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Categoría: Ecología (página 24 de 30)

Las olas de calor ni son más frecuentes ni más largas que antes en todo el mundo

La tesis de que las olas de calor son ahora más frecuentes y más largas que en el pasado es incierta, ya sea porque los datos anteriores a 1950 son escasos o se ignoran por completo.

Uno de los principales registros de olas de calor y temperaturas mundiales procede de un grupo internacional de científicos del clima y meteorólogos cuyos datos se actualizaron por última vez en 2020. La base de datos se crea con las temperaturas diarias registradas por el Centro Hadley de la Oficina Meteorológica de Reino Unido.

Los datos del Centro Hadley parecen apoyar la afirmación de que las olas de calor han aumentado a escala mundial desde 1990 aproximadamente. Los datos también indican que las olas de calor actuales son mucho más frecuentes que durante la década de los treinta, una conclusión que contradice los datos sobre la frecuencia de las olas de calor en Estados Unidos, que cuenta con datos detallados sobre las olas de calor que se remontan a 1900.

En Estados Unidos las olas de calor eran mucho más frecuentes y más largas y calurosas en la década de 1930 que en la actualidad. La duración total anual de las olas de calor ha descendido de 11 días en la década de los treinta a unos 6,5 días en la década de 2000. El índice máximo de ola de calor en 1936 fue tres veces mayor que en 2012 y hasta nueve veces mayor que en muchos otros años.

Aunque los registros de Estados Unidos y del resto del mundo muestran un aumento de la duración total anual de las olas de calor desde 1970, el aumento en Estados Unidos es mucho menor que el nivel de los años treinta, que era de 11 días, en comparación con el nivel actual, que es de sólo unos 7 días.

La discrepancia entre los dos conjuntos de datos refleja probablemente la diferencia en el número de estaciones de temperatura utilizadas para calcular la temperatura máxima media. Los datos del Centro Hadley proceden de 942 estaciones, frente a las 11.000 estadounidenses. Para que los registros del Centro Hadley se consideren fiables, se deberían contrastar con el conjunto de datos de Estados Unidos, mucho más amplio.

Una característica notable de los datos de la tendencia mundial a partir de 1950 es la pronunciada variación de las olas de calor de un país a otro, que va desde un aumento de más de 4 días por década en países como Brasil, a menos de 0,5 días por década en la mayor parte de Estados Unidos y Sudáfrica, hasta una disminución de 0,5 días por década en el norte de Argentina.

Un calentamiento generalizado en todo el planeta se contradice con unas variaciones regionales tan acusadas en las olas de calor. Es más probable que las disparidades se deban a la insuficiencia de datos. Además, la tendencia está exagerada artificialmente porque la fecha de inicio de 1950 se encuentra en medio de un período de 30 años de enfriamiento mundial, de 1940 a 1970.

Las olas de calor de la década de los treinta en Estados Unidos se vieron agravadas por la sequía del “Dust Bowl” (), que agotó la humedad del suelo y redujo los efectos moderadores de la evaporación. Pero no sólo el “Dust Bowl” () experimentó temperaturas abrasadoras en la década de los treinta.

En el verano de 1930 dos olas de calor consecutivas que batieron el récord, cada una de las cuales duró ocho días, afectaron a Washington DC; mientras que en 1936, la provincia de Ontario (muy alejada de las Grandes Llanuras, donde se concentraba el “Dust Bowl”) vio cómo el mercurio se elevaba hasta los 43 grados centígrados en la ola de calor canadiense más larga y mortífera de la que se tiene constancia.

Ralph B. Alexander https://www.scienceunderattack.com/blog/2022/8/8/evidence-for-more-frequent-and-longer-heat-waves-is-questionable-109

El “dust bowl” en Estados Unidos, durante los años treinta

(*) El “Dust Bowl” (tazón de polvo) fue un período de nubes de polvo que dañaron la agricultura de las llanuras y praderas que se extienden por norteamérica, desde el golfo de México hasta Canadá, impactando principalmente en Estados Unidos. Se prolongó al menos entre 1932 y 1939, y fue precedida por un largo periodo de precipitaciones por encima de la media.

Los fondos de inversión apuestan por el cultivo de insectos para la alimentación

La empresa Innovafeed, que produce ingredientes a base de insectos para alimentos y piensos, ha anunciado que ha recaudado 250 millones de euros para promover su desarrollo industrial y su expansión en Estados Unidos.

La financiación se utilizará para seguir desarrollando la técnica de cultivo de insectos a gran escala, pero sobre todo para aumentar su capacidad de producción.

Los 250 millones de euros proceden del fondo soberano qatarí Qatar Investment Authority, al que se han sumado dos grandes inversores: ADM y Cargill, monopolios estadounidenses de las materias primas agrícolas, con los que Innovafeed lleva varios años trabajando. Inovafeed ha anunciado que su contribución financiera refleja su reconocimiento de una técnica única y de vanguardia, confirmando el cambio de escala de Innovafeed desde su creación en 2016.

Se unen a los socios financieros históricos de la empresa, como Creadev, el fondo de inversión de la familia Mulliez (Alcampo, Decathlon) y Temasek, un fondo soberano de Singapur. Unos 38 millones de esta recaudación provienen también de los bancos en forma de préstamo sindicado.

Con este dinero fresco, Innovafeed suma un total de 450 millones de euros, lo que confirma su convicción de que el sector de los insectos es una industria clave para el futuro.

Innovafeed, que cuenta con 350 trabajadores, afirma que ya cuenta con asociaciones comerciales para volúmenes de más de 1.000 millones de euros en los próximos 10 años.

Los fondos deberían permitirle continuar la expansión de su granja vertical de Nesle (Somme), la mayor unidad de producción de proteínas de insectos del mundo en funcionamiento, con una capacidad de 15.000 toneladas al año. En esa fábrica cría moscas soldado negras (Hermetia illucens), que transforma en proteínas para la acuicultura, aceite para la alimentación de cerdos y aves de corral o abono 100 por cien natural. Compite con la soja, que procede de países periféricos.

Innovafeed también acelerará su expansión en Estados Unidos con la construcción de una nueva unidad de producción en Decatur (Illinois), donde ha instalado una planta en el principal emplazamiento de ADM.

Los derribos de embalses ordenados por la UE garantizan una subida de precios justo cuando el agua comienza a cotizar en bolsa

España afronta un proceso de reconversión hídrica impuesta por una normativa europea, que sugiere que hay que tumbar muchas de estas infraestructuras porque alteran el normal cauce de los ríos, algo que va a repercutir en el precio del agua y que, casualmente, coincide con la conversión de este recurso en una commodoty de alto valor especulativo. Leer más

El litio frena la transición energética

A medida que aumenta la producción de vehículos eléctricos en todo el mundo, se dispara la demanda de litio, componente esencial del modelo de batería más utilizado: la de iones de litio. Sin embargo, la producción de esta materia prima tiene dificultades para seguir el ritmo. El riesgo es que se convierta en una cuestión cada vez más política en la competencia entre países por producir localmente baterías para vehículos eléctricos, una oportunidad para reindustrializarse.

¿Y si la crisis energética que vive Europa es sólo un anticipo de lo que será la transición energética? La transición de la dependencia de los hidrocarburos a la de los metales estratégicos podría resultar más difícil de lo que habían previsto las grandes potencias. Por ejemplo, se prevé que la oferta de litio sea aproximadamente un 4 por cien inferior a la demanda prevista en 2030 y un 24 por cien menos en 2035, incluso suponiendo que entren en funcionamiento todos los nuevos proyectos de extracción que la industria considera actualmente probables o posibles, así como una expansión significativa de los proyectos de reciclaje de litio.

La insuficiencia de suministro podría retrasar considerablemente la transición energética. Además, las situaciones de escasez exacerban la competencia capitalista, como se vio con las mascarillas o las vacunas durante la pandemia, o con el gas ruso en la actualidad.

Una materia prima estratégica

Como el litio se ha convertido en una materia prima estratégica, los gobiernos intervendrán en su producción y suministro. La producción se triplicará de aquí a 2031, con un aumento medio anual del 13,6 por cien. Se prevé que Australia, el mayor productor del mundo, triplique su producción durante este periodo, y se espera que represente una cuota del 35 por cien del mercado mundial. También se espera que Chile y China dupliquen su producción en esos 10 años, mientras que Brasil triplicará su producción, que hoy es mucho más modesta. Por su parte, Argentina multiplique por seis su producción actual.

Se han identificado nada menos que 129 proyectos de litio, incluidos 25 sólo en Canadá. De estas 129 explotaciones, 105 están en manos de empresas mineras medianas. La escasa presencia de los principales monopolios mineros mundiales supone un riesgo para la ejecución de los proyectos actualmente previstos y pone en duda la capacidad para extraer litio a largo plazo en una cantidad suficiente.

Al mismo tiempo, se prevé que la demanda mundial se triplique de aquí a 2031, principalmente por el aumento de las ventas de vehículos eléctricos, que pasarán de 11,4 a 30,3 millones de unidades. Sólo las baterías de los vehículos eléctricos representarán el 80 por cien de la demanda de litio, frente al 40-45 por cien actual.

En Europa, además de las medidas aprobadas de cada Estado miembro, el plan Next Generation, ya tenía como objetivo promover la transición energética antes de la Guerra de Ucrania y la crisis energética actual. Estados Unidos también quiere reducir su dependencia de las cadenas de suministro chinas.

Los negocios verdes engordan con subvenciones públicas

En ambos lados del Atlántico, las grandes potencias aprovechan la transición energética para crear nuevos sectores industriales y negocios verdes, que marchan viento en popa gracias a las subvenciones públicas.

La competencia reorganizará las cadenas de suministro. La ubicación de la producción de baterías influirá en la demanda geográfica de litio. Aunque China seguirá siendo el primer fabricante de baterías del mundo en los próximos 10 años, con el 80 por cien de la capacidad de producción, otros países productores como Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Hungría quieren recuperar el tiempo perdido. Se espera que entren rápidamente en el mercado nuevos protagonistas, como Alemania, Polonia, Suecia, Francia, Reino Unido, Tailandia e Indonesia. Para asegurar las necesidades de litio de estos países, es probable que Australia y Canadá sean los principales beneficiarios debido a su docilidad política hacia Estados Unidos, su capacidad para producir grandes volúmenes de litio, un entorno minero favorable y los esfuerzos políticos concertados para fortalecer los vínculos de producción de baterías con socios en mercados al margen de China.

En Estados Unidos un componente de 370.000 millones de dólares de la Ley Biden de Reducción de la Inflación se dedica a desarrollar la industria de fabricación de baterías y a asegurar la cadena de suministro. Al mismo tiempo, la Casa Blanca concede subvenciones de hasta 7.500 dólares por la compra de un vehículo eléctrico con una única condición: que la batería se haya ensamblado en Estados Unidos, Canadá o México, con materias primas procedentes de países que tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos.

Por su parte, la Unión Europea ha formado la Alianza Europea de Baterías, que incluye medidas para asegurar el litio y otros metales fundamentales para la transición energética. Este tipo de apoyo público también está siendo implementado en las economías emergentes, con las mismas condiciones políticas. India ofrece incentivos financieros sólo a los proyectos de producción de baterías que incorporen una parte de componentes producidos localmente.

Consigna:  apoderarse de toda la cadena de producción

La competencia también se ve exacerbada por los países productores de materias primas. Ya tienen las minas y quieren desarrollar industrias integradas en la cadena de producción: extracción, procesamiento y refinado, que representan entre el 25 y el 30 por cien. La fabricación de ánodos, cátodos y electrolitos entre el 20 y el 25 por cien, y la producción de celdas y baterías ensambladas entre el 45 y el 50 por cien.

En Indonesia un consorcio de empresas públicas, incluida una compañía minera con una parte importante de las reservas de níquel del país, firmó un memorando de entendimiento con el gigante de la fabricación de baterías LG Energy Solution de Corea del Sur para invertir 9.000 millones de dólares para refinar el metal y fabricar cátodos y baterías. Yakarta también ha firmado un memorando de entendimiento con la empresa china Contemporary Amperex Technology (Catl), que, junto con dos empresas locales, desarrollará un proyecto de producción integrada de baterías con un capital de 6.000 millones de dólares. En marzo, LG Energy Solution firmó un acuerdo con Stellantis para producir baterías en Canadá con un capital  auperior a los 4.000 millones de dólares.

La competencia también se da entre los capitales individuales, en particular los fabricantes de equipos de automoción, para asegurar sus suministros. La estadounidense Tesla ha firmado un acuerdo de tres años con la china Ganfeng, uno de los principales productores mundiales de compuestos de litio. Volkswagen pretende crear una red de proveedores, desde la extracción del litio hasta el montaje de las baterías en España. El fabricante de automóviles alemán ha firmado un acuerdo con la empresa germano-australiana Vulcan Energy Resources para extraer litio en el valle del Alto Rin, en Alemania. Renault y Stellantis recibirán litio de Vulcan. La estadounidense Ford comprará 25.000 toneladas de litio al año en un emplazamiento de Argentina explotado por la minera australiana Lake Resources.

El negocio del refinado está aún más concentrado. Chile exporta el 66 por cien de la oferta mundial de carbonato de litio, que extrae de salmueras evaporadas. China produce la mayor parte del resto utilizando un método diferente: refinando carbonato de litio a partir de mineral de espodumeno, principalmente de Australia. China representa más de la mitad de las exportaciones mundiales de hidróxido de litio.

Cuando lo verde contamina

La aplicación de normas medioambientales más restrictivas agudizará la competencia entre países para avanzar hacia una producción verde a lo largo de la cadena. La extracción convencional de litio puede plantear una serie de riesgos medioambientales, como la contaminación del suelo y las aguas subterráneas.

Las tecnologías y procesos que se utilizan actualmente en la extracción de litio requieren grandes cantidades de agua, un grave inconveniente en las regiones áridas. Varios proyectos mineros se han topado con la oposición de la población en Portugal, Serbia y Estados Unidos, y la minería es muy contestada en España.

La Comisión Europea podría clasificar el litio como producto tóxico, lo que dificultaría el desarrollo de la actividad minera en Europa. Esta carga podría reducir la oferta, y aunque se están desarrollando otros modelos de baterías que no utilizan litio y podrían convertirse en sustitutos en el futuro, a corto plazo ninguno de estos modelos puede ofrecer la combinación de coste, peso y densidad energética de las baterías de litio.

Las tensiones en el mercado del litio se reflejan en los precios del mineral. Los precios de los carbonatos e hidróxidos se mantendrán en múltiplos de sus niveles anteriores a la pandemia en términos reales hasta 2025, cuando disminuirán pero seguirán siendo elevados. En China, el mercado de referencia, se espera que los precios del carbonato de litio alcancen una media de 68.000 dólares por tonelada este año y de 55.000 dólares el siguiente. Se espera que el hidróxido de litio alcance una media de 67.000 dólares por tonelada en 2022 y de 56.000 dólares en 2023. En comparación con la etapa anterior a la pandemia, los precios han subido más de un 500 por cien.

Las multinacionales colocan a Egipto como el principal centro de producción de ‘hidrógeno verde’

El 24 de agosto Egipto firmó acuerdos por valor de más de 30.000 millones de dólares con multinacionales energéticas extranjeras y locales para la construcción de fábricas de producción de hidrógeno y amoníaco en Sojna, ciudad situada en la costa occidental del Golfo de Suez.

Los acuerdos se firmaron entre varios organismos gubernamentales egipcios, como la Autoridad Egipcia de Energías Nuevas y Renovables y la Autoridad General de la Zona Económica del Canal de Suez (SCZONE), y siete multinacionales con sede en India, Reino Unido, Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos.

El holding indio ACME creará una planta de producción de “hidrógeno verde” con una capacidad total de 2,2 millones de toneladas al año, con un coste de 13.000 millones de dólares.

El monopolio energético británico Globeleq tiene previsto construir otra planta de producción de “hidrógeno verde” con una capacidad de producción anual de 2 millones de toneladas, por una inversión de 11.000 millones de dólares.

La empresa saudí Alfanar construirá una tercera fábrica de producción de “hidrógeno verde” con una capacidad de 500.000 toneladas al año, por una inversión total de 4.000 millones de dólares, mientras que el monopolio emiratí Alcazar pondrá en marcha una planta similar, por una inversión de 2.000 millones de dólares.

La empresa emiratí, K&K, tiene previsto construir una planta de “hidrógeno verde” con una capacidad de 230.000 toneladas al año. No se ha especificado el importe de esa inversión.

También se ha firmado un acuerdo con el fondo de inversión británico Actis para la construcción de fábricas de producción de “hidrógeno verde” por una inversión de 1.500 millones de dólares, con una capacidad de producción de 200.000 toneladas al año.

Por último, la empresa egipcia Mediterranean Energy Partners (MEP) deberá invertir 250 millones de dólares en la construcción de una planta de “amoníaco verde” con una capacidad de producción de 120.000 toneladas al año.

Las grandes multinacionales posicionan, pues, a Egipto como el principal centro de producción de “hidrógeno verde” en África, junto a Marruecos.

Calor e incendios forestales: la canción del verano no cambia de música

Los incendios forestales son como la canción del verano y todos los años llenan las páginas de los telediarios, acompañados de la invitable copla del cambio climático. No es ninguna novedad.

La mayor parte de los incendios son consecuencia de actividades humanas, bien deliberadamente o por negligencia. En 2011, un proyecto de investigación financiado por la Comisión Forestal descubrió que más del 90 por cien de los incendios de pastizales en el sur de Gales se registraron a menos de 100 metros de una carretera o derecho de paso público. Esta cifra se elevaba al 99 por cien si se ampliaba la distancia a 500 metros (1).

De los 9,3 millones de hectáreas quemadas en todo el mundo, más de la mitad corresponden a Rusia y recientemente Greenpeace informaba de que nueve de cada diez incendios forestales en Rusia fueron causados por los seres humanos (2).

Ahora bien, si los incedios son consecuencia de una acción humana, la explicación no puede estar en el famoso cambio climático. Sin embargo, en una noticia sobre un desastre natural, como un incendio, no puede faltar el cambio climático. Por ejemplo, lo introducen a través de la sequía. Asociamos mecánicamente un clima caluroso a un clima seco. Pero cuando se produce lo contrario, inundaciones, el argumento sigue funcionando igual porque hay explicaciones que valen para todo, como las rogativas y peregrinaciones. Así han fabricado el mito de los “acontecimientos meteorológicos extremos”.

La BBC asegura que en los últimos 20 años la superficie de bosque quemado casi se ha duplicado (3), lo cual es falso, según el Global Forest Watch (GFW), que utiliza información recogida por satélites en órbita para obtener datos sobre la pérdida de árboles. Este año la alerta de incendios en Rusia está siendo “normal” en comparación con años anteriores, según los datos obtenidos. El año con mayor número de incendios fue 2008 y el de mayor pérdida de cobertura arbórea a causa de ellos fue 2021 (4).

Los datos de GFW proceden de varios satélites y son procesados por el Laboratorio de Análisis y Descubrimiento General de la Tierra (Glad) de la Universidad de Maryland (5), que conviene leer despacio porque vienen acompañados de una serie de advertencias.

Hay lagunas en los registros, que tienen 20 años y sólo mejoraron a partir de 2012. Los cambios en el método cartográfico, dice Glad, pueden dar lugar a incoherencias de un año a otro. Además, los modelos se han iterado para mejorar el rendimiento para el periodo de 2012 y posteriores.

Cuando los datos satelitales mejoraron, aumentaron las pérdidas por incendios en Rusia, que hasta 2001 se habían mantenido estables durante una década. Por lo tanto, no parece que haya más incendios sino que se trata de un artificio contable.

En 2020 la Royal Society constató que no se había producido un aumento global de la superficie total quemada por el fuego en todo el mundo (6).

En 2016, dos académicos de la Universidad de Swansea, el profesor de Incendios Forestales Stefan Doerr y la doctora Christina Santin, publicaron un estudio en el que revelaban que la superficie mundial quemada “parece haber disminuido en las últimas décadas”. De hecho, señalaban que “cada vez hay más pruebas de que el paisaje mundial está menos quemado que hace siglos”.

Doerr y Santin sostenían que el fuego ha sido un factor importante en la dinámica del clima de la Tierra y en el desarrollo de la biomasa desde que se generalizó hace entre 400 y 350 millones de años. Ya dedicamos una entrada anterior a este fenómeno.

Las alarmas sobre el fuego surgieron de los grupos de presión de Estados Unidos, Australia y la Europa mediterránea. Los autores llegaron a la conclusión de que el intento de controlar todos los incendios “ha demostrado ser poco práctico, insostenible y ecológicamente perjudicial en las regiones propensas a los incendios” (7).

A pesar de lo que repitan los telediarios, en el pasado los incendios forestales fueron mucho más devastadores que en la actualidad. En los años treinta se introdujeron mejoras importantes en el control del fuego. El año pasado el National Interagency Fire Center de Estados Unidos eliminó todos los registros anteriores a 1983. Dicen que no tienen datos oficiales antes de esa fecha y así los medios de comunicación pueden afirmar que en Estados Unidos los incendios forestales han aumentado.

(1) https://cdn.forestresearch.gov.uk/2022/02/wildfire_in_wales_final_report.pdf
(2) https://maps.greenpeace.org/maps/research/en/
(3) https://www.bbc.co.uk/news/science-environment-62569394
(4) https://www.globalforestwatch.org/dashboards/country/RUS/
(5) https://storage.googleapis.com/earthenginepartners-hansen/GFC-2020-v1.8/download.html
(6) https://royalsociety.org/blog/2020/10/global-trends-wildfire/
(7) https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rstb.2015.0345

La Gran Barrera de Coral experimenta el mayor aumento de su masa en décadas

El norte y el centro de la Gran Barrera de Coral, el mayor organismo vivo del planeta, han registrado su mayor cobertura desde hace 36 años, según el último informe anual (2021-22) del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS), publicado el 3 de agosto.

Uno de los mitos de las “olas de calor marinas” es que los corales marinos están muriendo “masivamente” y padecen un “deterioro devastador”, decía El Confidencial en marzo de este año. “Los arrecifes de coral podrían desaparecer para siempre a mitad de siglo”, era el pronóstico (1).

Los datos dicen otra cosa. El informe del AIMS afirma que en los 87 arrecifes representativos estudiados entre agosto de 2021 y mayo de 2022, la cobertura media de coral duro en la región al norte de Cooktown ha aumentado hasta el 36 por cien (desde el 27 por cien en 2021) y hasta el 33 por cien en la Gran Barrera de Coral central (desde el 26 por cien en 2021).

La situación es ligeramente menos favorable en el sur (de Proserpine a Gladstone), donde la cobertura media de coral ha disminuido ligeramente del 38 por cien en 2021 al 34 por cien en 2022. “Un tercio de la ganancia de cobertura de coral que registramos en el sur en 2020/21 se ha perdido debido a los continuos brotes de estrellas de mar corona de espinas”, ha dicho Paul Hardisty, director del AIMS.

La recuperación de la Gran Barrera de Coral demuestra que los corales son capaces de recuperarse del “blanqueamiento” que suelen corresponder a los picos de calor provocados por los eventos de El Niño (1998, 2002, 2016), una corriente del Océano Pacífico que corre paralela al Ecuador de Latinoamérica a las costas del sur de Asia y que tiene su contrapartida en el sentido opuesto: La Niña.

El blanqueamiento de los corales ocurre porque pierden sus colores vibrantes y se quedan blancos. Los corales son brillantes y coloridos debido a unas algas microscópicas llamadas zooxantelas que viven dentro de los corales.

El blanqueamiento no es, ni mucho menos, la principal causa de mortalidad de los corales, quedando en un lejano segundo lugar tras los ciclones y la depredación de las estrellas de mar.

La mayor parte del aumento se debe a los corales Acropora de rápido crecimiento, que son particularmente vulnerables a los daños de los ciclones tropicales y son la presa preferida de las estrellas de mar corona de espinas. La temperatura no está entre los principales factores del crecimiento o reducción de las masas de corales:

“Cada evento de blanqueamiento masivo conduce a la extinción local de especies más raras, por lo que el éxito a corto plazo de un puñado de especies de coral de rápido crecimiento enmascara toda la historia de las pérdidas de biodiversidad en gran medida ocultas”, dice Zoe Richards, del Grupo de Conservación e Investigación de Corales de la Universidad de Curtin.

La recuperación de la Barrera de Coral reivindica al profesor Peter Ridd, antiguo director del Laboratorio de Geofísica Marina de la Universidad James Cook de Townsville (Australia), que fue despedido en 2018 por los fanáticos de la seudociencias.

En 2011, cuando la cubierta de coral había alcanzado un punto bajo de alrededor del 10 por cien, después de que grandes ciclones hubieran destruido grandes cantidades de coral, Ridd recordó que un equipo científico del AIMS había pronosticado una reducción de la masa de coral si no se limitaban las emisiones de los gases de efecto invernadero.

No acertaron en sus pronósticos, pero los medios de comunicación no informarán del nuevo revés que han padecido las ideologías catastrofistas… excepto en Australia porque hay un interés comercial de por medio: la Gran Barrera genera 4.000 millones de dólares anuales de ingresos por turismo. Desde 1981 la UNESCO la considera como “patrimonio de la humanidad”, un título que estaba perdiendo puntos debido a su reducción.

El turismo australiano puede respirar aliviado.

(1) https://www.elconfidencial.com/medioambiente/agua/2022-03-10/arrecifes-coral-caribe-cien-anos-recalentandose_3387884/
(2) https://www.aims.gov.au/monitoring-great-barrier-reef/gbr-condition-summary-2021-22

Los Verdes: la economía siempre está por encima de todo

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania y las sanciones contra Rusia, Alemania ha dado marcha atrás en sus compromisos ecologistas de los últimos diez años, en particular la retirada de la energía nuclear y del carbón.

Dentro del gobierno de coalición, los Verdes no han necesitado cambiar de chaqueta porque nunca fueron nada. En los noventa la Guerra de los Balcanes dejó al descubierto que no eran pacifistas. Hoy sólo son otra de esas organizaciones políticas pragmáticas; ni carne ni pescado. Pura maquinaria electoral. Dicen una cosa (en la oposición) y hacen otra (en el gobierno).

El gobierno alemán hace declaraciones alarmistas, preparando a la población para un invierno bajo tensión. “Estamos en una crisis de gas. El camino que va a tomar el país es difícil”, advirtió el gobierno el pasado mes de junio, dando a entender la posibilidad de escasez y racionamiento.

Para evitarlo, el gobierno no duda en proponer toda clase de medidas publicitarias, a cada cual más absurda, al estilo del español. Si uno se quita la corbata, el otro propone duchas frías. Pero más allá de los gestos demagógicos hacia la galería, Alemania necesita encontrar soluciones a largo plazo, aunque ello suponga olvidarse de los objetivos climáticos.

En 2011, el año de la catástrofe nuclear de Fukushima, la anterior canciller, Angela Merkel, impuso la retirada de la energía nuclear de su país, construyendo los últimos diez años sobre el objetivo de 2022. El compromiso ha sido barrido en los últimos meses por las declaraciones del nuevo canciller, Olaf Scholz. El miércoles se planteó la posibilidad de prolongar la vida útil de las tres últimas centrales en funcionamiento. Los Verdes, el partido del actual Ministro de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, están de acuerdo.

“Nos encontramos en una situación en la que Alemania nunca había estado. Y si el suministro de gas ruso sigue siendo tan bajo como ahora, nos dirigimos directamente a una escasez de gas”, dijo Habeck. La energía nuclear es un tabú en Alemania. Hubo un consenso político para salir de la energía nuclear y encontrar otras fuentes de energía. Por eso, cuando el gobierno anunció que iba a reabrir las centrales o ampliar las existentes, muchos se mostraron defraudados, especialmente con los Verdes.

Alemania ha luchado en Europa para que la energía nuclear no se incluya en la taxonomía verde. El hecho de defender una posición firme dentro de la Unión Europea y a nivel internacional, y luego adoptar una estrategia diferente dentro de su propio país desacredita su política.

Lo mismo ocurre con el carbón, del que el país pensaba prescindir en 2030, según el compromiso adquirido por los tres partidos de la coalición: los Verdes, los socialdemócratas (SPD) y los liberales. El pasado mes de marzo, un plan para reducir la dependencia del país de los combustibles fósiles rusos establecía que “en este contexto, el desmantelamiento de las centrales eléctricas de carbón podría suspenderse hasta nuevo aviso tras un análisis” del regulador del sector.

Tres meses más tarde, el gobierno declaró que recurriría a las llamadas plantas de carbón de reserva, que actualmente sólo se utilizan en último extremo, para garantizar el suministro energético del país. La cuestión del carbón fue crucial para los Verdes, que la pusieron como condición para unirse a la coalición. Por no hablar del anuncio, el pasado mes de marzo, de la construcción de dos terminales de gas licuado. Al mismo tiempo, Habeck visitó Qatar, uno de los tres mayores exportadores de gas licuado.

El destape no ha hecho mella en la popularidad del Ministro de Economía y Protección del Clima. Habeck insiste en el doble nombre de su cartera ministerial para que la gente no olvide que también es ministro de Economía. Está ocurriendo como en la pandemia: no hay ninguna oposición entre economía y salud; todo es economía.

Los Verdes, que sólo obtuvieron un 15 por cien en las últimas elecciones, tienen un poder real en el gobierno de coalición porque ocupan dos puestos estratégicos: el de vicecanciller, pero también el de Asuntos Exteriores.

El Canciller Scholz también intenta encontrar alternativas para evitar una crisis energética. A finales de mayo visitó Senegal, con el que Alemania mantiene conversaciones para participar en proyectos en torno a sus recursos de gas. El Presidente senegalés Macky Sall dijo estar dispuesto a trabajar para abastecer el mercado europeo de gas licuado. El problema es que, lo mismo que Francia, en África Alemania se tiene que ver las caras con los omnipresentes Rusia y China.

La adopción del coche eléctrico supone cambiar una contaminación por otra mucho más peligrosa

Las ventas de vehículos eléctricos alcanzaron un récord de 3 millones de unidades en 2020, según un informe de la Agencia Internacional de Energía(AIE). Supone un aumento del 40 por ciento desde 2019 y contrasta con las ventas generales de automóviles, que experimentaron una disminución del 16 por ciento en todo el mundo. El informe estimó además que las ventas de vehículos eléctricos podrían alcanzar los 23 millones para 2030. Leer más

Las temperaturas alcanzan mínimos no vistos en siete décadas en Australia

Las temperaturas alcanzaron mínimos no vistos en siete décadas o más el mes pasado en el este de Australia. La gigantesca ola de frío dejó a la principal red eléctrica del país al borde del colapso.

Según Ben Domensino, meteorólogo senior de Weatherzone, el frío prolongado fue causado por un patrón meteorológico inusual que encerró bolsas de aire frío sobre los estados del sur y del este, provocando las nevadas más profundas en los alpes desde 1968.

“Debido a que fue tan persistente durante dos semanas, no hemos visto un comienzo de invierno tan frío en décadas para la mayor parte del sureste de Australia”, dijo Domensino.

“En este último periodo de dos a tres semanas, hemos visto vientos implacables del suroeste” que han hecho que las temperaturas se sientan aún más frías, y han llevado a la gente a ponerse mantas y a subir los termostatos, dijo.

Melbourne fue una de las ciudades más frías. El principal centro de control de la capital victoriana no superó los 15 grados [-9ºC] durante el periodo por primera vez desde 1949, dijo Domensino.

Canberra, conocida por sus inviernos helados, se mantuvo por debajo de los 12,7 grados [-11ºC], su inicio de invierno más frío desde 1964. Hobart, la capital del estado más expuesta a los frentes fríos antárticos, se mantuvo por debajo de los 13,8 grados [-10ºC], su inicio de invierno más frío desde 1982.

Los reguladores del mercado energético australiano y los generadores siguen de cerca el tiempo como guía para el consumo, ya que los mayores aumentos de la demanda de energía suelen producirse con las olas de calor del verano.

El problema es que la precisión de los modelos meteorológicos tiende a disminuir a partir de los siete días, lo que dificulta la previsión de largas rachas de calor o frío y la consiguiente mayor demanda de electricidad y gas.

“Incluso a finales de mayo, no podíamos saber que la primera quincena de junio iba a ser tan fría”, dijo Domensino.

El prolongado agotamiento de los generadores de energía se ha producido en un momento en el que muchas centrales eléctricas de carbón ya se encontraban con una capacidad reducida debido al mantenimiento programado o forzado. El aumento de los precios de la energía al por mayor y las crecientes previsiones de falta de suministro de energía en los estados del este llevaron a los reguladores a suspender el mercado nacional de electricidad el miércoles de forma indefinida.

La dispersión geográfica del frío fue otro factor que influyó en la tensión de la demanda, ya que muchos centros de población experimentaron unas condiciones inusualmente frías.

Adelaida, aunque al margen de lo peor del frío, tuvo su comienzo de invierno más fresco en 15 años, mientras que para Sydney fue el más frío en unos 16 años. La sede principal de la Oficina de Meteorología en Observatory Hill ha estado parcialmente fuera de servicio este mes.

Brisbane, que no suele estar preparada para las condiciones de frío, tuvo su comienzo de invierno más frío desde 1990, incluyendo tres días en los que las temperaturas permanecieron por debajo de los 18 grados [-8ºC] .

Las regiones del interior, como Dubbo, también estuvieron en el lado frío. La ciudad del centro de Nueva Gales del Sur no alcanzó los 14,5 grados [-9,6ºC] durante la quincena por primera vez desde 1921.

Desde un punto de vista un poco más largo, la racha de 17 días por debajo de los 15 grados [-9,4ºC] en Melbourne desde el 30 de mayo fue la más larga en un momento tan temprano de la temporada en 109 años, según Weatherzone.

Las previsiones de 15 grados [-9,4ºC] o más para la ciudad a partir del jueves y durante la mayor parte de la próxima semana son una de las señales de que la ola de frío se está rompiendo, al menos temporalmente, según Domensino.

“Ya hemos salido de ese patrón meteorológico”, dijo. “Hemos vuelto a temperaturas más normales para esta época del año”.

El tiempo frío hizo que el “modo anular del sur” cambiara a la fase negativa que hace que los patrones de viento del oeste se desplacen hacia el norte desde la Antártida. Ese cambio se combinó con las oleadas de onda larga que provocaron la permanencia fortuita de bolsas de aire frío sobre los estados del sureste. Las condiciones más secas también se han impuesto.

Pero se avecinan más condiciones frías, ya que se espera que un débil frente frío pase por el sur de Australia, Victoria, Tasmania y partes del sur de Nueva Gales del Sur a principios de la semana que viene. El mayor desafío para los proveedores de energía podría llegar a finales de la semana que viene, cuando un segundo frente se desplace hacia el este, causando potencialmente descensos mayores y más generalizados de las temperaturas, dijo Domensino.

Aquellos que esperan aprovechar al máximo el frío visitando los campos de esquí alpinos tienen motivos para alegrarse, ya que en Spencer Creek, en las Montañas Nevadas, se registró la nieve más profunda desde 1968, según los datos de SnowyHydro.

“Hemos tenido dos semanas de nieve realmente buenas, pero ahora hemos vuelto a este clima más cálido”, dijo Domensino. “Así que existe el riesgo de que veamos algo de lluvia lavando parte de esa nieve en las próximas semanas”.

“Siempre es una línea muy fina entre la lluvia y la nieve en cualquier momento del año [para los alpes], pero especialmente en junio”, dijo. “El punto álgido de la temporada de nieve suele ser a finales de agosto”.

—https://www.theguardian.com/australia-news/2022/jun/16/australia-weather-coldest-winter-start-decades-east-coast-cold-snap-power-grid-strain

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