La web más censurada en internet

Categoría: Economía (página 18 de 100)

La mayor naviera del mundo no lo cree en la fragmentación de los mercados internacionales

Los mercados internacionales son cada vez más importantes para el capitalismo y durante décadas han crecido muy fuertemente, impulsados por la especialización. El incremento de mercado mundial es sinónimo de crecimiento de la logística y el transporte naviero, que encabeza la empresa danesa Maersk.

El director de Maersk es Vincent Clerc, que el martes pronunció un discurso en un acto organizado por el Foro Económico Internacional de las Américas expuso las interrupciones en la cadena de suministro que aparecieron durante la pandemia y otros obstáculos, como la subida de los aranceles, los embargos y los bloqueos económicos.

Por ejemplo, recientemente Estados Unidos ha prohibido venta de enrutadores TP-Link , siguiendo los pasos del bloqueo a Huawei (*). Sin embargo, la mundialización no ha acabado, dijo Clerc. “Una cadena planetaria muy larga provoca fragilidades, que la pandemia de ‘covid’ ha puesto de relieve, con importantes desequilibrios en la balanza del comercio exterior y en el reparto de la riqueza. Este modelo mundial está siendo cuestionado”, reconoció Clerc.

Pero las interrupciones no ponen en duda la naturaleza mundial de la cadena de suministro, ni el inicio de una reindustrialización masiva en los países occidentales. “El sueño de consumirlo todo localmente, sobre todo en Europa, no lo propone nadie”, afirma. También estima que si se necesitaron 30 años para construir la cadena de suministro tal como existe hoy en todo el mundo, “se necesitarán décadas para desmontarla”.

“No estamos mirando la evolución de la cadena de suministro desde la perspectiva de la desmundialización. Esto no es realista y, en este caso, no se basa en ningún dato verdaderamente concluyente”, subraya Clerc.

La situación política internacional y la guerra comercial ha forzado que algunas empresas quieran desembarazarse de China, lo cual no es posible de manera inmediata. El objetivo es -más bien- limitar las fuentes únicas de suministro, que pueden provocar cuellos de botella capaces de paralizar toda una cadena.

Otra alternativa es el abandono de la política “justo a tiempo” y la vuelta a la formación de almacenes.

Clerc denunció los riesgos políticos que pesan sobre la cadena de suministro, que podrían aumentar aún más en el contexto de una guerra comercial exacerbada entre China y Estados Unidos.

Actualmente China representa el 90 por cien de la construcción naval.

Sin embargo, Vincent Clerc no parece convencido de que las barreras aduaneras sean la mejor herramienta para conseguirlo. Aunque admite que se reforzarán mucho, no cree que lo sean en la medida anunciada por el futuro gobierno de Trump.

(*) https://www.transmedia.cl/blog/2024/12/18/ee-uu-prohibiria-venta-de-routers-tp-link-y-seguiria-los-pasos-de-veto-aplicados-a-huawei/

Uno de cada cinco alemanes vive por debajo del umbral de pobreza

El viernes la Asociación Alemana de Seguridad Social (Der Paritätische, DPW) informó que 17,5 millones de personas, si se tienen en cuenta los costos de la vivienda, viven por debajo del umbral de pobreza, lo que supone el 21 por cien de la población total del país (1).

Los costes de la vivienda representan entre un tercio y la mitad de los ingresos totales de muchos hogares alemanes. La asociación añade que casi un tercio de los jóvenes entre 18 y 25 años padecen pobreza, unas cifras que la acercan a España.

Según el periódico Politico, los alemanes ya no pueden ignorar la grave crisis económica del país y, por lo tanto, han surgido tensiones (2).

La industria alemana atraviesa la recesión más grave desde la posguerra. La dinámica negativa de la producción industrial no tiene precedentes en la historia de la República Federal de Alemania.

El modelo económico alemán y sus empresas se encuentran en un aprieto por la política económica alemana, anunció ayer el vicecanciller Robert Habeck en una entrevista con el semanario Bild (3).

“En cualquier caso, nuestro modelo económico está realmente acorralado. Alemania es un país exportador, necesitamos mercados abiertos […] Por supuesto, el hecho de que durante años no hayamos invertido en nuestra infraestructura, condiciones fiscales y trabajadores calificados también tiene un impacto negativo durante este período”, dijo Habeck.

Trump está cerrando los mercados, China está haciendo lo mismo y promocionando activamente sus coches eléctricos. Los automóviles chinos plantean graves problemas a la industria automovilística alemana y, además, Habeck reconoce que la economía alemana atraviesa un momento difícil debido a las sanciones contra el gas ruso.

Alemania sigue al pie de la letra el dictado estadounidense sobre los peligros de la cooperación con China, que la obliga a elegir entre recuperar su independencia y soberanía económicas o una recesión económica. Ha elegido lo segundo.

(1) https://iz.ru/1806952/2024-12-13/v-frg-rasskazali-o-zhivushchikh-za-chertoi-bednosti-21-grazhdan
(2) https://iz.ru/1762111/2024-09-20/politico-soobshchilo-o-napriazhennosti-v-nemetckom-obshchestve-iz-za-problem-v-ekonomike
(3) https://www.bild.de/politik/inland/das-grosse-interview-mit-robert-habeck-in-der-kueche-der-bild-chefin-ja-ich-will-kanzler-werden-675dc322d4ebe04d116400ba

Estados Unidos sanciona a una empresa energética serbia filial de Gazprom

Ayer el presidente serbio, Aleksandar Vucic, anunció que en los próximos días Estados Unidos planea imponer sanciones a la Industria Petrolera de Serbia (NIS), de propiedad mayoritaria de Gazprom.

NIS es la única proveedora de gas a Serbia y propietaria mayoritaria de los dos gasoductos que transportan gas desde Rusia.

“Los británicos también se suman a las sanciones, lo que significa que todos se ven afectados. Es probablemente una de las noticias más difíciles de aceptar”, dijo Vucic en un canal privado de televisión.

Serbia es un país candidato a unirse a la Unión Europea, lo que en Bruselas utilizan para chantajear descaradamente a su gobierno. Sin embargo, Vucic no se ha sumado a las sanciones contra Rusia y ha defendido la apertura de negociaciones para buscar una solución pacífica a la Guerra de Ucrania.

Es más que sufciente para que los medios de intoxicación castiguen a Vucic, calificándole de “prorruso”.

La imposición de sanciones a NIS forma “parte de una presión geopolítica más amplia sobre Rusia”, afirmó Vucic ante la televisión. Si la sanción se aprueba, tendría graves repercusiones para Serbia, que depende en gran medida del gas ruso y actualmente está negociando un nuevo acuerdo antes de que el actual expire en marzo del año que viene.

“Tenemos que esperar el acto final. Las conversaciones con Rusia están ante nosotros. Veremos si es posible reducir la participación [accionarial] a menos del 50 por cien para poder comprar una parte” de las acciones, añadió, precisando que las sanciones entrarían en vigor a partir del 1 de enero.

Gazprom posee el 56 por cien de la empresa serbia y casi el 30 pertenece al Estado serbio. El resto pertenece a ciudadanos serbios, empleados, jubilados y otros accionistas minoritarios.

En la guerra económica con China, las empresas occidentales optan por China

Las presiones occidentales contra China empezaron en el terreno económico y empiezan a pasar al militar, que hasta ahora era un terreno reservado casi exclusivamente a Rusia.

El objetivo es separar a ambos países, o bien a Rusia de China o a China de Rusia, la política del “divide y vencerás”.

En el binomio que forman ambos países, China está considerado explícitamente como “el enemigo principal” y a veces como “el enemigo estretégico”. Esta política está ligada al convencimiento de que Rusia no hubiera sobrevivido a las sanciones sin el apoyo económico de China.

El apoyo de China a Rusia ha creado la cortina de humo de que las sanciones económicas a China se justifican porque Pekín ha apoyado a Rusia en la Guerra de Ucrania. Lo cierto es que los países occidentales ya venían bloqueando a China de los mercados mundiales desde hace bastante tiempo.

Ahora llega el momento de los ataques occidentales contra la seguridad de China y, especialmente, las provocaciones en relación con Taiwán, pero también en el caso de Filipinas, planteando problemas de seguridad en el Mar de China Meridional.

Lo mismo que Rusia, también China ha tomado buena nota de la estrategia imperialista en Oriente Medio y, en particular, en Siria, donde la desestabilización es obra inmediata de terceros, en este caso los mercenarios de Al Qaeda.

La estrategia antichina es, ante todo, un proyecto de Estados Unidos, que siempre busca peleas muy lejos de sus fronteras y muy cerca de las de los demás. Europa hace el acompañamiento, que es imprescindible porque sin eso, Estados Unidos sería sólo una potencia regional.

Al mismo tiempo, Europa se encuentra en medio de una auténtica guerra comercial y pierde siempre, al menos hasta la fecha. Si se puede hablar de guerra económica, también se puede decir que las grandes empresas alemanas han elegido su trinchera: están abandonando su país y marchando a China, precisamente.

Las que se queden en Europa lo van a pasar muy mal. En julio Goldman Sachs recomendó a los especuladores huir de las acciones europeas más expuestas a las represalias económicas procedentes de China. El banco centraba su recomendación en el sector de la automoción, el lujo, las materias primas y los semiconductores.

El lujo es uno de los grandes bastiones de la economía europea ante la crisis económica, con ingresos muy defensivos representando cerca del 4 por cien del PIB europeo (unos 880.000 millones de euros), gracias a la facturación que generan los titanes como LVMH (Louis Vuitton), Hermes, Hugo Boss… Las empresas del sector han ido creado una enorme red en el gigante asiático como su gran esperanza. Un ejemplo es Richemont, para el que los ingresos procedentes de China suponen el 27 por cien de su facturación, seguido de LVMH (20 por cien), L’Oreal (17,5 por cien) o Hermes (9,2 por cien).

A lo que tienen miedo las empresas europeas del lujo no es tanto a la guerra comercial como a la ralentización del mercado chino.

Los fabricantes de coches también han apostado por China, en particular, los alemanes. El año pasado destacaron BMW, (32,3 por cien), Volkswagen (12,6 por cien) o Daimler (18 por cien), aunque la importancia de China no se debería medir sólo por el cuota de mercado, sino también por los suministros, que en el caso de BMW y Volkswagen es cerca de un tercio y para Daimler es el 22 por cien.

En otras palabras, las empresas occidentales no sólo venden sino también compran en China, aunque el ejemplo más evidente de ellos fueron las mascarillas durante la pandemia. Más de un tercio de las empresas industriales de Alemania importan materiales críticos de China para realizar su actividad productiva. La exposición de las empresas manufactureras españolas e italianas también es relativamente alta, alcanzando el 20 por cien y el 17 por cien respectivamente.

Hay gigantes industriales, como Novo Nordisk, que obtiene más de la mitad de sus ingresos de China. La facturación de Adidas depende en un 15 por cien de China, que es la tercera región en importancia para sus ventas. También destaca el caso de ASML, para la que China representó el 29 por cien de la facturación total del holding. Hay otras empresas como AstraZeneca para las que China representa el 13 por cien de su negocio.

Algunos “expertos” creen que el remedio es buscar otros mercados de venta y otros proveedores fuera de China. Es porque no han acabado de entender lo que es hoy un mercado mundial fragmentado en miles de pequeños pedazos con intereses económicos contrapuestos, como esos socios comerciales europeos que tiene China con infraestructuras en terceros países.

En junio Bruselas impuso un arancel del 37,6 por cien a los coches eléctricos chinos y actualmente China medita con calma las represalias que va a tomar contra la Comisión Europea. No tomará una decisión hasta el 10 de enero del año que viene, pero el gobierno de Pekín no solo se centrará en los coches eléctricos, sino también en las industrias ferroviaria, fotovoltaica o eólica.

Llega el final de Druzhba, el mayor sistema de oleoductos del mundo

El oleoducto de Druzhba tiene 60 años de antigüedad. Es el mayor sistema de oleoductos del mundo, mucho más importante que el Nord Stream. Transporta petróleo a lo largo de cuatro mil kilómetros de distancia y la longitud de sus tuberías es de casi nueve mil kilómetros (*).

En su día fue la base sobre la que se construyó la industria de refinamiento del petróleo en Europa central. Se inauguró oficialmente el 15 de octubre de 1964 y durante muchos años transportó enormes volúmenes de petróleo desde la Unión Soviética a los países del centro y este de Europa, que antaño eran aliados y ahora se han convertido en los peores enemigos de Rusia.

Antes de la Guerra de Ucrania la mitad del petróleo que llegaba a Alemania procedía de Druzhba.

En los últimos años los europeos han sido amenazados con que Rusia se disponía a cerrar el grifo del petróleo para presionar a los gobiernos que lo recibían. Repitieron sin cesar aquello de la seguridad energética y la necesidad de diversificar los suministros.

Eran cuentos de hadas para sujetos superficiales, como los políticos europeos. Recientemente en Eslovaquia se descubrió a un grupo de personas «merodeando cerca del oleoducto Druzhba» y vigilándolo con la ayuda de drones, denunció Robert Fico, el Primer Ministro.

Está ocurriendo lo que tenía que ocurrir, exactamente lo contrario de lo que habían predicado durante años los medios de comunicación. Las sanciones acabaron con Druzhba y ahora lo están cerrando, y si pueden destruirlo, no dejarán ni un milímetro en pie.

El petróleo que antes llegaba de un lado, ahora tendrá que llegar del lado contrario. Antes las empresas suministradoras eran rusas y ahora serán las occidentales. Antes llegaba por tierra y ahora llega por mar. Antes el petróleo era muy barato y ahora subirá de precio.

El objetivo de la guerra económica contra Rusia es -ante todo- destruir el oleoducto de Druzhba, aunque su destino es diferente en cada país. Sólo Hungría y Eslovaquia han salido bien paradas de la destrucción del oleoducto. En la República Checa las cosas son mucho peores.

(*) https://myslpolska.info/2024/12/04/jak-sie-ma-staruszka-przyjazn/

La guerra empieza a pasar factura a la economía rusa

El periódico The Economist apenas puede disimular su alegría: por fin la guerra empieza a pasar factura a la economía rusa. La inflación aumenta y el rublo lucha por mantenerse estable y el banco central se ve obligado a subir los tipos de interés al 21 por cien.

Después de mil días, para Rusia la guerra guerra va bien pero la economía va mal. Entonces los intoxicadores tienen que centrarse en la economía para demostrar que a Rusia todo le val mal siempre.

Desde febrero de 2022 la capacidad de resistencia de la economía rusa estaba desconcertando a los “expertos”. A pesar de estar sujeta a uno de los regímenes de sanciones más severos, Rusia estaba experimentando una rápida expansión de su economía, con un crecimiento del 3,6 por cien el año pasado y se espera que este año mantenga el mismo ritmo.

Pero el Banco Central acaba de subir los tipos al 21 por cien, un nivel que no se había alcanzado en dos décadas. Los “expertos” esperan que alcance el 23 por cien a finales de año, que The Economist considera como una advertencia de las dificultades que se avecinan.

El gasto público es cada vez más difícil de mantener. El presupuesto de Rusia, presentado en septiembre, preveía aumentar el gasto en defensa en una cuarta parte el próximo año. En total, se espera que el gasto anual en defensa y seguridad alcance los 170.000 millones de dólares, lo que representa más del 40 poor cien de todo el gasto público y el 8 por cien del PIB de Rusia, la cifra más alta desde la Guerra Fría.

El costo es significativo, pero no inusual para un país en guerra. El gasto en defensa de Estados Unidos, por ejemplo, fue del 8 al 10 por ciento del PIB durante la Guerra de Vietnam. Durante la Segunda Guerra Mundial, las grandes potencias dedicaron entre el 40 y el 60 por ciento de su producción económica total a fines militares.

Pero los voluminosos gastos siguieron siendo financiables. A principios de la década de los cuarenta del pasado siglo, los británicos libraron con éxito lo que llamaron la “guerra del 3 por ciento”, manteniendo las tasas de interés aproximadamente en ese nivel. La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo sus tipos en el 2,5 por cien durante el mismo período. Los bajos costos de endeudamiento ayudaron a mantener asequibles los elevados déficits. En cambio, en Rusia, el rendimiento de la deuda soberana a diez años aumentó de alrededor del 6 por cien antes de la guerra al 16 por cien por cien.

Moscú está movilizando toda su capacidad para la guerra y la economía muestra los signos típicos del sobrecalentamiento. La tasa de desempleo de Rusia es sólo del 2,4 por cien. La inflación anual supera el 8 por cien, lo que requiere aumentar las tasas de interés, incluso si eso significa aumentar los costos de endeudamiento.

En la década de los cuarenta, Estados Unidos y Reino Unido controlaron la inflación mediante una combinación de grandes aumentos en los impuestos, destinados a frenar el gasto de los hogares tanto como a aumentar los ingresos, y mediante el racionamiento. En la Rusia actual, tales medidas serían profundamente impopulares.

El rublo se debilita

Hay otra razón por la que Moscú se vio obligado a endurecer la política monetaria. Durante la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial, ni Estados Unidos ni Reino Unido tuvieron que preocuparse por el valor externo de sus monedas. El dólar se benefició de su condición de refugio seguro, mientras que el programa estadounidense “Lend Lease” proporcionó a Londres equipo y recursos militares como petróleo y alimentos, prácticamente de forma gratuita. Si el gobieerno británico no hubiera tenido un aliado con los bolsillos muy grandes y la capacidad industrial de Estados Unidos, dispuesto y capaz de suministrar dos tercios de sus importaciones, la caída del valor de la libra esterlina se habría convertido en un problema militar.

El problema para Putin es que no tiene un aliado equivalente. China se ha convertido en su mayor socio comercial, suministrando un tercio de todas las importaciones y más del 90 por cien de la microelectrónica utilizada en drones, misiles y tanques. Sin embargo, esta ayuda no es gratuita.

Por lo tanto, los rusos deben vigilar de cerca el valor de su moneda frente al yuan; este año cayó un 10 por cien, alcanzando casi su nivel más bajo desde el inicio de la guerra. A diferencia de sus aliados de la Segunda Guerra Mundial, Rusia enfrenta una vulnerabilidad externa que, más que la inflación, ha llevado los tipos de interés a niveles récord.

Hasta hace poco, el gobierno ruso había logrado proteger la economía del aumento de los costos de endeudamiento. Varios programas han facilitado que los hogares suspendan los pagos de la deuda y que las empresas obtengan préstamos a tasas subsidiadas más bajas, y el gobierno ha intervenido para compensar la pérdida de ingresos de los bancos.

Pero esos programas se están volviendo inasequibles. El 1 de julio finalizó un programa de subsidio hipotecario, que permitía obtener préstamos a un costo de sólo el 8 por cien. El volumen de préstamos hipotecarios se redujo a la mitad el mes siguiente. Las quiebras de empresas han aumentado un 20 por cien este año. Los planes de inversión empresarial para el próximo año están suspendidos debido a unos costes de endeudamiento excesivamente elevados.

El aumento de las tasas de interés frenará el gasto de las empresas y los consumidores. El FMI espera que el crecimiento económico ruso se desacelere drásticamente hasta el 1,3 por cien el próximo año. La combinación de caída de la inversión y pérdida de mano de obra está pasando factura. La necesidad de mantener el valor del rublo para pagar importaciones cruciales es un punto débil para el Kremlin.

Los aranceles de la Unión Europea frenan el comercio de España con China

En los últimos años China ha intensificado sus inversiones en España, pero el comercio se podría complicar tras los aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos chinos.

En unos pocos años España se ha convertido en una de las puertas de entrada de China en Europa, simbolizada poor la visita de Pedro Sánchez a Pekín en septiembre, cuando se firmó un acuerdo multimillonario con el grupo chino Envision para construir una fábrica especializada en la producción de “hidrógeno verde”.

El acercamiento chino-español no es nuevo. Las relaciones económicas se han intensificado, sobre todo desde la firma de un tratado bilateral de inversiones en 2005. Sólo en lo que va de año China ha invertido más de 3.200 millones de euros en España.

El volumen de inversiones chinas en España ha alcanzado así este año algo más de 11.000 millones de euros, lo que se traduce en una importante presencia de empresas chinas en España y de empresas españolas en China.

China también está invirtiendo en muchos puertos españoles: Barcelona, ​​Madrid, Bilbao, Valencia y Zaragoza. El puerto de Barcelona es uno de los principales puntos de entrada de vehículos eléctricos chinos hacia el sur de Europa y el Mediterráneo. Allí se construirá una nueva terminal, anunciada en julio, para facilitar la importación de vehículos.

Los aranceles impuestos por Bruselas a los vehículos eléctricos importados desde China a la Unión Europea, comprometen el comercio entre China y España. En este punto Pedro Sánchez se ha posicionado contra la Unión Europea: “Creo que necesitamos tender puentes entre la Unión Europea y China”, insistió en septiembre. Durante la votación en la Comisión Europea en octubre, España simplemente se abstuvo.

El deterioro ya se ha puesto de manifiesto. En abril el fabricante de coches eléctricos Chery anunció que iba a instalar su primera fábrica europea en las antiguas instalaciones de Nissan en Barcelona. Un proyecto conjunto con el grupo español Ebro-EV Motors. Desde que se anunciaron los aranceles, el proyecto se ha retrasado y no reanudó la marcha hasta comienzos de esta misma semana.

El gobierno chino aconseja a sus empresas que inviertan en los países que votan en contra de los aranceles y a ser muy cautos con los países que se abstuvieron.

También ha iniciado investigaciones antidumping sobre la carne de cerdo, con vistas a imponer aranceles de represalia y España es el mayor exportador de carne de cerdo a China.

España atrae a muchos inversores chinos en la industria del automóvil porque cuenta con una red muy densa de proveedores. Es el séptimo Estado miembro de la Unión Europea con más empleo en el sector y trabajadores con salarios muy inferiores a los de otros países europeos, como Alemania.

Además, la relación económica y diplomática de España con los países latinoamericanos es otra ventaja para los inversores chinos.

China avanza sus peones en territorio europeo y los europeos necesitan las inversiones chinas. Desde que Hungría empezó a atraer a grandes inversores chinos, especialmente en la industria automovilística, los países europeos se pelean por ellas. Hungría ha recibido casi una cuarta parte de las inversiones chinas en Europa desde 2022 (1). El gigante eléctrico BYD ha decidido abrir su primera fábrica en el país centroeuropeo.

La presencia de fábricas chinas en Europa hace que sea más fácil inundar el mercado y eludir los araceles. Sin embargo, la llegada de Trump a la Casa Blanca corre el barajar de nuevo los naipes entre chinos y europeos. Además de la aplicación de nuevos arannceles, los estadounidenses podrían negarse a importar vehículos europeos que contengan tecnología china con el pretexto de la seguridad nacional, advierte el New York Times (2).

(1) https://www.ft.com/content/ca5f5ce6-46ad-4a34-80b1-b0f7d4b17d58
(2) https://www.nytimes.com/2024/10/30/business/spain-china-investment.html

Alemania necesita eliminar los topes de endeudamiento público para seguir gastando

Hace 30 años el Tratado de Maastricht puso un límite máximo a la deuda pública (60 por cien del PIB) y al déficit público (3 por cien del PIB). En 2011 España reformó el artículo 135 de la Constitución para imponer la estabilidad presupuestaria. Con el dinero público lo primero que hay que hacer es pagar las deudas porque ellas son más importantes que cualquier otro gasto del Estado. Primero cobran los bancos y luego, si sobra algo, se pueden pagar las pensiones.

Son normas impuestas por los países del norte de Europa a los del sur, que tienen fama de derrochadores, como se puso de relive en 2009 durante la bancarrota económica de Grecia. Ahora las tornas han dado un giro y se ha desatapado que quien derrocha el dinero público es Alemania y que para ocultarlo ha estado maipulando la contabilidad del Estado.

La crisis de la deuda ha subido del sur al norte de Europa. Alemania ha agotado su crédito. El año pasado el Tribunal Constitucional condenó al gobierno por “prácticas contables cuestionables”.

El tope del déficit de Alemania está en el -0,35 por cien del PIB y la solución del gobierno de Scholz no es reducir gastos sino eliminar el tope. Es obvio que con el capitalismo en crisis lo único que crecen son las deudas.

La semana pasada Friedrich Merz, cabecilla de la Unión Demócrata Cristiana y el hombre con más probabilidades de ser el próximo canciller, expuso claramente una solución sencilla: eliminar los topes para poder seguir gastando a manos llenas.

Hay un obstáculo formal: la eliminación requiere una mayoría de dos tercios tanto en la cámara baja como en la alta del Parlamento alemán. Hay que esperar al resultado de las inminentes elecciones. No obstante, aunque las condiciones políticas lo permitan, no se va a aliviar la deuda, sino todo lo contrario. En el futuro las inversiones se van a financiar con más deuda.

Uno de esos equipos de “expertos” que asesoran al gobierno de Berlín acaba de presentar su informe anual para saber lo que tienen que hacer para seguir gastando más. Sugiere poner el tope en el -0,5 por cien del PIB cuando la relación deuda/PIB sea del 90 por cien, y aumentar al -1 por cien si la relación se reduce al 60 por cien. Dado que se espera que esta proporción alcance el 62 por cien del PIB este año, esto liberaría 0,65 puntos del PIB por año para nuevas inversiones en comparación con las reglas actuales.

Una cuestión más importante es si la flexibilización de las restricciones presupuestarias de Alemania conduce a una relajación de las reglas fiscales de la Unión Europea. Parece que la respuesta es no, porque el límite no se revisó hasta el año pasado. Sin embargo, las nuevas reglas aún no se han probado adecuadamente, por lo que la política económica expansionista va a relajar la forma en que se aplican.

Va a ser algo a negociar entre los Estados miembros y la Comisión Europea, lo que va a permitir a esta última imponer un tratamiento específico para cada país. El Consejo Europeo debe aprobar las recomendaciones, y ahí es donde un cambio en la posición de Alemania podría ayudar a la Comisión a gestionar los niveles de deuda pública para asegurar más inversión pública en toda la Unión Europea.

Reino Unido sanciona a la ‘flota fantasma’ rusa

Aunque parezca increíble, aún queda algo sin sancionar y ayer el gobierno británico incluyó en la lista negra a 30 barcos adicionales de la “flota fantasma” de Rusia.

Los imperialistas llaman así a los buques que permiten a Moscú seguir exportando su petróleo y gas, eludiendo las restricciones que han impuesto las potencias occidentales de manera ilegal y arbitraria.

La letanía vuelve a reproducirse: es “el mayor paquete de sanciones”, que afecta a 30 nuevos barcos, anunció ayer el ministro de Asuntos Exteriores británico, David Lammy. “Esto subraya el compromiso del Reino Unido con Ucrania”, afirmó el ministro durante una reunión con sus homólogos del G7 en Italia.

Los barcos ya no podrán amarrar en puertos británicos, podrán ser detenidos y se les negará el acceso al registro de barcos británico. En total, las sanciones británicas se dirigen ahora a 73 barcos.

Es la quinta vez que el gobierno británico arremete contra la “flota fantasma” de Rusia. Según la definición de la Escuela de Economía de Kiev (KSE), esto se refiere a buques comerciales que no son propiedad del G7 ni de los países de la Unión Europea. Se trata de buques comerciales que no utilizan el seguro P&I, un seguro específico del transporte marítimo que prevé una indemnización ilimitada por daños a terceros.

Por eso las sanciones impuestas ayer incluyen a dos empresas aseguradoras rusas.

Lo que califican como “flota fantasma rusa” está compuesta por unos 600 barcos que transportan cerca de 1,7 millones de barriles de petróleo al día, según estimaciones británicas de julio. La mitad de los 30 buques recientemente sancionados transportaron más de 4.300 millones de dólares en petróleo y productos derivados del petróleo durante el año pasado.

David Lammy se comprometió así a “trabajar con [los] socios del G7 y más allá para ejercer una presión incesante sobre el Kremlin”. Esto, según él, implica “interrumpir el flujo de dinero hacia su fondo de guerra, erosionar su maquinaria militar y limitar su comportamiento malicioso en todo el mundo”.

En julio el gobierno británico lanzó un llamamiento a castigar a la “flota fantasma” rusa durante la cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE) celebrada en Inglaterra. Desde entonces lo han firmado la Unión Europea y 46 países más. El Ministerio de Asuntos Exteriores británico asegura que Estados Unidos y la Unión Europea han sancionado respectivamente a 39 y 19 barcos de la flota fantasma. Pero Reino Unido va mucho más allá en sus delirios contra Rusia: ellos han sancionado a 73 barcos.

La escalada de la Guerra de Ucrania agrava la crisis energética en Europa

En Europa se las prometían muy felices porque habían superado “para siempre” la crisis energética de hace dos años, los precios habían caído sustancialmente y tenían llenos los depósitos de gas. Ya nadie hablaba de crisis energética.

Ahora volvemos al punto de partida: los precios ya no están tan bajos, las reservas han caído y acecha un invierno largo y crudo, como están comprobando en Irlanda, donde se han producido cortes en el suministro eléctrico, lo mismo que en Francia.

La escalada de la guerra ha contribuido a un aumento de los precios del gas de alrededor del 45 por cien este año. Aunque los niveles todavía están muy por debajo de los niveles alcanzados en 2022.

Además, las existencias están disminuyendo rápidamente, ya que las primeras temperaturas bajo cero han aumentado la demanda de calefacción, el viento ha parado de soplar y los aerogeneradores están parados.

En la crisis de 2022 Alemania ordenó compras rápidas de gas destinado a ser almacenado en el mercado mundial a precios récord. Para intentar recuperar parte del coste adicional, Berlín introdujo un impuesto sobre los envíos a través de Alemania. El plan fue criticado porque aumentaba el coste de su obtención para países sin litoral como Austria, Eslovaquia y la República Checa.

Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía, ha dado la voz de alarma, advirtiendo que Europa necesita reservas suficientes para el final del invierno si el tránsito del gas ruso a través de Ucrania finaliza el 1 de enero con el vencimiento del contrato entre Moscú y Kiev.

La Unión Europea sigue recibiendo alrededor del 5 por cien de sus importaciones de gas de Rusia a través de la red de tránsito ucraniana, un contrato que se acaba a final de año y que no se va a prorrogar porque el gobierno ucraniano no quiere hacerlo.

El mes pasado Putin dijo que, por su parte, ellos están dispuestos a seguir suministrando gas a la Unión Europea a través de Ucrania, pero que el gibierno de Kiev debe prorrogar el contrato.

A falta de gas ruso, la alternativa a un invierno crudo y largo es el gas licuado, lo que es sinónimo de precios elevados. En Bruselas cada mañana encienden velas y rezan plegarias para que Oriente Medio no agrave la crisis del gas con otra escalada bélica paralela que multiplicaría los precios aún más.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies