La web más censurada en internet

Categoría: América Latina (página 1 de 7)

Estados Unidos comienza a negociar el petróleo venezolano

El gobierno de Washngton ha realizado la primera transferencia de fondos procedentes de la venta de crudo venezolano al gobierno interino de Caracas. De un total de 500 millones de dólares generados por las ventas iniciales, ha canalizado 300 millones a través de bancos qataríes antes de llegar a Venezuela.

Delcy Rodríguez ha anunciado que estos fondos se utilizarían para estabilizar el bolívar, cuyo valor se ha ido devaluando constantemente. Este primer pago cumple con el acuerdo petrolero anunciado por Trump tras el secuestro de Maduro.

Leer más

El gobierno venezolano inicia un ‘giro pragmático‘ de su economía y su política exterior

Tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte del ejército de Estados Unidos, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez parece haber emprendido un viraje económico pragmático y calculado. Su estrategia, presentada bajo el lema de “defender la soberanía frente a la agresión”, busca abrir puertas que estuvieron cerradas durante años, especialmente hacia Estados Unidos.

Leer más

Donde hay un Estado terrorista se ve la mano de Estados Unidos: el caso de Nicaragua

Durante casi cuarenta años Nicaragua estuvo sometida a los Somoza, una familia con inmensas propiedades. La fundación de la dinastía fue el asesinato en 1934 de Augusto Sandino, dirigente de la guerrilla que luchó desde 1926 contra la influencia de las empresas estadounidenses sobre el país.

Las primeras victorias de la guerrilla, compuesta principalmente por nativos, campesinos pobres y trabajadores, obligaron a Estados Unidos a enviar allí varios buques de guerra y setenta aviones en 1927. La tropa de Sandino, mal armada y bombardeada por aviones estadounidenses, se vio obligada a retirarse a un lugar de difícil acceso, Cerro el Chipote.

En 1933 se firmó un tratado de paz, a pesar de lo cual Washington exigió la cabeza de Sandino. Fue una tarea que se apresuró a cumplir el jefe de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García. Dos años después, Somoza tomó el poder, imponiendo un estado de terror. “Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, dijo el presidente Roosevelt.

El poeta Rigoberto López Pérez, que hoy es un héroe nacional, le ejecutó en 1956 durante un baile. Como en una monarquía, le sucedieron sus dos hijos, Luis Somoza y luego Anastasio Somoza. Bajo el reinado del primero, el puerto de Puerto Cabezas sirvió como base de lanzamiento para la operación en Bahía de Cochinos organizada por la CIA y destinada a acabar con la Revolución Cubana. En cuanto al segundo, se hizo especialmente famoso por haberse apoderado del dinero de la ayuda internacional enviada tras el terremoto de diciembre de 1972.

Los Somoza tuvieron que enfrentarse a un movimiento guerrillero, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, fundado en 1961 e inspirado en la lucha revolucionaria de Sandino contra la oligarquía, los terratenientes y la influencia de Estados Unidos.

Uno de los puntos de inflexión en la lucha de la guerrilla contra la banda de los Somoza fue el asesinato, ante su camarógrafo, del periodista de la cadena ABC, Bill Stewart. Le disparan en la cabeza en un control de carretera. Inicialmente el ejército nicaragüense quiso aparentar que el periodista había sido asesinado por un tirador sandinista, aunque las imágenes del asesinato finalmente salieron a la luz, indignando a la población de Estados Unidos y del mundo y obligando al presidente Jimmy Carter a retirarle su apoyo.

A pesar de las masacres cometidas por las tropas de Somoza en el campo, los bombardeos a las ciudades y el apoyo militar estadounidense, en 1979 los sandinistas pusieron fin al régimen de Somoza, que se exilió en Estados Unidos después de vaciar las arcas del Estado.

Tras la victoria de la revolución, los sandinistas expropiaron a los grandes terratenientes, nacionalizaron las minas y parte de la industria, e iniciaron una reforma agraria destinada a proporcionar tierras a los campesinos pobres. También comenzaron una campaña de alfabetización, legalizaron los partidos políticos y los periódicos. Se abolió la pena de muerte y el acceso a la atención médica se hizo gratuito.

El dirigente sandinista Daniel Ortega fue elegido en 1984 con el 67 por cien de los votos, un resultado electoral que no gustó en Washington, que hizo como en Venezuela en 2024: las elecciones sólo son legítimas cuando las ganan sus lacayos.

Entonces Estados Unidos empezó a jugar la carta de los Contras, una organización contrarrevolucionaria fundada en 1979 y formada por antiguos matones somozistas y paramilitares de la reacción que habían quedado en el paro tras la victoria de la revolución.

Los Contras recibieron el apoyo del dictador argentino Videla, responsable de la muerte de decenas de miles de opositores en su país. La financiación procedía del narcotráfico y la CIA, que son las dos caras de la misma moneda.

El periodista que se suicidó dos veces: Gary Webb

Como demostró el periodista y ganador del Premio Pulitzer Gary Webb en 1996, no se trataba sólo de que la CIA obtuviera financiación para los Contras a través del tráfico de drogas, sino también de inundar los barrios de Los Ángeles con el crack, una forma de cocaína que se presenta en forma de pequeños cristales o piedras.

Luego la CIA orquestó una campaña de desprestigio contra Webb con el manoseado recurso a su “teoría de la conspiración”. Perseguido y calumniado, en particular por los periódicos estadounidenses más vendidos, como el New York Times, el Washington Post y Los Ángeles Times, el periodista apareció “suicidado” en 2004 de dos disparos en la cabeza.

La Contra atacó cooperativas, escuelas y centros de salud recién creados, quemaron cultivos y fábricas. Su violencia rayaba con la locura: torturaban sistemáticamente a sus prisioneros antes de ejecutarlos y secuestraban periódicamente a trabajadores enviados como parte de campañas de alfabetización o salud. Las violaciones formaban parte de sus prácticas corrientes.

El terrorismo llegó a los titulares de los medios, incluso en Estados Unidos, tras el asesinato el 28 de abril de 1987 del ingeniero estadounidense Ben Linder, quien viajó a Nicaragua para ayudar al nuevo gobierno sandinista. Durante su primer año en el país centroamericano le escribió a su madre: “Es una sensación maravillosa trabajar en un país donde la principal preocupación del gobierno es su gente, toda su gente”. Fue herido por una granada durante una emboscada de la Contra y recibió un disparo en la cabeza.

Fue el propio presidente Jimmy Carter quien alimentó los fondos destinados a los Contras y luego Reagan se apresuró a multiplicarlos por diez. Mientras, el entrenamiento de los terroristas estuvo organizado por la CIA.

El caso Irán-Contra

El 6 de octubre de 1986 un avión de carga pilotado por cuatro agentes de la CIA, que contenía decenas de toneladas de equipo militar destinado a los Contras fue derribado en medio de la selva nicaragüense. Los tripulantes llevaban sus documentos de identidad que los vinculaban con Southern Air Transport, una conocida aerolínea de la CIA.

Así comenzó el caso Irangate (1). Estados Unidos había impuesto un embargo de armas a Irán después de la revolución de 1979 y presionaba a los países que les vendían armamento. A partir de 1986 era obvio que eran los propios Estados Unidos los que eludían su propio embargo.

Además, la Enmienda Boland, aprobada por el Senado en 1982, trató de impedir que Reagan apoyara a los terroristas nicaragüeses.

La CIA estaba con las manos atadas, así que fue el Consejo de Seguridad Nacional, quien se encargó de apoyar a la Contra a través de una filigrana, a la que Secord llamaba “La Empresa”: el dinero procedente de la venta de armas a Irán (también sujetas a un embargo) debía permitir financiar una red de contrabando de armas destinada a los terroristas nicaragüenses.

Los Contras también contaron con la generosidad de Israel, aprovechando las buenas relaciones que el gobierno de Tel Aviv mantenía con el sátrapa guatemalteco Efraín Ríos Montt, condenado a 50 años de prisión en 2013 por genocidio: cerca de 500 aldeas destruidas y 10.000 indios asesinados, en particular mediante los “vuelos de la muerte” (2), más otros 30 años adicionales por crímenes contra la humanidad.

“La Empresa” era una organización paralela y secreta dirigida por el coronel Oliver North, del Cuerpo de Marines y miembro del Consejo Nacional de Seguridad, Richard Secord, un general retirado de la Fuerza Aérea y Albert Hakim, un empresario iraní-estadounidense que hacía de testaferro.

La red se creó para burlar cualquier tipo de ley u orden de las cámaras parlamentarias y tenía como objetivos principales recaudar dinero para los terroristas nicaragüeses, de fuentes privadas y extranjeras, así como organizar el transporte de armas y equipos.

El tinglado era como un monstruo de dos cabezas. Tenía una parte secreta (pública) y lo demás parecía una empresa con múltiples cuentas abiertas en Suiza. Controlaba cinco aeronaves, incluyendo aviones de transporte C-123 y C-7, contaba con un aeródromo, almacenes en una base aérea, un arsenal de armas y equipo militar para lanzar por aire a la Contra y equipos de comunicaciones seguras obtenidos por North de la Agencia de Seguridad Nacional.

La dilatada biografía de un mercenario al servicio de la CIA

De los cuatro tripulantes del avión de la CIA que fue derribado en Nicaragua sólo se salvó Eugene Hasenfus. La Casa Blanca le hubiera preferido muerto porque los muertos no hablan.

Hasenfus había sido un marine que había realizado misiones de suministro para las aerolíneas de la CIA durante la guerra de Vietnam. Sus puertos de escala incluyeron Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Min) y Vientiane, en Laos.

Fue juzgado y encarcelado en Nicaragua, que luego lo indultó. Salió de una para caer en otro juicio en Estados Unidos contra los 14 implicados en “La Empresa”. El costo de su defensa judicial no fue pagado por el gobierno porque intentaba aparentar que fuera un empleado público… “Roma no paga a traidores”.

Finalmente, Bush indultó a todos los implicados en aquella chapuza, que ha pasado a la historia más absurda de las operaciones encubiertas.

La CIA tambien se desentendió de su mercenario. Hasenfus demandó sin éxito a las empresas de la central de espionaje para las que trabajaba, Southern Air Transport y Corporate Air Services, diciendo que habían prometido verbalmente cubrir todos sus honorarios legales, pero perdió.

En Estados Unidos fue condenado por exhibicionismo tres veces, en 2000, 2003 y 2005.

(1) http://www.brown.edu/Research/Understanding_the_Iran_Contra_Affair/v-on11.php
(2) Los vuelos de la muerte consistían en arrojar a los detenidos desde un helicóptero o un avión al mar.

En las orgías de sangre en Latinoamérica siempre estuvo presente Estados Unidos

En la década de los setenta casi toda América Latina fue empujada por Estados Unidos, a través de complots y golpes de estado, a dictaduras militares fascistas que practicaban una feroz represión contra las fuerzas progresistas y antimperialistas.

En Bolivia el presidente Juan José Torres fue derrocado mediante un golpe de estado enabezado por el general Hugo Banzer y la CIA el 19 de agosto de 1971. Aunque militar, Torres consideraba el capitalismo como un factor de subdesarrollo. Nacionalizó las industrias azucareras, creó una Asamblea Popular e hizo de la educación una prioridad. También fue uno de los principales instigadores de la nacionalización en 1969 de Gulf Oil Company, una empresa estadounidense a la que los dirigentes, a menudo militares, de Bolivia habían seguido otorgando condiciones operativas muy ventajosas. “¡Viva Bolivia gratis!” exclamaron con alegría el día de la nacionalización los trabajadores de la industria petrolera se reunieron en la Plaza Murillo frente al palacio presidencial.

Con el dictador fascista Hugo Banzer a la cabeza, Bolivia prohibió los partidos políticos, la corrupción se extendió, se impuso una política económica que favorecía escandalosamente los intereses de las empresas estadounidenses, menudearon las desapariciones, los asesinatos y las torturas, el tráfico de drogas explotó y, en cierto modo, la guinda del pastel: la contratación del antiguo jefe de la Gestapo en Francia, Klaus Barbie, conocido como “el verdugo de Lyon”, para aportar su “experiencia” (tortura de combatientes de la resistencia, ejecuciones de rehenes, redadas y deportaciones, masacres de campesinos sospechosos de apoyar a los combatientes de la resistencia, etc.).

Argentina

Pero Bolivia no es el único país que en la década de los setenta padeció a un dictador fascista puesto por los estadounidenses. En Argentina será Jorge Rafael Videla, tras el golpe militar de 1976, llevado a cabo bajo la dirección de la CIA y el cálido apoyo del presidente estadounidense Gérald Ford. Henry Kissinger aconsejó inmediatamente a Videla que reprimiera a los oponentes progresistas lo más rápido posible.

Videla se apresura a hacerlo con generosidad en el esfuerzo. Su “proceso de reorganización nacional”, tal como describió su política, resultará en el asesinato de 15.000 opositores y la desaparición de otros 30.000, particularmente arrojando a las víctimas al mar desde un helicóptero o avión). El proceso también obliga a 1,5 millones de argentinos al exilio. El régimen respaldado por Estados Unidos y la Iglesia católica sienten una gran admiración por el nazismo, los discursos de Hitler se transmiten en los centros de detención y el país colabora activamente con el régimen del apartheid en Sudáfrica. Los capitalistas lo celebran y, cuando los trabajadores no agradan a su patrono, como es el caso de la filial argentina de Ford, la empresa elabora una lista y se la entrega a la inteligencia militar, que se apresura a detener y torturar a los trabajadores dentro de la propia fábrica.

La participación de la educación en el presupuesto estatal se reduce a la mitad porque, como dijo el arzobispo de La Plata, monseñor Plaza, la universidad es el lugar por excelencia donde los progresistas organizan sus “planes satánicos de subversión”.

Uruguay

Uruguay, por su parte, se vio sometido a la dictadura de Juan María Bordaberry, elegido presidente en 1971, derrotando a Líber Seregni, candidato del Frente Amplio, una coalición que unía a las fuerzas progresistas y a un general que había renunciado al ejército en 1969 para protestar por la represión ordenada por el presidente Pacheco.

Al igual que su predecesor Pacheco, Bordaberry apoyó a los grupos paramilitares Comando Caza Tupamaros y Juventud Uruguaya de Pie, escuadrones de la muerte vinculados a la CIA y responsables de numerosos atentados y asesinatos de periodistas y activistas políticos. Tres semanas antes de las elecciones de noviembre de 1971, un comado de pistoleros disparó varias veces contra el autobús que transportaba a Seregni, pero no logró asesinarlo. Bordaberry tuvo que recurrir a un fraude masivo para ser elegido. El golpe militar del 27 de junio de 1973, que mantuvo a Bordaberry en el poder, transformó a Uruguay en una dictadura: prohibieron los partidos políticos y sindicatos, censuraron los medios de comunicación, torturaron y asesinaron a los opositores y privatizaron las empresas públicas, un verdadero paraíso para el capitalismo más despiadado y las multinacionales estadounidenses.

Honduras

En Honduras, en diciembre de 1972 un golpe de Estado llevó al poder al general Oswaldo Arellano, hombre de confianza de la infame United Fruit Company. Tras las revelaciones de sobornos recibidos por la empresa estadounidense (“Bananagate”), fue reemplazado en abril de 1975 por el general Juan Alberto Melgar. Posteriormente, el general Policarpo Paz García asumió la junta militar tras un golpe de Estado en agosto de 1978, conocido como el “Golpe de la Cocaína” por sus vínculos con el narcotraficante Matta-Ballesteros.

La junta militar estaba completamente subordinada a los intereses estadounidenses, convirtiendo a Honduras en una retaguardia para la Contra que luchaba contra la guerrilla sandinista en Nicaragua.

Nicaragua

En Nicaragua fue el dictador proestadounidense Anastasio Somoza quien tomó el poder en 1937 tras un devastador terremoto, declaró la ley marcial y desvió la mayor parte de la ayuda internacional para su propio beneficio. Somoza era propietario de Plasmaféresis, una empresa que recolectaba sangre comprada a precios casi irrisorios a los nicaragüenses más pobres y revendida a buen precio en Estados Unidos.

Somoza mantuvo el control de Nicaragua a través de la represión y el apoyo de Estados Unidos, que veía en él un aliado en la región. Su régimen duró hasta su asesinato en 1956, pero la influencia de la familia Somoza se extendió hasta 1979.

La familia Somoza contaba con el apoyo de Israel, que suministraba, entre otras cosas, las armas utilizadas para combatir a la guerrilla sandinista. Sin embargo, los sandinistas pondrían fin a la dictadura en 1979, obligando a la familia a abandonar Nicaragua y exiliarse en territorio amigo: Florida, un puesto avanzado del “mundo libre”.

El Salvador

En El Salvador las elecciones de 1972 fueron ganadas por una coalición que incluía al Partido Comunista. Entonces el ejército instauró una junta militar encabezada por su candidato previamente derrotado, el coronel Arturo Armando Molina, con el evidente apoyo entusiasta de Washington.

En Perú el general Francisco Morales Bermúdez había estado al mando del país desde el golpe de Estado del 29 de agosto de 1975, y en Ecuador, el general Guillermo Rodríguez había estado en el poder desde el golpe de Estado del 15 de febrero de 1972. Sin embargo, fue inmediatamente reemplazado por el vicealmirante Alfredo Poveda tan pronto como comenzó a demostrar independencia de Estados Unidos y, lamentablemente, consideró exigir una mayor participación en los ingresos de la extracción petrolera de Texaco Gulf.

La Operación Cóndor

Esta sucesión de golpes de Estado y la omnipresencia de militares supeditdos a Estados Unidos al mando de la mayoría de los países latinoamericanos no pueden entenderse sin conocer lo que implicó la Operación Cóndor en aquel momento.

La Operación tenía como objetivo coordinar los servicios de inteligencia de las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Obviamente, contó con el apoyo de Estados Unidos, que vio con buenos ojos un plan destinado a la asistencia mutua entre regímenes fascistas al servicio del imperialismo.

El objetivo del plan era desatar el terrorismo de Estado contra grupos que luchaban contra el capitalismo, en particular, por supuesto, los círculos comunistas. También organizó el asesinato de dirigentes en el exilio, como Juan José Torres, expresidente socialista de Bolivia, derrocado por un golpe de Estado en 1971 y asesinado en Buenos Aires en 1976, y Orlando Letelier, exministro de Salvador Allende, muerto en un atentado con coche bomba en Washington el 21 de septiembre del miso año.

El asesinato en París del general boliviano Zenteno Anaya, quien había caído en desgracia con el dictador Hugo Banzer, es particularmente interesante. El servicio secreto boliviano intentó inicialmente una operación de falsa bandera.

La policía secreta chilena, la DINA, se convirtió en una de las organizaciones más despiadadas involucradas en la Operación Cóndor, en particular con su centro de tortura en Villa Grimaldi.

También Argentina se llenó de centros clandestinos de detención, lo que permitió una vigilancia asfixiante. Entre los más conocidos se encontraban el sótano de la Escuela Naval de Mecánica y el taller mecánico El Olimpo, ambos en Buenos Aires. Reciben visitas regulares del arzobispo de La Plata, monseñor Antonio José Plaza, y del sacerdote y capellán de la policía Christian von Wernich, quien participa en actos de tortura.

Estos centros de detención suelen estar supervisados ​​por oficiales del ejército: el comandante Guillermo Suárez Mason, apodado «el Carnicero del Olimpo», por el taller mecánico Olimpo, y el teniente Alfredo Ignacio Astiz, conocido como el “Ángel de la Muerte”, por la Escuela de Mecánica Naval.

También participaron en las torturas miembros de la Alianza Anticomunista Argentina, o Triple A, un escuadrón de la muerte asociado a los neofascistas italianos y miembros del grupo terrorista francés OAS (Organización del Ejército Secreto), fundada por José López Rega, ministro y miembro de la logia masónica italiana P2, vinculada a redes de narcotráfico y a la red Gladio de la OTAN, responsable de innumerables atentados de falsa bandera en Europa.

Los opositores eran detenidos y luego torturados, especialmente con descargas eléctricas y pinzas electrificadas aplicadas en los genitales. Se realizaron grabaciones de audio durante estas sesiones de tortura, que luego se enviaban a los familiares. Se utilizaron “vuelos de la muerte” para deshacerse de los cuerpos. El Golfo del Río de la Plata, entre Argentina y Uruguay, recibió numerosos cuerpos arrojados desde helicópteros y aviones.

La Noche de los Lápices

Otra hazaña notable atribuida a sus benefactores en el mundo libre fue la “Noche de los Lápices”, durante la cual el Batallón 601 (bajo el control de los servicios de inteligencia argentinos) y la policía de Buenos Aires secuestraron a unos diez estudiantes de secundaria y preparatoria que luchaban por la gratuidad de los autobuses escolares. Solo cuatro sobrevivieron, tras meses, incluso años, de tortura.

Los gobiernos civiles que sucedieron a la junta militar argentina se apresuraron a aprobar leyes de amnistía para estos crímenes: la Ley de Obediencia Debida y la Ley del Punto Final. Pero los horrores cometidos fueron tan atroces que finalmente obligaron al Tribunal Supremo a declarar la inconstitucionalidad de estas leyes el 14 de junio de 2005.

Documentos descubiertos en una comisaría de Paraguay en 1992, conocidos como los “archivos del terror”, revelaron que la Operación Cóndor fue responsable en toda Sudamérica de 50.000 asesinatos, 30.000 desapariciones y 400.000 detenciones, generalmente con tortura. Cuando el nuevo presidente estadounidense, Jimmy Carter, suspendió temporalmente las operaciones de la CIA, especialmente en Latinoamérica, la junta militar argentina tomó el relevo de la Operación Cóndor con la Operación Charlie.

El objetivo seguía siendo el mismo: organizar los servicios de inteligencia de las diversas dictaduras militares en el poder en Latinoamérica para llevar a cabo la represión de las fuerzas revolucionarias en todo el continente. Sin embargo, en 1980 Carter volvió a ordenar a la CIA que apoyara a las bandas paramilitares de la reacción, conocidos como la Contra, que luchaban contra la revolución sandinista en Nicaragua.

Estos grupos eran esencialmente milicias de matones contratados por terratenientes, que cometían innumerables masacres de campesinos, acompañadas, por supuesto, de las peores formas de tortura, un pasatiempo muy popular entre estos grupos neofascistas que dedicaban sus vidas a la causa de los capitalistas y a la masacre de los combatientes. Bajo un nombre diferente, y aún bajo el patrocinio de Estados Unidos, la Operación Cóndor continuó su labor de muerte y terror.

Venezuela es uno de los surtidores de materias primas estratégicas del siglo XXI

Venezuela no se puede analizar únicamente a través del prisma del petróleo. El panorama es considerablemente más amplio y ha adquirido una dimensión estratégica. El país posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con más de 300.000 millones de barriles de petróleo, lo que representa aproximadamente el 17 por cien de las reservas mundiales.

Además, ocupa el octavo lugar a escala mundial en reservas de gas natural (más de 200 billones de metros cúbicos). Representa más de seis veces las reservas de gas de Estados Unidos. También posee importantes minerales críticos, lo que la sitúa en el centro de las ambiciones imperialistas de Estados Unidos.

Se está prestando especial atención al litio y a otros materiales clave para la transición energética, lo que convierte a Venezuela en un actor potencialmente importante no solo en la era de los hidrocarburos. Por esta razón, el país se percibe cada vez más como un nuevo manjar para las potencias occidentales, no solo en energía, sino también en tecnología e industria.

Para Estados Unidos, el litio representa una palanca estratégica en la guerra comercial y tecnológica con China. Este metal se utiliza en aproximadamente el 90 por cien de las baterías de vehículos eléctricos y también desempeña un papel clave en la industria de guerra, los sistemas de almacenamiento de energía y la producción de alta tecnología.

Hasta la fecha, aproximadamente el 60 por cien de la capacidad mundial de procesamiento de litio está controlada por China, lo que preocupa a las cadenas de suministro de Estados Unidos.

La política del gobierno de Trump buscaba simultáneamente fortalecer el control sobre el litio en Venezuela y reducir la dependencia estadounidense de China para obtener recursos críticos.

En los últimos años, las empresas chinas han buscado explotar los recursos petroleros y minerales de Venezuela. Las recientes medidas estadounidenses buscan, en particular, limitar la influencia de Pekín en la región.

Las reservas mundiales de litio se estiman en alrededor de 30 millones de toneladas. Aún no se han publicado datos precisos sobre las reservas de litio de acuerdo con los cánones internacionales. Sin embargo, la ubicación geológica de Venezuela, cerca de la franja latinoamericana de litio, indica un alto potencial. Los principales productores son Chile (9,3 millones de toneladas) y Argentina (4 millones de toneladas). Latinoamérica es clave por el “triángulo del litio” (Bolivia, Argentina y Chile), que alberga aproximadamente el 60 por cien de las reservas mundiales.

En 2016 Maduro firmó un decreto que creaba el Arco Minero del Orinoco, un territorio de aproximadamente 112.000 kilómetros cuadrados, equivalente al 12 por cien del territorio nacional, ubicado al sur del río Orinoco. Este territorio se considera de importancia estratégica para la extracción de oro, así como de diamantes, coltán, níquel y tierras raras, con precios internacionales favorables.

El gobierno venezolano afirma que la región minera del Orinoco contiene más de 8.000 toneladas de oro, con un valor superior a un billón de dólares a un precio de 4.500 dólares la onza, lo que sitúa a Venezuela entre los países con mayores reservas de este mineral. También tiene potencial para extraer hasta un millón de quilates de diamantes, 12.000 toneladas de níquel, 35.000 toneladas de coltán y importantes reservas de cobre.

En Estados Unidos se burlan de las defensas antiaéreas rusas en Venezuela

El secuestro de Maduro por las tropas estadounidenses en Caracas ha desencadenado una conmoción mundial. Trasladado a Estados Unidos para sentarle en un banquillo, acusado de “narcoterrorismo”, Maduro se encuentra ahora en las zarpas del cártel de Marco Rubio.

La operación puso de relieve la participación de especialistas militares cubanos y rusos en la defensa del país caribeño, que, sin embargo, resultó insuficiente para evitar la captura del presidente chavista.

El ataque estadounidense puso a prueba los sistemas de defensa antiaérea rusos desplegados en Venezuela. Según el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, la eficacia de esos sistemas estuvo muy por debajo de las expectativas. Las tropas estadounidenses, compuestas por aproximadamente 200 efectivos, lograron desplegarse en el centro de Caracas sin encontrar resistencia significativa por parte de los radares rusos.

El ataque también provocó la muerte de varios militares cubanos que se encontraban en la capital venezolana para apoyar a las fuerzas locales.

Para Estados Unidos la operación constituye una demostración de fuerza y ​​un mensaje sobre el alcance de sus intervenciones selectivas.

A partir de aquí se están emitiendo toda suerte de especulaciones, aunque los detalles concretos del operativo no se conocen. La del jefe del Pentágono es una de ellas: no compreis armas rusas porque no son fiables y, en efecto, el aparente fracaso de las defensas rusas para proteger a Venezuela podría influir en la percepción internacional de la tecnología militar rusa.

Hay otros que sostienen que lo que no es fiable no es el armamento sino los propios rusos, que conocían el ataque de antemano, a pesar de lo cual desactivaron las defensas antiaéreas y dejaron pasar a los helicópteros para que secuestraran a Maduro. A su vez, eso significa que se produjo un pacto entre Estados Unidos y Rusia, que en algún lugar del mundo (Ucrania) obtendrá alguna clase de concesiones a cambio de traición (porque estamos hablando de eso: una traición).

Por fin, algunos suponen que los rusos (y quizá también los chinos) son un recurso para todo y para todos. Por ejemplo, desde 2015 los rusos estaban comprometidos en la defensa del gobierno legítimo de Siria y el año pasado los dejaron abandonados frente a la chusma yihadista de Al Sharaa y los suyos.

Lo mismo puede ocurrir con Irán, y con Burkina Faso, y con Corea del norte, y quizá también con… cualquier país injustamente agredido por el imperialismo. Rusia es el pais encargado de sacar las castañas del fuego a los demás.

Al parecer, en algún momento Moscú ha asumido algún extraño compromiso frente al mundo para defender las causas justas. Ese compromiso llega al punto de estar obligado a defender a países por encima de ellos mismos, es decir, a aquellos que no están dispuestos a hacerlo por sí mismos.

Es más, debe asumir esa tarea de manera desinteresada porque si envía mercenarios y cobra por los servicios de protección se convierte en una especie de guardia de seguridad contratado.

Las baterías antiaéreas eran rusas y los guardaespaldas de Maduro eran cubanos. El ejército venezolano, del que dicen que era el baluarte del chavismo, no ha aparecido por ninguna parte.

El testigo estrella de la farsa judicial contra Maduro: el general Carvajal

Estados Unidos tiene un testigo estrella en la farsa judicial contra Nicolás Maduro, dice Newsweek. Se trata del general venezolano Hugo Armando Carvajal Barrios, antiguo director de la inteligencia militar de Venezuela.

También conocido como “El Pollo”, el general venezolano desertó del gobierno de Maduro en 2017 y huyó del país hacia España, donde participó en un video de apoyo al “presidente interino” Juan Guaidó. Fue detenido en 2021 en España y extraditado a Estados Unidos dos años después, donde se declaró inocente de la misma acusación que Maduro: “narcoterrorismo”.

“El Pollo” cambió su declaración el año pasado, poco antes de comenzar el juicio porque se produjo uno de esos chanchullos típicos de los tribunales estadounidenses: para reducir su condena “El Pollo” confesó, justo al mismo tiempo que Estados Unidos preparaba la expedición naval contra Venezuela.

El juez que ayer leyó la acusación contra Maduro, Alvin Kenneth Hellerstein, es el mismo que presidió el juicio contra el general Carvajal por los mismos delitos: “narcoterrorismo”. De él se puede decir que es un “experto” en este tipo de farsas judiciales de altos vuelos.

Carvajal aún no ha sido sentenciado, lo que indica que los fiscales quieren que testifique contra Maduro antes de decidir su destino. El aplazamiento de la sentencia después de un acuerdo de culpabilidad suele ser una señal de que están preparando a un testigo estelar para el montaje.

El Presidente panameño Manuel Noriega también fue declarado culpable de tráfico de drogas tras ser secuestrado por el ejército estadounidense en 1989, gracias a las declaraciones de varios testigos que dijeron lo que Estados Unidos queria oir… a cambio de una reducción de condena.

Durante mucho tiempo Estados Unidos ha acusado a los dirigentes chavistas de supervisar una red de tráfico de cocaína y en 2020 el Departamento de Justicia acusó formalmente a Maduro y a más de una docena de altos dirigentes, calificando al Estado venezolano de “organización narcoterrorista”.

Un ‘pollo’ asado a fuego lento

La acusación de la fiscalía estadounidense contra Maduro la anticipó Carvajal en abril del año pasado, cuando publicó una carta dirigida a Trump desde una cárcel estadounidense sobre la participación del gobierno venezolano en el “narcoterrorismo”. La carta se publicó en el Dallas Express para ayudar a Estados Unidos a contrarrestar las “amenazas de los dirigentes venezolanos”.

La publicación no tiene desperdicio y no le falta de nada. Dice justo lo que Estados Unidos quería oir. Afirma que el gobierno venezolano se convirtió en una organización criminal durante la era de Chávez y que sus principales dirigentes manejan el llamado “Cártel de los Soles“. La red coordina rutas de drogas diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y ha colaborado con grupos guerrilleros colombianos, así como con los cubanos y Hezbollah.

El tráfico de drogas por nuevas rutas hacia ciudades estadounidenses, decía el general en su carta, fue una política de Estado deliberada, y no un caso aislado de corrupción o la obra de narcotraficantes corruptos.

Según Carvajal, la instrumentalización del narcotráfico fue sugerida a Chávez por los cubanos a mediados de la década de 2000 y posteriormente implementada con el apoyo de las FARC, el ELN, los cubanos y Hezbollah. El gobierno venezolano ha proporcionado armas, pasaportes e impunidad a estas “organizaciones terroristas” para operar libremente desde territorio venezolano.

El ‘Tren de Aragua’

Carvajal también afirma haber presenciado a Chávez y Maduro apoyando y “utilizando como arma” a pandillas criminales, incluyendo el llamado “Tren de Aragua”, facilitando la expansión de las bandas más allá de las fronteras de Venezuela, incluso hacia Estados Unidos.

La acusación forma parte del argumento del gobierno de Trump para deportar a millones de venezolanos que emigraron a Estados Unidos.

Si bien las fuerzas del orden han discrepado sobre las acusaciones de que Maduro envió intencionalmente delincuentes a Estados Unidos, un memorando del FBI, preparado al final del gobierno de Biden y emitido en enero, advirtió a Washington sobre una estrategia coordinada para liberar a delincuentes violentos, fomentar su migración al extranjero y emplearlos como agentes no oficiales en toda Latinoamérica y, cada vez más, en ciudades estadounidenses.

No podían faltar los rusos

“El Pollo” añade además que los servicios de inteligencia rusos y cubanos han realizado operaciones conjuntas desde territorio venezolano, incluyendo una propuesta rusa para interceptar comunicaciones estadounidenses. Las agencias de inteligencia venezolanas y cubanas han colocado espías dentro de Estados Unidos “durante décadas”, incluyendo individuos que se hacen pasar por “miembros de la oposición”.

“Estuve presente cuando la inteligencia rusa llegó a Caracas para proponer a Hugo Chávez la intervención de los cables submarinos de internet que conectan la mayor parte de Sudamérica y las islas del Caribe con Estados Unidos, con el fin de penetrar las comunicaciones del gobierno estadounidense”, escribió. En 2015 advertí a Maduro que permitir que la inteligencia rusa construyera y operara un puesto de escucha secreto en la isla La Orchila algún día provocaría el estallido de bombas estadounidenses. Me ignoró”.

El gobierno venezolano lleva al menos dos décadas enviando espías a Estados Unidos, esctribió Carvajal, algunos de ellos aún activos y, en algunos casos, disfrazados de miembros de la oposición venezolana. Cuba, añadió, realiza operaciones similares.

“La inteligencia cubana me mostró sus redes dentro de sus bases navales en la Costa Este. Revelaron haber enviado miles de espías durante décadas, algunos de ellos ahora políticos de carrera. Diplomáticos estadounidenses y agentes de la CIA recibieron pagos para ayudar a Chávez y Maduro a mantenerse en el poder. Estos estadounidenses actuaron como espías para Cuba y Venezuela, y algunos siguen activos hasta el día de hoy”, aseguraba Carvajal.

Delcy Rodríguez es el caballo de Troya de Estados Unidos en Venezuela

Delcy Rodríguez es el caballo de Troya de Estados Unidos en Venezuela. Negoció con Trump una alternativa “aceptable” al gobierno de Maduro, informó el Miami Herald en octubre del año pasado (1). Si la información es cierta, sería una traición en toda regla.

A través de intermediarios qataríes, altos dirgentes venezolanos, encabezados por los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, presentaron a Estados Unidos una propuesta para relevar a Maduro.

Qatar tiene estrechos vínculos con el gobierno venezolano y ha sido acusado por Estados Unidos de esconder fondos venezolanos. Las propuestas fueron enviadas a través de su capital, Doha, donde Delcy Rodríguez mantiene una relación significativa con miembros de la familia real qatarí y esconde parte de sus bienes.

Por su parte, en la propuesta, Maduro debía dimitir y Qatar se ofreció para acogerle en su suelo. Otro elemento fundamental de la negociación fue el descarte de Machado. El chavismo tenía recursos en sus propias filas.

En abril y septiembre del año pasado Estados Unidos presentó dos ofertas a los venezolanos a través del enviado especial Richard Grenell. Las propuestas sugerían una “transición controlada” en la que Delcy Rodríguez actuaría como figura de continuidad y el antiguo director de la inteligencia, el general Miguel Rodríguez Torres, actualmente exiliado en España, dirigiría un gobierno provisional.

Los detalles de esta reunión alimentan las sospechas de un complot interno para derrocar a Maduro e instalar a una figura subalterna del chavismo capaz de gestionar la transición sin desmantelar completamente el Estado ni provocar levantamientos.

No deja de ser curioso que, como titula el Miami Herald, Estados Unidos apueste por el chavismo, dejando al margen a lo que hasta ahora había sido su gran apuesta: la ridícula oposición desde López, Ledesma y Guaidó, hasta Machado.

Con el operativo militar, Estados Unidos ha fabricado “uno de los pocos escenarios capaces de gobernar Venezuela sin desencadenar violencia a gran escala, colapso institucional o migración masiva”, dice el Miami Herald.

El reportaje cita a Francisco Santos Calderón, antiguo vicepresidente colombiano, quien está seguro de que Delcy vendió a Maduro a Estados Unidos. Santos, quien fue vicepresidente de la vecina Colombia durante ocho años, de 2002 a 2010, y posteriormente embajador de Colombia en Estados Unidos, declaró: “No lo derrocaron, lo entregaron”.

“Estoy absolutamente seguro de que Delcy Rodríguez lo entregó. Empezamos a recomponer toda la información que tenemos y pensamos: ¡ah! Fue una operación durante la cual lo entregaron” (2).

El mensaje publicado por Delcy Rodríguez parece confirmar lo anterior: se libró del secuestro porque su tarea es la de “pacificar” la ira del pueblo venezolano. Ni el secuestro es una declaración de guerra, ni habrá ruptura de relaciones diplomáticas.

“Venezuela reafirma su compromiso con la paz y la coexistencia pacífica. Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un ambiente de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz mundial reside, ante todo, en garantizar la paz dentro de cada nación”.

“Priorizamos el establecimiento de relaciones internacionales equilibradas y respetuosas entre Estados Unidos y Venezuela, así como entre Venezuela y otros países de la región, basadas en la igualdad soberana y la no injerencia. Estos principios guían nuestra diplomacia hacia el resto del mundo. Invitamos al gobierno de Estados Unidos a colaborar con nosotros en un programa de cooperación centrado en el desarrollo compartido, en el marco del derecho internacional, para fortalecer la convivencia comunitaria sostenible”.

“Nuestro pueblo y nuestra región merecen paz y diálogo, no guerra. Este siempre ha sido el mensaje del presidente Nicolás Maduro y es el mensaje de toda Venezuela hoy. Esta es la Venezuela en la que creo y a la que he dedicado mi vida. Sueño con una Venezuela donde todos los venezolanos de buena voluntad puedan unirse”.

Pronto veremos si es cierto que Delcy Rodríguez es el caballo de Troya: en cuanto destituya a Diosdado Cabello como ministro de Interior y en cuanto Estados Unidos levante las sanciones económicas.

(1) https://www.miamiherald.com/news/nation-world/world/americas/venezuela/article312516272.html
(2) https://www.telegraph.co.uk/world-news/2026/01/04/secret-meetings-point-to-inside-job-to-take-down-maduro/

El secuestro de Maduro abre la vía para apoderarse del petróleo venezolano

El secuestro de Maduro, un jefe de Estado, y de su esposa, así como los ataques aéreos contra Caracas y la región circundante, han abierto la caja de Pandora. Suponen un punto de inflexión que marcará un nuevo rumbo, y no sólo en América Latina.

Inicialmente el asedio marítimo en el Caribe se justificó por el tráfico de drogas, involucrando directamente a Maduro y ocultando que el objetivo es apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular su petróleo.

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del planeta, aproximadamente el 20 por cien de los yacimientos conocidos, que son el objeto de la voracidad de las grandes empresas estadounidenses de hidrocarburos.

En su incoherente verborrea, Trump ha afirmado, entre otras cosas, que Maduro utiliza el petróleo para financiar el narcotráfico y le da la vuelta al expolio, acusando a Venezuela de haber robado el petróleo estadounidense.

“Nos arrebataron todo el petróleo hace poco. Y lo queremos de vuelta. Nos lo arrebataron, lo arrebataron ilegalmente”, declaró Trump a mediados del pasado mes de diciembre.

Trump se refería a la explotación del petróleo venezolano por parte de numerosas refinerías estadounidenses desde los años veinte del siglo pasado hasta la nacionalización de la industria petrolera del país en 1976. Durante ese período, se construyeron numerosas refinerías estadounidenses para procesar el crudo extraído de suelo venezolano.

En 2019 Trump impuso el embargo para paralizar la economía venezolana y derrocar a Maduro. A principios del pasado año Trump canceló las licencias que permitían a las multinacionales de petróleo y gas operar en Venezuela a pesar de las sanciones.

Actualmente Chevron es la única empresa autorizada a enviar petróleo venezolano a Estados Unidos.

Las sanciones estadounidenses han debilitado al gobierno de Caracas, que obtenía el 96 por cien de sus ingresos del petróleo, tres cuartas partes de los cuales provenían de clientes estadounidenses, antes de que las sanciones entraran en vigor.

De 3,5 millones de barriles diarios en 2008, la producción petrolera de Venezuela ha caído a menos de un millón de barriles diarios, debido a las sanciones estadounidenses.

El país ahora vende su producción petrolera en el mercado negro a precios significativamente más bajos, principalmente a China. En respuesta, Washington anunció en las últimas semanas un bloqueo total contra los petroleros sancionados que viajan a Venezuela y confiscó varios barcos.

Venezuela, que atravesó una grave crisis económica entre 2014 y 2021, sigue en una situación precaria a causa de las sanciones estadounidenses. La economía venezolana cerró el ejercicio pasado con una inflación superior al 500 por cien.

Las exportaciones podrían caer un 45 por cien en los próximos cuatro meses y los ingresos en divisas serán un tercio de lo que eran.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies