablar-del-armagedon

‘Se avecina la mayor crisis financiera de la historia’

“Se avecina la mayor caída de la historia”, advierte el periódico alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten. Los periodistas del diario recomiendan a los inversores alemanes que liquiden sus activos antes de que sea demasiado tarde. “Los mercados de valores recibirán una paliza imparable”, añaden.

El sistema financiero occidental aún no se ha recuperado de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de 2008. La ilusión sólo se mantuvo gracias a la generosidad de los bancos centrales, que orinaban el dinero como si fuera llovia. Tanto es así que incluso acabamos olvidándonos de él. Sobredosis garantizada.

“Los bancos centrales han llegado al ‘punto de no retorno’. Con sus inyecciones de liquidez sin precedentes, han salvado a la economía y al mundo financiero de la inflación, pero al mismo tiempo los han convertido en adictos”.

El periódico especula sobre si se podría haber evitado el naufragio. Hubiera sido fácil, dicen, pero ningún “experto” está en condiciones intelectuales de hacerlo, y mucho menos de evitar la explosión final.

Nadie sabe cuándo ocurrirá el apocalipsis financiero, pero hay dos cosas que son seguras. La primera es que la crisis financiera, por no haber cesado nunca, va a entrar en una nueva fase explosiva, seguramente mucho más mortífera que la anterior. La segunda es que el cataclismo será precipitado por el pánico de los especuladores, alimentado por la prensa convencional.

—https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/515330/Groesster-Crash-der-Geschichte-Experten-empfehlen-Anlegern-schnell-zu-handeln-um-Vermoegenswerte-zu-schuetzen

El suministro chino de magnesio compromete a la industria europea

La industria del metal y los fabricantes de automóviles están preocupados. Si la minería china no se reanuda por falta de energía, Europa se enfrentará a una escasez de magnesio. En vísperas de la cumbre climática, Europa tiene que hacer la vista gorda ante el uso masivo de carbón por parte de China para sostener el mercado mundial.

Mientras las distintas potencias avanzan en sus propios planes para contrarrestar la escasez generalizada de chips electrónicos que está afectando a todo, desde los microondas hasta los aviones, una nueva carestía mundial se vislumbra ya en el horizonte. La Unión Europea depende de China para el 95 por ciento de su suministro de magnesio. Este metal es esencial para la producción de automóviles: es un aditivo esencial para muchas aleaciones.

“Tras la crisis de los semiconductores, ahora tenemos la crisis del magnesio”, augura el primer ministro checo Andrej Babis. “La industria del automóvil se enfrenta a un auténtico desastre”.

La razón de la escasez de magnesio es que la energía es cara, y China ya está regulando la producción en algunos sectores de su economía para ahorrar energía. Como consecuencia, las exportaciones a Europa están paralizadas, mientras que las existencias de mineral de la Unión Europea se agotarán ya en noviembre, según una declaración conjunta emitida por una docena de grupos industriales, entre ellos European Aluminium y European Steel Association.

El gobierno de Pekín insiste en que la escasez de magnesio será sólo temporal. El diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung citó a Sun Qian, secretario general de la Asociación China de Magnesio, diciendo que la escasez sería breve y que China reanudaría las exportaciones de magnesio.

Pero detrás de la cuestión del suministro de esta materia prima, esencial para el ensamblaje de los automóviles, se encuentra la cuestión de la energía y, de rebote, la cuestión climática. Los chinos ven con malos ojos las presiones de Bruselas intenta ejercer para reducir el uso del carbón, que sigue siendo un combustible esencial para la economía china.

Merkel ha pedido a la Unión Europea que no obligue a China a cerrar sus centrales de carbón demasiado pronto. El abastecimiento de Europa depende, en parte, de Rusia y, sobre todo, de China.

El control de la población mundial a través de la ‘nueva agricultura sostenible’

Ningún monoplio ha hecho más daño a nuestra agricultura mundial y a la calidad de los alimentos que la Fundación Rockefeller. Comenzó a principios de los años 50, después de la guerra, con la financiación de dos profesores de la Harvard Business School para desarrollar la integración vertical que llamaron “Agronegocio”. El agricultor se convirtió en el menos importante. A continuación, crearon la fraudulenta Revolución Verde en México e India en los años 60, y la Alianza para una Revolución Verde en África, pro-OGM [organismos transgénicos], desde 2006. El dinero de la Fundación Rockefeller creó literalmente las desastrosas plantas transgénicas con sus pesticidas tóxicos de glifosato. Incluso hoy en día, la Fundación está inmersa en un importante cambio de política en la alimentación y la agricultura mundial y no es bueno.

En su último informe, “The True Cost of Food: Measuring What Matters to Transform the U.S. Food System”, muestra que la Fundación Rockefeller lleva a cabo un esfuerzo coordinado para cambiar radicalmente la forma en que producimos los alimentos y calcular su verdadero coste. Afirman que esto forma parte de un consenso mundial, a través de la ONU, para crear una agricultura “sostenible” en el contexto de la actual crisis del covid. Lejos de ser un cambio positivo, este esfuerzo pretende alterar radicalmente nuestro acceso a los alimentos saludables y nuestra elección de lo que comemos. La Fundación, que acaba de publicar su segundo informe sobre la alimentación en dos años, se ha asociado con el Foro Económico Mundial de Davos y las principales empresas alimentarias para encabezar esta campaña. Su nuevo eslogan es “El verdadero coste de los alimentos”.

Rajiv Shah, presidente de la Fundación, escribe: “Hemos pasado el último año trabajando con expertos y defensores de todos los campos para medir el impacto del sistema alimentario estadounidense. El resultado es el primer conjunto de métricas en Estados Unidos que puede ayudarnos a medir el coste de nuestros alimentos con mayor precisión. Con este nuevo análisis, los gobiernos, los defensores, los productores de alimentos y los individuos están mejor equipados para transformar nuestro sistema alimentario para que sea más nutritivo, regenerativo y equitativo”.

La misma Fundación Rockefeller, responsable de nuestra cadena alimentaria industrializada y mundializada y de la destrucción que este proceso ha causado no sólo a la granja familiar, sino también a la calidad de nuestra agricultura y alimentación mundial, culpa ahora a su creación de los enormes costes externos de nuestra alimentación. Sin embargo, escriben como si la culpa fuera del avaricioso agricultor familiar y no de la agroindustria.

Shah afirma: “Este informe es una llamada de atención. El sistema alimentario estadounidense, tal y como está, tiene un efecto perjudicial para nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestra sociedad. Según el estudio Rockefeller de Shah, “la configuración actual del sistema alimentario estadounidense ha provocado costosas repercusiones en la salud de las personas, la sociedad y el planeta. El calentamiento global, la reducción de la biodiversidad, la contaminación del agua y del aire, el desperdicio de alimentos y la alta incidencia de enfermedades relacionadas con la dieta son las principales consecuencias no deseadas del actual sistema de producción. Esto es un mal presagio”.

El estudio añade: “La carga del impacto de estos costes la soportan de forma desproporcionada las comunidades marginadas y desatendidas, a menudo comunidades de color, muchas de las cuales son la columna vertebral como agricultores, pescadores, ganaderos y trabajadores de la alimentación”.

Basándose en un grupo holandés, la Fundación True Price, el informe calcula que el “coste real” del sistema alimentario estadounidense no es el de los 1,1 billones de dólares que los estadounidenses gastan en alimentos cada año, sino más bien el de al menos 3,2 billones de dólares anuales si se tiene en cuenta su impacto en la salud de las personas, los medios de vida y el medio ambiente. Este enorme coste adicional se calcula principalmente a partir de los efectos sobre la salud, como el cáncer y la diabetes, y los efectos sobre el medio ambiente, como las emisiones de CO2, a lo que ellos llaman agricultura “insostenible”.

El consejo de la Fundación True Cost está formado por tres personas: Herman Mulder, ex banquero de ABN Amro, uno de los principales bancos de alimentos del mundo; Charles Evers, ex controlador empresarial y director financiero de Unilever NV (1981-2002), uno de los principales gigantes de la alimentación del mundo; y Jasper de Jong, socio de Allen & Overy, uno de los mayores bufetes de abogados del mundo, con sede en Londres. Fue este equipo el que puso precio a abstracciones como la tonelada de CO2 y otros costes para el informe Rockefeller. El único argumento es que el CO2 es un componente esencial e inofensivo de toda la vida y no es la causa del aumento de la temperatura mundial.

El informe Rockefeller destaca también por el hecho de que los colaboradores son profesores de derecho, economistas académicos, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Fundación True Cost. No se incluyó ninguna organización de agricultores.

El informe calcula que los principales costes “ocultos” de la producción de alimentos en Estados Unidos proceden del impacto negativo de la agricultura en la salud y el medio ambiente: “Los mayores costes no contabilizados proceden de los impactos negativos en la salud humana, el aumento de la degradación medioambiental y la pérdida de biodiversidad”. Ponen una cifra a todo esto. Por ejemplo, los impactos ambientales directos, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el uso del agua y la erosión del suelo, costarían 350.000 millones de dólares al año; y el impacto en la biodiversidad por el uso de la tierra y la contaminación del suelo, el agua y el aire costaría a la economía estadounidense 455.000 millones de dólares. Luego calculan los costes sanitarios del sistema alimentario estadounidense. El informe incluye los costes para la economía de la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo, el cáncer, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles. Esto supuestamente añade otro billón de dólares a nuestros costes alimentarios “reales”. Si se suman estos dos efectos, tal como se afirma, se obtienen unos 1,8 billones de dólares de los 2,2 estimados de costes externos de la alimentación. Afirmar que los costes en dólares de estas enfermedades en el amañado sistema sanitario estadounidense son únicamente culpa de la agricultura es ignorar la explosión de los costes sanitarios desde que entró en vigor el Obamacare. Por cierto, Rockefeller también creó el sistema médico moderno con su Informe Flexner y la Fundación Carnegie en 1910. Pero esa es otra historia.

Es innegable que la producción de alimentos de la agroindustria industrializada en Estados Unidos desde la década de 1950 ha convertido la otrora productiva granja familiar en un apéndice empresarial de un sistema de granjas industriales, monopolios de semillas transgénicas y agroquímicos como Monsanto-Bayer y DuPont-Dow (Corteva), enormes operaciones de sacrificio como Tyson y Smithfield Foods, y minoristas como Walmart o Whole Foods. Pero el informe sugiere que la culpa la tienen los agricultores familiares tradicionales. Está sentando las bases para una agricultura de Gran Reajuste que será aún más perjudicial, ya que la carne de vacuno que queda en libertad se sustituye por carne de vacuno de origen vegetal cultivada en laboratorio y productos similares. El USDA escribió recientemente que las “principales fuentes de gases de efecto invernadero en la agricultura son la producción de fertilizantes nitrogenados, la quema de combustibles fósiles como el carbón, la gasolina, el gasóleo y el gas natural, y la gestión de residuos”. La fermentación entérica del ganado, o la fermentación que tiene lugar en el sistema digestivo de los rumiantes, produce emisiones de metano.

El mensaje es que la culpa es de la actual producción de alimentos de Estados Unidos y que se necesitan urgentemente cambios radicales y costosos. La dificultad de leer el informe es que el lenguaje es deliberadamente vago y engañoso. Por ejemplo, uno de los componentes más dañinos de la agricultura estadounidense desde la década de 1990 ha sido la introducción masiva de cultivos transgénicos -en particular de soja, maíz y algodón- y el altamente cancerígeno Roundup de Monsanto-Bayer con glifosato. El informe Rockefeller omite el papel directo de la Fundación en la devastación de los cultivos al crear y promover Monsanto y los transgénicos durante décadas, a sabiendas de que eran destructivos. La política de la Fundación Rockefeller consiste en introducir cultivos modificados genéticamente y en destruir la agricultura estadounidense existente en favor de alternativas caras y patentadas con el argumento de que son demasiado caras y no son “sostenibles” o “inclusivas”. El segundo productor mundial de alimentos, la UE, será su próximo objetivo.

Esta agenda no es sorprendente si se observan los antecedentes de los principales actores de la Fundación Rockefeller. El presidente, Rajiv Shah, procede de la Fundación Bill y Melinda Gates, donde fue director de desarrollo agrícola. En la Fundación Gates, Shah trabajó con la Fundación Rockefeller para crear la Alianza para una Revolución Verde en África. Está íntimamente relacionado con el Foro Económico Mundial (FEM) de Davos del gurú de la Gran Reiniciación Klaus Schwab, donde Shah copresidió recientemente el Consejo Mundial del FEM sobre la Nueva Agenda para el Crecimiento y la Recuperación Económica. Escribió que “los gobiernos deben dirigir activamente los mercados hacia un crecimiento verde e inclusivo”.

La Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) es un proyecto que ha intentado imponer las semillas transgénicas y los pesticidas asociados a ellas con un enorme coste para los pequeños agricultores más pobres de África. Este proyecto ha sido un desastre para los agricultores africanos. El modelo AGRA desempeña un papel clave para entender la agenda tácita de la Fundación Rockefeller y sus aliados, como el FEM y la Fundación Gates. El responsable del programa agrícola en la Fundación Rockefeller, bajo la dirección de Shah, es Roy Steiner, vicepresidente senior de la Iniciativa Alimentaria de la Fundación. Steiner estuvo con Shah en la Fundación Gates y colaboró con él en la creación de la AGRA, que está a favor de los transgénicos en África.

La profunda implicación de Shah y Steiner en AGRA y su agenda OGM [organismos genéticamente modificados] da una muy buena idea de cómo Rockefeller & Co. están planeando la transformación radical de la agricultura americana, y no es buena. El informe dice que se trata de reducir las emisiones de CO2 y metano e introducir alternativas basadas en plantas. Bill Gates cofinanció el lanzamiento de la empresa de carne artificial Impossible Foods, que utiliza carne falsa cultivada en laboratorio y edición de genes. Insiste en que la carne de vacuno sintética es una estrategia necesaria para combatir el cambio climático y afirma que los estadounidenses y otros países occidentales deben cambiar a una dieta de carne de vacuno 100 por cien sintética. Más vacas, más emisiones de gases…

La agenda agrícola de la influyente Fundación Rockefeller, la agenda del FEM de Davos y la ONU convergen en el Gran Reajuste y la Agenda 2030 de la ONU para la “agricultura sostenible”. El 23 de septiembre de 2021, la ONU acogió en Nueva York la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021. La cumbre estuvo presidida por Agnes Kalibata, enviada especial del Secretario General de la ONU para la Cumbre de Sistemas Alimentarios de 2021. Su selección fue objeto de una vehemente oposición por parte de decenas de ONG, ya que es la presidenta de la AGRA Gates-Rockefeller en África. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, anunció que la cumbre formaba parte de la Década de Acción para lograr los Objetivos de la Agenda 2030. Olivier De Schutter, ex relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, dijo que la Cumbre de la Alimentación fue el resultado de “acuerdos a puerta cerrada” en el Foro Económico Mundial de Davos.

En junio de 2019, en la ONU, el jefe del FEM [Foro de Davos], Klaus Schwab, y Guterres de la ONU firmaron una asociación formal “para acelerar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Un año después, en plena pandemia de covid, Klaus Schwab anunció el lanzamiento del Gran Reajuste Tecnocrático con el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, y Kristalina Georgieva, del Fondo Monetario Internacional. Davos, la ONU y la Fundación Rockefeller tienen la misma agenda y eso no es bueno para la salud y la nutrición futuras de la humanidad. Esto no es una teoría de la conspiración, es la verdadera conspiración.

F. William Engdahl https://journal-neo.org/2021/10/21/sinister-rockefeller-food-system-agenda-they-created-it-and-now-want-to-destroy-it/

Más información:
— Rockefeller decidió lo que comemos y lo que no
— El capitalismo ha transformado la medicina en un negocio sometido a las leyes del mercado, no de la salud
— Los alimentos cultivados en laboratorio destruirán la agricultura pero salvarán el planeta
— El envenenamiento con los pesticidas que se utilizan en la agricultura causa 200.000 muertes cada año

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies