La web más censurada en internet

Autor: Juan Manuel Olarieta (página 4 de 60)

El gobierno británico va a reforzar la ley antiterrorista

En julio del año pasado se produjo un apuñalamiento contra varias niñas en un estudio de danza en Southport, en Reino Unido. Tres de ellas murieron y otras 10 personas, ocho de las cuales también eran niñas, resultaron heridas. El gobierno laborista de Londres quiere aprovechar la conmoción para “reformar” la ley antiterrorista (1).

En un vídeo que publica el periódico The Sun, el primer ministro Keir Starmer afirma que “nos enfrentamos a una nueva y grave amenaza”, que requiere una “definición ampliada” de terrorismo (2). Hay que tomar nota porque Starmer procede de la fiscalía. Su tarea ha sido encarcelar. En Reino Unido, como en otros países, siempre ocurre lo mismo: a medida que el terrorismo va a menos, la represión va a más.

En el colmo del ridículo, con su nueva ley Starmer quiere dificultar la compra de cuchillos. “Sigue siendo sorprendentemente fácil para nuestros niños conseguir cuchillos letales. Las lecciones de este caso no podrían ser más claras […] La tecnología está ahí para establecer controles de verificación de edad, incluso para los cuchillos de cocina que se compran por internet”.

Acabarán por exigir permisos para tener destornilladores, navajas y cortauñas en casa, como si fueran armas de fuego.

La censura no podía faltar en estas campañas repesivas. “Con sólo unos pocos clics, las personas pueden ver un vídeo tras otro, vídeos que en algunos casos nunca se eliminan. No me pueden decir que el material que este individuo vio antes de cometer estos asesinatos debería ser accesible o estar en las principales plataformas de redes sociales”, dice el periódico The Guardian.

El primer ministro Starmer confiesa en su declaración que “demasiadas personas están cayendo en las grietas de nuestra sociedad”, lo cual significa más vigilancia y un control más estricto, que tiene que empezar con un lavado de cerebro a los niños.

“Eso significa preguntas difíciles sobre cómo proteger a nuestros niños de la oleada de vídeos violentos en línea”, dice Starmer, sumándose a lo que ha dicho Pedro Sánchez en el Foro de Davos: hay que acabar con el anonimato en internet. La Ley de Seguridad en Internet, que entra en vigor en marzo, silenciará cualquier información crítica al respecto con el pretexto de que nadie debería ver ciertos vídeos.

La ley antiterrorista buscará “ampliar la definición de terrorismo” para incluir las “nuevas amenazas”, que siempre son peores que las anteriores. “El terrorismo ha cambiado. En el pasado, la principal amenaza eran grupos altamente organizados, con una clara intención política. Grupos como Al Qaeda y el IRA […] Pero ahora, junto con eso, también tenemos que protegernos de la violencia extrema perpetrada por solitarios e inadaptados, una cohorte creciente de hombres jóvenes que pueden acceder a todo tipo de material enfermizo en línea”, dice Starmer.

El objetivo es hacer que el término “terrorismo” sea aún más difuso extrayéndolo de las ideologías políticas o religiosas. En una declaración al Parlamento, la ministra del Interior, Yvette Cooper, dijo que, dado el creciente número de casos en los que los perpetradores buscan aterrorizar, incluso sin una ideología clara, debemos asegurarnos de que las leyes sean lo suficientemente fuertes para hacerles frente.

En Reino Unido la ficción de un “terrorismo sin ideología” surgió durante la pandemia, con las primeras protestas contra el confinamiento y las vacunas. Los políticos y la prensa sensacionalista hablan de una ausencia de ideología para referirse a quienes protestan, pero no son capaces de definirse políticamente, ni tampoco pueden ser encasilladas dentro de ningún cliché policial característico, lo que en España llaman “tribus urbanas”.

Es un reflejo de la legislación europea del año pasado, que introdujo una definición imprecisa sobre supuestos “terroristas potenciales” (3). Hay que capturarlos preventivamente, antes de que sean realmente terroristas (4). Es un cajón de sastre en el cabe de todo. Cualquiera que tenga un motivo de queja es un “terrorista en potencia” precisamente porque no es capaz de analizar la raíz del problema con cierto detalle.

Luego los medios de comunicación, las redes sociales, los “expertos”, los tertulianos y los charlatanes de todos los pelajes multiplican la confusión. Como confiesa The Guardian, la consecuencia es que el “aumento de la violencia en línea hace que declarar un incidente terrorista sea más difícil que nunca” (5).

El terrorismo siempre fue un pretexto para endurecer la represión politica. Nadie ha sido capaz nunca de definir lo que están castigando. Nadie sabe a quién están enviando a la cárcel, que es lo más interesante porque, en efecto, cualquiera puede acabar en la cárcel condenado por terrorismo, como ya está ocurriendo en España.

(1) https://www.theguardian.com/uk-news/2025/jan/21/uk-ministers-pledge-overhaul-terror-laws-southport-murders
(2) https://www.thesun.co.uk/news/32933490/keir-starmer-southport-murders/
(3) https://www.statewatch.org/news/2024/october/eu-definition-of-potential-terrorists-opens-door-to-broad-information-sharing/
(4) https://mpr21.info/minority-report5-como-detener-los/
(5) https://www.theguardian.com/uk-news/2025/jan/21/the-surge-in-online-violence-makes-declaring-a-terrorist-incident-more-difficult-than-ever

El indulto a Fauci le pone a la altura de los monarcas absolutos

Antes de dejar la Casa Blanca, Biden firmó un “indulto preventivo y retroactivo” en favor de Anthony Fauci, para proteger a uno de los principales responsables de las draconianas medidas aprobadas en 2020 con el pretexto de la pandemia.

Formalmente Fauci no ha sido condenado por cometer ningún delito, por lo que se trata de una medida muy extraña en la cultura jurídica occidental. El indulto de Fauci es una patente de corso que le pone al nivel de los monarcas absolutos, como los españoles. Están por encima del bien y del mal. No se les puede juzgar, cualquiera que sea el crimen que cometan.

Fauci es el prototipo del “experto” moderno. En Estados Unidos le llamaban “Señor Ciencia” durante la pandemia y él mismo dijo que quien le atacaba a él, atacaba a la ciencia. Sin embargo, tan pronto decía una cosa como la contraria. Algunos querían sentarle en el banquillo de los acusados por perjurio, por haber mentido en una declaración ante el Congreso estando bajo juramento.

La característica más imporante de los seudocientíficos, como Fauci, es que pasan más tiempo en los despachos que en los laboratorios. Durante casi 40 años fue director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, incluso durante la anterior presidencia de Trump y, por lo tanto, durante la pandemia.

“El indulto no constituye una admisión de irregularidades”, dice la revista Newsweek (*), que siempre es capaz de dar una vuelta completa a cualquier historia. Lo único que está claro aquí es que si Biden indulta a Fauci con carácter preventivo y retroactivo es porque en la pandemia casi todo huele a podrido y el tiempo va dando la razón a los llamados “negacionistas” de una manera cada vez más clara.

Por eso Fauci permanece escondido y escoltado. No tiene miedo a ser juzgado, pero sí a ser asesinado. Su indulto “alimenta las sospechas y proporciona más razones para que el público dude de la versión oficial de los orígenes de la pandemia”.

La “explicación” de Newsweek sigue las tesis de los republicanos: existió una enfermedad que fue causada por un virus artificial que se fabricó en un laboratorio en Wuhan financiado con fondos estadounidenses y, más en concreto, por Fauci.

La tesis de los republicanos aparece en un informe de 2021 y se ampara en lo que considera una “amplia evidencia”, cuando no existe absolutamente nada que pueda sostener esa relación de causalidad.

Según Newsweek, sin embargo, el hecho de que el indulto se retrotraiga hasta 2014, seis años antes del inicio de la pandemia, probaría la conexión con el laboratorio de Wuhan, que ejerció el papel de foco de propagación hacia todo el mundo. La fecha de 2014 no es ninguna casualidad, en efecto, porque Fauci empezó a financiar el laboratorio chino aquel año.

No obstante, hay un aspecto en el que Fauci tiene plena razón: es “molecularmente imposible” que los virus modificados en Wuhan hayan causado esa enfermedad que en 2020 se bautizó como “covid”. Pero a Fauci le quedaba por explicar muchas cosas más: si había otro virus, modificado o no, capaz de causarla, si es necesario algún virus para que aparezca y si esa enfermedad que llaman “covid” apareció en 2020 o era algo conocido desde mucho tiempo antes.

En consecuencia, también tiene razón Ralph Baric, un científico estadounidense que trabajó ​​en 2015 en el Instituto de Wuhan en un estudio sobre los virus de los murciélagos, cuando dijo al Washington Post que ninguno de los virus estudiados en aquel laboratorio estaba relacionado con el “Sars-CoV-2”, más conocido como “covid-19”.

En definitiva, la pandemia volvió a demostrar un fracaso que se repite desde hace más de cien años: aparece el efecto (enfermedad) sin la causa (virus) y también aparece la causa (virus) sin la enfermedad. La única conclusión que se puede obtener de ahí es que los “expertos” como Fauci no saben lo que es un virus o, por decirlo con otras palabras, cuando un médico te dice es que la enfermedad que le describes está causada por un virus, es porque no conoce la causa.

(*) https://www.newsweek.com/anthony-fauci-pardon-gain-function-covid-china-2018478

Estados Unidos puede perder todas las guerras excepto la del dólar

Antes se solía decir que China era la fábrica del mundo. En la misma medida también se podría decir que Estados Unidos es el mayor mercado de consumo del mundo. Como diría Lenin, es un país parásito: consume mucho y no fabrica nada.

Tampoco paga nada por consumir porque recurre a un truco típico de las sociedades parasitarias, la deuda, que no es sólo deuda pública, sino también privada y, desde luego, exterior. Estados Unidos devora porque tiene una imprenta capaz de reproducir billetes verdes en cantidades fabulosas. El dólar es lo único que Estados Unidos no puede perder.

Los demás países del mundo están obsesionados por la balanza comercial y el déficit, especialmente la Unión Europea, y para cubrir los agujeros hay que exportar y para ello -según dicen los “expertos”- hay que mejorar la competitividad, o sea, bajar los salarios.

En el resto del mundo se vuelven locos con las exportaciones, aunque les pagan con unos papeles sin valor alguno. Por lo tanto, cada país del mundo tiene que financiar sus propios déficits, además del estadounidense. Es lógico que al otro lado del Atlántico consuman y se endeuden en masa porque les resulta gratis.

De ese modo, desde 1945 Estados Unidos es un gran centro comercial en el que todo el mundo quiere poner un establecimiento para vender sus mercaderías. Las empresas fabricantes se desviven por dar salida a su producción en un mercadillo tan gigantesco, sin límite ninguno.

Es normal que nadie se quiera indisponer con el gran centro comercial. Todos asienten porque todos dependen del chiringuito que mantienen abierto en Estados Unidos. En el resto del mundo no hay otro mercado de tamaño similar porque tienen que pagar las compras de los estadounidenses, es decir, que en lugar de vender en su propio país, lo que hacen es vender fuera.

Todo el mundo acaba trabajando y cobrando salarios de hambre en beneficio de Estados Unidos y, sin embargo, cuando una empresa extranjera es capaz de competir dentro de Estados Unidos, la presentan como una demostración de fortaleza.

Son muchos los que no entienen, por ejemplo, que Alemania se haya volcado en apoyar a Ucrania o a Israel, a costa de sacrificar sus propios intereses y enemistarse con Rusia, que le suministraba gas muy barato, o con China, que es uno de sus grandes mercados de exportación.

La explicación es que Alemania es un país exportador que depende del mercado estadounidense. China sólo ha podido colmar en parte esa dependencia económica. Que una potencia, como Alemania, desvincule su futuro de las imposiciones de Estados Unidos, depende del crecimiento económico de China, de que China sea capaz de absorber la superproducción alemana y sustituir a Estados Unidos.

Cuando un país no produce nada, como Estados Unidos, no necesita una industria, por lo que puede clausurar empresas y sectores económicos enteros, que es el proceso emprendido en los años ochenta del pasado siglo.

Ahora aquello se ha acabado y, cuando Biden inició la reindustrialización, se dio cuenta de que primero debía cerrar el mercado a la producción extranjera subiendo los aranceles. Se acabaron las tonteorías neoliberales; vuelven los viejos fantasmas de la economía política: intervencionismo, planificación, proteccionismo, devaluación…

El fracaso de la estrategia militar del Pentágono

Desde 1945 las relaciones internacionales se han estructurado bajo la hegemonía estadounidense, que es de naturaleza militar. Quien imponía las relaciones diplomáticas en el mundo era el ejército. El Pentágono debía estar en condiciones de llevar a cabo operaciones militares en múltiples escenarios de manera permanente. Salvo en el este de Europa, eso siempre ha sido algo plenamente asumido.

La estrategia de una guerra en dos teatros de operaciones simultáneos, considerada una posibilidad, era un reflejo de la fuerza del ejército de Estados Unidos y de su superioridad tecnológica. La OTAN, el brazo armado de la coalición occidental, estaba alineada con esa estrategia de potencia militar indiscutible, capaz de enfrentarse a cualquier adversario en cualquier momento, incluida la URSS y luego Rusia.

La Guerra de Ucrania ha cambiado esa perspectiva y el papel del Pentágono en la configuración actual de las relaciones internacionales está empezando a ser cuestionado.

Aunque sigue siendo una de las potencias militares más grandes y poderosas del mundo, el ejército de Estados Unidos ya no tiene el mismo nivel de movilidad estratégica que antes. Por su parte, el ejército ruso ya no parece tan débil ni tan torpe y, en comparación con el estadounidense, parece aún más fuerte de lo que en realidad es. Rusia ha demostrado que no sólo es capaz de defenderse de la presión de las potencias occidentales, juntas o por separado, sino que puede derrotarlas en un enfrentamiento armado.

La conclusión es aún mucho más cruda al poner a China en la balanza, porque la peor consecuencia de las presiones imperialistas ha sido acercar a ambos países, Rusia y China, cuyas políticas están cada vez más alineadas.

La estrategia estadounidense ha fracasado porque, como se ha demostrado, no se sostenía sobre la diplomacia sino -principalmente- sobre la fuerza militar y, además, no ha sido capaz de superar su primera prueba de fuego, Ucrania, con un adversario de cierto nivel, de manera que ahora mismo lo más sensato es creer que ocurriría lo mismo en el Pacífico si estallara una guerra con China.

La incógnita es lo que pueda ocurrir en un tercer teatro de operaciones, Oriente Medio, con un rival como Irán porque incluso una milicia como la yemení ha sido capaz de asestar golpes importantes a la marina estadounidense que han dejado perplejas a las academias militares.

Una parte importante de la percepción tradicional de la hegemonía estadounidense se desprendía de su superioridad tecnológica. En los campos de batalla modernos cada vez aparecen sistemas de armas más sofisticados, mientras los tradicionales, como los tanques, han pasado a un segundo plano. En Ucrania estamos viendo que unos drones que parecen de juguete, baratos y al alcance de cualquiera, son capaces de destruir poderosas máquinas blindadas. Es posible que también veamos eso más a menudo en el mar con los imponentes portaviones y destructores.

Del discurso de Eisenhower que en 1960 acuñó la noción de “complejo militar industrial” nadie se acuerda nunca del tercer pilar, la ciencia y la tecnología, que ahora parece el más importante, porque la innovación militar se ha convertido en el peor enemigo de las empresas de armamento. Lo que llena los bolsillos no es fabricar drones, sino portaviones.

Cada Bandera tiene su Stashinsky

El asesinato del general Kirillov en Moscú ha popularizado en los medios rusos una consigna de los tiempos de la Guerra Fría que se había olvidado: “Cada Bandera tiene su Stashinsky”. Bogdan Stashinsky fue el Ramón Mercader de la posguerra, el ucraniano que ejecutó al nazi Stepan Bandera por cuenta de la URSS en 1959.

El KGB supo esperar y, a pesar de Jrushov y el “deshielo” de la época, no vaciló en ejecutar a Bandera. Ahora desde el Kremlin quieren advertir que, aunque la Guerra de Ucrania termine, no van a olvidar los crímenes cometidos por los nazis de hoy, que los buscarán allá donde se escondan y los ejecutarán a la más mínima oportunidad. El aviso no era necesario porque en Europa oriental nadie se llama a engaño con estas situaciones. Sin embargo, en la parte occidental nadie se ha acordado de que en octubre se cumplieron 65 años de la ejecución de Bandera en Munich. Es lo que tiene haber perdido la memoria histórica por completo.

Bogdan Stashinsky

Esta pérdida de memoria permite que los medios de intoxicación viertan toda clase basura sobre Stashinsky, que habría cumplido 93 años el 4 de noviembre pasado.

La principal tarea de los intoxicadores es afirmar que Stashinsky no quería colaborar con el KGB, que le amenazaron, le obligaron… Pero con 30 años ya era comandante del KGB, portaba hombreras y tenía la Orden de la Bandera Roja.

¿Por qué tantas distinciones a un oficial tan joven? Stashinsky llevaba años infiltrado en la OUN, la Organización de Nacionalistas Ucranianos, y la ejecución de Munich no era la primera. Dos antes antes había hecho lo mismo con Lev Rebet, otro nazi ucraniano ejecutado en Munich (1).

La de Stashinsky es una biografía típica de aquella época. Fue un joven especialmente adiestrado por el KGB y hay muy pocas imágenes suyas. En su pueblo, Borshovichi (Barszczowice), a 20 kilómetros de Lviv, que entonces formaba parte de Polonia, los vecinos más ancianos aún se acuerdan de él. “Era un muchacho muy amable, cortaba leña para los vecinos mayores y traía agua del pozo. Era inteligente, sabía idiomas, aunque provenía de una familia modesta: su padre era carpintero y su madre trabajaba en una granja colectiva”, recuerda una anciana del pueblo, Ekaterina Maksimiv, de 95 años.

Un infiltrado entre los nazis ucranianos

La intoxicación asegura que Stashinsky había sido miembro de la OUN, a la que pertenecían sus dos padres y sus tres hermanas, y que ayudaba a los pistoleros clandestinos de la UPA distribuyendo folletos antisoviéticos. El bulo sigue diciendo que la policía le detuvo en un tren en el que viajaba como polizón y que le dieron la vuelta: le obligaron a infiltrarse y denunciar a sus miembros.

Lo cierto es que en el juicio afirmó que nunca había sido partidario de Bandera y el jefe de inteligencia de Alemania occidental, Reinhard Gehlen, también aseguró que siempre se mantuvo firme en sus declaraciones.

El KGB lo infiltró en la OUN y gracias a ello consiguieron capturar a una gran cantidad de nazis ucranianos que estaban en la clandestinidad (“providnykiv”), entre ellos a Mijail Stakhur, que en 1949 había asesinado al periodista Yaroslav Galan (2).

Durante el juicio y después de su condena, Stashinsky llegó a ser muy conocido en el mundo occidental, mientras que en la URSS sus actos nunca fueron reconocidos públicamente.

En 1952 se fue a Kiev, donde se formó en los centros del KGB y se preparó para trabajar como agente ilegal fuera de la URSS. Dos años después se fue a Polonia y luego a la República Democrática Alemana, donde en 1957 conoció a la peluquera Inge Pohl, de 20 años, que fue su compañera. Desde la Alemania oriental pasó a la occidental.

El último golpe de teatro

La historia más rocambolesca de Stashinsky no fue la ejecución de Rebet y Bandera sino su evasión al otro bando. La esposa se quedó embarazada y en marzo de 1961 nació su hijo Peter en Berlín, donde dio a luz.

Al principio, a Stashinsky no le permitieron reunirse con su familia en Alemania, pero en agosto de ese año el niño murió repentinamente y le permitieron viajar para estar presente el funeral del bebé en Berlín. Sin embargo, horas antes del funeral, ambos huyeron a pie de la casa de los padres de ella en Dallgow, caminando hasta la ciudad de Falkensee y luego en bicicleta hasta Berlín, desde donde se trasladaron a la parte occidental.

Fue muy poco antes de que en agosto de 1961 la República Democrática Alemana levantara el muro. Aunque llevaba consigo sus documentos personales reales, Stashinsky cruzó legalmente la frontera utilizando el pasaporte a nombre de Josef Lehmann, el documento clandestino que había utilizado en sus operaciones. Al otro lado del muro, se entregó a la policía, confesando que era un agente del KGB y el ejecutor de Rebet y Bandera.

De Berlín occidental, lo trasladaron a Frankfurt, donde la CIA lo interrogó, no se tragó su historia y lo entregó a la policía criminal alemana (3), que abrió un sumario por el asesinato de dos personas y en octubre de 1962.

Le condenaron a sólo ocho años de prisión por un triquiñuela judicial típica de la Alemania de la posguerra: Stashinsky no era más que un instrumento que actuaba obligado por alguien más poderoso. Es el mismo artificio que utilizaban los tribunales para disculpar a los criminales de guerra nazis, a quienes también se les consideró como simples autómatas en manos de terceeros.

Al que condenaron fue a Alexander Shelepin, director del KGB, como el principal responsable de ambos asesinatos.

Sólo cumplió la mitad de la pena y al salir de la cárcel fue entregado a la CIA. Desde entonces su destino y el de su mujer se desconoce.

(1) Después del ataque nazi contra la URSS, Lev Rebet fue jefe adjunto del gobierno títere ucraniano y, después, jefe del gobierno en funciones.
(2) En ruso Провідників (“providnykiv”) se puede traducir como “contacto” dentro de una organización clandestina. Originariamente es la unión de dos cables para conducir la electricidad.
(3) Tras el asesinato de Kennedy, la CIA elaboró un informe sobre los asesinatos y secuestros soviéticos de la Guerra Fría: https://www.archives.gov/files/research/jfk/releases/104-10021-10115.pdf

La foto de portada se tomó en 1941 en la iglesia de San Jura, en Lvov, la principal iglesia uniata ucraniana. Las consignas de la misma son: “¡Heil Hitler!, ¡Viva Bandera, ¡Viva el Estado independiente ucraniano!, ¡Viva nuestro Führer Stepan Bandera!”

16 presos políticos de Acción Palestina encarcelados en Reino Unido por su lucha

Una militante británica de Acción Palestina, Francesca Nadin, está encarcelada desde el 29 de junio, en espera de juicio por “conspiración para cometer actos criminales” tras su participación en protestas contra dos grandes bancos, Barclays y JP Morgan, conocidos por invertir en Elbit Systems, el mayor productor de armas de Israel, que desempeña un papel clave en la fabricación de misiles y aviones de combate utilizados en las acciones genocidas de Israel.

Antes de su detención, Nadin, acompañada por otros tres militantes, conmemoró el 76 aniversario de la Nakba ocupando las instalaciones de Teledyne Defence & Space en Shipley, Bradford. El grupo subió al tejado y destruyó partes de la fábrica de armas estadounidense, interrumpiendo la producción de misiles y aviones de combate F-35 de Israel.

El caso de Nadin es parte de un movimiento creciente en Reino Unido, ya que ella es una de los 16 presos políticos de Acción Palestina actualmente encarcelados por su militancia. A pesar de estar tras las rejas, Nadin compartió un mensaje de resistencia y solidaridad, expresando gratitud por el apoyo recibido.

Nadin habló desde su celda y enfatizó la importancia de la resistencia. “Si bien no puedo estar con vosotros en persona, estos muros no pueden silenciar la fuerza de nuestro apoyo. Cartas de personas que nunca he conocido me recuerdan todos los días que mi sacrificio tiene significado”, dijo. “Estoy orgullosa de representar nuestro movimiento y se lo agradezco de todo corazón”.

Sus reflexiones desde la prisión arrojan luz sobre los desafíos que tienen los cómplices europeos de la masacre de Gaza, destacando el racismo y las divisiones que enfrentó. Destacó la diferencia entre el racismo en prisión y problemas sociales más amplios alimentados por los políticos y los medios.

“El racismo tiene sus raíces en el pasado colonial de Reino Unido. La ignorancia lo mantiene vivo”, dice. “Necesitamos crear conciencia, de lo contrario el ciclo de odio continuará”.

En prisión, Nadin ha conocido de primera mano la naturaleza represiva del sistema judicial británico. Algunos jueces incluso han admitido que utilizan la cárcel para disuadir futuras iniciativas de protesta.

A pesar de trato recibido en la cárcel, Nadin se mantiene firme y dice que las tácticas utilizadas contra los solidarios sólo revelan el impacto de sus acciones, que han ejercido presión sobre empresas como Barclays y Elbit Systems.

“Nos castigan porque tienen miedo”, afirma. “Nuestras acciones les están costando caro: Barclays está bajo una inmensa presión, Elbit Systems está siendo derrocado y Scotiabank está sufriendo reacciones adversas por su complicidad con Israel”.

Para Nadin, de 38 años de edad, la lucha va más allá de Palestina. Dice que se trata de defender el derecho a manifestarse y la libertad de expresión. “Debemos denunciar las injusticias en todo el mundo”, insistió. “Ya sea en prisión o fuera, seguiré luchando, como todos nosotros, sin miedo, unidos, con la justicia y el amor en el corazón”.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/11/16/paperclip-la-operacion-secreta-con-la-que-estados-unidos-recluto-a-cientificos-nazis-criminales-de-guerra-y-borro-su-atroz-pasado/

Las inundaciones de Valencia no son consecuencia del calentamiento del planeta

Los defensores de la doctrina del calentamiento del planeta han aprovechado las inundaciones de Valencia para poner el carro delante de los bueyes: la causa última de la riada es la subida de las temperaturas, amenazando con un futuro en el que las desgracias seguirán y aumentarán… si no se le pone remedio con la descarbonización.

Sin embargo, las inundaciones no demuestran el calentamiento. Por el contrario, el calentamiento debería demostrar que es la causa de estas inundaciones y de otras que volverán en el futuro, según vaticinan los charlatanes que pululan por las tertulias televisivas, que lo mismo relacionan el calentamiento con las sequias que con los aguaceros.

A ellos, que tanto gustan de las fuentes oficiales, hay que recordarles las conclusiones del IPCC, el organismo de la ONU que sienta doctrina sobre casi todo lo que tiene relación con el cambio climático y que, sin embargo, se muesta muy cauteloso al referirse a las inundaciones:

“Es muy probable que en los últimos 500 años se hayan producido inundaciones mayores que las registradas desde el siglo XX en el norte y centro de Europa, la región del Mediterráneo occidental y Asia oriental. Sin embargo, es moderadamente cierto [sic] que en Oriente Medio, India y el centro de América del norte, las grandes inundaciones modernas son comparables o mayores que las inundaciones históricas en términos de magnitud y/o frecuencia”.

La conclusión del IPCC es que “falta evidencia y, por lo tanto, hay poca confianza con respecto al signo de una tendencia en la magnitud y/o frecuencia de las inundaciones a escala mudial”.

Las inundaciones son fenómenos geofísicos locales. En cada una de las regiones del mundo no responden a los mismos patrones y, en el caso concreto del Mediterráneo occidental, ocurren todos los años, generalmente en otoño. Durante los últimos siete siglos en Valencia se han producido 75 inundaciones.

En la segunda mitad del siglo XVIII el Barón de Maldà ya escribió sobre la “gota fría” y las inundaciones en Barcelona. El Barón ha dado su nombre a las oscilaciones meteorológicas de su tiempo, que se corresponden con lo que ha pasado a la historia climática como “Pequeña Edad de Hielo”.

En Levante las tormentas son un fenómeno meteorológico tan recurrente que están en la cultura popular, desde las canciones, hasta el refranero, pasando por novelas, como “Entre naranjos”, de Vicente Blasco Ibáñez, escrita en 1900. En 1926 Hollywood llevó la novela al cine, con una película protagonizada por Greta Garbo que se distribuyó bajo el nombre de “El torrent”, que indica bien a las claras su trama.

En castellano hay abundantes nombres propios que derivan de la raíz árabe “uadi”, que denota el cauce seco de un río sujeto a inundaciones periódicas repentinas. En el Levante peninsular, la voz “torrent” no sólo designa a algunas localidades, sino que es un apellido muy corriente. Hay registros sobre riadas que se remontan al siglo XIV y en la memoria colectiva ha quedado la de 1957, que causó la muerte de 81 personas y condujo al franquismo a desviar el río Turia.

Toda la costa mediterránea de la Península está afectada por las inundaciones. La de Rubí en Barcelona en 1962 ha sido la peor: mató a más de 800 personas. El elevado número de víctimas se explica por la vulnerabilidad de quienes vivían en las llanuras aluviales de un “uadi”.

Un fenómeno tan recurrente y que ha dado lugar a tal cantidad de literatura popular, también interesa a los científicos. Hoy se ha acumulado una importante bibliografía en torno a las tormentas de Levante. El número de investigaciones aumenta en busca de patrones y regularidades, que son siempre locales y cambiantes a lo largo del tiempo.

Los títulos son ilustrativos, como en el caso de “Inundaciones históricas en el sureste de la Península Ibérica desde el siglo XVI: tendencias y análisis regional de eventos extremos de inundación”, publicado el año pasado por la revista Global and Planetary Change, que analiza las inundaciones en dicha zona desde el año 1500 hasta la actualidad (1).

La frecuencia y la intensidad de las inundaciones del Meditarráneo occidental evolucionan a una escala de varias décadas. Un estudio publicado en Nature, que analizó series históricas de inundaciones en Europa desde 1500 hasta 2016, identificó nueve períodos de inundaciones abundantes (2). Los períodos más notables incluyen 1560-1580 (Europa occidental y central), 1760-1800 (la mayor parte de Europa), 1840-1870 (Europa occidental y meridional) y 1990-2016 (Europa occidental y central).

En la variación secular de las inundaciones en la región occidental del Mediterráneo hay períodos anormales de inundaciones catastróficas concentradas principalmente alrededor del periódo descrito por el Barón de Maldà, la Pequeña Edad del Hielo, es decir, el periodo climático comprendido entre 1760 y 1800.

Durante el siglo XIX y principios del XX, los cambios en la circulación atmosférica llevaron a valores máximos de convergencia del flujo de humedad elevados. La circulación fue más propicia a episodios de precipitaciones intensas y duraderas que a mediados del siglo XX.

Los estudios científicos muestran la amplia variabilidad de los factores que influyen sobre las tormentas. Algunos apuntan a las variaciones de la actividad solar, encontrando correlaciones significativas. Otros sostienen que forman parte de la variabilidad climática a gran escala de la cuenca mediterránea, asociada en parte a patrones de circulación como la Oscilación Ártica y la Oscilación Ártica del Atlántico Norte, que controlan parte de los flujos de humedad sobre las cuencas del Mediterráneo occidental y oriental.

(1) https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0921818123002916
(2) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32699397/

La policía británica aplica la ley antiterrorista a un profesor universitario

La policía británica ha detenido a un profesor judío israelí, Haim Bresheeth, en aplicación de la ley antiterrorista por hablar en favor de Gaza durante una manifestación de solidaridad con Palestina el 1 de noviembre en Londres.

Bresheeth está acusado de participar en un “discurso de odio” por parte de la policía de Londres, tras exigir la expulsión de la embajadora de Israel en Reino Unido, Tzipi Hotovely.

Bresheeth es cineasta, fotógrafo e investigador cinematográfico en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de Londres.

En enero, la embajadora Hotovely afirmó en un programa de radio de Reino Unido que “cada mezquita, cada escuela, cada casa” en Gaza tenía acceso a un túnel subterráneo utilizado por Hamas. Cuando se le preguntó si esto significaba destruir todos los edificios en Gaza, Hotovely respondió: “¿Tienen otra solución?”

El profesor es el fundador de la Red Judía para Palestina, una ONG con sede en Reino Unido que organizó la protesta del 1 de noviembre.

En un vídeo que muestra la detención de Bresheeth, se puede escuchar a un policía decir: “Hoy usted pronunció un discurso […] por lo que se le detiene en aplicación de la ley de 2000 sobre terrorismo por pronunciar discursos de odio”.

Entonces Bresheeth le responde: “¿Discurso de odio? ¿Pronuncié un discurso de odio?” El universitario le pregunta entonces si se ha equivocado, si el supuesto discurso de odio no tuvo lugar realmente durante la manifestación. El policía continúa con la detención sin responderle. “No entiendo por qué me detiene”, insiste el profesor.

Se puede escuchar a los solidarios que rodean a Bresheeth acusando a la policía de “antisemitismo” y pidiéndoles que aclaren lo que dijo, lo que consideran como “discurso de odio”.

La Red Judía para Palestina dijo que el detenido quería que “todos supieran que se encontraba bien, en comparación con lo que están pasando los palestinos”.

Muchos periodistas que se oponen al genocidio israelí en Gaza están siendo detenidos y sus viviendas registradas en los últimos meses en aplicación de la leye antiterrorista.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/11/08/declaracion-de-georges-abdallah-40-anos-preso-politico-en-francia-alemania-torturas-en-la-mayor-prision-de-baviera-palestina-libre-la-historia-no-perdonara-a-los-indiferentes

El periodismo también es un delito muy grave de terrorismo en Reino Unido

El jueves de la semana pasada la policía antiterrorista británica asaltó la casa de Asa Winstanley, editor de The Electronic Intifada, uno de los mejores medios informativos del mundo sobre Palestina.

Alrededor de 10 policías llegaron a la vivienda en el norte de Londres y le entregaron al periodista órdenes judiciales y otros documentos que les autorizaban a registrar su casa y su vehículo en busca de dispositivos y documentos.

El policía que dirigió el asalto le informó que están investigando varios delitos incluidos de la ley antiterrorista de 2006 que definen como “fomento del terrorismo”. La investigación estaba vinculada a sus publicaciones en las redes sociales.

La policía británica encuadra el asalto a la vivienda dentro de la Operación Incesantness, lo que indica una campaña más amplia de represión política contra quienes critican las grandes matanzas de Israel, que cuentan con el apoyo pleno del gobierno laborista británico.

Aunque sus dispositivos fueron incautados, Winstanley no fue detenido ni acusado de ningún delito, aunque le confiscaron varios dispositivos electrónicos.

Winstanley escribe en varias redes sociales y tiene más de 100.000 seguidores en X/Twitter, donde frecuentemente comparte sus comentarios sobre los crímenes de Israel contra el pueblo palestino, el apoyo del gobierno británico a esos crímenes y la resistencia palestina a la ocupación israelí, el apartheid y el genocidio.

Human Rights Watch ha pedido al gobierno laborista de Londres que derogue las disposiciones represivas de la ley antiterrorista, señalando que “la definición del delito de complicidad con el terrorismo es demasiado amplia, lo que genera serias preocupaciones sobre un ataque injustificado a la libertad de expresión”.

En agosto la Fiscalía emitió una advertencia dirigida contra la población, instando a “pensar antes de publicar” y amenazando con procesar a cualquiera que encontrara culpable de lo que llama “violencia en línea”.

No se trata sólo de represión política, ni de la desaparición de la libertad de expresión, sino además del precedente establecido por España: escribir en las redes sociales es un delito de terrorismo, incluso aunque las opiniones se refieren a lugares remotos, como Oriente Medio.

Los países europeos consideran como cosa propia la defensa de Israel y no vacilan a la hora de silenciar sus matanzas en Gaza y Libano.

Desde 2019 el Partido Laborista ha lanzado varias amenazas contra Winstanley, en especial por uno de sus libros (“Weaponising Anti-Semitism”), escrito en 2022, en el que explica la manera en que los grupos de presión israelíés derribaron a Jeremy Corbyn al frente del laborismo.

Ahora que están al frente del gobierno, los laboristas tienen la oportunidad de utilizar la maquinaria del Estado contra Winstanley y aquellos a los que consideran sus adversarios políticos y los de Israel.

En diciembre Winstanley informó que la policía antiterrorista británica había arrestado a Mick Napier y Tony Greenstein, dos destacados militantes, por decir que apoyaban el derecho de los palestinos a resistir a Israel, un derecho consagrado en el derecho internacional.

Para concederle la libertad provisional con fianza, a Greenstein, que es colaborador de The Electronic Intifada, le ordenaron dejar de publicar en las redes sociales mensajes relacionados con la guerra en Gaza.

A mediados de agosto, el periodista británico Richard Medhurst fue detenido a su llegada al aeropuerto de Heathrow en Londres en aplicación de la ley antiterrorista. Le confiscaron su teléfono y los dispositivos de audio que utilizaba para sus actividades periodísticas.

“El arresto y detención de Richard Medhurst durante casi 24 horas en virtud de la legislación antiterrorista es profundamente preocupante y es probable que tenga un efecto paralizador en los periodistas de Reino Unido y de todo el mundo que temen ser arrestados por las autoridades británicas simplemente por hacer su trabajo”, dijeron Michelle Stanistreet, secretario general del Sindicato Nacional de Periodistas de Reino Unido, y Anthony Bellanger, secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, en un comunicado de prensa conjunto.

La policía británica recurre de manera creciente a la legislación antiterrorista contra los periodistas, agregaron Stanistreet y Bellanger. Las facultades de la legislación antiterrorista no se deben usar contra periodistas “de una manera que inevitablemente sofoque la libertad de prensa”, añadieron.

A pesar de las protestas, la policía siguió a lo suyo. En agosto asaltaron la vivienda de Sarah Wilkinson, una solidaria con Palestina, por un mensaje que publicó en línea.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/10/22/el-periodismo-tambien-es-un-delito-muy-grave-de-terrorismo-en-reino-unido-por-juanma-olarieta/

El macartismo al estilo francés o la política del miedo

España es un modelo de represión política para los países europeos que, como Francia, van de cabeza hacia un fascismo sin máscara. En 2006 el gobierno francés creó el fantasma de la “apología del terrorismo”, lo introdujo en el Código Penal, en 2014 agravaron las penas y así acabaron con la libertad de expresión.

Ahora los juzgados se llenan de “apologías del terrorismo”, con penas que pueden llegar a los cinco años de prisión, e incluso siete si las opiniones se publican en línea.

Un viejo campeón de la “lucha antiterrorista” francesa, el juez Marc Trevidic, fue de los que alzaron la voz para imponer penas cada vez más severas a los que expresan su opinión. Trevidic fue miembro de sección especial “antiterrorista” de París durante nueve años. Ahora es presidente del Tribunal Penal de Versalles y se echa las manos a la cabeza por el fin de la libertad de expresión en Francia.

“Estamos viendo que llueven sentencias, a veces muy severas, que pueden llegar a varios años de prisión”, se lamenta el magistrado. “Estamos en un auténtico abuso, un uso totalmente indebido de la ley”, añade.

En octubre del año pasado el antiguo ministro de Justicia, Dupont-Moretti, ordenó a sus huestes que fueran intransigentes con los comentarios relacionados con la incursión palestina del 7 de octubre.

Durante el último año la ley se ha utilizado, principalmente, contra los manifestantes que se solidarizan con Palestina. Numerosas publicaciones han sido acusadas de apoyar a Hamás, catalogada como “organización terrorista” por arte de magia en la Unión Europea.

Han aumentado las detenciones policiales. Algunas personas son encarceladas antes de ser llevadas ante un juez, como un militante solidario con Palestina al que detuvieron en Niza recientemente.

Desde el inicio de la guerra en Gaza el año pasado, se han disparado las denuncias por “apología del terrorismo”. Entre el 7 de octubre del año pasado y el 23 de abril de este año, la fiscalía de París ha abierto 386 causas.

Las denuncias afectan a periodistas, investigadores, sindicalistas e incluso parlamentarios. Los denunciantes son asociaciones sionistas reconocidas que pretenden hablar en nombre a los judíos del mundo entero y cuyo objetivo es mantener incólume la imagen del Estado criminal de Israel.La “lucha antiterrorista” siempre encubre el terrorismo de Estado y quien mejor sabe esas cosas es un juez con amplia experiencia en la materia, como Trevidic.

La consigna de una manifestación, un artículo de prensa, una opinión, una crítica o una protesta se han reconvertido en Europa en peligrosos actos de “terrorismo” que pueden conducir a la cárcel a quien se atreve a levantar la voz más de lo debido.

Un sindicalista de la CGT ha sido condenado a un año de prisión por un folleto distribuido tras el 7 de octubre. Otro fue condenado a una multa de 20.000 euros y a tres años de inhabilitación.

En una columna escrita en abril, el periodista Edwy Plenel hablaba de “macartismo al estilo francés” o la imposición de una política del miedo en Europa. Todo para defender a un Estado típicamente asesino, como el israelí.

Pero el miedo es lo más contrario que puede haber a la libertad. Si un Estado, como el francés, lo ha impuesto como política general, es porque se ha metido de cabeza en la dictadura fascista más negra, al viejo estilo de Vichy.

—http://www.presos.org.es/index.php/2024/10/18/el-macartismo-al-estilo-frances-o-la-politica-del-miedo-articulo-de-juanma-olarieta/

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