Las autoridades estadounidenses creen que casi 24 millones de aves de corral, en su mayoría pollos y pavos, han muerto de gripe desde que se «identificó» la cepa del virus en febrero, pero la noticia tiene truco. Leer más
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Ninguno de los deportistas vacunados es capaz de manter las mismas prestaciones y el mismo rendimiento físico que antes de la vacunación, asegura un reciente estudio publicado por la revista Primary Doctor Medical Journal (*).
Se trata de un estudio retrospectivo sobre el rendimiento deportivo de veinte jóvenes estudiantes atletas de colegios e institutos tras la aplicación de las nuevas vacunas de ARNm contra el coronavirus. La mitad de ellos fueron vacunados y la otra mitad no, una decisión que habían tomado sus padres de antemano. Las actividades deportivas de ambos grupos fueron las mismas. Los autores del estudio también compararon el rendimiento de los vacunados con sus resultados previos a la vacunación.
Los estudios clínicos sobre la correlación entre las lesiones y la muerte a causa de las vacunas de ARNm se acumulan. Ya hay cientos de ellos. Se han encontrado más de 1.500 tipos diferentes de efectos adversos, muchos de los cuales se sabe que provocan una discapacidad permanente, con un total de más de 158.000 casos, tras la vacunación.
Los resultados de las autopsias muestran más anomalías en el sistema cardiovascular que en cualquier otro órgano y ya es una evidencia que las muertes súbitas observadas entre los deportistas desde el comienzo de la aplicación de las vacunas de ARNm se deben principalmente a una patología cardíaca o cardiovascular grave.
El informe de los entrenadores que colaboraron con los científicos en el estudio concluye que ninguno de los deportistas vacunados fue capaz de alcanzar su nivel de rendimiento anterior a la vacunación. Todos estaban por debajo de su nivel de 2020, según las valoraciones de los entrenadores.
Además, ninguno de los deportistas vacunados pudo mantener el mismo ejercicio durante el tiempo que toleraban antes de la vacunación y el tiempo de recuperación tras el ejercicio fue mayor en los vacunados que antes de la vacunación. También fue mayor que entre los no vacunados.
Por el contrario, los atletas no vacunados no presentaban ninguno de los síntomas o déficits de rendimiento deportivo o resistencia observados, y siguen mejorando su rendimiento y resistencia, tal y como esperaban los entrenadores.
El artículo acaba recomendando que se evite el uso de cualquier vacuna de ARN para todos los niños o adultos jóvenes que estén realizando ejercicios físicos.
(*) J. Murphy y C. Huber, Student athletes perform worser than controls following COVID vaccines, Primary Doctor Medical Journal, 20 de enero de 2022 https://pdmj.org/papers/Student_athletes_perform_worse_than_controls_following_COVID_vaccines
La medicina basada en la evidencia se ha visto corrompida por los intereses de las grandes empresas farmacéuticas y la comercialización de las universidades, que actúan para suprimir los resultados negativos de los ensayos, ocultar los efectos adversos y ocultar los datos brutos a la comunidad investigadora académica.
Según un artículo publicado recientemente por el British Medical Journal (*), la medicina está dominada en gran medida por un pequeño número de empresas farmacéuticas muy grandes que compiten por la cuota de mercado, pero que están efectivamente unidas en sus esfuerzos por ampliar ese mercado. El impulso a corto plazo de la investigación biomédica gracias a la privatización ha sido celebrado por los defensores del libre mercado, pero las consecuencias no deseadas a largo plazo para la medicina han sido graves.
El progreso científico se ve obstaculizado por la propiedad de los datos y los conocimientos, ya que la industria suprime los resultados negativos de los ensayos, no informa de los acontecimientos adversos y no comparte los datos brutos con la comunidad de investigadores académicos. Los pacientes mueren por el impacto negativo de los intereses comerciales en la agenda de investigación, las universidades y los organismos reguladores.
La responsabilidad de la industria farmacéutica ante sus accionistas hace que den prioridad a sus estructuras jerárquicas de poder, a la fidelidad a los productos y a la propaganda de relaciones públicas sobre la integridad científica. Aunque las universidades siempre han sido instituciones de élite susceptibles de la influencia de las dotaciones, durante mucho tiempo han pretendido ser los guardianes de la verdad y la conciencia moral de la sociedad.
Pero ante la insuficiencia de fondos públicos, han adoptado un enfoque neoliberal de mercado, buscando activamente la financiación farmacéutica en condiciones comerciales. Como resultado, los departamentos universitarios se convierten en instrumentos de la industria: al controlar los programas de investigación, escribir artículos en revistas médicas e impartir formación médica continua, los académicos se convierten en agentes para la promoción de productos comerciales. Cuando los escándalos relacionados con las asociaciones entre la industria y el mundo académico salen a la luz en los medios de comunicación, se debilita la confianza en las instituciones académicas.
La universidad capitalista también socava el concepto de investigación académica. Los decanos que ascendieron a puestos de dirección gracias a sus distinguidas contribuciones a sus disciplinas han sido sustituidos en ocasiones por recaudadores de fondos y gestores académicos, que se ven obligados a demostrar su rentabilidad o a mostrar cómo pueden atraer patrocinadores. En medicina, los que triunfan en el mundo académico son “influencers” y “líderes de opinión” (KOL en la jerga comercial), cuyas carreras pueden avanzar gracias a las oportunidades que ofrece la industria.
Los KOL se seleccionan sobre la base de un complejo conjunto de actividades de perfilado realizadas por las empresas. Por ejemplo, los médicos se seleccionan sobre la base de su influencia en los hábitos de prescripción de otros médicos. La industria busca a los KOL por esa influencia y por el prestigio que su afiliación académica aporta a la marca del producto de la empresa. Como miembros bien pagados de los consejos asesores farmacéuticos, los KOL presentan los resultados de los ensayos de la industria en conferencias médicas y en la formación médica continua. En lugar de actuar como científicos independientes y desinteresados y evaluar críticamente el rendimiento de un fármaco, se convierten en lo que los profesionales de la publicidad llaman “campeones del producto”.
No obstante, la confianza de los autores del artículo en la financiación pública para liberar a la medicina de las multinacionales farmacéuticas es errónea, como han demostrado las restricciones sanitarias aprobadas por los gobiernos durante la pandemia (y en muchas otras cuestiones). Pero los argumentos sobre la corrupción que el dominio de los monopolios aportan al desarrollo y los ensayos de los medicamentos merecen ser tomados en serio.
(*) https://www.bmj.com/content/376/bmj.o702
Entre las concepciones corrientes que ha fabricado la seudoecología se encuentra la desaparición de los corales marinos. Así lo aseguró el Informe Especial del IPCC en septiembre de 2019. Algunos ya han puesto fecha a esta extinción, que sitúan en 2050.
Sin embargo, un equipo de submarinistas de la Unesco acaba de descubrir uno de los mayores arrecifes de coral frente a la costa de Tahití, a más de 30 metros de profundidad, con una longitud de unos tres kilómetros y una anchura de hasta 65 metros.
El descubrimiento se realizó en el marco de la misión “1 Ocean” y la Unesco afirma que es “uno de los mayores arrecifes de coral sanos jamás registrados” (1).
El descubrimiento sugiere que probablemente existan otros arrecifes intactos a profundidades similares en todo el mundo, porque sólo se ha cartografiado el 20 por cien del lecho marino. “Hasta la fecha, sabemos más sobre la superficie de la Luna que sobre las profundidades del océano”, declaró la Directora General de la Unesco Audrey Azoulay.
Recientemente ha habido otras buenas noticias sobre la salud de los corales marinos que la prensa se ha esforzado por silenciar.
El último informe anual del Instituto Australiano de Ciencias Marinas sobre el estado de los arrecifes de coral (2) indica que la Gran Barrera se está recuperando del periodo de blanqueo que sufrieron en el verano de 2016.
Un estudio publicado en abril del año pasado por la revista Nature Ecology & Evolution evaluó por primera vez el número de corales en el Océano Pacífico y su riesgo de extinción (3). El estudio estimó que el número de corales es de unos 500 millones, una cifra igual a la de los árboles del Amazonas.
Los autores del estudio plantean que los ecologistas deben reconsiderar los riesgos de extinción de los corales, ya que si bien la pérdida local de coral puede ser devastadora para los arrecifes, el riesgo de desaparición para la mayoría de las especies de coral es menor de lo que se viene diciendo.
“Dado el enorme tamaño de estas poblaciones de coral, es muy poco probable que estén en peligro inminente de extinción”, dijo el profesor Terry Hughes, uno de los coautores del estudio.
(1) https://fr.unesco.org/news/recif-corallien-tres-rare-decouvert-pres-tahiti-mission-lunesco
(2) https://www.aims.gov.au/reef-monitoring/gbr-condition-summary-2020-2021
(3) https://www.nature.com/articles/s41559-021-01393-4 https://phys.org/news/2021-03-trillion-corals-world-first-coral-prompts.html
Desde 2018 los gorilas son una de esas especies catalogadas “en vías de extinción”. En la década de los ochenta del pasado siglo, el macizo de Virunga, en Ruanda, albergaba 250 ejemplares. Desde entonces, su número se ha cuadruplicado, y eso sí es un serio problema ecológico que no aparece en los catálogos. En el Parque Nacional de los Volcanes, uno de esos “santuarios” de la naturaleza silvestre, los grandes simios viven hacinados.
Ruanda comparte el macizo de Virunga con Uganda y la República Democrática del Congo. Situada en el corazón de la densamente poblada región de los Grandes Lagos, esta cadena de ocho grandes volcanes es también, junto con el bosque de Bwindi en Uganda, el único hábitat del mundo para los gorilas de montaña, cuya población de no deja de aumentar.
Un censo de 2010 contabilizó 880 gorilas de montaña, pero poco después, en 2015, la cifra subió bastante: había 1.063 en total. Como tantas otras “resurrecciones” de especies en vías de extinción, las consecuencias de cuidar a los animales más que a las personas son contraproducentes. Los gorilas se han acostumbrado a convivir con los humanos y entran en sus viviendas.
En todo el mundo los parques naturales son como zoológicos sin rejas. El hacinamiento hace que los gorilas salgan del parque y busquen comida fuera. Pasan más tiempo fuera del recinto y tienden a alejarse de los límites.
El número de “infanticidios” de gorilas se ha quintuplicado. Las familias matan a sus propios hijos para mitigar la superpoblación y las interacciones entre ellas aumentan drásticamente, ocasionando peleas, en las que los recién nacidos salen muy mal parados.
Ruanda ha decidido ampliar la superficie del parque natural en un 23 por cien en los próximos diez años. El proyecto, cuyo inicio está previsto para este año, requerirá la restauración del bosque y la reubicación de 4.000 familias de campesinos.
Desplazan a los seres humanos para ampliar el hábitat de los gorilas, que son una gran fuente de divisas gracias al turismo. El gobierno de Kigali quiere indemnizar a los campesinos que pierdan sus tierras, pero también construir “aldeas modelo”, una especie de ciudades de nueva planta.
Los gorilas “no son un problema”, dice un campesino de los alrededores que cultiva su campo de patatas. Pero “este lugar es muy fértil, me ha permitido alimentar a mi familia”, añade. “Donde quieren reubicarnos, el suelo no es tan fértil. Así que el dinero que nos den tiene que ser significativo para nuestro sustento”.
La campaña contra Kennedy no descansa. A los pesos pesados de La Sexta le han seguido los caniches de Cambio 16 con un artículo infumable en el que le acusan de todo, sobre todo de montar un imperio en torno a mentiras (1), es decir, con términos parecidos a los de Helena Resano, lo que denota que la pluma que redacta este tipo de libelos es la misma.
Los monopolios farmacéuticos protegen a Fauci, su niño mimado, porque le deben mucho: reparte el dinero y lleva las riendas de la sanidad mundial desde hace casi 40 años. La industria ya era poderosa antes, pero con el sida, Fauci los puso en la cumbre.
Antes el mercado farmacéutico sólo estaba disponible para quien pudiera pagar el precio, pero el sida amplió un mercado mundial que antes no existía, con continentes enteros, como África, capaces de absorber todo tipo de medicamentos. Al Continente Negro no había que llevar un plato de comida sino jeringuillas con pócimas sintéticas para introducir en las venas.
En su libro Kennedy destapa el modelo pandémico inaugurado por el sida en los años ochenta del siglo pasado, que hoy es conocido: proyecciones estadísticas, tests, rastreos, contagios, portadores asintomáticos… Entonces hubo las mismas discusiones que hoy y las mismas censuras. Sólo faltaron las vacunas. En 40 años no consiguieron con el sida lo que ahora han conseguido en sólo cuatro meses.
Después del tiempo transcurrido, si hay que hablar de mentiras es para recordar lo que fue y es el sida, sobre todo en continentes como África que, recurrentemente, vuelven a la primera plana, con sus millones de “casos” y de muertos.
Si en los países occidentales los “grupos de riesgo” eran varones toxicómanos, homosexuales y hemofílicos, todas las encuestas que se han llevado a cabo en África, dice Kennedy en su libro, muestran exactamente lo contrario: el 85 por ciento son heterosexuales y el 59 por ciento son mujeres.
Es normal porque “sida” no significa lo mismo en África que en cualquier país occidental. Si la misma definición se trasladara a África, el número de “casos” de sida sería cero y cuando hay que rellenar noticias para obtener subvenciones, lo mejor es cambiar el significado de las palabras.
Cuando casi todos creían olvidada aquella plaga tan sui generis, mucho más que la actual, se filtraron noticias curiosas que echaban por tierra las doctrinas del rastreo y el contagio: cuantos esfuerzos se han llevado a cabo para encontra al “paciente cero” han resultado baldíos. Como en todas las religiones, el “paciente cero” del sida es un “misterio”, decía el ABC hace unos años (2), que es tanto como admitir que desconocen el origen de la enfermedad.
“La gran falacia del ‘paciente cero’ del sida”, titulaba La Razón (3). Uno de los chivos expiatorios a los que endosaron la pandemia, fue finalmente rehabilitado gracias a la investigación de un equipo de la Universidad de Cambridge.
Es posible que tengamos que esperar otros 40 años para que los demás “misterios” del sida se resuelvan, y entonces quizá la prensa basura, como Cambio 16, también tenga que rehabilitar a Kennedy. Pero es mucho más probable que en el futuro leamos cosas como la siguiente: “El concepto de ‘paciente cero’ suena científico pero es cualquier cosa menos eso”. Es un concepto que se creó “por accidente”, añade Richard A. McKay (4).
Así va eso que algunos llaman “ciencia”, donde los conceptos surgen “al azar”, como si se tratara de una lotería.
(1) https://www.cambio16.com/robert-f-kennedy-jr-construyo-un-imperio-basado-en-la-desinformacion-sobre-las-vacunas/
(2) https://www.abc.es/historia/abci-sida-misterio-sin-resolver-paciente-cero-como-infecto-mundo-201512010326_noticia.html
(3) https://www.larazon.es/atusalud/la-gran-falacia-del-paciente-cero-del-sida-PL13811943/
(4) https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Por-que-es-tan-importante-seguir-el-rastro-del-mal-llamado-paciente-cero
Los estudiantes chinos han superado con creces a sus compañeros internacionales en una prueba de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de 2018.
La prueba, administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realizó a 600.000 jóvenes de 15 años en 79 países. Su objetivo es servir de medida general de los sistemas educativos en diferentes regiones del mundo y en distintas condiciones socioeconómicas.
Los resultados muestran que los estudiantes de cuatro provincias chinas -Pekín, Shanghai y las provincias orientales de Jiangsu y Zhejiang- obtuvieron el nivel más alto en las tres categorías. Los estudiantes de Estados Unidos obtuvieron una puntuación de nivel 3 en lectura y ciencias, y de nivel 2 en matemáticas.
El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó que el rendimiento actual de los estudiantes de un país es un indicador del potencial económico futuro. “La calidad de sus escuelas hoy alimentará la fuerza de sus economías mañana”.
Muchos países desarrollados no han sido capaces de mejorar la calidad de la educación en las dos últimas décadas, a pesar de que “el gasto en escolarización ha aumentado más de un 15 por cien sólo en la última década”, señala el informe.
“Es decepcionante que la mayoría de los países de la OCDE no hayan visto prácticamente ninguna mejora en el rendimiento de los estudiantes desde el primer PISA en 2000”, dijo Gurria.
Los antecedentes socioeconómicos desempeñaron un papel en los resultados de las pruebas, explicando el 12 por ciento de la variación del rendimiento en lectura en cada país, por término medio. Sin embargo, los resultados también mostraron que el 10 por ciento de los estudiantes más pobres de China seguían obteniendo mejores resultados que la media de la OCDE. Esto puede parecer sorprendente para un país cuya renta neta disponible per cápita ajustada es aproximadamente tres veces inferior a la media de la OCDE, que es de unos 30.500 dólares.
Los resultados de PISA mostraron que el 20 por cien de los jóvenes de 15 años en Estados Unidos no leen tan bien como deberían a los 10 años. Los resultados también mostraron que el rendimiento de Estados Unidos en lectura y matemáticas se ha mantenido estable desde el año 2000. Esto sugiere que iniciativas federales como No Child Left Behind y Common Core -que han costado miles de millones de dólares federales y privados- no han mejorado la calidad de la educación en Estados Unidos.
Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo el 14 por cien de los estudiantes estadounidenses son capaces de distinguir de forma fiable los hechos de las opiniones en las pruebas de lectura. Por ejemplo, en un ejercicio se pedía a los alumnos que leyeran dos textos: un artículo de periódico sobre la investigación científica de la leche y un informe de la Asociación Internacional de Productos Lácteos. A continuación, se les presentaron varias afirmaciones sobre la leche y se les pidió que juzgaran si estaban leyendo hechos u opiniones. Por ejemplo: “Beber leche es la mejor manera de perder peso”.
La mayoría de los estudiantes estadounidenses no fueron capaces de distinguir que tales afirmaciones representan una opinión, no un hecho. ¿Por qué? Uno de los principales factores es la tecnología, según el informe. “En el pasado, los estudiantes podían encontrar respuestas claras y singulares a sus preguntas en libros de texto cuidadosamente seleccionados y aprobados por el gobierno, y podían creer que esas respuestas eran verdaderas. Hoy en día, encuentran cientos de miles de respuestas a sus preguntas en Internet, y son ellos los que deben determinar qué es verdad y qué es mentira, qué es correcto y qué es incorrecto”, apunta el informe. “Leer ya no consiste principalmente en extraer información, sino en construir conocimientos, pensar de forma crítica y emitir juicios con conocimiento de causa”.
Una antigua profesora, Elizabeth, de Portland (Maine), declaró al New York Times que cree que las nuevas tecnologías han acortado la capacidad de atención de los alumnos en las dos últimas décadas. “Mi conclusión: la tecnología no siempre es nuestra amiga», escribió. «Los ordenadores portátiles recién llegados a nuestras escuelas eran tanto una distracción del aprendizaje como una herramienta para aprender”.
Hay muchos factores que influyen en el rendimiento académico relativamente bajo de los estudiantes estadounidenses: las condiciones socioeconómicas, las diferencias culturales, un énfasis excesivo en los exámenes estandarizados.
Una de las razones por las que es difícil decir por qué los estudiantes estadounidenses están atrasados es que, a diferencia de muchos otros países, Estados Unidos no tiene una autoridad educativa centralizada, lo que significa que hay de hecho 50 sistemas educativos diferentes. Es inevitable que surjan desigualdades entre estos sistemas, sobre todo en las zonas con escasa financiación, como explica Henry Braun, profesor de política educativa del Boston College.
“La razón por la que no nos va bien en general es que tenemos más alumnos en los estratos más bajos, que generalmente lo hacen peor”, dijo Braun. “Es más una acusación a la desigualdad de nuestro sistema social que a nuestro sistema educativo”.
La población humana mundial creció de forma espectacular en el siglo XX, pasando de 1.600 millones en 1900 a 6.100 millones en 2000. A medida que crecía, se empezó a culpar a la población de algunos de los problemas más acuciantes y desafiantes, desde la pobreza a la inestabilidad geopolítica o el cambio climático. Pero, ¿cómo es que el hecho del crecimiento demográfico se ha convertido en el problema de la superpoblación, y cómo es que enmarcar las principales preocupaciones del mundo como “problemas de población” ha limitado la gama de posibles soluciones?
Mi nuevo libro, “Building the Population Bomb” (Oxford University Press, 2021), responde a estas preguntas siguiendo el desarrollo de dos teorías científicas sobre la superpoblación, una medioambiental y otra económica, a lo largo del siglo XX. Elabora las redes sociotécnicas que dieron a estas teorías el poder de moldear la población mundial al informar y legitimar las intervenciones gubernamentales y no gubernamentales en la vida íntima de algunas de las personas más vulnerables del mundo.
Ambas teorías sobre la superpoblación surgieron de enfoques científicos opuestos sobre la población que surgieron en Estados Unidos en la década de 1920, en el apogeo del movimiento eugenésico y en medio de intensos debates sobre el valor de la inmigración. Los biólogos se centraron en las tasas de crecimiento global, que leyeron a través de una lente maltusiana para predecir la inminente superpoblación. Propusieron limitar la inmigración y aplicar un programa de control de la natalidad eugenésico.
Los estadísticos y los científicos sociales se centran en las tasas de fecundidad y mortalidad por edades, que leen a través de un prisma mercantilista para predecir una desaceleración desastrosa del crecimiento de la población. Se oponían a la restricción de la inmigración, pero estaban a favor de la eugenesia; tanto si la población estadounidense crecía demasiado rápido como si era demasiado lenta, todos los científicos estaban de acuerdo en la importancia de promover las familias numerosas entre la gente “buena” y las familias pequeñas entre la gente “mala”.
El movimiento eugenésico estadounidense también comenzó a dividirse a finales de la década de 1920. Los antiguos eugenistas, alineados con el enfoque biológico de la población, seguían considerando a los europeos del sur y del este -y a cualquiera que no fuera blanco- como la gente “equivocada” y estaban a favor de la intervención directa del gobierno en la reproducción. Los eugenistas más jóvenes, al alinearse con el enfoque estadístico y socio-científico de la población, se distanciaron del racismo abierto que se había convertido en el sello de los programas de eugenesia fascista en Europa. Estos jóvenes eugenistas también evitaron la intervención del Estado en la reproducción, favoreciendo en su lugar la creación de incentivos financieros y un clima social en el que las personas “buenas” tuvieran familias numerosas y las “malas” tuvieran familias pequeñas, todo ello bajo el pretexto de la libertad reproductiva. Llamaron a este programa “planificación familiar”.
En la década de 1930, la Sociedad Americana de Eugenesia se convirtió en la sede de esta nueva forma de eugenesia. Sus dirigentes consideraron que la emergente ciencia de la población era un aliado clave de su agenda y destinaron fondos a estadísticos y científicos sociales, apoyando su enfoque mercantil de la población. Fueron estos científicos, conocidos como demógrafos, los que el Estado del New Deal reclutó para ayudar a administrar sus programas sociales y económicos.
Los biólogos maltusianos fueron marginados en el establecimiento de la demografía, pero los partidarios de la versión más antigua de la eugenesia -entre ellos empresarios, diplomáticos y científicos naturales- mantuvieron vivo el maltusianismo en la conciencia popular estadounidense. Después de la Segunda Guerra Mundial, tanto los maltusianos como los demógrafos dirigieron su atención al horizonte mundial, donde quedó claro que la población estaba preparada para un rápido crecimiento. América del Norte, Europa Occidental y Oceanía experimentan un “baby boom” de posguerra. Sin embargo, los observadores estadounidenses estaban más preocupados por el rápido descenso de las tasas de mortalidad en Asia, América Latina y el Caribe, mientras que las tasas de natalidad siguen siendo altas.
Los maltusianos compararon la población mundial con la capacidad de carga del planeta, advirtiendo que el crecimiento de la población en cualquier lugar agotaría rápidamente los recursos naturales de la Tierra, estimulando la expansión del comunismo global y conduciendo a la guerra nuclear.
Los demógrafos se centraron en el ámbito nacional, comparando las tasas de crecimiento de la población con las tasas de crecimiento económico. Para ellos, la superpoblación sólo era un problema en el Sur, donde advertían que el rápido crecimiento demográfico impediría el desarrollo económico. Las pruebas empíricas de la teoría demográfica de la superpoblación eran escasas, mientras que las de la teoría maltusiana de la superpoblación eran inexistentes. Sin embargo, las dos teorías se apoyaron mutuamente para producir una intensa ansiedad sobre el crecimiento de la población entre el público estadounidense, el gobierno de Estados Unidos y los dirigentes de los países en desarrollo de todo el mundo.
Los demógrafos y sus patrocinadores extendieron el proyecto de planificación familiar eugenésica del periodo de entreguerras a los países en desarrollo, donde pretendían crear un clima en el que el control de la natalidad estuviera tan ampliamente disponible y fuera socialmente aceptable que fuera casi difícil no utilizarlo. Este objetivo fue facilitado por el DIU, cuyo desarrollo y fabricación fue financiado por el Population Council, una organización no gubernamental con sede en Estados Unidos que también financió la investigación demográfica en el Sur y la formación de estudiantes de países en vías de desarrollo en programas demográficos estadounidenses.
Al principio los maltusianos también veían la planificación familiar como una solución a su problema de población. A través de organizaciones como el Population Reference Bureau y el Population Crisis Committee, los maltusianos pidieron al público y a los responsables políticos estadounidenses que apoyaran el trabajo del Population Council y de otras organizaciones no gubernamentales dedicadas a la planificación familiar.
Por ello, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional comenzó a asignar fondos para este fin en 1965. Sin embargo, a finales de los años 60, los maltusianos se quejaban de que la planificación familiar no hacía lo suficiente para frenar el crecimiento de la población. En cambio, recomendaron que los gobiernos impusieran límites legales a la maternidad. Recibieron el apoyo intelectual de una generación más joven de biólogos, como Paul Ehrlich, que en 1968 publicó “La bomba de población”, y Garrett Hardin, que acuñó la expresión “tragedia de los comunes”, también en 1968. Los demógrafos y sus partidarios caracterizaron el enfoque maltusiano como coercitivo, de modo que todo lo que no fueran límites legales a la maternidad, como los incentivos financieros para aceptar los DIU, se consideraba no coercitivo.
Las dos teorías de la superpoblación derivadas de Estados Unidos se enfrentaron en el escenario mundial en la Conferencia Mundial de Población de 1974, donde los dirigentes del Sur rechazaron todos los esfuerzos para limitar el crecimiento de la población por considerarlos imperialistas. Intelectuales y jefes de Estado de Asia, África y América Latina culpan a las prácticas industriales del Norte de la pobreza y la degradación del medio ambiente. Declarando que “el desarrollo es el mejor anticonceptivo”, exigieron la aplicación del nuevo orden económico internacional definido por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo en 1972. Sin embargo, casi 50 años después, los expertos estadounidenses siguen atribuyendo la pobreza en el Sur y el cambio climático en todo el mundo al crecimiento de la población. Los economistas recomiendan que los países en desarrollo reduzcan sus tasas de natalidad para obtener el “dividendo demográfico”, mientras que los científicos naturales y los bioéticos recomiendan que los gobiernos limiten la natalidad para evitar el cambio climático.
Al igual que a mediados del siglo XX, los científicos naturales y los científicos sociales no se ponen de acuerdo sobre lo que constituye la superpoblación y lo que debe hacerse al respecto. La tensión entre estas dos teorías de la superpoblación, sin embargo, fomenta la creencia popular de que la población humana mundial está creciendo demasiado rápido y que hay que hacer algo al respecto. En conjunto, presentan la población como una cortina de humo para enmascarar las causas más inmediatas de los problemas que atribuyen al crecimiento demográfico, a saber, la desigualdad socioeconómica mundial y la degradación del medio ambiente.
Al centrar el debate en la forma más eficaz y equitativa de frenar el crecimiento de la población -límites legales a la natalidad o planificación familiar voluntaria-, los defensores de la superpoblación eluden soluciones reguladoras y redistributivas más directas para los problemas más acuciantes del mundo. Al enmarcar estas cuestiones como “problemas de población”, Estados Unidos y sus empresas se están saliendo con la suya a costa de los miembros más vulnerables de la población mundial y del propio planeta.
Emily Klancher Merchant https://bigthink.com/the-present/building-population-bomb/
Ayer Rusia vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución presentado por Níger e Irlanda para víncular el cambio climático con la seguridad mundial, apoyado por la mayoría de los miembros de la ONU.
El texto, que contó con el apoyo de 12 de los 15 miembros del Consejo, pide al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, que “integre los riesgos de seguridad relacionados con el clima como elemento central en las estrategias generales de prevención de conflictos de la ONU”.
India, que no tiene poder de veto, también votó en contra, argumentando que el calentamiento global no es un problema de seguridad internacional sino de desarrollo económico. China se abstuvo.
La resolución también pedía al Secretario General de la ONU que informara en un plazo de dos años “sobre las implicaciones para la seguridad […] de los efectos adversos del cambio climático” en los asuntos tratados por el Consejo, así como recomendaciones sobre cómo se pueden abordar estos riesgos. Los redactores del texto retiraron recientemente la petición de nombrar un enviado específico para promover la aceptación por parte de Moscú.
El cuento de la lechera del cambio climático dice que la inestabilidad en ciertas partes del mundo no tiene su origen en el imperialismo sino en el termómetro. La subida de temperaturas provoca sequías, que a su vez provocan escasez de alimentos y hambrunas que favorecen los levantamientos armados de la población.
La embajadora de Irlanda, Geraldine Byrne Nason, destacó que el proyecto de texto era un pequeño primer paso. “Tenemos que entender mejor este vínculo [entre clima y seguridad] y tenemos que considerarlo internacionalmente”, dijo.
Su homólogo de Níger, Abdou Abarry, denunció tras la votación la miopía de los opositores al texto propuesto. El 9 de diciembre, el presidente de Níger, Mohamed Bazoum, acudió a la ONU para defender la resolución. “Ya es hora de que el Consejo, en el marco de su mandato de prevención, tenga en cuenta los riesgos de seguridad relacionados con el cambio climático como un elemento más de nuestra arquitectura de paz y seguridad”, dijo.
El representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, dijo que la resolución era inaceptable. “Para nosotros, la relación directa entre el terrorismo y el cambio climático dista mucho de ser obvia”, dijo, y rechazó una resolución que crea confusión y duplicación con otros foros que se ocupan del calentamiento planetario.
Los enfoques generales y automáticos para tratar las causas del calentamiento distraen al Consejo de Seguridad de abordar estas cuestiones, añadió el embajador ruso.
El proyecto de resolución estaba patrocinado por 113 de los 193 miembros de la Asamblea General de la ONU. Algunos países del sur, como Níger, se han aferrado a las doctrinas del cambio climático en espera de que los países desarrollados, que son los tienen más emisiones de CO2, paguen las ingentes cantidades de dinero que han prometido a los del Tercer Mundo, calificados como “víctimas”.
Las fotografías que publica el Moscow Times (1) con los buques atrapados en el Ártico por la llegada anticipada del hielo, además de espectaculares, indican el estado de lo que Greenpeace calificó como “santuario del planeta”, el lugar de peregrinación al que deben acudir los beatos de la iglesia de la seudoecología.
Pero lo más conveniente es que no vayan en barco porque quizá no consigan llegar.
En los últimos años, un clima más cálido había permitido a los barcos cruzar partes de la ruta marítima del norte de Rusia en noviembre sin la ayuda de los rompehielos. Los armadores habían supuesto que este mes no sería diferente. Se equivocaron. Hay 18 buques que siguen atrapados en el hielo ártico y es muy posible que tengan que esperar durante meses antes de que ser rescatados por la Marina rusa.
Aún no ha llegado el invierno y según el Barents Sea Observer, un sitio web de noticias noruego, se ha formado hielo de hasta 30 centímetros de grosor en la mayor parte del Mar de Laptev y del Mar de Siberia Oriental.
A lo largo del último siglo, el hielo de Ártico ha seguido varias oscilaciones divergentes. En 1910 comenzó una época de deshielo, que fue seguido a partir me mediados de los cuarenta por otra segunda fase de aumento, que se prolongó hasta los años setenta, cuando comenzó una nueva fase de reducción, que alcanzó su mínimo en setiembre de 2012.
“Esta inversión de las tendencias del hielo marino a finales de los años 70 no fue recogida por los modelos climáticos CMIP5 utilizados para los últimos informes del IPCC, lo que sugiere que los modelos climáticos actuales siguen siendo bastante deficientes a la hora de modelizar las tendencias del hielo marino en el pasado”, sostuvo Ronan Connolly en 2017 en el Hydrological Sciences Journal (2).
En los últimos seis años la tendencia parece ser al aumento de extensión del hielo.
Cada vez hay más pronósticos que apuestan por una época futura de frío, en lugar de calor tropical. “Habrá una reducción significativa del campo magnético y de la actividad solar, similar a la del Mínimo de Maunder, lo que llevará a una reducción significativa de la temperatura de la Tierra”, escribe Leslie Eastman (3).
(1) https://www.themoscowtimes.com/2021/11/22/russia-scrambles-to-escort-ships-stuck-in-arctic-shipping-route-reports-a75624
(2) https://www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/02626667.2017.1324974
(3) https://legalinsurrection.com/2021/11/arctic-sea-freezes-early-trapping-18-ships-in-ice-near-russia/