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Autor: Redacción (página 869 de 1360)

El fascismo, el catolicismo y la ‘izquierda’ babosilla van cogidos de la mano en ‘Santa Alianza’

El fascismo condecora a los curas
Antes y ahora, el fascismo no se puede entender sin la religión, sin ciertas religiones, como los evangelistas en Brasil, o los católicos en España o en Italia, bien entendido (por si no lo sabían) que para el materialismo histórico las religiones no son sólo creencias personales maś o menos extendidas, sino capital, empresas y grandes grupos de intereses económicos, e incluso Estados, como el Vaticano.

El “auge de la ultraderecha” tampoco se puede entender sin el de otros fenómenos paralelos, como los decididos apoyos que reciben (y prestan) las múltiples organizaciones católicas, desde las cofradías de Semana Santa hasta los colegios concertados, pasando por los movimientos contra el aborto. Esos apoyos proceden de bancos, de grandes empresas, fundaciones e incluso de las instituciones públicas de los Estados “laicos”.

Veamos algunos ejemplos que tampoco mencionan nunca los expertos en el “auge de la ultraderecha”:

1. Mussolini firmó el Tratado de Letrán que les dio a los católicos lo que ninguna otra organización tiene, un Estado, en agradecimiento al apoyo prestado por la jerarquía católica al fascismo.

2. Hitler llegó al poder gracias a un partido católico, el Zentrum, cuyas instrucciones políticas procedían del Vaticano y en agradecimiento ambas partes, nazis y católicos, firmaron un Concordato.

3. Franco recibió del Vaticano el único apoyo de masas que tuvo durante la Guerra Civil, que fue calificada como una “Santa Cruzada” por la jerarquía católica, un préstamo cuyos intereses sigue devolviendo el Estado fascista desde 1939 hasta el día de hoy.

Esto no ha cambiado absolutamente nada. Las recientes declaraciones del papa Francisco sobre el aborto (“pagar a un sicario para resolver un problema”) no han pasado inadvertidas en Verona, una ciudad del nordeste de Italia de 250.000 habitantes, que siempre ha sido un baluarte del fascismo.

En 1943 Mussolini escogió Verona para refundar el partido fascista tras haber sido restablecido por la Alemania nazi como dirigente del Estado títere que gobernó en el norte de Italia hasta 1945.

En los setenta y ochenta la ciudad se convirtió en un nido de grupos terroristas como el movimiento neonazi Ludwig y el club de fútbol local Hellas, muchos de cuyos seguidores son fascistas.

Ahora Verona sigue a la cabeza del fascismo y ha iniciado una “Santa Cruzada” contra el aborto. El mes pasado se convirtió en la primera ciudad en autoproclamarse “pro-vida” y ha prometido apoyo económico a los proyectos antiabortistas de la Iglesia Católica y sus grupos paralelos.

La propuesta procede del partido fascista Liga y fue aprobada por el gobierno municipal, pero no se lo pierdan Ustedes: la “izquierda”, el Partido Demócrata, votó a favor. Las consignas básicas que identifican al reformismo, entre ellas el feminismo, se han ido al garete. Luego se lamentan de las consecuencias, pero nunca de las causas…

En contra del aborto se ha formado, pues, una gran coalición entre los fascistas, los católicos y la “izquierda” babosilla y ya no hay quien les pare los pies: el año que viene Verona acogerá el Congreso Mundial de Familias, una coalición mundial antiabortista.

Pero prosigamos porque esto tiene mucha miga: una vez comprobado su éxito y que hasta la “izquierda” les sigue el juego, la reacción no se detiene ante nada y el ejemplo de Verona cunde en otras ciudades italianas, incluyendo Roma, Milán y Ferrara, que se han pasado al movimiento antiabortista.

Los fascistas se están muriendo de éxito. El aborto ya no les basta y de ahí pasan a la emigración: un grupo veronés con vínculos con el partido fascista Forza Nuova, Christus Rex Traditio (tomen buena nota del nombre), inicia una campaña por el regreso de la familia tradicional y, de paso, contra la emigración (por si cuela).

Socialfascistas: cuando ‘la izquierda’ condecora a ‘la ultraderecha’

Elizabeth Cabezas, la ‘izquierda’
Para quienes no la conozcan les presentaremos a Elizabeth Cabezas, Presidenta del Parlamento ecuatoriano elegida por esa llamada “izquierda” latinoamericana al estilo de Lenin Moreno, es decir, ni fu ni fa. Puro baboseo.

El jueves tuvo un acto oficial, ya que visitaba Quito su colega Laszlo Kover, presidente del Parlamento de la República de Hungría, posicionado en el fascismo puro y duro de su partido, Fidesz, la Unión Cívica Húngara.

A Cabezas, la “izquierda”, no se le ocurrió otro cosa que condecorar al fascista Kover. En el pecho le puso la medalla José Joaquín de Olmedo.

Alguien pensará que se trataba un acto formal, de protocolo… Pues no es así. Hace poco estuvo Martín Vizcarra Cornejo, el nuevo Presidente del Perú y pasó completamente desapercibido; casi en secreto.

A la “izquierda” ecuatoriana no le bastó con condecorar a Kover sino que le agasajaron. Cabezas convocó un pleno parlamentario para que Cabezas pudiera soltarse un discurso insulso y estúpido como pocos (de esos que alguien escribe de encargo por unas pocas monedas).

Laszlo Kover, la ‘ultraderecha’
Como sólo apareció un tercio de los diputados, rellenaron los escaños con los trabajadores del Parlamento y trajeron a otros figurantes de los edificios oficiales cercanos para no sentirse solos en medio de aquella patraña.

El circo subió de tono cuando algunos diputados llegaron, no se pudieron sentar en sus escaños y empezaron a deambular sin saber exactamente cuál era su papel en aquel esperpento.

Es más: a partir de tan histórica visita, la Presidenta anunció la constitución de un grupo parlamentario de amistad con Hungría, que es posible que se rellene también con los ujieres y elservicio de limpieza de la Cámara.

Pero nosotros no podemos asegurar que la “izquierda” ecuatoriana (y por extensión el resto de la “izquierda” del mundo) quiera la amistad de Hungría y no la de los fascistas húngaros.

Existe el blanqueo de dinero negro y el blanqueo de la política negra. El papel que el reformismo tiene reservado es ese: lavar la cara al fascismo. No son nada distinto del fascismo; como denunció hace décadas la Internacional Comunista, son socialfascistas.

Luego, esa “izquierda”, tanto en Latinoamérica como en Europa, se lamenta de que antes que a ellos, una burda copia, los votantes elijan a los fascistas en su más puro estado. ¿Qué esperan?
La ‘izquierda’ y la ‘ultraderecha’ en pleno circo parlamentario

Venezuela se perfila como la segunda reserva de oro más grande del mundo

Venezuela ha certificado 32 campos de oro y va rumbo a constituirse como el segundo país que cuenta con las mayores reservas del metal dorado del mundo.

“Estamos certificando 32 campos de oro y todo apunta a que van establecer a Venezuela como la segunda reserva de oro más grande del mundo”, dijo Maduro la semana pasada.

Maduro destacó que con la puesta en marcha del Plan Oro, la nación avanzará en materia económica para garantizarle a la población venezolana la mayor suma de felicidad posible, a través de las misiones y grandes misiones socialistas, como son la educación gratuita y de calidad, viviendas dignas, pensiones, cultura, recreación y seguridad social, “reforzando el vivir viviendo”.

También informó sobre la instalación de 54 plantas procesadoras de oro a lo largo y ancho del Arco Minero del Orinoco, con nueva tecnología.

En la misma tónica, inauguró la planta de oro de Sarrapia en Finca Moriche del municipio Piar, estado Bolívar, cuya meta es de 45 kilos de producción aurífera al mes para ser certificado y legalizado nacional e internacionalmente y de esta forma promover la inversión del capital privado, especialmente extranjero.

La meta para mediados del año próximo es llegar a extraer 90 kilos de oro mensuales a través de un plan “ecosustentable y ecosocialista para avanzar en el desarrollo”, apuntó Maduro. “Todo ese oro pertenece a Venezuela […] Nos pertenece como patria”, concluyó.

http://vicepresidencia.gob.ve/index.php/2018/11/02/venezuela-se-perfila-como-la-segunda-reserva-mas-grande-de-oro-del-mundo/

Las campañas electorales ‘transversales’ de Hitler

Desde el punto de vista electoral, 1932 fue un año febril en Alemania, algo típico de las envejecidas democracias burguesas europeas. No había nada para comer pero podías votar continuamente: elecciones presidenciales a doble vuelta, otras dos elecciones legislativas…

La crisis del capitalismo se lo puso en bandeja a Hitler y los suyos. Si las papeletas electorales se pudieran comer, los alemanes se habrían empachado en 1932, o quizá se empacharon tanto que no les importó cuando los nazis acabaron de un plumazo con tantas votaciones. ¿Votar?, ¿para qué?, ¿a quién?

Cuando quemaron el Parlamento, nadie levantó la voz tampoco.

En la República de Weimar todo era viejo, todo estaba apolillado. Durante la campaña presidencial de 1932, los partidos de siempre, incluida la socialdemocracia, apoyaron a Paul von Hindenburg, que tenía 84 años y había ocupado el cargo desde 1925.

Su oponente fue Hitler, que entonces tenía 43 años, casi la mitad. El 13 de marzo ningún candidato obtuvo la mayoría absoluta, lo que desencadenó una segunda vuelta el 10 de abril, en la que Hindenburg ganó con el 53 por ciento de los votos, que le permitieron seguir en el cargo de Presidente de la República.

Luego hubo elecciones el 24 de abril en varios Länder (comunidades autónomas), el 31 de julio se convocaron más elecciones al Reichstag, seguidas de otras iguales el 6 de noviembre…

En aquella época los partidos políticos burgueses no eran como hoy. Se reducían a un puñado de notables, personalidades y caciques en torno a un grupo parlamentario.

Pero, lo mismo que en Italia, el partido nazi era otra cosa: era un partido burgués construido a imagen de los partidos obreros, de tal manera que pudiera agrupar y movilizar a las masas. Por eso entre sus siglas aparecía la definición de “socialista”.

Naturalmente que se diferenciaba de los partidos obreros por su componente de clase: no se dirigía a una u otra clase social sino a todos los alemanes, sin distinciones de clase social. Como también decían sus siglas, el partido era igualmente “nacional” o, como diríamos hoy, “transversal”.

Aunque hoy eso parece anodino, hace un siglo era absolutamente novedoso, incluso en el lenguaje. Como tanto otros cretinos, antes y ahora, los nazis se creían por encima de las clases sociales y hacían campaña prometiendo promover el “bien común” y diciendo que “todos navegamos en el mismo barco”.

Las campañas electorales de Hitler también fueron totalmente novedosas. Por ejemplo, durante 1932 pronunció 209 discursos públicos, lo que era algo absolutamente impensable para los transportes de la época. Por eso los nazis fueron los primeros en llevar a su jefe en avión de un mitin a otro, de manera que el mismo día podía hablar hasta en tres lugares a la vez.

El 27 de julio Hitler asistió a un mitin con 60.000 fieles en Brandenburgo, luego tuvo casi el mismo número de seguidores en Potsdam, hasta que por la noche se dirigió a una audiencia de 120.000 personas reunidas en el estadio de Berlín, donde apareció otra novedad: desde el exterior 100.000 más siguieron su discurso gracias a la megafonía.

A veces se relaciona el éxito de Hitler con la radio, pero no fue el caso de las elecciones porque la red de radiodifusión estaba bajo el control del gobierno, que tenía vetado a Hitler.

A los nazis se les ocurrió una idea mejor: dos semanas antes de las elecciones de julio difundieron una grabación fonográfica de Hitler con un discurso de ocho minutos titulado “Llamamiento a la nación”, otra gran novedad publicitaria que ellos introdujeron en el panorama electoral.

Distribuyeron nada menos que 50.000 discos de aquel “Llamamiento”, lo cual no era nada sencillo entonces desde el punto de vista técnico y, sobre todo, no era barato. Las innovaciones nazis en materia de técnica electoral ponían de manifiesto que, a diferencia de los viejos partidos burgueses, deseaban dirigirse directamente a “todos y cada uno”, sin intermediarios, con un leguaje que calificaríamos de “populista”, que no era otra cosa que demagogia pura y dura.

Como ya hemos expuesto en otra entrada, todas esas innovaciones exigían cuantiosas fuentes de financiación que los demás partidos no tenían (ni necesitaban). En Hitler y el nazismo, más que en ningún otro movimiento, hay que poner en primer plano aquello de que “quien paga manda” porque quien sacó a aquella marioneta al escenario político alemán fue el capital monopolista y financiero. Por eso el fascismo es la propia dominación política del monopolismo.

Londongrado: en la capital británica viven 75.000 espías rusos

Lo de la Guerra Fría fue una bobada. Con lo de Skripal dieron un pequeño salto. Pero a los británicos aún no les han lavado el cerebro lo suficiente con el “peligro ruso”, que ya no es tal porque los rusos tomaron Londres hace tiempo, aunque muy pocos se dieron cuenta.

Así lo asegura un informe aprobado por Richard Dearlov, el antiguo director del MI6, el servicio secreto exterior de Gran Bretaña. Los términos no pueden más terroríficos: son numerosos, están decididos y sus intenciones hacia la sociedad británica son siniestras, dicen.

El informe lo ha elaborado un grupo de cretinos (perdón, queremos decir “expertos”) de la Henry Jackson Society (*), que incluye a Andrew Foxall, y ha sido ampliamente difundido en varios medios de intoxicación británicos.

Para quienes no estén  al corriente: Henry Jackson fue el autor de las sanciones antisoviéticas de 1974 y su busto se encuentra junto al edificio en el que el MI5 tiene su sede.

Ha sido recomendado por el parlamentario británico Malcolm Rifkind a aquellos que “están relajados o satisfechos con las actividades de la inteligencia rusa en el Reino Unido”.

Parece copiado del cuento de Caperucita Roja: los espías rusos son feroces y están implicados en muchos asesinatos, asegura. Se han infiltrado entre los inmigrantes rusos y están acosando a los británicos.

La magnitud de la amenaza del nido espías nos devuelve a las edades más oscuras de la Guerra Fría, que son términos literales del propio autor del informe, por más que la pesadilla nunca se concreta, lo que es mucho peor porque dejan a los británicos sobre ascuas.

Al mundo occidental y civilizado lo llevan del pánico yihadista al ruso: “Durante demasiado tiempo, la política de seguridad británica se ha basado en la ingenua suposición de que Rusia ha abandonado su mentalidad de Guerra Fría. Este informe muestra que el espionaje ruso está más decidido que nunca”.

Es imposible que te des un paseo por una calle de Londres y no te tropieces con un espía ruso, pero las comparaciones son aún peores: el entramado de espías rusos en Londres es 52 veces mayor que el del Reino Unido, dice la Henry Jackson Society y se quedan tan anchos.

Según sus cálculos, uno de cada dos inmigrantes rusos en Londres es un espía ruso. Para no asumir la plena responsabilidad de estas absurdas cifras, el autor del informe se refiere a “16 conversaciones oficiales y no oficiales con «personas que ocupan o han ocupado posiciones de influencia y poder, especialmente las de asuntos rusos”, que viven en Londres.

“Aunque aparecen en los titulares por el envenenamiento de Skripal, estos agentes no sólo están involucrados en asesinatos. Proporcionan todas las ‘medidas activas’ tomadas por Rusia como parte de un vasto y malicioso esfuerzo para socavar nuestra sociedad”, aseguran.

Es evidente que la paranoia se ha apoderado del escasísimo intelecto de aquellos que nunca se cansan de descubrir nuevos detalles del todopoderoso Kremlin.

(*) https://henryjacksonsociety.org/publications/as-many-as-200-russian-case-officers-in-london-handling-up-to-500-agents-and-75000-informants-report-finds/

El Banco de Inglaterra quiere apoderarse de las reservas de oro de Venezuela

El gobierno de Maduro está tratando de repatriar unas 14 toneladas de oro (valoradas en unos 550 millones de dólares) que tiene depositadas en el Banco de Inglaterra, temiendo que los británicos aprovechen las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Venezuela para quedarse con el oro.

El Banco de Inglaterra se niega a entregar el oro, ya que el gobierno de Londres invoca los acuerdos internacionales contra el lavado de dinero, según informa The Times (*).

“Existe la preocupación de que el Sr. Maduro pueda confiscar el oro de propiedad estatal y venderlo para uso personal”, dice el periódico.

El martes Reuters dijo que el gobierno venezolano había estado tratando de transferir su oro de las arcas del Banco de Inglaterra a Venezuela durante casi dos meses, con el cargamento bloqueado con la excusa de las dificultades encontradas para contratar un seguro.

La semana pasada Washington impuso nuevas restricciones a las exportaciones de oro de Venezuela, acusando al gobierno de Maduro de “saquear” las acciones de metales preciosos venezolanos durante la crisis económica.

El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, amenazó sanciones contra personas y empresas estadounidenses que comercien oro en Venezuela. También afirmó que Caracas pertenecía a la “troika de la tiranía”, junto a Cuba y Nicaragua.

Venezuela ha hecho esfuerzos concertados para exportador oro y está trabajando para certificar unos 32 yacimientos de oro y construir 54 plantas procesadoras con el objetivo de convertirse, según Maduro, en “la segunda reserva de oro más grande del mundo”.

El gobierno venezolano ha hecho esfuerzos para reducir su dependencia de instituciones e instrumentos financieros controlados por Estados Unidos, incluyendo el dólar, y el mes pasado se comprometió a comerciar en euros, yuanes y otras monedas convertibles a pesar de las restricciones impuestas por Estados Unidos.

En los últimos años, Venezuela ha enfrentado una aguda crisis económica acompañada por la hiperinflación, la devaluación de su moneda, el bolívar y la escasez de mercancías en las tiendas, con la crisis causada por las restricciones impuestas por Estados Unidos y la corrupción de la empresa petrolera estatal PDSVA.

Al ganar un segundo mandato en las elecciones de mayo de este año, Maduro prometió hacer de la recuperación económica una de las principales prioridades del gobierno.

(*) https://www.thetimes.co.uk/article/maduro-scrambles-to-bring-venezuela-s-gold-back-from-the-uk-0p29xp99w

Fuerzas rusas de operaciones especiales se despliegan en el sur de Siria

Esta semana las fuerzas rusas de operaciones especiales se han trasladado al sur de Siria para asesorar a las tropas del ejército regular sirio que actualmente luchan contra el Califato Islámico.

Las fuerzas especiales se han desplegado en el frente de Al-Safa, donde se integrarán en las tropas sirias actualmente en ofensiva contra los terroristas del Califato Islámico.

Una parte del personal militar ruso ya se encontraba en la región de Al-Safa antes de la llegada de las fuerzas especiales, aunque la mayoría de ellos estaban desplegados en el norte de Siria antes de su traslado a la provincia de Al-Sweida.

Al igual que con las ofensivas del ejército regular en Deir Ezzor y Palmyra, las fuerzas especiales rusas asesorarán a las tropas gubernamentales sobre el terreno, al tiempo que proporcionarán los datos de contacto del Califato Islámico a la aviación rusa.

Las fuerzas especiales rusas llegaron con la 42 brigada de élite del ejército regular (Fuerzas Ghiath) de la 4 División; ambos estaban en el norte de Siria antes de este despliegue.

Acuerdo de alto el fuego entre Hamas e Israel en la Franja de Gaza

Israel y la organizacion palestina Hamás han llegado a un acuerdo de alto el fuego, según el diario libanés Al Ajbar. El acuerdo podría cambiar ciertos aspectos en la organización territorial de la Franja de Gaza, bajo control del grupo palestino y objeto de un bloqueo por el Estado sionista.

Hamás se comprometería a frenar las violentas protestas durante los disturbios semanales de la “Marcha de retorno”, castigando a quienes violen sus órdenes, e Israel otorgará 5.000 permisos de trabajo a los palestinos y aliviaría parte del bloqueo, en especial en las aguas de pesca y el energético.

El periódico señala que cada una de las diez disposiciones que relata a continuación tiene que cumplirse antes de abordar la siguiente:

1. Hamás frenará los disturbios a lo largo de la valla fronteriza de Gaza, castigando a los manifestantes que violean las órdenes de la organización.

2. Se ordena el cese de las manifestaciones semanales, incluidas las flotillas que se embarcan desde Gaza hacia la frontera naval de la Franja con Israel, en el norte de Gaza cerca del Kibbutz Zikim.

3. Se permitirá la continuación de la campaña “Marcha de Retorno” hasta finales de año siempre que se ejecute de manera pacífica.

4. Como país mediador y fronterizo con Gaza, Egipto trabajará para levantar el 70 por ciento del sitio impuesto al enclave hasta la finalización completa de los disturbios.

5. La zona de pesca de Gaza aumentará hasta 14 millas náuticas, desde las seis actuales.

6. Los pasos a la Franja se abrirán permanentemente, y se otorgarán permisos de trabajo a 5.000 habitantes de Gaza menores de 40 años para trabajar en Israel.

Estos permisos de trabajo solo se concederán después de que la Autoridad Palestina pague el 80 por ciento de los salarios de los trabajadores del gobierno de Gaza, dinero que procedería de Qatar.

7. Egipto trabajará para aplicar el acuerdo de intercambio de prisioneros entre Hamas e Israel, ahora mismo paralizado.

8. Se impondrá una “calma obligatoria” de al menos tres años en la frontera de Gaza bajo supervisión internacional de la ONU y Rusia.

9. Una apertura permanente de las aduanas de Rafah y otras para transferir mercancías a Gaza con el fin de apoyar la central eléctrica de la franja y las infraestructuras adicionales.

10. Proyectos destinados a proporcionar 30.000 puestos de trabajo para graduados de universidades en Gaza.

El periódico libanés explica que este acuerdo todavía se está negociando, como las que este sábado han emprendido el presidente palestino, Mahmud Abbas y su homólogo egipcio, Abdelfatá Al-Sisi.

Mientras, la situación en la Franja parece haberse tranquilizado. El pasado viernes sólo unos cientos de manifestantes se concentraron en la valla de seguridad con Israel, y no lanzaron las tradicionales cometas incendiarias que los palestinos arrojan contra suelo israelí.

Fascismo y monopolismo, Auschwitz e IG Farben (lo que no cuentan los que hablan del ‘auge de la ultraderecha’)

Los campos de concentración son uno de los símbolos emblemáticos del fascismo y el de Auschwitz, a su vez, los simboliza a todos ellos. Lo que a ciertos historiadores no les interesa explicar es por qué crearon el campo de concentración de Auschwitz, ni tampoco por qué se emplazó en Auschwitz, o sea, en la región carbonífera de Alta Silesia, Polonia, en un pueblo cuya denominación autóctona polaca es Oswiecem.

A lo máximo los enterados, incluidos los “alternativos”, comentan que en las cámaras de gas los nazis utilizaban el Zyclon B para asesinar a los antifascistas en masa, añadiendo que lo fabricaba uno de los mayores monopolios alemanes de la época, llamado IG Farben que, por lo demás, sigue existiendo con otros nombres.

IG Farben era un monopolio creado por el gigantesco desarrollo de la química a finales del siglo XIX que creció aún más con el bloqueo al que los imperialistas occidentales sometieron a Alemania tras su derrota en la Primera Guerra Mundial.

En condiciones de bloqueo de la importación de materias primas, para sostener su gigantesca maquinaria de guerra, Alemania necesitaba buscar sustitutivos sintéticos de productos básicos, como el caucho. En menos de cuatro años IG Farben redujo las importaciones alemanas de caucho del 95 al 7 por ciento gracias a la “buna”, que es como llamaron al caucho sintético.

Tres años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial IG Farben construyó las dos primeras fábricas de “buna”; Auschwitz fue la tercera. Pero entonces Auschwitz estaba en Polonia, por lo que previamente había que apoderarse del país vecino. Eso es lo que explica el origen de la Segunda Guerra Mundial en Polonia.

Antes del inicio de la guerra IG Farben elegió Auschwitz para instalar la fábrica por dos motivos estratégicos:

  1. Era necesaria una fábrica de caucho sintético en el este para iniciar una guerra de agresión contra la URSS

  2. La fabricación de caucho sintético requiere mucho carbón y mucho agua y ambas cosas abundan en las minas de carbón de Silesia, en la confluencia de tres ríos

Queda, pues, explicar los motivos por los cuales se construyó un campo de concentración, que no fue para exterminar a los antifascistas, ni mucho menos a los judíos, sino porque en la región no había mano de obra capaz de trabajar en la fábrica.

Así, Auschwitz nació como un campo de trabajo, es decir, una cárcel unida a una fábrica. Los primeros planes datan de 1937 y, además de “buna” IG Farben aprovechó para instalar también una fábrica de “leuna”, un combustible sintético derivado de la hidrogenación del carbón.

Todo dependía, pues, de las minas de carbón de Silesia, que producían dos millones de toneladas al año, de las que IG se apoderó.

El nuevo sistema esclavista de Auschwitz, que estaba a medio camino entre una cárcel y una fábrica, no apareció de golpe sino que fue un proceso que respondió a las necesidades de la guerra. Primero hubo que levantar el campo de concentración para tener mano de obra disponible y en abundancia. Luego se empezó a construr la fábrica al lado y mientras estaban con las obras, Göring autorizó al monopolio a utilizar presos como mano de obra.

“El poder político, escribieron Marx y Engels, viene a ser el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la burguesía” y Auschwitz no es una excepción. En el campo de concentración no mandaba el Estado, Hitler, el III Reich, ni las SS. Mandaba IG Farben, es decir, el capital monopolista. Auschwitz es más bien un símbolo del monopolismo que del nazismo.

El Campo I de Auschwitz se construyó en 1940 para albergar a 26.000 esclavos, pero en 1941, en el momento en que se iniciaron las obras de la fabrica de caucho sintético, contaba con 40.000. Entre 1941 y 1943 más de dos millones de esclavos pasaron por allá, de los que cientos de miles eran la fuerza de trabajo de IG Farben.

En cuanto a los Campos II y III, los historiadores aún no han encontrado los informes del monopolio químico. Al campo IV, llamado “Monowitz”, se le conocía como “el campo de concentración de IG Farben”. Fue construido para 5.000 trabajadores, pero llegó a emplear a 20.000 en algunos momentos.

Durante este período (que excluye 1944, el año más crudo), más de 100.000 trabajadores de IG Farben fueron asesinados en las cámaras de gas. Desde el principio hubo una relación directa entre las necesidades de producción del monopolio y el tratamiento de los presos. En la fábrica de caucho, sin contar la de combustible, IG Farben empleó a más de 300.000 esclavos en total, de los que más de 200.000 morirán en el trabajo porque las condiciones de trabajo en las fábricas de IG Farben eran peores que en los campos de concentración.

Algunos miembros de las SS llegaron a quejarse del trato que los dirigentes de IG Farben daban a los prisioneros. Antes de terminar la construcción de las fábricas, nueve de cada diez castigos fueron infligidos a los trabajadores de IG Farben.

A finales de febrero de 1943, se estableció un moderno crematorio en Auschwitz. El Zyclon B, utilizado para gasear a las víctimas de los campos de concentración, fue creado y patentado por IG Farben, que tenía el monopolio de las ventas mundiales desde 1934. Cada bote de gas Zyclon B emitido en las cámaras de gas de Auschwitz había sido fabricado por IG Farben.

Hay que añadir que IG Farben era una multinacional. Poco más de un 10 por ciento del capital era alemán, mientras que más de un 80 por ciento estaba en manos de ciudadanos suizos y estadounidenses.

El monopolismo sigue existiendo e IG Farben también, pero ahora se llaman AGFA, Bayer, BASF, Hoechst (parte de Sanofi- Pasteur) y Pelikan que, por cierto, suministraba a las SS la tinta con la que tatuaban a los presos.

Más información:
— Fascismo y multinacionales: el papel de Volkswagen en las torturas practicadas durante la dictadura brasileña

Aparece la fosa común del campo de concentración franquista de Albatera

Fue el campo de concentración más importante de la España de la posguerra. Allí fueron a parar una vez acabó el conflicto bélico destacados cargos republicanos, alcaldes, militares o artistas que se habían quedado sin billete en el último buque que salió de Alicante camino del exilio, el Stanbrook.

Pese a que la crueldad y el horror se dieron cita en el que antes de su reconversión había sido el campo de trabajo más emblemático de la República (destinado a presos que incluso contaban con permisos de fin de semana), el de Albatera es actualmente uno de los más desconocidos de los casi doscientos que llegaron a existir. Ahora, el arqueólogo e investigador Felipe Mejías arroja luz sobre un enclave que el franquismo se apresuró en borrar.

Pese a ello, gracias al trabajo que ha venido realizando el también historiador para la cátedra Interuniversitaria de Memoria democrática de la Comunidad Valenciana ha podido dar con la ubicación de la fosa común, «o pequeñas fosas» del campo de Albatera, situado actualmente en el término municipal de San Isidro. En esta localidad ha desgranado este sábado sus indagaciones en las XI Jornadas sobre el Campo de Concentración que ha organizado la Coordinadora de Asociaciones por la Memoria Histórica de Alicante (Coahmi).

«La única forma de saber dónde están los muertos es preguntando a la gente», explica Mejías, quien detalla el proceso que ha seguido hasta dar con el hallazgo. Anteriormente, otros investigadores iniciaron el mismo cometido, pero se encontraron «con el miedo o ignorancia» de los propietarios de las tierras agrícolas donde se asentó el campo, un terreno en el que solo ha quedado en pie la caseta de los guardias o «cuina». Sin embargo, los contactos de Damián Sabater, conocido por renunciar a la alcaldía de San Isidro en marzo de este año tras cumplir su programa electoral, le abrieron varias puertas.

Así, Felipe Mejías ha podido hablar con un antiguo operario y tres propietarios. En concreto, con un agricultor que en los años 50 labrando se topó con «un cráneo con pelo y cuero cabelludo a metro y medio de profundidad»; en otro emplazamiento, el descubrimiento macabro fue el de «un brazo con los huesos todavía en conexión anatómica»; y otro testimonio dio con un fémur. En definitiva, «todos coinciden en señalarme un sitio concreto» de un área que en su conjunto abarca los 700 metros de largo.

Era la época en la que llegaron a esta zona del sur de la provincia de Alicante colonos procedentes de otros puntos del país para cultivar las tierras dentro del proyecto del Instituto Nacional de Colonización del Ministerio de Agricultura. «Esa gente trabajaba todos los días en el campo y cuando se encontraban con huesos humanos los encargados les decían que eso eran muertos de la guerra que no había que hacer caso», rememora Mejías.

Otros de los testimonios de esos años los aportaron unos niños que contaron siendo ya adultos que iban con frecuencia a esa zona con sus bicicletas a coger dátiles y que un día vieron una fosa abierta con cadáveres «y cuando volvieron al día siguiente ya la habían tapado a la mitad». Esta pista y la aportada por labradores que al cavar se encontraron con cemento oscuro, «que seguramente sea cal viva», tendría la lectura para el arqueólogo de que la fosa podría estar en varias capas «lo que indicaría filas superpuestas».

Asimismo, el operario le ha contado a Mejías que trabajando allí en 1977 cuando el Ministerio de Agricultura le encargó trazar zanjas en todos los bancales para evacuar el agua de una zona de saladar «salieron varios muertos en varias zanjas separadas en intervalos de ocho a diez metros entre cada zanja», pero el descubrimiento «volvió a silenciarse». Además, otros testimonios como los de los hijos de los dueños de esas tierras le han puesto en la pista de las palmeras donde siguen estando los agujeros de los disparos de los vigilantes de las torres.

Los planes de Mejías, responsable para la provincia de Alicante de localizar fosas comunes, pasan ahora por realizar «un estudio en mayor profundidad» del campo cuya ubicación exacta y perímetro tiene localizado gracias a unas fotografías aéreas de 1946 realizadas por los americanos. «Es curioso, porque en ellas se ve la estructura de un campo que desde el terreno no se percibía porque lo habían arrasado y solo permanecían algunos escombros», explica. Tiene  previsto con la ayuda de un georradar terminar de hacer la prospección que se ha iniciado de la fosa o pequeñas fosas comunes encontradas para acabar finalmente excavando el terreno, «localizar los cuerpos y entregárselos a los familiares».

En un lugar que pasó de dar cabida como campo de trabajo republicano a 1.600 presos -sin que se registrara ningún fallecido- a 16.000 según Ginés Saura, miembro de Coahmi, ¿cuántas personas podrían permanecer enterradas? «Imposible saberlo de momento», responde Felipe Mejías. En el registro civil de Albatera constan ocho muertos durante los seis meses que permaneció abierto el campo –de abril a octubre de 1939-, según el historiador Miguel Ors. Pero como apunta el también historiador Francisco Moreno, «los testimonios orales hablan de muchas más víctimas». «Por fusilamiento las estimaciones que tenemos son entre 10 y 30 personas aproximadamente», apunta Mejías.

A este respecto cuenta en un documental Eduardo de Guzmán, un periodista anarquista preso, que lo pusieron en formación junto con otros compañeros y «fusilaron delante de nosotros a tres muchachos». No obstante, «lo más seguro es que los principales motivos de muerte en el campo fueran de enfermedad, penuria, deshidratación y hambre», aclara Mejías.

Entre las fallecidas se encuentra la hija del histórico dirigente del PCE Santiago Carrillo, presa en este campo junto con su primera mujer. «Allí mi hija contrajo una enfermedad que acabó con ella. La niña era pequeña y no había leche, no había nada y las condiciones fueron realmente trágicas», recuerda en el documental Rejas en la memoria. En anteriores jornadas organizadas por la Coamhi pasó el poeta comunista Marcos Ana, quien recordó cómo se fugó del campo de Albatera para acabar siendo detenido en Madrid y convertirse en el preso que más tiempo paso en una cárcel franquista.

Otros de los testimonios, que también ha fallecido, es el de Juan Ramos, recuerda Saura. Estuvo preso en el campo con 14 años y tiempo después en un documental reconoció la cara de Rudolph Hess, ministro de confianza de Hitler, del que recuerda que cuando fue a beber agua del suelo tras varios días deshidratado le dio una patada en el estómago.

La dureza del día a día la contó en los años 80 Juan Caba quien tras revelar que a él y a otros republicanos capturados les llevaron desde Alicante a Albatera en un vagón de tren abarrotado con cien personas donde murieron varios por asfixia, llegaron al campo donde «las torturas y vejaciones» fueron una constante y el hambre el principal problema. Les entregaban cada dos o tres días «una lata de sardinas de 125 gramos y un chusco de 200 gramos para cada 5 personas».

El trabajo de investigación de Felipe Mejías, condensado en un artículo de 60 páginas que publicará en breve, incluye documentación gráfica que hasta ahora no había visto la luz como la fotografía que acompaña el artículo.

La imagen está fechada en febrero de 1938, cuando el campo de Albatera todavía era republicano. En contra de la opinión que todavía está extendida de que el campo anterior a Franco era de concentración, tanto Mejías como Saura niegan la mayor. «Era de trabajo, de rehabilitación de presos por razones de delincuencia común o políticas», explica Saura. «El campo republicano tenía barracones donde dormían bajo techo, enfermería, y con un régimen de visitas de familiares», explica Mejías. «Incluso algunos por buen comportamiento tenían los fines de semana libres y volvían el lunes», añade. «Era un campo emblemático para la República, del que se sentían orgullosos por representar un sistema penitenciario novedoso», concluye el arqueólogo.

Pero fue acabar la guerra civil y el bando nacional aprovechó la infraestructura para cercar a miles de personas que habían quedado atrapadas en el lado perdedor. A partir del 1 de abril de 1939 hasta que Franco ordena su cierre el 27 de octubre de ese año, «pasó a ser un campo de concentración puro y duro», señala Mejías quien duda de que, como apuntan algunos historiadores, fuera también un campo de exterminio. «No estaba pensado para ese fin, el de exterminar a gente como ocurrió con los nazis, pero lo cierto es que sí que dejaron morir a la gente de hambre y sed».

«Yo pienso que el campo de Albatera tenía una semejanza con esos campos de exterminio, aunque quizás lo que tenía era menos estructura, porque esto era muy artesano en todo», reveló en su momento el preso Narciso Julián.

https://www.eldiario.es/cv/alicante/comun-esconde-horrores-concentracion-Albatera_0_831866998.html

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