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La apuesta china por los nuevos equipamientos tecnológicos

Mientras algunos ponen el foco en la inteligencia artificial, China acaba de lanzar tres fondos de capital riesgo regionales y uno central para invertir en los nuevos equipos tecnológicos. Cada fondo captará más de 50.000 millones de yuanes (más de 7.000 millones de dólares), mientras que el fondo central (National Startup Investment Guidance Fund o Fondo de Inversión Guía para Empresas Emergentes) contará con 100.000 millones.

Los principales sectores de inversión son semiconductores, tecnologías cuánticas, bioeconomía, interfases cerebro-máquina, aeroespacial, drones y vehículos aéreos eléctricos, 6G, nuevas energías y otras áreas estratégicas.

El fondo central invertirá durante una primera fase de 10 años, para luego desinvertir durante otros 10. Su objetivo es apoyar a pequeñas empresas emergentes con necesidades de hasta 500 millones de yuanes.

Los tres fondos regionales se orientan hacia los clústeres industriales clave: Pekín-Tianjín-Hebei, el delta del Yangtsé y la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao.

En esencia, China está ensamblando la réplica de capital riesgo del Silicon Valley estadounidense. Estados Unidos contó con condiciones históricas únicas: fue el surgimiento de un auténtico mercado de capital riesgo lo que engendró ese Silicon Valley. Construir otro igual es imposible; ni siquiera China podría copiarlo. Tampoco la Unión Europea, ni Israel; nadie podría. Todo el sistema está configurado para que, mientras el dólar sea fuerte, solo Estados Unidos, con su formato de mercado, absorba como una aspiradora proyectos y tecnologías.

La manera de contrarrestarles o de impedir que se aprovechen científicamente de los demás es crear un sistema de financiación pública de capital riesgo. Es lo que está haciendo China. Así cultivó primero los programas informáticos: plataformas digitales, gigantes de la industria del videojuego, etc.

Ahora a China le queda completar el último eslabón de su circuito tecnológico.

Poco antes, China lanzó una nueva ronda de apoyo a su industria de semiconductores. Inyectó para ello entre 200.000 y 500.000 millones de yuanes (hasta 70.000 millones de dólares), más incentivos fiscales y avales públicos. No se trata solo de “imprimir”. Equivale al ámbito del programa estadounidense Chips Act. China hará todo lo posible por reducir su dependencia de empresas como Nvidia.

La semana pasada se supo que, en algún laboratorio secreto de China, unos científicos han construido un prototipo operativo de litógrafo de ultravioleta extremo (UVE), una máquina que puede fabricar los chips más avanzados para inteligencia artificial, móviles y armamento. Es el campo en el que ahora domina Nvidia, la empresa con una capitalización cercana a los 5 billones de dólares.

Jensen Huang, director de Nvidia (el mismo a quien el Financial Times nombró persona del año), puso inmediatamente el grito en el cielo, escribiendo que en un año y medio China empezará a arrebatarles también este mercado.

Aquí se podría poner punto final. Pero hay un par de detalles importantes. ¿Cómo lo han logrado los chinos? La agencia Reuters asegura que la máquina la ensambló un equipo de ingenieros de la neerlandesa ASML, la única empresa del mundo que domina esta tecnología. Los ingenieros trabajaron bajo nombres falsos y se dedicaron a la ingeniería inversa del equipo de su antigua empresa. En resumen, construyeron uno nuevo siguiendo el modelo. Compraron componentes de viejos litógrafos de ASML en el mercado secundario, incluso en las subastas de Alibaba.

En el fondo, no importa quién exactamente ni cómo. Lo que importa es que este es otro mercado donde China va a cambiar de nuevo las reglas del juego. De este modo, en los últimos 10 años, China ha frustrado los planes del gran capital occidental para acaparar fondos en sectores como la “energía verde”, los vehículos eléctricos y las baterías, los drones, el mercado de criptomonedas, la robótica industrial y doméstica, la inteligencia artificial y los modelos de lenguaje ampliados.

Solo quedaban la microelectrónica y la bioeconomía. Ahora la pregunta es: ¿qué debe hacer una potencia hegémonica cuando le arrebatan su última ventaja tecnológica y se crean las condiciones financieras para que le superen? 2026 será un año decisivo en las relaciones entre Estados Unidos y China. Tipos como Musk, Thiel y Huang lo entendieron hace tiempo.

Alex Bobrovsky https://t.me/alexbobrowski/1091

La empresa china BYD destrona a la estadounidense Tesla

El gigante automovilístico chino BYD vendió 2,26 millones de vehículos eléctricos el año pasado, estableciendo un nuevo récord mundial para el sector. La cifra debería permitir a BYD superar al estadounidense por primera vez Tesla durante el año. La empresa de Texas dijo que había vendido 1,22 millones de vehículos a finales de septiembre y se espera que el viernes anuncie sus ventas totales del año pasado.

Con 1,79 millones de ventas en 2024 en comparación con 1,76 millones, Tesla superó por poco a BYD en 2024. Pero la empresa está cayendo en mercados clave, lo que los “expertos” de pacotilla relacionan con el apoyo de Elon Musk a Trump para ocultar lo más obvio: la tecnología china es mejor y más barata que la estadounidense.

Con sede en Shenzhen y cotiza en la Bolsa de Valores Hong Kong, BYD también produce coches híbridos. Fundada en 1995, originalmente BYD se especializó en la fabricación de baterías. Ahora se ha consolidado como empresa cabecera en el mercado chino de vehículos de nueva energía, el más grande del mundo.

BYD quiere reforzar su presencia en el extranjero, mientras que el mercado chino, donde los consumidores están cada vez más atentos a los precios, pesa sobre su rentabilidad.

La empresa está en pleno auge en el sudeste asiático, Oriente Medio e incluso Europa, para consternación de los pesos pesados de la industria automotriz europea, que está en plena bancarrota.

La presencia de BYD a la cabeza del mercado mundial de vehículos eléctricos es otro de los síntomas más evidentes de que corren nuevos tiempos.

India es la cuarta potencia económica del mundo

En los últimos veinte años, la clasificación de las mayores economías del mundo ha experimentado cambios muy importantes. Estados Unidos ha dejado de ocupar el primer puesto desde principios de 2000. China ocupa su lugar por tamaño, por encima de Japón y de varias economías europeas.

Tras este dúo, la tercera y la cuarta posición se han alternado entre Japón y Alemania, dependiendo de los tipos de cambio y las condiciones económicas. Es en este panorama ya consolidado que India afirma haber superado el umbral.

El país es ahora la cuarta economía más grande del mundo en términos de producto interior bruto nominal. También ha superado a Japón, que se ha estancado en los últimos años.

Los datos más recientes evidencian que el PIB indio está en un nivel ligeramente superior al de la economía japonesa.

Los cálculos y proyecciones internas publicadas a finales de año así lo indican. Algunas instituciones internacionales, incluido el Fondo Monetario Internacional, aún no han incorporado estas cifras en sus clasificaciones finales.

Si se confirma la posición, tres países se mantendrían por delante de India en la clasificación mundial. China se mantiene en primer lugar, a pesar de un ritmo de crecimiento más lento que en la década anterior. Estados Unidos sigue a la estela, respaldado por el tamaño de su mercado interno y el alto valor de su producción. Alemania, la mayor economía europea, ocuparía entonces el tercer lugar, impulsada por su industria y sus exportaciones.

La entrada de India entre los cuatro primeros países marca un cambio significativo en comparación con la situación a principios de 2000, cuando el país aún se encontraba muy por detrás de estas grandes economías.

Suiza ya no es capaz de crear puestos de trabajo

Antes la economía suiza atraía a los trabajadores emigrantes de todo el mundo; ahora se está poniendo a la altura de los demás países europeos. Se ha estancado y no es capaz de crear de nuevos puestos de trabajo.

Los últimos datos de la Oficina Federal de Estadística muestran un modesto aumento del 0,1 por cien en los puestos en comparación con el año anterior, mientras que el volumen de empleo equivalente a tiempo completo incluso disminuyó en un 0,1 por cien.

Aunque estas cifras parecen ser relativamente bajas, apuntan a un desarrollo preocupante en la competitividad de las empresas. La situación se ve agravada por un aumento constante de la fuerza de trabajo, lo que crea una mayor presión sobre los parados que buscan empleo.

Este año la creación de empleo se ha desacelerado. En el tercer trimestre, el aumento en el número de puestos fue de solo el 0,1 por cien, mientras que el volumen de puestos de trabajo convertidos en equivalentes a tiempo completo cayó un 0,1 por cien, lo que refleja un debilitamiento general del mercado.

La principal explicación es el rápido crecimiento de la población del país, lo que significa que el número de solicitantes de empleo está creciendo más rápido que la oferta de puestos de trabajo.

Una de las consecuencias de este estancamiento es el aumento de la competencia por las posiciones disponibles. Para los solicitantes de empleo, esta dinámica complica aún más el acceso a una nueva posición. Los sectores más afectados por esta situación incluyen las finanzas, especialmente en Zurich, y algunas ramas industriales. Por ejemplo, Zurich, que tiene aproximadamente uno de cada diez empleados en Suiza, experimentó una pérdida de 12.300 equivalentes a tiempo completo en el tercer trimestre del año pasado, aunque se observaron signos de recuperación en el cuarto trimestre. Esto se debe en particular a la desaparición de grandes empresas financieras, como Credit Suisse, y a las reducciones de personal en otras empresas financieras importantes.

La situación sigue siendo particularmente tensa en algunos cantones, donde los recortes de plantilla son más pronunciados, en particular en los sectores financiero y de salud, donde se han anunciado varios recortes de puestos de trabajo. Por ejemplo, se han suprimido 900 puestos en la RSS (seguridad social suiza) y 45 en Swissmedic, lo que ilustra la reducción del tamaño de las plantillas en sectores clave.

Se declara en bancarrota otra joya de la industria automotriz alemana

La empresa alemana Kiekert tenía una dilatada trayectoria que se remontaba a su fundación en Baviera en 1857 y hoy era el mayor proveedor mundial de cerraduras de puertas para automóviles. Siempre ha mantenido un 30 por cien de cuota de mercado en este sector de la industria. El dominio del mercado lo convirtió en un campeón indispensable en la cadena de suministro del mercado automotriz.

Vendía más de 40 millones de cierres de puertas en todo el mundo a prácticamente todos los fabricantes de automóviles y era propietaria de 850 patentes. Tiene instalaciones de producción en 11 países, incluidos Alemania, China y México, y emplea a aproximadamente 4.500 trabajadores en todo el mundo, incluidos 700 en su sede en Heiligenhaus, Alemania. Sus clientes incluyen fabricantes de automóviles convencionales como Volkswagen, BMW y Mercedes-Benz, y sus ventajas tecnológicas se encuentran en áreas de alta gama como cilindros de cerradura electrónica y sistemas de apertura sin llave.

En 2018 los chinos aprovecharon la decadencia de la industria automotriz alemana para comprarla a buen precio. Pasó a ser una filial del holding Lingyun, que cuenta con 10.000 trabajadores, 40 fábricas en China y unos 700 millones de dólares en ingresos. Es una empresa que opera dentro del holding público Norinco, que generó 7.300 millones de dólares en ingresos.

Pues bien, en septiembre Kiekert se declaró en bancarrota y, a partir de ahí, caben varias hipótesis, que son compatibles entre sí. La primera es que el hundimiento de la industria alemana es imparable. La segunda es que los chinos compraron la empresa sin dinero, contrayendo deudas para pagar otras deudas: las de la empresa alemana. La tercera es política: si Alemania bloquea a China, los asiáticos también pueden hacer lo mismo y dejar caer una joya de su industria.

Lo peor es que la bancarrota de Kiekert ha tenido un efecto dominó en la cadena de suministro automotriz del mercado mundial, lo que está afectando particularmente a los ciclos de entrega de los modelos de gama alta.

Como ya hemos expuesto, el “modelo alemán” se derrumba. Los datos que llegan sobre la calamitosa situación de la industria alemana son cada vez peores. Este año el 22,2 por cien de las empresas alemanas se declararon en bancarrota, incluidos gigantes como First Brands.

La industria automotriz de Alemania padece una la caída de la demanda, altos costos de la energía y la costosa transición a los vehículos eléctricos, lo que está llevando a los capitalistas al cierre de fábricas o los despidos y recortes de plantilla.

En definitiva, el proletariado se empobrece y la población alemana tambien. El 25 por cien de los trabajadores alemanes ganando menos de 9,15 euros por hora, la proliferación de miniempleos, la disminución de la natalidad y, por primera vez, la disminución de la esperanza de vida en la Unión Europea.

Las empresas alemanes, o bien cierran, o bien son absorbidas por empresas chinas. Kiekert fue el quinto proveedor alemán de automoción en pasar a manos chinas en muy poco tiempo. Empezó con el especialista en juntas SaarGummi, que también fue adquirida por capitalistas chinos. Luego le llegó el turno a Preh, un grupo de cabecera mundial en electrónica integrada. KSM Casting (componentes de motor y transmisión) pasó a ser propiedad de la empresa china CDWM y Sellner (especialista en interiores de automóviles) también pasó a manos de NBHX, otra empresa china.

Los refugiados ucranianos sanean los presupuestos de un Estado ruinoso

Ucrania es un país descuartizado. Tiene el mayor número de refugiados del mundo en proporción a su población. Eso resta carne de cañón para la primera línea de frente, pero tiene sus ventajas: cada año la diáspora transfiere miles de millones de dólares al país, que contribuyen significativamente al PIB.

Hay más de 20 millones de personas de origen ucraniano repartidas en más de 50 países. Una diáspora que no surge con la guerra sino que es antigua, construida en oleadas sucesivas.

Las primeras grandes salidas, a finales del siglo XIX, fueron de agricultores pobres que se marcharon a desbrozar las praderas canadienses o las tierras de Brasil y Argentina. Después de 1945, una nueva oleada de nazis huyó de las represalias y se asentó en Norteamérica y Europa occidental.

Tras el desmantelamiento de la URSS en 1991 la emigración fue económica. Los ucranianos marcharon hacia Rusia e Italia. Finalmente, desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, millones de refugiados han llegado a la Unión Europea.

Paradógicamente Rusia acoge al mayor número de refugiados ucranianos de la guerra y, además, hay 1,3 millones de personas de origen ucraniano en Canadá, más de un millón en Estados Unidos y más de 500.000 en Brasil.

En Polonia los emigrantes ucranianos contribuyen entre 0,5 y 2,4 puntos porcentuales al PIB, según un informe del banco público BGK (1).

La diáspora tiene un peso económico considerable para Ucrania. Antes de la guerra, las remesas se acercaban a los 16.000 millones de dólares, el 12 por cien del PIB: más que la ayuda oficial al desarrollo que Ucrania recibía en ese momento. En 2022, el Banco Mundial registró 17.000 millones de dólares en remesas a Ucrania (2).

Las remesas brindan alivio a millones de hogares y convierten a la diáspora en un estabilizador de la maltrecha economía de guerra. Si bien las cantidades han disminuido desde el comienzo de la guerra, siguen siendo considerables. Estas remesas, junto con las iniciativas de recaudación de fondos y las redes empresariales de la diáspora, alivian la miseria de los que han permanecido dentro del país.

La diáspora ucraniana está muy organizada. El fin de semana pasado se reunió en Belgrado, Serbia, donde se celebró el Congreso Europeo de la Diáspora Ucraniana (3). El objetivo era influir en la opinión pública mundial para contrarrestar la propaganda rusa.

(1) https://www.bgk.pl/aktualnosc/bgk-wplyw-migrantow-z-ukrainy-na-polska-gospodarke-1/
(2) https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2023/06/13/remittances-remain-resilient-likely-to-slow
(3) https://www.ukrainianworldcongress.org/european-forum-of-the-ukrainian-diaspora-how-to-register/

Estados Unidos no es capaz de elaborar fármacos sin la ayuda de China

La dependencia de Estados Unidos y de muchos otros países de las materias primas farmacéuticas producidas en China es como para echarse a temblar, confiesa la agencia Bloomberg.

Los medios han hablado de la avalancha de fentanilo que ha llegado a Estados Unidos, pero el país depende de China para muchos tipos distintos de sustancias sintéticas, como las medicinales.

El crecimiento del sector farmacéutico chino comenzó en la década de los cincuenta y hoy desempeña un papel dominante en segmentos estratégicos del mercado mundial, incluyendo las materias primas clave (MCL), que son componentes esenciales para la producción de ingredientes farmacéuticos activos (API).

Aproximadamente la mitad de los medicamentos consumidos en Estados Unidos provienen de una sola fuente y, además, China suministra al menos un compuesto químico esencial para más de 700 medicamentos estratégicos. La amoxicilina es un ejemplo. Aunque aparentemente se importa de varios países, sus cuatro componentes químicos vitales se producen íntegramente en China.

India, el principal productor mundial de medicamentos genéricos, también depende en gran medida de China para el suministro de KSM, un nivel de dependencia que casi no se tiene en cuenta en los informes oficiales estadounidenses.

Según el informe anual de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, Washington cree que la dependencia debe abordarse de inmediato y exige una revisión de la ley de 2020 para fortalecer las facultades de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y exigir a las empresas farmacéuticas que revelen con precisión el origen de sus materias primas.

El gobierno estadounidense también advierte que cualquier escalada de tensiones entre Washington y Pekín, o el surgimiento de una nueva farsa sanitaria como la de 2020, podría interrumpir la producción y exportación de productos farmacéuticos a escala internacional.

Leland Miller, miembro del comité, asegura que Pekín controla actualmente gran parte de la producción de principios activos farmacéuticos. El objetivo final de Washington sería establecer una cadena de suministro alternativa que involucre a India y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la producción de KSM es muy poco rentable, con márgenes de beneficio muy estrechos y una desconexión con la cadena de suministro china tendría un coste colosal para las multinacionales farmacéuticas estadounidenses.

Una solución sería aplicar a la industria farmacéutico el marco contractual previamente adoptado por el Departamento de Guerra con MP Materials, que incluía un precio mínimo garantizado para apoyar a los productores estadounidenses de tierras raras.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por reducir la dependencia de China, establecer una cadena de suministro mundial alternativa es un proceso costoso, largo y extremadamente complejo.

Para Estados Unidos el dominio de China sobre las materias primas farmacéuticas se ha convertido en otro de esos problemas de “seguridad nacional”. China lleva todas las de ganar en la actual guerra económica.

‘Nuestro modelo se derrumba’

Las alegrías electorales duran justo hasta que se cierran las urnas y se cuentan los votos. Inmediatamente después la palabra más socorrida es decepción. Es lo que está ocurriendo en Alemania, donde crece la frustración por las políticas de austeridad de Friedrich Merz. Los indicadores económicos siguen siendo lamentables y cunde el descontento.

También entre los capitalistas. El martes le invitaron al canciller a participar en un congreso organizado en Berlín por la confederación de empresarios. Merz debería haberse sentido en su salsa, pero no…

Los augurios no son buenos. Desde principios de año Alemania ha importado más maquinaria de China de la que ha exportado. No hay precedentes. “La situación económica es crítica y nuestro modelo se está derrumbando”, advirtió Peter Leibinger, presidente de la Federación de Industrias Alemanas, en la radio pública alemana.

Tras dos años de recesión, se prevé que la economía alemana permanezca prácticamente estancada este año, atrapada entre el aumento de aranceles en Estados Unidos, la competencia china y el aumento del precio de los combustibles.

El Ministerio de Economía prevé un crecimiento del PIB del 1,3 por cien en 2026, gracias al enorme paquete de estímulos presupuestarios aprobados en primavera. La Cámara de Comercio e Industria es más pesimista: espera un crecimiento de tan solo el 0,7 por cien.

La industria de la máquina herramienta, que emplea a más de un millón de personas, ha perdido casi 20.000 empleos en seis meses, mientras que el sector automotriz eliminó más de 50.000 puestos en un año.

La industria química está experimentando su nivel de producción más bajo en treinta años.

Por supuesto que hay una excepción: la industria de guerra. El mundo se ha olvidado ya del III Reich y Alemania lo aprovecha para construir el mayor ejército de Europa. Pero por sí sola la guerra no puede compensar el declive del sector automotriz alemán. El mayor contratista militar de Alemania, Rheinmetall, genera 10.000 millones de euros en ingresos, que no es nada en comparación con los 325.000 millones de Volkswagen.

Un otoño lleno de reformas

Tras su victoria electoral, Merz anunció un “otoño de reformas” y ha reservado un fondo de 500.000 millones de euros para modernizar infraestructuras, permitiendo a las empresas amortizar hasta el 30  por cien de las inversiones en equipos entre 2025 y 2027.

Ha reducido los impuestos sobre la electricidad para las grandes empresas e introducirá una tarifa especial para la electricidad industrial. En materia de inmigración, ha reforzado los controles fronterizos.

Pero los capitalistas esperaban mucho más de un buitre de BlackRock como el nuevo canciller. El gran bocado está en los trabajadores y jubilados. Hay que ir limando los gastos sociales, las pensiones, la sanidad y los seguros de dependencia. La reforma de las prestaciones por desempleo no ha tenido el alcance esperado y la reducción del impuesto de sociedades no se materializará hasta 2028.

Basado en las exportaciones, el modelo económico alemán no es capaz de reinventarse. Nadie sabe con qué reemplazarlo. Es un callejón sin salida y por eso se habla tanto de la guerra contra Rusia. Es mejor olvidar todo lo demás.

La mayoría de los alemanes, el 58 por cien, ya están descontentos del nuevo gobierno, según una encuesta. Están hartos. “El descontento es generalizado, en todos los grupos de edad, independientemente del género o la afiliación política”, observa Hermann Binkert, del Instituto Insa.

Estados Unidos quiere controlar el gasoducto NordStream para sus propias necesidades

En noviembre del año pasado anunciamos que el especulador estadounidense Stephen P. Lynch quería comprar el gasoducto NordStream, si salía a subastaba en el juicio que se iba a iniciar en Suiza contra el operador por quiebra.

En mayo el tribunal suizo aprobó la venta. Una empresa, Pyrit Energy AG, quiere adquirirla, según ha anunciado su director, Ralph Niemeyer, quien ha afirmado que su oferta es la mejor solución y que ha negociado la transacción con el director de Gazprom, Alexei Miller.

Aunque no esté en funcionamiento, el interés por el gasoducto crece por momentos. Pyrit cuenta con obtener la aprobación de los 27 para transportar el gas ruso, a pesar de que en octubre el Consejo de la Unión Europea aprobó un plan para bloquear las importaciones de combustible ruso. El acuerdo se ejecuta a través de Dubai, el centro mundial de compensación de hidrocarburos.

No es una casualidad que repentinamente la policía alemana emitiera órdenes de detención contra tres saboteadores del servicio secreto ucraniano y cuatro buzos militares por la voladura del gasoducto.

El humor ha cambiado y hasta en Polonia se escuchan afirmaciones muy sorprendentes. El exministro de Asuntos Exteriores, Jacek Chaputowicz, declaró que la mejora de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia podría conducir a la reconstrucción del NordStream. “Los europeos comprarán ese gas. Creo que nosotros también. Porque simplemente será legalizado por Estados Unidos, nuestro principal aliado”, declaró Chaputowicz a la radio RMF24.

Quizás ya esté todo en marcha. Este verano Lynch, que es un estrecho colaborador de Trump, pagó la deuda de las operadoras del NordStream a sus acreedores. Lynch también intenta comprar el gasoducto, pero cuidado; el plan es muy diferente: no se trata de transportar gas ruso a Europa. Hay quien cree que lo que pretende Estados Unidos es impedir el acceso de China al gasoducto.

Por supuesto, las operaciones de Lynch están vinculadas a un acuerdo de paz en Ucrania. Pero el gasoducto interesa en cualquier circunstancia… también a Estados Unidos, que no tiene suficiente combustible para poner en marcha los centros de datos de la inteligencia artificial.

Aunque Estados Unidos es el principal productor mundial de gas, con un billón de metros cúbicos, el consumo interno y México devoran 900.000 millones de metros cúbicos. En otras palabras, las gigantescas inversiones previstas para la inteligencia artificial en Estados Unidos también dependen… del gas ruso.

Para que lo entiendan los “genios” de Bruselas: el paquete número 19 de sanciones contra es una estupidez; los intentos de bloquear las exportaciones de gas ruso están condenadas al fracaso. La única duda es si la tubería llegará a Alemania o dejarán pasar otra oportunidad.

Seguimos a la expectativa: la empresa que operaba el gasoducto NordStream era mitad rusa y mitad alemana; ahora veremos si la empresa que lo compre será mitad rusa y mitad estadounidense, es decir, si Europa vuelve a quedarse fuera de juego.

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