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Autor: Redacción (página 991 de 1371)

Las agencias de calificación declaran la quiebra parcial de Venezuela

El gobierno de Maduro salió ayer en tromba a defender la solvencia económica de Venezuela durante las horas más convulsas de la mayor crisis de su historia, después de que dos agencias calificadoras de riesgo anunciaran la quiebra parcial del país.

La bolsa de Luxemburgo, país en el que se concentra un porcentaje del dinero de los oligarcas venezolanos, suspendió en las últimas horas la negociación de los bonos venezolanos al 2019 y 2024.

“Sólo los revolucionarios y chavistas podemos solucionar los problemas del país. Venezuela tiene todo lo necesario para ser una patria potencia”, clamó Nicolás Maduro después de que su portavoz asegurara que comenzaron a pagar sus deudas. Todo ello en el día en que su riesgo país superó los 5000 puntos.

La Asamblea Nacional Constituyente respaldó la refinanciación de la deuda externa venezolana, valorada en entre 128.000 y 150.000 millones de dólares.

Fitch Rating ha confirmado la rebaja de los bonos de Venezuela al nivel de “quiebra restringida” con el que un día antes había puntuado los bonos de Pdvsa. Esta calificadora de riesgo mantiene que ha vencido el período de gracia para el pago de los intereses de los bonos soberanos de 2019 y 2024. Standard & Poor’s (S&P) también redujo su nota crediticia y la agencia china Dagong situó a Venezuela en su lista negativa, en lo que considera es una falta de disposición para pagar su deuda.

El examen definitivo está ahora sobre la mesa de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que retrasó hasta mañana, por segunda vez esta semana, su decisión en torno a si Pdvsa incurrió en el impago de los intereses de sus bonos.

El gobierno de Caracas dice otra cosa distinta. “Se inició con rotundo éxito el proceso de refinanciamiento de la deuda externa de Venezuela como estrategia para cumplir cabalmente con nuestras obligaciones”, aseguró tras la reunión de 20 minutos con los especuladores realizada ayer.

Jorge Rodríguez, nuevo ministro de Comunicación, compareció para
asegurar que se ha “iniciado de manera franca y correcta el
refinanciamiento de la deuda externa” con el pago de 1.000 millones de
dólares. “Todo esto sin dejar de proteger al pueblo de Venezuela”, añadió, pese a los “intentos de Estados Unidos” de someter la economía venezolana y pese al “cerco brutal” en el que también participaría la oposición, encabezada por Julio Borges, presidente del Parlamento.

Para confirmarlo muestra la firma el acuerdo para reestructurar la deuda con Rusia, que se calcula en 3.000 millones de dólares y argumenta que en 36 meses ha pagado más de 73.000 millones de dólares por concepto de capital reembolsado e intereses.

El gobierno habla de lo que ha pagado, pero no de lo queda por pagar, cuando la producción petrolera de Venezuela ha descendido a los niveles de hace tres décadas. Los bonos se desplomaron por encima del 10 por ciento.

Vuelven las subastas de esclavos a Libia

Marian, nigeriana vendida como esclava en Libia
Comienza la subasta. En la imagen, la mano de un hombre libio se coloca sobre el hombro de otro hombre subsahariano. “Hombre fuerte para trabajar”, dice. La puja empieza en 800 dinares libios. “900, 1.000, 1.100… Vendido por 1.200 dinares”. Por unos 800 dólares, la vida de una persona se ha convertido en propiedad de otra. La escena es del pasado agosto, en un lugar desconocido de Libia, con quien la Unión Europea ha llegado a diferentes acuerdos para frenar las llegadas de migrantes y refugiados a Europa a través del Mediterráneo. Los acuerdos han dado resultados, las llegadas a Italia han descendido, pero a cambio, el infierno que ya era Libia para las personas migrantes se ha recrudecido.

Las imágenes descritas han sido difundidas en un reportaje de la cadena CNN en el que también se documentan otras ventas de personas. “¿Alguien necesita un excavador? Éste es un hombre muy fuerte para excavar”, anuncia el vendedor, que lleva puesto un traje de camuflaje militar. Esa subasta tuvo lugar en una localidad a pocos kilómetros de Trípoli, la capital de Libia.

Las subastas no son nuevas, pero en esta ocasión hay pruebas gráficas que documentan la venta de personas migrantes. Numerosas ONG han denunciado ya que el comercio de esclavos subsaharianos en Libia es sólo uno de los múltiples negocios del tráfico y la trata de seres humanos que han proliferado en este estado fallido tras la caída del régimen de Gadafi, en 2011.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), organismo de la ONU, ya ha alertado de esta situación en varias ocasiones y documentado casos con testimonios de personas que han logrado escapar de su cautiverio en Libia y regresar a sus países de origen. A principios de este mes, Mohammed Abdiker, director de Operaciones y Emergencias de la OIM visitó Trípoli y afirmó que “la situación es grave”. “Cuanto más se involucra la OIM en Libia, más constatamos que es un valle de lágrimas para muchos migrantes. Algunos informes son realmente espeluznantes y los últimos informes sobre el mercados de esclavos de migrantes se suman a una larga lista de atropellos”, aseguró.

Según los testimonios recogidos por la OIM, tras el viaje hasta Libia por el desierto del Sáhara, las personas que logran sobrevivir son recluidos en centros de detención masificados, en condiciones deplorables y sometidos a torturas, malos tratos, vejaciones constantes. Muchas veces, ni siquiera son recluidos en estos centros sino en casas particulares o garajes donde hacinan a cientos de personas que posteriormente serán vendidos como esclavos, utilizados para exigir dineros a sus familiares, lanzados al Mediterráneo en embarcaciones precarias o simplemente ejecutados si no obtienen de ellos más beneficios económico.

Mientras se iban documentando y conociendo todas estas atrocidades, la Unión Europea ha ido tejiendo acuerdos con una de las facciones que controlan el país para que ejerza de muro de contención en esta ruta migratoria. Ha destinado cientos de millones de euros para equipar a las guardia costera libia, para mantener y construir más campos de detención y “otros proyectos relacionados con la migración que afectan a Libia”, según la declaración que los Estados de UE firmaron el pasado febrero en una cumbre en Malta.

La situación también ha sido denunciada por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, quien este martes ha calificó de “inhumana” la cooperación de la UE con este país. También ha puesto sobre la mesa las “condiciones horribles” en los centros de detención de inmigrantes y refugiados en Libia.

“El sufrimiento de los inmigrantes detenidos en Libia es una atrocidad para la conciencia humana”, afirmó Zeid en un comunicado en el que se refirió a la asistencia de la UE a la Guardia Costera para interceptar en el Mediterráneo y devolver a Libia a los inmigrantes y refugiados, donde, según la ONU y varias ONG, son retenidos en condiciones inhumanas.

http://www.publico.es/sociedad/subastan-inmigrantes-y-refugiados-convertidos-esclavos-libia.html

Los imperialistas y las FDS permitieron que los dirigentes yihadistas salieran de Raqqa libremente

El conductor de camiones Abu Fawzi pensaba que se trataba sólo de otro trabajo, aunque a través de uno de los territorios más peligrosos en el norte de Siria. Sin embargo, ni los puentes bombardeados ni la arena del desierto ni incluso los combatientes del autodenominado Estado Islámico (EI) o las fuerzas gubernamentales que luchan contra ellos se interponen cuando tiene que hacer una entrega.

Pero esta vez se trataba de una carga humana. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), aliadas de los combatientes kurdos y árabes que se oponen a EI, quieren que Fawzi lidere un convoy para llevar a centenares de familias de desplazados por los combates desde la ciudad de Tabqa, junto al río Éufrates, a un campamento más al norte.

El encargo le llevaría unas seis horas máximo o al menos eso fue lo que le dijeron. Pero cuando Fawzi y sus compañeros reunieron su convoy, temprano el 12 de octubre, se dieron cuenta de que les habían mentido. La realidad era que el encargo les llevaría tres días y que se disponían a transportar una carga letal: cientos de combatientes de EI, sus familias y toneladas de armas y munición.

A Abu Fawzi y otra docena de conductores les prometieron miles de dólares por el trabajo, pero tenía que permanecer en secreto. El acuerdo para que los combatientes de EI pudieran escapar de Raqa —la capital de facto de su autodeclarado califato— había sido arreglado por los funcionarios locales.

Llegaba tras cuatro meses de combates que dejaron a la ciudad arrasada y casi sin gente. Significaría el final de la lucha. Los árabes, kurdos y otros que se oponen a EI se salvarían. Pero también posibilitaría que cientos de militantes de EI escaparan de la ciudad. En ese momento, ni la coalición liderada por EE.UU. y Reino Unido, ni las FDS querían admitir su parte en el trato. Si algo iba mal, bombardearían el convoy. Incluso las mujeres y niños vestían cinturones explosivos.

¿Desató el pacto, que permaneció como un secreto, una amenaza para el resto del mundo al permitir que los militantes se expandieran a través de Siria y más allá de sus fronteras? Aunque fue un pacto alcanzado en secreto, la BBC habló con varias personas que o formaron parte del convoy o lo vieron, y con los hombres que lo negociaron.

En Tabqa, Abu Fawzi y el resto de conductores esperan a que se arregle el motor de un camión. Están enojados. Pasaron semanas desde que arriesgaron sus vidas en un viaje en el que los camiones se rompieron, pero aún no recibieron el pago. Fue un viaje al infierno, dijo Fawzi, claramente el líder del grupo.

«Tuvimos miedo desde el momento que entramos a Raqa», dijo. «Se suponía que iríamos con las FDS, pero fuimos solos. Al entrar, vimos los combatientes de EI con sus armas y cinturones explosivos. Si algo iba mal, bombardearían el convoy. Incluso las mujeres y niños vestían cinturones explosivos».

Las FDS lideradas por los kurdos sacaron a los medios de Raqa. La salida de Estado Islámico de su base no sería televisada. Públicamente, las FDS dijeron que solo unas pocas decenas de combatientes pudieron salir, todos de ellos sirios. Pero uno de los conductores del convoy dijo que eso no era cierto. «Llevamos alrededor de 4.000 personas, incluidas mujeres y niños. Cuando entramos en Raqa, pensamos que había que recoger a 200 personas. Sólo en mi vehículo había 112».

Otro conductor dijo que el convoy tenía entre seis y siete kilómetros de largo. Incluía al menos 50 camiones, 13 autobuses y más de 100 vehículos del Estado Islámico. Un vídeo filmado en secreto y que le pasaron a la BBC muestra camiones con remolques llenos de hombres armados. A pesar de que lo acordado era sólo llevar armas personales, los combatientes de EI agarraron todo lo que se podía transportar. Diez camiones estaban cargados con armas y munición. Esto fue mucho más que una evacuación, fue un éxodo del llamado Estado Islámico.

También se acordó que ningún combatiente extranjero —los que no son de Siria ni de Iraq— podría salir de Raqa con vida. Sin embargo, había extranjeros en el convoy, según los conductores. «Había un gran número de extranjeros. De Francia, Turquía, Azerbaiyán, Pakistán, Yemen, Arabia Saudita, China, Túnez, Egipto…».

A la luz de la investigación de la BBC, la coalición ahora admite el papel que jugó en el acuerdo. Se permitió a unos 250 combatientes dejar Raqa, junto con 3.500 familiares. «No queríamos que nadie saliera», dijo el coronel Ryan Dillon, portavoz de la Operación Determinación Inherente, la coalición occidental contra EI. «Pero esto va al corazón de nuestra estrategia, ‘por, con y a través’ de los líderes locales en el terreno. Todo depende de los sirios: ellos son los que luchan y mueren, ellos toman las decisiones sobre las operaciones», dijo.

El coronel estuvo presente en las negociaciones, pero no fue una «parte activa de las discusiones». Dillon mantiene, sin embargo, que solo cuatro combatientes extranjeros salieron y están ahora bajo custodia de las FDS. Pero según Abu Fawzi, había tres o cuatro extranjeros por vehículo.

Mientras el convoy se adentraba en el desierto, Abu Fawzi, desde la cabina de su camión, vio como un avión de la coalición sobrevolaba el convoy. La coalición confirmó que aunque no tenía personal en terreno, monitoreó la operación desde el aire.

Pasado el último punto de control de las FDS, ya dentro del territorio controlado por EI, una aldea entre Markada y Al-Suwar, Abu Fawzi llegó a su destino. Su camión estaba lleno de municiones y los combatientes lo querían oculto.

Cuando finalmente regresó de su viaje, las FDS le preguntaron donde había dejado su «mercancía». «Les mostramos la localización sobre el mapa y él lo macó para que el ‘tío Trump’ pueda bombardearlo más tarde», contó Fawzi.

La libertad de Raqa fue comprada con sangre, sacrificio y compromiso. El acuerdo liberó a sus civiles atrapados y terminó la lucha por la ciudad. Los miembros de las FDS ya no tendrán que que morir asaltando el último escondite de EI.

Pero los combatientes no se quedaron quietos por mucho tiempo. Liberados de Raqa, donde estaban rodeados, algunos de los miembros más buscados del grupo ahora están dispersos a lo largo y ancho de Siria y más allá.

El conductor Abu Fawzi contó que durante la travesía, los combatientes se mantuvieron desafiantes. «Dijeron: ‘Avísennos cuando reconstruyan Raqa; volveremos'».

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41983649

Aplazado el juicio contra dos policías acusados de agredir a un recluso en un CIE

El juicio contra Antonio José P. G. y Clemente F. A., policías acusados de agredir a un recluso del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche ha sido aplazado hasta el próximo 12 de enero porque la víctima no ha acudido y un CD en el que se recogía el vídeo de la agresión ha aparecido roto.

Así lo ha confirmado el abogado de la Fundación Acción Pro Derechos Humanos, Javier García, quien ha detallado que la víctima se encontraba en Colombia.

Por otra parte, García ha explicado que ya han entregado dos CD a la causa donde se mostraba el vídeo de la agresión a este interno. El primero, pese a que funcionaba perfectamente en el momento de entregarlo, apareció rayado y por ello inservible. El segundo, ha resultado ahora partido.

En este sentido, ha señalado que hay alguien que quiere que se invalide la prueba. Si no es el CD original quizás no la den como una prueba válida, ha apuntado el abogado.

La Fiscalía solicita una pena de un año de prisión para cada uno de los policías al considerarlos culpables de un delito contra la integridad moral, con la accesoria de inhabilitación especial para el desempeño del cargo en la policía por tiempo de tres años, además de las costas derivadas del proceso judicial.

El fiscal explica que sobre las 12 horas del 2 de mayo de 2011 los dos policías se encontraban en la lavandería del CIE de Aluche con un recluso que estaba bajo su disposición y custodia, ya que ambos eran los encargados de trasladarle al aeropuerto de Madrid-Barajas para la ejecución de su Decreto de Expulsión a su país de origen.

Para ello, los dos policías le estaban inmovilizando con unas cintas alrededor de las muñecas, cuando, en el transcurso de dicha acción, Antonio José, con la pasividad de Clemente, agarró al interno con las dos manos del cuello, arrojándole contra la pared, sin que dicha acción fuera precedida de una actitud violenta u hostil por parte del agredido. El otro no sólo no impidió la agresión, sino que la presenció con pasividad y complacencia, añade el fiscal.

Operación Cota de Malla: el plan del ejército para ocupar Catalunya con las tropas

Catalunya aparta de mí este cáliz (4)

El gobierno sigue manteniendo en la reserva la Operación Cota de Malla, el siguiente paso a la imposición del artículo 155 que sacaría al ejército a la calle con la excusa de proteger los objetivos asignados, tales como puertos, aeropuertos, depósitos de combustible, emisoras de radio y televisión e, incluso, centrales nucleares.

El plan fue diseñado hace años para situaciones de gravedad extrema o acontecimientos de gran magnitud, tales como elecciones o conferencias internacionales. Ya se ha aplicado dos veces, la primera tras los atentados del 11-M y la segunda en 2004 durante la boda de los actuales Reyes.

Las principales funciones del ejército en Catalunya serían de apoyo a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, en caso de necesidad para contener a la población en las calles e imponer el toque de queda. Una de las preocupaciones fundamentales sería mantener abiertas las carreteras que se cierren por la acción de los piquetes o las barricadas.

En realidad, el apoyo de las Fuerzas Armadas a los antidisturbios ya se ha llevado a cabo en el terreno logístico, en forma de alojamiento en las bases militares de Girona y Barcelona.

No obstante, las tropas únicamente parecen capacitadas, de momento, para patrullar las calles y reforzar la protección en la vigilancia estática, pues no tienen la condición de agentes de autoridad.

El gobierno podría militarizar determinados servicios públicos, lo que ampliaría el delito de sedición a los trabajadores de infraestruras clave, que quedarían sometidos a los jurisdicción militar.

En medio de la crisis, las declaraciones del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Fernando Alejandre, no dejaron lugar a dudas sobre el papel del ejército y su función intimidatoria.

Aunque no hay datos de que se enviaran tropas, el ejército ha posicionado material militar en sus almacenes, que es el paso previo de cualquier invasión. Los primeros 50 tanques llegaron a Catalunya al inicio mismo del “procès”, en el mes de marzo. Hacía 15 años que en Catalunya no había tanques del ejército (1).

El dispositivo militar el Catalunya nunca se replegará, ya que su papel es disuasorio. Más bien se reforzará porque el CNI considera que entre las filas del movimiento independentista van a surgir grupos armados. “Si se produjera una escalada de violencia que desbordara a las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército tendría que hacer valer su superioridad”, comentó un mando militar (2).

En el supuesto más extremo, la Policía y Guardia Civil no solo tendrían que enfrentarse a disturbios o algaradas, sino a grupos armados.

(1) http://www.elnacional.cat/es/politica/el-ejercito-envia-tanques-a-catalunya-en-pleno-proces_145362_102.html
(2) https://www.diarioprogresista.es/ejercito-pendiente-ejecutar-plan-cota-malla/

Más información:
– El ejército advierte que está dispuesto a atacar Catalunya
 

Isolux despedirá a 575 trabajadores de su plantilla

La dirección de Isolux notificó ayer formalmente a los trabajadores un Expediente de Regulación de Empleo que afectará a los 575 trabajadores de la empresa de ingeniería, actualmente en concurso de acreedores.

Hace cuatro meses la empresa tenía 3.800 trabajadores en plantilla, dentro de un monopolio con siete secciones: Grupo Isolux Corsán, Corsán-Corviam Construcción, Isolux Ingeniería, GIC Concesiones, Isolux Corsán Servicios, Isolux Corsán Inmobiliaria e Isolux Energy Investments.

El número de despedidos podría verse reducido si el administrador concursal acepta alguna de las ofertas recibidas por distintos activos de Isolux, que incluyen la subrogación de una parte de la plantilla. La comisión negociadora del Expediente de Regulación de Empleo se constituirá en un plazo de quince días, el 28 de noviembre.

Los trabajadores tratarán de obtener las mejores condiciones posibles, tanto en lo relativo a la indemnización por despido como a las garantías de cobro.

El administrador concursal aún no ha tomado una decisión sobre las ofertas recibidas, una de ellas presentada por directivos de la propia Isolux. Esa es, precisamente, la oferta que permitiría salvar a mayor número de trabajadores, ya que contempla la subrogación de 106 trabajadores, 88 en España y 18 expatriados.

Otras dos ofertas prevén la subrogación de hasta 70 trabajadores, en un caso, y de 30, en el otro. El administrador concursal no ha dado detalles de la oferta restante por las dudas sobre su solvencia.

Bajo la capitanía del fascista Nemesio Fernández-Cuesta, Isolux presentó en marzo el concurso de acreedores porque la empresa tiene una deuda gigantesca de más de 1.600 millones de euros con la banca.

Desde entonces la empresa está en manos de los bancos acreedores, que ya controlaban de hecho el capital de la empresa.

Siemens Gamesa despedirá a más de 400 trabajadores de su plantilla en España

La multinacional dedicada a la fabricación de aerogeneradores Siemens Gamesa comunicó ayer que tiene previsto despedir a 408 trabajadores de su plantilla en España en los próximos tres años. Este recorte se encuadra dentro del plan de reducción de personal anunciado la semana pasada por la eólica, que incluye el despido de 6.000 trabajadores en 24 países.

La empresa pondrá en marcha un Expediente de Regulación de Empleo para reducir su plantilla en 341 trabajadores durante el presente ejercicio fiscal y en otros 67 hasta 2020, según ha comunicado la dirección de la multinacional a los sindicatos en una reunión por videoconferencia.

En total, el recorte afectará a 408 trabajadores procedentes de las diferentes plantas de toda España en los próximos tres años. Esta cifra supone aproximadamente el 10 por ciento de la plantilla que tiene la multinacional en el país.

La dirección les ha comunicado que habrá «hasta 408 afectados» y a escala mundial, el plan de reestructuración afectará al 23 por ciento de los trabajadores. Estos despidos intentan paliar la caída del 12 por ciento de los ingresos que ha tenido la multinacional en sus primeros seis meses de vida, tras la fusión entre el fabricante de aerogeneradores vasco Gamesa y la filial eólica del grupo alemán Siemens. «Cuando se informó de la fusión, nos dijeron que no habría despidos», recuerdan en CCOO.

La dirección de la empresa todavía no ha concretado cómo se distribuirán los despidos. Los sindicatos esperan que lo clarifique en las reuniones de la mesa de empleo que hay convocadas esta semana. Siemens Gamesa tiene previsto iniciar el Expediente de Regulación de Empleo el próximo 23 de noviembre.

Más de la mitad de los 4.000 trabajadores que tiene Siemens Gamesa en España se encuentran en Euskadi y Navarra. En concreto, las plantas de Mungia (Bizkaia) y Asteasu (Gipuzkoa) en el País Vasco emplean a 600 personas. La sede social se encuenta en Zamudio (Bizkaia). En 2012 Gamesa hizo ya un ajuste en el que despidió a más de 1.000 trabajadores en todo el grupo, 500 de ellos en Euskadi.

Más grande es la plantilla en Navarra. La multinacional emplea en la Comunidad foral a más de 1.600 personas de manera directa. Allí cuenta con un centro tecnológico de investigación y desarrollo, ubicado en Sarriguren. Además hay una planta de fabricación de palas en Aoiz, dos centros de logística en Arazuri y Pamplona y un centro de formación en Noáin.

El plan no afectaría a las plantas de fabricación, situadas en sitios como Coslada, Mungia, Asteasu y Agoitz. El impacto afectará a oficinas, centro tecnológico y servicios de mantenimiento.

La Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT ha rechazado los planes de despido y ha propuesto a la dirección de la multinacional que los ajustes de personal sean negociados y se lleven a cabo mediante bajas voluntarias y prejubilaciones.

Por su parte, el sindicato ELA ha asegurado que peleará por evitar los despidos. «Consideramos que no existe justificación alguna para que la empresa plantee una medida tan traumática», ha asegurado en un comunicado.

Las estrechas relaciones de Rusia con Bolivia (y a la inversa)

La semana que viene Putin viajará a Bolivia para asistir a la cuarta cumbre del Foro de Países Exportadores de Gas. Es el primer viaje de Putin al país sudamericano, aunque ambos países mantienen lazos muy estrechos.

En la II Reunión de la Comisión Intergubernamental de Cooperación Económica-Comercial, celebrada en Rusia el 29 y 30 de mayo, ambos países acordaron dar pasos concretos para promover la colaboración bilateral en los proyectos energéticos, agrícolas y de transporte.

En setiembre los ministros de Asuntos Exteriores de Bolivia y Rusia, Fernando Huanacuni y Serguei Lavrov, firmaron un “Acta de Intenciones de consultas interactivas en foros multilaterales” en Nueva York, en el marco de la 72 Asamblea General de la ONU.

Además del apoyo diplomático, las relaciones entre Bolivia y Rusia giran en torno a proyectos energéticos. El monopolio ruso Gazprom opera en Bolivia desde el memorando de entendimiento de 2007 con la empresa petrolera estatal boliviana Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.

La Agencia Boliviana de Energía Nuclear y la empresa de energía nuclear rusa Rosatom firmaron un contrato para la construcción de un centro de investigación y tecnología nuclear en septiembre pasado. Se ubicará en la ciudad boliviana de El Alto y comprenderá un reactor de investigación refrigerado por agua, un centro de instalación de gamma experimental multipropósito, instalaciones de ingeniería y varios laboratorios.

Otro proyecto potencial que puede materializarse con la visita de Putin es las ventas de armas. El comandante de la fuerza aérea boliviana recomendó que La Paz adquiriera el avión de ataque ligero “Mitten” ruso Yakovlev Yak-130 para reemplazar los Lockheed T-33 del servicio.

A la Unión Europea no le gustan los planes del gobierno boliviano. En julio de 2013 varios países europeos, entre ellos Francia, prohibieron que el avión de Evo Morales sobrevolara su espacio aéreo. ¿Por qué? El gobierno boliviano acababa de firmar un acuerdo con Gazprom y Total para acometer la exploración del Bloque Azero, una superficie de 785.625 hectáreas en los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca que contiene las mayores reservas de gas del Continente americano.

En 2005 el gobierno de Morales nacionalizó los hidrocarburos. Los ingresos del Estado en ese ámbito, que entonces eran de apenas 300 millones de dólares anuales, se elevaron a más de 4.000 millones dólares en 2012.

Los ‘navy seals’ del Pentágono se embolsan el dinero destinado a pagar a los confidentes que tienen en Mali

El sargento Logan J. Melgar
El sargento Logan J. Melgar, el boina verde del ejército estadounidense de 34 años fue estrangulado en Bamako, la capital de Mali, el 4 de junio porque descubrió que los “navy seals” se embolsaban el dinero destinado a pagar a los confidentes que colaboran con ellos (*).

Melgar era un veterano de la Guerra de Afganistán que había participado en dos misiones de combate. El 4 de junio apareció estrangulado en las dependencia en las que vivía en la embajada estadounidense en Bamako en compañía de dos miembros de los “navy seals” que se encontraban en el Sahel en una misión secreta.

Los asesinos le ofrecieron al sargento participar en el botín, pero el boina verde declinó la proposición y se produjo un altercado que fue subiendo de tono. Aunque el relato es muy confuso, cuando el sargento dejó de respirar, los dos “navy seals” le sajaron la tráquea con la excusa de salvarle la vida.

No se sabe si tardó en morir, pero los asesinos le trasladaron una clínica francesa cercana en compañía de otro boina verde para buscar ayuda. Al llegar el sargento estaba muerto y el diagóstico fue asfixia.

Según los asesinos, Melgar estaba borracho mientras practicaban ejercicios de combate cuerpo a cuerpo. Pero en ningún informe se mencionan rastros de alcohol o drogas en su cuerpo. Un coocido ha manifestado que Melgar no bebía en absoluto.

El sargento se licenció en 2006 en Texas Tech y en 2012 se alistó en las fuerzas especiales del ejército de tierra, donde se diplomó el año pasado.

(*) https://www.thedailybeast.com/green-beret-discovered-seals-illicit-cash-then-he-was-killed

La Cañada Real: urbanismo del siglo XXI en una capital europea (Madrid)

La Cañada Real es una calle de algo más de 14 kilómetros de largo, pero en ella no hay un banco donde sentarse, una plaza donde reunirse a hablar con los vecinos o una farmacia. Tampoco se ven tiendas, semáforos ni pasos de peatones. Ni siquiera llegan las cartas a la mayoría de las casas.

Pero cerca de 7.300 personas, según el censo oficial, viven en este asentamiento ilegal situado a media hora en auto (14 kilómetros) del centro de Madrid. Si la distancia fuera mental, en lugar de física, sería mucho mayor. “Yo digo que vivo en Rivas”, cuenta Lidia Resani, presidenta de la asociación de vecinos del sector 4, quien afirma que “es un estigma vivir en la Cañada”.

Para saber dónde vive alguien en esta calle, más grande que muchos pueblos de España, hay que preguntar primero por el sector y luego por el número de parcela. Los sectores 1 y 2 se parecen a otras zonas de Madrid, con sus viviendas de ladrillo de una o dos plantas, naves industriales e incluso algunas mansiones.

Pero a medida que te adentras en el camino, superando los baches de un terreno irregular sin asfaltar, van apareciendo a ambos lados construcciones más débiles e improvisadas, incluso chabolas destartaladas.

En el paisaje se entremezcla una cierta normalidad de pueblo rural y coloridos atardeceres con situaciones de pobreza extrema e insalubridad.

“¿A la Cañada? ¿A qué has ido allí?”. La reacción de sorpresa responde a una realidad, que mucha gente solo tiene una imagen del lugar: la de la marginalidad y la agresividad de la zona de venta de drogas, situada en el sector 6, a la que los medios locales suelen referirse como “el mayor supermercado de la droga de Madrid”.

Allí, clanes familiares manejan su negocio en una zona en que la Cañada se llena de más baches y charcos que obligan a nuestro vehículo a circular muy despacio, a pesar de que hace semanas que no llueve. El tráfico de coches, incluso a plena luz, es incesante. Por la noche, bidones ardiendo señalan los puntos de venta. Y todos los días, unos 170 drogodependientes trabajan para los clanes en situaciones cercanas a la esclavitud, en labores de vigilancia, control y limpieza a cambio de una dosis de supervivencia. Nadie se pasea por aquí si no participa en el negocio o forma parte de alguna de las entidades sociales.

La zona está vigilada por la policía, que desde 2012 ha detenido a más de 300 personas por tráfico de drogas en La Cañada y cercanías, según datos publicados en julio. Este kilómetro y medio es la causa de que, como explica Resani, “si dices que vives en Cañada, la gente te mira raro”. Su alargada sombra planea sobre todos los vecinos, incluso los que como ella nunca pondrían pie en ella.

Pero si se busca un punto en común de todos los habitantes de la Cañada, este podría ser la incertidumbre que pende sobre su futuro. Todas las viviendas —las chabolas hechas con planchas de metal pero también las de varios pisos de ladrillo y jardín— “son ilegales”, asegura José Antonio Martínez Páramo, comisionado para la Cañada Real de la Comunidad de Madrid (el gobierno regional) “porque están en suelo rústico”.

La Cañada Real Galiana nació como una vía de paso para el ganado. En los años 50, cuando España estaba sumida en una situación de pobreza y subdesarrollo, llegaron a las afueras de Madrid migrantes del campo que empezaron a cultivar esas tierras que eran de dominio público. Empezaban labrando el terreno, luego construían una caseta para los aperos y poco a poco iban haciendo una casa. Con los años se fueron construyendo distintas infraestructuras energéticas y de transporte en la zona, pero los vecinos no se fueron, sino que llegaron más. Y ahora por aquí pasa un gasoducto, varias carreteras, las vías soterradas del tren de alta velocidad y varias líneas de alta tensión. En las cercanías también hay un vertedero.

Por todo esto, la Cañada es también “un camino de altos muros y puertas cerradas”, dice Daniel Ahlquist, responsable de proyectos de atención en zonas desfavorecidas de Cruz Roja, entidad que realiza un amplio trabajo en el asentamiento favoreciendo la escolarización infantil, entre otras labores.

Muchas casas están ocultas por grandes portales metálicos que, cuando se abren, dejan entrever en algunos casos un cúmulo de construcciones en las que pueden estar viviendo hasta 60 familias.

Fulgencio, de 77 años, y su esposa María “aterrizaron” en la Cañada Real poco después de la muerte de Franco (el gobernante de facto falleció en 1975) y viven en el sector 3. “Nos dijeron: si quieres, puedes poner aquí unas estacas”, dice Fulgencio, quien ahora está retirado y no quiere ser fotografiado. Con los años, el matrimonio ha construido una bonita casa de ladrillo, con un jardín donde se pueden ver árboles, entre ellos un membrillo, y un huerto. Pero como sucede con muchos vecinos de Cañada, María y Fulgencio no pagan el agua ni la luz que consumen, aunque querrían hacerlo.

En más de seis décadas no se hicieron en la Cañada las conexiones legales de suministros o alcantarillado. Fueron los propios vecinos los que compraron transformadores eléctricos y pagaron a otros para que hicieran los “enganches” al agua y la luz. Los fallos son frecuentes y, cuando algo se estropea, no se puede llamar a las compañías para que vayan a arreglarlo. En verano, cuando las temperaturas alcanzan fácilmente los 40 grados, falla el agua. Y en invierno, cuando más se necesitan las estufas, no llega con potencia la energía eléctrica.

Una máquina excavadora acaba de dar sus coletazos y convierte en escombros lo que eran tres construcciones, aunque precarias, mientras una decena de vecinos observa pacíficamente.

De vez en cuando se escucha el rugido soterrado del tren de alta velocidad que pasa por debajo de este campamento de gitanos en el sector 4.

Todos aquí conocen los derribos de casas: o los han vivido ellos mismos o algún vecino. Lourdes, por ejemplo, ha logrado de momento librarse de tres, pero recuerda el miedo con que sus pequeños vivieron esa amenaza. “Tenemos cuatro hijos y lo pasan fatal”, explica, “esto no es vida entre ratas, escombros y humedades”.

El ayuntamiento de Madrid declara que los tres derribos que presenciamos se hicieron por “incumplimiento de las disciplinas urbanísticas y normativas de seguridad” y atendiendo a la petición de los vecinos de aumentar el control y la vigilancia en la zona.

Los primeros derribos se empezaron a ejecutar en la Cañada en 2007, cuando además de los migrantes españoles del campo, hasta allí habían llegado también gitanos españoles, portugueses y rumanos, marroquíes e incluso latinoamericanos. Algunos casos se volvieron muy mediáticos y actores externos como Amnistía Internacional empezaron a actuar contra los desalojos forzosos.

Entre 2007 y 2012 hubo unos 300 derribos, según las cifras de Susana Camacho, coordinadora del equipo de intervención en la Cañada de la Fundación Secretariado Gitano. El 52 por ciento de los vecinos son de esta etnia. Muchos trabajan en hostelería, en el sector de la construcción o haciendo reformas, por lo que es frecuente ver furgonetas en la Cañada.

Pero la irregularidad del lugar, que discurre por terreno de tres municipios (Madrid, Rivas y Coslada) no evitó que, durante años y paradójicamente, los vecinos fueran empadronados e incluso pagaran el Impuesto de Bienes Inmuebles.

Además, con los años han aparecido especuladores que construyeron o compraron casas y ahora las alquilan a terceros, en muchos casos inmigrantes con pocos recursos.

Es el caso de los hondureños Raúl y Elizabeth, que viven aquí con su hija. Llevan varios años en España y han pasado por todo tipo de dificultades, incluso durmieron durante una temporada en el balcón de un apartamento, tapados con unos cartones. No tienen los papeles en regla y en este momento no trabajan. Ellos están agradecidos a la persona que les alquila el piso por un precio que sería impensable en cualquier otro sitio de Madrid: 200 euros por un apartamento de dos habitaciones. “Los vecinos nos dicen que por qué pagamos, pero nosotros agradecemos”, dice Elizabeth.

La niña va al colegio y tiene acceso gratuito a la atención sanitaria, algo que ellos también valoran. Aunque les gustaría que cerca de casa hubiera algún parque donde pudiera salir a jugar.

Durante un recorrido para conocer el trabajo de Cruz Roja llegamos al sector 4, donde el equipo se detiene a hablar con Hanan, una marroquí de 27 años y tres hijos que nos atiende con el más pequeño, un bebé, en los brazos. Esta zona con sus casas de tejado plano, antenas parabólicas, velos y chilabas recuerda a algún pueblo de Marruecos.

A sus solo 9 meses, el bebé de Hanan ya ha pasado una bronquiolitis y la tosferina. Es uno de los 2.000 menores que viven en la Cañada. Según Ahlquist, la falta de escolarización se ha reducido de forma importante, pero todavía hay absentismo, entre otras razones porque para algunos niños no resulta nada fácil llegar a la escuela.

Por esta y otras causas a Camacho la Cañada le recuerda a veces a las comunidades de Guatemala, país donde pasó un año. “La falta de acceso a recursos y la lejanía con los núcleos urbanos, que haya niños que tengan que andar una hora para llegar a la ruta escolar, eso yo lo he visto en comunidades campesinas e indígenas de Guatemala”, explica. “Yo admiro mucho a las comunidades de Guatemala, cómo luchan para salir adelante, igual que admiro a las familias de Cañada. Para mí es una población en resistencia absoluta”, dice.

Tras años de idas y venidas y con una situación cada vez más enredada, en mayo de este año por fin todos los partidos políticos se pusieron de acuerdo para intentar solucionar la situación. Nació así un pacto “con el pilar básico de garantizar el derecho a la vivienda”, dice Páramo, el comisionado de la Comunidad de Madrid. El acuerdo contempla la regularización del sector 1, que ya tiene acceso rodado y conexiones a la luz y el agua. Por el contrario, el sector 6 (donde viven casi 3.000 personas) será desmantelado en su totalidad, y los vecinos que cumplan ciertas condiciones serán realojados.

En el resto de los sectores, la situación será estudiada. Y mientras, se llevará a cabo una mejora de la red de agua y el asfaltado de toda la calle (una demanda histórica de los vecinos), entre otras medidas. “Ha habido una toma de conciencia progresiva de que la indecencia que ha supuesto durante un montón de décadas la Cañada desde una perspectiva social, hay que acabar con ella”, dice Agustín Rodríguez, cura de la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada.

Su iglesia está enclavada en pleno núcleo de la droga y él la mantiene abierta al trabajo de las entidades que, entre otras cosas, ofrecen duchas a los toxicómanos que malviven alrededor, durmiendo en tiendas de campaña o directamente en el suelo. Rodríguez cree que el actual marco político es favorable a un arreglo de la situación.

Los vecinos como Fulgencio, María y Resani quieren quedarse en la Cañada y esperan que sus descendientes no tengan que vivir como ellos, con el fantasma del derribo sobrevolando constantemente sus cabezas. “Nuestro objetivo es legalizar el mayor número de casas posible”, dice Resani. “No queremos que nuestros hijos vivan con la misma incertidumbre que nosotros”. Sabe de lo que habla, puesto que es la tercera generación de su familia en la Cañada.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41668519

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