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El futuro de Arabia saudí es más ‘verde’: Neom

Un gigantesco proyecto de infraestructura iniciado por Arabia Saudita, Neom, se presenta a menudo como un escaparate del futuro. Diseñada para ser una megaciudad futurista, Neom encarna las pretensiones saudíes de modernizarse bajo la batuta del príncipe Mohammed Bin Salman. Con un costo estimado de 1,5 billones de dólares, este proyecto apunta no sólo a diversificar la economía saudí, sino también a reducir su dependencia del petróleo.

Sin embargo, los últimos meses han estado marcados por desafíos, incluida la cancelación de un proyecto de desalinización de 1.500 millones de dólares, que se esperaba que pudiera proporcionar el 30 por cien del agua necesaria para el proyecto. A pesar del contratiempo, Neom sigue avanzando, particularmente en el ámbito del hidrógeno “verde”.

Wesam Al Ghamdi, director ejecutivo de Neom Green Hydrogen Co, confirmó recientemente que la construcción de la planta de hidrógeno más grande del mundo está avanzando significativamente. Ubicada en el puerto flotante de Oxagon, la instalación es uno de los muchos componentes del proyecto. Simboliza el compromiso del reino con la autonomía energética.

El faraónico proyecto prevé producir, una vez a plena capacidad, cuatro millones de toneladas de hidrógeno “limpio” al año hasta 2030. Este volumen de producción posicionará a la fábrica como cabeza mundial, capaz de suministrar 600 toneladas de hidrógeno diarias, suficiente para alimentar alrededor de 20.000 autobuses.

El desarrollo de la fábrica fue posible gracias a una impresionante financiación de 8.400 millones de dólares, que ayudó a acelerar los trabajos de construcción. Ya se han realizado las primeras entregas de equipos y se esperan más a lo largo del año, lo que pone de relieve la escala y la velocidad de ejecución del proyecto.

El proyecto de hidrógeno “verde” de Neom pretende desempeñar un papel crucial en la producción de amoníaco “verde”. En colaboración con ACWA Power and Air Products, Neom Green Hydrogen Company supervisa la ingeniería, adquisición y construcción de la instalación. Nadhmi Al Nasr, presidente de Neom Green Hydrogen Company y director de Neom, destacó que este proyecto único coloca a Arabia saudí a la vanguardia de la producción de hidrógeno.

A medida que Neom crece, queda cada vez más claro que esta ciudad es un pilar de la Visión 2030 de Arabia Saudita, que apunta a un desarrollo económico a gran escala.

Alemania quiere llevar los coches térmicos al desgüace en 2035

El canciller Olaf Scholz aclaró la posición de Alemania sobre el final de los coches térmicos en 2035, en favor de los vehículos eléctricos, a pesar de una oposición popular cada vez más amplia.

En las elecciones europeas varios candidatos han cuestionado el plazo de 2035 para los coches térmicos, pero Scholz afirmó con contundencia: “Querer volver ahora no es sólo poner en peligro todo lo que ya se ha logrado, es también poner en peligro nuestra éxito futuro, nuestra prosperidad futura como país industrial”.

Como se ve, la posición de Scholz es contundente y veremos cuánto tiempo tarda en cambiarla.

Durante un discurso en la sede de Opel, el Canciller reiteró su apoyo al desarrollo de los coches eléctricos, pilar central para el futuro de la industria automovilística alemana y europea.

El Canciller aprovechó su intervención para recordar que los fabricantes europeos han realizado avances importantes, que han desarrollado rápidamente sus gamas de vehículos eléctricos. Subrayó que incluso las empresas que antes se resistían a prohibir los motores de combustión interna están ahora dispuestas a cumplir el objetivo de 2035. Luca de Meo, jefe de Renault, y Vincent Salimon, director de BMW Francia, expresaron su confianza en esta transición, señalando que el 25 por cien de los vehículos de BMW. Las ventas actuales ya son de vehículos eléctricos.

A pesar de estos avances, los fabricantes de automóviles siguen preocupados por el debilitamiento de las ventas de vehículos eléctricos en Europa. Tras un periodo de crecimiento meteórico, las ventas se han estancado en los últimos meses. Según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), el 13 por cien de los coches matriculados en marzo eran eléctricos, una ligera mejora respecto a febrero, pero inferior al 14,6 por cien de todo 2023.

La situación es especialmente difícil en Alemania, donde el fin de las subvenciones públicas a la compra de vehículos eléctricos en diciembre de 2023 provocó una caída repentina de las ventas. La decisión corre el riesgo de comprometer el objetivo del gobierno de poner 15 millones de coches eléctricos en las carreteras para 2030.

Al mismo tiempo, Scholz advirtió sobre los peligros del proteccionismo y pidió una competencia libre y abierta en los mercados internacionales. “El proteccionismo, la compartimentación y las barreras aduaneras irregulares sólo encarecen todo y nos empobrecen juntos”, afirmó. Esta postura forma parte del debate actual en el seno de la Unión Europea, que prevé reforzar las barreras aduaneras para contrarrestar la importación masiva de vehículos chinos.

El discurso de Scholz destacó que el futuro de la industria automovilística europea depende de la capacidad de mantener el rumbo hacia la movilidad eléctrica, evitando al mismo tiempo los peligros del proteccionismo y la nostalgia por las tecnologías obsoletas.

En Reino Unido el dinero para las energías ‘limpias’ procede de las ‘sucias’

Reino Unido es otro ejemplo de que la descarbonización es sinónimo de nuclearización. Con el pretexto climático, el gobierno de Londres quiere relanzar la construcción de nuevos reactores nucleares, al tiempo que cierra las viejas centrales eléctricas en señal de su compromiso con la reducción de las emisiones de gases “de efecto invernadero”.

Para 2050 quiere cerrar cinco de sus seis centrales eléctricas y, al mismo tiempo, que el 25 por cien del suministro energético proceda de la energía nuclear. Deberá triplicar su potencia nuclear, hasta alcanzar los 24 gigawatios.

Pero Europa es un Continente en crisis. Las viejas potencias no tienen un céntimo. Un país europeo arruinado ha puesto sus planes nucleares en manos de una empresa europea, la francesa EDF, que también está arruinada.

Cuando un gobierno como el de Londres tiene muchos y muy buenos planes, no tiene dinero para ejecutarlos. Los proyectos nucleares británicos enfrentan dificultades financieras. Tienen que encontrar fondos, para lo cual los británicos han pensado en… Emiratos Árabes Unidos.

Las desventuras nucleares de EDF en Reino Unido comenzaron cuando ganó la licitación para levantar la instalación de las unidades Sizewell C y Hinkley Point.

En 2012 EDF fue seleccionada para supervisar la construcción de la central nuclear de Hinckley Point, compuesta por dos reactores de tipo EPR. El presupuesto inicial se fijó en 13.000 millones de libras esterlinas y el inicio de las obras estaba previsto para 2017. En 2015 EDF firmó una asociación financiera con la empresa china CGN, en la que EDF poseía una participación de dos tercios contra uno de CGN.

El cuento de la lechera naufragó. La fecha de inicio de la construcción se retrasó y el coste del proyecto aumentó. El año pasado el coste subió a 32.700 millones y los chinos han decidido no seguir poniendo más dinero. EDF se quedó sola ante el peligro, con un riesgo económico cada vez mayor y en busca nuevos socios que tengan los bolsillos llenos.

A la central de Sizewell C le ocurre lo mismo. La construcción aún no ha comenzado y GCN también se ha retirado del proyecto. El gobierno de Londres ha tenido que comprar la mitad de las participaciones y asumir la financiación del proyecto. En enero inyectó 1.300 millones de libras esterlinas para mantenerlo a flote mientras busca nuevos inversores privados.

Dos empresas han sido seleccionadas: Centrica, el mayor proveedor de energía de Reino Unido, y Emirates Nuclear Energy Corporation (ENEC), la empresa nuclear pública de Emiratos Árabes Unidos.

Centrica ya tiene una participación del 20 por cien en las cinco centrales nucleares operativas de Reino Unido. Pero la de ENEC es atípica. El año pasado el gobierno se acercó a Mubadala, el fondo de Abu Dabi gestionado por el jeque Mansur bin Zayed Al Nahyan.

Mubadala es el accionista principal de la española Cepsa y minoritario en Enagás. El interés emiratí por la energía nuclear refleja una estrategia vigente desde hace varios años que va más allá de las fronteras. ENEC es el principal patrocinador de la central nuclear de Barakah en Abu Dhabi, con una capacidad de 5,6 GW, que puede satisfacer hasta el 25 por cien de las necesidades eléctricas de Emiratos. Fue la primera central nuclear del mundo árabe y Emiratos fue el primer país de la región en dedicarse a la energía nuclear.

En 2009 el país del Golfo adoptó un plan de desarrollo que incluía un componente nuclear. Hoy Emiratos Árabes Unidos mantiene su política de diversificación energética, mientras Kuwait lo abandonó y Arabia saudí lo lanzó muy tarde, en 2018, y su puesta en funcionamiento no está prevista hasta 2036.

En consecuencia, al menos en Reino Unido, el dinero para las energías “limpias” procede de las “sucias”.

13.000 islas han aumentado su superficie desde 1990

El aumento del nivel de las aguas oceánicas es otro lugar común en el discurso político y mediático desde que en 1989 el director de la Oficina de Medio Ambiente de la ONU dijo que varios países podrían desaparecer bajo las olas en diez años.

Sus predicciones fallaron lamentablemente.

En su famosa película “Una verdad incómoda”, estrenada en 2006, que le valió el Premio Nobel de la Paz, Al Gore anunció un aumento del nivel del agua de seis metros, mostrando a Florida y Pekín sumergidas bajo las olas.

En un artículo de agosto de 2001, Le Monde anunciaba que el archipiélago de Tuvalu iba a ser devorado por las olas y que, por lo tanto, la transición ecológica era urgente.

Dado que el 40 por cien de la población mundial vive en zonas costeras, la ONU ha advertido que el aumento del nivel del mar amenaza con un “éxodo masivo”. Dentro de poco aparecerá un fenómeno nuevo en la historia: los refugiados climáticos.

El melodrama sobre el aumento del nivel del agua permite a los Estados insulares minúsculos beneficiarse de generosas limosnas internacionales que llenan sus presupuestos. Casi la mitad del presupuesto de Tuvalu procede de subvenciones internacionales, lo que permite a las islas mantener un nivel de vida impensable.

El aumento del nivel del agua se convierte así en una fuente de ingresos, al igual que las banderas de conveniencia o los paraísos fiscales. A cambio de limosnas, estos Estados venden sus votos en la ONU y en los organismos internacionales, permitiéndoles adquirir un peso político que su pequeñez nunca podría otorgarles.

Pero entre 1984 y 2003 la superficie de las más de cien islas de Tuvalu se ha mantenido estable, o incluso se ha expandido. Lo mismo ha ocurrido con otras 13.000 islas de todo el mundo: en los últimos 20 años su superficie ha aumentado casi 370 kilómetros cuadrados, según un grupo de científicos chinos (*).

El aumento no ha sido uniforme a lo largo del tiempo. De 1990 a 2000 hubo una disminución neta de la superficie insular de 260 kilómetros cuadrados, pero en las décadas siguientes la tendencia se invirtió, con aumentos netos de 370 kilómetros cuadrados entre 2000 y 2010 y 32,67 kilómetros cuadrados entre 2010 y 2020.

Estos datos desmienten las predicciones alarmistas según las cuales el aumento del nivel del mar condenaría a muchas islas a desaparecer a corto plazo.

Los científicos también aseguran que el aumento del nivel del mar no es la causa principal de la erosión costera de las islas en las regiones estudiadas. “Actualmente se considera uno de los factores que contribuyen a la erosión costera, pero no el factor predominante”, explican.

La superficie de las islas de Tuvalu ha aumentado un 2,9 por cien. A pesar del aumento del nivel del mar, muchas costas de Tuvalu y los atolones vecinos del Pacífico han mantenido una relativa estabilidad, “sin alteraciones significativas”. Un reexamen exhaustivo de los datos de 30 atolones de los océanos Pacífico e Índico que comprenden 709 islas encontró que ninguno de ellos perdió superficie. Además, añaden los científicos, hay cierta evidencia de que el tamaño de 47 islas de arrecife ha crecido o se ha mantenido estable durante los últimos 50 años, “a pesar de una tasa de aumento del nivel del mar superior a la media mundial”.

Las aguas costeras de la península de Indochina registraron un aumento de más de cien kilómetros cuadrados en un período de 30 años. De las 13.000 islas examinadas, los investigadores encontraron que sólo alrededor del 12 por cien había experimentado un cambio significativo en la costa, con números casi iguales de movimientos hacia la tierra (pérdida) o hacia el mar (ganancia).

Los científicos han identificado numerosas causas por las que las islas pueden crecer en tamaño a pesar del aumento anual del nivel del mar que se observa en muchas partes del mundo. Las costas cambian constantemente bajo la influencia de las mareas, los vientos, la hidrodinámica costera y el transporte de sedimentos. En las islas habitadas, las acciones humanas como la piscicultura y la recuperación de tierras también pueden desempeñar un papel importante.

Los hallazgos chinos son importantes porque ayudan a destruir la afirmación de que muchas islas bajas simplemente desaparecerán bajo las olas en un futuro próximo. Los cambios costeros son un proceso persistente, sujeto a numerosas influencias naturales y humanas. La mayoría de las islas emblemáticas utilizadas para las alertas climáticas, como Tuvalu y las Maldivas, han aumentado recientemente de tamaño y ya no se prestan a avivar el miedo a la llamada “emergencia” climática.

(*) https://doi.org/10.1080/17538947.2024.2329816

La financiación de la Agenda 2030 se ha vuelto imposible

Los planes que la Comisión Europea ha aprobado con pretextos seudoecologistas son tanto una desindustrialización como de reindustrialización. Ambos proyectos suponen gigantescas inversiones, que se pretenden financiar con dinero público.

Las cantidades no tienen precedentes en la historia del capitalismo, del orden de 650.000 y 1 billón de euros al año. A esa cifra hay que añadir los gastos destinados al rearme, que se superponen a los anteriores.

Tales cantidades chocan con la política coyuntural del Banco Central Europeo porque son inflacionarias. Según sus estatutos, la tarea del Banco Central no puede ser más simple: mantener la estabilidad de precios en una tasa de inflación del 2 por cien a medio plazo. Actualmente está en el 2,6 por cien, que sube al 2,9 si nos referimos a la inflación subyacente.

La transición ecológica es inflacionaria. El impuesto al carbono aumentará los precios de las mercancías basados ​​en el carbono para los consumidores, y lo mismo la financiación de capacidades masivas de producción de energía renovable y las inversiones en equipos, máquinas y otros edificios con menos emisiones.

En fin, la descarbonización es sólo para los que puedan pagar unos precios mucho más elevados.

Si el Banco Central no mantiene bajas las tasas de interés, los tipos de interés aumentarán y con ellos el coste de las inversiones necesarias para la descarbonización, tanto si son públicas, como privadas.

Naturalmente, es posible otra solución: una financiación pública mediante aumentos de impuestos y las inversiones privadas a través de un reducción de la remuneración de los accionistas para destinar dinero a la Agenda 2030.

Es una alternativa que tampoco puede permitirse la clase trabajadora, ni amplios sectores sociales, cuyos ingresos ya están ampliamente esquilmados. El aumento de los impuestos acabaría por enfrentar a la inmensa mayoría de los europeos con las políticas verdes, algo que hasta ahora se mantiene acotado, con excepciones como los chalecos amarillos o las recientes movilizaciones agrarias.

En Bruselas buscan alternativas. Una de ellas es reformar los estatutos del Banco Central, para aumentar el objetivo de inflación al 3 ó 4 por cien. A los países del sur de Europa no les importaría, pero los del norte nunca admtirán algo parecido.

En una Europa en crisis, el descrédito podría trasladarse de la Agenda 2030 al propio Banco Central y, de rebote, al euro.

El turismo de nieve alcanza los mejores registros de la historia de Estados Unidos

Las noticias sobre la pérdida de las superficies heladas en las montañas son redundantes en las noticias de hoy y se atribuyen a una causa monocorde: el calentamiento del planeta.

Pero hay una manera distinta de abordar la realidad de la nieve: el turismo de montaña, los hoteles, los viajes… Si la nieve estuviera desapareciendo, habría menos pistas, menores remontes, el turismo se reduciría, los hoteles cerrarían y se dejarían de vender esquíes.

El invierno pasado no ocurrió nada de eso en Estados Unidos. Operaron 487 estaciones de esquí, siete más que en el invierno anterior. Se fundó una nueva pista de esquí en Hoedown Hill, en Colorado.

Las noticias al respecto son muy significativas porque, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, fue “el invierno más cálido jamás registrado”. La conclusión que se puede extraer es que el hielo en los glaciares y las montañas no depende sólo de la temperatura, sino también de la cantidad de nieve que cae.

Pues bien, la semana pasada la Asociación Nacional de Áreas de Esquí (NSAA) aseguró que en Estados Unidos el turismo de esquí disfrutó de su quinta temporada más favorable de la historia, con registros que carecen de precedentes desde que en 1978-79 la Asociación comenzó a registrar las visitas.

Más de 60 millones de turistas visitaron las 487 pistas de esquí en funcionamiento. En esta primavera aún quedan pistas abiertas, así que la cifra aún puede aumentar y, posiblemente, podría superar los 60,5 millones de visitas registradas en 2007-08.

—https://www.aspendailynews.com/news/60-million-visits-roller-coaster-season-of-2023-24-was-5th-best-for-u-s/article_3165f22c-18e1-11ef-8d12-37d2a17134aa.html

Los grandes monopolios ya no pintan de rosa el hidrógeno ‘verde’

Los monopolios energéticos TotalEnergies y Engie han pedido ayuda, o sea, subvenciones públicas, a la Comisión Europea para su gran proyecto de producción de hidrógeno “verde” de Masshylia. Bruselas ha aprobado las ayudas porque los primeros ensayos con los electrolizadores de la empresa belga John Cockerill no tienen el rendimiento que esperaban.

Los electrolizadores son máquinas que extraen hidrógeno del agua mediante una corriente eléctrica. El suministrador de los equipos de Masshylia es John Cockerill y las primeras pruebas han arrojado muchos problemas que hacen inviable el proyecto, al menos con su diseño actual.

Anunciado en 2021, el megaproyecto Masshylia debería dar lugar a la mayor planta de producción de hidrógeno “verde” de Europa. Ahora han tenido que retrasar su entrada en funcionamiento dos años más y la empresa fabricante de electrolizadores no garantiza nada, ni siquiera para entonces.

En febrero Engie retrasó su objetivo de producir energía basada en hidrógeno “verde” de 2030 a 2035. En el Foro de Riad ya se escuchó que el hidrógeno “verde” aún está en una fase artesanal. Otros califican la técnica de “embrionaria”.

Como ocurre con cualquier desarrollo de las fuerzas productivas, los grandes electrolizadores no se van a fabricar en un abrir y cerrar de ojos.

Al saltar del laboratorio a la industria, las expectativas de obtención de hidrógeno “verde” no se cumplen a causa, entre otros facttores, de la intermitencia de las energías renovables. Los ingenieros tiene que revisar el proyecto y la Comisión Europea correrá con el aumento de los costes.

Las plantas de hidrógeno “verde” consumen gran cantidad de energía y, para que todo sea realmente “verde”, esa energía tiene que proceder de parques solares y eólicos construidos alrededor de los electrolizadores. Pero ese suministo es intermitente. Como consecuencia de ello, el electrolizador sólo funciona a un tercio de su potencia máxima.

John Cockerill no es la única empresa fabricante que ha tenido dificultades con sus prototipos de electrolizadores. Pasar de 1 megawatio a 100 megawatios de capacidad no es una simple multiplicación. Las empresas fabricantes no pueden suministrar electrolizadores en cantidad y calidad. ThyssenKrupp está pasando apuros y McPhy también. Los equipos de otros dos fabricantes, Longi y Peric, también esentan problemas técnicos.

Tampoco ocurre sólo en Europa. La filial de John Cockerill en China tiene problemas por la mala retroalimentación del mayor electrolizador actualmente en servicio en el mundo (con 250 megawatios): el de Kuqa, en China.

La intermitencia del suministro eléctrico hace que los componentes envejezcan más de lo esperado, el comportamiento de los fluidos es diferente al que se observa en un laboratorios a pequeña escala, así como densidades de corriente inesperadas, creación de puntos calientes y daños a las membranas…

El electrolizador consume más de lo esperado de la red eléctrica convencional, aunque se suponía que sólo lo compensaría marginalmente. Esto socava la expectativa de que basta con instalar un electrolizador al pie de una turbina eólica o de paneles solares para producir hidrógeno “verde”.

Ha llegado la ola más larga de bajas temperaturas jamás registradas en Santiago de Chile

Los vecinos de Santiago de Chile se abrigan para soportar temperaturas cercanas a cero grados centígrados en un otoño infernal: el mes mayo más frío de los últimos 74 años.

Un repentino frente frío se ha apoderado de muchas regiones de América del sur, que no están acostumbradas a los fuertes vientos helados en esta época del año.

Las temperaturas batieron récords a lo largo de la costa de Chile y en Santiago, llegando a niveles cercanos al punto de congelación y convirtiendo este mes en el mayo más frío que el país haya padecido desde 1950.

Una sucesión inusual de masas de aire polar se ha desplazado sobre franjas del sur del Continente, empujando el mercurio por debajo de cero grados centígrados en algunos lugares. Es el último ejemplo de clima extremo en una región que aún se encuentra en el otoño.

Los chilenos se están abrigando con más ropa y tomando tazas de café caliente mientras el país enfrenta la ola de frío más intensa en casi 70 años, lo que traerá el clima invernal a mediados de otoño.

“Desde 1950, es decir, en los últimos 74 años, no habíamos tenido una ola de frío tan intensa como la actual en mayo”, dijo Raúl Cordero, meteorólogo de la Universidad de Santiago de Chile (*).

“Estamos en presencia de la ola de frío más larga jamás registrada en la capital, al menos desde 1950 para el otoño”.

El gobierno del presidente Gabriel Boric ha activado un programa especial para asistir a las personas que carecen de vivienda. El Ministerio de Desarrollo Social ha activado el Código Azul, que estará activo en seis regiones del país y proporcionará alimentación caliente y abrigo, además del traslado a los albergues para quienes lo requieran.

Los propios ciudadanos pueden notificar a los servicios municipales para que vayan en ayuda de los más perjudicados por el frío.

Las nevadas en algunos barrios de la capital han causado estragos en el funcionamiento urbano, con apagones de luz que se han prolongado durante más de cinco días.

(*) https://www.reuters.com/world/americas/chiles-capital-faces-fiercest-cold-snap-decades-2024-05-15/

Nunca ha habido ‘guerras por el agua’, ni las habrá tampoco en el futuro

Nunca ha habido “guerras por el agua”, ni en la época moderna ni en la antigua. A lo largo de la historia, la humanidad siempre se ha establecido allá donde había un acceso fácil al agua. Algunas de las pinturas rupestres que se conservan en las cavernas muestran a los zahoríes, con su varita, buscando agua, que han logrado hallar incluso en los desiertos más áridos.

La humanidad siempre se movió hacia el agua y, cada vez con mayor frecuencia por el desarrollo de las fuerzas productivas, ocurre al revés: el agua se lleva a los mayores centros urbanos. Algunas de las ruinas arqueológicas más antiguas y emblemáticas de la humanidad son obras hidráulicas, como el Acueducto de Segovia. Lo mismo ocurre con instituciones, como el Tribunal de Aguas de Valencia, que es la institución judicial más antigua de Europa. Tiene su origen en la época musulmana y subsiste hasta la actualidad para regular el riego sin recurrir a la guerra.

Tradicionalmente en Palestina, la población de Gaza ha sido aislada por completo por Israel, excepto en el suministro de agua, que se ha mantenido siempre fuera de las sucesivas guerras. Hasta el 7 de octubre Israel suministró a Gaza 25.000 metros cúbicos de agua cada día. Luego cortaron el suministro y lo tuvieron que reanudar tres días después.

En el futuro, si hay guerras, el agua no será la causa. Con absoluta seguridad. La llamada “crisis del agua” o “estrés hídrico” es una distopía, una de las más aberrantes y apocalípticas profecías de las corrientes seudoecologistas.

La subcultura moderna ha cambiado una perspectiva ideológica ancestral sobre el agua que, históricamente, se consideró como un medio para lograr un fin, el desarrollo de la agricultura y la ganadería que alimentan a la población. Muy a menudo los humedales se secaban deliberadamente para ampliar la superficie roturada. Por el contrario, ahora el agua es un fin en sí mismo. Un humedal, como Doñana, está declarado Patrimonio de la Humanidad, pero un campo de árboles frutales que da de comer a esa misma humanidad no tiene esa misma consideración. ¿Por qué es menos importante el frutal que el humedal?

Con motivo de la supuesta sequía a comienzos de este año en Catalunya, ciertos medios seudocientíficos, como SINC, difundieron mensajes, como el siguiente: “Si las demandas de agua continúan excediendo los recursos existentes, en las sucesivas sequías aumentará la conflictividad socio-territorial por los recursos hídricos que ya venimos observando en los últimos meses: protestas de agricultores, pozos ilegales o zonas con restricciones en los abastecimientos” (1).

Una ideología reduccionista

Al hablar del agua, la mayor parte de las manipulaciones seudocientíficas son reduccionistas y, por lo tanto, simplistas. La más importante es que sólo se refieren al agua en estado líquido porque es la único que se aprovecha y, por lo tanto, tiene un mayor interés económico para la humanidad. Nunca aluden al hielo o al vapor de agua atmosférico. Sin embargo, la mayor parte del agua que hay en el planeta está congelada.

Desde el punto de vista ecológico interesan los tres estados del agua porque están interrelacionados. A diferencia de lo que sostienen los seudoecologistas, el volumen de agua líquida en el planeta ha aumentado desde hace 10.000 años, cuando acabó la última glaciación. Lo mismo cabe concluir de la tesis del calentamiento, porque el aumento de las temperaturas debería conducir al deshielo. Si esa tesis es cierta, como dicen, entonces cada vez habrá más agua en estado líquido y vapor de agua (humedad), que es justamente la conclusión opuesta a la que pretenden llegar las corrientes seudoecologistas.

Por lo tanto, en el futuro no debería haber carestía de agua líquida.

La segunda reducción es que del agua líquida solo se tiene en cuenta el agua superficial, también por motivos económicos: es la más fácil de utilizar y, en consecuecia, la más barata. Sin embargo, conduce a un error importante porque el agua subterránea es mucho más abundante que la superficial. Por lo demás, ambas interaccionan, como los Ojos del Guadiana, que son tramos sucesivos de aguas subterráneas y superficiales.

La manipulación ideológica extiende el tópico a ambas, es decir, tanto a las aguas superficiales como a las subterráneas. Por ejemplo, la NASA respalda un conocido tópico: que los acuíferos se están secando a un ritmo cada vez más rápido.

La tercera es que el agua de mar se mantiene al margen. Las guerras del futuro que pronostican no serán por el agua salobre. Por lo demás, ambas están también interrelacionadas. El agua marina puede infiltrar los acuíferos de agua dulce y al revés. El agua subterránea acaba en los mares en mayor cantidad que el agua de los ríos.

En los años sesenta del siglo pasado los geólogos descubrieron acuíferos bajo los mares del planeta, a unos 50 kilómetros de las costas. En 2011 la investigación se amplió: no son un fenómeno marginal sino que existen en la mayoría de las plataformas continentales y acumulan vastas reservas de agua que se calculan en medio millón de kilómetros cúbicos. Es tres veces el volumen de aguas superficiales (lagos, ríos, embalses) y equivale a todo el consumo humano (riego, usos industriales, agua potable) durante más de un siglo (2).

Las explicaciones simplistas, como la “crisis del agua”, forman tópicos falsos, puras construccciones ideológicas que carecen de fundamento. Asocian el calor con la sequía o el desierto con la falta de agua. Habitualmente se asocian las altas temperaturas con la falta de lluvias y éstas, a su vez, con la sequía. Pero en las regiones tropicales es donde más llueve, con precipitaciones torrenciales. Al mismo tiempo, bajo la arena de los desiertos hay grandes masas de agua.

El gran mito de la escasez

La propaganda seudoecologista ha impuesto un desplazamiento característico del lenguaje del terreno económico al ecológico. Por ejemplo, hablan de la “demanda” o del “consumo” de agua, expresiones que, aparte de falsas, no son ecológicas sino económicas. Desde el punto de vista ecológico el agua no es “irremplazable”, como pretende la Ley de Aguas de 1985. No se consume sino que circula.

En consecuencia, el agua no se puede “ahorrar”. Tampoco se puede desperdiciar. Es imposible. Sin embargo, es curioso constatar que si en 1900 se consideraba un desperdicio que las aguas de los ríos acabaran en el mar, sin poder ser aprovechadas, ahora el concepto de “ahorro” es el contrario: hay que dejar que el agua siga su curso, evitar cualquier aprovechamiento.

Sin embargo, la ideología burguesa vincula la economía con la escasez. En España la Ley de Aguas define el agua como un recurso escaso y, a su vez, la escasez se vincula con la competencia, la lucha por la supervivencia al más puro estilo de Hobbes y Darwin. Cuando llueve poco, el lenguaje se dramatiza aun más para hablar de millones de “refugiados climáticos” y del comienzo de una “guerra de todos contra todos”. La escasez domina el pensamiento seudoecologista por completo y, en referencia al agua, se concreta con expresiones como “sequía” y “sobreexplotación”, un término aún más confuso.

En cualquier caso, las tormentas, los diluvios, las crecidas, las riadas, los aguaceros y las inundaciones, es decir, la abundancia y el exceso de agua han desaparecido de las explicaciones ambientalistas. Hay frases acuñadas por los organismos internacionales, como la ONU, según las cuales en el mundo hay millones de personas, una de cada tres, que no tienen acceso al agua potable.

La búsqueda del término “doñana” en internet conduce a sistemáticamente al mismo callejón sin salida deprimente: sequía, contaminación, destrucción, desaparición… Los titulares, además de falsos, son sensacionalistas.

Al mismo tiempo, el discurso ideológico en torno al agua es contradictorio: aunque se centra en la escasez, las políticas ambientales europeas imponen la destrucción de los embalses de agua, una polémica que recorrió España el año pasado.

En el mundo no hay escasez de agua. En caso contrario, los manantiales llevarían un tapón incorporado. El 70 por ciento de la superficie del planeta está cubierto por el agua. El gas más abundante de la atmósfera, tras el nitrógeno y el oxígeno, es el vapor de agua. Las plantas, los animales y la humanidad consumen agua desde su mismo origen y, lo mismo que el aire, no se ha agotado. El volumen total de agua acumulada bajo tierra en el planeta se estima en 23 millones de kilómetros cúbicos. Podría cubrir toda la superficie de la Tierra con una capa de 180 metros de profundidad. “África descansa sobre enormes balsas de agua subterránea”, titulaba el diario El Mundo en 2012 (3). El volumen total de agua subterránea del Continente asciende a medio millón de kilómetros cúbicos, una cantidad que equivale a veinte veces el agua procedente de las precipitaciones anuales en todo África. Por su parte, el acuífero Alter do Chao, bajo el Amazonas, contiene 162.000 kilómetros cúbicos de agua (150 cuatrillones de litros) que podrían abastecer a toda la población del planeta durante 250 años.

El agua es una molécula con una fórmula química de las más conocidas, H2O, que es estable. Romperla requiere mucha energía. Es una sustancia que cambia de estado, al tiempo que su composición permanece idéntica a sí misma. Pasa del estado líquido, al vapor y al sólido (hielo) permanentemente. El gigantesco acuífero que hay bajo el desierto de Liba, por ejemplo, es “agua fósil”. Se formó hace más de 10.000 años, cuando acabó la última glaciación. El hielo se convirtió en agua líquida masivamente y se almacenó bajo la tierra.

Como cualquier otro fenómeno ecológico, el agua describe un ciclo. Ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, cambia de estado. Los romanos recogían el agua de lluvia para sus hogares con el “impluvium”, una pequeña piscina en el centro del patio interior de la vivienda. De esa manera la recuperaban para el uso doméstico. Es un ejemplo de la circularidad y de que la cantidad de agua es siempre la misma. El agua viene de un sitio y va a parar a otro, en una forma o en otra.

En Kazajistán algunos colectivos se oponen a la construcción de la primera central nuclear junto al lago Baljach, el más grande del país. Según ellos, el lago está a punto de desaparecer y la central agravaría el problema al utilizar el agua del lago para refrigerar el reactor. Sin embargo, sólo tienen en cuenta una parte del ciclo porque, después de capturar el agua del lago, la central la devuelve al sitio de procedencia.

Todo el agua que hay en el planeta es reciclada y se seguirá reciclando indefinidamente. Se evapora, viaja a la atmósfera y vuelve a caer en forma de lluvia o de nieve. Una parte se filtra formando grandes masas subterráneas. A ella se suman las aguas residuales, que también se filtran al subsuelo.

No obstante, a diferencia de los embalses superficiales, los acuíferos no siempre se rellenan con el agua procedente de las precipitaciones recientes, sino que sus reservas son de “agua fósil”: proceden del final de la última glaciación, es decir, de hace miles, o incluso millones, de años.

En Islandia, por ejemplo, una isla donde el clima es frío la mayor parte del año, hay 39 corrientes subterráneas de aguas termales y géyseres que corren cerca de la lava volcánica. Mediante tuberías el agua caliente se conduce por debajo de las calles de Reikiavik, la capital, para derretir el hielo y llevar la calefacción a las viviendas. A pesar de ser una isla, a la población nunca le ha faltado agua en cantidad, ni tampoco calor. No necesitan poner un tapón a las cañerías, ni restringir su uso.

El agua es un recurso local

Lo mismo que el clima, el volumen de agua líquida también es una variable local. El problema del agua, pues, no es si hay suficiente sino en saber dónde está embalsada. Lo mismo ocurre con las sequías, que también son fenómenos acotados geográficamente. Por lo tanto, cuando se alude a la “escasez de agua” hay que localizar la región en la que se produce. Cuando en un lugar se produce una sequía, es absurdo “ahorrar” agua en otra distinta. Sin embargo, con el desarrollo de las fuerzas productivas se han podido conseguir ciertos logros que, una vez más, se deberían calificar de “económicos” más que “ecológicos”.

La consecuencia de ello es que si antes la humanidad corría detrás del agua, ahora ocurre al revés. Hoy el agua emigra más que el hombre. La humanidad se establece en cualquier lugar y pretende disponer de agua líquida en cualquier circunstancia. Por ejemplo, ha convertido campos de secano en regadíos o en verdes campos de golf.

Lo mismo que los glaciares, tampoco se conocen los acuíferos que hay en el mundo. Las informaciones se refieren casi exclusvamente a su desaparición, ocultando que también se descubren nuevos ríos subterráneos, como el que apareció en 2011 en Namibia, uno de los países más secos del África subsahariana. Tiene 10.000 años de antigüedad, es decir, que el agua también procede de la última glaciación. Su capacidad es suficiente para abastecer a la población de la zona durante 400 años (4).

En 2012 apareció una gran masa de agua dulce cerca Perpiñán, que podría contener la mayor reserva del sur de Francia y posiblemente de Europa (5).

El año pasado descubrieron un mar de agua dulce bajo el suelo de Sicilia de 17,5 kilómetros cúbicos. También es “agua fósil”: tiene más de seis millones de años de antigüedad y se encuentra entre 700 y 2.500 metros bajo tierra (6).

Los gigantescos acuíferos que hay bajo los mares tampoco son muy conocidos pero, en efecto, también hay agua dulce bajo el agua salada, aunque no es totalmente dulce, sino ligeramente salobre, pero mucho menos que la de los mares: un gramo por litro contra 18 gramos por litro en el Mediterráneo. Estas reservas podrían abastecer a las plantas desaladoras de manera más ventajosa que el agua de mar. Es lo que hacen desde 1998 en Cape May, Nueva Jersey, que obtiene parte de su suministro de agua potable de un acuífero de este tipo.

En 2019 un equipo de geólogos de la Universidad de Columbia, en Nueva York, descubrió 3.000 kilómetros cúbicos de agua dulce atrapada en sedimentos porosos bajo el agua salada del mar en la costa noreste de Estados Unidos.

Los geólogos aseguraron entonces que es el acuífero más grande que se ha encontrado hasta el momento. Lo califican de “gigantesco”. El depósito recorre desde la costa del estado de Massachusetts hasta Nueva Jersey y abarca unos 350 kilómetros de la costa del Atlántico en esa región de Estados Unidos. Si la reserva estuviera en la superficie, formaría un lago de cerca de 40.000 kilómetros cuadrados.

En la literatura científica se ha abierto camino la convicción de que este tipo de depósitos de agua dulce son abundantes, pero aún se sabe muy poco sobre sus volúmenes y su distribución a lo largo del planeta.

(1) https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Nos-enfrentamos-a-la-actual-sequia-con-aguas-subterraneas-en-peor-estado-que-en-otras-ocasiones
(2) https://www.lemonde.fr/planete/article/2013/12/06/de-vastes-reserves-d-eau-douce-sous-les-mers_3526469_3244.html
(3) https://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/20/natura/1334919992.html
(4) https://www.agenciasinc.es/Visual/Fotografias/El-agua-del-gran-acuifero-descubierto-en-Namibia-tiene-10.000-anos-de-antigueedad-y-es-apta-para-el-consumo
(5) https://www.midilibre.fr/2012/01/06/la-plus-grande-reserve-d-eau-douce-d-europe,440296.php
(6) https://doi.org/10.1038/s43247-023-01077-w

En primavera Suiza registra temperaturas más bajas que en invierno

El profundo corredor de bajas presiones que se extiende desde Escandinavia hasta los Alpes ha traído en los últimos días una masa de aire polar helado y húmedo hacia Europa central. En altitud, esta masa de aire es incluso más fría que en el invierno. En la radiosonda de Payerne, a unos 5.500 metros de altitud, la temperatura era de -35ºC el lunes y de -33,1ºC el 18 de abril, los valores más bajos de toda la temporada de frío de este invierno. El tercer valor de -31,8ºC data del 24 de febrero.

Las temperaturas también han sido gélidas en la alta montaña. En Jungfraujoch (3.571 metros), las temperaturas medias diarias se han acercado en los últimos días a los -20ºC. En la Aiguille du Midi, en la vecina Francia, nunca había hecho tanto frío desde principios de 2024. El lunes, la estación meteorológica situada a 3.850 metros de altitud registró una temperatura de -23,3ºC.

Los sondeos por radio miden la presión atmosférica, la temperatura y la humedad. La radiosonda, transportada por un globo meteorológico, registra también su posición exacta, lo que permite determinar la altitud, la velocidad y la dirección del viento. Los datos así obtenidos son de gran importancia para la predicción meteorológica y la investigación climática.

Desde la estación de sondeo de Payerne se lanzan globos meteorológicos dos veces al día. Además, se llevan a cabo estudios especiales para determinar parámetros adicionales como las concentraciones de ozono o aerosoles. Los operadores de MeteoSwiss también realizan vuelos de investigación, con varias sondas acopladas a un mismo globo. De este modo, los valores medidos introducidos se pueden comparar entre sí, comprobar su calidad y rastrearlos.

En pocos días la tempratura cayó 20ºC, dijo la semana pasada un periódico suizo (*). En cuanto a la nieve, esta primavera se han registrado 40 centímetros de nieve, un récord incluso para el invierno. “Es sorprendente, pero no excepcional”. El 17 de abril de 2005 había entre 40 y 50 centímetros de nieve en las alturas de Lausana y entre 10 y 20 centímetros en la meseta, dice el periódico.

(*) https://www.24heures.ch/qu-est-ce-qui-se-passe-avec-la-meteo-319755540025

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