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Categoría: Economía (página 2 de 100)

Los refugiados ucranianos sanean los presupuestos de un Estado ruinoso

Ucrania es un país descuartizado. Tiene el mayor número de refugiados del mundo en proporción a su población. Eso resta carne de cañón para la primera línea de frente, pero tiene sus ventajas: cada año la diáspora transfiere miles de millones de dólares al país, que contribuyen significativamente al PIB.

Hay más de 20 millones de personas de origen ucraniano repartidas en más de 50 países. Una diáspora que no surge con la guerra sino que es antigua, construida en oleadas sucesivas.

Las primeras grandes salidas, a finales del siglo XIX, fueron de agricultores pobres que se marcharon a desbrozar las praderas canadienses o las tierras de Brasil y Argentina. Después de 1945, una nueva oleada de nazis huyó de las represalias y se asentó en Norteamérica y Europa occidental.

Tras el desmantelamiento de la URSS en 1991 la emigración fue económica. Los ucranianos marcharon hacia Rusia e Italia. Finalmente, desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, millones de refugiados han llegado a la Unión Europea.

Paradógicamente Rusia acoge al mayor número de refugiados ucranianos de la guerra y, además, hay 1,3 millones de personas de origen ucraniano en Canadá, más de un millón en Estados Unidos y más de 500.000 en Brasil.

En Polonia los emigrantes ucranianos contribuyen entre 0,5 y 2,4 puntos porcentuales al PIB, según un informe del banco público BGK (1).

La diáspora tiene un peso económico considerable para Ucrania. Antes de la guerra, las remesas se acercaban a los 16.000 millones de dólares, el 12 por cien del PIB: más que la ayuda oficial al desarrollo que Ucrania recibía en ese momento. En 2022, el Banco Mundial registró 17.000 millones de dólares en remesas a Ucrania (2).

Las remesas brindan alivio a millones de hogares y convierten a la diáspora en un estabilizador de la maltrecha economía de guerra. Si bien las cantidades han disminuido desde el comienzo de la guerra, siguen siendo considerables. Estas remesas, junto con las iniciativas de recaudación de fondos y las redes empresariales de la diáspora, alivian la miseria de los que han permanecido dentro del país.

La diáspora ucraniana está muy organizada. El fin de semana pasado se reunió en Belgrado, Serbia, donde se celebró el Congreso Europeo de la Diáspora Ucraniana (3). El objetivo era influir en la opinión pública mundial para contrarrestar la propaganda rusa.

(1) https://www.bgk.pl/aktualnosc/bgk-wplyw-migrantow-z-ukrainy-na-polska-gospodarke-1/
(2) https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2023/06/13/remittances-remain-resilient-likely-to-slow
(3) https://www.ukrainianworldcongress.org/european-forum-of-the-ukrainian-diaspora-how-to-register/

Estados Unidos no es capaz de elaborar fármacos sin la ayuda de China

La dependencia de Estados Unidos y de muchos otros países de las materias primas farmacéuticas producidas en China es como para echarse a temblar, confiesa la agencia Bloomberg.

Los medios han hablado de la avalancha de fentanilo que ha llegado a Estados Unidos, pero el país depende de China para muchos tipos distintos de sustancias sintéticas, como las medicinales.

El crecimiento del sector farmacéutico chino comenzó en la década de los cincuenta y hoy desempeña un papel dominante en segmentos estratégicos del mercado mundial, incluyendo las materias primas clave (MCL), que son componentes esenciales para la producción de ingredientes farmacéuticos activos (API).

Aproximadamente la mitad de los medicamentos consumidos en Estados Unidos provienen de una sola fuente y, además, China suministra al menos un compuesto químico esencial para más de 700 medicamentos estratégicos. La amoxicilina es un ejemplo. Aunque aparentemente se importa de varios países, sus cuatro componentes químicos vitales se producen íntegramente en China.

India, el principal productor mundial de medicamentos genéricos, también depende en gran medida de China para el suministro de KSM, un nivel de dependencia que casi no se tiene en cuenta en los informes oficiales estadounidenses.

Según el informe anual de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, Washington cree que la dependencia debe abordarse de inmediato y exige una revisión de la ley de 2020 para fortalecer las facultades de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y exigir a las empresas farmacéuticas que revelen con precisión el origen de sus materias primas.

El gobierno estadounidense también advierte que cualquier escalada de tensiones entre Washington y Pekín, o el surgimiento de una nueva farsa sanitaria como la de 2020, podría interrumpir la producción y exportación de productos farmacéuticos a escala internacional.

Leland Miller, miembro del comité, asegura que Pekín controla actualmente gran parte de la producción de principios activos farmacéuticos. El objetivo final de Washington sería establecer una cadena de suministro alternativa que involucre a India y otros socios estratégicos.

Sin embargo, la producción de KSM es muy poco rentable, con márgenes de beneficio muy estrechos y una desconexión con la cadena de suministro china tendría un coste colosal para las multinacionales farmacéuticas estadounidenses.

Una solución sería aplicar a la industria farmacéutico el marco contractual previamente adoptado por el Departamento de Guerra con MP Materials, que incluía un precio mínimo garantizado para apoyar a los productores estadounidenses de tierras raras.

A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por reducir la dependencia de China, establecer una cadena de suministro mundial alternativa es un proceso costoso, largo y extremadamente complejo.

Para Estados Unidos el dominio de China sobre las materias primas farmacéuticas se ha convertido en otro de esos problemas de “seguridad nacional”. China lleva todas las de ganar en la actual guerra económica.

‘Nuestro modelo se derrumba’

Las alegrías electorales duran justo hasta que se cierran las urnas y se cuentan los votos. Inmediatamente después la palabra más socorrida es decepción. Es lo que está ocurriendo en Alemania, donde crece la frustración por las políticas de austeridad de Friedrich Merz. Los indicadores económicos siguen siendo lamentables y cunde el descontento.

También entre los capitalistas. El martes le invitaron al canciller a participar en un congreso organizado en Berlín por la confederación de empresarios. Merz debería haberse sentido en su salsa, pero no…

Los augurios no son buenos. Desde principios de año Alemania ha importado más maquinaria de China de la que ha exportado. No hay precedentes. “La situación económica es crítica y nuestro modelo se está derrumbando”, advirtió Peter Leibinger, presidente de la Federación de Industrias Alemanas, en la radio pública alemana.

Tras dos años de recesión, se prevé que la economía alemana permanezca prácticamente estancada este año, atrapada entre el aumento de aranceles en Estados Unidos, la competencia china y el aumento del precio de los combustibles.

El Ministerio de Economía prevé un crecimiento del PIB del 1,3 por cien en 2026, gracias al enorme paquete de estímulos presupuestarios aprobados en primavera. La Cámara de Comercio e Industria es más pesimista: espera un crecimiento de tan solo el 0,7 por cien.

La industria de la máquina herramienta, que emplea a más de un millón de personas, ha perdido casi 20.000 empleos en seis meses, mientras que el sector automotriz eliminó más de 50.000 puestos en un año.

La industria química está experimentando su nivel de producción más bajo en treinta años.

Por supuesto que hay una excepción: la industria de guerra. El mundo se ha olvidado ya del III Reich y Alemania lo aprovecha para construir el mayor ejército de Europa. Pero por sí sola la guerra no puede compensar el declive del sector automotriz alemán. El mayor contratista militar de Alemania, Rheinmetall, genera 10.000 millones de euros en ingresos, que no es nada en comparación con los 325.000 millones de Volkswagen.

Un otoño lleno de reformas

Tras su victoria electoral, Merz anunció un “otoño de reformas” y ha reservado un fondo de 500.000 millones de euros para modernizar infraestructuras, permitiendo a las empresas amortizar hasta el 30  por cien de las inversiones en equipos entre 2025 y 2027.

Ha reducido los impuestos sobre la electricidad para las grandes empresas e introducirá una tarifa especial para la electricidad industrial. En materia de inmigración, ha reforzado los controles fronterizos.

Pero los capitalistas esperaban mucho más de un buitre de BlackRock como el nuevo canciller. El gran bocado está en los trabajadores y jubilados. Hay que ir limando los gastos sociales, las pensiones, la sanidad y los seguros de dependencia. La reforma de las prestaciones por desempleo no ha tenido el alcance esperado y la reducción del impuesto de sociedades no se materializará hasta 2028.

Basado en las exportaciones, el modelo económico alemán no es capaz de reinventarse. Nadie sabe con qué reemplazarlo. Es un callejón sin salida y por eso se habla tanto de la guerra contra Rusia. Es mejor olvidar todo lo demás.

La mayoría de los alemanes, el 58 por cien, ya están descontentos del nuevo gobierno, según una encuesta. Están hartos. “El descontento es generalizado, en todos los grupos de edad, independientemente del género o la afiliación política”, observa Hermann Binkert, del Instituto Insa.

Estados Unidos quiere controlar el gasoducto NordStream para sus propias necesidades

En noviembre del año pasado anunciamos que el especulador estadounidense Stephen P. Lynch quería comprar el gasoducto NordStream, si salía a subastaba en el juicio que se iba a iniciar en Suiza contra el operador por quiebra.

En mayo el tribunal suizo aprobó la venta. Una empresa, Pyrit Energy AG, quiere adquirirla, según ha anunciado su director, Ralph Niemeyer, quien ha afirmado que su oferta es la mejor solución y que ha negociado la transacción con el director de Gazprom, Alexei Miller.

Aunque no esté en funcionamiento, el interés por el gasoducto crece por momentos. Pyrit cuenta con obtener la aprobación de los 27 para transportar el gas ruso, a pesar de que en octubre el Consejo de la Unión Europea aprobó un plan para bloquear las importaciones de combustible ruso. El acuerdo se ejecuta a través de Dubai, el centro mundial de compensación de hidrocarburos.

No es una casualidad que repentinamente la policía alemana emitiera órdenes de detención contra tres saboteadores del servicio secreto ucraniano y cuatro buzos militares por la voladura del gasoducto.

El humor ha cambiado y hasta en Polonia se escuchan afirmaciones muy sorprendentes. El exministro de Asuntos Exteriores, Jacek Chaputowicz, declaró que la mejora de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia podría conducir a la reconstrucción del NordStream. “Los europeos comprarán ese gas. Creo que nosotros también. Porque simplemente será legalizado por Estados Unidos, nuestro principal aliado”, declaró Chaputowicz a la radio RMF24.

Quizás ya esté todo en marcha. Este verano Lynch, que es un estrecho colaborador de Trump, pagó la deuda de las operadoras del NordStream a sus acreedores. Lynch también intenta comprar el gasoducto, pero cuidado; el plan es muy diferente: no se trata de transportar gas ruso a Europa. Hay quien cree que lo que pretende Estados Unidos es impedir el acceso de China al gasoducto.

Por supuesto, las operaciones de Lynch están vinculadas a un acuerdo de paz en Ucrania. Pero el gasoducto interesa en cualquier circunstancia… también a Estados Unidos, que no tiene suficiente combustible para poner en marcha los centros de datos de la inteligencia artificial.

Aunque Estados Unidos es el principal productor mundial de gas, con un billón de metros cúbicos, el consumo interno y México devoran 900.000 millones de metros cúbicos. En otras palabras, las gigantescas inversiones previstas para la inteligencia artificial en Estados Unidos también dependen… del gas ruso.

Para que lo entiendan los “genios” de Bruselas: el paquete número 19 de sanciones contra es una estupidez; los intentos de bloquear las exportaciones de gas ruso están condenadas al fracaso. La única duda es si la tubería llegará a Alemania o dejarán pasar otra oportunidad.

Seguimos a la expectativa: la empresa que operaba el gasoducto NordStream era mitad rusa y mitad alemana; ahora veremos si la empresa que lo compre será mitad rusa y mitad estadounidense, es decir, si Europa vuelve a quedarse fuera de juego.

China se ha convertido en el principal acreedor del mundo capitalista

China, el mayor acreedor del mundo, ha redirigido sus préstamos hacia países ricos y tecnologías sensibles. Ningún país ha atraído tanto crédito chino como Estados Unidos desde el cambio de siglo, con 21.000 millones de dólares.

Los bancos públicos chinos han otorgado 2,2 billones de dólares en préstamos y subvenciones en todo el mundo desde 2000, según un amplio estudio realizado por AidData, un laboratorio de investigación de la Universidad William & Mary de Londres, que movilizó a más de 140 analistas durante tres años (1).

“El tamaño total de la cartera china es de dos a cuatro veces mayor que las estimaciones publicadas anteriormente”, señala Bradley Parks, director de la investigación. Eso convierte a China en el mayor acreedor del mundo, “una posición que nadie puede permitirse distanciar ni alterar”, afirma Brooke Escobar, coautora del informe.

Los préstamos chinos no van dirigidos a los países en desarrollo. La mayoría están orientados a países de altos ingresos. Entre 2000 y 2023 los bancos públicos chinos otorgaron 943.000 millones de dólares en préstamos a 72 países de altos ingresos. Solo los préstamos otorgados en el marco de la Nueva Ruta de la Seda representan alrededor del 20 por cien del total. Pekín ha centrado progresivamente sus esfuerzos en los países ricos, especialmente después de 2015 y del plan estratégico “Hecho en China 2025”.

“No todos estos préstamos responden necesariamente a un gran plan geopolítico”, explica Parks. Sin embargo, muchos préstamos chinos han financiado la construcción de infraestructuras esenciales o han permitido la adquisición de empresas tecnológicas estadounidenses por parte de empresas chinas.

Estados Unidos está a a cabeza de los deudores

Más de 200 000 millones de dólares en préstamos han llegado a Estados Unidos, más que a cualquier otro país del mundo. “Es un descubrimiento extraordinario, dado que Estados Unidos ha pasado la mayor parte de la última década advirtiendo a otros países sobre los peligros de una exposición significativa a la deuda china y acusando a China de practicar la diplomacia de la trampa de la deuda”, afirma Parks.

Los préstamos se han utilizado para impulsar el flujo de caja de numerosas empresas estadounidenses, como Amazon, Tesla, Ford y Boeing. Por ejemplo, el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) también contribuyó con 107 millones de dólares a un préstamo otorgado a The Walt Disney Company en 2020. El dinero público chino es particularmente abundante en proyectos de infraestructura de gas natural licuado (GNL) en Texas y Luisiana, pero también en gasoductos, centros de datos en Virginia y los aeropuertos de Los Ángeles y Nueva York.

“Una gran parte de los préstamos otorgados a países ricos se centra en infraestructuras críticas, minerales críticos y la adquisición de activos de alta tecnología, como empresas de semiconductores”, explica Brad Parks.

Entre las economías avanzadas, aquellas con mercados de capital más abiertos, flexibles y bien gobernados han sido históricamente las más propensas a absorber la mayor parte del reciclaje del excedente de ahorro de China, y esto se refiere principalmente a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia.

Las deudas de los países europeos hacia China

La Unión Europea también se beneficia de los préstamos públicos chinos: 161.000 millones de dólares para 1.800 proyectos desde el año 2000. El mayor beneficiario es Alemania, aunque Reino Unido ocupa el primero lugar entre los países europeos beneficiados por los préstamos chinos: 60.000 millones de dólares).

Una parte del dinero ha ayudado a los fabricantes chinos a adquirir tecnologías clave, citando el ejemplo de Imagination, una empresa de diseño de semiconductores adquirida en 2017 por un fondo de inversión (Canyon Bridge Fund), entonces con sede en California, pero propiedad de entidades públicas chinas (2).

Portugal también se ha visto especialmente favorecido por los préstamos públicos chinos (11.600 millones de euros, más que Países Bajos). Los bancos financiaron, en particular, a EDP, el operador de la red de transmisión eléctrica del país, privatizado en 2011 en medio de una crisis presupuestaria y cuyo mayor accionista es ahora una empresa pública china (China Three Gorges).

El gobierno portugués busca activamente la colaboración con China. Según datos del Banco de Portugal, la inversión directa china en Portugal aumentó un 9,3 por cien en 2024, alcanzando la cifra récord de 3.960 millones de euros, lo que representa un incremento de 4,5 veces en diez años.

(1) https://www.aiddata.org/blog/chinas-massive-overseas-lending-portfolio-shifts-course
(2) https://www.bbc.com/news/articles/cvgmy5d7k84o

La guerra es un negocio pero la paz también puede ser una fuente de grandes beneficios

El plan de paz de Trump no solo busca poner fin a la guerra en Ucrania. También abre una batalla económica para la posguerra. Incluye un mecanismo que otorga a Estados Unidos un papel central en la reconstrucción del país, con un acuerdo de reparto de beneficios que se presenta muy favorable para Washington. Esta dimensión económica está atrayendo tanta atención como las cláusulas militares y territoriales del plan.

El texto menciona la creación de un fondo de inversión dedicado a la reconstrucción, financiado con una parte de los activos rusos embargados. La cantidad mencionada asciende a aproximadamente 100.000 millones de euros. El plan consiste en utilizar esos fondos como palanca inicial para atraer capital privado y lanzar proyectos de infraestructuras, vivienda y recuperación industrial.

La prioridad son las empresas estadounidenses. El plan prevé que capten hasta la mitad de los beneficios generados por los proyectos de reconstrucción. Esta fórmula de financiación establecería una relación económica duradera entre la Ucrania de la posguerra y Estados Unidos, que se extendería más allá de la ayuda militar actual.

El plan se asemeja a una clásica asociación de reconstrucción e inversión, pero con una diferencia clave: se basaría en los recursos rusos en el extranjero. El documento aún no especifica el marco legal completo ni las condiciones para supervisar estos flujos, lo que deja abierta la cuestión de su viabilidad práctica y los posibles desafíos internacionales.

En sus declaraciones previas sobre la guerra en Ucrania, Trump ya había planteado la idea de un plan de reconstrucción dirigido por Estados Unidos. Presentó ese componente como una forma de estabilizar el país tras un alto el fuego y garantizar el retorno de la inversión realizada. La propuesta sirvió de base para su programa de una solución rápida, que combinaría el cese de las hostilidades con la recuperación económica bajo la supervisión estadounidense.

El componente diplomático del plan se basaría en varios puntos. Varias disposiciones implican concesiones significativas por parte de Ucrania. El documento estipularía, en particular, que Kiev ceda territorio adicional a Rusia, incluyendo áreas que actualmente no están totalmente bajo control ruso.

Otro punto importante es que Ucrania no se va a unir a la OTAN. El plan estipularía el compromiso de la Alianza Atlántica de no integrar el país, lo que equivaldría a respaldar una neutralidad militar duradera.

El método de negociación también está generando controversia. El borrador fue elaborado por dirigentes estadounidenses y rusos, sin consulta formal previa con la Unión Europea ni Ucrania, a pesar de que se ven directamente afectadas por el acuerdo. Esta falta de consulta se presenta como una fuente de tensión con los socios de Washington.

El plan combina un componente de seguridad con consecuencias de gran alcance y una ambiciosa estrategia económica. Se apruebe o no, ya sitúa la reconstrucción de Ucrania en el centro de la dinámica. En futuras discusiones, la cuestión no solo será cómo detener la guerra, sino también quién financiará, quién decidirá y quién se sacará el mayor provecho de la paz.

El ejército ruso está a punto de capturar la mayor fábrica de Europa

La fábrica NKMZ es una de las joyas del primer plan quinquenal soviético. Fundada en 1934, encarna el modelo industrial de la URSS: grandes complejos industriales capaces de fabricar desde piezas fabriles hasta submarinos y satélites espaciales.

En 1945 contribuyó a la reconstrucción de la posguerra y posteriormente adquirió renombre mundial por sus gigantescas prensas hidráulicas.

La NKMZ se levantó en el Donbas, la región donde se forjó el poder industrial soviético. Antes de la guerra de 2022 representaba el 15 por cien del PIB de Ucrania. Es una de las mayores cuencas carboníferas de Europa, rica en hierro, manganeso y titanio. Las ciudades industriales del Donbas, como Donetsk y Kramatorsk, abastecían las centrales eléctricas, los ferrocarriles, los vehículos blindados y las exportaciones de la URSS y luego de Ucrania.

Hoy, la región es la retaguardia técnica e industrial del ejército ucraniano. La peor pesadilla para el gobierno de Kiev sería que los rusos tomaran NKMZ. A tan solo 70 kilómetros de Pokrovsk, en el frente de batalla, la fábrica es la mayor instalación de ingeniería pesada de Europa y suministra al ejército ucraniano municiones y vehículos blindados.

Hoy sigue siendo uno de los centros industriales más importantes de Ucrania. Capaz de producir desde turbinas hasta municiones, desempeña un papel clave en el mantenimiento del equipo militar ucraniano. Su captura por los rusos privaría a Kiev de un activo industrial estratégico y un símbolo.

La fábrica cuenta con la mayor instalación de ingeniería pesada de Europa. Alberga más de 500 máquinas herramientas y es capaz de producir prácticamente cualquier equipo que los fabricantes necesiten, desde piezas gigantescas hechas a medida para submarinos o centrales nucleares hasta laminadores.

Antes de la guerra, el complejo empleaba a 13.000 trabajadores. Los ucranianos producían prensas hidráulicas colosales, altos hornos, turbinas para la industria naval, sistemas de propulsión para rompehielos y componentes para los sectores aeroespacial, ferroviario y espacial. Era un centro de exportación que abastecía a más de 70 países y un eslabón fundamental del complejo militar-industrial ucraniano.

Desde el inicio de la guerra, Kiev decidió suspender temporalmente si actividad antes de nacionalizarla por decreto.

Los equipos de NKMZ puede utilizarse en el marco de la cooperación entre empresas del complejo militar-industrial para la producción de proyectiles de gran calibre, componentes de artillería (cañones) y sistemas de armas de artillería, en particular para responder con la mayor rapidez posible a la urgente necesidad de munición.

Hoy, casi un siglo después de su fundación, este coloso mecánico sigue en funcionamiento, satisfaciendo cualquier necesidad industrial. Reanudó parcialmente sus operaciones en octubre de 2023. Actualmente, emplea a 5.660 trabajadores. Desempeña un papel clave en el mantenimiento y la modernización del equipo militar ucraniano: fabrica proyectiles de gran calibre y repara vehículos blindados.

Sin esta planta, el ejército ucraniano perdería agilidad, ya que su proximidad al frente garantiza una respuesta rápida para apoyar a las tropas en caso de pérdida de equipo o necesidades urgentes de mantenimiento.

¿Es irreversible el hundimiento de la industria alemana?

La semana pasada el Financial Times publicó un reportaje bajo el siguiente titular: “¿Es posible revertir el declive de la industria alemana?” Un artículo tan prometedor no tenía respuesta porque tampoco tenía causas. El declive alemán era una maldición caída del cielo… o quizá desde Rusia.

Además, pronostican, es una situación temporal: se detendría pronto. La superación va a proceder de una campaña de inversiones procedente de deuda. Este año el impacto de la guerra comercial ha alcanzado su punto máximo y en 2026 habrá un crecimiento del 1,4 por cien, tras un modesto avance del 0,3 por cien este año.

Atribuir la recesión económica de Alemania a la guerra comercial situaría su origen en 2025, lo cual es absurdo. Sin embargo, el artículo también menciona, incidentalmente, un dato fundamental para invalidar su propio argumento: “El número de desempleados en Alemania ha aumentado en 37 de los 44 meses transcurridos desde febrero de 2022, alcanzando casi los 3 millones, su nivel más alto en 14 años”.

Empezar a contar desde 2022 tiene su truco y apunta la crítica hacia Rusia y la guerra, olvidando las sanciones (las directas y las indirectas). En febrero de 2022 Biden impone sanciones directas contra Rusia e indirectas contra Alemania, que importa grandes cantidades de mercancías (en particular, combustible) procedentes de Rusia.

Las sanciones indirectas contra países como Alemania han sido más importantes que las impuestas a Rusia directamente. Los países importadores se han visto gravemente perjudicados porque el combustible representa un gasto crítico no solo para los consumidores, sino especialmente para las industrias, que necesitan grandes cantidades de energía barata para ser competitivas en los mercados internacionales.

A diferencia de Europa, Estados Unidos puede garantizar su propio suministro energético que, ademáas, es más barato. Como consecuebcia de ello, las empresas europeas se trasladan a Estados Unidos. Biden instigó esta fuga europea de capitales.

Antes de la Guerra de Ucrania, el 5 de julio de 2019, una entrada de blog del CSIS (centro de estudios del Pentágono), titulaba con otra pregunta: “¿Cuánto cuesta el GNL [gas natural licuado] estadounidense en Europa?”, seguida por otra: “¿Puede el GNL [gas natural licuado] estadounidense competir con el gas ruso en Europa?”

Eran otras dos preguntas interesantes que también quedaban sin respuesta. La respuesta llegó el 25 de marzo de 2021, cuando en estudio alemán concluyó que Rusia era más competitiva que Estados Unidos, incluso en lo que respecta al suministro de gas licuado a Europa: “Las exportaciones de GNL de Qatar y Rusia son relativamente competitivas en Europa Occidental”, e incluso en las mejores condiciones, el gas licuado estadounidense “solo sustituye pequeños volúmenes de otros proveedores de GNL [gas natural licuado] en Europa Occidental”.

Las empresas alemanas pagan cuatro veces más por el gas que sus competidores estadounidenses. NordStream era barato y fiable en comparación con el gas licuado occidental.

Alemania va a entregar 12.000 millones de euros a Ucrania el año que viene. Quizá es porque a Berlín le sobra el dinero, o porque no tienen otra obsesión que tirarlo por la alcantarilla ucraniana.

Hasta el más inepto se da cuenta de que Alemania sólo tiene un interés: el fin de la guerra en Ucrania, la firma de un tratado de paz y un comercio mutuamente beneficioso con Rusia.

En Francia se cierran más empresas de las que se abren cada año

En los países europeos se habla mucho de reindustrialización, pero el número de empresas que cierran es mayor que las que abren. Es el caso de Francia, que ha implementado políticas de rendustrialización, aunque nadie habla de los motivos por los que se desindustrializó.

Este año, el segundo consecutivo, el número de cierres de fábricas supera al de aperturas. Entre enero y mediados de noviembre se abrieron 80 polígonos industriales y se ampliaron 57 fábricas. Durante el mismo periodo, 108 fábricas cerraron o están en riesgo de cierre (en liquidación o concurso de acreedores). Esto representa una pérdida neta de 28 fábricas.

Otra manera de decirlo es que hay más desinversión que inversión, una cifras negativas que son mayores teniendo en cuenta que una parte de esa inversión tiene su origen en el extranjero.

El pasado mes de octubre, el barómetro industrial del Ministerio de Economía señaló una “disminución significativa” en el balance entre aperturas y cierres de fábricas durante el primer semestre del año.

La Dirección General de Empresas (DGE), un departamento del Ministerio de Economía, registró 44 nuevas aperturas de plantas y 86 ampliaciones significativas durante el período, frente a 82 cierres de fábricas y 39 reducciones significativas. Esto arrojó un saldo neto positivo de +9, que, sin embargo, sería negativo si solo se consideraran las aperturas y los cierres.

El año pasado se produjo una ralentización en los propósitos de reindustrialización. En el primer semestre de este año, Francia continúa abriendo y ampliando más fábricas de las que cierra o reduce, pero la desaceleración persiste con un aumento neto de 9 aperturas y ampliaciones, una disminución significativa respecto al segundo semestre del año paado (+48).

Este indicador registró una disminución neta de 6 fábricas, cifra que se tornó positiva al incluir las transformaciones significativas de polígonos industriales existentes, alcanzando los +89 polígonos. No obstante, este último indicador representó la mitad del registrado en 2023.

“Francia trabaja para fortalecer las estrategias europeas comunes con el fin de preservar nuestros intereses industriales, nuestra independencia y nuestros empleos”, declaró el Ministerio de Economía, añadiendo que “el gobierno tiene la intención de continuar el esfuerzo nacional para promover la competitividad de nuestras empresas”.

Las promesas de reindustrialización, sin embargo, son más que dudosas. Solo el 32 por cien de los franceses cree que la recuperación va por buen camino, según una reciente encuesta. Los ingenieros son aún más pesimistas: solo el 16 por cien confía en la capacidad de Francia para reindustrializarse.

Reactivar la actividad industrial en Francia ha sido una prioridad durante los dos mandatos de Macron tras décadas de declive. La actividad industrial actualmente ronda el 10 por cien del producto interno bruto (PIB), frente al 17 por cien en 1995.

Este desplome también se observa en otras partes de Europa.

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