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Categoría: Economía (página 58 de 101)

Las cadenas de supermercados alemanes cierran por los costes de la energía

El titular de un reportaje del periódico alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten dice lo siguiente: “Explosión de los precios de la electricidad: los primeros supermercados están amenazados de cierre” (*).

La crisis energética está creando cada vez más problemas. Muchos supermercados están perdiendo sus ventajosos contratos de suministro eléctrico. Las consecuencias son dramáticas.

Cinco tiendas Edeka están afectadas. La operadora Mechthild Möllenkamp ha confesado a Wirtschaftswoche que su situación es de emergencia. Möllenkamp se ve afectada por la avalancha de cancelaciones en Osnabrück, ya que sus filiales se quedarán sin electricidad el año que viene, si continúa la situación actual. De todos modos, el contrato habría expirado a finales de año.

Debido a la fuerte subida de los precios de la energía, en Alemania crece el temor al frío en las tiendas, oficinas y viviendas. Las pequeñas y medianas empresas alemanas se ven especialmente afectadas. El periódico Lübecker Nachrichten informa sobre el caso de Osnabrück. Los servicios municipales de esta ciudad de 165.000 habitantes han rescindido los contratos con más de 1.000 empresas.

En comparación con los últimos 24 años, esta vez no hubo ninguna nueva oferta de contrato de suministro eléctrico, como explica la cadena Möllenkamp a Wirtschaftswoche: “Las autoridades municipales no ofrecieron nada en absoluto, lo cual es la gran decepción”.

Si el operador no encuentra un nuevo contrato de luz, se encontraría con el suministro básico ofrecido por la Stadtwerke, el contrato estándar para particulares. Este suministro básico duraría tres meses y costaría hasta 80 céntimos por kilovatio hora.

En el peor de los casos, los cinco supermercados Edeka podrían tener que pagar más de un millón de euros extra, según la revista Wirtschaftswoche. La cadena Möllenkamp explica la situación a una revista económica: “No podemos cerrar durante dos meses, sobre todo sin electricidad, porque entonces se pudriría todo lo que hay en nuestros congeladores y cámaras frigoríficas”.

(*) https://deutsche-wirtschafts-nachrichten.de/700271/Strompreis-Explosion-Ersten-Supermaerkten-droht-das-Aus

El pan en Europa es más caro que nunca

El pan en Europa es más caro que nunca, según la agencia estadística europea Eurostat. El aumento medio del precio en agosto fue del 18 por cien respecto al año pasado, superando la inflación, que alcanzó el 10 por cien en agosto (1).

El máximo incremento de precios se registró en Hungría: un 66 por cien. En Letonia, Lituania, Estonia, Eslovaquia, Croacia y Polonia, más del 30 por cien.

Para no recargar los precios, las panaderías han optado por reducir el peso de la barra de pan.

Los demás alimentos se han encarecido mucho en la Unión Europea. Los precios de los aceites y grasas vegetales, en particular, también han subido.

Como consecuenncia de los aumentos de precios, la demanda se ha reducido, por lo que grandes sectores de la población han pasado a depender de la caridad. También han aumentado los hurtos en los supermercados: un 45 por cien en España (2).

La inflación europea se ha triplicado a lo largo del año en términos porcentuales, pasando del 3 al 10 por cien. Es la mayor subida desde que existe el euro en 2002.

El Banco de España asegura que el precio de los alimentos supone el 17 por cien del alza inflacionista en el conjunto de la zona euro, mientras, en España, el peso del encarecimiento de los alimentos aumenta hasta el 22 por cien.

La subida de los precios europeos está vinculada a la fragmentación de los mercados mundiales durante la pandemia, que ha aumentado los costes de la producción agraria, especialmente los fertilizantes, la energía y el embalaje.

(1) https: //ec.europa.eu/eurostat/web/products-eurostat-news/-/ddn-20220919-1ec.europa.eu
(2) https://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2022/09/16/63242e9ffc6c8315738b456e.html

El número de empresas en quiebra se dispara un 43 por cien en Inglaterra

El número de empresas declaradas en quiebra en Inglaterra y Gales se disparó un 43 por cien en agosto, según datos oficiales del gobierno. En agosto se produjeron 1.933 insolvencias, frente a las 1.348 del mismo mes del año pasado. Fue un 42 por cien por encima del nivel de agosto de 2019, antes de la declaración de pandemia.

Las empresas pasan cada vez más apuros a medida que los consumidores recortan el gasto en medio de una alta inflación. El gobierno ha intervenido con una congelación de los precios de la energía, pero el precio unitario que pagarán los hogares este invierno seguirá siendo bastante más del doble de los niveles de los últimos años.

Las empresas se enfrentan a presiones similares sobre los precios de la energía y otras subidas de costes. El gobierno ha prometido apoyo durante seis meses, pero la oficina de la Primera Ministra ha admitido que los detalles del paquete podrían no estar disponibles hasta dentro de varias semanas.

La patronal se ha quejado de que los retrasos en las ayudas pueden llevar a muchas empresas a la quiebra, al tener que hacer frente al aumento de los costes. Sin embargo, la recesión puede ser inevitable, a pesar de las ayudas públicas. El Banco de Inglaterra ha pronosticado una larga recesión, aunque sin tener en cuenta las subvenciones del nuevo gobierno.

Según Kallum Pickering, economista de Berenberg, un banco de inversiones, «aunque la fijación de los precios de la energía al consumo, así como los posibles recortes a corto plazo de los impuestos, suavizarán el impacto en los ingresos reales, sólo pueden amortiguar la recesión y no evitarla por completo».

Las ventas minoristas cayeron más de lo esperado en agosto, lo que aumenta la preocupación por la crisis económica británica. La libra esterlina alcanzó el nivel más bajo en 37 años frente al dólar estadounidense.

En los últimos dos años y medio las empresas británicas estuvieron protegidas de la crisis económica por el apoyo sin precedentes del gobierno durante la pandemia. Eso incluía los ERTE, que pagaba los salarios de los trabajadores sometidos a los confinamientos, y una serie de préstamos.

La pandemia disimuló las quiebras durante un tiempo, alcanzando un mínimo de menos de 750 al mes en febrero de 2021. Luego los impagos de empresas volvieron a aumentar notablemente.

—http://www.theguardian.com/business/2022/sep/16/companies-declared-insolvent-in-england-and-wales-jump-by-43

Los clientes atracan los bancos libaneses para recuperar su dinero

Una oleada de atracos a bancos por parte de clientes desesperados ha sacudido Líbano durante los últimos días. Ayer se produjeron al menos cinco atracos en Beirut y sus alrededores, así como en el sur del país. Empuñando un arma falsa, uno de los asaltantes consiguió recuperar 19.200 dólares, de un total de 20.000 bloqueados en por el banco desde el inicio de la bancarrota que afecta al país, agravada por la pandemia.

Ante la falta de liquidez, los bancos han impuesto unilateralmente un corralito: los clientes no pueden acceder a sus depósitos. Las retiradas de las cuentas en libras libanesas están limitadas, al igual que los retiradas de las cuentas en dólares colocadas en los bancos antes de la crisis. Las retiradas en moneda extranjera sólo se permiten si los depositantes renuncian al 80 por cien del valor de los fondos retirados.

Muchos depositantes han emprendido acciones legales para hacer valer sus derechos. Pero son pocos los que pueden iniciar costosos procedimientos en el extranjero, mientras que los que están en el Líbano están empantanados. Para muchos los asaltos a los bancos son el último recurso.

El miércoles se produjeron dos atracos en Beirut y Aley, al sureste de la capital. La primera acción, coordinada por el colectivo de defensa de los clientes de bancos “El Grito de los Depositantes” y un colectivo de abogados, permitió que el asaltante se fuera con una suma de 13.000 dólares y unos 30 millones de libras libanesas, casi 800 dólares al cambio del mercado negro. El dinero estaba destinado a pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana, dijo en un vídeo en directo en Facebook, que fue aplaudido por un gran número de internautas.

Los riesgos jurídicos de estos actos son mínimos, según un abogado de la Unión de Depositantes. Desde el punto de vista de la legislación libanesa, no se trata de robos, sino de actos destinados a tomarse la justicia por su mano, para que los asaltantes se queden con el dinero recuperado. Los delitos conllevan una pequeña multa de 200.000 dólares (5 dólares al cambio del mercado negro) y, si se utiliza la fuerza, una pena de prisión de hasta seis meses.

El Banco Federal ha decidido no perseguir a un cliente armado que el 11 de agosto logró salir con 35.000 dólares tras tomar como rehenes a otros clientes y empleados del banco. El caso de otro cliente por hechos similares en otro banco del valle de la Bekaa en enero ha sido trasladado al juez, que ha decidido dejarlo en libertad bajo fianza.

Los libaneses necesitan recuperar su dinero, pero a falta de una solución colectiva por parte del gobierno, se ha impuesto la ley de la jungla. La Asociación de Bancos del Líbano anunció ayer que las sucursales cerrarían a partir del lunes durante tres días.

Zelensky ha vendido Ucrania en Wall Street

El 6 de septiembre Zelensky abrió la Bolsa de Nueva York diciendo a Wall Street que su país está abierto para que las empresas extranjeras lo exploten. Luego hizo sonar simbólicamente la campana en una transmisión en línea.

Ucrania está “abierta a los negocios”. Las empresas extranjeras son libres de ir a explotar sus abundantes recursos y su mano de obra mal pagada. El gobierno de Kiev quiere vender patrimonio público por 400.000 millones de dólares.

En un discurso de lanzamiento del programa de privatizaciones, llamado Advantage Ukraine, Zelensky ofreció a Wall Street “la oportunidad de invertir en proyectos por valor de cientos de miles de millones de dólares”.

La agencia de noticias Business Wire publicó un comunicado de prensa del gobierno ucraniano en el que Zelensky se jactaba: “Los más de 400.000 millones de dólares en opciones de inversión que aparecen en Advantage Ukraine abarcan las asociaciones público-privadas, la privatización y las empresas privadas. Un equipo de banqueros de inversión e investigadores nombrado por el Ministerio de Economía de Ucrania, apoyado por la Usaid, trabajará con las empresas interesadas en invertir”.

Zelensky citó al presidente de la bolsa, Lynn Martin, quien dijo que la mayor bolsa del mundo, defiende la libertad, la protección del inversor y el acceso sin restricciones al capital. “Nos complace dar la bienvenida al presidente Zelensky virtualmente al podio de la campana de la Nyse [bolsa de Nueva York], un símbolo de la libertad y la oportunidad que nuestros mercados de capitales estadounidenses han permitido en todo el mundo. Nos sentimos honrados de que el Presidente haya elegido la Bolsa de Nueva York para marcar el inicio de Advantage Ukraine y comprometerse con la comunidad empresarial mundial”.

El comunicado de prensa citaba a los grandes monopolios tecnológicos estadounidenses Google, Alphabet y Microsoft, que salivaron ante las posibilidades económicas que ofrece Ucrania.

El gobierno ucraniano ha contratado a la empresa británica de relaciones públicas WPP para dirigir la operación publicitaria de Advantage Ukraine. Zelensky coordinó su campaña publicitaria en la Bolsa de Nueva York con un editorial en el Wall Street Journal en el que instaba a los capitalistas estadounidenses a que invirtieran en el futuro de Ucrania.

“Me comprometí con mi gobierno a crear un entorno favorable a la inversión que hiciera de Ucrania la mayor oportunidad de crecimiento en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, escribió Zelensky.

“Para crear un entorno seguro y transparente para la actividad empresarial, Ucrania está tratando de obtener garantías de inversión tanto del Grupo de los Siete como de la Unión Europea, reformando el sistema fiscal del país y estableciendo un nuevo y sólido marco jurídico. Nuestro país ya ha adoptado normas y leyes que permiten a las empresas crear estructuras corporativas transparentes, atraer inversiones extranjeras con mayor facilidad y utilizar mecanismos adicionales para proteger los activos intangibles. Las condiciones favorables nos permitirán establecer a Ucrania como un potente centro de TI [tecnologías de la información] y aplicar ideas empresariales innovadoras de forma rápida y eficaz. Ucrania es una tierra de oportunidades sorprendentes. Les invito personalmente a dejarse sorprender por nuestro potencial y a invertir en el futuro de Ucrania”, concluyó Zelensky

En julio se convocó una reunión de gobiernos y empresas privadas en Suiza en la que se planearon las políticas económicas privatizadoras a imponer en Ucrania al finalizar la guerra. Los participantes publicaron propuestas para recortar los derechos laborales, abrir los mercados, bajar los aranceles, desregular las industrias y vender las empresas públicas a los especuladores privados.

El economista Michael Hudson compara las nuevas leyes de emergencia impuestas por el gobierno ucraniano con las brutales políticas aplicadas por la dictadura de Pinochet en Chile tras un golpe de estado respaldado por la CIA en 1973.

—https://multipolarista.com/2022/09/09/zelensky-selling-ukraine-wall-street/

Recesión y desindustrialización: Europa regresa a la Edad Media

Los partidarios del decrecimiento están de enhorabuena. La revista Forbes dice que Europa se encamina a una “profunda recesión” y a una desindustrialización que devolverá al Viejo Continente a una “edad oscura”.

La revolución industrial surgió, precisamente en Europa, con la máquina de vapor y el carbón que la puso en funcionamiento. El mundo moderno nació de una energía abundante, lo que no es posible con los precios actuales de la luz.

Forbes asegura que no estamos ante una crisis a corto plazo. Europa va a padecer en sus propias carnes situaciones dramáticas que hasta ahora sólo conocía por los periódicos, cuando se referían a países lejanos. El Presidente francés Macron ha dicho que la época de la opulencia es el pasado. Nos esperan la inflación y el racionamiento.

Los informes del banco Barclays hacen las mismas previsiones: “Ahora esperamos una recesión más profunda y prolongada y una inflación elevada más persistente debido al impacto de los precios más altos de la energía, un ciclo de endurecimiento más decisivo del Banco Central Europeo y una demanda más débil”.

El Barclays prevé una recesión en la eurozona en el cuarto trimestre que persistirá hasta el segundo trimestre de 2023, con una contracción del 1,7 por cien del PIB real. El de España retrocederá un 1,6 por cien.

Unos países estarán peor que otros. Alemania será el más perjudicado debido a su fuerte dependencia del gas ruso y a los cuellos de botella en el transporte de gas en Europa.

Por su parte, la agencia de calificación Fitch habla de una “tormenta perfecta para la economía mundial”. En su informe coincide en que la eurozona y Reino Unido entrarán en recesión a finales de este año.

“Hemos vivido una especie de tormenta perfecta para la economía mundial en los últimos meses, con la crisis del gas en Europa, una fuerte aceleración de las subidas de los tipos de interés y la profundización del desplome inmobiliario en China”, señala.

Se avecinan revueltas populares, según todos los pronósticos. Las protestas no han hecho más que empezar, lo mismo que los despidos y los cierres de empresas.

Estados Unidos quiere eliminar a China del mercado mundial

La estrategia de contención de Estados Unidos con China pasa al siguiente nivel. En la actualidad, Washington está tratando de imponer una red de acuerdos comerciales y económicos en la región de Asia-Pacífico, vinculando a sus actores con compromisos para restringir la interacción con China en las cadenas de suministro regionales de mercancías clave, empujando así a Pekín a la periferia del mercado mundial.

Estados Unidos ha asignado a los países del sudeste asiático el papel de ariete contra la economía china. El objetivo final del gobierno de Biden es claramente el debilitamiento económico de Pekín.

Como parte de esa política, Estados Unidos inició en mayo la creación del Marco Económico Indo-Pacífico (IPEF). La reunión ministerial de sus participantes se celebró la semana pasada en Los Ángeles. Esta estructura debería incluir a 14 países de la región, con la excepción de China.

Esta iniciativa estadounidense no tiene nada que ver con la economía. Sirve como instrumento de facto de la competencia estratégica con China en el Indo-Pacífico disfrazada de cooperación económica internacional.

Washington ha desarrollado cuatro líneas de trabajo principales en el marco del IPEF: comercio, trabajo y economía digital; energía limpia y descarbonización; cadenas de suministro; e impuestos y anticorrupción. El plan no incluye la reducción de los impuestos sobre los bienes importados a Estados Unidos desde los países de la región. Al final, el acceso al mercado estadounidense seguirá siendo difícil para varios miembros de la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) del IPEF, que llevan tiempo buscando. Es dudoso que la iniciativa estadounidense aporte beneficios económicos considerables a sus participantes.

Estados Unidos impone sus normas de condiciones laborales y la llamada “descarbonización” sin tener en cuenta las peculiaridades tecnológicas de la industria, lo que impide un desarrollo económico normal.

Otro objetivo del IPEF es frenar la integración económica real en la región en el formato de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), donde China está presente como miembro de pleno derecho. Se basa en un acuerdo regional de libre comercio que ha establecido un equilibrio de intereses para todos los países de la RCEP.

Como resultado, la composición de las dos estructuras es casi idéntica. De los 15 países miembros del RCEP, 11 estados participaron en la iniciativa estadounidense IPEF. Y de los miembros del IPEF, además de Estados Unidos, India y Fiyi, los otros 11 países se han unido al RCEP. El objetivo del gobierno de Biden es claro: persuadir u obligar a otros países a abandonar la cadena industrial china y crear rutas logísticas cerradas con un círculo limitado de países sometidos a Estados Unidos.

Estados Unidos está prestando especial atención en la agenda del IPEF a expulsar a China de las cadenas de suministro mundiales en la producción de semiconductores y establecer su propio control sobre ellas. Bajo el pretexto de la demagogia de “garantizar altos niveles de seguridad”, Estados Unidos está formando activamente una alianza llamada Chip 4. Además de Estados Unidos, se supone que incluye a Japón, Corea del Sur y Taiwán.

El objetivo de esta alianza es la Ley Chips y Ciencia firmada por Biden a principios de agosto para aumentar la producción de semiconductores en Estados Unidos. Uno de los objetivos de la ley es hacer frente a la fuerte dependencia de Estados Unidos de los semiconductores importados para la industria electrónica, que se puso de manifiesto durante la pandemia.

El problema se resolverá obligando a los principales fabricantes de circuitos integrados del mundo a romper la cooperación con China. La ley prohíbe a las empresas (no sólo a las estadounidenses) ampliar la producción de semiconductores en China de acuerdo con tecnologías avanzadas durante 10 años después de haber obtenido subvenciones y exenciones fiscales para establecer sus centros de producción en Estados Unidos.

Esta es una situación muy controvertida para Washington. La ley es criticada tanto por las empresas estadounidenses como por los productores asiáticos, ya que sufrirán un daño importante y difícil de reparar si se rompen las relaciones con China. Los principales productores de chips, como Apple, Intel, Samsung y la taiwanesa TSMC, no podrán mejorar su producción en China continental, lo que significa que, a pesar de sus enormes inversiones, no podrán fabricar productos baratos y, por tanto, sufrirán enormes pérdidas.

Por ejemplo, unas 30 empresas que participan en la cadena de suministro de Apple tienen fábricas en Shanghai, incluida Foxconn, uno de los principales centros de montaje de la empresa estadounidense. Además, las fábricas situadas en China importan semiconductores de otros países y regiones y los convierten en productos acabados, que se exportan a distintas partes del mundo. El ejemplo de la surcoreana Samsung Electronics ilustra el grado de interdependencia de las empresas asiáticas en este sector. El beneficio neto de sus empresas chinas para 2021 es de 7.980 millones de dólares, el 13 por cien de la cifra total.

En general, los planes de Washington son tan grandiosos como difíciles de realizar. Pero llevarán al colapso de la división del trabajo establecida en el sudeste asiático, exacerbando la subida de los precios mundiales y pudiendo desencadenar una crisis en sectores económicos enteros del mundo desarrollado, incluido Estados Unidos.

Alexandre Lemoine http://www.observateurcontinental.fr/?module=articles&action=view&id=4245

150 países se enfrentan en 2023 a una hambruna sin precedentes por la caída de las exportaciones y la producción de arroz

Esta noticia tendría que abrir todos los telediarios del mundo, pero no es así. India, que representa más del 40 por ciento de todos los envíos de arroz en todo el mundo, ha impuesto severas restricciones a todas las exportaciones futuras al menos durante este año, lo que es sin duda una catástrofe alimentaria de la que apenas se habla. Leer más

Europa renuncia a poner topes al precio del gas

La Comisión Europea sigue dando tumbos. Quiere hacer algo pero no sabe qué. Ahora ha renunciado al plan de poner un límite a los precios del gas, sea ruso o no, como parte de las medidas para hacer frente a la crisis energética.

La semana pasada la Comisión Europea dijo que propondría un objetivo obligatorio de la Unión Europea para reducir el consumo de electricidad en las horas punta, un tope a los ingresos de los generadores de electricidad y las empresas de combustibles fósiles, y un tope a los precios del gas ruso como medidas inmediatas para rescatar los mercados europeos de la crisis.

“Propondremos un tope al gas ruso. El objetivo aquí es muy claro”, dijo el miércoles pasado la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Sin embargo, los Estados miembros de la Unión Europea siguen divididos en cuanto a la limitación de los precios del gas ruso. Al menos diez de los 27 gobiernos se opondrían a esta medida. Alemania, la mayor economía de Europa y el miembro de la Unión Europea más afectado por el gasoducto Nord Stream, ahora clausurado, no está a favor del proyecto.

Otro grupo de países de la Unión Europea, entre los que se encuentran Francia y Polonia, ha presionado para que se limite el precio del gas importado. Sin embargo, la Comisión Europea desconfía de esta idea, ya que un tope de este tipo perjudicaría la capacidad de Europa para atraer grandes volúmenes de gas licuado si los precios son más altos en otros lugares.

Por lo tanto, es poco probable que se incluya un límite al precio del gas en la propuesta de la Comisión, aunque el borrador del proyecto todavía está sujeto a cambios.

Sin embargo, el ejecutivo europeo presiona para que se establezca un límite a los ingresos de los productores de energía nuclear y renovable y una tasa sobre los beneficios adicionales de las empresas de combustibles fósiles, incluido el sector del refinado.

Noruega se opone a limitar el precio del gas

Mientras la mayoría de los países europeos quieren introducir límites al precio de las importaciones de gas para reducir la factura energética, Noruega se opone por dos motivos. El primero es que se está forrando con la subida de precios. El segundo es que sus yacimientos de gas se están agotando.

El país escandinavo, que se ha convertido en el principal proveedor de gas natural de Europa desde las sanciones a Rusia, ha sido discreto hasta ahora en este asunto y considera que un precio máximo no cambiará el problema de fondo, que es que “hay muy poco gas en Europa”.

“Estamos de acuerdo en mantener un diálogo aún más estrecho con la Unión Europea en el futuro en relación con las diferentes propuestas que están sobre la mesa. Abordamos las discusiones con una mentalidad abierta, pero somos escépticos respecto a un precio máximo del gas”, declaró el lunes el Primer Ministro noruego, Jonas Gahr Store.

“Pero hay críticas en el país y en el extranjero, y algunos temen que sea visto como un especulador de la guerra. A medida que la guerra y la consiguiente crisis energética se prolongan, el dinero que fluye hacia el norte [Noruega] está resultando embarazoso”, afirmó la semana pasada el semanario británico The Economist.

Este año, los ingresos por petróleo y gas podrían alcanzar los 150.000 millones de euros, a los que habría que sumar otros 1.900.000 millones el año que viene, batiendo el récord del año pasado: 830.000 millones.

La Comisión Europea quiere limitar el precio del gas, pero no está convencida de que la medida vaya a funcionar. Ocurre como con las mascarillas durante la pandemia. Intentaron poner límites a los precios de compra y nadie quiso venderlas ya que siempre había un tercero que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por ellas.

Noruega dice lo mismo que Rusia: los países europeos se han negado a firmar contratos a largo plazo de suministro de gas a precios establecidos. Siempre optaron por comprar en el momento y a los precios de mercado. Ahora es muy tarde para cambiar una política errónea.

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